URBANISMO ANTIGUO DE ALMUÑÉCAR, (TERCERA PARTE)

TESIS DOCTORAL

SECTOR M

Por necesidad de aclaración, la complicación de la calle San Joaquín obliga a establecer una división por sectores, ya que la unidad principal presenta homogeneidad de trazado. Se han considerado dos calles transversales como San Joaquín I y II, para poder explicar mejor los materiales que se van a mostrar.

La mayor novedad que presenta una de estas transversales es la aparición de una pileta de salazones en estas cotas. También cabe destacar el hecho de que una de las galerías romanas aparezca partida por un muro romano debido a que levantaron un torreón en lo que se consideraba como baluarte defensivo del complejo industrial. Consecuencia de ello es que dos galerías se encuentran afectadas por ese hecho: una de Espaldas de San Miguel y otra de San Joaquín I.

La conclusión más definitoria que se saca de este sector es el hecho que aparezcan piletas de salazones en niveles tan elevados, cosas que lleva a admitir sin lugar a dudas que todo el recinto de Sexs estaba dedicado a la fabricación de tales productos del mar. En esta zona se trabajó sin lugar a dudas todo cuanto producía esta región de la costa sur, ya que también se tienen pruebas de la existencia de tinajas grandes (dolium) en varias zonas de centro industrial. Cosa que no se practicó fue un análisis de los posibles posos que existieran en los distintos dolium que se han encontrado desde las cotas más altas hasta las que están casi a nivel del mar. Y lo productos que se han detectado por los tipos de envases han sido el aceite, vino y tal vez el grano, aparte de los frutos de época de la zona.

Fot. 1M. Calle Antigua. Esta foto nos muestra el primer tramo de la calle Antigua, cuyos datos son los siguientes: 1, anchura del murallón romano medieval, mostrando la perspectiva que se indicaba en la descripción general: 2, tramo grande de la calle montado sobre él, una vez enrasado hasta el nivel adecuado; 2, fachada cuya composición y medidas se corresponden con los esquemas que normalmente se viene admitiendo como romanos, y que comprenden todo el trayecto que se ha recogido en la toma fotográfica.

Foto 2M. Calle Antigua: 1.- Punto por donde discurre la muralla sobre la que se ha montado la calle. 2.-Muros laterales pertenecientes a estructuras romanas reutilizadas para viviendas modernas. 3.-Indicación de moro moderno montado sobre la muralla romano-medieval que para por esta zona. Foto Autor.

Foto 3M. Interior de casa casa moderna que reutiliza la estructura romana para crear hábitat moderno: 1-2 Muros romanos con enlucido moderno y abertura en muros romano para pasar al interior de un compartimento interno de las estrutura romanas. El enlucido y encalamiento no permiten ver el aparejo antiguo de estas casas modernas.

Fot. 4M. Calle San Joaquín II. En este espacio, cuyo muro de fondo es la continuidad del alzado principal del subsector IV del área de la Cueva, se piensa que se encontraba el inicio de otra cadena de naves que continuaría a través del subsector de San Joaquín I, hasta conectar con la calle Antigua, al comienzo de la pendiente. 

Fot. 4M (bis). Calle Antigua. Si se observa el paramento de la vivienda de la derecha, se observa que hay una mezcla de materiales entre las casas consecutivas: una con aparejo fino actual, y otra con materiales que dejan traslucir a través del encalado, los componentes antiguos de origen romano.

Fot. 5M. 1. Calle Antigua. Muros de casas modernas apoyados sobre la muralla romano-medieval. 2.- Centro de la calle montada de pleno sobre la citada muralla.

Fot. 6M. Calle Antigua. Paramentos romanos con reforzamiento de época moderna (ladrillos): 1, muro romano en paramento interior y cuyo acceso a él es artificial, ya que se ha debido destruir el muro de calle antiguo; 2, restos de muro romano en base, sobre el que se ha levantado, en parte, un alzado de ladrillo como refuerzo. Se observa que, en la citada base, todos los indicios han sido rotos para poder pasar a las estructuras situadas en el interior de este corredor artificial; 3, paramentos de casas modernas que reutilizan los muros romanos, revistiéndolos con ladrillos y otros materiales.

Fot. 7M. Calle Antigua. Pasillo artificial, como se ha indicado en la foto 5M, que da acceso a los sistemas de naves colindantes con el subsector IV. Se puede observar, a simple vista, la existencia de mortero romano sobre el suelo, como resultado del allanamiento del terreno para facilitar el paso a las casas modernas: 1, entrada a las naves abovedadas con falsos techos; 2, restos de estructuras romanas sobre el suelo y reutilizadas para construir escalones; 3, continuidad de los restos de opvs caementicivm, usado en las bases de este espacio como testigo de lo que dentro de las otras casas es imposible ver, a causa de los enlosados modernos; 4, entrada a casa cuyos paramentos son romanos, y su medida es de 0,80 m de grosor. Se da la coincidencia de que la casi totalidad de estas casas modernas, que superan una altura de 4 m, tiene, a partir de este punto, un alzado muy diferente.

Fot. 8M. Calle Antigua. Nave romana abovedada con techo enrasado: 1, línea de muro donde se observa una interrupción del paramento romano; 2, inmediatamente encima, se observa un falso techo de escayola donde se oculta la bóveda, o lo que de ella quede encubierta.

Fot. 9M. Calle Antigua. Tercera nave alineada con  las mismas características. En esta imagen se ve otra de las tres unidades de galerías abovedadas que se van separando usando el mismo muro romano que las separa como se ve en la imagen; escalón sobrealzado de separación. El total de naves de esta vivienda es de cuatro. El módulo de medidas se mantiene en toda la secuencia que se encuentra en este tramo de la calle Antigua: 2,60 x 2,90 x 3,20 m.

Fot. 10M. Calle Antigua. Nave romana con las mismas características de la anterior: 1, anchura de la misma; 2, paramentos romanos. En este espacio se ha producido una modificación por lor los propietarios que la habitan.

Fot. 11M. Calle Antigua. Continuando sobre la calle, se pueden ver: 1, paramento de la secuencia de la calle Antigua en su primer plano a derecha; 2, resto de muro romano a pie de suelo, donde se ha construido una plazuela moderna en cuya superficie se veían los materiales romanos rotos.; 3, aspecto externo del murallón en este espacio, donde afloran indicios de su estructura interna y que colindan con el calle Morería Alta a izquierda; 4, uso de grandes escalones para superar la altura de la propia naturaleza del murallón romano-medieval; el desnivel supera el metro. La adaptación a lo antiguo es una constante en todo el conjunto de la ciudad moderna.

Fot. 12M. Calle San Joaquín I Placeta. Estado antiguo camuflado de los restos romanos aflorando en superficie después de haber sido rotos para poderlos ocupar. Hoy día ya no son identificables. Sólo las fotografías antiguas revelan su existencia. A lo largo de la calle del subsector I puede verse la secuencia de restos alineados sobre el suelo y que constituyen el punto de arranque de los alzados de muchos muros actuales: 1, tramo de muro romano muy encalado, que se extiende a lo largo de toda la base del muro de la casa, que se ve en la foto. Es un muro de separación de estructuras, y la casa a él adosada también se levanta sobre muro romano reutilizado; 2, punto de arranque longitudinal interrumpido por rotura, en dos sentidos, formando ángulo recto: uno que cierra la calle, y otro que se dirige hacia el punto de encuentro con la calle Antigua. Restos de ello se ven en los escalones de piedra toba formando una pequeña grada. El resto de la plazuela está formada de hormigón romano. Tiene marcados indicios de muros que no se recogen en la fotografía (hoy irrecuperables); 4,5,6,7, que constituyen restos de muros divisorios que cerraban lo que hoy es calle; 3, indicación de secuencia de muro interrumpido en el punto 12M,3. Se eleva sobre el suelo aproximadamente 0,50 m.

Fot. 13. M. Sobre la calle Antigua, se puede observar cómo aparecen en el alzado de algunas casas modernas los restos de muros antiguos que han sido derribados para poder dar acceso a toda la calle. Se dejan ver ladrillos fuertemente encalados que no permiten aclarar el aparejo genuino del alzado. La calle se cortaba en este punto: no había calle.

Fot. 14M. Eras del Castillo. Eras del Castillo. Vista general de la exploración con excavación: 1, muro medieval. No se llegó a la roca madre; 2, resto de muro de similar estructura a la exterior; muro árabe de cierto grosor; muro árabe de escaso volumen a derecha de la imagen. Se desconoce los elementos de ajuar o materiales que se hayan localizado aquí.

Fot. 15M. Eras del Castillo. Vista del muro árabe (reutilización de materiales romanos) en la excavación practicada sobre esta zona, bajo el antiguo depósito de agua de la ciudad moderna. Recuérdese que en este lugar los romanos construyeron un fortín defensivo y que, probablemente, los ingleses bombardearan en 1812.

Fot. 16M. En una exploración sobre Eras del Castillo, perteneciente a este sector, junto al murallón romano medieval aparecieron muros de distintas épocas, mezclados de formas casi irreconocibles. En ello se aprecia: 1, muro medieval con aparejo muy irregular; resto de otro muro más ligero; resto de un murete algo delgado; aparejo medieval.

Fot. 17M. Eras del Castillo. Vista del muro medieval que se cruza con otro transversal: 1, pequeño bloque con agujero que parece indicar que sea el de un gozne de una puerta; resto de alzado de muro árabe; 2 resto de aparejo. 

Fot. 18M. Vista general del área de Eras del Castillo, momento previo a la excavación: punto más elevado de la ciudad (cota 46): 1, alineación de casas modernas, que antes tuvieron naves. Este punto linda con el sector F, donde se encuentra parte del torreón que pervive como reliquia del fortín romano; de frente, el resto de muralla árabe montada sobre ruinas romanas. Alineación de casas cuyas dos primeras plantas usan de base el muro romano.

Sobre este espacio de la ciudad se montó un depósito de agua moderno para surtir a la ciudad moderna en tiempos relativamente recientes. En la foto se ven las ruinas de su demolición donde después se excavará.

Fot. 19M. Eras del Castillo. Vista detallada del área del murallón medieval: de frente: lienzo de muralla medieval (1) y lienzo de muro romano (2) que enlaza con el sector L, de la zona aneja a la Cueva; 3, parte del muro medieval, roto para abrir acceso a San Joaquín II.

Fot. 20M. Eras del Castillo. Construcciones adosadas al murallón, en las que se observa: 1, alzado de construcción con técnica de tierra prensada; 2, parte rota desde antiguo para comunicar espacios de la ciudad; 3, reutilización de materiales romanos en el aparejo de la casa moderna.

Fot. 21M. Eras del Castillo. Vista de conjunto del murallón: 1, tramo medieval; 2, tramo romano que llega hasta la muralla romana en el área de la Cueva. Las intersecciones de paramentos son muy heterogéneas. A partir de este punto, en sentido Norte, la muralla romano-árabe pasa por los espacios mostrando su estado de resistencia. Hasta hace poco tiempo había un lienzo de unos 20 m de longitud, de estructura romana. que ha sido destruido con los nuevos permisos del ayuntamiento.

Fot. 22M. Calle San Joaquín II. En esta foto, muy retrospectiva, se pueden ver, en primer lugar, las casas adosadas a las estructuras romanas de fondo, que sobresale por encima de ellas, todas de una sola planta, habiendo perdido por cualquier motivo su antigua cubierta, y que sus muros son reutilizaciones: 1, casas que usan más o menos espacios de naves; 2, resto de muralla romana a la que se encuentra adosada otra medieval, que no se ve en este plano, porque se encuentra detrás, y las edificaciones relativamente modernas, la ha retocado.

Fot. 23M. Calle San Joaquín II. Paramentos de áreas destinadas a naves. En sus interiores se encuentran los muros divisorios de tal forma que casi todas las casas modernas coinciden en sus módulos, según el número de naves que se hayan utilizado en su proceso de enrasamiento. En la foto se aprecia el muro divisorio de forma indicada.

Fot. 24M. Calle San Joaquín II. Vista general de la foto anterior: 1, paramentos romanos con escalón de acceso motivado por los desniveles ya expuestos; 2, punto de rotura para abrir paso; 3, espacio donde se encuentra una nave. Los vestigios que quedaban han desaparecido por causa de la nueva pavimentación de la calle. 

Fot. 25M. Calle San Joaquín II. Los detalles que nos proporciona esta foto son: 1, muro divisorio de nave; 2, punto de arranque de un muro lateral con restos que señalan su alineación; 3, parte del muro completamente lisa, indicándonos que es el fondo de un muro divisorio, mientras que los extremos ofrecen irregularidades estructurales que suponen ser elementos de conexión con otros sistemas de muros; 5, muro romano medieval roto para abrir paso a esta calle, por la parte de arriba; 6, anchura y paso abierto con rotura de los muros romanos que ascienden, reutilizados en los paramentos de las casas laterales.

Fot. 26M. Calle San Joaquín II. En esta foto se ven las superposiciones de estructuras romanas y medievales: 1, muro romano de fachada con restos de otro adosado e él, lo que significa que en el espacio de la calle se encontrarían más naves que por lógica tenían que ser eliminadas, como ocurre en otros espacios; 2, revestimiento de muralla romana con aparejo medieval o moderno y opvs caementicivm en lo más alto del paramento. 

Fot. 27M. Calle San Joaquín II. Pequeña nave rebajada. Todo parece indicar que se trata de elemento arquitectónico abandonado perteneciente a otras estructuras romanas más antiguas que han sido absorbidas por  formas posteriores en su proceso natural de evolución. Espacio interior de  nave muy deteriorada: 1, paramento muy roto de nave interior; 2, arco de escalera, con muro romano en su inicio; 3, punto de arranque de una bóveda pequeña.

Fot. 28M. Calle San Joaquín II. En esta foto, además de indicar los muros antes vistos, se puede observar la excesiva elevación de las entradas a las casas modernas, llegándose hasta el 1,50 m de altura sobre el nivel de la calle en pendiente.

Fot. 29M. Calle San Joaquín III. Ampliación de detalles sobre la foto anterior: 1, indicación de una sucesión de paramentos reutilizados, y que son los componentes de toda la infraestructura de la parte izquierda de la vía moderna; 2, acceso a nave reutilizada; 3, muro frontal que probablemente forma nave con el homólogo de enfrente; 4, anchura de la supuesta nave y de alguna más, a raíz de los vestigios existentes.

Fot. 30M. Calle San Joaquín III. Interior de una vivienda en la que se ve el aparejo de opus incertum en sus paredes. Ha sido retocado por los propios ocupantes. Su cubierta, de antigua bóveda, ha sido enrasada modernamente.

Fot. 31M. Calle San Joaquín III. Este detalle sobre la calle de esta zona indica lo poco profunda que está la roca, apenas uno centímetros. El muro que se ve de frente señala que la estructura romana echa sus cimientos siempre en roca madre. Se trasluce el aparejo.

Fot. 32M. Calle San Joaquín III. Esta foto señala la continuidad en el ascenso hacia las bifurcaciones de la calle hacia otras estructura en lugares superiores entre el 1 y el 3 se indica el espacio que ha tenido una galería que desapareció; el 2 y el 4 marca el espacio de otra galería que ha sido destruida por motivos de espacio para el paso.

Fot. 33M. Calle San Joaquín III. La descripción de los puntos señalados es como sigue: 1, indicación y delimitación del murete interrumpido y que configura la alineación de esta serie de naves, en sentido paralelo a la calle Antigua; 2, indicación del punto, a partir del que se ha levantado el muro moderno; 3, interrupción de estructura romana a cuyo nivel se encuentra una nave enrasada, con sus alzados romanos en casi perfecto estado; 4, indicación de la anchura de esta probable nave; 5, detalle de una rotura para abrir paso a una vía. Como se puede apreciar, la roca madre está como siempre a flor del suelo.

Fot. 34M. Calle San Joaquín III. En esta foto se puede apreciar: 1, resto de muro romano lateral; 2, uso de cemento moderno sobre la roca madre. Restos de un depósito o pileta, que se detallará más adelante, a izquierda, según se sube.

Fot. 35M. Calle San Joaquín III. Siguiendo el punto puede comprobar la reutilización de muros en la casa adyacente. Nótese como el muro arranca directamente de la roca madre. El aparejo romano está fuertemente encalado. pero se trasluce el opus incertum de su aparejo.

Fot. 36M. Calle Antigua. Detalle para destacar los restos de aparejo romano que se observa sobre el suelo: 1, entrada a una cadena de naves enrasadas; la jambas de la puerta son gruesas porque son muros romanos reutilizados; 2, restos de aparejo romano sobre el suelo.

Fot. 37M. Calle San Joaquín III. Hacia la mitad de la calle, tiempo atrás, se pudo ver este detalle de resto de posible pileta o depósito, que sobresalía debajo del muro romano del paramento de una casa. Esta prueba es indicativa de una evolución de las formas en Sexs. Se ha excavado recientemente confirmando lo que se ha dicho sobre su identificación, pero no se atreven a afirmar que es una prueba de que las salazones están en todas las cotas.

Fot. 38M. Calle San Joaquín III. Siguiendo la misma línea antes indicada antes, se tiene otro tramo de muro romano reutilizado: 1, indicación del primer tramo de los restos de opvs incertvm, a través de la cal moderna; 2, paramento romano de frente sobre el suelo; 3, restos de un muro de separación que existió, y que demarca exactamente tanto las dimensiones de la nave, que se verá más adelante, como la que no se ha podido tomar en la vivienda, situada justamente enfrente; 4, reutilización de varios peldaños de escalera, a causa del enrase moderno de los suelos de las naves que carecían de él. Y bifurcación de las estructuras, ambas hacia la calle San Miguel.

Fot. 39M. Calle San Joaquín III. Esta foto nos muestra la bifurcación de los subsectores antes indicados, y el inicio, por la zona centro, de naves. La anchura de esta nueva estructura es de 3,60 m: 1, indicación de la existencia de un espacio ciego en esta área; 2, espacio que debió ser punto de división de secuencias de naves.

Fot. 40M. Calle San Joaquín III. Espacio sin explorar en esa vivienda de enfrente. A su entrada se observan restos de muros romanos que se han modificado por necesidad de espacio. Por las formas que rodean esta vivienda se afirma que tiene estructuras interiores romanas que no se han fotografiado, pero que hay indicios de que las tiene.

Fot. 40M (bis). Calle San Joaquín III. Subsector IV. Según las indicaciones, a izquierda se pueden ver: 1, restos de muro  romano en bajo; encima, paramento romano, que es el punto de apoyo de todo el subsector III. A izquierda, restos de punto de arranque de muros romanos, al igual que en el punto 2. Pero estos indicios son más antiguos, y los que existen a sus respectivos lados, también son romanos, colindando con las naves de la calle Antigua 9M, 10M, 11M.

Fot. 45M. Calle San Joaquín III. Perspectiva a izquierda de la foto anterior: 1, murete de cierre del espacio de abajo sobre roca madre; 2, vivienda con galería en su interior; En ella precisamente se va a encontrar con espacios inferiores, que son naves, como se verá. y una entrada que se verá a continuación.

Fot. 41M. Calle San Joaquín III. Entrada artificial al subsector IV: 1, paramento romano muy remozado en casa moderna; 2, muro romano, índice de la continuidad de los paramentos romanos en toda el área; 3, paso artificial cuya medida es de 0,50 m, pero con indicios claros de haber sido abierto de forma artificial para dar acceso a la parte posterior de todo este subsector IV; 4, apoyo en el suelo, quebrado del paramento, romano sobre roca madre; 5, anchura de un probable espacio muerto, o pasillo ciego. Realmente es un detalle muy corriente, sin que se le vea el sentido práctico. salvo el separar estructuras y poder accedera ellas por los . Este es el sector que más irregularidades presenta en este sentido.

Fot. 42M. Calle San Joaquín III. Secuencia de la foto anterior: 1, muro romano que debía cerrar este paso; 2, paso artificialmente abierto; 3, muro perteneciente al paramento de la casa que echa sus cimientos en esta área. El punto 1 indica también la secuencia continuada de un muro que nace precisamente en el subsector, que se estudia desde la calle Antigua (9M; 10M; 11M).

Fot. 43M. Calle San Joaquín III. Perspectiva opuesta a la foto anterior: 1, murete de cierre del espacio de abajo; 2, muro prolongación del espacio de abajo; 3, paramento de la estructura superior, punto de apoyo de las edificaciones posteriores. En ella precisamente se va a encontrar con espacios inferiores, que son naves, como se verá; 4, entrada que se verá a continuación.

Fot. 44M. Calle San Joaquín III. En esta foto se aprecia el paso artificial hacia el último tramo del subsector IV, en el que se puede ver el muro de la derecha, punto de sujeción de todo el paramento superior y, a izquierda, los restos de  alzado romano muy deteriorado, pero que indican la realidad estructural de toda esta área: 1, muro que cerraba este recinto o espacio ciego; 2, paso artificial abierto para ocupar el interior de esta área; 3, indicación del suelo que, parece una plazuela de escasas proporciones, cuando, en realidad, no es más que el tramo superior de un sistema abovedado que se encuentra justamente debajo, y que pertenece a un área de la calle Antigua.

Fot. 46M. Calle San Joaquín   III. En esta foto se nos muestra una pequeña área de forma triangular, considerada como un espacio neutro. Las paredes 2 y 3, conservan una altura, que puede alcanzar de 8 a 10 m. El punto 1 tiene dos vanos artificiales, pero sus muretes laterales son de la misma composición que los otros. (Foto del autor).

Fot. 47M. Calle San Joaquín III. Aspecto general de la bifurcación III: 1, acceso al recinto antiguo con restos de nave en su interior; 2, relleno artificial de espacio realzado de época romana; 3, muro romano que, en perspectiva nos indica que se unía al punto 2, formando el espacio que dejaba en su interior, un recinto cerrado, como en otros sectores de esta misma área; 4, acceso artificial realizado por los propios ocupantes.

Fot. 48M. Calle San Joaquín III. Espacio interno de galería transformada situado a izquierda de la subida al subsector III: 1, muros de opus incertum; 2, interior  que colinda con la calle del subsector II.

Fot. 49M. Calle San Joaquín III. En esta foto se comprueba, con más precisión, la anchura de este espacio, que antes considerábamos naves rotas para abrir paso. A ambos lados se puede contemplar que sus muros no son más que reutilizaciones de alzados romanos pertenecientes a las naves interiores, que han sido destruidas. Los puntos 1 indican esos paramentos. El punto 2 indica el elemento que atestigua la realidad del punto 1; y el punto 3 da la anchura, que se aproxima a 2,20 m.
 

Fot. 50M. Calle San Joaquín III. Esta imagen indica un primer plano de la anchura de esta calle, que no es otra cosa que el espacio, o vano, de una nave destruida para poder abrir paso. Sobre el suelo, en su parte derecha, se indica un realce de terreno, que acusa la presencia de opvs caementicivm. Los muros situados a ambos lados tienen el mismo grueso general de todas las naves, y su composición es de opvs incertvm.

Fot. 51M. Calle San Joaquín III. Los puntos a resaltar en esta foto son: 1, paso artificial abierto, con roturas de estructuras; 2, paso similar al anterior; 3, acceso a nave; 4, muro romano destruido con relleno posterior a base de materiales de derribo; 5, entrada a otro sistema de nave.

Fot. 52M. Calle San Joaquín III. Esta foto muestra la bifurcación de los subsectores III y IV, a derecha, el sentido seguido hacia el subsector IV y, a izquierda, el III. En las indicaciones gráficas se tiene: 1, entrada a la nave con bóveda enrasada; 2, construcción artificial para acceso a interior de nave; 3, acceso a la estructura ciega que se aproxima a calle San Miguel. Este conjunto final es una completa estructura complicada por las formas que adquieren todos los restos romanos que se conservan aquí. Es de las zona que muestra una maraña de estructuras difícil de identificar por lo manipulada que está.

Fot. 53M. Calle San Joaquín III. Interior de la nave abovedada enrasada, situada a izquierda de la subida a estos subsectores. Se pueden ver dos compartimentos en su interior, divididos por un muro en casi en perfecto estado de conservación: 1, paramentos romanos encalados, con un grosor de 0,80 m; 2, paramento interior que limita con el subsector II, con aparejo romano y encalado; 3, resto de muro romano que sobresale del paramento superior es del mismo tipo.

Fot. 54M. Calle San Joaquín III. Llegando a las cercanías de la galería partida que se encuentra al final, la calle se trastoca tanto que resulta casi imposible distinguir lo que es originario y lo aunténtico. en 1 y 2.

Fot. 55M. Calle San Joaquín III. Pasillo ciego a la estructura romana galería partida; 1, muro que forma parte del torreón romano usado como espalda de la casa limítrofe, que está revestida con mortero moderno. Los muros de su interior son igualmente romanos con revoque también moderno, pero su grosor es idéntico al de los de fuera.

Fot. 56M. Calle San Joaquín III. Vista hacia arriba sobre el aspecto de las dimensiones de este subsector III: 1, altura rematada en sillares de piedra toba pertenecientes al torreón; 2, acceso a la nave. Se puede decir que está coronado con el sistema de opus quadratum. Su altura alcanza casi los 10 m.

Fot. 57M. Calle San Joaquín III. Vista más detallada de la entrada a la nave: 1, dintel formado por tres piedras toba yuxtapuestas; 2, jambas de la entrada en donde no se aprecia la continuidad hasta el suelo. 

Fot. 58M. Calle San Joaquín III. Entrada a la nave partida: 1, acceso en forma puerta con jambas y dintel; 2, paramento de muro divisorio de los sectores M y F. Es evidente que no se trata de una puerta clásica, sino de un paso entre naves, cosa que se da aquí como norma de construcción. El espacio de calle es artificial y, como en otros espacios, una zona muerta entre galerías.

Fot. 59M. Calle San Joaquín III. Vista más detallada del interior de la nave: 1, paramento divisorio de la nave; 2, paso interior que debe comunicar este sector con elementos del F. Frente a él hay otro paso, pero se ignora su trayectoria por ser dificultosa su comprobación; 3, punto situado enfrente del primer paso con el 2; 4, indicios claros de rotura de paramento en la entrada a la nave, donde se puede apreciar que tal entrada tenía una abertura que no llegaba hasta el suelo.

SECTOR N

Sexs. Sector N. Este espacio se encuentra enmarcado entre la calle Antigua y dos tramos, a distinto nivel, en la calle Morería Alta. La muralla superior sujeta las estructuras de la calle Antigua. Morería Alta superior tiene una plataforma de hormigón romano que formaba parte del aterrazamiento de este sector. Todas las galerías de esta zona han sido reutilizadas y transformadas. No se ha encontrado ningún indicio de conservación de galería abovedada. Lo único que se detecta es el módulo o medida de la galería.

Fot. 1N. Calle Morería Alta. Indicación de paramentos modernos levantados sobre esquemas romanos reutilizando muros interiores y exteriores del sector. A izquierda de la imagen hay series de elementos internos que están relacionados con las galerías y galerías que no se han podido fotografiar. A derecha hay estructuras pero en estado ruinoso tal que no se hapodo afirmar nada. Sólo una excavación lo podría esclarecer.

Fot. 2N. Calle Morería Alta (zona inferior). Aquí se aprecia un pseudo-paramento romano, que ha sido el resultado de romper gran masa de opvs caementicivm. La elevación que se observa a izquierda se debe a que hay estructuras romanas en sus interiores, que no se han podido fotografías. Es una zona compleja y complicada. A derecha hay una red de estructuras relacionadas con las galerías, que tampoco se han podido fotografiar.

Fot. 3N. Calle Morería Alta. Esta foto señala la existencia de la plataforma de hormigón romano que cerraba el punto 3N,3, habiendo sido alterado para abrir paso a través de él (fot. 3N,2).

Fot. 4N. Vista de la calle Morería Alta en su primer subsector. Los paramentos 4N,2, a ambos lados de la calle, muestran claros restos de aparejo romano. la calle es como las demás: no responde a un trazado previo de urbanismo. La calle está constituida por elementos romanos que han sido esencialmente modificados por los ocupantes posteriores de u forma progresiva. A ambos lados los muros son romanos y utilizados pata adaptarlos a las necesidades de un nuevo hábitat. La parte izquierda de la imagen se encuentra en la planimetría de este gran sector. La derecha es del contiguo. Si los muros fueran picados, de inmediato aparecería el aparejo romano. Por esa razón las viviendas tienen gran estabilidad.

Fot. 5N.  Calle Morería Alta. Detalle de muro romano sobre el suelo. En la parte izquierda de la toma se señala un perfecto alineamiento de los espacios domésticos.

Fot. 6N. Calle Morería Alta. Esta toma da la siguiente información: paramentos romanos reutilizados, trasluciéndose la estructura interna a través del encalamiento moderno; y grosor del muro romano de esta zona, 0,80 m.

Fot. 9N. Calle Morería Alta. Interior de vivienda de un área de esta calle: muro romano con revestimiento de mortero moderno de frente; a izquierda, muro romano de fondo paralelo al de la calle; techo: probable nave enrasada para poder construir encima; restos de muro testigo que conforma este espacio, respondiendo a las medidas habituales de naves, fundamentalmente en altura y anchura. Al fondo derecha se puede ver la muralla romana sobre la que se apoyan los elementos de esta casa. Dicho muralla sujeta también la calle Antiguo, que se encuentra junto encima.

Fot. 10N. Calle Morería Alta. Espacio interno correspondiente a la fachada 8N,2. En él se ve, a ambos lados: paramentos romanos revestidos de mortero moderno encalado; muro de fondo, que discurre paralelo a los antes citados en 6N y 7N, formando un gran contrafuerte; 3, muro romano divisorio de subsector, probablemente de una nave rota. Y al fondo, la muralla sobre la que se apoyan estas estructuras, al igual que la anterior.

Fot. 13N. Calle Morería Alta. Espacio abierto de forma artificial, para acceder a los compartimentos que lindan y se apoyan con sus muros sobre el murallón de la plataforma superior: muro dividiendo espacios transversales de paramentos romanos que forman este pasillo artificial; muro transversal que hace de fachada interior de la vivienda indicada, con puerta de madera; restos, sobre el suelo, de muros romanos, testigos de su situación paralela a la calle; escalón como el anterior. El suelo es la roca madre, cosa que explica el diseño obligado de las estructuras romanas. Detrás de la puerta de fondo se encuentra la muralla romana anteriormente citada.

Fot. 11N. Calle Morería Alta. Aquí se puede observar el afloramiento claro de muros romanos: plataforma de hormigón; construcción de altos escalones porque la roca madre lo impone con su desnivel.

Fot. 12N. Calle Morería Alta. Es una imagen evidente de la reutilización de espacios interiores mediante la apertura artificial: escalones provocados por el relleno interno en casa, con reutilización; muro de fachada romano, roto para pasar al interior; casa moderna con zonas romanas cambiadas. Estado intermedio de la evolución de estas viviendas interiores.

Fot. 17N. Calle Morería Alta. En esta imagen se puede ver cómo la estructura de la roca madre obliga a construir con ciertos desniveles. Vista de conjunto, donde se observa, a derecha, la secuencia de muro romano en toda la fachada; a izquierda, restos de conexiones entre ellos. Ese desnivel obliga a construir altos escalones.

Fot. 14N. Calle Morería Alta. Detalle de fachada moderna en la misma calle, y a continuación del pasillo citado en 13N: restos sobre suelo de hormigón romano correspondiente a un relleno para equilibrio del terreno. El muro romano queda bien patente sobre la fachada, con ligero retranqueo.

Fot. 15N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma 13 con indicación de muro de fachada, de estructura romana; 2, resto de muro adosado pero con finalidad independiente estructuralmente, como parte de una plataforma de equilibrio del terreno, dadas las fuertes pendientes existentes en este sector. Dicho desnivel es de más de metro y medio.

Fot. 18N. Calle Morería Alta. Aquí tan sólo se observan restos romanos usados como rampas de acceso a las casas. Es esta imagen se estudia la parte izquierda. La derecha es del Sector O.

Fot. 16N. Calle Morería Alta. Detalle de la perspectiva 15N, en donde se ve la reutilización de un muro romano, cuya finalidad se sitúa paralela a 16N: 1, paramento romano; 2, escalón de entrada, construido aprovechando los restos de un muro romano adosado. El escalón en rampa tiene una habitación romana taponada.

Fot. 21N. Calle Morería Alta. En esta perspectiva de paso artificial, pueden verse los siguientes datos arquitectónicos: 1, espacio roto para comunicar las calles, también artificiales; 2, espacio bajo el nivel del suelo, cuyos paramentos son de opvs incertvm, con revestimiento moderno, y cuyas medidas se corresponden con las de una nave abovedada, ahora enrasada, con el fin de poder montar habitáculos encima; 3, uso de escalones para ocupar el nivel marcado por la estructura anterior; 4, uso de escalera para entrar a un espacio con basamento de opvs caementicivm, y que forma parte de la plataforma de este material en toda la calle adjunta a él. Los niveles inferiores a este punto siguen otras medidas marcadas por la calle inferior.

Fot. 22N. Calle Morería Alta. En este punto de calle se observa: 1, resto de paramento romano aflorando sobre muro moderno; 2, paso artificial para dar acceso; 3, paramento romano con una altura aproximada a los 3,50 m.

Fot. 19N. Calle Morería Alta. Imagen del mismo murallón, en el que se aprecia: 1, paso abierto mediante rotura; 2, paramento del mismo; 3, espacio relleno para facilitar acceso a las estructuras adosadas al murallón.

Fot. 21N. Calle Antigua. Punto inicial de la calle Antigua, en donde se puede observar: 1, estructura mural de fachada, posada sobre la misma muralla, y de la que, probablemente, ha usado su aparejo; 2, espacio de la citada calle asentada sobre el murallón almenado destruido.

Fot. 21N. Calle Antigua. Indicación de parte de la muralla que ha sido reutilizada, procedente del lienzo donde tiene almenas. Todas estas viviendas se apoyan sobre la muralla romana que se encuentra en todo el recorrido tanto de la calle Antigua con en la primera fase de la calle Morería Alta.

Fot. 22N. Calle Antigua. Continuidad de los paramentos de fachada que se describen: 1, indicación de un espacio que ha conservado, hasta hace poco, los indicios claros del opvs incertvm; 2, secuencia del mismo paramento anterior, pero muy remozado exteriormente.

Fot. 23N. Calle Morería Alta. Punto en que la calle Morería Alta enlaza con la Antigua. A partir de la esquina superior de esta imagen, la muralla romana desaparece porque se desvía en dirección Este hacia cueva de Siete Palacios, pasando por la parte inferior de ella, hacia la calle Carmen Baja y desembocando en Cuesta del Carmen para dirigirse, por último hacia la muralla de Levante.

Fot. 24N. Calle Antigua. Parte final de la secuencia que se viene describiendo para resaltar: indicación de lo que es el paramento romano reutilizado; 2, 3, módulos de estructuras pertenecientes a naves, con medidas casi idénticas. En su aparejo se observan las señales claras del opvs incertvm.

Fot. 25N. Calle Antigua. Lienzos de fachadas, cuyos paramentos son reutilizaciones de estructuras romanas. Así, se tiene bien demarcados los espacios correspondientes a las medidas de las naves de tipo común, dentro de los módulos normales usados en estos sectore. Los interiores de esta fachada registra dentro elementos romanos no fotografiados.

Fot. 26N. Calle Antigua. Desde el exterior se pudo ver que contenía elementos de estructura antigua, como galería abovedada y muros de separación.

Fot. 27N. Calle Antigua. Detalle de una de las formas reutilizadas, en la que ha sido necesario elevar el acceso, por el relleno que se ha precisado en su interior, que no disponía de suelo.

Fot. 28N. Calle Antigua. Detalle de la fachada de la foto anterior, para indicar: 1, longitud aproximada del espacio de la nave; 2, altura del paramento externo que se conserva, con clara manifestación del aparejo exterior.

Fot. 29N. Calle Morería Alta. El desnivel de la roca madre provocó que las estructuras romanas se elevaran en su alzado. Y cuando posteriormente se ocupa todo ese espacio como vivienda, se ven obligados a levantar casi dos metros la plataforma de equilibrio en casi toda la calle, con lo que se pueden observar los siguientes elementos: 1, paso artificial realizado mediante la rotura de la plataforma de hormigón romano; 2, resto de la plataforma usado como elemento de acceso a los compartimentos interiores en toda esta área; 3, uso de escalinatas forzadas por la antigua altura de la citada plataforma; 4, restos de muros que indican la rotura moderna de toda esta estructura de base, usada a lo largo de esta falla del terreno. Y un detalle sobre el terreno: el paso se abre rompiendo la plataforma de hormigón romano para poder pasar, cosa que debió ser dificultosa.

Fot. 30N. Calle Morería Alta. En este detalle de la calle se observan los siguientes fenómenos: 1, paramentos de estructuras romanas montadas sobre la plataforma de hormigón y opvs incertvm; 2, aspecto externo del opvs incertvm; 3, pasillo calle artificial abierto mediante la rotura de plataforma antes hasta llegar a la roca madre.

Fot. 31N. Calle Morería Alta. Aquí se puede observar, con detalle, el rebaje y desaparición de parte de la plataforma, con el fin de abrir paso hacia otras calles: 1, vista de la plataforma con casi un metro de grosor; 2, punto más profundo de ese nivel; 3, apertura de la calle mediante la eliminación de la plataforma hasta una profundidad intencionada, y en consonancia con la base de las casas levantadas sobre el suelo; 4, apertura artificial para acceder a los puntos más bajos en ese nivel.

Fot. 32N. Salida de la calle Morería Alta en su punto de unión con la calle Antigua. En ella se observa: 1, paramento reutilizado que cierra, en la calle Antigua, pero de forma artificial, ya que se unía a la estructura situada enfrente, al lado opuesto de la calle; 2, secuencia de muros que conforman el paramento reutilizado de una secuencia de galerías enrasadas; 3, indicación de fachada que marca el prototipo de lo que es espacio destinado a nave, y que ha sido reutilizado para vivienda moderna; 4, espacio similar al anterior que apoya esta opinión, como en muchos de los sectores que han sido ya estudiados.

Fot. 33N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma anterior, donde se aprecia la presencia del opvs incertvm con ulteriores alteraciones, debido al deterioro de la forma romana. Sobre el suelo de la calle puede verse una ventana que indica que en su interior se encuentra una estructura por debajo del nivel de la calle. Se habla de lo mismo, puesto que se está sobre el mismo tipo de terreno irregular por los desniveles.

Fot. 34N. Calle Morería Alta con unión calle Antigua. Foto de detalle, donde se ve: 1, paramento  cuyo aparejo se posa sobre el murallón, lo que indica que parte de la calle está montada sobre la muralla que ha sido rebajada por necesidad de acceso a San Miguel; 2, espacio relleno artificialmente para poder acceder a las dependencias superiores adosadas al murallón; 3, indicación de la anchura real del mismo, en donde se comprueba que es la misma de la calle Antigua, en sus inicios.

Fot. 35N. Calle Morería Alta. Vista general de la calle, en su punto extremo superior: 1, paramento reutilizado en toda la línea de fachada, pero sólo en la base; 2, línea de fachada con paramento encima de la estructura mural, debajo de la línea de calle, en la zona más baja, reutilizada, en medio, y con revestimiento moderno; 3, resto de muralla medieval que muestra aparejo romano destacando 0,50 m sobre la superficie actual de la calle.

Fot. 36N. Calle Morería Alta. Foto de detalle de la misma calle en la que se aprecia: 1, inicio de los podia de acceso; 2, lienzo de la muralla medieval, que se apoya sobre estructura romana. Hace poco se produjo derrumba de parte de este lienzo y se aprovechó para practicar una excavación en la que llegaron a ver partes de la la muralla, aunque la apreciación de la arqueólogo se limitó a considerar que sólo eran muros romanos, y no la muralla de un aterrazamiento y defensa de las estructuras industriales de Sexs.

Fot. 37N. Calle Morería Alta. En esta foto se observan dos muros romanos dentro del espacio doméstico: 1, indicación del murallón romano-medieval, que mide de altura 2,70 m  aproximadamente sobre la calle de arriba Morería Alta (superior), y unos 12 m sobre la de abajo (inferior); 2, indicación de otro muro romano medieval interno sobre el que se ha montado una casa moderna.

Fot. 38N. Calle Morería Alta. En este detalle del sector se ve lo siguiente: 1, muro prolongación del antes citado 38N, que forma línea maestra para toda la secuencia; 2, muro paralelo al de calle Antiguo, que nos sirve como prueba para establecer una probable hipótesis acerca de que este sector estuvo integrado por redes paralelas de naves romanas.

Fot. 39N. Calle Morería Alta. Detalle sobre la toma anterior, en el que se ve la estrechez de la calle, como nota más destacada, y la apertura, mediante la rotura, del paso de ella: 1, pasillo de calle abierto artificialmente; 2, indicación de la estrechez de paso de la calle.

Fot. 40N. Calle Morería Alta. Nuevo detalle sobre la misma calle artificial, para observar  la alineación de los elementos que se utilizan como medio de acceso a las dependencias laterales de la parte izquierda de la imagen.

Fot. 41N. Calle Morería Alta. En esta perspectiva de la calle artificial, se observan los siguientes fenómenos: 1, paramento romano reutilizado, que se alinea a lo largo de todo el alzado del conjunto de fachadas; 2, 3, secuencias de podia para acceder a las dependencias de las casas, formando parte del muro antiguo adosado, para delimitar y separar las estructuras de naves; 4, paso artificial abierto a base de romper el hormigón romano.

Fot. 42N. Calle Morería Alta. Detalle sobre uno de los podia anterior a los que se pueden ver: 1, 4, alineación de parte del paramento adosado a las estructuras de los muros romanos; 2, restos de la destrucción del citado muro adosado a la pared de fondo; 3, sistemas de escalones, usados de necesidad, impuesta por la diferencia de nivel entre la calle artificial y los paramentos interiores.

Fot. 43N. Detalle de la foto anterior donde se aprecia, con cierta precisión, la composición estructural de la plataforma de relleno sobre la que se montan los grandes escalones de acceso.

Fot. 44N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma anterior, donde se aprecia la presencia del opvs incertvm con ulteriores alteraciones, debido al deterioro de la forma romana.

Fot. 25N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma anterior, remarcando la existencia en el paramento de la nave superior, del opvs incertvm, con revestimiento y alzado modernos.

SECTOR O

Sexs,(Almuñécar). Sector O. Se encuentra enmarcado entre las calles Morería Alta, Baja, Santa Isabel, y Orobia. Lo único que se puede identificar son los muros romanos que salen al exterior de las casas actuales. La zona ocupada por el viejo cuartel de la Guardia Civil está sin explorar.

Fot. 1-O. Calle Morería Baja. Muro perteneciente al antiguo Cuartel de la Guardia Civil, al que se considera, con evidencia, que tiene base y paramentos romanos. Se han hecho exploraciones superficiales y, en realidad, no se ha concluido nada en concreto. Una excavación es lo más apropiado, pero hay dificultades para conseguirlo y no se está por ello. Lo peor que sucede es el ser arqueólogo municipal.

La parte que se explica en este sector es la derecha. La izquierda es del sector N.

Fot. 2-O. Calle Morería Baja. Detalle tomado sobre la esquina de ese cruce de muros, en donde se puede ver la estructura de muro y composición de su alzado. Es un opvs incertvm con fuerte revoque moderno, al que se le ha desprendido fragmentos, dejando ver el aparejo interno de la técnica edilicia indicada.

Fot. 3-O. Calle Morería Baja. Paramento de la parte externa del Cuartel, donde se ve: a izquierda, grueso muro que permite ver la piedra al exterior; paramento que está construido con opvs incertvm; y la calle. espacio roto para abrir paso. A izquierda, el acceso elevado está motivado por la roca madre.

Fot. 4-O. Calle Morería Baja. A izquierda, secuencia de muros alineados con una ligera indicación de cierre hacia la mitad de su recorrido. Estas paredes responden al tipo más común de lo que se puede ver en todo el Poniente. Los muros miden 0,80 m de grosor, según se comprueba en las jambas de las puertas. Esta calle es artificial, creada con el tiempo, y no con un plan de urbanismo predeterminado, como se viene demostrando.


Fot. 5-O. Calle Morería Baja. Detalle, sobre la esquina de la derecha, en que se aprecia el aparejo de tipo opvs incertvm, en el interior.

Fot. 5-O. Calle Morería Baja. Desde un punto opuesto, observación del grosor de los muros, e indicación del probable punto de cierre, por cambio de proporciones a partir de una determinada fachada. La derecha es de Morería Alta, y la izquierda, morería Baja, por necesidad de planos.

Fot. 6-O. Calle Morería Baja. Secuencia curvilínea del trazado de la calle Morería Baja, en la que destacamos, a izquierda, línea de fachadas de viviendas que se prolonga desde el muro del Cuartel; punto en que termina tal alineación artificial y comienza una abertura en cuesta-rampa, que enlaza con la calle Morería Baja; 3, alineación que ha cambiado su continuidad con la anterior, probablemente debido a que había un cierre de estructuras en esa línea, lo que parece confirmarse por las fachadas que hay enfrente, en el sector de arriba. 

Fot. 7-O. Calle Morería Baja. Fachada derecha de la imagen: Detalle donde se indica la nueva línea de calle: nuevo indicio de probable cierre de estructura, a izquierda; Se piensa que este tramo, entre las líneas, ha sido destruido para facilitar el acceso a las otras dependencias. Detalle a tener muy en cuenta es la reutilización de una base romana, donde el muro no deja indicios de su aparejo externo, cuando lo normal es que se mostrara como en otros parajes, donde se aprecia la piedra, mientras que aquí se ve roto y sin orden; lo que junto con la existencia del podivm de acceso a izquierda, hace pensar que esto ha sido una plataforma de equilibrio de un fallo de terreno, roto para facilitar el paso.

Fot. 8-O. Calle Morería Baja. Secuencias de elementos arquitectónicos situados encima de un muro de contención que se encuentra bajo estas estructuras: a derecha: paramento romano remozado ahora; espacio interior montado sobre un enrasamiento de la estructura inferior, probable nave reformada; por desequilibrio del terreno hay espacio bajo el nivel de la calle, con muro principal formado por el contrafuerte de contención, situado debajo de la casa.

Fot. 9-O. Calle Morería Baja. Detalle de la foto anterior en rampa para resaltar: 1, existencia del opvs incertvm en el alzado, con revoque moderno; 2, indicación de que el muro aquí cambia de sentido, y cierra ocupando el espacio libre que se ve en la calle y habitáculo casi a nivel de la calle, que indica la existencia de habitación interior; 2, ventana del espacio situado bajo el nivel de la calle, y que tiene su acceso al girar en esquina.

Fot. 10-O. Calle Morería Baja. Detalle de las fotos anteriores, para indicar: 1, anchura de la calle, resultado de derribos para abrir paso; 2, es una estructura montada encima de las probables galerías de los espacios de abajo como se ve en la imagen: dos ventanas; una de acceso y otra de ventilación a ras de suelo. El cambio de altura se debe a la forma de la roca madre que es irregular; 3, reaparición de estructuras bajo el nivel de la calle, cosa que confirma la existencia del muro de contención, que se continúa a pesar de los cierres que han existido a través de toda la calle moderna. 

Fot. 11-O. Calle Morería Baja. Detalle sobre la toma anterior, en donde se puede observar: 1, indicación de la existencia de espacio bajo el nivel de la calle, lo que supone un muro de contención; 2, paramento romano revestido con argamasa moderna muy débil, que se ahueca a causa de la mayor resistividad del aparejo interior; 4. puerta moderna de entrada a los bajos interiores, que son varios, como se verá.

Fot. 12-O. Calle Morería Baja. Interior del punto indicado antes, y al que se accede con escalera moderna, como se ve. Estos interiores son naves transformadas, y en el que se destaca: 1, cubierta de madera después de romper una bóveda; 2, abertura sobre ese muro anterior para acceder a una estructura bajo el nivel de la calle; 3, muro divisorio que divide el espacio que ocupa una galería; 4, muro de separación de estructuras romanas en el interior de una nave que sirve de apoyo a la escalera artificial de acceso.

Fot. 13-O. Calle Morería Baja. Vista general del tramo final de esta calle, en la que se destaca: punto final de la misma, pero que se continúa estructuralmente en los elementos del sector K, situado a continuación; 2, espacio de muros en los que se considera que, a su término, se producía otro cierre, por el cambio de sentido y grosor del paramento. A derecha e la imagen: 1, bajada a espacios inferiores donde están las dependencias romanas convertidas en casa.
 

Fot. 14-O. Calle Morería Baja. Vista general de este corto espacio alineado donde se aprecia los accesos a la estructuras interiores que se encuentra bajo el nivel de la calle. Conviene notar, aunque es del sector N, a derecha de la imagen, hay una rotura de las estructuras constructiva que explica la el aparejo del muro base de la línea de calle (2). 2-3-4 es la línea de elementos ocupados por nuevas adaptaciones de estructuras antiguas. La calle se ha hecho mediante el procedimiento de roturas apropiadas para poder moverse en una ciudad no originaria, que era factoría, no ciudad romana.

Fot. 15-O. Calle Morería Baja.Tramo final de este recorrido donde se da la existencia de espacios subterráneos en la fachada, pero aquí ya se han remozado, y tan sólo muestran las medidas de los muros exteriores. A la vuelta de fachada sí se puede ver la estructura antigua.

Fot. 16-O. Calle Morería Baja. Vista de la cuesta desde arriba: 1, paramento romano en su base y parte de su alzado, pero a nivel muy bajo; 2, paramento romano que deja ver el opus incertum que se trasluce por la debilidad del encofrado. algo retocado. Grosor de los muros idéntico a los anteriores porque son muros romanos reutilizados. No han tenido que levantar nuevos, ya existían otros más resistentes y los utilizaron. Esta calle es de las más destacadas en su diseño: se abrió en sentido vertical a las estructuras antiguas.

 Fot. 17-O. Calle Morería Baja. Vista de la misma cuesta, donde ya se puede apreciar con más precisión: 1.2, grosor de los muros domésticos; 3, anchura de la calle que ha sido abierta por el método de romper las estructuras romanas en sentido vertical de bajada; 4, restos de muros muy deteriorados, pero que dejan ver aparejo antiguo. Las casas de la izquierda están en sentido horizontal; las de la derecha, vertical.

Fot. 18-O. Calle Morería Baja. Encrucijada al final de la cuesta anterior, en donde se pueden ver: 1, indicación direccional hacia unos espacios cerrados; 2, indicación de la cuesta artificial que se acaba de exponer; 3, paramentos de viviendas modernas levantadas sobre las estructuras preexistentes, y que conforman toda una secuencia hasta la parte media del sector K, donde se han encontrado las naves y depósito de agua.

Fot. 19-O. Calle Morería Baja. Detalle final de la existencia de dicho muro de cierre donde se puede, además, observar: 1, existencia de paramento romano en su parte superior, sobre la calle; 2, piedras que sobresalen de la pared acusando la rotura del muro que cerraba la calle, y que se continuaba por el interior de la manzana de casas siguientes; 3, continuación, como se ha dicho ya, del aparejo romano en las bases de los muros que descienden hasta la calle Morería Baja.

Fot. 20-O. Calle Morería Baja. Detalle donde se indica que esta cuesta es artificial por la existencia de un muro que la cortaba, lo que significa que antes no existía sino que, al partirlas de forma sucesiva, hicieron una cuesta bastante pendiente; 1, restos de piedras de muro romano muy resistentes; 2, punto con el que se unía al otro lado de la calle; 3, probable dirección del muro de cierre. Hoy ya es irreconocible por la modernización.

Fot. 21-O. Vista general de la calle Morería Baja cuya fachada se encuentra alineada con la que constituye el punto medio del sector K, al fondo de la imagen. Obsérvese el estado del pavimento de la calle, porque es el que refleja casi la situación primitiva en su mayor parte: roca madre. Hoy está cambiado.

Fot. 22-O. En la calle Orobia, muy cerca del Cuartel antes citado, aparece: 1, muro romano de cierre, en ángulo recto con la calle y los paramentos interiores; 2, cubierta artificial y ajena a la estructura que se estudia. Es un añadido que refleja su antigüedad por no haber sido contemplado en la vivienda, si fuera de origen moderno; 3, paramento divisorio de estancias, paralelo al muro de fachada e interior, respectivamente; 4, paramento romano de fondo, que divide todo este ámbito de calle hasta el final de la misma: Es la muralla que sirve de apoyo a todas las estructuras romanas de Poniente en este nivel.

Fot. 23-O. Calle Nueva. Entrada indicada antes. En ella se observan los siguientes componentes: 1, muro de fondo que probablemente haya que considerar como uno de los contrafuertes, ya que este nivel y el superior, que hay detrás de él, son bastante pronunciados. Se trata de la muralla proveniente de calle Vélez, y que llega a medir más de los 8 m; y paramento romano muy retocado, en donde el material moderno de revoque se ha bufado, debido a la fuerte consistencia del aparejo interno; 3, paramento de cierre que, como se verá, es antiguo y está muy revestido; 4, pasillo considerado artificial; 5, línea moderna de fachada, cuyo muro ha sido roto para poder acceder a los interiores de ese subsector.

Fot. 24-O. Calle Nueva. Aspecto interior del pasillo, en el que se aprecia: 1, muro antiguo, con muy mal estado en su aparejo externo; muro al que se considera contrafuerte por su alineación con el proveniente del sector P; 2, dirección del muro de fondo romano que forma la espalda de la casa colindante;  3, muro romano con revoque moderno, en línea con el que viene desde la espalda de fachada de la calle Orobia en ese sentido.

Fot. 25-O. Calle Morería Baja. Cuesta artificial que se relaciona con el pasillo cerrado que antes se ha descrito, para indicar: 1, muro muy retocado, pero que tiene la misma entidad que el situado al final del paso central de la cuesta; 2, paso artificial en la parte superior de la cuesta; 3, muro romano cuya identidad ha sido demostrada..

Fot. 26-O. Calle Morería Baja. Indicación del momento final de esta parte del sector, con una alineación de fachadas que se corresponden con el sector K.

Fot. 27-O. Calle Orobia. Estancia dedicada a apero de labranza:: 1, muro romano de fondo, cubierta añadida ajena totalmente a la estructura de estas dependencias, lo que se sitúa en la misma línea; a derecha: paramento en ángulo recto a la calle y al interior, con claros indicios de aparejo romano, ya que muestra aparejo de piedra vista tan sólo revocada por una ligera capa de argamasa moderna y cal de blanqueo.

RESUMEN y contenido general de este Sector O

Como se ha indicado al inicio de este apartado de estudio formal de estas estructuras transformadas y modificadas, ya el arquitecto romano se tuvo que enfrentar a las formas del terreno tan alterados en la vertiente de Poniente. Se se observa con detalle, se puede ver que las actuales viviendas no tienen cimientos, sino que se adaptan a la herencia que los romanos les han dejado. Ello explica que, al adaptarse, aparezcan casas modernas, que reutilizan esas estructuras, habitáculos con ventanas a ras del suelo, como se verá. Los interiores no han conservado ninguna estructura de nave original, sino que las han enrasado poniéndoles techos de madera o escayola. La densidad de viviendas en toda la zona de Poniente es superior a Eras del Castillo y toda la perspectiva de Levante. Pero hay que admitir que los fenómenos atmosféricos han han tenido que ver en ello. Piletas de salazones y naves abovedadas han aparecido en Morería Alta y Morería Baja, amén de los sistemas de contención para el establecimientos de esas estructuras. La técnica dominante es la reutilización de todas las estructuras como se ha podido comprobar.

SECTOR P

Almuñécar. Pplano del Sector P. Comprende las calles Vélez, Callejón del Silencio, Nueva, Santa Isabel, Orobia, Morería Baja, y Martínez Rodas. Sobre las calles Orobia y Santa Isabel hay estructuras de naves abovedadas que han sido destruidas. Se conservan sólo los muros romanos muy encalados. A la entrada de la calle Vélez se ha descubierto, en el interior de una casa: una muralla de perimetral de fuerte espesor, con un aparejo romano de aspecto más rudo, con piedras de un volumen muy superior a lo hasta ahora visto, pudiendo medir aproximadamente 0,75 m. Apenas se ve argamasa entre estas piedras; varias piletas de salazones que prueban eran similares a las del Majuelo. Se observan también elementos con opus signinum. En la calle Morería Baja hay unas diez galerías abovedadas enrasadas. En todo el trazado de la calle Nueva se han descubiertos numerosos muros romanos con motivo de la reposición de las tuberías de abastecimiento de agua. Toda esta calle es similar a lo descubierto en el Majuelo. El espacio comprendido entre calle Nueva y Callejón del Silencio, ocupado por las viviendas modernas, está montado sobre una de las grandes áreas de piletas de salazón perteneciente a las mismas formas del Majuelo. La muralla medieval está montada sobre espacio de la factoría de salazones.

Fot. 1P. Calle Vélez: La parte izquierda de la calle se encuentra montada sobre estructuras romanas y la propia calle es el resultado de la demolición de otras estructuras precedentes. Y sobre esta línea indicada se van a ver las estructuras romanas sobre casi el nivel de la calle. A derecha de la calle, las casas ocurre algo similar, y la muralla perimetral de época árabe se encuentra debajo de estas estructuras actuales. Toda la calle es zona arqueológica de todo el conjunto industrial. Según se avanza por la calle, z izquierda se abre una callejón sin salida por donde se va entrar en la primera serie de elementos descubiertos relativamente recientes.

Fot. 2P. Calle Vélez. Entrando en el citado callejón, casi al fondo, se observan los siguientes datos: 1, muro saliente hacia la calle procedente de la muralla interior; 2 y 3 muestra una aparejo de opus incertum enmascarado; el punto 4 es el acceso artificial a las estructuras que se encuentran dentro. El encalado moderno ha creado una imagen de color actual, evitando identificar lo que realmente es todo esta maraña de casas construidas encima.

Fot. 3P. Calle Vélez. En este punto se recogen los siguientes datos: indicios de muro de cierre roto (entrada) con un grosor de 60 cm. La puerta es artificial abierta por los propietarios. El muro que se va a lo largo de la calle es enteramente romano enmascarado con revestimiento actual.

Fot. 4P. Calle Vélez. Interior del subsector en su punto terminal. Realmente este espacio ya interior muestra muros con retoques modernos que aparecen mezclados (1-2) con las estructuras antiguas. Y lo que más llama la atención es el suelo que aparece con tierra (3). Y no se ha practicado excavación alguna, cosa que habría aclarado bastante el verdadero sentido de toda la zona, porque esto se considera parte de la zona de la industria de salazones del Majuelo.

Fot. 5P. Calle Vélez. Compartimento anejo al anterior, separado del mismo por un muro de ladrillo:  opvs latericivm, para usos posteriores; el grosor des muro es de 60 cm; la estructura del muro es de opus incertum con reparaciones posteriores; 4, comienzo del paramento de piedras sin tallar finamente, de mayores dimensiones de las hasta ahora vistas en muro alguno.

Fot. 6P. Calle Vélez. Lienzo de la citada muralla anterior donde se ve de opvs incertvm, con un aparejo de piedras de gran tamaño y en un regular estado de conservación probablemente por el uso recibido a través del tiempo. Su altura es de 2,80 m (hasta el techo moderno), pero que puede llegar hasta los 9 m; 2, y, a continuación, muro de opvs incertvm, de menores proporciones, y de piedra más delgada; su altura es similar al frontal.

Fot. 7P. Calle Vélez. Cierre del muro de grandes piedras talladas de forma irregular y su aparejo con piedras cuyas medidas dan aproximadamente 0,80 m x 0,40 m; justo al lado, un muro transversal que divide en sectores todo el paramento de fondo, guiado por el muro contrafuerte, en la secuencia de esta estructura.

Fot. 8P. Calle Vélez. Perspectiva desde donde se aprecia la superposición de formas romanas, de épocas diferentes: con aparición de muro de opvs caementicivm, saliendo de la base de otro de opvs incertvm, y paramento de grandes piedras, de opvs incertvm. Llama la atención el color de los bloques de piedras con ese tono ennegrecido, consecuencia probable de haber hecho fuegos en este sótano-almacén.

Fot. 9P. Calle Vélez. Habitacvlvm alineado con el murallón anterior donde se puede ver un mro muro de opvs incertvm. pramento romano de fondo y superpuesto al murallón en línea con la muralla anterior,emte descrita y finalmente un muro de opvs testacevm, abierto de forma artificial y retocado después.

Fot. 10P. Calle Vélez. Habitacvlvm alineado con el anterior, en el que se observa: paramento romano con revestimiento moderno; murallón romano de piedra gruesa sin talla; muro romano de opvs incertvm, sin revestimiento, pero retocado por deterioro; y muro divisorio paralelo al anterior. Sus alturas oscilan alrededor de los 2,80 m.

Fot. 11P. Calle Vélez. Habitacvlvm romano, retocado modernamente que se encuentra a continuación del anterior y en el que se ve: muro romano revestido con argamasa moderna, muralla de piedra gruesa, al fondo, con revestimiento moderno,

Fot. 12P. Calle Vélez. Interior del espacio donde se encuentra la muralla romana. Paramento romano de opvs latericium con revestimiento moderno; a su lado se puede ver el opus incertun deteriorado recubierto con revestimiento moderno; este paramento se encuentra de frente a la muralla de piedra gruesa, sin talla.

Fot. 13P. Calle Vélez. Interior del recinto de la muralla. Detalla para señalar el uso de la técnica de opus latericium, con uso de ladrillo de mayor tamaño que el árabe. En él puede apreciarse la utilización de ladrillo de distinto grosor y según el orden: 3-2-3-2, etc.

Fot. 14P. Calle Vélez. Interior de la zona de la muralla. Detalle de la foto orecedente en el que se puede distinguir: muro de opvs incertvm, en el que se ve, sobremontado, otro de opvs caementicivm. La secuencia cronológica que debe seguirse aquí es la siguiente: elemento más antiguo: murete de opvs caementicivm  y signinvm; en segundo lugar, la muralla de piedra pizarrosa; podríamos considerar al muro superpuesto al de opvs caementicivm, y que se encuentra adosado a la muralla. Cabe destaca el uso de la piedra de proporciones mayores al habitual con una tonalidad verde-oscura.

Fot. 15P. Calle Vélez. Interior de la zona donde se encuentra la muralla. Paramento de opvs incertvm con revestimiento moderno. Al pie, puede observarse la colocación de las piedras en el aparejo, al desprenderse la argamasa actual.

Fot. 16P. Calle Vélez. Parte superior de la zona de la muralla donde se ve cómo sobresale y constituye un muro contrafuerte para las estructuras que se encuentran detrás, y al igual que en el paramento anterior, aquí también se puede ver la elevación de dos muros romanos que se cortan en ángulo recto. A izquierda del punto, en su parte superior, se detecta la utilización de ladrillo y piedra, pertenecientes a otras estructuras romanas, probablemente de este mismo espacio.

Fot. 17P. Calle Vélez. Se avanza hacia adelante en calle Nueva y se comienza a producir las típicas roturas de elementos romanos para entrar en los interiores de las galerías abovedadas. Este pequeño patio es un reflejo de ello. Las puertas de las viviendas indican las medidas de los interiores y el groso de las jambas de las puertas, la porporción de los elementos romanos de su interior usado para vivienda. La muralla discurre por detrás de estas viciendas en dirección al centro de calle Nueva. Y en esta foto se destaca lo que se ha tenido que hacer para poder acceder a las estructuras romanas de mayor altura con la construcción de esas escaleras adicionales porque se ha usado la muralla para servir de apoyo a nuevas estructuras modernas

Fot. 23P. Calle Vélez. Zona baja de la foto anterior en ump de lo compartimentos romanos reutilizados aquí: al fondo derecha muro romano de 0,90 m de grosor; escalera para acceder a otro compartimento a causa del desnivel creado por la altura de la muralla y del terreno. Su altura aproximada, es de 2,90 m. Los muros dejan ver que sus muros ocultan su formato arquitectónico con el encalado moderno de sus alzados.

Fot. 19P. Calle Vélez. Estancia aneja a la anterior, donde se aprecia: muro de opvs incertum. y enrasamiento de un probable sistema de naves. A media altura se observa un agujero artificial en el que se ha explorado l muralla dejando ver su composición a la vista: opus incertum.

Fot. 20P. Calle Nueva. Desde la parte izquierda de la imagen, la fila de viviendas se encuentra situada encima de los restos de la muralla perimetral medieval. Al final de este tramo de calle. a izquierda, sobre la Pensión Marina, se dejarán ver los restos que queda de la muralla.

Fot. 21P. Calle Vélez.  Muro de calle, paralelo al gran murallón de piedra pizarrosa sin talla, visto en las imágenes anteriores. En calle Santa Isabel con desvío hacia calle Nueva, dr observa detalle como éste, en que se ve que es una entrada provocada por derribo de elementos romanos y la penetración con pasillo hacia el interior donde se aprecian la reutilización de estructuras antiguas de origen romano.

Fot. 22P. Calle Santa Isabel, que desemboca en calle Nueva En los espacios indicados 1,2,3 se observan las jambas de las puertas de entrada de las viviendas y se ve que sus módulos son casi iguales porque son una reutilización de formas romanas previas. El aparejo exterior deja ver que el enlucido, al no ser muy resistente, deja ver señales de que al antiguo elemento tiene un aparejo diferente.

Fot. 23P. Calle Santa Isabel. Nueva encrucijada de aperturas de calles artificiales: 1, probables espacios destinados a naves enrasadas; 2, secuencias de espacios antes descritos; 3, entrada a un patio donde se aprecia la estructura antigua, como se verá paso. No se dan más detalles porque estas características son una constante que se viene repitiendo en todo el casco antiguo: las reutilizaciones porque no se presenta otra alternativa urbanística.

Fot. 24P. Calle Santa Isabel. Vista del interior del segundo espacio indicado en la foto anterior: 1, muro romano maestro de división que discurre a lo largo del patio formando parte de una galería que se extiende en una profundidad de unos 20 m. Los accesos se han realizado abriendo espacio sobre el lateral de los muros paralelos de las galerías, que está transformada en habitaciones modernas. Si se observa el muro izquierdo se puede apreciar que el encalado de la pared deja ver en superficie las señales de un aparejo interior no moderno, sino antiguo romano.

Fot. 44P. Calle Nueva. Área abierta con sistemas de casas montadas sobre estructuras romanas, situadas bajo los paramentos actuales: la zona izquierda con paramento romano reutilizado da sobre la calle, pero en su parte interior todas estas casas se encuentran apoyadas por la muralla que viene des el Majuelo, y todos sus muros están adosados a dicha muralla. la parte derecha de la misma calle, a su vez, se encuentra adosada a la muralla perimetral árabe-cristiana.

Fot. 49P. Calle Nueva. Continuación del pasillo anterior al inicio de la calle Nueva con muralla dentro. Los muros laterales, a ambos lados del callejón es abierto para poder tener acceso a los espacios que se encuentran en los interiores de la viviendas a través de toda la calle. Lo que se observa al fondo de este corredor es la misma muralla que se ha visto al inicio de la calle. 1 es la indicación de la situación de la muralla; 2, es la entrada a los espacios de zonas de galerías que han sido modificadas para usa doméstico, poder observar el espacio por donde discurre la muralla.

Fot. 27P. Calle Nueva. En esta imagen se muestra la trayectoria de la muralla en dirección al Majuelo a la vez que la composición de su alzado que es muy similar anteriormente Altura aproximada de la misma: 8 m vista desde el callejón; dentro, 2,30 m. La piedra del mampuesto es igual que las citadas antes, o sea, una variante de caliza.

Fot. 28P. Calle Nueva. En obras de reposición del servicio de aguas se ve cómo aparecen los muros romanos que forman parte de las mismas estructuras que se tienen en el Majuelo. Sólo podemos mostrarlo porque no se llegó a medir ni la profundidad sobre el suelo ni la verdadera función que podían haber desempeñado. En este concreto punto se observa la superposición o continuidad de un muro sobre otro y cómo los muros de la casas modernas echan su base sobre lo robustos muros romanos.

Fot, 29P. Calle Nueva. Aspecto más detallado del opvs incertvm del muro situado debajo del paramento moderno construido con materiales procedentes de derribos y reutilizaciones de estructuras, fenómeno que se ha practicado en toda la zona oeste de la ciudad moderna.

Fot. 30P. Callejón de la Najarra. Este es el huerto de la Pensión Marina cuyo subsuelo contiene estructuras similares a las de la factoría del Majuelo. En los años 70, a continuación de este huerto, se practicó un rebaje de terreno para nuevas construcciones modernas La máquina retro arrasó destruyendo gran cantidad de estructuras. Se denunció el caso a las autoridades de Granada (Museo Arqueológico para que se presentara, y cuando aparecieron, ya quedaba poco que salvar. En consecuencia el denunciante tuvo que cargar con las consecuencias. Hipocresía oficial como siempre. Y se volvió a enterrar todo.

Se continúa con el comentario arqueológico y añadimos que en este huerto se puede ver lo que quedaba de la muralla perimetral procedente de la zona del Majuelo. Al fondo se puede comprobar la línea de muralla sobre el suelo. Las viviendas situadas sobre el terreno han utilizado la muralla para fijar su cimentación.

Fot. 31P. Callejón de la Najarra. Detalle de la técnica de alzado de la muralla, con utilización de ladrillo como elemento de construcción. Puede ser una etapa de construcción ya de época cristiana, pero se desconoce por falta completa exploración, y de época visigótica poco, o nada, se puede decir aquí.

Fot. 32P. Callejón de la Najarra. Punto terminal de lo que se conserva de esta muralla medieval perimetral, junto a la conocida Pensión Marina.

Fot. 33P. Avenida de Cala. Tramo final de las estructuras romanas procedentes de la factoría del Majuelo. Se observa el muro de opvs incertvm, similar a los ya conocidos en otros sectores. Se piensa que es el cierre de las formas que llegaban por encima de la salida de la ca calle Puerta de Vélez, donde también han aparecido restos importantes de lo que pudo ser la muralla romana que cercaba todo el complejo industrial. Y al margen de esto, muy cerca de estos resto de muros, en la parte derecha de las construcciones modernas, han aparecido numerosas estructuras que han sido silenciadas, pero que se conserva ese conocimiento. Realmente esta excavación es un «parche» cuando no se atrevieron los arqueólogos hacer una prospección en lugares aledaños.

Comentario final de este Sector

Como conclusión de este recorrido sobre las estructuras del Sector, se concluye que lo más destacado de lo visto y descrito son: la muralla romana que se inicia a la entrada de calle Vélez y termina cerca del parque del Majuelo, Lo que más ha sorprendido es el uso de materiales poco frecuentes en esa estructura defensiva como el tamaño de las piedras empleadas en su alzado.

En el aspecto negativo, la casi total ausencia de exploración arqueológica y la destrucción de zona pobladas de elementos industriales pertenecientes a la producción de salazones.

SECTOR Q

Sector Q.

Este sector se encuentra enmarcado entre las calles Antigua, Orobia, Horno Nuevo, y Vélez. La calle Vélez en este tramo se encuentra sobre la muralla medieval. Toda esta zona está montada sobre estructuras romanas, que van apareciendo cada vez que se derriba una casa. Los muros interiores de todas estas casas modernas tienen continuidad con los de aterrazamiento que han aparecido en el contiguo sector P, y que llegarán hasta la Plaza del Ayuntamiento.

Fot. 1Q. Entrada a la calle Vélez desde la periferia de Poniente. Camino hacia Vélez Málaga. En este espacio se observa, por los restos hallados, que la factoría o zona de salazones del Poniente termina en este punto. Esta parte se conoce como Puerta de Vélez. De aquí partía la vía romana de la costa en dirección a Malaca.

Fot. 1Q. Avenida de Cala, Puerta de Vélez y Callejón de la Najarra (Avda de Europa). Lugar donde debió estar la llamada Puerta de Vélez: espacio por donde discurre el murallón medieval perimetral; tramo donde se ve el murallón, procedente de la zona norte o sector Y; además del punto donde se estuvo en pie la Puerta de Vélez.

Fot. 2Q. Puerta de Vélez. Detalle de la foto anterior en el que se indica el espacio ocupado por la citada Puerta. Bajo este espacio han aparecido los restos de la muralla romana doble. No se tiene información gráfica documental del punto y la forma de esta puerta medieval o vía romana de la costa que partía desde este punto en dirección a Málaga

Fot. 3Q. Vista de la calle Vélez en dirección al centro de la ciudad, en donde se puede indicar: casas que se apoyan sobre la base de la muralla, destruida para tal fin, a izquierda; espacios donde han debido existir estructuras romanas que hoy no se ven, por encontrarse todo muy alterado.

Fot. 4Q. Calle Vélez. Vista desde el punto opuesto de calle Vélez: alineación de viviendas situadas sobre los restos del murallón que se encuentra detrás y enrasado a derecha de la imagen; alineaciones de casas relativamente modernas donde se supone la existencia de elementos romanos que justifican algunos de los detalles de sus trazados y divisiones internas de las viviendas; paso hacia el sector O. Salvo algún pequeño detalle, todo parece nuevo, aunque no es así. 

Fot. 5Q. Calle Horno Nuevo. En calle transversal a calle Vélez: calle Horno Nueva indicada en la foto anterior, en la que tan sólo se puede observar la existencia de espacios subterráneos o semisótanos, de los que se ha recibido información de albañiles: sobre la estructura de aparejos, con muros fuertes y de cierto grosor. 

Fot. 6Q. Calle Vélez con avda. de Cala. Excavación para construir por nueva obra, donde han aparecido los muros paralelos de la muralla periférica romana y árabe de la ciudad. Puede verse parte de la muralla a ambos lados, separados por el relleno moderno de tierra. Han sido rotos por la excavadora y no se ha podido determinar su verdadero alcance y funcionalidad.

Fot. 7Q. Calle Vélez. Muralla romana desde el punto opuesto. Vista frontal del corte de los muros de la doble alineación. Ha sido cortado por la excavadora. Pero la muralla lateral ha sido totalmente demolida. No ha habido excavación científica; tan sólo una supervisión y recogida de materiales hallados (de superficie).

Fot. 8Q. Calle Vélez. Vista detallada de la misma foto anterior para precisar la separación de los muros y el relleno moderno de tierra. Uno de los laterales, el derecho según se sube, se ve roto por la máquina, pero más que el izquierdo.

Fot. 9Q. Calle Escamado. Palacete del Corregidor, donde se ha practicado excavación en sus interiores, que ha dado como resultado el hallazgo de diversos tipos de materiales de las culturas romanas y árabes fundamentalmente. Pero no es muy fiable en sus conclusiones.

Fot. 10Q. Primer tramo de la calle Antigua (que sube), en la que han aparecido numerosos datos de tipo estructural y cerámico romanos: espacio donde existió una ermita (fondo izquierda) en la que aparecieron numerosas estructuras romanas, a la vez que gran cantidad de cerámica, cuando fue destruida para edificar la casa moderna que hoy se puede ver; en esta calle ascendente hay un espacio frontal a una estructura, que se considera equivalente, en medidas, a una nave que se encuentra justo enfrente según se sube por la calle Antigua. La indicación de espacios, en semisótanos, que pone de manifiesto la existencia de probables estructuras similares a las de la nave descubierta y citada anteriormente. 

Fot. 11Q. Calle Orobia. El espacio interior que da a la calle, en el que podemos observar: áreas subterráneas o semisótanos con estructuras murales antiguas; espacio que se supone fue cerrado. 

Fot. 12Q. Calle Orobia en su punto de ensanche central: muro romano en el sector situado a su lado y en el que se ven indicios de ese tipo, lo mismo que en sus estructuras interiores; paramentos con algunos indicios, pero no muy claros, sobre su antigüedad; línea de fachada que se prolonga hasta el sector P al que pertenece, y por lo que se llega a indicar que se trata de una secuencia homogénea, aunque al exterior se nos presente algo modernizada en su aparejo.  

Fot. 13Q. Calle Orobia. Interior del espacio indicado anteriormente, en el que se distingue un muro de fondo, presuntamente romano, y otro vertical a la calle, con indicios de opvs incertvm.

Fot. 16Q. Calle Vélez. Solar al inicio de la calle. Estructuras romanas que afloran después del derribo de una casa antigua. Comienzan a aparecer estructuras con cierta abundancia. Se encuentran en mal estado pero dejan ver la técnica del opus incertum. Todas las formas acusan un claro fin industrial por su tamaño y materiales usados: piedra común de este tipo de elemento: argamasa clásica como materia preferente.

Estas fotos se hicieron mucho después y no dejan ver por la maleza que cubre el terreno, los materiales aflorados en el derribo de la casa.

Fot. 17Q. Calle Velez. Foto del fondo de la zona arqueológica.

Fot. 18Q. Calle Vélez. Vista general de la zona arqueológica totalmente abandonada y desprotegida.

Fot. 19Q. Calle Vélez. Vista general de fondo de la zona arqueológica dando a calle Horno Nuevo.

Fot. 20Q. Calle Vélez. Solar arqueológico donde se puede apreciar la existencia de un área cuadrangular construida con piedras talladas y mortero con baja calidad probablemente por deterioro debido a la humedad. Esta zona se caracteriza porque no se ha montado sobre roca madre, al menos en lo que aquí se puede ver, porque no se ha excavado con profundidad.

Fot. 21Q. Calle Vélez. Vista de detalle del espacio comentado en la foto anterior.

Fot. 22Q. Calle Vélez. Lo más destacado de esta parte es el hallazgo de una conducción de agua probablemente destinada a las necesidades de la industria de salazón. Su material es piedra caliza moldeada con acanaladura interior.

Fot. 23Q. Calle Vélez. Imagen para destacar la estructura del aparejo de muretes que conforman el espacio cerrado, y la composición del aparejo que se encuentran en mal estado. Téngase en cuenta que los cimientos del edificio estaban montados sobre todo lo que se ve en el solar. De ahí su estado de conservación.

Fot. 24Q. Calle Vélez. Imagen de detalle que muestra el aparejo de los muros y la forma de la construcción.

Fot. 25Q. Calle Vélez. Imagen del interior de este pequeño recinto lleno de maleza. El aparejo del muro está deteriorado por las razones expuestas anteriormente.

Fot. 26Q. Calle Vélez. Imagen de detalle que muestra el estado de conservación del aparejo del recinto.

Fot. 27Q. Calle Vélez. Foto del interior del recinto mejor conservado,

Fot. 28Q. Calle Vélez. Foto de detalle de las piedras talladas que se encuentran en esta construcción. Las más relevantes se encuentran superpuestas y sin argamasa.

Fot. 29Q. Calle Vélez. Detalle de una de las esquinas del espacio rectangular conservado. Se puede ver que su interior estaba enlucido y con estuco impermeabilizante y, justo a su lado, piedras rectangulares talladas y con ranuras de buen trazo. Ello lleva a la conclusión de que este espacio estaba destinado a la industria de salazón o similar, ya que disponía de conducciones de agua como se ha visto anteriormente.

Fot. 30Q. Calle Vélez. Se muestra en esta imagen uno de los muros conservados que contiene restos de muro con enlucido en uno de sus laterales.

Fot. 31Q. Calle Vélez. Aspecto en que ha quedado esa zona arqueológica sin practicar una verdadera y científica excavación. Prácticamente la máquina ha arrasado todo lo aparecido en la campaña previa. Se ha localizado un dolium empotrado en zona de rocosa, cosa que, a su vez, muestra que los romanos echaron los cimientos de sus estructuras sobre roca madre, y no sobre tierra.

Fot. 32Q. Calle Vélez. Al inicio, a mano izquierda, Se ven restos de un dolium romano bien situado en zona fija. También se han localizado restos de otros. Pueden verse los fragmentos del hallado justo encima del excavado sobre el terreno.

Como se ha podido ver antes, toda esta zona arqueológica fue excavada con anterioridad hace varios años. Y la excavación reciente ha destrozado totalmente este yacimiento. No se ha practicado una exploración e identificación de lo que este espacio contenía. Prácticamente ha sido destruido.

SECTOR R

Sector R

Este sector abarca las calles San Joaquín, Cuesta del Castillo, Antigua, Carmen Baja, Escamado, y Plaza del Ayuntamiento. Gran muro de aterrazamiento/contención se encuentra sobre la calle Escamado, dando respaldo a toda la masa de casas de la plaza que encuentran sobre él. Frente al Ayuntamiento se hay una casa que contiene en su interior dos elementos importantes: una gran galería abovedada remozada modernamente (quizá la mayor del conjunto de la ciudad), y el sistema canalizado de conducción de agua, que llega desde el depósito terminal (hoy Iglesia Parroquial) hasta esta casa, y después continúa hasta la zona de la Cueva de Siete Palacios o barrio del Castillo. Una importante galería abovedada se encuentra al comienzo de la calle Antigua (bien conservada). En la misma calle Escamado, el Palacete del Corregidor ha puesto al descubierto numerosos restos romanos y árabes. Hay indicios de otras galerías a lo largo de la calle Antigua.

Fot. 1R. Calle Antigua, Inicio. Paramento ciertamente romano, ya que, a media distancia de este primer punto, aparecen las estructuras romanas sobre la misma fachada de la calle, formando parte del alzado general. Dichos muros se encuentran a ambos lados de la calle, ya que la parte izquierda de la misma [antigua ermita] fue destruida para levantar lo que hoy se ve. Toda la calle se encuentra así, al igual que todo el casco antiguo de la ciudad.

Fot. 2R. Calle Antigua. Una vez dentro del espacio indicado en la foto anterior, aparece el paramento izquierdo, según se entra, con la técnica del opvs incertvm casi en estado primitivo, en primer plano. El revoque moderno es tan débil que ha dejado al descubierto el aparejo en todo el lienzo de muro. Este muro se prolonga a lo largo de toda la calle. Ésta fue abierta por necesidad, por lo que fueron destruida galerías en toda la ella, procedimiento habitual.

Fot. 3R. Calle Antigua. Continuidad del mismo paramento, incluyendo el espacio de la entrada que, como el resto de este tipo de estructura, es artificial. Se observa igualmente que continúa el alzado hacia el fondo, comunicándose con el tramo limítrofe que forma parte de sus medianerías. La abertura. que se ve, es el acceso a la galería abovedada que se va a mostrar. El grosor de los muros es de 60 cm.

Fot. 4R. Calle Antigua. Detalle de ese trazado final y su relación con los del fondo: paramento romano perteneciente a la nave; paramento colateral que se relaciona anteriormente con el paramento de la nave, pero que ha sido roto para poder acceder a las dependencias interiores. Este trozo de muro, que se verá con más detalle, está levantado con la técnica del opvs latericium.

Fot. 5R. Calle Antigua. Detalle sobre el paramento de bloques de cemento moderno, donde puede verse la composición del aparejo romano en el interior.

Fot. 6R. Calle Antigua. Nave construida vertical a la calle. La foto muestra su muro de cierre sobre la calle. Tiene un fuerte revestimiento de estucos modernos, ya que ha sido utilizada hasta hace pocos años como vivienda. Su forma de bóveda es algo rebajada y la cimbra sobre la que se construyó, estaba a poca distancia del suelo actual. [No se ha practicado excavación]. Como no se ha intentado quitar el enlucido moderno, no se sabe si esta nave es exactamente del mismo estilo y composición que las vistas en el sector K, aunque se asemeja. Los muros que se encuentran en su entorno muestran una aparejo de opus latericium, el mismo tipo que el Sector K.

Fot. 7R. Vista de la misma nave desde su punto opuesto. Por sus características de diseño, podría situarse cronológicamente en la misma época de las naves del sector K, que puede situarse en época tardía (s. III-IV). como no se ha excavado, no hay material de contexto para fijar una fecha de construcción adecuada y certera. Como ocurre en todas ellas, su entrada es artificial. Se supone que el agujero del techo está tapado por el enlucido moderno.

Fot. 8R. Calle Antigua. Detalle sobre la foto anterior y sobre el mismo fondo. En él se observan los muretes de apoyo al arco de la bóveda y el paramento de cierre algo deteriorado en el alzado. Altura aproximada de 3.90 m, anchura: 3 m; largo: 10 m.

Fot. 9R. Calle Antigua. Muro romano donde se comprueba la técnica que se ha enunciado en la foto 4R, con el opvs latericivm. El módulo del ladrillo utilizado es de 6 cm x 28 cm x 22 cm.

Fot. 10R. Situados sobre la Plaza del Ayuntamiento, destaca esta fachada con el único fin de indicar dónde se tiene el punto básico para iniciar lo que de elementos hídricos se puede considerar en Seks, en los sistemas romanos de conducción de aguas. Dentro, en su patio, se inicia toda una vía de distribución, y cuyos elementos de transporte han prácticamente desaparecido. Casa de los Müller-Mateos.

Fot. 11R. Plaza del Ayuntamiento. Interior de la casa 10R. Entrada al canal subterráneo sito bajo la estructura moderna. Se abre trampilla sobre el suelo, bajo la escalera general y, través de una escaleras originales romanas se accede a la galería abovedada a través de la cual debió existir una canalización entubada para establecer un sistema de abastecimiento tanto de las zonas bajas del complejo como una derivación que subiera el agua hasta la parte más elevada de toda la parte alta. En cercanías con este canal, dentro del primitivo ayuntamiento, en el habitáculo destinado a cárcel, hubo hasta que se retocó ese edificio, una canal que se dirigía hacia la vertiente de Levante para llevar agua a la probable factoría de esta parte. Su salida se ha detectado en la Huerta de los Müller-Mateos, cuyas imágenes se mostrarán más adelante para verificarlo. En canal de la casa de los Müller se produce una derivación en sentido Barrio del Castillo, cuyos tubos de cerámica se pueden ver en parte. Y el canal general en cuestión tiene una trazado que se dirige bajo tierra hacia la iglesia, y que terminaría cerca de la Casa de la Cultura. Uno de los propietarios de la casa logró llegar hasta el final, acabando su trayectoria en el espacio donde existió una escuela para niños, lugar donde hoy está la Casa de la Cultura.

En cuanto a los elementos usados en la construcción de esta escalera de acceso al canal desde la superficie, se observa el uso de la técnica del opvs incertvm y el uso de estuco impermeabilizante. Pero los muretes laterales están construidos con opvs latericivm y argamasa blanquecina.

Fot. 12R. Plaza del Ayuntamiento. Casa de los Müller-Mateos. Interior de la casa 10R. Entrada al sistema, o parte conservada, de este trayecto. Después del análisis del tramo pequeño de entrada, donde hay hormigón romano como elemento habitual de impermeabilización, se piensa que ha sido eliminada probablemente una estructura que, o bien ha sido depósito, o bien una arqueta de distribución hermética, con alimentación procedente de la torre de descarga existente entonces en el actual espacio que ocupa la Iglesia Parroquial. Así se indica en la planimetría adjunta al inicio de este Sector.

Fot. 13R. Plaza del Ayuntamiento. Interior de la casa 10R, propiedad de los Müller-Mateos. Primer tramo de nave con cubierta de ladrillo (opvs latericivm) y muretes laterales de ladrillo alternando con la piedra. Se marca bien la alternancia del ladrillo romano con el opvs incertvm de sus muretes laterales. Se observa el giro del canal que se dirige hacia la calle, pero en realidad es la dirección hacia la Iglesia Parroquial, de donde se supone partían las tuberías canalizadas para su distribución por toda la factoría. La cubierta del canal está formada por una bóveda de medio cañón, y sus derivación hacia el Castillo, el canal está cubierto con grandes lajas de piedra en sentido horizontal. No se tienen más conocimientos porque no se ha explorado con una excavación que lo permitiera. La medidas del canal es 75 x 55 cm. El largo se estima en algo más de los 30 m en el espacio que se ha podido estudiar.

Fot. 14R. Plaza del Ayuntamiento. Interior de la casa de las familias Müller-Mateos, 10R. A izquierda está el punto en el que el sistema de conducción gira, iniciándose la derivación de un sistema que arranca de éste, (o bien desemboca en él); aunque lo más racional es admitir una derivación. En algunos espacios se puede observar cierto indicio de pavimento usado en los sistemas de impermeabilización. La piedra y el ladrillo se alternan.

Fot. 15R. Plaza del Ayuntamiento. Interior de la casa 10R. Detalle de la derivación. Obsérvese el sistema de conducción por medio de tuberías de cerámica machihembrada, protegidas con ladrillos romanos y el adintelamiento de la galería secundaria con losas grandes de cubierta.

Fot. 16R. Plaza del Ayuntamiento. Interior de la casa 10R. Tramo final del sistema en lo que se ha podido localizar del mismo hasta ahora. Se encuentra interrumpido a unos 20 m del punto en que se tomó referencia, por el nuevo sistema de alcantarillado que lo ha roto. Obsérvese la técnica de construcción con la alternancia del opvs latericivm y opvs incertvm. La dirección del canal cegado va camino de la Iglesia. Se cree que tomaba el agua del depósito terminal que se encontraba justo en el espacio ocupado ahora por tal edificio religioso. Pero también se ha citado la probabilidad que tal canal llegaba hasta la Casa de la cultura.

Fot. 17R. Plaza del Ayuntamiento. Edificio 10R de la familia Müller-Materos. Según se entra desde la calle, se llega a un patio central porticado. Y de frente se encuentra una construcción cerrada que alberga una estructura como la que se ve en esta imagen. Con dificultad se pudieron tomar estas fotos porque en ese momento se estaba trabajando en su modernización y no se podía acceder porque no permitían entrar. Se pudo comprobar que se trataba de una galería abovedada de medio cañón romana, que se encontraba enmascarada por el mortero moderno, pero que su interior contenía el sistema de opvs incertvm. Sus medidas se calculaban en unos 20 m de largura, 6 m de altura y 4.50 m de anchura. Como no se ha podido analizar en profundidad, se deduce por el contexto que los muros laterales eran de opvs incertvm, como se puede ver en imágenes posteriores. La cimbra utilizada era algo rebajada y los muros sobre los que se apoya bastante altos.

Fot. 18R. Plaza del Ayuntamiento. Casa de las familias Müller-Mateos,10R. Imagen de detalle de la foto anterior para poder destacar que los muros de la galería se prolongan en el sentido de la toma de foto, y que llegaba hasta empalmar con la casa vecina (casa de la familia Miranda), que también contenía parte de este tipo de galería abovedada, y ha sido destruida hace varios años al hacerla nueva desde los cimientos.

Fot. 19R. Plaza del Ayuntamiento. Casa de las familias Müller-Mateos,10R. Según se observa, la cimbra utilizada en la construcción de esta galería era rebajada, y sus puntos de apoyo más altos de los normal entre los tamaños usados a través de la historia de la localidad. Se encontraba tan revestido de material moderno que no ha permitido poder analizar con claridad su contenido estructural en los laterales. El corte dado para acceder a la nave muestra levemente la estructura interior.

Fot. 20R. Plaza del Ayuntamiento. Casa de las familias Müller-Mateos,10R. en el extremo opuesto de la galería se pudo comprobar que el material usado es claramente opvs incertvm. Foto difícil de conseguir por la dificultad a la se hubo de exponer el personal. El efecto óptico hace ver la bóveda con más altura de la que realmente tiene. No parece rebajada.

Fot. 21R. Calle Escamado. Se encuentra justo detrás de la casa de las familias Müller-Mateos en un nivel superior. Y el muro de la derecha, que se ve en la calle, es precisamente uno de los laterales de la galería romana de la casa 10R. Los ventanales, a ras de suelo, en la calle indican que dan al interior donde se encuentra el elemento citado. La extensión real de la galería, en principio, tiene la medida aproximada que se ve a lo largo de la calle Escamado, es decir, hasta el final de la misma.

Fot. 22R. Calle Escamado. Los sistemas de escaleras de acceso que se ven aquí, tienen la misma motivación y función que los explicados antes. Lo que significa que todas estas viviendas se apoyan sobre el fuerte muro de la gran galería de la casa de las familias Müller-Mateos. que se encuentra detrás y a nivel algo inferior. Además, se observa que los paramentos revelan algunas señales de semejanza con los aparejos romanos con fuertes deterioros. 

Fot. 23R. Calle Escamado. Detalle de las edificaciones existentes delante del Palacete: Los peldaños para el acceso se justifican por el nivel de suelo de estas viviendas. Debajo se encuentra la casa de las familias Müller-Mateos con sus estructuras romanas antes citadas. El muro de fondo aparece con su enlucido descarnado dejando ver un aparejo antiguo de procedencia romana muy deteriorado.

Fot. 24R. Calle Escamado. Palacete del Corregidor. Dentro había muros romanos que han sido totalmente eliminados con la recomposición de todo el interior. También ha desaparecido lo que quedaba de un torreón medieval, que estaba adosado al murallón de contención. Se ha practicado excavación en el patio interior donde han aparecido materiales romanos y árabes de forma aleatoria y difícil de catalogar cronológicamente.

Fot. 25R. Calle Carmen Baja. Inicio de estructuras que se van a ir modificando por los nuevos ocupantes de esos espacios. El opvs incertvm va a aparecer en los muros exteriores e interiores de las casas respectivamente.

Fot. 26R. Calle Carmen Baja. Continuidad de las líneas de fachada a ambos lados de la calle, en donde se quiere resaltar que se trata no de roturas sino de alineaciones de estructuras que han debido responder a los esquemas de emplazamientos de sistemas de aterrazamiento, dada la fuerte pendiente existente dentro de estas mismas casas.

Fot. 27R. Calle Carmen Baja. Continúa la calle en sentido Sur con las irregularidades de terreno que fuerzan a los ocupantes a modificar la estructura para poder hacer habitables sus viviendas. El suelo de la calle apenas tiene pavimento porque la roca original está casi a flor de superficie. Las medidas de las fachadas que se ven tienen casi la misma forma. Son muros reutilizados se debe a que no se utiliza arena de la playa para su construcción, sino que se aprovecha la herencia antigua que es mucho más resistente. El salitre de la arena puede poner en peligro el alzado de la estructura.

Fot. 28R. Calle Carmen Baja. Ensanche de la calle, en cuya parte izquierda se tienen datos testificales de la existencia de paramentos romanos a lo largo de toda ella. A derecha de la imagen se ha abierto un pasaje rompiendo las estructuras antiguas por necesidad de ocupar espacio para viviendas. Se han modificado hasta tal punto que la antigüedad de las mismas está en entredicho.

Fot. 29R. Calle Carmen Baja. Las formas antiguas existentes hasta hace poco tiempo han obligado a zigzaguear el trazado de esta calle y, a su vez, modificar las fachadas de las nuevas casas adaptadas a sus necesidades. Si se observan los aparejos de las paredes de la calle, puede decirse que no son de nueva construcción, sino la modificación para formar una calle a tono con las modernidad actual. Y cada vez más la verdadera identificación es más difícil de explicar debido a este fenómeno de modernización.

Fot. 30R. Calle Carmen Baja. Esta imagen muestra un proceso de transformación de estructura romana en casa moderna. Se pueden ver los restos de muros romanos mezclados con el cemento moderno. Y finalmente una casa, en su casi totalidad, moderna.

Fot. 31R. Detalle de la foto anterior donde se aprecia el aparejo romano formado por piedras y argamasa romana junto al hormigón moderno.

Fot. 32R. Calle Carmen Baja. Detalle de la foto precedente en donde se puede apreciar un primer tramo de paramento romano y segundo muro romano bastante retocado y muro romano de un paramento que gira por la configuración del terreno debido a la afloración de la roca madre.

Fot. 33R. Calle Carmen Baja. En esta imagen se presenta el mismo detalle visto desde otro ángulo, y en el que se puede observar: muro roto para abrir puerta de casa moderna a derecha.

Fot. 34R. Calle Carmen Baja. Vista general del paso ciego, abierto mediante la rotura de dos secuencias de muros situados en fachada y en su punto medio. El suelo es roca madre con una ligera capa de cemento moderno. Al fondo de la imagen: muro romano de fondo, comprobado desde la calle posterior, que es otro paso artificial cegado o abierto por la misma situación urbanística que la que se trata se explicar.

Fot. 35R. Calle Carmen Baja. Vista parcial de esta calle para resaltar la secuencia de muros que antes se has citado. A ambos lados se observa gran similitud de estructuras pero todos están remozados con mortero moderno.

Fot.36R. Calle Carmen Baja. Detalle sobre la parte izquierda de esta calle, en el que se puede ver el interior de una vivienda que muestra los fuertes muros, y el de cierre, situado formando casi ángulo recto. La altura de un muro maestro ha permitido ocupar y crear habitáculos en el nivel superior. De ahí la escalera interior.

Fot. 37R. Calle Carmen Baja. Estamos en la parte superior de toda la secuencia antes expuesta, es decir, un sistema paralelo con líneas y puntos comunes en su recorrido. Es una elevación de terreno motivado por la estructura de la roca madre. Por este espacio pasa la muralla procedente de la base de la Cueva de Siete Palacios para unirse con otro trazado de muralla que se ve en la calle Morería Alta: paramento romano que se prolonga hasta el fondo del pasillo cerrado; paramento romano en punto opuesto; paramento romano que se mantiene rectilíneo.

Fot. 38R. Calle Carmen Baja. En este pasillo, indicación sobre el suelo, de los restos de muro romano de base para construir sobre él. Es decir, ha sido derribado el muro antiguo y con los materiales de derribo han levantado el moderno.

Fot. 39R. Calle Carmen Baja. Sobre la misma calle aparece un espacio de estructura antigua y que, en su interior alberga estructuras antiguas con mampostería romana algo deteriorada. La entrada muestra restos del aparejo romano. La base de la puerta está hecha con lajas gruesas de piedra romana procedente de derribos.

Fot. 40R. Calle Carmen Baja. Detalle sobre el paramento en el que se puede ver el aparejo de técnica opvs incertvm romana encalado modernamente. La caída del enlucido moderno aquí, se debe a que se ha utilizado arena de playa y el salitre lo ha perjudicado. Su suelo es roca madre en superficie.

Fot. 41R. Calle Carmen Baja. El interior de este espacio tuvo cubierta en forma de galería. Se derrumbó y le pusieron techo de uralita. El muro de fondo que sobresale detrás, conserva su antigua forma a pesar de las alteraciones que ha sufrido.

Fot. 42R. Calle Carmen Baja. Espacio interior de la entrada indicada en la foto anterior: paramentos laterales de la estancia y paramento de fondo, con aparejo bastante deteriorado pero de opvs incertvm.

Fot. 43R. Calle Carmen Baja. Imagen en la que se muestra la continuidad del paramento de la cuesta anterior (Cuesta del Castillo), a derecha, según se sube: muro romano muy transformado, de otro sector, pero en contacto con el Sector R; corta pendiente con fuerte desnivel, para el que ha utilizado uno de los muros levantados en el sistema de aterrazamientos y que discurre a unos 15 m a izquierda en nivel superior. 

Conviene recordar que en esta calle aparecieron un mínimo de 5 piletas de salazones y más precisamente en una de ellas fue encontrado un peculio con unos 50 denarios de época republicana romana. Fueron estudiada y publicadas haces pocos años por la Universidad de Granada.

Fot. 44R. Calle San Joaquín. Una vez situados en la calle San Joaquín [ I ], al final del ascenso antes visto (fot. 43R), se encuentra toda una estructura situada frente a las del sector M, que es la prolongación hacia Poniente de las dependencias del sector L, adjunto a la Cueva de Siete Palacios, y más concretamente, de los elementos arquitectónicos de la Cueva en su parte exterior: espacio con estructuras situadas bajo el nivel del suelo y que pone de manifiesto una posible alineación de naves transformadas, a este nivel, y la situada de forma inmediata con otras estructuras del sector M, estrechamente ligado a éste.

Fot. 45R. Calle Antigua. Se cruza verticalmente con San Joaquín. En la misma línea de fachada, según se desciende, se han encontrado formaciones cuyos paramentos no dejan lugar a dudas sobre su identidad: el muro de la derecha fue roto para poder ocupar las construcciones romanas que se encuentran dentro.

Fot. 46R. Calle Antigua. En la anterior puerta metálica que se ha visto sobre la calle, estando en cierta ocasión abierta, se pudo tomar la información que se da: a izquierda, muro romano revocado ligeramente y que, en su trayectoria hacia el interior, ha sido roto para abrir paso a las dependencias que hay dentro; al fondo de tales dependencias se puede ver un muro romano que cierra probablemente la parte baja, y sin duda, la de arriba, dando a la calle (Fot. 44R).

Fot. 47R. Calle Antigua. El muro derecho de la imagen muestra aberturas sobre la calle y que se encuentran casi a nivel del suelo. Los interiores son estructuras antiguas similares a las que hay en el Sector K. y Sector I, en el que se pudo ver un horno moderno de pan cuyas estructuras se encontraban apoyadas sobre los muros romanos.

Fot. 48R. Calle Antigua. En un recodo que se puede ver de inmediato, al llegar a la esquina de la fachada indicada en la foto anterior, hay una vivienda con fachada remozada, antiguo horno de pan, similar al visto en Sector I (Morería Baja). Dentro de una ordenación de estructuras internas, se puede comprobar la existencia de muros romanos algo transformados, pero no dejan de mostrar su sello de piedra vista, reutilizando todos los muros que son fundamentales para el mantenimiento del armazón general de la casa.

Fot. 49R. Calle Antigua. Foto de detalle para ver claramente el aparejo de esta casa. En las viviendas donde se han realizado transformaciones, nunca se encuentra un muro con las características que aquí se ven. Todo el aparejo está enmascarado con el uso de la cal de blanqueo. Hay algún lienzo con aparejo romano retocado posteriormente.

Fot. 50R. Calle Antigua. Foto de detalle sobre otros muros interiores de la misma casa para hacer resaltar los paramentos y su gran volumen. Estas estructuras se encuentra cerca del elemento Cueva de Siete Palacios en Sector L.

Fot. 51R. Cuesta del Castillo. Los elementos de esta empinada calle muestran claramente, por la fuerte pendiente de su recorrido, la construcción de podios de acceso para poder acceder a las viviendas.

Fot. 52R. Cuesta del Castillo. Secuencia del paramento reutilizado en todo este rincón: secuencias de puertas artificiales, de acceso a estancias de módulos casi idénticos. Hay muro superpuesto, como se puede observar sobre la base del paramento más importante. 

Fot. 53R. Cuesta del Castillo. Indicación del sistema de muro adosado, pero transformado según las necesidades de cada vivienda moderna. Este rincón se hizo por necesidad de paso, lo que conllevó la destrucción de elementos romanos.

Fot. 54R. Cuesta del Castillo. Detalle frontal en el que se aprecia el uso de la piedra en el paramento de muro adosado y con escalón de acceso. El muro encalado deja ver las señales de su interior de opvs incertvm. Hoy todo el antiguo aspecto de fachada ha desaparecido.

Fot. 55R. Cuesta del Castillo. Perspectiva general de la calle para indicar la continuidad en su parte izquierda, y la alineación de los sistemas de muros romanos, aunque muy revocados.

Fot. 56R. Cuesta del Castillo. Detalle sobre la misma vista anterior para precisar el paramento, en el que se puede ver, con cierta claridad, la existencia de muros en los restos que sobre el suelo se pueden observar: indicación, sobre el paramento, de la existencia de aparejo romano en todo el trazado; anchura de la calle que llega a coincidir con un espacio natural considerado como probable nave de tamaño medio. Cada uno de los podia detecta la existencia de un muro de contención de plataformas de equilibrio de terreno.

Fot. 57R. Cuesta del Castillo. Detalle sobre la fachada, en la que se puede apreciar: a derecha, espacio donde se ve paramento de estructura romana por caída de enlucido; indicación de las señales de las piedras del aparejo romano a derecha.

Fot. 58R. Cuesta del Castillo. Paso cerrado en el que se han detectado elementos arquitectónicos, que se puede considerar como espacios de naves enrasadas. Si se hubiera tenido acceso a tomar fotos de los interiores, se confirmaría todo lo que se está afirmando. Y por esa razón, cuando se practica alguna reforma del interior de estos lugares, el material de desecho siempre ha mostrado que es de origen romano.

Fot. 59R. Calle Cuesta del Castillo. Pendiente realmente pronunciada en el acceso a calle San Joaquín. Esta foto fue tomada en época bastante posterior al resto de las demás. En ella se puede ver que el suelo ha cambiado de aparejo, cuando antes era casi relleno de tierra o ligera capa de cemento moderno.

SECTOR S

SEXS, Almuñécar. Sector S.  Este sector está comprendido por las calles Carmen Baja, Cuesta del Castillo, Horno Cuatro Esquinas, Cobertizo, y Real. Es una de las zonas que más deterioro de materiales romanos ha registrado. Sobre la calle Real ha aparecido recientemente una canalización de agua que conducía hacia la Cueva de Siete Palacios. Otra conducción de similares características ha aparecido sobre la misma zona, pero hoy está visible y se puede ver el canal de conducción de agua romano. Gran cantidad de materiales han aparecido con motivo del derribo de unas casas modernas al final de la calle Carmen Baja. Los materiales se llevaron al Ayuntamiento y se ignora su destino. Otras zonas excavadas en calle Real se verán en la figura en plano del Sector I.

SECTOR S

Fot. 1-S. Cuesta del Castillo: paso artificial construido mediante la rotura de todos los sistemas de aterraz. Desde el inicio de calle Real desde el el ayuntamiento, parte la citada calle. El aspecto empinado de esta calle, que es artificial, da a entender que todas las estructuras que la integran son antiguas formas de construcciones antiguas. El procedimiento habitual son los trazados aproximados en ángulo recto. Si realmente se tratara de una estructura hipodámica, la construcción de una ciudad se habría ejecutado de forma muy diferente. No como se aprecia en estas imágenes y en todas las que conforman lo que se viene llamando «ciudad de Sexi». Y ya ha quedado demostrado que no se trata de una ciudad, sino de una estructura industrial a gran escala. Cosa que no quita valor arqueológico a lo que se viene estudiando.

Si se examinaran los interiores de las casas a ambos lados de la calle, se podría comprobar que contienen estructuras que no son habituales de las viviendas de hoy, sino que ofrecen material para remontarse a miles de años atrás. En algunas de ellas se ha podido comprobar sobre la marcha elementos muy antiguos y que se ven en la propia fachada de las viviendas. Si se descarnara el aparejo de enlucido de toda la calle, se podría ver el elementos romano como base que sostiene todas o casi todas las casas de la localidad. Y realmente en enlucido reciente ha enmascarado casi el cien por cien de toda la ciudad. Y consecuentemente hay que pensar que se tiene toda una estructura romana revestida, a través del tiempo, con enlucido moderno que ha impedido poder ver cómo era este pueblo al ser abandonado por los romanos a partir del año 476.

Fot. 2-S. Cuesta del Castillo. Secuencias de paramentos que se consideran romanos por sus especiales características, y por tener restos en sus bases. Tanto los interiores como los muros externos tiene señales de un uso de muros antiguos. El hecho de construir esos grandes podios de acceso demuestra que es más fácil añadir que romper las estructuras externas. Los interiores de estas viviendas han tenido que sobremontar rellenado suelo a consecuencia el fuerte desnivel de la cuesta. Pero la vivienda inferior, sin embargo, puede aprovechar esa diferencia para abrir sin neidad de podio, como puede verse. Las ventanas de la parte derecha da fé de ello.

Fot. 3-S. Calle Horno Cuatro Esquinas. A mitad de la cuesta anterior: a derecha, haciendo esquina, cuando se hizo cambio de forma, se pudo comprobar que el muro principal era de estructura muy diferente, pues era un muro romano medieval, probablemente destinado a los sistemas de aterrazamiento; restos de muros romanos en la base a izquierda.. 

Fot. 4-S. Calle Horno Cuatro Esquinas. Toma desde la calle anterior: interior de una casa con un patio cuyo muro de fondo da claras muestras de ser romano, por su aparejo y grosor, 1,90 m. Esta foto se consiguió con dificultad.

Fot. 5-S. Cuesta del Castillo. Detalle de la toma anterior, donde se puede apreciar: A izquierda. entrada a unas estancias que nos han sido descritas, pero no se han podido ver directamente, y que tienen indicios de haber constituido naves romanas. Se indica el grosor del muro de calle, que alcanza los 0,80 m; debajo, entrada a las estructuras o acceso propiamente dicho; podivm de acceso. Se puede comprobar que su composición es romana, menos la parte superior que es un añadido. El grosor llega casi a los 1,20 m. 

Fot. 6-S. Cuesta del Castillo. Detalle de la foto anterior para que se vea bien tanto la entrada y el grosor de su muro, como la composición del paramento del podivm.

Fot. 7-S. Vista general de la misma Cuesta, tomada desde la parte elevada, para mostrar la serie de podios (1, 2,) que se han tenido que montar para acceder a las dependencias interiores. Es interesante observar que el inicio o punto de acceso por el podivm está alineado con un espacio que da entrada a un pequeño patio cerrado, como si su muro formara parte del aparejo del que se encuentra enfrente.

Fot. 8-S. Calle Alta del Mar. Indicación de la existencia de un muro romano de gran espesor y que parece haber desempeñado una función de sujeción o aterrazamiento. Continúan los fuertes desniveles.

Fot. 9-S. Calle Alta del Mar. Detalle de la muralla anterior, en donde se precisa: espacio en que se ha realizado un rebaje de terreno, en el que se han detectado tanto materiales estructurales como cerámicos; y espacio que indica el centro del murallón romano.

Fot. 10-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Vista de conjunto de la zona rebajada, en donde se pueden ver: muro romano sobre talud cortado a pico y donde se comprueba cómo se ha tenido que perforar para llegar hasta la roca madre, a la vez que los restos de estructura mural romana en ruinas. los restos de estructura romana, donde se conservan parte de muros ligeros y otros gruesos.

Fot. 11-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Aspecto parcial de la esquina de este subsector, en que se puede apreciar: paramento romano ya detallado; elementos romanos en estado ruinoso; restos de un muro romano roto por la pala mecánica; y al final haciendo esquina: contrafuerte de estructura romana, que se ha mantenido como punto de apoyo para la estructura moderna colindante. 

Fot. 12-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Detalle sobre la toma anterior sobre el punto y donde se puede ver una estructura semicircular con un aparejo que se sale de la normalidad. Puede ser un punto final de muralla construido con opvs incertvm ya retocado con posterioridad.

Fot. 13-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Detalle sobre el fondo de la zona rebajada, en la que se puede contemplar: 1, indicación del muro romano sobre roca de frente; 2, paramento romano situado sobre roca y cuya parte superior, ahora, se nivela con la calle que discurre por arriba; 3, restos de construcciones romanas muy derruidas, a derecha de la imagen.

Fot. 14-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Plano parcial del terreno rebajado, en donde se pueden ver: 1, restos de un subsector, donde se puede ver la técnica del opvs incertvm en el centro de la imagen; 2, muro romano adosado a un corte sobre roca y relleno de escombros a su alrededor; 3, restos de construcciones romanas en muy mal estado, a izquierda de la imagen.. 

Fot. 15-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Detalle sobre la toma del corte vertical de la máquina, donde se puede apreciarm a derecha: restos de muro romano; y a izquierda, restos de construcción sobre corte practicado encima de tierra. El resto auténtico es el que busca la roca madre en su levantamiento, tal como se observa en el de la derecha.

Fot. 18S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Detalle para indicar el grosor y la composición del muro posiblemente romano antes expuesto, mostrando los mechinales donde se empotran las vigas de construcción moderna, y ello debido a que ofrecía fuerte resistencia ya que la calle que discurre por arriba podía crear serios problemas de seguridad por el efecto desnivel. Este mismo fenómeno se ha podido ver en el Sector B, muralla de poniente, con mechinales de posible similitud estructural.

Fot. 17S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Fota de detalle en donde se marca con una línea el perfil del basamento del muro que linda con la calle Carmen Baja. El aparejo antiguo se trasluce en los espacios que se encuentran desconchados.

Fot. 20S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Detalle de la Foto anterior, en donde se marca el carácter estructural romano (parte inferior) y el moderno (parte superior) de su aparejo. Llama la atención el hecho de buscar, como base de apoyo, la construcción romana en el fondo bajo con aparejo de opvs incertvm.

Fot. 19-S. Calle Carmen Baja. Paramentos laterales que se consideran romanos y que, además, cerraban este acceso que se ve en otras de las cuestas, paralelo al anterior. La fachada que se observa aún de ladrillo provisional de obra, indica exactamente el lugar donde se encontraron cinco piletas de salazones, de las que una proporcionó los citados denarios romanos.

Fot. 20-S. Calle Carmen Baja. A izquierda de la imagen se observa la característica entrada a vivienda con una separación entre ella igualitaria. O sea, los módulos típicos de las fachadas van indicando el especio interior de las casas porque la propia estructura obliga a admitir que dentro se encuentran las construcciones romanas tantas veces vistas.

Fot. 21-S. Calle Carmen Baja. Tan sólo se ha podido fotografiar uno de los interiores de la fachada que se ha visto en 9S. La secuencia de los muros de fondo parecen tener relación con los paramentos que se han descubierto en la zona de este sector, donde se han practicado los rebajes. 

Fot. 22-S. Cuesta denominada del Cobertizo. Sus alzados están levantados con materiales reutilizados antiguos, y con basamentos romanos. La aparición de materiales ha sido muy frecuente.

Fot. 23-S. Calle Cobertizo. Los elementos de estas edificaciones a base de ladrillo rojos vistos, responden a una época moderna, pero se han levantado sobre estructuras antiguas y no árabes. Modelo árabe de casa antigua no se ha encontrado nada hasta el momento, aunque se hable por tradición de barrios árabes sin tener un testimonio seguro de su existencia. Hasta el momento, tan sólo se puede hablar de murallas árabes en el Castillo y periferia de la ciudad. y Sí, hay una edificación remana que ha sido ocupada por los árabes en calle Baja del mar. Son galerías romanas utilizadas casi seguro como estancia para baño, con entrada con arco califal. Se piensa que algunos agujeros del techo fueron adaptados como lucernarios, cosa que crea dua por la poca calidad y cantidad.

Fot. 26S. Calle Cobertizo. Detalle de la toma anterior donde se puede apreciar: restos en la base de estructuras romanas muy deterioradas; y, a la izqierda de la imagen, el alzado de ladrillo visto que se apoya sobre estructuras más antiguas dada su altura importante. marcando el punto hasta el que es posible detectar la continuidad o aprovechamiento del alzado romano. 

SECTOR T

Sector T. Este sector está delimitado por las calles San Joaquín, Baja del Mar, Cuesta del Carmen, Plaza del Teatro, y Alta del Mar (Crucero Canarias). La parte central de Carmen Baja puso al descubierto cinco piletas de salazones. En una de ellas apareció un tesorillo de denarios de plata. Su datación llega hasta finales del s. II a. de C. En consecuencia las piletas, que estaban abandonadas en esa fecha, son anteriores a las del Majuelo.

En la parte izquierda del plano se observa la muralla de aterrazamiento romana, que llega hasta calle Real. Sobre la calle San Joaquín está la primera muralla de aterrazamiento del conjunto.

Fot. 1T. Cuesta del Carmen. Situación antigua de este mismo espacio antes de que se construyeran casas modernas sobre él. A izquierda de la imagen existió una fábrica azucarera. A derecha, detrás de las viviendas que se ven, a nivel más elevado, ha existido muralla moderna que recientemente ha sido destruida.

Fot. 2T. Cuesta del Carmen. Situación en que ha quedado parte de muralla que se utilizó para contener el empuje de la fuerte pendiente y la presión de las edificaciones superiores.

Fot. 3T. Espacio que ocupó la antigua plaza de las cañas. De frente se ve parte del muro de contención que se prolonga hasta la calle Carmen Baja. El tipo de aparejo varía, pero son variantes de época moderna. Cuando se levantó la fábrica, según contaron operarios y algunos de los dueños, aparecieron materiales de época romana; cerámicas y elementos de un probable horno de cerámicas, según los restos que dijeron haber encontrado.

Fot. 4T. Cuesta del Carmen. Ampliación de la perspectiva anterior, donde se aprecia con cierta claridad: añadido moderno a la muralla; en la base se detecta estructura más antigua que debió levantarse para poder sujetar el posible movimiento de tierras por la presión. A derecha de la imagen se ve un aparejo muy similar el sistema usado habitualmente por el mundo romano, y era lógico porque justo detrás se han hallado estructuras de origen romano. El punto marcado con (3) muestra restos más profundos que avalan lo afirmado anteriormente.

Fot. 5T. Imagen de detalle donde se ve el alzado de la muralla moderna, pero no la más antigua por encontrarse cubierta por los derribos de la fábrica.

Fot. 6T. Se continúa en los niveles superiores del pueblo para ver una muralla importante que ha sido dañada en su recorrido, cosa que no ha permitido contemplar que era una muralla perimetral de lo que se consideraba en época árabe «Alcazaba». Entre calle Carmen Baja y San Joaquín (I).

Vista más amplia de la muralla donde se puede observar con más detalle el aparejo romano algo retocado posteriormente: matorrales provocados por la estructura medieval añadida, que lleva tierra como componente, y muro romano bien conservado que se empotra sobre la muralla.

Fot. 7T. Bajo calle San Joaquín (I). Tramo del murallón romano en el fondo del subsector: aparejo romano algo retocado en fase medieval; zona de base donde se aprecia revoque de estructura romana impermeabilizante. 

Fot. 8T. Torreón junto a la muralla de la calle San Joaquín (I). Vista, desde abajo, del torreón medieval: estructura de tierra prensada con triple hilera de ladrillo a diferentes alturas; añadido moderno sobre el murallón para evitar su desplome, debido a su mal estado de conservación en este subsector. La tierra prensada es inestable. Se observa, no obstante, que la parte oeste del alzado tiene aún a la vista mechinales a dos niveles, cosa que indica que ahí se ha podido establecer una techumbre en elgún momento de sus historia.

Fot. 9T. Vista, desde arriba, del mismo torreón antes de que se realizaran los añadidos sobre la muralla: paramento del torreón, y parte superior del murallón. La base de este torreón fue excavada hace unos años. Los materiales eran variados y mezclados, árabes y romanos.

Fot. 11T. Construcciones a los pìes de la muralla de la calle San Joaquín (1). Perspectiva en la que se observan otros muros medievales que se empotran en el murallón anterior. Este espacio junto a la muralla ha sido destruido para edificación moderna en donde se profundizó de tal manera que dio como resultado la aparición de piletas de salazones romanas. Se encontraron cinco, pero se cree que había más porque la último casi se encontraba sobre los cimientos de la casa vecina. El resultado ha sido algo esperanzador para aclarar la realidad de toda la estructura de lo que se considera ciudad romana, ue no lo es, porque es la segunda vez (constatado que se sepa) que aparecen en niveles superiores tal cantidad de elementos industriales. Pero ha sido una novedad el hecho de que en una de las piletas apareció un peculio con monedas romanas: son denarios de los usados para pagar habitualmente a los soldados. Aparecieron dentro de un envoltorio de piel ya algo deteriorado. Contenía aproximadamente una cuarentena de denarios de plata, de los que tan sólo se han podido estudiar 28. La más moderna es el año 46 a. C. Todas las piletas fueron «excavadas» por los operarios, en vista del hallazgo, pensando que podría haber más elementos en cualquiera de las otras.

Tal hallazgo se comentará más adelante por lo que significa un estudio en profundidad de la historia de tales monedas y sus circunstancias.

Fot. 11T. Calle San Joaquín (en nivel inferior de la muralla). Parte baja del murallón anterior, donde se aprecia: zona superior del muro sobre el que se han levantado casas modernas; muro romano vertical al murallón al fondo de la imagen, y en el que se aprecia bien la técnica del opvs incertvm. Este muro se prolonga hasta la calle, constituyendo un elemento divisorio dentro de estas estructuras. Aquí es donde han aparecido las piletas de salazones y las monedas romanas.

Fot. 12T. Calle Cuesta del Castillo en su tramo final: punto de partida del murallón en sentido a Poniente. A partir de aquí, o bien se derrumbó, o fue destruido para ganar espacios para las viviendas que ocupan su solar. Al fondo de la imagen: punto exacto donde fue roto el murallón para abrir paso a las partes superiores; rotura del muro romano (al fondo) superior que se continuaba por la calle San Joaquín (I); justo detrás, las viviendas modernas han hecho desaparecer los elementos estructurales que se extendían desde la Cueva de Siete Palacios hacia el Oeste, o sea, el segundo cuerpo de Cueva que fue destruido para poder pasar. En el plano general L se reflejan todos estos cambios y las primitivas estructuras.

Fot. 13T. Calle San Joaquín: Al fondo de la imagen se observa como el enlucido moderna ha enmascarado el aparejo general de la estructura romana. Detrás se encuentran los muros del Sector dos de Cueva de Siete Palacios.

Fot. 14T. Cuesta del Castillo. Vista, desde la parte baja de este espacio: línea de fachada supuestamente con paramento romano; sistema de acceso moderno perteneciente a una estructura romana destruida; y al final de este trozo de calle (esquina izquierda superior): punto de arranque del murallón que aquí ha sido roto para abrir calle, necesaria para subir a la parte alta de la ciudad moderna. Todas las viviendas en esta cuesta han tenido que ser sobrealzadas para poder contrarrestar la fuerte pendiente.

Fot. 15T. Cuesta del Castillo. Detalle de la parte superior de la calle en la que igualmente puede observarse la reutilización de paramentos, y que han necesitado el equilibrio interno mediante relleno para igualar el desnivel existente: indicación del desnivel en fuerte pendiente; uso de escalones para acceso, a consecuencia del relleno interior. 

Fot. 16T. Cuesta del Castillo. Detalle de la toma anterior para resaltar: podios construidos reutilizando bases de muro romano; paramentos de casas modernas, donde se aprecian detalles de probables estructuras romanas, paralelas a los muros antes ya descritos. 

Fot. 17T. Cuesta del Castillo. Vista, hacia abajo, de la misma calle, en su primer tramo alto: a izquierda: alturas de las edificaciones que coinciden con los tipos tradicionalmente admitidos en todo el conjunto de la ciudad actual. Se piensa que es un paramento que, por su grosor, se identifica con el complejo en general; plataforma que indica la existencia de muro, y que se utiliza como elemento de acceso a todas las dependencias de esta fachada, de forma escalonada, según la necesidad que la diferencia de niveles exija. 

Fot. 18T. Calle Carmen Baja. Paramento moderno de este tramo de esta calle, bajo la cual se encuentran elementos como el gran murallón, el torreón medieval, algunos muros romanos aún visibles, y las destruidas piletas de salazón: 1-2, probable paramento romano remozado; 3, indica justo el lugar donde se encontraron las piletas de salazones antes citadas.

Fot. 19T. Calle Carmen Baja (en sentido Este). Continuación de la secuencia anterior, en donde se observa: indicación de la continuidad del muro sobre el suelo con paso artificial; continuidad de la zona de las piletas de salazón del paramento en toda la calle (parte derecha de la calle).

Fot. 20T. Calle Carmen Baja. Continuación de la secuencia del espacio anterior, pero con incremento del posterior que da sobre el murallón: a derecha: indicación de la altura que se considera lógica, debido a las reutilizaciones que ha sufrido; fachadas que muestran al exterior la composición de su estructura interna, traslúcida a través del revoque moderno. 

Fot. 21T. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior, en donde se ha tenido que remontar el desnivel para facilitar el acceso, superando más del metro de altura. 

Fot. 22T. Calle Carmen Baja. Indicación de una nueva rotura en la línea de fachada, lo que informa de cambios en la estructura de plano de este subsector. Por ello, se aprecia: cambio en la línea de suelo y fachada; rotura del muro que unía estos paramentos, con el fin de abrir un paso y ocupar los compartimentos que a continuación se verán. Es evidente que los muros de las casas muestran claros indicios tras los encalados moderno que ocultan en su interior el aparejo romano.

Fot. 23T. Calle Carmen Baja. Dentro de la serie de muros rotos que se observan sobre el suelo, se puede anotar las siguientes distancias que los separan. Los encalados del suelo con ligeros escalones marcan la señal de los muros que se han destruido para poder ocupar las dependencias que se verán a continuación. Es una de las zonas que más eliminaciones de estructuras ha sufrido. Hoy estos restos que se ven han desaparecido totalmente gracias a la actuación de arreglos de calles. Todos los vestigios han desaparecido. es imposible distinguir donde empieza lo nuevo y donde queda lo antiguo. Los restos deja a descubierto los inicios de las estructuras que se han roto por los ocupantes actuales. Pero lo que es calle, ha perdido todo lo que podía informar. Afortunadamente estas fotos muestran que han existido estructuras romanas con marcado estilo romano. Justo en niveles superiores se encuentran las estructuras del complejo de Cueva de Siete Palacios.

Fot. 24T. Calle Carmen Baja. El mismo terreno donde se aprecia el escalonamiento producido por la rotura de las estructuras romanas que aquí han existido y que es lo que queda como testigo de su existencia. Vista general de la calle artificial donde se pueden comprobar todas las roturas de muros, con el fin de poder abrir calle en un subsector que era tan cerrado como toda la secuencia que precede. Por ello, se indican: accesos a dependencias modernas que guardan las mismas medidas que los espacios ocupados por las naves tradicionales. Aquí se dan dos de estos espacios en línea, que no se nos permitió fotografiar; secuencia de muros sobre el suelo, situados a distinto nivel, en pendiente, según se ve en aproximación al murallón de fondo visto ya antes; a derecha se observa el paso hacia el murallón.

Fot. 33T. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior para ver lo siguiente: 1, secuencia escalonada de muros rotos, en sentido paralelo a las estructuras de fondo; 2, línea de fachada descrita como romana con estructuras interiores y módulos de galerías similares a las vistas en otros espacios; 3, indicios externos del aparejo romano, pero muy encalados.

Fot. 26T. Calle Carmen Baja. Vista del mismo rincón, pero para presentar: 1, existencia del murallón, como fondo base de todas las estructuras que se apoyan sobre él como último soporte; 2, nueva indicación de fachada con restos de muro romano; 3, muro divisorio o elemento de una estructura rota, paralela al alzado de fondo que es el murallón de calle San Joaquín.

Fot. 27T. Calle Carmen Baja. Detalle sobre el mismo espacio anterior, donde se ve lo siguiente: paramento de estructura romana en toda la fachada, que se verá en otra perspectiva más precisa; podivm artificial para poder acceder a vivienda construido sobre un muro destruido, y que se prolonga a lo largo de todo el alzado, variando su altura según la necesidad y la pendiente; 3, fachada antigua remozada a derecha.

Fot. 37T. Calle Carmen Baja. Toma de detalle para mostrar: murallón de fondo con su gran elevación sobre la base actual; paramentos reutilizando la muralla para poder apoyarse sobre ella.

Fot. 29T. Calle Carmen Baja. Detalle del espacio anterior para remarcar: fachada con paramento romano en su parte frontal; su encalado deja ver que detrás hay opus incertum; por la altura de la puerta de esta vivienda se calcula la existencia de una galería que debió ser destruida. Tan sólo se aprovechan los muros laterales de la misma.

Fot. 30T. Calle Carmen Baja. Vista general del alzado de un subsector de esta área, donde se ve: 1, Restos de estructura romana visible, encalada, sobe la que se ha levantado una escalera de accesoa ambos lados. Ello denota que esta parte de las estructuras romanas eran bastante densas a la vista de los restos y que también cerraban la zona totalmente. El paso es claramente artificial, como viene siendo lo habitual aquí, muro que parte en ángulo recto hacia la izquierda y que forma parte de una estructura situada tras él, y otro en la parte de arriba.

Fot. 31T. Calle Carmen Baja. En esta imagen, realizada sobre la parte anterior y en momentos diferentes, se ve cómo se pueden apreciar los elementos que se vienen admitiendo como genuinamente romanos: y es el murete testigo de otro que ha sido eliminado en su alzado y que se puede ver como punto de arranque sobre el que se ha construido modernamente.

Fot. 32T. Calle Carmen Baja. Vista desde el punto opuesto de este mismo muro divisorio: 1, paramento romano que se perfilará mejor en otras imágenes de detalle; 2, escalonamiento producido sobre el muro divisorio, que formaba muro de cierre para acceder a la casa de cuyo paramento parte; alzado de vivienda moderna que echa sus cimientos sobre las estructuras antiguas; 4, paramento con claras señales de estructura romana: pueden verse directamente las piedras del opvs incertvm.

Fot. 33T. Calle Carmen Baja. En la fachada opuesta al paramento anterior se observan igualmente dos muros romanos: aunque en distinta línea, casas que nos hacen suponer que corresponden a diferentes espacios. 

Fot. 34T. Calle Carmen Baja. Detalle de la foto anterior (33T) en la que se puede apreciar de cerca los indicios de piedras, aparejo de opvs incertvm. Como puede observarse, las piedras del aparejo de opus incertum dejan verse en este muro que se prolonga a través de la puerta con espacio cerrado.

Fot. 35T. Calle Carmen Baja. Secuencias de estructuras alineadas en el interior del patio antes descrito (34T), en el que se puede apreciar, además de casi todos los elementos básicos de muros, su composición, pero enmascarada por el enlucido moderno: opvs incertvm tras el revoque; línea punteada que nos marca la altura de lo que es muro romano y de lo que es añadido moderno. 

Fot. 36. Calle Carmen Baja. Continuación del espacio anterior (35T) con su misma línea y tipo de construcción. Se aprecian en la pared los salientes de las piedras que conforman el aparejo interno. Las medidas de estos espacios vienen siendo idénticas a otras manifestaciones de este tipo registradas en otros sectores, como los del área superior de la antigua ciudad. De todo lo que aquí se ha visto, tan sólo estos dos compartimentos pueden encuadrarse en los módulos que se vienen considerando naves enrasadas o transformadas.

Fot. 37T. Calle Carmen Baja. En esta imagen se aprecia el alineamiento de los elementos de este espacio, en donde distinguimos: pared de estructura romana; muro romano alineado con lo que le sigue, a derecha; resto de muro de cierre al fondo; y resto de muro utilizado como podivm para acceder a las casas de atrás, a derecha. 

Fot. 38T. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior (37T), donde se pueden identificar mejor los datos de interés: muro romano con indicios claros al exterior a derecha; escalonamiento motivado para aligerar la pendiente (centro), y que forma parte del muro romano de cierre en este tramo del subsector; muro romano del que sólo se conserva la base, y que ha sido utilizado para construir un acceso a la casa de donde parte, escalera. Sus medidas sobre el suelo son de 3,20 m de anchura, y de altura 0,75 m, y 0,10 m. El muro 38T, mide 4,25 m.

Fot. 39T. Calle Carmen Baja. Esta imagen se ha elegido para indicar cómo se aprovechó en terreno para establecer una sistema fácil de acceso, pero aprovechando los restos antiguos de estructuras romanas. La roca madre en estos momentos estaba a la vista. Tan sólo se cubría con una ligera capa de cemento.

Fot. 40T. Calle Carmen Baja. En esta imagen se destaca el aparejo romano sobre el que se ha construido un ligero acceso en forma de escalera. Pero lo más destacado es que se aprovecha la existencia de un muro romano cuyas elementos componentes están s flor de tierra, muy encalado. Toda esta imagen está enmascarada, pero es evidente su realidad antigua.

Fot. 41T. Calle Carmen Baja. Detalle sobre el muro de cierre anterior (40T), en donde se puede apreciar, además, la existencia de plataforma de enrase por desnivel del suelo: se ve mortero junto al muro de frente; punto de partida de un nuevo paramento romano que se sale de la línea general de la calle moderna.

Fot.42T. Calle Alta del Mar, bajo cuyo suelo se encuentra toda una secuencia de naves, que se expondrán en el Sector O. Aquí sólo se señala que esta alineación fue, tiempos atrás, un murallón (que se puede comprobar en la parte superior de la citada cuesta), justo donde se inicia la cuesta en la parte alta. Toda esta calle se encuentra sobre sistemas de naves abovedadas. Pero es necesario aclarar que las naves que se verán en otro Sector, se dirigen casi en línea recta des Baja del Mar hasta Alta del Mar casi en vertical. Y, a partir de aquí, subiendo la cuesta de la calle se encuentran verdaderas redes de galerías que han idos apareciendo conforme se han ido practicando reformas en esta casas. Una de las casas de la cuesta empezó a hundirse porque se encontraba construida en zona donde estaban las galerías enterradas. Le metieron inyecciones de cemento para estabilizar terreno, pero se supone que varias galerías quedarían destruidas por la presión.

Fot. 43T. Calle Alta del Mar. Detalle del murallón, del que sólo queda un pequeño lienzo, usado como escalera de comunicación entre dos calles artificiales. Punto de unión entre las calles Alta del Mar y Carmen Baja. A lo largo de toda Alta del Mar, a sus espalda, existe una muralla que, como en este caso, sujetan la estructura antigua de la zona alta.

Fot. 44T. Calle Alta del Mar. Vista general de esta plazuela, cuya cota se encuentra a 7,50 m, y que marca todo el espacio que fue observado cuando se realizaron los cimientos de las casas que la rodean: a izquierda de la imagen existía una casa antigua en cuyo cimientos había estructuras antiguas que han sido destruidas., y justo al lado, otra casa antigua que conservaba los llamados «blanqueos», en donde se secaba el tabaco y probablemente se tratara también el azúcar.

Fot. 45T. Calle Alta del Mar. Indicación de toda una línea que estuvo ocupada por estructuras romanas, y que en sus cimientos fue descubierta una apretada malla de muros romanos: 1, los pilares de este edificio moderno están montados sobre los muros romanos que hay debajo. Fueron vistos en obras posteriores, y estaban relacionados con la factoría de salazones. No se pudo hacer fotos. Personalmente los vi y no disponía de cámara.

Fot. 46T. Calle Carmen Baja. Realce provocado por la continuidad del murallón antes citado. La calle que asciende es un hueco entre el murallón que cierra lo que es el paramento de toda la urbanización que se ha levantado sobre el fondo de todo el testero, que partía de la esquina de cierre del murallón medieval ascendente. Por otro lado, se observa el desnivel natural de la parte superior, en la calle Carmen Baja, que ha sido muy alterada, construyéndose sobre pequeñas áreas.

Fot. 47T. Calle Carmen Baja. Justo encima del murallón que se encuentra a izquierda de lo que se ve en esta foto, la altura del mismo ha provocado que se tuvieran que hacer altos escalones para acceder a los habitáculos de esta parte de la calle. Hoy no existe.

Fot. 48T. Calle Carmen Baja. Esta misma imagen es similar a la anterior, donde se ha tenido que un acceso artificial por las mismas razones con el murallón que se encuentra debajo.

SECTOR U

Fot. 1U. Cuesta del Carmen. Aspecto parcial del murallón romano de Levante, situado debajo del primer subsector de U. Obsérvese la base vertical, de piedra gruesa, con sistema de opvs incertvm que se poya directamente sobre roca madre. Se encuentra sobre una base rocosa como en todas las estructuras. Es una de las murallas periféricas del complejo. Su trayectoria procede aquí de la zona de Cueva de siete Palacios y, desde este punto, se dirige hacia la muralla de Levante, en cuyo alzado Se ha descubierto hace poco la canalización del agua en dirección a las últimas dependencias romanas del complejo. En este tramo de muralla no se ha podido distinguir bien, debido al encalamiento, si los árabes reutilizaron la estructura romana en la parte superior de la misma, aunque el estado comprobado sobre el terreno no lo atestigua.

Fot. 2U. Cuesta del Carmen. Vista casi total de la parte superior del murallón en este sector, donde se ve: sentido longitudinal longitudinal de la muralla en un espacio de casi cien metros; en segundo lugar se observa el alzado en posición inclinada con respecto a la base, con estructuras romanas y añadidos medievales y modernos; pero el basamento es romano, como ya se ha visto. Las viviendas modernas se apoyan sobre la muralla como punto de soporte que les da seguridad y estabilidad. Es una constante que se viene repitiendo en todos los niveles de la ciudad moderna: reutilización de los elementos más consistentes y resistentes que los romanos levantaron en este lugar.

Fot. 3U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista superior del murallón, con intención de relacionarlo con su función arquitectónica, tanto hacia las estructuras de abajo, como a la calle Cueva de Siete Palacios. Aquí se observa lo que queda de la muralla en su parte más elevada. Su consistencia es resistente. No se ha desmoronado como ocurre con las murallas árabes que quedan en algunos espacios de la ciudad. La tierra prensada no resiste al tiempo y se degrada por los fuertes cambios estacionales o fenómenos atmosféricos y sísmicos. En la imagen ofrecida se ve la muralla en su parte superior justo en el centro de la foto en sentido vertical.

Fot. 4U. Calle Cueva de Siete Palacios. Perspectiva más completa sobre la extensión que comprende el subsector sureste de este espacio. Se presenta esta imagen porque abarca tanto los restos de la muralla como los elementos modernos que se han añadido con el tiempo, de los que se sabe que han utilizado para levantar nuevas construcciones en toda la ciudad apoyándose en las estructuras previas de origen romano.

Fot. 5U. En la calle Cueva de Siete Palacios se indica la posición que sigue el murallón en su parte interna y más elevada, y se comprueba cómo sirve de sujeción para todo cuanto haya existido en este espacio, ya que aquí también se han producido derribos, pues a partir de los puntos que se indican, toda la estructura superior (o parte de ella) son añadidos modernos. El elemento indicado se encuentra en el centro izquierda de la imagen ofrecida.

Fot. 6U. Entre las calles Cuesta del Carmen y Cueva de Siete Palacios. Detalle del murallón en su parte superior, donde se puede apreciar su grosor, que llega a alcanzar 1,20 m. En este punto el revoque nos impide ver el aparejo externo. 

Fot. 7U. Perspectiva de la calle Cueva de Siete Palacios que, como se puede observar en su parte derecha, está producida por una serie de cortes provocados en las secuencias que, en línea recta, se sitúan de forma casi rectangular sobre ella y conforman los sectores D y E. El momento ligeramente curvo es un fenómeno producido a lo largo de la apertura artificial de la propia calle y en razón de los intereses de aquellas personas que vieron la necesidad de hacerlo. A partir de este punto peraltado, el sector deja de identificarse, como parte probablemente integrante del sector L, o ámbito de la Cueva de Siete Palacios. A izquierda, según se baja, se encuentran dos calles transversales que van a reutilizar estancias en origen romanas, formadas por galería que han sido enrasadas o destruidas, como se verá.

Fot. 8U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista tomada muy cerca del murallón. Se puede comprobar cómo esta calle ha sido creada dando cortes sin más cuidado que el de crear accesos a las nuevas viviendas. Esa es la razón para explicar la existencia de muros modernos que han sido levantados reutilizando los materiales de los respectivos derribos practicados con el paso de los años. En una de estas nuevas «calles» se verá alguna nave abovedada y muchos restos de ellas que han quedado como testigos de la existencia de una verdadera cadena en los diferentes niveles del casquete superior de la ciudad moderna.

Fot. 9U. Calle Cueva de Siete Palacios. Aquí se nos muestra la calle tomada desde la parte sureste, es decir, desde el subsector que fue destruido para la edificación de las antedichas escuelas. Los puntos que se destacan se identifican como sigue: primer plano de acceso artificial al tercer pasillo interno del subsector; similar acceso, pero más simétrico que el anterior a izquierda; curva en perspectiva de la calle, pero vista desde el muro de las escuelas. 

Fot. 10U. Calle Cueva de Siete Palacios. Acceso artificial al tercer pasillo ciego. Hay dos pasos interiores más pequeños totalmente necesarios para poder ocupar las dependencias de la parte colindante con la Cueva. De esta forma se puede distinguir: paramento rectilíneo de opvs incertvm con revoque moderno; la altura de estos espacios es de una sola planta, porque tan sólo han usado las medidas de una galería tradicional, común a ambos lados de las estructuras del pasillo. En los muros laterales que dan al pasillo se observa con claridad que el aparejo en romano ya que se traslucen los elementos usados en la construcción.

Fot.11U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle del paramento de la parte derecha, según se entra:  en la parte central se puede considerar la anchura de lo que pudo ser una nave destruida para poder ocupar las estancias que aquí se encontraban; se ha construido modernamente más de lo permitido a costa de acabar con las formas más antiguas, cosa que se verá a continuación. Puede observarse a derecha, en las jambas de una de las puerta modernas, el grosor de las mismas que se encuentra dentro del tradicional uso de las estructuras clásicas romanas: 60 cm.

Fot. 12U. Calle Cueva de Siete Palacios. Nueva vista del subsector indicando: 1, detalles observables en los muros donde  se puede identificar el opvs incertvm, la anchura del pasillo coincidente con las interiores, lo que lleva a concluir lo mismo que en el pasillo anterior, situado en el nivel segundo. Es una evolución dentro del tiempo en que se ha venido estudiando estos espacios en la arquitectura romana. Conviene decir que en estos lugares de la ciudad moderna no se ha registrado absolutamente ningún elemento árabe.

Fot. 13U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la foto anterior para observar la anchura interior con indicación de la existencia de rebaje de terreno en el acceso a este espacio y comprobación del  grosor del muro exterior de la serie, en toda la secuencia. 

Fot. 14U.Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la foto anterior para indicar la apertura de un nuevo paso mediante la rotura de paramento romano e indicación de los desniveles en el suelo para demostrar la existencia de relleno y el desnivel marcado por la pendiente natural de terreno.

Fot. 15U. Calle Cueva de Siete Palacios Segundo acceso interior dentro de este mismo subsector con paramento moderno y rotura del antiguo, para abrir más espacio e indicación del fondo con paramento romano.

Fot. 16U. Calle Cueva de Siete Palacios. Tramo final del pasillo, en línea recta con el punto de salida, donde se ven los muros que marcan el cierre del mismo, a la vez que el uso de un espacio posterior a todas las puertas que se observan. Tras la puerta con rejas, se encuentra un murallón romano de aterrazamiento, que se continúa por los espacios antes estudiados hasta cerrar el pie de las antiguas escuelas. 

Fot. 17U. Calle Cueva de Siete Palacios. Identificación del primer pasillo interior en este espacio, cuya realización ha sido debida a la necesidad de romper estructuras para poder acceder a las dependencias más internas de las secuencias próximas a la Cueva: se ve existencia de plataforma de relleno moderno y paramento probablemente moderno; paramento romano en línea con otro existente anterior y que es el fondo de la serie de naves (transformadas) que se ven desde la entrada a este subsector. Las alturas son las mismas, aunque se encuentran semiocultas por los añadidos posteriores modernos, es la misma, lo que quiere aclarar que las alturas que sobrepasan una planta, son todas añadidos modernos.. 

Fot. 18U. Calle Cueva de Siete Palacios. Segundo pasillo ciego, con naves enrasadas a ambos lados. Se piensa que la parte central fue tanto elemento abovedado cubierto, como lo que se identifica, según estas características. Así, que todaslas puerta se encuentran a la misma distancia unas de otras, porque realmente se trata de un sistema de galerías que ha sido enrasado. Esas medidas son 2,70 m x 2,30 m. Su largura es variable (según los casos).

Fot. 19U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista, en detalle, de la parte media de este mismo subsector. Paramento rectilíneo con los espacios internos ya citados. Muro de fondo remontado con edificación posterior encima. El nivel de altura es similar al de enfrente. Pasillo con las mismas dimensiones en cuanto a anchura.

Fot. 20U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de fondo de la toma anterior. En ella se aprecia la anchura del pasillo y el muro de cierre superpuesto a otro de mayor potencia. Acceso a una de las naves (enrasadas), observándose sobre el suelo los restos de materiales romanos y el grosor normal de los paramentos de estas estancias.

Fot. 21U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle final del fondo del pasillo ciego con entrada a nave cegada e indicación gráfica del grosor de los muros exteriores como se ve a izquierda de la imagen.

Fot. 22U. Calle Cueva de Siete Palacios. Último espacio conservado de esta secuencia de naves enrasadas con muro romano inicio de toda la secuencia que conforma la parte superior de las naves de los subsectores pertenecientes a las escuelas y al mismo pasillo ciego de la técnica del opvs latericium, o uso del ladrillo de un grosor idéntico al visto en las naves del sector K. Los módulos y medidas son los mismos que se ha venido comprobando a lo largo de toda la seriación de galerías abovedadas de este espacio. A izquierda y detrás de los animales se ven los ladrillo romanos. Realmente desconocemos la forma que tendría cuando se usan ladrillos de ese tamaño, pero ciertamente se han podido ver en los Sectores K, I, Q y T. K, Q y T han sido los que ha registrado el uso de galerías con muros donde se observa la mampostería de opvs latericivm. Más aún, en el K el ladrillo ha sido usado en la construcción de las bóvedas y arcos. En los demás no se ha comprobado ese uso tan poco frecuente.

Fot. 23U. Calle Cueva de Siete Palacios. Se inicia la descripción de los espacios que han sido originariamente usados como galerías, pero que las bóvedas han desaparecido en la adaptación moderna. Descripción de los interiores desde el fondo del segundo pasillo se observa muro romano que da a la calle artificial, muro romano de fondo, paralelo al de la calle y muro de fondo y separación de las estructuras romanas.

Fot. 24U. Calle Cueva de Siete Palacios. Interior del siguiente espacio: paramentos que dejan entrever el opvs incertvm a derecha y al fondo. El suelo se encuentra con una ligera capa de cemento moderno sobre roca. 

Fot. 25U. Calle Cueva de Siete Palacios. Estancia contigua a la anterior, mostrando las mismas características de muro romano vertical a el pasillo-calle, destacando la base que sobresale 0,80 m, aproximadamente y que forma la pared más resistente de la habitación, muro de fondo con revoque moderno y suelo con capa de cemento moderno y encalado en los extremos en el fondo.

Fot. 26U. Calle Cueva de Siete Palacios. Ángulo opuesto al anterior, en el que se puede diferenciar bien el muro romano de fondo y el muro, a derecha, con aparejo de opvs incertvm enmascarado por el uso de la cal, pero en el que se ven con claridad las piedras que sobresalen de la pared y que acusan, a la vez, el deterioro de la misma. 

Fot. 27U. Calle Cueva de Siete Palacios. Compartimento contiguo al anterior, en el que se puede apreciar cubierta artificial. Se trata de un enrasamiento evidente, ya que lo que existe encima es otra nave enrasada, y a un nivel superior con respecto al suelo, cosa un tanto rara porque ese fenómeno se ha visto solo en el complejo de Cueva de Siete Palacios y en otros como calle San Joaquín. Otro indicio ofrece un bajante de aguas. El muro derecha de la imagen muestra paramento romano con revoque moderno en el que se ven las piedras que hay tras él. Detrás de esta pared hay roca o materiales de relleno, al igual que en los muros contrafuertes que sujetan o descargan el peso de la estructura de la Cueva de Siete Palacios sobre la roca que tiene detrás. 

Fot. 28U. Calle Cueva de Siete Palacios. Espacio de nave enrasada situada a derecha del pasillo ciego según se entra. Sus módulos y proporciones son los mismos que se ha comprobado en la serie de enfrente. Pared de fondo con revoque de argamasa moderna y cubierta enrasada. 

Fot. 29U. Calle Cueva de Siete Palacios. Paramento de idénticas características al anterior y que se encuentra contiguo al mismo. Puede verse tanto los muros que lo conforman como la solería son modernas. Es la más retocada de todo este espacio.

Fot. 30U. Calle Cueva de Siete Palacios. La primera vivienda a izquierda es una continuación de las estructuras de Cueva de Siete Palacios y que se prolonga hasta las que se acaban de describir con anterioridad. Es una prolongación de la misma estructura romana. Los muros que dan a la calle son los mismos que se encuentran en la prolongación de la Cueva. Fueron rotos al abrirse paso por necesidad de ocupación y acceso a las nuevas viviendas. No hubo ocasión de explorar el interior.

Fot. 31U Calle Cueva de Siete Palacios. Vista desde un plano superior para corroborar que lo afirmado en la foto anterior se comprueba aquí: en primer plano está la salida Este de Cueva de Siete palacios, donde se sabe que el muro izquierdo es auténtico romano y que fue roto para abrir paso creando calle. A derecha del primer plano se ve un puerta que indica el acceso a galerías que se continúan hacia la calle Angustias Moderna. Absolutamente todo romano de primer orden. Y el inicio de muro situado enfrente de esta imagen marca la continuidad de las galerías hacia abajo en la calle Cuevas de Siete Palacios que se han descrito poco antes.

Fot. 32U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la fachada norte del inicio de este sector con paramento romano con dos subdivisiones interiores, como se observa en plano. Se ven los restos de muro en el suelo y en el alzado sobre el suelo, con estructuras rotas que unían esta parte con la Cueva. A derecha hay un pasillo artificial que se dirige a Eras del Castillo.

Fot. 33U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la foto anterior precisando el espacio que indica la rotura de estructura, y cuya medida es de 2,50 m, distancia del espacio que señala la división real de las dos series de naves que aquí se inician. 

Fot. 34U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista, desde el SE, de la entrada de la Cueva en este sector: a izquierda, acceso artificial hacia Eras del Castillo; al fondo de la imagen: nave central de la Cueva que se prolonga en sentido sureste; en mismo lugar: anchura tanto de la nave central de la Cueva, como del paso hacia la calle Cueva de Siete Palacios; espacio que se considera prolongación de la nave de la Cueva y que llega hasta el cruce con la calle Angustias Moderna. Y paramento romano del comienzo del sector en su parte noreste.

SECTOR V

PLANO DE LA PRIMERA PARTE DEL SECTOR V

Excavación practicada en un espacio suficiente para poder determinar, al menos, si las estructuras que se van a mostrar se encuentran dentro de los modelos antiguos más abundantes del complejo. La verdad es que no. Son actuaciones y elementos que no muestran unidad. No existen verdaderos muros. Los cortes que se han dado y su posterior análisis dan a entender que lo más relevante no se mueve dentro de las tipologías generalizadas que se vienen registrando en toda la ciudad. El nivel de la zona tiene una cota baja (13 m aproximadamente). La cuatro catas practicadas han dado como resultado la existencia de unas estructuras que se pueden encuadrar más en época cristiano-árabe que romana. Y los materiales aparecidos es un totum revolutum que no invita a establecer una cronología fiable por mucho que se hayan esforzado quienes excavaron. A nos quince metros se encuentran las estructuras romanas de canalizaciones, Aquí también se da algo similar, pero más dentro de un uso doméstico que otra cosas.

Fot. 1V. Plaza del Ayuntamiento. Vista general de los cortes dados en el interior de la casa indicada: cata cuarta, donde se han descubierto dos formas de hogares/desagües; cata con otro de los citados elementos; cata con un elementos circular y resto de muro; en primer plano, muro que enlaza con otro probablemente existente bajo el paramento general del alzado moderno de esta casa; cata donde tan sólo se ha encontrado cerámica descolocada, no estratigráfica.

Fot. 2V. Plaza del Ayuntamiento. Vista parcial de tres cortes: indicación de uno de los hogares en muy mal estado de conservación, a derecha; probable elemento circular de desagüe fecal formado por piedras colocadas de forma circular sin apenas argamasa de revestimiento; desagüe situado en el tercer corte, con una de sus partes revocadas; y hogar en el que se observan tan sólo las piedras de la base, con mal estado de conservación y de mayor tamaño.

Fot. 3V. Plaza del Ayuntamiento. Corte tercero, en donde se puede ver: 1, resto de un desagüe pero muy deteriorado; y elemento considerado desagüe; a derecha aparece un muro de probable origen romano por su fuerte consistencia. Podría decirse que estas estructuras cilíndricas forman parte de los pozos negros que han aparecido en otros lugares de la ciudad moderna como el encontrado recientemente en la calle Morería alta, y en calle Nueva, de idénticas facturas.

Fot. 4V. Plaza del Ayuntamiento. Segundo corte en el que se puede observar: muro de tierra, testigo de separación entre catas; piedras de relleno de muro de tierra; hogar en el primer corte; pozo negro poco más definido, revocado en pared interior.

Fot. 5V. Plaza del Ayuntamiento. Detalle del punto. Cuadrículas de 2 x 2 m con restos de construcción que llega a poca profundidad. Aquí no se ha llegado en ningún punto a la roca madre.

Fot. 6V. Plaza del Ayuntamiento. Detalle de la misma foto, para apreciar la forma en que aparecieron los materiales: todo revuelto.

Fot. 7V. Plaza del Ayuntamiento. Vista de perfil de los dos primeros pozos negros descubiertos.

Fot. 8V. Plaza del Ayuntamiento. Vista de detalle de los dos primeros pozos negros: uno, en la esquina superior izquierda, otro, en la esquina opuesta, pero con una mayor definición. En general, la diferentes formas que se han encontrado podría definir que estos elementos pertenecen a distintas época en esta casas, cosa que explicaría los ligeros cambios de forma y conservación en el tiempo.

Como conclusión de esta parte de excavación de puede afirmar los restos aparecidos en este trabajo son elementos domésticos que se pueden remontar a época medieval y moderna. El fenómeno de pozos negros era lo habitual, y ha aparecido, como se ha dicho, en varias cota de la ciudad. No existía alcantarillado y se usaba este procedimiento. Tampoco existía agua corriente y entonces se recurrió a la construcción de pozos de agua, aunque no potable, pero era muy útil para usos domésticos. Había pozos en Cuesta de la Iglesia, calle Cobertizo, calle San José… Y algunos espacios más.

En tiempos de Roma, en Sexs no existía alcantarillado de aguas residuales de forma generalizada. Tan solo se construyeron en superficie por la dureza de la roca madre. En calle nueva y Majuelo se han detectado canalizaciones que proceden de la parte superior del complejo industrial. Las conducciones de agua potable se hacían con intubaciones dentro de canales como los vistos de Plaza del Ayuntamiento, casa de los Müller-Mateos, en calle Real, en murallas de Levante y cercanías de cueva de Siete Palacios.

Fot. 9V. Calle Real. Edificio con su estructura interna destruida, y donde se ha llevado a cabo una excavación de urgencia bastante completa en cuanto a terreno a analizar.

Fot. 10V. Calle Derrumbadero. Zona posterior del mismo edificio, en donde se incluye otro subsector que también registró muros y gran cantidad de cerámica. Mas adelante se verán conducciones de cerámica romana que se reutilizarán en una moderna panadería. Muros medievales y modernos se han descubierto en el derribo de la estructura antigua de esta calle, que realmente se encuentra más en calle San José que en Derrumbadero.

Fot. 11V. Calle San José. Secuencia de casas viejas de sobre cimentaciones antiguas, a ambos lados, pero la parte izquierda es la que ha dado novedades arqueológicas, como conducciones de agua entubada de procedencia romana, y cuyos paramentos acusan aparejos antiguos. En su parte derecha se ha detectado, cuando se rebajaba el terreno, material cerámico y estructuras de mampostería que no fueron analizadas.

Fot. 12V. Calle San José. En el interior de esta construcción, horno de pan, con motivo de innovación de vivienda han aparecido estructuras muradas que han aprovechado antiguas construcciones para abastecerse de agua necesaria para la industria de pan. Los agujeros que se observan en el muro de la derecha, son los entrantes de las tuberías romanas que desembocaban en una pequeña alberca o depósito de agua. Los elementos de cerámica se ven en parte del alzado de los muros maestros del horno de pan. Y por sus medidas se deduce que son del tipo que usaban los romanos en el alzado de las estructuras romanas.

Fot. 13V. Calle San José. Detalle de la imagen anterior donde se muestran los agujeros en pared donde se encuentran las tuberías romanas a ras del enlucido.

Fot. 14V. Calle San José. Detalle de otro de los huecos por donde circulaba el agua mediante tuberías de cerámica.

Fot. 15V. Calle San José. Vistan frontal donde se encuentra una de las tuberías de cerámica romana. Es probable que esta conducción de agua tenga relación con el canal descubierto den la Huerta de Los Müller-Mateos, que procedía del interior de una de las dependencias del antiguo ayuntamiento de la ciudad. Había en la trayectoria hacia la huerta una deriva que se dirigía hacia la calle San José. Y esto puede ser su explicación.

Fot. 16V. Calle San José. Vista del interior de la tubería de cerámica romana que se encuentra empotrada en el muro del horno de pan. Es un sistema de tubería machihembrada de unos 30 cm de diámetros. Cuando se hizo la foto, aún había agua estancada del tiempo en que funcionaba la panadería moderna. Realmente el canal que se encontraba en el Ayuntamiento formaba parte de la red de distribución hacia la parte de Levante del complejo industrial de Sexs. Y éste, a su vez, recogía en agua, también entubada, del depósito terminal que se encontraba sobre el espacio que hoy ocupa la Iglesia Parroquial, y de esta forma van encajando todos los trozos de conducciones que van apareciendo bajo el suelo de la ciudad moderna superpuesta a la antigua Sexs.

Fot. 17V. Calle Real. A unos 50 m de la imágenes anteriores en Plaza del Ayuntamiento. En el punto central de la calle Real, y más precisamente entre esta calle y la de San José: área de excavación de emergencia, donde se ha descubierto cierto número de estructuras, mezclas entre romano y medieval. Se ven dos grandes cortes con un muro testigo, de separación entre ellos, de un metro de grosor. En el primero han aparecido dos elementos: un arranque de muro en diagonal y, en el extremo del mismo, indicios de un posible pozo negro similar a los de la Plaza. En el segundo corte se puede contemplar cuatro cuadrículas, casi del todo diferentes entre sí: cada una tiene su propia peculiaridad. Pero los muros más relevantes tienen una composición resistente, siguiendo la tradición romana.

Fot. 18V. Vista parcial del área de excavación, donde se pueden ver las cuatro cuadrículas, a las que se va a describir de forma individualizada y, a la vez, en conjunto. De izquierda a derecha se puede ver: muro romano superpuesto a otro más antiguo; probable pileta. Ciertamente no guardan relación los muros romanos con las formas superpuestas. Son el resultado del tiempo en que se produce esta mezcla de estructuras.

Fot. 19V. Calle Real. Detalle de la primera cuadrícula: muro de separación entre ésta y la del fondo, lo que significa una superposición de estructuras, siendo la superior menos resistente. La inferior se ve claramente con aparejo clásico romano, tal como ocurre en Cueva de Siete Palacios con la superposición de muros romanos de distinta época; primer resto de muro en situación estratigráfica; segundo muro en posición estratigráfica con una composición poco resistente; el muro de superficie y perteneciente a la estructura mural superior destruida o reutilizada en tiempos modernos; y por último: muro testigo utilizado como elemento de separación entre los dos cortes. La técnica de  estos muros es romana: opvs incertvm. REalmente aquí se tiene una estratigrafía de muros superpuestos.

Fot. 22V. Calle Real. Detalle del primer corte. En él se aprecia el murete muy deteriorado, que atraviesa casi en diagonal, la cuadrícula. Puede observarse una superposición de estructuras de muros. Los otros elementos que se muestran, son irrelevantes. Pero lo que sí llama la atención es observar sobre el extremo inferior del muro en diagonal, la presencia de unas piedras colocadas de tal forma que conforman una especie de hogar, de las mismas características y proporciones que los vistos en los cortes, como ya se ha indicado. La parte superior derecha tiene restos de estructura de pozo negro, como se ha vista en la Plaza del Ayuntamiento.

Fot. 21V. Calle Real. Detalle sobre la profundidad a que se ha llegado en la cuadrícula primera: 4,70 m. Se ha ido buscando la roca madre y no se ha encontrado probablemente debido a que se encuentra demasiado profunda y genera peligro en la excavación. En ella se observa el inicio de las estructuras de muros más antiguos y, de forma progresiva, la situación estratigráfica de todos los elementos.

Fot. 22V. Calle Real. Detalle sobre la profundidad a que se ha llegado en la cuadrícula segunda: 4,70 m. Como se puede observar, el inicio de los muros romanos se encuentra a escasa profundidad. Este corte muestra, a todas luces, que el material sedimentado es homogéneo. Obsérvese el corte vertical de frente y se comprobará este dato. Hay que concluir que en esta parte del corte no hay elemento romano debido al peligro que conllevaba. Se está en una cota sobre el nivel del mar bastante baja.

Fot. 23V. Calle Real. Segunda cuadrícula separada de la anterior por muro de fondo, en el que se puede observar: muro medieval, divisorio de las cuadrículas, dos a dos; muro romano que separa esta cuadrícula de la anterior; muro romano en posición estratigráfica; muro de tierra, como elemento de separación entre los dos cortes. Realmente puede tratarse de una estructura muy degradada de época de un romano tardío. Si se hubiera perforado con en las cuadrículas anteriores, tal vez se hubiera derrumbado esta parte de la excavación.

Fot. 24V. Calle Real. Cuarta cuadrícula, en la que sólo se pueden analizar los muros que la encuadran; a su izquierda, muro romano con restos de otro bajo él. Al fondo, muro de piedra vista, pero con ligeros indicios de que son romanos. A derecha de la imagen, el corte no da señales de estructura alguna. Es de tierra, lo que indica que hay continuidad en la estructura de fondo.

Fot. 25V. Calle Real. En esta imagen se observa la superposición de muros como los citados anteriormente. Los muros que se ven interceptados no son romanos.

Fot. 26V. Calle Real. Tercera cuadrícula situada junto a la primera: muro de escaso grosor (0,50 m), formando parte de una dependencia que, por ciertos indicios, ha sido una pileta de salazón o similar. Se puede observar la existencia de estuco como revestimiento; segundo murete componente de la misma pieza y con la misma función arquitectónica; suelo de probable pileta de salazón, con capa de pavimento, algo desgastada; elementos añadidos, con posterioridad, a los bordes de esta cuadrícula; revoque original que se extiende ampliando el espacio que debe tener tal elemento. El pavimento que se observa es del mismo material que se puede ver sobre el suelo interior de la cuadrícula, lo mismo que el indicado, y que se puede ver en la esquina superior izquierda de la misma pieza, sobre el murete. Las baldosas de cerámica, visibles aquí, son, sin duda, posteriores y de época árabe.

PLANO DE LA SEGUNDA PARTE DEL SECTOR V

Fot. 27V. Punto de la calle Real, en donde sufre una bifurcación para abrirse en un subsector, donde se halla un complejo de elementos romanos de cierta consideración. A derecha de la imagen existían grifos de agua pública. Esta parte del muro separador de calle, va a registrar una conducción de agua por medio de canalización y que se ha comprobado que es romana. El agua no va entubada, pero no lleva agua ahora, aunque podía haberse reutilizado para las introducir las tuberías modernas.

Fot. 28V. Punto de bifurcación en calle Real. Inicio de las estructuras romanas más importantes, en cuanto a su conservación en este sector: indicación del espacio donde aparecieron formas de muros, cerámicas, cadáveres y un dolivm a izquierda de la imagen; indicación del punto donde se piensa empieza la secuencia de las naves de este sector, al fondo de la imagen a derecha. El fragmento de columna que divide la calle tiene aspecto de haberse usado como miliario. Hay otro en cuesta de la Iglesia. y restos de otros en diferentes esquinas de la ciudad utilizados como guardaesquinas.

Fot 29V. Calle Real. En la imagen se ve, a izquierda, los grifos antes citados (s. XVI-II). Es uno de los puntos que registran el abastecimiento de agua para la población. Pero lo que aquí es de comentar es la aparición del canal romano para distribución de agua que se dirige hacia la zona baja de lo que fue parte de la factoría de salazones. Su estructura consta de los clásicos muretes laterales y cubierta con lajas de piedra. Y, en cuanto a su procedencia, es probable que proceda, como una derivación, de la canalización general procedente del punto distribuidor situado en el interior del antiguo ayuntamiento, punto del que se dirigía a la Huerta de los Müller-Mateos y desde donde, a su vez, se producía una deriva en dirección a calle Real, punto donde se ve la imagen presentada. Pero hay otra posibilidad, ya que en en la misma calle Real, con motivo de remodelación de un establecimiento, justo detrás, aparecieron indicios de canal pero procedente de las cercanías de la estructura de la calle San Joaquín, donde la tradición cuenta que había una canalización que se dirigía hacia calle Real, y que era peligroso por su fuerte pendiente interior.

Fot. 30V. Detalle de la foto anterior donde se observa la estructura del canal y su cubierta. Faltó una exploración más completa sobre su trayectoria en ambos sentidos, tanto de origen como de destino.

Fot. 31V. Calle Baja del Mar. Indicación de estructuras modernas, donde han aparecido indicios de componentes romanos: A derecha de la calle, cuando se practicaron las rebajas para una nueva construcción, en primer plano aparecieron numerosos cadáveres probablemente de época de la guerra napoleónica. Y en cuanto a elementos romanos, se vieron estructuras pertenecientes al sistema de almacenaje, restos de galerías rotas que estaría contiguas a las que se hundieron en una casa vecina al principio de la calle Alta del Mar. También apareció una vasija, tipo dolium, que posteriormente fue reutilizada como depósito de aguas residuales. Y desde este punto hasta la imagen 37V, se van a ver estructuras reutilizadas de forma continuada. A izquierda de la imagen, las casas que se ven muestran en su aparejo indicios de los materiales que fueron usados en su construcción. El aparejo está enmascarado con revestimientos modernos.

Fot. 32V. Calle Baja del Mar. Área donde se tiene elementos estructurales que acusan la existencia de reutilizaciones de construcciones romanas: al fondo derecha, lo que se conserva en su interior son estructuras romanas tipo galería abovedada que se van a ver en mayor cantidad.

Fot. 33V. Calle Baja del Mar. En la casa que precede, en su interior se pudo ver el aparejo de su estructura y se comprobó el uso mezclado de opvs incertvm junto con ladrillos clásicos romanos, pero como casi siempre enmascarado con enlucido modernos, tal como se ve en la imagen presentada.

Fot. 34V. Calle Baja del Mar. Detalle de la misma foto anterior donde se aprecia la técnica romana con su aparejo de opvs incertvm. A izquierda de la imagen se ve el grosor que presenta el muro de fondo.

Fot. 35V. Calle Baja del Mar. Aspecto actual de la parte externa del lugar donde se encuentran las naves romanas. La estructura de la fachada ha sido fuertemente retocada, aunque en algunos de sus puntos se observa el grosor de los paramentos que se verán en las siguientes fotos.

Fot. 36V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Ampliación del espacio señalado en la toma anterior, para indicar el recorrido que va a experimentar la alineación de naves que hay dentro de tales estructuras. Los muros de la calle Cerrajeros tienen un aparejo muy similar a los que se van a ver con revoque en el interior de las naves. Pensamos que esta calle es artificial y que fue creada mediante una selección de formas romanas por parte del elemento árabe. Realmente se ignora el uso que le dieron los árabes. Se han examinado, tiempos atrás, las estructuras murales y distribución interna de las casas, al otro lado de la calle, y sus muros tenían los mismos componentes que aquí se ven. Todo este espacio ha sido totalmente modificado.

Fot. 37V. Calle Baja del Mar. Desde el interior de la vivienda a que pertenecen o se encuentran la secuencia de naves romanas, se encuentra esta forma abovedada. En sus estructura se ve el uso del ladrillo clásico romano, la forma arqueada del inicio de la entrada y el agujero central en la cubierta, tal como las demás bóvedas de la galerías romanas. Su altura es de 3x 3 x 4 m aproximadamente. La técnica constructiva es el opvs latericivm.

Fot.38V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Una vez situados en el interior de la casa, aproximadamente a tres metros de la línea de calle, justo en el espacio que hoy tiene el patio interior, según se entra, a izquierda, se puede ver la primera nave romana: sistema de bóveda construida con la técnica del opvs latericivm y cuyos componentes son idénticos a los usados en el sector K; indicación de una agujero respiradero-entrada en el centro de la bóveda, componente usual en este tipo de estructuras; y muro de cierre, retocado fuertemente en época árabe.

Fot. 39V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Paramento romano modificado abriendo en él una puerta de estilo árabe, arco califal. El arco no es una nueva construcción superpuesta a la pared del muro romano. Sus medidas son similares a las de la puerta de acceso moderno. El ladrillo usado no es el modelo romano sino el árabe, más delgado.

Fot. 40V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Detalle sobre la foto anterior, en el que se aprecia la existencia del arco de herradura en la entrada, llevado a cabo mediante la alteración del muro maestro de la nave romana y se observa que el ladrillo usado desde otro punto de vista es el romano y no el árabe. También la existencia de un tragaluz-respiradero.entrada romana, antigua abertura romana, en el centro de la bóveda: anchura del arco de herradura árabe; indicación del aparejo romano que forma la estructura general de todo este conjunto de naves encadenadas; abertura de la parte superior de la bóveda romana, convertida en lucernario, pero que, en origen, era el acceso a estas naves.

Fot. 41V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Detalle sobre la foto anterior para indicar la existencia de la nave tras la puerta con arco de herradura. En ella se observa el tragaluz en el centro del techo con forma de lucernaria, bóveda romana rebajada, y paso hacia la siguiente nave.

Cuarto espacio ocupado por una de las naves que conforman este conjunto. Aquí, al igual que en la nave anterior, se puede observar la modificación llevada a cabo en la bóveda: se han empotrado sobre las esquinas de las bóvedas unos elementos arquitectónicos similares a pechinas, rellenándolos posteriormente de tal forma que la nave, que originariamente es de medio cañón, se ha convertido en casi hemisférica.

Fot. 42V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Se observan las bóvedas reformadas convertidas en casi rebajadas romanas. Y el paso de una nave a otro se hace rompiendo la estructura antigua romana.

Fot. 43V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Detalle sobre la foto anterior, para indicar: técnica con que se ha levantado el sistema de naves, usando la piedra como elemento fundamental; existencia del hormigón como elemento de revoque o enlucido; abertura romana para abrir paso entre los distinto compartimentos de este conjunto de naves abovedadas. Este agujero en la bóveda de la nave, ha sido transformado en lucernaria central.

Fot. 44V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. A partir del punto anterior (43V), hay una secuencia casi sin explorar, y que no ha sido reutilizada por el elemento árabe, como las anteriores sí lo fueron. Obsérvese cómo los muros, rotos para abrir paso, ya no muestran el uso del ladrillo, ni el perfil del corte dado sobre el paramento es homogéneo, sino roto indiscriminadamente, con el único motivo de comprobar, por curiosidad, hasta donde llega el sistema: muro romano roto, con revestimiento de época medieval; paramento de cierre de la pequeña nave existente entre 42V-43V con indicación de la anchura del paso hacia otras naves. Pero, obsérvese cómo las naves se suceden a través de los espacios rotos recientemente, en el que se pueden ver alineados dos tramos más de naves romanas.

Fot. 46V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Rotura intencionada para poder acceder a las dependencias interiores del final supuesto de este conjunto de naves encadenadas: indicación de la dirección que siguen las estructuras; corte dado por los ocupantes medievales, creando lo que parece un muro de época, siendo un paso totalmente artificial.

Fot. 46V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Parte final del sistema de galerías romanas que muestra lo explorado hasta el momento. Aquí termina lo que se ha descubierto hasta ahora, pero que se continúa en dirección a calle Alta del Mar. El hecho es que en las viviendas colindantes, cuando fueron modificadas por necesidad, aparecieron los restos de estructuras a nivel inferior por la variabilidad del terreno. Aquí sí se encuentra la roca madre.

Fot. 47V. Calle Alta del Mar. La parte derecha de la imagen, a lo largo de la cuesta se encuentra una gran serie de galerías similares a las que se han descrito antes y que se encuentran en conexión con todo lo visto. Se ha podido comprobar, sobre todo en la parte superior de la cuesta, donde la última de las casas sufrió, años atrás, hundimiento de toda su base. Ello fue debido a las galerías que se encuentran debajo. Todas estas viviendas, tanto a un lado como a otro, se encuentran situadas sobre las estructuras primitivas romanas. Así que tuvieron que calzar toda la base con hormigón moderno.

Esto demuestra que la las estructuras romanas se encuentran casi todas en superficie o bajo tierra u que se han utilizado bien para formas nuevas casas o han sido destruidas. Lo más importante ha sido todo lo que los romanos dejaron al marcharse cuando el Imperio se desmoronó.

SECTOR X

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Fot. X. Situación de la zona costera de Almuñécar a finales del siglo XIX: camino actual del Paseo Prieto Moreno; terraplén artificial de barrera ante la playa. Edificios más antiguos.

(Foto muy antigua del Paseo Marítimo y Playa de Puerta del Mar). 

Fot. 2X. Paseo del Altillo en sus inicios. Detalle para precisar mejor esta barrera de escombros y arena. El mar en época de temporales penetraba en casi toda la zona baja de la ciudad. Las edificaciones de la parte central de la imagen guardan en sus cimientos los restos de la antigua muralla romana, elementos que se mostrarán en el último capítulo de esta exposición. Al fondo derecha de la imagen se puede ver el espacio por donde se producía los desagües más recientes, cuando ya había algo de alcantarillado. Se encuentra en la zona llamada Puerta del Mar, ya de fecha relativamente reciente.

Fot. 2X. Grabado de la Puerta del Mar. Se refleja en él la puerta de acceso (arco) y a su lado una hornacina donde se encontraba una imagen de la Virgen del Rosario que se distinguí porque llevaba en su mano una rosa. De ahí nace en el nombre de la Plaza de la Rosa, por la flor que la Virgen llevaba en su mano.

Fot. 3X. Plaza de la Rosa. En el centro de la imagen se encuentra el punto por donde se entraba desde la playa y por eso se llamaba Puerta del Mar. Hubo un tiempo en que ese paso no hace muchos años se podía ver parte de la construcción antigua de esa paso marino. Fue reutilizado como garaje hasta que se construyó el edificio que ahora se ve. Esa cancela tapa realmente el espacio por donde se extendía el trazado de la Puerta del Mar. Y justo a su lado se encontraba la muralla que protegía de los golpes de los temporales marinos.

Fot. 4X. Plaza de la Rosa. El elemento que apareció a consecuencia de los rebajes para las nuevas construcciones, dio como resultado la aparición del conducto que formaba la Puerta del Mar. y que se puede observar con claridad. Es una construcción en forma de canal con cubierta rectangular que encaja con la imagen presentada en el grabado sobre la Puerta del Mar. La estructura no es romana y menos aún los materiales utilizados. Se consideran árabes. Pero que los sillares que se encuentran debajo del antiguo Cine Coliseo, sí son romanos. Lo que quiere decir que en época romana se protegían también de las tempestades del mar.

Fot. 5X. Plaza de la Rosa. Imagen tomada del interior de una vivienda en la plaza. En ella se puede ver la muralla y con poca claridad los elementos que la componen. Este lienzo se extiende en sentido oeste pasando por el citado cine Coliseo, donde se ha detectado los sillares calizos de los cimientos de la muralla, imagen que se verá en el Sector Z. Pero aquí se observa una muralla que termina con la hilada de almenas y aspilleras como se va a ver, pero su adarve probablemente ha sido eliminado para ganar espacio modernamente. Se puede considerar que es una estructura árabe-moderna, pero con cimientos romanos, como se ha afirmado antes.

Fot. 6X. Plaza de la Rosa. La muralla almenada vista desde un alto: contramuro adosado como elemento contrafuerte; almenas tipo medieval-moderno.

Fot. tX. Plaza de la Rsa. Imagen de la parte interior del sistema almenado de la muralla donde se aprecian almenas y aspilleras algo inclinadas y bastante cerradas en el ángulo de tiro defensivo.

Fpt. 8X. Plaza de la Rosa. Vista de la dimensión vertical de las almenas de la muralla. Las aspilleras se encuentran algo separadas.

Fot. 9X Avenida de Andalucía. Calle que delimita la parte de la estructura romana con el mar. En el levantamiento de estas viviendas se ha detectado gran cantidad de material romano, probablemente perteneciente a la factoría de salazones de esta parte del núcleo industrial. Al fondo izquierda de esta imagen se encuentra un espacio, ya construido, donde apareció un elemento de probable zona portuaria dada su forma y consistencia. Ciertamente no pudo ser destruida y quedó enterrada formando parte de los cimientos de la construcción.

Fot. 10X. Calle Bilbao. Perspectiva del espigón, y observación de cómo se introduce bajo las estructuras de los bloques modernos, indicándose, con ello, que es mayor de lo que en este plano nos presenta.

Fot.11X. Calle Bilbao. Espigón de puerto indicado en la foto anterior. No se pudo destruir y quedó bajo los cimientos de los bloques de casas.

Fot.12X. Encuentro de la zona Plaza de la Rosa con Baja del Mar, punto la más baja cota de toda la ciudad: lugar donde se han detectado elementos romanos en las cimentaciones abiertas para las nuevas casas y espacio donde existen restos romanos bajo tierra, a escasa profundidad; y dando a la calle Alta de Mar aparecieron gran cantidad de muros pertenecientes a una estructura industrial. Se hallaron algunas monedas, y materiales cerámicos.

Fot. 13X. Plaza de la Rosa-Aduana Vieja. Espacio completo donde se han detectado restos señalados en la foto anterior destacando la indicación de la zona donde se han abierto los agujeros de las zapatas, en los que se han hecho patentes los muros de estructuras romanas; y lugar donde se encontraba la tercera parte, con arco de apoyo, de la Puerta del Mar. 

Fot. 14X. Plaza de la Roza-Aduana Vieja. En esta zona existió un cine de espacio abierto. Aquí se vio, cuando hicieron las zapatas de la nueva construcción, un alfar romano, gran cantidad de cerámica romana y árabe y una verdadera cadena de tinajas de gran tamaño similares a los tipos conocidos como dolivm, de los que se conservan en casas particulares.

Fot. 15X. Plaza de la Roza-Aduana Vieja. Operario excavando para extraer una de las vasijas grandes que aparecieron en casi todas la zapatas abiertas para montar los pilares de la nueva construcción.Fot. 8X. Plaza de la Rosa. Detalle de uno de los agujeros abiertos para la colocación de zapatas, y en cuyos laterales se han dejado ver los muros romanos.

Fot. 16X. Plaza de la Rosa. Recinto donde aparecieron restos romanos y árabes. Extracción de una tinaja. Restos de un horno de cerámica romano, tinajas tipo dolium, de fabricación árabe (3 piezas) y numerosos restos de material cerámico romano y árabe. La fecha aproximada de estos hallazgos tuvo lugar en los años 60s.


 

SECTOR Y

RELACIÓN PLANIMÉTRICA

ALZADO DEL DEPÓSITO TERMINAL DEL ACUEDUCTO ROMANO

PLANTA DEL DEPÓSITO TERMINAL DEL ACUEDUCTO ROMANO (ÁREA DE LA ACTUAL IGLESIA PARROQUIAL)

RELACIÓN FOTOGRÁFICA

Fot. 1Y. Calle del Aire. Detalle para destacar que los restos de base de la construcción romana que aquí existió debieron prolongarse hasta cerrar probablemente toda la calle del Aire que queda a espaldas de la Iglesia.

En este espacio, como se ha dicho antes, se encontraba el depósito terminal del acueducto romano de Sexs. Fue ya en el siglo XV cuando debió construirse la nueva iglesia parroquial. Fue derribado el depósito y en su lugar se construyó la actual iglesia. Los materiales de la demolición fueron reutilizados en el levantamiento de la misma. Hoy puede verse en el aparejo externo con toda claridad. Los árabes describieron bien la estructura de su alzado. Según sus cálculos, el depósito debió tener aproximadamente unos 25 m de altura. Como la cota base es de 25 m, la parte del depósito más elevada, podía alcanzar los 50 m. Y de esta forma se producía un equilibrio de presión hidrostática entre el depósito de la Santa Cruz, que se encontraba en la cota 50, y la cota 50 de la iglesia, a una distancia de un km aproximadamente, con lo que la presión del agua, que no pasaba de un 5%, no rompiera el equilibrio y no sufriera a consecuencia de la diferencia de niveles o presión hidrostática. La cota del depósito permitió distribuir el agua a todos los niveles desde esta altura. Para ello fue necesario la entubación de los canales que van a ir apareciendo en toda la periferia de la factoría emplazada en el área de la industria de salazones del complejo romano.

Fot. 2Y. Calle del Aire. Primer plano de la parte superior de esta secuencia de estructura romana: primer tramo de muro romano retocado y que ocupa la parte norte del alzado del depósito romano; y desde el punto más elevado: altura que ha debido ser eliminada en el rebaje producido para el levantamiento del alzado de la Iglesia. Se considera que esta altura ha debido alcanzar, por lo menos, a la vista del fuerte desnivel entre los puntos de arriba y el de abajo, aproximadamente los 7 m. E decir: aquí se ve que la iglesia utiliza como base la parte baja del aparejo del depósito y se observa que los materiales romanos están a la vista con el alzado de la iglesia justo encima. Los sillares que formaban parte de las esquinas del depósito, han sido reutilizados en toda la periferia, y al mismo nivel de altura sobre el actual suelo en el que se asienta.

Fot. 3Y. Calle del Aire. Detalle sobre la parte superior de los cimientos romanos de la Iglesia, para remarcar la rotura que sobre el aparejo se ha practicado. Los sillares que la primera parte del alzado pertenecen a la antigua Torre de Descarga del acueducto romano, situada en este lugar de la ciudad. Los cimientos, de opvs incertvm, hoy están tapados y camuflados. El opvs quadratvm se ha utilizado en todo el alzado del depósito.

Fot. 4Y. Calle del Aire. Detalle de la toma anterior, con el fin de exponer que la diferencia entre los puntos aquí indicados, dan señales más que suficientes para mostrar que se trata probablemente de toda una base de opvs caementicivm, para equilibrar el desnivel entre las alturas opuestas por el desnivel del terreno. La diferencia de proyección sobre la calle, explica, en cierto modo, que haya sido roto el aparejo romano, con el fin de dar homogeneidad y que no desentone, ni dé muestras de que la Iglesia carece de cimentación propia, recortando para ello todo el espacio de esta base cuanto sea necesario a fin de conseguir ofrecer un aspecto de estructura única.

Fot. 5Y. Calle del Aire. Perspectiva de la parte posterior de la Iglesia. Obsérvense los restos de aparejo romano sobre la base de la misma. Se piensa que la Iglesia ocupa lo que realmente fue el espacio del depósito y la torre de descarga. A partir de este punto se deja ver que el depósito llegaba en su base hasta este punto, y que se comprobará a continuación con otras imágenes de estos límites a poniente de la iglesia. 

Fot. 6Y. Calle Parra. Cimientos del Oeste de la Iglesia. Situados en la vertiente de Poniente de la Iglesia. En este espacio se puede observar estructura de opvs incertvm y caementicivm en toda la base del subsector. Se piensa que el pasillo que se ve es totalmente artificial. Ello lo prueba la no existencia de línea de fachada; punto donde se aprecia la total inexistencia de paramento romano externo; uso del antes citado podivm de piedra toba, base moderna con con materiales procedentes del derribo de la torre de descarga del depósito terminal; consideración del espacio que se piensa no existió hasta que fue roto el sistema romano.

Nota adicional: cuando se repusieron recientemente las solería del interior de la iglesia, se pudo ver cómo los muros de la misma se montaban sobre los muros romanos, sobresaliendo del suelo actual aproximadamente 20 cm. Al día siguiente volví para tomar medidas y fotografiar y me encontré con la desagradable sorpresa de que los albañiles habían tapado aquellos salientes muros romanos y no pude tomar fotos ni medidas. Les habían ordenado que taparan aquello después de notar mi presencia. Pero los muros siguen ahí enterrados.

Fot. 7Y. Calle Parra. Cimientos del oeste de la Iglesia. Detalle de las fotos anteriores para hacer ver el uso de la piedra toba en el perímetro del edificio y la base sobre la que se apoya. Obsérvese el segundo nivel de estos cimientos para comprobar que son sillares de piedra toba romanos reutilizados.

Fot. 8Y. Calle Parra. Cimientos del oeste de la Iglesia. Perspectiva donde se amplía la visión de conjunto de la vertiente de Poniente: indicación de hasta dónde llegan el opvs incertvm y el caementicivm; línea mínima de la base, de opvs caementicivm; observación de que en el alzado de la Iglesia el uso de la piedra toba alcanza los dos metros de altura en todo su perímetro. El muro-base ha sido retocado en parte y se ve cómo se monta el aparejo de la iglesia sobre el muro romano en la base.

Fot. 9Y. Calle Fuentenueva. Atrio de la iglesia. Parte oeste. Cimientos romanos del atrio de la Iglesia. Detalle sobre la toma en el punto de cierre, donde apreciamos: altura, al exterior, que conserva la base romana; espacio abierto considerado artificial. Evidentemente el espacio del atrio era mayor de lo que se ve.

Fot. 10Y. Calle Fuentenueva. Atrio de la iglesia. Cimientos romanos del atrio de la Iglesia. Se ve la zona baja del alzado del actual atrio de la Iglesia, en la parte suroeste. Se puede igualmente contemplar lo que queda como testigo de la base de opvs caementicivm e incertvm. Todo parece llevarnos a admitir que lo que se puede analizar no es un sistema de muros en esta concreta zona, sino más bien la rotura de una plataforma de soporte del gran depósito terminal que ha debido existir sobre todo este material. No se detecta ningún dato sobre una línea precisa de muro externo, para poder delimitar lo que realmente ocupó tanto el depósito como la torre de descarga del mismo.

Fot. 11Y. Calle Fuentenueva. Cimientos romanos del atrio de la Iglesia. Detalle sobre la toma precedente, para indicar cómo se ha roto la estructura romana con el fin de hacer comunicables todos los accesos planificados a propósito de la construcción de la nueva Iglesia Parroquial.

Fot. 12Y. Calle Fuentenueva. Cimientos romanos del atrio de la Iglesia. Ampliación de detalle sobre la foto precedente para anotar la inexistencia de línea de aparejo externo, lo que lleva a corroborar que, cuanto se viene afirmando de que todo este espacio, constituía una plataforma de grandes proporciones destinada a montar sobre ella todo el sistema de abastecimiento hídrico, fuente de alimentación de todo el complejo industrial de Sexs.

Fot. 13Y. Línea de calle moderna, en la Avenida de Cala, donde se pueden diferenciar bien dos espacios o lienzos de muralla: a derecha, tramo en buen estado de conservación, pero en los interiores de las viviendas; tramo reutilizado y estrechado con las construcciones modernas que se le han adosado. Estas fachadas modernas no hacen más que seguir el trazado de la muralla antigua apoyándose sobre ella para construir.

Fot, 14Y. Avenida de Cala-Carrera de a concepción. Lo más destacado de esta imagen es la existencia de la muralla formando parte de lo propia estancia-bar. A la derecha los ventanales están construidos aprovechando la muralla, que alcanza el metro y veinte centímetros. Este lienzo mide unos 8 m aproximadamente. Esto ya no existe con las remodelaciones modernas.

Fot. 15Y. Avenida de Cala. Lienzo de la muralla a izquierda con una longitud aproximada de 200 m. Es continuación del tramo visto en el lienzo de muralla dentro de un bar.El portón a izquierda muestra parte del grosor de la muralla que fue reducida por necesidad e espacio.

Fot. 16Y. Avenida de Cala. Tercer tramo del espacio ocupado por la muralla árabe. Sobre la esquina derecha existía un típico bar en el que se podía comprobar la anchura de la muralla porque se encontraba a la vista. A izquierda se practicó un rebaje de terreno para nueva edificación. Se pudo comprobar la existencia de limo con una profundidad de más de cinco metros de potencia. No se pudo averiguar más por falta de exploración profunda. Posiblemente se habría encontrado arna de playa, como ocurre en la zona de carretera de Málaga.

Fot. 17Y. Avenida de Cala. A izquierda de la imagen se encontraba la muralla perimetral que llegaba hasta la Puerta de Vélez. El aparejo de estas construcciones se encuentra montado sobre la ruina de la muralla. Debido a ello y por su altura, se hizo necesario hacer un acceso elevado, ya que hay desnivel entre Avenida de Cala y Calle Vélez. Al final de este tramo, con motivo de derribo de casas, han aparecido también muros romanos más propios de estructuras industriales que defensivos.

Fot. 18Y. Avenida de Cala. Imagen de detalle de uno de los accesos elevados de las casas de este tramo de calle. El desnivel llega a los dos metros del suelo y calle Vélez.

Fot. 19Y. Cruce entre Avenida de Cala y Carril hacia río Seco (aún sin nombre). Punto donde finaliza la expansión de la factoría del Majuelo: de frente: edificio del que se ha comprobado que sus cimientos tienen estructuras romanas debajo; y en primer plano: restos de muros romanos como punto final de la factoría del Majuelo, en su expansión hacia el Norte.

Fot. 20Y. Cruce entre Avenida de Cala y Carril hacia río Seco. Solar del antiguo cine Galiardo. Detalle de la foto anterior para observar su técnica de opvs incertvm y la dimensión del muro romano descubierto.

Fot. 21Y. Cruce entre Avenida de Cala y Carril hacia río Seco. Solar del antiguo cine Galiardo. Detalle de la misma foto anterior para observar su profundidad que alcanza más de los dos metros. No se llegó a la roca madre. Esta circunstancia sólo se da en la periferia por el desnivel de los terreno que fueron invadidos por el aluvión con el paso del tiempo.

Fot. 22Y. Callejón de la Najarra. (Avda. de Europa). Situados en un área muy cercana a la llamada Puerta de Vélez, denominada Callejón de la Najarra, inicio y a la vez fin de la factoría de salazones del Majuelo: espacio donde se han podido detectar numerosas estructuras industriales pertenecientes a dicha factoría en sentido norte; a derecha ocurre otro tanto. Ahí se han encontrado muchos materiales que han hecho desaparecer por miedo a la prohibición por hallarse en terreno arqueológico.

Fot. 23Y. Avenida de Cala. Podivm de acceso a vivienda asentada sobre la doble muralla romana, cuyos restos aparecen más abajo.

Fot. 24Y. Avenida de Cala.  Perspectiva de la muralla en dirección a la llamada Puerta de Vélez. Las casas que se ven están asentadas sobre la base de la misma. Por el lado opuesto ha sido necesario el levantamiento de podios y escaleras para poder superar ese resto de muralla que soporta las casas en toda esa alineación.

Fot. 25Y. Avenida de Cala.  En esta perspectiva continuamos indicando la secuencia rota de la línea de muralla medieval árabe. En el primer plano del espacio que se indica en la foto existía, hasta hace muy poco, un lienzo de muralla sin más revestimiento que la cal sobre el aparejo antiguo. Su grosor alcanzaba 1.2 m.
Ignoramos la profundidad sobre todo a derecha. A izquierda se encuentra el terreno con un nivel de limo que supera los 10-20 m. Difícil lo tienen los árabes para mijar en suelo firma la gran muralla perimetral defensiva que se necesitaba para seguridad de la plaza.

Se sabe que lo que es entorno antiguo gozo con el tiempo de varios anillo de murallas perimetrales concéntricos. Unos, en niveles superiores, otros, en niveles medios, y finalmente sobre la cota 13, que es la altura que se da sobre la entrada del acueducto romano de la zona de Carrera de la concepción.

Fot. 26Y. Avenida de Cala. Perspectiva de línea de calle donde el murallón medieval ha desaparecido, aunque hasta hace poco se conservaba un tramo pequeño del mismo.

Fot. 27Y. Avenida de Cala. La Parte derecha de la imagen muestra una secuencia de muros elevado que se han montado sobre la muralla perimetral del casco antiguo de la ciudad.. El grosor llega a alcanzar un 1,2 m, aunque ha sido disminuido por los propietarios de las casas para ganar espacio. Es parte de la muralla árabe.

Fot. 28Y. Avenida de Cala y cruce con Carrera de la Concepción. Espacios internos del punto 27Y,1, donde se puede comprobar la anchura de murallón, conservado en su totalidad y que alcanzaba 1,20 m de grosor. Hoy día está totalmente destruido.

Fot. 29Y. Carrera de la Concepción. Zona donde se quiere hacer resaltar que la estructura de construcciones romanas se encuentra a escasa profundidad, casi al mismo nivel del actual piso. En la salida hacia Málaga se pudo comprobar la existencia de muros romanos profundos cercanos a lo que hoy es río Seco. En nuevas edificaciones se pudo comprobar la categoría de los muros hallados. En el movimiento de tierras se produjo un accidente que causó un siniestro en lo obra a causa del desprendimiento de un muro de cierto tamaño.

Fot. 30Y. Carrera de la Concepción. Aspecto deteriorado del paramento romano en donde se observan las concreciones provocadas por el enterramiento a que ha estado sometido.

Fot. 31Y. Puerta de Granada. Estado de la muralla tras la realización del rebaje practicado. Todo esto se encuentra bajo los cimientos de la Casa de la Cultura. Como la excavación se practicó se detenerse a ver con cuidado lo que estaba apareciendo, fue imposible determinar la procedencia y recorrido de estos muros, ni siquiera la forma de su aparejo. Su conexión con los elementos romanos y árabes es imposible de determinar. Se pude ver muro y algo de torreón.

Fot. 32Y. Puerta de Granada. Muralla medieval y estructura de hormigón romano. El sentido que se observa en su trazado le hace conectar con las estructuras conservadas en el tramo final de la Avenida de Cala. En esta imagen se ve una especie de opvs caementicivm, probablemente relacionado con el sistema de canalización del sifón del acueducto; línea de muralla; espacio donde la muralla experimenta un giro a izquierda, ligero, para continuar en dirección hacia el punto antes indicado.

Fot. 33Y. Cuesta del Derrumbadero. Esta imagen muestra, a izquierda, una fuerte pendiente provocada por la propia estructura rocosa del subsuelo, por donde ha debido pasar la muralla perimetral que se dirigía hacia el Callejón de Valdivia (Avenida de Madrid), separando lo que se conocía como Huerta de los Frailes, hasta empalmar con la muralla perimetral romana en la zona de Plaza de la Rosa. Se considera romana porque en las construcciones que se llevaron a cabo muy cerca de la Huerta de los Müller-Mateos, no se pudieron hacer zapatas en su cimentación, dada la dureza que presentaban. Hoy se encuentran esos muros soterrados sin tocarlos por la misma razón que el material de puerto aparecido en la calle Bilbao.

Fot. 34Y. Cuesta del Derrumbadero. Indicación del muro de contención perteneciente al depósito adicional que se encontraba junto a la Torre de descarga o Depósito Terminal situado en la zona donde se encuentra hoy la iglesia parroquial. Se extiende a lo largo de unos 50 m, aproximadamente. Su altura es imprevisible, dado el revestimiento moderno que ha sufrido. En la pared donde se ha localizado ese muro, se ha puesto al descubierto, de forma espontánea, el aparejo romano interior, que, a su vez, es la forma externa del muro romano, como se verá a continuación.


Fot. 35Y. Cuesta del Derrumbadero. Detalle de la imagen anterior para hacer resaltar el uso de la piedra y del cemento romano usados en la mampostería. Todo se encuentra enmascarado por el revestimiento moderno que se ha desprendido porque la argamasa moderna estaba formada por arena de playa con salitre, causa de su deterioro.

Fot. 36Y. Cuesta del Derrumbadero. Aspecto que presenta la gruesa capa de revoque moderno adosada a la estructura de muro romano: capa de argamasa moderna; aparejo romano de opvs incertvm. Al fondo se observa una estructura más resistente que no se pudo explorar.

Fot. 37Y. Calle Angustias Vieja. Aspecto de la misma sección de muralla, donde ya se ha levantado la Casa de la Cultura, con la eliminación de los restos de muralla que aquí se pueden apreciar. Debajo de este espacio aparecieron enterramientos romanos y medievales modernos.

Fot. 38Y. Calle Angustias Vieja. Espacio noroeste de cierre de la muralla de circunvalación de la ciudad medieval. Aquí, donde se indica, la muralla ha sido destruida hasta los mismos cimientos.

Fot. 39Y. Calle del Derrumbadero, artificial, ya que en este punto debía cerrarse, debido a la existencia de un murallón de circunvalación, que se verá a continuación: espacio de calle artificialmente abierto; indicación del punto (segunda puerta a derecha) por donde se entra en casa moderna que tiene en su interior un torreón de tierra prensada, similar al visto en el sector T. Dicho torreón da sobre el talud, de no mucha altura, sobre la actual carretera de circunvalación que forma hoy la Avenida de Madrid.

Fot. 40Y. Esta zona se denomina Cuesta del Derrumbadero. A izquierda se encuentra la finca donde se han hallado varios elementos de la arquitectura romana. Sujetando todo el sistema, debajo se encuentra el murallón de contención que forma parte de la muralla de circunvalación. A derecha de la imagen hay estructuras domésticas modernas que han reutilizado materiales romanos en sus alzados y, justo en el punto que se indica, se inicia el muro de contención de un probable depósito de agua, complementario al de la Iglesia, que se encuentra al lado del templo.

Fot. 41Y. Tramo de la calle Cuesta del Derrumbadero, junto a la Huerta de los Müller, donde se indica una secuencia de casas relativamente modernas, que se apoyan en la estructura posterior, formada por los restos de la muralla de circunvalación.

Fot. 42Y. Indicación en esta calle Derrumbadero de la secuencia de casas apoyadas a ambos lados sobre los restos romanos preexistentes. Todos se encuentran a nivel bajo, por donde pasa una derrama del canal de distribución situado en una zona destruida del antiguo ayuntamiento de la ciudad.

Fot. 43Y. Espacio del antiguo recinto de la Puerta de Granada, de la sólo se podían apreciar vestigios en algunas viviendas sobre la empinada cuesta. Esta entrada podía tener cierta relación estratégica con la configuración del acceso, según se entra viniendo desde el barrio de San Sebastián, con su característica forma en zig-zag. Aquí se observa: pendiente con fuerte desnivel que debe ser superado por el sistema de arribada del canal del sifón procedente y a través del último tramo de puente del acueducto romano; espacio libre forzado por la necesidad de abrir paso hacia la ciudad medieval.

Nota. Los antiguos habitantes de la ciudad cuentan y se sabe por tradición oral, que este acceso se encontraba precedido por una vaguada de cierta profundidad. Se cree también que las aguas de río Seco llegaron a pasar por aquí, aunque se considera muy difícil por encontrarse con la estructura del acueducto romano. Y que río Seco pasaba por aquí no se duda, pero cuando se producían desbordamientos del mismo, lo cual ha provocado daños cada vez que se producía. Incluso recientemente se siguen repitiendo.

Fot. 44Y. Callejón de Valdivia (Avenida de Andalucía). Huerta de los Müller-Mateos. Resto conservado de la antigua muralla medieval de circunvalación de la ciudad, probablemente montada en estructuras previas pertenecientes a la supuesta factoría de salazones de Levante. Se trata de una mezcla de estructuras.

Fot. 45Y. Avenida de Andalucía. Detalle de la perspectiva anterior para precisar mejor los datos sobre medida y aparejo. Hacia la derecha de este muro, se han conservado hasta no hace muchos años, restos de muralla sobre roca madre, cuando aún no se había construido obra moderna sobre esta zona. También se conservaba un torreón, que ha quedado dentro de una vivienda en calle Derrumbadero. 

Fot. 46Y. Avenida de Andalucía. Huerta de los Müller-Mateos. Aparejo romano, prolongación del visto en la foto anterior. En él se ve una abertura que pertenece a un canal de conducción de agua para la probable zona de piletas de salazones situada en este lugar. Lo extraño es el hecho de que su bocana aparezca cegada desde tiempos antiguos.

Nota. Se tiene información de su existencia por un señor que experimentó su existencia haciendo el recorrido de su trayectoria y que, partiendo desde una habitación del ayuntamiento, llegó a salir él y otros, por ese canal.

Fot. 47Y. Avenida de Andalucía. Huerta de los Müller-Mateos. Vista del canal de conducción de agua que, procedente de la zona y del antiguo Ayuntamiento, e Iglesia parroquial actual, desemboca en un ramal de la misma sobre esta huerta. Este canal pasaba por la antigua letrina del viejo ayuntamiento. Detalle sobre la foto anterior para hacer notar el aparejo de opvs signinvm de sus muretes laterales. Al fondo se observa el paso del canal que continúa a través del subsuelo de la calle Derrumbadero. El suelo del canal está completamente desgastado por la erosión. La cubierta está formada por lajas de piedra pizarrosa. Se puede observar que el fondo del canal tiene una derivación que discurre en sentido calle Real.

Fot. 48Y. Avenida de Andalucía. Huerta de los Müller-Mateos. Resto de una tubería doble, de cerámica romana, que formaría parte de la red de distribución de agua en esta zona. Apareció en a removida de terreno cuando se estaba rebajando para crear los cimientos. Su forma deja ver que era muy resistente para poder soportar fuerte presión.

Fot. 49Y. Avenida de Andalucía. Huerta de los Müller-Mateos. Capitel romano de estilo corintio. Sus medidas aproximadas son 75 x 40 cm. Se localizó en un garaje dentro de la nueva construcción, hecho que hace ver que formaba parte de una estructura arquitectónica de relevancia, como la existencia de un foro o templo romano. Sin duda que se ha perdido mucho material que formaba parte de esta supuesta estructura.

APARTADO AÑADIDO DE TRABAJO COMPLEMENTARIO

Fotos 62Y a 94Y. Tramo del acueducto romano desde el canal de la Santa Cruz a los Grifos de la Carrera de la Concepción. Y junto a él, termas romanas.

Fot. 62Y. Carretera de Jete. Tramo final del acueducto romano de la ciudad, formado por dieciocho arcos, de los que faltan cuatro. La parte superior, por donde discurría el canal, ha sido destruida a través del tiempo, sobre todo en época de los musulmanes, en que el acueducto fue totalmente abandonado.
 

Fot. 63Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Fase de excavación. En esta foto se muestra la parte superior del acueducto dejando bien claro que el canal por donde circulaba el agua entubada ha quedado totalmente arrasado.

 

Fot. 64Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. La totalidad del canal de los arcos se encuentra derruido, y sólo los arcos, menos cuatro de la  parte central, se ven completos. El canal superior del acueducto estaba cubierto con estructura de medio cañón y el agua discurría entubada por su interior.

Fot. 65Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Esta foto muestra la parte terminal de entrada del acueducto en la ciudad moderna, donde se observan siete arcos. Se sabe que el acueducto continuaba en sentido hacia la Iglesia, creando un vaguada de ciertas proporciones cuando esa parte fue destruida para la nueva carretera. Es evidente que continuaba probablemente con unas conducciones de aguas entubadas, que llegarían hasta la Torre de descarga, situada en el emplazamiento de la actual Iglesia. 

 

Fot. 66Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Emplazamiento de las termas romanas, a derecha, y acueducto partido por el derrumbe de cuatro arcadas a causa de una pésima excavación llevada cabo con precipitación y usando máquinas excavadoras en la ejecución de puesta a descubierto del mismo.

Fot. 67Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Acueducto romano. Vista de la parte terminal del mismo a la entrada de la ciudad y vista general de las termas romanas. (Foto de Francid L. Ruiz).

Fot. 68Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Vista casi completa del conjunto de las termas, donde se ven los siguientes elementos: en el centro, apodyterivm; delante, el hypocavstvm; a derecha, emplazamiento de las piscinas; al fondo, parte del acueducto que se dirige hacia San Sebastián, y está interrumpido roto por la Carretera Nacional 340.

Fot. 69Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Vista de conjunto del hypocavstvm de las termas, aún sin perfilar debidamente en su excavación. Tan sólo se observa un arquito central de la zona central del mismo.

Fot. 70Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Conjunto del hypocavstvm de las termas, donde se ven cuatro compartimentos, donde se restaurarán varios más. Tan sólo podemos observar dos arcos completos.

 

Fot. 72Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Vista frontal del hypocavstvm de las termas. La entrada se compone de doble arcada de ladrillo visto. Ampliación donde se puede ver, a izquierda, el arranque de los muretes de ladrillo del hypocaustum. Se comprueba la baja calidad del material del horno de calor. Es la parte que más ha sufrido en su conservación sin duda por la baja calidad de los materiales.

Fot. 73Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista de conjunto de la parte este de las termas, donde se aprecia la entrada artificial del apodyterivm de las mismas. A su izquierda se ve el acueducto.

Fot. 74Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Interior abovedado del apodyterivm. En su interior a ambos lados se ven bancos de piedra, y, al fondo, mechinales sobre los que se apoyarían una serie de vigas. Se ignora la función de la puerta arqueada, aunque se piensa que daría acceso a otras dependencias de este recinto. 

Fot. 75Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete.  Vista posterior del apodyterivm de las termas. En primer plano se ve la superficie de lo que fue una de las pilas. A su izquierda hay un agujero que hace pensar en un elemento de conducción de agua.

 

Fot. 76Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Pila de baño grande, de forma semicircular con revestimiento de estuco, y encuadrada por muros romanos de opvs incertvm. Todas estas pilas estarían cubiertas según se deduce de los muros alineados a su alrededor, que servirían para sujetar una techumbre.

Fot. 79Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. En esta piscina se ven muy bien los dos escalones de entrada a la piscina, así como su revestimiento. El pocico del fondo del suelo pudo contener algún elemento de desagüe.


Fot. 80Y. Carretera de Jete. Vista de toda la cubierta del apodyterivm. Toda esta zona ha sido restaurada al estilo moderno, sin conservar las técnicas de la restauración clásica. Los materiales usados nada tienen que ver con los romanos.

Fot. 82Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Canal de entrada o desagüe de todo el complejo de baños. Su desnivel se inclina hacia el Oeste, y se encuentra ya fuera de las estructuras de baño propiamente dichas.

Fot. 83Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Se trata de una plataforma escalonada, cuadrangular. Indica que las estructuras de las termas romanas continuaban hacia levante. Pero las obras nuevas han prevalecido sobre las romanas. Es un tanto curioso observar que esta estructura rebajada registra el uso del opvs qvadratvm en su parte interior.

Fot. 85Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Sección de las termas donde se aprecia el tramo de acueducto que se dirige hacia el barrio de San Sebastián, junto a la carretera de Jete (Foto de Francid L. Ruiz).

Fot. 84Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Zona noreste  del complejo de las termas romanas. Aquí se ven los diversos compartimentos que integraban la casi totalidad de los habitáculos de estos baños. 

Fot. 86Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista de parte del conjunto de las termas, donde se aprecian piscina, apodyterium y acueducto (Foto de Francid L. Ruiz).

Fot. 87Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista frontal del apodyterivm de las termas y parte del hypocavstvm. Detrás, el acueducto. (Foto de Francid L. Ruiz). Llama algo la atención en los elementos constructivos el grosor del ladrillo utilizado, pues se nota que es menor que el que viene usando en las estructuras del interior del complejo industrial.

Fot. 88Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista frontal del apodyterium de las termas (Foto de Francid L. Ruiz). Curiosamente se puede ver que, mientras ha estado este conjunto bajo tierra, se ha conservado mejor que cuando se ha destapado el hallazgo. Las técnicas de construcción son las clásicas en este conjunto de estructuras romanas en Sexs. El opvs incertvm, el latericivm y caementicivm son la base de toda la estructura del conjunto de los baños.

Fot. 89Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista de conjunto de las termas con sus diversos compartimentos, junto al acueducto. (Foto de Francid L. Ruiz). Compartimentos adicionales a lo propiamente considerado como complejo de las termas. Formas rectangulares que forman parte del conjunto como auxiliares.

Fot. 90Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista de una de las piscinas semicirculares, donde se aprecia con claridad el revestimiento interior de las paredes de la piscina con le técnica del opus signinum y el escalón para acceder a ella. (foto de Francid L. Ruiz)

Fot. 91Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista  general del conjunto de las termas de la Carrera (foto de Francid L. Ruiz).

Fot. 92Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista parcial de una de las piscinas de las termas de la Carrera (foto de Francid L. Ruiz).

Foto 93Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Interior de una piscina romana donde se aprecia el estuco impermeabilizante con opus signinum. (Foto de Francid L. Ruiz).

Foto 94Y. Grabado del siglo XIX hecho por George Vivian. Muestra, al fondo, la imagen del Ingenio del Agua del barrio de San Sebastián en Almuñécar.

SECTOR Z

Almuñécar. Sector Z. Se encuentra enmarcado entre las calles Clavelicos y Nueva. Se encuentra muy cerca de las estructuras del Majuelo. Los restos romanos son visibles desde la misma calle. Tiene formas romanas reutilizadas, pero que se encuentran casi destruidas por las obras modernas. Hay un canal, que atraviesa viviendas modernas, con claros indicios de haber sido desagüe de época romana, precedente de las zonas altas con piletas de salazón.

Fot. 1Z. Calle Clavelicos. Las zona de canalización de agua residuales industriales normalmente tienen su origen en los lugares donde se ha practicado la salazón. Y es en esta calle donde se comienza de ver el lugar de origen, pero que se encuentran taponados por las construcciones modernas y nueva urbanización. Éste es una de los puntos de recogida que se encuentra taponado, pero en su interior se encuentra el canal de desagüe. Los muros que se ven de frente son romanos enlucidos y encalados. La calle es artificial. Este canal se dirige hacia calle Nueva casi en línea recta y dirección oeste.

Fot. 2Z. Calle Clavelicos. A continuación, en la misma calle, aparece un espacio con muros de estructura romana encalado. Detrás de esa puerta se encuentra una zona abierta con ruinas donde aparece la canalización casi paralela a la anterior.

Fot. 3Z. Calle Nueva. Se encuentra esta canalización al fondo izquierda de la citada calle. La anchura del canal es aproximadamente de 90 cm (3). Se encontraba debajo de la edificación romana con galerías y en las proximidades de la zona Majuelo, donde se dan sistemas de galerías como las que se han visto en el Sector J. Se puede observar el resto de muro antiguo junto al muro mayor en el suelo (2). El aparejo de las estructuras colindantes se trasluce a través del encalado moderno (1). A izquierda de la imagen y casi al punto de partida, se ve una canalización procedente de una vivienda en línea con la principal.

Fot. 4Z. Calle Nueva. Imagen de detalle donde, en el mismo sistema de desagüe se puede ver: (1) punto de salida del canal de evacuación que desemboca en el central; (2) muro romano de fondo donde se ha practicado una abertura para uso moderno de desagüe superficial; (3) paso artificial no encauzado; (4), paramento de probables naves en todo el tramo del pasillo con alzado a base de sillares de piedra caliza, cosa que revel que se encuentra muy cerca de la estructuras del Majuelo; (5), disminución del volumen del pasillo; (6) entrada artificial a una de las dependencias que se considera antigua nave romana.

Fot. 5Z, Calle Nueva. A poca distancia del canal anterior se puede ver éste, donde su estructura queda bien trazada, con sus muros laterales donde se aprecia la base sobre roca madre, los alzados de opus incertum y el fondo de comunicación con la llegada desde atrás. Su anchura tiene una medida similar al anterior canal.

Fot. 6Z. Calle Clavelicos-Calle Alfareros. A costa distancia de los dos canales de desagüe se encuentra una zona de alfares. Se cree que a través de la historia se han sucedido las técnicas de fabricación de pìezas de cerámica, tanto la doméstica con la de construcción. Y, como es coherente, se cree que aquí en otros tiempos se ha debido fabricar cerámica romana y posteriormente, árabe. Pero no tenemos constancia fiable porque en la demolición reciente de estas estructuras no se ha llevado a cabo inspección de los materiales antiguos que debieron aparecer. Otro alfar se encuentra sobre la muralla de Poniente, del que tampoco se tiene materiales que digan otra cosa. Lo más reciente es árabe, como es normal. Pero sí se mantuvo una tradición de cerámicas populares principalmente de carácter decorativo.

CONCLUSIONES FINALES

Tras haber realizado una detallada descripción de todos los sectores que componen el complejo estructural de las formas de Seks, es obligado hacer una ordenación del elenco de datos de cada uno de los ámbitos estudiados, para poder establecer unos criterios lógicos, basados en la estadística porcentual, que se ha podido efectuar tras el recorrido arqueológico emprendido a lo largo de todo el trabajo.

Resulta no fácil querer dar una nueva imagen sobre un yacimiento que ha permanecido durante tanto tiempo bajo el tópico de una determinada denominación, y romper los esquemas mantenidos, hasta el momento presente, como científicamente inamovibles.

Esta tarea, llevada en silencio durante más de veinte años (y aún no se considera zanjada por razones obvias), ha dado como fruto una información lo suficientemente extensa como para plantearse de nuevo la cuestión. No se trata de un problema de topónimo (Sexi), ni si ha existido un cargo sacerdotal (flamen), bien probado por la inscripción, o de una estructura comercial, en distintas épocas, formada por una determinada clase social dedicada a operaciones de este tipo, como era la ecuestre, en algunas fases de la historia de Roma; no es ésa nuestra cuestión.

Admitimos como elemento humano, un organigrama elemental en el que figuran: sectores sociales dedicados a la actividad mercantil, por una parte, y una población servil, probablemente integrada por colonos romanos, aborígenes y elementos de la antigua comunidad fenicio-púnica

Éste sería el esquema mercantil. Pero formando también parte,no de manera directa, con el citado estamento, existía, además, un cargo sacerdotal y, por último, una guarnición militar, indispensable para la seguridad del emporio y de los propios intereses de Roma, como punto marítimo de control y vigilancia sobre movimientos costeros principalmente.

Esto es lo que, en breve síntesis, constituye la plataforma básica del factor humano en Seks.

Pero el problema, o mejor, la cuestión sobre el hábitat, en general, y las estructuras elementales que se montan, como imperativos ineludibles en una organización urbana, ése es el problema a dilucidar, de manera que dejemos, de forma lo más precisa posible, bien clarificada tal cuestión, a partir de las premisas que se van a exponer esquemáticamente, en cuanto a hábitat; y, de forma amplia y documentada, en cuanto a cuadros de estructuras, analizadas a través de todo el núcleo de Sexs.

El tema del hábitat es uno de los problemas que más dificultades nos ha planteado a la hora de demostrar su realidad, con pruebas irrefutables. Por lo que al conjunto estructural del núcleo arquitectónico de Sexs se refiere, el único testimonio hasta ahora aportado, como emplazamiento de hábitat, se ha descubierto de forma accidental sobre el interior del Castillo de San Miguel, en el que se ha puesto de manifiesto un número amplio de formas que demuestran la existencia de una villa romana o similar. Pero hay que decir que resulta difícil determinarlo por la retocado que ha sido este punto tan estratégico a través de todos los tiempos.

En cuanto al resto del núcleo principal, aún no se ha podido confirmar ni un sólo testimonio de casa romana, entendida como vivienda. Pero en época romana no cabe duda de su uso como área de vigilancia y punto defensivo.

En las estructuras industriales de la factoría del Majuelo, las dependencias que se venían considerando como posibles cubicula, pertenecen a las fábricas, constituyendo componentes auxiliares y cuyos paramentos responden, en gran número de casos, a los alzados destinados para cubierta de protección de los diversos compartimentos que formaban la factoría. En resumen, no se ha podido demostrar que, entre los componentes arquitectónicos del Majuelo, haya áreas «ex profeso» destinadas a vivienda.

En lo relativo a la población servil, no se olvide que ha existido un núcleo habitado en el norte del Barrio de San Sebastián, bajo el nivel de la actual carretera de Jete, con sus correspondientes estructuras murales. A esta zona se le viene conociendo como Cuartón de la Ciudad antigua. Éste ha podido ser uno de los sectores destinados a la población, tanto servil, autóctona, como de ascendencia fenicio-púnica. No se descartan, por ello, que hayan existido otros emplazamientos, tal como reflejan las informaciones obtenidas a través del Libro de Asentamientos. Pero aún queda sin justificar o identificar la residencia de los altos cargos que debieron existir en Sexs. Todos los indicios apuntan hacia los lugares mejor dotados por la naturaleza, y con un emplazamiento realmente estratégico.

La localización de tales hábitats ha sido detectada en los siguientes puntos: villa rústica del Guardahamas (término municipal de Lentegí, Granada), a una hora de camino, a pie, de dicha localidad y a una distancia aproximada de 22 km de Almuñécar, sobre la vía que unía Sexs con Ilbira; villa romana situada en el valle de río Seco Alto, llamada «Los Bañuelos», a diez km. de Almuñécar; villa romana a 200 m del columbario romano conocido con el nombre de Torre del Monje; villa romana junto al lugar llamado «Las Peñuelas», unos 300 m más abajo del anteriormente citado; villa romana junto al columbario romano llamado 2La Albina»; villa romana situada en las cercanías del depósito de decantación y arqueta de distribución del acueducto romano de Sexs; en las proximidades del lugar conocido como La Santa Cruz; villa romana en el centro del Barrio de San Sebastián junto al tramo de puente final del acueducto romano, a su entrada a la ciudad de Almuñécar; villa romana en la finca conocida como «La Cerca», junto a la necrópolis fenicio-púnica de Puente del Noi, donde, poco ha, fue destruido un columbario romano de planta rectangular.

Como bien puede colegirse de estos datos, es patente que la clase dirigente tenía su residencia habitual en el interior de los territorios que Sexs en estos momentos. Se puede entender que, en etapas de alto rendimiento industrial, las situaciones ambientales serían los condicionantes que obligarían a la clase social alta, a establecerse en lugares libres de los fuertes olores, inducidos de la fabricación de todo lo que aquí se manipulaba. No cabe duda de que la insalubridad era un factor decisivo para que aparecieran los hábitats detectados en lugares tan alejados del núcleo industrial.

No es posible eliminar la carencia total de hábitat en las zonas portuarias. Es justificable admitir la presencia de una infraestructura mínima, que atendiera la necesidades más elementales de los movimientos humanos inducidos de la propia actividad mercantil. Pero aún no se ha confirmado ningún dato que dé luz a esta lógica y elemental supuesta infraestructura de, por lo menos, hospedaje.

Por todo ello y, sobre todo, atendiendo más a los materiales inventariados en la investigación, que a los argumentos de tipo literario, que no dejan de tener su valor, queremos extraer una conclusión acorde con lo que vemos, aunque, lo que se dice en los textos, no deje de ser importante.

Con un extracto de los materiales tomados de cada sector, obtendremos una versión aproximada al fin que pretendemos demostrar. Por ello, no queremos que se pierda de vista la situación, organización y composición del factor, tal vez, más relevante que aquí vamos a tratar.

Ya ha quedado dicho que las cripto-galerías abovedadas constituyen un sistema isotérmico ideal para las condiciones requeridas en el mundo antiguo, como medio de almacenaje. Tales sistemas, generalmente, se encuentran alineados, siguiendo la pendiente que marca el terreno. Cuando éste falla, el arquitecto romano recurre a la técnica del aterrazamiento mediante la aplicación, sobre todo en los puntos más irregulares y con mayor cota de nivel, entre distancias cortas, de gruesos muros de contención, sobre los que, incluso, llegan a levantarse, en algunas ocasiones, los propios paramentos de las galerías y sistemas de piletas o depósitos. Esto se podrá comprobar mediante un seguimiento de los distintos sectores que componen toda la infraestructura.

En términos generales podemos decir que los nuevos ocupantes de las formas dejadas por los romanos, normalmente han seguido, en la apertura de nuevas calles, el sistema de muros que dieron lugar a los aterrazamientos. De ahí la gran consistencia tanto de calles como de viviendas actuales.

Hemos detectado, en varios casos, calles modernas, cuya base es un murallón romano-medieval rebajado, con unos desniveles que llegan a alcanzar los 8 y 10 m que, a su vez, ha sido utilizado para apoyar sobre el citado murallón todas las estructuras domésticas que se han podido colocar al abrigo de su potente resistencia. Este fenómeno es muy común en el gran sector de Poniente, donde tenemos pruebas concluyentes sobre el aprovechamiento, por parte del elemento romano, de las pendientes más pronunciadas.

Con todos estos argumentos, y pretendiendo establecer una conclusión basada en una estadística matemática, tenemos la intención de presentar la versión que creemos, según nuestra información, más aproximada a la verdadera identidad de la antigua ciudad de Sexs, así considerada por los textos.

Para que no resulte confuso, hemos preferido la versión Seks, basándonos en la transcripción del antiguo componente fenicio S K S (samech, caph, samech), dándole solamente una vocal de apoyo (e) en la articulación de las tres consonantes. Creemos que es la versión al castellano más acertada, desde el punto de vista de la transcripción de los caracteres fenicios, considerándola más aproximada, ya que refleja prácticamente su antigua morfología y fonética.

Estructuras morfológicas (Véanse todos los sectores con su descripción detallada y sus conclisiones parciales). Pero veamos el resumen de lo más destacado de sus formas:

Sector A

a) Piletas de salazones de pescado (desaparecidas pero confirmadas históricamente).

a) Serie de sistemas de galerías abovedadas.

b) Depósito de gua romano.

c) Puente romano, elementos de unión entre el sector del Castillo de San Miguel y el Peñón del Santo, con una galería abovedada, a lo largo de todo el trazado.

Secor B

a) Graneros en superficie.

b) Almacenes subterráneos.

c) Pozo-aljibe.

d) Formas domésticas, propias de una villa romana.

e) Muros de contención de plataformas, escalonados.

f) Depósito de agua sobre la vertiente de Poniente.

g) Pileta de salazón sobre la misma vertiente.

Sector C

a) Alineaciones de muros sin función específica bien conocida.

b) Muros romanos reutilizados, en casas modernas.

Secor D

a) Muros romanos construidos para la sujeción de plataformas de aterrazamiento.

Sistemas alineados de casas modernas, cuyo alzado es el resultado de una alineación de galería romanas enrasadas.

Sector E

a) Galerías abovedadas, conservadas en buen estado.

b) Galerías enrasadas.

c) Galería semienrasadas.

d) Muros intermedios, que dividen las alineaciones situadas a distinto nivel, sirviendo para el montaje de galerías en paralelo.

Sector F

a) Galerías encadenadas de forma sistemática.

b) Gruesos muros de aterrazamiento.

c) Gradas de probables templos.

Sector G

a) Muros romanos de contención de terrazas.

b) Restos de sistemas de galerías.

c) Indicios de piletas de salazones.

Sector H

a) Restos de muros romano reutilizados en estructuras modernas.

b) Información oral sobre la reutilización de piletas para la fabricación moderna de la cerámica.

Sector I

a) Muros-contrafuertes de aterrazamiento, con lienzos de gran elevación

b) Indicios de galerías enrasadas.

c) Espacios cerrados, con señales de haber sido antiguas galerías romanas.

d) Piletas de salazón localizadas, pero sin excavar.

Sector J

a) Sistemas de galerías romanas, bien conservadas.

b) Sistemas de galerías romanas enrasadas.

c) Sistemas de conducciones de aguas.

Sector K

a) Gruesos muros romanos de aterrazamiento.

b) Galerías abovedadas, en posición paralela.

c) Depósitos de agua romanos.

d) Restos de piletas de salazones.

e) Sistemas de almacenamiento, en dolium, sobre superficie descubierta.

Sector L

a) Primera fase de estructuras muradas que comprendía la cueva de siete Palacios.

b) Sistema de base homogéneo, de galerías levantadas de forma frontal, dos a dos, y colaterales entre sí.

c) Sistema de base que comprende un ámbito similar, en superficie, a los dos anteriores.

d) Sistema de base con gal erías abovedadas, a la salida de la cueva, a izquierda, en el Sector NW.

e) En el espacio superior, emplazamiento de galerías abovedadas, con diferentes módulos y abarcando casi todo el casquete de Eras del Castillo.

f) Indicios claros de la existencia de materiales impermeabilizantes, pertenecientes a depósitos de agua, y a sus redes de distribución.

g) Restos de sistemas de conducciones de agua, tanto en el área superior como en el inferior.

h) Indicación clara del comienzo de un tercer cuerpo de estructuras de galerías, sobre un largo sistema abovedado.

Sector M

a) Sistema de muros romanos, destinado a los aterrazamientos.

b) Sistemas de galerías abovedadas, encubiertas con falto techo.

c) Galerias enrasadas para construir sobre ellas añadidos modernos.

d) Restos de piletas de salazón o de depósito de agua.

Sector N

a) Sistemas de muros romanos, de contención, para los aterrazamientos.

b) Sistemas de muros romanos que, probablemente, han pertenecido a los paramentos normales de galerías abovedadas.

Sector O

a) Muros romanos, de sistemas de aterrazamientos.

b) Probable existencia de elementos industriales.

Sector P

a) Sistemas de muros romanos de aterrazamiento.

b) Restos de piletas de salazón de pescado.

c) Restos de galerías, de las que tan sólo quedan los muros maestros, reutilizados.

Sector Q

a) Trazados de esquemas de galerías reutilizadas.

b) Muros romanos, de contención, de aterrazamiento.

Sector R:

a) Galerías romanas abovedadas, bien conservadas.

b) Galerías romanas reutilizadas.

c) Galerías romanas, enrazadas, para leantar sobre ellas.

d) Muros romanos de aterrazamiento.

e) Elementos de conducción de agua.

Sector S

a) Muros romanos,que forman parte de sistemas de aterrazamiento.

b) Restos de muros romanos, reutilizados en casas modernas.

Sector T

a) Componentes destinados a la industria de cerámica.

b) Fuertes muros romanos de contención en la zona industrial destinada a la producción de cerámica, ya indicada, y situada a nivel inmediatamente inferior al de la cueva de siete Palacios.

c) Existencia de piletas de salazones en situación de abandono, por las características ya descritas en época romana.

d) Restos de estructuras romanas, tanto reutilizadas en viviendas modernas, como sobre el pavimento de una calle artificial.

Sector U

a) Fuerte y elevado muro romano de contención, sito bajo las estructuras modernas y medievales, utilizado para el sistema de los aterrazamientos.

b) Sistemas de galerías abovedadas, enrasadas en todo el sector, existiendo dos secuencias similares seguidas, que han experimentado este cambio.

Sector V

a) Conjunto de componentes circulares, de escasas proporciones, que muestran señales de pertenecer al proceso de alaboración del garum. Por ello lo consideramos como hogares de cocción.

b) Un segundo conjunto, donde podemos ver igualmente restos de un hogar, y elementos murales, con aspecto y señales de haber sido piletas de salazón.

c) Un tercer conjunto, integrado por toda una secuencia de muros romanos, con claras manifestaciones de haber sido área de fabricación de salazones.

d) Secuencia de galerías abovedadas reutilizadas, pero conservando, casi íntegramente, su forma antigua.

Sector X

a) Sistema de muralla, probablemente ya iniciada desde época romana.

b) Zona de elaboración de pescado, con muros que aparentan pertenecer a medio de almacenaje.

c) Restos de u probable puntal de muelle de un puerto, o embarcadero romano.

Sector Y

a) Restos de estructuras de salazones.

b) Restos de depósito terminal del acueducto romano, y de la torre de descarga, sobre la base de la actual Iglesia Parroquial.

c) Resto de depósito adicional, en las proximidades de la citada iglesia.

d) Sistema de muralla periférica defensiva.

e) Elementos aislados, con indicios de haber servido a una estructura de almacenaje.

Sector Z

a) Secuencias de estructuras de muros romanos destinados a galerías, hoy enrasadas.

b) Restos de canales de evacuación de aguas, probablemente residuales.

Estructuras destinadas a:

a) Almacenamiento: Sectores: D, E, F, R, L, U, que dan un porcentaje total del 24% de la mismas. Este dato se refiere tan sólo a los citados sectores.

b) Almacenamiento y salazón. Sectores: G, I, J, K, L, M, N, O, P, Q, S, V, X, Z.; Porcentaje sectorial: 52%

c) Salazón, Sector: A, que da un porcentaje del 4%.

d) Vivienda: Sector B: que da un porcentaje del 4%.

e) Almacenaje e industria de cerámica. Sector C, que da un porcentaje del 4%.

f) Salazón y cerámica: Sectores H, T, que dan un porcentaje del 8%.

g) Abastecimiento de agua: Sector Y, que da un porcentaje del 4%.

A la vista de estos resultados, establecemos un orden preferencial en las distintas funciones que desempeñan los Sectores integrantes del complejo.

El sistema de almacenes o galerías que tienen, además, elementos de producciones de salazones, alcanza un 52 % del total de las estructuras.

El sistema, que sólo contiene formas de almacenaje, obtiene el 24 % del total del mismo.

Los centros, destinados fundamentalmente a la industria de salazón y a la cerámica, alcanza el 8 % de las estructuras.

Las áreas destinadas exclusivamente a la salazón, vivienda, almacenaje, que incluyen elementos de industria cerámica, salazón y abastecimiento de agua, todos registran un 4 % aproximadamente.

Analizando estos resultados, con mayor amplitud de funciones, vemos las siguientes conclusiones:

a) Con salazón: 84 %.

b) Con almacenes: 80 %.

Esto se ha hecho considerando la totalidad de los diversos Sectores que componen el complejo industrial.

A la vista de tales evidencias, y considerando que son representativos de todo cuanto, hasta ahora, ha sido analizado y descrito con la mayor precisión que se ha podido, no descartando la probabilidad de que, con el tiempo, aparezcan más datos por ahora, y considerando que se ha examinado más del 80 % del espacio, que aún consideramos arqueológico, los resultados nos inducen a expresar la siguiente puntualización: los elementos arquitectónicos predominantes son los destinados a la industria y almacenaje de los productos que aquí se elaboraban.

Sumando la profusa enumeración de datos que aquí mostramos, tenemos que concluir afirmando, con las pertinentes reservas que el caso requiere, la verdadera identidad de la colonia de Seks.

Estimamos que nos encontramos ante una factoría de salazones, dotada de un adecuado y amplio sistema de almacenaje para sus productos.

El elemento industrial queda bien reflejado a través del numeroso espectro de formas, que se nos han manifestado, desde la cota 4 hasta la 44, aproximadamente.

El factor subsidiario y auxiliar, manifestado como un instrumento de ayuda para la fabricación de las salazones, aparece indiscriminadamente en las mismas cotas que hemos adjudicado para la salazón.

Un problema que aún queda sin aclarar es el relativo al hábitat humano.

Con relación a tal cuestión, es conveniente recordar lo que antes de ha indicado al citar las villas localizadas en los diversos lugares antes mencionados.

Otro de los grandes problemas es la ausencia, casi total, de enterramientos sistemáticos en esta colonia. Hasta el momento presente, tan sólo han aparecido algunas tumbas, de forma aislada y dispersa. Varias han aparecido en la necrópolis de Puente del Noi; otras, en sectores abandonados de la factoría del Majuelo.

Por ahora, dentro de lo que podemos analizar como componente funerario, sólo nos encontramos con los antes citados columbarios, que consideramos no como un sistema de enterramiento público, sino como manifestación familiar y privada.

Resumiendo este tema, podemos afirmar que, por el momento, los documentos epigráficos relativos a enterramientos son muy escasos.

De esto podemos inducir que el elemento humano que aquí operaba, era eminentemente servil, y podía ser inhumado en cualquier lugar. El sustrato de ascendencia fenicio-púnica continuaría practicando sus ritos funerarios en los mismos lugares donde lo había realizado antes: Puente del Noi, como se ha podido demostrar, a la hora de datar gran número de tumbas. La población aborigen practicaría sus ritos con un sentido independiente del resto de la comunidad; y la clase dirigente utilizaría los citados columbarios.

Pensamos que esta clase, formada por comerciantes, cargos religiosos y militares, estarían en lugares como los descritos cuando hemos hablado de las villas. todos éstos tienen muy claro cuál es su situación y, por ello, fijan su residencia, salvo tal vez la clase militar, en las riberas de los esteros marinos y en lugares estratégicos de la zona interior. Es conveniente añadir que todos estos elementos, que hasta aquí se han enumerado, son necesarios a la hora de adoptar una postura, cuando se trata de presentar una nueva versión sobre la colonia de Seks.

Téngase en cuenta que esta colonia, Sexs, como factoría de salazones de tales proporciones, que comprendía todo lo que se designa en la planimetría antigua, y la parte aún no descubierta, no era un lugar muy propicio para las condiciones humanas, exigidas en una ciudad normal. Los fuertes olores de una industria de tales características harían imposible la vida normal. Por tales razones, las clases llamadas privilegiadas, fijan su residencia lejos de las factorías.

Para el elemento servil, cualquier medio es adecuado. Podrían vivir perfectamente dentro de una estructura del emporio.

Resumiendo todo lo anteriormente dicho e interpretando las diversas opiniones y afirmaciones, propuestas al respecto, después de los diversos análisis practicados, no cabe más solución que admitir que estamos ante una forma única de factoría, por el momento, en la que todo cuanto pensábamos que era parte de un conjunto urbano, como cualquier otro, ha resultado ser algo diferente, con unas estructura que en nada coinciden con el concepto de planimetría normal, en el ámbito de la técnica urbanística romana.

En este esquema, que aquí y ahora acabamos de describir, no hay ni cardo maximus ni decumanus, y lo que es bastante revelador, ni restos de edificios públicos destinados al ocio o a la diversión. Tan sólo hemos localizado restos de edificios religiosos, como elementos de carácter público, pero nada de teatro, ni anfiteatro, ni termas (dentro de lo que hoy es ciudad, en casco urbano actual, salvo el Castillo) ni nada de tal talante recreativo o lúdico. Pero no se descarta que aparezca con nuevas excavaciones.

Por poner un ejemplo de lo que ha sido, y lo sigue siendo, una ciudad completa, citamos a Baelo Claudia, donde apenas ninguno de los elementos publicos, antes citados, falta.

Seks es una factoría total.

Los conjuntos de piletas, como bien ha quedado testimoniado, aparecen en cualquier punto del emporio; mientras que los elementos fundamentales de una comunidad homogénea romana tiene un hábitat, acorde con la forma tradicional de una organización regulada por la tradición impuesta desde Roma.

En resumen, y sin más argumentaciones que la que nos ha revelado este núcleo industrial, no podemos ir más allá de la que nos ha dado como herencia la cultura y civilización romanas, y admitir y juzgar, por lo que hemos visto y no por lo que ha dicho y escrito reiteradamente:

«Seks es una colonia romana que ha heredado y desarrollado unas técnicas industriales tomadas del sustrato púnico residente en esa época. Tales técnicas han sido llevadas al máximo posible de desarrollo, convirtiendo a esta avanzadilla rocosa sobre el mar, en una gran factoría, donde lo que prima es el factor industrial y las estructuras auxiliares de la misma».

En Almuñécar destaca lo industrial, sin dejar de llamarse, como acostumbraron hacer los púnicos: Seks.

Todo lo que ocurre después, son añadidos; pero ese sentido de «reducto», «recinto» no se ha perdido; y tanto Roma como después, a su manera cada uno, islámicos y cristianos, han continuado usándola, apenas sin alterar el esquema heredado de antes, con la única salvedad de su reutilización, aunque para ello hayan tenido que romper bastantes estructuras.

El esquema urbanístico actual, sobre la forma antigua de la ciudad, es la transforación que el elemento islámico realizó sobre la estructura industrial de Seks.

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Granada, 20-12-1990.

Antonio Ruiz Fernández

URBANISMO ANTIGUO DE ALMUÑÉCAR. (SEGUNDA PARTE)

TESIS DOCTORAL

Este plano es muy ilustrativo para poder explicar la situación y emplazamiento de las estructuras que se van a exponer a lo largo del estudio realizado, y poder tener un criterio adecuado para cada momento de la historia local de Sexs.

Tanto en la parte oriental como en la occidental del plano se muestra la situación física del terreno, observándose, por las cotas de nivel, la diferencia de altura entre ambas vertientes. Se ha comprobado que el desnivel entre ambas de de aproximadamente veinte metros. Por esa razón el estero merino de Poniente se encuentra más reducido que el de Levante. Y esa razón puede explicar que el estero de río Verde se aproximara a la zona de Torrecuevas, mientras que el otro apenas llegaba a la antigua carretera de Málaga. A esto ha ayudado a esclarecer la antigua línea de costa el estudio llevado a cabo por el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, en el que se define de forma fiable la observación expresada anteriormente. Esa Antigua Línea de costa se muestra en este trabajo para esclarecer datos fiables que sirven para establecer una valoración arqueológica del complejo industrial romano de Seks/Sexs.

Este plano y dibujo muestran tres partes bien definidas. El primer lugar el Castillo con lo que de él queda: Castillo con las partes que los militares consideraron relevantes, Tenaza del Castillo, reconstrucción -a partir de los restos existentes- del Puente Romano entre el Castillo y el Peñón del Santo,

SECTOR A

Hemos preferido mostrar una información gráfica en tamaño grande para que se puedan mostrar los detalles de las estructuras romanas de la pieza denominada Tenaza del Castillo, puente romano y restos de las estructuras industriales que existieron en el Peñón del Santo.

Hay que hacer constar que el citado Peñón, en principio, no tenía explanada en su cima, sino que terminaba en pico, como el resto de los peñones que muestra el paisaje. Ya se ha indicado que en esta cima se excavó por parte de D. J. M. Fontana en 1945.

Fot. 1A. Tenaza y Peñón del Santo. Vista general donde se ven las ruinas del puente romano: 1; 2, paso de la Tenaza (hoy enrasado) que, por medio del puente, comunicaba Castillo y Peñón. Como se ha dicho. La Tenaza ha envuelto parte de la galería romana que discurría entre los dos puntos indicados, y cuyos restos se ven al pie de los muros laterales a Levante y a Poniente. 

Fot. 2A. Antigua foto del Peñón del Santo1 Vista del los restos del Puente Romano que unía el Castillo y el citado Peñón. Fue destruído en 1812.

Fot. 3A. Resto de muro romano reutilizado al pie de la Tenaza en su tramo final, y punto de arranque de lo que queda de esta parte del puente. 

Fot. 4A. Perspectiva de la base de la Tenaza, donde se aprecia un largo lienzo de hormigón romano (opvs caementicivm); al parecer podría haber formado parte de una conducción de agua, ya que en él se observa material impermeabilizante de opvs signinvm, usado para tal fin.

Foto 5A. Detalle de la Tenaza, donde se ve mejor la estructura de un espacio arquitectónico romano, con material impermeabilizante, en línea con lo mostrado en la foto anterior. 

Fot. 6A. Tenaza del Castillo. Base de los muros de esta parte defensiva. Indicación de los muros romanos en la base de esta edificación. Se ha podido observar el hormigón romano usado en el aparejo. Fenómeno lógico porque los elementos romanos del Castillo estaban ligados al paso hacia el Peñón del Santo.

Fot. 7A. Detalle de la Tenaza. Espacio con restos de hormigón romano a continuación del mostrado en la foto anterior. 

Fot. 8A. Descripción: Con el Castillo de fondo: 1, paramento moderno de la Tenaza; 2, 3 y 4, restos de la galería romana en la base de un muro de la misma. 

Fot. 9A. Tenaza del Castillo. Detalle sobre el material mostrado en la foto anterior. Se observa con claridad la estructura del opvs incertvm

Fot. 10A. Tenaza del Castillo. En esta imagen se muestra: 1, restos de muro romano en los cimientos de la Tenaza; 2, restos de opvs incertvm en la base del material anterior. Es evidente que estos muros han sido afectados por el bombardeo del Castillo.

Fot. 11A. Descripción de la imagen: 1, espacio con restos de muro de la galería romana que discurría por la parte superior del puente; 2, paramento de la Tenaza construido con material romano reutilizado.

Fot. 12A. Vista del Peñón del Santo desde la Tenaza: 1, espacio ocupado por el depósito de agua romano, situado en la parte derecha del Peñón, según se sube; 2, hueco final de la galería romana cubierta del puente romano sobre el Peñón; 3, espacio del puente donde se ven los restos de la base, o luz, de algunos de los arcos del mismo puente. 

Fot. 13A. Panorámica del Castillo de San Miguel y del Peñón del Santo: 1, espacio ocupado por el puente romano, señalando la galería cubierta y los cuerpos de arcadas; 3, Peñón del Santo. En estas fechas, principio del siglo XX, la parte superior del Peñón ya había sido allanada. Se sabe que, al igual que los otros peñones sobre el mar, terminaba en forma de cresta rocosa.

Fot. 14A. Descripción de la imagen: 1, Peñón del Santo; 2, indicación del espacio que fue ocupado por el puente romano; 3, restos de muros romanos de la galería cubierta del citado puente; 4, restos de muros antiguos de la Tenaza en la zona de Levante; 5, murallas reconstruidas del Castillo de San Miguel.

Fot. 15A. Prolongación de la Tenaza del Castillo en dirección al Peñón del Santo. Espacio del puente romano derruido: Indicación de los puntos donde se pueden ver claramente la existencia de muro clásico romano, cimiento-base del puente romano.

Fot. 16A. Situación del puente romano después del bombardeo y reutilización como cantera para obras nuevas: 1, restos de los cimientos; 2, Punto de enlace entre la Tenaza y el puto romano. 3, los cimientos de la Tenaza presentan una base de material y estructura origen romano.

Fot. 17A. Cubierta del tramo final de la galería que se encontraba encima del puente romano. Hay opus signinum ya muy desgastado.

Fot. 18A. Espacio hueco perteneciente al tramo final de la galería cubierta que discurría por encima del puente romano: 1, muro romano lateral; 2, paramento de fondo del final de la galería; 3, inicio de la cubierta de la misma. 

Fot. 19A. Detalle sobre la foto anterior (17A), para señalar el fondo final de la galería romana del puente, con aparejo de opvs incertvm

Fot. 20A. Detalle de la foto anterior, donde se indica la existencia de aparejo de opvs signinvm para impermeabilizar el tramo final de le galería cubierta del puente romano.

Fot. 21A. Entrada moderna al tramo final de la galería romana en el Peñón del Santo.Entrada artificial de este resto final de galería. Este pequeño espacio fue ocupado modernamente como redil de ganado. Los muros laterales que conformaban el alzado de la galería sobre el puente, daban las siguiente medidas: muretes de 0,60 m, y distancia entre sí, de 6 m aproximadamente.

Fot. 22A. Desde lo que se cree es el inicio del puente romano a partir del Peñón del Santo: 1, Indicación de la luz de la hilera de arcos más bajos; 2, 3, luces de los arcos del segundo cuerpo; 4, luz del tercer cuerpo de arcos. Los materiales usados son el hormigón romano (opvs incertvm) y el impermeabilizante (opvs signinvm). 

Fot. 23A. En esta perspectiva de Levante se deja ver la altura aproximada del puente a través de los restos conservados. En la indicación, que se muestra en la foto, se pretende mostrar que, en algunos niveles, la base del puente casi llega al nivel del mar, aunque en este detalle tan sólo se puede analizar un paramento lateral, porque la parte central de este mismo nivel presenta roca madre sobre el suelo de la carretera moderna actual. Ello nos induce a pensar que sólo se trata del revestimiento de un vacío provocado por la configuración de la roca, y la anchura que se dio al puente. En definitiva, es un relleno por fallo de la roca. 

Fot. 24A. Parte superior del puente romano: 1, restos del punto de arranque de los muros del primer arco del tercer cuerpo de arcadas del puente; 2, detalle del espacio que ocupa la base de la luz del citado primer arco, con la técnica del opvs caementicivm. La altura del muero conservado sólo alcanza los 0, 60 m. La luz alcanza los 5,40 m, y su anchura es de 6 m, como la base inferior del puente a la altura de la carretera moderna. 

Fot. 25A. Parte del puente romano sobre el Peñón del Santo. Detalle sobre la luz del primer arco: uso del opvs signinvm; 2, opvs caementicivm

Fot. 26A. Parte del puente romano sobre el Peñón del Santo. Detalle sobre la foto anterior: restos del alzado del puente, partiendo de la roca madre y elevándose aproximadamente 1, 20 m sobre el suelo, y manteniéndose en línea recta en sentido noreste, y una extensión de unos 8 m. La técnica edilicia es el opvs incertvm. La consolidación de esta parte de puente ha perjudicado el trabajo de recuperación.

Fot. 27A. Parte del puente romano sobre el Peñón del Santo. Lienzo de paramento del puente en la vertiente oeste, levantado sobre roca y con una altura aproximada de 3 m, llegando en algunos tramos a los 9 y 10 m. 

Fot. 28A. Paramento romano del puente, sobre roca. Longitud aproximada 15 m, y una altura media de unos  4 m. 

Fot. 29A. Desde el límite del depósito de agua romano existente en las cercanías del final de la galería romana cubierta: 1, muro romano con arranque de bóveda a su lado; vista parcial de la línea del puente romano; 3, aquí se puede ver, por un lado, el grosor del muro del puente y, por otro, resto de pavimento impermeabilizante, en la parte superior. 

Fot. 30A. Muro del puente romano. Descripción: Aquí se pretende resaltar la línea del paramento de Poniente del puente, indicando dónde se observa su situación rectilínea, como es su base. Por lo demás, la parte arruinada que deja ver, por un lado, las dimensiones del grosor del alzado y, por otro, la utilización del opvs caementicivm y uso de la piedra pizarrosa. 
 

Fot. 31A. Estado del paramento del puente romano en su vertiente de Levante. Se deja ver la roca madre por desprendimiento de la masa estructural superpuesta. En general, la zona de Levante ha sufrido más la erosión que la de Poniente. 

Fot. 32A. En esta foto se aprecia la profundidad de los cimientos del puente. En nivel superior se puede observar igualmente cómo se monta el aparejo del cimiento sobre la roca madre. Hace más de un siglo, el paso de una playa a otra era muy difícil, por la cantidad de material que quedaba de las ruinas del puente. Téngase en cuenta que este puente fue atacado, en la retirada de las fuerzas napoleónicas, por una flotilla inglesa que bombardeó la ciudad durante tres días, según documento de que se dispone sobre el caso [1].

Fot. 33A. Detalle de la foto anterior en la que se aprecia cómo los cimientos profundizan hasta dar con la roca madre. Aquí falta una excavación para comprobar hasta qué profundidad llegaba el opvs caementicivm y el incertum

Fot. 34A. Aspecto general de los restos actuales del puente. Se indica, con una flecha, la anchura de la base, con una medida de 6 m. En ambos lados se puede ver el aparejo del alzado externo de la construcción, hecho que no ha proporcionado las medidas exactas de este elemento arquitectónico.

Hay que decir que esta estructura ha sido muy usada como cantera
  

Fot. 35A. Detalle del alzado anterior del puente romano, donde aparece la composición de su estructura interna: opvs caementicivm e incertum. Se observa la fuerte composición y concentración de roca pizarrosa en esta técnica edilicia. 

Fot. 36A. Vista general del puente romano en la parte correspondiente al Peñón del Santo. El paso existente hoy día fue abierto rompiendo las ruinas, a principios del siglo XX. Descripción: 1, indicación del primer nivel de arcadas del puente; 2 y 3, luces respectivas de dos arcos consecutivos pertenecientes al segundo cuerpo de arcadas; 4, luz de un arco del tercer y último nivel de arcadas; 5, este punto señala la cavidad existente hoy aún, que pertenece a la galería cubierta que discurría por encima del tercer cuerpo de arcos del puente. 

Fot. 37A. Detalle de la luz de los tres niveles de arcos del alzado.

Fot. 38A. Puente romano. Detalle sobre la foto anterior donde se muestran la base y luz del inicio del tercer cuerpo de arcadas del puente romano.

Estas ruinas han sido usadas como cantera para casas modernas.

Fot. 39A. Puente romano. Indicación más precisa de las luces de los arcos de los dos primeros cuerpos del puente: 1, primer cuerpo con la luz indicada en su base; 2 y 3, base y luz del segundo cuerpo; 4, base y luz del tercer cuerpo. Obsérvese cómo la piedra ha quedado al descubierto en algunos tramos del paramento.

Debajo de esta situación descarnada se encuentra el muro del paramento de la fachada. Esto quiere decir que se ha utilizado la roca como elemento constructivo, aprovechando su volumen en el interior del muro romano del puente. La roca, de donde parte el alzado, no ha sido allanada para levantar el puente, sino todo lo contrario, forma una espina sobre la que se levantan los paramentos exteriores del alzado del puente. La resistencia, de este modo, es mucho mayor. Los arcos, en consecuencia, se han hecho a partir de que la roca desaparece para aligerar peso según la pendiente natural marcada por la composición pétrea del terreno. 

Fot. 40A. Esta imagen de detalle es la que más revela la medida del arco de luz de las dos primeras arcadas.

Fot. 41A. Puente romano. Detalle de la base y puntos de arranque del arco del primer cuerpo de arcadas del puente. 

Fot. 42A. Galería abovedada junto al puente romano en el Peñón del Santo. Aspecto general, de izquierda a derecha, de los muros del alzado correspondiente a las galerías, en ruinas, del área superior del Peñón del Santo. En la base se puede ver el punto de arranque desde la roca madre, pero en fotos antiguas.

Fot. 43A. Galerías romanas abovedadas (rotas) del Peñón del Santo. Espacio correspondiente a las tres galerías que se indican en esta zona. El árbol y la maleza impiden ver con claridad el aparejo y alzado. 

Fot. 44A. Vista de perfil de los muros de fondo de las galerías romanas de esta parte del sector: 1, arranque de la cubierta en bóveda; 2, 3 y 4, espacios que indican la situación de los muros terminales de fondo correspondientes a las tres galerías antes indicadas. 

Fot. 45A. Vista de conjunto de lo que se considera área de las tres galerías con inicio indicado de bóvedas: 1, muro de fondo (restos de cimientos o base); 2, espacio de fondo de las tres galerías situadas en paralelo. 

Fot. 46A. Área de las galerías romanas del Peñón: 1, muro citado en la foto anterior (ha desaparecido con la modernización del acceso al Peñón). De él se conservan 5,50 m de largo en este espacio, y más adelante y en línea, 1, 50 en su extremo, en dirección al precipicio acantilado actual; 2, aquí se indican las dimensiones de las espaldas de las naves, con una extensión aproximada de 11, 20 m, y una altura de 2,30 m, aunque la construcción exterior se eleva por encima de los 5 m sobre el nivel-base de las galerías. Considerando que el muro conservado, que aflora desde la roca, se prolonga hasta el tramo existente sobre el acantilado del Peñón (fotos 52A y 53A), se puede inducir que la extensión de este conjunto, incluyendo los restos de las galerías conservadas, podría llegar a medir 45,80 m aproximadamente; lo que nos puede llevar a concluir que la seriación de galerías pudo abarcar todo el espacio indicado por el citado muro. Esto estaría en consonancia con las dimensiones del depósito romano de agua, que tiene una capacidad mayor a todos los hasta ahora conocidos, exceptuando el supuesto depósito existente sobre el terreno de la actual Iglesia parroquial.

Fot. 47A. En esta imagen se aprecia bien: 1, parte de la cubierta de las bóvedas de las galerías, situadas sobre el fondo del muro maestro; 2, y aquí se precisa bien la alineación de paramento lateral del puente. Por otro lado, esta continuidad rectilínea, habiendo ya superado el hueco de la galería, nos induce a pensar y a corroborar lo expuesto en la foto anterior, donde se indica la probabilidad de admitir unas dimensiones mayores a las que hoy, a simple vista, se observan. Este muro rectilíneo discurre paralelo al depósito y ha sido arrasado por las obras de remodelación de acceso. 

Fot. 48A. Detalle adicional de la foto anterior, donde se ve, en la parte superior, un muro de arranque hacia arriba, confirmando que las construcciones de este espacio superaban la altura del puente romano, como se observa en la primera indicación: 1; en el tramo medio: 2, se ven los restos salientes que quedan de las bóvedas de las naves; y en la parte inferior, el muro de fondo: 3, restos salientes de la tercera galería, según se indica en el dibujo planimétrico. 

Fot. 49A. Interior del depósito de agua romano situado en la cima del Peñón del Santo. Obsérvese la forma redondeada de las esquinas y el revestimiento con material impermeabilizante que termina con una capa de estuco. Su techo, enrasado modernamente, está a nivel con la cima del Peñón. 

Fot. 50A. Uso moderno que se ha dado a este depósito. Hoy es un apero municipal de jardinería.

Fot. 51A. Peñón del Santo. Indicación de la puerta moderna de acceso al depósito de agua romano, convertido, hoy día, en un apero de herramientas por parte del Ayuntamiento. 

Fot. 51Fot. 52A. Peñón del Santo. Muro romano sobre el talud, proveniente del que se ha destruido por la remodelación. Sus medidas son: largo: 1,50 m; anchura: 1,10 m; altura (en lo que se conserva): 2,0 m, en su punto más profundo.

Todas estas últimas imágenes del puente romano muestran que los muros de las estructuras romanas construidas en el Peñón han sufrido daños a través de su historia. Probablemente por los fenómenos naturales (terremotos del año 365 d. de C.) y por acción antrópica (guerra napoleónica, y por uso como cantera).

Como este punto disponía de una batería, a la vista de lo que se ve, fue bombardeado en la citada operación militar contra Napoleón.

Fot. 53A. Peñón del Santo. Muestra, de perfil, del muro anterior sobre el talud. Su estado nos revela que parte de este muro se ha derrumbado sobre el acantilado, y que aquí han podido existir otras estructuras hoy desaparecidas, al igual que las rocas que se ven hoy sobre la playa, pueden ser derrumbes por los fenómenos antes citados. 

Fot. 54A. Muro moderno levantado sobre las ruinas de la prolongación de la Tenaza, que se extendía hacia Levante a partir del puente romano. Se cree que esta muralla es enteramente moderna. Está montada sobre restos medievales.

Fot. 55A. Detalle del muro anterior sobre los restos del muro de la antigua Tenaza. (Foto del autor).

Fot. 56A. Detalle de muro moderno construido sobre los restos de la Tenaza, con materiales procedentes del derribo de edificaciones romanas. 

Fot. 57A. Muro de la Tenaza en su vertiente levantina, donde se ve el muro sobre piedra probablemente perteneciente a muros romanos. 

Fot. 58A. Muro de la Tenaza a Levante: 1, torreón de Levante dentro del área de la Tenaza, montado sobre muro que usa como base estructuras romanas, probablemente pertenecientes a la preexistente galería cubierta romana del puente: 2, roca madre sobre la se levanta el muro romano reutilizado para la muralla moderna. 

Fot. 59A. Detalle de la foto anterior para mostrar el tipo de aparejo usado en su construcción. Se aprecia tanto la construcción moderna como la antigua formando la cimentación.

Fot. 60A. Encuentro entre las estructuras antigua medieval-romana y la moderna. Excavación incompleta por su corto recorrido. Se buscaban restos fenicios y solo aparecieron romanos mezclados con elementos griegos e ibéricos. Parte de este terreno fue excavado por Pellicer en los años ’60.

Fot. 61A. Se muestra otro pequeño tramo de los restos de muros algo mezclados con estructuras superpuestas.

Todo esto se encuentra a los pies de la muralla de la zona sureste del Castillo. Muro medieval alineado con el anterior y que formó parte del conjunto de la Tenaza. La muralla que separa las casas modernas del Castillo, está levantada sobre los restos de la Tenaza en toda la vertiente de Levante.

Fot. 62A. Muro medieval alineado con el anterior y que formó parte del conjunto de la Tenaza. La muralla que separa las casas modernas del Castillo, están levantadas sobre los restos de la Tenaza en toda la vertiente de Levante. Torreón almenado perteneciente a época ya moderna, junto a la parte derecha de la Tenaza del Castillo.

Fot. 63A. Planos del Servicio Histórico Militar. (http://portalcultura.mde.es/cultural/archivos/) Esplicación: 1 Ubicación del Castillo; 2, Tenaza del Castillo; 3, puente romano; 4, restos romanos en el Peñón del Santo. Obsérvese que no hay explanada sobre la cima; sólo indicación de formas que pueden ser las que se han encontrado por parte e D. J. M. Fontana en sus excavaciones.

Fot. 64A.  Planos del Servicio Histórico Militar.  Plano militar: 1, torreón y muro de la vertiente de Levante; 2, continuación del muro de la Tenaza y torreones anejos; 3, probable esquema dado a las formas rectangulares de las piletas de salazones romanas del Majuelo; 4, espigón de la Tenaza en dirección a la galería abovedada (arruinada) romana del puente; 5, puente romano con galería superior; 6, Peñón del Santo, con edificaciones sin identificar; Peñón del Santo. . [1] Documento militar inglés donde se relatan los hechos bélicos navales, firmado por el oficial que mandaba la flota. (http://portalcultura.mde.es/cultural/archivos/)

Fot. 65A. Peñón del Santo y sus estructuras romanas: 1. situación del depósito de agua romano sobre la planicie de la cima; 2, situación del punto final de la galería cubierta romana sobre la cima del Peñón; 3, estructuras muradas que han desaparecido y que bordeaban la periferia del Peñón; 4, talud sobre el que se proyecta el muro procedente de las galerías del Peñón; 5, ruinas del puente romano que no permitía el paso de una vertiente a otra.

FIGURA 7. Planos de los sectores A-B.

Almuñécar. Planimetría del sector A. Castillo de San Miguel, reconstrucción del Puente Romano y Peñón del Santo. Este elemento estuvo intacto hasta la época de la invasión francesa. Su destrucción fue causada por los bombardeos de navíos ingleses, y a la retirada del elemento francés de este castillo. El Castillo y sus aledaños fueron destruidos en el bombardeo de la flotilla inglesa en la guerra contra Napoleón. El levantamiento del plano del Puente ha sido posible gracias a los restos de su alzado, aún visibles sobre el Peñón, las fotos antiguas de la ciudad, y los planos del Servicio Histórico Militar, con la valiosa aportación del Coronel de Infantería, D. Victoriano del Moral.

SECTOR B

El estudio de esta zona abarca todo el complejo defensivo principal destacado por su situación orográfica, que le daba un carácter muy apropiado para convertirse en elemento castrense que velara por la seguridad de los colonizadores que se fueron sucediendo con el tiempo en esta localidad costera. Se observa fundamentalmente bajo el dominio romano y árabe. Y esto sirvió para que los visitantes posteriores siguieran usando este paraje como plataforma de defensa a través de los años posteriores. Se puede hablar entonces de fenicios, romanos, visigodos, árabes y cristianos.

Aquí se centra la investigación en el estudio de los vestigios romanos, época que abarca un período que se desarrolla entre los años -206 (derrota cartaginesa en Ilipa) y la desaparición del control romano a partir del año 476 d. C. (682 años de dominio romano).

Plano general del Sector B

Es necesario aclarar que la entrada a esta fortaleza se hacía por medio de puente levadizo, como queda indicado en la leyenda de unos de los planos militares que de van a mostrar. Había cuatro puertas en todo el recinto: dos en la entrada: puente levadizo, y puerta de entrada; y una puerta casi al Sur de la fortaleza, que comunicaba éste con la Tenaza periférica; y la cuarta, que se encontraba a mitad de la vertiente de Levante de la muralla defensiva.

1.- Plano militar del Castillo-alcazaba.

Trazado del sistema amurallado de la ciudad por los militares de época. La zona más destacada se centra en la parte denominada Alcazaba, que abarcaba todo lo que se considera ciudad antigua. Fenómeno aparte es el que refleja en el nº 1, donde queda indicada la factoría de salazones romana, destacada con cuadrículas poligonales. y cuyas piletas debieron quedar a descubierto en estas mismas fechas. 2, parte de la muralla de Levante que discurre paralela a la Tenaza en la misma orientación. Y espacio de la Tenaza en la vertiente de Levante.

Casi todos los planos de época señalan este detalle de la antigüedad.

Tercer plano militar. Plano del Servicio Geográfico del Ejército sobre el Castillo de San Miguel, Tenaza y Puente romano de Almuñécar: A, entrada principal al Castillo; B, puesto de guardia del acceso; C, torreón de Poniente frontal; D, mazmorra; E, Plaza de Armas; F, puente del acceso principal; G, capilla de la Plaza de Armas; H, aljibe de la Plaza de Armas; J, muralla de Poniente con barbacana; K, zona sin definir del interior del Castillo; L, gran torreón de avanzadilla con vistas a la Tenaza; N, gran torreón avanzadilla; P, rampa de acceso al gran torreón del Sur.

http://portalcultura.mde.es/cultural/archivos/) (Exigen este enlace desde el administrador de esta información).

Cuarto Plano Militar donde se reflejan Castillo, puente romano, Peñón del Santo, peñones secundarios y esquemática representación de la factoría del Majuelo en forma de cuadrículas.

Fot. 1B. Estado actual de la Tenaza del Castillo, que se dirige hacia el puente romano para conectar con el Peñón del Santo, Esta parte ha sido remodelada para mostrar lo que fue en sus inicios. Casas adosadas ilegalmente a una construcción que debe ser respetada. Esta construcción se ha montado sobre las estructuras romanas que pueden verse en los cimientos de la vertiente oeste. Lo que prueba que no sólo fue destruido el puente romano con el bombardeo inglés, sino que en época posterior, tuvo que reconstruirse esta parte de la imagen porque también lo fue. Y era muy necesario mantener la conexión entre el Castillo y el Peñón del santo, ya que allí se instalaron baterías contra posible ataques por mar. Es evidente que el Peñón del Santo estaba conectado con la zona del Castillo por razones militares romanas y por razones comerciales, ya que en ese espacio hay también sistemas de producción de salazones (excavación de 1945) y sistemas de almacenaje (galerías abovedadas de almacenaje).

Fot. 2B. Esta imagen (se finales del s. XVIII) refleja claramente la situación en que quedó el puente romano que unía el Peñón del Santo con el Castillo, después del bombardeo de la flotilla inglesa en 1812. Los puntos indicados marcan el estado en que quedó desde el 1 al 3. Se puede observar que el camino que discurre por la falda del cerro donde se encuentra el Castillo es reciente en su momento. No hubo paso entre las playas de San Cristóbal y la de Puerta del Mar. Los puntos 1 al 2 indican los restos que quedan de los arcos del puente. El 3 señala el Castillo que probablemente construyeran los árabes, pero usando materiales de derribo de época romana. El camino indicado, en época posterior pudo comunicar ambas playas, pero con bastante dificultad.

Fot. 3B. Panorámica de Almuñécar en las fechas anteriormente referida. En primer plano se observa una vega en estado pantanoso y con una foresta muy arcaica. Lo que es el casco urbano de Levante tiene escasa construcción y todo muy rudimentario. La línea de costa estaba muy retraída con respecto a al actual. Y la zona de cultivo se encuentra en estado pantanoso y probablemente con remanos destacados. El punto 1 señala la cima del Peñón del Santo, que se puede ver aplanado y no acabado en pico como fue su estado original (excavaciones de Fontana en 1945). Hubo piletas de salazones en ese espacio. El punto 2 indica la situación de las ruinas del puente romano. El punt 3 señala la zona central del puente, pero con restos que impedían el paso de playa a playa. El punto 4 señala el Castillo. El punto 5, la parte superior de la Cuesta del Carmen. El punto 6, el inicio de la calle Cueva de Siete Palacios. El punto 7 muestra la parte superior del barrio del Castillo con resto de lo que en tiempos de los árabes se denomino Alcazaba (hoy hay algún resto). El punto 8 señala la capilla del Patio de Armas del Castillo. El punto 9, marca la línea de playa en Puerta del Mar. El punto 10, presencia de probable de zona pantanosa que, por cierto, fue un foco de infección en esos momentos en en tiempos anteriores.

Fot. 4B. Fase posterior en que se inicia la invasión de las construcciones y sistematización de derribo de las faldas del cerro del Castillo. Nunca existió ese pasillo de la imagen. Y fue a partir de la destrucción del puente romano cuando esa invasiva urbanización se inició. Sobre la parte superior de la roca se dibuja la existencia de una canal que se explicará a continuación. E igualmente las murallas de Levante son reforzadas previendo que se viene construyendo desde el Paseo del Altillo. Al camino abierto se ha hecho con el material de derribo de la roca-base del Castillo. Y empieza a aparecer una playa artificial.

Fot. 5B. Vista panorámica del Castillo de San Miguel. Ha sido durante muchos años cementerio municipal. En la parte superior derecha se ha localizado la la existencia del canal romano que abastecía de agua las necesidades de la pequeña factoría que se encontraba en el Peñón del Santo. Casi ton toda seguridad, con las construcciones modernas superpuestas a la muralla menor del Castillo, formada por parte del anillo de la Tenza, ese canal ha sido destruido , gran parte de él. Cuando M. Pellicer excavó esa zona no figuró en sus conclusiones ninguna referencia a su existencia, y es lógico dado que discurría a menor altura en su marcha hacia el punto final.

Fot. 6B. Reciente canal romano descubierto en superficie y que procede de la zona del sector L, y se dirige hacia Peñón del Santo a través de la galería cubierta del puente romano. 1. canal a descubierto con falsa bóveda moderna. 2-3-4. casas modernas que se encuentran encima del canal. 5, zona por donde continuaba el canal y que no se ha excavado aún.

Fot. 7B. Ésta es la extensión del tramo de canal romano: 7 m aproximadamente. Su cubierta es una bóveda moderna porque el canal se ha utilizado como depósito-aljibe en este trayecto con el fin de abastecer a viviendas cercanas.

Fot. 8B. Detalle de la cubierta del aljibe donde se aprecia el aparejo moderno.

Fot. 9B. Detalle para ver uno de los muretes de estructura romana sobre la que se asienta la bóveda moderna. Mide 0.35 m.

Fot. 10B. Entrada moderna el aljibe.

Fot. 11B. Murete lateral del canal sobre el que se levanta la bóveda moderna. Su material es el mortero romano y piedra nativa. El enlucido superior del murete es una especie de impermeabilizante de protección. En general la estructura del canal usa la técnica del opus incertum en su alzado.

Fot. 12B. Interior del canal en el que se puede ver su revestimiento interno a base de opus signinum interno y revestimiento externo con estuco blanquecino. Su anchura es de 1.30 m , y su altura 1.50 m. El suelo ha sido tocado al destinar este trozo de canal a depósito de abastecimiento de las casas colindantes. El canal tiene sus lados ligeramente inclinados.

Fot. 13B. Explanada de San Miguel, con la fachada principal del Castillo (usado como cementerio moderno, en el que destacamos la mazmorra en su parte frontal norte (↓) y los cuatro torreones de fachada, uno caído (por derribo francés o inglés), como consecuencia de la partida de los franceses en la guerra napoleónica. La parte central de la imagen, algo oscurecida, es el lugar donde se encontraban las alfarerías tradicionales del pueblo actual, ya desaparecidas.

Fot. 14B. Muralla oeste del Castillo. Indicación del muro romano, en su sentido sur-norte, aprovechado para formar la línea de muralla medieval, que ceñía la ciudad en esa época: 1, muralla romana de gran grosor que discurría en sentido norte; 2, muralla moderna que suple la deficiencia de la caída de la parte romana y reutiliza su cimentación; 3, espacio de muralla rota que deja el foso al descubierto; 4, lienzo de muralla romana que forma parte del cinturón que circundaba la ciudad medieval.

Fot. 15B. Detalle de la muralla romana anterior. Se observan los añadidos posteriores de época cristiana: 1, parte superior de la muralla romana; 2, restos de un añadido posterior adosado; 3, cimentación de ese lienzo de muralla y su técnica de construcción con el clásico hormigón romano.

Fot. 16B. Muralla romana vista por la parte interior del muro romano. Obsérvese su grosor (1.30. m). Pudo ser un amurallamiento de todo el perímetro de la factoría de Seks. Ha sufrido muchos percances a través de su existencia.

Fot. 17B. Es la parte de muralla anterior a la expuespuesta en la foto anterior. Era una muralla infranqueable. El añadido moderno es un auténtico elemento que lo enmascara. Su cimentación muestra el tipo de hormigón clásico romano sobre roca madre.

Fot. 18B. Sistema de muralla moderna, en la zona de Poniente, perspectiva general con restos aislados del sistema de muros romanos, de contención, escalonados. En la actualidad han sido retocados y modificados de modo irregular: 1, restos de muro romano destruido sobre el que se asientan las construcciones árabes y cristianas. 2, Restos de la muralla romana escalonada que descendía hasta la factoría de salazones. 3, resto de muro escalonado al que se le ha usado como cantera, 4, Restos aislados de la muralla escalonada destruida por la superposición de estructuras posteriores. 5, Restos de muralla restaurada de forma inadecuada. Se sabe que estas murallas sufrieron las consecuencias de un fuerte terremoto en el año 365.

Fot. 19BDetalle de la foto anterior para destacar los diferentes tipos de muros que se pueden analizar por sus técnicas: 1, restos de estructuras romanas de cimentación con materiales de diferentes época antigua. 2, lienzo de muralla de época similar al usado en la construcción de la iglesia en el siglo XVI-XVII.

Fot. 20B. Muralla escalonada del Castillo en su vertiente oeste. Se puede ver que ha sufrido un desgaste evidente. Precisamente la parte más baja es la más desgastada probablemente por ser también usada como cantera: 1, Resto de muralla que ha resistido el desgaste o fenómeno telúrico, o acción antrópica (bombardeo, terremoto, cantera). 2-3-4, restos de muralla muy derruidos. 4; 5, muro romano que se derrumba en parte y deja a descubierto un depósito o pileta de salazones. 6, resto de muralla romana aislado.

Fot. 21B. Muralla de Poniente del Castillo. Detalles más precisos sobre la foto anterior: 1, muro romano escalonado; 2, espacio vacío por derribo o caída de las estructuras; 3, depósito de agua romano. 

Fot. 22B. Depósito de agua romano situado sobre el sistema de muralla escalonada. Es de proporciones medias y es el segundo de los colgados en esta fuerte pendiente: 1, depósito romano que muestra gran cantidad de material de erosionado procedente de la parte superior. 2, sistema de muralla escalonada romana que se extendía a lo largo de todo su trazado. Se observan los lienzos que se han desprendido justo a su lado.

Fot. 24B. Interior del depósito romano en el que se ve en enlucido de varias capas de material impermeabilizante. Es el opus signinum interno y una fina capa de estuco deteriorado. Sus medidas aproximadas son: 1.90 x 2.30 x 3 m. Detalle sobre la cantidad de material que se ha depositado en el interior de estructura procedente de la parte superior. 2, sobre la misma altura a que se encuentra el depósito se observa un grueso muro de hormigón romano (opus caementicium) en que el depósito parece haber sido construido para su seguridad. 3, a espaldas del depósito puede apreciarse la aparición de una muralla que pudo ser anterior cronológicamente. Su aparejo tiene estructura clásica y pertenecer a una época más antigua de la zona de la muralla escalonada.

Fot. 25B. En esta imagen se distinguen las estructuras romanas y modernas de la muralla de Poniente del Castillo: 1, punto en el que se cruzan los tipos de muralla; 2, aparejo de la muralla romana más antigua; 3, punto en que la restauración moderna tapa una característica importante para la explicación de este inicio de muralla; 4, aparece el sistema escalonado en esta parte de la muralla.

Fot 26B. Esta imagen muestra las alteraciones de la foto anterior más: 5, capa de hormigón romano que cubre una superficie que debió ser mayor de lo que se aprecia.

Fot. 26B (bis). La aportación de esta foto pone en evidencia que la restauración de partes de la muralla de Poniente no ha sido la adecuada. En la esquina izquierda de la imagen se puede observar una ranura elocuente para indicar que era una solución arquitectónica con el fin de crear una especie de alero o cubierta de partes de esta zona que también fueron usadas para la manufactura de salazones. Ahí se empotraban vigas para crear una techumbre. Los restauradores la han tapado.

Fot. 28B. Vista general de lo que fue un sistema de muralla escalonada que comunicaba con la factoría de salazones situada debajo. Pero en niveles altos han aparecido también piletas, como se ha visto antes. Sobre esta muralla se han acumulado acontecimientos antrópicos y geológicos que la han hecho casi desaparecer. En los número 1 al 4 se indican los puntos más afectados por los cambios experimentados en su paso por la historia del elemento romano en estas tierras.

Fot. 29B. La imagen muestra la secuencia de la parte superior de la muralla de Poniente del Castillo. Desde izquierda a derecha se distinguen: 1, parte de la muralla donde se ve su forma escalonada; 2, parte de la muralla donde el escalonamiento ha desaparecido probablemente por una modificación evolutiva de su conservación; 3, plancha de hormigón que se extendía a lo largo del sistema de amurallamiento, pero que sufre cambios por la evolución del sistema militar; 4, resto de inicio de muro en pendiente; 5, torreón árabe montado sobre muros romanos.

Fot. 30B. Imagen de detalle del inicio de la muralla escalonada a través del nivel más elevado: se ve a la izquierda (4) la posterior muralla medieval-cristiana; el muro continúa en sentido sur y, con el tiempo, ha dado a conocer la existencia de una pequeña pila de salazón. Se sospecha que habrías otras en ese sentido, pero no han dado claras señales.

Fot. 31B. Esta imagen, ya algo posterior en el tiempo de investigación, muestra el emplazamiento de la pileta citada antes: 1, acceso a la pileta situada debajo de muro; muro romano que se extiende a casi todos los elementos que se encuentran a su mismo nivel; 3, muralla medieval montada sobre muros romanos; 4, pasillo moderno hecho sobre materiales romanos destruidos, como el hormigón que antes se ha nombrado.

Fot. 32B. Situación de la pileta de salazones: 1, puerta de acceso; 2, muros que forman la entrada; 3, interior de su emplazamiento. Hay que comentar que la piedra de su construcción se encuentra en buen estado.

Fot. 33B. Imagen de la pileta. Sus proporciones son 1,20 x 0,80 x 1 m. El material de aislamiento y impermeabilización se encuentra muy desgastado. Se usa el opus signinum interiormente y el estuco como enlucido. Lo extraño es que se encuentra debajo de un sistema de muros romanos más modernos. Ello es un dato a tener en cuenta para fijar una cronología relativa.

Fot. 34B. Imagen de color para destacar el contraste de los materiales que componen la pileta

Fot. 35B. Imagen de detalle de la parte superior de la muralla escalonada del Castillo. Se encuentra con aspecto de cuarteada, como consecuencia de los avatares tanto por bombardeo, terremotos, y acción antrópica: 1, fragmento de muralla con aspecto de desplazamiento sobre el terreno, pero puede entenderse con restauración posterior por daños; 2, este fragmento presenta estructura con diseño más antiguo, y deja ver en sus cimientos el aparejo primitivo o simplemente más antiguo, con clara situación de aparejo descarnado o que he servido de cantera; 3, y tanto ha servido de cantera que en su parte más baja deja ver la roca madre donde se asienta; 4, muralla moderna emplazada sobre la estructura romana.

Fot. 36B. Esta imagen de un lienzo de la muralla deja ver el aparejo externo y debajo el opus incertum con su técnica de mezcolanza de materiales tejidos con el caementum de cohesión. A su lado aparece la restauración moderna que envilece el conjunto.

Fot. 37B. Imagen de detalle donde se mezcla tanto los originales como la reconstrucción moderna.

Fot. 38B. Esta imagen muestra la estructura interna del hormigón romano apreciándose la complejidad de la mezcla de elementos constructivos.

Fot. 39B. En esta imagen repetida se quiere mostrar lo dicho en la anterior, señalando por medio de los diferentes colores los diferentes materiales usados en esta técnica. Pero queda en evidencia que las piedras del opus incertum exteriores se han desprendido o, lo más posible, han sido arrancadas para construcciones modernas.

Fot. 40B. La intención de mostrar esta imagen es para demostrar que la muralla es escalonada, aunque aquí destaca sobre todo cómo se ajusta la construcción a la forma de la roca madre, pero es muralla escalonada evidentemente.

Fot. 41B. En el interior del Castillo estas estructuras en forma de piscinas han sido clasificadas como elementos de baños árabes. No son árabes. Son romanas. que las usaran los árabes podría admitirse, pero no entra dentro de su ética el uso de estructuras que proviene de aspecto religiosos contrapuestos. El árabe no usa lo pagano: o lo transforma o lo destruye. Pero, en cuanto a la estructura, esto no tiene ningún aspecto de baño árabe. Los baños árabes son cerrados, no al aire libre como éstos. Los materiales de construcción no son los usados por árabes. Se usa el opus incertum. La forma de los pilas son romanas, y siguen los modelos clásicos. se ignora el porqué de la consideración de que son árabes cuando no lo son. Los materiales romanos que aparecen en niveles inferiores han desaparecido, pero se van a mostrar para demostrar su verdadera entidad. Se hablará de estructura como el hipocausto. Los puntos señalados aquí son: 1, muro externo de la pila de baño romana; 2. interior de una de las pilas; 3. muralla árabe en la vertiente de Levante con adarve y sin almenas. Es probable que fueran destruidas con el bombardeo del Castillo, aunque esta parte no estaba en el punto de mira al alcance de los barcos ingleses.

Fot. 42B. Esta imagen presenta la distribución que usaban los romanos en sus termas: pilas de diferentes tamaños para señalar que unas de eran para agua fría, tibia y caliente. Los puntos a comentar son: 1 y 4, compartimentos laterales para la distribución del agua en sus diferentes temperaturas; 2 y 3, los diferentes tamaños de pilas según sus destino funcional. Conviene recordar que el uso del Castillo como cementerio conllevó una modificación de las estruturas para esos fines. Se construyó encima mayoritariamente, y eso supuso roturas.

Fot. 43B. Estructuras de pilas de los baños. Detalle sobre el motivo anterior: 1, espacio principal de la piscina; 2 y 3, piscinas pequeñas dentro de una mayor, con finalidad similar.

Fot. 44B. Pila pequeña construida según la técnica romana: opus incertum con revestimiento de estuco externo y opus signinum interno.

Fot. 45B. Las pilas exteriores son las que más han sufrido las consecuencias del desmonte del cementerio. Es grande la cantidad de opus caementicium que se verá más adelante. Esta pila ha sido rehecha de modo anárquico.

Fot. 46B. En esta imagen se ve solo barrida de escombros y, justo a su lado ha sido arrasada por la máquina otra de ellas, como se verá.

Fot. 47B. Imagen general de la excavación con máquinas. Los destrozos son irreparables y los martillos de aire. La zona más afectada es la que contiene las pilas de las termas. Los datos son los siguientes: 1, aparición del punto donde se localizan las primeras pilas;, 2, espacio donde se ha destruido todo; 3, zona de las pilas grandes;. 4, muros de origen romano; 5, muros de contención para el montaje de las pilas; 6, grandes bloques de opus caementicium removidos por la máquina, de peso aproximado a las dos toneladas; 7, muros de origen árabe de zonas de almacenes; 8, muralla periférica árabe con adarve; 9, piedra de molino aparecida con el desmonte, que puede ser árabe o romana.

Fot. 48B. Vista panorámica del conjunto interior del Castillo con color original para esclarecer en lo posible los elementos que son romanos de los que no lo son. Por aquí ha pasado elemento romano, visigodo, árabe y cristiano.

Fot. 49B. Zona ocupada por las termas, donde el material que prima son sus componentes. En su periferia prevalece la muralla árabe y plaza de armas de época cristiana en la parte sur del Castillo.

Fot. 50B. Vista parcial de las dependencias de la parte superior de las termas: 1, muro romano de una de las pilas que destaca según su excavación; 2, espacio de una de las pilas; 3, espacio de la pila central de las termas.

Fot. 51B. Detalle de la alineación de los muros, para resaltar: plataforma circundada por muro romano alrededor de todo el espacio de las termas, que se prolonga hasta la gran torre-Plaza de Armas-Sur del Castillo, y donde las estructuras modernas se han montado superponiéndose, formando parte de sus cimientos, y que discurre paralelo a otros muros en un nivel superior; a izquierda de la imagen se muestra uno de los grandes bloques de hormigón romano arrancado por la máquina.

Fot. 52B. Imagen de detalle que muestra un bloque de hormigón romano arrancado de la zona de las pilas de las termas. Y es romano. Se ha silenciado su composición porque no es árabe.

Fot. 53B. Se muestra la foto 51B en color para diferenciar los materiales removidos en el desmonte: 1, muro romano de cimentación básica de las termas situadas encima; 2, corte de la máquina donde se ve el material cortado y cuyos cimientos nacen de la roca madre; 3, material arrancado por la máquina de la zona de las termas.

Fot. 54B. Zona oeste del Castillo donde se encuentra los restos restaurados del hipocausto de las termas.

Fot. 55B. Vista del estado semirruinoso de la planta de las termas. Con el desmonte de los nichos del cementerio se han roto materiales partes de las termas.

Fot. 56B. Parte central del hipocausto donde se que más de la mitad de los pilarillos del alzado central se han caído por el desmonte antes citado.

Fot. 57B. Marco principal de las termas que árabes remodelaron. Son relativamente pequeños.

Fot. 58B. Zona de alimentación de combustibles del hipocausto.

Fot. 59B. Detalles sobre el sistema de distribución del hypocaustum: corredores del aire; paramento de ladrillos que cierran uno de los lados; espacio probable de aliviadero del hypocaustum; pilares interiores semidestruidos. El tipo de ladrillo usado es común a todo el subsector de las termas; muro de hormigón romano, de tipo clásico, usado en otras áreas de la zona industrial.

Fot. 60B. Muro de contención y aislamiento del hipocausto, formado por hormigón clásico. En su parte central se ve un agujero que debió contener tubería de plomo, ya que se encontró in situ ese material. El revestimiento del muro está cuarteado debido al paso del tiempo.

Fot. 61BFot. 68B. Elementos del Castillo. Detalle del segundo pilarillo interno. Se indica la falsa bóveda; 2, muro de hormigón romano de fondo paralelo al que completa el cierre del hipocausto; sistema de bóveda de ladrillo interior, de escasa fuerza arquitectónica. Es el sistema conocido como falsa bóveda.

Fot. 62B. Detalle de una de las esquinas del hipocausto. Aquí se muestra la pobreza arquitectónica usada por los árabes, con una ladrillo de débil fabricación y una argamasa pobre.

Fot. 63B. Al fondo se observa el muro de hormigón romano igual al anteriormente expuesto. También se puede observar que el pilarillo de fondo conserva su estructura casi intacta, pero con falsa bóveda.; yuxtaposición y superposición de ladrillos del aparejo.

Fot. 64B. Toma de detalle para indicar los mismos fenómenos de su construcción: fondo de hormigón romano. A izquierda: corredor lateral. A derecha: indicación del segundo corredor. El material del alzado de los arquitos es árabe, utilizando el típico ladrillo. 

Fot. 65B. Estructura de arquito de falsa bóveda donde se aprecia la posición de los ladrillos en una estructura árabe de hipocausto. El material se encontraba en buen estado al ser descubierto en el levantamiento del antiguo cementerio.

Fot. 66B. Imagen que señala fundamentalmente la estructura del muro de hormigón romano de fondo. Se trata de una reutilización por los árabes.

Fot. 67B. Estado en que queda el hipocausto después del pillaje de los materiales. Aquí se pueden comprobar con aproximación las dimensiones reales del horno para el agua árabe.

Fot. 68B. Depósito de agua o pila de baño romana situada junto al hipocausto. Tiene revestimiento de opvs signinvm y estuco blanquecino, cubierto con formas romanas posteriores, y no reutilizado por árabes. Este dato ha sido ocultado en la publicación reciente de la considerada «casa nazarí».

Fot. 69B. Restos de estructura romana dentro de la pila de baño (o depósito de agua romano) de la foto anterior. Véase el opvs incertvm de su composición. En el estudio general de este yacimiento, su importancia ha sido silenciada. Arriba: color real del opus signinum de su aparejo. Muestra signos claros de derribo tal vez por los árabes que reutilizan estos elementos, ya que placas de opus signinum aparecen caídas.  

Fot. 70B. En el desmonte del sistema de nichos del cementerio, en su parte oriental aparecen muros don estructura de opus incertum y, además, revestidos de una especie de estuco blanquecino que no es original romano. Forman resistentes bloques de hormigón, similares a los aparecidos en otra parte de la factoría, en calle Morería Alta y que, además, son romanos.

Fot. 71B. Corte con máquina del perfil del emplazamiento de las piletas de las termas: 1,, espacio donde se encuentran parte de las pilas de las termas; 2, perfil del corte de la máquina.

Fot. 72B. Imagen conectada al corte anterior: saliente de la base de una pila donde se ve el opus signinum y piedras de sujeción de la estructura. Además, una fina capa de estuco casi caída por desgaste.

Fot. 73B. Enterramientos en el Castillo. En esta imagen se ven dos tumbas de las que una aparece cubierta con lajas de piedra, otra con solo el lecho del cadáver. Es de pensar que ambas estaban cubiertas. Se ignora si tenían ajuar funerario.

Fot. 74B. Imagen que muestra el tipo y tamaño de piedra de una de ellas usada como cubierta. La otra apareció descubierta. Es muy probable que fuera desmontada cuando se instaló aquí el cementerio ya en época cristiana.

Fot. 75B. Detalle de la tumba sin cubierta. Se observa, a izquierda, la silueta de lo que pudo ser una tercera tumba, pero no está claro.

Fot. 76B. Aspecto del terreno de la zona donde se encuentra parte de las termas del Castillo. Se ha limpiado tanto que los restos romanos casi han desaparecido. A continuación de esta roca madre se encuentran las supuestas tumbas romanas. Por el diseño de las mismas, se prestan más a árabes que a romanas. No se tienen suficientes datos para definirlas, pero hay que tener presente que los árabes no usaban ajuar funerario para sus enterramientos. Los romanos suelen inhumar en cualquier sitio: los árabes, no. En la excavación general no aparece ninguna publicación que pueda avalar si son árabes o romanas por el contexto funerario o ajuar.  

Fot. 86B. Elementos del Castillo. Restos de muros romanos donde se puede ver opvs incertvm sobre roca madre y muros de caementvm.


SECTOR C

Almuñécar. Planimetría del sector C. Junto al Castillo de San Miguel: Restos de muros romanos dentro de las casas modernas en calles San Miguel Bajo y Explanadas de San Miguel.

Fot. 1C. Calle Explanada de San Miguel. Entrada al Castillo de San Miguel. Puente de acceso. Tal elemento no es original. Se construyó a partir de que los franceses se retiraron. La entrada original era un puente levadizo que, al parecer, los ingleses se llevaron y se encuentra el el museo de Londres como trofeo, según Peter, arquitecto municipal en los años 70. Se ha respetado el aparejo general del castillo.

Fot. 2C. Es de señalar las dimensiones de las viviendas que existían en este espacio. En realidad se puede observar que las alturas de la casas son de planta baja, nota común para casi todo el casco antiguo, y sus medidas se acercaban en dimensiones al espacio que ocupa una galería abovedada romana.

Fot. 3C. Lo más destacado de esta parte de la calle es el uso del acceso escalonado por necesidad constructiva. La razón se debe a que la estructura interna de esta calle está vinculada a otras que pertenecen a la calle San Miguel. Y se sabe que dicha calle disponía de un gran criptopórtico mayor que la Cueva de Siete Palacios. Esa galería, por su altura, obliga a tener que usar escalones en las calles que se encuentran relacionadas con ella.

Fot. 4C. Explanadas de San Miguel. Detalle para resaltar el podivm y algún otro elemento constructivo. Se observa el fenómeno de elevar el acceso a la casa. Ello indica que la altura interior se debía a la existencia de una base sobreelevada, lo que obliga a usar escalones desde el exterior. Restos de piedra saliente, al pie de un muro que da al exterior de la casa, identificable como elemento estructural de los alzados romanos de las galerías abovedadas.

Fot. 5C. Alineaciones de la calle San Miguel Bajo, en la que se pueden ver muros antiguos con aparejo identificable dentro de los tipos romanos en todo el casco superior, y que muestran más detalle en su composición interna que en el alzado exterior. La distancia que separa cada vivienda moderna, es tan regular como las proporciones que presentan los sistemas romanos de galerías encadenadas. Indicación del espacio donde, con motivo de un nuevo alzado moderno hecho con pilares, se comprobó la existencia, tanto dentro como en línea de fachada, de los clásicos muros romanos que, además, dividían el espacio interior en dos partes casi simétricas. Es de destacar que las casas se construyen o las posibles galerías romanas se encuentran a ras de suelo sobre la roca madre.

Fot. 6C. La calle anterior vista desde la playa se encuentra detrás de las casas que han sido interrumpidas por la construcción del foso del Castillo.

Fot. 7C. En la misma calle San Miguel Bajo, esta casa en construcción estaba montada sobre muros romanos de lo que no se pudo tomar fotos. Pero existían.

SECTOR D

Almuñécar. Planimetría del sector D. Calle Cuesta del Carmen. A continuación, y sobre el el talud, se encuentra la muralla romana de Levante sobre la que se monta un canal de conducción de agua en dirección al Castillo (hay fotos). En la calle Nueva del Carmen, se han encontrado, y se conservan, dos galerías abovedadas romanas. Tanto esta calle como Angustias Moderna tienen todas sus estructuras domésticas hechas sobre los elementos de galerías romanas heredadas. La mayoría de las casas que aquí se encuentran están hechas a base de ocupaciones de formas antiguas romanas: criptogalerías.

Fot. 1D. Cuesta del Carmen, bien reflejada en toto de finales del s. XIX, casi con la misma pendiente. Las casas son muy similares a fecha de hoy. Si se observa la indumentaria de las señoras, se puede averiguar de forma aproximada, en qué momento de la historia local se está. Pero las casas también indican el momento, sobre todo las del final que se ven en foto. Las cotas de nivel son pronunciadas. Los árabes describen en sus crónicas lo difícil de sus accesos.

Fot. 2D. Cuesta del Carmen. Inicio del recorrido de muralla, por la parte interior, antes descrita. En 1 se ve una construcción moderna apoyada sobre los lienzos de muralla que aquí quedan; en 2, se indica el lugar donde hay otra muralla, también romana, que tiene una finalidad similar a la anterior; y el punto 3 se pueden ver los indicios de roca madre sobre la que se encuentra una de las mas fuertes y elevadas murallas romanas.

Fot. 3D. Esta imagen presenta una situación nueva en Cuesta del Carmen que se ha agudizado con una nueva construcción. Y la consecuencia directa ha sido la desaparición de un torreón medieval que se encontraba a izquierda en el empalme de las dos partes de la calle.

Fot. 4D. Cuesta del Carmen. al inicio del segundo tramo de calle. Muralla romana utilizada como defensa de un sistema de aterrazamiento para contrarrestar la presión de las edificaciones que se encuentran arriba. Los números sucesivos según se asciende, indican los diferentes niveles escalonados del gran murallón contrafuerte de aterrazamiento. La muralla se encuentra sobre roca madre en esta imagen. 

Fot. 5D. Cuesta del Carmen. Imagen tomada en distinta fecha. En ella se remarca el estado de conservación. La base que presenta la muralla en su parte baja muestra un zócalo vertical de 1.30 m. La inclinación del muro hacia arriba ha hecho necesario que se apoyara con la roca madre para mantener consistencia. La técnica constructiva usada es opus incertum y el caementum interior. El tamaño de las piedras exteriores se repite en varios de los lienzos que se han descubiertos de esta muralla perimetral. Ha sido detectada en calle Vélez, calle Nueva, calle Escamado, y calle Carmen Baja, que empalma con Cuesta del Carmen.

Fot. 6D. Calle Cueva de Siete Palacios. Paso artificial de acceso a la parte central del sector D, donde se encuentran los elementos arquitectónicos de almacenaje. El muro que se indica, pertenece a la estructura de contención y cierre. 

Fot. 7D. Esta imagen muestra la parte superior de la muralla vista anteriormente: da a calle Cueva de Siete Palacios, por arriba y, a Cuesta del Carmen, por abajo. Así se aprecia la altura real de esta muralla.

Fot. 8D. Calle Cueva de Siete Palacios. Perspectiva tomada desde un alto, con el fin de observar la dirección que sigue el murallón romano, en su cierre, a la entrada del paso indicado. Su dirección parece señalar que conectaba con la muralla de Levante. 

Fot. 9D. Imagen de detalle en su continuidad hacia la izquierda que, como se ha dicho, todo indica que continuaba hasta conectar con la muralla romana de Levante. Y es muy probable que, a través de esta muralla, por su cima, discurriera el canal que se verá más adelante. El acceso superior de la calle Cuesta del Carmen muestra los indicios de que el canal, procedente de Eras del Castillo, atravesaba tal calle y, con su construcción moderna, pudo haber cortado su paso que, de inmediato, aparece sobre la muralla de Levante.

Fot. 10D. Cuesta del Carmen. Parte superior, donde se puede apreciar: en 1 se observa que la construcción está cimentada sobre roca. En 2, se ve la continuidad de muro procedente de la calle Cueva de Siete Palacios. Restos de muro romano reutilizado como soporte de las estructuras del paso interior que hay sobre él; en 3, construcción moderna paralela al muro medieval que se encuentra debajo y cuyo torreón ha sido destruido recientemente.

Fot. 11D. Cuesta del Carmen en sentido descendente.

Fot. 12D. Parte final de Cuesta del Carmen. En su mitad izquierda hay un pasillo que conduce hacia donde se encuentra la muralla de Levante.

Fot. 13D. Cuesta del Carmen. Roca tallada para crear calle y habitáculo interno. Sobre el paramento de la parte contraria a la mostrada en la foto anterior, se puede ver: entrada artificial a un espacio ocupado por estructuras romanas; restos de puntos de arranque de muros, en forma arqueada; restos de muros romanos, que forman parte del paramento que se verá en el interior y que indica que el muro cerraba la calle, prolongándose hasta la fachada de enfrente, por un lado, y hasta la muralla romana, por otro. Por ahí pasaba el canal romano. 

Fot. 14D. Cruce con la calle Nueva del Carmen al fondo. A izquierda hay casas pequeñas cuyo módulo interior coincide con las medidas de los criptopórticos. El aparejo esterno muestra indicios de muros romanos en planta baja.

Fot. 15D. Ya en el interior de un pequeño patio vecinal, se observa: a izquierda: escalera extraña para acceso a vivienda. Ello se debe a que el suelo interior está sobrealzado por encontrarse dentro restos de plataformas muy resistentes para destruirlos rebajando. Se piensa que por esa vivienda pasana el canal de agua que se dirigía hacia la muralla romana de Levante, por donde discurría en dirección al puente romano. Al fondo de la imagen tenemos el canal romano taponado por las vecinos.

Fot. 16D. Foto de detalle para ver sus dimensiones y su material. La técnica constructiva es el opus incertum, opus signinum y estuco blanquecino. Hoy una casa moderno está empotrada sobre el canal y muralla romanos.

Fot. 17D. Detalle ampliado sobre el mismo canal descrito antes para hacer visible su composición, viéndose el opvs signinvm dentro de un aparejo de opvs incertvm y algo de estuco. En la foto aparece taponado, pero hoy ha quedado totalmente oculto o destruido. El pequeño patio ha sido construido e su totalidad y no es posible ver el canal taponado.

Fot. 18D. En esta imagen del canal se ve cómo se empotran las casas moderna sobre el canal. Y se ve la profundidad de la muralla romana sobre la roca en la que se asienta.

Fot. 19D. Imagen bastante antigua, en los años ’50. Detalle sobre la foto anterior, en la que se puede diferenciar: el mayor lienzo de muralla romana; muralla romana de piedra vista (opvs incertvm), algo deteriorada. Por este tramo de muralla, en la parte superior,  se encuentra un canal de conducción de agua. Entonces se conservaba bien, pero las casas modernas lo han dejado oculto o roto al construir sobre él.

Fot. 20D. Vertiente este de de la muralla. Tramo subsiguiente al mostrado en la foto anterior, en el que se puede ver: 1, paramento de origen romano, reutilizado en época medieval; 2, muralla medieval moderna; 3, muro base, remozado, de origen romano, construido como contrafuerte, 4, parte occidental de la muralla con aparejo en buen estado; 5. muro de contención sobre roca madre para dar consistencia el peso que soporta de la muralla.

Fot. 21D. Vista parcial de la muralla de Levante: Se ven las casas modernas montadas sobre ella. Punto en que la muralla gira en dirección hacia el interior debido a que el canal procedente de Eras del Castillo, cambia de sentido para dirigirse hacia el Peñón del Santo. En lo que será patio interior de esta zona, puede verse que se encontraba techada de tejas en una vivienda que después desaparecerá y se convertirá en patio.

Fot. 22D. Muralla de Levante. Continuación del paramento de la muralla, donde se aprecia la diferencia de aparejo en los dos sectores que se pueden ver. Es normal que con el paso del tiempo, se deterioren los materiales. Eso explica las alteraciones de su aparejo. El opus incertum es patente.

Fot. 23D. En el punto donde la muralla para dirigirse hacia suroeste, en la misma esquina observada, hay una puerta artificial que muestra un dato importante: la anchura de la muralla: 1.20 m. Y por encima de esa puerta artificial discurre el canal romano.

Fot. 24D. Continuación del alzado de la muralla de Levante, donde se puede detallar, a derecha: continuidad del sistema retocado; en el centro, estructura vieja, similar a otras de las antes y aquí analizadas; a izquierda, probable resto de torreón.

Fot. 25D. Talud de la Cuesta del Carmen. Punto de partida, en este sector, del sistema defensivo de la ciudad medieval moderna, donde se puede constatar: 1, muro moderno montado sobre las ruinas del murallón medieval que circunda la ciudad, como factor defensivo; 2, restos de un torreón vinculado a la muralla, de época moderna, pero de probable ascendencia cristina. Hoy recientemente todo cuanto se ve en la foto ha desaparecido.

Fot. 26D. Panorámica de la muralla de Levante. De izquierda a derecha: muralla por la que discurre el canal antes citado en dirección al Peñón del Santo; en la parte central: construcciones modernas montadas sobre estructuras árabe-cristianas; y a derecha: casas montadas sobre muralla muy deteriorada en casi precipicio. Esa muralla llegas hasta Cuesta del Carmen, donde recientemente ha sido destruido un torreón de época cristiana.

Fot. 27D. Panorámica que comprende el espacio entre Castillo y muralla de Levante. Principalmente se indica la situación del nuevo canal romano descubierto recientemente.

Fot. 28D. En esta imagen retrospectiva, se puede ver: 1, lienzo de muralla romana sin grandes retoques en su alzado; 2, restos de muro romano bajo la anterior, y con asteriscos se indica la trayectoria del canal camino del Peñón del Santo, pasando por la falda del Castillo.

Fot. 29D. El canal recientemente descubierto por M. Cervilla Matias. Es la continuidad de la conducción de agua desde Eras del Castillo hacia el Peñón del Santo, donde se encuentra su depósito terminal. Se encuentra cubierto por una falsa bóveda al ser utilizado por los vecinos como aljibe. Entrada y salida taponadas. Sus medidas aproximadas son: 7 x 1,10 x 1.30 m. Sus muretes laterales están ligeramente inclinados para aliviar la presión. La técnica constructiva es el opus incertum, revestido con opus signinum y estucado ligeramente blanco. Su suelo ha sido revestido para aguantar la presión del agua acumulada que está estaba estancada.

Fot. 30D. Vista del Castillo en su vertiente Este. En el centro de la imagen, a la altura de los cimientos, hay un espacio importante desde el punto de vista arqueológico. fue excavado por M. Pellicer en los años ’60. La mayor parte de los materiales pertenecían a una fase ibérica; pero también se detectaron restos de griegos. Y es probable que este último fuera importado por los fenicios en su primera etapa.

Fot. 31D. En la calle Nueva del Carmen , hay unas fachadas cuyos aparejos internos han quedado tan revocados modernamente que no dan señal alguna de estructura antigua, pero que lo es, como se podrá demostrar ante la secuencia general de la calle, tanto a izquierda como a derecha. 

Fot. 32D. Calle Cuesta del Carmen. Lienzo de muro situado a izquierda de la imagen vista en la toma anterior. En él se aprecian perfectamente los restos de muro romano que afloran tras el delgado revestimiento de argamasa moderna.

Fot. 33D. El muro anterior se continúa hasta el inicio de la calle San Miguel. Y aquí se marca con más evidencia el uso del opus incertum romano. Está relacionado con la muralla de Levante que se encuentra detrás.

Fot. 34D. Calle Cueva de Siete Palacios. Paso artificial de acceso a la parte central del sector D, donde se encuentran los elementos arquitectónicos de almacenaje. El muro que se indica, pertenece a la estructura de contención y cierre. 

Fot. 35D. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle sobre la parte superior de la foto anterior, donde se señala un espacio de contención, con un muro romano reutilizado, y cuyo aparejo se deja ver a lo largo de su alzado. 

Fot. 36D. En esta imagen puede verse el inicio de la alineación de la secuencia de galerías criptopórticos. En el corredor central cerrado se observan los compartimentos que fueron galerías abovedadas y que hoy no existen por las remodelaciones modernas. Los módulos son similares a los de otros sectores.

Fot. 37D. Es la calle Cueva de Siete Palacios. En el ensanche, a izquierda, hay un muro moderno que impide ver la muralla procedente del inicio de la de la segunda parte de cuesta del Carmen. Pero hay que decir que esta pequeña plaza es artificial porque ha sido el resultado de derribos de sistemas romanos.

Fot. 38D. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle donde se aprecia el mismo motivo anterior, pero indicando, de forma más evidente, su existencia y dimensiones. No es una línea externa de paramento o aparejo, sino el resto de un muro que ha sido roto y reducido de volumen, siendo aprovechado para el alzado moderno. Con asteriscos se señalan los puntos donde han existido galerías abovedadas. A derecha se puede comprobar que sistemas paralelos integraban el conjunto de los criptopórticos-galerías.

Fot. 39D. Calle Cueva de Siete Palacios. En el interior del citado pasillo cerrado, indicación de la anchura del mismo, para demostrar que su medida, se corresponde con la de una nave abovedada destruida como otras muchas: 2,30 m. Sobre los cimientos se ven los restos de muros originales romanos.

Fot. 40D. Nueva del Carmen. Aspecto de la estancia situada dentro de los paramentos que hay en el interior. Obsérvese el muro de fondo donde se puede comprobar la técnica del opvs incertvm camuflado por revestimiento moderno. Los muros laterales tienen idéntica composición.

Fot. 41D. Nueva del Carmen. Espacio interior anejo al detallado anteriormente, coincidiendo con él en sus medidas, aunque el aparejo ha sido recubierto con chapas de madera y papel pintado, como en otras naves del sector superior de L y K. 

Fot. 42D. Vista panorámica de la Calle Nueva del Carmen, para observar la alineación y las alturas en todos los paramentos bajos. Seguimos manteniendo que estas calles son artificiales: han sido rotas gran número de naves abovedadas para abrir calle donde no hubo. 

Fot. 43D. Perspectiva, a nivel de suelo, de la calle Nueva del Carmen, donde se puede  resaltar la anchura, porque llega a identificarse con el espacio de fondo de un sistema de galerías abovedadas; y es lo que hace pensar que se trata de una calle artificial como la anterior y como otras de las ya vistas.

Fot. 44D. Vista parcial de la misma calle, en la que se aprecian, sobre las paredes, que hoy se pueden analizar, los indicios de la existencia del aparejo romano en ellas. Las viviendas originales sólo tenían una altura. Hoy ya se ha trastornado el aparejo exterior y es muy difícil identificar una técnica o un elemento arquitectónico.

Fot. 45D. Foto de detalle de una de las fachadas de la misma calle, donde se puede ver el aparejo oculto tras el ligero revoque de los paramentos. Igualmente se puede comprobar la similitud de todas las alturas que, en origen, eran de una sola planta, ya que era el elemento que dominada en el sistema de almacenaje. Es una constante de toda la zona superior del casco urbano antiguo. Cuando se ve más de una altura, ello indica que lo que hay debajo es una galería reutilizada.

Fot. 46D. Nueva del Carmen. Detalle sobre la foto anterior, en la que se comprueba la existencia de una nave, por su paramento externo, donde queda la señal en la pared, sobre el muro de la casa que da a la calle. Se trasluce la piedra a través de la cal del blanqueo.

Fot. 57D. Vista parcial del inicio de la calle anterior, donde se pueden identificar: 1 y 3, muro romano que sobresale, partiendo del paramento externo de la nave abovedada romana que se halla dentro, llegando a alcanzar el nivel de la calle superior; 2, puerta de entrada hacia la nave que, en realidad, es una nave transformada en pasillo, como se ha demostrado antes. 

Fot.48D. Calle Nueva del Carmen. Espacio ocupado por la galería abovedada conservada: 1, muro moderno que cierra el espacio de entrada, a uno y otro lado; 2, paramento romano de opvs incertvm, plenamente visible por derribo del muro de fachada. 

Fot. 49D. Nueva del Carmen. Espacio interior de la nave abovedada conservada. Su aparejo y diseño es similar a la mayoría de las naves conservadas. Hacia el centro de la bóveda hay un agujero taponado, que no recoge la fotografía. Puede verse que su bóveda está muy revocada con capas de cal y cemento moderno. Su módulo de proporciones se aproxima a 2.30 de base en anchura, 3.20 de altura y 4,50 de largura. Por su forma, la bóveda se presenta algo rebajada. Aún persisten las señales de la cimbra usada para su construcción, con lo que se deduce que es algo tardía con respecto a otras mejor perfiladas.

Fot. 50D. Desde el punto final de la calle San Miguel, se puede ver el paramento alineado de toda la secuencia de este sector, que se encuentra en la calle Angustias Moderna. Como detalle se señala el punto de arranque de los muros desde la propia roca. Esta calle moderna se hizo con la demolición de una cadena de galerías abovedadas, como ha ocurrido con otras de sectores alineados y adyacentes a lo que se observa, Y por esa razón aparecen tantos vestigios de esa formas destruidas en diversos niveles de todo el sistema de almacenaje.

Fot. 51D. Vista del la calla Angustias Moderna, línea izquierda. Aquí se cumple lo afirmado sobre la destrucción de series enteras de galerías romanas abovedadas: a derecha de la imagen se ve un resto de muro perteneciente a una de las naves que discurría por el centro de la imagen. Es un testigo irrefutable de lo que ha ocurrido en diversas partes del casco antiguo.

Fot. 52D. Angustias Moderna. Detalle del muro inicial de este paramento alineado, en el que se puede ver con más precisión su grosor o potencia de muro romano, que se extiende a lo largo de toda la calle, trasformado por las obras modernas. Las indicaciones 1, 2, señalan respectivamente el grueso del muro romano izquierdo, y la anchura de la calle, que es artificial, ya que se ha hecho rompiendo toda una galería de naves abovedadas en todo su trazado que ocupa hoy la calle.

SECTOR E

El Sector E es uno de los que más complicación presenta. Ha dado lugar a falsas interpretaciones por el dibujo que se ha hecho de él por la situación y forma de sus estructuras. Se ha llegado a publicar que en este sector hubo un teatro romano. El atrevimiento, por desconocimiento de su realidad, ha hecho alucinar a algunos, consiguiendo incluso atraer a algún que otro profesor de la universidad. Todo ha sido una quimera. No obstante, se ha examinado con toda precisión los elementos que integran este sector. Y la conclusión es que ha sido todo una fantasía localista con pura imaginación. Es totalmente falso: no había ningún teatro en Almuñécar.

Seks es un factoría con elementos de fabricación y almacenamiento. Y lo que se ha considerado teatro romano, no es más que el mismo sistema de almacenaje formado por cadenas de galerías o cripto-pórticos. Y siempre surgen las preguntas encaminadas a averiguar dónde vivía la población romana. Pregunta obvia. Pero hay que distinguir entre operarios de la factoría y clase dirigente o sacerdotal. Estas dos últimas están bien constatadas: la clase dirigente residía en villas rústicas. La clase operaria no disponía más que de tiendas de campaña o cualquier espacio adecuado a sus necesidades. Este fenómeno era usual en todo el sur peninsular. Están los ejemplos de Baelo Claudia (Gades) y el resto de las colonias que se van montando en todo el Sur. Era una población flotante procedente del Norte de África. No se olvide que en época anterior, a partir o antes del siglo IV a. C., la piratería procedente de África era un hecho habitual. Las necrópolis de Seks fueron saqueadas en esas fechas. la necrópolis Puente del Noi, y en concreto su zona B, fue saqueada entera. No se ha detectado una sola tumba que no haya sido removida. En realidad fueron saqueadas todas las zonas, incluida la gran tumba de pozo con hipogeo y la de corredor. A partir del s. II a. C. tiene lugar la gran explotación de la industria de salazón. Y la población flotante estaba formada por norteafricanos, al igual que los de la zona costera de Gades.

En resumen: clase dirigente adinerada, clase servil procedente del Norte de África, y clase sacerdotal.

Secuencia fotográfica del Sector E

Fot. 1E. Vista general de la calle Angustias Moderna. Alineación de las estructuras modernas formadas por naves que han sido reutilizadas en en los interiores de las casas actuales. Muro doble de galería sobre el lado derecho de la calle.

Fot. 2E. Angustias moderna. Espacio hueco donde se sitúa una nave usada como paso de alcantarillado: muro de la nave, distante de la calle 3 m; línea del muro de fachada. Este espacio estuvo abierto hasta que se introdujo en él un sistema de alcantarillado moderno. Esta nave, por la parte de atrás, da a una placeta situada a un nivel superior, en Eras del Castillo. 

Fot. 3E. Angustias Moderna. Yuxtaposición de muros en la secuencia de la calle: 1, muro adosado y roto para dar paso a otra dependencia con estructura romana. Las medidas del muro de la calle son: largura, 7,75 m; altura, 0,77 m; grosor, 0,80 m; 2, paramento que conforma la estructura de nave que debió existir dentro; 3, espacio roto para abrir paso hacia las estructuras que se encuentran en su interior; 4, continuación de la alineación de muros y naves. Esta calle es artificial. Era necesario abrir calle para poder acceder a estas galerías. Y el resto de muro romano lateral en la calle es testigo de ello.

Fot. 4E. Angustias Moderna. Detalle de la foto anterior, donde se aprecian: 1, paramento romano adosado; 2, segundo muro adosado; 3, rotura en este muro para dar paso a la casa moderna.

Fot. 5E. Angustias Moderna. Vista panorámica de la calle, donde se aprecia la casi totalidad de la estructura encadenada de elementos romanos: 1, delimitación del espacio que se considera como seriación de naves; 2, casa donde se ha detectado una de las bóvedas de galería rotas. La anchura de la calle es el espacio liberado para poder acceder a esta zona.

Fot. 6E. Angustias Moderna. Detalle indicado en la toma anterior, donde se puede comprobar uno de los fenómenos más corrientes: el enrasamiento de la cubierta abovedada, con la señal clara de lo que se afirma en la mayoría de los casos que aquí se dan. Es un trozo de la bóveda de una nave en esta misma calle. 

Fot. 7E. Angustias Moderna. Vista, desde otro ángulo, de la alineación de estas mismas estructuras anteriores. Todas las casas tienen su interior con las mismas medidas, que se corresponden con los módulos, tanto en anchura como la altura, generalizados en cuanto a medidas de las naves localizadas

Fot. 8E. Angustias Moderna. Detalle de una fachada, a la vuelta de la secuencia antes descrita, donde se puede apreciar el aparejo romano tras el revoque moderno.

 

Fot. 9E. Esta foto se ha añadido para hacer ver la transformación que ha recibido el casco viejo de Almuñécar a través del tiempo, sobre todo remodelaciones recientes. Afortunadamente se dispone de fotos antiguas para reponer la barrida de elementos o restos romanos que se pudieron ver años atrás. Lo único que se conserva es el módulo de época anterior en medidas y la forma de las fachadas, que siguen teniendo las mismas medidas.

Fot. 10E. Entrada a calle San Miguel. Detalle sobre la misma pared anterior, con indicación de restos de muros que, probablemente, han servido de cierre a este patio interior: 1, paramento romano que discurre paralelo al de la calle anterior, pero en sentido contrario, formando su espalda; 2, restos de muros romanos sobre el suelo, que indican la existencia de un muro de cierre en esta plazuela.

Fot. 11E. Entrada a calle San Miguel. Detalle del paramento indicado en la toma anterior, donde indicamos: 1, paramento romano corrido; 2, abertura artificial de acceso a esos espacios interiores; 3, indicación de la altura de estas estancias, cuyas medidas son las que se vienen descubriendo en todas estas áreas: 2,30 m. El aparejo romano se trasluce a través del encalado moderno.

Fot. 12E. Entrada a calle San Miguel. Fondo del espacio cerrado que se viene describiendo: 1, indica la altura real de galería interior; 2, paramento situado enfrente y que tiene los mismos rasgos que los que se acaban de citar; 3, entrada a unos espacios cerrados cuyos fondos no se han podido fotografiar. Las edificaciones que se sitúan encima de estas bases no tienen nada en común con los puntos de arranque, salvo el servirles de punto de apoyo. Se encuentra todo sobre roca madre; de ahí el escalón.

Fot. 13E. Situados en un espacio alineado de la calle San Miguel, zona artificial de acceso, en el que se ve: 1, alineación de los elementos que conforman la calle San Miguel; 2, paramento roma-no de la casa que ocupa ese espacio, paralelo a la calle; 3, plataforma de equilibrio del terreno que facilita el acceso a la casa que se encuentra enfrente; 4, continuación de la línea general de los elementos arquitectónicos de la calle San Miguel; 5, anchura del paso artificial hacia la calle Espaldas de San Miguel y Eras del Castillo.

 Fot. 14E. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre el terreno de las estructuras que componen este subsector: 1, línea de fachada de paramentos romanos que contienen en su interior naves abovedadas; 2, podivm artificial de acceso hecho modernamente para facilitar la entrada: 3, paso artificial provocado, tanto por la rotura del paramento de las estructuras que preceden, como por el relleno o plataforma de equilibrio de todo este subsector. 

 Fot. 15E. Espaldas de San Miguel. Vista general de la entrada a una de las naves que se halla dentro de este recinto, y de la estructura que forma el lavadero público; 2, paramento romano que da a la calle, y  se encuentra alineado con la fachada del espacio que ocupa el citado lavadero que, a su vez, es una nave transformada; 3, entrada artificial a la nave y pequeño patio interior, hueco por desmonte de galería romana; 4, situación de la estructura que se ha dejado atrás, cuya base tiene plataforma de equilibrio o relleno artificial de hormigón romano.

Fot. 16E. Espaldas de San Miguel. Detalle de la foto anterior, donde se observa: 1, paramento romano existente entre el muro de fachada y el de la nave interior; 2, indicación del muro romano que ha sido roto para abrir paso hacia el interior, y que pertenece a la secuencia de la nave que cerraba esta estructura interior. 

Fot. 17E. Espaldas de San Miguel. Vista de conjunto, detallada, de la foto anterior, donde se puede ver: 1, indicación del muro o estructuras superiores, situadas encima de la nave, y espacio ocupado por el lavadero moderno, mostrando claros indicios de que ha existido una estructura encima sin precisar, probablemente también nave; 2, punto de entrada realizado mediante la rotura del muro romano que recorre todo el paramento de la calle; 3, muro romano de la calle; 4, indicación del muro roto en esta secuencia de paramentos; 5, punto en la fachada de donde se precisa que el paramento de la calle también ha sido roto para abrir esta entrada.

Fot. 18E. Espaldas de San Miguel. Entrada artificial vista desde dentro: 1, indicación de la puerta artificial de la nave interior; 2, muro romano que forma parte del paramento interior de la nave, y que cerraba igualmente este paso, que se continúa a través de las otras estancias consecutivas; 3, indicación del muro de fachada, roto el primero para hacer el acceso.

Fot. 19E. Espaldas de San Miguel. Detalle de la entrada, donde se puede ver: 1, muro de continuidad del paramento de la nave que existió en el pequeño espacio interior, hoy vacío; 2, muro de enfrente, moderno; 3, restos de hormigón, elemento de equilibrio del suelo; 4, piedras sobre el suelo, que identifican la existencia de un muro de cierre en la entrada de este pequeño espacio. 

(Foto del autor)

Fot. 19E. Espaldas de San Miguel. Puerta artificial de entrada a la nave: 1, paramento de opvs incertvm que cierra esta nave de forma natural o con técnica originaria; 2, puerta artificial; 3, estructura romana de cierre, encima de la nave; 4, indicación de los muros que se sitúan encima de la nave, lo que hace pensar en una superposición de formas. (Foto del autor).

Fot. 20E. Espaldas de San Miguel. Detalle de la toma anterior para precisar: 1, resto de muro romano roto para abrir paso hacia el interior de estas galerías; 2, puerta artificial para acceder desde el patio interior artificial, hacia el interior de esta pequeña galería. Está claro que esta galería era mayor y ha sido partida por necesidad de reparto de vivienda; 3, indicación de la cubierta de la galería pero alterada; 4, muro roto que discurría paralelo a la calle actual.

Fot. 21E. Espaldas de San Miguel. Desde la fachada se observa que había dos bóvedas paralelas ,pero la calidad de su diseño es rudimentaria, por lo que se deduce que pertenece a una época de decadencia o restauraciones posteriores.

Fot. 21E. Espaldas de San Miguel. Interior de esta galería partida, Su aparejo está muy deteriorado por desgaste. Esta nave tiene indicios de continuidad porque ha sido cortado con parejo moderno.

Fot. 22E. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre la toma anterior para precisar el muro divisorio del fondo de la nave, a la vez que los puntos sobre los que se apoya la cubierta de la misma. Hay señales del uso de la cimbra en su construcción. Baja calidad de mampostería.

Fot. 23E. Espaldas de San Miguel. Detalle de la toma anterior, mostrando el estado de conservación de la cubierta o bóveda: 1, pared de fondo moderna; 2, bóveda de piedra, descarnadas de hormigón romano.

Fot. 24E. Espaldas de San Miguel.  Detalle del fondo y aparejo desgastado por el uso, abandono y aparejo de escas calidad.

Fot. 25E. Espaldas de San Miguel.  Vista lateral de la galería en perspectiva del interior de la nave, donde se aprecia la piedra vista de opvs incertvm bastante descarnada.

Fot. 26E. Espaldas de San Miguel. Paramento derecho: 1, muro sobre el que se apoya la bóveda; 2, muro de cierre de la entrada, moderno, en parte.

Fot. 27E. Lateral de la galería con fuerte encalado.

Fot. 28E. Espaldas de San Miguel. Desde el pequeño patio se muestra una entrada a zona ocupada por galería enrasada con transformación de su cubierta para soportar mayor peso. Estancia interior, paralela a la nave con muro adicional sobre ella, no medianero. muestra un acceso a dependencias contiguas que tienen las mismas características; el paramento de fondo que limita con muro adosado, y discurre paralelo al huerto de atrás.

Fot. 29E. Calle Espaldas de San Miguel, frente a la nave. En ella se puede observar: 1, muro romano que es continuación de lo visto en anteriores fotos de galería. Muro romano sobre el suelo, adosado al anterior, que formaría parte del paramento de edificación paralela a la nave; alineación de fachadas cuyos paramentos son romanos en su base y que cerraban en el punto 17E.

).

Fot. 30E. Espaldas de San Miguel. A continuación de la galería anterior se observa un corte en la línea de estructuras romanas. Se quiebra en terreno y en su cruce se ve la necesidad de construir peraltes en la calle artificial para poder acceder a las viviendas modernas. Todo se encuentra levantado sobre roca madre, y el terreno-base esta desequilibrado por su propia estructura rocosa, lo que obliga a los constructores a adaptar sus construcciones a los desniveles que se encontrarán a través de todo el conjunto industrial.

Fot. 31E. Espaldas de San Miguel. Perspectiva de la estructura anterior: 1, trozo de paramento romano perteneciente a la misma casa antes descrita, en el que se ve el encalado; 2, paramento romano con la base marcada con restos de piedras que sobresalen; 3, indicación del podivm

Fot. 32E. Espaldas de San Miguel. Perspectiva similar a la anterior, pero abarcando elementos de otras edificaciones: 1, muro que se adosa al anterior, pero cambiando la línea de calle; 2, indicación del lienzo de muro romano que antes se ha señalado en 30E,1, en donde se aprecia el aparejo interior con la técnica del opvs incertvm. Esto se ha comprobado al caer el revoque moderno que lo revestía; 3, uso del escalón elevando el terreno, por las mismas razones expuestas en otras manifestaciones de este tipo de acceso; 4, calle o paso artificial mediante la rotura de estructuras romanas.

Fot. 33E. Espaldas de San Miguel. Perspectiva de estos supuestos pasos, en los que se puede indicar de forma precisa: 1, paramento de edificio moderno que reutiliza los romanos para vivienda; 2, paramento romano con cimentación anterior, superpuesta a otra también romana, en superficie; 3, paramento que, en principio se considera moderno, ya que parece un añadido a estructuras que dan la sensación de que han sido antes edificios religiosos con posible cambio de lugar, ya que el paramento que se observa arrancando desde el suelo es romano; 4, espacio de plataforma de equilibrio de nivel que se extendería a toda esta zona de accesos; 5, espacio que puede haber sido ocupado por estructuras similares a la que acabamos de citar; 6, paso artificial en cuyo extremo izquierdo se puede ver resto de muro sobre el suelo; 7, alineación probable rota. 

Fot. 34E. Espaldas de San Miguel. Vista de conjunto de la alineación que se viene describiendo desde el podivm de abajo: 1, paramento romano con dos espacios pertenecientes a dos naves enrasadas consecutivas; 2, paramento romano con testigo de la composición de su aparejo, ahora encalado; 3, paso artificial; 4, probable espacio perteneciente a estructuras adosadas a l que se encuentra detrás. Las fachadas coinciden en proporciones con las módulos de los criptopórticos.

Fot. 35E. Espaldas de San Miguel. Aspecto de los paramentos romanos de fachadas que se alinean en dirección a Eras del Castillo: 1, trozo de plataforma de hormigón romano y piedra, u opvs caementicivm; 2, paso artificial hacia Eras del Castillo; 3, paramentos romanos pertenecientes a una serie encadenada, hacia Eras del Castillo y Angustias Moderna, en sentido contrario; 4, paramento romano, con restos en su base de apoyo; 5, espacio que se considera perteneciente a dependencias destruidas para dar paso a otros lugares.

Fot. 36E. Espaldas de San Miguel. Vista de conjunto del paramento anterior en sentido de profundidad, según se va hacia la calle Angustias Moderna: 1, espacio al que consideramos como módulo tipo de una nave; 2, anchura atribuible a un espacio de nave cuyo muro adosado ha sido destruido recientemente; 3, destrucción similar a la anterior.

Fot. 37E. Espaldas de San Miguel. Detalle de la toma anterior para insistir en la desaparición de muro romano que se indica con la flecha.

Fot. 38E. Eras del Castillo. Perspectiva de los elementos alineados hacia Eras del Castillo, que se encuentran al fondo: 1, paramento romano de las naves enrasadas en Eras del Castillo; 2, muro adosado al paramento que se eleva hasta Eras del Castillo; 3, paramento romano adosado al 37E,2; 4, resto de muro romano interrumpido, alineado con las estructuras que se dirigen hacia Eras del Castillo, hoy desaparecido por la urbanización moderna de las calles. La anchura de este paso es el módulo que siguen casi todas las galerías de este nivel, y es el hueco que han dejado al tener que romper para ello.

Fot. 39E. Eras del Castillo. Paramentos romanos superpuestos que se ven en la toma anterior: 1, muro adosado al alzado que contiene espacio de nave en su interior. La anchura que se ve es la correspondiente a las galerías que fueron destruidas. Todo esto era una malla impenetrable formada por una secuencia de cripto-galerías. Este muro de la imagen ha sido destruido por una nueva construcción. Abuso permitido por la autoridad municipal correspondiente.

Fot. 40E. Eras del Castillo. Vista de conjunto de estos espacios, que son continuación de los fotos anteriores: 1, paramento de nave; 2, muro perteneciente a otra estructura adosada; 3, paramento romano de cierre de nave; 4, espacio que se corresponde con naves destruidas; 5, paramentos romanos correspondientes a edificaciones cercanas y que probablemente formaron parte de todo este conjunto. Los números 2-3 delimitan el espacio de de una galería que fue destruida de antaño para crear acceso a las viviendas que se ven en imagen.

Fot. 41E. Eras del Castillo. Detalle de muro romano de cierre de nave, visto en 40E, 1-2. La continuidad de este muro atravesaba lo que hoy es calle, cerrándola. 

Fot. 42E. Eras del Castillo. Espacio frontal perteneciente a tres naves situadas en paralelo: 1, indicación de la superficie ocupada; 2, paramento íntegramente romano.

Fot. 43E. Eras del Castillo. Perspectivas de las naves indicadas en 42E: 1, área que comprende; 2, podivm de escasa altura, que facilita el acceso a las mismas. Hoy ya no existe; 3, indicación gráfica de la altura de estos paramentos.

Fot. 44E. Eras del Castillo. Vista panorámica que abarca parte de las naves antes indicadas y otros subsectores de esta área: 1, espacio que ha debido pertenecer a naves; 2, paso artificial; 3, anchura normal de nave; 4, paramento muy deteriorado de naves; 5, plazuela que se verá a continuación; 6, podivm situado frente a las tres naves. El centro de esta imagen estuvo ocupado por un fortín romano y, después, por el alcazaba árabe.

Fot. 45E. Eras del Castillo. Punto de salida hacia en sentido sureste hacia calle Angustias Moderna: 1, zona allanada para abrir paso hacia la cubierta de Cueva de Siete Palacios; 2, paso hacia Angustias Moderna; 3, indicación del espacio, en anchura, que ocupa una cadena de galerías que se encuentran en el interior de las casas alineadas; 4, rotura moderna dirigida hacia la cubierta de Cueva de Siete Palacios donde se encuentran otras redes de galerías; 5, placeta artificial que da a Angustias Moderna:, 6, restos de cimentación de galería que forma parte de la cadena de galerías situadas en línea, pero en interiores, hacia Levante. Obsérvese que todas la galerías interiores tienen módulo similar por la situación de las entradas: sin casi equidistantes.

Fot. 46E. Eras del Castillo. Restos de material que han podido formar parte del podivm anterior: 1, paramento romano que se alza sobre los restos de materiales romanos que conformaban un relleno para equilibrio del terreno; 2, restos más reutilizados del material de relleno romano.

Fot. 47E. Es interesante observa que la cimentación de los muros romanos que dan a la calle, muestran en su base restos del muro romano rebajado de espesor para ganar espacio. Normalmente suelen medir entre 40 cm y 90 cm. La roca no deja lugar a dudas: la potencia de tierra es casi nula por estar el alzado montado sobre roca madre.

Fot. 48E. Eras del Castillo. Perspectiva desde la plazuela citada en 49E, en la que se puede ver: 1, alineación de elementos arquitectónicos que conforman una seriación de naves romanas enrasadas en los interiores; 2, situación de otra alineación casi paralela a la de enfrente; 3, indicación de las alturas (3.20 m) cuyas medidas son casi idénticas en ambos lados, lo que nos reafirma en la reutilización de redes completas de naves en todo este espacio.

 

Fot. 49E. Eras del Castillo. Plazuela antes citada en la que se observa, en su esquina frontal, un desagüe que baja por la bóveda de una galería que se encuentra debajo, lugar por donde penetra la canalización del alcantarillado moderno situado debajo. y pertenece en la planimetría general a la calle Angustias Moderna.

Fot. 50E. Eras del Castillo. Detalle sobre la toma anterior para indicar la yuxtaposición de los paramentos; muro romano de cierre de este sistema de naves; paramento externo frontal de la seriación de naves; muro romano adosado, con superposición de otro con revoque moderno.

Fot. 51E. Eras del Castillo. Vía superficial que canaliza las aguas de lluvia hacia el desagüe antes citado.

Fot. 52E. Eras del Castillo. Detalle de muro romano (1) sobre la base de una de las seriaciones de naves de la plazuela e indicación del muro que cerraba a derecha todo este espacio; sobre el suelo moderno: indicio del paramento de las naves; y probable espacio perteneciente a estructuras romanas; y alineación modificada (4) por falta de espacio moderno.

Fot. 53E. Eras del Castillo. Subsector de la plazuela: 1, espacio bajo el que se encuentran muros romanos; 2, paramento moderno montado sobre muros romanos situados debajo; 3, paramento romano muy revocado modernamente; 4, resto de muro romano que probablemente cerraba la plazuela.

Fot. 54E. Eras del Castillo. Detalle de la foto anterior para precisar la situación de: 1, murete moderno que se monta sobre una gran base romana; 2, murete romano que da claras señales de orientarse en tres direcciones, según la línea de los paramentos supuestamente destruidos y hechos desaparecer para la construcción de la plazuela.

Fot. 55E. Eras del Castillo. Plazuela. REsto de muro romano que cerraba este paso y a su ves formaba parte del alzado de la vivienda que se asienta sobre él.

Fot. 56E. Eras del Castillo. Esta plazuela se ha creado con el derribo de sistema abovedado.

Fot. 57E. Eras del Castillo. Muro romano situado bajo murete moderno, que se ha indicado antes: 1, espacio ocupado por uno de los muros romanos situados bajo el nivel que se ha señalado; 2, paramento romano perteneciente a la seriación de naves de la calle Angustias Moderna; 3, indicación gráfica de la anchura de las supuestas naves alineadas. .


Fot. 58E. Eras del Castillo. Casa situada en Angustias Moderna. Detalle sobre la foto anterior para precisar los siguientes datos: 1, muro de cierre que parte de la seriación de naves anteriormente indicadas; 2, paramento romano perteneciente a una de las naves; 3, muro romano de cierre paralelo a la calle Angustias moderna.. 

Fot. 59E. Eras del Castillo. Casa situada en Angustias Moderna Toma en vertical para destacar la existencia de muro romano sobre otro moderno: 1, indicación del muro romano y su división por estructuras modernas; 2, cubierta moderna levantada sobre el espacio que perteneció a la bóveda de la misma. Se mezclan lo moderno y lo romano. Todo está reutilizado. El huerto es el resultado de aportación de elementos de fuera.

Fot. 60E. Eras del Castillo. Casa situada en Angustias Moderna Vista de conjunto del espacio inferior que se viene analizando, para ver la secuencia y organización interna de los muros romanos que aquí se encuentran: 1, espacio ocupado por uno de los muros romanos cuyo final no se registra aquí; 2, muro romano que se cierra con el anterior, formando ángulo recto.

Fot. 61E. Casa situada en Angustias Moderna Espacio interior situado a derecha de los que se han indicado en las tomas anteriores; 1, espacio destinado a una nave enrasada; 2, paramento romano de cierre; 3, paramento romano roto para penetrar en los espacios interiores; 4, indicación de la existencia de paramento romano en este alzado, con la afloración de piedras de su estructura interna.  

Fot. 62E. Eras del Castillo. Casa situada en Angustias Moderna. Toma de detalle para resaltar: 1, muro romano que cerraba este espacio, en sentido vertical; 2, espacio moderno tras el que se halla un muro romano; 3, alzado romano que forma parte de la estructura de una nave enrasada; 4, parte del mismo muro anterior en el que se trasluce el aparejo antiguo al exterior.

 

Fot. 63E. Eras del Castillo. Casa situada en Angustias Moderna. Panorámica de la parte posterior, que se observa desde la plazuela, en la que se detalla: 1, 5, muro romano de cierre; 2, muro romano de cierre, paralelo al anterior; 3, espacio ocupado por una nave enrasada; 4, indicación de la anchura de una de las naves alineadas en la calle Angustias Moderna; 6, espacio ocupado por naves enrasadas.

Fot. 64E. Eras del Castillo duplicada por información. Casa situada entre Angustias Moderna y Eras del Castillo. Panorámica de la parte posterior, que se observa desde la plazuela, en la que se detalla: muro romano de cierre; 2, muro romano de cierre, paralelo al anterior; 3, espacio ocupado por una nave enrasada; 4, indicación de la anchura de una de las naves alineadas en la calle Angustias Moderna; 6, espacio ocupado por naves enrasadas.

Fot. 65E. Calle Cueva de Siete Palacios. Indicación de la existencia de una estructura de opvs caementicivm con el fin de equilibrar el suelo de las formas arquitectónicas que se han montado sobre la calle Angustias Moderna; 1, nivel en que se encuentra la calle Nueva del Carmen con relación a Angustias Moderna; 2, desnivel entre las secuencias de naves de los sectores D y E; 3, nivel con que se inicia la calle Angustias Moderna.

Fot. 66E. Paso artificial que comunica los sectores anejos debajo en el sector L, superior de L, E y U: 1, paramento de muro romano con parte del alzado moderno; 2, línea de cierre entre los sectores anejo inferior L y E; 3, paramento de una nave romana enrasada; 4, paso artificial entre los sectores inferior anejo L y U; 5, rotura para abrir paso entre los mismos sectores antes indicados.

 
Fot. 67E. Acceso a Eras del Castillo. Otra perspectiva del paso anterior: 1, paramento de fondo de una secuencia de naves: 2, paramento de una de las naves enrasadas que cerraba este paso; 3, indicación del espacio intencionadamente roto para abrir paso para la parte superior

Fot. 68E. Acceso a Eras del Castillo. Indicación de la alineación de estructuras pertenecientes a naves alineadas y situadas en distintos niveles, por la pendiente. Al fondo, un conjunto de naves con la entrada principal taponada modernamente. Una nave central y dos laterales más pequeñas que se verán más adelante en el sector L.

Fot. 69E. Acceso a Eras del Castillo. Vista de la alineación anterior desde un punto elevado: 1, paramentos romanos situados enfrente; 2, podivm de acceso al espacio superior de la nave romana; 3, secuencia de naves reutilizadas.

Fot. 70E. Aspecto del paso artificial creado hacia la mitad de la calle Angustias Moderna, que divide el sector en dos: 1, paramento romano con la parte superior de estructura moderna; 2, paramentos romanos con las mismas características; 3, podivm izquierdo, antigua plataforma de equilibrio del terreno; 4, podivm con las mismas características; 5, paso artificial abierto mediante la rotura de la plataforma de equilibrio romana. Tiene de particular el derribo de una casa aneja en cuyos escombros aparece material romano reutilizado como piedras talladas (toba) y piedras de relleno.

Fot. 71E. Angustias Moderna. Detalle de la foto anterior. Indicación de la reutilización de los elementos constructivos romanos, en los alzados modernos.

Fot. 73E. Angustias Moderna. Vista general de este paso indicado antes, precisando: 1, pasos artificiales en la parte superior; 2, podivm y paso artificial a través de él; 3, paramento romano que ha sido recientemente reconstruido. Su base continúa siendo romana; 4, paramento romano igual al anterior, indicando el punto de su altura máxima; 5, paramento romano de las mismas características que el 74E,4; 6, paramento romano o muro de cierre procedente de la zona donde se encuentra la plazuela; 7, paramento romano en zona inferior. Pertenece a una zona enrasada.

Fot. 73E. Angustias Moderna. Detalle del punto 74E,7. En él precisamos: 1, paramentos romanos que cerraban este paso, prolongándose en sentido vertical a la calle; 2, muro romano que formaba parte de la nave que aquí ha existido. 

Fot. 74E. Angustias Moderna. Secuencias de espacios que pertenecen a naves reutilizadas: 1, restos de aterrazamientos; 2, indicación de la altura modular de estas edificaciones; 3, indicación del desnivel de la calle.

Fot. 75E. Angustias Moderna. Detalle de la toma 72E. Parte superior de la misma, donde se puede ver: 1, espacio roto para abrir paso; resto de una plataforma de equilibrio del suelo y paso para una zona cerrada al fondo; 3, restos de una plataforma de relleno, o equilibrio de superficie; 4, paramento romano con restos de plataforma en su base; 5, escalones artificiales hechos sobre los residuos de la plataforma. 


 Fot. 76E. Angustias Moderna. Detalle sobre la foto anterior, donde se aprecia: 1, paramento romano que forma parte de esta nave enrasada; 2, restos de la plataforma de relleno del suelo, sobre el que se levanta esta casa. Estos pasos son artificiale.

Fot. 77E. Angustias Moderna. Detalle sobre la foto anterior. Se trata de una plataforma de relleno que ha sido rota para poder acceder a las dependencias de la galerías que se encuentran en este nivel. Las galerías estaban montadas sobre roca. Pero la evolución podría explicar la superposición de estructuras romanas en distintas etapas de su historia; la evolución. Aquí se abre paso rompiendo, y se construye encima de lo roto, pero ha podido ser en la misma etapa romana.

Fot. 78E. Angustias Moderna. Vista de conjunto de este paso: 1, espacio que debió estar ocupado por una nave; 2, secuencias de paramentos con naves en sus interiores; 3, segunda plataforma de equilibrio del suelo; 4, acceso artificial a un espacio cerrado con naves interiores; 5, restos de plataforma de equilibrio. Es un caso claro de apertura de calle a golpe de pico. 

Fot. 78E. Angustias Moderna. El paso de una zona a otra: 1-5. Rotura de la plataforma y apertura de accesos a ambos lados de la calle artificial.

Fot. 79E. Angustias Moderna. Paso ciego indicado en las tomas anteriores: 1, paramento romano con naves enrasadas en su interior; 2, paramento romano con nave rota en su interior; 3, secuencia de muro romano adosado y del que sólo queda la base; 4, zona de la plataforma, rota para abrir paso; 5, restos de de la plataforma. Y como se puede observar, este paso ha sido abierto rompiendo la plataforma de estructura romana que era cerrada y, de hecho, hay galerías a derecha de la imagen, que se usan ahora como viviendas. Este paso y galerías han desaparecido con nuevas construcciones.

Fot. 80E. Angustias Moderna. Imagen tomada desde el interior del pasillo. Vemos a izquierda la entrada a una galería del grupo. Esto hace ver que un muro romano discurría por la fachada donde se encuentran, al menos, dos galerías del grupo local-

Fot. 81E. Angustias Moderna. Visto el pasillo anterior, se produce un desnivel de terreno de casi dos metros, lo que signific que hay una alteración del terreno motivado por la estructura de la roca. El muro romano de la derecha, es prolongación del anterior, y va en ese sentido: de forma paralela a calle Angustias Moderna. La ventana está abierta desde otra nave del sitio. Y, al girar a izquierda, se verá una nave que, en su forma, ha sido recortada porque el espacio hueco que se ve, es artificial, hecho con rotura para poder pasar.

Fot. 82E.  Angustias Moderna. Vista de este paso abierto desde el interior: 1, paramento romano de división de dos naves alineadas; 2, muro romano de una secuencia de naves a ambos lados; 3, muro romano adosado al anterior; 4, espacio abierto sobre la plataforma de relleno. Este paso ha sido muy alterado con vivienda nueva, que ha destruido la mayor parte de esta estructura. Permisividad municipal. 

Fot. 83E. Angustias Moderna. Nave bien conservada y cuidada por sus propietarios Sus medidas son las indicadas en el módulo más habitual: ancho: 1.50; m. alto: 2.30 m; Largo: 3.30 m. Está blanqueado hasta hacer desaparecer el opvs incertvm. En cierto modo los dueños han preservado su conservación, gracias a sus cuidados constante. Es la mejor cuidada, aunque no se pueda ver su aparejo.

Fot. 84E. Angustias Moderna. Nave romana, a la que se accede por la escalera artificial que se ha practicado sobre la plataforma de relleno o equilibrio, de toda esta zona. Se encuentra muy encalada. Sus medidas son las consideradas como prototipo más usual en el conjunto arqueológico. Justo al lado de ella, y como prolongación de la misma, se encuentra otra habitación, cuyos muros son los paramentos de una nave consecutiva destruida. 

Fot. 85E. Angustias Moderna. Espacio contiguo a la nave anterior. Es una nave enrasada: 1, anchura idéntica a la de la nave que le precede; 2, altura de módulo similar. Fue enrasada para poder construir encima.

Fot. 86E. Angustias Moderna. SE ha enrasado esta galería adosado a la anterior. Al parecer, este espacio fue reutilizado no para vivienda, sino como habitación de desahogo o apero. La cubierta hizo permanecer los muros laterales debido a que la bóveda se hundió por baja calidad. El muro de fondo demuestra que era más alto de lo normal. Se trasluce el aparejo romano con el blanqueo.

Fot. 87E. Angustias Moderna. Espacios situados en el interior de las naves o lugares que lo fueron, y que actualmente forman un pequeño huerto, donde se pueden ver los restos de los muros sobre el suelo. El muro que se observa como divisorio, realmente es un elemento común a dos galerías contiguas: una, ocupando espacio del pequeño huerto; otra, que colinda, pero con su desarrollo en Espaldas de San Miguel, hecho que se ha visto antes.

Fot. 88E. Angustias Moderna. Al fondo del huerto, sobre el paramento romano limítrofe pueden verse: 1, paramento adosado que pertenece a una estructura que se ha visto a través de la calle Espaldas de San Miguel; 2, resto de muro adosado perteneciente a una dependencia que ha existido en el huerto.

Fot. 89E. Angustias Moderna. Continuación de la secuencia de muros romanos anteriores, en su punto de cierre, en una de las esquinas del huerto: 1, paramento romano que separa estas estructuras, de las ya estudiadas en 27E; muro romano adosado a él; 3, muro romano de cierre en ángulo recto; 4, resto de muro en el huerto, paralelo al 90E,2

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Fot. 90E. Angustias Moderna. Muro romano dentro del huerto, situado paralelo a los limítrofes: 1, muro romano perteneciente a las naves alineadas de la calle Angustias Moderna; 2, indicación del muro en el huerto; 3, muro romano al fondo, paralelo al 92E,2. 

Fot. 91E. Angustias Moderna. Continuación de los sistemas de muros romanos en este pequeño huerto. En él se puede apreciar: 1, muro romano que forma el paramento actual de una casa moderna medianera con la casa vecina; 2, utilización de los materiales de derribo de estructuras romanas para formar balates en el huerto. 

SECTOR F

Almuñécar. Planimetría del sector F. Calles San Miguel, Espaldas de San Miguel y Eras del Castillo.  Este sector es uno de los que registran mayor número de galerías bien conservadas. Son once. Las galerías enrasadas son todas las indicadas con líneas discontinuas. En la parte central izquierda de la imagen se conservan unas gradas de piedra toba. Si se observa bien el dibujo, en su parte derecha hay una nave partida y un torreón romanos. Se indica también la zona excavada en Eras del Castillo.

Fot. 1F. Vista general de la calle San Miguel. Este espacio tiene su paralelo en la zona de Cuevas de Siete Palacios. Cuando se realizaron los alcantarillados se pudo comprobar que el subsuelo tenía gran cantidad de muros romanos y por ello formarías la base de una gran galería que recorría todo este espacio de Este a Oeste. Es probable que esta gran estructura fuera derribada ya desde época árabe, porque era la forma de crear un espacio de muerto para evitar que el castillo que se construyó fuera atacado por enemigos, que no eran pocos en aquellos tiempos. Deducimos que por esa razón todas las edificaciones que pudieran servir de parapeto a posibles atacantes, fueran eliminados como, al parecer, debió ser. Desde este punto hasta el foso del castillo, han aparecido sucesivamente numerosos restos de esos muros pertenecientes a estructuras romanas. Y también se tienen datos de la existencia de otro sistema de galerías de mayor tamaño en un espacio mu cercano a éste. Se ha visto dónde se encuentra la entrada taponada, pero solo en foto, debido al problema urbanístico que se podría ocasionar. El futuro decidirá.

Fot. 2F. Espaldas de San Miguel. Escalera artificial. Conforme se entra el San Miguel, a su izquierda hay un paso escalonado moderno que conduce al inicio de una serie encadenada de criptopórticos. Continuidad del acceso visto en la foto anterior. En este punto de paso he sido rota la serie de galerías de la parte izquierda de la calle San Miguel. La parte derecha de la imagen fue construida rompiendo las galerías romanas mayores del Castillo. Y esta construcción actual, ya ha sido cambiada. Llegará el momento que todo lo romano desaparezca con las remodelaciones. El cálculo de las galerías que en este espacio han existido llega a los 3,50 m. Ejemplo de ello se va a ver a continuación en las series de la calle Espaldas de San Miguel.

Fot. 3F. Espaldas de San Miguel. Perspectiva en donde se puede ver: muro romano frontal casi paralelo al paramento de la nave primera (Cueva del «Obispo»); y constituye el gran muro romano paralelo al final de la calle Antigua. Y es su espalda, en la que se apoya toda la serie de galerías que se encuentran en los interiores de las casas de la citada calle Antigua. El encalamiento de los muros impide ver la autenticidad de esas estructuras romanas.

Fot. 4F. Espaldas de San Miguel. Historia de la pieza. Esta imagen presenta elementos muy retocados, como es la vivienda moderna de la izquierda (5), que ha reutilizado el alzado romano para incluirlo en como muro exterior de la vivienda. Las rampas son medios de accesos que han quedado como restos de elementos que debieron ser ocupados con anterioridad. Lo que es fondo de una galería de grandes proporciones (1) tiene su alzado deteriorado por el paso del tiempo y posible uso de cantera. Elementos constructivos. El opus incertum es la técnica usada. La piedra tallada es de proporciones algo mayores que el restos de formas, pero el blanqueo moderno no es otra cosa que algo que se hizo cuando esta galería aún estaba en pie. Esta galería o ha sido derribada para dar acceso a la casa de la izquierda, o se ha caído. Casi seguro ha sido derribada, aunque estaría ya algo tocada, y el paso de la calle artificial hacia las otras dependencias no habría sido posible sin su derribo. La calle Espaldas de san Miguel es toda entera artificial, o sea, que ha sido hecha mediante la destrucción intencionada de toda una serie de galerías que ocupaban ese espacio. El alzado artificial (4) está hecho con materiales reutilizados. El espacio de paso (2 y 6) es el acceso a la Cueva del Obispo. Uno de los elementos más llamativos es el inicio del Torreón romano (3), que se apoya sobre estructuras criptoporticadas en su base, de manera que la primera galería de esta serie encadenada se encuentra partida por e muro de sujeción de la base del torreón. Igualmente, en la calle San se Joaquín se puede ver otra galería partida por otro muro que forma parte de la base del citado torreón.

Fot. 5F. Espaldas de San Miguel. indicación de la existencia de opvs caementicivm para equilibrio del terreno. Escalera de acceso a la galería, apoyada sobre la propia estructura de separación, que deja un espacio libre de 1.5 m de seguridad entre las galerías de arriba y las inferiores. Realmente su único fin estructural es servir de escalonamiento en sitios de un diferencial de altura que puede crear riesgo por el fuerte desnivel creado por la configuración de la estructura de la roca madre. Es una solución arquitectónica que se fija como solución. Esta observación es aplicable a todos los niveles de las escarpadas estructuras de todo el conjunto industrial de Sexs.

Fot. 6F. Espaldas de San Miguel. Desde ese paso escalonado se llega hasta lo que parece una muralla y que no lo es. Es sólo la continuidad de una serie de galerías que se han ido construyendo a través del tiempo en toda el conjunto industrial romano. Lo que se ve frontalmente es una de las caras de la galería que aquí existía, de proporciones mayores a la vistas por esta zona. Mide aproximadamente 9 m de altura; su anchura, 3.5 m, y su largura no se puede calcular, pero por los indicios podría alcanza unos 15 m, hasta casi llegar a la calle San Miguel. Y esta es la razón por la que se piensa en las dimensiones que tenía la gran galería de la calle San Miguel. Para poder abrir paso por aquí se vieron obligados a destruirla, como se puede observar.

Fot. 7F. Espaldas de San Miguel. De nuevo en el pasillo artificial usado como calle: muro de cierre roto para abrir paso (1); paramentos de opvs incertvm (1, 2, 3), con fuerte revestimiento moderno; la anchura del pasillo es la misma que se ha constatado en la galería anterior; indicación del muro que ha sido disminuido (5) de grosor para ganar espacio; en (6) se puede apreciar el volumen de disminución del alzado del muro citado antes. Calle que demuestra cómo ha sido eliminado el elemento antiguo para el interés doméstico, pero podía también haber sido una técnica como la vista en la galería anterior, con sus espacio de separación (6). 

Fot. 8F. Espaldas de San Miguel. Vista de la falsa entrada a la galería del Obispo. A derecha de la imagen, pasillo cerrado que se ha usado como casa. En general, el muro frontal presenta la calidad del entramado del opvs incertvm en estado casi original. Es una de las zonas que mejor lo conserva.

Fot. 9F. Espaldas de San Miguel. Detalle del aparejo roto para poder acceder a la galería-vivienda antes descrita (1,2,3).

Fot. 10F. Calle Espaldas de San Miguel. Puerta de entrada a la galería abierta a golpe de pico. El grosor del muro es de 60 cm. A izquierda se observa el muro de cambio de orientación de las estructuras, indicando que llegan a seguir una línea constructiva que cambia en 90º de orientación, porque el terreno impide seguir en sentido oeste debido a la pendiente fuerte que a la que se acercan los constructores romanos. El nivel cae casi vertical, con pendientes pronunciadas.

Fot. 11F. Calle Espaldas de San Miguel. Interior de la galería del Obispo. Orientación: oeste. Se encuentra discretamente encalada, de tal forma que puede verse la impronta de la cimbra sobre la que se construyó la bóveda. El estado de conservación es muy diferente al de las últimas galerías situadas en el extremo este de la red de galerías. Las medidas aproximadas son: 2,10 x 4,10 x 9.75 m. El grosor de sus muros es de 0,85 m. Su estado de conservación es bueno. Pero el hecho de que aparezca modificada es fruta de una evolución por necesidades posteriores al construirse sobre ella el Torreón romano.

Fot. 12F. Calle Espaldas de San Miguel. Foto para mostrar que la cubierta de la bóveda ha sufrido las consecuencia de filtraciones de agua con el paso del tiempo. Los tonos rojizos muestran el óxido provocado por tales filtraciones.

Fot. 13F. Espaldas de San Miguel. Detalle de otro punto de la nave, en donde se puede ver cómo ha sido partida por un muro al que le atribuimos una función de sujeción de la estructura superior, el conocido como torreón. La otra parte se encuentra detrás de lo que muestra esta imagen, en el sector M. 

Fot. 14F. Cubierta abovedada de la nave anterior. Tapón de obra sobre el techo. Es de forma rectangular y de época. Es una de las aberturas de acceso que mejor se ha mantenido a través del tiempo. Sus medidas son: 0.80 x 0.40 m.

Fot. 15F. Espaldas de San Miguel. Es esta imagen se aprecia parte del fondo de la galería grande que se encontraba en este punto. Puede verse restos de un muro lateral de la nace como testigo de su existencia. En el derribo a pico se ve la composición de opus incertum. Su altura, como parte de la nave, alcanza los 9 m.

Fot. 16F. Espaldas de San Miguel. Espacio considerado pasillo ciego. Su finalidad parece estar relacionada con el aislamiento y, a su vez, el camuflaje de estas estructuras, dándoles  mayor seguridad, ante un posible acto de saqueo de la piratería. Este pequeño rincón ha sido habitáculo en época actual. La anchura de este pasillo mide aproximadamente 2,00 m.

Fot. 17F. Espaldas de San Miguel. Desde la nave destruida parte otro muro en dirección a calle San Miguel. Es cortado por necesidad de abrir un pasillo que, por lógica, no es más un pasillo de época romana y que es interrumpido por la propia técnica romana. Es el espacio que se usa para separar estructuras en la misma arquitectura romana. No es calle moderna, pero sí ha sido aprovechada como tal para hacerla modernamente transitable.

Fot. 18F. Esta imagen muestra detalle para ver la estructura interna de los muros romanos: opus caementicium, internamente, y opus incertum, externamente. A derecha de la imagen se observa el suelo del pasillo, de forma escalonada, porque el desnivel de la roca obliga a los modernos a escalonarlo, cosa que para los romanos no era obstáculo alguno: era una espacio estratégico de separación entre estructuras.

Fot. 18F (bis). Espaldas de San Miguel. Esta imagen muestra el espacio interior de separación entre series de galerías paralelas. Se ve que estaba cerrado en la parte superior. Realmente estaba cerrado por ambos extremos. El primero fue roto cuando derribaron la nave grande de la izquierda; el segundo, cuando hubo necesidad de intercomunicar estos espacios, necesarios para ocupar la zona de galerías convertidas en casas. Su anchura es la misma del espacio visto ante la galería partida vista anteriormente.

Fot. 19F. Espaldas de San Miguel. Desde otro ángulo, aspecto del pasillo ciego; 1, indicación del paramento romano en su parte superior, donde el aparejo se ve libre de revoque; 2, acceso artificial al sistema de naves; 3, paramento romano de enfrente, en donde el muro ha sido disminuido de volumen; 4, anchura real del espacio libre entre sistemas de muros de galerías. Como se puede ver, ha sido roto para abrir paso modernamente.

Fot. 20F. Espaldas de San Miguel. Esta imagen muestra que el suelo antiguo ha tenido que ser rebajado porque hacía casi imposible transitar con facilidad. Es roca madre. Hoy día ya ha sido demasiado sobrealzado y no se detecta la parte antigua.

Fot. 21F. Espaldas de San Miguel. Punto de acceso a los espacios interiores. Es un muro maestro roto para abrir acceso a naves abovedadas interiores. Se nota el desnivel en la parte interior y el pasillo antes citado. de 80 cm aproximadamente. Y una vez pasado hacia este nuevo pasillo de separación interna, a izquierda hay dos entradas: una como muro de separación, y otra como galería abovedada, paralela a las que se encuentran de frente a la entrada principal. A derecha no se pudo entrar por estar cerrado, pero lógicamente hay estructuras relacionadas con las que se encuentran en frente.

Fot. 22F. Espaldas de San Miguel. Perspectiva del mismo pasillo: 1, Espacio donde se encuentra un pasillo interno similar a los anteriore citados, pero de menores dimensiones; 2, acceso artificial a la nave de fondo; 3, anchura del pasillo de separación de estructuras. (Este paso hoy está cerrado con puerta. No se puede ver el interior del patio). 

Fot. 23F. Espaldas de San Miguel. Pasillo de separación de menores dimensiones que se encuentra cerrado. No ha habido necesidad de abrir paso porque solo se entra a ese espacio para usarlo de apero como se puede ver. Todo este espacio son estructuras romanas reutilizadas en casi todos sus puntos, lo que da una solidez grande a todas estas viviendas. 

Fot. 24F. Galería con acceso desde el pasillo ciego interior, de dimensiones algo más reducidas. Aquí y ahora es un apero. Hoy se ignora incluso si se conserva intacta.

Fot. 25F. Espaldas de San Miguel. Nave abovedada situada al fondo indicado en 22F. Como se puede ver,  la estructura es la misma anterior, al igual que sus medidas. Aquí, no obstante, se observa un encalamiento mayor debido a su uso doméstico. Sus medidas son similares a las contiguas a ella.

Fot. 26F. Espaldas de San Miguel. Segunda parte de la misma nave con una ligera curva en el trazado de su planta. Ello se debe a que las naves se van levantando siguiendo la guía del terreno, adaptándose a él, como se verá en otros casos similares. Téngase en cuenta que este tipo de nave es el más común del recinto industrial.  

Fot. 27F. Espaldas de San Miguel. Muro de frente que indica que es un elemento de cierre de estructuras del sistema general de galerías. Aquí se ve cómo cierra el espacio que modernamente ha sido roto para poder pasar a otras dependencias de galerías usadas como viviendas. Se observa que el aparejo es homogéneo, continuación del visto en la fachada de la primera galería.

Fot. 42F. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre la foto precedente en donde se ve: 1-2 muro romano utilizado como exterior de una casa y que es la parte externa de la galería que se encuentra en su interior. El 3 señala otro aparejo similar que se extiende en toda esta fachada. El punto 4 es de los más importantes, ya que es el muro romano de fondo de una serie de galerías que se encuentran en un nivel superior y, justo debajo, hay otra secuencia de galerías que se van a mostrar seguidamente.

Fot. 29F. Espaldas de San Miguel. Primer espacio de la nave conservada en el fondo del sistema que se ha visto en la toma anterior. Como se puede observar, se trata del mismo tipo de nave abovedada que se ha visto antes. El revestimiento de los muros es más ligero. Estas naves tienen detrás un sistema de galerías encadenadas que y situadas a un nivel superior.

Fot. 30F. Espaldas de San Miguel. Secuencia del pasillo, junto a las naves: 1, indicación del espacio que, en parte, ha podido ser de una nave y pasillo ciego colateral a la misma; 2, muro moderno montado sobre el original romano, disminuido de volumen; 3, indicación del volumen perdido; 4, probable punto de cierre de parte de este sistema.

Fot. 31F. Espaldas de San Miguel. Calle artificial abierta a golpe de pico A derecha, serie de galerías abovedas encadenadas en los interiores de las viviendas.

Fot. 32F. Espaldas de San Miguel. Foto posterior de este paso-calle para hacer ver la pendiente que se genera por el desnivel de la roc-base.

Fot. 33F. Espaldas de San Miguel. Nueva perspectiva del espacio ya indicado en antes en este espacio: 1, muro moderno levantado tras derribar estructura romana; ello se deduce del punto 3, que indica que el muro antes citado ha sido destruido y que debió ser de gran resistencia por su forma, ya que el grosor real no se puede calcular.El punto 4está indicando que este espacio era zona muerta, de separación entre estructuras y, el 5, hace ver que se tuvo que romper para dar paso hacia otras naves de la misma red de galerías. Y el punto 6 está aclarando que todo ese espacio que parece calle antigua, es tan sólo una zona muerta de separación de las redes de galerías.

Fot.  34F. Espaldas de San Miguel. Vista parcial de muro con retranqueo en su alzado. Téngase en cuenta que esta calle es artificial. Ese muro superpuesto indica que la altura de las estructuras que había detrás eran de cierta robustez, y que formaban parte de las galerías que se encontraban ya en calle San Miguel.

Fot. 35F. Espaldas de San Miguel. Detalle más preciso que el anterior: 1, alzado general de todo este paramento; 2, muro de cierre aumentado de grosor; 3, punto del alzado donde se inicia el retranqueo; 4, estado del suelo con enlucido de cemento moderno.


Fot. 36F. Espaldas de San Miguel. Situación del fondo de paso de una zona a otra, donde se puede apreciar la rotura intencionada para abrir paso: 1, indicación de un muro externo con una nave enrasada y alineada con las que preceden; 2, paramento romano externo de las naves que se encuentran en su interior; 3, muro de cierre; 4, 5, paramento con dos líneas de muro; 6, espacio muerto de separación entre sistemas.

Fot. 37F. Espaldas de San Miguel. Nave abovedada, con falso techo moderno, a la que se accede desde ese espacio de separación de estructuras. Se aprecia bien el arco de la bóveda de medio punto, y la parte de su enrasado moderno.  Las dimensiones se repiten como en las anteriores.

Fot. 38F. Espaldas de San Miguel. Espacio de una nave cuya bóveda ha sido enrasada y partida para aislar un baño moderno. Es un espacio perteneciente a una galería compartida con la siguiente, fenómeno que se repite en toda esta serie encadenada, pero partida por las necesidades de hacer calles, aunque tengan que romper. Y por eso se considera extensible a todo el casco viejo de la ciudad moderna esta decisión de ocupación de estructuras romanas. No se construye una ciudad moderna: se aprovecha la antigua, en este caso romana, para hacer una ciudad moderna con raíces romanas.  

Fot. 39F. Espaldas de San Miguel. Secuencia tomada desde el punto opuesto al anterior: 1, paramento romano utilizado en casa moderna, que parte del muro de cierre en sentido vertical, con disminución de volumen a lo largo de su trazado; 2 y 3. muro que cerraba este espacio muerto; 4, entrada artificial a zona con naves; 5, paso artificial; 6, anchura de otro espacio muerto por la diferencia de nivel con respecto a San Miguel y Eras del Castillo respectivamente. 

Fot. 40F. Espaldas de San Miguel. Espacio interior (1), consecutivo al que se ha visto; 4, galería enrasada con falso techo de madera: 2. muro de galería de 0,80 m. Hay un espacio utilizado con cuadra de animales y el interior, que se usa como apero de elementos del campo. Sus proporciones entran dentro de los módulos que se han venido viendo a través de esta cadena de galerías-criptopórticos. En estos momentos estas galerías se usan como apero y como cuadra de animales

Fot. 41F. Espaldas de San Miguel. Primera secuencia de la nave. Esta nave tiene sus paredes recubiertas con una capa de mortero moderno que, en algunos sitios, se ha desprendido. Según nuestras medidas, los módulos son muy similares a todos los anteriores de esta cota de nivel. 

Fot. 42F. Espaldas de San Miguel. Segunda secuencia de la nave con ligera curvatura. Esta foto muestra las mismas proporciones que tienen estas naves. Entre esta parte y la anterior, se observa una curva provocada por la configuración del terreno.

Fot. 43F. Espaldas de San Miguel. Entrada artificial a la nave antes citada. Se puede ver cómo ha sido rota la nave abovedada para poder acceder a su interior. Ello demuestra el hermetismo que tenían estas estructuras romanas que funcionaban como almacenes. Tan sólo por la cubierta se podía entrar. 

Fot. 44F. Espaldas de San Miguel. Segunda parte de la galería que muestra una ligera curvatura en su trazado. El encalamiento es bastante antiguo y se encuentra muy oxidado debido a las filtraciones de agua de lluvia que ha podido sufrir. Modernamente se puede decir que su finalidad es servir de apero.

 Fot. 45F. Espaldas de San Miguel. En línea con el espacio muerto anterior, aparece otro de casi las misma proporciones. No es una estructura rota; es sólo una repetición de estructura muy usada en esta parte de la zona de almacenes romanos. Su anchura se aproxima a los dos metros de ancho. El suelo está enlucido con cemento moderno y casi aflora la roca en superficie.

Fot. 46F. Espaldas de San  Miguel. Aspecto que presenta la encrucijada del pasillo, a su encuentro con la cuesta de fuerte pendiente: 1.2,3 muros romanos que se han usado para conseguir una vivienda. En su parte izquierda (3) se ve el muro que sale al exterior, que formaba parte es un espacio muerto entre estructuras de almacenes; a la derecha se ve el muro externo de la nave que se extiende hacia adentro formando dos yuxtapuestas adosadas al muro que la separa de Eras del Castillo. Como puede verse, la irregularidad del terreno es evidente; y por ello las estructuras de almacenes tienen que adaptarse al terreno rocoso.

Fot. 47F. Espaldas de San Miguel. Se desciende a niveles inferiores desde el punto anterior y aparecen las roturas obligadas por el suelo variante. A derecha, casa que usa muro que sobresale a la calle por estrechamiento obligado para ganar espacio interior de las casas (1-2). La estructura urbana moderna se quiebra por la irregularidad del terreno formado por roca. Aquí no hay tierra, y la que se puede ver en algunos espacios, no es nativa, sino traída de las cotas bajas.

Fot. 48F. Fot.Espaldas de San Miguel. Lo más destacado, en este espacio, es la pendiente creada por el terreno. Vista de esta cuesta de fuerte pendiente: 1, paramento frontal al punto opuesto, con restos de muro sobre su base, y a lo largo de todo su recorrido bien modificado por derribos obligados, y algunos salientes situados a distancias casi equidistantes; 2, muro de casas modernizadas, pero con aprovechamiento de la estructura romana; 3, restos de muros que forman parte de galerías interiores ya vistas; 4, gran muro que sujetaba las estructura romanas que formaban el gran torreón de Eras del Castillo; 5, estructura que es continuidad de lo que se ve a izquierda de la imagen, donde también continúan las galerías en sentido Este, y que no se han podido fotografiar; 6, espacio totalmente destruido para poder hacer esto habitable como elemento de paso a ambos lados de la cuesta.

Fot. 49F. Espaldas de San Miguel. Espacio que es continuación de toda la cadena de galerías en este nivel; 1, muro de fondo, cuyas medidas son: altura, 3,50 m; largura, 5,50 m, pero que se continúa en las estructuras siguientes, hasta cerrar en 85F, aproximadamente en su mitad; 2, muro romano de contención del gran espacio de Eras del Castillo, situado justo detrás; 3, continuidad de las galerías a ese mismo nivel en las casas que se sitúan a continuación; 4, uso de podivm artificial para poder acceder a los espacios que contienen naves transformadas en habitáculos, y que son continuidad de las que preceden.

Si se observa el alzado frontal (1), puede observarse a izquierda del mismo la apertura de una ventana moderna que deja ver el destacado grosor del citado muro romano.

Fot. Fot. 49F (bis). Espaldas de San Miguel. Es una imagen de detalle para observar lo comentado en la foto anterior. El primer punto (1) muestra el paramento romano que está oculto por encalamiento. El siguiente punto (2) sorprende algo al observarse que las matas sobresalen de la pared. Esto se explica porque en la parte superior puede verse que una uralitas forman un techo en una especie de huerto interior en la parte de Eras del Castillo. Ha rebajado el terreno que cubría ese espacio superior y lo han rellenado con tierra y, al parecer, también han rebajado el grosor del muro y permitido que las semillas afloren por la parte inferior. En el punto siguiente (4) se ve la uralita que forma un techo en la parte superior. También se ve el grosor destacado del muro romano.

Fot. 50F. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre la foto precedente: posible existencia de un paso arqueado, según la estructura del propio muro que se deja ver por transparencia a través del encalado un arqueo similar al de una galería. A la izquierda, en la casa, se encuentran dos galerías romanas que se han visto antes. Puede tener relación con ellas.

Fot. 51F. Por los datos y el contexto que se ven a lo largo de esta calle artificial se deduce que las gradas que después se van a ver, se inicien en esta esquina. Su aparejo muestra materiales que probablemente provengan de una demolición.

Fot. 52F. Espaldas de San Miguel. Esta imagen tan sólo indica que se usa materiales que no provienen de aquí. Se trata de una escalinata relativamente reciente para poder acceder a una casa que en la actualidad ya no existe. Y todo esto ha desaparecido.

Fot. 53F. Espaldas de san Miguel. Estos restos de muro romano tienen una explicación igual a la anterior y se encuentran en línea con ellos.

Fot. 54F. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre la continuidad de estos espacios destinados a graderío, en el que se observa: bloque de cemento moderno marcado como elemento de separación. Pero ya, en la parte superior, empiezan a verse restos de piedra caliza toba en sentido Este.

Fot. 55F. Toma de detalle en la que se evidencia el ensamblaje de elementos ajenos a las gradas y su inicio como tal.

Fot. 56F. Espaldas de San Miguel. Perspectiva general del sistema de gradas: área que se considera punto intermedio en el sistema de gradas; la última hilada de peldaños hace pensar que se encuentran cortados con la construcción moderna ya encima de ellos. Es probable que el sistema de bloques de piedra toba haya sido utilizado como cantera. Punto en el que el sistema de gradas ha sido roto y sus componentes sustituidos por piedras de otro tipo, es probable que pertenecieran a un edificio público, como un templo o similar.

Fot. 57F. Espaldas de San Miguel. Vista completa de lo que queda del graderío. Cabe destacar que los sillares son clásicos, como los que se encuentran en el aparejo de la actual iglesia de Almuñécar.

Fot. 58F. Espaldas de San Miguel. Lo más destacado de esta imagen es el muro que se encuentra sobre el suelo formando parte de los cimientos de las viviendas que se encuentran enfrente de las gradas romanas. El aparejo del alzado muestra su irregularidad debido a que son muros romanos reutilizados desde muchos años atrás. El enlucido muestra esa irregularidad porque se trasluce a través de la cal. Otra irregularidad: si lo que existía era un templo romano en esta zona, cómo se iban a construir edificios delante. Pero era normal que así fuera porque se encontraba en una zona industrial productiva. También se admite que con el paso del tiempo la evolución podría haber alterado la situación general. Es demasiado tiempo el que los romanos pasaron en estas costas de la Península Ibérica. 

Fot. 59F. Espaldas de San Miguel. Punto señalado en la toma anterior para precisar el paramento que ha sufrido un estrechamiento en su alzado: 1, indicación de un paso demasiado forzado, abierto a base de romper las estructuras de ambos lados; 2, muro disminuido en su alzado, dejando la huella de su estrechamiento sobre el pavimento actual. 

Fot. 60F. Espaldas de San Miguel. Detalle de la existencia de muros pertenecientes a galerías o espacios separadores de estructuras que se ven sobre la calle. En su interior se encuentran galerías usadas como viviendas.

Fot. 61F. Espaldas de San Miguel. Vista frontal de las entradas artificiales a las tres secuencias de naves enrasadas que discurren en paralelo, según la estructura de esta casa moderna. Fuera de ella se detectan los restos de muros romanos sobre los cimientos que se notan en la calle actual. Los módulos se repiten. Y por la parte izquierda de la imagen se encuentran las estructuras que han sido reutilizadas en toda la calle San Miguel.

Fot. 62F. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre el paramento izquierdo de la toma anterior, en el que se acusa la existencia de resto de muro que conformaba el paramento situado detrás, en paralelo, de la línea de la calle San Miguel: 1, Casas que se encuentran con accesos a calle San Miguel; 2, fallada moderna que contiene en su interior dos filas de galerías; 3, placeta artificial conseguida mediante el derribo de sistemas romanos situados en este espacio. A derecha hay galerías abovedadas (4) visibles ahora. Espacio donde se encuentran las gradas de un posible edificio público (5). Paso abierto a golpe de pico para comunicar los distintos tramos de calle artificial (6).

Fot. 63F. Sobre la misma calle San Miguel, en un derribo que limita con la secuencia de naves alineadas que se ha visto anteriormente, se pueden contemplar las estructuras romanas pertenecientes a un espacio que ha podido ser una nave, pero es una suposición basada en los restos que han ido apareciendo cada vez que se han repuesto alcantarillado. En él se distinguen: 1, paramento romano de cierre en ambos extremos y que es. Su largura es de 7,20 m; 2, es el gran muro de contención de la última fase de la calle Espaldas de San Miguel. Su fondo es de 5,80 m; su altura media, 4,60 m y el grosor de muro, 1,20 m; 3, paramento paralelo al anterior, pero peor conservado. Lo más interesante de este espacio es representar un modelo tipo que se reitera en toda la calle San Miguel. La anchura del fondo indica que la nave que aquí se encontraba era de proporciones visiblemente mayores a todas las demás, incluida Cueva de Siete Palacios.

Fot. 64F. Calle San Miguel. Muro lateral de la nave de 5.80 m de largo. Se distinguen las partes en que se dividió esta casa cuando se reutilizó este espacio de estructura romana. Se podría decir que el aparejo de opus incertum se encuentra casi en estado original sobre todo en el centro de la imagen. 


 Fot. 65F. Calle San Miguel. Esta imagen de detalle muestra la profundidad que alcanza el muro lateral (1) de lo que pudo ser una serie encadenada a lo largo del espacio de la calle. Se ignora la profundidad de cimientos, pero cerca aparece la roca en superficie en la calle Angustias Moderna. El resto de muro a izquierda se prolonga hacia el centro de la calle (2). La potencia del nivel de la calle alcanza más de un metro.

Fot. 66F. Calle San Miguel. Detalle de un pilar de toba (2) que podía ser el punto de arranque de una probable puerta o inicio de una arcada. Se observa que la roca madre no se ha alcanzado (4). El nivel de la calle actual está por encima de este rebaje de terreno (1).


Fot. 67F. Eras del Castillo. Este espacio se encuentra justamente encima de la calle Espaldas de San Miguel. A izquierda de la imagen se puede ver el muro que se eleva hasta alcanzar la mismo altura, sobrepasándola más de un metro. Se ha remodelado este lugar y han desaparecido los restos que se encontraban en superficie. No obstante se puede comprobar la existencia de elementos similares a los que se encuentran en la calle de abajo. En (1) se ve un paramento exterior con rasgos que permiten ver el aparejo con que se ha construido. En (2) se ven dos accesos a casas de similares dimensiones. En (3) se muestra el muro que se eleva desde abajo en calle Espaldas de San Miguel. El espacio de Eras del Castillo ha sido uno de los lugares que más cambios ha sufrido. Inicialmente, pudo haber elementos ibéricos, ya que en Espaldas de San Miguel se han dado algunos, aunque revueltos y no sistemáticos (excavación oficial reciente). En segundo lugar, los romanos montaron un fortín con torreón vigía y de protección. Los siguientes fueron los árabes quienes levantaron un fortaleza de la que aún quedan restos de muralla que se conservan desde este punto hasta Cueva de Siete Palacios. Con su expulsión se instalaron los medievales de los que se han testado restos ya modernos. Y finalmente, casi todo fue arrasado con la construcción de un depósito de agua de abastecimiento del pueblo. Se derriba posteriormente ese depósito y poco más se puede decir. No queda casi nada. Tan solo junto a los restos de muralla han aparecido materiales mezclados de todo tipo en excavación.

Fot. 68F. Eras del Castillo. Si se observa el alzado de esta edificación, se puede apreciar cómo se trasluce el material interior de su aparejo. La apertura de acceso a casa es relativamente moderna, pero su interior contiene estructuras que no se han podido fotografiar al igual que en otros lugares.

Fot. 69F. Eras del Castillo. Vista de conjunto del área situada encima de uno de los sistemas de naves de la calle Espaldas de San Miguel: (1), realce y elementos de consistencia de estos espacios. (4) refuerzo del suelo por la inseguridad de que se puede hundir ya que debajo se encuentran estructuras abovedadas que peligra por hundimiento. (2-3) señalan la muralla que se eleva desde la calle de abajo ya citada. El grosor de dicha muralla puede superar el metro.

Fot. 70F. Eras del Castillo. En este mismo espacio se ve cómo dos estructuras romanas quedan separadas porque con el paso del tiempo los ocupantes las dividen por razones económicas. Se puede comprobar observando el aparejo de este pequeño paso intermedio. El aparejo es romano y está recubierto con materiales modernos.

Fot. 71F. Espaldas de San Miguel. Vista de conjunto del área situada encima de uno de los sistemas de naves de la calle Espaldas de San Miguel. Se trata de un paso artificial que muestra irregularidades. A izquierda se ve un muro resistente muy encalado que forma parte de las estructuras que dan a calle San Miguel. Este pasillo contiene a ambos lados estructuras romanas muy modificadas por sus ocupantes. Las alturas están dentro de los parámetros de los clásicos muro romanos de las galerías abovedadas. Se va a comprobar la existencia de galerías casi enterradas por la evolución urbana.

Fot. 72F. Espaldas de San Miguel. Detalle del mismo paramento romano que, en la toma anterior, se ha visto como elemento de sujeción, pero desde otro ángulo. Los aparejos que denotan su origen están evidentes.

Fot. 73F. Espaldas de San Miguel. Espacio que se sigue en el pasillo ciego, con un recorrido de casi 5 m: 1, paramento de la izquierda, continuación del muro romano de sujeción paralelo a la calle San Miguel; 2, espacio  de relleno, de hormigón romano; 3, terreno con altura normal, pero con un desnivel medio de casi un metro sobre la calle, en donde hay un paramento romano paralelo al 1; 4, podivm para facilitar el acceso a un espacio perteneciente a una nave romana enrasada, cuyo nivel se  encuentra más elevado de lo normal aquí; 5, paramento romano que discurre a lo largo de toda la fachada, y en ambos sentidos.

Fot. 74F. Espaldas de San Miguel. Detalle de la toma anterior en el que se puede confirmar lo que se ha dicho antes, aunque con cierta reserva: muro romano de cierre de las naves; punto de arranque de un arco con restos evidentes y que muestra la parte superior de una bóveda enterrada; muro romano donde se apoya el arranque del arco que se puede ver; continuación del paramento en sentido de la entrada artificial que se ha visto antes. 

Fot. 75F. Espaldas de San Miguel. Detalle de la toma anterior, en la que se puede confirmar lo antedicho, aunque con ciertas reservas: 1, muro romano de cierre de la nave; 2, punto de arranque de un arco con restos casi evidentes; 3, muro romano donde se apoya el arranque del arco que se puede ver; 4, continuación del paramento en sentido de la entrada artificial vista antes.

Fot. 76F. Espaldas de San Miguel. Foto de detalle de uno de los laterales de la bóveda que sobre sale del actual suelo de la calle artificial, culpable del enterramiento moderno.

Fot. 77F. Espaldas de San Miguel. Parte final del pasillo artificial con un muro de aparejo romano de separación de estructuras y que se sitúa en el límite de la calle Antigua.

SECTOR G

Almuñécar. Sector G. Calles San Miguel, Explanadas de San Miguel, Higueras de Clavelicos y Alfareros. En este pequeño sector se localizan principalmente las zonas ocupadas por los alfares. Sobre San Miguel se indica el muro (resto) romano de esta enorme área de galerías destruidas para hacer calle y viviendas modernas.

A

Fot. 1G. Calle Clavelicos. Aspecto de muros que se enlazan con las estructuras existentes  bajo las  casas de un subsector de la calle San Miguel. Los muros se cruzan formando ángulo recto. Pero se encuentra a un nivel inferior al de la calle San Miguel. Los muros que se aprecian aquí no son modernos. Por sus aspecto, el aparejo deja ver indicios de estar construidos con opvs incertvm.

Una excavación habría dado como resultado que están estrechamente vinculados con las estructuras de San Miguel. Han desaparecido por obras nuevas.

Fot. 2G. Calle Clavelicos. Es continuación de la foto anterior. Las casas modernas se asientan sobre los muros que se ven en imagen. Desaparecido.

Fot 3G. Calle Clavelicos (Higueras de). Las estructuras domésticas de esta calle echan su cimientos y alzados reutilizando elementos arquitectónicos anteriores, que se modifican. La anchura de la calle es el resultado de derribos antiguos para hecer paso. Todo este espacio con sus restos antiguos ha sido muy modificado. Aquí se encontraban las antiguas alfarerías que fabricaban los materiales-base para las necesidades del pueblo moderno que se construye superpuesto a lo romano. Y en esta zona se sospecha la existencia de un gran espacio subterráneo de estructura similar a Cueva de Siete Palacios. Se espera que el tiempo lo facilite y llegue a descubrirse. Hay un punto de acceso, pero enmascarado.

Fot. 4G. Fachada de casas en calle San Miguel, con estructuras romanas situadas bajo ellas, según observación ocular cuando se realizaron reposiciones de alcantarillados: los muros enterrados que aparecieron cruzaban la calle de lado a lado, según los vestigios. No se tuvieron en cuenta entonces. Este espacio de calle moderna fue el centro de una gran nave, de mayores proporciones que Cueva de Siete Palacios, según se ha visto en los restos aparecidos y citados antes. La parte izquierda de la imagen, guarda, en su parte posterior, estructuras que dejan espacios huecos por desnivel del terreno que la citada zona, y esa es la razón que explica que, para acceder a las viviendas de atrás, haya que hacer varios escalones de acceso.  


 

SECTOR H

Este Sector es uno de los que guardan secretos de las antiguas estructuras romanas que con el tiempo acabarán dando descubrimientos de gran calado histórico. A pesar de su estado actual, hay que decir que hace años se podía ver cómo las casas viviendas de la calle Torremolinos se encontraban en tal estado que no daba lugar a dudas de dónde provenían: eran realmente galerías romanos que empezaban a enmascararse y quedar en los interiores de lo que hoy se ve. Se tuvo la suerte de verlo en la niñez. No se dispone de fotos.

Fot. 1H. Vista general de la calle Clavelicos: alineación de los elementos domésticos que la integran. Como en todos los demás sectores, esta calle tiene el mismo origen: rotura de naves para crear paso. Las numeraciones 1-2-3 muestra las hileras de casas que han tenido el mismo origen que las de otros sectores. Todas tienen los clásicos módulos de las galerías romanas abovedadas en sus interiores. Esta imagen antigua en la actualidad es otra cosa: las fachadas están muy retocadas y sólo se conservan las medidas antiguas de las casas. Se pudo ver una galería romana en el interior de una de ellas. No fue posible fotografiar. La muralla procedente del Castillo pasaba por la espalda de esta calle y dicha galería quedó atrapada por la superposición de estructuras, aparte de que sobre la muralla romana se montó posteriormente las árabe y cristiana: todo un estrato de murallas superpuestas. La árabe no resistió con el tiempo, y la cristiana es la que hoy se puede observar en varios tramos. El número 4 indica que se ha perforado la calle para crear alcantarillado. Y con esta canalización se ha podido descubrir, aunque sea algo chocante, la existencia de una gran galería romana de mayores proporciones a las hasta al momento vistas. Pero auçún se guarda secreto porque hay viviendas en riesgo si se descubre.

Fot. 2H. Calle Torremolinos. Detalle a la entrada de una casa: muro romano sobre el que se apoya el alzado posterior que se ha realizado con disminución de los volúmenes de sus paredes.

Fot. 3H. Calle Alfareros. Muros romanos dentro de un huerto, tras las casas de la calle Alfareros: 1, muro romano de fondo, que conforma un paramento situado paralelo a los de la calle San Miguel, que está detrás; 2, muro moderno con base romana. Obsérvese la reutilización de la piedra pizarrosa y de la toba. 

Fot. 4H. Calle Clavelicos (Higueras de). En este descampado o parte de un huerto abandonado, se detecta un muro de aparejo romano que relaciona con los antes vistos. La edificaciones impiden ver su orientación en ambos sentidos. Era una zona magnífica para una excavación.. Se ha destruido.

Fot. 5H. Calle Higueras de Clavelicos. Muro romano dentro del huerto, que se sitúa sobre una posición de fondo y constituye el elemento divisor de las casas que dan a la calle Torremolinos y el huerto. Sobre él se apoyan varias casas modernas. Esto ha desaparecido.

Fot. 6H. Calle Higueras de Clavelicos. Detalle de la foto anterior para hacer notar cómo es reutilizado el muro romano en todo el trazado, indicando la superposición de la estructura moderna sobre la romana. Este muro se prolonga hasta la estructura de la calle San Miguel.

Fot. 7H. Calle Higueras de Clavelicos. Muro romano, que se sitúa paralelo al anterior, y que forma parte de paramentos de casas modernas, y se dirige en su trazado igualmente hacia la estructura romana de la calle San Miguel. Su grosor es de 0,80 m. 

Fot. 8H. Calle Higueras de Clavelicos. Muro romano, que se sitúa vertical al 7H y forma parte de paramentos de casas vecinas, siendo reutilizado. 

Fot. 9H. Calle Torremolinos. A derecha de esta imagen existieron cuevas donde vivía gente humilde. Muro de fachada, a izquierda, que tiene estructuras romanas en su interior: 1, probable paramento romano revocado; 2, ahí existió una fragua. Puerta artificial de acceso a las dependencias romanas que antes se han indicado; 3, alineación de fachadas pertenecientes a casas que se han construido apoyándose sobre el murallón romano-medieval, que se encuentra en todo el recorrido de la calle, tras la estructura de todas las casas. 

Fot. 10H. Calle Torremolinos. Interior indicado antes El muro y la puerta que se ven forman parte de la estructura inferior de la calle San Miguel.

Fot. 11H. Calle Torremolinos. Interior indicado en el punto antes, donde se puede apreciar un espacio probablemente perteneciente a una nave romana. Se encuentra en una cota inferior a San Miguel. La roca madre ha tenido que ser picada para poder construir. Sus medidas coinciden, de forma aproximada con la de una nave normal, aunque su altura es difícil de determinar. Ese espacio fue utilizado para criar y cuidar animales durante mucho tiempo. La vivienda de encima, que da a San Miguel debe tener estructuras romanas dentro.

Fot. 12H. Calle Torremolinos. Indicación de una fachada corrida, donde se pueden apreciar unas divisiones formadas por muros de separación. Para equilibrio del terreno ha sido necesario construir escalones, que nos indican un relleno artificial de los espacios interiores de las tres viviendas.  Se puede observar que esta calle, de un extremo a otro, registra cierto desnivel, lo que ha motivado concluir que en la parte más baja es donde puede encontrarse una probable galería de mayor complejidad.

SECTOR I

El Sector I ocupa una de las zonas que demuestran el carácter generalizado de la industria de salazones en todo el recinto del casco antigua de la ciudad moderna. Se han detectado piletas de dos tipos en lo que se ha visto. El número es lo suficientemente claro como para determinar que las salazones aparecen en cualquier cota de la ciudad actual. En la cota 4-5 aparecen en el Majuelo. Y en la cota 15, en calle Morería Alta, y con una cantidad acorde al terreno que ocupan. En otras zonas como el Peñón del Santo, han existido en la cota 30. Y todo ello no hace más que establecer que, si en todos los niveles se dan piletas de salazones, lo evidente es que estas estructuras demuestran que la totalidad del asentamiento romano no era más que una industria, como conclusión final en esta investigación.

Almuñécar. Sector I. Calles Oberlan, Clavelicos y Morería Alta. Los pasos artificiales son evidentes. Destaca el murallón romano-medieval. Pero lo más importante es la localización de unas quince piletas de salazones (doce recientes); lo que indica claramente que es una zona eminentemente industrial. La parte izquierda inferior del plano señala la ubicación de las piletas de salazón descubiertas. Puede haber una diferencia cronológica entre las tres piletas descubiertas sobre el talud de un muro de contención romano, y las doce restantes citadas.

Fot. 1-I. Calle Antigua. Fachada de una estructura doméstica moderna cuyos paramentos son romanos reutilizados. Esta construcción tiene  muy estrecha relación con los elementos arquitectónicos que se encuentran frente a él, sector F en calle Espaldas de San Miguel. Hace año se pudo ver cómo albañiles sacaban cascajos de muros romanos destruidos para crear nuevas estructuras dentro de la casa. Este fenómeno ha sido una constante a través del tiempo en que se llegaron a ocupar todo este espacio. Hubo testigo de este acto.

Fot. 2-I. Línea de la muralla de Poniente. Vista panorámica de la zona de Poniente, donde se indica la secuencia del murallón almenado medieval moderno, pero sus raíces, sin duda, son romanas. Esta muralla avanzaba desde el Castillo de San Miguel, por la calle Torremolinos, hacia el Norte, hasta la altura de la Cueva de Siete Palacios, donde giraba al Este y continuar en dirección a la muralla de Levante, formando una anillo perimetral. Esta muralla perimetral de la zona superior de la actual ciudad se puede ver en el centro de la imagen, que parte desde el Castillo y continúa por la calle Antigua hasta la citada Cueva.

Fot. 3-I. Muralla de Poniente. Indicación del mismo tramo de murallón almenado en el que se aprecia su escalonamiento, según el punto donde se apoya. Esta muralla disponía de adarve. ya que era una zona a defender. Dicho adarve ha sido retocado para ganar espacio por parte de los propietarios de las casa adosadas a la muralla. Y conviene aclarar que esta estructura defensiva abarcaba, cercándola, lo que se llamaba Alcazaba de la ciudad, pero que antes, los romanos usaron esa zona como baluarte de control de toda la gran factoría y torre vigía para controlar las movimientos de la piratería en las costas, hecho que era frecuente.

Fot. 4-I. Muralla de Poniente. Detalle de la foto anterior en el que se aprecia la secuencia de las almenas y su escalonamiento por el nivel irregular del suelo. Se presume que el adarve que discurría a través de toda la muralla, ha sido destruido para dar mayor amplitud a las viviendas modernas adosadas en todo su trazado. Este tramo de muralla muestra en su aparejo que es de época ya cristiana. La parte árabe se encuentra modificada porque su alzado no tenía un alzado lo suficiente resistente, ya que la tierra prensada tenía ese gran defecto. Ejemplo de ello hay en el interior del actual Castillo, donde la muralla árabe está levantada con la cotada técnica y ha tenido que reforzarse con técnicas modernas para darle estabilidad y más resistencia.

.Fot. 5-I. Muralla de Poniente. Vista, en perspectiva, del paramento completo de este lienzo de muralla en su vertiente de Poniente. Se puede apreciar con claridad que es de época cristiana. Su aparejo es evidente. Su base se asienta sobre estructuras precedentes como la romana. La árabe no se aprecia en este gran lienzo. Modernamente ha tenido que ser reparada por emergencia de posible derribo por el paso del tiempo y los los temporales.

Fot. 6-I. Muralla de Poniente. Detalle de otro de los lienzos conservados de la muralla en este recorrido. Se calcula que en este tramo alcanza casi los 12 m de altura. 

Fot. 7-I. Muralla de Poniente. Lienzo de muralla, continuación del anterior, en sentido Norte. En las casas siguientes ha sido reutilizada hasta desaparecer en superficie. Este procedimiento ocurre a partir de la foto 1-I. A lo largo de la calle Antigua la muralla ha sido rebajada en altura hasta el punto de utilizarse como elemento base de la misma calle; o sea, la muralla forma parte de la calle en casi más de la mitad de su anchura, a la vez que se usa como soporte de las casas que se levantan en Morería alta.

Fot. 8-I. Muralla de Poniente. Línea de continuidad de la muralla en la que se aprecia: 1, restos del aparejo con tierra prensada, como elemento constructivo; 2, resto de paramento, con piedra y revoque de cal. Pero el muro, precisamente la parte más profunda de esta imagen no pertenece a la muralla de circunvalación de muralla, sino que es un muro de contención de aterrazamiento de sujeción de toda esta calle. ESte fenómeno arquitectónico es muy frecuente debido al fuerte desnivel que tiene la vertiente oeste de la ciudad, razón por la que se sigue repitiendo el sistema de terrazas con muros de contención.

Fot. 9-I. Vista general de la calle Clavelicos, desde el punto que consideramos final de la muralla al acercarse al Castillo. Todo el lienzo de casas de la derecha se encuentra adosado a la muralla, cosa que la da bastante resistencia. Y las dimensiones de las casas con sus entradas indica que son módulos similares a todos los detectados en el pueblo. Bastantes años atrás, estas viviendas sólo tenían una altura. Las que hoy se ven se deben a que el único crecimiento posible era montar encima de las estructuras antigua romanas y crear capacidad en las casas.

Fot. 10-I. Calle Clavelicos. Estructura adosada a la parte romana del murallón: 1, paramento romano de cierre, de opvs incertvm; 2, muro de fondo romano reutilizado, y de un grosor acorde con lo que pudo ser el gran murallón procedente de la zona del Castillo. 

Fot. 11-I. Calle Clavelicos. Una estructura con fondo de muralla romana romana reutilizada para habitáculo tipo apero y corral de animales de labor. El muro de fondo está enlucido con material moderno, pero que deja ver la estructura antigua a través del enlucido. El suelo queda casi a flor de tierra porque la muralla primitiva romana siempre se encontraba en superficie.

Fot. 12-I. Calle Clavelicos. En la misma calle se encuentra otro de los espacios usados como apero y corral de animales de campo. Construcción similar a la anterior, donde se observa: 1, muro de fondo, base de la muralla almenada; 2, muro de entrada moderno y de escaso grosor. En definitiva se pretende destacar que no son datos aislados e inconexos, sino que forman parte de una unidad y finalidad clara: crear una zona de protección (muralla), y una zona industrial a proteger de la piratería: la destacada zona industrial situada en todo el complejo desde la cota cero a la cota 48.

Fot. 13-I. Calle Clavelicos. Detalle de la foto anterior, donde se ve mejor el aparejo de la parte externa del muro romano. Esta imagen y la anterior tiene acceso desde la misma calle, y guarda las medidas de fondo de todas las casas que se encuentran a lo largo de toda la calle. Es una cadena de estructuras romanas que han sido transformadas para vivienda, cobijo de animales y aperos.

Fot. 14-I. Vista de la sección de Poniente. En ella destaca el punto 3, en el que se aprecia la existencia de un muro romano que en esos momentos no había sido aún reutilizado. Pertenece a un patio corral y conservaba su autenticidad original. 

Fot. 15-I. Calle Clavelicos. Calle artificial, abierta mediante la rotura del muro de cierre procedente de la muralla del sector J. Se indica el espacio de conexión entre la calle Morería alta y Baja. Y es el resultado de los frecuentes derribos para poder ocupar las zonas poblada de estructuras de la zona industrial. La medidas se repiten porque se sigue la pauta de establecimientos romanos que serían ocupados con paso del tiempo y a partir de siglo V.

Fot. 16-I. Calle Clavelicos. Paso de Morería alta a Clavelicos. Ante de tener esta información gráfica, estas casas mantenían estructuras antigua de época romana. Y por esa razón incluso ahora se pueden detectar muros romanos en sus interiores. Todo es lo mismo, aunque las apariencias ofrezcan otra visión.

Fot. 17-I. Calle Clavelicos.  Los más llamativo de esta imagen el aspecto que presentan las casa modernas, cuyas dimensiones se han estandarizado debido a la ocupación de las construcciones antiguas. Pero toda esta calle se encuentra con sus casas apoyadas sobre la muralla, que es el elemento que más la sustenta aparte de que se encuentran sobre roca madre.

Fot. 18-I. Calle Clavelicos. Detalle sobre la toma anterior para observar el muro romano, y lo que sobre él se apoya. Hay una superposición de estructuras romanas y árabe. Debió existir otro posterior árabe, pero ha debido sufrir intervenciones modernas por su inestable y débil aparejo. NO obstante con la posible demolición de parte de la muralla por necesidad de crear espacio, llama la atención el hecho de que aparezcan matas sobre el borde de muralla. Cosa que hace pensar que lo que se encuentra debajo es tierra y no mortero u opus incertum romano. Es una suposición, pero razonable. No se ha podido experimentar por el peligro que conlleva.


 Fot. 19-I. Calle Clavelicos. Detalle más preciso de la foto anterior para resaltar sólo el muro romano. Y un rasgo importante: el hecho de que aparezcan hierbas sobre la estructura está indicando que eso ocurre aquí cuando algún resto de tierra se deja ver en la muralla, que, lógicamente debe ser árabe, que va de de tierra prensada.

Fot. 20-I. Morería Alta a Morería Baja. Descenso intermedio en el trayecto de la calle Clavelicos. Es artificial y comunica el aterrazamiento superior con el inmediato, que se encuentra debajo. Véase cómo los paramentos de la izquierda, según se baja, presentan, al exterior, indicios de muro romano en su interior a ambos lados de la cuesta.

Fot. 21-I. Interior de la última bajada de la calle Clavelicos, en cuyo fondo se puede ver el aparejo externo de muro romano con revoque moderno. Además: indicación del muro antiguo de fondo; y puerta cegada que comunicaba espacios similares. 

Fot. 22-I. Clavelicos y Morería Alta. Último descenso desde la calle Clavelicos hasta Morería Alta. A derecha, según se baja, se encuentra el corral descrito en la toma anterior; a izquierda, al fondo, restos de muros romanos que forman parte del alzado de esta serie de casas.

Fot. 23-I. Vista general de la última calle artificial de descenso desde la calle Clavelicos. Tanto a derecha como a izquierda se observan restos de paramentos cuya identidad es fácilmente comprobable. Se trata de viejos sistemas de muros romanos, algunos de los cuales se encuentran en esta toma, aún sin construirse sobre él. Hoy ya ha desaparecido.

Fot. 24-I. Calle Antigua a Morería Alta y Morería Baja. En la pronunciada cuesta, que baja desde la encrucijada entre la calle San Miguel, Torremolinos y Antigua, se ha producido una rotura de la muralla almenada con el fin de poder establecer comunicación con las partes inferiores de la zona de Poniente. Esta calle o cuesta pendiente, llega hasta la zona baja de la ciudad y calle Nueva. En este punto, se ha producido la primera rotura de todo el sistema de terrazas y muros de contención de las mismas. En esa secuencia de terrazas, la primera nos da los siguientes datos: relleno para equilibrio del terreno, al pie del inicio de la calle Antigua;  podivm de acceso a las dependencias reutilizadas que aquí se encuentran; peralte del terreno motivado por la existencia del murallón contrafuerte, situado debajo de ese paso artificial. 

Fot. 25-I. Cuesta desde el final de la calle Morería Alta. Punto en que se llega al límite marcado para el sector, y que coincide con el área donde, a derecha de la imagen, con motivo del rebaje, han aparecido piletas de salazones de dos tipos estructurales.

Fot. 26-I. Toma realizada para indicar cómo la cuesta desciende hasta el punto más bajo de la calle en esta vertiente oeste: paso artificial abierto mediante la rotura del alineamiento del muro de fachada; paso abierto mediante la rotura del muro intermedio entre el murallón de aterrazamiento y el de fachada. Nótese cómo han sido rotas todas las estructuras para poder abrir paso. 

Fot. 27-I. Espacio destruido a consecuencia de un incendio, a su vez, conllevó la rotura de los lugares interiores de muros romanos. A raíz del allanamiento del interior de este horno de pan, han debido desaparecer restos importantes de piletas de salazones y del muro contrafuerte al que antes se ha aludido. Las piletas se encuentran en la parte frontal de talud del terreno y que se muestran en las fotografías y planimetría. 

Fot. 28-I. Esquina donde se ubican las piletas sobre la parte frontal: línea de las piletas que se sitúan debajo del piso de la calle que desciende, y que muestran sobre el corte la silueta de dos piletas en sentido vertical del muro; espacio de la tercera pileta que está casi desaparecida por efecto del corte de la máquina retro.; roca madre donde se apoyan tanto las piletas de esta serie como el muro romano de bloques de hormigón de opus caementicium que está encima; y pie de arranque del murallón romano sobre roca madre.

Fot. 29-I. Perspectiva del mismo espacio, donde se puede ver el murallón de bloques de hormigón romano con fuerte revestimiento moderno en sus paredes laterales; a izquierda se indica el lugar donde se encuentran las piletas frontales; muro de hormigón romano al descubierto; continuación del sistema de murallón romano de contención, con revoque probablemente medieval.

Fot. 30-I. Detalle de la foto anterior para situar las piletas en su entorno: se indica la cuarta pileta y punto de arranque del murallón romano a la vez que el paramento del mismo murallón con revoque moderno. 

Fot. 31-I. Detalle sobre la foto precedente para identificar las dos piletas situadas bajo el murallón: se muestra el punto de arranque del murallón; se indica la anchura de la cuarta pileta y la roca donde se asienta la estructura interna de las piletas. 

Fot. 32-I. Detalle más preciso para ver los muretes laterales de la cuarta pileta que se adentra en el talud creado por el corte, observándose que el que da a la roca es muy delgado; mientras que el otro tiene las medidas reglamentarias registradas en las grandes áreas de las salazones.

Fot. 33-I. Horno de Hilario. Perspectiva donde se quiere resaltar el paramento de hormigón romano con muro de mampostería; murallón de hormigón romano, similar al visto en las termas del Castillo y zona donde aparecen los restos de piletas de salazón recientemente descubiertas.

Fot. 34-I. Perspectiva general donde identificamos: bajo izquierda: espacio de las piletas situadas bajo el murallón romano. En zona central: murallón romano donde se ha reutilizado parte de él para el montaje de la estructura del horno de pan. Muros salientes de cierto grosor, reutilizados como paramentos del horno moderno antes de ser derribado. Forma prismática de los bloques de hormigón romano que conforman el murallón.

 


 Fot. 35-I. Perspectiva del murallón de contención, donde destacamos: el muro de hormigón romano, el espacio ocupado por el horno de pan moderno, el muro romano que parte desde el murallón, paramento romano con probable revoque medieval, y muro romano que, partiendo del muro de hormigón, penetra en las edificaciones modernas, para formar parte de su contorno mural. 

SECTOR J

La zona del Majuelo es considerada como las más relevante desde el punto de vista romano debido a la cantidad de elementos que convergen en ella. Es la industria de salazones lo que más llama la atención. Pero hay cosas que sólo atañe a la investigación científica, como es la propia evolución de las estructuras a través del tiempo, las variedades de los productos que se elaboraba, y cómo ello se refleja en la variada tipología. También entra los rincones ocultos que hasta ahora han permanecido ocultos a la investigación moderna, como es el entorno de la propia factoría, el uso de zonas donde se realizan inhumaciones aisladas, los tipos y tamaños de los pescados que se usaban para la salazón, y más detalles.

Hasta ahora se ha fijado como extensión de la factoría la zona de exposición de piletas para conformar la opinión popular, pero hay que decir que es sólo casi o menos de la tercera parte de la zona plagada de piletas de salazones, porque se sabe que la extensión hacia el Oeste se acercaba al lecho de río Seco. Y con respecto a esta cuestión, se tiene datos de que citado lecho en esa época no existía, sino que tal río no se dirigía, en fechas algo remotas, hacia san Cristóbal, sino que su cauce lo marcaba el desnivel entre las dos vertientes, que llega a experimentar un diferencia de unos veinte metros. cosa que hacía cuando se producía un desbordamiento a la altura de la línea de San Sebastián. En estas circunstancias, debido a la orientación que sigue el cauce existiendo una curva pronunciada, la corriente rompe en el Empedraillo y discurre en sentido Este para encontrarse con el cauce de río Verde, hecho que ha causado que inundara en numerosas veces la zona donde se encuentra el acueducto y las termas romanos, que llegan a explicar el estado en que se encuentra su estructuras en la actualidad.

Por otro lado la expansión hacia el Norte es bien evidente: toda la zona de calle Nueva también forma parte del mismo conjunto. Las urbanizaciones que se han levantado en torno al callejón de la Najarra (avda. de Europa) realizando multitud de levantamientos de terreno donde han sido destruidas estructuras industriales en cantidad incalculable (recientemente el puente romano que comunicaba las zonas industriales romanas con el Cerrillo, camino de la Herradura a través de la vía de la costa en dirección a Málaga, han hecho desaparecer un sinfín de materiales arqueológicos. Y por la zona levantina, los elementos industriales se extendían desde La Huerta de los Müller, por toda la zona del recorrido de avda. de Madrid hasta la zona portuaria localizada al final de tal avenida.

Almuñécar. Sector J. Se encuentra encima del Majuelo, dando a las calles Callejón del Silencio, Nueva y Clavelicos.
Todas las estructuras romanas dan sobre la factoría de salazones del Majuelo. En la parte izquierda de la imagen se encuentra dibujado un torreón romano (derruido), restos de muralla romana, la Puerta del Alcazaba y un torreón medieval en estado ruinoso. Es una zona de estructuras de almacenaje, con varias galerías abovedadas enrasadas. Se conserva una nave casi en estado original.
Nota aclaratoria: el arqueólogo que excavó la factoría, no levantó ninguna planimetría adecuada de este yacimiento. Solo excavó (a su manera) y fotografió.

Fot. 1-J. Entrada a la antigua finca del Majuelo. La muralla de separación del Majuelo con calle nueva y anexos se puede ver en el antiguo acceso a la finca. el muro elevado que se ve marca la separación es romano y nada de árabe, porque éstos nunca usaron unas dependencias que se consideraron paganas por el mundo musulmán.

Foto. 1J. A la entrada del Callejón del Silencio, se tiene, al fondo, un torreón romano bastante retocado, y adosado a la estructura general de los elementos del foro. Se nota con claridad que esta estructura ha sido rota para abrir el paso de la calle, ya que los elementos romanos afloran mostrando que han sido rotos para tal fin. 

Fot. 2-J. Parque arqueológico del Majuelo. Excavación realizada por M. Sotomayor Muro en los años 60s. Se realiza cuatro cortes y evidentemente los correspondientes materiales. Son llevados al Museo Arqueológico Provincial. Algunas de las piletas halladas no se llegaron a excavar hasta el fondo, cosa que se hará posteriormente en los años 80s. No se levantaron planimetrías debidamente de los cinco cortes. Pienso que Sotomayor lo intentaría a pesar que tuviera poco personal para realizarlo.

Fot. 3-J. Parque Arqueológico del Majuelo. Excavación de Sotomayor. Lo más destacado de este corte realizado al borde de la calle Avda de Europa fue el hallazgo de una anilla de piedra como se ve en la imagen, que pudo ser un punto de amarre de embarcaciones. Se duda mucho que lo fuera, porque uno solo estaría aislado. Se cree que en el extremo se encontraba otro, aunque está muy desgastado. Y, además, el ojo del agujero no tiene desgaste, cosa que hace pensar que el punto de amarre debía ser un madero cilíndrico que uniera esos puntos , y que sería donde de podrían amarrar las embarcaciones. Pero hay una dificultad mucho mayor: No se puede admitir, como ya se ha dicho en alguna publicación al respecto, que esto fuera puerto o punto de llegada simple de embarcaciones. El mar no llegaría hasta esta zona porque un temporal podía perfectamente arrasar estas instalaciones. No hay ni restos de malecón, ni profundidad, ni material de fondo para proteger unas estructuras marinas. Esto no es admisible.

Fot. 4J. Callejón del Silencio. Detalle de la foto anterior, donde se ven: 1, restos de aparejo romano; 2, estructura medieval superpuesta, compuesta de tierra prensada y ladrillo; 3, paramento moderno con reutilización de muro romano muy deteriorado; 4, resto de muro romano indicando el sentido de su dirección. Grosor, 1.

Fot. 5J. Callejón del Silencio. Detalle de la foto anterior, donde se ven: 1, restos de aparejo romano; 2, estructura medieval superpuesta, compuesta de tierra prensada y ladrillo; 3, paramento moderno con reutilización de muro romano muy deteriorado; 4, resto de muro romano indicando el sentido de su dirección. Grosor: 1 m.

A partir de este punto se inicia la muralla medieval árabe sobre la que situarán las viviendas que se hallan en esta calle. Al pasar por la calle Vélez, se enfila por la calle Avda. de Cala, pasando por el antiguo Bar Harapo dirigiéndose finalmente hacia la Callera de la concepción.

Fot. 6-J. Callejón del Silencio. Detalles más precisos de la foto anterior para indicar que el muro ha sido roto dejando como testigos: 1, aspecto externo del muro romano sin aparejo uniforme, lo que indica que se ha efectuado una rotura del mismo; 2, elemento de piedra que ha quedado como testigo de su continuidad.

Hoy ya se ha deteriorado este punto por el afán desmesurado de ensanchar calles antiguas, cosa que le hace perder originalidad al pueblo.

Fot. 7J. Majuelo. Indicación de la secuencia de muro trasero de las estructuras que se han estudiado en el límite entre la factoría del Majuelo y los elementos modernos situados al borde de la calle Nueva, en su fondo. Puede apreciarse en esta imagen la rampa, (con un canalito lateral para agua útil con tubería de cerámica machihembrada) que ha quedado de la escalinata con algunos escalones muy desgastados, y a la derecha la forma escalonada del muro de sujeción de las estructuras superiores.

Fot. 8-J. Majuelo. Detalle de la foto anterior para identificar los diversos aparejos de cada una de las estructuras que están detrás. Obsérvese cómo se diferencian los puntos de separación entre el total del trazado del muro, según los diversos tramos que lo componen (1-7). Lo que demuestra las diversas modificaciones que ha sufrido en su propia evolución histórica. En primer plano de la imagen se ve el canalito desmontado, pero que discurría entubado bajando de la zona superior del conjunto de la zona superior, o parte de él.

Fot. 9-J. Majuelo. Vista del muro romano principal del foro, con su base de tipo opvs quadratvm, un punto de acceso inferior taponado adintelado de piedra de cantera, la escalinata paralela al muro (3-5), y el canal de salida de aguas residuales (4) procedente de la zona alta de la factoría. 

Es evidente que la edificación romana de la que sólo quedan restos ha sufrido su propia evolución histórica, como se puede concluir a la vista de los cambios experimentados y que están a la vista.

La respuesta para la explicación del canal de desagüe es que se construyera para eliminar las aguas residuales procedentes de las unidades repartidas por toda la zona superior de la factoría como se viene demostrando a través de los elementos que se van excavando, y que forman parte de todo el conjunto industrial de la factoría.

Fot. 10-J. Majuelo. Detalle de la toma anterior para resaltar el sistema de opvs incertvm (1-3) y la utilización del ladrillo en partes que han pertenecido a un probable mercado portuario. La superposición de las estructuras crea un verdadero conflicto arquitectónico evolutivo debido a la superposiciones de unas estructuras sobre otras, mostrando con ello que, a través del tiempo, se van abandonado elementos y construyendo otros.

Sobre la escalinata de piedra toba es lógico pensar que los romanos la utilizara para acceder a las piletas que se encuentra elevadas sobre el propio talud, pero también pudo ser usada por los árabes para subir y entrar por la conocida Puerta del Alcazaba, a la que casi nadie presta atención, a pesar de que Calero Palacios la cita con clara evidencia.
 

Fot. 11-J. Majuelo. Aspecto del punto de partida del sistema encadenado de muros que deslindan el Majuelo del sector que se estudia, en donde se pueden ver: 1, casas modernas que se han construido sobre elementos romanos casi desaparecidos por las intervenciones posteriores y cuyas consecuencias han sido perjudiciales desde el punto de vista arqueológico, puesto que han supuesto la desaparición de casi todo el foro cuyas dimensiones debieron ser considerables. Las posibles esculturas que lo decoraban aparecieron enterradas a la entrada del Callejón del Silencio y hoy se encuentran en el Museo Arqueológico Provincial de Granada. 2, resto del alzado de las estructuras del foro que fueron desapareciendo al tiempo que se construían casas modernas en ese espacio. El aparejo es bien claro. No es muralla árabe como se viene pensando. En el punto 3 pueden verse estructuras que se encuentran en el fondo de un almacén subterráneo muro romano lateral del espacio que se viene considerando como elemento de mercado portuario. En el 4, se deja ver la solería de mármol que ha sido destrozada por la gente. El punto 5 marca el límite de lo que fue una estructura con piletas y la superposición del foro. Esto se interpreta como un proceso de renovación y cambios en el tiempo.

Fot. 12-J. Detalle de la toma anterior en la que se puede comprobar la elevación que alcanzan los paramentos de este compartimento o parte del foro y que, además, delimita el Majuelo y el sector que ahora se estudia: 1, muro perteneciente a uno de los espacios que se encuentran detrás, como elemento de conjunto del sector J; 2, restos del alzado de una de las partes que consideramos foro portuario; 3, restos de muros que se relacionan con el Majuelo y el sector que se estudia.

Fot. 13-J. Majuelo. Vista parcial del foro, donde se ven los siguientes aspectos: 1, estructuras cuadrangulares con simples muros de arranque en la zona oeste del foro y que son la entrada a habitáculos subterráneos que pueden haberse usado como almacén; 2, solería descarnada. Sus mármoles han sido usados como cantera; 3, entradas, desde la parte superior, a los depósitos situados bajo el suelo del foro.

Fot. 14-J. Vista de uno de los depósitos que se encuentran bajo el suelo del supuesto foro. Parte de su techo está cubierto por una forma abovedada, y otra inferior, parece que tenía más profundidad. Su aparejo es el opvs incertvm. Su profundidad aproximada de 2,5 m, y su anchura, 1 m.  

Fot. 15-J. Majuelo. Vista casi general de la plaza del foro en donde se ven algunos pequeños alzados, probablemente construidos posteriormente. En ella se observa: 1, suelo levantado con las marcas de las improntas que dejaron las baldosas de mármol; 2 pequeños muros levantados sobre el suelo antiguo, por lo que se consideran más modernos; 3 indicación de los alzados con depósitos bajo este suelo; 4, sobrealzado con entrada superior a los depósitos inferiores del foro; 5-6, muros escalonados que rodeaban todo el foro.

Fot. 16-J. Muro lateral del foro, en donde se puede apreciar su forma escalonada en 1, Las improntas de las losas se ven en en toda la solería levantada; 2-3, muros escalonados que rodeaban supuestamente toda la plaza del foro.

 Fot. 17-J. La descripción de esta imagen, muestra así: 1, restos de la solería de mármol blanco; 2, solaría levantada y de la que sólo quedan las improntas. muros romanos posteriores al elemento principal o foro; 2, entrada al depósito situado bajo el foro; 3, construcción rectangular que da entrada a los depósitos subterráneos; 4, muro de separación entre foro y nuevas plantas de piletas más profundas.

Fot. 18-J. Majuelo. Esta foto muestra los siguientes datos: 1, detalle de restos de la solería de mármol blanco conservada; 2, murete de forma rectangular rodeando con un zócalo la entrada a los depósitos subterráneos. 3, muros de tierra prensada que podían ser árabes superpuestos a la estructura romana.  

Fot. 19-J. Majuelo. Parte del foro. Aquí se pueden ver: hueco sin identificar bajo el suelo del foro, con apariencia de hundimiento; losas de mármol blanco del foro.

Fot. 20-J. Majuelo. El aspecto general de esta imagen revela que la masa de muros escalonados está formada por: 1, muro de contención que actualmente separa lo que es el Majuelo, de la calle aneja que se encuentra detrás: calle Nueva; 5, el apareo de la base muestra claras señales de una situación de cambios de aparejo o deformación con el paso del tiempo. El sistema escalonado se ha utilizado para establecer sistema de contención, puesto que en su parte superior se han levantado piletas de salazones, cumpliéndose el objetivo de aprovechar todos los espacios posibles en la fabricación de salazón.


 Fot. 21J. Majuelo. Vista general de la misma secuencia de muros, según se asciende en dirección al Castillo de San Miguel, donde se puede apreciar la continuidad del mismo. En esta secuencia se observa la línea de separación de los distintos compartimentos en que se dividen las estructuras que se encuentran detrás. En la toma se pueden apreciar: 1, espacio en donde se ven los diferentes compartimentos en que queda dividido el muro, apreciándose un total de seis subdivisiones, y los restos de la puerta del Alcazaba árabe; 3, muestra alzados de diferentes tipos de aparejo, yuxtaponiéndose unos a otros; en 4, sistema escalonado de muros para contrarrestar el empuje de las estructuras de arriba, a la vez que las diferentes piletas que se hallan en estos niveles. 

Fot. 22-J. Majuelo. Vista de conjunto de la secuencia de muros romanos que dan a la factoría, en donde se ve el escalonamiento en distintos niveles sucesivos, debido a lo quebrado del terreno. Todo parece indicar que el gran murallón que tuvo su origen dentro de lo que es el Castillo, en su vertiente oeste, se prolongó hasta la zona baja del Majuelo, formando una gran muralla de protección. 1-4 muestran los diferentes tipos de aparejos que se han ido usando debido a los desgastes y roturas naturales a causa de terremotos (365 d. C.). Tal fenómeno causó tan grandes daños que los perjuicios se comentaron en Roma.

Fot. 23-J. Majuelo. Puerta del Alcazaba. Detalle de la entrada de Poniente y del murallón medieval: 1, pilón de entrada; 2, restos de muro romano en la base como cimientos; 3, extremo donde hay restos de torreón medieval de tierra prensada árabe. La muralla árabe sustituyó a la romana, a consecuencia del terremoto que se produjo en el siglo IV d. C. De lo contrario, el elemento árabe la hubiera utilizado en sus propios sistemas de amurallamiento y defensa de la ciudad.

Fot. 24-J. Majuelo. Detalle de la toma anterior para remarcar: 1, forma arqueada del alzado del pilón del arco árabe, en donde se aprecia la técnica de su construcción: tierra prensada con fuerte inclusión de piedra menuda y algunas voluminosas; 2, continuación del sistema defensivo mediante la muralla de tierra prensada; 3, paramento de piedra vista, similar al opvs incertvm, construido con materiales procedentes de derribos de formas romanas; 4, muro moderno en cuyo espacio debió levantarse el segundo pilón de la Puerta del Alcazaba.

Fot. 25-J. Puerta del Alcazaba. Detalle del paramento de cierre del pasillo de entrada de la citada puerta, donde se pueden distinguir: 1, espacio del pilón de entrada, que indica una curva en su trazado, lo que hace suponer su arqueo, similar a las formas medievales árabes; 2, paramento medieval construido con materiales reutilizados de época romana.

Fot. 26-J. Vista interior de parte del murallón de tierra prensada en donde se puede corroborar lo que se afirma sobre su composición: 1, paramento medieval en su parte interna, con su composición de tierra prensada; 2, elementos de piedra y hormigón romano, en la base de toda la secuencia. 

Fot. 27-J. Corredor de la Puerta del Alcazaba. Secuencia hacia el sector del pasillo antes citado. Llama la atención la similitud entre la técnica de este aparejo y la del opvs incertvm.

Fot. 28-J. Punto en el que se puede ver la continuidad del paramento anterior desde la calle Morería Alta: 1, alzado al que se alude en la descripción del pasillo de la Puerta del Alcazaba, y que cierra en el sector I; 2, muros sobre la calle, reutilizaciones muy revocadas, en sentido horizontal y paralelo al que discurre por el interior; 3, muro romano en sentido vertical al del fondo y se continúa hasta el límite, a derecha de la imagen, dando sobre el Majuelo que se encuentra debajo debajo, y puerta moderna de acceso a la muralla. Aquí se halla una alfarería.

Fot. 29-J. Detalle de la toma anterior en el que se aprecia la continuidad del murallón de cierre que termina en el sector I. Este tramo que se encuentra en línea recta con el que precede, tiene un ligero revoque, probablemente realizado en fechas recientes. Los elementos, que se ven adosados, son de origen romano, como se ha visto anteriormente. 

Fot. 30-J. Vista de cruces de calles, transversal de Morería Alta a Clavelicos. Al fondo se aprecia el muro del pasillo de la Puerta del Alcazaba. Por la esquina izquierda pasaba la muralla romano-medieval que se dirige hacia el norte de la ciudad y que llega a identificarse con el suelo de la calle Antigua, ya que la calle se monta sobre la muralla rebajada de altura. Era necesario para poder acceder a la parte alta del Barrio del Castillo.

Fot. 31-J. Aspecto general de la fachada del subsector del murallón de tierra prensada que da a la calle interior. Véase el elemento sillar romano reutilizado.

Fot. 32-J. Detalle de la toma anterior, al final del lienzo de muro, en donde se puede identificar la estructura de muro romano en alzado y, sobre todo, en la base: 1, rotura para crear acceso a formas que se verán a continuación; 2, paramento romano deteriorado en su parte superior, y con piedras testigos en la base.

Fot. 33-J. Espacio abierto de forma artificial y situado a continuación de la calle anterior, en donde se pueden apreciar: 1, paramento romano reutilizado en casa moderna, y que forma parte de la secuencia de muros medievales que han usado todo lo romano en su trazado como muralla defensiva; 2, muros salientes rotos, probablemente pertenecientes a una nave romana enrasada, por sus medidas y aspecto externo; 3, paramento romano con fuerte revoque moderno.

Fot. 34-J. Fachada de estructura romana aprovechando los muros romanos tanto fuera como dentro de la vivienda. El grosor del muro se observa en la puerta de entrada. Estas estructuras están ligadas a las del Majuelo.

Fot. 35-J. Majuelo. Detalle de la toma anterior en donde se puede ver claramente la interrupción de los muros laterales de la nave: 1, puntos de los muros laterales en donde la bóveda ha sido destruida. Tienen una ligera señal de curvidad hacia la zona interior; 2, paramento moderno de cierre de la estructura antigua, pero sólo en la parte superior del alzado.

Fot. 36-J. Majuelo. En el punto 44J,3, se puede ver en su interior, el espacio correspondiente a una de las naves reutilizadas que estamos comprobando: 1, muro romano de fondo, que se continúa hacia las otras estructuras que se verán a continuación; 2, paramento romano de cierre con el 44J,1. Véase cómo se deja traslucir el aparejo romano a través del ligero revoque y encalado modernos. Sus medidas aproximadas: 5,60 m de largura; 2,70 m de anchura, y 2,30 m de altura.

Fot. 37-J. Majuelo. Situados ahora a mediana altura, sobre la secuencia de muros que dan al Majuelo, pero en la parte posterior que antes se ha citado. En esta foto se presenta toda una línea de estructuras romanas que han sido reutilizadas para vivienda. Si se observa el grosor de sus muros, se corresponde con el módulo generalizado de todo este sector: 0,80 m. Detallando estas observaciones, se distinguen: 1, paramento de fondo con elevado podivm de acceso y muro externo reutilizado de origen romano; 2-3, espacios que se corresponden con las proporciones de naves, como las que se verán de seguido. Obsérvese el alineamiento de todo este subsector donde se puede comprobar la uniformidad de paramento y la altura interior de toda la secuencia, menos en el fondo, cuyo bajo debe estar formado por un espacio hueco, razón por la que se ha debido realzar el acceso exterior mediante la construcción de un elevado podivm

Fot. 38-J. Majuelo. Detalle de la toma 42J,2, en donde se pueden apreciar: 1, muro moderno con composición interna romana; 2, podivm moderno de acceso; 3, puerta moderna de entrada a otro sistema de naves construidas en batería.

Fot. 39-J. Majuelo. Aspecto interior de la nave a la que se alude en la toma 48J,3, señalando los siguientes datos sobre ella: 1, abertura circular sobre el centro de la bóveda, como se indicó en el estudio previo; 2, acceso artificial. 

Fot. 40-J. Majuelo. Punto opuesto de la misma nave, donde, además de la indicación de la entrada o abertura del techo, se puede observar el paramento divisorio de la nave, cuya técnica de opvs incertvm, se conserva muy bien.

Fot. 41J. Detalle de la bóveda de la galería, donde se pueden apreciar: 1, abertura que se considera entrada de la misma; 2, abertura de probable respiradero.

Fot. 42-J. Majuelo. Detalle sobre la foto 41J en el que se ven: 1, paramento de la bóveda con la piedra algo descarnada del hormigón de revoque romano; 2, agujero circular de respiración del local.

Fot. 43-J. Calle Nueva-Majuelo. Pozo de calle Nueva. Realmente se trata de uno de los elementos que se encuentran a lo largo de toda la zona arqueológica de la factoría de salazones de Sexs. El más cercano, dentro del parque actual, fue descubierto de los años 60 por el Profesor Sotomayor. Tiene las mismas medidas y topología arquitectónica y material.

Fot. 44-J. Calle Nueva-Majuelo. A través de este pasillo artificial aparecen elementos que han sido galerías y hoy se encuentran usados como aperos. Las casas modernas que se encuentran en este entorno son reutilizaciones de las las estructuras romanas que son prolongación de las de la factoría de salazones del Majuelo.

Fot. 45-J. Calle Nueva-Majuelo. Espacio de nave que ha sido enrasada para construir sobre sus muros laterales: 1, muro del alzado, de opvs incertvm, cerrado por otro transversal de separación de recintos de naves; 2, al fondo, se aprecia la continuidad de la estructura mural hasta los límites de las casas situadas en la placeta de la foto 44J.

Fot. 47J. Calle Nueva-Majuelo. Espacio reutilizado que se corresponde linealmente con el antes descrito, pero situado en sentido paralelo: 1, muro romano reutilizado, vertical al pasillo; 2, muro romano de cierre, donde se aprecia el elemento constructivo. Foto consecutiva a un espacio colateral al anterior.

Fot. 47-J. Calle Nueva-Majuelo. Espacio de una nave enrasada sobre la que se ha levantado vivienda moderna: 1, fuerte muro romano de la parte izquierda del mismo, según se entra; 2, al fondo, muro romano de cierre que linda con las estructuras de la factoría del Majuelo, y forma parte del alzado que da sobre el mismo; 3. muro paralelo de opus incertum como los demás.

Fot. 48-J. Calle Nueva-Majuelo. Detalle de la foto anterior, del que se muestra la pared opuesta con la misma composición y un ligero reborde sobre el muro a mediana altura. 

Fot. 49-J. Calle Nueva-Majuelo. En esta foro se muestra uno de los muros de la nave con señales de mostrar el punto de arranque de la bóveda que ha sido eliminada. Este espacio ha sido usado como corral de cabras muchos años. Hoy ha desaparecido.

Fot. 50-J. Calle Nueva-Majuelo. Lugar que antes se encontraba destinado a toda la red de naves que se viene enumerando, en el que precisamos: 1, espacios interiores con muros de piedra, tipo opvs incertvm, ocupando la parte que colinda con la nave descrita en 39 J, y 40J; 2, paramento perteneciente al alzado de una nave situada en paralelo a la antes aludida.

Fot. 51-J. Factoría de salazones del Majuelo. De frente al fondo de la imagen: muro romano de opus incertum que es el punto de sujeción de uno de los extremos del foro. En el mismo muro se puede ver una entrada semitaponada que pudo ser un punto de acceso a los sótanos o depósitos subterráneos del foro. No se ha explorado desde este punto. En segundo lugar se muestra el canal cubierto abovedado usado para el desagüe de aguas residuales procedentes de las piletas que se encontraban en niveles como calla San Joaquín y Morería Baja. En tercer lugar se ve la escalinata de piedra toba y, sobre el borde izquierdo del canal una canaladura que muestra claros indicios de haber tenido una tubería de cerámica que, con toda seguridad, era el elemento usado para abastecer de agua la factoría. Hay indicios que denotan la evolución de las técnicas arquitectónicas que se han seguido en el transcurso de los años. No se olvide que son siglos los que permanecieron los romanos en este lugar y ello genera cambios por deterioro de uso y fenómenos ambientales.

Fot. 52-J. Factoría de salazones del Majuelo. Imagen de detalle de la escalinata usada para acceder a las partes de elevadas de las piletas de salazón. El canal abovedado se encuentra, en parte, debajo de la escalinata. En época medieval, esta escalinata de acceso ha sido usada para acceder al alcazaba árabe a través de la conocida Puerta del Alcazaba (Carmen Calero Palacios).

Fot. 53-J. Factoría de salazones de Sexs. Vista de detalle del canal de abastecimiento de agua de la factoría: puede verse la impronta de la tubería que se dirige a ella.

Fot. 54-J. Factoría de Sexs. Llegada del canal cubierto de recogida de aguas residuales. En el momento en que llega a nivel de la factoría, queda descubierto sin bóveda. En ese momento dicho canal se cubre con grandes lajas de piedra a través de su recorrido junto a las piletas. el canal descubierto y tapado con lajas facilita que se pudieran arrojar los residuos del proceso de limpieza de las piletas y preparación de la materia prima de la salazón. Bastaba con levantar las lajas.

Fot. 55-J. Factoría de salazones de Sexs. Imagen de detalle de la luz del canal de elimimación de residuos de los lugares superiores.

Fot. 56.J. Majuelo. Factoría de salazones.

El conjunto de las piletas de salazones, como se dijo al principio de este trabajo, comprende los niveles bajos de toda la periferia de Sexs. Teniendo en cuenta que ha transcurrido un período que va desde finales del siglo II a. de C., hasta el año 476, es coherente pensar que las estructuras han ido cambiando, rectificando, reparando a través del tiempo. Por ello lo que en realidad ha ido apareciendo con el paso de los años, son las estructuras que dejaron los romanos en la fase final del Imperio, cosa que conlleva las transformación y abandono de la factoría. Prueba de ello es la aparición de enterramientos indiscriminados en algunos espacios de la factoría, señal clara de una decadencia. Y eso empieza a ocurrir a partir del siglo III. Es digno de observar que las estructura de los muretes que forman los pasillos de la factoría han puesto en evidencia los cambios que se venían generando a partir sobretodo del siglo III, cuando se produce la gran crisis económica y política romana. El hecho es que no sólo aparecen inhumaciones con tegulae sino que inscripciones como la de un sacerdote colegial aparece utilizada de relleno de uno de los muretes colaterales de la factoría.

Fot. 57-J.J. Majuelo. Centro de la factoría de salazones, en donde se ven, aparte de las calles empedradas a ambos lados, piletas de salazones, y en canal de recogida de aguas residuales, que discurre por el centro, descubierto en todo este tramo. Después vuelve a ser cubierto con lajas de piedra y probablemente con un sistema de bóveda más adelante.

 

Fot. 58-J. Majuelo. Factoría de salazones. En esta imagen se ve la estratigrafía que incluso se da en el canal de limpieza de los residuos de la elaboración de la salazón y de la limpieza habitual de las piletas que se lleva a cabo al retirar los productos elaborados.

Fot. 59-J. Majuelo. Factoría de salazones dde Sexs. En sentido oeste el canal de eliminación de residuos se enfila hacia el agua del mar. Su sentido hace pensar que la orilla no se situaba muy lejos de la factoría. La rotura de parte de su cubierta ha sido producida probablemente por el desmonte y posterior excavación de la zona. Puede ser antigua. Ahí se ha excavado furtivamente y podría también haber sido la causa. No se exploró la extensión del canal por temor a la existencia de gases.

Fot. 60-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Interior del canal de desagüe de la factoría de salazones. Sus parece internas estuvieron estucadas, como se observa en su parte izquierda.Su altura interna puede llegar a los dos metros; y su anchura, a casi un metro. Su cubierta es de medio cañón. Se ignora la extensión e su recorrido hacia el mar o río.

Fot. 61-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. En el espacio 1,2,3, aparece un pozo en la primera fase de excavación realizada por Sotomayor, que tiene su paralelo en el fondo de calle Nueva.

Fot. 62-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Vista general del terreno que se ha perimetrado para practicar la excavación de la factoría. Se distinguen aún los cuatro cortes que practicó Sotomayor.

Fot. 63-J. Majuelo. Estado primitivo en que estaba sembrado de chirimoyos. Se pueden distinguir los cortes excavados por Sotomayor.

Fot. 64-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Uno de los cortes de Sotomayor, sin terminar.

Fot. 65-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Gracias a la coloración y bastante a la tipología se puede distinguir las variantes de las piletas. Se agrupan por tipos y se observa que todos ellos han tenido cubierta de protección para evitar sobre todo las consecuencias de la lluvia. Podían ser a dos aguas o encadenarse para cubrir la totalidad.

Fot. 66-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Los tamaños van en función del material que se elaborara en cada grupo de pileta.

Fot. 67-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Esta imagen revela el detalle del muro usado para levantar la cubierta (6,7,8,9 y 11) , el estuco interior 1,2,3,4,5) de las piletas y el aparejo usado en su levantamiento.

Fot. 68-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Aquí se trata de observar la profundidad y capacidad de cabida de productos para salar usando la salmuera.

Fot. 69-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Detalle de otros espacio de elaboración.

Fot. 70-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. En esta imagen se observa la diferencia por desgaste o abandono en el tiempo.

Fot. 71-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Esta imagen muestra los espacios donde se situaban los productos a elaborar y los espacios de En primer plano, a izquierda; en segundo plano, a derecha.

Fot. 72-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. El espacio con pilar en el centro de la estructura revela que podía tener cubierta a cuatro aguas. Se trataría de una sala donde se guardaran lis enseres de trabajo. Y también podría ser almacén de las material primas para su elaboración. Según la imagen sólo tenía dos acceso.

Fot. 73-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Sobre el talud de roca que da al Parque del Majuelo, aparecían rendijas sobre la roca que podían ocasionar problemas de resquebrajamiento. Para evitarlo, revistieron las rendijas con el clásico revestimiento de opus incertum y probable caementum.

Fot. 74-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Detalle ampliado del aparejo sobre la rendija en la roca vertical.



SECTOR K

El Sector K se encuentra ubicado entre calle Nueva y Morería Baja que, a su vez tiene puntos comunes con Morería Alta

La novedad más destacada se manifiesta en los materiales usados en el levantamiento de sus estructuras y los materiales que se usan en ellos.

Hasta el momento se ha comprobado que los criptopórticos hallados en el desmonte de alguna casas modernas, tienen una forma algo diferente. Las bóvedas son rebajadas y el material usado es el ladrillo alternado con el opus incertum. El suelo es el mismo que en todos los sitios donde aparecen: roca madre. La red de piletas. que llegaron a verse, fueron destruidas por la máquina excavadora. Todo ha desaparecido, y a pesar que el arqueólogo estaba presente. Ni una sola cata lamentablemente.

Los elementos que se han podido salvar son galerías romanas, y almacén de productos, al parecer, de grano o líquidos. Son doliums y están mal protegidos. Un depósito de agua para la factoría lo han destruido los mismos que han excavado. La localización de estos elementos tuvo lugar en el año 72 al hacer un recorrido observando las estructuras internas que presentaban las viviendas, y observando en momentos sin luz los interiores de las casas.

Fot. 1K. Calle Nueva. Abertura de zanjas para reposición de tuberías de agua: localización de una pozo ciego de de aguas residuales junto a los muros romanos que se encuentra bajo los cimientos de la casas, cuyos cimientos están montados sobre ellos como se puede observa en las fotos.
 

Fot. 2K. Calle Nueva. Localización de muro romano situado debajo de toda la secuencia de alzado moderno de las casas que se ven en imagen: 1, indicación del muro y su composición: opvs incertvm; 2, grosor aproximado, 1,10 m. 

Fot. 3K. Calle Nueva. Situación paralela del muro romano bajo la estructura moderna: 1, espacio identificado ya antes; 2, dirección hacia el interior de uno de los patios, el ya visto en el sector K.

Fot. 4K. Calle Nueva. Paso hacia el interior de un patio con accesos artificiales: 1, derribos donde se aprecia el uso del opvs incertvm en el rebaje de terreno para nueva edificación; 2, piedras extraídas del derribo de estructuras romanas del tipo antedicho.

Fot. 5K. Calle Nueva. Encrucijada de pasos: 1, muro que muestra en su lado inferior parte del alzado antiguo de que está construido y que ha sido roto por necesidad de abrir paso en esa pendiente; 2, resto del paramento antes descrito, pero en base; 3, espacio de una calle artificial.

Fot. 6K. Calle Nueva. Detalle de la toma anterior indicando: 1, presencia del muro romano en la base que cruzaba este paso y fue roto para poder hacer calle probablemente en época musulmana; pero se estima que fue más tarde por las diferentes modificaciones hechas en fase moderna; 2, paso abierto de forma artificial. 

Fot. 7K. Morería Baja. Calle artificial antes descrita: 1, podivm de acceso a la parte superior de una vivienda, con el fin de aprovechar la escasa medida que da una nave: 2, podivm semiartificial, compuesto en parte por muro romano que cerraba el espacio de la calle; 3, espacio de una calle artificial.

Fot. 8K. Morería Baja. Vista desde el punto contrario de la misma calle: 1, restos de muros romanos que sobresalen de la pared, cabe la cual se encuentra una serie de naves enrasadas; 2, podivm semiartificial que señala hasta qué altura hay que ascender para ocupar las dependencias superiores de estas casas, indicándonos, a su vez, la altura real de las naves que se encuentran alineadas debajo; 3, indicación, sobre el mismo muro, de la existencia de paramento romano, en el punto opuesto de la calle. El espacio de calle (4) es el correspondiente a galerías que han sido destruidas por necesidad de paso.



Fot. 9K. Morería Baja. 1, Detalles marcados sobre las perspectivas anteriores para resaltar las dependencias romanas del interior y parte del exterior; 2, indicación de los restos tangibles, que nos demuestran la existencia de los paramentos con estructura interna romana. 3, espacio de galerías destruida. 
 

Fot. 10K. Morería Baja. Aspecto parcial de la fachada, para identificar con más precisión los componentes romanos: podivm semiartificial formado a partir de un saliente de cierre de la calle y añadido moderno; acceso artificial a una de las naves enrasadas o con falso techo; acceso artificial a otra nave; aparición, por deterioro del revoque moderno, del aparejo romano tipo opvs incertvm

Fot. 11K. Vista general de la calle Morería Baja, en la que se indican; 1, podivm semiartificial antes descrito; 2, podivm de acceso a la parte superior de naves enrasadas; 3, muro romano del que casi sólo se conservan sus cimientos y que, a través de toda la calle, forma uno de las paredes que conforman un aterrazamiento.

Fot. 12K. Morería Baja. Espacios que estuvieron ocupados por estructuras romanas hasta hace poco: 1, muro romano en toda la fachada; 2, resto de muro romano sobre el suelo, como  testigo de su existencia; 3, muro romano que cierra en ángulo recto con el anterior. 

Fot. 13K. Morería Baja. Vista, desde un alto, de parte de este subsector, donde se pueden apreciar: 1, indicación, y sentido, del murallón de contención en todo este alineamiento; 2 y 6 marcan la línea que sigue la muralla de contención; 5, esquinas del depósito de agua para las piletas que aquí han existido. sus medidas son: 1,80 m, y la mínima, 0,80 m; 3, arco con base enlosada en época árabe y que después se mostrará limpia y cuyas medidas dan: 1 m; 0,80 m, y 0,60 m; 5, arco romano adyacente, del que se piensa es el resultado de un taponamiento de época romana; 6, gran murallón de contención, bajo el que se encuentran los dos arcos antes citados Su grosor es de algo más de tres metros y se prolonga hasta la calle posterior. 

Fot. 14K. Morería baja. Aspecto general del espacio destinado a la segunda serie de naves de este subsector: 1, muro romano, en parte divisorio de las dos naves y espacios exteriores que aquí se registran. Su grosor es de 0,60 m; 2, acceso artificial a la segunda serie de naves en el que se aprecian componentes estructurales como el ladrillo romano; 3, indicación de la posición de tales ladrillos; 4, muro que sobresale del actual suelo 0,40 m de altura media, seguido de un arco de 1,30 m de luz, que cierra todo el supuesto paramento. 

Fot. 15K. Morería baja. Nave conservada de esta segunda serie. Sobre su techo o cubierta se puede ver la abertura que constituía su antigua entrada, de forma rectangular, flanqueada por piedra toba. El uso del ladrillo se inicia en el momento en que arranca el arco de bóveda. El muro de cierre, en el fondo, está construido con la técnica del opvs incertvm, y la bóveda con opvs testacevm

Fot. 16K. Calle Morería Baja. Detalle de la toma anterior, para resaltar la colocación de los ladrillos en el aparejo, las piedras originarias que cierran la entrada por el techo, y el hormigón usado en la sujeción del opvs testacevm: 1, piedras de cierre de la entrada; 2, mortero romano. La colocación de los ladrillos y su seriación no es constante. Se siguen alternando grosor pero no secuenciados.

Fot. 17K. Calle Morería Baja. Primer arco interior de intercomunicación de las naves entre sí: base de opvs incertvm y alzado de opvs testacevm. El taponamiento se ha hecho por los ocupantes.

Fot. 18K. Calle Morería Baja. Segundo arco de comunicación, cegado modernamente: 1, aparejo romano; 2 taponamiento moderno de ladrillo fino. Hoy se puede ver ya restaurado y remozado. 

Fot. 19K. Morería baja.Vista en detalle de la bóveda y su entrada. Obsérvese la secuencia de la posición del ladrillo según el orden 2-3-2 en esta foto. El fondo es de piedras de talla irregular. Se puede decir que es un opus incertum degradado. 

Fot. 20K. Calle Morería Baja. Estancias interiores, de las que nos quedan tan sólo los cimientos de la mayor parte, y algo del alzado en algunos puntos: 1, muro romano, que se une a la estructura de las naves. Su grosor es de 0,60 m; su técnica es el opvs incertvm; 2, muro romano de características similares al anterior, y que sirve de cierre en ángulo recto; 3, arco de opvs latericivm, destacando del suelo 0,40 m, con una luz de 1,30 m . Su profundidad llega a los dos metros.

Fot. 21K. Calle Morería Baja. Aspecto exterior de la puerta indicada en la toma anterior. En ella se observa: 1, arco de opvs latericivm; 2, pilar de sujeción construido en época posterior, según se desprende de la técnica del opvs caementicivm romano. 

Fot. 22K. Calle Morería Baja. Vista de conjunto de la parte central, hoy destruida. Estado de pre-excavación de la placeta en cuestión: 1, muro romano de opvs testacevm; 2, paramento de opvs incertvm, con los arcos de diferente altura y fondo; 3, arco de opvs latericivm casi totalmente enterrado; 4, punto de arranque de un muro de cierre en ángulo recto con el horizontal. 

Fot. 23K. Calle Morería Baja. Vista frontal del emplazamiento de la tercera serie de naves, en donde se aprecian: 1, muro romano construido según la técnica del opvs testacevm; 2, muro romano superpuesto al de la segunda nave conservada, y que forma parte del depósito de agua montado sobre la nave; 3, puerta moderna de acceso artificial a la segunda nave.

Fot. 24K. Calle Morería Baja. Detalle del mismo arco anterior para resaltar la técnica de edificación del opvs testacevm. El fondo es de opvs incertvm. La base ha dejado al descubierto dos dolium. Debido a esto, se piensa que este arco, al menos, debió tener mayor altura de la que ahora nos muestra. Todo ello, a su vez, nos indica el proceso de evolución, en el tiempo y en las técnicas, de todo este complejo que aquí se nos presenta. La solería que se ve es moderna. 

Fot. 25K. Calle Morería Baja. Fase de excavación. Nueva perspectiva de la zona ocupada por el almacén de dolia. Su número asciende a nueve. En este espacio se ven: 1, arco elevado; 2, arco rebajado; 3, almacén de dolia; 4, muro de fondo romano que cerraba una nave situada delante de la segunda conservada. Excavación realizada por los albañiles.

Fot. 26K. Calle Morería Baja. Detalle del arco más elevado en el que, además, se puede ver la posterior utilización del espacio que hay delante: tinajas tipo dolivm. El fondo de este arco nos muestra un cierre con técnica de opvs incertvm. Se cree que que tal arco desempeñaba una función más práctica que la que nos muestra. Por ello inducimos que está cerrado de época, y que, en un principio, debió ser un pasillo hacia otras dependencias que desconocemos. En resumen se pueden ver: 1, fondo del arco: 2, emplazamiento de dolivm sobre un espacio abierto; 3, arranque de un muro de cierre a lo largo de toda la fachada de la casa moderna, cuyo paramento externo es parte divisoria de otra nave. 

Fot. 27K. Calle Morería Baja. Sobre el suelo se ha indicado antes la existencia de un arco aflorando 0,35 m. Como se puede observar, aquí se inicia el cumplimiento de la opinión, ya adelantada, de que el arco rebajado debe continuar hacia abajo, formando parte de una estructura romana más antigua. Hay que decir que cuando se excavó el fondo de esta pieza se encontró cierta cantidad de carbones que, al parecer, no se analizaron. Así, por tanto, se pueden observar: 1, conjunto de dolivm; 2, arco de paso o transformación de una estructura que ha sido igualmente modificada con el tiempo; 3, estructura interior aún desconocida. Probable antiguo horno por la cantidad de carbón  extraído de su limpieza. Pero aún se desconoce su verdadera finalidad. 

Fot. 28K. Calle Morería Baja. Vista general de las estructuras situadas encima de las naves: 1, murallón de fondo de todo el subsector; 2, emplazamiento del depósito de agua romano con su revestimiento de opus signinum y exteriormente estucado; 3, espacio superior de la primera nave. Este depósito ha sido ignorado por quien lo excavó. Ha desaparecido.

Fot. 29K. Calle Morería Baja. Detalle de la toma anterior: muros del depósito de agua: 1, murallón de la parte posterior; 2, detalle del estuco impermeabilizante de la pared interna del depósito de agua. El hecho de que aparezca el estuco picado se interpreta como que ha sido para poder crear habitáculo en la parte superior de las galerías abovedadas.

Fot. 30K. Calle Morería Baja. Detalle del estuco del depósito de agua, picado para su adaptación moderna. 

Fot. 31K. Calle Morería Baja. Vista parcial del murallón sobre el que se apoya toda la estructura de este subsector: 1, sentido del murallón. Detrás de él se encuentra la calle posterior moderna montada sobre esta misma estructura romana. La calle esta hecha montada sobre del muro romano; 2, ubicación del depósito de agua romano; 3, muro perteneciente al depósito de agua en la parte que limita con el techo de la primera nave; 4, muros romanos divisorios de los múltiples compartimentos que se hallan en este subsector. Esto no se excavó.

Fot. 32K. Calle Morería Baja. Vista general del área que ocupaban las series de naves, cuyos restos nos han quedado como testigos, tanto junto al gran murallón, como en diversos puntos del solar. En la parte izquierda de la imagen se ha podido ver que la estructura continuaba hacia la izquierda, abarcando mucho más espacio del contemplado. Pueden verse numerosos restos arquitectónicos dispersos por todo el suelo: 1, murallón de fondo; 2, espacio de naves destruidas con sillares de toba y abundante piedra pizarrosa. Como esta zona no ha sido excavada, lo más probable es que se encuentre ocupada por piletas de salazón. 

Fot. 33K. Calle Morería Baja. En este panorama destacamos la existencia de cinco compartimentos: uno conservado (nave segunda) y los restantes siguientes, indicados por muros de separación que parten del murallón de fondo: 1, murallón aludido, con indicación de los puntos de arranque de los muros divisorios; 2, indicación del depósito y la nave situada bajo él; 3, probable línea de división de los espacios indicados en 1. 

Fot. 34 K. Morería Alta. Según se aprecia en la imagen, se puede ver cómo la calle está montada sobre el gran murallón de contención que se prolonga a través de toda la calle artificial.

Fot. 35K. Calle Morería alta. En el punto opuesto al anterior, se puede ver cómo, en este espacio, el muro romano, se ha estrechado de tal manera que forma parte del paramento de la casa que aquí se ve. El revoque moderno deja ver algo del aparejo externo romano. 

Fot. 36K. Calle Morería Baja. Estado de reutilización de la nave segunda. Revestimiento de este tipo, se ha podido ver en el sector superior de L. Todas las galerías abovedadas fueron revestidas para hacerlas habitables.

Fot. 37K. Calle Morería Baja. Estado actual de la nave segunda, sin revestimientos modernos. Al igual que la primera, presenta ladrillo en su bóveda, opvs incertvm en el muro de cierre al fondo, dos arcos de paso a su izquierda, y una abertura, a ras de suelo, a su derecha. 

Fot. 38K. Calle Morería Baja. Detalle lateral de la foto anterior, en el que se puede apreciar uno de los arcos, cuya técnica de construcción dispone de un pilar central, con revestimiento posterior, hasta completar el arco de medio punto: 1, arco de opvs incertvm; 2, pilar de soporte de los arcos y bóveda.

Fot. 39K. Calle Morería Baja. Segundo arco, en el que se puede apreciar el mismo proceso arquitectónico.

Fot. 40K. Calle Morería Baja. Abertura sobre un lateral de esta misma nave: 1, paramento con aparejo de opvs incertvm; 2, espacio sin explorar, dando sobre la roca madre.

Fot. 41K. Morería Baja. El arco visto en 24K fue excavado rompiendo la estructura superior que estaba enlosada de época probablemente árabe (sin confirmar). Los dolium que se encontraban en su fondo fueron extraídos. Por el tamaño de los ladrillos esta oquedad es romana.

Fot. 42K. Morería Baja. Restauración de la entrada de una de las galerías un tanto sorprendente.

Fot. 43K. Morería Baja. En esta imagen la restauración disimula el aparejo moderno de la restauración. Los depósitos de los dolium aparecen ya cubiertos.

Fot. 44K. Morería Baja. Vista de los dolium. El fenómeno sobre los hallazgos de dolium es un hecho corriente. Se ha llegado a decir que son árabes. En todos los sitios excavados en las partes bajas de la ciudad moderna, han aparecido: calle Vélez, Aduana Vieja (cine Pasapoga), calle Real, Baja del Mar y Morería Baja.

Fot. 45K. Morería Baja. Estado en que ha quedado el habitáculo dentro la estancia de los dolium.

Fot. 46K. Moraría Baja. Arco ciego donde se encuentran enterrados los dolium.

Fot. 47K. Morería Baja. Emplazamiento de los dolium. vista de conjunto.

Fot. 48K. Morería Baja. Dolium.

Nota final.

Lo más relevante de este sector es el sistema de galerías, donde, como se ha dicho, los materiales cambias, al igual que los tipos de alzados, manteniéndose los materiales, aunque el ladrillo aquí es una novedad.

Desde el punto de vista de la conservación y excavación deja mucho que desear, porque se han eliminado elementos muy importantes que alteran el equilibrio observado a través de todo el conjunto. Casi se podría pensar que se han eliminado por mantener una opinión arqueológica sobre el complejo en general.

SECTOR L

El sector L es el más denso de todos por su número de galerías. Éstas se encuentran distribuidas en dos zonas: la baja, integrada por la conocida como Cueva de Siete Palacios, compuesta por una nave central a la que se añaden siete colaterales enfrentadas entre sí. A la salida de Levante se inicia otra cadena de galerías de las que se muestra aquí sólo la inicial, aunque en realidad toda la cadena que se inicia con esa primera que, en realidad, pertenece a la misma estructura de la Cueva, y ha sufrido cambios realizados por los nuevos ocupantes a través del tiempo, desligándolas del conjunto de la Cueva cuando realmente es la misma estructura. Por la vertiente de Poniente se encuentran las las ruinas de otra serie de galerías que, bien por el tiempo, por el deterioro y por fenómenos naturales, como terremotos, han sufrido percances tales que sólo quedan restos. La calle San Joaquín es el resto de otra estructura paralela a la anterior. En esa zona se han detectado elementos en las casas que se encuentran justamente debajo de la citada calle. Y por la parte de Levante de esta misma calle tuvieron que romper no hace muchos años los restos de otra nave paralela por la imposibilidad de que personas y animales de campo pudieran pasar hacia sus habitáculos. Y esto, a la vez que la roca madre, era el asiento de esas mismas galerías. Por ello, a derecha de esa calle, aún se encuentran galerías en los interiores de las viviendas y que no se han podido fotografiar.

La zona superior del complejo de galerías abovedadas muestra mayor diversidad de tipos y tamaños. A su vez ha experimentado cambios de estructuras y destrucciones por parte tanto de los ocupantes como por los intentos de restaurar debidamente algunas de las galerías. Sorprende que aparezca una galería de dimensiones reducidas. y sin acceso de ningún tipo.como se verá. Y los accesos a las mismas se vienen realizando por medio de apreturas en las bóvedas. No se sabe si están construidas con materiales de piedra o ladrillo debido al fuerte encalamiento a que se ha sometido por uso de años. Hasta pocos años la cubierta, que se encontraba con restos de mampostería, sufría goteras sobre todo por ese mal uso que se le dio a la zona que se ve allanada. Eso perjudico a las galerías inferiores produciendo goteras que amenazaban con sufrir derrumbes. Afortunadamente se pudo remediar.

La excavación

El plano levantado sobre la excavación que muestra la profundidad en los distintos desniveles de las galerías. Los resultados en los cortes que se hicieron son insatisfactorios ya que no se trata de un terreno de sedimentación diacrónica, sino de la sedimentación que se ha ido produciendo por las personas que han ocupado esos espacios a partir de época port árabe. Y con probabilidad esos asentamientos humanos se produjeron a raíz de los asentamientos por la castellanización después de la expulsión de los árabes, con personal procedente de varios sitios de España. Es posible que todo se produjera en esas fechas, pero hay que decir que hubo gente llegada en otros tiempos y que precisamente no eran castellanos. La población nueva es bastante variada. Y la gente última, que se ha visto ocupando esos espacios, no son castellanos. Los cortes dados se han practicado sobre la sedimentación de la tierra que han depositado para cubrir los desniveles que se encontraban en la Cueva. Trajeron trajeron tierras de varios lugares que fueron depositando según se iba ocupando los distintos rincones de la cueva. En consecuencia no se trata de una estratigrafía ordenada, sino esporádica y en distintos momentos. La Cueva fue incluso usada como lugar de enterramiento de animales que, curiosamente, no han sido publicados porque no iban bien con las conclusiones previas que se habían supuesto. Lo que es todo un fraude científico. Y los restos de pescado que aparecieron en la parte inicial de la excavación son los residuos de los mismos que se hacen para tirar basuras domésticas.

En resumen hay que decir que la excavación total de Cueva de Siete Palacios es un fraude con apariencia científica, como se verá.

Fot. 1L. Entrada en la Cueva desde el paso de Levante. Se ve la secuencia central de la que parten los siete compartimentos laterales afrontados. Se han las pertinentes catas hasta llegar a roca madre sobre la que se vienen asentando las estructuras romanas en todas las cotas.

Fot. 2L. Corte en donde se ve los vertidos de tiempos atrás de forma apelmazada.

Fot. 3L. Corte en el que se ve un muro de poca potencia sobre el fondo. Sin estratigrafía clara.

Fot. 4L. Este corte deja a descubierto muros anteriores al alzado de la Cueva. A su lado se ve el muro romano más moderno.

Fot. 5L. Material apelmazado sin estratigrafía. Aparecen restos de yeso probablemente traído desde el Majuelo.

Fot. 6L. Corte con estratigrafía sobre las estructuras romanas que se encuentran debajo.

Fot. 7L. Imagen que muestra una inhumación de un équido dentro de una capa profunda de terreno con material importado.

Fot. 8L. Cueva de Siete Palacios. Detalle de la excavación, en donde apareció una mandíbula de un équido, en la tercera nave lateral derecha de la Cueva, según se entra por la puerta de poniente. Es de época moderna. El espacio de la Cueva fue ocupado y rellenado con materiales traídos de la zona inferior u otros lugares. La excavación dio como resultado la inexistencia de estratigrafía de materiales romanos. Su suelo era roca madre. Sobre los rellenos modernos puede explicarse la aparición de enterramientos de animales somo el mostrado en la imagen. Este dato fue ocultado en la publicación de la excavación porque rompía la teoría del director de la excavación. También se quiso explicar que aparecieron materiales del Bronce Final, lo que es absolutamente falso. Tan solo apareció un fragmento de cerámica fenicia que pudo llegar son el relleno practicado en época moderna 

Fot. 9L. Corte donde aparece el suelo con material blanquecino filtrado por el agua. Y conviene aclara que las paredes internas de la Cueva era de piedra vista (opus incertum). Este material es traído de fuera de la cueva para tapar los grandes huecos que muestra para hacerse habitable.

Fot. 10L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Nave donde se aprecia el aglutinamiento de materiales que han sufrido filtraciones de aguas. Es material de relleno traído de fuera.

Fot. 11L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. nave lateral donde se muestra los restos de un romano antigua de una estructura que sería renovada en época anterior. La técnica es la misma que viene usándose en todo los lugares estudiados.

Fot. 12L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Corte visto desde el interior de una de las naves laterales de la cueva. Material apelmazado por filtraciones.

Fot. 13L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Nave sin apenas restos de muros anteriores a la existencia de la Cueva. La anchura de la galería lateral alcanza más de los dos metros.

Fot. 14L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Materiales de la excavación con restos de pintura roja. Es la prueba más evidente de que el interior de la Cueva de Siete Palacios no estuvo enlucida en ningún momento. Y lógicamente esos estucos han sido traídos de fuera para rellenar a la vez que el resto de materiales que se vienen encontrando.

Fot. 15L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Otra de las naves laterales con restos de estucos de la misma procedencia.

Fot. 16L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Interior de una de las naves de fondo de la segunda parte donde se ve roca madre, como suelo; Los muros laterales de una de las naves colaterales; en el centro se aprecia los restos de muros anteriores a los de la Cueva. el fondo de esta nave, como las demás afrontadas, mide aproximadamente dos metros y medio


Fot. 17L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. La parte derecha de la imagen muestra un muro de fondo de base sobre roca madre cuyo diseño de alzado está formado por piedras de irregular tamaño.

Fot. 18L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. En esta nave colateral aparece un fondo con material muy disperso e irregular formado por piedras sueltas.

Fot. 19L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Suelo con el estuco que se ha visto en otras de las naves. El tipo de estuco se asimila a otros de yeso que se han visto.

Fot. 20L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. El fondo de esta nave aparece con un perfil de dudosa realidad. Aparece ondeado como si los materiales estuvieran perfectamente colocados.

Fot. 21L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Esta imagen muestra con veracidad el estado de la sedimentación de materiales importados de fuera de la Cueva. Son los que se han usado para rellenar la Cueva: piedras irregulares y tierra.

Fot. 22L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Igualmente materiales importados e irregulares.

Fot. 23L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Restos de piedras sueltas y fragmentos de yesos.

Fot. 24L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Fondo con piedras sueltas y fragmentos de yeso.

Fot. 25L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Estrado formado por materiales de fuera.

Fot. 26L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Fondo con restos de piedras y yeso

Fot. 27L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. En una de las naves laterales aparece esta estructura hecha con cal y arena de forma rectangular. Forma parte de una de los anteriores construcciones que existieron antes de la Cueva.

Fot. 28L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Fondo con restos de materiales modernos sueltos.

Fot. 29L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Fondo con restos de materiales modernos.

Fot. 30L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Restos de yesos sueltos sobre tierra importada,

Fot. 31L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. En el centro de la Cueva se practica este corte Al fondo se observa que el muros romano frontal tiene dos etapas de construcción: uno es romano y el otro es un taponamiento moderno hecho con el miso tipo de piedra.

Fot. 32L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Nave lateral con restos de materiales de relleno modernos.

Fot. 33L Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Esta imagen muestra un lateral con los muros del alzado correcto y piedras sueltas en el fondo.

Fot. 34L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Imagen del fondo del final de la nave central de la cueva para apreciar cómo se apoya el muro romano de la Cueva que se levante cobre otro anterior.

Fot. 35L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Corte central de la nave principal que muestra el material irregular apelmazado y sin estratigrafía.

Fot. 37L Cueva de Siete Palacios. Canal adintelado que, en este tramo del recorrido, gira a derecha, según se asciende, hasta terminar en un área circular y abocinado. Tiene unos trazados adintelados, y otros con cubierta de bóveda: 1, muro de opvs incertvm; 2, cubierta con lajas de piedra. Es muy probable que por aquí discurrieran tuberías de plomo, ya que no se ha descubierto ningún elemento de cerámica, ni opvs signinvm. El adintelamiento de este canal es igual al del sector situado en la casa de los Müller en la Plaza del Ayuntamiento

Fot. 37L. El mismo canal anterior donde se aprecia su altura. Se llega hasta la parte superior de Eras del Castillo, ya que se puede ver que en la parte que da al norte de esta plazuela moderna, se puede ver estuco, y opus signinum. cosa que supone la existencia de depósitos de agua que han desaparecido. También es evidente que el canal superior que discurre por la muralla de Levante hacia el Peñón del Santo, partía de aquí.

SECTOR L, CUEVA DE SIETE PALACIOS


Fot. 38L. Fachada de la Cueva, con especial atención a su parte superior; 1, muro testigo que formaría parte del segundo subsector de esta zona baja; 2, paramento de la nave adosada; 3, muro divisorio en la parte superior, al que se considera se prolongaba a lo largo de todo el subsector, en su parte alta; 4, superficie de una de las estancias situadas encima del segundo subsector de la zona baja.  

Fot. 39L. Vista general de la puerta de Poniente de la Cueva y compartimentos a ella adosados: 1, detrás de ese muro encalado se encuentra una nave abovedada de factura diferente a las que se encuentran en el interior; 2, entrada natural, originaria, a la Cueva; 3, comienza la secuencia de galerías alineadas en sentido oeste: toda una secuencia de la que se verá parle del inicio de las galerías; 4, continuación de las galerías; 5, espacio que fue abierto para establecer un paso normal en calle San Joaquín; 6, muros sobre este paso artificial, que denota la existencia del tercer comple del área de la Cueva.

Fot. 40L. Primer semiplano de la entrada de la Cueva; 1, paramento de la nave adosada a la misma y perteneciente al tercer subsector; 2, restos de arranque de muro que compondrá el paramento principal del segundo subsector de esta base; 3, pequeña bóveda en el umbral de la Cueva que establece un espacio destinado a la comunicación dentro de los dos subsectores.

Fot. 41L. Vista general de la entrada y antesala de la Cueva y serie de naves adosadas a la misma, según se sale, a izquierda y donde se puede ver; entrada a la Cueva; bóveda de medio cañón en la antesala de la entrada de la Cueva; paramento de la pequeña nave de la antesala; 4, muro testigo del inicio de la serie de naves de la segunda parte del conjunto de la zona baja, que formaba el punto de arranque de la nueva serie y, a su vez, el cierre que se observa en antes, que se compone, como se ve, de una nave principal, cuya anchura es de 2,50 m, y sus muros de cierre, de 0,60 m. Las medidas de los puntos iniciales que conformarían este subsector, dan todos el mismo módulo: 0,60 m, menos el paralelo, situado a la salida de la Cueva, a derecha, según se sale y que mide 0,80 m. La altura aproximada de este espacio oscila entre los 3,30 m y los 3,75 m. 

Fot. 42L. Complejo de Cueva de Siete Palacios. Al salir de la Cueva, a izquierda, se ve una nave abovedada y curiosamente con bóveda de crucería. Es un sistema que se usa también en el interior de la Cueva. Toda esta estructura está sobre roca madre. La tierra que se puede observar es traída de fuera porque todo rincón de esta zona fue utilizado para cobijarse.

Fot. 43L. Aspecto de la entrada de la Cueva donde se aprecia lo siguiente: 1, muro lateral de acceso a la misma; 2, indicación de rotura de muro que cerraba este estrecho paso. ello hacer pensar que se han producido modificaciones con el paso del tiempo; 3, muro de cierre de la primera nave abierta en esta parte de subsector, pero que anteriormente ha cerrado este paso; 4, muro testigo, punto de arranque del subsector segundo, consecutivo a la Cueva.

Fot. 44L. Cueva de Siete Palacios. Interior de una de las naves antes citadas, donde se aprecia: 1, paramento de sujeción de la nave, restaurada; 2, roca como suelo, sin pavimento; 3, paramento de fondo con un ligero sobremuro que destaca 0.10 m.

Fot. 45L. Cueva de Siete Palacios. Interior de la Cueva de Siete Palacios: una de las siete naces afrontadas: el suelo ha sido rellenado por los ocupantes de la misma durante muchos años.

Fot. 46L. Cueva de Siete Palacios. Panorámica de fondo de todo este subsector arruinado: 1, Entrada moderna hecha para ver si existía alguna nave en el interior. Tuvieron que romper para ver si existía una cueva en su interior. Fue un total despropósito que puso en peligro la estructura de gran parte de este conjunto porque todos los espacios hueco ya fueron inspeccionados desde tiempos atrás; 2,3,y 4 muestran la clara existencia de sus correspondientes naves abovedadas según los restos que se pueden observar. Es lamentable que no se haya excavado todo el solar porque es seguro que levantando todo el espacio que se ve, habrían aparecido, sin lugar a dudas, los inicios de todos los muros que, con el tiempo, han sido derribados.

Fot. 47L. Cueva de Siete Palacios. En el segundo sector delante de la entrada oeste de la cueva, ha algo que sorprende. Es una salida de canal que, al parecer, es de origen romano por su estructura. A ambos lados aparece material impermeabilizante formado por opus signinum. El canal está situado justo encima de una de las galerías. Es posible que fuera una entrada a un depósito de agua que fuera situado encima de la misma galería. Pero no deja de ser una suposición, salvo que se tenga en cuenta que encima de la entrada de la puerta de la Cueva, hay claros indicios de la existencia de algún tipo de almacenamiento de agua por el material de impermeabilizar que se indica en fotos. Se ignora que existiera encima del área de la Cueva algún tipo de depósito, pero por lógica se supone, ya que por la misma Cueva pasa un canal de cierta relevancia que indica la existencia de algún depósito en niveles superiores. Y desde la misma Cueva otro canal sale por la calle San Joaquín con dirección a la parte baja de la ciudad moderna que, de hecho, se dejó ver saliendo por casas de calle Real.

Fot. 47L-1. Área Cueva de Siete Palacios. Ampliación contextual del canal anterior para definir los materiales impermeabilizantes del probable depósito de agua encima de la estructura general de la Cueva. El aparejo que se ve encina es u opus incertum degradado. Justo encima empiezan a aparecer las estructuras romanas modificadas por los actuales propietarios.

Fot. 48L. Área Cueva de Siete Palacios. Fotografía retroactiva [1930] del estado de conservación de todo el contexto de la Cueva de Siete Palacios. El estado que se muestra indica que el material de alzado de los arcos de las galerías están siendo destruidos porque se usan como como cantera para nuevas construcciones. Y estado actual tiene un aspecto de haber sido tocado en años posteriores. Puede comprobarse, no obstante, que la tipología de bóveda se asemeja a las que se ven completas en la Cueva.

Fot. 49L. Área Cueva de Siete Palacios. Detalle de la pàrte superior de la siguiente nave en la que se ve la estructura interna del arco de la bóveda, y donde se pueden ver los siguientes datos: 1, aparejo de opvs incertvm con revestimiento. Como en las naves de la Cueva, aquí se siguen observando el uso de mechinales sobre el muro de fondo de las naves.

Fot. 50L. Área Cueva de Siete Palacios. En esta foto se muestra uno de los errores que se han cometido en esta área. La puerta moderna que se ve ha sido hecho por el arqueólogo que dirigía la recuperación del conjunto. Quería ver qué había detrás y se encontró con lo que era norma; los muros e la estructura que se apoyaban con la roca madre para sujetar todo cuanto había delante (naves) y detrás: la estructura superior romana que echaba sus bases sobre la roca madre también. La parte superior se resintió y empezó a resquebrajarse hasta tal punto que tuvieron que usar andamiaje de sujeción porque el piso de arriba se podía derrumbar. Y así sigue la osadía cometida. Como consuelo se puede decir que el aparejo de los muros contrafuertes del interior de este espacio interno, conserva el aparejo tal como los constructores romano lo hicieron: original.

Fot. 51L. Cueva de Siete Palacios. Aspecto interior de los muros tras la perforación artificial practicada en el muro de cierre de la primera bóveda del subsector segundo: 1, paramento lateral de opvs incertvm; 2, cubierta artificial hecha sobre la base o suelo de la placeta superior. Obsérvese el resquebrajamiento del muro moderno de apoyo a la parte superior del interior de esta manipulación de los muros de contención internos.
 

Fot. 52L. Cueva de Siete Palacios. Vista parcial de toda la secuencia de las espaldas de las naves, y muro de fondo de esa parte del subsector:.

Fot. 53L. Cueva de Siete Palacios. Detalle del mechinal localizado sobre el paramento de la cuarta nave de este subsector adosado. Obsérvese su forma adintelada y el aparejo de piedra y técnica  romana.

Fot. 54L. Área Cueva de Siete Palacios. Perspectiva parcial del subsector segundo; 1, muralla romana que cambiará de dirección subiendo hacia Eras del Castillo; 2, nave última de la vertiente oeste que linda con el arranque de la muralla romana; se observa una rotura intencionada para ver si hay alguna estructura detrás del muro; 3, espacio de la cuarta nave, con resto de bóveda en su parte superior, media y baja; 4, punto de la galería donde se encuentran los arcos de las bóvedas contiguas; 5, obsérvese el material romano destruido para comprobar que se una como cantera.[foto de 1930].

Fot. 55L. Cueva de Siete Palacios. Detalle del punto inicial del murallón, donde se ve: paramento perteneciente al muro de sujeción de la cuarta nave del segundo subsector,a izquierda; paramento del murallón donde se puede observar cómo se inicia su aspecto exterior hasta llegar a la posición  que se da a la piedra exterior de revestimiento; estructura del hormigón romano en el relleno interno. Mo es tierra prensada, pero sí se usa mucho el ripio.
 

Fot. 56L. Calle San Joaquín [I]. Amplia perspectiva del recorrido base de este subsector: espacio que podría comprender tanto las naves de la izquierda como la nave central supuesta sobre el centro de la calle san Joaquín; línea realzada probablemente debido a los muros que salían de los paramentos de las naves yuxtapuestas a la Cueva, con la anchura que se puede observar en el podivm antes indicado; calle San Joaquín [I]. El espacio de esta calle fue ocupado por la cuarta área de naves abovedadas. Fue destruido porque no existía posibilidad de paso a lo que fue modernamente ocupado. Y no muchos años atrás fueron rotos los restos de los muros de las naves existentes aún porque hacía muy dificultoso el paso de los animales de trabajo agrícola.

Fot. 57L. Área Cueva de Siete Palacios. Nave romana situada junto a la primera del interior de la Cueva en su parte oeste, según se entra por la puerta de Poniente, a izquierda. Sus medidas se corresponden con los módulos de su yuxtapuesta en la Cueva: anchura: 2,75 m; 3,30 de altura. Su verdadera longitud se ignora, pero se puede calcular en función de la existencia de un cuerpo de características similares al de la Cueva.

Fot. 58L. Calle San Joaquín [I]. Perspectiva, desde al punto opuesto a la anterior imagen, de todo este subsector: 1, esquina formada por un muro de nave terminal de este espacio: hay estructuras romanas dentro de la vivienda; 2, línea que nos marca el aprovechamiento de los muros que salen desde el paramento yuxtapuesto de la Cueva; La fachada corrida marca el espacio que contiene en sus interiores las galerías yuxtapuestas a las del interior de la Cueva

Fot. 59L.. Calle San Joaquín [I]. Una vez se gira a derecha del espacio antes expuesto, según se viene, se ve: 1, anchura perteneciente a un espacio de naves que se encuentra dentro transformada; 2, entrada Este de la Cueva; 3, muros romanos que lindan por arriba con las estructuras romanas de Eras del Castillo; 4, anchura de la calle San Joaquín dando vista a Levante. Los muros de alzado de este vivienda se construyeron con materiales procedentes del derribo de muros romanos.

Fot. 65L. Área Cueva de Siete Palacios. Salida sureste de la Cueva, según se entra: 1, paramento perteneciente a estructuras romanas interiores; 2, muro testigo de la altura que alcanzan los elementos romanos de este espacio donde en su interior hay una galería abovedad que ha sido enrasada; 3, indicaciones externas de hasta dónde llegan las estructuras romanas de esta zona de naves. Hay que añadir que esto no es una puerta de entrara sino la continuación de la nave central de la Cueva en dirección a las zonas bajas de la calle Cueva de Siete Palacios.

Fot. 61L. Área Cueva de Siete Palacios. Puerta de Levante de la Cueva. A ambos lados se pueden observar paramentos romanos. La anchura, aquí vista, coincide con el pasillo, que marca el espacio abovedado que viene desde dentro de la Cueva. En el punto [1] hay una entrada a una galería abovedada con falso techo de madera que ya se alinea con la secuencia de galerías a lo largo de la calle Nueva del Carmen (Angustias Nueva). En el punto [2] se puede ver el material superior de la bóveda que sale de la Cueva, llegando hasta la parte superior de Eras del Castillo.

Fot. 62L. Interior de un espacio formado por naves, a a derecha de la Cueva según se sale hacia Levante izquierda de la Cueva: 1, indicación de un espacio interior con señales de que se continúa en sentido sur-suroeste, siguiendo otras estructura similares de naves abovedadas; 2, nave terminal en ese espacio, con una puerta abierta artificialmente hacia otra nave; 3, techo de madera que oculta la bóveda de medio cañón. 
 

Fot. 63L. Detalle de la parte de Poniente de la Cueva, donde se puede apreciar un hueco que se corresponde con uno de los respiraderos (con que contaba esta edificación, para la ventilación y oxigenación de su interior cerrado.

Fot. Cueva de Siete Palacios. En el punto opuesto al anterior descrito, nos encontramos con otro elemento arquitectónico, destinado a servir de paso de aire y oxigenación mostrando su aspecto exterior con forma romana. Se sabe que los espacios cerrados como este debían tener temperatura constante, ausencia de humedad de humedad y adecuada limpieza de aire, con el fin de proteger los productos que aquí se almacenaban.

Fot. 65L.. Cueva de Siete Palacios. Vista de otra de las naves interiores de la Cueva, donde se puede diferenciar el paramento de fondo con opvs incertvm en su alzado, y el revoque, que se deja ver sobre la bóveda, y que no es más que la consecuencia del sistema que se ha seguido en el montaje. Se observa también que las piedras se encuentran ennegrecidas y ello es debido al uso que se le ha dado posteriormente a estas dependencias donde la gente que aquí ha vivido hacía fuego para sus necesidades en el interior. 

Fot. 66L. Cueva de Siete Palacios. Abertura en la bóveda, situada en la parte más oriental de la Cueva. Se piensa que se trata de un paso para la intercomunicación entre el espacio superior y la Cueva, pero podía también haber sido un punto de acceso, aunque es demasiado pequeño. La entrada en la Cueva por esta zona debió esta en las otras partes que integran la totalidad de naves.

Fot. 67L. Cueva de Siete Palacios. Abertura, en centro de la bóveda, de una nave lateral, con el mismo contexto que la anterior.

Fot. 68L. Área Cueva de Siete Palacios. Interior de cueva de Siete Palacios, ya restaurada, en los inicios como Museo Arqueológico de la ciudad.

Fot. 69L. Área Cueva de Siete Palacios. Perspectiva de la Cueva desde la puerta de Poniente, observándose la secuencia de todas las naves laterales situadas a ambos lados de la nave central, y cómo se cortan sus bóvedas con la central para formar crucería o aristas. A su vez, se puede comprobar el revoque de las mismas producido a consecuencia de la aplicación del encofrado romano, viéndose el hormigón romano a través de las piedras que forman el arco de las bóvedas.

Fot. 70L. Área Cueva de Siete Palacios. Fachada de entrada a la galería múltiple. Normalmente las galerías abovedadas encadenadas no suelen tener acceso. Pero aquí el acceso es un paso de una complejo de galerías de uno a otro. No hay puertas. A partir de esta aparente puerta existía otro complejo de galerías que se extendía hacia Poniente, pero casi llegaba a formar un cuadrilátero irregular que abarcaba todo este complejo y la calle San Miguel por lo pronto. El punto [1] indica el paso de unas naves a otras, pero no es estrictamente puerta como tal. El punto [2] es una pseudo ventana que, en realidad es un respiradero, aunque la reja que tiene es un añadido que le pusieron los que han vivido muchos años en esas galerías abovedadas.

Fot. 71L. Cueva de Siete Palacios. Detalle de la foto del canal de la segunda serie de galerías revestido con opvs signinvm, justo al lado del canal. 

Fot. 72L. Área Cueva de Siete Palacios. Galería de prolongación de la Cueva que se dirigen a la calle Nueva del Carmen. El empedrado [2] de la calle ha eliminado los restos de muro que se encuentran en la calle. El espacio ocupado por la galería lo indica el propio suelo con sus dimensiones [3]. Tiene las mismas medidas que las galería interiores de la Cueva. Y la calle es testigo de la anchura real de una galería adlátere destruida. No era calle: todo era galerías.

SECTOR L. ZONA SUPERIOR. ERAS DEL CASTILLO

La parte superior de este conjunto de murallas y galerías es la más compleja del conjunto, mostrando formas variables de estructuras. Tan sólo se han registrado sistemas de galerías abovedadas y zonas neutras para crear en cierto modo un paso de acceso a esos sistemas de almacenes. Se ha observado que algunas de las series de galerías no muestran acceso por la parte superior, como ocurre con la gran mayoría. Se piensa que el acceso era abierto pero no se ven claros ni hay realmente pruebas de ello. Sin embargo, las galerías grandes sí tienen el acceso por la bóveda, dos de ellas con claridad; otras, con ligera transparencia por el fuerte encalado que se les ha aplicado con el tiempo, porque son viviendas privadas. Otras galerías se encuentran en los interiores de la casas actuales y se ha enchapado su interior de forma que es difícil de identificar. Y conviene aclarar, de entrada, que todo el espacio que se ve sin estructuras se ha conseguido por haber eliminado partes que, como se ven hoy, son placetas y pasillo necesario para la intercomunicación. Y decir que la zona de esa placeta que se ve totalmente abierta, al ser desprovista de sus galerías correspondientes, ha sufrido filtraciones de agua que empezaron a perjudicar la estabilidad y seguridad de la Cueva de Siete Palacios que se encuentra justamente debajo.

SEXS (Almuñécar). SECTOR L PROYECCIÓN ORTOGONAL DEL COMPLEJO DE LA CUEVA DE SIETE PALACIOS
SEXS (Almuñécar). SECTOR L. PLANIMETRÍA DEL CONJUNTO DE LA PARTE SUPERIOR DE LA CUEVA DE SIETE PALACIOS.

Se conservan 11 galerías abovedadas, La línea discontinua indica las naves destruidas. La parte central del plano muestra la mayor densidad de naves abovedadas.

Almuñécar. Sector L. Cortes sectoriales entre las galerías abovedadas superiores e inferiores. Cortes de la parte superior de la Cueva. Torreón medieval apoyado sobre un muro de aterrazamiento romano.

Como se puede observar en la planimetría, la base de la Cueva muestra con claridad cómo es el perfil de la zona que en la primera parte de este trabajo se ha expuesto. Los cuatro primeros compartimentos, situados a la entrada actual de la Cueva, tenían una potencia de tierra realmente escasa. Los tres últimos, sin embargo, tienen 3.5 m de media, que es donde prácticamente se han realizado las pseudo-excavaciones.

Fot. 73L Perspectiva de esta apertura de calle, que ha enlazado con otro espacio-nivel, con el fin de poder acceder con facilidad a las partes superiores de estas estructuras: 1, espacio de naves en la zona alta; 2, paramento revestido con revoque moderno en donde existen naves en su interior; 3, paramentos romanos revocados que enlazan con los espacios superiores, y que en este punto se encuentra una galería con una nave central y dos menores colaterales; 4, fachada moderna formada por muros revocados con materiales modernos. Dentro hay galerías que no se han fotografiado. Los podiums que se encuentran junto al [2] llaman la atención por la gran altura de acceso necesarios para poder acceder a las estructuras ocupadas por viviendas modernas, que no son más que reutilizaciones de alzados romanos con naves en sus interiores. pero no cabe duda de que debajo existen estructuras que lo justifican. El espacio ocupado por la calle responde a las medidas justas de áreas que probablemente fueron ocupadas por estructuras similares a las que posteriormente se van a describir en las áreas vecinas a la misma. Anchura de calle y naves son idénticas en la mayoría de los espacios abiertos. 

Fot. 74L. Área de Eras del Castillo Estos pasos artificiales que se ven conducen al puto más elevado de esta zona. El punto [1] muestra un fuerte muro romano deteriorado en su diseño y que contiene en su interior se encuentra tres naves abovedadas que se verán a continuación. El punto [2] contiene en su interior àrte del espacio de las dos naves pequeñas colaterales. El punto [3] forma una cadena de estructuras con galerías que se dirigen hacia Levante acercándose a la calle Angustias Moderna. El punto [4] forma una serie de elementos romanos que se encuentran muy deteriorados y han desaparecido con la nueva remodelación. Y el punto [5] es el paso artificial a toda esta zona superior.

Fot. 75L. Eras del Castillo. Este muro romano frontal, con aparejo de opus incertum, contiene en su interior tres naves. El muro no tenía abertura al exterior, lo que se interpreta como que forma parte su interior de estructuras del mismo tipo. No se proyectaba hacia afuera, sino que se integraba con otro grupo situado encima de la estructura de la Cueva de Siete Palacios

Fot. 76L. Eras del Castillo. Vista general de las naves antes de que fuera taponadas, en la que se puede observar lo siguiente: a derecha según se entra: dos naves paralelas entre sí, derivadas hacia los subsectores de la derecha; abertura en el techo que indica una funcionalidad similar a todas cuantas se han podido detectar a través de los diferentes sectores hasta ahora analizados. Y la nave principal en el centro. La puerta es artificial. Todo era hermético.

Fot. 77L. Eras del Castillo. Perspectiva de la misma calle artificial desde el punto opuesto o plazuela: 1, paramento de casas con estructuras reutilizadas en su interior. Su parte superior es moderna, pero la de abajo está remozada como una de las anteriores; 2, fachada descrita antes, con revoque moderno; 3, fachada descrita, pero apreciándose mejor el detalle de la estructura romana revocada. Lo que se ve de la esquina derecha es un muro de separación entre galerías, puesto que todo el espacio superior estaba ocupado en todo su espacio. Fue derribado por la necesidad de hábitat. Y lo más grave es que el alcantarillado ha roto lo que restaba de este espacio, porque la Cueva se encuentra justamente debajo de esta plaza artificial.

Fot. 78L. Eras del Castillo. Segunda nave de las mismas características que la anterior, situada a continuación, con el mismo punto de acceso. Las medidas de ambas son iguales: anchura, 2, 20 m; altura, 2,60 m; largura, 4,30 m, la primera, y 2, 50 m, la segunda. Eras del Castillo. Interior de una de las naves abovedadas, recubierta de chapa de madera, tanto en muros como en bóvedas, que se conserva, pero encubierta.

Fot. 79L. Panorámica de la plazuela situada encima de la Cueva. En ella se ve: 1, paramento, continuación de la galería, cuya medida, sumando sus dos partes, es de 6,80 m de largura, y 3,60 m de altura. Su anchura, sumando muros exteriores, es de 4,70 m; 2, nave abovedada de fondo, paramento externo; 3, punto de arranque del muro que divide los subsectores de la Cueva y el indicado como tercero, adosado a ella; 4, anchura, sobre el suelo, del muro divisorio antes citado.

Fot. 80L. Eras del Castillo. Vista de todo este encuadre arquitectónico donde, de forma continuada, se ve: 1, cubierta de la bóveda de la Cueva, con cemento moderno; 2, paramento romano, continuidad de los puntos indicados en 3, 4, 5 y 6, de la misma foto, que forman toda una cadena de estructuras que fueron abovedadas, pero que hoy han sido destruidas, o se han caído. El punto (6) recoge todo lo que se considera techo de la Cueva de Siete Palacios. Tiempos atrás, por falta de cuidados, este suelo se convirtió en un espacio de filtraciones porque fueron desmontadas todas las galería que se encontraban en esta zona. Y ello motivó el daño que se pudo observar en el interior, bóvedas, de la Cueva, debajo de este suelo. Se pudo conocer la existencia de restos de muros sobre este suelo, y con ello, se pudo contener algo las filtraciones; pero cuando fueron eliminados, pudo haber causado un desastre arquitectónico. Las personas que vivían en la cueva comenzaron a quejarse y avisaron a las autoridades lo que ocurría en el interior. Intervino la autoridad local y se reparó. Si la Cueva no hubiera estado habitada, casi con toda seguridad se había derrumbado. Y es muy probable que las zonas a poniente de la cueva sufrieran con anterioridad desperfectos que causaran su caída. Las fotos del año 1931 revelan algo similar a lo comentado. las galerías se derrumbaron mucho antes de que habitaran la Cueva. 

Fot. 81. Eras del Castillo. Interior del punto antes indicado, donde se pueden ver: 1, paramento de fondo perteneciente a la red de naves alineadas ya descritas, y que abarcan casi todo el subsector de arriba, salvo en las partes en que ha sido intencionadamente roto para ocupar estancias de muy difícil acceso; 2, muro divisorio de naves, del que sólo queda lo que se pueden apreciar. 

Fot. 82. Eras del Castillo. Vista interna de la toma anterior, donde se puede detallar: 1, muro divisorio intencionadamente roto para acceso; 2, entrada a nave de forma artificial; 3, muro  divisorio de este espacio, que se corresponde con el de una nave y, a su vez, punto de arranque de la siguiente, situada detrás.

Fot. 83L. Eras del Castillo. Nave abovedada que ya ha sido indicada antes. Sus proporciones coinciden con los espacios que preceden y que han sido también naves, pero que se encuentran ocultas tras el revestimiento moderno, y con los espacios que siguen, como es la nave de bóveda caída y punto de arranque de la misma. 

Fot. 84L.Eras del Castillo. Entrada a la nave: 1, se ve la parte más elevada de la misma que se deslinda del piso de arriba; 2, 3,pasi artificial; 4, muro que cierra la línea de fondo formando ángulo recto con el paramento de la nave de enfrente.

Fot. 85L. Eras del Castillo. Nave con bóveda rebajada. Se indica la abertura en el techo de su cubierta. Véase el fuerte encalamiento de la bóveda.

Fot. 85-L (bis). Eras el Castillo. Galería abovedada habitada en aquellos momentos. Es una de las grandes situada encima de Cueva de Siete Palacios. Su bóveda es rebajada y, al parecer, de opus incertum. Casi al fondo de la misma bóveda se conserva la señal de un agujero de entrada, tal como se ve en resto de las galerías.

Fot. 86L. Eras el Castillo. Esta galería con puerta de madera moderna vista antes, ha sido mal tratada en la limpieza de materiales antiguos para hacerla visitable. ha sido descrita en fofo B/N. Su suelo esta formado por el la bóveda de Cueva de siete Palacios que se encuentra justo debajo.

Fot. 87L. Eras del Castillo. La imagen ofrece los siguientes datos locales; 1,punto de acceso moderno (por rotura) a la pequeño galería romana; 2, grosor del muro externo de la galería que se encuentra a izquierda; 3, muro que es continuación del (2 anterior), es cabecera de la galería que se encuentra en el interior de la puerta que se ve a derecha; 4, entrada moderna a la citada galería (rotura para entrar); 5, muro de la galería pequeña anteriormente descrita.

Fot. 88L. Eras del Castillo. Entrada a la nave pequeña, en la que se indica: 1, paramento que se continúa hasta el interior de tal nave; 2, interior de la misma. La entrada se ha hecho a golpe de pico. Esta pequeña nave extrañamente no se encuentra comunicada con elementos vecinos a la misma. Es totalmente ciega. El groso del muro de entrada es de 0,90 m.

Fot. 89L. Eras del Castillo. Interior de la nave. No se observa ningún punto de posible acceso, salvo el  que se tiene sobre el suelo, donde no se ha podido practicar ningún tipo de exploración por el estado en que se encuentra. La bóveda de cañón conserva la impronta de la cimbra.

Fot. 90L. Eras del Castillo. Vista del paso entre dos espacios de naves: acceso artificial a una nave caída; muro roto para abrir paso; entrada artificial a una nave conservada: 1, restos de nave situada frente a este paso artificial; 2, continuación  del muro roto para abrir este paso; 3, entrada artificial a una de las naves de bóveda rebajada.

Fot. 91L. Estructura aparentemente moderna, que corresponde a una de las partes que integran la serie de naves alineadas desde un extremo a otro de este subsector: 1, muro externo romano que se conservaba cuando se hizo esta foto. Hoy ha desaparecido. Al otro lado se conserva bien el paralelo que sólo tiene el punto de arranque de la bóveda. indicación de espacio de muro de una nave paralela a este sistema; 2, entra a la galería grande; 3, cubierta adicional sobre una bóveda de nave que da a la plaza que está encima de la Cueva; 4, en la entrada a las tres naves pequeñas de este lugar, destaca el muro romano que sobresale más de un metro para indicar que la construcción romana tenía otros espacios superiores en toda esta zona, lo que seria otra serie montada sobre lo existente, tal como ocurre con Cueva de Siete Palacios. 5, marca un espacio abierto para poder acceder a todas estas viviendas.

.Fot. 92L. Eras del Castillo. Según se sale de la galería de grandes proporciones, a su derecha hay una habitación construida aprovechando una galería, de la que hoy queda sólo el muro interno desde donde apunta el arranque de la cubierta. Hoy sólo queda ese arranque de bóveda.

Fot. 93L. Eras del Castillo. Entrada a la galería anterior donde se aprecia el grosor de sus muros. El espacio exterior y acceso se ha conseguido mediante el derribo de otras estructuras situadas delante. En la parte exterior superior, se ve la cubierta y el fondo de la galería que se apoyan sobre un muro romano de fuerte construcción y que sirve de delimitación de todas las estructuras que dan al centro de Eras del Castillo.

Fot. 94L. Nave con bóveda rebajada de medidas 10 x 4 x 3.5 m y con el característico agujero de acceso al fondo izquierda del techo. El fondo de esta bóveda da sobre las edificaciones modernas de Eras del Castillo. Debido al fuerte encalamiento de la vivienda es imposible ver si el material usado en piedra o ladrillo como ocurre en el sector K. El grosor de la puerta sobrepasa los 0.90 m.

Fot. 95L. Eras del Castillo. Entrada natural a una de las series de naves más extrañas de las conocidas hasta ahora: secuencia de naves que casi se llegan a alinear formando un cuadrilátero: encima de la puerta natural se halla el punto de arranque de otra estructura superpuesta a este sistema de naves, y que da señales de que se trata de otro cuerpo superior destruido y del que quedan puntos de inicio; de frente: entrada natural a la secuencia de naves encadenadas; el muro romano que destaca ligeramente sobre el principal, da a entender que hay dos épocas diferentes en este levantamiento de formas arquitectónicas; en la base derecha hay un hueco en donde se puede ver una abertura, que indica la existencia de una especie de pasillo subterráneo, que probablemente dé a una nave similar a la que se ha detectado y explorado.

Fot. 96L. Eras del Castillo. Aspecto de la primera nave vista desde dentro, con indicación de la falsa entrada, abierta a golpe de pico. Al fondo de la imagen la estructura gira a izquierda, donde se encuentra el final: 1, fondo; 2, giro de dirección. Sus medidas son 3 x 1.5 x 2,00 m

Fot. 97L. Eras del Castillo. Tramo final de esta secuencia de naves. Esta bóveda es de medio cañón.

Fot. 98L. Nueva perspectiva de la misma nave desde el punto opuesto e indicando igualmente el lugar de conexión. 

Fot. 99L. Perspectiva, desde un alto, de parte del espacio superior de la Cueva: 1, muro situado entre la nave 86L y el falso pasillo que empala con series de naves iguales u otro pasillo colateral de acceso a naves pequeñas; muro romano elevado que está situado encima de las estructuras arruinadas de abajo, frente a la puerta de la Cueva; 3, lugar donde se encuentra una galería casi totalmente arruinada de la que resta sólo el punto de arranque de la bóveda; 4, muro moderno levantado sobre el sistema de galerías que se encuentra debajo al lado de la Cueva; 5, placeta que se encuentra encima de las galerías de abajo, junto a la Cueva.; 6, y 7, situación donde se encuentra una nave completa en interior de la construcción moderna y elementos de otra en línea de la que quedan los puros y ha sido derribada la cubierta; 8, pasillo artificial que da acceso a una serie de naves menores y otro de tamaño mayor. 

Fot. 100L. Eras del Castillo. Sector L superior. Perspectiva del espacio situado encima de la entrada de la Cueva y parte de las naves que se encuentran a su izquierda, según se entra: 1, muro divisorio de naves emplazadas sobre la superficie superior de la Cueva; 2, muro del paramento lateral de una de las naves situadas en paralelo a la antes citada; 3, pavimento de suelo perteneciente a un depósito de agua destruido o pileta de salazón; 4, punto de arranque del muro de fondo que conforma el segundo subsector. 

Fin de la Segunda Parte de la Tesis Doctoral. 28-11-20.

Dr. Antonio Ruiz Fernández.