CANDILES HISPANO-ÁRABES DE ALMUÑÉCAR, Granada

AUTORES. Antonio Ruiz Fernández, Licenciado en Filosofía y Letras (Sección Filología Clásica, Catedrático de Latín y Dr. en Historia Antigua. Juan de Dios Yáñez Jerónimo, Licenciado en Ciencias Geológicas y Profesor de Ciencias Naturales.

ELEMENTOS ÁRABES EN ALMUÑÉCAR Y ANEJOS

CONTEXTO HISTÓRICO

Preámbulo histórico

La plaza militar de Los Castillejos

Para encuadrar el estudio del material que estudiamos es necesario recoger los hallazgos contextuales de todo el territorio que estuvo en relación durante ocho siglos. Curiosamente en los lugares que mostramos no hemos localizado materiales domésticos. Sólo elementos de construcción tanto de casas como de estructuras defensivas. En los Castillejos, al no practicarse ninguna excavación metodológica, no hemos encontrado más que fragmentos de tejas entre los elementos deteriorados por el tiempo de uso y paso de los años. Pero estamos seguros que material de tipo doméstico debe existir enterrado entre tanto escombro.

A ambos lados de esos empinados montes había pasos de comunicación con el interior de la Península. Y este emplazamiento que mostramos no es más que una zona de control de cualquier movimiento de tipo militar que se produjera por las condiciones políticas que en aquellos momentos se vivían en el Sur de España. Se indica en la foto el llamado tierra de nadie para establecer un valladar entre los posibles agresores que en alguna circunstancia se pudiera presentar.

Esta imagen nos marca las diferentes zonas visitadas concienzudamente para marcar los lugares donde se establecieron las defensores, donde vivían y donde fijaron su cementerio.

Esta imagen nos indica las murallas de avanzadillas de los defensores del lugar.

Y restos de muros más resistentes que los anteriores en esta imagen.

La siguiente foto nos indica el lugar de emplazamiento de las viviendas, muy cerca del sistema amurallado superior para poder defenderse de un hipotético enemigo, que los había, y por esa razón se ocupó este lugar, mirador de control de movimientos humanos.

Vista de las avanzadillas amuralladas de forma escalonada hasta llegar a la cumbre de su acrópolis o lugar de mayor protección y seguridad.

Foto donde se aprecia la situación de un torreón con aparejo de piedra y mortero de cal grasa y arena de río, ya casi en la cima de la zona más elevada.

Para la supervivencia se construyeron aljibes como depósitos de abastecimiento de agua, y éste es un ejemplo. Es de mediana capacidad.

Interior del aljibe, con revestimiento de una especie de estuco blanco para impermeabilizar este depósito en su interior.

En esta foto se distingue bien la tonalidad de los materiales usados y la técnica de construcción.

En esta foto mostramos otro depósito, tipo aljibe, de proporciones mayores. Su cubierta o bóveda mide unos 60 cm de grosor y, por tanto, su capacidad de almacenaje es apreciablemente mayor.

Como final de esta exposición, tenemos que decir que ha sido un emplazamiento bien elegido para los propósitos de los invasores árabes en las fechas en que nos situamos (s. IX-X de n. e.). Hasta tal punto que llegó a convertirse en un objetivo a dominar por motivos militares y de control del poder.

En esta zona no hemos localizado medios con los que se pudieran comunicar la guarnición militar aquí emplazada, con otros puntos cercanos o algo alejados. La distancia con la costa es importante y no se ve ningún elemento que sirviera para la intercomunicación. Pensamos que se haría mediante instrumentos brillantes. Podían ser fuego, espejos u otros medios para transmitir señales. No cabe duda que estuvieran aislados totalmente de su comunidad principal, la costa y los emplazamientos en ella situados. Y es evidente que esa comunicación existía, y no por medio de emisarios, sino por señales como hemos dicho, las más apropiadas para el largo alcance de sus centros de aprovisionamientos. Es evidente que este terreno no dispone de condiciones que sirvan para autoabastecerse. Sin duda establecerían líneas de comunicación más por vías interiores que por costeras. Los contactos se llevarían a cabo a través de las montañas interiores que conectarían con los río Seco y Verde, a parte de que también podía usarse el conocido como río Jate.

De forma permanente la guarnición que aquí se pudo emplazar no seria muy numerosa, salvo en las ocasiones en que se previó riesgo de agresión o invasión de quienes pretendían conseguir el dominio de la franja costera entre Salobreña y el límite con la provincia de Málaga. Como este lugar constituía un enclave muy importante de carácter militar, aquí se llevaba a cabo una vigilancia de largo alcance: se podía ver quien se acercaba por la zona norte y quien se acercara tanto por el Este como Oeste, o sea, desde Cabo Sacratif hasta el extremo de Málaga. Y si alguien intentaba penetrar hacia el interior a través de estos parajes, podía ser perfectamente interceptado por las tropas aquí emplazadas. De hecho, como se ha comentado al principio, el Emirato de Córdoba con las fuerzas de Granada tuvo un choque en este territorio, que puso en peligro el intento conquistador sobre el territorio de Granada. Los árabes cordobeses se batieron en retirada porque recibieron un duro golpe en estos valles.

Ignoramos cuánto tiempo perdurarían aquí los árabes, pero, por lógica, cabe pensar que se mantendrían hasta que los reyes cristianos empezaron a recuperar terreno peninsular que acabaría con la unificación de todo el territorio peninsular.

Nota final. Consideramos que este emplazamiento, tan importante en época de dominio árabe, debería ser estudiado y explorado para determinar de modo científico, estableciendo cómo era verdaderamente este bastión defensivo de las fuerzas musulmanas en esta época de la Historia Peninsular. Pedimos que los eslabones históricos no queden abandonados y se fragmente la continuidad de la historia de estos parajes tan especiales y que tanto intervinieron en los ocho siglos que los árabes permanecieron en España desde el 711 de nuestra Era.

Otros autores han pasado muy superficialmente sobre este recinto, tan sólo haciendo una descripción paisajística sobre el recinto militar. Se encuentra al noroeste de la provincia de Granada y lindando con la de Málaga.

El lugar tiene como finalidad lo dicho antes: es una plaza de control y dominio sobre las posibles entradas hacia el interior de la Península desde el Sur. De hecho aquí se dio una batalla entre los mismo árabes que entonces dominaban España.

El castillo de los Castillejos y de Moscaril, cercano, domina dos valles, el de los ríos Verde – Seco y el río Jate. Tiene cierto control hacia el Sur, pero no podemos olvidar que también lo tendría hacia el Norte. La ruta desde Loja, que comunica con todo el centro de Andalucía, se desvía hacia Alhama de Granada, Jayena, Cázulas y Turillas.

Las tres partes que conforman esta fortaleza de piedra se siguen se forma escalonada. La más baja estaba destinada a la población, de la que quedan los restos de muros de viviendas. La siguiente, ya se encuentra con un sistema de muros de contención para poderse defender de un posible ataque enemigo, y la tercera (que apenas se ha explorado) es un verdadero fortín con murallas en todo su trazado y dando lugar un una verdadera acrópolis casi inexpugnable. La cresta de esta cadena de picos se encuentra acordonada por murallas y convirtiéndola en el último refugio del complejo militar.

Los problemas de abastecimiento se resolvían utilizando los propios medios naturales del entorno. El agua se almacenaba en aljibes, como se muestra en las imágenes anteriores. Incluso tuvieron su propio cementerio en la parte izquierda de la cima, y que ha sido destruido por los desaprensivos buscadores de elementos de valor. Hoy ya no queda nada de las lajas que formaban las tumbas.

Si se organizara una operación de rescate de materiales domésticos, es muy probable que se hubieran encontrado; pero todo está ya abandonado y dado por perdido. Tan sólo nos remitimos a los hallazgos en el casco viejo, parte baja de la ciudad de Almuñécar, donde aparecieron todos juntos y revueltos los materiales que conforman esta colección de piezas de cerámica doméstica: candiles y redomas de cerámica en su gran mayoría y que aparecieron sobre los años 1.950.

Otros lugares importantes cercanos a Los Castillejos, como Moscaril, con restos de elementos de construcción que llegan a la época romana, y otros lugares como La Bóveda, de probable ascendencia bizantina o visigoda. Estos lugares han registrado materiales como los que se exponen en este trabajo.

En los distintos lugares de la ciudad donde se ha practicado excavación, apenas si han aparecido materiales de uso doméstico.

Los árabes apenas utilizaron el patrimonio que dejó en la ciudad y alrededores la cultura romana. Usó, transformándolos, algunos, como en calle Baja del Mar, el Castillo de San Miguel (termas y recintos interiores), y los sistemas de amurallamiento del casco urbano desde que llegaron a estos lugares. No se han respetado las murallas árabes en casi ninguna parte de la ciudad. La mayoría de ellas han sido modificadas desde la llegada de los RR.CC hasta nuestros días.

Los materiales que vamos a exponer en este trabajo fueron hallados en la misma localidad de Almuñécar, en una zona muy probablemente poblada por elementos árabes durante muchos siglos de la historia medieval de la localidad.

Tenemos que decir que los elementos serían muy homogéneos por las especiales circunstancias de los lugares ocupados. El contexto arqueológico del lugar ha dado como resultado hallazgos de materiales de las tres culturas que más tiempo han ocupado la localidad: fenicia, romana y árabe.

De la fenicia no podemos hablar más que de restos de uso doméstico e industrial, porque el elemento de esta etnia no ha dejado rastro alguno de estructuras domésticas, y por tanto urbanas. Ni un solo muro queda como testigo de su presencia en la colina de piedra que forma el actual casco urbano de Almuñécar, dándose la circunstancia que no sólo aquí, sino también en las cercanías donde supuestamente pensamos que se asentó el elemento fenicio o cartaginés. Tan sólo hemos localizado sus necrópolis, que no son pocas ni escasas de su presencia, sino que lo que nos llevaría a pensar en un estacionamiento humano permanente, no existe; y para ello creemos que las construcciones son el testimonio más evidente de la realidad de su estancia en estos parajes. La conclusión nos hace pensar que el elemento fenicio-cartaginés no se estableció en estos lugares de manera permanente. Para ello nos vemos obligados a pensar que su establecimiento era temporal o estacional. Y contra esto no hay argumento: todos los lugares inspeccionados, con excavaciones oficiales incluidas, no han dado rastro de una ciudad estable y permanente: Monte de Velilla, Zona de Poniente con las necrópolis más numerosas, casco urbano romano, sin ningún resultado.

Sin embargo, del mundo romano, la existencia de numerosos elementos aún están pendientes de determinar, porque faltan zonas por inspeccionar en todos los niveles: villas rústicas con sus correspondientes columbarios tanto en zonas cercanas a la actual ciudad, como a treinta km de la misma, porque Seks no era un centro aislados, sino un complejo de establecimientos que llegan hasta la villa rústica conocida como Guardajamas, en el término municipal de Lentegí a 35 km de Almuñécar. La Herradura ha dado, como resultado de su presencia, una necrópolis a la salida de la actual ciudad. Jete, a ocho km, una villa rústica, y el paso del acueducto romano por el centro de la ciudad casi rozando río Verde, pero a través de canales subterráneos, y cuyo trazado de canalización ha dejado bastante incompleto el trazado del acueducto romano que abastecía Seks, sus industrias de salazones y abastecimiento de la población, aunque tenemos que decir que el diseño de una ciudad clásica romana en Almuñécar no ha existido, ya que todo fue un complejo industrial, como ha quedado demostrado en mi publicación «Seks , Almuñécar, Granada. Formas Industriales y Públicas romanas». Los detractores de esta denominación no aportan ninguna documentación arqueológica que demuestre lo contrario, pero este trabajo sí las tiene y las muestra reiteradamente, y más aún en «Criptopórticos de Seks, Almuñécar, Granada».

Si entramos en la fase de dominio árabe, nos encontramos básicamente con una reutilización de los materiales que dejaron los romanos y los que le sucedieron con las sucesivas invasiones de los pueblos del Norte europeo.

A partir del 711 de n. e., la Península es invadida por los árabes y su estancia durará hasta la expulsión de los mismos por los RR.CC., en 1492.

¿Qué se encuentran los árabes en este lugar a su llegada? Como hemos dicho, la herencia de una cultura que se introduce en Hispania de forma casi permanente desde el 218 a. de n. e. Evidentemente lo que se encuentran en esta localidad no es una ciudad con sus propias características, sino una mole de estructuras que para ellos no son de utilidad. Entonces se dedican a modificarlas, teniendo que destruir unidades enteras de galerías para poder abrir calles donde no existían. Ocupan otras galerías para dedicarlas a sus necesidades. Eso ocurre tanto en el Castillo de san Miguel y en otras zonas de la parte baja de Almuñécar, como se puede ver en las dos obras anteriores citadas.

Curiosamente el acueducto romano no fue reutilizado por los árabes. La razón es muy simple. Ellos no venían a continuar con la fabricación de salazones, sino a la agricultura y a sus necesidades de uso diario. Se construyen acequias nuevas que, en parte, discurren paralelas al acueducto romano del que, a pesar de ello, hablan de su depósito terminal situado donde lo hemos descubierto: en el solar donde hoy se encuentra construida la Iglesia Parroquial. Muy bien y detallada la describen los historiógrafos árabes. Lo pueden comprobar en el trabajo «Seks, Almuñécar…..».

Foto del Castillo donde se aprecian algunas pilas romanas reutilizadas por los árabes en los baños. Pero, si se observa bien, tienen aún es estuco romano

Foto de las termas romanas del Castillo donde se ve la entrada y salida de elementos de funcionamiento del hipocaustum.

Reconvierten las termas romanas del Castillo, construyen su red de acequias, pero las salazones quedan totalmente marginadas.

Las zonas aledañas a la ciudad fueron utilizadas según sus necesidades. Se comunicaban con los centros cercanos mediante el uso de la torres, de las que una solamente es de factura árabe: la cuadrada cercana a Taramay.

Foto del torreón árabe de forma cúbica en el estilo clásico árabe.

Foto donde mostramos un elemento romano transformado por los árabes en su ocupación. Su estructura ha sido retocada en sus muros de entrada: ha sido modificada su entrada con un arco califal. También se observa que su cubierta interior ha sufrido una modificación abriendo un tragaluz en su bóveda.

El canal del acueducto romano que llega hasta Almuñécar, es abandonado en tiempos de dominio árabe y se empiezan a construir acequias destinadas a los cultivos. Aquí mostramos un ejemplo que se verá en otros momentos más abajo y en dirección a Jete-Almuñécar. La acequia, que discurre a nivel superior izquierdo, llevaba agua al molino moderno que se observa en la foto.

Acequia lateral que puede ascender a época árabe, pero antes usada por los romanos en los sitios rocosos, perforando taludes de roca.

Esta canalización nueva de la acequia es una reutilización de época árabe, que a su vez provenía de un canal romano transformado.

Como podemos ver, el elemento agua era un medio que los árabes cuidaron que fuera original de su cultura. Existen muchos ramales a través de toda la vega y que son fácilmente identificables.

Las producción de cerámica domestica se circunscribía a un campo algo limitado en esta zona. Conocemos algunos centros de producción que últimamente se dedicaban a la fabricación de objetos de uso doméstico y algunos con elementos incluso decorativos. Ha sido una producción heredada desde que conocemos su existencia en estos parajes. La materia prima era abundante y abastecía las necesidades diarias de la comunidad e incluso se utilizaban como un reclamo turístico para los visitantes que se acercaban a estas tierras.

Los talleres no sólo fabricaban elementos domésticos, sino que también gran parte de la producción era para la construcción. El ladrillo y la teja formaban parte de sus encargos para los vecinos de la comarca.

Pero era muy frecuente la fabricación cántaros, orzas, tinajas, cazuelas, pucheros con cierta frecuencia. También se fabricaron ollas de diverso tamaño, ataifores y redomas. Para el uso del fuego: anafres, braseros, candiles. Eran frecuentes también los elementos de uso para la higiene, el juego y la distracción, como los silbatos y figuras decorativas.

En los ejemplares, que tenemos en estudio, disponemos de las siguientes elementos: candiles de variados tipos y medidas, redomas, algún ataifor, silbato, fragmentos de vidrio, y fragmentos de cerámica. Lo más característico de nuestro hallazgo se manifiesta en que todas estas piezas aparecieron juntas  en un rincón del rebaje de terreno que se estaba practicando en una casa de nueva construcción. La gran mayoría de las piezas son candiles de varios tipos. Apenas apareció más elemento de ajuar en ese hallazgo.

Las tonalidades y material usados en su decoración son almagra, el manganeso y el vidriado de tonalidad verde. Los colorantes usados no son alóctonos sino autóctonos.

La cronología tiene visos de fijarse en época en que los mozárabes dominaban la situación del Sur. El califa Abdelrahman III tuvo serios problemas en estos territorios que no se le sometieron, después de algunos intentos de reducirlos por la fuerza. Se hicieron fuertes los locales (mozárabes) de la zona de Almunacab, y el Emir de Córdoba apenas pudo escapar con seguridad de la zona conocida como Los Castillejos, por verse obligado a evitar el paso por el reino árabe de Granada. En consecuencia nos movemos en una cronología de esta localidad. O sea, aproximadamente el siglo IX-X.

Los candiles de Almuñécar son de piquera, y los elementos formales que nos muestran son los siguientes: cazoleta, gollete, asas posteriores y retraídas, con algún modelo de cazoleta circular. Alguna cazoleta algo mayor, otras de forma troncocónica. El cuello con forma abierta acampanada. La forma más usual de la piquera es alargado o desarrollada. El asa aparece adosada al gollete.

El uso en los alfares del color verde con manganeso dio lugar a que aparecieran otros tipos de diferente calidad. Pero el hecho de que las costas sean más propicias a estas novedades, provoca que aparezcan modelos y pinturas decorativas algo diferente a las del interior peninsular.

Todos los candiles aparecidos son de piquera, con cazoleta, gollete y asa lateral no habiendo aparecido ninguna de pie alto ni de cazoleta abierta. Asimismo, no documentamos ejemplares con piquera de pellizco o múltiples piqueras.

NOMENCLATURAS DE LAS PARTE DE UN CANDIL.

CAZOLETA

1. Lenticular baja y muy desarrollada. 2. Troncocónica. 3. Piriforme. 4. Forma de casquete esférico

GOLLETE O CUELLO/BORDE

1. Gollete acampanado. 2. Gollete vertical a. Borde redondeado b. Borde en forma de seta c. Borde lobulado

PIQUERA

1. Desarrollada. Alargada. 2. Corta

ASA

1. Asa con apéndice. 2. Asa adosada a la parte externa del gollete. 3. Asa que se introducen en la chimenea

Cerámica hispano-árabe. 1A

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete por la boca y sobre la cazoleta. Pintado con rayas paralelas inclinadas hacia la parte final de la piquera, a la almagra cuello y cazoleta. Incompleto. Parte de la boca y punta de la piquera. La vertical sobre el gollete y horizontal de la piquera forman ángulo recto. Medidas: altura 6.5 cm., largura 7.5 cm; cazoleta: 4.5 cm.

Foto anterior desde otro ángulo para observar bien los colores. 1B.

Cerámica hispano-árabe. 2A

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete. Pintado con rayas inclinadas a la almagra cuello y cazoleta. Roto. Parte de la boca y de la piquera incompletos. Medidas: altura: 5.8 cm; largura: 5.3 cm; cazoleta: 4 cm.

Candil piquera alargado. Vista frontal de la figura anterior. 2B.

Vista lateral izquierda de 2A.

Cerámica hispano-árabe. 3A

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada desde la cazoleta a la parte externa del gollete. Incompleta. Inicio y huella en el cuello. Barro blanco grisáceo. Asa y punta de la piquera incompletas, sin pintar. Medidas: altura: 7.2 cm; largura: 9.5 cm; cazoleta: 5.5 cm.

Figura anterior, vista desde el lado opuesto, para observar mejor los detalles. Medidas: en 3A.

Candil de piquera alargado de frente Troncocónico. 3C.

Cerámica hispano-árabe. 4.

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete, rota. Huella de inicio en cuello y cazoleta. Pintado con rayas a la almagra cuello y cazoleta en líneas paralelas inclinadas. Incompleto: falta parte de la boca, piquera y asa. Medidas: altura: 6 cm; largura: 4,6 cm; cazoleta: 4 cm.

Cerámica hispano-árabe. 5.

Candil de piquera alargado. Es la foto anterior desde otro ángulo para apreciar los detalles de pintado y forma. Medidas. altura: 6 cm; largura: 5 cm; cazoleta: 4.2 cm.

Cerámica hispano-árabe. 6.

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete y la parte superior de la cazoleta. Pintado con rayas a la almagra cuello y cazoleta. Incompleto. Falta parte de la cazoleta, de la boca y la piquera. Medidas: altura: 5 cm; diámetro de cazoleta: 4 cm; largo: 6 cm.

Cerámica hispano-árabe. 7A

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte superior externa del gollete. Pintado con rayas casi paralelas, a la almagra, cuello y cazoleta. Incompleto: Falta parte de la cazoleta, boca y piquera casi entera. Medidas: altura: 4.2 cm; sólo se conserva entera el asa.

Candil. Figura 7B, a izquierda.

Cerámica hispano-árabe. 8.

Candil incompleto: Se conserva parte de la cazoleta, gollete y boca, exvasada y abierta. El asa está completa y se ve adosada a la parte superior del cuello o gollete y a la cazoleta, que tiene forma esférica así como el casquete. Medidas: altura: 6 cm; largura: 4 cm; cazoleta: 4,5 cm

Cerámica hispano-árabe. 9A.

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete y cazoleta. Falta boca y gran parte de la piquera. Decorada de color vidrio melado verdoso. Medidas: largo: 5.5 cm; alto: 4.5; diámetro cazoleta: 4.5 cm.

Candil. Figura 9B a derecha.

La misma pieza anterior vista desde reverso.

La misma pieza anterior vista desde otro ángulo. 9C, frontal.

Cerámica hispano-árabe. 10A.

Candil lenticular con cazoleta y reborde incompletos. Faltan asa, cuello y piquera. Medidas: altura: 2.5; largura: 5,2 cm; cazoleta: 6.2 cm.

10B. Mismo candil anterior visto en vertical desde arriba. Se observan bien la cazoleta con su interior, el reborde y el corte de la piquera. El cuello o gollete han sido cortados por lo perfecto del corte observado.

Cerámica hispano-árabe. 11A

Candil, fragmento. Se conserva parte del gollete casi cilíndrico y parte de la cazoleta. Pintado con rayas verticales a la almagra. Su boca es exvasada y muestra indicios de asa sobre la parte posterior de la cazoleta y el gollete. Medidas: altura: 5.3 cm; largura ? cazoleta: 4.5 cm.

Vista de la pieza anterior para detallar los puntos de apoyo del asa, y el color de la pintura. 11B.

Cerámica hispano-árabe. 12.

Candil incompleto. Sólo muestra parte del gollete, cazoleta, puntos de anclaje del asa sobre cazoleta y gollete. Sólo tiene indicios de la piquera. Está pintado con lineas paralelas casi verticales de color almagra. Medidas: altura: 4.7 cm; largura: 6 cm; cazoleta: 4 cm.

Cerámica hispano-árabe. 13.

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete. Pintado con rayas a la almagra cuello y cazoleta. Faltan partes de la boca y de la piquera. Medidas: altura: 6 cm; largura: 7 cm; cazoleta: 4 cm.

Cerámica hispano-árabe. 14A.

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete y la parte alta de la cazoleta. Le falta la boca y casi toda la piquera. Pintada con vidrio melado Medidas: altura: 6 cm; largura: 5.5 cm; cazoleta: 4.5 cm.

Perfil reverso de la pieza anterior. 14B

Cerámica hispano-árabe.15A.

Redoma. Fragmento que conserva boca, cuello exvasado cónico y trozo de asa. Medidas: Cuello: 5 cm; grosor: 4.5 cm; asa: 4.5 cm.

Vista del reverso de la figura anterior para apreciar mejor el trozo de asa, boca y cuello. Esta vidriado de color amarillento. 15B.

Cerámica hispano-árabe.16A.

Silbato de agua. Antropomorfo (¿?). La boca está sesgada, pero su agujero permite introducir agua. El asa de sujeción sobresale ligeramente indicada sobre el gollete y boca, y apenas permite cogerla. No está pintado. El pie de sujeción es sólo decorativo. No le da estabilidad. Medidas: altura: 8 cm; canal del silbato: 7 cm; pie: 1.5 cm.

La misma figura anterior para observar su otro perfil y el agujero que permite emitir sonidos. 16B.

Cerámica hispano-árabe. 17.

Fragmento de cerámica de un candil. A izquierda se aprecian puntos de arranque de un asa. El resto de una cazoleta, con rayas de pintura a la almagra. Medidas: 3 cm; 2.4 cm.

Cerámica hispano-árabe. 18.

Fragmento de una pieza doméstica, a la cuerda, con veteados de color verde, como elementos decorativos. Medidas: Largura: 8 cm; altura: 4 cm.

Vidrio hispano-árabe.19.

Fragmento indefinido de un elemento doméstico. Tiene especie de asas laterales. Medidas: largura: 5.2; altura: 2.5 cm.

Conclusiones

La cerámica hispano-árabe de Almuñécar ha dado resultados muy escasos. No se ha practicado una investigación en sentido general para establecer unos criterios más exactos sobre los modelos y formas que hasta el momento se han encontrado. Las nuevas construcciones sobre el terreno antiguo no se han vigilado, cosa que ha dado lugar a que se pierdan infinidad de materiales dignos de ser estudiados y dados a conocer. Prueba de ello ha tenido lugar en la excavación desordenada (con máquinas) practicada en el Castillo de San Miguel, antiguo cementerio. Aparecen materiales de construcción y nada de cerámica árabe siendo, como dicen algunos, una casa nazarí.

La excavación practicada por Molina Fajardo en la Casa del Corregidor dio como resultado escasos materiales árabes en los tres cortes que se realizaron: fragmentos de cerámica árabe y algo del tipo vidriado (Almuñécar, Arqueología e Historia III, pg. 105 ss.).

En resumen concluimos que este material cerámico es de cierto valor histórico, dado que es el primero con cierta entidad en número, y por manifestar la variedad de sus tipos y formas. Aparecieron en el rebaje de terreno de una nueva construcción en los años ’50 en la calle San José, muy cerca del lugar por donde pasa la muralla medieval árabe enterrada. Nos gustaría confrontar estos descubrimientos con lugares como Alicante, Mallorca, Cádiz, Córdoba y otras localidades de Sevilla y sus alrededores.

En consecuencia de todo lo narrado desde el principio de este trabajo, tenemos que concluir que los restos urbanos casi son más relevantes que los materiales aquí mostrados. Y es una fase de la historia de Almuñécar que está bastante vacía de contenido. Esperamos que el futuro nos depare otros centros de materiales que puedan completar el de ajuares hasta el momento estudiados.

Dr. Antonio Ruiz Fernández

Licenciado y Profesor. Juan de Dios Yáñez Jerónimo.

Granada, 15 de Julio de 2022.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL Y PARTICULAR

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LAS MONEDAS DE SEKS

Antonio Ruiz Fernández, Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Filología Clásica, Dr. en Historia Antigua.

Los testimonios numismáticos de la colonia fenicio-púnica de Seks se han encontrado en localidades fundamentalmente costeras y, de forma esporádica, en ciudades del interior peninsular, así como en distintos puntos del Mediterráneo.

Los hallazgos practicados en la propia colonia Seks son muy escasos, de superficie y de materiales revueltos (1). Consecuentemente la mayor parte de los ejemplares conocidos han sido encontrados en muy diferentes localidades (Almuñécar, Motril-Salobreña, Málaga, Carteia, Gades, Ilurco, Murcia, Monastil, Valencia, Tortosa, Tarragona, Gerona, Arcóbriga, Valeria, Vivero).

Cuando se comenzaron los estudios sobre la ceca de Seks, sus monedas fueron confundidas con las de Gades (2) y las de Canaca (3). En 1794 Lindberg identificó una moneda con la ceca de Seks gracias a los caracteres latinos que presentaba (4). Fue igualmente confundida con la ciudad de Conca (5). Gesenius identificó sus monedas con la ciudad de Tingis por un error de transcripción de leyenda (6). Heiss, y sobretodo Delgado, fueron quienes definitivamente identificaron las monedas con la Seks de las Fuentes Clásicas (7). En esta misma línea se encuentra A. Vives (8) y las desafortunadas opiniones de A. García y Bellido (9), M. Gómez-Moreno (10) y A. Beltrán (11). García y Bellido, tras afirmar que las acuñación de las monedas de Seks tuvo lugar después de la batalla de Ilipa (-206), piensa que tal colonia se encuentra en la localidad granadina de Jete (antigua Xate), a 8 km de Almuñécar, en el interior del estero de río Verde.

Los recientes trabajos geológicos del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid (12) y la opinión de M. Pellicer Catalán (13) sobre la posición de García y Bellido (14) a este respecto, con el que casi coincide,, apuntan una mueva hipótesis sobre los orígenes y sobre el ámbito geográfico de Seks. La geografía costera de esta ciudad era bastante diferente de la configuración actual, mostrando una gran ensenada en el estero de río Verde y otro menor en las cercanías del Majuelo.

Problemática epigráfica

En el estudio de la epigrafía se plantea la interpretación del topónimo que ha suscitado cierta polémica entre lingüistas y epigrafistas. Así, Velázquez (15) interpreta KNK, por lo que sitúa esta localidad en la orilla izquierda del Guadiana, identificándola con Canaca (Huelva). Judas (16), siguiendo la tesis de Lindberg, interpreta la leyenda como S K S. La solución propuesta por Hübner (17) fue rechazada por Dietrich y Millás Villacrosa (18).

Hasta el momento, los trabajos realizados sobre la leyenda de Seks más aceptados son los de J. M. Solá-Solé (19), quien interpreta los grafismos como S K S, proponiendo un significado semántico similar al de Gades: «recinto, extensión limitada».

La dificultad más seria se ha planteado en la primera parte de la leyenda, que se ha venido interpretando como MB’ L, y que ha dado lugar a una irreversible discusión, haciendo caer en contradicciones al propio Solá-Solé, quien no parece aclararse en sus versiones sobre la cuestión.

El problema se ha iniciado a raíz de la interpretación del polémico doblete fónico pé/bet. En su última propuesta nos presenta un ambiguo resultado M P/B’ L, sin definirse por una posición precisa (20).

Este mismo autor dice textualmente: «Por un proceso difícil de explicar y que tal vez no sea más que un método cómodo por parte de los escribas ante formas del bet y del rehs y del dalet, que paulatinamente iban confundiéndose; vemos cómo en el topónimo estas tres letras se simplifican en un trazo vertical análogo. Pero es indiscutible que el primer signo que llegó a este punto fue el bet…» (21).

Esta exposición está en abierta contradicción con otro planteamiento en 1967 (22), donde dice: » Pues bien, después de haber examinado varios centenares de ejemplares de Gades, Sexsi, Lixus y Tingis, estamos en condiciones de poder afirmar rotundamente que, ni en un solo caso seguro los signos en litigio (beth/pé) pueden leerse claramente como beth.s y sí, en cambio, como pé-s«. Parece concluyente que la solución dada por Pérez Bayer ha sido decisiva en esta interpretación (23), quien resuelve el problema dando como solución M P’ L. La traducción dada por Pérez Bayer (24) como » obra de», no se aparta semánticamente mucho de la versión dada por Gesenius «a civibus».

Ante esta confusa situación, no nos decidimos ni por la solución ambigua de Solá-Solé, ni por la concreta de Pérez Bayer y J. M. Fuentes (25), ni por la propuesta por C. Alfaro Asíns  (26)y J. L. López Castro (27), ya que ni la epigrafía ni la lingüística han podido dar una solución comúnmente aceptada.

Tipos y cuños

En cuanto al planteamiento de los tipos, por una parte se pueden establecer tres momentos en el proceso de acuñación: fase inicial con fuerte influjo fenicio-púnico (28), mostrando signos gráficos antiguos. Fase intermedia, en donde las dudas y bacilaciones epigráficas se dan con cierta frecuencia. Todo en esta etapa histórica dolecía de gran confusión. Se suele hacer coincidir con las consecuencias de la batalla de Ilipa y las revueltas político-militares de las colonias como Malaka y Seks y otras localidades costeras.

La tercera fase se produce cuando reina una mayor estabilidad, manifestándose este hecho con una gran producción de acuñaciones. En estos momentos aparecen los caracteres neopúnicos en cartela central. La cuarta fase coincide con el período más extenso y de expansión de Seks en el aspecto comercial, presentándonos unas acuñaciones con trazos y leyendas en caracteres latinos.

Dentro de las anomalías que presentan las monedas de lo que consideramos como segunda fase de las acuñaciones numismáticas, podemos indicar los siguientes fenómenos: utilización de piezas como negativos para la fabricación de otros cuños, reversos con la mitad dextrógira y la otra sinistrógira y, a veces, dentro de la leyenda SKS, el signo kaph aparece en posición contraria.

Se han registrado ejemplares correspondientes a la tercera fase con contramarcas. Pensamos que tal signo no significa más que la permisión por parte de las autoridades monetarias de Roma, de la circulación legal de tales acuñaciones (30)

A partir de la derrota cartaginesa en Ilipa y, sobre todo, de la desaparición del imperio cartaginés (-146) y de la imposición de Roma en todo el Mediterráneo, se dan determinados rasgos, como la leyenda latina de las cartelas monetales. en el caso de Seks (como en otras ciudades hispanas) este hecho tiene un motivo puntual: la entrada de Julio César en la Bética. La cornucopia es usada al modo romano (31).

Con relación al número de ejemplares numismáticos estudiados hasta el momento, es preciso indicar que más del 90% ha sido registrado fuera de la comarca de Seks. De las monedas publicadas hasta ahora, tan sólo 15 han sido halladas en lugares concretos de Almuñécar: 8 en superficie, sobre la necrópolis fenicia de Puente del Noi (32), y las 7 restantes, en lugares de sedimentación natural o artificial: subsuelo de cueva de siete Palacios y laderas del Castillo de San Miguel.

En análisis de detalle podemos observar cómo el disco solar muestra una variedad algo notoria en cuanto al número de radios: unos tienen 6, otros 7, 9 y, lo más usual, 8. Este rasgo se da tanto en las monedas con leyenda partida, como en las de cartela central. Un detalle aislado lo constituye una moneda de A. Vives, que muestra doble cartela central, al igual que las monedas de Obulco.

Enumeración de tipos y cuños

Tipo I   Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a d. con maza al hombro

Rev.  Dos atunes a derecha o a izquierda, con leyenda púnica entre ellos SKS (33)

Tipo II  Anv. Cabeza barbada de Melkart-Hércules con maza al hombro a izquierda.

Rev. dos atunes a derecha; entre ellos SKS (34).

Tipo III Anv. Cabeza de Melkart-Hércules con piel de león a izquierda o a derecha.

Rev. Dos atunes a izquierda o a derecha; entre ellos, creciente lunar y disco                           solar a izquierda o a derecha; abajo: SKS, arriba, MB’ L (35).

Variantes de este tipo:

Rev. Dos atunes a izquierda o a derecha; disco solar y creciente lunar a                                  derecha o a izquierda; leyenda neopúnica en negativo completo en parte.

Tipo IV Anv. Cabeza barbada de Melkart-Hércules con piel de león, a d.

Rev. Proa de nave a i.; encima SKS (36)

Tipo V Anv. Cabeza femenina galeada con cimera a d.

Rev. Proa de nave a i.; encima SKS (37).

Tipo VI Anv. Cabeza femenina galeada con cimera a d.

Rev. Toro parado a d.; encima SKS (38).

Tipo VII  Anv. Cabeza femenina desnuda a d.

Rev. Maza tendida a d.; debajo SKS (39).

Tipo VIII Anv. Cabeza masculina a d.

Rev. Arriba, atún a i. Abajo, maza a d. Entre ambos; SKS (40).

Tipo IX    Anv. Cabeza galeada a d.

Rev. Arriba, delfín a d. Debajo SKS (41).

Tipo X   Anv. Cabeza imberbe de Melkart-Hércules con piel de león a i. y maza al                                 hombro.

Reversos de este tipo:

1) Dos atunes a d.; en el centro, cartela con leyenda neopúnica SKSMB’L.                                    Arriba, disco solar; abajo creciente lunar con punto, a i. (42).

2) Dos atunes a i.; entre ellos: leyenda neopúnica en cartela SKSMB’L;                                        arriba, disco solar; abajo creciente lunar con punto a d. (43).

3)  Atún y delfín a d.; entre ellos, en cartela, leyenda neopúnica SKSMB’L;                                    arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto (44).

4) Atún y delfín a i. entre ellos, leyenda neopúnica SKSMB’L. Arriba, disco                                  solar; abajo creciente lunar con punto, a i. (45).

5) Atún y delfín a i. Entre ellos, leyenda neopúnica en cartela. Arriba, disco                                solar; abajo creciente lunar con punto, a d. (46).

6) Dos atunes a i; entre ellos, leyenda neopúnica SKSMB’L. Arriba, alef                                         tendida a i. Abajo, yod (477).

7) Dos atunes a d; entre ellos, leyenda neopúnica SKSMB’L. Arriba, alef                                      tendida a i. Abajo, yod (48).

8) Dos atunes a d. Entre ellos, doble leyenda neopúnica SKSMB’L/SKSMB’ L.,                              en doble cartela. Arriba, alef tendida a i. Abajo, yod. ((49).

9) Dos atunes a i. Entre ellos, en cartela, leyenda neopúnica SKSMB’L.                                         Arriba, alef vertical; abajo, yod

Tipo XI Anv. Cabeza masculina con casco y cimera a d.

Rev. Atún a d. Encima, leyenda neopúnica SKS. Debajo, alef tendida. a i.

Tipo XII Anv. Cabeza masculina con casco y cimera a d.

Rev. Atún a d. Encima, alef tendida a i. Debajo, leyenda neopúnica SKS (52).

Tipo XIII  Anv. Cabeza femenina con casco, a d.

Rev. Cornucopia tendida a izquierda. Debajo, leyenda neopúnica SKS (53).

Tipo XIV Anv. Cabeza femenina galeada, a derecha.

Rev. Cornucopia en el centro en posición vertical. A ambos lados, leyenda                              neopúnica partida SK-S (54).

Tipo XV    Anv. Cabeza del Melkart-Hércules con piel de león, a i.

Rev.

1) Dos atunes, a i. Entre ellos, leyenda latina F-I-SEXS. Arriba, alef tendida, a i.                                Abajo, yod (55).

2) Similar a la anterior, pero leyenda F-I-SEX (56).

Dentro de esta variada gama de tipos cabe decir que, probablemente debido al mal estado de conservación y, sobre todo, a la baja calidad de los cuños, apenas se pueden encontrar dos de éstos iguales.

A la vista de los materiales ya publicados, con cierto nivel de profundidad y detalles, presentamos una secuencia de todas las leyendas numismáticas que se han podido recopilar hasta ahora, haciendo ver que, entre las consideradas antiguas y las neopúnicas, se da una marcada diferencia sin que haya una fase intermedia alguna, aunque lo que mostramos como época de «vacilaciones lingüísticas» podría casi ocupar este «vacío evolutivo». Pero, en resumen y como tesis, esta posición es insostenible por carecer de una base real. y lo que viene conociéndose como fase neopúnica de la leyenda, constituye algo que continúa siendo el período confuso y lleno de vacilaciones numismáticas, a saber, lo que incumbe a las explicaciones dadas sobre el proceso evolutivo que presentan las lecturas numismáticas púnicas.

Notas

A. Ruiz Fernández, Almuñécar en la Antigüedad Fenicia o Ex en el Ámbito de Tartessos. Granada, 1987, pp. 58-59; A. Ruiz Fernández-E. Acquaro, Le monete in bronzo di Sexi: RIN, 84 (1983), p. 44.
(2) A. Ramírez Barrientos, Elucidario de las medallas de la isla y antigua ciudad de Cádiz,nn.22 a 26.
(3) H. Flórez, Medallas de las colonias, municipios y pueblos antiguos de España. Colección de las que se hallan en diversos autores y de otras nunca publicadas, con explicación y dibujo de cada una de ellas,Madrid, 1758 y 1773, lám. XXVII.
(4) J. C. Lindberg, De nummis punicis sextorum, olim a Canaca et Concanae tributis, Hanniae 1824.
(5) Bellermann, Bemerlungen über die phoesnizisichen und punischen, Münzen 1812.

(6) W. Gesenius, Scripturae linguae phoeniciae, Leipzig 1837.

(7) A. Heiss, Description générale des monnaies antiques de L’ Espagne, Paris 1870, pl. XLVI; A. Delgado, Nuevo método de clasificación de las monedas autónomas de España, Sevilla 1871-76.
(8) A. Vives y Escudero, La Moneda Hispánica, Madrid 1926, Láms. LXXXII-LXXXIII.
(9) A. García y Bellido, Historia de España; I, 2, Madrid 1952, pág. 419.
(10) M. Gómez-Moreno, Misceláneas, Madrid 1949, lám. 36, n. 12.
(11) A. Beltrán, Curso de Numismática, Numismántica Antigua y de España, Cartagena 1950.
(12) Este trabajo, que se publica en el capítulo de Geologisch-Archäologische Forschungen zum Verlant der Andalusischen Mittelmeerküste, sitúa la línea de playa en las cercanías de Torrecuevas (anejo de Almuñécar), a 3,5 kms. de la ciudad.
(13) M. Pellicer Catalán, Excavaciones en la necrópolis pínica «Laurita» del Cerro de San Cristóbal (Almuñécar, Granada).Madrid 1962.
(14) A. García y Bellido, op. cit., p. 422.
(15) L. J. Velázquez, Ensayo sobre los alfabetos de las letras desconocidas que se encuentran en las más antiguas medallas y monumentos de España, Madrid 1752, p. 156.
(16) A. C. Judas, Étude démonstrative de la langue phénicienne, Paris, 1847, p. 24.
(17) H. Hübner, Monumenta Linguae Ibericae, Berlín 1893, p. 117.
(18) J. M. Solá-Solé, Miscelanea púnico-hispana II; Sefarad, 17 (1057), p. 20.
(19) Ibidem, p. 18 ss.
(20) J. M. Solá-Solé, Miscelánea púnico-hispana IV: 27 (1967), p. 19.
(21) Id. Miscelánea púnico-hispana I: Sefarad, 16, (1956).
(22) J. M. Solá-Solé, ibidem, 27 (1967), p. 24.
(23) F. Pérez Bayer, Del alfabeto y lengua de los fenices y de sus colonias, Madrid 1772, p. 371.
(24) Ibidem, p.374.
(25) M. J. Fuentes, Vocabulario fenicio, Barcelona 1980, p. 211.
(26) C. Alfaro Asíns, Las monedas de Seks del Museo Arqueológico Nacional: BMAN, 1 (1983), pp.191-97.
(27) F. Molina Falajrdo-J. L. López Castro, Almuñécar, Arqueología e Historia, Granada 1983, p. 180.
(28) A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXII, 1-3; C. Alfaro Asíns, Almuñécar, Arqueología e Historia III, Granada 1986, lám. I, 1-13.
(29) Livio, Ab urbe condita, XXIII, 21, 6.
(30) A. M. Guadán, Numismática ibérica e iberorromana, Madrid 1969, p. 168.
(31) F. Chaves Tristán – M. C. Marín Ceballos, Numismática y Religión romana en Hispania. Symposium. La religión romana en Hispania 1979, Madrid 1981, pp. 32-34, 40-41.
(32) A. Ruiz Fernández-E. Acquaro, Monete in bronzo di Sexi, RIN 84 (1983), p. 44.
(33) C. Alfaro Asíns, op. cit., lám. I, 1-7; II, 8-13; A. Vices y Escudero, op. cit., lám. LXXXII, 1-2; F. Molina Fajardo-J.L. López Castro, op. cit., lám. I, 1-7.
(34) A. Vives y Escuedero, op. cit., lám. LXXXII, 8.
(35) F. Molina Fajardo-J. L. López Castro, op. cit., láms. I, 8-12; II, 13-21.
(36) F. Molina Fajardo-J.L. López Castro, op. cit., lám. II, 23-25; C. Alfaro Asíns, op. cit., lám. III, 31-35; A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXII, 7.
(37) C. Alfaro Asíns, op. cit., nº 34; F. Molina Fajardo-J. L. López Castro, op. cit., nn. 26-27. A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXII, 9.
(38) F. Molina Fajardo-J.L. Castro, op. cit., nn. 27-29; A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXII, 10.
(39) A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXII, 11; F. Molina Fajardo-J.L. López Castro, op. cit., n. 30.
(40) A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXII, 13; F. Molina Fajardo-J. L. López Castro, op. cit., n. 31.
(41) A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXII, 12.
(42) C. Alfaro Asíns, op. cit, nn.  35-55; A. Ruiz Fernández-E. Acquaro, op. cit., n. 11
(43) C. Alfaro Asíns, op. cit., nn. 56-58: A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXIII, n. 9. F. Molina Fajardo-J. L. López Castro, op. cit., n. 70.
(44) C. Alfaro Asíns, op. cit., nn. 59-60; A. Vives y Escudero, op. cit., 5-7;F. Molina Fajardo-J. L. López Castro, op. cit., n. 69.
(45) C. Alfaro Asíns, op. cit., nn. 62-65;F. Molina Fajardo-J. L. López Castro, op. cit., nn. 67-68.
(46) C. Alfaro Asíns, op. cit., n. 66; A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXIII, 6.
(47)  C. Alfaro Asíns, op. cit., nn. 80-89; A. Ruiz Fernández-E. Acquaro, op. cit. nn. 9-10;A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXIII, 3-4;F. Molina Fajardo-J. L. López Castro, op. cit., nn. 35-52, 115.
(48) C. Alfaro Asíns, op. cit., nn. 67- 79;A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXIII, 4; F. Molina Fajardo-J. L. López Castro, op. cit., nn. 53-66.
(49) A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXIII, 2.
(50) C. Alfaro Asíns, op. cit., nn. 99-101.
(51) C. Alfaro Asíns, op. cit., nn. 102-105;  A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXIII, 12; F. Molina Fajardo-J. L. López Castro, op. cit., nn. 99-109.
(52) C. Alfaro Asíns, op. cit., nn. 106-114; A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXIII, 13; F. Molina Fajardo-J. L. López Castro, op. cit., nn. 110-114.
(53) C. Alfaro Asíns, op. cit., n. 15: A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXIII, 15.
(54) A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXIII, 14.
(55) C. Alfaro Asíns, op. cit., nn. 116-118; A. Vives y Escudero, op. cit., lám. LXXXIII, 1; A. Ruiz Fernández-E. Acquaro, op. cit. n. 12; F. Molina Fajardo-J. L. López Castro, op. cit., n. 34.
(56) A. Ruiz Fernández-E. Acquaro, op. cit. n. 13.

Leyendas y símbolos de los monedas de Seks hasta ahora estudiadas:

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LAS MONEDAS FENICIAS MÁS ANTIGUAS DE SEKS

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha, con clava al hombro.

Rev.  Dos atunes a izquierda, con leyenda púnica entre ellos SKS (samech, kaph, samech) (casi ilegible) (33)

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha, con clava al hombro

Rev.  Dos atunes a izquierda, entre ellos, leyenda púnica trilítera dextrógira SKS (33)

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha con clava al hombro

Rev.  Dos atunes a izquierda, con leyenda púnica SKS  trilítera dextrógira; entre ellos SKS. (33)

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha.

Rev.  Dos atunes a izquierda, con leyenda púnica entre ellos SKS (ilegible). (33)

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha, con clava al hombro

Rev.  Dos atunes a izquierda, entre ellos, leyenda púnica trilítera dextrógira SKS (33)

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules con clava al hombro, a derecha.

Rev.  Dos atunes a derecha, con leyenda púnica dextrógira entre, ellos SKS (33)

AS/AE

Anv. Cabeza diademada(?) de Melkar-Hércules a derecha, con clava al hombro

Rev.  Dos atunes a derecha, entre ellos leyenda púnica  trilítera dextrógira SKS (33).

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha, con clava al hombro

Rev.  Dos atunes a izquierda, entre ellos, leyenda púnica trilítera dextrógira SKS (33).

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha, con clava al hombro.

Rev.  Dos atunes a izquierda, entre ellos, leyenda púnica trilítera dextrógira SKS (33).

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha, con clava al hombro.

Rev.  Dos atunes a derecha; entre ellos, leyenda púnica trilítera dextrógira SKS (33)

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha.

Rev.  Dos atunes a derecha, leyenda púnica (casi ilegible) entre ellos SKS (33).AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha con clava al hombro.

Rev.  Dos atunes a izquierda, con leyenda púnica entre ellos SKS (ilegible) (33).

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha con clava al hombro.

Rev.  Dos atunes a derecha, con leyenda púnica trilítera dextrógira entre ellos SKS (33).AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha.

Rev.  Dos atunes a izquierda, con leyenda púnica trilítera dextrógira entre ellos SKS.(33)

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AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha, con clava al hombro.

Rev.  Dos atunes a derecha, con leyenda púnica trilítera dextrógira entre ellos SKS (33).

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha, con clava al hombro.

Rev.  Dos atunes a derecha, con leyenda púnica trilítera dextrógira entre ellos SKS (33).

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha.

Rev.  Dos atunes a derecha, con leyenda púnica trilítera dextrógira entre ellos SKS (33).

AS/AE

Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha.

Rev.  Dos atunes a derecha, con leyenda púnica trilítera dextrógira entre ellos SKS (33).

AS/AE

Tipo I  Anv. Cabeza diademada(?) de Melkar-Hércules a derecha, con clava al hombro

Rev.  Dos atunes a derecha, entre ellos, leyenda púnica trilítera dextrógira SKS (33).

AS/AE

Tipo I Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha.

Rev.  Dos atunes a derecha, con leyenda púnica trilítera dextrógira entre ellos SKS (33).

AS/AE

Tipo I Anv. Cabeza diademada de Melkar-Hércules a derecha.

Rev.  Dos atunes a derecha, con leyenda púnica trilítera dextrógira entre ellos SKS (33).

MONEDAS DE SEKS CON CARTELA TRILÍTERA

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart a derecha. Detras, clava.

Rev. Proa de nave a derecha. Arriba, leyenda neopúnica dextrógira SKS.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza barbada de Hércules-Melkart a izquierda, con maza detrás.

Rev. Dos atunes a derecha, con leyenda neopúnica trilítera dextrógira central SKS.

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza desnuda a derecha.

Rev. Clava tendida a derecha. Debajo leyenda neopúnica dextrógira trilítera SKS.

QUADRANS/AE

Anv.  Cabeza galeada a derecha.

Rev. Delfín arriba. Debajo, leyenda neopúnica trilítera dextrógira SKS.

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina desnuda, a derecha.

Rev. Arriba atún a izquierda; abajo, clava a derecha. Entre ellos, leyenda neopúnica SKS trilítera dextrógira.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart a derecha. Detrás, clava.

Rev. Proa de nave a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera dextrógira SKS.

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina a derecha.

Rev. Clava a derecha. Debajo, leyenda neopúnica SKS trilítera dextrógira.

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina desnuda a derecha.

Rev. Arriba, atún a izquierda; abajo, atún a derecha, entre ellos, leyenda neopúnica trilítera dextrógira SKS.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león, a derecha.

Rev. Proa de nave a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera dextrógira.

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león, a derecha.

Rev. Proa de nave a derecha. Arriba, leyenda neopúnica SKS (ilegible).

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza Galeada con cimera a derecha.

Rev. Atún a derecha. Encima, leyenda SKS neopúnica . Debajo, aleph tendida, a izquierda.

Anv. Cabeza masculina galeada, a derecha.

Rev. Atún a derecha. Arriba, aleph a derecha. Abajo, leyenda neopúnica SKS trilítera dextrógira.

MONEDAS DE SEKS CON LEYENDA PARTIDA

AS/AE

Anv. Cabeza de Hécules-Melkar a izquierda con piel de león y clava detrás.

Rev. Dos atunes a izquierda. Leyenda neopúnica partida SKSMB’ L. En el centro, creciente lunar con punto a izquierda, disco solar a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hécules-Melkar con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha, leyenda partida. Abajo, a izquierda, SKS. Arriba, a derecha MB’L a derecha. En el centro, disco solar a izquierda, creciente lunar con punto a derecha

AS/AE

Anv. Cabeza de Hécules-Melkar con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha, leyenda partida. Abajo, a izquierda, SKS. Arriba, a derecha MB’L a derecha. En el centro, disco solar a izquierda, creciente lunar con punto, a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hécules-Melkar con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda, leyenda partida. Abajo, a izquierda, SKS. Arriba, a derecha MB’L a derecha. En el centro, disco solar a izquierda, creciente lunar con punto a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hécules-Melkar con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda, leyenda partida. Abajo, a izquierda, SKS. Arriba, a derecha MB’L a derecha. En el centro, disco solar a izquierda, creciente lunar con punto a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda. Leyenda partica, abajo SKS, arriba, MB’L. en el centro, disco solar a izquierda, creciente lunar con punto a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda. Leyenda partica, abajo SKS, arriba, MB’L. en el centro, disco solar a izquierda, creciente lunar con punto a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda. Leyenda partica, abajo SKS, arriba, MB’L. en el centro, disco solar a izquierda, creciente lunar con punto a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira; en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

14

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira; en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a izquierda, disco solar a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.*

Rev. Dos atunes a derecha, con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrogira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha, con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha, con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a izquierda, disco solar a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a izquierda, disco solar a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a izquierda, disco solar a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a izquierda, disco solar a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. a derecha, creciente lunar con punto, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira, a derecha, creciente lunar con punto, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda con leyenda neopúnica partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha con leyenda partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda con leyenda neopúnica partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda con leyenda neopúnica partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira. en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda con leyenda neopúnica partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira, en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda con leyenda neopúnica partida, abajo SKS dextrógira, arriba MB’L, sinistrógira, en el centro, creciente lunar con punto a derecha, disco solar a izquierda.

MONEDAS DE SEKS CON CARTELA CENTRAL

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, Alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, Alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, Alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, Alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, Alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida; abajo, disco solar.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco creciente lunar con punto, a derecha; abajo, disco solar.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo,creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava detrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo,creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clavadetrás, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central (casi ilegible), leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar,abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; cartela central ilegeble, supuesta leyenda SKSMB’L .

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, supuesta leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo,creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo,creciente lunar con punto, a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo,creciente lunar con punto, a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo,creciente lunar, a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo,yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo,yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo,yod.

 

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Atún arriba y delfín abajo, a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo,creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Atún arriba y delfín abajo,  a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo,creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Atún arriba y delfín abajo, a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo,yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Atún arriba, delfín abajo; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph atendida a izquierda; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.*

Rev. Atún y delfín a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, creciente lunar con punto.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. aleph tendida, abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Arriba, atún a izquierda; abajo, delfín a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, siaco solar; abajo, creciente lunar.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph atendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Atún y delfín a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha. En cartela central, SKSMB’L. Arriba, aleph tendida; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, alef tendida a izquierda; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco soñar; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; ilegible. arriba, y abajo, ilegible.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central SKSMB’L arriba, aleph tendida; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev.  Dos atunes a derecha; en cartela leyenda neopúnica (ilegible).Arriba, aleph tendida; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba,aleph tendida y abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L.  Arriba, aleph tendiday abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida y abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba aleph tendida, y abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquerda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L.  Arriba, aleph; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.*

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.*

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.*

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a derecha.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, disco solar; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph vertical; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph vertical; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida a izquierda; abajo yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tendida a izquierda; bajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Atún  y delfín a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a derecha; abajo, yod vertical.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo, yod.

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central, leyenda neoapúnica dextrógira SKSMB’L. Arriba, aleph tumbada a izquierda; abajo, yod vertical.

MONEDAS FENICIAS DE SEKS CON CARTELA DOBLE 

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a derecha; en cartela central doble, leyenda neopúnica dextrógira SKSMB’LSKSMB’L. Abajo, creciente linar; resto, ilegible.

MONEDAS FENICIAS DE SEKS CON CABEZA GALEADA

SEMIS/AE

Anv. Cabeza galeada, con cimera. a derecha.

Rev. Proa de neve a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza galeada y con cimera, a derecha.

Rev. Toro parado, a derecha. Arriba, leyenda fenicia trilítera dextrógira S-(KS) (parte ilegible por defecto de acuñación).

SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún a derecha. Arriba, leyenda neopúnica dextrógira, trilítera; abajo, aleph tendida; abajo, yod.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco y penacho, a derecha.

Rev. Atún a derecha. Arriba, aleph; abajoleyenda neopúnica SKS trilítera; arriba, aleph tendida a derecha.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza galeada con cimera, a derecha.

Rev. Proa de nave a derecha. Arriba, leyenda neopúnica SKS destrógira

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza con casco a derecha.

Rev. Cornucopia vertical, y leyenda neopúnica SK-S.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza galeada con cimera, a derecha.

Rev. Proa de nave a derecha. Arriba, leyenda neopúnica SKS destrógira

 

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza con casco a derecha.

Rev. Cornucopia tendida a izquierda. Debajo, leyenda neopúnica SKS trilítera dextrógira. Arriba, aleph tendida a izquierda, abajo, yod.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza laureada a derecha.

Rev. Toro parado a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza laureada a derecha.

Rev. Toro parado a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira. 

SEMIS/AE

Anv. Cabeza galeada, a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha; arriba, leyenda neopúnica trilítera dextrógira; abajo, aleph tumbada, a izquierda.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco y cimera a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Arriba, leyenda neopúnica trilítera dextrógira SKS; abajo, aleph tendida a izquierda.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro  a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda. 

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco y cimera, a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco, a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.
QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco  y cimera, a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Abajo, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; arriba, aleph tendida a izquierda.SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco y cimera, a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Abajo, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; arriba, aleph tendida a izquierda. 

SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda. 

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco y cimera, a derecha.

Rev. Atún a derecha. Arriba, aleph tumbada a izquierda; debajo, leyenda neopúnica trilítera  SKS dextrógira.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda. QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco, a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Arriba, aleph tendida a izquierda. abajo, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.

SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.
QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco, a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Arriba, aleph tendida a izquierda. abajo, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, yod.SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco, a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Arriba, aleph tendida a izquierda. abajo, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira. SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Abajo, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; arriba, aleph tendida a izquierda. QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco, a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Arriba, aleph tendida a izquierda. abajo, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira.  SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco, a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Arriba, aleph tendida a izquierda. abajo, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira. SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Arriba, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; abajo, aleph tendida a izquierda.QUADRANS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco, a derecha.

Rev. Atún a derecha en el centro. Arriba, aleph tendida a izquierda; abajo, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira.SEMIS/AE

Anv. Cabeza masculina con casco a derecha.

Rev. Atún en el centro a derecha. Abajo, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira; arriba, aleph tendida a derecha.

QUADRANS/AE

Anv. Cabeza femenina con casco, a derecha.

Rev. Cornucopia tendida; abajo, leyenda neopúnica trilítera SKS dextrógira.

MONEDAS FENICIAS DE SEKS CON LEYENDA EN CARACTERES LATINOS

AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda latina F.I. SEXSI Arriba, aleph tendida a izquierda; abajo, creciente lunar con punto, a izquierda.
AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda;en el centro, leyenda latina S-F-SEXS. Arriba, aleph tendida, a izquierda; abajom yod.AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda latina F-I-SEXS. Arriba aleph; abajo, yod.AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda;en el centro, leyenda latina F-I- SEXS. Arriba, aleph tendida, a izquierda; abajom yod.AS/AE

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda;en el centro, leyenda latina F-I- SEXS. Arriba, aleph tendida, a izquierda; abajom yod.

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.*

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda latina F-I-SEXS; arriba, aleph a derecha; abajo, yod.

Anv. Cabeza de Hércules-Melkart con piel de león y clava, a izquierda.

Rev. Dos atunes a izquierda; en cartela central, leyenda latina F-I-SEXS; arriba, aleph a derecha; abajo, yod.

Dibujo de A. Ruiz Fernández

Conclusiones

Este trabajo conlleva un análisis detenido desde su inicio hasta el final.

Los primeras monedas localizadas a través de un control de movimientos comerciales, nos lleva a plantearnos cuestiones como el inicio de la acuñación.

No perdamos de vista que los fenicios no inventa la moneda cuando llegan a nuestras ciudades costras fundamentalmente, sino que era un proceso que se desarrolla a través de sus movimientos tanto comerciales como periféricos e interiores a través de toda nuestra Península. Ello nos lleva a entender que puedan aparecer las monedas en cualquier punto de la misma. El motivo siempre está basado en el comercio que se establece con todos los centros productores que eran de interés para su intercambio o compraventa de sus productos.

A pesar de esto, lo que más nos mueve a averiguar cómo empezó la acuñación en nuestras tierras. Este es el fenómeno que nos mueve a estudiar el inicio de la fabricación de su moneda. No se trata de una moneda con características universales a todo el Mediterráneo, sino específicamente de aquel lugar en que se van asentando las diferentes emigraciones comerciales iniciadas desde el Medio Oriente. Cada contacto da lugar a un nuevo tipo de moneda. Con valor específico de su peso dando lugar a los diferentes modelos de acuñaciones que se vienen encontrando en los diferentes lugares donde se han asentado a través de su historia a uno y otro lado del Mediterráneo Oriental y Occidental. Las monedas se valoran por su peso, no por sus símbolos; el metal usado tiene un valor general para establecer relaciones de intercambios de mercancías o usar la moneda como salario con los operarios que se van a ir incorporando a sus actividades comerciales.

Otro de los fenómenos que podemos observar son los cariados tipos usados según el asentamiento donde establecen su base de trabajo. Y para este fin, tratan de comprar productos apropiados para llevar a cabo la acuñación de monedas: es conseguir el valioso uso del bronce conseguido mediante la aleación del cobre y el estaño. Este último metal es buscado con mucho interés desde que el elemento fenicio traba relaciones comerciales con Occidente. Buscaron lugares que poseyeran este mineral con mucho interés. Por ello, no sólo la Península Ibérica, sino que se remontaron hasta la altura de las Islas Británicas encontrando, al parecer, gran cantidad de este metal en las llamadas Islas Casitérides, lugar donde debió existir la materia prima que tanto necesitaban para sus negocios con las colonias. Y ello dio lugar a un establecimiento de relaciones comerciales bastante extenso básicamente con las plazas del Sur de la Península.

Los tipos de monedas se fabrican en función de su valor comercial: el peso es la base de calibrar su uso en las relaciones comerciales. De ahí nacerán los diferentes tipos que se van a acuñar a través de la larga permanencia que este elemento estuvo en nuestras tierras. Y ello dará lugar a los diferentes tipos de acuñaciones que vamos a ir viendo a través de su historia en estas ciudades costeras.

El más usado es el As (AE), seguidos del Semis, quadrans, sextans, etc. Pero también se llega a considerar los símbolos y leyendas que cada comunidad acuña. Sólo se considera, como se ha dicho, el valor en peso de la moneda. El período de acuñación que aquí se ha ofrecido, no muestra ningún tipo fabricado en plata, y menos aún en oro. Sólo se usa el bronce.

Se tiene duda sobre si la acuñación en estas tierras comienza con la derrota cartaginesa en Ilipa (-206).

La mayor parte de los elementos usados para la diferenciación de las monedas se base, muy frecuentemente, en los grafismos.

Las más antiguas muestran unos caracteres o cartelas trilíteras, al menos en Seks. Con el tiempo, a partir de Ilipa, empiezan las acuñaciones más genéricas. Al parecer la influencia romana fue decisiva para las modificaciones que se van a manifestar en los siguientes años. De la forma trilítera se pasa a la cartela compleja de siete caracteres, PYPBM’L. Y más adelante se llega a acuñar monedas con doble leyenda superpuestas. Pero lo que más despierta la curiosidad es que aparezcan leyendas partidas desde el inferior al superior. Y lo más sorprendente es el uso de la moneda como cuño para nuevas fabricaciones, de tal manera que la leyenda de sinistrógira pasa a dextrógira. O sea, no tienen idea clara de lo que había que usar para una correcta fabricación. Y ello nos lleva a concluir que la lengua fenicia había dejado de ser prioritaria para los propios fenicios: el latín lo invade todo y acaban con la acuñación típicamente fenicia dando lugar a una leyenda en latín.

La simbología sigue prácticamente siendo la misma, pero la lengua latina desplaza totalmente la semita fenicia. Y este fenómeno, en realidad, es casi exclusivo de la colonia de Seks, cuyo nombre podemos explicarlo aclarando de dónde procede: S proviene del signo de aspiración griego (‘); e, es el resultado de una resonancia vocálica en el entorno de dos consonantes: ‘ + k (caph) y s (samech).

Los nombres, que en la actualidad se vienen escribiendo, son latinos iniciados a partir de las guerras civiles de Roma que se extienden a Hispania cuando tuvo lugar el enfrentamiento entre César y Pompeyo en la Península Ibérica.

Dr. A. Ruiz Fernández

Granada, 7 de Enero de 2018.

EL CASTILLO DE ALMUÑÉCAR, SUS DISTINTAS ETAPAS EDILICIAS

(ANTIGUO Y MODERNO)

A MI BUEN AMIGO ENRICO ACQUARO, GRAN COLLEGA Y COLLABORADOR EN LA ARQUEOLOGÍA DE ESTA CIUDAD

PLANO DEL CASTILLO ANTES DE SU RESTAURACIÓN MODERNA

PLANO MILITAR DEL CASTILLO EN TIEMPOS DE CARLOS I.

Almuñécar, situada bajo el lugar de la antigua colonia fenicia de Sexi muestra en su historia una infinidad de situaciones dignas de relieve. Actualmente podíamos hablar tanto de restos restos arqueológicos y urbanos de épocas diferentes, como de la composición de antiguos muros de la ciudad, a la vez que de monumentos romanos: acueducto, columbarios y factoría de salazones.

En este complejo urbano resulta de sumo interés una zona particular, que es la ocupada y dominada por el Castillo de San Miguel, objeto de esta exposición. Si se realiza un análisis detallado de la estructura urbana, es posible destacar que la gran colina, área del asentamiento urbano, pues no era un pico ni una roca privada de tierra. Las excavaciones arqueológicas realizadas por el Dr. Pellicer en la parte oriental del susodicho castillo, donde se puede observar una estratigrafía de los materiales situados en un arco de tiempo que va desde finales del siglo VI a. de C., hasta el final de la época medieval, nos documentan la existencia de tierra sobre la colina. Por lo tanto, ese terreno no debe ser del todo árida ni privada de vegetación.

A esto se une las anotaciones que durante los trabajos realizados para adaptar el castillo a cementerio ciudadano, esto último fue realizado transportando tierra cogida de otro sitio del entorno de la zona inferior: en esta tierra se ha encontrado la presencia de materiales procedentes de elementos romanos destruidas, como estucos pintados y una gran cantidad de cerámica común y sigillata romana.

El castillo, en su fase histórica, es un aglomerado superpuestos de estructuras que reflejan la variedad de fases que ha tenido la ciudad. Por lo tanto, siguiendo el orden cronológico, vemos los diversos momentos que se puede reconocer tomando como guía la técnica urbanística y estructural. Los materiales de construcción utilizados, por supuesto, del mortero romano hasta el final de la restauración con materiales muy sofisticados. Podíamos distinguir, pues, una secuencia cronológica basada en documentos que lo testimonian las remodelaciones efectuadas a través de los siglos.

Veamos ahora la fase más significativa

Fase romana

1.- Los testimonios hasta ahora presentes de esta técnica edilicia en el castillo, forman, probablemente, gran parte del complejo urbano, según lo que se deduce del estudio de los muros de Poniente, donde se puede observar una cisterna romana y muros derruidos, característicos de la técnica edilicia romana.

Fase árabe

De esta fase podemos observar la superposición de sus muros sobre la estructura de época romana, sobretodo en la parte de Levante

Fase de los Reyes Católicos

Comenzamos las modificaciones y las superposiciones cristianas tanto sobre la estructura árabe como sobre la romana.

Fase de Carlos I

El emperador Carlos I dispone la construcción de una obra fortificada que unía el Castillo al Monte de San Cristóbal, un puente levadizo y una gran torre llamada Mazmorra.

Fase de Felipe II

Los documentos históricos que nos han llegado nos indican el significado y la modalidad de las defensas del Castillo con relación a los puertos naturales del centro.

Fase de Felipe IV

Durante el reinado de este rey, se realiza la construcción de un cinturón de muralla en torno a toda la ciudad alta. Se levantan 46 torreones y torres situadas tras los muros, a una distancia de un tiro de ballesta. Los muros están fortificados con almenas. Se recuerdan además. Se recuerdan, además, tres puertas conectadas al comercio ciudadano: la de la ensenada de río Seco y la Herradura. Antes de entrar en el castillo se encuentra el foso con un puente levadizo. Hay una segunda puerta interior precedida de una muralla protectora.

Fase de Fernando VII

Durante la invasión napoleónica, el castillo fue ocupado por los franceses: a su retiro, los ingleses procedieron a su destrucción. En 1.821 fue elaborado un proyecto de una nueva fortaleza sobre el cerro de San Cristóbal. En 1.830 fue construida una batería de planta rectangular unida a la citada colina. En 1.849, el castillo queda totalmente abandonado. en 1.851 se utiliza como cementerio de la ciudad.

DESCRIPCIÓN CRONOLÓGICA DEL CASTILLO BASADA EN DOCUMENTOS DE ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS.

Fase romana

El Castillo de Almuñécar es una joya arquitectónica, relativo tanto a su estructura como a su historia. Las numerosas superposiciones de la técnica edilicia reflejan la alternancia de diversas culturas superpuestas en el contexto urbano. De esta forma, podríamos observar un primer plano documentado por las excavaciones del Dr. Pellicer Catalán, donde se encuentra una estratigrafía que denota una presencia humana desde la era del Bronce hasta el Medievo. La vertiente de Poniente conserva restos de murallas romanas, bajo las cuales se superponen los de época árabe y cristiana. Los muros romanos documentan una técnica similar a la existente en la zona central superior de la ciudadela. En algunas de sus partes se pueden ver arcadas: en uno de sus lados se puede ver una cisterna donde se han encontrado materiales cerámicos que demuestran una falta de uso de la estructura en la siguiente época árabe.

En la parte septentrional del castillo se observa un murallón que permite presuponer la existencia de una ciudadela: bajo la pendiente sur permanece un espigón que lo ponía en contacto con el cerro de San Cristóbal. Aún hoy son visibles los restos de la estructura con estratos que conservan un espesor máximo de 4 metros en el final de su trazado, y que forma una cisterna romana.

Los muros de Levante, en su actual estado de ruina, documentan inequívocamente la renovaciones rápida de la fortaleza después de la invasión napoleónica.

Fase árabe

Desde el punto de vista histórico-arqueológico, debería ser la más consistente. No obstante, los vestigios conservados hasta el momento no lo reflejan en todo este largo período. En cuanto a las diferentes técnicas edilicias visibles dentro de las murallas del Castillo, permanecen sólo a Levante y a Poniente, los muros de tierra prensada, actualmente revestidos de otros más resistentes y que actúan de sujeción. El restos las las murallas de tierra prensada con fuerte revestimiento externo, permanecen en la parte de la ciudad denominada «Eras del Castillo», y se prolongan hasta el final de las galerías con técnica edilicia romana, que constituye el núcleo antiguo de la ciudad.

Teniendo en cuenta estas consideraciones y observando la planimetría que se conserva en el Archivo Histórico militar, se puede ver que estos muros, tan caracterizados, rodean toda la parte superior de la ciudad antigua, dando lugar a una ciudadela fortificada. Ésta disponía de dos partes que la ponían en comunicación con la ciudad propiamente dicha. Tal parte no corresponde a aquella que se conoce en época moderna (Puerta del Mar, de Vélez y de Granada). En efecto, lo que nosotros vemos hoy sólo está reducida dentro de los muros del castillo fortificado. Es más, es posible la hipotética existencia de una segunda línea de muralla que circundaba toda la ciudad y en la que se podía abrir una puerta en el sudeste. Debíamos considerar que esta doble línea de muros representaba una estrategia defensiva en un mayor complejo fortificado. Se deduce que no se debe confundir la puerta dela fortaleza con la de la ciudad propiamente dicha. Indicios de una de las puerta antiguas se pueden aún notar en el murallón de Poniente, donde se distinguen con dificultad la estructura romana de la árabe.

Observando el plano general del complejo del Castillo y de la ciudadela fortificada, aparecen algunos indicios por los cuales se puede deducir que el autor de la planta ignoraba la existencia de algunas construcciones, ya consideradas como subterráneas de época romana.

En este núcleo convergen los elementos que formaron parte de lo habitado y de la estructura pública del período árabe: el palacete árabe y sus servicios. La edificación, aunque modificada, conserva la estructura arquitectónica de su antigua funcionalidad.

La Puerta del Mar, existente hasta hace pocos años, tenía una estructura y una línea propia de un sistema diferencial al de una rueda dentada. Las planimetrías que se conservan no muestran el sistema de murallas que la ciudad había tenido en esta época y que debía partir de la fase de los Reyes Católicos.

La situación del Castillo en 1.489, fecha en que la ciudad se rinde a las tropas del Marqués de Mondéjar, se encontraba en una ruina general.

En este período fueron iniciadas obras de consolidación de las murallas y restauración de habitaciones. Se debe tener presente que toda la zona debía soportar las consecuencias de la guerra de Granada y, cuando se abandona esa parte, la de los moros, debía comenzar en el mismo período de la guerra.

Fase de Calos I

Y en el período este es cuando se comienza la construcción del pasaje cubierto que se unirá al Castillo con el cerro de San Cristóbal. No se trata de una obra nueva en toda su estructura, ya que se superponen en un estrato al murallón de época romana preexistente. En esta estructura cubierta, del que aún hoy se pueden ver algunos trazos, se abrían numerosos pasajes para las guarniciones. En esta época destaca la construcción del puente levadizo y del gran torreón, antiguamente llamado Mazmorra, y que constituye el reducto más resistente de todo el complejo, ya que era el puesto de guardia del interior del castillo.

Fase de Felipe II

Durante este período no se notan modificaciones estructurales hasta la época del desastre de la flota española en la Bahía de la Herradura.

Fase de Felipe IV

Durante el reinado de Felipe IV se construye un nuevo cinturón amurallado en torno de la ciudad. Se levantan 46 entre torres y torreones, todos colocados entre sí a tiro de ballesta. Sólo en el paso de la roca se pueden contar 21 torreones: 8 a levante, 13 a poniente. En el muro de circunvalación se abren una serie de aspilleras: de las que no quedan restos, incluso ni restos de las murallas del antiguo puente levadizo, ni del terraplén que unía el castillo al Cerro de San Cristóbal.

Fase de Fernando VII

El castillo fue volado por los ingleses en 1812: fue destruido principalmente el paso que unía el castillo al cerro de San Cristóbal.

En 1.821 fue elaborado el proyecto de construcción de una batería para la defensa del castillo, montada y de apoyo sobre el Cerro de San Cristóbal.

En 1.830 la batería está en funcionamiento y se tienen noticias, además, de un doble paso cubierto (montado sobre el antiguo muro romano) que ponía en comunicación el castillo con la colina.

En 1849 los documentos revelan un estado ruinoso de todo el complejo. No podemos olvidar que al final de la ocupación francesa, el castillo fue bombardeado durante tres días consecutivos: abandonado por los franceses, fue casi totalmente destruido y expoliado.

En 1.851 el castillo de San Miguel es destinado a cementerio de la ciudad. Ha estado cerrado con intención de recuperarlo en el ámbito del patrimonio histórico-artístico de la ciudad de Almuñécar.

DOCUMENTACIÓN FOTOGRÁFICA DE LA EVOLUCIÓN DEL CASTILLO Y ELEMENTOS ANEJOS

FASE ROMANA RETOCADA EN ÉPOCA ÁRABE

Foto 1.- Vertiente occidental del Castillo. Los restos que podemos observar son de época romana y no se ha observado ninguna modificación de época árabe. Vemos un sistema de amurallamiento escalonado en un estado de conservación malo, pero pensamos que es debido no sólo al paso del tiempo sino al deterioro producido en época de terremotos (365 d. de C.) que llegó a afectar no sólo a Sexi, sino también a una extensa comarca del Sur de España. Observamos torreones de época medieval y depósitos de agua romanos sobre el borde pendiente de la gran colina de este gran recinto.

Foto 2.- Vertiente oeste del Castillo. Observamos el sistema murado escalonado de época romana. Al pie de la imagen se puede ver un sedimento de caementum romano algo deteriorado y cómo aflora la roca madre que es la base de este estacionamiento de época anterior a la árabe.

Foto 3.- Sobre este mismo sistema de muralla romana podemos ver una gran ranura que parece indicada para sujetar algo de techumbre, como vigas o material similar, lo que indica que las piletas de salazones también llegaron hasta este nivel, ya que tenemos muy cerca una de ellas y un adecuado depósito de agua para tal uso.

Foto 4.- Probable pileta de salazón identificada por el estuco impermeabilizante interno, y situado muy cerca del depósito antes visto.

Foto 5.- Esta imagen revela que la situación de la pileta anterior se encontraba en riesgo de desaparecer porque los materiales de encima no se encontraban en buen estado de estabilidad. Por ello debió taponarse con bloques de cemento.

Fot 6.-Esta estructura se encontraba totalmente cubierta por las tumbas del cementerio y sus nichos. Por ello sólo podemos contemplar los muros directores del establecimiento del foco principal de las termas, que se verán a continuación.

Foto 7.- Esta imagen demuestra ya que las estructuras del centro principal de las termas empiezan a verse con cierta claridad. El material usado en la parte central del hypocaustum es el ladrillo refractario para soportar altas temperaturas.

Foto 8.-Esta estructura muestra la parte sur de las termas y los lugares destinados a la alimentación del hypocaustum. Se observa en ella los fuertes muros de hormigón romano para darle contención a las estructuras centrales.

Foto 9.- El muro de caementum nos deja ver la parte por donde entraba agua o salía. No tenemos pruebas de su concreta función. Se puede observar que está algo cuarteado por el tiempo y la presión y tratamiento que se dio a este espacio durante la ocupación francesa, aparte del bombardeo que realizaron los ingleses durante tres días sobre él.

Foto 10.- Esta imagen revela el grosor del muros de hormigón romano y la posible entrada de agua. Parece ser que se llegó a utilizar el plomo, ya que se ha encontrado un trozo de tubería. Pero debemos tener en cuenta que los romanos no eran partidarios de usar ese material porque no era bueno para la salud, sobre todo en viviendas y termas y fuentes públicas.

Foto 11.- Vista del núcleo central del hypocaustum. Tuve la suerte de poderlo fotografiar cuando aún se encontraba casi en buen estado; pero el descuido de las autoridades correspondientes permitió que entraran personas sin escrúpulos y lo deshicieran. Para su reconstrucción tuve que proporcionar diapositivas que mostraran la realidad de lo que fue este conjunto termal

Ftoto 12.- Vista frontal de los arquitos interiores del hogar. Se observa el muro de hormigón romano al fondo y los pilares de contención del lugar donde se calentaba el agua. Los arcos no son de terminación circular, sino acabados en V invertida.

Foto 13.- Este arco se encuentra deformado por la presión que ha debido sufrir durante mucho tiempo, debido al peso que se le ha colocado encima. Obsérvese cómo el arco se forma por superposición de ladrillos que no acaban redondeado, sino por posición de ladrillo sobre ladrillo. No hay clave.

Foto 14.- Aquí observamos pilares del hypocaustum con los falsos arcos descolocados a punto de caerse.

Foto 15.- El abandono tras el desmonte del cementerio, ha provocado la caída de la mayor parte de los pilares, como se ve en la imagen. Sólo han resistido los muros de hormigón a ambos lados del hypocaustum.

Foto 16.- Esta imagen muestra una de las piletas mayores de la zona de baño. Sus muros están revestidos de material impermeabilizante, pero ya con pérdidas de capas protectoras. Esta pila es rectangular y no muestra precisamente la tipología que solían usar los árabes en este tiempo.

Foto 17.-Una de las pilas colaterales y a un extremo de la misma. Se encuentra en muy mal estado. Ha sido restaurada con un criterio no muy ad usum. Al fondo de la imagen vemos la muralla árabe. Esta parte de la muralla no tenía almenas. En la restauración se las han puesto. Los ingleses volaron todo cuanto pudieron desde sus tres barcos, y otros partes las minaron, como es el caso del torreón izquierdo de la entrada del Castillo.

Foto 18.-A la vista tenemos una pileta central y dos colaterales más estrechas. La central esta iniciada por dos pilas pequeñas, cosa corriente en las formas de baño de los romanos para combinar la temperatura. Obsérvese igualmente la muralla árabe del fondo: no tiene ni indicios de almenas. Hecho muy importante: ¿Estos baños eran abiertos, o cubiertos? Pues parece que, según los restos que quedan, no eran cubiertos. Los romanos sí lo eran; y tenemos el ejemplo de las termas de la Carrera de la Concepción.

Foto 19.- En la pila central abierta, podemos ver en una de sus esquinas, estas dos pilas de pequeñas dimensiones, cuya finalidad se ha expuesto antes. Algo que no se ha podido comprobar es la llegada del agua hasta estos lugares. Podría ser por medio de tuberías de plomo o cerámica, pero hasta ahora sólo se tiene un testigo de plomo y cuyo lugar de no se ha precisado.

Foto 20.-Detalle de las dimensiones de una de las pileta pequeñas.

Foto 21.- Detalle de una de las pilas laterales en estado de deterioro por el mal uso que se le ha dado y el abandono.

Foto 22.- Vista, a color, para mostrar el tipo de aparejo usado y el material de su impermeabilización ya muy desgastado, pero es amarillo rojizo, similar al que se ven en las termas romanas.

Foto 23.-Al realizar la limpieza de ciertos materiales de superficie, apareció este trozo de pila o depósito romano con revestimiento de opus signinum. Todo parece indicar de que se trata de una pila de baño de termas. Hoy día ha sido muy disimulado para que no parezca romano, sino árabe. Pero la verdad está en esta foto.

Foto

Foto 23 (bis).– Detalle sobre la foto anterior para demostrar que, justo al lado del hypocaustum, aparecen elementos romanos ocultos, a un nivel inferior, pero con todos los indicios de la técnica de impermeabilización de las pilas de baños o depósitos de agua romanos. Este elemento ha quedado enterrado en la reestructuración de las termas del castillo.

Ftoto 24.-Aquí podemos ver muros soterrados junto a las termas con otros superpuestos por los cambios realizados al paso del tiempo. Parecen restos de canalizaciones dirigidos a las pilas o depósitos de agua para abastecer las termas.

Foto 25.- El corte producido por la máquina ha dejado a descubierto la roca madre sobre la que se posaba la estructura de las termas romanas, como se verá a continuación.

Foto 26.- Justo sobre el corte de la foto anterior, podemos ver un trozo de pila romana que sobresale al cortarla la máquina. Se observa con claridad el opus signinum de revestimiento de la pieza. En las fotos posteriores, donde se observa el proceso de restauración, este material ha sido completamente ocultado. Y es un un elemento muy valioso para demostrar que lo que aquí existían eran unas termas romanas y no árabes, como se ha pretendido demostrar. Es de sentido común que los romanos ocuparan una zona elevado como ésta, para establecer un campo de visión sobre todo el territorio circundante: era una plaza estratégica de primer orden.

FASE MEDIEVAL

Foto 27.- Una vez pasada la fase, mal llamada exclusivamente musulmana, seguimos con los restos que se van a encontrar los medievales y modernos. Esta foto muestra el foso de entrada al castillo, que estaba siendo reparado. Su suelo es más profundo que el que se ve en la foto. Ha sido rellenado de hormigón moderno con desagüe hacia la vertiente del Majuelo.

Foto 28.-Esta imagen, adelantada, se vio no hace muchos años. El castillo ya era cementerio. El torreón izquierdo de la fachada, sufrió las consecuencias de un temporal fuerte y quedó descubierto su aparejo, dándonos a entender que, en origen, el torreón no era circular, sino rectangular. Y en época posterior fue revestido con materiales modernos hasta dejarlo casi circular. Esta fachada muestra fases constructivas de diferentes etapas de su construcción. La gran muralla de Poniente construida por los romanos de forma escalonada, conserva restos de la misma según la pendiente del terreno. El yacimiento del Majuelo estaba aún sin tocar de forma sistemática. El Padre D. Manuel Sotomayor fue el primero que realizó las primeras catas en este solar.

Foto 29.- En esta imagen, si se observa de cerca, pueden ver los restos de la muralla romana escalonada que casi llega hasta el Majuelo. Los restos de muro quedan bastante dispersos y hay que subir para poderlos ver con claridad. Téngase en cuenta que este territorio sufrió hasta este momento un deterioro muy fuerte debido a fuertes terremotos que causaron grandes daños, como el producido en 365 de n. e. Afectó al territorio en muchos de sus lugares. Hasta en Roma de habló de sus grandes perjuicios.

Foto 30.- Esta foto nos indica la parte más al Sur del castillo, mostrando torreones de base rectangular, y otros almenados, aparte del sistema defensivo de la llamada Tenaza del castillo.

Foto 31.- En esta panorámica observamos la mayor parte del sistema de muralla que circundaba la ciudad, abarcando desde la Tenaza hasta los murallones que se encuentran justo encima del terreno del Majuelo. Es la parte del castillo que más materiales romanos ha registrado desde que existe.

Foto 32.- Esta imagen nos muestra prácticamente toda la parte de Poniente del castillo, junto con los diferentes tipos de muralla que se han ido construyendo o reconstruyendo en sus diferentes etapas: empieza con la construcción de los RR. CC,, coninúa con formas árabes, y temina con Carlos III.

Foto 33.- Esta imagen presenta el mayor torreón, desde donde se pudieron instalar baterías de artillería, la Tenaza defensiva, y las obras que se relacionan con el puente romano que unía castillo y Peñón del Santo. La Tenaza comenzaba en el torreón de la izquierda y llegaba hasta el siguiente, que se encontraba en la muralla de Levante del castillo, hoy prácticamente destruido; pero, seguro que fue bombardeado por la flotilla inglesa.

Foto 34.- Torreón almenado perteneciente a la Tenaza. Probablemente también tocado por los ingleses, según se desprende de su estado de conservación en estos momentos.

Foto 35.- Espacio de la Tenaza del castillo que se dirige a conectar con el puente romano situado más adelante. Esta construcción es medieval-cristiana.

Foto 36.- Vista de un torreón de la Tenaza donde se nota que ha sufrido los efectos de los bombardeos ingleses.

Foto 37.-Torreón izquierdo, almenado, de la fachada principal del castillo.

Foto 38.- Elemento defensivo del castillo. Desde él se podía perfectamente defender de un ataque enemigo. Estado de conservación postnapoleónica. La restauración ha cambiado todo menos la forma.

Foto 39.- Este torreón de la vertiente de Poniente, de forma rectangular, árabe, muestra indicios de haber sufrido las consecuencias del bombardeo inglés.

Foto 40.- Esta imagen nos muestra el estado en que quedó el torreón de la muralla del castillo, a consecuencia del ataque inglés. Era rectangular. Hasta este punto alcanza la Tenaza del castillo.

Foto 41.- Esta imagen nos muestra dos rasgos importantes: a derecha se ven los restos de una muralla romana que venía desde la cara oeste del castillo. Se puede distinguir como si hubiera sido roto por la gente del pueblo alto, porque esto llegó a convertirse en un vertedero. Se le conocía como el «tirillo». A izquierda podemos ver restos de una muralla de época cristiana y que muestra, además, señales claras de que los obuses de la flotilla acabaron rompiendo su estructura. En la parte extrema hay restos de un torreón de tierra prensada y del que en realidad queda bien poco, porque la erosión le ha hecho mucho daño. Queda como testigo de que hubo un torreón.

Foto 42.-Fachada del castillo en su parte izquierda, donde se ve que la muralla ha quedado descalzada por los ataques de los ingleses. La rampa, que llegaba hasta el foso, ha quedado desmontada totalmente. Sólo vemos las aspilleras, pero deformadas para inutilizarlas frente al enemigo.

AÑO 1812.

LOS INGLESES BOMBARDEAN DURANTE TRES DÍAS CONSECUTIVOS EL CASTILLO DE ALMUÑÉCAR Y LO DESVALIJAN. SE LLEVARON HASTA EL PUENTE LEVADIZO QUE, AL PARECER, SE ENCUENTRA EN UN MUSEO DE LONDRES.

Para ello aportamos el Parte Militar redactado de puño y letra por el Capitán Usher, de la flotilla inglesa. El documento es fotocopia del original que se encuentra en el citado museo Londres.

Primera página.

Segunda página.

Tercera página.

Cuarta página.

H. M. S. Hyacinth

en la costa de Almuñécar

27 de mayo de 1812

«Señor, tengo el honor de informarle en mi carta del día 20 que el insurgente había destrozado el castillo de Nerja. y que los guerrilleros se bajaron de las montañas y entraron en la ciudad. Ahora le tengo que contar que tomé toda la tierra con el Capitán Hamilton y me presente al jefe de los guerrilleros, quien me informó que los franceses se habían retirado a Almuñécar, unas 7 millas al este: tenían unos 300 hombres. Considerándose lo suficientemente fuertes para un ataque al Jefe, propuso emprender la marcha sin perder tiempo. Como yo deseaba rendir toda en mi poder, le prometí anclar mis barcos en tal posición para poner al enemigo entre nuestros fuegos, lo cual le dio gran satisfacción, y a sus hombres gran confianza. De acuerdo con esto emprendí viaje a las 4 de la tarde el día siguiente (día 20 de Mayo) con los barcos de su Majestad Hyacinth, Termagent y Bassliks. Fondeé a punto blanco frente al castillo, al cual silenciamos en menos de una hora. Como los guerrilleros se esperaban a las 7 horas y no estaban a las 8, el Capitán Hamilton, se ofreció para volver a Nerja en su Gig (lancha) para saber si había ocurrido algo para prohibir su avance. A la 4 de la madrugada regresó e informó que como los refuerzos esperados no habían aparecido, los esperaban antes de avanzar. A las 7 el enemigo inició fuego con un «howitzer» (obus) desde una brecha de acceso cubierto del castillo, pero para las 10 horas estaba de nuevo silenciado y batido con grandes pérdidas, retirándose hasta el pueblo donde se refugió en la iglesia y casas vecinas. Para perdonar a los habitantes, así expuesto cruelmente por los Franceses, decidí cortar fuego, y después de hundir a un «privateer» (barco corsario) fondeado a pie del castillo, levanté el ancla y regresé a Nerja para concertar planes con los guerrilleros. Al llegar tuve la satisfacción de encontrarme con una división de los guerrilleros Ballesteros bajo el mando del coronel Fabien, un oficial de los partisanos. Él, lleno de fervor, se puso con sus tropas a mis órdenes. Las carreteras, siendo muy pesado de cruzar, decidí embarcar la infantería a bordo y mandé a la caballería inmediatamente a tomar puesto a las espaldas del enemigo, mientras que los marinos y hombre de arma corta tomaban tierra a sus costados. Siendo que por una calma el enemigo tuvo la oportunidad de adivinar nuestra maniobra, huyó con precipitación juntándose con 200 hombre de Motril, a unas cuatro millas, y se retiró a Granada.

Al llegar a mi ancladero, mandé al teniente Spilsbury y a un oficial de los guerrilleros para alzar las respectivas banderas en el castillo. Inmediatamente inicié la demolición de las obras (del castillo), la cuales eran muy fuertes, siendo construido en un península de roca, escarpada en la cara que hace al mar, con una muralla de 30 pies (10 metros). Hacia tierra hay un foso de 30 pies (10 metros) de profundidad, y 60 pies (20 metros) de ancho. Es mi intención llenar esto lo más posible, volando minas debajo de cada baluarte.

Encontré en el castillo dos cañones de 24 libras, 6 cañones de 18 libras, uno de 6 libras, y un howitzer (obús), los cuales habían sido claveteado por el enemigo. quedaron numeroso desertores, principalmente alemanes y flamencos (belgas). Me informaron que eran todos los extranjeros del batallón 32 del regimiento, igualmente que sólo estaban esperando la oportunidad para desertar porque fueron arrastrados sacándolos de sus familias y forzado a las filas francesas: uno de ellos ha estado 8 años fuera de su patria. Las pérdidas del enemigo ha sido severas, pero pueden ser adjudicados porque transportaron a los lesionados en carros.

Me siento muy agradecido al Capitán Hamilton por su asistencia y por el sitio tan audaz donde ancló a su barco. Igualmente el Capitán French del Basilisk quien abrió un fuego caliente y bien dirigido contra el enemigo, mientras que los otros barcos maniobraron para presentar costados al castillo.

Cuento con la felicidad de que no hemos sufrido ninguna pérdida, excepto un herido en el Termagent y un lesionado leve en el Basilisk. El corsario fue uno de la flotilla de Barbastro, ligero, con sólo dos cañones, y unos 30 o 40 tripulantes. No puedo finalizar sin contarle que los oficiales y hombres heridos, recientemente en Málaga, tomaron sus puestos. el Teniente Spilbury, con una herida abierta y el señor Bill el boarwain (contramaestre), quien perdió un brazo, no se perdonaron y sufrieron mucho por sus actividades.

Su humilde servidor

THOMAS USHER«

(Este documento fue conseguido por mi amigo inglés, y entonces arquitecto municipal de Almuñécar, Peter.)

Los que tomaron parte:

Barcos: H. M. S. HYACINTH Capitan Thomas Usher

H.M.S TERMAGENT Capitán Hamilton

H.M.S. BASILISK Teniente French

Tropas españolas:

Los guerrileros de Ballesteros

El Coronel Fabien

200 de infantería

20 – 30 de caballería

Tropas francesas

300 de Almuñécar

200 de Motril

Un barco corsario con 30 – 40 hombre

Armamento del castillo

2 cañones de 24 libras

6 cañones de 18 libras

1 cañón de 6 libras

1 «añón howitzer»

La acción duró desde el 20 hasta el 22 de Mayo de 1812

Esta información de debe a las investigaciones de Nicholas Musgrove mi buen amigo y compañero en aventuras.

Almuñécar, 7 de Marzo.

Pedro F. Santamería Grant.

Bsc. Hons. Arch. Dip, Arch. (PNL) RIBA.

Foto 43.- Torreón de la fachada, minado y derribado por la carga explosiva que le pusieron los ingleses.

Foto 44.-Muralla de Levante del castillo muy tocada por las cargas de minas que los ingleses colocaron en sus cimientos. La parte derecha de la imagen muestro los bloques de tierra prensada que usaron los árabes para su construcción. No había almenas en todo este lienzo de muralla.

Foto 45.- Lienzo de muralla ya reconstruida, pero sin almenas.

Foto 46.- Vista completa de este lienzo de muralla que llega hasta el torreón, cuyas almenas han sido destruidas con el sistema de minas, según los propios ingleses.

Foto 47.- Vertiente de Levante de las murallas del castillo. En esta foto se refleja ya la muralla casi restaurada; pero, un un principio, estaba prácticamente derruida.

Foto 48.- La parte superior de esta imagen refleja la muralla de circunvalación de la zona superior del recinto romano. Puede observarse que parte de ella ha sido demolida probablemente por los ingleses. Desde entonces se convirtió en un vertedero que caía sobre la finca del Majuelo.

Foto 49.- Esta imagen muestra parte del sistema de amurallamiento escalonado que, en época árabe, dio acceso a la llamada Puerta del Alcazaba. Pero, en época romana, se montaron piletas de salazones en la parte superior de las mismas. La parte de la muralla de la esquina superior de la imagen, aparece ya con grandes grietas en su base que, con el tiempo, causará que tenga que ser apuntalada para evitar su derrumbe.

Foto 50.- Detalle de la foto anterior, donde se aprecia que la muralla árabe tiene la base rota a consecuencia de los bombardeos que se llevaron a cabo desde la cercanía de la playa por los barcos ingleses.

Foto 51.- Aparte de los terremotos que asolaron muchos lugares de esta zona, en esta imagen destacamos grandes fragmentos de muralla que fueron retocadas después, y donde se ven parte de los cimientos del sistema de escalonamiento de la muralla romana. Toda ella es romana. No hay mezcla de estructura árabe.

Foto 52.- Detalles sobre la foto anterior donde se precisa mejor los trozos de muralla rotas probablemente por los bombardeos, Estos restos están en rampa y muy pendientes. Se puede observar con detalle el hormigón tipo romano en todos los fragmentos que aún quedan, pero que no se han respectado en la restauración.

Foto 53.-Aquí se muestran otros restos a la misma altura, de depósitos romanos sobre la pendiente. El típico mortero romano es más que evidente; restos de muros interiores de depósitos de agua con enlucidos de opus signinum.

Foto 54.-Esta imagen nos revela uno de los agujeros provocados por los bombardeos a que fue sometido el castillo durante tres días consecutivos. Se puede observar la técnica constructiva que usaron los romanos cuando ocuparon un lugar tan estratégico como éste.

Foto 55.- Esta imagen nos revela lo que ya se ha dicho en otro momento de este trabajo. Los romanos construyeron una muralla escalonada que bajaba hasta la misma zona del Majuelo. Aquí se puede ver una pequeña parte de cómo había sido construida la muralla. Justo al lado podemos ver un depósito de agua, hoy semienterrado por escombros de época.

Foto 56.- Muralla de Levante. En ella podemos ver cómo uno de los torreones de esta zona quedó prácticamente destruido por los bombardeos. En primer plano vemos los restos de uno de los lienzos de tierra prensada de que estaban hechos los torreones.

Foto 57.- Muralla de Levante, con aparejo mixto. Se puede distinguir el material árabe, con grandes bloques de tierra prensada y aparejo probablemente usado de los materiales romanos que ocuparon este franja de terreno. Justo debajo se ven los restos de un torreón destrozado.

Foto 58.- Esta imagen pone en evidencia cómo quedó la muralla de Poniente a consecuencia del bombardeo. Estado ruinoso.

CASTILLO-CEMENTERIO

Foto 59.- Vista general del castillo convertido desde tiempo atrás en cementerio de la ciudad. Tofo cuanto le rodea nuevo, no hace muchos años, no existía. El cementerio se fijó en ese lugar porque era un lugar muy bien aireado, y como consecuencia de una gran epidemia.

Foto 60.-Vista más amplia del castillo-cementerio.

Foto 61.-Torreón del castillo a izquierda de la fachada. En el borde que linda con la muralla de Levante pueden verse dos estructura diferentes y ambas de época cristiana. Sabemos que las murallas, según los propios ingleses, fueron minadas y destruidas. Se practicaba la técnica de tierra quemada.

Foto 62.- Desde la propia muralla de Levante se observan ya que las almenas del torreón han desaparecido. Tan sólo se ven las tumbas.

Foto 63.- Parte derecha de la fachada del castillo, donde apreciamos que el foso está cubierto de escombros, las aspilleras de las murallas están inhabilitadas, inservibles para la defensa. Las han minado. Los cimientos del alzado están rotos porque le han arrancado sus rampas. Y parte de las almenas del torreón han sido derribadas para que no se puedan usar como elemento defensivo.

Foto 64.- Patio de Armas del Castillo. Conserva su aljibe central. Pueden verse los nichos de los enterramientos en todo este espacio. En esa fila de tumbas había una que estaba fechada en 1.851 fecha en la que se dice que empezó a usarse este castillo como cementerio..

Foto 65.- Sobre la muralla de Poniente vemos las hileras de tumbas adosadas.

Foto 66.- Al fondo de esta imagen vemos el casco antiguo del pueblo, y en primer plano, las tumbas del cementerio.

Foto 67.- Nave abovedada que convirtieron en osario del cementerio. En el desmonte del mismo puede verse lo mal que trataron los restos humanos, que quedan sueltos sin escrúpulos alguno.

Foto 68.- En el desmonte del cementerio, la cubierta del torreón final que da al mar, el suelo cedió y apareció la imagen que mostramos. Hoy día está reconstruido pero realmente no se sabe lo que ese espacio era y su finalidad.

Foto 69.- En el desordenado procedimiento de excavación, no se sabe en realidad qué es lo que se ha roto, porque no se ha utilizado ningún método científico para llevar a cabo ese delicado trabajo arqueológico.

Foto 70.- Zona de levante donde se ha practicado el mismo procedimiento de excavación: retroexcavadora. Realmente no se sabe la finalidad de estos grandes rectángulos. Ningún experto se ha atrevido a definirse en sus afirmaciones.

Foto 71.- Tras el paso de la máquina por este espacio, ha dejado a descubierto muros de sillares de piedra caliza, que formaban parte de la zona más oriental de las termas romanas. Pero hay que decir que las grandes masas de hormigón romano están en un vertedero que no he podido localizar.

Foto 72.- vuelven a aparecer los sillares de toba y el opus latericium romano clásico. Deducimos, por lógica, que son estructuras con aparejo propio del la parte final de las termas.

Foto 73.- El clásico opus latericium sigue apareciendo, pero acabará siendo tapado por los restauradores de esta reliquia de la arquitectura romana

Foto 74.- Estructuras del sistema de canalización que van apareciendo cuando se empieza a limpiar los materiales desmontados; y continúa la secuencia de formas que encajan más en el mundo romano que árabe o medieval. Y como se ha dicho antes, acabarán desapareciendo.

Foto 75.- Zona de canalizaciones ya vistas anteriormente y que pertenecen a la red de distribución de aguas de las termas. Hay gran aglomeración de estructuras superpuestas sobre las que no se practicó ninguna identificación.

Foto 76.- En esta imagen se muestra la mezcolanza de las diferentes estructuras utilizadas en la construcción de este paraje: romano, y cristiano fundamentalmente.

Foto 77.- Esta imagen muestra el aparejo entremezclado de dos culturas diferentes: la romana y la cristiana. Pero, como se puede observar, los materiales llegan a mezclarse y confundirse.

Foto 78.- Zona de superposición de estructuras, formando parte de las termas que, como se dijo, quedaron totalmente destruidas después de ser descubiertas e identificadas, a causa del abandono de las autoridades encargadas de vigilar este monumento antiguo.

Foto 79.- Restos del subsuelo del gran torreón que da al mar. Sin comentarios.

Foto 80.- Esta imagen muestra sólo una fase de limpieza. Podemos distinguir muros de ladrillo y de bloques de hormigón.

Foto 81.- En la zona del Patio de Armas, este hueco circular quedó a descubierto. Al parecer fue una entrada a pasadizos que rodeaban el castillo. Por los materiales usados y la técnica de mampostería, se trata de obra árabe.

Foto 82.- Desde la entrada del castillo hasta la llegada al Patio de Armas, todo fue rellenado formando una rampa bastante pronunciada. Ignoramos quién la hizo porque no se han estudiado los estratos ni los materiales usados.

Foto 83.-Esta imagen muestra: a derecha superior el edificio del Patio de Armas; en el centro, el corte dado por la máquina sobre toda la estructura de las termas y, abajo, unas formas que, según algunos, son sistemas de almacenes, pero sin certeza de que lo fueran. Y el corte casi vertical practicado sobre el emplazamiento de las termas

RECONSTRUCCIÓN MODERNA DEL CASTILLO DE SAN MIGUEL

Foto 84.- Toma aérea del castillo. De derecha a izquierda vemos: los cuatro torreones de la fachada principal; barbacana sobre la muralla defensiva. Mazmorra, o cárcel para los políticos o prisioneros; Patio de Armas; muralla de Levante reconstruida y a la que le han puesto almenas, cosa que nunca tuvo; torreón reconstruido dando a la zona de la Tenaza del castillo; termas en el centro; muralla y torreón de Poniente.

Foto 85.-Puerta de acceso al castillo con puente de entrada; a izquierda, el torreón que minaron los ingleses; y las barbacanas defensivas de la parte frontal y sus correspondientes aspilleras. La entrada al castillo no tenía un puente de obra, sino un puente levadizo, que también se lo llevaron como trofeo de guerra.

Foto 86.- Detalle del torreón derrumbado, barbacana de la muralla y torreón almenado que había sido desprotegido por los ingleses.

Foto 87.- Vista de la puerta moderna de entrada. A izquierda se observa el muro que sujetaba el torreón derribado. Se desconoce cómo era realmente la puerta de entrada. Lo que vemos es una suposición de lo que pudo ser. Lo que sorprende es que el puente levadizo, del que hablan los ingleses, no hubiera conservado su sistema de anclaje.

Foto 88.- Vista de perfil del nuevo puente de acceso al castillo. Algo había que hacer, pero los restauradores lo han mejorado con relación al que había antes.

Foto 89.- A partir de la entrada principal, nos encontramos con esta reconstrucción. A izquierda vemos la muralla con barbacana y escalinata para acceder a ella. Al fondo de la imagen, la Mazmorra.

Foto 90.- Esta imagen muestra al fondo izquierda, la nave que fue utilizada como osario del cementerio, y que, en realidad, fue un paso para acceder a la zona defensiva de la Tenaza. A derecha vemos el torreón de Poniente reconstruido.

Foto 91.- Esta imagen muestra, a izquierda, la muralla árabe-cristiana con almenas y barbacana. Esas almenas no responden a la realidad en lo que llevamos de restauración; en el centro, elementos sin identificar; al fondo las almenas de la fachada con barbacana; y a izquierda, reconstrucción de parte de las termas sin ningún criterio.

Foto 92.- A izquierda, muralla árabe-cristiana, con barbacana y falsas almenas; al fondo, rampa de acceso al gran torreón que mira hacia al mar. A derecha vemos una construcción nueva en forma de cubo en imitación de la estructura árabe. Con ese procedimiento han provocado la desaparición de los restos más evidentes de las termas romanas: un desaguisado arqueológico.

Foto 93.- Esta imagen, tomada desde el torreón izquierdo de la fachada, nos muestra, a izquierda, el «cubo» de las termas, hecho imperdonable, y el edificio de la Plaza de Armas. Además, restos de todo tipo y época por cualquier rincón del castillo sin ningún criterio ni orden. Y las tumbas probablemente romanas no figuran por ningún lado. Probablemente estén en otro rincón que recoge la imagen.

Foto 94.- Nave del edificio del Patio de Armas, totalmente modernizado. ¿Mezcla de lo moderno y lo clásico?

Foto 95.- Murallas de Poniente: restauración de la parte cristiana, supuestamente destruida en el bombardeo de los ingleses. En primer plano se ve la salida desde el castillo a la Tenaza, los torreones decentemente restaurados, y salida artificial a los pies del torreón grande que da al mar. Y los pasillos de visita han hecho desaparecer la mayor parte de los elementos romanos existentes en esta vertiente.

Foto 96.- Barbacana restaurada sin criterio. Las almenas, muy bien, y el torreón del fondo casi como el original.

Foto 97.-Vertiente de Poniente del castillo. Restauración de murallas árabes y cristianas. Torreón medieval árabe. Pero…la vegetación ha ocultado los restos de la muralla romana en rampa escalonada y muy deteriorada por los fenómenos naturales del tiempo y terremotos.

Foto 98.- Paso de la Tenaza desde el castillo hasta el inicio del gran puente romano, cuya imagen veremos más adelante. Este pasillo era cubierto, al menos en época del ataque de los ingleses. Y no se han respetado las construcciones antiguas con las estructuras modernas, llegando incluso a desmontar un gran tramos de muralla de la Tenaza. Las aspilleras ha sido reparadas e, incluso, las barbacanas.

Foto 99.- Esta foto muestra de forma más evidente la alteración de los aparejos romanos que han destruido u ocultado los restos de la muralla romana de la vertiente de Poniente. Muy bonito, pero han causado mucho daño a la historia y arqueología de la Sex romana.

Foto 100.- Esta imagen es una de las que con más evidencia demuestra que los restos romanos de la muralla escalonada han sido ocultados sin remisión. Uno de los mayores atropellos cometidos contra el patrimonio local.

Foto 101.- El inicio de esta vista nos muestra parte de muro adosado a la muralla principal y una antigua entrada a izquierda, donde había un panteón. La parte superior tiene una escaleras que suben desde la barbacana de la muralla hasta el torreón almenado izquierdo. Como se puede observar, los materiales del aparejo muestra claras señales de las diferentes reparaciones que tuvieron que hacer sobre el castillo en general.

Foto 102.- Vista de la muralla de Levante, parte almenada incorrectamente; otra parte conserva barbacana.

Foto 103.- Desde el torreón izquierdo de la fachada principal se observa lo que se ha dicho antes sobre los restos romanos de la muralla escalonada. Los restos que quedaban han quedado cubiertos por las sendas de visitas a través de todo el trazado de la muralla romana.

Foto 104.- Aspillera restaurada de la barbacana de la muralla de Levante.

Foto 105.- Aspillera de la misma zona aún sin terminar de restaurar. El material del alzado muestra unos materiales diferentes por haber sido restaurada en tiempos anteriores. Tiene aún indicios de haber sido minada cuando se bombardeó el castillo. La mirilla aún sigue destruida.

Foto 106.- Castillo. Muralla de Poniente con los nuevos accesos de visitas. Consecuencia: restos romanos desaparecidos.

Foto 107.- Puerta sobre el fondo del torreón izquierdo de la fachada principal, que da acceso a nuevos espacios descubiertos y restaurados.

Foto 108.- Vista del Patio de Armas con su aljibe en el centro.

Foto 109.– Del Archivo Histórico del Ejército: Plano de la ciudad amurallada, castillo, alcazaba, Tenaza, puente romano que unía castillo con el Peñón del Santo, proyecto de puerto y probable esquema de lo que fueron las piletas de salazones del Majuelo: Leyenda. Se ve con claridad la cercanía del mar a la zona de salazones romanas.

PLANO DEL CASTILLO Y PUERTOS: » De Almuñécar, compréndese en este grande y pequeños islotes, acompañados de muchos escollos cubiertos. en el agua. El primero islote de fuera. el segundo islote de En medio, y el tercero el monte de San Cristóbal, que forma una península por un sistema que lo comunica con el castillo… A. islote de afuera. B. islote de enmedio. D. Monte de San Cristóbal. E. Muralla. Comunicación arruinada. G. Espigón de la terraza (tenaza?). H, Plaza de Armas. L. Puente. N. Segunda puerta del castillo. P. Foso del castillo. Q. Puertas de la alcazaba arruinada. S. Subterráneos arruinados.

Foto 110.- Detalle del plano donde se distingue bien la unión de la Tenaza con el puente romano que conducía al Peñón del Santo. Según refleja la leyenda, casi en el centro del Peñón de San Cristóbal se hallaba su ermita. Y una plaza de armas montada sobre un gran torreón, que daba al mar.

Foto 111.- Parte posterior del castillo con Plaza de Armas, Tenaza con torreones almenados, el gran puente romano, Peñón del santo con su ermita de San Sebastián.

Foto 112.- Plano del castillo donde se aprecia que la Tenaza constituía un verdadero cinturón de defensa sobre todo en la parte de Levante. El puente levadizo no se aprecia bien; las rocas del foso sí.

PLANO DEL CASTILLO DE ALMUÑÉCAR Y CERRO DE SAN CRISTÓBAL. » A. Puerta del castillo cuyo frente reedificado en el siglo diez y seys. B. Cuerpo de Guardia. C. Torreón que sirve de almacén de Pólbora. D. Id. del Alcayde de cuya azotea aun subsisten algunos fragmentos según demuestra la figura. E. Escalera arruynada. F. Calavozo que en la actualidad sirbe de Almacén de fortificación. G. Pequeño cuartel con dos separaciones en los extremos. H. Algive. Y. Campaña de la vela. K. Muro de piedra y barro desprendido que en el día existe con varias plantas. L. Polerna de Letrina. M. Puerta que se halla tapiada. N. Battª. O. Su entrada por ella y el muro se comunicaban con San Cristóbal. S. Muro desplomado de mampostería. T. Cerro de San Cristóbal. V Ermita de San Cristóbal cuyos muros aun subsisten. X. Algive que manifiesta haver estado cubierto con un cañón de bóveda de ladrillo. Z. Porción que en años pasados formaba parte de la cumbre del cerro que en el día se haalava desplomada, debiéndose inferir lo arriesgado que será edificar en aquella parte. Y. Peñón de enmedio. a) Peñón de afuera, b) Senda que suve S. Cristóbal.

Foto 113.- Último plano del castillo y peñones de San Cristóbal

ELENCO E INSCRIPCIONES DE DOCUMENTOS CONSULTADOS EN TEXTOS ORIGINALES

Secretaría de Guerra y Mar y Tierra. Sin años.

1) Legajo nº 1315. Se realiza un reconocimiento de las costas de Granada., haciéndose un minucioso estudio detallado de cada una de las fortalezas, clasificándolas y numerándolas, así como indicando el número de soldados encargados de la defensa, armas, herramental, municiones y víveres. El Almuñécar se mencionan sus 15 escuderos, 17 ballesteros, 15 lanceros, tres porteros y un artillero.

FORTALEZA DE ALMUÑÉCAR: «Que la fortaleza tiene un pozo muy ondo e no de no muy buen agua. Que tiene mucha necesidad de aljibes. Que Pedro de roja dejó en poder del Alcayde para gastar en reparos necesarios 990 para los cuales tiene aparejados materiales. Que tiene necesidad que se acabe un pedazo de caba que está por acabar. que en la coracha que sale a la mar falta pretil y almenas que ha necesidad…».

2) MAR Y TIERRA. Legajo nº 1. Año anterior a 1528.

Después de la conquista de Granada, se hace una relación de los puntos que existían fortificados y se citan los siguientes: Gibraltar, Estepona, Marbella, Fuengirola, Mijas, Benalmádenas, Málaga, Gibralfaro, Bismiliaba, Torre del Mar, Bentome, Nerja, Almuñécar, Salobreña, Castell de Ferro, Albuñol, Adra y Almedino.

3) MAR Y TIERRA. Lagajo nº 165. Año 1567.

Antonio Moreno, maestre de campo realiza reconocimiento de la costa de Granada, con la ayuda del ingeniero Francisco Aguilera, de la que sacó una «descripción y pintura» que no ha sido hallada por Aparici. Inicia su trabajo desde Gibraltar el 5 de noviembre y finaliza el 4 de diciembre. Hace un relato de todos los puntos y puertos examinados, situación de los vigías especificando donde había torreros. en el margen aparecen los nombres de los lugares. Se hizo un plano del que no se tiene noticia.

«El castillo de Almuñécar se repara al presente y anda en él obra por orden del Marqués de Mondéjar. Refuerzase la torre del omenaje, las cuatro esquinas, y se hace un nuevo abajo arriba, y hacense otros aposentos de nuebo, y ansímismo ha mandado reparar otras torres de que el castillo tiene necesidad, y así mismo tiene necesidad de puertas para la principal y otras y otras para las falsas que están hechas pedazos; tiene este castillo en una buena plataforma cinco piezas de artillería encabalgadas que es la una media culebrina y las demás sacris (?) buenos…».

4) Legajo de 23 de marzo de 1.803.

«Es antiguo y está situado en lo alto de una roca sobre una lengua de agua internándose en ella el cerro de San Cristóbal mirando al medio día, su batería es para cinco cañones y defiende el puerto o desembarcadero; no se ve la ciudad que fue murada y en el día están sus murallas la mayor parte arruinadas; está a once leguas de Granada y en la parte de San Cristóbal que se interna la punta en el mar combebdría construir una batería, que descubriría mejor las partes de levante y poniente y en ambos lados pudiera formarse puerto…».

5) Documento del 31 de enero de 1821. Indica el estado general en que se encuentran los puestos fortificados de la costa de Granada.

«Era de planta antigua y esta a mucha distancia y altura sobre el nivel del mar, por cuya razón sus fuegos son inútiles para la defensa de la playa, para demediar este defecto se puede construir una batería con su cuerpo de guardia y repuesto en la altura de San Cristóbal cuyo costo será de 25.000 reales de vellón».

6) Documento de 24 de marzo de 1.830. Descripción de las fortificaciones de la costa de Granada.

«Situados en la parte más elevada del cerro en que está fundada la ciudad (?) cuya prolongación es la punta de San Cristóbal. Su figura sigue a las irregularidades del terreno, mas hallándose casi todo por tierra es imposible detallarla contentándonos con manifestar que a la parte del mar tenía una batería rectangular unida con el cerro de San Cristóbal por un doble camino cubierto, o llamase caponeras y en dicho cerro había una terraza. Este castillo en su origen era una verdadera ciudadela, con cuyo objeto cumplía perfectamente, pues dominaba e imponía a la población, de cuyos insultos la abrigaban tres recintos en anfiteatros, sirviendo al mismo tiempo de última retirada a los defensores por hallarse unido con el recinto principal, vigilaba las costas y las defendía bien de las armas de aquel tiempo; pero este objeto muy importante para las naciones que sucesivamente conquistaron y se establecieron en nuestra península, viene a ser casi nulo para nosotros, porque sólo debemos considerarlo como como defensa marítima, y como tal su objeto es la vigilancia y defensa de las ensenadas que forman el puerto de Almuñécar. No tiene ningún cañón y su batería podría montar cinco de grueso calibre. Dista del mar doscientas sesenta varas, por lo que se prolongan el peñón de en medio y de afuera. De Velilla una hora. De la Mona una y media. La posición de su batería, a que solo debemos atender no es muy propia para su objeto, por su mucha elevación sobre el nivel del mar, porque serán unas cuarenta y una varas, y porque hallándose unas doscientas varas a retaguardia del Cerro o Punta de San Cristóbal, no descubre ensenadita que hay en medio de la del O. llamada de los Berengueles, que ha servido en las últimas guerras de los ingleses, de puerto de espera para ejercer el robo y la piratería con nuestros buques, por estas razones y por hallarse esta y el castillo volado por los ingleses, sería conveniente substituir la fortificación con una batería para cinco cañones de grueso calibre en el Cerro de San Cristóbal, que aunque elevado unas veintiocho varas sobre el nivel del mar describe perfectamente las grandes ensenadas de Levante y Poniente y la pequeña de los Berengueles, y tiene un aljibe descubierto que se podría aprovechar…».

7) Documento del 10 de diciembre de 1.849. Relación de plazas, castillos, casas fuertes, torres artilladas y de vigía que existen en el distrito de Granada. » Castillo de Almuñécar. Estado: destruido. Observaciones: Se halla ruinoso en sus ob. interiores y exteriores y no descubrirse desde él la ensenada de los Berengueles, que es un excelente abrigo para los buques a los temporales de poniente. Está dado de baja y proyectado un puente en el peñón de san Cristóbal. Este ocupa un saliente sobre el mar y se eleva cien pies sobre su nivel. Se propuso el referido puente en 1.845 y se calculó su coste en 54.000 r. La ciudad de Almuñécar está situada al norte de la fortaleza y bajo los muros ruinosos de su recinto». Todos los documentos hasta ahora aportados han sido tomados del SERVICIO HISTÓRICO MILITAR DE ESPAÑA.

8) «Cien Castillos famosos de España». 1.968.

» Castillo de Almuñécar, Granada». «Sobre pintoresca colina, lindera con el mar, y a 20 km de Motril, se alza la villa granadina de Almuñécar, protegida, a su espalda por escarpada sierra en anfiteatro. Hisn al Munecab (fotaleza delas lomas) la llamaron los árabes. La punta de San Cristóbal entra en el mar Mediterráneo, con sus altas peñotas, formando dos playas. En el ya lejano año 756 un millar de jinetes zenetas, acaudillados por Abdelrrhaman ben Mohawia, príncipe de los Omeyas de Damasco, desembarcó en sus playas, y al poco tiempo se proclamaba Emir independiente de Damasco, alcanzando Almuñécar, desde entonces, su máximo apogeo musulmán guardando en su fuerte-castillo los tesoros de los reyes granadinos. Pocas noticias tenemso referentes a este castillo. A finales del siglo XV, año 1489, se entregó a los Reyes Católicos de Castilla, poco después de la rendición de Baza.. durante la guerra de las Alpujarras, campaña de los moriscos, su caudillo Abdalá ben Aboo atacó infructuosamente la fortaleza, sin conseguir tomarla. En tiempos de Carlos V se levantó en esta villa un fuerte, con el fin de proteger el extremo sur del promontorio contra los ataques de los piratas berberiscos, y era conocido por el castillo de San Miguel. durante la Guerra de la Independencia, las tropas de Napoleón se apoderaron de la fortaleza, que abandonaron en 1.812 después de un duro bombardeo de tres días desde el mar, por los ingleses, quienes volaron este castillo. En el año 1.851 fue destinado el fuerte a cementerio de la población. ocupando una nave partida en panteones. Actualmente sólo quedan en pie los muros y algunos torreones almenados.

9) ESPAÑA, TOMO IV, » los árabes la llaman Sexi Hisn Almunecab ( fortaleza de la loma). En su puerto desembarcó en el año 756 el Omeya Aldelrraman ben Moavia, con mil jinetes, y allí mismo le prestaron homenaje muchos jeques de Andalucía; pero otros capitaneados por Yusuf Sumail, se lo negaron, librándose varios combates. En 1.016 Alí concentró en ella sus tropas para restablecer a los Omeyas en el trono de Córdoba.. cuando las luchas de los almohades y almoravides el rey de Granada, Ben Hud, se refugió en Almuñécar, huyendo de Alí ben Abi busi. durante el apogeo de los reyes de Granada, conservó toda su importancia; en su castillo guardaban sus tesoros aquellos soberanos, entregándose a los Reyes Católicos en 1.489, después de la rendición de Baza. durante la guerra de las Alpujarras, Aben Abóo atacó infructuosamente la población. Carlos I mandó levantar en Almuñécar un fuerte reducto, con cuatro torres y un foso, en el que se levantaba un gran torreón cuadrado o alcazaba, llamado la Mazmorra, que dominaba el pueblo y la ciudad. Los ingleses volaron esta fortificación en 1.812, después de haber salido de la población las tropas francesas.

10) JULIÁN PAZ:» Su fortaleza estaba en una ladera alta a vista del mar, poco más de media legua. La fábrica era de tapiería, cal, arena y hormigón, y las esquinas y arcos , de mezcla y ladrillo. Necesitaban urgente reparo las murallas del puente levadizo hacia fuera, que estaban muy arruinadas, y la obra costaría 2.600 ducados. Todos los aposentos estaban caídos y las torres desbaratadas, precisándose 800 ducados para repararlas. Era fortaleza grande y de mucha importancia por estar aquella fuera de peligro de los moros de allende que hacían frecuentes incursiones en las costas. en 1.518 se invirtieron en reparos y bastimentos de esta fortaleza 404.580 mrs. Por esta época tenía de armamento cinco ribaduquines pequeños, dos morteretes de metal cuatro barilles de pólvora, ballestas, alfanges y espingardas, «todo de tiempo viejo». Su alcaides fueron: Juan de Ulloa, nombrado en 1.494 y muerto el 8 de febrero; su hijo Rodrígo de Ulloa, señor de la Mota, en 1.540; Luis Médez Quijada, por renuncia del anterior, en 20 de mayo de 1.550; D. Pedro de Coalla, en 1.592, con setecientos ducados de salario o obligación de tener en ella 20 soldados.

11) IBN ALJATIB.

Dice que su alcázar era de ingeniosa fábrica y con arcadas abiertas.

12) ALCOCER MARÍNEZ

» La fortaleza de Almuñécar está en una ladera alta a la vista del mar poco menos de media legua, con fábrica de piedra, tapiería, cal, arena y hormigón. Las esquinas y arcos son de mezcla y ladrillo. La colina sobre la que se levanta la fortaleza y parte de la población se prolonga hacia el sur donde existía un torreón construido por orden del Emperador Carlos V que volaron los ingleses en 1.812, al evacuarlo las tropas francesas. Este torreón llamado Mazmorra, dominaba y el puerto estaba cercado de gran muralla con cuatro torres y un gran foso. Los árabes llamaba a esta población Sexi Hisn al Munecab, o sea, fortaleza de las lomas. Tiene Almuñécar a levante y a poniente muy buenos puertos, pero carece de tiro grueso para defensa de ellos, no contando más que con tres ribadoquines y no buenos. Hay tiros quebrados y pedazos de metal que se podrían fundir y hacer la necesaria artillería. Tiene muchas otras armas desbaratadas, que es menester aderezar, porque no hay espingarda ni ballesta que tire por estar acolbada o sin gafas, ni mueces o cuerdas. Hay otras armas y pertrechos desbaratados y medio podridos, esto es necesario adobar y reparar con tiempo, porque está todo en rincones de la dicha fortaleza, no obstante otro sitio done colocarlos, porque están todos los aposentos caídos y las torres desbaratadas y medio caídas que si llueve….Hay en ella cuatro ombres que guardan y velan la dicha fortaleza, dos cada noche. Se necesita proveerla de más gente por su gran capacidad. Los reparos de esta fortaleza son de cuenta de su Magestad, pues no tiene renta ni situado alguno para ellos. Tiene gran necesidad de que se reparen las murallas de la punta levantina hacia fuera que están muy arruinadas. Declaran los maestros que la han visto que se harán dichos reparos con 2.580 ducados, estos sin los que ahora, estos sin los que ahora se hacen por orden del General de la Costa de la puente levadiza… Este lugar en sí es tan antiguo y honrado que había en él atarazanas y en lo que está cerrado de más de lo que es fortaleza podían caber 100 vecinos».

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Dr. Antonio Ruiz Fernández

Granada, 11 de Marzo de 2022.

CONTEXTO ARQUEOLÓGICO DE LOS LEONES FENICIOS (PROBABLE MONUMENTO FUNERARIO) APARECIDOS EN EL ÁREA ALEDAÑA DE LA NECRÓPOLIS PUENTE DEL NOI. Almuñécar, Granada

IN HONOREM a mi estimado amigo Antonio Berrio Alabarce

El conjunto de terreno que forman parte de la necrópolis de Puente del Noi lo forma una colina y terreno cercanos a ella. Sobre el mismo se encuentra emplazado el Instituto Antigua Sexi y toda una serie de edificaciones anteriores a la excavación. Sobre la cresta de dicha colina hay una serie de chalets construidos antes de que se practicara la excavación. Entre estas edificaciones hay una casa-chalet donde se han encontrado elementos que son muy similares a los hallados en la etapas de excavación desde el año 1.979. Los materiales que se van a mostrar en esta publicación fueron encontrados en el rebaje de terreno que se llevó a cabo en una de esas viviendas desde años muy anteriores a que se iniciara la excavación oficial de los terrenos libre de esa colina. Se van a mostrar tal como se han conservado hasta el momento, y muestran una variedad muy semejante a los últimamente localizados. En fechas de la construcción de los restantes chalets han aparecido materiales cuyo fin se desconoce, pero que debían ser de una tipología muy similar a los nuevos hallados hace pocos años. Y una de las novedades entre los conjuntos de elementos de ajuar, es la aparición de piezas que no han sido detectadas recientemente. Objetos relacionados con la vida y trabajo de los fenicios que por estos lugares pudieran establecerse. Resulta muy extraño que en un espacio de unos 500 m2 se hayan obtenidos piezas diferentes a las habituales en el nuevo proceso de excavación.

Como se irá viendo, los movimientos de tierra en las antiguas construcciones de viviendas, se han detectado la presencia de tumbas de tamaño mayor a las habituales. Se han comentado hallazgos insospechados de tumbas similares de la 1E de la cima de la colina. Incluso se rumoreó la aparición de elementos sepulcrales de mayores y variadas proporciones; y es posible que algunos de los hallazgos de restos de construcciones fenicias, puedan pertenecer a una de las supuestas tumbas de grandes proporciones, pero que suponemos, porque no se ha visto ni localizado, su existencia debido a la gran cantidad de tumbas excavadas hasta el momento. Tumba de corredor, de ciertas proporciones, 4C, tumba de pozo con hipogeo 1E. Pero los rumores de otras ocultas se oyeron al inicio de la excavación oficial.

Otro fenómeno extraño es la cantidad de algunas de las piezas halladas, como ungüentarios mejor conservados y más numerosos que los encontrados hasta el momento, al igual que elementos específicos de la profesión tan practicada por los fenicios en aquellos momentos: la pesca. Tan extraño resulta esta novedad que no deja de sorprendernos, porque, en los tres años de excavación, no han aparecido ni uno sólo de este tipo.

RELACIÓN DE MATERIALES PARALELOS A LA EXCAVACIÓN GENERAL DE PUENTE DEL NOI

Fot 1.- Esta imagen refleja uno de los momentos en que se realizaron excavaciones fuera del contexto de las practicadas en el terreno conocido como Puente del Noi. Y aparecen los mismos fenómenos que se han mostrado posteriormente en la excavaciones oficiales. El corte lateral muestra la linde con el terreno de nuestras excavaciones, donde, en otros momentos, se verán los materiales comunes de todo este recinto. La excavación se hizo con criterio aceptable a pesar de que el terreno no permitía cuadricular con exactitud las catas donde van a ir apareciendo la gran variedad de materiales comunes a todo este espacio.

Foto 2.- En esta imagen se observa la delimitación entre la zona B de las excavaciones oficiales y su dirección hacia la cresta superior donde, al parecer, en tiempos pasados aparecieron elementos poco corrientes en tipología de enterramiento. Debajo de un chalet de la parte superior, cuando se hicieron los cimientos, se descubrió, según cuentan los antiguos propietarios, un enterramiento de dimensiones superiores a todos los hasta ahora conocidos. Y probablemente, los materiales de una probable construcción de monumento funerario, tenga que ver con los restos encontrados en este espacio que mostramos. Es muy probable que tenga que ver con ello. De la hipótesis se puede pasar a la verdad o tesis. Pero no estamos del todo seguros y podría ser material de una tumba monumental existente en este mismo terreno.

Foto 3.- En este corte entre terrenos de distintos propietarios, podemos observar el mismo fenómeno del sector B; Los restos de la tumba profunda nos muestra en su cabecera cómo una tumba nueva posterior la ha interrumpido. Lo que demuestra, en parte, que la intensidad de localizaciones de tumbas en esta parte antigua del terreno, era tan densa como las antes citadas.

LEONES DECORATIVOS DE UN MONUMENTO FUNERARIO FENICIO

Foto 4.- Las dos imágenes que se van a mostrar secuencialmente nos indica que los nombrados leones fenicios se encontraban, años atrás, en el jardín de este vivienda. La cara del león está desgastada por las circunstancias que en se encontraba este elemento: bastante deformado.

Figura 5.- Vista del mismo león, de perfil, en el que se aprecia bien las patas delanteras y traseras. La parte posterior carece de forma haciéndonos ver que se encontraba adosado a una supuesta esquina frontal del probable monumento funerario. Está revestido de un material similar al estuco, pero se cree que es alguna mezcla de cal y argamasa.

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Foto 6.- Esta imagen nos muestra en color, el tipo de material de su revestimiento. Es la figura que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico Local de Almuñécar. Y da la impresión que la figura en blanco y negro es más expresiva que la que se encuentra expuesta.

Foto 7.- Esta pieza, según la opinión de quien la encontró, persona muy culta, se pensaba que es parte de otro de los leones que se encontraban formando el monumento funerario. Y estamos convencidos de que tiene razón: la pieza que formaría parte de una de las dos esquinas de ese monumento. Pero que se encuentra bastante deteriorado porque tal vez ha rodado mucho o ha sufrido en el saqueo que toda esta zona ha sufrido desde la época antigua de la zona de Puente del Noi. Personalmente estoy convencido de que, quien la encontró, tiene razón: formaba parte de un monumento; no era una piedra de cubrir tumbas, sino parte de la decoración funeraria.

Foto 8.- Aquí mostramos uno de los trozos de piedra caliza que, probablemente, formara parte de una de las esquinas del monumento funerario en este terreno. Se observa como una especie de canal sobre el que podría colocarse uno de los leones.

Foto 9.- Con esta foto podemos observar que el material de que está hecho es el mismo que se ve tanto en el león entero como en el probable trozo de presentamos.

Foto 10.- Esta imagen se puede entender como otros de los elementos angulares que formaran el pie y esquinas de la tumba funeraria. La parte central derecha tiene un diseño como indicado para que encajara una de los piezas decorativas del monumento funerario.

Foto 11.- Esta pieza, del mismo tipo de material, está tallada como para que, sobre ella, se encajara una de las supuestas figuras del monumento funerario. Si se comparan las anchuras de todas estas piezas, puede comprobarse que están talladas para que los elementos decorativos encajen a la perfección haciendo juego sobre el monumento. Sólo basta superponerlos.

Foto 12.- Esta pieza semicircular es un tanto misteriosa. Hemos visto su imagen tanto en el Museo Local como en casa de un particular. Hoy se encuentra en este museo. Su material es el mismo de las piezas anteriores. Podía formar parte de la hornacina destinada al difunto.

Este dibujo puede servir de ejemplo para afirmar que debieron existir tumbas con monumentos funerarios cubriendo la sepultura. Quiero recordar que los sillares abundaban apilados junto al muro de la finca conocida como La Cerca. Después, probablemente fueron reutilizados en casas nuevas que se construyeron en sus cercanías; y otros sillares podían proceder de la tumba con dromos (4C), porque este elemento funerario está construido de sillares, de los que faltan gran cantidad.

ELEMENTOS ARQUEOLÓGICOS HALLADOS EN LAS EXCAVACIONES DE ESTE TERRENO.

TIPOLOGÍA DE LAS PIEZAS HALLADAS

Jarra fenicia

Foto 13.- Jarra de borde con sección triangular, con asa que empieza en la boca y termina por encima del centro del vientre de la misma. Su fondo termina con base plana. El color es anaranjado y con excrecencias blanquizcas. No ha sido retocada, y conserva su antiguo estado original. Apareció muy fracturada, pero pudieron recomponer su forma. Su fondo es plano. Su fecha de fabricación se remonta a la primera parte del siglo IV a. de C.

Foto 14.-Ungüentario helenístico globular completo, cuerpo casi esférico, y cuello largo, zona de vástago y pie triangular. Color anaranjado, borde exvasado y de forma triangular. Cronología: final del siglo V a. de C.

Foto 15.- Ungüentario helenístico, fusiforme, se sección triangular, vástago y pie troncocónico, cuello cilíndrico largo, cuerpo de forma de huso, color marrón desgrasado, con cavidad interior hasta llegar al vástago, largo y macizo. Cronología: finales del siglo III a. de C.

Foto 16.- Ungüentario helenístico, fusiforme, borde exvasado, rectilíneo, cuello largo y estrecho, macizo hasta el vientre; comienzo del vástago macizo y pie troncocónico. Color anaranjado con cambio de tonalidad por efecto del contexto. Cronología: finales del siglo III, principio del siglo II a. de C.

Foto 17.- Ungüentrario helenístico, tipo fusiforme, borde de sección triangular, cuello alargado, vástago macizo y pie troncocónico; color anaranjado claro. Cronología: comienzo del siglo II a. de C.

Foto 18.- Ungüentario helenístico, tipo fusiforme, cuello alargado, vástago macizo, pie troncocónico. Color anaranjado. Cronología principiios del siglo II a. de C.

Foto 19.- Ungüentario helenístico, tipo fusiforme, cuerpo en forma de huso con la cavidad interopr hueca hasta el vástago que es macizo, con pie troncocónico. Coloración anarajada-marrón. Cronología: finales del siglo IV , principio del III a. de C.

Foto 20.- Ungüentario helenístico, borde triangular, cuello cilíndrico alto, cuerpo fusiforme que llega hasta el vástago macizo y pie troncocónico. Color anaranjado weis; cronología: principio del siglo III. a. de C.

Foto 21.- Ungüentario helenístico forsiforme, vástago macizo y pie troncocónico. Color anaranjado claro. Su cronología es de finales del siglo III a. de C.

Foto 22.- Ungüentario helenístico fusiforme, cuerpo triangular, vástago macizo y pie troncocónico. Color anaranjado. Cronología: mitad del siglo III a. de C.

Foto 23.- Ungüentario helenístico, corte triangular, vástago macizo y alargado con pie troncocónico. Color anaranjado claro. Cronología: aparecen durante todo el siglo II a. de C.

Foto 24.- Ungüentario helenístico, tipo fusiforme, cuello largo, vástago macizo hasta el pie, que es troncocónico. Color anaranjado irregular por posible incineración. Cronología: se sitía entre finales del siglo III y comienzos del II a. de C.

Foto 25.- Ungüentario helenístico fusiforme, borde de sección triangular, cuello largo y cilíndrico, cuerpo con cavidad interior hasta el vástago y pie bitroncocónico. Color anaranjado oscuro. Cronología: siglo II a. de C.

Foto 26.- Ungüentario helenístico fusiforme, vástago macizo hasta el pie, troncocónico. Color anaranjado claro. Cronología: siglo III a. de C.

Foto 27.- Ungüentario helenístico, fusiforme, vástago macizo hasta el pie troncocónico. Cronología: finales del siglo III y comienzos del II a. de C.

Foto 28.- Ungüentario con forma bulboide; de pequeñas dimensiones, entre 8 y 12 cm. Su base es plana. Cronología: siglo I a. de C.

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Foto 29.- Ungüentario de forma bulboide, cuello corto, borde exvasado, base plana. Cronología: Siglo I. a. de C.

Foto 30.- Ungüentario de tipo romano, con forma bolboide y base redondeada, base plana y cronología similar al anterior: segunda mitad del siglo I a. de C.

Foto 31.- Ungüentario de forma bulboide, de origen romano, con extremo exvasado, cuello largo y bulbo de la misma dimensión. Base plana. Cronología: segundo mitad del siglo I a. de C.

Foto 32.- Ungüentario de tipo bulboide, de origen romano, extremo exvasado, y base plana. Cronología: siglo I a. de C.


JARROS

Foto 33.- Jarro de cuerpo bitroncocónico, borde exvasado, color anaranjado, pie plano. Cronología: primera mitad del siglo IV a. de C.

Foto 34.- Jarro de cuerpo bitroncocónico, borde exvasado, asa elevada sobre el borde y termina sobre la base del cuello, pie plano. Cronología: primera mitad del siglo IV a. de C.

Foto 35.- Jarro de cuerpo bitroncocónico, borde exvasado, asa elevada sobre el borde y terminada por encima del vientre. Cronología: Igual que la imagen anterior.

Foto 36.- Jarro de la misma forma que la anterior, con cronología idéntica.

Foto 37.- Jarro bitroncocónico, borde exvasado, asa sobrealzada en el borde y elgo ensanchada sobre la parte superior del vientre. Cronología igual que la anterior.

Foto 38.- Jarro bitronococónico, borde exvasado, asa sobrealzada y terminada sobre la mitad del vientre. Color anaranjado y cronología igual al anterior.

Foto 39.- Jarro bitroncocónico, asa por encima del vientre y algo elevada sobre el borde. De la misma cronología que el anterior.

Foto 40.- Jarrito de forma casi cilíndrico, borde exvasado y asa que nace sobre el mismo borde y termina casi en el centro del vientre.. Cronología: primera mitad del siglo III a. de C.

Foto 41.- Jarrito de forma casi tubular o cilíndrico, aunque la parte superior es troncocónica, borde exvasado y asa que parte desde el mismo borde y llega hasta el centro superior. Cronología: segunda mitad del siglo III a. de C.

Foto 42.- Jarrito de forma tubular-cilíndrico, borde exvasado, asa algo realzada y termina en el centro del vientre: Cronología. primera mitad del siglo III a. de C,

Foto 43.- Jarrito de forma tubular en su mitad inferior, y troncocónica en la superior, borde exvasado y asa que parte desde el borde algo realzada y termina en la mitad superior. Cronología: primera mitad del siglo III a. de C.

Foto 44.- Jarrito de forma tubular-cilíndrico, desde el asa hasta arriba troncocónico, borde exvasado y asa ligeramente realzada que baja hasta casi el vientre, color anaranjado. Cronología: primera mitad del siglo III a. de C.

Foto 45.- Jarrito con forma cilíndrica inferior y troncocónica superior. Borde exvasado y asa que empieza en el borde y termina muy cerca del cuello. Color anaranjado-rojo. Cronología: primera mitad del siglo IV a. de C.

Foto 46.- Jarrito de forma cilíndrica en su mitad inferior, y troncocónica en la superior. Borde exvasado y asa ligeramente sobrelazado que termina sobre la parte tubular. Color anaranjado-marrón. Cronología: segunda mitad del siglo III a. de C.

Foto 47.- Jarrito con la parte inferior cilíndrica, y la mitad superior troncocónica. Asa ligeramente sobrealzada en el borde y terminando en el tercio superior, color marrón-anaranjado. Cronología: segunda mitad del siglo III a. de C.

Foto 48.- Jarrita bitroncocónica, borde exvasado y asa bien sobrealzada que termina a la altura del cuello, color marrón anaranjado. Cronología: primera mitad del siglo IV a. de C.

Foto 49.- Jarrita de cuerpo bitroncocónico, cuello exvasado, asa sobrealzada que termina cerca del borde. Base plana triangular, color anaranjado. Cronología: primera mitad del siglo IV a. de C.

Foto 50.- Jarrita de las mismas características que la anterior. Cronología la misma.

Foto 51.- Modelo de jarrita de la misma factura que la anterior, igual que su cronología.

PLATOS

Foto 52.- Plato de tipo campaniense con borde hacia arriba y decoración central. Su cronología es del siglo IV a. de C.

Foto 53.- Plato de forma plana con pocico en la parte central. Datacion: siglo III a. de C.

Foto 54.- Plato con fondo en forma de pocico, color anaranjado y pie indicado, borde exvasado hacia abajo. Cronología del siglo II. a. de C.

Foto 55.- Plato de borde exvasado hacia abajo y pocico central. color anaranjado claro. Cronología: primera mitad del siglo IV a. de C.

Foto 56.- Plato de borde exvasado hacia abajo y pocico central, color anaranjado. Misma cronología.

Foto 57.- Plato con las mismas características de los anteriores.

Foto 58.- Plato de las mismas características anteriores.

Foto 59.- Plato de borde exvasado hacia abajo y pocico central, color anaranjado y cronología del siglo III a. de C.

Foto 60.- Plato con arandela de borde ensanchada y exvasado, color anaranjado. Cronología: segunda mitad del siglo II d, de C.

Foto 61.- Plato de borde vuelto hacia abajo, con pocico central. Color marrón-anaranjado. Cronología: primera mitad del siglo II a. de C.

Foto 62.- Huevo de avestruz utilizado como elemento de ajuar funerario. Por contexto arqueológico se puede datar en la primera mitad del siglo IV.

Foto 63.- Ollita de cerámica con doble asa y tapadera.

Foto 64.-Vista vertical de la pieza anterior. Sin contexto.

Foto 65.- Tapadera de la ollita de cerámica.

Foto 66.- Ánfora de doble asa adherida al cuello y al borde de forma troncocónica de origen romano. Sin contexto.

Foto 67.- Vasija sin asa con borde exvasado y cuello cilíndrico. Se puede considera romana; de color marrón anaranjado.

Foto 68.- Vaso de cerámica aretina con borde realzado, color marrón claro e inscripción en el centro. Sin contexto. Cronología: finales del siglo I a. de C.

Foto 69.- Detalle central de la pieza anterior donde se aprecia el sello del ceramista (VOLVSI). Siglo I d. de C.

Foto 70.- Cazoleta romana con borde resaltado; color marrón claro. Sin contexto.

Foto 71.- Cazoleta de características similares a la anterior.

Foto 72.-Cuchillo de piedra caliza, o sílex, sin contexto arqueológico.

Foto 73.- Piedra marmórea, de todo grisáceo probablemente usada para curtir pieles, o triturar grano.

Foto 74.- Piedra redondeada con pulimento basto, destinada a la molida de grano o curtido. Sin contexto.

Foto 75.- Detallle de color de la pieza anterior.

Foto 76.- Parte superior de un clavo de hierro. Sin contexto.

Foto 77.-Clavo de diferente formato, parte superior con cabezal. Sin contexto.

Foto 78.-Fuente de estilo campaniense, con pie plano y fondo de reborde destacado. Cronología: siglo II d. de C.

Foto 79.- Pieza de collar- Siglo V a. de C.

Foto 80.- Concha marina sin contexto.

Foto 81.-Elementos marinos utilizados para las redes de pesca. No hay paralelos en toda la necrópolis Puente del Noi.

Foto 82.- Piezas marinas utilizadas como plomadas en las faenas de pesca marina. Son de cerámica. Sin contexto.

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Foto 83. Elementos marinos similares a los anteriores.

Foto 84.- Piezas de material rocoso de uso doméstico. Sin contexto.

Foto 85.- piezas de collar.

Foto 86.-Pieza de collar.

Foto 87.– Pieza de collar.

Foto 88.- Amuleto.

Foto 89.- Pieza de pedestal probablemente encajada con la pieza de la figura anterior.

Foto 90.- Objeto doméstico.

Foto 90.- Este parte forma conjunto con la anterior encajando sobre la parte superior.

LUCERNAS DE A. BERRIO.

Foto 91.- Lucerna bicorne. Cronología: primera mitad del siglo IV a. de C.

Foto 92.- Lucerna fenicia de un solo pico. En la parte del vientre se observa una ranura circular y en la base del pico se puede identificar aún parte de la mecha enroscada, y agujero del pico alargado, color marrón anaranjado. Cronología: fechada a principios del siglo IV a. de C.

Foto 92.- Lucerna fenicia similar a la anterior. En la parte media posterior se observan dos conatos de orejas para sujetarlas o moverlas. Ranura circular a la altura de la panza. Se puede fechar también a principios del siglo IV.

Foto 93.- Lucerna de un pico con el mismo grosor entre la base del aceite y el pico. Tiene pie de base circular. Tonalidad marrón oscuro y restos de mecha en torno a la base del pico. Cronología cercana al siglo VI a. de C.

Foto 94.- Lucerna con las mismas características del tipo anterior, aunque con el pico más corto y sin restos de mecha. Cronología siglo VI. a. de C.

Foto 95.-Lucerna fenicia con cuerpo circular y pico poco pronunciado. Coserva restos de la combustión. Cronología: siglo II a. de C.

ALGUNAS DE LAS MONEDAS FENICIAS DE BRONCE APARECIDAS EN CASA DE A. BERRIO

Foto 96.-AE. Anverso: Hercules-Melkart. Siglo II a. de C.

Foto 97.-AE. Reverso. Dos atunes a izda. Leyenda fenicia partida ilegible. En el centro: disco solar con 8 rayos a izquierda. A derecha, creciente lunar a izquierda con punto.

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Foto 98.- AE. Cabeza de Hércules Melkart a izquierda, cubierta con piel de león y maza detrás. Anepígrafa.

Foto 99.- AE. Reverso. Dos atunes a izquierda, leyenda partida (samek-caph-samek; arriba MP`L). En el centro: creciente lunar a izquierda con punto; a derecha, disco solar con seis rayos.

Foto 100.- AE. Cabeza de Hércules Melkart con piel de león y maza detras.

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Foto 101.- AE. Reverso. Dos atunes a izquierda, leyenda partida casi ilegible. En el centro creciente lunar a derecha con punto central; a izquierda, disco solar con ocho rayos.

Foto 102.- AE. Cabeza de Hércules Melkart a izquierda, cubierta con piel de león y detrás, maza

Foto 103.- AE. Reverso: dos atunes a izquierda. Leyenda partida: abajo: SKS (samek-Kaph-Samek; arriba MP`L. En el centro: Disco solar a izquierda con siete rayos, creciente lunar con punto a derecha.

Conclusión.

Los materiales que acabamos de exponer de forma detallada, pero sin referencias paralelas, constituye un conjunto inédito de elementos arqueológicos en el que nos hemos empeñado en localizar y tratar de incluirlos en el conjunto total de la Necrópolis Puente del Noi en Almuñécar, iniciada en 1979.

Hemos expuesto nuestro punto de vista sin hacer referencia directa a los diversos autores que han trabajado estos materiales a lo largo de todo el Mediterráneo. Los materiales se copian y eso hace que aparezcan ejemplares similares, pero no fabricados bajo el mismo patrón. De ahí las variantes y los herrores más o menos numerosos que se vienen cometiendo con bastante frecuencia. Exponemos lo que se ha encontrado y se trata de establecer una cronología y tipología acorde con todos los materiales aquí hallados desde fechas antiguas.

No obstante queremos destacar los numerosos autores que han trabajado y trabajan sobre este tema, que tantas y variadas opiniones han expresado desde que se iniciaron de forma científica el estudio de las diferentes localidades que han proporcionado tanto centros y materiales.

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Dr. Atonio Ruiz Fernández.

Granada, 17-02-2022.

LA ESTACIÓN MILITAR DE LOS CASTILLEJOS, ALMUÑÉCAR

Se trata de un emplazamiento situado en la sierra al que se llegaba subiendo empinadas cuestas, sin carriles ni vías de comunicación. Es un emplazamiento destinado a los controles de movimientos de tropas, desde donde se podían ver un espacio que abarcaba desde el Cabo Sacratif hasta la bahía de Málaga.

Reunía condiciones de habitabilidad. Las casas estaban construidas sobre la falda de los montes. El agua se proveía desde aljibes construidas a propósito para su abastecimiento. Un río, arroyo, en momentos de carestía se podía utilizar para el normal uso de la comunidad humana que allí habitaba. Realmente este recinto constituía un fortín parapetado de un especie de acrópolis formadas de piedra caliza, huecos rellenos con mampostería, cuidando que no quedaran resquicios para una invasión fortuita por ningún punto de las crestas de las rocas más elevadas. Pero las viviendas se levantaron tanto en las zonas altas, medias y bajas. Su necrópolis estaba situada en la cresta de Poniente, entre dos grandes rocas que la protegían de los vientos. Hoy día no queda nada de las tumbas por el saqueo y pillaje a que ha sido sometido todo aquel terreno por los buscadores de piezas arqueológicas y saqueo desde 1973-5, fechas en que se tomaron la mayoría de las fotos que se muestran en este investigación.

La parte más elevada de estas rocas, como se ha dicho, constituían un verdadero fortín inexpugnable. Todos los resquicios estuvieron equipados con torreones de mampostería y un sistema de murallas que llegó a rodear en su parte delantera, toda la zona sur, quedando bien protegida en caso de ataques enemigos.

Las viviendas se levantaron desde la parte superior hasta las laderas inferiores; de modo que se ven restos de muros de viviendas en cotas altas, medias y bajas, como ha quedado dicho. Los materiales son autóctonos. La misma estructura del terreno proporcionaba y servía de cantera para levantar sus viviendas. Hoy día no podemos ver nada porque no se ha organizado ninguna excavación adecuada para ver los materiales de aparejo y los probables estucos de revestimiento de los interiores. Pocos resto de tejas de las cubiertas podemos ver. Todo ha sido removido y, si quedaba algún material utilizable, ha sido reutilizados en los cortijos que se encuentran en los valles laterales y sus correspondientes cortijos. El turismo moderno ha hecho estragos en este yacimiento. También ha sido visitado este asentamiento por expertos en medieval. y la impresión que me queda es que han ido de excursión. No se ha hecho ni una cata en zona apropiadas, ni siquiera en los aljibes, elemento más apropiado para poner en práctica el procedimiento de excavación al menos. En resumen: los expertos han ido a echar una vistazo y decir que parece que hay materiales anteriores a los típicamente árabes. Y no comento más.

El abastecimiento de agua procedía fundamentalmente del agua de lluvia. Para ello se construyeron dos aljibes cuyos restos siguen visibles, como se verá más adelante. En caso de sequía podía hacerse acopio de agua de los valles colindantes donde se encuentra el Arroyo de la Miel de los Castillejos y río Jate. Hoy muy cambiado por los cultivos modernos y los nuevos asentamientos de viviendas modernas. Otros de los atropellos sin paliativos.

Los accesos no existían. De esa forma evitaban la posibilidad de que intentaran subir los enemigos hasta el poblado.

Hubo encuentros entre los propios invasores: los de la costa y los del interior de Andalucía en aquellas fechas. Era un paso obligado para poder acceder a los interiores a la vez que un punto de estrategia militar para controlar los movimientos de tropas tanto de tierra como por mar. De hecho en estos valles de dieron combates entre los propios árabes: cordobeses y los de la costa granadina. Con batallas que pusieron en peligro a los árabes del interior.

No hemos podido encontrar ningún tipo de resto de armas en las zonas superiores, porque suponemos que los combates se dieron en las zonas bajas. Era demasiado peligroso acceder a las zonas altas porque los agresores no tenían defensa de ningún tipo y no podían correr ese riesgo. Por desgracia, cuando se exploró toda la zona de viviendas y puntos defensivos, no tuvimos la suerte de encontrar restos de materiales bélicos. Pensamos que los detectores de metales funcionaron tiempos atrás y no nos dieron la oportunidad de encontras ni el más mínimo resto de armas.

El acceso actual, cuando se realiza este trabajo, se hizo subiendo desde el mismo límite entre la provincia de Granada y Málaga. Pero existía otro desde la zona de río seco Alto, y la zona llamada la Bóveda.

Hecha esta introducción, pasamos a la parte documental en la que se van a ir explicando las diversas zonas que se detectaron según íbamos explorando. Comenzamos por la zona inferior y valles periféricos e iremos subiendo analizando las diversas partes que nos encontramos con la exploración superficial. La parte más llamativa lo constituye lo que podríamos llamar acrópolis del emplazamiento militar, y a continuación las diferentes franjas de muros que esconden los restos de la series de viviendas, con sus muros, que se apreciaban a simple vista.

LOS CASTILLEJOS Y SU ENTORNO GEOGRÁFICO

Documentación

Foto 1.- En las proximidades de las faldas de la zona más elevada del espacio conocido como LOS CASTILLEJOS, podemos ver los restos de un torreón reforzado y a los pies del tajo de roca. Por debajo se encuentran los restos de las viviendas derruidas por el tiempo y los pillaje y saqueos que se venía practicando desde tiempos atrás. A los pies, se encuentran las ruinas de las casas derruidas sobre todo por el abandono desde que esta esta zona pasó a ser parte del Reino de Granada.

Foto 2.- Según se sube a las cumbres de los Castillejos, a derecha se pueden ver otros picos de esta zona y que formaban parte del sistema de control de los movimientos militares que tuvieron lugar en el tiempo en que este territorio se encontraba en poder musulmán.

Foto 3.- En esta foto podemos contemplar uno de los pasos más importantes que atraviesan este control. Desde la cumbre se aprecia perfectamente la costa. Para eludir esta vigilancia era preciso aprovechar los días de neblina o taró, que hacía imposible ver los movimientos marítimos tan importantes en todos los tiempos. Las tropas militares tenían que realizar sus marchas aprovechando esas circunstancias para evitar ser vistos y pasar desapercibidos.

La defensa del lugar constituían un baluarte inexpugnable para los que intentaran pasar tanto por la vertiente de Levante como de Poniente. Era un paso frecuentado en el tránsito hacia el interior del territorio buscando pasar a través de la Sierra de la Almijara y derivaciones.

Es evidente que la foresta de eos siglos sería más abundante de lo que aquí se aprecia, y los Castillejos estarían cercados de arboleda para evitar ser vistos cuando se acercaran tropas de paso o de conquista del territorio.

Foto 4.- Desde la parte superior de los Castillejos, al fondo, hacia Levante, se ve este valle, hoy ocupado por los propietarios actuales y con terrenos de cultivo. Este era una de los pasos obligados para quien quisiera pasar al la zona superior de la sierra, o a los territorios interiores en dirección a Córdoba. El paso por Motril era mucho más comprometido y expuesto a choques con gente no afines a su comunidad o reino.

Foto 5.-Desde las faldas de las grandes rocas que conforman este complejo fortín natural, se observa la parte de Poniente que se dirige hacia la playa y mar, terreno prácticamente ya de la provincia de Málaga. Esta parte debió estar ocupada por grupos adelantados de defensores y con medios para establecer un sistema defensivo a base de murallas y torreones. Como se ha dicho al principio, por estos lugares no existían veredas ni caminos: todo se recorría a través del campo.

Foto 6.- Mirando hacia Poniente, vemos cómo los caminos actuales van en esa dirección. Todo se está cultivando y todo tiene sus veredas; cosas totalmente modernas.

Foto 7.- Desde la cumbre peñascal se puede ver la costa de Granada. En esta foto se cumple lo antes dicho: la neblina puede impedir la visión de los movimientos marinos, y, por tanto, averiguar si se acercan tropas por mar, forma más adecuada para poner en movimiento un ejército. Existía la antigua vía romana de la costa, que, sin duda, utilizarían, pero por mar, estos movimientos eran más fáciles y prácticos. Téngase en cuenta que las embarcaciones árabes disponían de unidades dotadas de artillería de cierta calidad y alcance. Un tipo de nave muy usada era la fusta, que iba equipada con uno o dos cañones. Su calado no era poco profundo para darle mayor rapidez.

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Foto 8.- En esta imagen destacamos la defensa natural que tiene esta plaza militar. Es un tajo muy escarpado y sin foresta necesaria para poder acceder a la parte del poblado. No obstante suponemos que toda esta falda de monte que da al Oeste y de inmediato al Norte, estaría destinada a la agricultura para la supervivencia de la población aquí establecida. Por las condiciones naturales sería un terreno cultivable en la modalidad de secano, puesto que hasta este punto tan sólo se podía recoger agua de lluvia que sólo se podría destinar al consumo humano.

Foto 9.- En esta foto se quiere destacar lo escarpado del monte para constituir un valladar defensivo. Casi es imposible acceder a la cima a través de esta estructura rocosas y casi sin vegetación.

Foto 10.- En esta foto se quiere destacar un terreno poco dado a la agricultura y que se encamina hacia el valle que a continuación se observa en el horizonte izquierdo, con montañas también rocosas y escarpadas.

Foto 11.- En esta imagen tan sólo se pretende mostrar la parte opuesta a la foto anterior, con una estructura igual de dificultosa para el acceso a la cumbre. Continúa siendo un punto inexpugnable.

Foto 12.- Esta imagen muestra ya un paisaje algo más apropiado para ser utilizado como terreno aprovechable para el cultivo, pero sigue siendo de secano. Suponemos que la parte arbórea es relativamente reciente

Foto 13.- En esta imagen se muestra un terreno algo más apropiado para el establecimiento humano, pero, como se verá más adelante, aparecen restos de estructuras que pueden pertenecer a algunas formas defensivas del emplazamiento. En la parte superior izquierda se puede ver una abertura en forma de «V», que, al parecer, fue la parte de este solar destinado al emplazamiento de una necrópolis. Pude contemplar las tumbas árabes, pero me ha sido imposible hasta ahora encontrar los negativos. Posteriormente se ha visitado ese lugar y no han aparecido ni una sola laja de las sepulturas. Han removido todo buscando algo de valor y lo han dispersado todo. Pero, insisto, las tumbas estaban en su sitio y bien marcadas. El pillaje ha acabado con ellas. En general, se ignora que el mundo árabe no enterraba objetos de valor en sus enterramientos. y… he visto muchos en otros lugares de la comarca de Almuñécar.

Foto 14.- Pico cortado en vertical de la fortaleza natural de los Castillejos. Detrás de la roca más destacada se encontraba la necrópolis.

Foto 15.- Vista de detalle de una parte del risco donde se encontraba la necrópolis. Se puede observar que la vegetación era propia del tipo mediterráneo. Además se observan rocas caídas probablemente por la erosión.

Foto 16.- Vista desde la parte norte del risco más elevado de esa zona de los Castillejos. La arboleda empieza ya a aparecer de forma destacada, pero moderna.

Foto 17.- Detalle para demostrar la pared inexpugnable del pico más destacado de las cumbres.

Foto 18.-Mostramos aquí algunos de los restos de murallas que circundaban lo que podemos llamar acrópolis de los Castillejos. Llegan incluso a confundirse con las rocas erosionadas.

Foto 19.- En la parte superior y en línea con el pico más alto, podemos empezar a ver una serie de murallas que van acordonando lo que consideramos su acrópolis. Es curioso observar cómo aparecen elementos de vegetación, como el esparto.

Foto 20.-Entre estas dos crestas de piedra se encontraba la necrópolis, parte la más elevada de todo el conjunto defensivo. A partir de aquí, y siguiendo en sentido descendente, empiezan a aparecer los restos de vivienda, como más adelante se va a mostrar.

Foto 21.– Detalle más marcado de la foto anterior.

Foto 22.- Aquí se muestra la segunda altura que indica el emplazamiento del cementerio árabe, justo detrás de esta cumbre.

Tumba 23.- Aquí se muestra la cornisa que recorre la parte más elevada de los Castillejos. Con fotos de detalle se podrá ver que existe toda una cadena de muros sobre la cumbre.

Foto 24.- Vista completa del conjunto de las peñas. A izquierda se puede ver la zona donde se encuentra la necrópolis; a su derecha, la cumbre más alta; a continuación una caída casi en picado de la montaña, y un nuevo punto de altura de los Castillejos. A los pies de ambos se ve un terreno en rampa donde se encuentran los restos de los elementos que componían la estructura de viviendas y muros de defensa.

Las cotas de altitud oscilan entre los 524 m al Oeste, y 584 m al Este.

Foto 25.- En esta foto se muestra uno de los puntos más elevados del conjunto de los Castillejos. Es un verdadero valladar enexpugnable.

Nota. Estas fotos fueron tomadas por el autor de este trabajo entre los años 1973 y 1.975

Foto 26.- Punto de la cima donde empiezan a utilizarse refuerzos con piedras para evitar la erosión. Como se sabe, este lugar fue ocupado por los árabes varios siglos, iniciándose sobre el IX de n. e.

CASAS CAÍDAS

Foto 27.- Sobre la parte oeste se inicia la observación de los elementos claves para la clasificación de los usos que se hicieron de estos parajes montañosos. Se marca, en primer lugar, el sitio donde estuvo emplazado el cementerio árabe; a derecha comienza la zona destinada a casas, y en la zona inferior se indica el uso más frecuente de este terreno para establecer el poblado cuyos restos irán apareciendo a la largo de toda la falda de la montaña.

Foto 28.- Aquí empezamos a encontrar los elementos arquitectónicos de las casas que se montaron en toda esta zona. Se indica donde se encuentran los muros con un aparejo de piedras casi sin argamasa. Se ven perfectamente las piedras caídas o removidas. Es posible que se haya usado este lugar como cantera para construir los cortijos cercanos.

Foto 29.- Otra perspectiva de los laterales de estas paredes de piedra donde se aprecian los muros casi desmontados o bien por los vecinos actuales o por la erosión, o tal vez por las luchas que se mantuvieron en época de revueltas de los árabes entre ellos mismos.

Foto 30.- Aquí se muestra un detalle en el que se aprecia la restauración de un muro o muralla para contener la erosión del terreno.

Foto 31.- En esta vista vemos elementos de casas caídas, y todas con un aparejo de piedra casi tallada y sin argamasa. A izquierda de la imagen se ven restos de una especie de albercón con restos materiales de revestimiento impermeabilizante, pero lo que más destaca son las piedras de mampostería sueltas como si se hubieran removido buscando restos de otros elementos arqueológicos.

Foto 32.- Si en este espacio, como en otros muchos, se hubieran hecho exploraciones de tipo arqueológico, habrían aparecido los cimientos de las casas que en estos lugares se levantaran para la población permanente que existió. Algún medievalista ha pasado por aquí y, al parecer, solo se ha molestado en tomar algunas fotos, pero no estudio alguno del terreno.

Foto 33.- Tal como se indica en la foto, tan sólo podemos hablar de restos de muros, pero no de balates de piedra como en los hasta ahora vistos, sino de mampostería de piedra y argamasa.

Foto 34.- Detalle de la toma anterior para hacer ver cuándo se utiliza argamasa y cuando no. A primera vista parece una construcción ciclópea, las piedras no llevan argamasa; sí están bien encajadas. De entrada parecen muros de circunvalación del recinto, pero podrían ser elementos de tipo doméstico. Sólo una excavación despejaría esta incógnita. Pero quien pudo hacerlo, no se atrevió más que a mirar y escribir cuatro frases descriptivas sin más comentario.

Foto 35.- Detalla del estado en que han quedado muchos de los balates de piedra o muros periféricos que rodean todo el recinto; son piedras caídas o arrancadas por los depredadores buscadores de tesoros. Destructores del Patrimonio arqueológico.

Foto 36.- En la falda de la cadena de alturas de los Castillejos ya se empieza a ver restos de muros muy deteriorados bien por la erosión, bien por usar este legar como cantera para la construcción de los cortijos cercanos. Se observan dos niveles de muros que pensamos pertenecen a las viviendas citadas.

Foto 37.- Tomando una foto de detalle de unos de esos muros, se puede ver que algunos conservan restos de argamasa por zonas. Era una técnica muy habitual en estas alturas. Los romanos tienen una villa rústica cerca de este lugar y usaban el mismo material de construcción aunque con una técnica más refinada tanto en la forma de las piedras como en la argamasa interior. Esas construcciones se llaman «Los Bañuelos».

Foto 38.- En esta imagen apreciamos parte de muro a izquierda y otros caídos por la erosión o por la acción antrópica que todo los destruye.

Foto 39.- Aquí se muestran los restos de muros en la parte superior de la cornisa del primer tramo de la cadena de alturas. El sistema de aparejo es el mismo que se ha mostrado en la foto anterior. No se aprecia argamasa sino elementos de tierra del terreno; lo que explica que entre las piedras crezca la maleza.

Foto 40.- En la falda de la zona oeste de esta primera cadena de picos es donde empiezan a aparecer los sistemas escalonados de las estructuras domésticas. Los muros se notan con cierta claridad, pero bastante disminuidos de altura, debido a lo que antes se ha comentado sobre el uso de materiales árabes para otras construcciones más modernas.

Foto 41.- Detalle de uno de los muros a piedemonte, donde se aprecia su mal estado de conservación. Casi todas las piedras están descolocadas por la misma razón de antes.

SISTEMAS DE ELEMENTOS DEFENSIVOS

Foto 42.- En el terreno en rampa, desde donde se vio el cementerio árabe, empezaron a levantarse muros y elementos domésticos al amparo de las corriente del viento que se generaban en estas alturas (524 m).

Foto 43.- A continuación de la cresta anterior se puede observar con claridad la existencia de muros al parecer levantados con argamasa de cal y arena de río. Comienza lo que se puede considerar la acrópolis del recinto militar.

Foto 44.- Por debajo de la estructura vista en la foto anterior, se puede observar un muro tipo balate, de piedra sin argamasa, para darle consistencia a la muralla que discurre a un nivel superior. Este contrafuerte se encuentra cercano a los 420 m de cota de nivel.

Foto 45.- Mostramos la misma imagen pero a color para hacer ver el tipo de materiales de que usaba en los muros de contención.

Foto 46.- Casi sobre la misma cresta de la considerada acrópolis, vemos los restos de las murallas que ocupaban la fachada delantera de esta cadena de alturas. Discurren, como se ha dicho antes, formando una cadena defensiva hasta el final de este primer tramo de picos-alturas. La estructura de los muros no es homogénea, sino que se adapta a la pendiente o desnivel de la montaña adosándose y adaptándose a ella.

Foto 47.- En esta foto, si se utiliza el zoom, se pueden ver los restos de mura sobresaliendo del suelo aproximadamente un metro. En la parte izquierda de la parte superior es donde se encontraba el cementerio. A la derecha se ven partes destruidas y se ve la roca como único elemento de la cumbre.

Foto 48.- En esta vista, tan sólo podemos ver los muros derruidos o por el hombre o por la erosión. Téngase en cuenta que nos encontramos en la cumbre y muy expuesta a los fenómenos erosivos, aparte del abandono.

Foto 49.- En esta vista, avanzando de izquierda a derecha, se observan cómo van apareciendo los muros de la parte superior, bastante deteriorados, pero están ahí como testigos de su existencia en la parte más elevada de esta cadena de alturas naturales. El zoom nos ayuda a distinguirlos bien.

Foto 50.- En el centro de esta imagen podemos ver bien un muro de contención que servirá para ir dando uniformidad a los pasillos inmediatos y poderse mover en esas alturas. Ocupa una vaguada pequeña y evita la erosión hacia las partes bajas. Téngase en cuenta que estamos describiendo las crestas de esta cadena de fortines y torreones como se verán más adelante.

Foto 51.- En esta imagen ampliamos el área de la colocación de esos muros contrafuertes para dar sentido de unidad al espacio defensivo superior. Decimos esto porque se sabe que en esta zona hubo enfrentamientos bélicos entre los propios árabes por el dominio de toda la zona.

Foto 52.- Aquí observamos gran parte de los muros defensivos arruinados, suponemos por el tiempo, pero podía ser también por el abandono sobre todo en su época final, cuando quedaron abandonados hasta nuestros días.

Foto 53.- Esta imagen nos muestra un fenómeno poco corriente: se trata de un torreón situado a medio camino a lo largo del primer tramo de crestas rocosas. El torreón esta prácticamente derruido. Por los restos que quedan, podemos decir que tenía forma circular, y su acceso tenía lugar desde la misma cima.

Foto 54.- Siguiendo el recorrido de la cresta de la cadena rocosa, encontramos este hueco, elemento que es ocupado por una parte de la muralla superior porque constituía un paso de riesgo en caso de ataque. Y es tapado por una muralla de tipo ciclópeo. Las piedras, si se observan con zoom, no llevan argamasa como elemento de fortalecimiento de su estructura. Desconocemos el motivo, pero podíamos pensar que se podían usar como armas arrojadizas cuando fueran atacados desde abajo. Cosa probable porque se ven en otros sitios las piedras o rocas muy movidas y alejadas de la cima.

Foto 55.- Continuamos con la secuencia de muralla superior, sobre la cima de la roca, y vemos los lienzos de muralla casi al borde y fragmentados por el paso del tiempo o el desgaste de la erosión. Se puede notar la existencia de rocas caídas procedentes de la parte superior; pero la cadena continúa hacia Levante hasta cerrar esta acrópolis defensiva.

Foto 56.- En linea con la anterior imagen, vemos la secuencia de muros a lo largo de la cima. Podíamos haber subido hasta la cresta, pero era realmente peligroso debido al tajo vertical situado detrás y sin el aparejo de seguridad necesario para hacer el trabajo con más precisión y exactitud. No obstante pudimos hacer fotos que aclaran el estado de conservación de estas estructuras.

Foto 57.- Esta es una de las imágenes más relevantes del sistema defensivo de los Castillejos. Aquí nos encontramos con un auténtico torreón o muralla defensiva. Se ve perfectamente su aparejo de mampostería de piedra usando como elemento de unión la cal con arena. Se puede apreciar que los extremos están demolidos, quedando tan sólo la parte central. Debajo de la imagen se puede ver el material caído por el derribo de la mitad del torreón.

Foto 58.- Esta imagen demuestra la gran dificultad para intentar subir a la cima de los Castillejos. Vemos un muro de relleno de un vacío sobre la pendiente, que nos hace ver la técnica de construcción que se usaba en estos casos. Aquí no se ve la argamasa ni material alguno de cohesión entre las piedras del aparejo.

Foto 59.- Llegado al final de este cornisa, podemos ver el sistema amurallado al borde de la cima. El sistema de muralla se ve perfectamente, pero algo demolido. Sin embargo el aparejo sí está usando argamasa de cal y arena, como en los lugres con más riesgo. Y con ello hemos llegado al final de lo que pudo ser una verdadera acrópolis de este sistema defensivo.

ABASTECIMIENTO DE AGUA

Como se ha dicho al principio, el abastecimiento de agua se abordó mediante elementos de almacenamiento. Y para ello tuvieron que construirse unas cuantas aljibes para cubrir las necesidades domésticas del elemento humano que aquí habitaba. Pero en momentos de necesidad extrema no se descarta la posibilidad de abastecerse del agua de arroyos existentes en las zonas bajas, como en este caso del arroyo de la Miel, que está formando límite con la provincia de Granada, o sea, frontera entre provincias. En consecuencia, en momentos de dificultad, se contaba tan sólo de el sistema de almacenamientos mediante albercas y aljibes.

ALJIBE NÚMERO UNO

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Foto 60.- Vista de la fachada de acceso actual cuando descubrimos la existencia de este elemento de aljibe.

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Foto 61.- A simple vista, esta imagen aparenta ser la entrada al aljibe. Pensamos que no lo es. Se trata de una puerta artificial de factura posterior y que se indica que este espacio se utilizó para otros fines. Las piedras caídas prueban que ha sufrido agresiones con el paso del tiempo, y lo que se ve de frente no es la entrada, sino la indicación de la bóveda en su inicio. La técnica de construcción es el uso de la piedra casi sin talla, y la argamasa de cal con arena probablemente de la zona de los valles profundos. Pero esa no podía ser la entrada, porque el agua de su interior requería un cierre total para su conservación. Y parece que este espacio ha sido usado como lugar de refugio en últimas ocasiones.

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Foto 62.- Por lógica elemental, esto que parece su entrada original, no podía serlo por lo razonado en la imagen anterior. Se trata de un aprovechamiento posterior, pero no de época árabe.

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Foto 63.- Esta imagen demuestra que se trata de la forma interna de la estructura de la bóveda. Lo que vemos es una entrada artificial y el aparejo usado en la construcción de este reducto.

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Foto 64.- Esta foto se hizo al principio de mis contactos con este yacimiento. Su estado de conservación deja que desear. No es tan homogéneo como el aspecto de la siguiente foto. Se encontraba más deteriorado. El enlucido de sus paredes se encuentra en peor estado. Aparenta que ha sido retocado posteriormente. Hace más de 40 años que lo examiné. No es de extrañar que lo hayan restaurado.

Foto 65.- Esta foto refleja bien la cubierta interior. Sus paredes están revestidas de una capa protectora similar a un estucado romano, pero no lo es. Se trata de un revestimiento impermeabilizante que evite las filtraciones y pérdida del caudal almacenado. Muy cerca de Salobreña tenemos un aljibe con interior igualmente impermeabilizado.

Foto 66.-(SELAMBINA) Aljibe cercana al Hotel Salobreña, situada en el lecho de un ligera vaguada.

Foto 67.-(SELAMBINA). Interior del aljibe de Salobreña. Su forma es diferente: cubierta triangular y material impermeabilizante de similares características al de los Castillejos; pero su alzado utiliza materiales de inferior calidad. Su proporciones son similares a las del segundo aljibe de los Castillejos de Almuñécar. También se nota que ha sido reutilizado, en este caso, para guardar animales.

Foto 68.- Cubierta exterior del aljibe primero. Es de roca resistente, pero se nota que ha sido retocado posteriormente. En la parte de arriba de la imagen se ve que han abierto un agujero para el acceso, aunque pensamos que, para la extracción del agua, habría que hacerlo por la cubierta, porque por lo que se podría considerar su entrada natural, provocaría gran perdida de agua. Por tanto, el agua había que sacarla o con polea, o con utensilio tipo cubo.

Foto 69.- Vista completa del primer aljibe casi enterrado. Da la impresión de que estaba cerrado y tuvieron que abrir agujero en su parte superior delantera. Pero es lógico pensar que por algún punto tenía que entrar el agua de lluvia. Sin duda, tenía que ser por este medio y por filtraciones.

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Foto 70.- Esta imagen del aljibe muestra con claridad el revestimiento de las paredes impermeabilizadas. En la parte inferior izquierda aparecen agujeros laterales que parecen indicar que eran estructuras pensadas para filtrar el agua de lluvia.

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Foto 71.- Esta imagen desde el interior del aljibe muestra dos agujeros: el frontal es totalmente artificial. Ha sido abierto a golpe de pico. Y el central puede ser el original para extraer agua, pero probablemente agrandado posteriormente.

Foto 72.-Esta imagen muestra en primer plano el tipo de argamasa usado en la construcción del aljibe; la rotura posterior, y el techo roto en su interior. Como no se ha practicado una excavación, no podemos saber con precisión cómo se extraía el agua para el abastecimiento urbano.

Foto 73.- Esta imagen nos muestra la abertura hecha en el techo, pero, como se ha dicho, no sabemos con exactitud si era el punto de extracción de agua para las necesidades.

Foto 74.- Vista completa de la cubierta del aljibe en superficie.

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Foto 75.- Imagen del estado primitivo, según nuestros cálculos, del estuco en el interior del aljibe.

ALJIBE NÚMERO DOS

Foto 76.- Vista superficial del aljibe segundo. Podemos observar el grosor de la la cubierta que está casi toda hundida. Ignoramos si ha sido por acción antrópica y por derrumbe natural. Es de grande proporciones.

Foto 77.- Vista desde al ángulo opuesto de uno de los extremos del aljibe. En ese punto puede ver la curvidad de su cubierta, de similares características al número uno. Su interior se encuentra inundado de materiales propios y de los acumulados con el paso del tiempo.

Foto 78.- Detalle del punto de arranque de su bóvida indicando el grosor de la misma. Su dimensión supera el 1/2 m. Si se examina con detalle, uno de los muros laterales está muy tocado. Indica que ha sido demolido tiempo atrás.

Foto 79.- Muro lateral del aljibe, con desplazamiento de su trazado por movimiento del terreno.

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Foto 80.- Detalle más preciso de la foto anterior. Se ve bien cómo han sido removidas las piedras de su aparejo, y el material de mampostería usado en su alzado. Sin lugar a dudas, esta pieza del conjunto ha sido usada como cantera para otras construcciones modernas.

Foto 81.- Detalle de un lateral del arranque de la cubierta en el que se puede ver parte de la bóveda hundida sobre su propia estructura.

CONCLUSIÓN

Como final de esta exposición, tenemos que decir que ha sido un emplazamiento bien elegido para los propósitos d