CANDILES HISPANO-ÁRABES DE ALMUÑÉCAR, Granada

AUTORES. Antonio Ruiz Fernández, Licenciado en Filosofía y Letras (Sección Filología Clásica, Catedrático de Latín y Dr. en Historia Antigua. Juan de Dios Yáñez Jerónimo, Licenciado en Ciencias Geológicas y Profesor de Ciencias Naturales.

ELEMENTOS ÁRABES EN ALMUÑÉCAR Y ANEJOS

CONTEXTO HISTÓRICO

Preámbulo histórico

La plaza militar de Los Castillejos

Para encuadrar el estudio del material que estudiamos es necesario recoger los hallazgos contextuales de todo el territorio que estuvo en relación durante ocho siglos. Curiosamente en los lugares que mostramos no hemos localizado materiales domésticos. Sólo elementos de construcción tanto de casas como de estructuras defensivas. En los Castillejos, al no practicarse ninguna excavación metodológica, no hemos encontrado más que fragmentos de tejas entre los elementos deteriorados por el tiempo de uso y paso de los años. Pero estamos seguros que material de tipo doméstico debe existir enterrado entre tanto escombro.

A ambos lados de esos empinados montes había pasos de comunicación con el interior de la Península. Y este emplazamiento que mostramos no es más que una zona de control de cualquier movimiento de tipo militar que se produjera por las condiciones políticas que en aquellos momentos se vivían en el Sur de España. Se indica en la foto el llamado tierra de nadie para establecer un valladar entre los posibles agresores que en alguna circunstancia se pudiera presentar.

Esta imagen nos marca las diferentes zonas visitadas concienzudamente para marcar los lugares donde se establecieron las defensores, donde vivían y donde fijaron su cementerio.

Esta imagen nos indica las murallas de avanzadillas de los defensores del lugar.

Y restos de muros más resistentes que los anteriores en esta imagen.

La siguiente foto nos indica el lugar de emplazamiento de las viviendas, muy cerca del sistema amurallado superior para poder defenderse de un hipotético enemigo, que los había, y por esa razón se ocupó este lugar, mirador de control de movimientos humanos.

Vista de las avanzadillas amuralladas de forma escalonada hasta llegar a la cumbre de su acrópolis o lugar de mayor protección y seguridad.

Foto donde se aprecia la situación de un torreón con aparejo de piedra y mortero de cal grasa y arena de río, ya casi en la cima de la zona más elevada.

Para la supervivencia se construyeron aljibes como depósitos de abastecimiento de agua, y éste es un ejemplo. Es de mediana capacidad.

Interior del aljibe, con revestimiento de una especie de estuco blanco para impermeabilizar este depósito en su interior.

En esta foto se distingue bien la tonalidad de los materiales usados y la técnica de construcción.

En esta foto mostramos otro depósito, tipo aljibe, de proporciones mayores. Su cubierta o bóveda mide unos 60 cm de grosor y, por tanto, su capacidad de almacenaje es apreciablemente mayor.

Como final de esta exposición, tenemos que decir que ha sido un emplazamiento bien elegido para los propósitos de los invasores árabes en las fechas en que nos situamos (s. IX-X de n. e.). Hasta tal punto que llegó a convertirse en un objetivo a dominar por motivos militares y de control del poder.

En esta zona no hemos localizado medios con los que se pudieran comunicar la guarnición militar aquí emplazada, con otros puntos cercanos o algo alejados. La distancia con la costa es importante y no se ve ningún elemento que sirviera para la intercomunicación. Pensamos que se haría mediante instrumentos brillantes. Podían ser fuego, espejos u otros medios para transmitir señales. No cabe duda que estuvieran aislados totalmente de su comunidad principal, la costa y los emplazamientos en ella situados. Y es evidente que esa comunicación existía, y no por medio de emisarios, sino por señales como hemos dicho, las más apropiadas para el largo alcance de sus centros de aprovisionamientos. Es evidente que este terreno no dispone de condiciones que sirvan para autoabastecerse. Sin duda establecerían líneas de comunicación más por vías interiores que por costeras. Los contactos se llevarían a cabo a través de las montañas interiores que conectarían con los río Seco y Verde, a parte de que también podía usarse el conocido como río Jate.

De forma permanente la guarnición que aquí se pudo emplazar no seria muy numerosa, salvo en las ocasiones en que se previó riesgo de agresión o invasión de quienes pretendían conseguir el dominio de la franja costera entre Salobreña y el límite con la provincia de Málaga. Como este lugar constituía un enclave muy importante de carácter militar, aquí se llevaba a cabo una vigilancia de largo alcance: se podía ver quien se acercaba por la zona norte y quien se acercara tanto por el Este como Oeste, o sea, desde Cabo Sacratif hasta el extremo de Málaga. Y si alguien intentaba penetrar hacia el interior a través de estos parajes, podía ser perfectamente interceptado por las tropas aquí emplazadas. De hecho, como se ha comentado al principio, el Emirato de Córdoba con las fuerzas de Granada tuvo un choque en este territorio, que puso en peligro el intento conquistador sobre el territorio de Granada. Los árabes cordobeses se batieron en retirada porque recibieron un duro golpe en estos valles.

Ignoramos cuánto tiempo perdurarían aquí los árabes, pero, por lógica, cabe pensar que se mantendrían hasta que los reyes cristianos empezaron a recuperar terreno peninsular que acabaría con la unificación de todo el territorio peninsular.

Nota final. Consideramos que este emplazamiento, tan importante en época de dominio árabe, debería ser estudiado y explorado para determinar de modo científico, estableciendo cómo era verdaderamente este bastión defensivo de las fuerzas musulmanas en esta época de la Historia Peninsular. Pedimos que los eslabones históricos no queden abandonados y se fragmente la continuidad de la historia de estos parajes tan especiales y que tanto intervinieron en los ocho siglos que los árabes permanecieron en España desde el 711 de nuestra Era.

Otros autores han pasado muy superficialmente sobre este recinto, tan sólo haciendo una descripción paisajística sobre el recinto militar. Se encuentra al noroeste de la provincia de Granada y lindando con la de Málaga.

El lugar tiene como finalidad lo dicho antes: es una plaza de control y dominio sobre las posibles entradas hacia el interior de la Península desde el Sur. De hecho aquí se dio una batalla entre los mismo árabes que entonces dominaban España.

El castillo de los Castillejos y de Moscaril, cercano, domina dos valles, el de los ríos Verde – Seco y el río Jate. Tiene cierto control hacia el Sur, pero no podemos olvidar que también lo tendría hacia el Norte. La ruta desde Loja, que comunica con todo el centro de Andalucía, se desvía hacia Alhama de Granada, Jayena, Cázulas y Turillas.

Las tres partes que conforman esta fortaleza de piedra se siguen se forma escalonada. La más baja estaba destinada a la población, de la que quedan los restos de muros de viviendas. La siguiente, ya se encuentra con un sistema de muros de contención para poderse defender de un posible ataque enemigo, y la tercera (que apenas se ha explorado) es un verdadero fortín con murallas en todo su trazado y dando lugar un una verdadera acrópolis casi inexpugnable. La cresta de esta cadena de picos se encuentra acordonada por murallas y convirtiéndola en el último refugio del complejo militar.

Los problemas de abastecimiento se resolvían utilizando los propios medios naturales del entorno. El agua se almacenaba en aljibes, como se muestra en las imágenes anteriores. Incluso tuvieron su propio cementerio en la parte izquierda de la cima, y que ha sido destruido por los desaprensivos buscadores de elementos de valor. Hoy ya no queda nada de las lajas que formaban las tumbas.

Si se organizara una operación de rescate de materiales domésticos, es muy probable que se hubieran encontrado; pero todo está ya abandonado y dado por perdido. Tan sólo nos remitimos a los hallazgos en el casco viejo, parte baja de la ciudad de Almuñécar, donde aparecieron todos juntos y revueltos los materiales que conforman esta colección de piezas de cerámica doméstica: candiles y redomas de cerámica en su gran mayoría y que aparecieron sobre los años 1.950.

Otros lugares importantes cercanos a Los Castillejos, como Moscaril, con restos de elementos de construcción que llegan a la época romana, y otros lugares como La Bóveda, de probable ascendencia bizantina o visigoda. Estos lugares han registrado materiales como los que se exponen en este trabajo.

En los distintos lugares de la ciudad donde se ha practicado excavación, apenas si han aparecido materiales de uso doméstico.

Los árabes apenas utilizaron el patrimonio que dejó en la ciudad y alrededores la cultura romana. Usó, transformándolos, algunos, como en calle Baja del Mar, el Castillo de San Miguel (termas y recintos interiores), y los sistemas de amurallamiento del casco urbano desde que llegaron a estos lugares. No se han respetado las murallas árabes en casi ninguna parte de la ciudad. La mayoría de ellas han sido modificadas desde la llegada de los RR.CC hasta nuestros días.

Los materiales que vamos a exponer en este trabajo fueron hallados en la misma localidad de Almuñécar, en una zona muy probablemente poblada por elementos árabes durante muchos siglos de la historia medieval de la localidad.

Tenemos que decir que los elementos serían muy homogéneos por las especiales circunstancias de los lugares ocupados. El contexto arqueológico del lugar ha dado como resultado hallazgos de materiales de las tres culturas que más tiempo han ocupado la localidad: fenicia, romana y árabe.

De la fenicia no podemos hablar más que de restos de uso doméstico e industrial, porque el elemento de esta etnia no ha dejado rastro alguno de estructuras domésticas, y por tanto urbanas. Ni un solo muro queda como testigo de su presencia en la colina de piedra que forma el actual casco urbano de Almuñécar, dándose la circunstancia que no sólo aquí, sino también en las cercanías donde supuestamente pensamos que se asentó el elemento fenicio o cartaginés. Tan sólo hemos localizado sus necrópolis, que no son pocas ni escasas de su presencia, sino que lo que nos llevaría a pensar en un estacionamiento humano permanente, no existe; y para ello creemos que las construcciones son el testimonio más evidente de la realidad de su estancia en estos parajes. La conclusión nos hace pensar que el elemento fenicio-cartaginés no se estableció en estos lugares de manera permanente. Para ello nos vemos obligados a pensar que su establecimiento era temporal o estacional. Y contra esto no hay argumento: todos los lugares inspeccionados, con excavaciones oficiales incluidas, no han dado rastro de una ciudad estable y permanente: Monte de Velilla, Zona de Poniente con las necrópolis más numerosas, casco urbano romano, sin ningún resultado.

Sin embargo, del mundo romano, la existencia de numerosos elementos aún están pendientes de determinar, porque faltan zonas por inspeccionar en todos los niveles: villas rústicas con sus correspondientes columbarios tanto en zonas cercanas a la actual ciudad, como a treinta km de la misma, porque Seks no era un centro aislados, sino un complejo de establecimientos que llegan hasta la villa rústica conocida como Guardajamas, en el término municipal de Lentegí a 35 km de Almuñécar. La Herradura ha dado, como resultado de su presencia, una necrópolis a la salida de la actual ciudad. Jete, a ocho km, una villa rústica, y el paso del acueducto romano por el centro de la ciudad casi rozando río Verde, pero a través de canales subterráneos, y cuyo trazado de canalización ha dejado bastante incompleto el trazado del acueducto romano que abastecía Seks, sus industrias de salazones y abastecimiento de la población, aunque tenemos que decir que el diseño de una ciudad clásica romana en Almuñécar no ha existido, ya que todo fue un complejo industrial, como ha quedado demostrado en mi publicación «Seks , Almuñécar, Granada. Formas Industriales y Públicas romanas». Los detractores de esta denominación no aportan ninguna documentación arqueológica que demuestre lo contrario, pero este trabajo sí las tiene y las muestra reiteradamente, y más aún en «Criptopórticos de Seks, Almuñécar, Granada».

Si entramos en la fase de dominio árabe, nos encontramos básicamente con una reutilización de los materiales que dejaron los romanos y los que le sucedieron con las sucesivas invasiones de los pueblos del Norte europeo.

A partir del 711 de n. e., la Península es invadida por los árabes y su estancia durará hasta la expulsión de los mismos por los RR.CC., en 1492.

¿Qué se encuentran los árabes en este lugar a su llegada? Como hemos dicho, la herencia de una cultura que se introduce en Hispania de forma casi permanente desde el 218 a. de n. e. Evidentemente lo que se encuentran en esta localidad no es una ciudad con sus propias características, sino una mole de estructuras que para ellos no son de utilidad. Entonces se dedican a modificarlas, teniendo que destruir unidades enteras de galerías para poder abrir calles donde no existían. Ocupan otras galerías para dedicarlas a sus necesidades. Eso ocurre tanto en el Castillo de san Miguel y en otras zonas de la parte baja de Almuñécar, como se puede ver en las dos obras anteriores citadas.

Curiosamente el acueducto romano no fue reutilizado por los árabes. La razón es muy simple. Ellos no venían a continuar con la fabricación de salazones, sino a la agricultura y a sus necesidades de uso diario. Se construyen acequias nuevas que, en parte, discurren paralelas al acueducto romano del que, a pesar de ello, hablan de su depósito terminal situado donde lo hemos descubierto: en el solar donde hoy se encuentra construida la Iglesia Parroquial. Muy bien y detallada la describen los historiógrafos árabes. Lo pueden comprobar en el trabajo «Seks, Almuñécar…..».

Foto del Castillo donde se aprecian algunas pilas romanas reutilizadas por los árabes en los baños. Pero, si se observa bien, tienen aún es estuco romano

Foto de las termas romanas del Castillo donde se ve la entrada y salida de elementos de funcionamiento del hipocaustum.

Reconvierten las termas romanas del Castillo, construyen su red de acequias, pero las salazones quedan totalmente marginadas.

Las zonas aledañas a la ciudad fueron utilizadas según sus necesidades. Se comunicaban con los centros cercanos mediante el uso de la torres, de las que una solamente es de factura árabe: la cuadrada cercana a Taramay.

Foto del torreón árabe de forma cúbica en el estilo clásico árabe.

Foto donde mostramos un elemento romano transformado por los árabes en su ocupación. Su estructura ha sido retocada en sus muros de entrada: ha sido modificada su entrada con un arco califal. También se observa que su cubierta interior ha sufrido una modificación abriendo un tragaluz en su bóveda.

El canal del acueducto romano que llega hasta Almuñécar, es abandonado en tiempos de dominio árabe y se empiezan a construir acequias destinadas a los cultivos. Aquí mostramos un ejemplo que se verá en otros momentos más abajo y en dirección a Jete-Almuñécar. La acequia, que discurre a nivel superior izquierdo, llevaba agua al molino moderno que se observa en la foto.

Acequia lateral que puede ascender a época árabe, pero antes usada por los romanos en los sitios rocosos, perforando taludes de roca.

Esta canalización nueva de la acequia es una reutilización de época árabe, que a su vez provenía de un canal romano transformado.

Como podemos ver, el elemento agua era un medio que los árabes cuidaron que fuera original de su cultura. Existen muchos ramales a través de toda la vega y que son fácilmente identificables.

Las producción de cerámica domestica se circunscribía a un campo algo limitado en esta zona. Conocemos algunos centros de producción que últimamente se dedicaban a la fabricación de objetos de uso doméstico y algunos con elementos incluso decorativos. Ha sido una producción heredada desde que conocemos su existencia en estos parajes. La materia prima era abundante y abastecía las necesidades diarias de la comunidad e incluso se utilizaban como un reclamo turístico para los visitantes que se acercaban a estas tierras.

Los talleres no sólo fabricaban elementos domésticos, sino que también gran parte de la producción era para la construcción. El ladrillo y la teja formaban parte de sus encargos para los vecinos de la comarca.

Pero era muy frecuente la fabricación cántaros, orzas, tinajas, cazuelas, pucheros con cierta frecuencia. También se fabricaron ollas de diverso tamaño, ataifores y redomas. Para el uso del fuego: anafres, braseros, candiles. Eran frecuentes también los elementos de uso para la higiene, el juego y la distracción, como los silbatos y figuras decorativas.

En los ejemplares, que tenemos en estudio, disponemos de las siguientes elementos: candiles de variados tipos y medidas, redomas, algún ataifor, silbato, fragmentos de vidrio, y fragmentos de cerámica. Lo más característico de nuestro hallazgo se manifiesta en que todas estas piezas aparecieron juntas  en un rincón del rebaje de terreno que se estaba practicando en una casa de nueva construcción. La gran mayoría de las piezas son candiles de varios tipos. Apenas apareció más elemento de ajuar en ese hallazgo.

Las tonalidades y material usados en su decoración son almagra, el manganeso y el vidriado de tonalidad verde. Los colorantes usados no son alóctonos sino autóctonos.

La cronología tiene visos de fijarse en época en que los mozárabes dominaban la situación del Sur. El califa Abdelrahman III tuvo serios problemas en estos territorios que no se le sometieron, después de algunos intentos de reducirlos por la fuerza. Se hicieron fuertes los locales (mozárabes) de la zona de Almunacab, y el Emir de Córdoba apenas pudo escapar con seguridad de la zona conocida como Los Castillejos, por verse obligado a evitar el paso por el reino árabe de Granada. En consecuencia nos movemos en una cronología de esta localidad. O sea, aproximadamente el siglo IX-X.

Los candiles de Almuñécar son de piquera, y los elementos formales que nos muestran son los siguientes: cazoleta, gollete, asas posteriores y retraídas, con algún modelo de cazoleta circular. Alguna cazoleta algo mayor, otras de forma troncocónica. El cuello con forma abierta acampanada. La forma más usual de la piquera es alargado o desarrollada. El asa aparece adosada al gollete.

El uso en los alfares del color verde con manganeso dio lugar a que aparecieran otros tipos de diferente calidad. Pero el hecho de que las costas sean más propicias a estas novedades, provoca que aparezcan modelos y pinturas decorativas algo diferente a las del interior peninsular.

Todos los candiles aparecidos son de piquera, con cazoleta, gollete y asa lateral no habiendo aparecido ninguna de pie alto ni de cazoleta abierta. Asimismo, no documentamos ejemplares con piquera de pellizco o múltiples piqueras.

NOMENCLATURAS DE LAS PARTE DE UN CANDIL.

CAZOLETA

1. Lenticular baja y muy desarrollada. 2. Troncocónica. 3. Piriforme. 4. Forma de casquete esférico

GOLLETE O CUELLO/BORDE

1. Gollete acampanado. 2. Gollete vertical a. Borde redondeado b. Borde en forma de seta c. Borde lobulado

PIQUERA

1. Desarrollada. Alargada. 2. Corta

ASA

1. Asa con apéndice. 2. Asa adosada a la parte externa del gollete. 3. Asa que se introducen en la chimenea

Cerámica hispano-árabe. 1A

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete por la boca y sobre la cazoleta. Pintado con rayas paralelas inclinadas hacia la parte final de la piquera, a la almagra cuello y cazoleta. Incompleto. Parte de la boca y punta de la piquera. La vertical sobre el gollete y horizontal de la piquera forman ángulo recto. Medidas: altura 6.5 cm., largura 7.5 cm; cazoleta: 4.5 cm.

Foto anterior desde otro ángulo para observar bien los colores. 1B.

Cerámica hispano-árabe. 2A

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete. Pintado con rayas inclinadas a la almagra cuello y cazoleta. Roto. Parte de la boca y de la piquera incompletos. Medidas: altura: 5.8 cm; largura: 5.3 cm; cazoleta: 4 cm.

Candil piquera alargado. Vista frontal de la figura anterior. 2B.

Vista lateral izquierda de 2A.

Cerámica hispano-árabe. 3A

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada desde la cazoleta a la parte externa del gollete. Incompleta. Inicio y huella en el cuello. Barro blanco grisáceo. Asa y punta de la piquera incompletas, sin pintar. Medidas: altura: 7.2 cm; largura: 9.5 cm; cazoleta: 5.5 cm.

Figura anterior, vista desde el lado opuesto, para observar mejor los detalles. Medidas: en 3A.

Candil de piquera alargado de frente Troncocónico. 3C.

Cerámica hispano-árabe. 4.

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete, rota. Huella de inicio en cuello y cazoleta. Pintado con rayas a la almagra cuello y cazoleta en líneas paralelas inclinadas. Incompleto: falta parte de la boca, piquera y asa. Medidas: altura: 6 cm; largura: 4,6 cm; cazoleta: 4 cm.

Cerámica hispano-árabe. 5.

Candil de piquera alargado. Es la foto anterior desde otro ángulo para apreciar los detalles de pintado y forma. Medidas. altura: 6 cm; largura: 5 cm; cazoleta: 4.2 cm.

Cerámica hispano-árabe. 6.

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete y la parte superior de la cazoleta. Pintado con rayas a la almagra cuello y cazoleta. Incompleto. Falta parte de la cazoleta, de la boca y la piquera. Medidas: altura: 5 cm; diámetro de cazoleta: 4 cm; largo: 6 cm.

Cerámica hispano-árabe. 7A

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte superior externa del gollete. Pintado con rayas casi paralelas, a la almagra, cuello y cazoleta. Incompleto: Falta parte de la cazoleta, boca y piquera casi entera. Medidas: altura: 4.2 cm; sólo se conserva entera el asa.

Candil. Figura 7B, a izquierda.

Cerámica hispano-árabe. 8.

Candil incompleto: Se conserva parte de la cazoleta, gollete y boca, exvasada y abierta. El asa está completa y se ve adosada a la parte superior del cuello o gollete y a la cazoleta, que tiene forma esférica así como el casquete. Medidas: altura: 6 cm; largura: 4 cm; cazoleta: 4,5 cm

Cerámica hispano-árabe. 9A.

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete y cazoleta. Falta boca y gran parte de la piquera. Decorada de color vidrio melado verdoso. Medidas: largo: 5.5 cm; alto: 4.5; diámetro cazoleta: 4.5 cm.

Candil. Figura 9B a derecha.

La misma pieza anterior vista desde reverso.

La misma pieza anterior vista desde otro ángulo. 9C, frontal.

Cerámica hispano-árabe. 10A.

Candil lenticular con cazoleta y reborde incompletos. Faltan asa, cuello y piquera. Medidas: altura: 2.5; largura: 5,2 cm; cazoleta: 6.2 cm.

10B. Mismo candil anterior visto en vertical desde arriba. Se observan bien la cazoleta con su interior, el reborde y el corte de la piquera. El cuello o gollete han sido cortados por lo perfecto del corte observado.

Cerámica hispano-árabe. 11A

Candil, fragmento. Se conserva parte del gollete casi cilíndrico y parte de la cazoleta. Pintado con rayas verticales a la almagra. Su boca es exvasada y muestra indicios de asa sobre la parte posterior de la cazoleta y el gollete. Medidas: altura: 5.3 cm; largura ? cazoleta: 4.5 cm.

Vista de la pieza anterior para detallar los puntos de apoyo del asa, y el color de la pintura. 11B.

Cerámica hispano-árabe. 12.

Candil incompleto. Sólo muestra parte del gollete, cazoleta, puntos de anclaje del asa sobre cazoleta y gollete. Sólo tiene indicios de la piquera. Está pintado con lineas paralelas casi verticales de color almagra. Medidas: altura: 4.7 cm; largura: 6 cm; cazoleta: 4 cm.

Cerámica hispano-árabe. 13.

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete. Pintado con rayas a la almagra cuello y cazoleta. Faltan partes de la boca y de la piquera. Medidas: altura: 6 cm; largura: 7 cm; cazoleta: 4 cm.

Cerámica hispano-árabe. 14A.

Candil de piquera alargado. Troncocónico. Asa adosada a la parte externa del gollete y la parte alta de la cazoleta. Le falta la boca y casi toda la piquera. Pintada con vidrio melado Medidas: altura: 6 cm; largura: 5.5 cm; cazoleta: 4.5 cm.

Perfil reverso de la pieza anterior. 14B

Cerámica hispano-árabe.15A.

Redoma. Fragmento que conserva boca, cuello exvasado cónico y trozo de asa. Medidas: Cuello: 5 cm; grosor: 4.5 cm; asa: 4.5 cm.

Vista del reverso de la figura anterior para apreciar mejor el trozo de asa, boca y cuello. Esta vidriado de color amarillento. 15B.

Cerámica hispano-árabe.16A.

Silbato de agua. Antropomorfo (¿?). La boca está sesgada, pero su agujero permite introducir agua. El asa de sujeción sobresale ligeramente indicada sobre el gollete y boca, y apenas permite cogerla. No está pintado. El pie de sujeción es sólo decorativo. No le da estabilidad. Medidas: altura: 8 cm; canal del silbato: 7 cm; pie: 1.5 cm.

La misma figura anterior para observar su otro perfil y el agujero que permite emitir sonidos. 16B.

Cerámica hispano-árabe. 17.

Fragmento de cerámica de un candil. A izquierda se aprecian puntos de arranque de un asa. El resto de una cazoleta, con rayas de pintura a la almagra. Medidas: 3 cm; 2.4 cm.

Cerámica hispano-árabe. 18.

Fragmento de una pieza doméstica, a la cuerda, con veteados de color verde, como elementos decorativos. Medidas: Largura: 8 cm; altura: 4 cm.

Vidrio hispano-árabe.19.

Fragmento indefinido de un elemento doméstico. Tiene especie de asas laterales. Medidas: largura: 5.2; altura: 2.5 cm.

Conclusiones

La cerámica hispano-árabe de Almuñécar ha dado resultados muy escasos. No se ha practicado una investigación en sentido general para establecer unos criterios más exactos sobre los modelos y formas que hasta el momento se han encontrado. Las nuevas construcciones sobre el terreno antiguo no se han vigilado, cosa que ha dado lugar a que se pierdan infinidad de materiales dignos de ser estudiados y dados a conocer. Prueba de ello ha tenido lugar en la excavación desordenada (con máquinas) practicada en el Castillo de San Miguel, antiguo cementerio. Aparecen materiales de construcción y nada de cerámica árabe siendo, como dicen algunos, una casa nazarí.

La excavación practicada por Molina Fajardo en la Casa del Corregidor dio como resultado escasos materiales árabes en los tres cortes que se realizaron: fragmentos de cerámica árabe y algo del tipo vidriado (Almuñécar, Arqueología e Historia III, pg. 105 ss.).

En resumen concluimos que este material cerámico es de cierto valor histórico, dado que es el primero con cierta entidad en número, y por manifestar la variedad de sus tipos y formas. Aparecieron en el rebaje de terreno de una nueva construcción en los años ’50 en la calle San José, muy cerca del lugar por donde pasa la muralla medieval árabe enterrada. Nos gustaría confrontar estos descubrimientos con lugares como Alicante, Mallorca, Cádiz, Córdoba y otras localidades de Sevilla y sus alrededores.

En consecuencia de todo lo narrado desde el principio de este trabajo, tenemos que concluir que los restos urbanos casi son más relevantes que los materiales aquí mostrados. Y es una fase de la historia de Almuñécar que está bastante vacía de contenido. Esperamos que el futuro nos depare otros centros de materiales que puedan completar el de ajuares hasta el momento estudiados.

Dr. Antonio Ruiz Fernández

Licenciado y Profesor. Juan de Dios Yáñez Jerónimo.

Granada, 15 de Julio de 2022.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL Y PARTICULAR

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