LA PINTURA ENCÁUSTICA EN LOS TEXTOS CLÁSICOS GRIEGOS Y LATINOS

Introducción

El motivo de este trabajo tuvo lugar cuando se inició la investigación para llevar a cabo la redacción de la Tesis Doctoral del Profesor D. Francisco Javier Marín Marín, que inicio su estudio y documentación de citado asunto. Compartimos la dirección del mismo el Dr. A. Pérez Pineda, como orientador principal del trabajo, y el Dr. Ruiz Fernández como codirector de la parte histórica antigua referente a los autores griegos y latinos que citan esta materia como una gran novedad del arte antiguo dentro de la cultura grecolatina.                  

Por ello, nos vamos a centrar en la localización de las citas que relatan los autores, referentes a cómo apareció esta nueva manifestación del arte tanto en el mundo Romano como Griego, sus orígenes, autores y evolución a través de los tiempos antiguos. Se van a detallar cómo nació, evolucionó y culminó esta expresión de arte pictórico. Pero tal vez sea casi lo más importante situar adecuadamente a cada autor en su tiempo y circunstancias, estableciendo una especie de paralelismo entre las diversas opiniones que la mayoría de los autores citan y sus manifestaciones personales sobre este movimiento artístico. Se va a dar una traducción lo más acertada posible de los textos clásicos para evitar las dudas que se venían manifestando a través de la historia de estas técnicas y dar un carácter unitario a tales manifestaciones. Traducciones confusas, mal interpretadas y extemporizadas o confundidas a través de todo el desarrollo. Con ello se pretende dar una versión auténtica y unitaria de todos los autores que citan estas obras artísticas.

Nuestro propósito es aclarar de forma lo más acertadamente posible los momentos de esta técnica y clarificar los textos y sus versiones modernas.

Dr. Antonio Ruiz Fernández

 

Inicio

Se citarán los textos originales en su propia lengua, tanto griegos como latinos, acompañados de correspondiente traducción y comentario. Se ha pretendido dar publicidad a las experiencia realizadas, con objeto de favorecer la difusión y divulgación de esta técnica pictórica. El autor latino Plinio (1) comenta en su libro al referirse al pintor Apeles, que «los descubrimientos de éste en el arte de pintar han servido a otros pintores, pero nadie ha podido imitarlo porque, terminada su obra, la retocaba con un «Atramentum» tan sutil que, al dar la luz sobre ella, destellaran sus colores y lo protegieran del polvo y de la suciedad, y así apareciera a la vista del observador». («Inventa eius et celeris profuere in arte: unum imitari nemo potuit, quod absoluta opera atramento illinebat ita tenui, ut id ipsum, cum repercussum claritates colorum omnibus excitaret custodiretque a pulvere et sordibus, ad manum intuenti demum appareret»).

Aunque sus contemporáneos conocían la Encáustica y podían investigar sobre este barniz y conseguir un medio brillante para sus obras, sin embargo esto no sucede, pues es presumible que la preparación difiera absolutamente de todas las prácticas conocidas. El misterio ha cubierto su secreto, defecto que Plinio reprocha indirectamente a la memoria del gran artista o a su egoísmo o, tal vez se produjo una muerte precipitada, como parece, al dejar una de sus obras inacabada, o a algún otro acontecimiento.

Es cierto que tanto él como los autores contemporáneos nos han privado del conocimiento de su «Atramentum». Es posible que el barniz precioso que él usaba, era una resina conocida en China que se le había comunicado, y que sólo él practicaba para dar a sus cuadros ese encanto visual tan particular, que se llevó a la tumba.

No se debe suponer jamás que un hombre honrado prive de una invención útil no sólo a su patria, sino a la humanidad entera.

Abundando en este asunto, Caylus (2) comenta en su libro un hecho relacionado con la conveniencia de comunicar las experiencias. Cuenta que «El Abad Gaetano Zumbo, pintor Siciliano y profundo en anatomía, el gusto para modelar lo dominaba sobre otras partes…Trabajaba pequeñas figuras y las coloreaba a la cera con tanta variedad como inteligencia, y sus colores, a pesar de su poco cuerpo, no han cambiado después de cincuenta años…Murió en París sin comunicar su secreto…He visto en París dos magníficas composiciones del mismo Zumbo y que pertenecen al mismo M. Boivín. Estoy persuadido de que los artistas convendrán conmigo en que, si Zumbo hubiera sido más comunicativo, hoy, a cincuenta años de su pintura, ésta sería conocida en toda Europa».

También, un aspecto muy a tener en cuenta a la hora de investigar sobre una técnica, o simplemente realizar una obra pictórica, es proveerse de buenos materiales. A este fin, Pérez Dolz (3), en el prólogo del Tratado de «Pintura» de Cennino Cennini, comenta: «Pero es curioso en aquella atrasada Edad Media, cuando los materiales eran regularmente buenos y había mucho menos probabilidades  de fraude que ahora…Los gremios velaban por la bondad de la producción de sus afiliados…por su prestigio y crédito. Sin embargo hoy día, cuando apenas hay materia libre de vehemente sospecha, y a pesar de que la experiencia nos convence luego de la ruindad de tantos materiales, nada ni casi nadie, ni aún los pintores mismos, se inquietan por la bondad, garantía de la perduración de su trabajo».

Tal inquietud por la perdurabilidad de nuestra obra ha hecho que observemos en otros su escasa preocupación por esta circunstancia en su obra. En efecto, en nuestras asiduas visitas a salas de exposiciones observamos con harta frecuencia obras en las que, bien por lo inadecuado del soporte, bien por su deficiente preparación o por la falta de adherencia y combinación entre sí de los materiales empleados, aparecen al lado del cuadros restos de pintura desprendidos del mismo. Nuestra reacción natural e inmediata es pensar ¿qué les ocurrirá a dichos cuadros cuando pasen los años?, incluso, a veces, puede desconfiarse del conocimiento del oficio que todo pintor debe tener.

Nos gustaría terminar esta introducción como Pérez Dolz (4)  finaliza el prólogo del libro aludido: «Este libro de Cennino Cennini respira todo él esa verdad, esa bondad de las cosas recias y sanas del oficio, esa rectitud de intenciones, virtudes que entre otras de orden distinto, resplandecen en las obras antiguas y de los siglos posteriores, hasta el momento en que la Ilustración enseñó a los hombres a contrahacerse así mismos. No nos hagamos ilusiones, tanto en llegar a la verdad, en cuanto a la buena preparación de los materiales de la Puntura, como en recuperar el perdido oficio de pintor. Habrá que aprender una larga y costosa, pero también sabrosa campaña, pues la depuración de los medios y de la práctica habrá de comenzar por el artista mismo».

1. H. Hackham, M. A. Pliny, Natural History, Harvard Univerity Press, The Loeb Classical Library, London, 1961,        IX. XXXV-XXXIV-97.                                                                                                                                                      2. A. C. P. Compte de Caylus, M. Majoult, Memoire sur la peinture à l`encaustique et sur la peinture à la cire,        Chez Pissot Libraireà la Croix d’ Or, Que de Conti, à Genève, 855, p. 24.                                                                  3. F. Pérez Dolz, CENNINO CENNINI, Tratado de la pintura (El libro del arte), Traducción, prólogo y notas,              ed. Meseguer,Barcelona,1968. Prólogo, apartado II, p. 9.                                                                                          4. F. Pérez Dolz, op. cit. Pról. apart. III, p. 9.

Breve introducción a la Pintura Encáustica

Se trata de un término definido en diccionarios, enciclopedias, textos clásicos y modernos. así como en opiniones de artistas e investigadores.

Aunque éstos no se ponen de acuerdo en el método preciso, en lo único en que sí lo están, es en el empleo de la cera como ingrediente principal de este procedimiento.

Hay quienes opinan que solamente es Encáustica el procedimientos en el que es necesariamente indispensable el uso del calor, relegando a variantes, o sólo pintura a la cera, a aquellos en los que ésta se emplea en frío, bien saponificándola o diluyéndola en un aceite volátil.

Y finalmente hay quienes opinan que encáustica es una técnica de pintura con cera con o sin uso del calor.

Por otra parte, en general, algunos artistas pintores, en particular, con bastantes años de oficio, al comentarles esta actividad investigadora actual, se preguntan extrañados pensando qué es esto de la encáustica.

Por lo tanto, de un tiempo acá, además de nuestras investigaciones en el estudio sobre esta técnica, nos vemos obligados a explicar, a unos y a otros, qué es encáustica.

Realizando un recorrido por los diccionarios, nos detenemos en el Diccionario Etimológico (1) para poder ver lo que es y dicen sobre la encáustica.

Este término fue incorporado a la Lengua Española en el siglo XVII. Procede del término griego «ενκαυςτος»: pintar usando el fuego. El termino «éncaustos» deriva del vervo «καιω», que significa: yo quemo. Hay muchos términos relacionados con este verbo griego clásico, y en distintas épocas.

Otros diccionarios. El Diccionario de la Real Academia Española (2) dice:                       

a) Aplícase a la pintura hecha por medio del fuego, ya con ceras coloridas y desleías aplicadas por medio de un hierrecillo caliente, ya en marfil con un punzón o buril encendido, o ya con esmalte sobre vidrio, barro o porcelana.

 b) Preparado o barniz de cera para preservar de la humedad la piedra, la madera, etc.

El Diccionario de María Moliner (3) apenas nos aporta alguna novedad con relación a lo anterior:      a) Encausto: del griego «ενκαυςτος«, » pintado con fuego»; de «καυστικος «, «incandescente»; de «καιω», «quemar». (acepción que es parecida  a la de Joan Corominas).

b) Procedimiento de pintar en que se emplea el fuego, bien con ceras coloreadas que se aplican con un punzón caliente, bien con esmaltes aplicados con un buril al rojo sobre marfil, cerámica, vidrio. Acepción muy similar a la de la del Diccionario la Real Academaia de la Lengua Española.

c) Encausto: Se aplica a las sustancias hechas con cera que se aplican sobre una superficie para cubrir los poros y dejarla limpia y brillante.

Como se aprecia en esta última acepción, en la encáustica no interviene necesariamente el calor para su aplicación, ya sea con pigmento, o para preservar la superficie de cualquier material; por tanto aquí entraría el aceite volátil como diluyente de la cera, o reducida a un temple de cera saponificada mediante un álcali.

A continuación se expone lo que nos aportan las enciclopedias:  La Gran Enciclopedia Larousse (4) nos dice: Encauste o Encausto. n. m. Arte. 1. Preparación de cera con que se impregnan las obras de mármol o de estucos, para suavizar su colorido y protección contra la humedad. 2. Pintura a la encáustica. Procedimiento de pintura a base de colores diluidos en cera fundida, que se emplean en caliente y se trabajan con una espátula de hierro calentada. (El procedimiento empleado en la antigüedad reapareció en el siglo XVIII y de nuevo en el XIX). Encausticar, v. tr. Dar el encáustico a una pared, suelo etc. Emcáustico/a, adj., pint, Dícese de la pintura o del barniz preparado con ceras. Encáustico, n. m.; Tecnol. Preparado a base de cera fundida que sirve para recubrir las superficies pulimentadas, paramentos, paredes, muebles, etc. a fin de darles brillo o preservarlos de la humedad.

Como se aprecia, aparte de servir la cera para recubrir las superficies y preservarlas de la humedad, en lo referente a las Bellas Artes, los colores son disueltos en cera caliente, al  igual que su aplicación.

Según esta afirmación, discrepamos en lo de la necesidad mantener la cera caliente para su aplicación en la pintura; pues habiendo ingredientes capaces de fundir y hacerla maleable, como son los aceites volátiles y los álcalis, su uso simplifica la preparación y empleo. Sin embargo, sí estamos de acuerdo en la necesidad del uso del calor para la cauterización final o durante el desarrollo de la obra, con objeto de ir fundiendo colores entre sí, y de éstos con el soporte.

Finalmente en la Enciclopedia de las Artes (5) se aprecia una mayor tolerancia con este concepto:    Encáustica (Pintura): Antiguo procedimiento de pintura mural y de caballete, en el que se utilizan los pigmentos mezclados con ceras refinadas de abeja, bien en estado puro o con ingredientes modificativos (por ejemplo, aceites y resinas). La pintura es ablandada y aplicada con la ayuda del calor, pero la palabra Encausto, literalmente equivaldría a una fuerte adustión o combustión de los colores, no debe interpretarse al pie de la letra, porque en ninguna de las versiones conocidas del método se llega a este extremo, empleándose para la aplicación de los colores, cera derretida, un pincel y un cestrum, instrumento que viene a ser una mezcla de espátula y cauterio.

A propósito de cauterio, volvamos a la Enciclopedia Laousse para ver lo que nos dice sobre este concepto (6). Cauterio, n. m. (lat. cauterium del griego «καυτεριον»).                                                      Cauterización, fig.: Lo que corrige o ataca eficazmente algún mal. Terapéutico: Instrumento que permite la aplicación de calor en un punto del organismo con fin terapéutico (los primeros consistían en barras de hierro calentadas al rojo, pero actualmente suelen ser de tipo eléctrico. Por extensión se da el nombre de cauterio químico a diversos álcalis y ácidos fuertes: sosa, ácido sulfúrico, ácido nítrico etc.). Cauterizar, v. tr. Curar las heridas u otras enfermedades con el cauterio. Destruir un tejido por acción de un cáustico o por cremación térmica o eléctrica. Corregir con aspereza o vigor un vicio, o tildar a uno con alguna nota o censura. Abundando sobre el cauterium, en los descubrimientos arqueológicos en los que se han encontrado estos instrumentos de pintura encáustica, algunos investigadores han querido ver instrumentos de cirugía.

Volviendo al término que nos ocupa, como hemos vistos en los diccionarios y enciclopedias, la palabra Encáustica está relacionada con lo que siempre hemos creído, o sea: pintura a base de cera.

Ellos se habrán documentado con textos clásicos y modernos lo suficiente como para realizar tales afirmaciones; por tanto, ya poco nos queda que indagar al respecto, salvo alguna que otra afirmación realizada por los investigadores y reflejadas en los textos clásicos y modernos.

CONSULTA EN TEXTOS CLÁSICOS           

Si consultamos los textos clásicos, naturalmente encontramos en Plinio una visión más de compilador que de artista.

La descripción que hace de la encáustica parece bastante correcta pero, por desgracia, omite o pasa por alto muchos detalles de estudio, quizá porque los considerara tan de dominio público que no valía la pena registrarlos.

El texto más revelador del que disponemos se encuentra en su «Historia Natural», que nos dice en su versión original: A21 Scan (Desde antiguo hubo dos maneras de pintar: a la encáustica, con cera, y sobre marfil con cestro (especie de punzón) hasta que más tarde comenzaron otras formas de hacerlo. A esto se añade un tercer modo, en el que se emplea un pincel para aplicar la cera fundida al fuego, y este procedimiento de pintar no se estropea ni aplica a los barcos, ni por la acción del sol, no por la del mar, no con el viento).

De este pasaje se puede deducir que los antiguos usaban en principio dos métodos: uno con cera, sobre tabla u otro paramento, y el otro sobre marfil, en caliente con las consabidas espátulas. Posteriormente surgió un tercer método, con el cual se disolvían o resolvían  las ceras y se aplicaban con el pincel.

Pero lo que no dice Plinio con claridad es el modo de manipular la cera para poder aplicarla con el pincel.

Intuimos que, dado que los antiguos conocían los aceites volátiles, estos pudieran ser los que disolvieran la cera y hacerla dúctil al pincel.

También podría ser otra manera de hacer maleable la cera, si analizamos la frase de Plinio: » Resolutis igni ceris penicilio utendi». Uso del pincel con cera disuelta al fuego. Sería un álcali el producto empleado para resolver la cera y conseguir de ella un temple soluble en agua y aplicada con el pincel.

Plinio nos habla de la resolución de la cera por medio de la sosa.                                      Las interpretaciones de los textos de Plinio, Dioscórides. Vitruvio et., realizadas por investigadores y artistas a lo largo de la historia se verán más adelante (III), Métodos de Pintura Encáustica, y VI, Restablecimiento de la Encáustica.

OPINIONES DE ARTISTAS E INVESTIGADORES

Finalmente vamos a referir y citar algunos ejemplos sobre lo que opinan de la encáustica ciertos investigadores y artistas.

Según Scheffer (7), la encáustica es un término micho más amplio. Sobre esta materia nos dice: «Encauste pingunt inustione; est autem Artis huius triplex fere ratio: nam fit, aut ceris, aut coloribus, aut vitro. Ceris in ligno; coloribis in ebore, aut ferro, aut fictilibus in vitro, denique Auro». (Encáustica; esto es, pintar con fuego, la cual se hace de tres maneras: con ceras, colores o al pastel. Ceras sobre madera, colores sobre marfil, hierro o cerámica y, por último, pastel sobre oro»).

Para Scheffer sólo es encáustica aquella en la que se emplean los colores en caliente.  Además de él podríamos citar a un elevado número de pintores e investigadores que opinan igual. Citamos a modo de ejemplo algunos. Opinan que encáustica es cera y resina mezcladas con los colores y empleadas en caliente: Caylus, Cros y Henry, Diego Rivera, Schmidt, Ralf Mayer, José Aguiar, guajardo, Jasper Jhons, Jean Chacot, Dr. Alt, Frederic Amat, etc.

Otros opinan que encáustica es sólo aquella que se utiliza en frío, mezclando la cera y la resina disuelta en un aceite volátil. entre estos destacamos a Giovanni Fabroni, Paillot de Montavert, Duroziez, Fernbach, Paul Carpentier, Gambier Parry, Artur Church, diego Rivera, Pancho de la Torre, Anselmo Miguel Nieto, José Aguiar, etc., y por último a Jean Jacques Bachelier, Raimundo di Sangro, Vicente Requeno, Juan María Astori, Pedro García de la Huerta, José Alfonso Cuní, etc., quienes interpretan a Plinio, entendiendo la encáustica como técnica con pincel, cera saponificada por medio de un álcali.

Sería muy complejo enumerar en este apartado a todos y cada uno de los pintores encáusticos y sus fórmulas y modos de entenderla. Se aprecia en la relación expuesta que algunos pintores se repiten por emplear indistintamente uno u otro método; incluso hay algunos que utilizan fórmulas mixtas, usando en la misma obra distintos modos. Sólo nos interesa reflejar el hecho de que no todos opinan igual al interpretar a los antiguos en sus modos de emplear la encáustica.

Hay algunos que evolucionan con el tiempo. Según esto, Cros y Henry (8) comentan en su libro lo siguiente: » A menudo, mientras los objetos cambian, las designaciones quedan. Decimos todavía CAUTERIZACIÓN por el nitrato de plata, tanto que en este proceso no había ni hierro, ni fuego. Incluso, por la evolución de las ideas, la palabra ENCÁUSTICA ha llegado a designar un proceso en el cual el fuego no jugaba más que un papel secundario e incluso nulo».

Notas.- 

1) J. Corominas, Diccionario crítico y etimológico castellano e hispánico, Ed. Grados, Madrid, 1980, T. I, p. 138.                                                                                             

2)  REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la Lengua Española, ed. Espasa Calpe, Madrid, 1956, t. I, p. 527.                                                                                                 

3)  María Moliner, Diccionario de uso del español, ed. Gredos, Madrid, 1980, t. II, p 101.                      

4) Gran Enciclopedia Larousse, ed. Plante, Barcelona, 1988, t. VIII, p. 3671.               

5)  D. Runes y H.G. Schrikel, Encyclopedia of the Arts, ed. Philosophical Library of New York (sin fecha), t. I, p. 545-546.                                                                                         

6) Gran Enciclopedia Larousse, op. cit, t. V, p. 2089.                                                             

7) J. Scheffer. Grafice, id est, de arte pingendi, Nürenberg, 1669, p. 54.                       

8)  H. Cros et Ch. Henry, L’Encaustique et les autres procedès de la peinture chez les anciens, Paris, 1884, p. 35.

 

ORÍGENES DE LA ENCÁUSTICA

 

Evolución histórica

Es natural la curiosidad humana, fundamento, por otra parte, de toda investigación  e interés por conocer tanto las circunstancias como los orígenes de una muestra cultural que nos ha precedido. Sólo podemos conocer bien el presente, si conocemos el pasado.

En este sentido, es normal que desde la perspectiva investigadora, y a partir del punto de mira de este trabajo, dediquemos un espacio a los orígenes de la encáustica y a su desarrollo a lo largo de los siglos. De este modo podemos comprender mejor con toda seguridad (aunque sólo sea de forma somera, puesto que el objetivo de este trabajo no es teórico, sino práctico), el porqué de su caída en desuso a lo largo de muchos siglos, y el porqué de un incipiente interés y tratamiento por parte de unos pocos artistas pintores.

La búsqueda del origen de la encáustica concretamente, y el descubrimiento de un creador individual de la misma,  es una tarea vana e inútil, aunque ciertamente, y por la influencia de la cultura renacentista, basada en gran parte en el protagonismo individual del hombre, no deja de preocupar al investigador actual. Pero si pretendiéramos dar solución a este enigma, nos encontraríamos ante un problema similar sobre quién fue el creador de la escritura, o quién fue el autor del poema del Mío Cid, si es que lo hubo.

Por tanto, a lo más que podemos aspirar es a realizar una visión panorámica sobre los pueblos y sociedades que sirvieron de base a un procedimiento pictórico tan antiguo, y que tan frescas y vivas muestras nos ha dejado a la contemplación actual.

El origen de la encáustica debe estar ligado al de la pintura en general, ya que Plinio (1)  nos dice al respecto: » El origen de la pintura no está claro. Los egipcios afirman que fueron ellos los que lo inventaron seis mil años antes de pasar a Grecia; vana pretensión, como es evidente».(De picturae initiis incerta nec instituti operis quaestio est. Aegipti sex milibus annorum apud ipsos inventam, priusquam in Graeciam transiret, adfirmant, vana praedicatione, ut palam est).

Sin embargo atribuye el invento de la pintura a los egipcios. Sin duda en este pasaje sigue Plinio una fuente griega deseosa de atribuirse el mérito.

Sobre el origen de la encáustica vamos a realizar un recorrido cronológico comenzando por Egipto, siguiendo por Grecia y terminando en Roma.

EGIPTO

Se ignora en qué  precisa época comenzó, aunque parecer ser que tuvo lugar tras la conquista de Egipto por los macedonios (2)

Aunque la pintura no ocupara,  como les ocurre a la arquitectura y escultura, un lugar preponderante, los egipcios, vencedores de la materia y perpetuadores de la idea del espíritu, realizaban sus obras para la posteridad, sin importarles el sacrificio que suponía. Para ellos sólo eran materiales nobles aquellos que perduraban; por eso dominaban la técnica del trabajo en piedra y derivados, o sea, las pastas vítreas y los esmaltes y, aunque en menor importancia, la pintura ya sea al fresco, al temple o a la encáustica.

Aunque no está generalmente admitido que la encáustica provenga de la primitiva civilización egipcia, es probable que así lo fuese.

Los egipcios eran maestro en la obtención de materiales y en las técnicas, entre las que destacan el conocimientos de las pastas. Los perfumes, por ejemplo, se usaban tanto líquidos como incorporados a una emulsión grasa. Conocían la cualidades de los productos naturales, especialmente la cera, empleada en embalsamamiento, así como en los secretos de emulsiones y fusiones. No es extraño que conocieran la técnica de la encáustica en todas sus variantes.

El conocimiento de la cera era evidente, pues las abejas tenían un gran significado para los egipcios primitivos y, por tanto, sus productos serian conocidos y explotados. Lo demuestra el hecho de que, antes de que Menes, primer faraón, unificase el Alto y Bajo Egipto, el reino occidental del Delta tenía como símbolo la abeja, y ésta aparece grabada en relieves como puede observarse en el retrato funerario de Kefren y en la inscripción de un trono de Micerinos.

El hecho de que conocieran el esmalte, y llegaran a él a través de la fundición de silicatos (arena, cal, carbonato sódico, carbonado de cobre, etc.), afianza la posibilidad del conocimiento de la encáustica.

Las pintura murales de Mari (s. XVII a. de C.) han subsistido a través de milenios como prodigio de conservación de los colores, tal ves debido a que en su factura al temple (como después hacían los griegos y romanos),  entraran las ceras y resinas sobre dicho temple, para protegerlo de la humedad, o mezcladas con pigmentos, como ocurre en la encáustica.

Los egipcios (4) en los trabajos portátiles adicionaban cera a los colores que disolvían con aceites; también utilizaban la cera y diversos barnices para proteger la pintura, e hicieron uso de diferentes resinas disueltas en óleos fijos y volátiles.

Las necrópolis tebanas del siglo XV a de C. y los hipogeos de Beni-Hassan constituyen magníficos testimonios de las cotas conseguidas en la pintura egipcia, en la que destacan el colorido preciosista, fresco y un delicado diseño inconfundible.

GRECIA

¿De qué forma se pudo propagar esta técnica desde Egipto a Grecia?

Muy probablemente fueron los fenicios quienes, como expertos navegantes, ya que estaban al servicio de los egipcios y absorbieron parte de su cultura, aportarían estas técnicas y conocimientos artísticos, como se aprecia en los platos fenicios de estilo egipcio que se conservan en el Museo del Louvre. Como sus naves recorrían las islas del Egeo hasta las costas de Tracia y la embocadura del Helesponto, los griegos pudieran aprenderla de éstos y, a su vez, con toda seguridad la perfeccionarían, dada su capacidad creadora, como se aprecia en un pasaje de Plinio (5): «No se sabe cuál es el primero que ha imaginado pintar con cera y quemar las pinturas. Algunos piensan que Arístides fue el inventor y que Praxíteles la perfeccionó». (Ceris pingere ac picturam inurere quis primus excogitaverit, non constat. Quidam Aristidis inventum putat, postea consummatum ab Praxitele). 

Si los cartagineses fueron los que usaron con mayor asiduidad la cera púnica y eran maestros en su purificación y blanqueado, no es muy arriesgado pensar que pudieran adquirir esta técnica de Útica, colonia fenicia situada no muy lejos de Cartago. También pudiera ser que, dado el peregrinaje de los griegos al puerto de Byblos, en la costa de Líbano, llevaran consigo dicha técnica.

Posteriormente durante la época Saíta, los griegos tuvieron las fronteras abiertas para su comercio con Egipto. Ello motivó que fuera visitado por Platón, Herodoto y otros escritores, y posiblemente éstos fomentaran entre los griegos las formas y técnica que habían observado en Egipto.

Finalmente, durante la época de Ptolomeo, Egipto era casi una colonia griega, en la que se fundieron las dos culturas. Es precisamente de esta época la costumbre de retrarar al difunto para introducir su rostro en la parte superior de la momia. De estos retratos se han encontrado gran variedad en El Fayum y que se verán más adelante en el apartado «Descubrimientos Arqueológicos».

El hecho que fuesen los griegos quienes perfeccionaron esta técnica y la usaran con mayor profusión, así como el que los escritores contemporáneos lo reflejaran en sus escritos, ha hecho pensar que fueron ellos los que inventaron la encáustica.

Plinio (6) incurre en inexactitudes y atribuye el invento a Arístides de Tebas, que vivió en los años 340 a. de C.

Sin embargo, como él mismo reconoce: » Pero preexistieron pintores que usaban la ténica de la pintura a la encáustica». (Sed aliquanto vetustiores encausticae picturae exstitere).

Suponemos que estos artistas anteriores fuesen egipcios.

Lo que se ignora realmente es cuándo la encaústica fue perfeccionada.

Parece ser que esto sucede en el siglo V a. de C. cuando Polignoto de Tasos pintó memorables murales en el templo de los Dióscuros de Atenas y las decoraciones murales de los Pórticos de los Cnidos, en Delfos. Junto a éste se encuentran los célebres Pausias y Arístides, quienes emplearon con mayor profusión la encáustica en Grecia. El más famoso en su dominio fue Pausias.

A partir de aquí, la encáustica se propagó a Creta, Fenicia, Cartago y Roma, pero nunca con la intensidad de Grecia.

ROMA

A raíz de su introducción en Roma, donde existe el mejor exponente en las «encáusticas pompeyanas», y que se estudiarán aparte, esta técnica fue decayendo a lo largo de los años por el mejor empleo de otros procedimientos, como ocurrió por el método introducido por Tadio que,  dado el poco gasto y facilidad de su ejecución, se propagó rápidamente. Plinio (7) lo cita como su método: » También introdujo el arte de pintar las ciudades costeras decoradas con terrazas. de agradable efecto y pequeño costo». (Iden subdialibus maritimas urbes pingere instituit blandissimo aspectu minimoque inpendio).

El elogio que hace Plinio de Tadio es bastante moderado y común. No se cita indicio alguno de cera en Plinio cuando describe el método de Tadio, ni tampoco de gomas, sino de cola animal.

Sin embargo Requeno, cuando intenta restablecer el método tadiano, sí incorpora cera a la mezcla de cola y colores.

Por otra parte no se hallan en Vitruvio, ni Plinio, ni Harduino, ni Guevara, ni en algún otro, el empleo de cera en ese método, a pesar de lo que diga Requeno.

Por lo tanto, pensamos que fue a partir de ese momento cuando el método de la encáustica decayó y dejó de usarse a su restablecimiento por parte de Requeno, entre otros, como se verá más adelante.

 

LA ENCÁUSTICA EN LOS TEXTOS CLÁSICOS

Sobre las pinturas antiguas y los pintores que las ejecutaron, no nos queda otra cosa que el tomo XXXV de la «Historia Natural» de Plinio (9).

En éste se aprecian algunas lagunas relativas a la explicación de la técnica del arte, sin la cual no se puede llevar a su desarrollo.

¿Creía Plinio que nadie de su tiempo podría no ignorar los procedimientos? ¿Pensaba que los numerosos tratados especializados que él había consultado sobrevivirían largamente a su tiempo?

Los libros eran, para la mayoría, escritos por los pintores y de los más célebres, de los que citamos como ejemplo a Apeles, Eufranor y algunos más.Desgraciadamente de estos artistas no queda más que la gloria de su nombre y de sus libros; sólo algunas palabras citadas por azar, o alguna que otra frase.

Por los textos se aprecia que en la antigüedad se conocía la existencia de la cera en las creaciones artísticas.

En las odas falsamente atribuidas a Anacreonte (10) hay una dedicada a una pintora, donde se dice: Pinta a mi amiga, pinta estos cabellos flexibles y negros, y si la cera no puede, píntalos exhalando mirra»El texto origninal griego dice:

A34 Scan

En la Antología Griega (11) hay varios epigramas donde la cera es mencionada a propósito de la pintura. en un fragmento sobe un cuadro que se encuentra en Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, procedente de Pompeya, y que representa a Medea que se prepara para matar a sus hijos, se lee: Ve, huye en la cera, asesina de niños, pues el trazo hace presentir ya hacia dónde tiende el furor sin mesura. El texto original griego dice: A35 Scan

Séneca (12) parece identificar la pintura con la encáustica en esta frase: El artesano es maestro con sus herramientas; el piloto sabe manejar el timón del navío; el pintor ha colocado delante de sí numerosos y variados colores para conseguir un parecido. Los reconoce con prontitud y entre la cera y su obra puede actuar a su gusto con la mirada y la mano». (Artifex instrumenta sua tractat ex facili: rector navis scit gubernaculum flectere, pictor colores quos ad reddendam similitudinem multos variosque ante se posuit, celerrime denotat et inter ceram opusque facili vultu ac manu commeat).

Estacio (13) Dice: «Las ceras de Apeles estarían dichosas de reproducir sus rasgos. (Apellae cuperent te scribere cerae).

Así lo siente Scheffer y lo aseguran los poetas y los autores antiguos, en quienes es muy común el estilo y la frase de nombrar las ceras para explicar las pinturas: » recorre con tu mirada las máscaras de cera colocadas en los amplios atrios». Perlege dispositas generosa per atria ceras) (14). Embruja a los ausentes y modela figuras de cera». (devovet absentes simulacraque cera fugit) (15). ¿Tantas estatuas de mármol y de bronce que reproducen los rasgos y esplendor del color?  (¿Tot saxa imitamtia vultu tot scripto viventes lumine ceras fixisti? (16) (Apellae cuperent te scribere cerae) (17).

Como puede verse en los pasajes siguientes, era una preocupación muy particular por la cera y sus excelencias, la que tenían los antiguos.

San Basilio (18) dice: «La madera y el arte de pintar llevan a buen término a una imagen perecedera, imitación de un ser perecedero». La versión original dice:A37 1 Scan

Constantino bibliotecario (19) comenta: «Nosotros no asociamos la divinidad simple e inicial a formas y a imágenes, y no son las ceras ni las tablas las que nos han enseñado a honrar su substancia absoluta y eterna». El texto original dice:A37 2 Scan

Severo de Alejandría (20) hace unas reflexiones sobre un pintor enamorado de una joven que él había pintado: «nada es más poderoso que la belleza, puesto que pùede seducir incluso por los colores y que ella hace sucumbir las almas por los medios materiales. Ella fluye con la cera coloreada y fuerza al pintor a gustar de su obra, prestando, por así decir, una voz a la cera y uniendo la palabra a la pintura». El texto dice así:A37 3 Scan

Boecio (21) menciona entre las tareas de la pintura: » Las tablas confiadas a las manos de los obreros, las ceras recogidas por la observación de los agricultores, las materias colorantes adquiridas por la habilidad de los mercaderes, las telas elaboradas por laboriosos talleres de tejidos». (At picturae manibus tabulae commissae fabrorum, cerae rustica observatione decerptae, colorum fuci mercatorum sollertia perquisiti, lintea operosis elaborata textrinis multiplicem materiam praestant).

San Nazario (22), en el Panegírico Constantino, escribe: «Estos tratados no pueden desaparecer, ellos son fijados por los pintores del universo y no toman prestado su brillo por la recomendación de la cera o del estallido de los colores; el sentimiento de las almas las vuelve inmortales». (Abolerit hic vultus non potest; universorum pictoribus infixus est, nec commendatione cerae aut pigmentorum fucis retinet; sed desiderio efflorescit animorum).

Ovidio (23) describe un barco, y se expresa así: «La popa a la mar de los dioses celestes pinta colores quemados». (…et picta coloribus ustis Caelestum matrem concava puppis habet).

Marcial (24), en un epigrama sobre un cuadro representando a Faetón herido por el rayo, dice: «Faetón está para tí pintado al fuego, en este cuadro; quieres tú que Faetón que sea quemado por segunda vez». (Encaustus Phaeton tabula tibi pictus in hac est; Quid tibi vis, dipyron qui Phaetonta facis?).

Plutarco (25) dice: «La vista de una mujer bella deja en el corazón indiferente una imagen pálida y rápidamente se borra como un temple; en el corazón de un amante una impresión fijada al fuego, como una pintura a la Encáustica».

A38 Scan

Paulino (26) al escribir una carta a Sulpicio Severo, dice: «Gracias a Dios que, por una pintura más duradera y vibrante, había pintado nuestra imagen no sólo sobre tablas de madera que se pudrieran, ni con ceras líquidas, sino en las tablas de su corazón». (Gratias autem Domino quod perenni magis et vivente pictura imagines nostras non in tabulis putribilibus neque ceris liquentibus sed in tabulis cordis tui pinxit).

Anastasio el Sinaíta (27) da una definición de un cuadro: «Esto no es otra cosa que madera, colores mezclados con cera y quemados». A39 Scan

Pensamos que muestra suficiente la serie de textos descritos, en los que se aprecia el hecho incuestionable del uso de la encáustica entre los antiguos, así como el canto a las excelencias de la cera por parte de alguno de ellos.

 

PINTORES PIONEROS

La única constancia que nos queda de la pintura encáustica y los artistas que ejecutaron su obra en dicho técnica, son los escritos de sus contemporáneos, entre los que se encuentran, Plinio, Dioscórides, Vitruvio etc.

De entre ellos destaca Plinio (28) con sus 37 libros de investigaciones acerca del universo, llamados «Historia Natural» (Naturales Historiae). Es una compilación erudita, sin método, sin crítica, sin aportaciones científicas originales, pero muy precisa por la cantidad de datos transmitidos.

Dedica a los minerales y a sus usos, a las Bellas Artes y a las piedras preciosas, los libros XXXIII a XXXVII.

Plinio Incurre en inexactitudes y atribuye al invento de la encáustica al pintor Arístides de Tebas,  que vivió por los años 340 a. de C. Sin embargo, como él mismo observa,  se conocían pinturas de este tipo ejecutadas por artistas anteriores.

En su obra citada dice: «No sé con exactitud quien fue el primero que pintó con ceras y descubrió el procedimiento de la encáustica. Unos piensan que Arístides fue el inventor, y Praxíteles quien lo perfeccionó; pero quedan pinturas a la encáustica bastante más antiguas, como las de Polignoto, Nicanor, Mnesilas, los tres de Paros. También Elasipo de Egina puso en una de sus pinturas»ενεκαεν» (grabó al fuego), cosa que en verdad no hubiera hecho si no hubiera conocido la encáustica». (Ceris pingere ac picturam inurere que primus excogitaverit non constat. Quidam Aristidem inventum putant, postea consummatum a Praxitele; sed alinquanto vetustiores encausticae picturae exstitere ut Polignoti et Nicanoris et Mnesalai Pariorum. Elasippus quoque Aeginae picturae suae incripsit: ενεκαεν quod profecto non fecisset, nisi encaustica inventa) (29).

Plinio continúa con el relato y dice: «Así mismo, Pánfilo, el preceptor de Apeles, no sólo pintó a la encáustica, según dice, sino que incluso enseñó la técnica a Pausias de Sición, el primero célebre en este género. Este era hijo de Brietes, y al principio fue también su discípulo. El fue quien pintó a pincel cuando se restauraron unas paredes en Tespias, que habían sido pintadas anteriormente por Polígnoto». (Pamphilus quoque. Apellis praeceptor, no pinxisse solum escausta, sed atiam docuisse traditur Pausaniam Sicyonium, primum in hoc genere nobilem. Bryetis filius hic fuit eiusdemque primo discipulus. Pinxit et ille pennicillo parietes, Thespiis cun reciferentur quondam a Polignotos picti) (30).

Y dice también: «Y con ellos se hicieron famosos e inmortales: Eufranor de Istmia, Cidias, Nicias, Atenión de Maronea, Glaución de Corinto, Heraclides de Macedonia, Metrodoro, Timómaco de Bizancio, Aristolao, Nicófanes, Sócrates y otros artistas menores, cuyos nombres la historia ha inmortalizado». (Post eum eminuit longe ante omnes Euphranor Isthmius, Cydias, Nicias, Athenion Maronites, Glauconis Corinthii, Heraclidi Macedoni, Metrodurus, Timomachus Byzantius, Aristolaus, Nicophanes, Socrates, hactenus indicatis proceribus in utroque genere non silebuntur) (31).

Como se aprecia, fue Pausias el más célebre en este genero de pintura, aunque se le consideró inferior a Polígnoto por comparación, pero porque se había establecido en un género que no era el suyo. Fue el primero que se dedicó a pintar los casetones de los techos, pues antes de él no se acostumbraba a decorar así las bóvedas. Pintaba cuadros pequeños, sobre todo de niños. Sus rivales decían que esto lo hacía porque era lenta aquella técnica pictórica. Entonces él, para demostrar su rapidez, terminó en un solo día un cuadro llamado «hemeresios» (pintado en un día), que representa a un niño.

Pero Pausias pinto también cuadros de gran tamaño, como el «Sacrificio de los Bueyes», que se pudo contemplar en el pórtico de Pompeyo.

Después de éste, quien sobresale por encima de todos los demás es Eufranor de Istmia, que vivió por la olimpiada 104.

A la misma época perteneció Cidias, del cual compró Hortensio el Orador un cuadro de «Los Argonautas» por 144.000 sestercios.

Nicias pintaba mujeres con enorme precisión. Observaba sobre todo la luz y las sombras, y se ocupaba muy especialmente de resaltar sobre el fondo de sus cuadros los temas que representaba.

Es comparable a Nicias y, a veces, preferido a Atenión de Maronea, discípulo de Glaución de Corinto, más sobrio en el colorido y más alegre también, dentro de su austeridad, de modo que hasta en su pintura resplandece su ciencia (32).

De este modo podíamos seguir citando las características más sobresalientes de estos pintores.

Los artistas más destacados gozaban del aplauso y admiración del pueblo, llegando algunos a conseguir ciudadanías honoríficas. Tal es el caso del insigne Polígnoto de Tasos que pintó  memorables murales en el templo de los Dióscuros de Atenas, y las decoraciones murales de los pórticos de los Cnidos, en Delfos.

Es precisamente éste, junto con los celebrados pintores Pausias y Arístides, los que utilizaron en sus murales la encáustica en su más alta perfección y dominio, consiguiendo un amplio desarrollo artístico.

La pintura de Polígnoto, por testimonios e sus contemporáneos, era realmente extraordinaria, y no de perspectiva monofocal, sino que, al realizarse como friso, estaba concebida para ser contemplada desde varios puntos de vista.

No obstante, como se ha dicho anteriormente, fue Pausias el verdadero maestro e la encáustica, consiguiendo un pleno dominio sobre esta técnica, que es particular mente lenta y difícil, alcanzando una excelente vivacidad cromática.

Plinio (34) cita también a las mujeres que pintaron a la encáustica: «Timarete, hija de Micón, pintó una Diana que estaba en Éfeso, de estilo muy arcaico; Irene, hija y discípula del pintor Cratino, una niña que está en Eleusis; Calipso, un viejo, y al prestidigitaor  Teodoro; y Alcístenes, el juglar; Aristarete, hija y discípula de Neaco, un Esculapio; Iea de Cícico, que permaneció doncella siempre, un M. Varrón, de joven; también pinto con el pincel y ayudada con punzón, unos retratos de mujeres en marfil, entre los que destaca una vieja en un cuadro de gran tamaño que está en Nápoles, y un autorretrato pintado con un espejo. No hubo mano más rápida para la pintura, y la grandeza de su arte fue tal que por sus precios se pone por delante de los más celebrados artistas de su tiempo, Sópolis y Dionisio, cuyos cuadros llenan las pinacotecas.  

También pintó una tal Olimpia, de la que sólo se recuerda que tuvo como discípulo a Autóbulo» (Timarete, Miconis filia, dianam, quae im tabula Ephesi est antiquissmae picturae; Irene, Cratini pictoris filia et discipula, puellam, quae est Eleusine, Calypso, senem et praestigiatorem Theodorum, Alcisthenem saltatorem,; Aristarete, Nearchi filia et discipula, Aesculapium, Iaia Cycicena perpetua virgo, M. Varronis iuventa Romae et penicillo pinxit et cestro en ebore imagines mulierum maxime et Neapoli anum in grandi tabula suam quoque imaginem ad speculum, nec ullius velocius in picturam manu fuit, artis vero tantum, ut multum maniprestiis antecedere celenerrimos eadem aetate imaginum pictores Sopolym et Dionysium, quoerum tabulae pinacothecas inplent. Pinxit et quaedam Olimpias, de qua  hoc solum memoratur, discupulus eius fuisse Autobulum).

La encaústica continúa triunfando en Roma bajo el reinado de Augusto.

Plinio (35) dice: » No hay que menospreciar a S. Tadio, de la época de Augusto, por ser el primero que introdujo atractiva técnica de la pintura en paredes, pintar villas, pórticos y jardines…». (Non fraudando et S. Tadio divi Augusti aetate, qui primus instituit amoenissimam parietum picturam, villas et porticus ac topicaria opera…).

Notas.-

  1. H. RACKHAM, M. A., Pliny Natural History, Harvard University Press, The Loeb Classical Library. London, 1961, lib. XXXV, V.
  2. H. CROS, Y CH. HENRY, L’ encaustique et les autres procedès de la peinture chez les anciens, Parín, 1884, p. 57.
  3. E. DRIOTON, Y J. VANDIER, Historia de Egipto, ed. Universitaria, Buenos Aires, 1964, cap. VIII, p, 81.
  4. PRISSE D’AVENUES, Histoire de l’ Art égiptien, 1979, p. 291.
  5. H. RACKHAM, M. A., Pliny Natural History, op. cit. XXXV, XXXIX.
  6. Ibidem, XXXV, XXXIX.
  7. Ibidem, XXXV, XXXVII, 17.
  8. V. REQUENO, Saggi sul ristabilimento dell’ antica arte del Greci e Romani Pittori, Venezia, 1784, t. I, pp. 329 ss.
  9. J. BAYET, Literatura latina, Plinio el viejo, ed. Ariel, Barcelona, 1972, pp 386 ss.
  10. M. L. WEST, Carmina Anacreontica, ed. Teubner, Leipzig, 1984, 16 )15, B) v. 5-10; y ed. Baxter, Leipzig, 1793, Od. 28, p.104.
  11. ANTOLOGIE GRECQUE, ed. Belles Lettres, 1961, liv. IV, IX, 9.
  12. FRECHAT ET H. HOBLOT, Seneque, Lettres à Luciclius, ed. Belles Lettres, Perís, 1971, V. èpit. 121, frag. 5.
  13. H. FRÈRE, ET H.S. NOBLOT, Stace. Belles Lettres, París, 1961, liv III,1, 95-96.
  14. H. LE BONNIEC, P. Ovidius Naso, Fastorum Liber Primus, coll. de Textes Latines Commentés, París, 1965, v. 191.
  15. F. MOYA DEL BAÑO, Ovidio, Heroidas, C. S. I. C., Madrid, MCMLXXXVI.               Hypsipypile Iasoni, v. 91.
  16. H. FRÈRE, ET H. S. IZAAC, Stace, Silves, Hercules Sorretinus Pollii felicis, París, 1961, t. I, liv, III, v. 94-96.
  17. H. FRÈRE, ET H. S. IZAAC, Stace Silves, edit Belles Lettres, París, 1961.
  18. H. CROS, Y CH. HENRY, L’ Éncaustique, Libraire de L’Art, París, 1884, p. 5, cita a S. Basilio en su Homilía contra los Sabelianos (p. 805).
  19. DUCANGE, Constantino Dibliotecario, Glosarium meiae et infimae graecitatis. Homilía para los mártires. Lyón, 1688, col 648
  20. DUCANGE, Severo de Alejandría, Homilía para los mártires, Glossarium… Lyon, 1688, col 648.
  21. H. CROS, Y CH. HENRY, op. cit. p. 6 (Boecio: Prefacio a la Aritmética).
  22. V. J. HERRERO LLORENTE, San Nazario. Panegírico a Constantino I, cap. XX, frag. 4, ed. Aquilar, Madrid, 1969.
  23. R. CORNALI, p. Ovidio Nasone, I Fasti, Collezione di Classici Greci e Latini, Torino, 1949, lib. IV, v. 275-276.
  24. W. M. LINDSAY, M. VAL. MARTIALIS, Epigrammata, Oxonii, 1969, lib. IV, XLVII, v. 1-2.
  25. PLUTARCO, Amatorio, ed. Belles Lettres, 1961, t. IX, V.
  26. H. CROS, Y CH. HENRY, op. cit. p. 9, Paulino, carta XXX dirigida a Sulpicio Severo.
  27. DUCANGE, op. cit. Anastasio el Sinaíta, Sermón sobre el sábado, Sínodo VII, acta IV, col. 649.
  28. J. BAJET, op. cit. cap. VIII, p. 286.
  29. H. RACKHAM, M. A., op. cit. XXXV,XXXIX, 121.
  30. Idem, XXXV, XL, 123.
  31. Idem, XXXV, 128-138.
  32. A. CIRICI PELLICER, La Pintura y la Escultura en la Edad Antigua. Pintura del siglo IV sw Zeuxys a Apeles, ed. Amaltea, Baecelona, 1949, p. 116.
  33. Idem, p. 162.
  34. H. RACKHAM, M. A., op. cit., XXXV, XL, 147-148.
  35. H. RACKHAM, M. A., Plinio, Naturales Historiae, edición crítica nos muestra la versión más acertada sobre el nombre correcto del pintor Tadio, quien en las copias latinas medievales, en general, figura con el nombre de Ludio Romano. Aquí se ha elegido la lectio difficilior que se cita en este autor, XXXV, XXXVII,16  La misma observación y crítica cabe plantearse con el nombre de «Iea» de Cícico. Los textos medievales nos ofrecen una forma corrupta «Lala» que ha sido reconstruida por este mismo autor en M. H. XL, 147-148. El texto utilizado es de la Editorial Loeb, Laipzig, 1892.

 

 

 

LOS MÉTODOS EN LA PINTURA ENCÁUSTICA

 

De los escasos testimonios legados por la antigüedad Clásica, ninguno nos llegó de un verdadero artista, circunstancia que no facilita el completo entendimiento de lo que nos transmiten. teniendo, por consiguiente, la ineludible necesidad de interpretar estos textos, con el riesgo de dar una interpretación no ajustada a los hechos que ocurrieron.                                                                                    Los textos más reveladores sobre los procedimientos usados por los antiguos se encuentran en la «Historia Natural» de Plinio, quien se limitó, tras la consulta de más de dos mil volúmenes pertenecientes a otros escritores, a hacer una compilación de todas ellas. En el campo de las artes, Plinio toma como autores más importantes a:

  1. Extranjeros: Jenócrates de Sición, Duris de Samos y Antígono de Caristo.
  2. Latinos: Licinio Muciano, Pasiteles de Nápoles y Varrón.

De Jenócrates de Sición toma todo lo relativo a estatuaria y pintura, reflejado en los libros XXXIV y XXXV; y permite reconstruir parcialmente las obras y todas de pintores y escultores. De Duris de Samos y Antígono de Caristo, toma anécdotas biográficas y leyenda atribuidas a diversos artistas y a sus obras; de Licinio Muciano, datos sobre obras de arte y artistas de Asia Menor; de Pasiteles de Nápoles, la estructuración del contenido, orden alfabético y calidad en la obra de la estatuaria y pintura. En cuanto a Varrón, su obra fue conocida y utilizada por Plinio con mucha profusión.              Se sabe que algunos de los autores citados en los índices la de Historia Natural, solo tenían referencia a partir de las obras de Varrón. Además de éstos, también toma notas de Valerio Antias, Cornelio Nepote y Anio Fetial.                                                                                                                                                 Son conocidas las anécdotas que Plinio reproduce con entusiasmo sobre los cuadros que representan naturalezas muertas tan reales que engañaban a los animales e incluso a algún pintor, como Parrasio. El texto más revelador se encuentra en el t. IX, XXXV, 41, siendo fundamental para todos los estudios sobre la encáustica. Su contenido es como sigue:

«Encausto pingendi duo fuere antiquitus genera: cera et in ebore cestro, id est   vericulo, donec classes pingi coepere; hoc tertium accesit resolutis igni ceris penicillo utendi, quae pictura navibus nec sole nec sale ventisve corrumpitur» (1).

Hay varias traducciones de las que destacamos sus respectivos aspectos positivos y negativos:

Traducción de María Esperanza Torrego (2): « Hubo dos maneras de pintar a la encáustica en la antigüedad; se pintaba con cera sobre marfil con ayuda de un cestro, es decir, de un punzoncito, hasta que se empezaron a decorar las flotas de guerra; entonces se añadió un tercer procedimiento, que consistía en utilizar el pincel después de haber disuelto la cera en el fuego. Este tipo de pintura sobre las naves no se estropeaba ni con el sol, no con el viento ni con la sal».

Traducción de Cros y Henry (3): «Antiguamente eran los métodos de pintar a la encáustica. Uno con cera, y el otro sobre marfil, valiéndose de un cestro, es decir, un verículo. Se añadió posteriormente un tercer método, en el cual se disolvían las cera con fuego y se aplicaban con el pincel, pintura que en los barcos no se alteraba por la acción del sol, ni por el agua salada, ni por la de los vientos».

Traducción de Jerónimo de la Huerta (4): «Es cosa cierta aver havido antiguamente dos diferencias de pintura, encáustica, con cera, y en marfil con cestro, este es buril caliente con fuego, hasta que començáron a pintarse las naos. Iuntose este tercer modo de pintar, derretiendo las ceras al fuego. usar del pincel, la cual pintura en las naos, no se borra, ni se deslustra con el sol, ni con la sal ni vientos».

Traducción e interpretación comentada por Oliver Rubio (5): «Antiguamente hubo dos modos diferentes de pintar con la técnica de la encáustica: con cera y en marfil. entendemos que los dos métodos usan un aglutinante más o menos común, a base de cera, pero con distinta aplicación. El primero, que no se menciona, es sobre un soporte de tabla, y se pinta con pintura desde muy pastosa a fluida. El segundo método, se realiza sobre un soporte de marfíl; en ambos se distribuye la pintura con el pincel, cestrum y rabidium, se fijaba con el cauterium o aproximando el rabidium caliente sobre el color. Estos dos métodos se utilizaban hasta que comenzó a aplicarse un tercero, éste provenía del sistema de pintar los navíos y consistía en derretir la cera con calor y saponificarla. Esta pintura se aplicaba y distribuía con el pincel; se fijaba igualmente con el cauterium o calor de llama o de ascuas. Esta técnica es tan consistente que en las naves la pintura no se borra ni degrada con la acción del sol, la sal o los vientos.  Este texto se presenta bastante confuso, pues cada interpretación dice cosas distintas según sea lo que se pretende buscar. Lo más confuso es la parte referente al tercer método, y lo antecedente sobre el primero y el segundo, aunque no se indica el proceso de la elaboración del aglutinante (seguramente por ignorarlo), se puede entrever éste con ayuda de otros textos y comentarios referentes al tema. Hace Plinio una larga lista de pintores que han utilizado la encáustica, nos refiere las obras realizadas y que él conoce por lectura o porque las ha visto. La única distinción que hace de técnicas es la «pintura al pincel» o al «cestrum». A continuación veremos un fragmento donde se menciona a una pintora que ejecuta los tres métodos de pintura, dice: «Lala» Zizena que fue doncella toda su vida siendo mozo Marco Varrón, pintó también en Roma con pincel (3er método) y con el cestro en marfil (2do método) principalmente figuras de mujeres y en una tabla grande (1er método) pintó a un napolitano y retrató su misma imagen mirándola a un espejo, no hubo mano más ligera con la pintura que la suya».

Vemos como Plinio establece dos formas bien diferenciadas. Por un lado, dos de ellos estaban reservados a los artistas con espátula, bien sobre una superficie de madera, que podría estar encerada previamente o no, o también sobre marfil. Por otro,  la encáustica de los barcos realizada con el pincel. Imaginamos que en las dos primera formas se empleaban las ceras en caliente con el cestrum, aunque no se puede eliminar la posibilidad del uso del pincel en este primer método, al menos para mezclar los tonos y matices en la pasta caliente, y trasladarlos posteriormente a la tabla, sirviéndose después del cestrum para ir fundiendo las tintas que el pincel no había podido realizar.    En el segundo método el trazo inciso en el marfil delineaba la forma y se incrustaba después con colores a la cera, el claroscuro se rasgaba finamente, como después se ve en una cajita del British Museum (7). Y en el tercer método, con el pincel, pensamos que aquí entrarían a formar parte los aceites volátiles y los álcalis. Sobre cada uno de estos métodos vamos a hacer un análisis detallado tras la consulta de los textos, desglosándolo de la forma descrita a continuación.

 

ENCÁUSTICA EN CALIENTE

Los exámenes que hemos realizado sobre las pinturas e instrumentos, cercándonos a los textos, permiten formular la restitución de la encáustica en caliente o primer método de los relatados por Plinio, y que algunos autores dan como único verdadero: «La verdadera encáustica, esto es, la aplicada en caliente» (8). Consistía, según parece, en formar con la cera blanda y resina una pasta que era mezclada en caliente con los pigmentos. Éstos se conservaban en forma de bastones o panecillos en sus cubiletes metálicos dentro de una caja.

ENCÁUSTICA SOBRE TABLA

Para usar estos panecillos se fundían al fuego sobre una paleta metálica, con un mango que permitiera retirarlo sin quemarse. Los tonos son aplicados sobre la tabla por medio del pincel, pero, como la cera se solidificaba rápidamente, el trabajo hasta aquí es duro y sin unión. Es entonces cuando tenía lugar la «καυςις», con los hierros calientes, enrojecidos a veces, unían los tonos entre sí, e introducían los tonos intermedios o matices, y se terminaba con el modelado de la figura.                  Cada artista, según sus condiciones, se preparaba sus instrumentos, como hacen los escultores de nuestros días, siguiendo su mano y su fantasía personal, como también ocurre con los pintores, pues unos prefieren los pinceles planos o redondos, mientras que otros aplican los colores mediante la espátula.«Esta técnica, que aporta a la pintura claridad, estabilidad y brillantez, puede utilizar todos los colores, incluso aquellos que son tenidos por frágiles, como os vegetales, ya que la cera parece protegerlos» (9).

También se presta a todas las magias del color y a todas las delicadezas del modelado, como se aprecia en las obras estudiadas, y que sobre tablas realizaban los egipcios para colocarlos sobre las momias. De ellas se han encontrado gran cantidad en el Fayún, y que se verán en el apartado «Descubrimientos Arqueológicos». En ellas se aprecia a qué perfección se podía llegar con este procedimiento de la mano de un gran artista.                                                                                      También notamos que los pintores que practicaban este género de encáustica, empleaban para firmar los cuadros la fórmula: «Un tal ha quemado», en lugar de «Un tal ha pintado».                                Nada nos muestra  mejor que esta sustitución, la importancia que ellos daban a la «καυςις».                  Los hierros que servían a esta técnica y para su última etapa, llevaban el nombre genérico de «καυτερες». Tenían diferentes formas y su duración varía según el tiempo y la práctica personal de cada artista. Su origen y formas. Anteriormente hemos dicho que la cera se fundía y se transportaba con el pincel, cosa que contradice en cierto modo a la afirmaciones de Plinio en lo referente a que sólo se empleaba el pincel en el tercer método.  Plinio, en otro pasaje, por ejemplo, cuando enumera pintores célebres, distingue dos grupos:los que pintan a pincel, y los que lo hacen con espátula: «Se dice también que Pánfilo, maestro de Apeles, no sólo había pintado a la encáustica, sino que, además, había enseñado a Pausias el Sicionio, el primero que se hizo famoso en este género. Éste fue hijo de Brietes y, en un principio, discípulo del mismo. Éste también con pincel pintó los muros de Tespias a propósito de una restauración de las obras realizadas antes por Polignoto». (Pamphilus quoque, Apellis praeceptor, non pinxisse solum encausta, sed etiam docuisse traditur Pausiam Sicyonium, primum in hoc genere nobilem, Bryetis filius hic eiusdemque primo discipulus, pinxit et ipse benicillo parietes Thespiis cum reficerentur quondam a Polignoto picti…) (10).   La exclusión del pincel en este primer método, creemos que no se debe considerar como absoluto. Todo parece indicar que el pincel debió ser empleado tanto en la encáustica del primer método como en os otros posteriores, al menos como instrumento preparatorio o complementario, aunque reconocemos que también lo podían hacer sólo con el «Cestrum».                                                                  En cuanto al empleo de resinas mezcladas con cera, para apoyarle la consistencia necesaria, tenemos un párrafo de la «Antología Griega» (11) en el que se aprecia su empleo, perfumadas en particular con incienso, y dice: «¿Quién ha gratificado con incienso perfumado a este amor armado de flechas que no respetó ni al mismo Júpiter?He aquí, pues, situado por blanco de Vulcano, lo que no se debe ver, sino consumido por el fuego». Texto original griego:      A55 Scan

Respecto a la necesidad de la unión de la cera con la resina, Paillot de Montabert (12) señala con exactitud al comentar los versos de Virgilio diciendo: «La pared primero, se hacen unir con cera varios tubos de caña. No debía ser cera sola, dice Paillot, sino también resinas; de otro modo, la emsambladira o unión no podía solidificar». 

 

ENCÁUSTICA SOBRE MARFIL

Este segundo género se practicaba sobre marfil, con cestro, que es un hieroo puntiagudo, especie de buril: » in ebore cestro, id est, vericulo» (13).

Parece ser que este género sería usado para pequeñas obras en miniatura y muy delicadas, como lo prueba el hecho referido por Plinio sobre los pintores que trabajaban en marfil, cuando cita a Iea de Cícico y a otras que fueron excelentes en pintura en miniatura.

Lo que no se sabe con exactitud es de qué forma se practicaba la adustión para poder contarla entre los del encuasto. sobre este aspecto ignoramos el modo y tiempo de aplicar el fuego.

Harduino (14) dice: «El otro modo de pintar a la encuáustica fue el siguiente, sin que haya entre todos los escritores uno que contradiga. Con el estilo o buril hecho ascua señalaban las líneas en el marfil y en los cuernos, y con ellos representaban las figuras que querían. Y así dibujaban primero en el marfil lo que habían de pintar; después para dejar las luces y las sombras donde convenía, se valían para los claros de la blancura del marfil, pero el tono y la sombra, no se daba con la cera, sino con un color común y único». (Et in ebore altera haec ratio encausti sic se habuit nullo scriptorum omnium refragante. Stilo ferreo igne candefacto inurebant ebori, cornibusque lineas, quibus quas vellent imagines exprimebant. Itaque quod pingendum erat, graphice primum in ebore adumbrabant: deinde servata ratione luminum, et umbrarum, eboris candore ad lumina utebantur; Tonum vero, et umbram non iam amplius cera, ut in priore genere, sed vulgari calore, ac simplici).

Refiriéndose al pasaje de Plinio en el que habla del tipo de marfil y la forma de incidir en él, algunos autores lo han interpretado de una forma o de otra. Así, Requeno (15) lo ha hecho de la siguiente manera: «Primeramente de preparaban las hojas o láminas de marfil antiguo, que bermejease por la vejez en lo extremo, según la expresión de los poetas y de las Sagrada Escritura, que dice: rubicundiores ebore antiquo, o sea, más claro que el marfil antiguo), se tenía la superficie de éstas con un color encarnado, amarillo u otro color a criterio del autor. Luego con el punzón o estilo de modo que pudiese hacer rayas o surcos en el marfil; delicadamente punteado se dibujaban los contornos de las figuras y después de bien acabadas, se raía con la espátula del mismo buril la superficie para descubrir los claros; hasta aquí el estilo se debía de manejar frío, para después calentarlo y hacer con él las sombras en negro teñidas por el fuego».

La versión original dice así: «Preparavansi lamette d’antico aborio,il cuale per la veccgiajaroffeggiaffe al di fuori, secondo le spressioni de poeti, e della Santa Scrittura, che dice, -rubicundiores ebore antiquo- o pure delle lámina di duro, e liscio legno con artificio tintingevasi la superficie col rosso, col giallo, o con altro colore a gusto dell’ artifice. Poi collo stiletto fatto in maniera, che potesse rigare, e scavare l’avorio tesso delicatamente, punteggiando, delinavanfi i contorni delle figure; i cuali ben terminati, raschiabasi colla spatolina del madesimo steletto la superficie per iscorprire i chiari: fin cui lo stiletto doveva adoperarsi freddo; onde, scaldandolo dopo, potessero farsi l’ombre; giacche lo stiletto ben infocato abbruciando l’avorio,o il legno, tinge necessariamente d’un nero corrispondente alla materia le abbruftolite parti».

En esta forma de interpretar a Plinio, estamos de acuerdo con los reparos que le pone Pedro García de la Huerta (16), quien sobre ello comenta: «¿Para qué fin buscar tablitas de marfil que bermejee o amarillee por la vejez? No es el rojo del marfil antiguo un color propio para formar con él los claros, especialmente de las primeras luces; y aún el amarillo, si no es muy claro, apenas es bueno, sino para los claros de las figuras…El color blanco es el natural de aquel hueso y no el rojo…Si se tiñe la superficie de tales láminas de encarnado, ¿qué claros se pueden esperar de un hueso también rojo por la vejez? Y ¿cómo puede resaltar un oscuro junto a otro oscuro?».  Luego, más adelante, al referirse al tostado con el buril, dice: «Tampoco sé dónde conste que el estilo o el buril se hubiese de manejar caliente y tanto que se pueda quemar y tostar los surcos que hacía en el marfil, de suerte que hubiese de teñir necesariamente de un negro correspondiente las partes tostadas». Comenta más adelante: «Aunque de hecho la experiencia con el cestro ardiendo sobre el marfil, no he hallado ninguna mayor facilidad en rayarlo, ni dejaba señal alguna de tostado».

Haciendo alusión a los pintores que realizaron su obra sobre marfil, Plinio (17) comenta: «Iea de Cícico, que vivió siempre soltera, siendo aún mancebo Marco Varrón, pintó en Roma con el pincel, y en marfil con el cestro, por lo común imágenes de mujeres». (Iaia Cycizena, perpetuo virgo, Marci Varronis iuventa, Romae et penicillo pinxit, et cestro in ebore, imagines mulierum).

Por lo que se aprecia, también esta pintora realizó obras con el pincel sobre tabla u otro material, además de estas miniaturas sobre marfil.

Este método tiene mucha analogía con el grabado sobre metal y también con el método llamado «esgrafiado», consistente en cubrir una superficie con tierra oscura; después sobre ella se deposita una segunda capa de blanco, consiguiéndose al rascar, que aparezcan en oscuro los trazos realizados con el punzón, como si se tratara de un lápiz.

ENACÁUSTICA A PINCEL 

Para este proceso es necesario transformar la cera en una substancia maleable con el pincel, sin el peligro de su solidificación, como ocurría con el primer y segundo método. Para conseguir la maleabilidad de la cera, Plinio dice: «Resolutis igni ceris, penicillo utendi», o sea, resolver la cera, cambiarla de estado, que no es disolver con el fuego. Por tanto aquí entrarían otras substancias distintas al empleo del fuego.

Parece ser que se quemaban las pinturas, una vez terminadas o durante su ejecución. El fin de este encausto o adustión era unir los colores entre sí, y éstos con el soporte, dándole mayor luminosidad y durabilidad.

Se pintaba con el pincel a diferencia de los modos anteriores.La cera hacía el mismo cuerpo con los colores que hoy hacen los distintos aceites.

Se pintaba con ceras frías y después se aplicaba el encausto para su fijación, pero…¿ qué substancias intervenían para mantener la cera en todo momento líquida con el fin de ser mezclada con los pigmentos y empleada con el pincel?

Pensamos que, al menos, hay dos tipos de substancias que permiten «mantener» la cera líquida. Una es la utilización de sales o bases alcalinas (sosa o potasa), con lo que se consigue «despojar» la cera de las substancias grasas, es decir, hacerlas solubles en el agua. El otro tipo nos lleva a la utilización de «aceites volátiles» en los que la cera se disuelve y así facilita la mezcla con los pigmentos y colorantes, y permite su aplicación con pincel, utilizando como diluyente el mismo aceite volátil.

El empleo de este modo en la antigüedad nos lo relatan los textos siguientes:

Dioscórides (19): » Unos dicen que la zopissa es una resina con cera arrancada de las naves, llamada por algunos barniz, que es disolvente al mojarse en el agua del mar; otros la llaman resina de pino por lo mismo».

En su versión griega original dice:

A61 Scan

En texto latino dice: «Zopissam aliqui aiunt derasam navibus resinam cum cera, quam alii Apochyma appellant. Ea dissipandi naturam habet: quoniam marino sale macerata sit. Alii pineam resinam hoc nomine vocaverunt».

Plinio (20) dice: «Cuando la cera es atacada por las sales del mar, se denomina Zopissa». (Zopissam eradi navibus diximus cera marino sale nacerata).

Eusebio (21) nos relata:» En cuadro colgado ante el vestíbulo del palacio, quiso que se pintara a cualquier enemigo, con cera fundida al fuego y que se pusiera a la vista de todos». (In sublime quadam tabula ante vestinulum Palatii posita…hostem humani generis cera igni resoluta depingi, proponique omnibus voluit).

Esta cera fundida al fuego era transformada por medio de la adición de una substancia alcalina. Plinio habla de la resolución de la cera por medio de la sosa.

Quinto Sereno Samonico (22), en el siglo II a. de C., habla de la lejía de cenizas como disolvente de la cera: «Entonces una lejía de cenizas disuelve las ceras». (Tunc laxiva cinis ceras disoluit).

La acción de un álcali sobre la cera la transforma en una substancia jabonosa, soluble en agua y permanentemente estable todo el tiempo, manteniendo las características de la cera como materia pictórica.

En el siguiente fragmento de Plinio queda claro que se empleaba el pincel en este modo, así como la formación de espuma en este jabón de cera. En el relato que hace de la tabla «Jaliso» de Protógenes, dice: «En ella hay un perro ejecutado de un modo curioso, porque se lo debemos por partes iguales al pintor y al azar. El pintor consideraba que no acababa de representar la espuma del animal jadeante cuando todas las demás partes de cuadro le satisfacían, cosa harto difícil. Pero le disgustaba su propia perfección: no era capaz de atenuarla y al mismo tiempo le parecía excesiva y muy distante de lo real y la espuma se veía que estaba pintada, que no salía de la boca del perro. Con el espíritu atormentado y desasosegado porque en aquella pintura quería lo real, no lo verosímil, a menudo corregía, cambiaba de pincel sin lograr en modo alguno resultados satisfactorios. Por último, furibundo con su arte, porque era demasiado perceptible, tiró una esponja a la parte del cuadro que le disgustaba. Y aquella esponja puso los colores que el pintor había eliminado de la manera en que él había deseado con tanto empeño, logrando así, al azar en el cuadro, el efecto de  la naturaleza.». (Est in ea canis mirefactus, ut quem pariter ars et casus pinxerit. Non iudicabat se in eo exprimere spumam anhelantis, cum in reliqua omni, quod difficillimum erat, sibi ipse satifecisset. Displicebat autem ars ipsa: nec minui poterat et videbatur nimia ac longius a veritate discedere, spumaque pingi, non ex ore nasci. Anxio animi cruciatu, cum in pictura verum esse, non verisimile vellet, absterserat saepius mutaveratque penicillum, nullo modo sibi adprobans. Postremo iratus arti, quod intellegeretur, spongeam inpegit. Inviso loco tabulae, et illa reposuit oblatos colores qualiter cura optaverat, fecitque in pictura fortuna naturam).

Paul Girard (24) cita el mismo relato de Plinio para demostrar que este cuadro estaba pintado al temple.

Se pueden citar pasaje de Plinio para abunda sobre la existencia de la cera saponificada en la antigüedad.

De estos pasajes de Plinio puede deducirse que la encáustica estaba en todo momento lista para su empleo, que se pintaba con el pincel, siendo de fácil manejo y que su secado era rápido.

A propósito podemos citar el pasaje de Plinio que habla sobre la tabla pintada por Protógenes y Apeles. Dicho pasaje demuestra que se pintaba con el pincel sin preparación previa, es decir, sin usar el calor, pero no se puede afirmar que tal procedimiento fuese temple de cera saponificada o, por el contrario, cera disuelta en un aceite volátil, circunstancia que facilita su empleo inmediato, como así ocurrió. Por lo tanto, vamos a citarlo a propósito de cualquiera de los dos métodos en frío y usados con pincel.

Dice Plinio: (25) «Sabida cosa es la que sucedió entre los pintores: Protógenes y éste. El primero vivía en Rodas, y como Apeles navegase allí deseoso de conocer sus obras, porque sólo lo conocía por fama, fue a su taller y estudio. Protógenes estaba ausente, pero había una tabla muy grande preparada para pintar en ella, y junto a ella una vieja que la guardaba. Ésta díjole que el pintor estaba fuera, y preguntó quien diría que le había buscado cuando volviese. Dijo Apeles: por quién hizo esto. Y tomando un pincel tiró una línea de color con grandísima sutileza por la tabla. De vuelta Protógenes, explicole la vieja lo que había pasado. Dicen que el artista considerando la belleza de la línea intuyó que Apeles le había visitado, porque otro no podía hacer una obra tan perfecta. Y tomando otro color echó otra línea más delgada sobre aquella misma, y yéndose de casa mandó que si aquel hombre volviese se la enseñase y le dijese que aquel era a quien buscaba. Apeles tornó avergonzado de ser vencido, con otro tercer color hendió las líneas, no dejando lugar alguno a mayor sutileza. Vencido Protógenes y confesándose vencido caminó volando al puerto buscando al huésped. Y gustaron de que aquella tabla quedase a los venideros para admiración de todos y principalmente de los artífices.

Es cierto haberse consumido esta tabla con el primer incendio de la casa de César en el Palacio. Yo lo había visto antes (dice Plinio) con gran deseo y en tan espaciosa anchura no había otra cosa más que aquellas líneas que huyen de la vista. Y entre otras excelentes obras de muchos artífices parecía cosa vacía, y por tanto atraía hacia ella los ojos y era más notable que todas las demás obras». (Scitum inter Protogenem et eum quod accidit. Ille Rhodi vivebat, quo cum Apelles adnavegavisset, avidus cognoscendi opera eius fama tantum cogniti, continuo officicinam petiit. Aberat ipse, sed tabulam amplae magnitudinis in machina aptatam una custodiebat anus. Haec foris esset Protogenem respondit interrogavitque, a quo quaesitum diceret. «Ab hoc», inquit Apelles adreptoque penicillo lineam ex colore duxit summae tenuitatis per tabulam. Et reverso Protogeni quae gesta erant anus indicavit. Ferunt artificem protinus contemplatum subtilitate dixisse Apellem venisse, non cadere in alium tam absolutum opus; ipsum alio colore tenuiorem lineam in ipsa illa duxisse abeuntemque praecepisse, si redisset ille, ostenderet adiceretque hunc esse quem quaereret. Atque ita evenit. Revertit enim Apelles et vinci erubescens tertio colore lineas secuit nullum relinquens ampius subtilitati locum. At Protogenes victum se donfessus in portum devolavit hospitem quaerens, placuitque sic eam tabulam posteris tradi omnium quidem, sed artificum praecipuo miraculo. Consumptam esse priore incendio Caesaris dumus in Palatio audio, spectatam nobis ante, spatiose nihil aliud continentem  quam lineas visum effugientes, inter egregia multorum opera inani similem in eo ipso allicientem omnique opere nobiliorem).

 

CERA DISUELTA EN ACEITES VOLÁTILES

Por los textos clásicos conocemos cómo los pintores antiguos tenían varios medios para disolver la cera y emplearla en frío con pincel. Uno de estos medios disolventes eran los aceites y esencias volátiles.

Sobre ellos nos dice Prisse d’Avenues (26): » Los egipcios en los trabajos portátiles adicionaban cera a los colores que disolvían con aceites; también utilizaban cera y diversos barnices para proteger la pintura, e hicieron uso de diferentes resinas disueltas en óleos fijos y volátiles».

Sobre los aceites, Plinio dice: «Todas las resinas son disueltas por aceites». (Resina omnis dissolvitur oleo).

Plinio conocía la existencia de los aceites que se relatan a continuación: «No había entonces  aceite artificial, y por ello pienso que Catón no dijera nada al respecto. Se tienen varias clases, y en primer lugar hablaremos de las procedentes de árboles, y, ante todo, del olivo salvaje. Su aceite es fino y mucho más ácido que el de olivar y sólo se usa en la preparación de medicamentos. A este aceite se asemeja bastante el del olivo enano, ciado en roquedales, que no sobrepasa un palmo de tamaño, con hojas y bayas de olivo salvaje.

A continuación tenemos el aceite de cico, árbol abundante en Egipto, (se denomina también crotón, sibi y sésamo silvestre), en esta región y poco después también en España, alcanza rápidamente la altura de un olivo, con tallo de férula, hoja de viña, frutos con racimos esbeltos y pálidos. Nosotros lo llamamos ricino, por la semejanza de su grano. Éste se hace hervir en agua y se retira el aceite que rebosa encima flotando. Pero en Egipto donde abunda éste, se exprime el grano sin emplear fuego o agua salpicándolo con sal. Este aceite es mal condimento para los alimentos y da una luz pobre en las lucernas.

El aceite de almendras, que algunos llaman neopo, se elabora de almendras amargas secas, apiladas y reducidas a pasta que se rocía con agua apilándose de nuevo y prensadas. Se hace también aceite de laurel añadiendo aceite de olivas maduras, haciéndolo algunos con sólo sus bayas, otros con sólo sus hojas, y algunos con sus hojas y la piel de la bayas, y añadiéndole también styrax y otros aromas. El mejor laurel para éste es el silvestre, de hoja alargada y baya negra. el aceite de mirto negro se le asemeja, y el de hoja alargada es también el mejor. Se trituran las bayas después de haberlas rociado con agua caliente, y después se le hace hervir. Otros hacen hervir las hojas más tiernas en aceite y las exprimen, otros las echan en aceite y las cuecen primero al sol. Se sigue el mismo proceso para el mirto cultivado, pero se prefiere el mirto silvestre a la baya más delgada, que algunos llaman oxymirsine, otros chamaemyrsine, unos acoron por su semejanza; es en efecto bajo y frondoso.

Se hace también aceite de cedrá, de ciprés, de nueces (o con el nombre de caryinum),de «Manzanas», de «cedro»(o de nombre pisselaecon) de torvisco, en cuanto a los aceites de alheña y de nueces de moringa, hemos hablado e su preparación en los capítulos de perfumes. Se dice que los indios extraen aceite de las castañas del arroz, y los ictiófagos, de los pescados. La carestía de aceite para el alumbrado obliga a conseguirlo del glomérulo de plátano, macerado en agua salada. Se extrae aceite también de oenante (se ha hablado de él a propósito de los perfumes). Para el gleucino, se cuece mosto (en aceite) a fuego lento; otros, sin calentar, rodean (el vaso) de orujo de uvas colgadas durante 21 días, removiéndolo dos veces al día. Otros mezclan con el aceite no sólo la mejorana sino aún perfumes muy valiosos, de la misma manera como se perfuman los gimnastas, pero con uno de bajo precio. Se hace aceite con los astrágalos, con la caña olorosa, con el árbol del bálsamo, con lirio, con cardomomo, meliloto, espliego céltico, opopánax, mejorana, el gran helenio, raíz de cinamomo, todas estas plantas se maceran con su jugo en aceite y se exprimen. Así se hace también el rhodinum con rosas, e igualmente (aceite) con el beleño, los lupinos y narcisos. Esto se hace mucho en Egipto con semilla de rábano silvestre, o con una hierba forrajera llamada chortinon, e igualmente con sésamo y ortiga, cuyo aceite se llama cnecimun. Incluso aún se hace de lirio por medio de maceración al aire libre y exposición al sol, a la luna y a la intemperie. con Hierbas indígenas se compone entre Capadocia y Galacia un aceite llamado celgiticum, excelente para los tendones y nervios, tal como ocurre en Italia con los iguvinos. Con la pez se hace un aceite llamado pissinum, extendiendo bajo el vapor vellones que se exprimen después. La mas estimada es la pez del Abruzo, muy graso y resinoso;su aceite es fuerte, El llamado elaeomedi se produce espontáneamente en las costas de Siria. Es una substancia segregada por los árboles, grasa, más espesa que la miel, más fina que la resina, de sabor dulce y empleado en medicina. Este viejo aceite es empleado en la cura de enfermedades y se le cree apto para conservar el marfil de la caries; como ejemplo hay una estatua de Saturno en Roma, llena por dentro de aceite». (Non erat tum ficticium oleum. ideoque arbitror de eo nihil a Catone dictum. Nunc eius genera plura, primumque persequemur ea quae ex arboribus fiunt, et inter illas ante omnes ex oleastro. Tenue id multoque amarius quam olease et tantum ad medicamenta utile. Simillimum huic est ex chamelaea, frutice saxoso, non altiore palmo, folis oleastri bacisque.

Proximum fit ex cici, arbore in Aegypto copiosa (alii crotonem, alii sibi, alii sesamon silvestre eam appellant), ibique, non pridem et in Hispania, repente prouenit, altitudine olease, caule ferulaceo, folio uitium, semine uuarum, gracilium pallidarumque. Nostri eam ricinum uocant a similitudine seminis. Coquitur id in aqua, innatansque olleum tollitur. At in Aegypto, ubi abundat, sine igni et aqua sale adspersum exprimitur, cibis foedum, lucernis exile. 

Amygdalinum, quod alii neopum uocant, ex amaris nucibus arefactis et in offam contusis adspersam aqua iterumque tusis exprimitur. Fit et lauru admixto drupparum oleo, quidamque e bacis exprimunt tantum, aliis foliis modo, aliqui folio e cortice bacarum, nec non styracem addunt aliosque odores. Optima laurus ad id latifolia, silvestris, nigris bacis. Simile est e myrto nigra, et haec latifolia melior. Tunduntur bacae adspersae calida aqua, mox decoquuntur. Alii foliorum mollissima decoquunt in ole et exprimunt, alii deiecta ea in oleum prius sole maturant. Eadem ratio et in satiua myrto, sed praefertur siluestris minore semine, quam quidam oxymyrsinem uocant, aliqui acoron a simitudine; est enim brevis fruticosa.

Fit et e citro cupresso, nicibus iuglandibus quod carynum uocant, malis, cedro quod pisselaeon, e grano quoque Cnidio purgato semine e tunso, item lentisco. Nam cyprinum et e glande Aegyptia ut fieret odorum causa dictum est. Indi e castaneis ac sesima atque oryza facere dicuntur, ichthyofagi e piscibus. 

Inopia cogit aliquando luminum causa et e platini bacis oenanthe dictum est in unguentis. Gleucino mustum incoquitur XXI bis singulis permixtum, consumiturque mustum oleo. Aliqui non sampsuchum tantum admiscent, sed etiam pretiosiora odoramenta, ut in gymnasiis quoque conditur odoribus, sed uilissimis. Fit ex aspalatho, calamo, balsamo, iri, cardamomo, meliloto, nardo, gallico, panace, helenio cinamomi redice, omnium sicis in oleo maceratis expressisque. Sic et rhodinum e rosis, iuncinum e iunco, quod e rosaceo simillimum, item hyoscyamo et lupinis narcisso. Plurimum autem in Aegypto e raphani semine aut gramine herba quod chortinon uocant, item e sesima et urtica quod cnecinum appellant. E lilio et alibi fit sub diu sole, luna, pruina maceratum. Suis herbis componunt inter Cappadociam et Galatiam quod Selgiticum uocant, neruis admodum utile, sicut in Italia Iguuini. E pice fit quod pissinum appellant, cum coquitur, uelleribus supra halitum eius expansis atque ita expressis. Probatum maxime e Brutia; est enim pinguissima et resinosissima. Color oleo fuluus. Sponte nascitur in Syriae maritimis quod elaeomeli uocant; manat ex arboribus pingue, crassius melle, resina tenuius, sapore dulci, et hoc medicis. Veteri quoque oleo usus est ad quaedam genera morborum existimaturque et ebori uindicando a carie utile esse; certe simulacrum Saturni Romae intus oleo repletum est) (28).

El aceite llamado «pissine» parece ser un tipo volátil análogo a la esencia de trementina.

Dioscórides, que trata el tema de resinas u aceites con más detalle, refleja esta misma preparación de la pez de Brutia en el capítulo XCV de su primer libro.

Plinio dice refiriéndose a la nafta: «…A los ojos de cualquier autor, es una especie de asfalto, pero de este modo eminentemente inflamable, acerca de la naturaleza del fuego, no ofrece ninguna especie de utilidad». (Sunt qui et naphtam…bituminis generibus adscribunt, verum eius ardens natura et ignium cognata procul ab omni usa abest) (29).                                                                      Ellos conocían, pues,  la disolución de la cera en nafta, y a ésta, sin duda, de los tiempos más remotos. La práctica de la καυςις que hemos visto en el apartado de la pintura mural, prueba cómo conocían la propiedad que el aceite tiene para ablandar y extender la cera.

Notas bibliográficas.-

  1. Confer H. RACKHAM, M. A., Pliny Natural History, Harward Iniversity Press. The Loeb Classical Library. London, 1961,t. IX, lib. XXXV, 4.1.
  2. Mª E TORREGO, Plinio el viejo, Textos de Historia del Arte, ed. Antonio Machado, 1987, traducción del frag. 41 del libro XXXV.
  3. H. CROS Y CH. HERNRY, l’encaustique et les autres procedès de la peinture chez les anciens. París, 1884, p. 11,  traducción del texto de la nota 1.
  4. J. DE LA HUERTA, Plinio el viejo, Historia Naturalis, Universidad Literaria, 1624, p. 652, traducción sobre el mismo texto de la nota 1.
  5. Nombre corrupto. El correcto es Iea de Cícico. Confer nota 35, cap. II.
  6. D. OLIVER RUBIO, traducción comentada sobre el mismo texto de la nota 1. (Tesis Doctoral), Los aglutinantes densos para la pintura artística, Valencia 1989, pp. 19-20.
  7. Mª BAZZI, Enciclopedia de la técnica pictóricas, ed. Noguer, Barcelona, 1965, cap. 13, p. 232.
  8. Idem. p 232.
  9. Idem, p. 232.
  10. H. RACKHAM, M. A., op, cit. t. IX, lib. XXXV, XL, 123.
  11. ANTOLOGIE GRECQUE, ed. Hachette, París, 1863, liv. I, Lire XXVII, épg. 4; J. ANDRÉ, Pline l’Ancien, Histoire Naturelle, ed. Belles Lettres, París, 1860, XV, VII; idem, XXI, XLIX; Idem, liv. XIV, XXV, 122-123.
  12. P. DE MANTABERT, Histoire de la Peinture, París, 1829, p. 137.
  13. H. RACKHAM, M. A. op, cit. t. IX, XXXV, XLI, 149.
  14. Harduino parafrasea a Plinio en su lib. XXXV, según P. GARCÍA DE LA HUERTA, Comentarios de la pintura encáustica del pincel, Imprenta Real, Madrid, 1795, p. 52, not. 1.
  15. V. REQUENO, Saggi sul ristabilimento dell’antica arte dei Greci e Romani Pittori, Venezia, 1784, cap. XVI, pp. 198-199.
  16. P. GARCÍA DE LA HUERTA, op. cit. cap. VI, pp. 54-55.
  17. H. RACKHAM, M. A. op, cit. t. IX, XXXV, XL, 147.
  18. idem. t. IX, lib. XXX, 149.
  19. PEDANII DIOSCORIDIS ANAZARBEI, De medicinali materia, libri sex, Ioanne Ruellio Suessionensi interprete lugdoni Apud Balyhazarem Arnolletum, MDL, lib. sec. cap. LXXXI.
  20. W. H. S. JONES, Pliny, Natural history, ed. Loeb Harvard University Press, MCMLXVI, col. V, lib. VII, XXIV, 26.
  21. H. RACKHAM, M. A. op, cit., en p. 174 cita a Eusebio: De vita constantini I, lib III, cap. 3.
  22. Q. SERENO SAMÓNICO, De  Medicina Liber, Collectio Pisaurensis, t. IV, ch. 44, p. 135, vol. 7.
  23. H. RACKHAM, M. A., op, cit., t. IX, XXXV, XXXVI, 102-103.
  24. P. GIRARD, La peinture Antique (Peinture Helenistique, Antiphilos les portait du Fayum, París, 1892, cap. VII.
  25. H. RACKHAM, M. A. op, cit., t. IX, XXXV, XXXVI, 81-83.
  26. P. D’AVENNUES, Histoire de l’Art égyptien, 1987, p. 191.
  27. J. ANDRÉ,  ed. Belles Lettres, París, 1958, liv. XIV, 122.
  28. J. ANDRÉ, Pline l’Ancien,Histoire Naturelle, ed. Belles Lettres, Parín, 1960, liv. XV, cap. VII.
  29. H. RACKHAM, M. A. op, cit., t. IX, XXXV, L, 179.
 

 

UTENSILIOS, MATERIALES Y SOPORTES

 

UTENSILIOS

Aparte de los hallazgos arqueológicos, en los que se ha descubierto utensilios, materiales y soportes usados en la antigüedad para el procedimiento de la encáustica, por ahora se va a realizar un recorrido por los textos clásicos, y analizar, a través de o que nos dicen, cuáles eran los utensilios, materiales y soportes usados por los pintores encáusticos.

De entre los escritos consultados destacamos los que nos pueden dar alguna luz sobre los diferentes instrumentos usados en esta pintura. Polux (1) llama «armas del pintor a las tablas, tabletas, trípodes de las tablas, púlpitos, estilos, pinceles, y a las tablas de box». (Pintoris autem arma tabulae, tabellae, pulpita, styli, penicilli, buxeae tabulae).

Marciano el Jurisconsulto (2) nos dice: «El utillaje de un pintor es muy amplio, las ceras, los colores y otras cosas unidas entran en los legados, así como los pinceles, los cáuteres y las conchas».

a) CAJA DE COLORES

Varrón (3) nos hace entrever la caja de colores de un pintor:«Pausias y otros pintores del mismo método de la encáustica, tienen grandes cajas divididas compartimentos donde se ordenan las ceras de diferentes colores». (Nam ut Pausias et ceteri pictores eiusdem generis loculatas magnas habent arculas, ubi discolores sint cerae). Las compara con los viveros, separadas las varias especies de peces, lo que nos hace suponer que las ceras parecían bastones análogos a los pasteles de nuestros días.

b) CÁUTERES

Este término nos pone a la vista la restitución de los instrumentos.Viene a prolongar la acción del pincel, demasiado corta e interrumpida. viene a fundir los tonos unos con otros, y así terminar de modelar las ceras depositadas con el pincel sobre la superficie del cuadro.                                                  Es un término genérico con el que también se denomina al hierro de los encuadernadores.                    Dentro de este término podríamos situar en primer ligar el cestrum, especie de espátula que se mantenía al rojo vivo y fundía los colores modelándolos; y en segundo lugar el cauterium, especie de brasero que se arrimaba al cuadro una vez terminado, para ir fijando los tonos unos con otros y su penetración en los poros del soporte.                                                                                                                Se supone que el artista debía poseer cestrums de todas clases, formas y dimensiones, como ocurre hoy con los pinceles del pintor o los cinceles del escultor.

Plinio (4) habla del cestrum  y del verículo, y nos explica su forma y origen, diciendo al respecto:«La planta que llaman vetónica en Galia, se llama en Italia serrátula, en Grecia cestros y y psychotrophon, más elogiada que ninguna». (…eam quae vettonica dicitur in Gallia, in Italia autem serratula, a Graecis cestros aut psichotrophon, ante cunctas laudatissima).                                                    Por lo tanto, el cestrum de los griegos es de forma larga y dentada, que está entre la hoja de planta vetónica y el cestrosphedone.

Tito Livio (5) nos aclara este término con el siguiente texto: «Estaban todos heridos con los cestrofendones; era un nuevo tipo de proyectil inventado para esta guerra; es una punta de lanza de dos palmos, montado sobre un asta de medio codo de longitud y de un dedo de espesor; estaba provisto de tres aletas como se le colocan a las flechas». (Maxime cestrophendonis vulnerabantur: hoc illo bello novum genus teli inuentum est; bipalme spiculum hastili semicubitali infixum erat, crassitudine digiti; huic abiegnae breves pennae tres, velut sagittis solent circundabantur.

CAUTERIUM

Relativo a este utensilio se puede citar el texto de Coelius Rhodiginus (6), que dice: » El cauterium consiste en un instrumento por el cual se cuece el enlucido de asfalto y la aglutinación de la pintura encáustica»).

Analizando los pasajes de Plinio en lo referente a la preparación de los muros, éste nos dice: «Que una vez aplicada la cera al muro, con los carbones situados en un infernillo (cauterium) se calentaba el muro, de manera que hagan sudar la cera». Y casi lo mismo expone Vitruvio, al referirse a la preparación del muro y una vez que se ha depositado la cera sobre él, diciendo: «Inmediatamente con las brasas preparadas en una vasija de hierro recalentando bien las paredes y la cera, procuraría que ésta se derritiera, procurara hacerla sudar y la disuelva para que se equilibrara». (…deinde carbonibus in ferreo vase compositis eam ceram una cum pariete calefaciundo sudare cogat lietque ut peraequetur).

PINCELES

Volviendo al texto en que Marciano (8) habla del utillaje usado por el susodicho pintor, nos dice entre otras cosas: «…así como los pinceles, los cauteres y las conchas» (…penicilli, et cauteria et conchae).

Creemos que los pinceles poco pueden diferir  de los actuales, aunque al principio es posible que fuesen unas cañas o varas con un extremo fibroso por su maceración, aunque de este mdo debería ser muy rudo y, en consecuencia, pronto aparecería el pincel con pelo fijado a un extremo, como hoy conocemos, y de diferentes formas y tamaños.

Plinio (9) habla de «Ciertos pinceles hechos con esponjas y que servían para innumerables usos, especialmente en medicina, y entre éstos,, para ponerlos sobre los orzuelos y tumores de los ojos empapados de vino dulce». (Itidem  oculorum tumores sedant ex mulso impositi, abstergendae lipitudini ex aqua, utilissime ex aqua).

Volviendo al pincel de pelo, se distinguían las brochas y brochones, según el tamaño de uno y de otro. Antes de Vitruvio ya era conocida la brocha y el brochón, que eran de cerdas.

Ni este autor ni Plinio dan a instrumento semejante otro nombre sino el de «seta» o «setae»y quien inventó la brocha para blanquear o dar cera a los ábacos, lo hizo para practicarlo con facilidad, si es que no se había ya inventado con anterioridad el pincel, instrumento más pequeño y de pelo más suave y propio para pintar delicadamente.

Marciano nos cita entre los utillajes del pintor:«…Las conchas» (confer 8).

Imaginamos que estos instrumentos o recipientes cóncavos serían los utilizados para introducir en ellos los colores con cera, y a su vez, depositados sobre la plancha metálica, bajo la cual estarían los carbones encendidos

En los mejores tiempos de Grecia ponían los colores en una tazas o platillos, como acostumbraban muchos miniadores, según Polux (10), que cita a Isócrates:

A78 Scan

La traducción latina hecho por el mismo autor es como sigue: » Sed de pictorum vasculi Isacrate patellas dicente nihil intererit quo minus de lancibus nomen hoc dici videri possit, et secundum consuetudinis usam, et cognitionem, usitatum fieri. Sed de πινακες ipsi, non modo opsoniorum vas, sed tabulam quoque significant, apud Homerum, et tabulam indissolutam…».«Pero sobre los pequeños recipientes usados por los pintores, a los que Isócrates llama vasitos, no hay dificultad en se los pueda denominar platos, y que se utilicen y conozcan según su aplicación y uso. Pero estos mismo vasos no sólo representan platos de pescado, sino también cuadro pintado en Homero y pintura indisoluble…».

Otro instrumento que se empleaba para moler los colores y que podía servir de paleta además de la piedra plana, era un mortero de piedra, también usado para medicina.

Plinio nos dice: «Los pintores se preocuparon también de la piedra usada en los morteros y no sólo a las destinadas a las medicinales o a los pigmentos. La piedra etesia entre éstas fue preferida a las demás, después de las de Tebas que llamamos pyrrhopoecillon, algunos psaron y en tercer lugar, crisita por proceder de una piedra preciosa». (Auctoribus cuae fuere lapides mortarium quoque, nec medicinalium tantum, aut ad pigmenta pertinentium. Etesium lapidem in iis praetulere ceteris, mox Thebaicum, quem pyrrhopoecillon appellavimus, aliqui psaron vocant tertium ex chalazio chysitem).

 

MATERIALES

Entre los materiales que intervienen en la composición de las distintas fórmulas o modos de pintura encáustica, encontrados a través de la consulta de los textos clásicos, hallamos la cera como principal ingrediente, así como resinas, aceites y pigmentos.

A continuación desglosamos las características de cada uno de tales componentes:

a) LAS CERAS

La cera de que nos hablan los textos, es cera virgen de abejas que, tras su extracción del panal y posterior purificación y blanqueamiento, se conserva en forma de panes o tortas, para su posterior utilización como pintura, junto con resinas y pigmentos, mezclada en caliente o en frío.

Plinio (12) nos relata la forma de extraer la cera en el siguiente texto: «La cera se hace con panales de los que se extrae la miel, pasada primeramente por agua y puesta a secar durante tres días en obscuridad; al cuarto, se funde al fuego en vaso de cerámica terracota, con una cantidad de agua suficiente para cubrirla; después de filtra con una criba de esparto o cesto. Se cuece de nuevo la cera con el mismo vaso y con la misma agua se vierte sobre vasos embadurnados de miel con agua fría…La cera se hace negra y se le añade ceniza de papel; roja, si se la añade orcaneta, y si se le dan diversos colores con drogas para el modelado, y para innumerables usos de la vida, y también para proteger los muros y las armas. al tratar de las abejas, hemos dado todas las demás reseñas sobre estos insectos y sobre la miel. Se acaba de exponer todo cuanto se refiere a los productos del huerto». (Cera fit expressis fauis, sed ante purificatis aqua ac triduo in tenebris siccatis, quarto die liquatis igni in novo fictili, aqua fauos tegente, tunc sporta colatis. Rursus in eadem olla coquitur cera cum eadem aqua excipiturque alia frigida…Nigrescit cera addito chartarum cinere, sicut anchussa admixta rubet, uariosque in colores pigmentis  trahitur ad redendas simillitudines et innumeros mortalium usus parietumque etiam et armorum tutelam. Cetera de melle apibusque in natura earum dicta sunt. Et hortorum quidem omnis fere peracta ratio est).

b) CLASES DE CERAS

Hay bastante confusión entre las clases de ceras descritas en los textos. Plinio (13) nos relata su procedencia en el texto siguiente: «La mejor es la llamada cera púnica; después de ésta, una cera muy amarilla con olor a miel pura, pero proveniente del Ponto, fama que me impresiona verdaderamente en esta país de mieles envenenadas. Después viene la cera de Creta, que tiene mucho propóleo, substancia de la que se ha hablando a propósito de las abejas. Después de estas ceras viene la de Córcega, a la que, como proviene del boj, se atribuya un poder medicamentoso».(Optima quae Punica uocatur, proxima quam maxime fulua odorisque mellei, pura, natione autem Pontica, quod constaret equidem miror inter venenata mella, dein Cretica, plurimum enim ex propoli habet, de que diximus in natura apium. Post has Corsica, quoniam ex buxo fit, habere quandam vim medicaminis putatur).

Otro autor que da instrucciones sobre este apartado es Dioscórides, con la diferencia de ser el original, escrito por él, como entendido en la materia, cosa que no sucede con Plinio.

Dioscórides (14), en su pasaje dice: «La mejor de todas es la de un amarillo encendido, grasa, con olor a miel pura, y venida del Ponto, o de Creta». (Cera optima subfulua, subpinguis, pura, odorata et halitu quodam tenus mellem referens, natione Pontica, aut Cretica.

Un tercer autor, anónimo, refiere en su obra «Hortus Sanitatis», aunque con pequeñas variantes, los mismos consejos para la elección y blanqueamiento de la cera que expresan Plinio y Dioscórides.

c) BLANQUAMIENTO DE LA CERA

Como hemos visto en el pasaje anterior, la cera, después de extraída del panal, necesita ser despojada de las materias que le dan color, es decir, decolorarla, pero…¿es necesariamente imprescindible esta operación para su uso en pintura?

Parecer ser, según Plinio, Dioscórides y anónimo, que esta operación fue inventada por la ciencia médica y farmacéutica para sus usos particulares, y que después la adoptó la pintura para los suyos. Por lo tanto, parecer ser que esta operación no fue realizada necesariamente por los pintores.

En la práctica se ha realizado esta decoloración de la cera, siguiendo las instrucciones de los autores antes mencionados, consiguiendo cera completamente blanca.

Al comienzo de la práctica se usaba cera virgen amarilla, tal como la expenden en el comercio. Esta circunstancia, al parecer, no influía aparentemente en la nitidez y luminosidad de los colores; posteriormente y debido a la práctica realizada para el blanqueamiento de la cera, el resto de las prácticas se han realizado con esta cera. Al comparar en su botes y en la paleta los colores realizados con una y otra cera, no se aprecia, a simple vista, diferencia alguna en cuanto a los aspectos antes apuntados.

Naturalmente es un hecho fuera de toda duda pensar en la conveniencia del empleo de la cera blanqueada, sobre la otra; pues nada positivo debe aportar al pigmento al ser mezclado con cera provista de impurezas. En esta circunstancia  se piensa que, a medio y largo plazo, debe afectar a la transparencia y durabilidad de la pintura.

Como hemos visto, para estudiar el proceso de blanqueamiento de la cera, hemos de referirnos necesariamente a tres autores: Plinio, Dioscórides y anónimo.

De entre ellos cabe destacar el testimonio de Dioscórides, como el original, el que conoce el proceso por haberlo experimentado personalmente, según se aprecia en lo detallado de su exposición.

Plinio, como compilador, expone el mismo proceso con los mismos ingredientes, aunque con menos lujo de detalles. Otro tanto hace el autor del tratado Hortus Sanitatis.

Se va a citar en primer lugar al escrito de Dioscórides (15), quien después de enumerar las clases de ceras y su procedencia, dice: «La cera más blanca y pura de aquella especie, se hace pedacitos y se echa en una olla nueva; échale el agua necesaria tomada de altamar, hasta hervir, y rocíala entonces con poquito de nitro. Después que haya hervido por segunda y tercera vez, aparta la olla y déjala enfriar: saca luego la costra de la cera y rayendo la inmundicia, si por casualidad se ha pegado alguna, echa otra agua marina, y cuécela por segunda vez del modo que se ha explicado; y después de que haya hervido la cera, aparta del fuego la olla, y luego meterás con tiento el fondo exterior de un pucherillo, mojado con agua fría, dentro de la cera, tomando un poquito de ella con la mano en el aire, para ir sacando lo menos que se pueda, y para que de esta suerte se endurezca más fácilmente. Sacando el fondo del pucherillo, despegarás el primer cerco, y volverás a meter el mismo asiento del pucherillo refrescado con agua dentro de la cera, e irás haciendo esta misma diligencia hasta sacarla toda. Últimamente pasarás por aquellos cercos un cordón o cinta de lino, y los colgarás de suerte que no se toque unos con otros, y entre día los irás rociando con frecuencia al sol; por la noche los dejarás a la luna hasta que queden completamente blancos. Pero si quieres que la cera quede sumamente blanca, cuécela algunas otras veces, haciendo todo lo demás como antes. Algunos en lugar del agua de altamar la cuecen una o dos veces en una salmuera fortísima del modo que queda dicho». El texto original dice: («In eo genere quae candidior, puriorque fuerit, conscissa, in ollam novam transfundito; et effusa, quanta satis sit, aqua marina ex alto petita, coquito, inperso etiamnum nitri momento. Cunque iterum, tertioque efferbuerit, remota olla, refrigerari sinito: Tum cerae pastillum eximio, desaraque sorde, si qua forte adhaesit, alia addita aqua marina, secundo decoquito; cunque cera denuo, uti demonstratum est, efferbuirit, vas ab igne submoveto, ac nova ollulae fundum, prius frigida madefactum, leniter in ceram demittito, paululum dumtaxat, suspensa manu, intingens, ut ipsius quam minimum detrabatur: quo facilius per se concrescat. Sublato fundo, urbiculum primum auferto; iterumque vasis imum aqua refrigeratum, in ceram immittito; idemque tantisper facito, dum ceram tota, exceperis. Tandem filo lineo traiectos orbiculos ita suspendito, ut ne inter se contigant; ac interdiu quidem ipsos assidue ad solem irrorato, noctu vero lanae exposito, dum perfecte albescant, quod si ceram candidissimam brevi volueris, identidem eam recoquito; caetera vero omnia eodem modo peragito; nec desunt, qui pro marina ex alto petita muria acerrima secum, aut iterum antedicto modo decoquunt). 

Plinio (16) da su receta de un modo más parco en detalles y con algunas diferencias con respecto a la extracción de la cera del interior de la olla, así como en el modo de exponerla al sol, como se verá al citar ambos pasajes.

Después de dar las características de la cera idónea, describe el modo de blanquearla, y dice así: «La cera púnica se prepara de la siguiente manera: se expone al aire durante varios días la cera amarilla; después se la hace hervir en agua de mar cogida en altamar, añadiéndole carbonato de sodio. Después, con cucharas, se le quita la flor, es decir, la parte más blanca y se le vierte en una vasija con un poco de agua fría; después de haberla hecho de nuevo hervir aparte en agua marina, se vuelve a enfriar en el mismo recipiente o bien con agua.Cuando esto se ha hecho tres veces, se seca el producto al aire libre, sobre zarzo de junco, a la luz del sol, y de la luna. La luna la blanquea, el sol la seca y, para impedir su fundición, se la cubre con fina tela de lino. Se obtiene la cera más blanca posible si se hace cocer de nuevo, depués de la insolación». (Punica fit hoc modo: uentilatus sub diu saepius cera fulua, dein fuerit in aqua marina ex alto petita addito nitro. Inde lingulis hauriunt florem, id est candidissima quaeque, transfunduntque in uas quod exiguum frigidae habeat, et rurus marina decocunt separatim, dein uas ipsum aut aquam refrigerant. Et cum hoc ter fecere, iuncea crate sub diu siccant sole lunaque. Haec enim candorem facit, sol siccant et, ne liquefaciat, protegunt tenui linteo. Candidissima uero fit post insolationem etiamnum recocta).

Se omite la descripción que nos hace el anónimo del Hortus Sanitatis para no ser reiterativos, que nos dice los mismo que los anteriores.

Como se ve, este era el sistema que tenían los antiguos para purificar y blanquear la cera. Modernamente existen otras formas menos laboriosas, como se verá más adelante.

Proceso actual sobre el blanqueamiento de la cera: Se trocea la cera en pedacitos y se introduce en una olla con agua tomada de altamar y un poco de nitro; se deja hervir dos veces y se seca la cera de la olla con la ayuda de una cuchara, y se va echando en un recipiente con agua fría. Se vuelve a repetir la misma operación con agua nueva y nitro. Una vez que ha hervido dos veces, se saca la flor de la cera de la superficie y se introduce en un recipiente con agua fría; se saca la cera del recipiente y se pone a secar sobre un lienzo de lino extendido en un bastidor; se deja al sol durante cinco días, y se consigue un blanqueamiento casi completo. Si embargo, para conseguir el blanqueamiento total, en lugar de hervir la cera otra vez, como dicen los autores antiguos, se deja otros cinco días al sol, con lo cual se consigue un blanqueamiento completo.

d) CERA PÚNICA

Este término, que tuvo su controversia a raíz del restablecimiento de la encáustica, sobre el modo de interpretar a los escritores antiguos se verá en el apartado del «Restablemiciemto de la Encáustica», iniciado por Felipe de Guevara. Pensamos que aún no se ha terminado en la acturalidad.

En este apartado se van a analizar los textos donde aparece este término, e intentar sacar algunas conclusiones.

Plinio (17) dice en su libro; «La mejor de las ceras es la que llaman púnica». Luego enumera la cera que huele a miel, y que procede del Ponto, Creta, etc. Y más adelante, al tratar el blanqueamiento, dice: «La púnica se hace del modo siguiente…». Y da la fórmula de blanquear la cera que hemos visto anteriormente. Según Plinio la cera púnica es la blanca, después de su purificación con agua de mar, etc.

Dioscórides (18) no llama púnica a la cera blanca, sino que dice:«La cera se pone blanca el modo siguiente..», y describe el proceso ya indicado antes. Este autor, a diferencia de Plinio, no llama cera púnica a la cera blanca. Por eso algunos autores, al interpretar a Plinio, han visto en este proceso algo más que un mero blanqueamiento, al confundir la sal nitro con otra sal, y consecuentemente el proceso de blanqueado con el de saponificación.

Plinio (19) en su relato comienza dando primacía a la púnica, nombrando a las otras con el topónimo de la región de procedencia.Sin embargo, no llama púnica a la cera criada en Cartago, sino a la que llaman de Cartago: «la mejor, llamada púnica…después la de Córcega. (optima, quae punica uovatur…Proxima…natione autem Pontica; deinde Cretica…post has Corsica».

De esto se deduce que el llamar cera púnica a la cera blanca, se deba a la semejanza de ésta con la que llevaban de Cartago a Roma, por ser los cartagineses famosos en el arte de purificarla, y la apellidasen púnica, aunque fuese su origen del Ponto, Creta o Roma.

Mereció esta cera la preferencia sobre las demás, únicamente por estar ya purificada y no ser necesaria la operación antes descrita.

A las otras se las llama cera del Ponto; después viene la de Creta, u por último la de Córcega, tomando el nombre de la región y, naturalmente de un color amarillento o rojizo siendo la púnica más blanca aún sin purificarla todavía o púnica después de ser purificada:«Punica fit hoc modo. Ventilatur sub dio saepius cera fulva». «La púnica se hace de la siguiente manera. La cera amarilla se ventila durante varios días» (20).

La conclusión que sacamos de esto es que la cera virgen debe ser despojada de impurezas y blanqueada para su uso en medicina o en pintura , y que el nombre de púnica tiene su origen en Cartago, por ser los cartagineses maestros en el arte de purificarla: de ahí el nombre de púnica a la cera blanca, aun cuando su origen fuese de diferente región.

 

e) RESINAS Y ACEITES

Como hemos visto, la cera es principal ingrediente de la pintura encáustica. Los colores, tanto naturales como artificiales, se consiguen con diversas tierras, metales, flores y otras materias. También se requieren resinas para dar consistencia y firmeza a la blandura natural y fragilidad de las ceras solas, ayudándose para este efecto de la acción del fuego y de los aceites volátiles, también usados para su disolución.

El uso conveniente de las resinas mezcladas con la cera, con objeto de endurecerla y fijarla al soporte, aparece en los textos clásicos como uno de los elementos imprescindibles en la práctica de la encáustica. Plinio habla de la utilidad para los pintores del uso de las resinas, nombrando entre ellas a la «sarcocola» y, más adelante, recomienda entre las sarcocolas la más blanca, sobre las rubias, porque su color puede alterar el tinte de los colores. Y dice sobre ello: «Y por tanto es la blanca mucho mejor que la roja». (…et ideo candida quam rufa melior).

Plinio (21) hablando de los árboles resinosos, dice: «Entre los arboles que destilan jugo, los que producen pez y resina, unos crecen en Oriente y otros en Europa. Asia, por su situación central, tiene especies de estas dos regiones. En Oriente la resina mejor y más fina proviene del terebinto. Le sigue la procedente del lentisco, llamada también almáciga. Después la del ciprés, de sabor muy fuerte. Todas son líquidas y quedan en forma de resina, mientras que la procedente del cedro es más espesa y apta para obtener pez. La resina arábiga, blanca, de fuerte olor, molesta a los que la hacen cocer. La de Judea es más dura y olorosa, tanto como la del terebinto. La de Siria se asemeja a la miel ática. La de Chipre supera a todas, pues es de un color meloso y carnosa. La de Colofón, de un amarillo superior a todas las demás, si se tritura, se hace blanca y de olor más fuerte. Por esta razón no se usan en los perfumes . En Asia, la que se extrae de pez, es muy blanca y se llama psagdas. Toda resina es soluble en aceite». (Arborum suco manantium picem resinamque aliae ortae in Oriente, aliae in Europa ferunt; quae interest Asia utrimque quasdam habet. In Oriente optimam teniusissimamque terebinthi fundunt, dein lentisci, quam et mastichem uocant, postea cupressi, acerrimam sapore, liquidam omnes et tantum resinam, crassiorem uero et ad pices faciendas cedrus. Arabica resina alba est, acri odore, difficilis coquenti, Judea callosior et terebinthina quoque odoratior, Syriaca Attici mellis similitudinem habet. Cypria antecedit omnes; est autem melleo colore, carnosa. Colophonia, praeter uetera fulua, si teratur, alba fit, grauior odore; ob hoc non utuntur ea unguentarii. In Asia quae fit e picea, admodum candida, psagdas uocatur. Resina omnis dissoluitur oleo).

Otro documentos que nos aclara el uso de las resinas en las pinturas en encáusticas griegas, es el de Isócrates, citado por Plinio y que dice: » Las materias son las mismas tablas, las tablillas, las ceras, los colores, los fármacos, que son las resinas, y las flores». (Materiae ipsae tabulae, tabellae, et secundum Isocratum cera, colores, pharmaca, flores).                                                                    Otra resina nombrada por Plinio, y que pudiera ser útil a la encáustica, es la pasta de incienso, porque es soluble, resinosa y diáfana, especialmente si es escogida. Sobre ello dice: «Nadie mezclará el incienso macho». (Nonulli, et thus masculum admiscent) (23).                                                En el pasaje no se aprecia con claridad si se usaba en pintura, y quiénes y para qué fin lo mezclaban.  El betún judaico nace en el lago Asphaltites. Hay dos colores:blanco y negro. El blanco debe estar destinado a la pintura, como todas las demás resinas blancas y transparentes, aunque parece ser que se usaba para proteger a las estatuas y no usado por pintores griegos y romanos para mezclar con sus pinturas. La pez, como ingrediente mezclado con cera y que se empleaba para pintar y proteger los barcos, es citada por Plinio (24): «La zopissa, hemos dicho, se arrancaba de las naves, cera macerada con sal marina». (Zopissam eradi navibus diximus cera marino sale macerata).                          Parece ser que sólo eran los médicos los que llamaban zopissa a aquella mezcla de pez y cera que se raía de las naves en la parte que estaba en contacto con el agua; pero no se aprecia con claridad que esta substancia se mezclara con los colores y fuese empleada por los pintores para sus cuadros.             Por lo tanto, el documento de donde se puede sacar una conclusión más favorable sobre el uso de las resinas en la pintura encáustica, es el referido por J. Polux, en el que la palabra φαρμακα es igual a resina, y entre todas ellas, la sarcocola, en opinión de Plinio, utilísima a los pintores.                            La sarcocola es muy conocida entre los médicos y cirujanos. Su nombre griego significa «cola de carne» (σαρκοκολα), porque cierra las heridas. Plinio aconseja la blanca sobre la roja, no se sabe si para la pintura, para la medicina o para otras cosas: «Y por tanto la blanca es mejor que la oscura». (Et ideo candida quam rufa melior) (25).

 

f) ACEITES VOLÁTILES

El uso de aceites volátiles como diluyente de la cera, así como su variedad y procedencia se encuentran en los textos de Plinio y otros autores y relatados  como se verá.             

g) PIGMENTOS    

Al principio sólo había dos colores: uno, el correspondiente al fondo del cuadro, y el segundo, con las líneas hechas con barro cocido y molido.                                                   

Según Plinio» fue Ecfanto de Corinto el primero que hizo esta clase de pintura». (Primus inlevit eas colore testae, id ferunt, tritae Ecphantus corintius). (26).                     

Después se aumentaron los colores a cuatro, que eran, según Plinio: La tierra de Melos o melina, para el blanco; el sil ático, especie de ocre, para el amarillo; la sinopia póntica para el rojo; el atramentum para el negro, es decir, el negro de humo, con estos cuatro colores, hicieron obras tan prodigiosas Apeles, Etión, Malantio, Nicómaco, cuya tablas se vendían por lo que valían las riquezas de lugares enteros». (Quattuor coloribus solis immortalia illa opera fecere ex nigris atramento, Apeles, Aetion, Melanthius, Nocomachus, clarissimi pictores, cum tabulae eorum singulae venirent opibus) (27).

Parece ser que Apeles tenía una paleta mucho más abastecida. En este punto la opinión de Cicerón está más cercana al tiempo en que fueron empleados estos colores, que lo que dice Plinio.                      Cicerón (28) dice: «La misma razón milita en la pintura que celebramos de Zeuxis, Plignoto y Timantes, y en los contornos y formas de los que no usaron más de cuatro colores. Pero en Aecio, Nicómaco, Protógenes y Apeles, ya se halla perfeccionada la pintura en todas sus partes». (Similis in pictura ratio est; in aqua Zeuxis et Polignotum et Timanthem et eorum, qui non sunt usi plus quam quattuor coloribus, formas et linniamenta; et in Aetione, Nicomacho, Protogene, Apelle iam perfecta sunt omnia).

No se sabe exactamente la época en que se pintaba con los cuatro colores, ni tampoco el número ni orden en que se fueron admitiendo en el arte. Se puede afirmar con cierta verosimilitud, que Apeles poseía, para cada uno de los colores antiguos, varios matices. disponía del azul y del verde, y puede ser que fuera ya el caso de sus predecesores inmediatos, los que aplicarían la rica policromía de las «Lecythes» de ese tiempo. ¿Se han preguntado si los ojos de los artistas griegos percibían todos los colores que perciben los nuestros, si eran capaces de la misma pasión, de la misma delicadeza de análisis? Lo que es verdad es que las palabras de los textos no designan siempre lo que nosotros creemos; pero no conviene deducir de aquí que ellos conocieran un menor número de tonos y matices que nosotros. Analizando a Plinio, se ve cómo los pintores empleaban distintas variedades de rojo: la sinopia los abastecía de tres rojos distintos, según su procedencia, bien del Ponto (de ahí su nombre), de Egipto, de África, de Baleares, Lemnos, Capadocia. También conocían varios amarillos, como el de Skynos, el lidio, este último más oscuro que el sil de Atenas.                                    Además, dado el espíritu inventivo de los griegos, hace suponer que tendería a multiplicar tonos o perfeccionar los ya existentes.  Referente al negro, los pintores Polignoto y Micón, lo obtenían al secar las heces de las uvas, después de su prensado, sacado y quemado. También Apeles lo obtenía del marfil calcinado. Parrasio conseguía el blanco de la tiza de Eritrea, cualidades que no tenían otros blancos. Cidias de Kythnos, pintor poco conocido de la época helenística, había tenido la idea de quemar el amarillo para obtener el bermellón. A todos estos recursos se añadían los provenientes de mezclas, de las cuales Polignoto obtenía ya efectos suficientemente variados.                                        Uno de los más complicados era aquel con cuya ayuda se obtenía el color carne. Hay cierto número de testimonios que sería largo enumerar, y que probaban la importancia que los griegos daban a esta coloración y las habilidades que ellos empleaban.                                                                                      Además de los testimonios de Plinio, tenemos los de Vitruvio, que completa el capítulo de los pigmentos.

En Vitruvio se  aprecia, al referirse a las especies de colores de los antiguos, que los pigmentos sólo se diferenciaban de los modernos en el nombre; pues en lo relativo a su composición y manipulación, se asemejan a la de nuestro tiempo. En el libre VII analiza el modo de extraer y depurar los colores nativos o minerales y, sobre todo,hace hincapié en las instrucciones dadas a los pintores sobre el conocimiento físico,su legitimidad, saber distinguir entre los verdaderos y los falsos mezclados con cuerpos extraños. Al hablar de los pigmentos naturales, nos comenta: «Diré ante todo que entre los colores hay unos que aparecen naturalmente como tales en lugares determinados, en canteras de donde se los extrae, y que hay otros que se hacen artificialmente mediante manipulaciones o mezclas o amalgamas de substancias diversamente dosificadas, con las que se obtienen productos que pueden utilizarse en las obras, y producen en ellas el mismo efecto que los colores simples y naturales». (…colores vero alii sunt, qui per se certis locos procreantur et ide fodiuntur, nonnullis ex aliis rebus tractationibus aut mixtionum temperaturis compositi perficiuntur, uati praestent erandem in operibus utilitatem) (29).     

A continuación hace una relación de los colores existentes en su tiempo, así como sus características y procedencia.

g) OCRE

«En primer lugar citamos al sil, que se extrae de forma espontánea, denominado en griego ocre. Se encuentra en muchos lugares, incluso en Italia, pero el ático, que es el mejor, aún no se tiene». (Primum autem exponemus, quae per se nascentia fodiuntur, uti sil, quod Graece οχρα dicitur. Haec vero multis locis, ut etiam in Italia, invenitur; sed quae fuerat optima, Attica, ideo non nunc habetur) (30).

h) ALMAGRA

» Igualmente las rojas se extraen abundantemente en muchos lugares, pero las mejores, en pocos, como la de Sínope en el Ponto, la de Egipto, la de las Baleares en Hispania, y no menos buena la de Lemnos». (Item ribricae copiosae multis locis eximuntur, sed optimae paucis, uti Ponto Sinope, et Aegipto, in Hispania Balearibus, non minus etiam Lemno.) (31). «En cuanto al color paretorio, toma su nombre del propio lugar de donde se extrae. Igual ocurre con el nombre melino, así llamado porque hay abundancia de él en una de las isas Cícladas, la de Melo». (paretorium vero ex ipsis locis, unde foditur, habet nomen, eadem ratione melinum quod eis metallum in sola cycladi Melo dicitur esse) (32).

I) VERDE

«La tierra verde se extrae de muchos lugares, pero la mejor de todas es la de Esmirna; los griegos la llaman Theodotion, del nombre del dueño del campo  donde se encontró por primera vez, llamado Theodoto». (Creta viridis item pluribus locis nascitur, sed optimae Zmyrnae; hanc autem Graeci θεοδοτειον vocant, quod Theodotus nomine fuerat, cuius un fundo id genus cretae primum est inventum) (33).

j) OROPIMENTE

«En griego se llama aesenicon, y se extrae en el Ponto» (Auripigmentum quod αρσενικον graece dicitur, foditur Ponto). (34).

k) SANDÁRACA

«Se halla también en varios lugares, pero la mejor es la de las canteras del Ponto, cerca del río Ipani». En los parajes de Magnesia y Éfeso se extrae ya en perfectas condiciones, hasta el punto de que no es necesario molerla ni cernerla. (Sandaraca item pluribus locis sed optima Ponto proxime flumen Hypanium habet metallum) (35).

En el apartado donde se trata el minio y el azogue, dice Vitruvio sobre el primero:«Voy a comenzar a explicar el origen del minio. Es fama que éste se descubrió por primera vez en los campos cilvianos, cerca de Éfeso: su naturaleza y propiedades son muy notables. En efecto, se extrae de un mineral que, antes de que con la manipulación se convierta en bermellón, se parece a una vena de color de hierro, pero de un color algo más rojizo, porque tiene a su alrededor un polvo rojo». (ingrediar nunc minii ratione explicare. id autem agris Ephesiorum Cilbianis primum esse memoratur inventum. cuius et res et ratio satis magnas habet admirationes. foditur enim glaeba quae dicitur, antequam tractationibus ad minium perveniant, vena ati ferrum, magis subruto colore, habens circa se rubrum pulverem) (36).

Este color era en tiempos de Plinio precioso, muy caro, y algunos pintores astutos, que robaban los colores costosos que les administraban los dueños de los cuadros, mojaban los pinceles en el color y lo enjuagaban muchas veces en el agua. Así, los colores pesados, como ocurre al minio, se depositaban en el fondo. Plinio dice literalmente:«Era propio de los pintores, para el robo de los colores, sumergirlos llenos en el agua. De esta manera se asientan los colores en el fondo y quedan para los ladrones». (Pigmentum furto opportunum est plenos subinde abluentium penicillos. Sidit autem in aqua, constantque furantibus) (37).

l) BERMELLÓN

Vitruvio, en el libro IX, habla, entre otros, del bermellón y su preparación: «Cuando los terrones de tierra estén secos, se tunden en un mortero de hierro y se muelen y, libres de impurezas mediante lavados y cocimientos repetidos, se consigue hacer salir los colores. Cuando el bermellón, por el abandono del azogue, ha perdido su vigor natural, se vuelve más tierno y débil. Así que, cuando se lo utiliza para enlucidos, de habitaciones cerradas, mantiene sin alterarse su color, pero empleado en lugares abiertos, como los peristilos y las exedras, en los que los rayos del sol y de la luna pueden penetrar, el bermellón se altera, pierde pronto su viveza y se ennegrace». (ipsae enim glebae cum sunt aridae, contunduntur pilis ferreis, et lotionibus et cocturis crebris relictis stercoribus efficiuntur, ut adveniant, colores cum ergo enissae sint minio per argenti vivi relictionem quas in se naturales habuerant virtutes, efficitur tenera natura et viribus inbecillis. Itaque cum est in expolitionibus conclavium tectis inductum, permanet sine vitiis suo colore; apertis vero, id est, peristyliis aut exhedris aut ceteris eiusdem modi loci, qua sol el luna possit splendores et radios inmittere, cum ab his lucus tangitur, vitiatur et amissa virtute coloris denigratur) (38).

m) CRISOCOLA

«La Crisocola viene de Macedonia y se extrae en lugares próximos a las minas de cobre. El azul de Armenia y el Índico, nos dicen sus propios nombres los países de donde proceden». (Chrysocolla adportatur a Macedonia; foditur autem ex his locis, qui sunt proximi aerariis metallis, armenium et indicum nominibus ipsis indicatur, quibus in locis procreatur) (39).

En el capítulo IX habla de los pigmentos artificiales: «Primeramente hablaré sobre el negro de humo, cuyo uso es muy necesario en las obras, con el fin de que se conozcan cómo se preparan en sus justas medidas de proporciones, a qué temperatura». (et primum exponam de atramento, cuius in operibus magnas habet necessitates, ut sint notae, quemadmodum preparentur ceris rationibus artificiorum, ad id temperaturae) (40).

Continuando con el negro de humo, he aquí su forma de extracción (41): «Se construye un pequeño recinto de forma de lacónico; se le reviste finamente de mármol y se alisa. Delante de él se pone un hornillo que tenga un conducto que comunique con el lacónico, cuya boca debe estar cuidadosamente taponada para evitar que por allí salga la llama y se disipe. Se pone luego en el hornillo resina: ésta, por el efecto del fuego, se ve forzada a despedir humo que se irá adhiriendo a las paredes y a la bóveda, de donde se la recoge». (namque aedificatur locus uti laconicum et expolitur marmore subtiliter et levigatur. Ante id fit fornacula habens in laconicum nares, et eius praefurnium magna diligentia comprimitur, ne flamma extra dissipetur. In fornace resina conlocatur. Hanc autem ignis potestas urendo cogit emittere per nares intra laconicum fuliginem, quae circa parietem et camerae curvaturam adhaerescit). Y continúa diciendo: «Si no se encontrara este negro a mano, se remedia la necesidad de la siguiente manera: se quemarán sarmientos o teas de pino y cuando se haya hecho brasas, se apagarán y se molerán para mezclarlos con la cola». (si autem hae copiae non fuerint paratae ita necessitatibus erit administrandum;  ne spectatione morae res retineatur. sarmata aut taedae schidiae comburantur; cum erunt carbones extenguantur, deinde in mortario cum glutino terantur) (42). 

«También se podrá obtener el mismo resultado, si se secan y calcinan en un horno las heces del vino». (non minus si faex vini arefacta et cocta in fornace fuerit et ea contrita cum glutino in opere indicetur) (43).

n) AZUL

» La preparación del azul, dice Vitruvio, se descubrió por primera vez en Alejandría; después Vestorio introdujo su fabricación en Puzol». (caeruli temperationes Alexandriae primum sunt inventae. postea item Vestorius Puteolis instituit faciundum) (44).                                                                    Se prepara de la siguiente manera: «Se machaca arena con flor de salitre y se muele tan finamente que vaya a quedar como arena; se mezcla con limaduras de cobre de Chipre; se humedecen a fin de que se conviertan en pasta; luego, con las manos se forman unas bolitas bien prietas que se ponen a secar. Una vez secas, se echan en un crisol de barro que se mete en el horno. Así el cobre y la arena, al hervir juntos se comunican recíprocamente sus vapores, y pierde cada cual sus cualidades, y reducida por el fuego a una sola substancia, se vuelven de color azul». (arena enim cum nitri flore conteritur adeo subtiliter, ut efficiatur quemadmodum farina;  ea aes cyprum limis crassis uti scobis facta mixta conspargitur, ut conglomeretur; deinde pilae manibus versando efficiuntur et ita coligantur, ut inerescant; aridae componuntur in urceo fictili, urcei in fornace; ita aes et ea arena ab ignis vehementia confervescendo cum caluerint, inter se dando et accipiendo sudores a proprietatibus discedunt suisque viribus per ignis sudores vehementiam confectis caeruleo rediguntur colore) (45).

o) OCRE QUEMADO

Se prepara de este modo: «Se pone al fuego un trozo de mineral de buen ocre y se lo deja hasta que esté incandescente, luego se apaga con vinagre, con lo que adquiere color púrpura». (glaeba silis bonis coquitur, ut sit in igni candens, ea autem aceto exstinguitur et efficitur purpureo colore) (46).

p) ALBAYALDE

A continuación Vitruvio explica el método de prepararlo a partir del cardenillo y de la sandáraca. El albayalde se obtiene de este modo: «Los rodios ponen en el fondo de algunas tinajas sarmientos y vierten sobre ellos vinagre; después colocan sobre los sarmientos planchas de plomo; tapan seguidamente las bocas y todas las posibles rendijas, a fin de que nada se evapore. Transcurrido un determinado lapso de tiempo, al abrir las tinajas se encuentran el albayalde en vez de las planchas de plomo». (Rhodo enim doliis sarmenta conlocantes aceto suffuso supra sarmenta collocant plumbeas massas, deinde ea operculis obturant, ne spiramento obturatum emittatur. Post certum tempus aperientes inveniunt e massis plumbeis cerussam) (47).

q) CARDENILLO

» Por el mismo procedimiento, sólo se depositan laminillas de cobre en vez de plomo, con lo que se obtiene el cardenillo llamado eruca». (eadem ratione lamella aereas conlocantes effigiunt aeruginem, quae aeruca apellatur) (48).

r) SANDÁRACA

«El albayalde calcinado en el horno cambia de color y se convierte en Sandáraca. Esto lo aprendieron por casualidad en un incendio, y resulta mucho mejor esta sandáraca que la natural que se extrae de las canteras». (cerussa vero, cum in fornace coquitur, mutato colore ad ignem (incendi) efficitur sandaraca, id autem incendio facto ex casu didicerunt homines, et est multo meliorem usum praestat, quam quae de metallis per se nata foditur) (49).

s) PÚRPURA

» Comenzaré a hablar sobre la púrpura, que es entre todos los colores el más apreciado, el más caro y el más agradable a la vista». (incipiam nunc de ostro dicere, quod et carissimam et excelentíssimam habet praeter hos colores aspectus suavitatem») (50).                                                          «Se extrae –dice Vitruvio-  de unas conchas marinas que tienen tantos títulos como otras muchas cosas, a la admiración de cuantos se interesan por las maravillas de la naturaleza, ya que este color no tiene un matiz único, sino que varía naturalmente, con arreglo al curso del sol.                                                                                                                                                                            La púrpura que se recoge en el Ponto y en la Galia donde, debido a que estos países están próximos al septentrión, es negra; a medida en que se avanza entre el septentrión y el occidente es plomiza; la que se recoge hacia el oriente equinocial y el occidente, es de color violeta; finalmente, la que viene de los países meridionales, es completamente roja, y este mismo tipo de color se encuentra en la isla de Rodas y en algunos otros lugares que están más próximos al curso del sol». (id autem excipitur e conchylio marino, e quo purpura efficitur, cuius non minores sunt quam ceterarum <rerum> naturae considerantibus admirationes, quod habet non in omnibus locis, quibus nascitur, unius generis colorem sed solis cursu naturaliter temperatur. Itaque quod legitur Ponto et Gallia, quod hae regiones sunt proximae ad septentrionem, est atrum; progredientibus  inter septentrionem et occidentem invenitur lividum; quod autem legitur aequinoctialem orientem et occidentem, invenitur violaceo colore; quod vero meridianis regionibus excipitur rubra procreatur potestate, et ideo hoc Rhodo etiam insula creatur ceterisque eiusmodi regionibus, quae proximae sunt solis cursui) (51).                                                                                                  Mas adelante explica la forma de extracción del color a partir de las cochas: «Ina vez recogidas las cochas, se cortan en redondo con ciertas herramientas para que destile de los cortes como lágrimas de jugo que se acaba de extraer y que se recoge en un mortero y que se muele». (ea conchylia, cum sunt lecta ferramentis circa scinditur, e quibus plagis purpurea sanies, uti lacrima profluens, excussa en mortariis terendo comparantur) (52).                                                                                A continuación citamos una serie de colores artificiales que imitan a algunos de los antes descritos, y cuya obtención es más barata y simple que los colores verdaderos. Se obtienen estos colores -dice Vitruvio- de la siguiente manera: «Se obtiene la púrpura tiñendo la creta blanca con el zumo de la raíz de la rubia o escarlata. Así mismo, con el jugo de varias flores se pueden hacer otros diversos colores, por ejemplo, cuando los estucadores quieren imitar el amarillo de sil ático, hacen hervir en una vasija con agua violetas secas; cuando el agua ha quedado teñida, lo vierten todo sobre una tela, y exprimiéndola con las manos, recogen en un mortero el líquido obtenido que, mezclado después con arcilla blanca y moliendo la mezcla proporciona un color semejante al del ocre ático. Aplicando la misma preparación al arándano, y diluyéndolo en leche, se consigue un color púrpura bastante bueno. Igualmente los que no pueden adquirir la crisocola por ser demasiado cara, mezclan con el azul el zuno de una hierba llamada gualda, y obtienen así un vivísimo verde, que se denomina tintura de crisocola. Así mismo, cuando se carece de indigo, se consigue una buena imitación mezclando la creta selinusia, o la anularia con el glasto o pastel, que los griegos llaman isatis». (fiunt etiam purpurei colores infecta creta rubiae radice et hysgino, non minus et ex floribus alii colores, itaque tectores, cum volunt sil atticum imitari, violam aridam coicientes in vas cum aqua, confervefaciunt ad ignem, deinde,  cum est temperatum, coiciunt <in>linteum, et inde manibus exprimentes recipiunt in mortarium aquam ex violis coloratam, et eo cretam infundentes et eam terentes efficiunt silis attici colorem eadem ratione vaccium temperantes et lacte miscentes purpuram faciunt elegantem. item qui non possunt chrysicolla propter caritatem usi, herba, quae luteum apellatur, caeruleum inficiunt, et utuntur viridissimum colorem; haec autem infectiva appellatur, item propter inopiam coloris indicis cretam selinusiam aut anulariam vitro, quod Graeci ισατιν appellant, inficientes imitationem faciunt indici coloris) (53).

 

SOPORTES

Un problema que preocupó a los arqueólogos durante largo tiempo fue la materia sobre la que pintaban los antiguos.                                                                                                                                                 Parece ser que desde los tiempos más remotos los pintores han realizado su obras  sobre toda suerte de soportes, tanto inmóviles como en todo tipo de muro, preparado o sin preparar, como soportes móviles, también en cualquier material, aunque lo más común fuese la tabla.

a) PINTURA MURAL

Los procedimientos de pintura mural, en uso entre los egipcios, griegos y romanos, han sido objeto de numerosas discusiones. ¿Conocían el fresco?Esta técnica consistía en la aplicación de pintura al agua sobre estuco fresco de pared, o la pintura al temple sobre soporte seco.                                              Parece que desde muy antiguo ellos también practicaron la pintura encáustica. consistente en diluir los colores en cera y resina, y extenderla sobre una superficie. Pero ¿qué clase de superficie se empleaba para esta pintura?

a1) PINTURA DIRECTAMENTE SOBRE MURO

La antigüedad nos ha dejado varios textos que dan prueba del uso de la cera para pintar en exteriores de edificios, y del cuidado que empleaban en la preparación del muro.                                    Vitruvio tomó nota de lo que a muchos les había ocurrido, y en especial del escribano Faberio que, habiendo querido tener su casa decorada con pinturas, sobre todo los exteriores, éstas, al cano de treinta días, tomaron un tinte feo y desigual, lo que le obligó a aplicarles otros colores. Imaginamos que este contratiempo fuese debido a la deficiente preparación del muro, o al «medium» utilizado en la mezcla de los pigmentos, inadecuado para conferirle la protección necesaria.                                        Ante tal hecho Vitruvio aconseja: «Ahora bien, si alguno más avisado quisiera conseguir que el cinabrio conserve su color, procederá de esta manera: Cuando la pared estuviese totalmente pintada y debidamente seca,con la ayuda de un pincel, extenderá sobre ella una capa de cera púnica derretida al fuego y templada con un poco de aceite; inmediatamente con brasas preparadas en una vasija de hierro, recalentando bien las paredes y la cera, procurará que ésta se derrita, y la pared quedara bien lisa; luego, con paños limpios la frotará, como se hace con las estatuas de mármol. (A esta operación la llaman los griegos ganosis). Ahora bien, esta capa evita que la luz de la luna y los rayos del sol puedan quitar ni modificar los colores de esa pintura». (at si qui subtilior fuerit et voluerit expolitionem miniaceam suum colorem retinere, cum paries expolitus et aridus fuerit, ceram ponticam igni liquefactam paulo oleo temperatum saeta inducat; deinde postea carbonibus in ferreo vase compositis eam ceram una cum pariete calefaciundo sudare cogat lietque, ut peraequetur; deinde tunc candela centunculisque puris subigat, uti signa marmorea nuda curantur (haec autem γανωσις graece dicitur); ita obstans cerae ponticae lorica non patitur nec lunae splendorem nec solis radios lambendo eripere ex his politionibus colorem) (54).

Vitruvio recomienda en el siguiente fragmento la forma de preparar el muro: «Cuando se haya aplicado no menos de tres capas de mortero, sin incluir la mampostería, entonces será preciso macizar los revoque con grano de mármol, a condición de que la mezcla de mármol esté batida de suerte que, al hollarla, no se pegue a la llana, sino que ésta salga limpia. Extendida esta capa de mortero de grano gordo, y antes de que seque, se aplicará otra de la misma calidad, pero de un polvo un poco más fino; y cuando ésta estuviese bien aplanada y alisada,, se aplicará encima otra tercera capa de polvo mucho más fino aún. Aplicadas sobre las paredes estas tres capas de arena y otras tantas de mármol, no estarán expuestas ni a grietas ni a cualquier otro defecto. Además, si han sido trullados y alisados, el mármol les prestará una dureza y blancura que hará resaltar la nitidez y viveza de los colores que sobre ella se apliquen. (cum ab arena praeter trullissationem, non minus tribus coriis fuerit deformatum, tunc e marmore graneo directiones sunt subigendae, dum ita materies temperatur, uti, cum subigatur, non aereat ad rutrum, sed purum ferrum e mortario liberetur grandi inducto et inarescente alterum corium mediocre dirigatur; id cum subactum fuerit et bene fricatum, subtilius indicatur. ita cum tribus coriis harenae et item marmoris solidati parietes fuerint, neque rimas neque aliud vitium in se recipere poterunt, sed et liaculorum subactionibus fundata solidate marmorisque candore firmo levignata, coloribus cum politionibus inductis nitidos expriment splendores) (55).

Plinio, además de recomendar el carbón de la Galia por ser más compacto que el ordinario, nos describe: «Cuando el muro estuviese bien pulido y bien seco, se le aplicará suavemente con un pincel de pelo de puerco, una capa de cera púnica fundida al fuego y mezclada con un poco de aceite; después con los carbones situados en un infernillo, se calentará el muro de manera que hagan sudar la cera y para bien unirla. Se frotaba enseguida todo con una vela y ropas propias como se hace con las estatuas de mármol». (Esta operación a la que los griegos llaman καυσις, reviste el enlucido de una capa de cera que preserva el color de la luz de la lina y de los rayos del sol»). (remedium, ut pariete siccata, cera Punica cum oleo liquefacta candens saetis inducatur iterumque admotis gallae carbonibus inuratur ad sudorem usque, postea candelis subigatur ac dende linteis puris, sicut et marmora nitescunt) (56)

Por ello se deduce de estos relatos que la pintura mural que ellos protegían con la cera, podían ser realizada con cualquier procedimiento distinto a la encáustica, bien al fresco o al temple, y que la cera sólo sería una protección para las mismas. Sin embargo creemos que utilizaron la cera como aglutinante de los colores. además del uso como preservante.                                                                         

En este relato de Vitruvio se aprecia cómo la cera era coloreada: «Las construcciones en planta fueron imitadas por los arquitectos en los templos en piedra y en mármol, y ocupando los extremos de las vigas que rebasan los muros, se le aplicaban planchas en forma de triglifos que recubrirían de cera azul». (in lapideis et marmoreis aedium sacrarum aedificationibus artifices eorum scalturis sunt imitari tum proiecturas tignorum, quantum eminebat, ad lineam et perpendiculum parietum praesecuerunt…et eas cera caerulea depinxerunt) (57).

También se aprecia esta circunstancia, apuntada anteriormente, en este pasaje de Plinio: » Úsase con pigmentos de diversos colores, para tratar similitudes, es decir, para pinturas y para varios usos de las personas, y también para protección de las paredes y de las armas». (Variosque in colores pigmentis traditur ad reddendas similitudines et innumeros mortalium usus parietunque etiam et armorum tutelam) (58).

El hecho de que los antiguos conocieran la disolución de la cera en acietes volátiles, hace suponer que la emplearon en frío sobre los muros, bien como preparación previa, bien como aglutinante de los colores, usando el fuego para la cauterización final.                                                                                   

De la misma forma no es igual pintar un mural sobre muro completamente desnudo, que sobre un enlucido de estuco, por lo que tendrían distintas formas de imprimación.                                                   

Para la pintura sobre muro que estamos estudiando, los colores líquidos serían empleados en frío, pues un infernillo sería muy pesado y, como se trata de edificios de piedra o mármol sin estucar, no sería admisible ni el fresco ni el temple, y los colores se emplearían en cera disuelta en frío con aceites.

 a2) SOBRE PREPARACIÓN DE ESTUCO 

Como es natural, la forma de imprimar una superficie estucada varía con relación a hacerlo sobre muro de piedra desnuda. En Roma el gluten que usaban bien para preparar el muro o como aglutinante de los pigmentos, se llamaba «Atramentum» También podría usarse para presentar las pinturas al temple o al fresco con una mano final, con lo cual se cambiaba la tonalidad de los colores, dándoles más brillantez y frescura.

El que los antiguos pintores tuviesen perfeccionada esta preparación se puede constatar con las observaciones realizadas por Cicerón (59) al referirse al famoso barniz de Apeles, al que alaba: «Y como si Apeles contemplara a su Venus y Protógenes a su Jaliso manchados de cieno,         sentirían una gran pena, así también yo vi no sin dolor a éste pintado por mí y embellecido con todos los colores del arte, súbitamente deformado». (Et si Apelles si Venerem aut si Protogenes Ialysum illum suum coeno oblitum videret, magnum, credo, acciperet dolorem; sic hunc omnibus a me picturam et politum artis coloribus subito deformatum non sine magno dolore vidi).

Plinio (60), al referirse a este barniz, dice: «Nadie pudo imitarlo porque untaba sus obras acabadas con un negro de tal modo sutil que él mismo, al reflejar brillantemente las tonalidades de todos los colores y lo protegiera del polvo y la suciedad, lo pareciera ante la mirada de quien lo contemplaba; pero, a causa de las fuertes luces, para que el resplandor de los colores no dañara la vista, como a los que ven un vidrio transparente desde lejos, esta misma situación proporcionara una austeridad a los colores demasiado brillantes». (Unum imitari nemo potuit quod absoluta opera atramento inlinebat ita tenui, ut id ipsum, cum repercussum claritates colorum omnium excitaret custodiretque a pulvere et sordibus, ad manum intuienti demum appareret, sed et luminum ratione magna, ne claritas colorum aciem offenderet, veluti per lapidem specularem intuentibus et e longinquo eadem res nimis floridis coloribus austeritatem occulte daret.

Nadie ha podido averiguar la preparación de es barniz. Su aplicación era general y Vitruvio (61) lo cita también diciendo: «Se debe hacer, debajo del revestimiento decorativo de un muro o de una tabla, extendiéndolo con el atramentum, e interponer los triángulos de sil y de minio». (In uis uero supra podia abaci ex atramento sunt subigundi et poliendi cuneis siliceis seu miniaceis interpositis).

a3) SOBRE PANELES DE MADERA FIJADOS

Algunas decoraciones podían ser aplicadas directamente sobre superficies pétreas y, como hemos visto en la preparación del muro, también en otras ocasiones eran pintadas sobre paneles fijados previamente a la pared que trataban de decorar, o transportados sobre ella, una vez que la pintura había sido realizada en el taller.

Nosotros creeríamos de buen grado que, de estos dos métodos, el primero, sobre piedra directamente, es el más antiguo, y que las viejas pinturas monocromas que adornaban los templos del siglo VI eran realizadas obre las mismas paredes.

Pero muy pronto, sin duda, tuvieron la idea de pintar sobre tableros de madera, que eran más fáciles de reemplazar en caso de accidente. Esto ofrecía ventajas que no presentaba la piedra inmóvil, y sobre todo si se admite que los paneles no estaban fijados previamente a la pared antes de terminar la obra. Los paneles tenían aún esta prioridad sobre el muro, porque podía así ser pintados sobre los tableros en el taller con toda comodidad.

 

PINTURA DE CABALLETE

Pudiera ser ésta una derivación del modo empleado en pintura mural con tableros realizados en el estudio y después fijados a la pared.

a1) SOBRE TABLA

Sobre madera parece ser que estaban pintados los cuadros de Zeuxis, Parrasio, Tmantes y  Apeles, y eran en general de pequeñas dimensiones.

Plinio relata en su obra, al referirse a la tablas pintadas por los antiguos griegos, que, cuando Pausias visitó Grecia, no vio estas tablas, que habían sido transportadas a Italia, mientras que sí vio las grandes obras de los excelentes decoradores del siglo V, que, sobre madera o estuco, eran de grandes dimensiones y habían sido dejadas en su sitio. De este pasaje se puede constatar el hecho apuntado anteriormente acerca de los grandes paneles de madera pintados a la encáustica, y que habían sido dejados en mismo sitio.

Las decoraciones de Agatarco y de sus sucesores fueron fueron realizadas con toda seguridad sobre paneles de madera.

Sobre un caballete estaba apoyada la tabla donde, según el relato de Plinio, se cuenta lo que ocurrió a Protógenes y Papeles a propósito de las líneas trazadas por ellos en una tabla que se encontraba preparada en el estudio de Protógenes.

Plinio termina el relato diciendo: «Es cierto haberse consumido esta table en el primer incendio de la casa del César en el Palacio. Yo la había visto antes con gran deseo y en tan espaciosa anchura no había otra cosa que aquellas líneas que huyen de la vista. Y entre otras excelentes obras de muchos artífices parecía cosa vacía, y por esto atraía hacia ella los ojos y que era más notable que todas las demás obras».

Lo que se desprende de este relato es que se encontraba la tabla preparada en un caballete y preparada para pintar sobre ella.

En algunos dibujos antiguos, donde se ven representados pintores en el momento de realizar sus obras, se aprecia en uno de ellos a un pintor haciendo un retrato, y el caballete sobre el que se ha colocado el cuadro, y éste tenía la misma forma que los caballetes de nuestro tiempo. en otro dibujo se observa la forma del marco.

En un fresco pompeyano se muestra a una mujer pintora ocupada en colorear una estatua; a sus pies se percibe un bosquejo que le sirve de modelo, y que está encerrado en un marco.

Plinio habla de pinturas griegas sobre estuco que se veían en roma y que, despegadas del templo que decoraban, eran conservadas en bastidores de madera.

Además de los célebres pintores ya citados y que realizaron su obra sobre tableros ligeros, podemos citar a una mujer pintora a instancias de Plinio, quien nos dice: «Iea de Cícico, que vivió siempre soltera, siendo aún mancebo Marco Varrón, pintó en Roma con pincel, y en marfil con el cestro, por lo común imágenes de mujeres», y coninúa: «En una tabla grande pintó una vieja napolitana y retrató su misma figura mirándose en un espejo. en pintura no hubo mano más ligera que la suya». (Iaia Cyzicena, perpetua virgo, M. Varronis iuventa Romae et penicillo pinxit et cestro in ebore imagines mulierum maxime et Neapoli anum in grandi tabula, suam quoque imaginem ad speculum, nec ullius velocior un pictura manu fuit) (62).

La encáustica sobre marfil tenía en común con la de las tablas, el empleo del cestrum, del fuego y de la cera, aportando además el uso del buril.

a2) SOBRE TELA

Aunque no con la profusión de la tabla y marfil, usados como soporte de la encáustica y relatados en pasajes diversos, el lienzo también fue utilizado como soporte para esta pintura, según lo prueba el pasaje de Plinio en el que comenta: «No voy a dejar de mencionar la locura que reina en nuestra época en el terreno pictórico. El emperador Nerón ordenó pintar un retrato suyo de medidas colosales, en un lienzo de ciento veinte pies, insólito hasta ese momento». (Et nostrae aetatis insaniam in pictura non omittam. Nero princeps iusserat coloseum se pingi CXX pedum linteo, incognitum ad hoc tempus) (63)

Aparte de esta anécdota histórica, poco más se encuentra en los textos clásicos sobre el uso de la tela para la realización de obras de arte.

OTROS SOPORTES

Tanto por las noticias que nos han legado los escritores antiguos, como por los hallazgos arqueológicos, sabemos sobre qué otros soportes, además de los ya enumerados, pintaban los artistas de la antigüedad con la técnica de la encáustica, aunque no ya como obras de arte autónomas, sino como miniaturas decorativas o como complemento de la escultura.

a1) SOBRE ESTATUAS

Esta práctica de pintura encáustica ha sido largo tiempo desconocida. Además se usaba la «ganosis», que consistía en una preparación dada a la superficie de las estatuas de mármol para conservar su pulido y dureza.

La encáustica se empleaba también para embellecer estatuas con tintes variados a través de la «kausis».

En las estatuas que se encuentran en los museos y procedentes de hallazgos arqueológicos, apenas se aprecian ligeros tintes en su superficie. Sin embargo es preciso admitir que éstas estuvieran en su origen revestidas de una rica policromía. Tales estatuas sobre la que no percibimos apenas tinte, eran bien diferentes antes de su exhumación.

Es bien cierto que la colaboración entre pintores y escultores para el embellecimiento de las esculturas era una práctica común, pues se sabe que éstos llamaban a los pintores para la policromía de sus esculturas.

Esta práctica es relatada por Plinio y la llama «circunlitio», en el citado pasaje, al comenzar: «Se preguntaba a Praxíteles cuáles eran las estatuas que él prefería, y el contestó: aquellas en las que Nicias ha puesto sus manos; tanto que él hacía caso de la «circunlitio» de este pintor. (hic este Nicias de quo dicebta Praxiteles interrogatus quae maxime opera sua probaret in marmoribus: quibus Nicias manum admovisset, tantum cicunlitioni eius tribuebat) (64)

Nicias era pintor a la encáustica y se comprende que, como pintor que era, fuese preferido por Praxíteles para la policromía de sus esculturas.

También era posible que usaran la cera sólo para impedir la oxidación de las estatuas a causa del aire.

De igual modo, por palabras de Plinio, los antiguos usaban otros productos para la conservación de las esculturas cuando dice: «Nosotros hemos dicho tanto, que se han habituado a recubrir las estatuas con un barniz de betún». (Diximus et tingi solitum aes eo statuasque inlini) (65)

a2) MINIATURAS DE MARFIL

Las miniaturistas de todos los tiempos han realizado sus punturas sobre marfil, pintando directamente en las placas.

Plinio dice a esto: «Se empleaban con preferencia cuerbos de ures a varios otros usos de lujo, sea más que el color, sea más que los barnices, existen finalmente los cestrotes además del género de pintura para el que se empleaba». (Multasque alias ad delicias conferuntur, nunc tincta, nunc sublita, nunc quae cestrota picturae genere dicuntur) (66).

Vitruvio habla de llevar cestrotes, es decir, incrustaciones de cera: «Estas no se hacen con barrotes, ni de dos hojas, sino libres». (Ipsaeque non fiunt clathrata, neque bifora, sed salvata) (67)

Con la punta del buril se perfora en el marfil sobre todo las partes sombreadas y, dejando los claros para las otras partes, con el cestrum rellenaban con cera coloreada y disuelta al fuego o en frío, según el método empleado.

Los fragmentos de pinturas realizadas sobre marfil, encontrados en las excavaciones, no son más que un tipo de pintura decorativa.

De estos retratos se han encontrado muchos en las catacumbas (68)

La Biblioteca del Vaticano posee dos pequeños medallones de marfil, representando uno de ellos a una musa, que conserva algún trozo de color rojo sobre su borde.

Cartier (69) presenta algunos fragmentos de un viejo cofre de marfil antiguo. Tal cofre puede ser diferente del fragmento encontrado en las excavaciones de Pompeya y que se conservan en el Museo Británico, y de los dibujos que están en la Biblioteca Nacional de París (70)

La encáustica sobre marfil sigue todas las fases de las de los cuadros.

Para hacerse una idea respecto al modo de realizar estas miniaturas sobre marfil, contrastemos el parecido con los grabados de retratos romanos, hechos preciosamente y trazados don punzón sobre cristal dorado y aplicado sobre fondo negro o azul de otro cristal.

La sección de Arte Egipcio del Museo del Louvre posee sarcófagos de granito y de madera, cuyas figuras trazadas en hueco y semejantes a la hechas en marfil, ocultan bastantes cantidades de cera verde.

Paralelamente a estos estudios arqueológicos se editan y estudian los textos clásicos, griegos y latinos, indagando en ello algo que les diera luz sobre la técnica pictórica empleada por los artistas de la antigüedad, tras el impacto producido en ellos al contemplar las pinturas decubiertas en los hallazgos arqueológicos, tales como los murales del Palcio que Nerón se había hecho construir en la colina del Palatino, llamado «Domus Aurea», o los descubrimientos de Pompeya y Herculano.

Estos murales tenían una belleza y brillantez de tonos desconocidos en la técnica del fresco y del temple, con sus colores diáfanos y puros y una jugosidad sólo comparable al esmalte cerámico.

Por lo tanto había que adentrarse en los testimonios que les pidieran transmitir a sus contemporáneos en los escasos escritos legados por ellos.

El más importante texto que nos habla sobre el procedimiento pictórico que nos ocupa, es la valiosa obra de Plinio El Viejo, titula «Naturales Historiae» (1).

Sobre el origen y características de esta importante obra, ya se han hecho los correspondiente comentarios introductorios precedentes.

Durante el siglo XVI se suceden los trabajos en torno a los comentarios de Plinio, generalmente desde el punto de vista filosóficos o arqueológicos. En cambio se siente muy poco interés hacia el arte y la técnica pictórica. La intención de estos trabajos se halla muy lejos de la obtención de una materia pictórica de calidad para uso habitual y cómodo de los pintor

Notas bibliográficas.-

1. IULII POLUCIS, Onomasticon, Rodolfo Gualtero.Tigurino interprete, Apud Robertum Winter, Basilae, 1541, lob. X, caput. XXXVII.

2. H. CROS, Y CH. HENRY, L’encaustique et les autres procedès de la peinture chez les anciens, París, 1884, p. 9, cita a Marciano el Jurisconsulto.

2. H. CROS, Y CH. HENRY, L’encaustique et les autres procedès de la peinture chez les anciens, París, 1884, p. 9, cita a Marciano el Jurisconsulto.

3. A. TRAGLIA, Opere di Marco Terenzio Varrone, editrice Torinese, Torino. 1974, lib. III, 17, 4.

4. W. JONES, H. S., Pliny, Natural History, ed. Loeb, Harward Uiversity Press, MCMLXVI, t. VII, lib. XXV, XLVI.

5. T. LIVIO, Ab urbe condita libri, ed. Maduig y Ussing. 1873, lib. 42, 65, 9.

6. H. CROS, Y CH. HENRY, io. cit, p. 16.

7. f. KROHN, Vitruvii de architectura libri decem, ed. Teubner, Lipsiae, MCMXII, VII, X, 20-22.

8. Confer nota 8.

9. W. JONES, H.S., op. cit. t. VIII, XLII.

10. IULII POLUCIS, Onomasticon, op. cit. lib VII, caput XXVIII. BETHE, E. Pollucis onomasticon, ed. Teubner, Stuttgar, 1966. lib. X, 83.

11. D. E. EICHOLZ, M. A., Pliny Natural History, ed. Loeb, London, MCMLXII, t. X, XXXVI, XLIII.

12. J. ANDRÉ. Pliny, l’Ancien, ed. Belles Lettres, París, 1958, lib. XXI, XLIX, 83-85.

13. Idem, lib. XXI, XLIX, 84.

14. PEDANII DIOSCORIDIS ANAZARBEL, De Medicinali materia, Libri sex, Ioanne Ruellio Suessionensi interprete lugdoni Apud Balthazarem Arnolletum, MDL, lib, sec, cap. LXXV.

15. Ibidem, lib. sec., cap. LXXV.

16. J. ANDRÉ, op. cit., lib. XLIX, 84.

17. Confer nota 16.

18. Confer nota 15.

19. Confer nota 13.

20. Confer nota 16.

21. A. ERNOUT, Pline l’Ancien, ed. Belles Lettres, París, 1956, t. XIII, Lib XX, 67. J, ANDRÉ, op. cit., lib. XIV, XXV, 122-123.

22. A. ERNOUT, op. cit. lib. XXI, 67.

23. H. RACKHAM, M. A.

24. W. JONES, H. S. op. cit. t. VII, lib. XXIV, 26.

25. Confer nota 21.

26. H. RACKHAM, M. A., op. cit. t. IX, XXXV, V, XVI.

27. W. JONES, H. S., op, cit., t. IX, lib. XXX, XXXII, 50.

28. A. S. WILKINS, M. Tulli Ciceronis, Rhetorica, t. II, Brutus, Oxonii, 1970. 18, 25-29.

29. F. KROHN, op. cit. lib. VII, IX, 19-21.

30. Ibidem, VII, VI, 22-28.

31. Ibidem, VII, VII, 30-33)

32. Idem, VII, VII, 34-37.

33. Idem, VII, VII, 37-40.

34. Idem, VII, VII, 40-41.

35. Idem, VII, VII, 42-43.

36. F. KROHN, op. cit. lib. VII, 8, VIII, 1-6.

37. H. RACKHAM, M. A., op. cit. t. IX, lib. XXXIII, XL, 120.

38. F. KROHN, op. cit. lib. VII, IX, 6-12.

39. Ibidem, VII, IX, 41-44.

40. idem, VII, X, 47-50.

41. Idem, VII, X, 50-56.

42. Idem, VII, X, 59-63.

43. Idem, VII, XI, 64-66.

44. Idem, VII, XI, 1-2.

45. Idem, VII, XI, 4-13.

46. Idem, VII, XI, 15-17.

47. Idem, VII, XII, 2-7.

48. idem, VII, XII, 7-8.

49. Idem, VII, XII, 8.

50. Idem, VII, XIII, 1-3.

51. Idem, VII, XIII, 3-15.

52. Idem, VII, XII, XIII, 15.

53. Idem, VII, XIV, 1-15.

54. Idem, VII, IX, 16-27; VII, 3.

55. Vitruvio recoge de Plinio un texto relativo a este tema. Confer H. RACKHAM, M. A., op. cit., t. IX, XXXIII, XL.

56. Confer nota anterior.

57. F. KROHN, op. cit. IV, 14-27.

58. J. ANDRÉ, op. cit., lib. XXI, XLIX, 85.

59. D. R. SHACKLETON BAILEY, Cicero’s Letters to Atticus, Cambridge Univerity Press, 1965, vol. I, 41,4, (21, II),

60. H. RACKHAM, M. A. op. cit., t. IX, XXXV, XXXVI, 97.

61. F. KROHN, op, cit., VII, 39-41.

62. H. RACKHAM, M. A. op. cit., t. IX, XXXV, XL.

63. Idem, t. IX, XXXV, 33.

64. Idem, t. IX, XXXV, XL.

65. Idem, t. IX, XXXV. XLI.

66. A. ERNOUT, ET R. PÉPIN, Pline, l’Ancien, Histoire Naturelle, ed. Belles Lettres, París, 1947, liv. XI, XLV, 126.

67. F. KROHN, op. cit., IV, 6.

68. R. GARRUCI, Vetri ornati di figure in oro trovati nei cimiteri dei cristiani primitivi di Roma. Roma, 1858.

69. E. CARTIER, memoria de la pintura y sus verdaderos procedimientos, 1845.

70. R. ROCHETTE, Peintures antiques inédites, p. 368. (Citado por Cros y Henry, o. cit., p. 42.

RESTABLECIMIENTO DE LA ENCÁUSTICA

En este apartado vamos a exponer cómo se conserva o renace el uso de la encáustica en tiempos muy posteriores. La lengua que hace alusión a esta técnica es el latín, considerada la adecuada para presentar los progresos científicos en todos los aspectos de sus manifestaciones.

Tras el cansancio de las formas góticas y su pensamiento, surge el Renacimiento, cuya característica principal es adoptar nuevas formas extraídas de la antigüedad clásica. Por lo tanto se origina un deseo de ahondar en todo aquello que la antigüedad clásica les pudiera aportar, centrada sobre todo en Atenas y Roma, en donde se hallaban reunidos la mayoría de los restos de tal época.

Se envían a estas ciudades estudiosos que miden, dibujan y catalogan todo aquello que se va descubriendo. Citemos como ejemplo a Jacobo Barozzio Vignola, que es enviado por la Academia de Roma para que mida y estudie todo aquello que las excavaciones emprendidas le presentaban, descubriendo con sus estudios el «Canon» empleado para la proporción del cuerpo humano, así como el «Modulo» seguido en la proporción de la arquitectura.

Paralelamente a estos estudios arqueológicos se editan y estudian los textos clásicos, griegos y latinos, indagando en ello algo que les diera luz sobre la técnica pictórica empleada por los artistas de la antigüedad, tras el impacto producido en ellos al contemplar las pinturas decubiertas en los hallazgos arqueológicos, tales como los murales del Palcio que Nerón se había hecho construir en la colina del Palatino, llamado «Domus Aurea», o los descubrimientos de Pompeya y Herculano.

Estos murales tenían una belleza y brillantez de tonos desconocidos en la técnica del fresco y del temple, con sus colores diáfanos y puros y una jugosidad sólo comparable al esmalte cerámico.

Por lo tanto había que adentrarse en los testimonios que les pidieran transmitir a sus contemporáneos en los escasos escritos legados por ellos.

El más importante texto que nos habla sobre el procedimiento pictórico que nos ocupa, es la valiosa obra de Plinio El Viejo, titula «Naturales Historiae» (1).

Sobre el origen y características de esta importante obra, ya se han hecho los correspondiente comentarios introductorios precedentes.

Durante el siglo XVI se suceden los trabajos en torno a los comentarios de Plinio, generalmente desde el punto de vista filosóficos o arqueológicos. En cambio se siente muy poco interés hacia el arte y la técnica pictórica. La intención de estos trabajos se halla muy lejos de la obtención de una materia pictórica de calidad para uso habitual y cómodo de los pintores.

TRATADISTAS

a1) FELIPE DE GUEVARA

El primer tratado conocido sobre las técnicas pictóricas clásicas, se debe a Felipe de Guevara, titulado Comentarios de la pintura, escrito en 1535, aunque no publicado hasta 1788 por Antonio Ponz. (2)

Felipe de Guevara, autor de estos «Comentarios», vivió en tiempos de Carlos I, Rey de España, y parece que su edad floreciente fue por los años 1535, cuando estaba en Sicilia, de vuelta de la célebre Jornada de Túnez, en la que se encontró sirviendo a dicho Soberano.

Se deja conocer que recorrió Italia, donde adquirió o pudo adquirir muchos conocimientos de las Ballas Artes, y que para hablar de la Pintura de los antiguos Griegos, que es su principal asunto, también se entrevé que había ojeado bien lo que Plinio y otros autores de la antigüedad nos dejaron escrito de aquellos célebres hombres. Se nota igualmente que estuvo en Flandes, y que trató en Amberes con los pintores de su tiempo.

Hay sospechas de que Guevara no estudió las pinturas romanas, sino que se basa en los textos clásicos, sobre todo de Plinio y Vitruvio.

Al analizar los orígenes de la pintura, dice entre otras cosas: «Plinio en su Historia Natural dice que los egipcios se atribuían esta gloria, diciendo que fue inventada por ellos seis mil años antes de que los griegos empezasen a usar de ella. Los griegos también dudan con porfía, tratando de quienes primero entre ellos fuesen los inventores» (3).

A continuación realiza un recorrido sobre los distintos pintores griegos, anañozando sus orígenes y características, así somo sus obras más famosas. De este estudio de Plinio sospecha que debía utilizar para las fachas de las casas el óleo, y el fresco para interiores. Para el lienzo usarían el temple y el óleo.

Al llegar al partado que nos ocupa, esto es, al género de pintura llamado «Encausten», se aombra de que los pintores italianos no hubieran resucitado un género de pintura tan empleado los antiguos, la técnoca llamada Encausten, como cosa quedada.

Al analizar a Plinio dice: «Hubo en ella dos géneros, uno que se pintaba con cera, y el otro en marfil, con cestro, que es verículo. Después se añadió el tercero, desatando las ceras con fuego y gastándolas con pincel. Esta tercera pintura se empezó a usar para pintar las naos; y era tan fijo que ni el viento, no sol, ni mar lo podían deshacer. Sería bueno se atinase hoy este género que podría servir para muchhos usos«; y sigue diciendo: » Cuando yo he podido atinar por palabras de Plinio diversas, y en diversos lugares puestas, entiendo que esta pintura Encausten se pintaba en tablas, y en lugar de colores gastados al óleo; se gastaban ceras teñidas de diversos colores; con la diversidad de éstas declaraban los pintores sus imaginaciones de fábula o cosa semejante, como en los otros géneros de pintura hacían: y después de compuesta la pintura con dichas ceras,, como al presente hacen con el barro de Pisa o Faenza» (4).

«Que esta pintura Encausten se pintare en tablas y fuese quemada, consta muy claro por un distico de Marcial»: «Encaustum Phaeton Tabula tibi puctus in hac est. Quid tibi vis, Dipyrum qui Paetentonta facit? (5).

«Quiere decir, en esta table está pintado Faetón de Encausten, ¿qué es lo que quieres, quieres hacer a Faetón dos veces quemado»?

Notoria es la quema primera de Faetón cuando pidió a su padre el sol le dejase regir su carro, y dio con todo al traste quemando en Etiopía. Allende de esto, que estas ceras se desatasen con fuego, y se usasen de ellas líquidas con el pincel, consta por lo que antes se ha dicho de Plinio, quien dice que el tercer género de Encausten fue inventado para pintar las naos, desatándolas con fuego, y gastándolas con pincel, lo cual se dice a diferencia del otro género que, como digo, no era gastando la cera líquida en él con pincel.

El segundo género de Encausten fue en marfil con cesto, que es verículo. En este género de pintura, imagino fuese de esta manera: Que el marfil se pefilasen los animales, hombres y cosas que se pintaban con cesto, y que este cesto fuese en el marfil lo que en la pintura al óleo es el pincel, es a saber, instrumento con el que en el marfil se pintaba. Este, sospechosos yo, se calentaba para ir quemando y señalando los perfiles y sombras en el marfil, y por esta causa se llamaba este género de pintura Encausten que es cosa quemada, de suerte que sería un género de pintura de blanco y negro, sombras y luces sin color ninguno. Esta labor imagino yo semejante a la que en Buesa, y en otras partes hacen en hueso, en flascos y cuñeras de arcabuces, aunque groseramente. La causa por que imaginé el cesto ser instrumento, es por que Plinio hablando de Lala Cyciagena (6), dice: «pintó con pincel y con el cesto en marfil».

Guevara continúa interpretando a Plinio en lo referente a quién fue el primero que pintó con ceras, et.

Si comparamos, ( aunque vaya posteriormente descrito) lo que Vicente Requeno ha leído en Plinio: «caestro, id est, Veruculo», en lugar de «cesto y viriculo», como se leen en esos «Comentarios», coregimos de paso a los intérpretes de Plinio que han entendido «in cera», en lugar de «cera», pero tanto Requeno como Guevara convienen en que veruculo, o vericulo son unos hierrecillos de que los antiguos se servían para pintar con ceras teñidas y mezcladas con diversos colores. Eran éstos puntiagudos por un extremo, y por el otro planos como espátula de boticarios. Puede verse en la citada obra de Requeno, donde explica con toda menudencia este modo que él ha practicado. Si dicho género hubiera sido como entendió Guevara, quemando el marfil y resaltando sólo el color blanco y negro, sería como esas obras de esgrafiado que se ven en algunas fachadas, o taracea en papeleras, y otros muebles preciosos, donde está embutido el marfil y en él dibujadas historias y y otros temas.

LOUIS DE MONT-JOSIEU

Más tarde, a finales del siglo XVI, Louis de Mont-Josieu (1590) crea el problema levantado en el «Gallus Romae Hospes», y complicado de conjeturas más singulares.

En su pequeño » Tratado de pintura y escultura entre los antiguos», hace un estudio sobre los tres métodos. Ve el primero como una «taracea» a base de ceras endurecidas. El segundo sería como un dibujo grabado hecho con un punzón, el cestro sobre el marfil y, uniendo arcillas coloreadas, se pintarían ante todo retratos. El tercero le parece restringido a la pintura de barcos.

JOANNIS SCHEFFER

En 1669, Joannis Scheffer, en su obra «Graphice id est de arte pingendi», hace referencia a la encáustica y llega a conclusiones distintas a las de Mont Josieu, y nos dice al respecto: «La encáustica es una pintura al fuego. Hay, pues tres modos de realizar esta técnica: con ceras, con colores o al pastel. Ceras sobre madera, colores sobre marfil, hierro o cerámica y, por último, pastel sobre oro».

Sobre el modo de pintar a la encáustica se ha hablado mucho, con diferentes resultados, como ocurre en un tema poco claro.

«Yo creo, dice, que se trata de un solo término. En cuadros de madera o de cualquier otra materia se marcaban al fuego trazos de dibujos que servían para representar la forma de una futura pintura. Esos trazos posteriormente se rellenaban con cera de distintos colores, según el modelo o imagen y, posteriormente, una vez terminado el cuadro, se aplicaba el fuego» (8).

«Encaustae pingunt inustione. Est autem artis huius triplex fere ratio, nam fit aut ceris, aut coloribus, aut vitro. Ceris in ligno; coloribus in ebore, aut ferro, aut fictilibus; votro deniq; in auro».

» De Encaustica pingendi ratione prodiderunt multa multi, diversu successu, sicut fit in re obscura.

«Mihi uno verbo res huiuscemodi fuisse videtur. In tabulis ligneis, vel alterius materiae ductus lineares, qui figuram referebant futurae picturae. Ductus illi postea imprebantur cera tabulae, admotis ignibus».

Cita a este respecto a Marcial, al hablar sobre Faetón…etc. (lib. IV, c. 47) del que Guevara ya había hablado.

Más adelante dice: «Se trazaban las líneas con punzón de hierro al rojo vivo, sobre marfil o cuerno, materiales en los que querían representar sus imágenes. Pero Plinio une esto a lo anterior e indica para ambos tal punzón o instrumento con el que se realiza el trabajo. El texto de Plinio (9) esta en XXXV, c. II. «Se sabe de antiguo que hubo dos formas de pintar a la encáustica: con cera, sobre marfil, con buril o pequeño punzón. A los dos, buril o punzón, es decir hierro candente afiliado me refiero que se utiliza para trazar líneas o masas» .

De esto también se induce la existencia de un tercer instrumento diferente a los anteriores, no hecho con una materia como la del punzón, sino con el uso del pincel. «Existe u tercero -dice Plinio-, el uso del pincel con ceras fundidas al fuego» . En los dos anteriores no se utiliza el pincel sino el punzón. Esto se encuentra patente -dice Scheffer- en otro pasaje del mismo, cuando habla de la encáustica de Pausias: «Él mismo pintó con pincel los muros de Tespias, y se pensaba que habñia sido superado con gran diferencia porque no había quien compitiese con ella en su género de técnica (el haber pintado con pincel) que aquella forma de pintar no era la que se había acostumbrado a usar antes…etc.» (10).

» Stylo ferreo igne candefacto inurebant ebori aut cornibus lineas, quibus quas vellent, imagines exprimerent. At hoc cum priori jungit Plinius & utriq; stylus istiusmodi, ceu instrumentum, quo conficiatur, tribuit. Plinij sunt lib. XXXV. c. II: Encuasto pingendi duo fuisse antiquitùs genera constat, cera & in ebore, cestro, id est, veruculo. Utriq; cestrum tribuit ceu veruculum, hoc est, candens (et) acuminatum ferrum, quod dicendis lineis struisq; inservit. Quod apparet etiam ex eo, quia quando à duobus his distinguit tertium, non aliâ re magis facit, quàm quòd no veruculi, sed penicilli sit in eo usus. Tertium accessit, ait,resolutis igni ceris penicillo utendi. Quod & ex alio ipsius loco, ubi de Pausia Encausta: Pinxit et ipse penicillo parietes Thespiis, multumq; comparatione superatus existimabatur, quoniam non suo genere certasset. Dixit, penicillo pinxisse, id non fuisse genus, quo ut antè consueverat».

Después de ver la diferencia entre un modo y otro y sus repercusiones, continúa diciendo: «Es pues la encáustica entre los griegos no una simple combustión, quema o acercamiento al fuego,sino en el propio fuego. En consecuencia, esto no se entiende sino cuando el fuego penetra en la materia, como cuando se pone a fuego una señal sobre la frente, o marca, al ganado. Pero cuando se extiende n a fuego ceras de distintos colores sobre un cuadro, no se puede llamar quema aquella forma de –quemar en-; de manera que esta no haga desprenderse la cera fijada al tablero de madera».

«Finalmente, y según Procopio, puede dar a entender esto quien al principio, sobre los edificios de Justiniano, dice que han sido hechas con encáustica: lo que no sólo significa cera licuada, por así decirlo, sino -fundida en- y -derramada gota a gota en-,lo que no se puede comprender sino licuada en los antedichos surcos». Al escribir estas cosas, continúa Scheffer, «me encontré con Dalecampio, y descubrí que él había llegado a semejante conclusión. «Grabados» dice en el libro XXXV, c. 7 cuadros con variadas figuras se untaban con cera teñida de distintos colores».

Sin embargo en esto se equivoca, porque piensa que ésta había sido la pintura de las naves, a la que Plinio diferencia, a no ser que viera de nuevo en ellos algunas imágenes. Tampoco Demontioso opinaba de otra forma, como igualmente después observó; «La cera -dice- había sido endurecida con drogas, y después de ella se había fijado las figuras que habían de ser pintadas. Entonces, como en un trabajo de mosaico, derramada la cera de distinto color sobre aquellas figuras huecas, se obtienen las formas pensadas sin que aparezca ningún punto de unión».

«Aunque esas figuras han sido hechas de cera, como opina Demontioso, la encçaustica no hubiese sido cera, como dan a entender las palabras de Plinio, sino -en la cera-. Esto tampoco se ve claro, como el endurecerse tanto que hubiesen soportado las figuras ser quemadas».

«Consecuentemente -dice Scheffer- es cierto que hubo un modo de usar la encásutica con cera, como dijimos, y no otra, como la del color».

«Se trazaban las líneas con la punta del punzón incandescente sobre el marfil o cuerno para realizar las figuras, como ya indiqué ante. Esto lleva consigo el que los trazos de líneas sobre marfil o cuerno no fuesen demasiado profundas, y su color fuese sólo uno, oscuro, púrpura o negro., como hace pocos años en los estuches de madera de cornejo, en el que guardaban el polvo de las armas de guerra, o en las empuñaduras de las espadas o cuchillos, hechos de cornejo o de hueso. Y así, esta pintura se solía practicar sobre marfil o cornejo. Pero se hace en pastel mezclados los colores, según las figuras con el pincel, y endurecidas al fuego. que entre los antiguos fue conocida también como clase, ciertamente no se ha descubierto, y no conozco a nadie que se acuerde de ella».

» Existe en el libro XXXVI, c. 26 de Plinio, mención sobre su pastel: «no existe una materia más usada, o incluso una pintura más manejable». Pero en este texto, la palabra se refiere a otra clase de pintura, ya que, a saber, toda la masa de pastel se mezcla con algún color y adquiere aspecto de piedra, mármol o gema, según es evidente por los antecedentes de aquel lugar. Hasta ese punto, ni aún siquiera este método parece haber sido conocido, donde hoy todo se mezcla con diferentes colores, que son y permanecen brillantes que, como desde entonces, se muestran en ventanas de los templos».

«Est enim Encausis apud Graecos non simplex quaedam ustio adustiove, sed inustio. Porrò hoc non intelligitur, niso ubi in materiam ustio descendit, Quemadmodum cùm nota fronti, aut signum pecori inuritur. At cùm in aqua tabula cerae diversorum colorum complanantur igne (quomodo hoc genus factum antè dicti eruditi volunt) ustio illa inustio, ut quae non descendat in materiâ subiectam tabulamve, dici inquit, Deniq; & ex Procopio hoc apparere potest, qui in primo de aedificiis Justiniani, facta Encausticen ait, κηρω εντακενντι και διακυθεντι quod tantum cera liquefacta denotat, ut sic dicam, & infusa instillataq; quod intelligi non potest, nisi liquefacta in praedictis sulcis».

» Cum scripsisset esta, incidi in Delecampiumseumq; in simili fuisse sententia deprehendi. Scalptae, inquit a d Plinij lib. XXXV, c. 7. variis figuris tabulae cera diversis etiam coloribus picta oblinebatur. In eo tamen errat, quod hanc navium existimat fuisse picturam, à qua Plinius ipse distinguit. Nisi forte ad imagines in eis aliquas respexit. Neq; alia Demontiosi opinio, ut pariter póst observavi: Ceram ait se putare induratam medicamentis, ex ea deinde factas fuisse tabulas,, in qubus formae eorum qyae pingenda essent, incidebantur. Tum, quemadmodum in vermiculato opere, in eas formas cavas ceris inditis varij coloris figuras inductas, nullis apparentibus commissuris. Quamquam si in cera formae ista factae, ut existimat Domontiosus, encausis fuerit, non cera sicut tamen volunt verba Plinij, sed in cera. quae quoq; quomodo tam dura fieri potuerit ut inuri sibi passa sit imagines eiusmodi, aud patet. Fuit ergò planè ratio encauseos cum cera, qualem diximus.. Neq; alia quae cum colore. Stylo ignito lineae inurebantur ebori aut cornibus, quibus referrent, ut superius iam monuit. Hos intererat, quòd linearum ductus in ebore cornuvè minus essent profundi, uniusq; tantùm coloris, fusci scilicet aut nigri. Planè sicut ante paucos annos in thecis corneis, quibus corneis recondebant tormentarium, in manubriis ensium aut cultrorum corneis osseisve fieri consueverat. Atq; ita quidem haec pictura habebeat in ebore cornuvè. At in vitro fit coloribus pro modo imaginum inductis penicillo, & duratis igne. An apud pricos notum quoq; fuerit hoc genus, mihi quidem incorpentum est, certè qui meminerit illius, scio neminem. Est quidem apud Plinium lib. XXXVI, c. 26 de vitro; nec est alia materia sequacior, aut etiam picturae accommodatior.

Sed ibi sermo est de alio picturae genere, cùm nempè tota vitri massa colore aliquo inficitur, & lapidum, marmoris, gemmaevè speciem acquirit, uti licet ex antecedentibus illius loci. Adeò ne ista quidem ratio tum cognita fuisse videtur quâ hodie tota diversis inficiuntur coloribus, ut sint maneantq; pellucida. qualia deindè adhibent in fenestris ferè aedium sacrarum…» (11).

Imaginamos que este tipo de pastas serían vítreas, para vidrieras de templos, como se especifica anteriormente; por lo tanto, aunque interviene el fuego, no se puede decir que sea ancáustica como tradicionalmente conocemos.

También se refiere al empleo de pastas que ofrecían un aspecto de oro y plata, y que se incrustaban en los puños de espadas, cascos y escudos, cuya técnica era secreta y conocida por pocos.

Más adelante dice Scheffer: » Ni siquiera puedes aprender algo de los antiguos, a quienes yo considero no conocedores de esta técnica en su totalidad. Tan sólo la mostraban en la cerámica, pues Plinio la recuerda en su libro XXXVI, c. 26:»Agripa que pintó su obra cerámica a la encáustica». aunque aquí dice Scheffer: » La palabra parece referirse al pavimento del mosaico en el que las teselas pudieron haber sido pintadas con esta técnica».

«Nec ex vetustioribus quid discas, quibus non existimo fuisse notam hanc artem. In fictilibus solùm adhibebant. Nam meminit Plinius lib. XXXVI, c. 26. Agrippae, qui figulinum opus encausto pinxerit. Quamquam ibi sermo de pavimentis esse videatur, in quibus tamen ipsis testas tali arte potuerant pinxisse…» (12).

Finalmente cita Scheffer un último tipo de encáustica en oro: «El método de esta técnica es doble, pues bien se introducen los colores sobre surcos esculpidos, o bien pintan lo que se sobre la superficie superior, sobre fondo blanco, amarillo o oscuro. La mayoría de los colores son de pastel realizado con esta técnica oculta y secreta, solamente conocida en Italia y en la Galia por unos pocos».

Intuimos que es una técnica en la que los esmaltes son tratados al fuego, pues dice Scheffer que los alemanes la llaman «Schmelzen», los belgas «Smelten», los italianos «Smalto» y los galos la llaman «Email», de donde los Germanos tomaron su «Emalieren».

Según su clase, están faltos se ese preciso término.

«Esto difiere, a apriori, en parte porque, salvo los pasteles, tienen otros colores procedentes de otras materias que se consiguen dificultosamente con el fuego; y en parte porque se preparan con aquellos colores con óleo, sobre todo del azafrán, y se pintan con pincel, siendo así que es suficiente para ello un punzón de hierro. Es ésta otra clase nuevamente singular apropiada para las pinturas muy artificiosas y, por ello, se han de valorar más, ya que no se altera ningún tiempo, por aguas o a causa del sol. Y por ello se valora mucho, de manera que un cuadro pequeño se vende en quinientas o más monedas imperiales, y no se sabe si los antiguos mantuvieron este valor» Los nuestros -continúa Scheffer- apenas hace cuarenta años lo descubrieron. Pues ésta fue conocida y usada hace más de cien años, y se hacía al exterior tan sólo con pasteles untados, sin pintura de figuras, ni con sólo pastel, sino con otros mezclados con almáciga (resina de lentisco), por lo que los germanos también le dieron ese nombre y por ninguna razón se corresponde con su posterior alegación y, por tanto, difícilmente se puede incluir en esta cuenta».

«Artis hujus ratio est duplex, nam aut inmittunt silcis ex sculptis colores, aut superficie extrema inducto albo, flavo, aut caeruleo fundo, pingunt, quod volunt. Colores pleriq: vitra sunt, infecta singulari ac secreta arte, paucis Italia tantùm Gallisq; nota. Ea teruntut aquâ forti magno labore, ablutaq; puris aquis inducuntur metallo, ut immissa igni fluant indurenturq; A fluxu isto colliquationeque Germani schmelzen, Belgae, smelten vocant. quod non solum abludit ab Italorum smalto, quo haec ars ab ipsis appellatur. Gallis est Email, undè Germani suum acceperunt emalieren. Quamquam, hoc vocabulo secundum genus potiùs indigitent, quod differt à priori partim eo, quoniam colores, praeter vitra, habet alios ex quibuslibet materiis, quae ab igne difficulter absumuntur, partim eo, quoniam colores illi praeparantur oleo, spicae maximè pingunturq; penicillo, cùm ad prius illud stylus ferreus sufficiat. Est hoc genus alterum prorsus singulare, picturisq; artificiosissimi ideoneum eoq; magis aestimandum, quia nullo tempore, nullis aquis, aut sole corrumpitur. Atq; ideò in magno pretio habetur, ut tabella vix thaleri magnitudine quingentis pluribusq; aliquando imperialibus vendatur. An & veteres tenuerint illius rationem, ignotum est. Nostri vix ante annos quadraginta plenè invenerunt. Nam quae ante annos centum pluresq; fuit nota usitataq; fiebatq; exteriùs illitis tantùm vitris absq: pictura imaginum, nec vitris solùm, sed & aliis coloribus mastiche subactis undè arti ipsi quoq; nomen à Germanis datum, ad posterioris hujus elegantiam nullâ ratione pertinet, atq; adeo vix in censum hunc venire potest» (13).

Imaginamos que sigue refiriéndose a pastas duras, que también se podías utilizar sólo para proteger la superficie de algunos elementos.

Más adelante, al referirse a los pintores que emplearon la encáustica en las pinturas, dice Scheffer: «Por lo demás, como todos éstos pintan según su método o manera, y por ello, no se atribuye a ninguno el elogio de esta pintura ni por derecho ni por uso, más que a aquellos que usan colores sobre planchas o cuadros, y se llaman por ello propiamente pintores.».

«El haber acostumbrado a usar estos colores sobre cuadros, se observa también en Plinio cuando habla de Protógenes. Así, en el libre XXXV, c. 12: («Puso en esta pintura cuatro veces el color»). Creemos que se refiere al cuadro de Jaliso.

De la misma manera Vitruvio en el libre VII, c. 5: («Pues quien de los antiguos no parece haber usado drogas, bermellón con moderación; pero ahora de forma generalizada en su mayor parte todas las paredes son tratadas así»).

«Se hace esta aplicación -continúa diciendo Scheffer- cuando se untan colores triturados o preparados de cualquier otra manera, aunque los pintores no quieran llamarlo «untar», el aplicar colores, puesto que esto es lo que más conviene a las estructuras murales, los pulen con greda oscura o roja. Sin embargo conviene observar que así habían hablado los antiguos sobre los pintores».

Al referirse a Apuleyo, dice en su «Apología»: «Lo que fue quemado con cera o untado con color, o fingido con cualquier otro artificio humano».

«Caeterùm ut hi omnes suo modo pingunt, ita nemini laus pictoriae, vel rectius, vel usutatius tribuitur, quàm iis qui colores inducut chartis tabulisvè, ac pictores propriè dicuntur. Inducere hos tabulis colores consuevisse, patet etiam ex Plinio, quando de Protogene lib. XXV, c. 12 sic ait: Huic picturae quater colorem induxit. Sic Vitruvius, lib. VII. c. 5: Quis enim antiquorum non uti medicamento, minio parcè videtur usus esse: at nunc passim plerumq; Toti parietes inducuntur. Inductio haec fit, quando colores triti aliovè modo praeparati illinuntur. Quanquan illinere pictores nolint dici, quando colores inducunt, quum id potiùs murariis conveniat, iisq; qui creta, vel rubricâ expoliunt. Observare tamen licet etiam de pictoribus sic locutos esse veteres. Apulejus in Apolog: Quod cera inustum, vel pingmento illitum, vel alio quopiam humano artificio assimulatum est» (14).

Finalmente de una relación de métodos que, aunque con una serie de nombres no empleados comunmente, por el pasaje de Plinio que cita, se trata de los métodos tradicionales enumerados por éste.

Dice Scheffer: «Entre los antiguos existieron en primer lugar dos clases de pintura, el Heládico y el Asiático; después se crearon tres: el Jónico, el Siciónico y el Ático. Al referirse Plinio, en su libro XXXV. c. 10, es quien considera a Eupompo creador de la difusión posterior: («La influencia de eupompo -dice- fue tan grande que llegó a dividir la pintura en tres tipos, que antes de él fueron dos: el Heládico, y el que llaman Asiático. Después de éste, que era Siciónico, dividido el Heládico, se hicieron tres: el Jónico, Siciónico y Ático»).

«Se entresaca de estas palabras -dice Scheffer- que se trata del mismo tipo llamado Ático y al otro Sicionio. Pero cómo, porqué se hayan llamado estas clases, creo que se fundamenta en los propios autores que fuesen los primeros en practicarlos, bien desde Jonia, bien desde Ática. En Jonia, Cleantes, Ardices, y Cleofanto el de Corinto. ya que ésta es la capital de Jonia: en el Ática, Apolodoro el Ateniense, e igualmente Parrasio y los que a éstos y a aquellos siguieron después. Ciertamente todos éstos fueron extraordinarios maestros. Por esto, después, los que seguían a unos y a otros en la técnica de pintar, se consideraron de estilo Jónico, Siciónico o Ático».

«Picturae apud veteres duo primùm genera fuere, Helladicum, et Asiaticum; pòst, tria facta sunt, Jonicum, Sicyonium et Atticum. Meminit Plinius lib. XXXV. c. 10. qui auctorem quod; divisionis posterioris facit Eupompum: Eupompi auctoritas, inquit, tanta fuit, ut diviserit picturam en genera tria, quae ante eum duo fuere, Helladicum, et quod Asiaticum appellabant. Propter hunc, qui erat Sicyonius, divisso Helladico, tria facta sunt, Jonicum, Sicyonium, Atticum. Liquet autem ex verbis, genus Asiaticum id ipsum esse quod dein Jonicum appellat, & ex Helladico alterum Atticum, alterum Sicyonium dictum esse. Sed & unde dictasint haec genera, ex istis arbitror constare, nempè ab auctoribus, qui vel ex Jonia, vel Attica primi eam coluere. Ex Jonia Cleantes, Ardices, & Cleophantus Corinthij, qua Corinthus caput Joniae: Ex Attica Apollodorus Atheniensis, itemq; Parrasius & qui hos illosvè deinde sunt secuti. Scilicet fuerunt hi omnes eximij magistri. Undè posteà qui vel hos, vel istos in pingendi ratione sequebantur, genus vel Jonicum, vel Sicyonium, vel Atticum dicti sunt servare» (15).

Scheffer no daba ninguna explicación práctica. Sin embargo, sus teorías tuvieron gran influencia, sobre todo en Palomino.

CHARLES DU FRESNE SIEUR DE CANGE

En 1678, DU CANGE, en Glossarium mediae et infimae graecitatis (16), vuelve a hacer una revisión bastante completa de los textos que hablaban sobre la materia, y termina el artículo con estas reflexiones: «Yo he desarrollado durante largo tiempo este procedimiento y he señalado más de una vez que nuestros pintores academicistas ignoran esta antigua manera de pintar. en efecto, en la pintura de los cuadros bizantinos, obtenidos del Gabinet Sainte-Genevière, yo siempre a menudo pregunto ¿en qué consiste esta pintura? y no encuentro a nadie que me pueda decir qué tiene de comprensible este antiguo proceso».

«Nam cum tabellas illas graenicas ex archeio Sangenorefano depromptas et nostra opera in aes incisas ostendissent, ab iis percunctatus cuius modi ea esset pictura, nemo inventus est qui hanc veterum pictorum artem sese assecutam omnino affirmavit».

Bibliografia

  1. H RACHAM. M. A., Pliny, Natural History, Harwaer University Press. The Loeb Classical Library, London, MCNLXI, t. IX, lib XXXIV, ; C. MAYHOFF, Naturales Historiae. ed. Teubner, Laibzip, 1892, t. IX, lib XXXIV.
  2. A. PONZ, Comentario de la pintura que escribió D. Felipe de Guevara, ed. Hijos de Ibarra y cia., Madrid, 1788.
  3. Confer nota 1, cap. II.
  4. A. PONZ, op. cit., pp 60-61.
  5. Confer nota 24, cap. III
  6. Error morfológico de Lala por Iea (confer mpta 25 del capítulo II).
  7. L. DE MONT JOSIEU, Gallus Romae hospes, Ludivici Demontiosi, Roma. 1585, pp. 13-14.
  8. J. SCHEFFER., Graphice, id es, de arte pngendi , Nürnberg, 1669, pp. 64-55.
  9. H RACHAM. M. A., o. cit., lib XXXV.
  10. J. SCHEFFER., op. cit. p. 50.
  11. Ibidem, p. 50.
  12. J. SCHEFFER., op.. cit. p. 60.
  13. Ibidem, p. 60.
  14. Ibidem, 9. 60.
  15. Ibidem, pp. 60-62.

Como colofón a este trabajo, hay que decir que se han conseguido recoger los textos de todas épocas, aunque el griego desaparece de las citas, salvo expresiones o palabras aisladas. El Latín permanece hasta bien entrada la Edad Moderna. Pues sabemos que las obras de carácter científico se siguieron escribiendo en latín, como podemos observar en los trabajos filosóficos de un descartes o Leibniz, por citar algunos ejemplos.

Creo que se ha conseguido la restitución de las citas auténticas y no alteradas por el abandono o descuido de las citas por parte de autores, que se venían observando en los comentarios de los pintores modernos cuando hablaban de la Encáustica. Para ello ha sido necesario buscar y consultar en bibliotecas los autores tradicionales pero con la garantía de que tales documentos traían su aparato crítico, cosa que nos ha permitido eliminar las confusiones y textos corruptos que se venían utilizando sin precisar más detalles sobre su autenticidad.

Esta aportación documental ha sido complementaria al trabajo general realizado por el Catedrático D. Francisco Javier Marín Marín, quien ha presentado su Tesis Doctoral, realizando una magnífica recopilación de consultas y ejemplos de trabajos a la Encáustica, del que él forma parte como especialista en esta técnica pictórica.

Nuestra más sincera enhorabuena.

Dr. Antonio Ruiz Fernández, Catedrático de Latín.

Granada, 4 de Junio de 2020.

SELAMBINA, Salobreña (Granada)

HISTORIA DE SALOBREÑA

desde su prehistoria hasta la época medieval.

 

 

Al iniciar el estudio de esta ciudad, nos encontramos con diferentes períodos más o menos ricos en información para poder reconstruir su pasado más antiguo hasta llegar al Medievo, donde se puede apreciar una documentación escrita y arqueológica lo suficientemente abundante como para poder reconstruir un pasado rico en acontecimientos y materiales de variado valor histórico.

Por ello, se va a iniciar esta exposición comenzando por el medio natural para poder llegar desde la Edad Prehistórica hasta la Medieval y los últimos testimonios casi recientemente aparecidos, como se verá en la exposición de los materiales arqueológicos, que podrán verse en la secuencia de los datos generales que se van a ir proporcionando.

En los siguientes mapas antiguos podemos observar la ubicación de las primitivas ciudades y colonias que identificaron los primeros cartógrafos, donde destaca de forma muy notable Claudio Ptolomeo.

img655 copia

Mapas de la Hispania de Claudio Ptolomeo, diseñado en en el siglo XVI.

img653 copia

img654 copia

MORFOLOGÍA GEOGRÁFICA DE SALOBREÑA Y COMARCAS PRÓXIMAS

La ciudad de Salobreña se encuentra en las costa occidental de la provincia de Granada.

Sus coordenadas geográficas son 36  44′  38″ de latitud Norte, y 0,5   5′  8″ de longitud Este.

Forman parte de este municipio los anejos de Lobres, La Caleta y La Guardia.

La Prehistoria de Salobreña. Materiales hallados y conservados en el Museo Provincial de Granada y Local de Salobreña

Materiales hallados por un equipo de arqueólogos en diferentes lugares de la ciudad de Salobreña. Algunos materiales.

Cerámicas a mano procedentes del Promontorio de Salobreña: vasos carenados “tulipas”, ajuares de las tumbas del Paseo de las Flores. Edad del Bronce antiguo-pleno (2000-1600 a. C. aprox.). Museo de Granada.

4A PLANOS SALOBREÑA

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img487.jpg

Fragmento de cerámica ibérica. Bonce Pleno, Salobreña.

Fragmento de cerámica ibérica del Bronce Pleno, Salobreña.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img492.jpg

Fragmento de cerámica ibérica del Bronce Pleno, Salobreña.

 

Fragmento de cerámica ibérica del Bronce Pleno, Salobreña.

 

Puñal de cobre con remaches hallado en una de las tumbas del Paseo de las Flores pertenecientes a la Edad del Bronce antiguo-pleno (2000-1600 a. C. aprox.). Museo de Granada.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img494-1.jpg

Martillo de piedra del Bronce Pleno, Salobreña.

SALOBREÑA 4Scan copia

 

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img497.jpg

Cerámica ibérica del Bronce Final. Salobreña

                                                Tapadera de cerámica de recipiente, del Bronce Final, Salobreña.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img491.jpg

                                              Tapadera de cerámica de recipiente, del Bronce Final, Salobreña.

5A 20200107130832_00006 copia

    Dibujo del autor.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img488.jpg
Fragmento del borde de un vaso ibérico del Bronce Final. Salobreña.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img484.jpg
Fragmento de cerámica ibérica. Bronce Final. Salobreña.

 

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img485.jpg

Fragmento de cerámica ibérica. Bronce Final. Salobreña.

 

Hacha de roca pulimentada (peridotita) hallada en la zona del antiguo cuartel de la Guardia Civil, en el sector norte del Promontorio. La pieza aparece intacta y sin huellas de uso, por lo que debió formar parte de alguna tumba correspondiente al Neolítico-Calcolítico.
Fragmento de martillo del Bronce Pleno. Salobreña.
 

Cerámica a mano procedente del Promontorio de Salobreña: platos y fuentes de borde engrosado, cazuelas, pesas de telar y productos de sílex del Calcolítico antiguo-pleno (3200-2600 a. C., aprox.)

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img493.jpg

Fragmentos de huesos humanos hallados en una de las covachas de las rocas de Salobreña. Tumba de inhumación. Framentos de pelvis y fémur.
 
Véanse las fosas argáricas (covachas) halladas en las laderas del contorno del casco urbano.
Bibliografía de los arqueólogos que participaron en este trabajo de excavación
ARTEAGA, O. (1989): “Las transformaciones del medio costero de Salobreña (Granada). Causas naturales e históricas”, en Ciclo de conferencias pronunciadas con motivo del V Centenario de la incorporación de Salobreña a la corona de Castilla (1489-1989), Ayuntamiento de Salobreña, pp. 55-83. ARTEAGA, O.; NAVAS, J.; RAMOS, J.F.; ROOS, A. (1992): Excavación de Urgencia en el Peñón de Salobreña (Granada), Ayuntamiento de Salobreña. ÁVILA, M.; y otros (1998): Itinerarios arqueológicos de Salobreña. Alhulia, Salobreña.  ESQUIVEL,  J. A. y ARANDA, G. (2007): “De cazadores recolectores a agricultores y ganaderos», en AA.VV (2007): Patrimonio arqueológico de la Costa de Granada. De la Prehistoria a la Edad Moderna, Diputación de Granada, pp. 13-71.  GARCÍA-CONSUEGRA FLORES, J. Mª.; NAVAS RODRÍGUEZ, J. (2008): “La incidencia humana en el paisaje costero de la desembocadura del río Guadalfeo (Granada)”, en Arqueología y Territorio. Revista Electrónica del programa de Doctorado, nº 5. PAREJA LÓPEZ, E. y MEGÍA NAVARRO, M. (1978): Salobreña. Datos para su historia. Diputación Provincial, Granada.  MARTÍNEZ, F. (2014). “Tajo de los Vados 1 (Salobreña, Granada). Datos sobre un poblado neolítico situado junto al antiguo delta del río Guadalfeo”,  Bastetania 2. PELLICER, M. (1992). Aproximación a la Prehistoria de Salobreña, Ayuntamiento de Salobreña.  SAROMPAS, C. (2007). “La prehistoria”, en PÉREZ HENS, J.M. (2010): Historia de Motril y de la costa de Granada, Ayuntamiento de Motril.
 
6A Binder1_Página_15 copia - copia
Mapa geológico donde se reflejan las zona con capas freáticas de las comarcas de La Herradura, Almuñécar, Salobreña, Lobres, Cauce del Guadalfeo, Motril y Puntalón.

 

8A Binder1_Página_16 copia - copia

Figura 1

Indicación de los distintos mantos geológicos que componen el territorio de Almuñécar, Salobreña y Motril.

9A plano SALOBREÑA 2 Binder1 - copia

Demarcación del término municipal de Salobreña

7A plano SALOBREÑA (2) - copia

Emplazamiento de las localidades relacionadas con Salobreña y sus acuíferos

 

El término, desde el punto de vista geográfico, tiene unas características especiales. Su origen y distribución pueden calificarse de naturaleza aluvial.

Desde el punto de vista orogénico es muy interesante, en época de historia antigua, hacer notar la configuración de las estructuras hace dos mil años.

La figura (2) nos muestra que tan sólo en el espacio comprendido entre Almuñécar y Adra, Salobreña constituía una pequeña península perfectamente delimitada, y en el Monte Hacho, una pequeña isla, antiguo reducto ocupado por elementos pertenecientes a la cultura del Bronce.

Es claro que las aguas ciñeron, en fechas pasadas no muy lejanas, el actual montículo del Hacho y los alrededores de la península que constituía el actual casco urbano de la ciudad de Salobreña.

Gracias a esta especial configuración, realizada mediante estudio geológico, se ha podido comprobar que, desde el punto de vista funcional y utilitario, Salobreña ha debido ser colonizada por fenicios (mención aparte de los testimonios arqueológicos que lo prueban), ya que este emplazamiento reúne los condicionamientos geográficos que presentan la mayor parte de las factorías fenicias del Mediterráneo Medio y Occidental.

El elemento fenicio buscaba siempre los lugares que ofrecían una defensa natural. De este modo podemos ver cómo ocupan o pequeñas penínsulas o islas próximas a la costa, hechos que se atestan suficientemente en Cádiz, Salobreña y Almuñécar.

Tanto el Monte Hacho como Salobreña y su Peñón tienen las misma composición orogénica: roca carbonatada metamórfica.

En cuanto al entorno podemos decir que las alturas no son muy pronunciadas. El alto más significado es el denominado Esparcinas, con 437 m.

Los depósitos cuaternarios constituyen la forma de relieve que circunda estos dos puntos de Salobreña. Su composición está formada por gravas, arenas y limos.

En la figura vemos el núcleo y anejos del municipio, así como la existencia de una torre vieja, alberca, calera y aljibe árabes.

En la figura donde se dibujan los acuíferos, podemos destacar una nota esencial que viene a robustecer la conclusión del carácter peninsular del casco antiguo de la ciudad, así como el islote del Monte Hacho. En consecuencia, el estudio de la época cuaternaria, como las modificaciones estructurales provocadas por la acción antrópica, nos dan una imagen clara sobre la identidad geomorfológica de la antigua Salobreña.

Sentados estos principios, podemos hacer una descripción ambiental del conjunto de la zona y su estado primitivo.

Dado, pues, el diseño que presenta la misma naturaleza, según se viene desde el Cabo Sacratif, era un paisaje muy distinto el que se dibujaba sobre la silueta geográfica de estas costas. El agua del mar bañaría las faldas de todas las colinas que hoy se levantan bordeando las llanuras de las vegas de Motril y Salobreña. El Guadalfeo constituiría un estero profundo y penetrante, muy acantilado que se adentraría por el amplio cañón de su recorrido y trazado final.

De esta forma, el mapa del entorno de Salobreña, la línea de la antigua playa y la penetración del mar entonces, distaba mucho de parecerse a la actual configuración del terreno.

En la figura (1), estudio geomorfológico, se nos da la pauta que nos puede servir de guía para hacernos una idea precisa de cuál era el entorno costero del término de Salobreña en su sector oriental.

Por su especial configuración, forma de punta de flecha engrosada en su extremidad, este reducto va a constituir un emplazamiento natural apetecible para las primeras manifestaciones humanas de la costa.

En la tradición fenicio-púnica es una constante histórica la utilización de estos parajes para emplazar sus residencias estacionales o temporeras. Tenemos ejemplos de este tipo de utilizaciones costeras en Cerdeña, Sicilia y costa atlántica de Marruecos, además de las ya citadas en la Península Ibérica. Por ello Salobreña se repite como una de las constantes dentro de la tradición fenicio-púnica del Mediterráneo Occidental.

En el entorno geográfico es preciso destacar los núcleos que tuvieron una relación muy estrecha en la antigüedad púnico-romana, debido a la interacción cultural e industrial comunes y paralelas entre sí.

Así, debemos citar, como núcleos étnicos paralelos, Salobreña, Monte Hacho y Lobres, con una denominación común basada en la cultura del Argar, correspondiente al Bronce Pleno y Final.

2A PLANOS SALOBREÑA

Elementos Fenicios. Supuestos hábitats de los colonizadores (Gómez-Moreno).

 

Excavación practicada en la localidad de Salobreña con motivo de reposiciones de partes de la ciudad. Se cree que aparecieron tumbas de estas características tan similares a las de Almuñécar.3A PLANOS SALOBREÑA

Por otro lado, las comunidades de Salobreña, Lobres, Molvízar, los Guájares y Pataura, estuvieron muy relacionadas bajo la cultura púnico-romana. Los testimonios arqueológicos son muy numerosos en ambos niveles culturales.

Bajo la dominación árabe, las conexiones se hacen más amplias. La intercomunicación se extiende a través de toda la costa granadina mediante las torres-vigía, aparte de la conexión mediante la antigua vía romana que unía Salobreña con el resto de las ciudades costeras, como Adra y Almuñécar, así como con las localidades vecinas de Lobres, Molvízar y Pataura.

Ante este conjunto de comunidades humanas figura un denominador común: Salobreña, desde época fenicia, es uno de los puntos comerciales de la antigüedad, desde donde parten tanto las manufacturas pesqueras como la agrícolas y mineras.

Entre el Cabo Sacratif y Salobreña, podemos hacer la siguiente memoria arqueológica:

  • Testimonios arqueológicos ibéricos: Lobres, Monte Hacho y Salobreña.
  • Testimonios de tradición fenicia: Salobreña y Lobres.
  • Testimonios romanos: Torrenueva (depósitos de salazones, necrópolis, depósito de aguas, salinas, almacén de ánforas).

img656 copia

Casco urbano de Salobreña. Covachas destinadas al la inhumación sobre las laderas de la colina del emplazamiento de la ciudad.

img657 copia (3)

Enterramientos ibéricos sobre las faldas de la ciudad de Salobreña

img657 copia (4)

Zona donde hubo un enterramiento ibérico en Salobreña

img659 copia (1)

Enterramiento realizado sobre fosas naturales de las laderas de la ciudad de Salobreña

img659 copia (2)

Zona típica donde se encuentra una covacha de elementos ibéricos.

img664 copia (2)

Ladera donde se pueden ver las diferentes covachas para enterramientos ibéricos

img664 copia (3)

Ladera norte de la periferia del la colina de Salobreña. Hay gran cantidad de fosas pertenecientes a las tumbas consideradas del Bronce Pleno y Tardío.

img665 copia

Detalle de la foto anterior

 

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img725.jpg

Ladera del casco antiguo de Salobreña, donde se encuentran las fosas de los enterramientos ibéricos.

img771 copia

img776 copia

17A Binder1_Página_09 copia - copia (1)

PLANO GENERAL DE SALOBREÑA QUE INCLUYE LAS RUINAS DE ÉPOCA ÁRABE.

22A VISTA DE SALOBREÑA Y SU PEÑÓN copia - copia (1)

Colina y Peñón de Salobreña
(Dibujo de A. Ruiz)
img793 copia
Monte Hacho, yacimiento por explorar de forma exhaustiva. La mayor parte de los materiales del Bronce Pleno han sido descubiertos en esta zona, que se encuentra muy cerca del Centro Principal de Salobreña. 

img794 copia

Monte Hacho más detallado

Motril: Estela funeraria de época tardo-romana, monedas, depósito de agua de grandes proporciones, usado para regadío con sistema de canalización

Salobreña: Cerámica común, sigillata, campaniense, fragmentos de ánforas, monedas romanas de bronce (republicanas e imperiales), halladas tanto en el casco urbano como en la Caleta, Monte de los Almendros y Peñón.

Molvízar: Depósito de material de desechos con cerámicas de todo tipo. Últimamente apareció una villa rústica romana. (Este trabajo fue dirigido por el arqueólogo Nicolás Marín).

Dentro de las exigencias de todo asentamiento humano, además del medio propio y congruente con las necesidades de la época, Salobreña ofrece al elemento colonizador todo cuanto precisa para cumplir los requisitos estratégicos, industriales, comerciales y humanos: una situación con defensa natural propia, que goza de las siguientes ventajas: constituye por sí sola una roca bien elevada, penetrante en el mar, formando, como se ha dicho y se detallará más aún, una pequeña península con cotas de nivel considerables, una situación de entorno que le constituye en punto obligado y puerto terminal del estero primitivo del estuario del Guadalfeo (tanto en la parte de Levante como en su configuración cóncava, como la de Poniente, donde se tienen testimonios recientes de puntos de amarres portuarios), y que estaba dotada para garantizar el establecimiento en ella de los obligados puntos de refugio que requería todo asentamiento humano con carácter industrial en aquellas fechas. Y, por último, un factor decisivo para montar una factoría: agua potable. Salobreña esta dotada de una fuente natural de agua potable, en la parte suroeste, que constituye una de los elementos indispensables para poder considerar a este punto como paraje obligado de contacto humano y del desarrollo posterior de las riquezas marinas propias.

No ocurre así en las localidades costeras de Torrenueva y Almuñécar, cuyas necesidades de agua potable eran primarias y que tenían que ser buscadas en las cercanías de lo que hoy se considera núcleo urbano.

El esquema general de las distintas culturas registradas en Salobreña se puede sintetizar como sigue

  • Salobreña: Bronce: Arqueología, entorno, necrópolis, cuevas y materiales.
  • Salobreña fenicia: Cualidades naturales que presenta su geografía para el establecimiento de una factoría; península, entorno, Guadalfeo y agua potable in situ. Situación con relación al contexto geográfico colonizador: Adra, Almuñécar; fuentes escritas; épocas en que se habla de Salambina. El Problema del topónimo: documentación derivada de los testimonios escritos; mapas; elementos arqueológicos: tumba fenicia, platos y cuencos, escarabeo.
  • Salobreña romana: encuadre y relación con la época fenicia: el elemento humano y la política de Roma después del año -206 con la entrada en Cádiz; explotaciones industriales: minas de las cercanías de Salobreña y Vélez de Benaudalla; vías de comunicación con el resto de la costa y las cercanías costeras colindantes; la política industrial de Roma tras la caída de los Bárquidas en España, aplicada a Salobreña: testimonios arqueológicos: cerámica y numismática: centros romanos relacionados comercialmente con Salobreña: Molvízar, Lobres, Pataura y los Guájares.

 

Fases preliminares de la Historia de Salobreña

 Período Neolítico

La fase del Neolítico constituye el punto de partida más importante en el desarrollo de la humanidad prehistórica. Aquí nacen las bases para la revolución agrícola y económica, en general, dentro del entorno geográfico-humano tanto en el mundo ibérico como en el local y concreto que se esboza.

Aparece la piedra pulimentada, la domesticación de los animales más productivos y útiles, la cerámica trabajada a mano y, en resumen, la producción alimentaria como culminación de una evolución progresiva que llevará, como consecuencias, el hecho de convertir al hombre de trashumante en sedentario, a producir la acumulación de riqueza, que tendrá como resultado la creación del comercio y contactos entre las diferentes comunidades.

La civilización neolítica se comienza a conocer bien en España a partir de los años ’50. Tras los estudios realizados se han podido distinguir cuatro facetas bien definidas y localizadas en la Península Ibérica: la Cultura de las Cuevas y la Cultura Megalítica portuguesa.

Las manifestaciones más frecuentes en esta comarca se dan dentro de la Cultura de las Cuevas, con la existencia de numerosos emplazamientos. Las fechas de una primera fase se remonta al V milenio a. de n.e. De ello se ha estudiado la tipología de cerámica basta de tono oscuro, y la denominada cerámica cardial, que se registra en las costas del Mediterráneo occidental, sobre todo en cuevas.

A mediados del IV milenio aparece la cerámica con incisiones, dándose a la vez el sistema de decoración con bandas horizontales, que tendrá una influencia clara en la decoración del Vaso Campaniforme.

Salobreña registra en arqueología prehistórica yacimientos como la llamada Cueva del Capitán. Ésta se encuentra en las cercanías de Lobres, aproximadamente sobre la cota 76 sobre el nivel del mar, dentro de las estribaciones de la Sierra de Cázulas, habiéndose detectado otra de mayores proporciones y aún no exploradas científicamente (sólo se han analizado algunas cerámicas extraídas al azar) en la localidad de Lentegí.

Todos los datos recopilados en el estudio de la Cueva del Capitán han sido estudiados y publicados por M. S. Navarrete Enciso. En este trabajo se recogen los anteriormente realizados por el Profesor Pellicer Catalán.

Recientemente hemos podido detectar en las cercanías de Salobreña algunos ejemplares cerámicos y de piedra pulimentada con unas características muy definidas y en un estado de conservación bueno. Se trata, en efecto, de un cuchillo de piedra silícea de tono verdoso. Presenta en el centro una especie de estrangulamiento por donde se empuñaba. Otro de los restos hallados es un fragmento de martillo de piedra con las mismas características de composición. El lugar del hallazgo es una colina cercana al citado Monte Hacho. Por ello pensamos que esta cultura está más divulgada de lo que hasta ahora pensamos. Todos estos parajes ofrecen condiciones para albergar una población primitiva abasteciendo todas sus necesidades más elementales.

Las conexiones de los materiales aquí estudiados se encuentran en el Norte de África y en el Sáhara.

Todo parece inclinar la conclusión final hacia el período de la última fase del Neolítico, tanto los materiales de la Cueva como los hallados recientemente y que están en conexión directa con todos los yacimientos adyacentes y próximos a esta comunidad humana primitiva.

 

Salobreña, Bronce Pleno y Bronce Final.

La cultura megalítica de los Millares, presente en la provincia de Almería y con una procedencia mediterránea oriental, no tiene hasta ahora paralelos en esta comarca.

El Bronce Pleno (1.600-1.400 a. de n.e.) tiene un significado y protagonismo más relevante que incluso los testimonios literarios romanos.

Como lugares o yacimientos paralelos podemos citar los siguientes en esta zona y proximidades: inmediaciones del castillo de la ciudad, ladera y calle de la Cruz, Paseo de las Flores y numerosos puntos aislados del casco urbano antiguo y nuevo, como es el caso de la antigua fábrica de azúcar. Otros puntos son el Monte Hacho en las cercanías, así como en colinas próximas al cementerio.

Los paralelos se encuentran en El Ejido (Almería), Lentegí, Almuñécar (Cerro del Monte Velilla, necrópolis fenicio-púnica de Puente del Noi, Punta de la Mona, Pago del Sapo, etc.) y Nerja (Málaga).

Por sus especiales características este período se denomina en el Sur peninsular Bronce Argárico, con un área que comprende la franja costera desde Antas (Almería) hasta La Herradura (Almuñécar), penetrando hacia el interior de la provincia de Granada en dirección a Montefrío.

Las características más relevantes de esta cultura se resumen en los siguientes datos:

  • Sus emplazamientos son lugares de defensa natural, es decir, elevaciones del terreno, dotadas de un elemento indispensable: el agua.
  • Sus tumbas, de inhumación, se construyen dentro del mismo recinto, debajo incluso de los propias viviendas. La tipología varía entre una simple fosa con algún revestimiento de lajas de piedra, la típica cista, o incluso las vasijas de cerámica de ciertas proporciones. Normalmente se hace enteramente individual, pero suelen existir casos de parejas.

La posición ritual es encogida o fetal, llevando como ajuar funerario vasos de cerámica, las llamadas tulipas, copas de pie prolongado, urnas ovoides; pero, en general, no llevan decoración y sólo muestran la carena y un bruñido superficial monocromo.

Salobreña muestra suficientes incentivos de carácter económico para todo un desarrollo de esta cultura, como se puede comprobar con la existencia de unos yacimientos mineros cercanos, riqueza pesquera, tierras cultivables, etc.

Así como Almuñécar registra (Necrópolis Puente del Noi, Monte de Velilla, Pago del sapo) elementos argáricos en sus cercanías y en su casco urbano, Salobreña, dentro de las exploraciones e informaciones que se han podido recabar de sus gentes, registra una proporción de enterramientos, dentro de lo que se ha podido detectar, a pesar del intenso urbanismo posterior y las superposiciones culturales fenicias y romanas, árabes y cristianas, tan numerosa que nos lleva a concluir, sin lugar a dudas, el emplazamiento argárico más importante de esta zona.

Haciendo un poco de recuento podemos trazar el siguiente esquema cronológico:

  • 1.967: En la zona al pie del castillo se descubre un «hueco prismático tapado con losas de piedra negra», según descripción popular, que identifica una cista. En ella había un cadáver casi completo, tapado, bajo la losa superior con una capa de arena muy fina. Junto al cadáver había dos vasos de cerámica lisa, carenados, de los denominados tulipas, y un pequeño puñal de cobre.
  • 1.975. Con motivo de la construcción del Paseo de las flores, algunos obreros cuentan, como testigos directos, que fueron descubiertos nuevos enterramientos con el movimiento de tierras

Algunas piezas están expuestas en el Museo Arqueológico Provincial de Granada, que demuestran la realidad y categoría de los materiales hallados en algunas de sus tumbas.

Enrique Pareja nos dice, al respecto, de estos hallazgos: «Según noticias recogidas, habían aparecido tres enterramientos: uno en cista de mampostería, y dos en covachas naturales, cubiertas con lajas de pizarra oscura. La cista, construida con pequeñas lajas de mampostería, estaba situada en la parte más baja de la ladera, y contenía restos humanos de individuos adultos, con un ajuar compuesto por vasos de cerámica carenados, una espada-puñal de bronce, y un gran puñal también de bronce».

«Las tumbas 2 y 3 se hallaron junto a la muralla, aprovechando pequeñas covachas naturales de la roca. De la segunda, proceden restos humanos de tres individuos, y de su ajuar se recogieron dos vasos carenados. De la tercera, muy mal construida y mal conservada, apenas si se pudieron rescatar algunos restos de hueso humano».

Como consecuencia de una posterior investigación sobre el terreno, han podido ser identificadas como tumbas un gran número de huecos naturales en superficie sobre la vertiente de roca desnuda orientada hacia el Sureste (Ver imágenes de las laderas del casco antiguo de la ciudad).

Después de un examen detenido sobre el terreno y sirviéndonos del testimonio de algún obrero, testigo de hallazgos en tales agujeros, se ha podido concluir que la mayor concentración de enterramientos argáricos se encontraba sobre la zona conocida como Ladera y calle de la Cruz.

Aún hoy se puede ver cómo los citados huecos naturales del terreno presentan indicios de utilización como fosa funeraria. Pueden verse, en efecto, algunos indicios de cerámica en superficie y una capa de tierra roja en las paredes interiores.

Según obreros que trabajaron en el rebaje del citado terreno de la ciudad y en la calle de la Cruz, se destruyeron más de 30 tumbas de este tipo con motivo de las nuevas construcciones y del rebaje del terreno como cantera de piedra.

A partir de estas declaraciones, se puede concluir que la mayor concentración de tumbas en todo el casco urbano antiguo, ha tenido lugar en este terreno.

Como detalles pormenorizados de los enterramientos que los obreros nos describen (no catalogados hasta ahora), se dan los siguientes: utilización del hueco en la piedra con sólo revestimiento interno de tierra roja. En lo más profundo aparecía el cadáver en posición encogida (fetal) con muy pocos elementos de ajuar. La mayor parte de estos huecos mostraban una forma antropomórfica. Por ello bastaba casi la sola forma natural, como se viene comprobando en todas las zonas.

Otro de los lugares, donde se ha descubierto tumba argárica, ha sido la calle del Carmen. En efecto, con motivo de un rebaje de un terreno llevado a cabo para la construcción de una casa, la pala mecánica puso al descubierto una tulipa (se desconoce su paradero) y la sección de una tumba que, por las características presentadas, puede encuadrarse dentro del tipo argárico ya conocido.

Con motivo de las obras de restauración del Castillo de la ciudad, los obreros han encontrado, en la zona hoy incluida en el Patio de Armas del mismo, gran cantidad de restos, como tulipas, mejillones, almejas, colmillos de jabalí, restos de plomo mezclado con otras sustancias, etc. Esto nos llevar a suponer la existencia de un hábitat humano sobre otra parte de la ciudad, ya que se suponen ser elementos de restos orgánicos pertenecientes a la dieta humana de la comunidad  argárica.

El Profesor Martínez Santa-Olalla ha estudiados dos vasos de cerámica pertenecientes al período del Bronce Final. El único yacimiento que puede aún aportar pruebas de esta fase de la historia del Argar en Salobreña es el denominado Monte Hacho, donde, además, se han extraído las mejores piezas del Bronce Pleno. Los vasos estudiados por el citado profesor presentan como elementos de decoración una serie de rombos excisos y la punta de raya continuada con triple fila de guirnaldas.

Esta cultura sufre, al paso del tiempo, entre los siglos XIII y XII, una evolución introducida por una interacción de diferentes movimientos culturales, tanto en el interior de la Península como en las zonas costeras atlánticas. Lo que dará lugar, sobre el año 1000, al período, ya citado, del Bronce Final, con una duración de casi cuatro siglos, dando señales claras de una apertura hacia las influencias exteriores.

En este período, según testimonios arqueológicos, y sobre todo en las zonas costeras, se van a producir los primeros contactos con los pueblos semitas, según las fuentes, en el siglo XI, y según la arqueología, a mediados del siglo IX a. de n. e.

Teniendo en cuenta el estudio realizado por el Profesor Fernando Molina, hay dos vasos cerámicos pertenecientes a la fase del Bronce Final, que conectarán con las técnicas de los nuevos elementos extraños.

Dentro de este nuevo marco histórico, Salobreña entra, pues, en contacto con el mundo fenicio que arriba a nuestras costas: la Cultura del antiguo Líbano con la que tuvo gran vinculación, como ocurre con la mayoría de las comunidades autóctonas de las costas del Sur.

 

 

SALOBREÑA EN LA FASE FENICIO-PÚNICA

Los testimonios literarios sobre los movimientos de las diferentes etnias que configuran el elemento humano de las poblaciones costeras, no son muy abundantes ni explícitos en sus contenidos. Por ello ha sido necesario e imprescindible, para rehacer el pasado histórico local de determinados puntos geográficos, el estudio y conocimientos aportados por la arqueología.

Las referencias literarias, de fiabilidad dudosa, pero más antiguas, vienen reflejadas en la obra poética de Rufo Festo Avieno, «Ora Maritima», quien recoge sus noticias, a su vez, de un periplo del s. VI a. de n.e.

Dentro de un orden diacrónico de fechas de textos antiguos, podemos citar: Hecateo de Mileto, Polibio y Posidonio. De todos ellos recoge Estrebón noticias, a la vez que Diodoro de Sicilia, Pomponio Mela, Plinio el Viejo, Ptolomeo, Esteban de Bizancio y otros.

Las etnias con las que toman contactos los fenicios en sus primera arribadas, los indígenas turdetanos, bastetanos y los bástulos, que son los primeros que entablan relaciones con las civilizaciones mediterráneas orientales, todo encuadra en el ámbito del Bronce Final.

Las demarcaciones que se consideran más acertadas, desde el punto de vista arqueológico, para estas poblaciones, son las siguientes:

  • Turdetanos: relacionados con el mundo tartésico, el más representativo de los pueblos cultos de la Península Ibérica, localizados en la parte más suroccidental de la Bética.
  • Los massienos o bastetanos: situados más hacia el interior en dirección hacia la actual Cartagena. Se piensa que su primitiva ciudad fue Mastia.
  • El elemento bástulo, que se suele identificar con el bastetano de la franja costera, se entronca y relaciona muy estrechamente con el elemento colonizador fenicio.

En cuanto al contacto humano, tanto Mela y Plinio como Estrabón, afirman que se produjo una asimilación del elemento colonizador que afectó no sólo al comercio, como motivo principal de estos contactos, sino también los usos, costumbres y, probablemente, la lengua, aunque de las grafías se tiene un testimonio un tanto dudoso.

Pormenorizando aspectos de la civilización fenicio-púnica, dentro del marco general de las colonizaciones del Mediterráneo Occidental, es obligado precisar unos conceptos generales acerca del fenómeno humano. Así, los capítulos destinados al propio movimiento migratorio en la búsqueda de nuevos horizontes comerciales, se enmarcarán dentro de las líneas maestras del resto de las colonias del Sur peninsular. Motivos y situaciones de intercambios o comercio entre el elemento indígena y los comerciantes orientales.

Enumeramos las siguientes facetas del posible emplazamiento fenicio-púnico en Salobreña.

Fases de colonización:

  • Periodicidad de los contactos con Salobreña.
  • Factoría de salazones: restos de puertos y su ubicación.
  • La casa.
  • El comercio: agrícola y pesquero, las cercanías.
  • La moneda: contacto con las comunidades aborígenes.
  • Política general de las transacciones comerciales del elemento fenicio-púnico.
  • Toponimia fenicio-púnica.

 

COLONIZACIÓN

Dentro del movimiento colonizador, iniciado a partir del siglo XI a. de n. e. por la ciudad fenicia de Tiro, hacia el Mediterráneo Occidental, las tesis barajadas sobre la trayectoria a seguir son dos: vía norteafricana y vía sureuropea.

Es opinión bien generalizada la arribada a nuestras costas a través de la primera vía.

Pero las objeciones a tal postura no resisten un análisis ni estratégico ni arqueológico.

La arqueología ha demostrado la existencia de una secuencia de ciudades norteafricanas (Kercouanne, Cartago, Utica, Rachgoun, Gouraya, etc.) cuya cronología va conectada al período de expansión cartaginés. Es decir, que todas las colonias fenicio-púnicas del Norte de África, que se extienden hacia el Mediterráneo Occidental, son posteriores a la fundación de Cartago (salvo Utica), cuya fecha de fundación se calcula sobre el 814 a. de n.e.

Cartago empieza a extender sus dominios hacia el Norte de África, su costa fundamentalmente y otros lugares hacia Occidente. Tal es el caso de Ibiza en el Archipiélago Balear. La fundación de esta colonia tiene lugar a mediados del siglo VII a. de n.e.

Pero, siguiendo la línea de las colonizaciones, nos encontramos con los textos literarios que nos hablan de la fundación más antigua del Occidente: Cádiz. Esta fundación tiene lugar aproximadamente sobre el año 1.100 a. de n.e., si se tienen en cuenta los textos antiguos.

Es una tradición que incluso algunos autores antiguos rechazan, como fábula inventada por los tirios, que el proceso de la fundación de Gadir (fenicio Agadir) fue de la siguiente forma: la expedición que emprende viaje hacia Occidente arriba a un lugar donde hoy se encuentra la ciudad de los Exitanos (Almuécar). Pero cuando los Hados fueron consultados sobre su conveniencia de crear o no, una ciudad, abandonaron el lugar. Continuando la navegación más allá de las Columnas, llegaron a un lugar en donde hoy se encuentra la ciudad de Onuba (Huelva). Igualmente los Hados fueron consultados siendo la respuesta negativa.

Por último, se llegó a un lugar cercano a las Columnas de Hércules, y el resultado de la respuesta consultada a los  Hados fue positiva. Con esto, el asentamiento definitivo se situó en aquel paraje.

De esta narración se pueden deducir varias consecuencias: si la fundación de Gadir tuvo lugar sobre el año 1.100 a. de n.e., evidentemente la fase de exploración se inicia con anterioridad a tal fecha. En segundo lugar, tal exploración se lleva a cabo, según el texto, por las costas hispanas y no por el Norte de África; con lo que la hipótesis expansiva de Cartago hacia Occidente bajo este criterio, queda fuera de lugar. Por otra parte, la arqueología ha demostrado que no existe ninguna conexión entre los restos hallados en Gadir y Cartago, lo que corrobora más aún esta tesis.

En tercer lugar, el recorrido de las oleadas colonizadoras no se efectúa de forma directa, sino que son organizaciones sistemáticas programadas bajo unos criterios concretos: posibilidades de sacar el máximo provecho de las comunidades humanas con las que establecen contacto y, sobre todo, la posibilidad de establecer un asentamiento permanente.

Es lógico pensar que los primeros fenicios buscaban en el Mediterráneo Occidental un lugar donde pudieran establecer una metrópoli, desde donde, en cierto modo, se interconectaran todas las pequeñas factorías que se extenderían a través de toda la franja costera, aunque en realidad nunca se diera una interdependencia política entre ninguna de ellas.

Pero la existencia de una gran metrópoli podía suponer una garantía de seguridad en el control de todo el comercio iniciado por el elemento fenicio.

Como veremos más adelante, las conexiones entre las pequeñas factorías y la gran base comercial de Gadir, se va a manifestar bajo algunos aspectos muy importantes: procesos de contactos comerciales con el elemento aborigen: intercomunicación y modelos de fabricación de objetos cerámicos principalmente en la costa; la acuñación de moneda, que todas las colonias suelen seguir en sus tipos a las emisiones de Gadir, tal como ocurre en Sexsi y Abdera.

Como se dijo antes, las colonias fenicias se sitúan en las franja costeras y eligiendo unos lugares que ofrezcan cierta seguridad y posean agua potable a mano.

Estas condiciones se cumplen plenamente en Salobreña, si consideramos retrospectivamente la configuración geológica (Ver planos geológicos) de este lugar. Tales condiciones se cumplen: lugar defendido por su propia naturaleza; agua potable en el propio emplazamiento; riqueza pesquera y posibilidades de entablar un comercio próspero con los naturales iberos: en la propia Salobreña y Lobres principalmente.

Como se sabe, el cabotaje en la antigüedad era totalmente necesario en las rutas de navegación (salvo rara excepción) de los antiguos. Se ha concluido que la etapa de navegación tenía lugar durante el día, a la vista de la costa, y cuya cabotage no solía exceder los 50 km diarios. Por ello se establece una especie de red de conexiones que sean puntos de contacto seguros en su trayectoria de Oriente a Occidente. Los emplazamientos se van sucediendo de forma escalonada desde Villaricos (Almería) hasta el Cabo de San Vicente.

Las colonias se asientan a Levante y a Poniente del Estrecho, y guardan aproximadamente esta media de separación (en principio) entre ellas. Lo que no quiera decir que puedan coexistir distintos núcleos sobre una misma área, como ocurre en el término de Salobreña y en la desembocadura del río Vélez en la provincia de Málaga.

Volviendo al período inicial de las colonizaciones, como se dijo, las fases previas de los primeros contactos, fueron anteriores a la fundación de Gadir. Es, en cierto modo, lógico concluir esta afirmación: en la Ría de Huelva, no hace mucho, en el fondo de la misma, apareció un barco fenicio cargado de materiales arqueológicos de tipo comercial, cuya cronología supera los datos aportados hoy día por la propia Cádiz. En Almuñécar, la Sex fenicia, han sido hallados materiales que remontan su cronología hasta tal punto que no cabe pensar ya en un asentamiento posterior a Cádiz. Por lo menos simultáneo. Entre ellos, tenemos vasos de cerámica con cronología que se remonta al s. IX a. de n.e. Por otro lado, en 1.973 se pudo estudiar un vaso de unas características algo especiales: Perteneció a la última dinastía de los faraones Hiksos en Egipto, en concreto a Aa-ouser-Ra Apopi, cuya cronología se remonta a principios del siglo XVI a. de n. e. Lo que, a todas luces, nos hace lanzar la idea de que todas las fases previas, en general, a la fundación de Cádiz, son anteriores a ella. Tales fases previas pueden llegar a suponer que estos contactos iniciales  son esporádicos y sin continuidad.

Volviendo a la anterior tesis, afirmamos que dentro de la estrategia comercial que el elemento fenicio quiere establecer en el Sur Peninsular, supone como base de apoyo para controlar la ruta comercial, toda una serie de puntos de contacto que den solidez y seguridad al tráfico que se va a iniciar y conservar en todo el Mediterráneo Occidental. Ello sin tener en cuenta que, aunque siendo factorías menores, también tendrán su papel relevante en la explotación de la riqueza natural de la Península.

De todos es sabido que, después de la primera Guerra Púnica, los fenicios fueron sometidos a constante espionaje por parte de los romanos, con el fin de descubrir la ruta de los metales en el Occidente. Se cuenta al respecto, que una nave fenicia, que cubría su ruta comercial habitual, al verse seguida por una embarcación romana, fue hundida por sus propios tripulantes para evitar que se descubriera la ruta a seguir en la búsqueda de los metales.

Por todo ello se puede concluir que los principales puntos geográficos que los autores antiguos nos refieren como lugares menores, son previos a las grandes fundaciones y, por tanto, anteriores; que la ruta seguida en esta fase de la colonización es surpeninsular, y no norteafricana. como ejemplo podemos citar a la Sex fenicia de Almuñécar, cuyos restos arqueológicos se ponen por delante, en el tiempo, de Cádiz, y los materiales de Selambina, de los que los fenicios aparecen mezclados con los del período del Bronce Final, constituyen piezas que, cronológicamente, se sitúan tanto en el siglo V como en el IV a. de n.e.

 

FASE DE INFLUENCIA CARTAGINESA

Hay un período intermedio situado entre la entrada definitiva de los cartagineses en Hispania y la colonización de Ibiza.

Los pueblos hispanos del Sur crean una situación incómoda al elemento fenicio a finales del siglo VII a. de n.e. y comienzos del V. Este hecho queda constatado por la aparición de un interim arqueológico en la mayoría de las comunidades fenicias del Sur. En este tiempo son bastante aislados e incoherentes los restos arqueológicos allí donde se dan. En la colonia fenicia de Sex (Almuñécar) el vacío arqueológico de ese interim es muy relevante, si consideramos que la mayoría de las tumbas y ajuares funerarios, en la necrópolis Laurita, se sitúan a finales del siglo VIII, y en gran cantidad a finales del VI (Puente del Noi).

En ese espacio intermedio los materiales son muy escasos. A partir del V se multiplican las formas y modelos importados de Cartago.

Mientras la Laurita da tipos de clara influencia oriental y egiptizantes, Puente del Noi da formas cartaginesas y norteafricanas, salvo casos aislados que proceden, tanto para la gran metrópoli africana como para el resto de las colonias hispanas, del Delta del Nilo.

En la provincia de Málaga se producen los mismos fenómenos, con la aparición de tumbas de sillares, en Trayamar, Toscanos y otros lugares próximos, y materiales de clara influencia cartaginesa en Guadalhorce, por ejemplo.

En esta fase inicial de colonizaciones, Salobreña, por su entorno, sus condiciones naturales y ventajas, no escapa a convertirse en un «puente» en el tránsito comercial en ambos sentidos y en un punto obligado de asentamiento industrial.

La Arqueología los deja bien patentes: platos de cerámico tipo siglo V, similares a los de Almuñécar, escarabeo de cornalina con símbolos realengos propio de personajes destacados de la sociedad fenicio-púnica; tumba fenicia localizada en el mismo casco urbano antiguo de la ciudad muy similar a los tipos de Almuñécar, con forma de fosa excavada en roca, lecho inferior antropomorfo con escalones laterales y cubierta de lajas de piedra toscamente talladas que se colocan justo encima del espacio hueco destinado al cadáver (ver dibujo de tumba); lugar con defensa natural por su particular estructura; manantial de agua potable al pie de la misma roca donde se asienta la actual ciudad, situada en parte sureste junto a los restos de amarres del antiguo puerto de mar; estaciones próximas dotadas de una gran riqueza agrícola y manantiales espontáneos (Monte de los Almendros); gran riqueza maderera destinada a la construcción naval (como incluso citan las fuentes escritas recientes), y, sobretodo, una cultura de fuerte contenido histórico ibero: el Bronce Final en todo un yacimiento de primer orden formado por todo el casco antiguo de la actual ciudad y alrededores: se ha concluido que, efectivamente, toda la ciudad es un gran cementerio-ciudad del Bronce Pleno, sobre todo el Final.

Con relación a lo cual, es muy importante este detalle, la población que encuentran los fenicios en su arribada a estos lugares, es la que protagoniza la fase del Bronce Final; pero que, al parecer, se había producido ya un despoblamiento ignoramos por qué, de toda la roca de Salobreña.

Ello se justifica por los siguientes datos arqueológicos: la casi totalidad de las tumbas descubiertas, atestiguadas por los obreros que trabajaron en ello, son descritas con las características del Bronce Pleno: Los materiales pertenecientes al Bronce Final fueron hallados en las cercanías de Salobreña, según Martínez Santa-Olalla.

En resumidas cuentas las áreas de la ciudad que han registrado enterramientos son las siguientes: Ladera y calle de la Cruz: aproximadamente unas 30 tumbas argáricas del Bronce II; zona de la Fabriquilla;  tres tumbas argáricas de la misma fase; en la Calle del Carmen, Muralla y Paseo de las Flores se registran aproximadamente unas 15 tumbas del mismo tipo.

Como consecuencia de todo esto podemos pensar que realmente toda la parte emergida de la roca de Salobreña y gran parte de la hoy enterrada, constituyen hábitat y enterramiento de la población del Bronce Pleno.

En conexión con lo expuesto, podemos decir que el elemento fenicio se va a establecer sobre un hábitat ibero que ha perdido, no sabemos por qué, su entidad numérica, confirmada la escasa presencia de elementos argáricos del período final, que es el elemento con quien los fenicios colonizadores van a entablar sus relaciones.

No podemos perder de vista que los colonizadores son también escasos. Tal asentamiento, extraño a la población aborigen, tomaría poco a poco carta de naturaleza en la roca; pero no pensemos que forzosamente debía ser aquí, ya que, como se ha demostrado, los materiales genuinamente fenicios se han encontrado en Lobres. Con los que podemos pensar también que los inicios de los contactos se dieran en parajes cercanos a la localidad, y que, paulatinamente, los frecuentes tratos con los naturales, dieran lugar a una progresiva y activa posesión del casco urbano actual. No perdamos de vista que El Bronce Final es muy escaso; cosa que nos da pie para pensar en que el asentamiento fenicio fuera directo, porque, de lo contrario, se habría producido un desplazamiento de la población asentada, pero también cabe la posibilidad de un asentamiento parcial, en estos momentos debe tenerse también en cuenta que la línea de playa de estos estados geológicos no era como ahora podemos pensar. Según el estudio realizado por el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, la línea de costa estaba más atrasada de lo que hoy vemos y, por tanto, el mar llegaba mucho más alto de lo que hoy se ve. La línea de costa más antigua pasa por la misma Lobres. El Casco urbano y el Peñón estaban separados por el agua del mar, según las dos líneas de costa trazadas por los alemanes hace poco tiempo. Y esto tiene estrecha conexión con lo que venimos exponiendo sobre los yacimientos: unos aparecen en cotas altas, otros, en medias y otros se pierden. Cuando se aporte esta planimetría podremos valorar la incidencia que ha tenido este trabajo en las investigaciones sobre los yacimientos arqueológicos.

Este método de asentamiento fue corriente en el Mediterráneo Occidental: hay gran número de pequeños núcleos humanos que no levantarán viviendas sólidas, sino casas de tipo existentes en otras localidades norteafricanas que no existen aquí (ver dibujo de posible hábitat).

Ibiza, con todo lo que significó, tan sólo alcanzó aproximadamente los 2000 habitantes en su fase de mayor entidad. Cádiz andaba por las mismas cifras.

 

PERIODICIDAD DE LOS CONTACTOS FENICIOS CON SALOBREÑA

Sabemos por los textos escritos y por la Arqueología que la causa que impulsa a los fenicios a lanzarse a una empresa colonizadora, es la consecución de un comercio lucrativo. Pero hay un factor y un punto escasamente estudiado: el factor mar y el tema pesca. Con respecto al mar es conveniente tener presente que el movimiento naval se efectúa en la estación más apropiada, como puede ser la primavera y el verano. Las embarcaciones eran pequeñas, de madera, con remos y velas, con lo que, cuando las usaban, sólo podía hacerlo a barlovento. La jornada de navegación, (como se ha dicho) tenía que hacerse de día y a la vista de la costa; con lo que el recorrido máximo era de unos 50 km, según se presentaran los fenómenos meteorológicos.

De moche era forzoso varar las embarcaciones y hacer el descanso en lugar seguro; por lo que se elegían los altozanos e islas próximas a la costa. Esta fase previa de ensayo y de exploraciones, sería la que daría lugar a los asentamientos, después de ir viendo el dibujo geográfico de toda la costa del Sur. Con estos estacionamientos obligados se llegaría a un conocimiento preciso de las posibilidades de establecerse en los sitios más apropiados para sus intereses.

Si consideramos los asentamientos industriales montados sobre la costa atlántica de Marruecos, podemos observar que todos son factorías de salazones que se encuentran a orillas de los ríos y barrancos a una distancia media de unos 50 km. Lo que nosotros conocemos de ellos es tan solo el aspecto industrial reutilizado por los romanos. Pero toda la toponimia es púnica y la cronología más alta que se le puede dar, remonta al siglo II a. de n.e., aunque los vestigios fenicios relativos a la cerámica, llegan al siglo V a. de n.e. A pesar de las intensas prospecciones arqueológicas, no se ha encontrado resto que nos demuestre la existencia de hábitat fenicio.

El otro punto a tratar es el comercio. Al Sur de Iberia se viene a establecer fundamentalmente un intercambio de productos manufacturados. Las embarcaciones se acercaban a los lugares de interés comercial y sus mercancías eran intercambiadas siguiendo un trato original dentro de las costumbres tradicionales de los negociantes fenicios: cuando éstos arribaban a la playa, saltaban a tierra y colocaban sus manufacturas sobre la arena, volviéndose a sus barcos. A continuación los especulativos iberos, atentos a lo que los fenicios exponían, se acercaban a los productos y ponían junto a ellos la cantidad de metales preciosos que consideraban justa. De inmediato se retiraban y volvían a acercarse los fenicios para ver la contraoferta hecha por los nativos. Si la consideraban justa, tomaban los productos ofertados y se marchaban; si no, se retiraban sin tocar nada hasta que los nativos añadieran y satisfacieran la apetencia fenicia. Así tenía lugar el desarrollo de los primeros contactos comerciales entre dos elementos humanos que se ignoraban mutuamente.

En resumidas cuentas, el acercamiento entre estas dos etnias humanas tan dispares y heterogéneas, desde el punto de vista cultural, fue un proceso lento y que, en los primeros momentos, se ciñó a un intercambio de productos. Por tanto, debemos pensar que la arribada de los fenicios a estos puntos de la costa sur, sería, en principio, estacional, coincidiendo con el buen tiempo, es decir, primavera o verano. Al llegar la estación revuelta y lluviosa, marcharían a sus centros orientales respectivos para invernar.

Debido a este fenómeno de intercambios comerciales en el período inicial, los yacimientos arqueológicos costeros y, sobre todo, los del interior, detectan este tipo de materiales fenicios en las sepulturas iberas. Prueba de ello, aunque esta vez tenga lugar en tumbas fenicias, tenemos en la necrópolis Laurita de Almuñécar que, con una veintena de tumbas, registra materiales egipcios y egiptizantes, situados cronológicamente en la fase de los primeros contactos con el elemento nativo de la zona. El reducido número de tumbas, con sus especiales características y con una cronología homogénea y concreta, nos pueden llevar a concluir que tales enterramientos se correspondan con una o dos temporadas de campaña industrial o comercial en los primeros contactos realizados en los inicios de las colonizaciones por estas tierras. Es demasiado concreto, reducido y caracterizado este enterramiento humano para pensar en el resultado de una tradición fenicia permanente o, lo que es lo mismo, no se puede pensar que la citada necrópolis se corresponda con establecimiento humano permanente y menos con una ciudad fenicia: no hay indicios de continuidad en ningún aspecto, ni en el tiempo ni en la tipología de tumbas, ni más aún en los materiales encontrados en ellas. Estamos ante el caso más representativo, y que confirma esta tesis, de cuantos se han dado hasta el momento presente.

Como contrapartida a esto, podemos manifestar que Ibiza en sus mas de 3000 tumbas, sí fue un asentamiento permanente con una continuidad manifiesta. Sin embargo tanto como Almuñécar, Salobreña y Adra, por citar las ciudades colindantes, no aportan testimonios que nos sirvan para admitir una permanencia ininterrumpida.

En definitiva, tanto Salobreña, como las pequeñas colonias vecinas, constituye una base de contactos comerciales que se desarrolla desde los primeros momentos de los contactos, con una actividad comercial-industrial estacional sin ningún rasgo de continuidad permanente.

El elemento fenicio realiza cada año su excursión hacia nuestras costas para reactivar sus campañas comerciales e intercambiar con los nativos los productos importados desde el Mediterráneo Oriental.

Tan sólo en la época de imperialismo cartaginés y a propósito de la guerra que se prepara contra Roma y sus aliados, y por espacio de 31 años, puede hablarse de situación permanente de los emporios costeros. En esta fase tiene lugar la acuñación de la moneda propia por parte de las «ciudades» de Málaga, Almuñécar y Adra, es decir, a comienzos del siglo II a. de n. e.; mientras que Cádiz se remonta en este aspecto hasta el siglo IV. Lo que nos dice que tenia entidad de ciudad permanente y consolidada. Pero es, reitero, muy revelador que sólo hasta el momento en que los cartagineses ponen pie en estas tierras no se lleve a cabo un hecho de tipo comercial tan significativo como es el de la acuñación de moneda, cosa que revelaría una situación de continuidad.

Pero ni aún así podemos ofrecer vestigios fenicios de un asentamiento urbano estable ni en Malaca, ni en Sex, ni en Selambina, ni en Abdera.

Salobreña gozó de una configuración geográfica idónea para las relaciones comerciales, con un puerto que pudo ser perfectamente militar comercial, según las épocas de su historia fenicia o cartaginesa. Con el mapa geológico delante (Ver plano geológico) con el prototipo de asentamiento humano deseado por los colonizadores desde siempre en las costas. Hay en la isla de Cerdeña formas costeras que podrían confundirse con el aspecto de Salobreña dos mil años atrás. Así podemos citar la ciudad fenicia de Nora.

Desde el punto de vista geológico, la parte de Levante reúne las características más apropiadas para puerto, aunque en época posterior se utilizan tanto la parte de Levante como la de Poniente (Los vestigios aparecen bajo el llamado «camino del moro»).

Aparte de esta consideración, Salobreña es el punto geográfico más estratégico para establecer las relaciones con el interior a través del paso por el Guadalfeo, por un lado, y las antiguas vías de Molvízar y los Guájares, por otro. Fenómeno que tendrá continuidad en la fase romana y, sobretodo, árabe.

Ni Almuñécar, ni Adra disponen de una estrategia orográfica que sirva para establecer unos lazos comerciales continuos y estables. Prueba de ello es el testimonio numismático que registra ejemplares de los centros comerciales y mineros más significativos del Sur: Castulo, Patricia, Obulco, Malaca y otros puntos de primer orden. Este aspecto, no registrado en la cercana colonia de Sex, ni en Abdera, confirma que Salobreña, como punto marítimo comercial, como puerto de penetración y salida, constituye el espacio clave de los intercambios y relaciones entre los elementos semita e ibérico.

Resumiendo tenemos, pues, que decir que en las primera fases de la colonización, los asentamientos son temporeros y estacionales. El carácter permanente tendrá lugar fundamentalmente a partir de la época romana.

Salobreña, pues, se encuentra enmarcada dentro de la red de pequeñas factorías costeras, con el indicado carácter esporádico, no permanente, ya comentado.

Es admisible que toda esta red de factorías comerciales practicara la industria de salazones. Presumiblemente las ciudades de supuesta creación fenicia, como Sex, Abdera, Malaca o Selambina, no han dado hasta el momento presente ni un solo vestigio de la fabricación de salazón. Hay que decir que la cerámica ha hecho su aparición, pero no así las estructuras industriales creadas por los fenicios. Abunda el tipo romano, pero el fenicio no ha aparecido más que en el Norte de África y allí precisamente donde no se superpuso la técnica posterior romana.

La variedad y calidad de los productos de salazón eran muy conocidos en Roma, pero siempre al final de la época republicana.

De la salazón, en los primeros momentos,  no se sabe más que lo que reflejan los textos literarios. La Arqueología no ha dado testimonio alguno relativo a las famosas salazones, sobre todo entre los siglos X y V a. de n. e. No se pierda de vista el testimonio numismático, donde se refleja esta modalidad industrial de las distintas fábricas costeras, es decisivo a la hora de confirmar la existencia de tales productos manufacturados. Así vemos que el atún forma parte del carácter emblemático de la moneda fenicio-púnica, en un porcentaje muy elevado de las cecas. Pero la moneda más antigua registrada, apenas si sobrepasa el Siglo III a. de n.e. Por ello, no disponemos de otro dato más fiable a la hora de testimoniar la factoría de salazón. Los textos griegos no van más allá del siglo IV a. de n. e., al hablar de los productos derivados de la pesca.

En resumen, hay que decir que ni Sex, ni Selambina ni Abdera han dado prueba objetiva, es decir, piletas de salazones cuya estructura corresponda a una fase puramente fenicia.

Se ha pensado y comprobado que los romanos han reutilizado todo el material fenicio desde el punto de vista de la tradición popular. Pero esto no es aún del todo válido en tanto en cuanto la cerámica propia de la industria, por un lado, y el abandono, como en todo complejo comercial antiguo, caso del Majuelo en Almuñécar, de piletas por motivos de la inercia de la propia evolución de las cosas, no ha sido detectada en ninguno de los lugares hispanos hasta ahora analizados mediante una excavación metódica.

No hay, pues, restos de piletas fenicias, ni de fenicias que hayan sido reutilizadas por los romanos. Pero esto choca con el también conocido pragmatismo romano que utiliza todo aquello que le puede rendir provecho. Este es precisamente el caso del desarrollo que Roma hará de todas las técnicas de preparados de pescado que los fenicios sabían hacer.

El romano explotará a gran escala todas las posibilidades industriales que los fenicios les proporcionan una vez finalizada la segunda Guerra Púnica, en nuestras costas.

No se puede pensar en ningún momento que, después de la conquista de Hispania por los romanos, los fenicios van a abandonar las factorías costeras. En absoluto. Este elemento humano perdura en la costa y otros puntos del interior hasta su total integración en el Imperio. Por ello se explica que los romanos consigan desarrollar, de forma tan precoz, tal industria.

En definitiva, el fenicio comerciante e industrial se queda en Hispania y colabora con los romanos para montar los complejos industriales. Ejemplo podemos ver en Almuñécar con la gran factoría y su acuñación de moneda fenicio-púnica en la que se puede ver leyenda fenicia y latina bajo un mismo tipo.

Aquí, al igual que en casi todos los lugares donde se asentó esta cultura, todo o casi todo ha desaparecido bajo la piqueta de los nuevos tiempos y de la alteración orogénica y con más fuerza aún en una ciudad que, como Salobreña, acaba de destruir a causa de bien variados motivos, todo cuanto quedaba en pie del cerco de murallas que fueron construidas en plena época de esplendor nazarí.

Los restos de puerto hasta ahora detectados y conservados, aunque en muy precaria situación, aparecen junto al llamado «Camino del Moro».

Por ello se piensa que, así como en pleno siglo XV de n. e. se utilizaba como refugio marítimo y punto de amare e incluso como atarazana naval, en fechas anteriores y dada una más apropiada situación geográfica, como consecuencia de su diferente estado geológico, los puntos de refugio se situaron en esa vertiente, y sobre todo en el sector levantino, en la zona hoy ocupada por los antiguos ingenios de azúcar. Téngase en cuenta que la antiguas factorías púnicas solían tener varios puertos que podían ser (como casi siempre) ensenadas naturales aprovechadas, como ocurre en Cartago y concretamente junto a Sainte-Monique, donde se puede ver el puerto militar (circular) y el comercial, prácticamente el uno junto al otro.

Estratégicamente la zona levantina de Salobreña presenta en la Antigüedad un refugio o ensenada (siempre siguiendo los planos geológicos de la zona), que reúne las condiciones más idóneas para la situación y emplazamiento de puerto (Ver plano antiguo de la ciudad con los elementos modernos). Por el momento, lo que se conoce como puerto es el punto denominado «Camino del Moro» donde hoy se aprecian restos de amarres y antiguas atarazanas.

La zona de La Caleta también reúne condiciones para haber podido funcionar como refugio.

La supuesta casa fenicia (ver dibujo anterior)

En términos concretos y para hablar con precisión, no se puede aceptar la existencia de casa bajo ningún aspecto. Sabemos, según se ha precisado antes, que la permanencia del elemento fenicio en estos parajes, al igual que en otros muchos, no ha sido permanente, salvo en unas áreas muy concretas y localizadas. Así como el conquistador árabe reutiliza la mayor parte de lo romano que encuentra a su llegada a España, el romano, por el contrario, lo tiene que hacer prácticamente todo desde el punto de vista urbanístico. No conocemos todavía la reutilización de estructuras fenicio-púnica en ningún punto de la geografía de la Hispania romana. No dudamos que en casos como Cádiz y Cartagena existieran; pero no han sobrevivido a la herencia de Roma.

Si las grandes metrópolis, como las citadas, no nos proporcionan nada al respecto, mucho menos aún serán los pequeños núcleos, aunque esto es relativo. Salvo los restos, como los casi recientemente descubiertos en las excavaciones practicadas en el río Guadalhorce y Alboloduy, que son emplazamientos abandonados y sepultados inmediatamente después de la desaparición del dominio cartaginés en Hispania,  nada se ha podido confirmar como estructura que represente el tipo de casa que haya usado el elemento fenicio en estas tierras del Sur. Almuñécar, como ejemplo más próximo, una de las estructuras y complejo industrial más relevante del Mediterráneo Occidental, tan sólo nos ha dado tipo que ni siquiera corresponde al modelo de casa-residencia de una población identificada como de uso doméstico habitual, en una sociedad formada por ciudadanos con unos derechos civiles reconocidos.

Siguiendo, pues, las consideraciones al respecto de Gómez-Moreno, no se puede pensar en un tipo de casas de época consideradas normales dentro de las formas y composiciones tradicionales en el uso oriental, tal como podemos ver en Túnez (Cartago y Kercouán, por ejemplo), donde las estructuras urbanas son perfectamente acordes con la tradición del más puro estilo semita o norteafricano.

No se habla, pues, de casas en sentido estricto, sino de una especie de tienda de campaña semisólida que pudiera soportar una estancia ininterrumpida de carácter temporal o estacionario.

En su construcción se solía utilizar mampostería ligera o bien postes de madera que dieran cierta consistencia al ensamblaje general de toda la casa. Esta opinión, mantenido por Gómez-Moreno y apoyada sucesivamente por diversos autores modernos, justifica, aunque es cómoda, el hecho de que no se pueda atestiguar la existencia de casas y poblados fenicios en la costa. Si Almuñécar, tan significada en en este aspecto, no ha dado nada, mucho menos podemos, teóricamente hablando, esperar una revelación en cualquiera de los otras entidades vecinas menores.

Por otro lado, en la necrópolis fenicia de Puente del Noi, en Almuñécar, podemos observar un hecho que puede confirmar, primero: la periodicidad de los viajes, es decir, el carácter estacionario de los viajes en los contactos de fenicios e iberos, y como consecuencia de ello, la no existencia de un hábitat permanente para tales comerciantes, que se supliría por un tipo muy conocido en la Antigüedad y que se conoce con un nombre muy genérico: la «mapalia», especie de tienda de campaña construida con postes de madera, base de mortero y cubierta con materiales ligeros.

En segundo lugar, la citada necrópolis, sobre todo en el Sector B, presenta una secuencia de enterramientos donde los perfiles de unas tumbas interrumpen a otras cortando sus laterales o cabeceras en su trazado sobre la roca. Este dato es realmente frecuente, dándose casi en un 60% del total de sus 54 tumbas. Es claro que esta anomalía se produce en conjuntos de tumbas con intervalos de tiempo que pueden cifrarse en siglos. De esta forma podemos observar cómo una tumba del siglo IV es cortada o interrumpida por una sección de otra perteneciente al III a. de n.e., o del II y I., e incluso, lo más llamativo y a favor de este fenómeno, del propio siglo. Esto encuentra su explicación en lo que se viene afirmando acerca del carácter esporádico de las expediciones fenicias a estos parajes. Es decir, de un año para otro, los colonizadores no pueden ser ya los mismos, o haber introducido elementos nuevos, y por ello ignoran cómo y de qué manera y dónde han sido inhumados los muertos de las campañas anteriores. Porque no se trata de reutilizaciones sino de interrupciones y roturas no intencionadas de las tumbas que preceden en la colonización.

Sea ello lo que fuere, si una necrópolis tan importante como la de Puente del Noi en Almuñécar, muestra claramente tal discontinuidad, ello implica que sus habitantes no son permanentes, cambian de domicilio o se marchan a las ciudades de origen, bien en Líbano o Norte de África.

A la campaña siguiente, como consecuencia de ello, la gente no es la misma en su totalidad y, por tanto, al ocupar los mismos lugares, cuando alguien muere, lo inhuman sin saber exactamente dónde fueron enterrados los que murieran en campañas anteriores. De aquí las roturas observadas en los distintos sectores de la necrópolis.

Por todo esto, si Seks experimenta estas anomalías en sus necrópolis y no presenta en su arqueología ningún tipo de hábitat fenicio, por lo manos igual, debe presentarse el panorama para colonias de menor entidad.

Otro de los aspectos comprobados en Puente del Noi es el hallazgos de numerosas monedas sobre el mismo solar en que tienen lugar los enterramientos. Es absurdo pensar que la gran cantidad de monedas halladas en superficie, es decir, en la potencia de tierra que media entre la superficie y la tumba, no procedan de un enterramiento. Sabemos que los fenicios nunca han puesto monedas en enterramiento alguno. Por tanto, lo que aparece en la potencia de tierra citada, pertenece a posibles hábitats asentados sobre la colina de la necrópolis, que serían del tipo antes citado, ya que no hay huella alguna de ello, aunque recientemente hay ciertos indicios que podían llevarnos a restos de cimentación de piedra.

Lo que sí queda claro es un hecho que se puede trasplantar a Salobreña: Emplazamientos de tumbas fenicias sobre enterramientos argáricos. En efecto:  Sobre la necrópolis de Puente del Noi ha existido una necrópolis argárica correspondiente al Bronce Pleno y, en consecuencia, un poblado de la misma cultura.

Este mismo hecho se comprueba en los hallazgos del Paseo de las Flores en Salobreña, donde además del comprobado Argar, se descubrió una tumba que, por todas sus características, se encuadra en los tipos ordinarios de las necrópolis fenicias. La tumba descubierta presenta las siguientes características: fosa excavada en la roca, con una profundidad aproximada de  1.90 m y 2,10 m de ancho, y lado de 1,60 m. En su parte interior central podemos ver el lecho antropomorfo con unas medidas aproximadas a las que se registran en Almuñécar.

Otros restos fenicios han aparecido en las cercanías del Monte Hacho y del actual cementerio de la ciudad. De todo lo expuesto se deduce que el urbanismo ha sido muy escaso y generalmente esporádico y carácter estacional.

 

EL COMERCIO AGRÍCOLA Y PESQUERÍAS: LAS CERCANÍAS.

No tenemos pruebas evidentes del establecimiento y desarrollo de una política agrícola en casi ninguna de las comarcas costeras del Sur. Pero este tipo de actividad se produciría como consecuencia de las técnicas importadas por los fenicios a estas tierras, así como los tipos de cultivos. Pero la actividad principal del fenicio en esta tierra fue la adquisición y consecución de las materias primas extraídas de las minas. Tenemos un ejemplo claro en el descubrimiento reciente producido por la Ría de Huelva, donde se ha encontrado, como se dijo antes, una embarcación fenicia  cargada de productos manufacturados y material en lingotes, remontándose cronológicamente a finales del siglo IX a. de n.e.

Por ello pensamos que, entre las principales actividades de los fenicios en la costa, se dedicaron a lo más inmediato: intercambiar productos manufacturados con las tribus aborígenes: la zona de Granada, rica en yacimientos mineros. También en las cercanías de Salobreña existen yacimientos naturales como el paraje denominado «Rajas de Aníbal», en las proximidades del Cerro del Toro, antiguas minas abandonadas.

Por el contrario, el territorio de los Guájares y su valle, así como Molvízar e Ítrabo, proporcionaban gran riqueza agrícola.

Lo que desarrollaron más de inmediato los fenicios a su llegada, fue la industria de salazón, que tan sólo puede ser demostrada con la cita de los textos de la historiografía antigua, pero nada más, porque ni aún siquiera Almuñécar ha podido demostrar su existencia real con testimonios arqueológicos directos.

Así, pues, tanto la estructura de la propia Salobreña como de las zonas limítrofes, reúnen condiciones apropiadas para el desarrollo de la industria tal vez más tradicional de las importadas por los fenicios: las salazones.

En Salobreña tenemos bien atestada la existencia de una industria complementaria de la salazón, como se verá más adelante: los alfares son muy importantes y numerosos. La zona de los Barreros y proximidades del cementerio son prueba evidente de ello, lugar donde se ha encontrado el depósito tal vez más grande de toda la comarca costera de Granada en materiales o cerámicos. Fueron extraídos materiales intactos y gran cantidad de desechos.

Como en el resto de las manifestaciones de la industria fenicia, pensamos que los romanos o arrasaron todo lo fenicio o lo transformaron de tal forma que no dejaron huellas sobre los orígenes de tales industrias secundarias.

Es de sumo interés comprobar que este fenómeno no se presenta solo en las provincias hispanas, sino que es una constante histórica en todas las fundaciones que tuvieron como precedentes la mano del elemento fenicio. Así lo podemos comprobar también en la costa atlántica de Marruecos, donde tanto M. Ponsich como M. Tarradell no han podido confirmar la existencia de una sola pileta de salazones que fuera de genuina procedencia fenicia. Así, pues, ni rastro ni reutilización romana en ninguna de las factorías que originariamente fueron fenicias. Por consiguiente, de la misma manera que las factorías originariamente fenicias no nos han dado más que cerámica no industrial o funeraria y el topónimo, así también Salobreña queda enmarcada en esta secular tradición dentro del ámbito de las colonias costeras.

No cabe duda de que el aluvión ha dejado en toda la periferia de la ciudad, bajo tierra, toda una cadena de industrias de este tipo, tal como ha ocurrido en Almuñécar. Se puede concluir, como una constante histórica, que toda ciudad costera de la franja sur, tiene bajo el suelo de su perímetro periférico, todo un complejo, mayor o menor, de salazón. Téngase presente que los mapas hidrológicos, indican que la rambla de Molvízar bordeaba la periferia de Salobreña en 1.647 a. de n. e., lo que nos revela la existencia de un caudal inyectado directamente al núcleo clave en cuestión de una supuesta factoría. Por consiguiente, el agua potable totalmente necesaria para el montaje de tales características, era abundante y casi constante.

En el mimo mapa se puede observar cómo el agua forma una especie de remanso o laguna, y desemboca junto al Peñón de Salobreña. Es prácticamente imposible montar la industria de salazón sin contar con el agua dulce.

Por otro lado, se conoce la existencia de un elemento indispensable como la sal. Hasta fechas bastante recientes se podía ver directamente en la localidad de Torrenueva parte de la estructura de unas salinas. Restos se encuentran actualmente enterrados por el desmonte al pie de las colinas que bordean la carretera nacional 340 a su paso por la costa. Casi con toda probabilidad desde este punto serían servidas de suministro las comunidades de Motril, Salobreña, Almuñécar, Torrox y otras. Pero no hay que olvidar que las salinas de Cádiz también hacían suministros de sal a las comunidades costeras. La Salina de Torrenueva ha sido reutilizada por los romanos, continuándose la elaboración de su producto hasta casi nuestros días.

 

La moneda. Relaciones comerciales con las comunidades productivas del interior de la Bética.

Al igual que el resto del conjunto de las ciudades costeras, Salobreña desarrolla un comercio basado fundamentalmente  en ser uno de los puertos de embarque más importante de toda la costa.

Es necesario pensar que la salida de Granada a la costa, se realiza a través del camino de las Alpujarras empalmando con el curso del río Guadalfeo. Así que la vía principal, tanto de entrada como de salida al mar, desde toda esta zona interior, se dibuja siguiendo la cañada del citado río.

Es un hecho muy relevante el testimonio numismático registrado en el siglo II a. de n.e. en Salobreña. Efectivamente los ejemplares numismáticos proceden de los centro industriales del interior de la Bética con más entidad y relieve político: Obulco, Castulo y Patricia entre las más importantes. En las monedas de Obulco se observa, como característica emblemática, la espiga de trigo. La abundancia de tales monedas puede explicar en gran parte que Salobreña tiene relaciones con tales centros del interior, y ello se manifiesta a través de la moneda. Es, en efecto, significativo que sea Salobreña y no Adra ni Almuñécar quien aporte estos datos indicadores de actividades directas de comercio o transporte.

Es obvio pensar también que, en el siglo II a. de n. e., que se corresponde con la fase más caliente de la Segunda Guerra Púnica, se intenten realizar las transacciones comerciales y de exportación a través de los puertos que ofrezcan menos riesgos de sufrir emboscadas por parte de piratas y enemigos.

Por esta razón se elije el estratégico punto marítimo de Salobreña que por sus especiales ventajas coyunturales es el que menos riesgo presenta para continuar los negocios en estos difíciles años de Guerra.

Coincidiendo con el período bárquida, Salobreña muestra sus contactos con la colonia marítima de Malaka y con la de Carteia. Los testimonios numismáticos son bien patentes. Ello significa que el apartado correspondiente a la arqueología numismática ha comenzado a desvelar las realidad histórica de los siglos oscuros de esta comunidad marítima. Tiene una población semita que es la que realiza las transacciones comerciales y que, a todas luces,  queda testimoniada su existencia con este dato arqueológico.

Este testimonio, con muestras de monedas fenicias, romanas republicanas e ibero-romanas, constituye la prueba irrefutable de la realidad del emporio de Salobreña.

A partir del año -206, fecha de la batalla de Ilipa, en la que el ejército romano, comandado por Escipión el Africano, derrotó definitivamente al ejército cartaginés, todas las factorías costeras, cuya población esta integrada por elementos fenicios, mantuvieron su estancia y comercio, prestando fidelidad a los nuevos dueños de Hispania.

Este dato queda bien reflejado en el episodio subsiguiente a la batalla y derrota de los cartagineses en Ilipa, ya que, tras este desastre militar, los cartagineses derrotados se dirigieron a Cádiz para presentar resistencia de nuevo a los romanos, desde sus murallas. Pero la población, antigua colonia comercial fenicia, se negó a aceptarlos dándoles cobijo, viéndose obligados los cartagineses a embarcar en Carteia y marcharse definitivamente a África, escenario posterior del fin de la Segunda Guerra Púnica en Zama, y el inicio posterior de la Tercera Guerra Púnica.

Este comportamiento refleja que el fenicio, el puramente comerciante, aunque del mismo tronco étnico que el cartaginés, se negó a compartir una guerra que no era de ellos, y por ese motivo prefieren contemporizar con los romanos a quienes abrieron sus puertas y recibieron con cierto recelo, pero con la esperanza de continuar con sus negocios, iniciados siglos atrás.

Todas las comunidades costeras situadas en el mismo plano de Cádiz, siguieron las mismas directrices marcadas por los gaditanos. Esto queda bien patente en la ciudad de Seks donde, desde el año -206 se continúa acuñando moneda con caracteres púnicos que paulatinamente van pasando a la lengua latina impuesta por el conquistador romano.

Esto revela que la casi totalidad del elemento semita que nosotros consideramos fenicios, continúan con casi toda su tradición oriental, conviviendo con una nueva etnia formada por colonos romanos procedentes de los ejércitos licenciados tras la finalización de la Segunda Guerra Púnica y la definitiva derrota de los cartagineses en Zama en el años -146.

La población de Salobreña sigue bajo estas mismas directrices, mostrando un mayor índice de actividad con las ciudades del interior que las colonias como Almuñécar o Adra. Es el capítulo numismático quien revela, como se ha dicho antes, la variedad y multiplicidad de zonas económicas de la Bética, que continúan sus actividades comerciales a través de Selambina, con el resto del Mediterráneo.

 

EL TOPÓNIMO DE SALOBREÑA

Dado lo peculiar del nombre de Salobreña en sus orígenes, se va a intentar ofrecer todas las variantes fonéticas que el conflictivo término ha suscitado en el transcurso de la historia de la ciudad. Pero antes es necesario dejar aclarado cómo nos llegó el nombre y cual ha podido ser la causa de su imposición a esta ciudad.

Haciendo un poco de recuento histórico, se ve la necesidad de remontarse a la época del Argar, momento en que se da por sentado, con cierta base arqueológica y geológica, que se produjeron los primeros contactos humanos, y consecuentemente comerciales con los aborígenes ibéricos de Salobreña.

Si se considera y examina el aspecto que presentaba Salobreña a la llegada de los comerciantes fenicios, no se puede pensar otra cosa que la imagen dada por esa gran roca, de viviendas rudimentarias de unidades unifamiliares de tosca factura y pobreza arquitectónica, de acuerdo con la solución formulada por Gómez-Moreno, que situaba sus tumbas bajo sus propios solares domésticos…

Era evidente que el elemento fenicio se quedara un tanto perplejo y sorprendido, con unas costumbres tan diferentes a las suyas.

Se sabe que los fenicios tenían por hábito y ritual no situar jamás los enterramientos dentro de los recintos  urbanos, aunque hay un momento en la historia en que tal fenómeno ocurrió, pero nunca dentro de las propias viviendas, como es el caso de los aborígenes argáricos.

Se tiene, pues, la seguridad de que la impresión causada por este hecho en el carácter y costumbres de los fenicios aquí arribados, los impresionaría y se le vendría a la memoria el recuerdo de otro lugar similar y con un fin diferente: el gran cementerio de niños sacrificados en Salambó, donde existe, con el nombre de tophet, el mayor enterramiento sagrado que se conoce en el mundo fenicio-púnico.

No cabe duda de que, al contemplar la enorme roca poblada por argáricos, con sus muy numerosos enterramientos domésticos, se les vendría a la memoria el tophet de Salambó en Cartago, Túnez.

Tal vez, y es una pura especulación, los fenicios, llevados por la impresión que ello le causara la enorme sepultura colectiva que presentaba la roca de Salobreña, intentaran darle un topónimo similar al del tophet de Cartago, llamado como se ha dicho SALAMBÓ, por afinidad espiritual, como una réplica, modificada, y recuerdo de algo que se vivía en tierra africana.

Por otra parte, mueve la curiosidad el hecho de que la especial configuración de Salobreña, sobre todo en aquellas tempranas fechas, no siguiera la costumbre general de la colonización de todas las colinas e islotes situados en la línea de costa. De esta forma se puede citar; Gadir, Malaka, Seks, Suel, Bocchori, Abdera, Carthago Nova y Ebyssos, cuyas toponimias están estrechamente vinculadas a los condicionamientos geográficos y geofísicos.

Desde el punto de vista semántico, el nombre de Cádiz tiene la siguiente evolución: ‘GDR, que, a su vez, se desarrolla como HGDR. En las formas transcritas por autores antiguos, vemos: Rufo Festo Avieno: GADIR, en latín. en hebreo se tiene: GADER, que significa «muro, recinto amurallado, protegido». La forma actual de Cádiz proviene de una ulterior evolución a partir del término árabe QADIS.

El topónimo de Málaga procede de una evolución del término neopúnico: M L K’. Estrabón nos da la forma griega MALAKA. Plinio nos presenta un término en caracteres latinos: MALACA o  MALACHA. Gesenius nos explica la evolución del topónico a partir de MALA(‘)KA(h), que deriva de la raíz L’K, con el significado concreto de «officina», es decir: fábrica, de acuerdo con su empresa fundamental: factoría de salazones. El nombre actual procede de una evolución a partir del topónimo árabe MALAQA.

El nombre de Adra procede de ‘BDRT, que da en griego Abdera y cuyo significado básico es «criado, siervo». A partir de la forma ‘BD, quedando RT como posible nombre referido a una divinidad. El nombre actual de Adra proviene de la forma árabe ‘Adra, ofrecido por Edrisi.

El nombre de Cartagena, en principio procede de Kart-Ha-dasat, que significa «ciudad nueva». El actual es una deformación producida por la influencia árabe QARTA GANNA, que se encuentra atestada en Yaqut.

El topónimo de Almuñécar procede, en su nombre primitivo Sexsi, de SKS, que da en griego ‘Ex, Sixos, y en latín: Sex, Sexsi, Exi, Sexitanum, Aex, Sexti. Y cuyo significado es «cubrir, proteger». El nombre actual precede de una evolución posterior de raíz: Al-Munekkab.

El nombre fenicio-púnico de Selambina (Salobreña) puede encontrar su etimología, tratando el tema con cierta profundidad semántica, en el nombre semita S M L B’L, que transcrito nos dará: S E L M B A ‘A L. y cuyo significado es «imagen de Baal». Téngase en cuenta que Baal es la segunda denominación que recibe el dios más representativo del panteón fenicio en Cartago a partir del siglo VI a. de n. e.

Su nombre completo es Baal- Hammon. Así que fonéticamente Selemba’al. dará en latín las variantes Salambina y Selambina, de los que el segundo parece más próximo desde el punto de vista de la resonancia vocálica de las consonantes semitas, a las realizaciones latinas. Por otro lado no se debe olvidar que Adra ‘BDRT. significa también «siervo de «, donde la expresión RT representa el nombre de la divinidad desconocida. Por lo que se le da bastante similitud desde el punto de vista del contenido entre la traducción del topónimo Selambina (Rostro de Baal) y Abdera (Siervo de RT)

Los autores latinos nos dan las formas Selambina y Salambina respectivamente usadas por Mela, Plinio y Ptolomeo.

Así, pues, se recogen términos que pueden agruparse en varias familias:

  1. Los que significan dependencia de una divinidad, como es el caso de Selambina y Abdera.
  2. Los que significan «reducto fortificado». como son los casos de Sex y Gadir.
  3. Los que significan nombres de ciudad. como Catago Nova, Carteia, Cartima, etc.

Queda, pues, un tanto enigmático el topónimo de Salobreña que, según parece, es un nombre fenicio-púnico en toda norma semántica y fonética que ha sufrido las transformaciones motivadas por el habla popular que, con el tiempo, nos dará numerosas formas semánticamente incorrectas.

Con alguna reserva podemos afirmar que el nombre Salobreña es un nombre que partiendo de la forma fenicio-púnica SELEMBA’AL. que significa imagen de BAAL, dará la forma latina Selambina que, a través de los tamices populares. acabará dando SALOBREÑA.

Cuando se fundaba una colonia nueva era costumbre encomendarla a una divinidad. De aquí, la justificación del topónimo.

En cuanto a las variantes que ha presentado el nombre de la ciudad a través de los distintos elementos que por ella han pasado, hacemos el siguiente recuento:

  • En el siglo VI a. de n. e. aproximadamente, el elemento fenicio otorga a ese lugar el nombre de Selemba’al, que los latinos transcriben por SELAMBINA y SALAMBINA.
  • En el siglo IV a. de n. e. tiene lugar el Concilio de Illiberis al que asiste un sacerdote en representación de la comunidad cristiana de SEGALVINA, topónimo en el que se aprecia ya un fuerte impacto evolutivo popular.
  •  Forma SALOBANIA.

  • Ya en época árabe, la primera cita que recibimos es la que se atribuye a Al-Himyari, quien nos presenta una forma toponímica mucho más acorde con la evolución latina: SALUBINIYA, forma que será dictada por otros geógrafos árabes como Yaqut, Ibn Aljatib  e Ibn Assairafi.

  • Edrisi nos dará la forma SALOBANIA.

  • En 1.221 encontramos la forma SHALUBENIA.

  • En tiempos de Hixem II: XALAUBINIA.

  • En plena época nazarí: HISN SALUBANIA o XALUBINIA.

  • En pleno siglo XVI aparecen los términos: SALOBRENNA y SALOBRNA, que serán las variantes que definitivamente acabarán dando la forma actual de SALOBREÑA.

 

 

 SALOBREÑA EN EL PERÍODO ROMANO

El corazón, punto de partida de las comunicaciones en las tierras del Sur, lo constituye la ciudad de Cástulo por ser el centro comercial-industrial y minero más importante de la Bética.

La gran vía de comunicación partía de Roma, atravesaba Italia y la Galia por Arlés y Narbona, los Pirineos Orientales y llegaba a Tarragona. Desde aquí se dirige a Cartago Nova. Pasando por Ilorci, penetraba en tierras granadinas por Venta Moral (junto a Vélez Rubio). Desde este momento se dirigía a Cástulo (Cazlona) a través de Baza, Guadix, Huelma, Noalejo y la Guardia (según el itinerario de Antonino). Una de las vías que partía de Cástulo, se dirigía a Malaca, según el siguiente recorrido: Toya, Hinojares, Zújar, Guadix; rodeaba Sierra Nevada por Abla; bajaba a Berja y seguía por Torvizcón, Motril, Salobreña, Almuñécar, Torrox. Vélez-Málaga y Málaga.

Como vía secundaria podemos indicar que el puente romano del Genil daba salida a la vía de la costa y las Alpujarras. En su trayectoria podemos comprobar que el Puente del Tablate constituye el punto de unión de la doble ruta que va a seguir este camino hacia las Alpujarras, y otro que continúa hacia la costa. Ruta que se usará intensamente en época árabe. Así que no se debe pensar que tan sólo era vía para las zonas montañosas, sino una gran arteria que comunicaba las tierras ricas del interior con el puerto de Selambina. Es importante hacer notar esta faceta porque, por exclusión, ni Almuñécar ni Adra han dado pruebas suficientes de ser un puerto de salida para las mercancías que no sean localmente producidas.

Salobreña tiene un significativo ajuar numismático que atestigua la existencia de un tráfico comercial, sobre todo en época republicana, con las ciudades del interior como se ha visto antes.

Los antiguos caminos llamados pecuarios parten de la ciudad de Salobreña estableciendo contactos con las localidades próximas de Lobres, Pataura, Molvízar, Ítrabo y los Guájares. De esta última localidad se tienen testimonios arqueológicos romanos de época de Domiciano.

De todos estos parajes, los más ricos desde el punto de vista económico son Lobres y Molvízar, sin contar, como es natural, con la propia Salobreña, que poseía los yacimientos arqueológicos más grandes y variados.

Así, pues, la vía que unía Selambina con Illiberi, partía de la costa y, a través del Gualdafeo, en primer tramo, continuando por el término de Ízbor, salvaba con un puente romano el profundo barranco de Tablate, y llegaba a Granada.

LA VÍA ROMANA EN LA FRANJA COSTERA ENTRE SALOBREÑA Y ALMUÑÉCAR

Dentro de lo que tradicionalmente se viene considerando vía romana, la que une las localidades de Salobreña y Almuñécar, se encuadra dentro de las consideradas secundarias, es decir, no ofrece las características de las clásicas calzadas. Estas vías secundarias no son en esencia más que las primitivas sendas seguidas por los ganaderos en sus movimientos trashumantes.

En realidad no se puede hablar de vías en época protohistórica, ya que las tribus indígenas vivían de una forma muy autónoma y se autoabastecían. Consecuencia de esto puede ser la ausencia de necesidad en las comunicaciones en los albores e la historia de estas ciudades y tribus.

Pensamos que la realidad de las comunicaciones tienen lugar algo avanzada la colonización fenicia. Se habla de la existencia de una vía de comunicación, en el siglo VI a. de n. e., entre Tartessos y Mainake, colonia griega cercana a Málaga. Es lógico pensar que fueran los propios fenicios quienes desarrollaran una política de vías de comunicación con motivo de la explotación de las riquezas naturales de la Bética.

A partir de aquí, los romanos desarrollarán al máximo esta necesidad, construyendo las redes secundarias que unen todas las comunidades de la costa. Prueba de ello la van a dar los dos puentes romanos detectados en la vía que conecta Salobreña con Granada, por una parte, y Málaga, por otra.

El primero de ellos se encuentra a medio camino hacia la costa: puente de Tablate. El segundo se encuentra en la vía de la costa, justo en el barranco de Cotobro, en el término de Almuñécar. Los dos son romanos y datables en el siglo I a. de n.e. A esta conclusión se llega después de analizar y concluir que las relaciones comerciales de Selambina con el interior fueron muy intensas en época republicana. Aparte de esto, es necesario tener en cuenta la política económica de los romanos llevada a cabo inmediatamente después de la derrota de los cartagineses en Zama (-146).

 

Secuencia de la vía de la costa

Partiendo de la localidad de Adra, se inicia la vía romana hacia Málaga. El recorrido se puede dibujar como sigue: dada la estructura y configuración del terreno entre el límite de la provincia de Granada y la localidad de Calahonda, era muy arriesgado establecer una vía de comunicación por este accidentado terreno, aparte de la composición geomorfológica del mismo. Era mucho más rentable comunicar las pequeñas localidades que se sitúan al otro lado del Cabo Sacratif, a escasa distancia, por medio de la navegación.

Por ello, a partir de la Mamola se inicia el trazado hacia la Alpujarra Baja, llegándose a Berja. De aquí, siguiendo la vertiente natural del río Guadalfeo, por su orilla izquierda, se extiende el paso hacia poniente. Se pasa frente a Órgiva hasta llegar al puente que une las dos orillas del Guadalfeo cerca de Vélez Benaudalla, donde probablemente preexistiera un puente que salvara el lecho de este río y, continuando por el lecho del mismo, a través del municipio de Lobres, llegaba a Salobreña, entrando por las cercanías del Monte Hacho a dicha localidad. Desde este punto, partiendo de nuevo desde La Caleta, recorre todo el trayecto hasta llegar a Taramay que empalma con el Portichuelo y, continuando en sentido hacia el Barranco de Ítrabo, atraviesa el río Verde por el lugar llamado Caicillos, desde donde se dirige por el llamado Camino Bajo, hacia Almuñécar. Desde aquí por la Puerta de Vélez, se dirige hacia Málaga. El primero de sus tramos se monta cobre un puente romano, hoy completamente enterrado sobre el lecho del río Seco, que unía la ciudad con el llamado montículo del Cerrillo, desde donde, por escarpada cuesta, se dirige a la localidad de La Herradura, pasando por ella y dirigiéndose a Málaga, atravesando el lugar de Cerro Gordo.

Antes de llegar a La Herradura podemos ver, como se dijo antes, el puente romano sobre el Barranco de Cotobro.

El término de la vía romana de la costa granadina finaliza en el punto de entrada a la vía que unía la ciudad árabe de los Castillejos con la costa.

Al igual que ocurre en los trazados anteriores, podemos decir que la vía romana de esta zona, sigue y tiene las mismas características que la que ha quedado atrás: hay grandes tramos de vía actual que se han montado sobre el antiguo trazado.

El diseño de la vía romana desde Salobreña a Almuñécar, en su mayor parte se puede reconstruir. Se han cometido algunos abusos por el aprovechamiento que particulares han hecho de su trazado. Se ha realizado recientemente una inspección de su recorrido y se ha podido constatar que, en su mayor parte, se puede restablecer. En algunos tramos ha sido ensanchada por los urbanizadores modernos. En el estudio arqueológico se mostrarán fotos alusivas a su realidad actual.

 

Características de la vía

Podemos decir que se trata de un simple trazado sobre el terreno cuya anchura oscila entre entre 5 y 6 m, y que no registra en su estructura más que el piso o roca que se ha rebajado.

Como se dijo antes, la vía se ha ido haciendo con la correspondiente adecuación de los caminos de ganado a un uso de mayor envergadura. Si los puentes no existieran a lo lago de su trazado, tendríamos que pensar otra cosa. Pero queda bien patente que los romanos han reutilizado los antiguos caminos para sus servicios, a través de los ya existentes.

Siguiendo el sentido Salobreña-Almuñécar, tenemos un primer tramo fácilmente identificable desde La Caleta hasta el Hotel Salobreña. La vía va justo debajo del citado edificio, pasando por una escalera, aljibe y estanque de época árabe que se encuentra sobre el barranco, empinándose fuertemente hasta alcanzar la cota de la carretera actual. A partir de aquí, hay un largo tramo identificado con la actual vía hasta el límite justo de separación entre los municipios de Almuñécar y Salobreña en el llamado Barranco de Enmedio. De aquí, en fuerte pendiente, cae hacia el lecho del citado barranco para empinarse de nuevo hasta la Torre de los Diablos y, de nuevo, descendiendo, llega, pasando por el Barranco de Cabria, a la colonia de Taramay, desde donde se dirige a Almuñécar.

Una de las característica de la vía es la fácil excavación de la piedra del subsuelo, cuya potencia es escasa.

El Puente de Cotobro se encuentra sobre el lecho del barranco del mismo nombre, a unos doscientos metros de la playa y a poca distancia del puente moderno situado aguas arriba de éste. Sus medidas son las siguientes: largura: 18 m; anchura: 5,25. La altura de su punto central es de 7,50 m; la luz de su arco es de 5,60 m. Tiene una estructura a dos aguas con ligera pendiente que culmina en su centro mismo.

En el punto central de su suelo tiene dos pilarillos de escasas proporciones, hechos de ladrillo rojo visto. En sus extremos tiene otros dos en sendas entradas. Siguiendo el sentido de la vaguada y la ladera, tanto a la entrada como a la salida, muestra una ligera curva para poder empalmar dos laderas opuestas y de distinto sentido. El material de que está construido es pizarra, como elemento básico, y la cal grasa con arena sin refino. En su aspecto externo la argamasa no se deja ver, siguiendo en esto la técnica general utilizada por la ingeniería romana en todas las obras arquitectónicas de la comarca.

Dentro del período romano insistimos en que los datos aportados por los autores latinos constituyen las fuentes más fidedignas en lo que a conocimientos de Hispania se refiere. Por ello tenemos que destacar las obras de Avieno, Mela, Plinio, Estrabón y Ptolomeo.

En la obra de Mela, según la versión dada sobre los textos clásicos por Isaac Vossi, es donde aparece por primera vez el nombre de Selambina.

Sobre el mismo tiempo Abraham Gronovio, basándose en textos manuscritos, sitúa a Salambina entre Abdera y Ex, razón por la que García y Bellido la recoge en su obra » La España del siglo I de nuestra Era».

A finales del siglo I de n. e., Ptolomeo fabrica su sistema de localización de ciudades basado en la latitud y longitud con un cálculo de grados y minutos, en su Geographia (II, 4,7.), en la «Tabula secunda Europae», da las coordenadas de Salambina: 10, 15′  37 15′, especificando textualmente: «en el mar iberico, en la Bética», encuadrándola entre las ciudades antes citadas de Abdera y Sex.

Antonio Tovar ha confeccionado un plano (fig. 6) del que reseñamos la zona en cuestión y, en efecto,  también está de acuerdo en la ubicación de esta ciudad.

La importancia de estas localidades estriba en que Roma las consideraba como las más ricas de Hispania, sobre todo en agricultura.

Administrativamente dependían del Conventvs Cordvbensis, como se detallará más adelante.

No cabe duda que Roma, tras las experiencias de las Guerra Púnicas, trata de eliminar todo aquello que recuerde los desastres y calamidades sufridos. Por ello, de inmediato se impone el idioma, y la población se nutre en gran parte de colonos procedentes de los ejércitos licenciados.

Pero, a pesar de todo, el elemento púnico, según opinión generalizada de los autores modernos Moscati, Acquaro, Schubart, Tarradell etc.  continúa sus actividades comerciales aunque sea bajo la bandera del Imperio Romano.

Pero es bien claro que no se produce un desplazamiento urbano con exilios y huidas masivas, sino más bien una fusión de las dos culturas.

Dentro de las ciudades costeras granadinas que figuran en el mundo romano con mayor renombre, hay que destacar la Sexi Firmvm Ivlivm de Plinio, o Mvnicipivm Firmvm Ivlivm de Estrabón.

 

ENTRADA DE ROMA EN LA COSTA

 

Enlazando con el período fenicio-púnico, Salobreña desarrolla su historia romana a la par de las otras colonias limítrofes y hermanas de origen: Abdera y Sex.

Los testimonios históricos son bien escasos aunque clarificadores en su origen. Los historiógrafos y geógrafos que nos hablan sobre la localidad de Salobreña son los siguientes, y que se expresan en términos tales como: «…dando a mar abierto, Abdera, Suel, Ex, Salambina, Maenoba, Malaca, Saldvba, Lacippo y Barbesvla». Esta enumeración procede de Pomponio Mela, que escribió hacia mediados del siglo I de n.e. Mela había nacido en Tingentera (cerca de Cádiz) y, consecuentemente, sus conocimientos geográficos sobre la propia Hispania son de fiar (II, 94).

Otro autor es Gayo Plinio Segundo, italiano, que escribió hacia mediados del siglo I de n. e. De él podemos recoger los siguientes datos: «En África e Hispania las «Turres Hannibalis», en Asia, construcciones semejantes destinadas a propagar la alarma en caso de invasión de piratas (I, 181). Más adelante añade:» Después de la costa interior, los «oppida» de Barbesvla con su río, así como Saldvba, el oppidvm de Svel, Malaca con su río de los confederados. A continuación Maenoba con su río, Sexi llamada también Firmvm Ivlivm, SELAMBINA, Abdera, Murgi, fin de la Bética» (III, 8).

A propósito de las estructuras domésticas, nos dice: » Por lo demás, ¿no hay en África y en Hispania paredes de barro a las que llaman de molde, porque se levantan, más que construyéndolas, vaciándolas entre los moldes de tablas, las cuales paredes duran siglos por ser inmunes a las lluvias, al viento, al fuego, siendo más fuertes que cualquier cemento? (XXXV, 16).

Otro autor experto en técnicas edilicias, Vitruvio, nos dice: «En Hispania, aún están a la vista las atalayas de Hannibal y las torres de barro alzadas en lo alto de las montañas (XII. 1-67).

Con relación a los materiales, el mismo Plinio nos dice: «…En Pitane, en Asia y en Maxilva, Callet, ciudades de la Hispania ulterior, se fabrican unos ladrillos que, ya secos, flotan en el agua; su materia es una piedra porosa, excelente cuando se la puede amasar (XXXV, 171).

Sobre el año 90 de n. e., Claudio Ptolomeo nos da la situación de Salobreña mediante la aplicación del sistema de coordenadas, que ya se vieron antes.

A parte de todos estos datos, que pueden ser ampliados con citas de otros autores, como Estrabón, hay capítulos y temas que deberán ser estudiados mediante las aportaciones científicas que nos van a proporcionar la Geografía Histórica, la Arqueología, la Numismática y el estudio paralelo de comunidades históricas similares, considerando que la franja costera sur desarrolla un tipo de vida e industria que tiene, tanto en época fenicio-púnica como romana, los mismos intereses y los mismos fines.

Hasta ahora se ha venido admitiendo como elemento base de la riqueza de Salambina, la agricultura. Pues todos los indicios y testimonios arqueológicos nos llegan a demostrar que no se trata sólo de ello, sino de algo más importante y que significa la construcción de una vía de comunicación entre la zona de Illiberi y la costa granadina.

No se trata, en efecto, de la vía a Motril, hecho muy posterior, sino a Salobreña, como se demostrará más adelante.

Es el comercio y tráfico mismo de lo más significativo de Salobreña en la época de dominio de Roma.

Para aclarar y encuadrar esta comunidad dentro del desarrollo de las ciudades dependientes de tan poderoso conquistador, se irán exponiendo escalonadamente todas las facetas que caracterizaban a los emporios que políticamente dependían de Roma a partir de la expulsión de los cartagineses de Hispania.

De esta forma podemos dividir la historia romana de Salobreña en los siguientes apartados:

  • Transición del mundo fenicio al romano.
  • Nueva situación como ciudad romana.
  • Economía, comercio y comunicaciones.
  • Arqueología romana:

a) Cerámica.

b) Talleres.

c) Comunidades adláteres.

d) Numismática.

e) Vías de comunicación.

SALOBREÑA 5Scan copia

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img480.jpg

Fragmento de de cerámica romana con las siglas de nombre del alfarero

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img481.jpg

Fragmento de de cerámica romana con las siglas de nombre del alfarero

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img482.jpg

Fragmento de de cerámica romana con las siglas del nombre del alfarero

 

TRANSICIÓN DEL MUNDO FENICIO AL ROMANO

La situación previa a la plena actuación de los romanos en Hispania estaba condicionada a los resultados de la Segunda Guerra Púnica que, como se sabe,  finaliza en el año -206 con la entrada en Cádiz, de los romanos.

No se olvide que el talante comercial e industrioso de los fenicios va a anteponer toda actitud a los intereses que los movieron a montar su industria en Hispania.

Como se dijo, los fenicios fueron muy pragmáticos y, salvo rara excepción, siempre estuvieron en contra de los intereses militaristas de sus adláteres cartagineses.

La ciudades costeras, entre las que se encuentra Selambina, siguen manteniendo su estatuto político e industrial, automarginándose  de las iniciativas y consecuencias de la guerra y poniéndose al servicio de los intereses de Roma, salvaguardando con ello el único fin que les movió a instalarse en nuestras tierras.

Así, pues, estas colonias continuaron como tales y conservarán durante casi más de un siglo el mantenimientos de su organización política interna, con su sistema de gobierno jerárquico y sus instrumentos jurídicos propios, aunque en los temas trascendentes, será Roma quien lleve la iniciativa.

Como consecuencia del sentido práctico del romano, se mantienen las estructuras sociales, políticas y económicas.

De esta forma los romanos les permiten que se mantengan:

  • La moneda.
  • La industria.
  • El comercio.
  • Los fueros internos.

En cuanto a la moneda, se puede ver cómo sigue acuñándose en las cecas anteriores los tipos ya conocidos, con más intensidad que en época anterior: Gadir representa un ejemplo a seguir y sus acuñaciones servirán de pauta para estos centros comerciales. Así, los tipos de Malaca, Sex y Abdera presentan formas similares que denotan una clara imitación de la gran metrópoli gaditana: la calidad de las formas y su ejecución serán superiores, no obstante, en Cádiz.

Selambina no acuñó moneda, por lo que se piensa en una clara dependencia estructural de la colonia fenicia más próxima: Sex.

En el aspecto industrial, hay que decir que Roma aprovecha la técnica fenicia en todas sus posibilidades:

La minería

La agricultura.

La pesca: salazones.

En cuanto a la minería, multiplica la actividad de los centros ya productores: Cástulo, Ciudad Real, Riotinto, Almería y centros interiores de Granada y costa.

Las técnicas agrícolas se multiplican y comienzan a aparecer las grandes explotaciones, convirtiendo la Bética en lo que se llamó «el granero de Roma». Testimonio de ello lo podemos dar con la aparición en las cercanías de Salobreña, junto al cementerio, de un complejo industrial destinado a la fabricación de material cerámico muy variado. en el paraje denominado «Los Barreros», tenemos un ejemplo claro de la magnitud que adquiere este sector destinado a la industria agrícola. Fundamentalmente los tipos que aquí se fabrican están destinados para el envase de los productos del campo, como grano, aceite y vino.

Otro de los centros industriales destinados a la fabricación de cerámica se encuentra emplazado en la localidad de Molvízar, a la que se accede por la antigua vía (fig. 6) de comunicación ampliamente usada desde época romana.

Los instrumentos utilizados en las industrias mineras son fuertemente desarrollados. Los yacimientos cercanos de esta comarca han dado claros indicios de su explotación.

Aunque los minerales más codiciados siempre han sido el oro y la plata, el hierro es, por cualidades de explicación bélica, mas valioso que el resto de los demás cuando se descubrió que era más útil que el bronce.

Del oro se puede hablar ampliamente por su existencia en los ríos que discurren por Granada; Genil y Darro.

Los materiales ferruginosos son muy abundantes en la Contraviesa y Alpujarra Baja.

Las zonas próximas a la costa tienen varios yacimientos, entre los que se pueden citar el Cerro del Toro y la Sierra de Cázulas. El primero tiene claros indicios de explotaciones en la antigüedad. Hoy se les llama «Rajas de Aníbal». En el segundo existen yacimientos de plata. Hoy día se mantienen como puntos de reserva con futuro de explotación rentable.

Agricultura

Dentro del capítulo industrial se puede hablar, por su interconexión, de la explotación agrícola, que va a adquirir gran desarrollo con la llegada de colonos romanos.

Téngase en cuenta que la mayor parte de material cerámico descubierto recientemente, apunta a usos destinados a la agricultura. Los tipos que se han podido estudiar corresponden a envases de grano, vino y aceite. A la vista de la gran magnitud de materiales de desecho detectados, se ha pensado que es obvio admitir un centro de envase y transporte de cierta magnitud, tal vez el mayor de la costa granadina por su abundancia de variedad (no se olvide que de los «Barreros» se han extraído cientos de camiones de este material para la construcción de la carretera).

La pesca

En lo tocante a la pesca, la conclusión es que ha existido, aunque los testimonios directos son bien escasos.

Es lógico admitir que, como las localidades vecinas de Torrenueva, Calahonda, Lobres y Almuñécar. se aprovecharían todas las posibilidades que contribuyeran al montaje de una industria próspera y rica.

Derivado de este tema se concluye que la salazón viene encadenada, ya que el móvil es la preparación y elaboración de todos los productos marinos.

Se piensa que la geografía marina de Selambina no fue ni mucho menos la que se imagina a primera vista. La gran ensenada del Guadalfeo, que se iniciaba en las proximidades de Salobreña, penetraba hasta la localidad de Lobres formando una red o playa de acceso al mar (cfr. Linea de costa trazada por el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid). Hoy se puede ver que, con los cortes y rebajes dados por la extracción de arenas fluviales en las cercanías de Lobres, los límites de la playa eran muy distintos a los pensados hasta ahora. Por ello se cree que muy cerca de estas «canteras de arena», se montarían las redes de factorías de salazón, que por la gran transformación a la que se ve sometida toda esta franja de terreno a causa de las avalanchas del Guadalfeo, quedaran bajo su aluvión.

Téngase presente que en las colinas próximas se encuentran los talleres de fabricación de cerámica, sin duda, destinados en gran parte, a la industria derivada de la salazón, entre otras.

Testimonios ni directos ni indirectos tampoco existían en la localidad de Motril. Sin embargo en los años 80 apareció lo que nadie se esperaba: un depósito romano de agua de grandes dimesiones, destinado a abastecer las necesidades de la zalazón o la agricultura. Motril no había dado nada en arqueología romana, salvo monedas y en gran cantidad, y ha comenzado  precisamente presentando estructuras pertenecientes a la industria.

El comercio

Tal vez el aspecto más a destacar entre las facetas más antiguas de Salobreña, sea el comercio. Aquí tienen lugar las grandes transacciones comerciales de todo el interior de la provincia de Granada y de las que, a través de ella, se realiza desde otras comarcas.

En Almuñécar se da la producción y comercialización de los productos derivados de la pesca, casi con carácter excluyente respecto a otros productos comerciales.

En Salobreña se dan todas las circunstancias inherentes a un comercio de variadas mercancías. Se sabe y se tienen pruebas claras de ello sobre la existencia de la vía de acceso a Salobreña, enlazando, por un lado con la red viaria, Via Avgvsta que, procedente de Almería, llega a esta localidad por el paso de la Contraviesa y Lobres, continuando en dirección a Málaga por la costa. Mas adelante se expondrán detalladamente las comunicaciones.

Por otro lado, una red arterial de comunicaciones secundarias se abre a través del Guadalfeo en dirección a Granada y puntos cercanos.

Partiendo de esta vía principal, se derivan ramificaciones que se dirigen a las localidades de Lobres, Molvízar e Ítrabo. Hoy se demuestra la existencia de estas vías a través de las llamada «vías pecuarias» que, en definitiva, no son más que los caminos tradicionales usados incluso desde los inicios de la Protohistoria. Pero, situándonos de nuevo sobre la vía principal, es decir, sobre la que conduce a Granada, tenemos que afirmar que se trata del acceso a la costa desde el interior. No es el camino a Motril, en origen, sino a Salobreña, que entroncaba con la ciudad que mejor situada estaba para establecer el cabotaje ante los productos que elaboraban las comunidades del interior y que eran embarcados en Salobreña para su envío a los mercados orientales y a Ostia, puerto de Roma.

Prueba de esta vía se ve en la existencia de un puerto totalmente necesario para levantar este enlace en el transporte de los productos de los centros industriales.

El Puente de Tablate constituye uno de los nudos en el tendido de la vía que, partiendo de Granada, llega al empalme de Las Alpujarras y, enganchando con la cuenca del Guadalfeo, se dirige a Salobreña pasando por Lobres.

Por otro lado, se quiere dejar bien sentado aquí que la vía de Granada hacia la costa, unía el interior con Salobreña y no con Motril. Esto tendrá lugar en fechas posteriores a la dominación árabe. Sentados estos principios y basándonos en las pruebas arqueológicas, que oportunamente se expondrán, se puede establecer que Salobreña es el principal puerto comercial entre Málaga y Almería. Podemos comprobar que los comerciantes que establecen contactos con Salobreña, corresponden a las ciudades de Obulco (Porcuna), Patricia (Córdoba) y, sobre todo, el gran centro industrial y minero de Cástulo (Cazlona, en las cercanías de Linares).

El hecho de que sea precisamente Salobreña, y no Almuñécar y Adra, quien registre en su arqueología numismática, valioso testimonio documental relativo al comercio, da pie a concluir que efectivamente es el complejo marítimo de Salobreña en donde tienen lugar las transacciones comerciales procedentes del interior, a través de la vía Cástulo-Illiberi-Selambina, por donde se tiene acceso a la costa, y que T. Livio en alguna ocasión cita a propósito de los movimientos militares habidos a causa de las guerras civiles con sus secuelas en Hispania.

Casi con alguna probabilidad, Julio César rondaría estos parajes si tenemos en cuenta el hecho de que algunas ciudades, en honor al conquistador, añada al topónimo el sobrenombre que hace alusión a tal personaje. Así vemos que Sex pasa a llamarse Sexsi Firmvm Ivlivm. Se dan varios ejemplos más que pueden servir como testimonio de que, en la persecución lanzada contra los pompeyanos, se produjeran incursiones lanzadas hacia las zonas costeras.

Con ello queda patente que Selambina sienta sus precedentes comerciales e industriales en la fase de gran comercio montado por el elementos semita en Iberia, y que será para los romanos el punto de arranque de una cadena de factorías que superarán con creces los inicios y duraderos focos comerciales montados sobre las costas del Sur.

El elemento fenicio no se marchará, como se dijo, tras la derrota cartaginesa, sino que pondrá al servicio de roma sus conocimientos y técnicas de producción desarrollados a lo largo y ancho de los siete siglos de colonización.

Política interna fenicia

Roma toma como norma respetar, sobre todo en sus inicios, las creencias religiosas de los pueblos conquistados. Aparte de esta consideración, la estructura social y sistema político del elementos fenicio, también es respetado. Estos aspectos pueden verse comprobados por el hecho del mantenimiento de sus divinidades propias en la acuñación de moneda: Melkart, Bes, símbolos como el disco solar y el creciente lunar y algún signo mas como la letra alfa en distintas posiciones. En algunos momentos aparecen indistintamente caracteres numismáticos en latín, o en neopúnico: monedas bilingües. En otros momentos los tipos son enteramente fenicios o latinos. A su vez, como se está exponiendo, se les permite el comercio y las transacciones comerciales; de ahí la amonedación que Roma permite continúe.

Los problemas jurídicos de carácter tribal serán resueltos por los propios magistrados de la comunidad fenicia; pero cuando aparezcan conflictos entre fenicios y romanos, será competencia de éstos resolver los litigios que hayan lugar.

Las relaciones con otras comunidades serán mediadas por las autoridades romanas y, sobre todo, las relaciones exteriores y la guerra.

Todas estas ciudades cambiarán su independencia por su tributo a la metrópoli quien, en definitiva, les permitirá cierta libertad de acción que con el tiempo acabará por desaparecer a causa de la inercia provocada por los colonos romanos que irán haciéndose mayoritarios e impondrán de una forma lenta todo el sistema jurídico romano, así como sus costumbres y creencias.

De este modo se ve que, ya en el siglo I a. de n. e., el dios Melkart se ha transformado en el Hércules romano. Se alterará no sólo el aspecto exterior sino incluso las atribuciones particulares de cada divinidad y su origen.

En el momento de la transición, por indicar algún ejemplo, se puede decir que el principal dios del panteón fenicio, Melkart, dios protector de las ciudades en Occidente y cuya aparición se registra en el mundo fenicio-púnico a principio del siglo V a. de n.e., llega a confundirse con el Herakles griego y el Hércules romano. fenómeno que explica, en cierto modo, la ambigüedad que se podía experimentar ya en estas fechas de la transición.

 

SELAMBINA, NUEVO EMPLAZAMIENTO ROMANO

Tras las Guerras Civiles de Roma y la plena romanización de esta zona costera, se dan algunas escaramuzas llevadas a cabo en Las Alpujarras que, en la vía de conexión con la costa, controlaban el acceso comercial y militar entre el interior y los puertos marítimos.

Colca está ligado a una parte de la historia de Selambina por la sublevación que provocó en Las Alpujarras.

El personaje militar que puso fin a este episodio bélico costándole la vida en ello, fue Gayo Sempronio Tuditano.  El hecho que nos relata con cierta claridad T. Livio diciendo: » Llegó un mensajero de Hispania comunicando que el procónsul, C. Sempronio, en la Hispania Ulterior había sido vencido en combate y su ejército puesto en fuga, y que ciudadanos destacados habían caído en el frente; y que Tuditano había salido de la lucha con una gran herida y que no mucho después había muerto (T. Livio. 33, 25, 8).

Tanto las las antiguas ciudades de Malaca y Sex, que fueron colonias fenicias, como el resto de las comunidades vecinas de Selambina y Abdera, se sumaron a tal sublevación. Pero hay que destacar que la mayoría de las ciudades que se levantan en armas son las de origen fenicio, que se habían entregado a los romanos sin ninguna oposición. Las razones que llevaron a casi todo el oeste hispano y, sobre todo, las ciudades fenicias, a tomar tal postura belicista, fue el incumplimiento de los pactos firmados por Roma con tales ciudades.

T. Livio nos cuenta los acuerdos a los se comprometió el pueblo romano con Hispania, y principalmente con los últimos reductos dominados por los cartagineses: «A petición de los gaditanos se concedió no enviar ningún pretor a Gades, lo que sería contrario a lo estipulado por Lucio Marcio Séptimo cuando entraron en alianza con el pueblo romano (T. Livio, 32, 2, 5).

Esto no fue respetado y casi toda la franja costera se levantó en armas contra los representantes del poder de los romanos en estos contornos. Como anécdota de estos episodios cabe citar el hallazgo de un tesorillo (peculio) monetario en una pileta de salazones de Sex dentro del casco antiguo (calle Carmen Baja) de la ciudad. Esto era un fenómeno frecuente entre los soldados o gente que iba a combatir. Ocultaban su dinero antes del combate y, si sobrevivían, lo recuperaban. Si morían, el dinero quedaba enterrado a perpetuidad. De esta forma se puede explicar el hallazgo de tal dinero. En este caso, los denarios de plata, en número aproximado de 40 ejemplares que se hallaron en tal pileta de salazones, se remonta cronológicamente a principios del sigli II a. de n.e., coincidiendo con la época de sublevaciones citadas y las guerras civiles de Roma.

Tanto la guerra encabezada por Viriato como las de Mario y Sila y la de César y Pompeyo, implicaron a estas colonias de la costa.

Por razones obvias se deduce que, cuando las plazas militares y económicas sufren el impacto de los litigantes por el poder y dominio político, como las luchas mantenidas en las cercanías de Loja y Láchar, las guerras provocadas a causa del control de los grandes focos productores de Obulco, Carmona y Cástulo, todo va a repercutir de forma directa sobre el desenvolvimiento de la colonia que, como se ha demostrado, es el punto de salida de la vía que transporta los productos elaborados en las citadas zonas interiores, en esta caso Selambina.

La llegada de César y su triunfo sobre los hijos de Pompeyo en el año 47 a. de n.e., con la victoria de Munda, repercutieron de forma decisiva sobre el futuro desarrollo de todas las colonias y ciudades romanizadas, en toda la zona colindante con Selambina por ser un punto clave en las comunicaciones de las vías romanas entonces existentes.

Tras el triunfo de César en el Sur de Hispania, vemos cómo algunas ciudades, con el fin de granjearse la simpatía personal del vencedor, adoptan sobrenombres alusivos e él. Caso vimos en Firmvm Ivlivm Sex, Illiturgi Forvm Ivlivm y las ciudades de Cástulo y Salaria que se declararon Venales a César.

Cuando tiene lugar la subida al poder de Octavio Augusto, el territorio de la Bética sufre una nueva modificación, quedando dentro de ella aquellas localidades situadas debajo de las fronteras naturales marcadas por la Sierra de Cazorla y Sierra Nevada. Por ello, toda la franja costera dependerá, desde Villaricos hasta Onoba, a la Bética, quedando lógicamente Selambina enmarcada en la misma.

Dado el carácter pacífico de los pueblos de la Bética, fue declarada provincia senatorial y era gobernada directamente por el Senado y el pueblo, en oposición a las ciudades del centro y norte, declaradas como imperiales por su propensión a la sublevación y belicosidad.

El mando de la Bética fue encomendado a un procónsul sorteado entre algunos de los ciudadanos que hubieran desempeñado algún cargo público durante cinco años. Este cargo duraba un año.

Las funciones y relaciones públicas que tal magistrado desempeñaba corrían paralelas a las de cualquier otra demarcación territorial, aunque siempre con el tono de una provincia que se caracterizaba por el espíritu laborioso y pacífico.

El jefe de la Bética sólo intervenía como representante del Senado, en el aspecto judicial y económico de nuestros pueblos. En el mando militar y administrativo de las rentas, Augusto nombraba cada año oficiales militares y civiles que cumplían con su deber sin cometer excesos, dada la anterior situación de abusos cometidos por los altos representantes de Roma en estos parajes, tal como nos lo relata Dión Casio y Suetonio.

Los jefes militares ejercían el control sobre sus subalternos evitando que se produjeran desmanes y abusos. En casos de faltas, eran castigados severamente, previo un breve juicio. La severidad y rapidez de los juicios, cuya sentencia se cumplía de inmediato, evitaban cualquier intento de desmanes. El más controlado en este aspecto fue el ejército, dado de antaño al pillaje, hurto y toda clase de rapiña.

La administración de la justicia tenía lugar en los puntos geográficos más estratégicos con el fin de hacerlos más eficaces. Le época del año solía ser el invierno.

Aquellas ciudades que por orden del magistrado debían acudir al tribunal, eran convocados de antemano por medio de edictos a los que se añadía su duración de la audiencia y el lugar en donde se instalaba.

Cuando Augusto comprendió los problemas y dificultades que el carácter móvil de estos tribunales causaban, determinó hacerlos fijos, llamándoles Conventos jurídicos.

De modo similar a lo que se viene considerando Audiencias Territoriales, se crearon cuatro Conventos Jurídicos en la Bética, donde todo ciudadano podía ejercer su derecho a la justicia. Estas sedes eran: Córdoba, Écija, Sevilla y Cádiz.

Según Plinio, Mela, Ptolomeo y el Itinerario de Antonino, quedaban dentro del Conventvs Cordvbensis las siguientes poblaciones de nuestra actual comarca: Illiturgi (Santa Potenciana), Spaturgi (Los Villares), Sitia (castillo y ruinas de la Aragonesa), Obulco (Porcuna), Segeda (Arjonilla), Urgabo (Arjona), Ebura (Alcalá la Real), Illipula (Loja), Ilurco (Pinos Puente), Astigi (Alhama),  Vesci (Huétor), Hipponova (Montefrío), Sucubo (Jimena),  Nuditanum (Alcaudete),  Menova (¿Vélez-Málaga?), Caviclum (¿Torrox?), Detunda (Maro), Selambina (Salobreña), Exi (Almuñécar), Abdera (Adra), Portus Magnus (Almería). Con esta relación vemos a Selambina como ciudad dependiente del Conventvs Cordvbensis.

Dentro de la clasificación a que se ven sometidas las ciudades por sus características propias y su pasado histórico, la franja costera entra dentro de las que se consideran federadas: Selambina, Malaca, Suel, Sex y Abdera. Todas estas ciudades tenían la libertad de autogobernarse en asuntos internos, aunque, como se dijo antes, la soberanía era romana.

El emperador Vespasiano hizo extensivo el derecho del Lacio a todas las ciudades. Plinio nos dice al respecto: «El Emperador Vespasiano, impulsado por las revueltas de la República, concedió el derecho del Lacio a toda Hispania (III,3).

Caracalla fue el emperador que concedió el derecho de ciudadanía a todos os súbditos del Imperio, aboliendo las diferencias existentes entre las ciudades aliadas, confederadas, latinas y estipendiarias, aunque desde el punto de vista crítico, esto quedó casi siempre en utopía,

En cuanto a la organización interna y funcionamiento de una colonia como Selambina, es preciso indicar que se encuentra enmarcada en el tipo municipal que regía a todas las ciudades de la época. Por tanto, su estructura como municipio se ordenaba de la siguiente manera: cuando una población contenía un número suficiente de vecinos, organizaba su curia o ayuntamiento, cuyos miembros son llamados decuriones y curiales. Entre éstos se elegían dos duunviros y otros magistrados municipales.

Los hijos reemplazaban a sus padres en el cargo de decuriones y los nombres de unos y otros se inscribían en un registro dispuesto a tal efecto. La corporación municipal podía estar formada por 7, 10 o 20 individuos, según la categoría de la ciudad y su número de habitantes.

No se podía desempeñar cargo antes de los 25 años, ni después de los 70.

Los romanos pretendieron que las estructuras de Roma fuesen reproducidas en cada ciudad y que funcionaran a la manera de su categoría.

Los miembros de la corporación municipal recibían el título de consejeros y eran considerados casi senadores. No podían optar a estos cargos los infames, imbéciles o los que ostentaban otros cargos públicos incompatibles con el desempeño de aquel destino.

Tampoco tenían acceso a estos cargos aquellas personas que no dispusieran de una renta decorosa para evitar el aprovechamiento de su cargo.

Los decuriones estaban inscritos en el registro en donde se indicaba el cvrricvlvm pasado de cada miembro.

En las votaciones participaban en primer lugar los agraciados por el emperador; después, los que habían sido decenviros o magistrados de otra categoría y, por último, los restantes miembros según el orden en que estaban inscritos (Digesto: De albo scribendo, 50, 3).

La curia celebraba sesiones cuando alguno de sus miembros consideraba oportuna su reunión. Para que las sesiones fueran válidas se necesitaban las dos terceras partes de los votos.

La corporación asesoraba a todos los miembros con magistratura municipal. Daba el visto bueno al ejercicio de los médicos, a los profesores de la lengua griega, de ciencias y artes, y les asignaba salarios con la aprobación del príncipe.

Era competencia de la curia el emprender obras públicas y funcionar como cuerpo consultivo a todas las administración de la ciudad, encomendando a los duunviros el aspecto ejecutivo, al igual que a los ediles, procuradores del pueblo, defensores y otros agentes subalternos.

El cargo de curial, aunque honorífico, era duro y antieconómico.

Los decuriones podían enajenar, pero con ciertas restricciones, sus bienes afectos a responsabilidad. Costeaban de sus fondos patrimoniales algunos espectáculos públicos y suplían con su dinero los déficits de las contribuciones asignadas a la población, cuyo cobro les estaba encomendado.

Como compensación a estas cargas gozaban del privilegio de que ni a ellos ni a su familia se les podía castigar con las penas afrentosas de los plebeyos.

La autoridad principal de la ciudad estaba representada por los duunviros. sus cargos eran anuales y podían prorrogarse si había sido satisfactoria su gestión (Digesto, 50,2).

El nombramiento de duunviros se llevaba a cabo en junta de decuriones celebrada en las kalendas de Marzo (Idvs Martias). Se procuraba elegir para estos cargos a personas que estuvieran al abrigo de la corrupción y que económicamente tuvieran una hacienda saneada y solvente.

Los duunviros vestían toga, iban precedidos de lictores con haces en sus distritos. Eran jueces preventivos de ciertos asuntos que requieren pronto y rápido dictamen. Castigaban las culpas de los siervos. Daban tutores y curadores a los menores. Adoptaban, emancipaban, manumitían. Eran los encargados de policía, persiguiendo a los criminales entregándolos al juez ordinario de la provincia. Tenían la iniciativa de proponer la construcción de obras útiles y de ornato público.

Cuidaban del recto manejo de los fondos públicos de los ayuntamientos y mantenían el orden y tranquilidad en colaboración con las demás autoridades (Digesto, 50, 1).

Dentro de los decuriones se elegían los ediles, quienes se preocupaban fundamentalmente del funcionamiento interno de las ciudades.

Con el fin de contrarrestar la posible influencia clasista de los decuriones y magistrados municipales, quienes por su estado, bienes, riquezas y atribuciones hubieran podido abusar de sus facultades, se nombraba un defensor del pueblo para contrarrestar cualquier buso. Este cargo solía durar cinco años. Tenía prácticamente las mismas atribuciones del famoso tribuno de la plebe del pueblo romano clásico.

Aparte  de estos cargos públicos, existían los administradores del patrimonio del Estado. Igualmente se disponían de empleados subalternos para llevar a cabo una serie de servicios secundarios, pero que realmente venían a cumplimentar  los oficios de los altos cargos responsables de la política general dentro de las urbes hispanas.

Los impuestos fueron otros de los diversos capítulos que componían el cuadro tributario de las urbes del Sur, similar al resto del Imperio.

Las aduanas más importantes de toda la Bética estaban situadas en las localidades de Acci, Tucci, Salaria, Malaca, Illiberi, Obulco, Nescania, Cartima, y sobre todo en las ciudades costeras situadas en las vías de acceso de los puertos exportadores e importadores, como Selambina, Sex y Abdera.

Como se ha dicho, por estos enclaves tenía lugar la entrada de los productos manufacturados procedentes de las factorías orientales, mercancías muy variadas destinadas al consumo de las ciudades hispanas. Por ello se llegaba a recaudar altos impuestos que podían alcanzar hasta el 50% del valor de importación (Plinio, 6, 23, N. H.)

a) ACUÑACIONES IBERORROMANAS.

El numario de este apartado es escaso, pero revelador. La mayor parte de los ejemplares pertenece a la localidad de  CELSE, en la provincia de Zaragoza, pero todos menos uno, pertenecen a la época de dominio romano pleno, ya que las leyendas se presentan en caracteres latinos. Pero la alta frecuencia relativa nos indican que las relaciones debieron reflejar el elevado nivel de contactos de tipo económico.

1img925 copia1Sin título-1 copia

1MONEDAS DIBUJOS 2 copia

1.- AE. As. (Cástulo)
    Anv. Cabeza desnuda a derecha. Leyenda (leyenda ibérica).
    Rev. Esfinge marchando a derecha (leyenda ibérica).
    Peso: 14.25 gr      Sentido: 2 h         Módulo: 26 mm     Procedencia: Salobreña
2img9282img928 copia2MONEDAS DIBUJOS 3 copia
2.- AE.  Dupondio. (Cástulo)
    Anv. Cabeza desnuda a derecha. Delante, mano.
    Rev. Esfinge marchando a derecha (leyenda ibérica).
    Peso: 32.85 gr     Sentido: 11 h       Módulo:  33 mm   Procedencia: Salobreña.

3img037 copia (2)

3img037 copia (1)

3MONEDAS DIBUJOS 4 copia

3.- AE.  Dupondio. (Cástulo)
    Anv. Cabeza desnuda a derecha.
    Rev. Esfinge marchando a derecha (leyenda ibérica).
    Peso: 29.55 gr     Sentido: 1 h       Módulo:  29  mm  Procedencia: Salobreña.

4img945 copia

4img946 copia

4MONEDAS DIBUJOS 5 copia

4.- AE. Dupondio. (Cástulo)
     Anv. Cabeza desnuda a derecha.
     Rev. Esfinge marchando a derecha (leyenda ib.)
     Peso: 15.95  gr     Sentido: 2 h       Módulo:  29  mm  Procedencia: Salobreña.

5img948 copia (2)5img948 copia (1)

5MONEDAS DIBUJOS 6 copia

5.- AE. As. (Celse)

     Anv. Cabeza masculina desnuda a derecha. Delante, delfines.

     Rev. Jinete con palma, a derecha. Debajo (CASE).                          

     Peso: 15.60 gr     Sentido 6 h     Módulo: 27 mm      Procedencia: Salobreña.

 

6img042 copia6img043 copia6OBULCO copia

6.- AE   As. (Obulco)
      Anv. Cabeza femenina, a derecha. delante (OBULCO, muy desgastado).
      Rev. Espiga y arado. Leyenda en caracteres ibéricos en doble cartela central (….)
      Peso: 25, 25 gr         Sentido:    9 h        Módulo:   29 mm   Procedencia: Salobreña.

7img044 copia7img045 copia

7MONEDAS DIBUJOS 13 copia

7.- AE. As. (Obulco)
     Anv. Cabeza femenina, a derecha. Delante; Leyenda OBULCO.
     Rev. Arado arriba. Espiga, abajo. En doble cartela: leyenda ibérica (……).
     Peso:  23.05 gr            Sentido 5 h           Módulo: 30 mm  Procedencia: Salobreña.

8img943 copia8img944 copia

8MONEDAS DIBUJOS 14 (2) copia

8.- AE As. (Malaka)
      Anv. Cabeza laureada de Vulcano a izquierda. Detrás, tenazas. Delante AKLM.
      Rev. Sol radiado de frente.
      Peso: 10, 55 gr        Sentido:   9 h       Módulo:   27 mm    Procedencia: Salobreña.
 9img987 copia9img023 copia

9MONEDAS DIBUJOS 15 copia

9.- AE. Cuadrante.
(Carteia)
 Anv. Cabeza masculina, a izquierda.
Detrás, CART.
Rev. Proa de nave romana.
Peso: 3,25 gr     Sentido: 7 h      Módulo:  16 mm  Procedencia: Salobreña.

10img033 copia (2)10img033 copia (1)

10MONEDAS DIBUJOS 16 copia

10.- AE. Dupondio (Carteia)
       Anv. Cabeza bifronte de Jano.
       Rev. Proa de nave romana, a derecha.
       Peso: 46.75 gr        Sentido: 5 h       Módulo: 35 mm    Procedencia: Salobreña.
 
11img929 copia

11img930 copia

 

11MONEDAS DIBUJOS 19 copia

 
11.- AE   As. (Celse, tardío)
       Anv. Cabeza de Augusto a derecha. AVGVSTVS DIVI F.
       Rev. Toro de pie a derecha. CVI. CEL. L. BACCIO II VIR MAN. FESTO.
       Peso: 10. 85 gr    Sentido: 2 h  Módulo: 26 mm   Procedencia: Salobreña.20 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA CELSE copia

12MONEDAS DIBUJOS 20 copia

12.- AE.  As. (Colse, tardío)
       Anv. Cabeza de Augusto a derecha. AVGVSTVS DIVI F.
       Rev. Toro de pie a derecha. CVI. CEL. L. BACCIO II VIR MAN. FESTO.
       Peso: 12.55 gr     Sentido:  10 h     Módulo: 27 mm   Procedencia: Salobreña.

21 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA CELSE copia

13MONEDAS DIBUJOS 21 copia

13.- AE. As. (Celse, tardío)
       Anv. Cabeza de Augusto a derecha. AVGVSTVS DIVI F.
       Rev. Toro de pie a derecha. CVI. CEL. L. BACCIO II VIR MAN. FESTO.
       Peso: 12.00 gr     Sentido:   6 h    Módulo:   28 mm   Procedencia: Salobreña.

14img040 copia14img041 copia

14MONEDAS DIBUJOS 22 copia

14.- AE. As. (Calagurris Iulia)
       Anv. Cabeza de Augusto a derecha. IMP. CAESAR AVGVSTVS P. P.
       Rev. Toro de pie a derecha. C. SEM. BARBA Q. BAEB. FLAVO II VIR M. CAL. I.
       Peso: 14.35 gr    Sentido 2 h  Módulo 30 mm      Procedencia: Salobreña.15MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA copia15MONEDAS DIBUJOS 23 copia
15.- AE. As. (Emerita Avgvsta)
       Anv. Cabeza desnuda de Augusto a derecha. CAESAR (AV)G. TRIBV (INIC.) POTES.
       Rev. En tres líneas: P. CARISIVS/ LEG/ AVGVSTI.
       Peso: 9,19 gr      Sentido;  8 h     Módulo:  26 mm    Procedencia: Salobreña.

16MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA EMERITA - copia

16MONEDAS DIBUJO (2) copia

16.- AE. As. (Emerita Avgvsta)
       Anv. Cabeza desnuda de Claudio a izquierda. TI. CLAVDIVS CAESAR AVG. P. M. TR.
       P.  IMP.
       Rev. Constancia de pie a izquierda. CONSTANTIAE AVGVSTI   S. C.
       Peso: 10.05. gr     Sentido: 7 h Módulo: 27 mm Procedencia: Salobreña.
17img954 copia17img953 copia

17MONEDAS DIBUJOS 39 copia

 
17.- AE. As. (Claudio)
       Anv. Cabeza desnuda de Claudio a izquierda. TI. CLAVDIVS CAESAR AVG, P.
       M. TR. P. IMP.
       Rev. Libertad de pie a izquierda. LIBERTAS AVGVSTA S. C.
       Peso: 11.55 gr     Sentido: 6 h     Módulo: 27 mm  Procedencia: Motril.40 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA CLAUDIO copia - copia

18MONEDAS DIBUJOS 40 copia

18.- AE. As. (Claudio)
       Anv. Cabeza desnuda de Claudio a izquierda. TI. CLAVDIVS CAESAR AVG, P.
       M. TR. P. IMP.
       Rev. Libertad de pie a izquierda. LIBERTAS AVGVSTA S. C.
       Peso: 11.55 gr     Sentido: 6 h     Módulo: 27 mm    Procedencia: Motril.66 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA copia

19MONEDAS DIBUJOS 66 copia

19.- AE.   As. (Nerón)
       Anv. Cabeza laureada y radiada de Nerón. NERO CLAVD. CAESAR AVG. GER. P.  M.
       TR. P. P.
      Rev. Templo de Jano con las puertas cerradas. PACE. P.  R. VBIQ. PARTA IANVM
      CLAVSIT. S. C.
      Peso: 12.75 gr    Sentido:  6 h   Módulo: 26 mm    Procedencia: Salobreña.68 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA VESPASIANO copia

20MONEDAS DIBUJOS 68 (2) copia

20.- AE.  As. (Vespasiano)
       Anv. Cabeza laureada de Vespasiano a derecha. IMP. CAESAR VESPASIANVS AVG.
       Rev.  Águila legionaria.  S.  C.
       Peso: 14.25 gr     Sentido:  11 h      Módulo: 28 mm    Procedencia: Salobreña.69 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA FOTOS copia

21MONEDAS DIBUJOS 69 (1) copia

21.- AE. As. (Vespasiano)
       Anv. Cabeza laureada de Vespasiano a derecha. IMP. VESPASIANVS AVG.  COS. IIII.
       Rev. Águila legionaria a derecha. S.  C.
       Peso: 12.75 gr    Sentido: 5 h  Módulo: 27 mm   Precedencia: Salobreña.

70 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA VESPASIANO copia

22MONEDAS DIBUJOS copia

22.- AE. As. (Vespasiano)
       Anv. Cabeza de Vespasiano laureada a izquierda. IMP. VESPASIANVS  AVG.
       Rev. Caduceo entre dos cornucopias. PON. MAX. TR. POT. P. P. COS. V  CRNS.
       Peso: 14.25 gr     Sentido: 5  h   Módulo: 26 mm   Procedencia: Salobreña.76 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA DOMICIANO copia

23MONEDAS DIBUJOS 76 copia

23.- AE.   As. (Domiciano)
       Anv. Cabeza diademada y radiada de Domiciano a derecha.  IMP. CAES. DOMIT.
       AVG. GERM. COS. XVII CENS. PER P. P.
       Rev. Fortuna de pie a derecha. FORTVNAE AVGVSTI  S. C.
       Peso; 1.44 gr    Sentido: 5 h   Módulo: 26 mm    Procedencia: Salobreña.78 MOMEDAS FOTOS DIBUJOS NERVA copia

24MONEDAS DIBUJOS 78 copia

24.- AE. As. (Nerva)
       Anv. Cabeza diademada de Nerva a derecha. IMP. NERVA CAES. AVG. P. M.  TR. P.
       COS. III P.
       Rev. Libertad de pie a izquierda. LIBERTAS PVBLICA. S. C.
       Peso: 12.48 gr  Sentido: 6 h    Módulo: 27 mm Procedencia: Salobreña.83 bis MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA TRAJANO copia

25MONEDAS DIBUJOS 83 copia

25.- AE. As. (Trajano)
      Anv. Cabeza laureada y radiada a derecha. IMP. CAES. NERVA  TRAIAN AVG. GERM.
      P. M.
      Rev. Fortuna de pie a izquierda. S. C. TRP.  VII. IMP. IIII COS. V.   P.P.
      Peso: 10.05 gr    Sentdo: 12 h  Módulo: 27 mm  Procedencia: Salobreña.

83 bisMONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA TRAJANO copia - copia26MONEDAS DIBUJOS 83 bis copia

26.- AE.  As. (Trajano)
       Anv. Cabeza laureada y radiada de Trajano a derecha. IMP. CAES. NERVA
       TRAIAN. AVG. GERM. P. M.
       Rev. Fortuna sentada a izquierda. TR. P. VII. IMP. IIII COS. V.  P’  P.
       Peso: 10.15 gr    Sentido:  6  h     Módulo: 27 mm    Procedencia: Salobreña.

84 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA TRAJANO copia

27MONEDAS DIBUJOS 84 copia

27.- AE As. (Trajano)
       Anv. Cabeza laureada y radiada de Trajano a derecha. IMP. CAES. NERVA TRAIAN.
       AVG. GERM. P. M. Rev. Fortuna de pie a izquierda.  S.
       Peso: 11.55 gr  Sentido;   6 h    Módulo: 27 mm    Procedencia: Salobreña.

89 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA ADRIABO copia

28MONEDAS DIBUJOS 89 copia

28.- AE. As. (Adriano)
       Anv. Cabeza desnuda de Adriano a izquierda. HADRIANVS AVG. COS. III  P. P.
       Rev. Adriano de pie levantando a Hispania como mujer. RESTITVTORI
       HISPANIAE  S. C.
       Peso: 21.90 gr     Sentido:  6 h   Módulo:  24 mm   Procedencia: Salobreña.

90 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA ADRIABO (1) copia

29MONEDAS DIBUJOS

29.- AE  Sextercio. (Adriano)
       Anv. Cabeza laureada de Adriano a Derecha. IMP. CAESAR TRAIAN. HADRIANVS
       AVG.
       Rev. Adriano a caballo a derecha. VIRT. AVG. P. M. TR.  P. COS. III   S. C.
       Peso: 21.80 gr    Sentido: 12  h    Módulo: 34 mm   Procedencia: Salobreña.91 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA ADRIANO copia

30MONEDAS DIBUJOS

30.- AE.   Sextercio. (Adriano)
       Anv. Cabeza radiada de Adriano a derecha. HADRIANVS AVGVSTVS.
       Rev. Roma sentada a derecha. COS. III  S.   C.
       Peso: 11.79 gr    Sentido: 12  h    Módulo: 21 mm   Procedencia: Salobreña.
95 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA ANTONINO PÍO copia

31MONEDAS DIBUJOS

31.- AE. As. (Atonino Pío)
       Anv. Cabeza laureada de Antonino a derecha. ANTONINVS AVG. PIVS  P.  M.  TR. P.
       Rev. Eternidad de pie a izquierda.  TR. POT. XXIII COS.  S.  C.
       Peso: 11.55 gr   Sentido:  3 h    Módulo: 27 mm  Procedencia: Salobreña.

96 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA ANTONINO PÍO copia

32MONEDAS DIBUJOS

32.- AE.  As. (Antonino Pío)
       Anv. Cabeza diademada de antonino a derecha. ANTONINVS AVG. PIVS  P.  P.
       Rev. Mujer de pie a izquierda tendiendo la mano derecha y recogiendo su manto
       con la izquierda.  TR. POT. COS. III  S.  C.
       Peso: 10.55 gr   Sentido: 11 h   Módulo: 27 mm  Procedencia: Salobreña.100 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA FAVSTINA IVNIOR copia

33MONEDAS DIBUJOS

33.- AE. As. (Favstina Ivnior)
       Anv. Cabeza de Faustina a derecha. FAVSTINA AVGVSTA.                                                     
       Rev. Cibeles sentada a derecha en trono flanqueado por leones. MATRI MAGNAE.
       Peso: 17.29 gr  Sentido: 12 h  Módulo:  32 mm  Procedencia: Salobreña.

101 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA MARCO AVRELIO copia

34MONEDAS DIBUJOS

34.- AE.  As. (Marco Aurelio)
       Anv. Cabeza diademada y radiada de Marco Aurelio a derecha. M. ANTONINVS
      AVG. GERM.  SARM.
      Rev. Paz de pie a izquierda. PAX AETERN(A) AVG.  S.  C.
      Peso: 11.80 gr    Sentido: 6  h   Módulo: 23 mm   Procedencia: Salobreña.

102 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA MARCO AVRELIO copia

35MONEDAS DIBUJOS

35.- AE.  As. (Marco Aurelio)
       Anv. Cabeza radiada de Marco Aurelio a derecha. CONS. (EC) RATIO PAX AVG. S. C.
      Rev. Paz de pie a izquierda. PAX AETER(A) AVG. S. C.
      Peso: 11.05 gr   Sentido: 7 h  Módulo: 27 mm    Procedencia: Salobreña.105 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA GORDIANO (1) copia

36MONEDAS DIBUJOS

36.- AE. Sextercio. (Gordiano)
        Anv. Busto diademado, radiado y drapeado de Gordiano a derecha. IMP. CAES.
        GORDIANVS PIVS FEL. AVG.
        Rev. Gordiano de pie a izquierda, con cetro y escudo. P. M. TR. P. III COS. II P. P.
        Peso: 26.95 gr   Sentido: 1 h   Módulo: 26 mm    Procedencia: Salobreña.

106 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA HERENIO ETRUSCO copia

37MONEDAS DIBUJOS

37.- AE.  As. (Herenio Etrusco)
       Anv. Busto drapeado de Herenio a derecha. Q. HER. ETR. MES. DECIVS NOB. C.
       Rev. Esperanza avanzando a izquierda. SPES PVBLICA.
       Peso: 12.79 gr    Sentido: 11 h Módulo: 27 mm    Procedencia: Salobreña.

108 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA GALIENO copia

38MONEDAS DIBUJOS

38.- AE. Antoniniano. (Galieno)
       Anv. Busto radiado y drapeado de Galeno a derecha. GALLIENVS AVG.
       Rev. Paz sentada a izquierda, con cetro y ramo de olivo. PAX AVG.
       Peso: 2.75 gr     Sentido: 2  h   Módulo: 20 mm  Procedencia: Salobreña.109 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA GALIENO copia39MONEDAS DIBUJOS
39.- AE.  Antoniniano. (Galieno)
        Anv. Cabeza radiada de Galieno a derecha. GALLIENVS AVG.
        Rev. Antílope a izquierda. DIANAE CONS. AVG.
        Peso: 2.45 gr    Sentido: 6  h    Módulo: 16 mm  Procedencia: Salobreña.110 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA GALIENO (2) copia

40MONEDAS DIBUJOS

40.- E. Antoniniano. (Galieno)
         Anv. Cabeza radiada de Galieno a derecha. GALLIENVS AVG.
         Rev. Antílope a  derecha. DIANAE CONS. AVG.
         Peso: 2.25 gr   Sentido: 11 h   Módulo: 21 mm    Procedencia: Salobreña.114 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA SALONINA copia

41MONEDAS DIBUJOS

41.- AE. Antoniniano. (Salonina)
       Anv. Busto de Salonina a derecha. SALONINA AVG.
       Rev. Fecundidad sentada a izquierda, con joven delante. FECVNDITAS AVG.
      Peso: 4.15 gr    Sentido: 5  h   Módulo: 22 mm   Procedencia: Salobreña.

121 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA DIOCLECIANO copia

42MONEDAS DIBUJOS

42.- AE. Antoniniano. (Diocleciano)
        Anv. Busto radiado, diademado y drapeado de Diocleciano a derecha. IMP.
        DIOCLETIANVS AVG.
        Rev. Diocleciano con atributos de Júpiter. IOVI AVG.
        Peso: 4.95 gr   Sentido: 5 h   Módulo: 21 mm    Procedencia: Salobreña.
122 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA DIOCLACIANO copia

43MONEDAS DIBUJOS

43.- AE. Antoniniano. (Diocleciano)
       Anv. Busto radiado, diademado y drapeado de Diocleciano a derecha. IMP. C .C.
       DIOCLETIANVS  P. F. AVG.
       Rev. Diocleciano de pie con atributos de Júpiter. IOVI CONSERVAT.
       Peso: 3.45 gr   Sentido:  11 h   Módulo: 24 mm   Procedencia: Salobreña.

125 MONEDAS DIBUJOS CONSTANTINO I EL GRANDE copia

44MONEDAS DIBUJOS

44.- AE.  Follis. (Constantino I)
        Anv. Busto diademado y drapeado de Constantino I el Grande a derecha.
        CONSTANTINVS P. F. AVG.
        Rev. Constantino de pie a izquierda. SOLI INVICTO COMITI  S.  F.
        Peso: 4.15 gr   Sentido: 7 h    Módulo: 21 mm  Procedencia: Salobreña.

146 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA CONSTANCIO II copia

45MONEDAS DIBUJOS

45.- AE-Centional. (Constancio II)
       Anv. Busto diademado y drapeado de Constancio II a derecha. D. N.
       CONSTANTIVS P. F. AVG.
       Rev. Soldado derribando a enemigo a caballo.  FEL. TEMP REPARATIO.
       Peso: 8.05 gr  Sentido: 5 h  Módulo: 27 mm   Procedencia: Salobreña.

147 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA CONSTANCIO II copia

46MONEDAS DIBUJOS

46.- AE-3. (Constancio II)
       Anv. Busto diademado y drapeado de Constancio II a derecha. D. N.
      CONSTANTIVS  P. F. AVG.
       Rev. Soldado derribando a enemigo a caballo.  FEL. TEMP REPARATIO.
       Peso: 1.96 gr  Sentido: 5 h  Módulo: 17 mm  Procedencia: Salobreña.
148 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA CONSTANCIO II (2) copia

47MONEDAS DIBUJOS

47.- AE-4. (Constancio II)
      Anv. Busto diademado, laureado y drapeado de CONSTANTE  a derecha.                               
      (D.N. CONSTAN) S  P. F. En exergo: S.
     Rev. Dos victorias afrontadas con sendas guirnaldas. DD.  AVGG. Q. N. N.               
     Peso: 1.55 gr  Sentido: 12  h    Módulo: 14 mm   Procedencia: Salobreña.

149 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA CONSTANCIO II (1) copia

48MONEDAS DIBUJOS

48.- AE-3. (Constancio II)
       Anv. Busto diademado, laureado y drapeado de CONSTANTE  a derecha. (D.N.
       CONSTAN) S  P. F. En exergo: S.
      Rev. Constante de pie con cetro y victoria.
      Peso: 3.78 gr    Sentido: 12 h   Módulo: 20 mm  Procedencia Salobreña.

150 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA CONSTANCIO II copia

49MONEDAS DIBUJOS

49.- AE-4. (Constancio II)
       Anv.  Busto diademado, laureado y drapeado de CONSTANTE  a derecha. (D.N.
       CONSTAN) S  P. F. En exergo: SMALA.
       Rev. Dos soldados afrontados con estandarte en el centro. VICTOIAE DD. AVGG. Q.
       N.  N.
       Peso. 1.36 gr     Sentido: 6 h   Módulo: 15 mm  Procedencia: Salobreña.

151 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA CONSTANCIO II copia 50MONEDAS DIBUJOS

50.- AE-4. (Constancio II)
      Anv.  Busto diademado, laureado y drapeado de CONSTANTE  a derecha. (D.N.
      CONSTAN) S  P. F. En exergo: S.
      Rev. Soldado derribando a enemigo a caballo.  FEL. TEMP. REPARATIO.
       Peso: 2.45 gr  Sentido: 5 h  Módulo: 18 mm   Procedencia: Salobreña.

152 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA CONSTANCIO II copia

51MONEDAS DIBUJOS

51.- AE-3. (Constancio II)
       Anv. Busto diademado, laureado y drapeado de CONSTANTE  a derecha. (D.N.
       CONSTAN) S  P. F. En exergo: S.
       Rev. Soldado derribando a enemigo a caballo.  FEL. TEMP REPARATIO. Exergo: 
       PTRS.
       Peso: 1.45 gr   Sentido: 2 h   Módulo: 15 mm Procedencia: Salobreña.

153 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA CONSTANCIO II copia

52MONEDAS DIBUJOS

52.- AE. Centional. (Constancio II)
       Anv. Busto diademado, laureado y drapeado de CONSTANTE  a derecha. (D.N.
       CONSTAN)S  P. F. En exergo: S.
       Rev. Soldado derribando a enemigo a caballo.  FEL. TEMP REPARATIO. Exergo: 
       PTRS.
       Peso: 2.05 gr   Sentido: 6 h.   Módulo: 15 mm Procedencia: Salobreña.

172 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA MAGENCIO copia

53MONEDAS DIBUJOS

53.- AE-Centional. (Magnencio)
       Anv. Busto drapeado de Magnencio a derecha. D. N. MAGNENTIVS P. F. AVG.
       Rev. Gran Cristograma. SALVS DD.  NN. AVG. ET CAES.
       Peso: 4.20 gr     Sentido; 11 h   Módulo: 21 mm  Procedencia: Salobreña.

173 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA VALENTE copia

54MONEDAS DIBUJOS

54.- AE-3. (Valente)
       Anv. Busto laureado, diademado y drapeado de Valente. D. N. VALENS P. F. AVG.
       Rev. Victoria avanzando a izquierda. SECVRITAS REIPVBLICAE.
       Peso: 2.40 gr    Sentido: 7 h    Módulo: 18 mm  Procedencia: Salobreña.
174 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA GRACIANO copia

55MONEDAS DIBUJOS

55.- AE-2. (Graciano)
      Anv. Busto laureado, diademado y drapeado de Graciano a derecha. D. N.
      GRATIANVS  P. F. AVG.
      Rev. Graciano levantando a una mujer arrodillada. REPARATIO REIPVBL.
      Peso: 3.78 gr   Sentido: 7 h   Módulo: 23 mm   Procedencia: Salobreña.

175 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA GRACIANO copia

56MONEDAS DIBUJOS

56.- AE-2. (Graciano)
        Anv. Busto laureado, diademado y drapeado de Graciano a derecha. D. N.
        GRATIANVS  P. F. AVG.
        Rev. Graciano levantando a una mujer arrodillada. REPARATIO REIPVBL.
        Exergo: TRP.
        Peso: 6.05 gr   Sentido: 11 h   Módulo: 23 mm   Procedencia: Salobreña.

180 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA VALENTINIANO II copia

57MONEDAS DIBUJOS

57.- AE-1. (Valentiniano II)
       Anv. Busto diademado y drapeado de Valentiniano II a derecha. D. N.
       VALENTINIANVS IVN. P. F. AVG.
       Rev. Valentiniano de pie con victoria sobre globo en la izquierda, y levantando a
       mujer arrodillada con la derecha. Exergo: SMOP.
       Peso: 10.55 gr    Sentido: 7 h   Módulo: 26 mm  Procedencia: Salobreña.  
181 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA VALENTINIANO II copia

58MONEDAS DIBUJOS copia

58.- AE-2. (Valentiniano II)
       Anv. Busto diademado y drapeado de Valentiniano II a derecha. D. N.
       VALENTINIANVS P. F. AVG.
       Rev. Valentiniano de pie con victoria sobre globo en la izquierda, y levantando a
       una mujer arrodillada con la derecha. Exergo: SMOP.
       Peso: 3.98 gr    Sentido: 12 h   Módulo: 22 mm  Procedencia: Salobreña.

189 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA VALENTINIANO II copia

59MONEDAS DIBUJOS

59.- AE-3. (Valentiniano II)
       Anv. Busto diademado y drapeado de Valentiniano II a derecha. D. N.
       VALENTINIANVS P. F. AVG.
       Rev. Seguridad de pie a izquierda. SECVRITAS REIPVBLICAE.
       Peso: 2.95 gr    Sentido: 12 h   Módulo: 21 mm  Procedencia: Salobreña.

193 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA TEODOSIO I copia

60MONEDAS DIBUJOS

60.- AE-2. (Teodosio I)
       Anv. Busto diademado, laureado y drapeado de Teodosio II a derecha. D. N.
      THEODOSIUS P. F. AVG.
      Rev. Teodosio de pie a izquierda,  con victoria sobre globo en su derecha y
      levantando a una mujer arrodillada con la izquierda. REPARATIO REIPVBLICAE.
      Exergo: SMRP.
      Peso: 5.20 gr   Sentido: 5 h    Módulo: 23 mm  Procedencia: Salobreña.
194 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA VALENTINIANO II copia

61MONEDAS DIBUJOS

61.- AE-2. (Teodosio I)
       Anv. Busto diademado, laureado y drapeado de Teodosio II a derecha. D. N.
       THEODOSIUS P. F. AVG.
       Rev. Teodosio de pie con lábaro y globo. GLORIA ROMANORVM.
       Peso: 3.90 gr    Sentido: 2 h    Módulo: 23 mm  Procedencia: Salobreña.
 

196 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA TEODOSIO I copia

62MONEDAS DIBUJOS

62.- AE-2. (Teodosio I)
       Anv. Busto diademado, laureado y drapeado de Teodosio II a derecha. D. N.
       THEODOSIUS P. F. AVG.
       Rev. Teodosio de pie con lábaro y globo. GLORIA ROMANORVM. Exergo: ANTA.
       Peso: 4.50 gr   Sentido: 5 h    Módulo: 23 mm  Procedencia: Salobreña.
198 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA TEODOSIO I (2) copia

63MONEDAS DIBUJOS

63.- AE-2. (Teodosio I)
        Anv. Busto diademado, laureado y drapeado de Teodosio II a derecha. D. N.
        THEODOSIVS P. F. AVG.
        Rev. Teodosio de pie con lábaro y globo. GLORIA ROMANORVM. Exergo: TESB.
        Peso: 5.20 gr    Sentido: 12 h    Módulo: 23 mm  Procedencia: Salobreña.

201 MONEDAS DIBUJOS TEODOSIO I copia

64MONEDAS DIBUJOS

64.- AE-3. (Teodosio I)
        Anv. Busto diademado, laureado y drapeado de Teodosio II a derecha. D. N.
        THEODOSIVS P. F. AVG.
        Rev. Teodosio de pie con lábaro y globo. GLORIA ROMANORVM. Exergo: SMNA.
        Peso: 3.45 gr    Sentido: 6 h    Módulo: 20 mm  Procedencia: Salobreña.
207 MONEDAS DIBUJOS ARCADIO copia

65MONEDAS DIBUJOS

65.- AE-2. (Arcadio)
       Anv. Busto laureado, diademado y drapeado de Arcadio a derecha. D. N.
       ARCADIVS P. F. AVG.
       Rev. Arcadio de frete con estandarte y victoria sobre globo. GLORIA
       ROMANORVM.
       Peso: 2.75 gr    Sentido: 5 h  Módulo: 20 mm   Procedencia: Salobreña.
208 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA ARCADIO copia

66MONEDAS DIBUJOS

66.- AE-2. (Arcadio)
        Anv. Busto laureado, diademado y drapeado de Arcadio a derecha. D. N.
        ARCADIVS P. F. AVG.
        Rev. Arcadio de frete con estandarte y victoria sobre globo. GLORIA
        ROMANORVM.
        Exergo: SMKB.
        Peso: 4.85 gr    Sentido: 6 h. Módulo: 20 mm   Procedencia: Salobreña.

209 MONEDAS FOTOS MOTRIL SALOBREÑA ARCADIO copia

67MONEDAS DIBUJOS

67.- AE-4. (Arcadio)
        Anv. Busto laureado, diademado y drapeado de Arcadio a derecha. D. N.
        ARCADIVS P. F. AVG.
        Rev. Salud con los pechos desnudos y arrastrando una vaca. SALVS (REIPVB).
        Exergo:   CONSB.
        Peso: 1.10 gr    Sentido: 6 h   Módulo: 14 mm   Procedencia: Salobreña.
 

ACUÑACIONES ROMANAS EN HISPANIA. 

Se incluyen todos los ejemplares registrados en la cuenca del Guadalfeo, tanto de Motril como de Salobreña.

 

EMERITA AVGVSTA.- Las acuñaciones se realizan en tiempos de Augusto, mostrando en el anverso la efigie de dicho personaje, y en el reverso, una leyenda alusiva al jefe militar P. CARISIVS, fundador de dicha ciudad.

La metrología es igualmente variable: 7/8, 10/11 grs. Pero se puede decir que los tipos son muy similares, aunque la posición de los cuños sufre notables variaciones.

IVLIA TRADVCTA.- Está ubicada entre Carteia y Baelo Clavdia. Presenta las mismas características tipológicas que las anteriores, pero las leyendas del reverso difieren. Su metrología es similar. La variación del peso y no del módulo, se debe a un pronunciado desgaste.

COLONIA PATRICIA.- Tan sólo se dispone de un ejemplar con características similares a las de esta época de fundaciones coloniales.

COLONIA HISPALIS.- Este ejemplar pertenece a la actual Sevilla, pero su cronología es más reciente, ya que se sitúa en época de Tiberio.

Esporádicamente aparecen otros ejemplares de localidades como Carteia y Malaka, pero que tan sólo nos indican una normal circulación monetaria por el Mediterráneo hispano. Los dos ejemplares se encuadran en el s. I a. de n. e.

MONEDAS IMPERIALES.

Dentro de este amplísimo período tan sólo vamos a destacar aquellos que nos indican un mayor índice de frecuencia tanto en los tipos como en la cantidad, ya que pueden ser determinantes de ciertos factores históricos de clara influencia económica. Así, destacaremos en primer lugar la época de Claudio, que nos presenta las siguientes notas a destacar:

24 ejemplares de un mismo tipo: ases de cobre con el reverso idéntico (todos a izquierda). Peso máximo 11.55 gr; peso medio: 8,10 gr; peso mínimo: 6,07  gr.; peso medio: 7, 91 gr.

Los sistemas metrológicos más usados son: 7/8, 8/9. No se puede hablar de cuños idénticos porque el mal estado de conservación de la casi totalidad de las piezas no permiten establecerse. Prueba de ello es la clara aparición de indicios de haber sufrido las consecuencias de incendios en el lugar donde se han hallado.

Época de Vespasiano. Los ejemplares muestran tipos diferentes de dupondios y ases. Los cuños son diferentes, aunque los tipos son similares.

Época de Trajano.Tenemos un denario de plata y cinco ases de cobre que, aunque tienen los mismos tipos, la metrología es del todo diversa. La pieza 88 es un dupondio.

Época de Adriano. Las piezas halladas de este personaje hispano son de gran belleza estética y de las mejores conservadas de todo el conjunto. En ella hay ases, sestercios y dupondios.

A partir de estos momentos, el número de elementos disminuye drásticamente, registrándose cierta entidad tan sólo en época de Antonino Pío. Desde Maximino Pío, primero que se encuadra dentro de la época del s. III d. de n. e., que es período de depresión económica general, hasta Licinio y Constantino I el Grande, se registra un gran vacío en este capítulo como puede verse en el análisis de todos los ejemplares hallados.

En época de Constantino I aumenta el número de hallazgos, pero la variedad metrológica es muy cambiante. Es en este período cuando aparece el tipo, ya acuñado antes, de follis. Los módulos mas frecuentes son AE-2, AE-3, AE-3/4 y Ae-4. También es de notar que a partir de este momento empezamos a detectar claramente los exergo.

De época de los emperadores Constante y Constancio II, los ejemplares son numerosos y variados, apareciendo el tipo llamado centional.

Magnencio, Graciano y Teodosio  I son los que capitalizan el mayor número de ejemplares en fase final de la presencia romana en estos parajes costeros.

Como conclusión de esta exposición y como característica más notable de este conjunto (más abundante de lo que se enumera aquí), podemos destacar la variedad y la casi total conexión de todas las épocas tanto en la República (fase de historia hispana) como en el Alto y Bajo Imperio. Ello nos puede llevar a suponer una continuidad en el desarrollo histórico, paralelo a las demás comunidades ribereñas del Mediterráneo tanto oriental como occidental. Los contactos se testimonian a través de las transacciones comerciales, y éstas se manifiestan en los intercambios monetarios entre comunidades.

De todos es bien sabido que las comarcas más ricas de la Península son las costeras del Sur e interior de la Bética (Cástulo, Carmona, Patricia, Hispalis, Obulco, Carteia, Onoba, Gades, etc.) y algunos del Centro y Norte, como Emerita Augusta, Celse y Calagurris Iulia entre otras.

Relación de ejemplares registrados en Salobreña y que no demuestran más que las relaciones comerciales mantenidas con localidades como las antes citadas. Selambina no acuñó moneda. Al menos hasta el momento no se ha registrado indicio que lo hiciera.

 

Las minas

Los grandes centros industriales de Roma se abastecían en gran parte de los productos naturales extraídos de las minas existentes en la Bética. En su parte oriental podemos destacar los centros mineros de Vera (Baria) y Baza (Basti), cuyos productos eran transportados al puerto de Murgis, colonia cercada a Almería.

Los productos más frecuentes y de más demanda era: plomo, plata, cobre, cinc hierro y estaño.

En la sierra de Gádor, tan abundante en plomo, aún pueden verse las huellas de las extracciones llevadas a cabo por los romanos.

Las minas de Cástulo son citadas por Plinio y Estrabón, y cuyo emplazamiento está muy próximo a la actual Cazlona (Estrabón, 3, Plinio, N. H. 3, 3.), con una producción muy alta en época romana.

En la Serranía de Ronda (Aurunda) existen pozos y galerías que eran antiguas minas explotadas por los romanos.

El río Darro en Granada registraba oro en sus arenas y era aprovechado del mismo modo que hasta hace poco se ha hecho.

Las minas más importantes de la Bética estaban, y aún hoy lo son, en Sierra Almagrera, Linares y Sierra Morena.

 

Política

En cuanto a la evolución política cabe destacar que, después de las Guerras Civiles, esta comarca, salvo raras ocasiones, vivió una larga y extensa época de paz. En momentos muy determinados, los pueblos de la costa y algunos del interior de la Bética, sufrieron los embates de los piratas norteafricanos que desolaron las costas y, ciertas comunidades del interior como Singilia Barba (Antequera) sufrieron durante los saqueos de los invasores.

Se sabe por los restos arqueológicos y por la Historiografía Antigua que tales fenómenos depredadores llevados a cabo por elementos norteafricanos, se remontan hasta el siglo IV a. de n. e.

Estos episodios llegar a ser habituales sobre todo si las ciudades del Sur registran una época de esplendor económico. Selambina es uno de estos centros económicos propensos a ser atacados por su situación de puente comercial dotado de puerto marítimo con mercancías que proceden del interior de la provincia de Granada.

 

Penetración del Cristianismo en la costa bética

Bajo todos los puntos de vista cabe admitir que el acceso más fácil para el Cristianismo a través de la costa, era lo más fácil.

Aparte de esto es necesario tener en cuenta que las comunidades cristianas del Norte de África tuvieran un papel decisivo en esta difusión, y más que nada por vía marítima. Tenemos constancia de que la comunidad cristiana de Illiberi fue notoria.

La prueba irrefutable de la realidad histórica de la comunidad cristiana de Salobreña está en la existencia del Concilio de Elvira, que tuvo lugar a principios del siglo IV de n.e. A este concilio asistió un sacerdote como representante de la ciudad de Salobreña, cuyo nombre era Silvano.

Por otro lado y como prueba testimonial arqueológica, los cimientos de la iglesia de la ciudad, anteriores a la estructura actual de la misma, muestran un aparejo que pudo ser resto de una antigua mezquita y muros de una estructura romana.

Por estos tiempos tuvo lugar un fenómeno sísmico de gran significado para la conservación del urbanismo. Durante el reinado de los emperadores Valentiniano y Valente, el día 21 de Julio del año 365 se produjo en la provincia de Granada y otros lugares, un terremoto del alta intensidad. Los autores antiguos nos hablan de él diciendo que las olas del Mediterráneo hirvieron como en la más impetuosa borrasca. Igualmente dicen que las playas de Malaca, Sexi, Selambina y Abdera quedaron en seco a gran distancia.

Así mismo Marcelino nos dice igualmente: «En las Kalendas de Agosto, siendo emperador Valentiniano junto con su hermano, se produjeron terroríficos temblores por todo el orbe de las tierras. Se conmovió toda la estabilidad del peso de las tierras; el mar marchando hacia atrás se retiró con sus revueltas olas. En las ciudades fueron arrasadas incontable edificios» (A. M. 27, 10). Orosio nos dice también algo similar: «Un terremoto que afectó a todo el mundo batió también las aguas del mar agitándolas de tal forma que se dice que a lo largo de las tierras marítimas llanas desaparecieron muchas ciudades insulares abatidas y demolidas por las aguas que se derramaban sobre ellas (Orosio, VII, 2, 5).

Es evidente que de este fenómeno sísmico derivan consecuencias directas sobre la historia urbanística de las ciudades costeras. De esta forma se puede explicar, por citar un ejemplo, claro, las ruinas del cimiento romano sobre el que descansa el actual castillo de Almuñécar. En él se pueden observar cómo los muros se han desprendido de la roca viva sin ningún otro motivo que lo justifique si no es por una fuerte sacudida de origen sísmico. Estos detalles se pueden comprobar directamente hoy en la parte oeste del citado castillo.

Desde el punto de vista geológico es notorio observar la paulatina elevación del terreno, que se viene observando en las costas orientales en contraposición a la pérdida registrada en las costas más occidentales. De esta forma podemos ver que Granada en su costa se pliega, mientras que el resto occidental se sumerge. Ejemplo claro se puede ver en Baelo Claudia (actual Bolonia, Cádiz), donde la factoría de salazones se encuentra casi por debajo del nivel de la actual playa de la zona.

El citado y vivamente descrito terremoto llevó y produjo un fuerte maremoto que provocaría la destrucción de gran parte de las ciudades costeras de Granada, como la factoría de salazones de Selambina y las estructuras urbanas. De Almuñécar se han indicado los posibles efectos en la parte superior de la ciudad o complejo industrial. Selambina, en su parte oeste, puede mostrar desprendimientos de rocas datables en los momentos de la gran catástrofe sísmica. No cabe duda que los fenómenos de este tipo, que han sido muchos desde que se produjo tal siniestro, han provocado y seguirán haciéndolo, la paulatina elevación del terreno en estas costas. No sin razón Granada se encuentra en el plegamiento alpino. El punto opuesto se encuentra en la provincia de Cádiz, donde el nivel es cada vez más bajo y las costas nos indican unas cotas de nivel por debajo de las supuestas en época romana.

Finalizada la época de esplendor de Teodosio, salvado el vache del siglo III, que absolutamente es decadente por motivos de política económica, nuestro país se vio envuelto en los movimientos y efectos de la invasión de los pueblos del Norte de Europa. De esta forma, los pueblos de Granada sufrieron el paso de los Vándalos que, finalmente, pasaron al Norte de África.

El mayor impacto se sufrió por parte de la tribu goda que, movida de su celo religioso, rompió y trató de hacer desaparecer todo cuanto le parecía pertenecer al mundo pagano de los romanos. Ello explica, en parte, que la mayoría de las ciudades costeras hayan perdido sus monumentos de tradición romana, sobre todo sus templos, sus esculturas y todo motivo escultórico de carácter religioso. En Almuñécar se ha podido comprobar que la mayor parte de todas las esculturas aparecidas no hace muchos años, fueron halladas enterradas en la finca de El Majuelo, casi todas sin cabeza y mutiladas, pero el lugar exacto de su aparición se encontraba sobre la calle actual de Avenida de Europa y cuya extracción pude comprobar directamente. Con anterioridad a este hecho hay testimonios que afirman que algunas de ellas fueron halladas enterradas en la Cueva de Siete Palacios (antiguo almacén romano). Por esta razón pudieron pertenecer a un edificio público situado en la parte superior de la ciudad. o al foro existente en la misma factoría. La escultura de Minerva que hoy se conserva, apareció junto al callejón del Silencio, junto y dentro de la factoría de salazones.

El período histórico comprendido entre la llegada de los pueblos del Norte hasta la invasión árabe, es un hueco confuso y decadente en todos los aspectos de la vida de estas costas. Todo son revueltas y movimientos militares causados por las apetencias políticas y religiosas de los nuevos invasores.

Se puede bien decir que el elemento visigodo en España no significó ni dejó huellas trascendentes más que en algunos aspectos; restos arqueológicos muy aislados y algo de legislación y costumbres.

A nivel nacional en general, se puede decir que el nuevo elemento invasor significó una ruptura con el pasado y con el legado de Roma, que quedó muy mermado como consecuencia del paso por estas tierras de un elemento que destruyó más que hizo cultura.

 

ECONOMÍA, COMERCIO Y COMUNICACIONES

Estos tres elementos son el eje sobre el que gira todo el movimiento real de los pueblos que pusieron los ojos en nuestras costas: el aprovechamiento de los recursos naturales que tanto renombre habían tenido desde siglos atrás, tanto por las leyendas y episodios fortuitos como por los conocimientos que realmente se tenían de la Antigüedad sobre Tarsis en el Occidente.

Los elementos que más ambición crearon entre los antiguos comerciantes fueron el estaño y la plata, sin dejar atrás el oro, el hierro, el cinc y otros de menor relieve para ellos.

La explotación de unos y otros elementos estaba relacionada con el progreso de la época. Por ello cabe decir que el hierro era un elementos básicamente práctico en la época en que se convierte en el arma de guerra más poderosas del Oriente. No cabe duda de que las antiguas armas de cobre o bronce quedan en inferioridad de eficacia ante la aparición del nuevo elemento de hierro. Pero, en el Mediterráneo, dado que este metal estaba en uso desde casi antes de empezar las colonizaciones hacia Occidente, lo que se busca son los elementos de utilidad con fines industriales y de carácter ornamental. De ahí se explica la búsqueda del estaño como metal indispensable para la obtención del bronce.

En lo referente a la localidad de estudio en cuestión, es preciso decir que no se trata de un yacimiento a explotar, sino del punto más importante de las relaciones comerciales establecido desde el interior de las regiones de la Bética hasta el puerto marítimo conocido como Selambina. No quiere decir que esta colonia no dispusiera de una economía paralela a otras, sino que su función principal estribaba en ser un emporio comercial de donde parten y adonde llegan tanto los productos orientales destinados al consumo en el interior de la provincia como los que se exportan a Roma y Oriente en general.

Como se ha esbozado en algunos párrafos anteriores, es obvio exponer aquí que Selambina dispuso de una base comercial de tipo agrícola, pesquera y de minerales. La factoría de salazón de esta colonia está bajo tierra en la actualidad, y se encuentra en las riberas del Guadalfeo y periferia de los núcleos urbanos próximos. Este río, no cabe duda, era el alma de alimentación de toda la red de factorías que han existido a lo largo y ancho de su desembocadura. Por tanto, no extraña que en todo su recorrido final, a través de las comarcas de Lobres y Pataura (desde donde se empieza a manifestar la existencia de cerámica romana de tipo industrial y funerario), aparezcan indicios claros de muros, enterramientos, cerámica común de tipo doméstico, sigillata y de carácter industrial. Es, en efecto, muy frecuente  hallar en casi todas las zonas de ladera del Guadalfeo, gran cantidad de cerámica, bien procedentes de los arrastres provocados por las avalanchas como por tratarse de yacimientos que han sido demolidos por la máquina moderna.

Por ello es preciso hacer un recuento de los lugares donde se han detectado materiales, sus diversos tipos y funciones.

Así, pues, partiendo de Lobres, podemos enumerar los siguientes puntos detectados como yacimiento arqueológicos romanos:

  • Lobres: cerámica, tégulas funerarias y de cubiertas de casas, sigillata variada y gran cantidad de restos de ánforas.
  • Pataura: se encuentra en frente de la anterior, al otro lado del río Guadalfeo y registra los mismos tipos de materiales.
  • Molvízar: es un centro de producción de cerámica de carácter industrial. Hoy se puede ver directamente, junto a la fábrica partidora de almendras, un vertedero de materiales de desechos con más de seis metros de espesor. Por ello es lógico concluir que la agricultura es el medio de vida de esta comunidad. Las ánforas encontradas en estado fragmentario entran dentro de los tipos clasificados como olearias, vinarias y de grano. Si tenemos en cuenta que la agricultura de esta villa no ha variado apenas, salvo las modernas transformaciones con los subtropicales, no resulta difícil considerar que los análisis sobre la cerámica industrial son concluyentes. Por tanto, los productos básicos de su agricultura son: el aceite, el cereal y la vid.
  • Salobreña: Son las cercanías de este núcleo urbano las que han jugado el papel industrial. Así, podemos citar las zonas del Monte Hacho, donde se puede ver tanto la cerámica del mundo del Bronce, como la fenicia y romana. Son muy numerosos los fragmentos de cerámica detectadas en este lugar con primacía de los pertenecientes al citado Bronce sobre los demás. Del período correspondiente al mundo ibérico, hay numerosos fragmentos de los que destacan los calathos. En el capítulo de arqueología se hará una descripción detallada de los fragmentos seleccionados como más relevantes. En este mismo yacimiento se ha detectado también cerámica campaniense, sigillata y común.

En el paraje denominado los «Barreros» , centro tradicional de fabricación de cerámicas, se encuentra el área de fabricación y producción mayor de los hasta ahora descubiertos en toda la comarca de la costa granadina. De este yacimiento se ha extraído cantidades enormes de material de desecho y piezas completas, como se dijo más arriba. Cuando se llevó a cabo la terminación de la carretera Salobreña-Motril, hace ya varias décadas, se utilizaron decenas y decenas de camiones de material extraído del Monte Hacho y de los Barreros respectivamente, siendo gran parte de él, sobre todo el de los Barreros, material cerámico romano.

Mientras tenía lugar los desmontes de ambos lugares, como por aquel entonces se hacía a pico y pala, fueron numerosos los ejemplares extraídos completos. Con ello se piensa que había almacenamiento de envases y depósito de desechos. En la actualidad se ha podido rescatar gran cantidad de fragmentos pertenecientes a un mismo tipo de fabricación de ánforas, donde se puede apreciar la finalidad de las mismas.

En resumen podemos decir que este era el lugar donde se fabricaban y de aquí se destinaban a los centros de envase, casi con toda certeza, a los centros agrícolas y pesqueros.

Muy cercano a este lugar se encuentra el cementerio y colinas próximas, donde se encontraba un complejo industrial de hornos cerámicos. Aún hoy se puede ver parte de sus muros camuflados con los del cementerio.

Otros de los centros en donde se ha fabricado cerámica, ha sido en el Monte de los Almendros, en donde, además, había hasta no hace mucho, restos de hábitat romano. La zona más conocida de esta demarcación, es la denominada «Pontiví». Alli se encuentra un manantial de agua potable. que explica el establecimiento de una comunidad en cualquier momento de la historia local. Se ignora cuándo se inició la utilización de dicha fuente que posee conducciones para su aprovechamiento.

Pero lo más trascendente, desde el punto de vista arqueológico,  es el hallazgo de las piezas numismáticas correspondientes a la fase republicana de la historia romana local. No se trata de una simple secuencia de monedas hispanorromanas sino que es el índice de punto de partida para demostrar los contactos de la comunidad de Selambina con los centros industriales y comerciales del interior de la Bética. Estas monedas constituyen el testimonio inequívoco de unos lazos comerciales con Obulco (actual Porcuna), Patricia (Córdoba) y Cástulo. Las monedas más relevantes son las atribuidas a la localidad de Cástulo (Cazlona, cerca de Linares), cuyo estudio arqueológico se verá más adelante.

En los tipos de Obulco, las monedas muestran motivos agrícolas, como la espiga y la uva en el reverso de la moneda.

La colonia Patricia, fundada por Marco Claudio Marcelo en el año 119 a. de n.e. da abundantes piezas en toda la zona, pero principalmente aquí, con ejemplares muy relevantes.

Sorprendentemente, desde el punto de vista histórico general, es más abundante la moneda iberorromana que la propia romana de época republicana e imperial.

Como es natural, los contactos con las demás comunidades marinas era cosa normal. De ahí que se registren monedas de Malaca, Gades y Abdera. Los ejemplares numismáticos de Carteia contienen un alto nivel significativo, ya que son dos colonias de fundación digamos tardía. Pero lo más relevante es que las monedas de Carteia, ciudad costera, son de las más antiguas que se conocen como fenicio-romanas. Esta ciudad fue fundada por Gayo Canuleyo en el año 171 a. de n. e. y ha dado ejemplares numismáticos aun sin clasificar, ya que son variantes producidas sobre los tipos republicanos romanos que no cesan de aparecer en las nuevas prospecciones arqueológicas.

En contraposición a esto, hay que decir que las monedas aparecidas en el casco urbano ofrecen una cronología más amplia y con ejemplares de muy variados momentos de la historia romana de la ciudad. Los más numerosos pertenecen al Imperio, como se verá más adelante. Pero es indicativo que aparezcan monedas púnicas en el mismo, como el caso de Malaca.

Otros de los parajes que han registrado gran cantidad de material ha sido el Peñón de Salobreña. En efecto, podemos decir con toda seguridad que en este lugar ha habido hábitat humano romano, aunque tan sólo haya sido un puesto de guardia. Es claro que fue un islote, como podemos ver en los mapas geológicos. En él ha aparecido gran cantidad de cerámica doméstica con algunos ejemplares en perfecto estado de conservación. Con relación a la numismática, también bastante testada, la práctica totalidad pertenece al Bajo Imperio.

Las pruebas testimoniales de la red de factorías de salazones en la cuenca del Guadalfeo, las tenemos en la parte baja del casco urbano de Motril. En esta zona se pudo identificar un depósito de agua destinado a la salazón, tal depósito, tipo albercón, tenia las siguientes medidas: largo, 20 m; ancho, 10 m; profundidad, 1,60 m aproximadamente. Pero no se descartan otros fines como la agricultura o abastecimiento urbano (?)

El punto trascendental de la economía de estas regiones se fundamentaba en las comunicaciones. Se sabe que los romanos fueron quienes llevaron a término el mayor esfuerzo por establecer contactos de los urbes hispanas entre sí, y éstas, con la metrópolis, Roma.

Aparte de la comunicación más fácil, que se realizaba por mar, hay que pensar que para llegar a él, es necesario roturar, talar y hacer accesibles unas comarcas con otras.

 

 

DOCUMENTACIÓN RELATIVA AL CASTILLO DE SALOBREÑA

 

Datos arqueológicos de época reciente.

Navarrete Enciso, Mª Soledad. «La cultura de las cuevas con cerámica decorada en Andalucía Oriental». Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, Vol. I, 1976.
1.- Excavación de la Cueva del Capitán.
La estratigrafía del corte realizado en la cueva del Capitán presentó los siguientes niveles y materiales:
El nivel superficial, con tierra rojiza, muy suelta, contenía gran cantidad de piedras y algunos fragmentos amorfos de cerámica a mano y a torno, así como huesos de animales.
El nivel I, con tierra marrón-rojiza, compacta y uniforme, con bolsadas de carbón y cenizas, proporcionó  cerámicas de superficie lisas, junto con fragmentos decorados. La tipología de su forma corresponde a la de cuencos esféricos y semiesféricos, de paredes rectas, y vasos globulares con cuello marcado. Los tipos de asas corresponden a las denominadas de mamelón y asas verticales y horizontales. Esta cerámica, tanto la lisa como la decorada, es de pobre calidad, la decoración se realiza a base de cordones en relieve, incisiones toscas en los bordes de los vasos, incisiones en espiga, y bordes ondulados; en algunos fragmentos, la superficie está recubierta de almagra.
Otros materiales procedentes de este nivel son las pequeñas hojas de sílex, una espátula de hueso, un fragmento de brazalete de pizarra, una hachita votiva de piedra basáltica, dos fragmentos de anillo de hueso, abundantes restos de huesos de ovi-cáprido, y, finalmente, un fragmento de mandíbula, otros de cráneo y un diente, todos humanos.
El Nivel II, que se inicia a los sesenta centímetros de profundidad, lo compone una tierra de color beige-grisáceo, poco compacta y mezclada con pequeñas piedras y fragmentos de toba blancuzca.
Sus materiales se integran por cerámica lisa y gran número de fragmentos cerámicos decorados con incisiones simples, cordones de incisiones, incisiones en series paralelas, formando zig-zag, todo ello con gran complejidad de motivos y de técnica. Junto a esto, hay bastantes fragmentos con decoración impresa a base de concha, peine y matriz dentada; estas cerámicas, de mejor calidad que las anteriores, tienen las superficies bruñidas y las impresiones rellenas de pasta roja.
El nivel III, de tierra marrón, es de gran pobreza arqueológica, ya que presenta tan sólo algunos pequeños fragmentos de cerámica, amorfos, generalmente sin decoración, excepto algunas con incisiones o con impresiones, y un fragmento de brazalete de concha.
El nivel IV, de tierra negra, es casi estéril, salvo escasos y pequeños fragmentos de cerámica, lisos y amorfos, junto a algunas esquirlas de hueso animal.
Tras este nivel, y a un metro de profundidad, una capa estalagmítica sirve de base al relleno.
 

Datos geográficos árabes

Al-Himyari. Qitab ar-Rawd al-Mictar. SALUBINIYA.- Villa habitada sobre el mar. Se encuentra a 10 millas de Almuñécar (al-Munakkab). Los plataneros y las cañas de azúcar florecen aquí maravillosamente. Sin duda de ella, el maestro Abu Ali as-Salubin toma su nombre. Se dice que Salobreña hace frente sobre el litoral opuesto de África Norte, al puerto de Melilla (Malila), la distancia que les separa se salva en dos -magra-.

Datos geográficos musulmanes

YAQUT
«Mu’ yam al-buldam»
SALUBINIYA.- Es el nombre de un castillo (hisn) en al-Andalus, dependiente de (min a, mal) de la cora (kura) de Elvira, junto al mar. En él hay abundantes platanares, caña de azúcar y encinares. Es originario de ella el gramático Abu, Ali  ‘Umar b. Muh.b. ‘Umar al-Azdi, destacado imán, residente en Sevilla, quien todavía vive o ha muerto hace poco según me contó Abu allah  Muh b. ‘Abd allah al-Mursi, conocido por Ibn abu-l-Fadl, uno de sus discípulos.
En su subsuelo (de Ilbira, Elvira) hay yacimientos de oro, plata, hierro cobre y de tutis o azogue, situados en un castillo (hisn) llamado Salobreña (Salubiniya).
 
IBN AL-JATIB
«Qitab Amal Al-alam»
Ben Radimiro marchó hacia la costa, atravesó la provincia de Moclín de las Alpujarras, donde los habitantes no esperaban nada parecido. Un jeque de esta parte del país aseguraba que cuando el rey pasó por el valle de Salobreña, que está estrechamente encerrado entre rocas y muy escarpadas, dijo en su lengua a unos de los principales caballeros: » Qué tumbas si desde arriba alguno echase arenas sobre nosotros!». Después tomó a la derecha (hacia Almuñécar, forzósamente) y llegó hasta Vélez, cerca del mar. Mandó allí construir un pequeño barco y ordenó que pescaran algunos peces, de los que se alimentó. ¿Hizo esto por cumplir un voto, o solamente para que se hablara después de ello?
 

«Libro de las luces brillantes acerca de las Historias de la dinastía Almorávide».

IBN ASSAIRAFI

Bajo la dominación de los almorávides, cuando las armas del hijo de Ramiro eran todavía victoriosas…los aliados cristianos de esta provincia recibieron esperanzas de saciar su rencor y de erigirse en señores del país. dirigiéronse, pues, al hijo de Ramiro enviándole cartas sobre cartas y mensajes tras mensajes, en súplica de que se aprestase y viniese sobre Granada; y como viesen que dudaba, le enviaron un registro que contenía los nombres de doce mil de sus mejores combatientes, y en el cual no habían apuntado a ningún viejo ni a ningún adolescente. Informáronle también que además de las personas allí nombradas, y que ellos conocían porque moraban en su vecindad, había otras muchas que estaban ignorantes del caso por vivir a gran distancia; pero que se descubrirían tan pronto como el Rey en persona se dejara ver. De tal modo le inspiraron el deseo de intentar la empresa y trataron también de mover su curiosidad y excitar en su interés describiéndole todas las excelencias de Granada, con que aventaja a todos los demás países; su dilatada vega, sus copiosas producciones, su trigo, su cebada, su lino, su abundancia en seda, en viñas, en olivares y en toda clase de frutos; sus muchas fuentes y arroyos, su fortísima alcazaba, el dulce carácter de su pueblo, la urbanidad de sus ciudadanos, la belleza de sus nobles y de sus mujeres. Añadieron que, una vez conquistada esta bendita ciudad, le serviría de punto de partida y apoyo para conquistar otras; y, finalmente, que esta comarca, según se leía en las historias de ella, había sido nombrada por los Reyes la joroba (es decir, la mejor parte) de España.
 

Crónica de los Reyes Católicos

H. PULGAR

Documentos sobre la conquista de la villa, y el cerco de 1490.
Entregadas aquellas çibdades (Baza, Almería y Guadix) e sus tierras, luego los alcaldes moros que tenían las villas e fortalezas de Salobreña e Almuñécar e todas las otras villas e castillos e fortalezas de los moros que quedauan por ganar en el reino de Granada, vinieron de su voluntad e las entregaron al Rey e a la Reyna; los quales pusyeron en ellos los alcaydes e gentes que las guardasen. E porque sí echasen de las villas çercadas a los moros que las morauan creyan que la tierra se despvlaría; ovieron consejo de dexarlos en ellas por mudéjares, con sus mugeres e fijos e bienes. Los quales fizieron al Rey e a la Reyna seguridat e juramento, segúnt su ley de ser sus leales súbditos e vasallos, e de no rebelar contra sus mandamientos, ni dar fauor ni ayuda, ni avisar por ninguna vía que fuese al rey e moros de Granada, no a otros algunos, contra el servicio del Rey e de la Reyna…
Fecha la tala de este año (1490) que fizo el Rey de la Vega de Granada, e buelto para la çibdat de Córdoua, el rey de Granada, con ayuda y esfuerço que les dieron algunos de la çíbdat, e los que morauan en las serranías que son a la parte de la Syerra Nevada, salió de la çibdat con mucha gente de moros a pie y a cavallo, e çercó el castillo de Alhendín.
Después que los moros tomaron aquella fortaleza, e la derribaron, cobraron maior ánimo para guerrear; e salieron de la çibdat de Granada con mucha gente de a pie e de cavallo, e fueron contra otras dos fortalezas que son entre la çibdat de Guadix e Almería: la vna se llama Marchena, e la otra Bolodux…E como el rey moro se vido victorioso por la toma de aquellas fortalezas, considerando que no tenían puerto de mar por donde pudiesen aver mantenimientos de Africa, acordó de çercar la fortaleza de Salobreña, que es çercana a la mar. E poniendo en obra este acuerdo, tornó a salir de la çibdat de Granada, con mucha gente de pie e de cavallo, e çercó aquella villa e su fortaleza…
Los moros que avían quedado por mudéjares en la villa (de Salobreña), pospuesto el juramento de fidelidat que fizieron al Rey e  a la Reyna, dieron lugar al rey moro para que entrase en la villa, e ayudaron a los moros con armas e vianda, e las otras cosas que ovieron neçesario para cercar la fortaleza. El alcayde que en ella estaua, puesto por Francisco Ramírez de Madrid, que tenía el cargo prinçipal de aquella fortaleza, con otros algunos cristianos que entraron a le ayudar, púsose en defensa, e repartió las estanças en los lugares por donde los moros querían conbatir. Sabido ésto por don Francisco Enrriquez, capitán de la çibdat de Vélez-Málaga, e por otros alcaides e capitanes que estauan en la comarca, vinieron para entrar en la villa, para la defender, pero no lo pudieron hazer, por la multitud de los moros que por todas partes la tenían çercada.
Visto por aquellos capitanes cristianos que no podían entrar en la villa, e que era pequeño número para pelear con los moros, pusiéronse en una peña que estaua çercana a la mar, donde ni los moros a ellos, ni los cristianos a los moros, podían fazer daño; pero esfuerçauan a los de la fortaleza, diçiéndoles que se detuviesen, porque prestamente venía el Rey a los socorrer. E en aquella manera los moros tovieron çercada aquella fortaleza, combatiéndola por espaçio de diez días.
Sabido por el Rey cómo los moros tenían çercada aquella villa, e que el alcayde e los que con él la guardauan estauan en muy grande aprieto, por los continuos combates que los moros les dauan, partió de la çibdat de Caordoua con la más gente que pudo aver, e apresurando su camino llegó çerca de aquella villa, para la socorrer. Sabido por el rey moro cómo el Rey venía en socorro con gente, luego alçó el real que tenía puesto, e bolvió con toda su hueste para la çibdat de Granada. E así quedo aquella villa libre. Y el Rey e la Reyna fizieron merçedes al aldayde e a los que con él estauan y la defendieron, por los trabajo que ovieron en la defender, y porque fueron constantes contra los conbates que sufrieron, e miedos que les eran puestos por los moros que los tovieron çercados.
E aquí en esta fortaleza metió por un postigo al alcayde Pulgar en ella setenta omes. E aviendo falta de agua, por mengua de la qual los moros la esperauan tomar, porque perdiesen aquella esperança, los fizo desde el adarve colgar un cántaro della; y en albricias del combate con que amenazaban, les dió una taza de plata: que fué causa que, como los cercados se esforzaron, los cerdadores se alzaron,
 

«CRÓNICA DE LOS REYES CATÓLICOS»

H. PULGAR

Otrosí, dos capitanes moros, el uno se llamaua Aliatar, que estaua apoderado de la villa e fortaleza de Alhendín, e otro que se llamaua Iça Alatar, que estaua con gente de moros en la villa de Salobreña, guerreauan desde aquellas fortalezas a los moros de Granada, que estauan por el rey moro, e a todos los cristinaos e moros que estauan en las villas e lugares que se avían ganado los años pasados. Y trayan caualgadas, e tomauan continamente catiuos, a facían tan cruda guerra, que el capitán mayor e los otros capitanes e alcaydes de las çibdades e villas que estauan por el Rey e por la Reyna no lo podían resistir.
Otrosí, los moros de la çibdad de Almería, e de Tavernas, e los que morauan en el valle de Purchena, e de todas aquellas partes, entrauan en la tierra de los cristianos, que son a las partes de Lorca e Murcia, e tomauan onbres cativos, e llevauan ganados, e facían cruda guerra en aquellas comarcas.
E para prouer a estos daños, el Rey e la Reyna enbiaron a mandar a Juan de Benauides, e a Garçilaso de la Vega, que fuesen con gente de cavallo para resistir a los moros por aquellas partes e fazerles guerra. Otrosí, enbiaron a Francisco Remírez, secretario, que tenía cargo de artillería, con sus cartas para todos los cavalleros e çibdades e villas del Andaluzía que son en aquellas partes, mandándoles que se juntasen e resistiesen aquellos daños que los moros facían.
Los quales, cunpliendo el mandado del Rey e de la Reyna, se juntaron e resistieron las guerras e cavalgadas que aquellos moros facían, e vinieron con ellos a algunas batallas e recuentos, donde murieron algunos cristianos e moros. Pero porque aquellos capitanes moros estauan en castillos roqueros, do no avía salvo gente de guerra, nunca çesauan de façer guerra por todas partes que podían a los cristianos.
 

DERECHO DE ASILO (documentación tomada del archivo municipal e Murcia)

Cartulario Real (1.484-1.495)

Córdoba, 1.490, octubre 12.

Este es trasladado bien e fielmente sacado de una carta de perdón del rey e de la reyna nuestros señores, escrita en papel e firmada de su nombre e sellada con su sello de çera colorada en las espaldas, según por ella pareçía, su thenor de la cual es este que se sigue:
Don Fernando e doña Ysabel, por la gracia de Dios, rey y reyna de Castilla, de León, de Aragón, de Toledo, de Valencia, de Gallicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jahen, de los Algarves, de Aljezira, de Gibraltar, conde e condesa de Barcelona, e señora de Vizcaya e de Molina, duquesa de Athenas e Neopatria, condes de Rosellón e de Cerdania, marques de Oristan e de gociano. Al ilustre príncipe don Juan, nuesro muy caro e muy amado fijo, e a los infantes, prelados, duques, condes, marqueses, ricos omes, maestros de las hordenes, priores e a los de nuestro consejo e oidores de la nuestra abediencia e al nuestro justicia mayor e a sus lugares tenientes e a los alcalles e alguaziles de la nuestra casa e corte e chancillería e a los comendadores e subcomendadores e alcaides de los castillos e casas fuertes e llanas e a todos los concejos, corregidores e asistentes, alcaldes, alguaziles, merinos, regidores, cavalleros, escuderos, oficiales e omes buenos de todas las çibdades e villas e lugares de los nuestros regnos e señoríos, e otras quelesquier personas nuestros vasallos, subditos y naturales de qualquier ley, estado o condición, preeminencia o dignidad que sean o ser puedan, que agora ser o seran de aquí adelante, e a cada uno e qualquier de vos a quien esta carta fuere mostrada o el dicho su traslado della signado de escrivano publico, salud e gracia.
Sepades que entre las otras cibdades e villas e lugares que con la ayuda de Dios se ganaron a los moros enemigos de nuestra santa fe catolica, fue ganada la villa e fortaleza de Salobreña, la qual por estar mucho metida en la tierra de los dichos moros, la avemos sotenido a mucho trabajo e peligro de los que en ella an estado e dimos cargo de la thenencia  e guarda della a Francisco de Madrid nuestro secretario e del nuestro consejo, para que fuese nuestro alcaide de la dicha villa e fortaleza, e porque somos informados que para que la dicha villa con su fortaleza sea mejor guardada e defendida, es menester más gente de la que mandamos pagar para que estén en ellas de continuo, entendiendo ser así conplidero a sevicio de Dios y nuestro, es nuestra merced y voluntad que todas las personas omizianos que ovieren fecho e cometido qualesquier muertes e delitos e crimenes y excesos de qualquier natura e gravedad e calidad que sean fasta el dia de sant Miguel de setiembre postrimero que paso deste presente año de la data desta carta acebto aleve o traición o muerte segura o oviere fecho o cometido los dichos delitos en la nuestra corte, la qual declaramos con cinco legua en derredor, que vivieran con sus propias personas a si costa e misión en la dicha villa de Salobreña por termino de doze meses complidos sean perdonados, e por la presente los remitimos y perdonamos toda la nuestra justicia civil  y criminal que nos avemos e podriamos  aver contra ellos e contra sus bienes e qualquier manera por razón de las dicha muertes e delitos e crimenes e excesos fasta el dicho dia de sant Miguel de setiembre e los restituimos en toda su buena fama yn yntregun en el mismo punto y estado en que estavan antes que por ellos fuesen fechas e cometidas las dichas muertes e delitos e crimenes e excesos ecebto si en los tales delitos yntervino aleve e traycion o muerte segura e si ovieren fecho o cometidos los dichos delitos en la dicha nuestra corte como dicho es. Porque vos mandamos a todos e a cada uno de vos en vuestros lugares y jurisdicciones que aqui adelante a las tales personas omizianos que vos mostraren testimonio del dicho Francisco de Madrid nuestro secretario e del alcaide que por el estoviere en la dicha villa e fortaleza que guardades e cunplades e fagades guardar e cumplir esta dicha carta de perdon en la manera que dicha es mostrando vos asi mismo el traslado deste dicha nuestra carta signada de escrivano publico, e guardandola e conpliendola por ninguna ni algunas muertes e delitos e crimenes e excesos que ayan fecho e cometido fasta el dicho dia de sant Miguel de setiembre proximo pasado, con procedades contra ellos ni contra alguno dellos ni contra sus bienes de nuestro oficio ni a pedimento de parte ni del propio fiscal ni por lo de nuestra justicia ni en otra manera civil ni criminalmente ni sobre ellos les prendades los cuerpos ni las firades ni matades ni hagades otro mal ni daño algunos en sus personas ni en sus bienes e si por razon de lo susodicho algunos de los dichos sus bienes les tovierades tomados o enbargados ge los debes e retituyades e fagades luego dar e restituir libre e desenbargadamente sin excusa ni otra dilación alguna, ecebto si en las tales muertes intervino aleve o muerte segura e traicion o si ovieren fecho o cometidos los dichos delitos en la dicha nuestra corte como dicho es aunque ayan fecho o cometido los dichos crimenes e delitos dentro de la quarenta leguas de que se faze mencion en la ley de Toledo. Lo qual todo es nuestra merced e voluntad que así se faga e cunpla en la manera que dicha es por las dichas causas o razones que a ello nos mueven no enbargante que por razon de crimenes e excesos sean fechos contra los quales delinquentes qualesquier procesos e ayan sido dados por fechores e sentenciados y condenados a pena de muerte y a otras qualesquier pena así ceviles como criminales, ni así mismo enbargante la ley que dize que las cartas dadas contra ley, fuero y derecho deven ser obedecidas y no cunplidas, que los fueros y derechos son enbargante la ley de Toledo, que dispone que ninguno que oviere cometido delito dentro de las quarenta leguas del castillo frontero donde sirvieren que non puedan gozar del perdon y privillejo que toviere el castillo frontero; otrosi, non enbargante otras qualesquiera leyes fueros e derechos e ordenamientos, prematicas sanciones asi fechas nin antes como fuera dellas que en contra de los susodicho sean o ser puedan o que las pudiesen o puedan enbargar o perjudicar contra lo qual todo es cuanto a esto atañe o atañer puede en qualquier manera o por qualquier razon que sea, nos de nuestra cierta ciencia e propio mutuo y poderio real e absoluto de que en esta parte queremos usar e usamos como reyes soberanos señores no reconociente superior en lo temporal, dispensamos e con cada una cosa y parte dello que lo pudieran o puedan enbargar o perjudicar y lo revocamos y casamos y anulamos y damos por ninguna e de ningun valor y efecto en quanto a lo susodicho atañe a atañer pueda quedando en su fuerça y vigor para en las otras cosas adelente y porque todos lo sepades y sepan y dello non podades nin puedan pretemder ignorancia, mandamos que esta carta de perdon e su traslado signado de escrivano publico sea pregonada publicamente en esta nuestra corte e en las otras cibdades y villas y lugares de los nuestros regnos y señorios por pregon e ante escrivano publico, E los unos nin los otros non fagades ni fagan ende al por alguno manera so pena de la nuestra merced y de privacion de los oficios para la nuestra camara y fisco e de mas mandamos al ome que vos esta dicha nuestra carta mostrare o el dicho su traslado signado como dicho es, que vos emplaze que parescades ante nos en la nuestra corte de quier que nos seamos del dia que vos emplaze fasta quince dias primeros siguientes so la dicha pena, so lo qual mandamos a qualquier escrivano publico que para esto fuere que de ende al que le mostrare testimonio signado con su signo porque nos sepamos en como se cunple nuestro mandato. Dada en la cibdad de Cordova, doze dias del mes de octubre año del nascimiento  de nuestro salvador Jhesuchristo de mil e quareocientos y noventa años. Yo el rey, yo la reyna. Yo Fernando Alvarez de Toledo, secretario del rey e de la reyna nuestos señores, la fiz escribir por su mandato. Rodrigo, doctor en la forma acordada, Rudericus doctor, Garci Gutierrez chanciller. En las espaldas de la dicha carta estaba escripto lo syguiente: En la noble cibdad de Cordova estando en ella el rey y la reyna nuestros señores, jueves a quatro dias del mes de octubre año desta otra parte contenido, estando en la corredera y plaça publica desta dicha cibdad, ante el mi el dicho escrivano pregonase esta carta de sus altezas desta otra parte contenida. Testigos Bernal de Pisa y Pedro de Cisneros alguaziles de sus altezas, Luys de Arze escrivano de la carçel. Nicolas Gomez escrivano. Fecho y sacado este dicho treslado de la dicha carta de perdon criminal del rey e de la reyna nuestros señores suso encorporada en la villa de Salobreña syete dias del mes de octubre del nascimiento de nuestro Salvador Jesuchristo de mil e quatrocientos y noventa y dos años. Testigos que fueron…etc.
 

Anales de Granada

HENRIQUEZ DE JORQUERA, F.

Gozando de las aguas del mar Mediterráneo, famoso puerto sobre un fuerte peñón casi ayslado, está la fuerte villa de Salobreña, cercada de fuertes muros, buen castillo y famosos baluartes, once leguas de Granada a su mediodía: tiene a Poniente la ciudad de Almuñécar, a tres leguas a su oriente la villa de Motril, a una legua a el mediodía el mar y al norte el valle de Lecrín. Antiguamente estaba continente con tierra firme, oy aislada. Tiene presidio de soldados que la guarnecen con alcaide propietario que es oy el Marqués del Casar, don Pedro Ximenes Enciso, veintiquatro de Sevilla. Habitanla poco más de cien vecinos en una parroquia, con vicario de la diocesis de Granada. Hace por armas el escudo del castillo sobre una peña orlado con esta letra: Salobreña. Cimentaronla los fenices años quinientos y veinte antes de nuestra Redempción, concurriendo a la fabrica los cartagineses a quien algunos atribuyen el origen. Lo más cierto es otro según Florian de Ocampo, Pedraza, y Bleda, llamandola Salambina, corrupto Salobreña. Aunque Pedraza quiere que sea vocablo godo, interpretado castillo fuerte. Abunda de pescado, seda y buen azucar. Conquistaronla los católicos Reyes año mil quareocientos y noventa, dandole la tenencia de su alcaydia en propiedad a Francisco Ramires de Madrid su proveedor  general en premio de sus servicios que oy giçan sys descentientes. Giviernanla los alcaldes hordinarios buen numero de regidores de la hermandad y la jurisdicción del correjimiento de Granada.

Anales de Granada

HENRIQUEZ DE JORQUERA, F.

«…Agora añadiremos el gran trato de labranza del azucar que es uno de los mayores tratos que está en hombres poderosos que sustentan los ingenios de Motril, almuñecar, salobreña, lobres, pataura, y maro en otros lugares de la costa, donde se ecupan en la temporada más de quatro mil personas en los ministerios y oficios de los ingenios; es la mejor azucar y más blanca del reino y se saca para muchas partes; con que el aduana del azucar que se administra en Granada es de importante renta para su magestad, con que todos estos tratos vienen a ser propios y naturales que juntamente llegan embarcaciones, ansi para lo que traen como para lo que llevan…»
 

«Anales de Granada»

HENRIQUEZ DE JORQUERA, F.

«Aça Alatar»
Con el suceso de la villa de Alhendín, picado el alcaide de Salobreña, que también se tenía por el rey Çagal y hacía la guerra contra los moros del valle de Lecrín que estaban en la obediencia del rey Mahomad Abdilli, juntó quatrocientos hombres escojidos con doscientos de a caballo y entró en el dicho valle, haciendo daño en los dichos lugares, prendiendo y saqueándolos. Mas juntándose algunos de los lugares de los guaxaras y albuñuelas con algún favor de los cristianos del presidio de Alhama, que les eran amigos y no ofendían a los lugares del rey Mahomad por estar en amistad con los reyes católicos, dieron en los moros de Salobreña tan de repente juebes veinte y tres de setiembre y los desbarataron, matando y cautivando a muchos, siguiéndolos hasta encerrarlos en la villa.
 

Castillos y fortalezas del reino: Noticia de su estado y de sus alcaides durante los siglos XV y XVI.

Salobreña.-

JULIAN PAZ Y ESPEJO

Fue alcaide de esta fortaleza de Francisco Ramírez de Madrid. Secretario de la Reina, con 250 000 mrs. de salario, nombrado en 20 de diciembre de 1490. Sirvió a los Reyes Católicos desde que sucedieron en el reino, tanto en las guerras de Portugal como en la batalla de Zamora hasta le terminación de la campaña. Asistió después a todos los reales y cercos que se tuvieron en las ciudades, villas, lugares y fortalezas del reino de granada hasta que todo fue tomado y conquistado, sirviendo el cargo de capitán de Artillería con riesgo y peligro de su persona, especialmente en la defensa de esta fortaleza, cercada por el Rey moro que tomó la villa, y estando muchos días combatiendo la fortaleza en persona, fue por mar y se colocó en un peñón cerca de la villa, desde donde, cada vez que los moros atacaban la fortaleza, él, con su gente y con la que tenía en los navíos salia a combatirlos, haciéndole cesar, y defendiéndose a sí con gran gasto de su hacienda y pérdida de ganados, hasta que el Rey Católico entró poderosamente en la vega de Granada y los moros huyeron y alzaron aquel cerco.
En la sublevación de los moros de la serranía de Ronda fue con cierta gente, con los capitanes y caballeros enviados contra ellos, donde murió en el combate de Sierra Bermeja.
Estaba casado con Beatriz Galindo y fue su hijo el comendador Fernán Ramírez, casado con doña Teresa de Haro, a quien se concedió la tenencia de la fortaleza en atención a los servicios de su padre (1504).
Por su muerte se hizo merced de la tenencia a su hijo don diego Ramírez de Madrid (1529) para él y para su hijo,  si falleciese, o en su defecto para Nuflo Ramírez, su hermano.
Después fue alcalde el capitán Juan de Velasco. En 1494 se libraron 225000 mrs. para reparar un adarve de la fortaleza que se cayó «cuando tembló la tierra».  En 1526 su armamento consistía en media culebrina quebrada; nueve ribaduquines: tres quebrados, seis maltratados y todos sin cureñas; un tiro de hierro; un morterete de metal; 20 quintales de pólvora; 25 ballestas de acero sin aparejo: 150 ballestas de palo, del tiempo viejo; 30 celadas viejas;  11 espingardas viejas; 200 docenas de almacén viejo, sin hierros.
Esta fortaleza era una de las más importantes de la costa de Granada a la parte de Poniente. Por su naturaleza era de los más fuertes sitios que podía haber, por estar fundad sobre una peña tajada, muy alta, que caía al mar. Era de todas suertes de obra de cantería y tapiería; grande y necesaria para defender la playa y el puerto, que era donde las fustas y navíos de moros hacían aguada, llevándose al mismo tiempo lo que podían. En ella se recogían las mujeres y los niños cuando había peligro de enemigos, y era amparo de los lugares cercanos en estos casos.
A finales del siglo XVI se hacían en ella obras por valor de 1725 ducados.
 

«Guerras civiles de Granada»

PEREZ DE HITA, G.

Datos sobre los moriscos.-
«…y así luego Abenabó mando que el campo marchase de vuelta de Almuñécar y Salobreña llevando todo el aparato necesario de escalas y municiones y otros pertrechos de guerra. Mandó Abenabó que el campo se partiese en dos partes; y cada una diese en su lugar y todos a un tiempo y sazón.  Los dos campos luego marchan y no paran hasta llegar a los dos lugares referidos, a los quales así como llegaron les pusieron terrible cerco començándolos a combatir muy fuertemente con mucha escopetería. Otros arrimavan escalas para subir a lo alto de las almenadas murallas y torreones; mas poco vale su recio acometimiento, porque los dos lugares famosos estavan fortificados de muy buenos soldados que con valeroso ánimo defendían sus plaças queriendo más morir que dexarlas perder. En Almuñécar estava un valeroso capitán, llamado Don Lope de Valenzuela, el qual en defensa de su plaça, hazía maravillas matando muchos de los moros. No menos mostró grande valor la gente de Salobreña ni menos daño hizo en la gente de Abenabó que Almuñécar, a donde estava por capitán un maravilloso soldado llamado Don Diego Ramírez. Finalmente Abenabó, visto no poder salir con su pretensión, con su campo le convino retirarse dexando al pie de las fuertes murallas muchos de sus moros muertos..».
 

SERVICIO HISTÓRICO MILITAR DE ESPAÑA

Mar y Tierra, Leg. nº 1, Año anterior a 1528.
En una relación de la costa de Granada, según reconocimiento hecho de los puntos que existían fortificados después de la conquista, figuran: Gibraltar, Estepona, Marbella, Fuenjirola, Mijas, Benalmádena, Málaga, Gibralfaro, Bizmiliana, Torre del Mar, Bentomé, Nerja, Almuñécar, Salobreña, Castell de Ferro, Albuñol, Adra y Alamedino.
 

Transcripción de de textos manuscritos.-

Documentación militar de España.

ARCHIVO HISTÓRICO MILITAR DE ESPAÑA (sin fecha)

«En la fortaleza de Salobreña hay quarenta y siete personas, los diez de caballo y seis escuderos a pie y quatro espingarderos y doce Vallesteros, y quinze lanceros; devense a algunos ocho meses e a otros a seis meses e a otros a quatro e a menos.
Escuds.    y    espings                          Vallests                          Lanceros
        10                                                     12                                    15
Que le pareció al dicho Comendador que hay…gente y buena è quel Alcayde es persona diligente è de recaudo è que la gente esta bien armada.
Que hay ocho ribadoquines y un quar…….con doscientas pelotas para ellos, Que hay Quarenta espingardas, diez barriles de Polbora, que hay quinientas vallestas de palo, que quinientas vallestas de azero con treinta aljabas, que hay quinientos terciados, quarenta pares de coraza podridas, diez docenas de almacen. Item doscientas lanzas, veinte é quatro paveses è ocho adargas. Que tiene recabdo de picos è azadones y palas de hierro y palancas, un quintal de plomo.
Que hay en la dicha fortaleza doscientas fanegas de trigo poco mas o menos.
Item que no hay arina sino cebada sino carne, que no hay vino sino obra de quarenta arrobas del alcayde, que se hizo vinagre, que abra cinquenta arrobas de azufre, que ochenta quintales de vizcocho. Que hay en la dicha fortaleza quatro estanzas de vela en que entran doce hombres y doce de media noche abajo, y diez rondas.
Que en lo que agora se labra hay buen recaudo y que aquello selabra es necesario para la fortaleza, y que hay fechas cinquenta tapias de siete pies en ancho y estan comenzados a faser tres cubos quel uno dellos  sube de dos estados y medio el alto, y que la dicha obra va buena y de buena mezcla, la qual dicha obra se hace a destajo, y cuesta cada tapia seiscientos e cinquenta maravedis.
Que tiene necesidad de se reparar una torre de las buenas de la fortaleza que está hasia la parte de la tierra y que no reparando podrá caer.
Que la fortaleza tiene tres aljives que las dos estan de dentro del cuerpo y que el agua del uno se enbebio este verano y que el otro esta fuera de la barrera y que tiene mucha agua.
 

Mar y Tierra.-

Costa de Granada.

(Reconocimiento de la costa de Granada hecho por maestre de campo Antonio Moreno, con ayuda del ingeniero Francisco Aguilera, que sacó de dicha costa «en descripción y pintura», que no ha sido hallado por Aparisi, hallándose presente dicho Antonio a lo que el ingeniero hizo. Comenzó el reconocimiento por Gibraltar el cinco de noviembre y terminó la visita el cuatro de diciembre y constan en la relación los nombres de todos los puntos y puertos que fueron reconocidos, situación de los vigías, especificando dónde había terreros. Al margen van reseñados todos los lugares con sus nombres; las citas hechas son 260, y se refieren al plano levantado cuya pérdida es de lamentar.)
» Copia de la relación que dio Antonio Moreno de los puertos y calas aguadas y abrigos que ay en la costa del reyno de Granada, con las leguas que ay de unos a otros cuya operacion hizo de orden de S.M. llevando consigo a Francisco de Aguilera Ingeniero, el qual saco la dicha costa en descripcion y pintura hallandose presente dicho Antonio a lo que el ingeniero hizo».
«…y luego más adelante esta la torre del medio adonde ay dos guardas; y desde esta torre a Almuñecar podra aver una buena legua…al levante de esta torre vien cerca della esta la cala los Maymonetes, de aqui adelante no ay cala ninguna hasta la torre del Cambron, que tiene esta torre tres guardas ordeinarios;  poco más adelante esta la cala las viñas que sera un tiro de alcabuz de Salobreña».
 

Descripción del castillo de Salobreña.-

» Luego esta Salobreña, es Salobreña una fortaleza muy importante adonde tenia en el pueblo como quarenta vecinos debajo de una cerca y demas desta cerca esta el Castillo en muy buen sitio y muy fuerte, en este Castillo andan maestros reparando cosas que ay que aderezar de que tiene arta necesidad. Es de la fortalezas que el Marques ha mandado reparar, y asi por su orden se hace al presenta el dicho reparo. Tiene este Castillo siete piezas de Artilleria en que ay un Cañon y una media culebrina y los demas son sacris pequeños, y todos estan en el suelo sin que ninguno pueda servir por que tienen rotas las Cureñas y ruedas salbo el cañon que era en cabalgado, y siendo esta plaza de grande importancia asi por ser muy fuerte como por estar en gran comarca y sitio, no tiene guarda ninguna por que dice el alcayde que Don diego Ramirez cuya es la tenencia le escrivio pocos dias ha que despidiese hoy hombres que tenia alli, y aun el se fuese siguiese por que no queria pagar gente pues el Rey no se lo pagava, y que dejase uno solo portero y no con otra persona que sea obligado a hacer en el guardia y residir alli, Ay en Salobreña diez soldados alcabuzeros y Vallesteros de la compañia de Don Luis de Valdivia, y un escudero que sirve acaballo, y estos soldados hacen guarda en dos partes de cada noche, una puesta a laparte de lamar dentro del cercado de la villa y otra a la parte de la tierra. Pueden salir de Salobreña de los vecinos de la tierra como veinte y cinco hombre con armas a alguna necesidad que ocurra. Desde Almuñecar a Salobreña ay tres leguas todas de tierra aspera a donde no pueden servir caballos sino en un poco de llano que ay en el valle de Almuñecar, luego esta su plaia que va como media legua pequeña hasta el rio de Motril, y pasado del entre la mar y el Algoryda esta una estancia que llaman Trasael Ramal adonde ay dos hombres ordeinarios de guarda. Desde esta estacia hasta la torre el bajadero habra una legua pequeña y es todo plaia adonde ay junto a ella una gran cantidad de…que como dicho tengo llaman Algayda que estodo pantano. Desde esta torre al bajadero media legua pequeña la tierra adentro esta Motril.
A.H.M.E. Leg. 165. Año 1567.

 

REGISTRO DEL CONSEJO. Lib. 30 Año 1575.

Extracto de la cédula de 25 de mayo dirigida al Gobernador de Granada pidiendo informe sobre ciertas dehesas de los Reyes Católicos, dejaron consignadas las rentas para la reparación de los muros de salobreña.
«Por cedula dirigida al Corregidor de Granada de 25 de mayo de 1575 se le pidio informe sobre si se reparaban las murallas de Salobreña y si aplicaban a ello las rentas de ciertas dehesas que los Reyes Católicos dejaron a la villa con este objeto -Que deshesas eran estas y en donde estaban, que rentas producian y si se empleaban en ellas – si el corregidor las habia aplicado a los propios y con que licencia -con otras particularidades sobre esto».
 
Reclamacion de D. Pedro de Granada Venegas.
Don Hernando Urtado de Mendoza. Capitán General de la costa deste reino de Granada.
Por cuanto su magestad mando despachar una su célula real a mi dirigida cuyo tenor es.
El Rey. Don Hernando Hurtado de Mendoza, mi capitan general de la gente de guerra de la costa del (reino) de Granada, haviendose visto en el mi consejo de guerra lo que por mi mandato ynfor(masteis) sobre la pretension de Don Pedro de Granada Venegas mi alcalde del castillo de Salobreña ti(ene que) se le den las dos tercias (partes de su sueldo en bastimentos como sus anteçesores en aque(lla fortaleza) en que deçis que no se les acostumbro dar sino a sus tenientes cinquenta mil maravedis qu(e se) señalaban en bastimentos a cuenta del sueldo del propietario alcaide y que al dicho don Pedro se le podían dar catorze hanegas de trigo al mes que es una para cada peon de los ca(torze que) deve tener teniendolos y otras seis hanegas de trigo al mes al dicho don Pedro a s(u persona) y residiendo en dicha fortaleza y no de otra manera tengo  por bien y es (mando) que asi como os pareçe lo ordeneis residiendo el dicho don Pedro en la dicha fortale(ça) los dichos peones y no de otra manera para cuyo efecto tomaran la razon (los) mis veedores de la dicha gente de guerra y el mi contador de la sazon del su(yo. Dada) en Madrid a cinco de março de mil quinientos y noventa y cin(co años). Por mandato del rei nuestro señor, Andres de Prada. Tomose razon de esta çe(dula en) sus libros de los veedores de la gente de guerra de este reino de Granada Mig(uel) Montero. Tomose razon de esta çedula de su magestad en sus libros de la general del sueldo de la gente de la costa de este reino de Granada. Josephe Perez de la Parra.
Por tanto en vi(rtud de la ) cedula real por presente mando al tenedor del bastimento que al presen(te e en a(delante fuere de la gente de guerra del partido de Motril en cuyo distrito cae la (villa) de Salobreña que de al dicho don Pedro de Granada Venegas alcaide de ella las veint(e hanegas) de trigo que su magestad es servido se le den al mes a quenta de su sueldo que tienen en la dicha (villa) residiendo en ella y teniendo los catorze peones que es obligado y no de otra ( manera) tan solamente en virtud de su traslado de la presnte y por çertificacion del co(ntador) que es o fuere de la quadrilla de la dicha fortaleça el qual a de çer(ti)ficar su prensen(cia) y servicio de dicho alcaide y velas poneindolos por sus nombres en  (una) certificaçion y por cada peon que faltare del dicho numero le dexara de li(brar) una fanega de trigo, tomando carta de pago del dicho don Pedro que es la orde(n)se tiene, sin que por esto sea visto ynobar en nada de las que estan dadas par(a) (el) hacer de las vexas. el qual dicho trigo se a a de dar( para desde çcinco de m(ayo) de este año en adelante que su magestad fue servida mandarlo (en)cuyo efeto tomaran la razon Miguel Montero, veedor de guerra en los libros de su cargo y Josephe Perez de la Parra en los del suyo de la razon general del sueldo de la dicha gente y diego Montero contador de la dicha quadrilla de Salobreña. Dada en Velez a dos de abril de MDCV años.
Don Hernando Hurtado de Mendoza (Firmado y reubricado).  (Sella de placa).
Tomo de razon Miguel Montero. (Firmado y rubricado), Tomé la razon en los libros de ella. Josephe Perez de la Parra (Firmado y rubricado. Tome la razon, diego Montero (Firmado y rubricado).
Por cedula de su Magestad (Rubricado).
Para que el teniente de Motril de al alcalde de Salobreña cada mes desde cinco de março de este año veinte fanegas de trigo a quenta del sueldo de su tenencia por çertificacion del servicio de su persona y peones que deve de tener que dara el contador de la quenta de aquella fortaleza (Rubricado).
30    18 ARCH. Cab. 202. Leg 6276. p 5.
 

SERVICIO HISTÓRICO MILITAR DE ESPAÑA. Año 1722

Relación del puerto. Peñón. Contorno de la vailla de Salobreña.

SALOBREÑA.-

«En primer lugar la villa de Salobreña, puerto de mar en la costa del Reino de Granada, caveza de partido, llamada Salambina por los fenices Cartaxinienses que la fundaron, esta situada sobre la falda solana de un cerro eminente mui escarpado y señido de murallas antiguas ala morisca enella tres puertas de comunicacion conla defensa de un antiguo castillo ocupando su cumbre; hallase diez y siete leguas al levante de Malaga, doce de las de Veles, tres de la de Almuñecar por aquella mesma parte; y al poniente una legua y media de la ciudad de Motril, y Once al medio dia de la de Granada de cuyo Arzobispado es anexa y jurisdiccion, consta de una igledia Parroquial, con noventa y seis vecinos de todos estados; un Acalde maior, juez de letras (Providencia del Correo de Granada) un Alguacil maior y quatro Eexidores; el trato y comercio de los vecinos es de los Azucares, y mieles, frutos de su begas que selabra en un ingenio extramuros; de que la Real hacienda percibe por sus dños, cerca de noventa mil Reales; copropiedad de los campos es de diferentes forasteros, maiorasgos, capellanias, patronatos y algunos de los vecinos. Las aguas de que usan son de un pozo intramuros que es mui caudaloso, y de seis fuentes mui abunantes Cuyas aguas son mui buenas y saludables las que esta fuera y al levante de otra villa a poco trecho del Peñon que llaman de Salobreña situado al levante de un Puerto (del que se hara mencion aparte) de la villa por especial privilexio goza del indulto de Alcavala y el producto de las demás rentas Reales y provinciales, juntas con las del azucar importan de cerca de 100t Reales. Los lugares de su Jurisdiccion son Molvizar, con 120 vecinos situados a la falda de unos montes poblados de viñas distante de este una legua norte oeste; sigue una legua mas arriba en tierras quebradas y montuosas los dos lugares de los Guaxares de 10 vecinos y el de Lobres de 120, situado en medio de su llanura levantado de cañas dulces, adornado de varios arboles de limon y naranxas distante tres quartos de legua a la vista de la villa de Salobreña, segun como lo demuestra el mapa adxunto sobre dos leguas de largo este oeste lindando con el mar por una grande y hermosa bahia que llaman la Plaia de Motril, y medio de ancho. Rodeada de montes por la parte de tierra, las vegas y campos de Motril, Lobres, Pataura y Salobreña, plantados de cañas dulces que se labran en sus molinos o ingenios que se hallan repartidos en otras poblaciones de cuio producto percive S.M. por sus dexos, cerca de un millon de Reales.
Riegan otros campos el rio llamado Guadalfeo o de Motril como se ve en la … mapa el que se compone de diferentes manantiales que baxan de sierra nevada, el pral de ellos sale de una laguna que llaman del Paul distante ocho leguas al norte de la villa de Salobreña y tres de la ciudad de Granada donde es Jurisdiccion, la qual Rve el Rio Veleta, y otros, agregandoselos, a estos dos de Jate (de una de las vertientes del de Prdre de Torrente, de Nigüelas, de Tablate, de Cañar, de Pocaire, o de treveles, de los Verchules, de Restabal y el de las Albuñuelas; estos rios corren por las tierras del valle de Lecrin, taa de Orxiva y parte de las Alpuxarras, juntandose en el sitio llamado la Junta de los rios, entre otro valle y la taa de araona incorporandose tambien los de Velesillos de Venaudalla (termino de la Juridiccion de Motril) con el de los Guaxaras (termino de la de Salobreña) pasando presuprosas sus aguas entre dos altos y fragosos peñascos que llaman la boca del dragon distante legua y media del mar, entra despues en la expresada vega de Motril, y des emboca sobre la Plaia en el cano llamado quilates, formandose entre pajares por tiempos de las crecientes y avenidas unos  bancos de arena que los levantes arroxan en la plaia y Puerto de Salobreña que dista media legua hacia el poniente, cercano al otro. Uno parte de sus aguas para el riego de las vegas referidas y de camino para hacer moler distintos molinos de pan y de papel de estraza que sirve para empapelar los azucares; sus repetidas avenidas son tan perxudiciales como lo manifiestan los campos en el notable daño que padecen, llenandose cuando crece (que es a menudo) pedazos de las vegas de Motril y de Pataura; en la dextra parte de las de Lobres y Salobreña dexando los baldio inutiles de tal suerte que ningun particular de estos terminos se atreve a labrarlas por no exponerse a pleitos y quimeras con sus leximeos. dueños por lo que solo se cria en ellos ancares y carrizos que sirven para  quemar en los ornos de los ingenios, al parecer y segun los informes dicen los vecinos que S.M. (sobre las representar que le hicieron por parte de los interesados) haciendole presente la imposibilidad en quererle llamar de contribuir a las cargas y pensiones que devian con el motivo de verse sumergidas sus posesiones quando S. M. expedir una orden a la Sala de Granada en el año 1716 para que nombrase persona que entendiese de estos reparos sobre el daño y periudicio que causara este Rio y en su consequencia nombraron  los señores de la Junta Sexeto para que con todo acierto diera cumplimiento a su encargo lo que no tubo tan buen escripto como se prometia sino de exponer a que el Rio entrase con maior velosidad en los campos, por no haber tomado las precauciones, y disposiciones, necesarios,  y el parecer de los peritos, no baliendose tampoco para esto de los materiales oportunos y proporcionados a la importancia de una tan digna obra que debia de dar el ser a los interesados y aumento a la Real hacienda; esta obra se empezo por donde se havia de concluir y en el inter que se efectuase sobrevino unaltra abenida de las que suelen, que se llevo todo lo hecho a la mar. Dicese contribuieron los vecinos quarenta mil Reales para el buen fin de esta obra, causando el daño de seis mil marxales ademas de diez mil que tenian ya perdidos, que hacen juntos cerca de mil seiscientos fanegadas de tierra, y cada dia una entrando mas,  donde pierden los labradores sus posesiones, y S. M. sus derechos como los dueños de las mesmas tierras estan ausentes, por ser tambien propiedades estas de diferentes mayorasgos forasteros, que viven en Madrid, en Granada y en otras partes, no ven su daño, y por eso no lo remedian pudiendolo hacer con facilidad en el verano y otoño que entonces las crecientes y avenidas no son frecuentes, plantando sotos y alamedas en los parexes combenientes para que las tierras que carrean otras avenidas y broza se detuviesen y levantase orillas y cuvriesen al Rio por su alveo Antiguo como lo esta executando, (En sus campos que tenia sumerxidos) el dueño de un cortixo llamado Panatta, quien tiene ya ganados sobre el Rio mas de quatrecientos marxales, asi bolveria el Rio a su ser por donde hiva, y cada uno de sus posesiones, y de S. M.  se les pagaran sus dexos. Se puede presumir que la ausencia de los espresados dueños y un descuido manifiesto de Repararse a dado motivo a diferentes que coligados o solos ofrecen aplicar el Remedio a su Costa y ganar sobre el Rio las tierras perdidas como S. M.  se les conceda y se savria hacerles ciertos modos que piden: hay suxetos, en el lugar de Pataura que ofrece reparar los daños de los campos de su lugar a su costa.
Como S. M. cede el Señorio de el, y la propiedad de las tierras perdidas, sus dueños no quisieron entrar en sus gastos a prorrata de sus posesiones que tenian y asi mismo le conceda la facultad y privilexio que a otros han cocedido los señores Ricos para tomar de los bosques vecinos los arboles y demas maderamen que se necesitare para otros reparos, parece que de este modo estipulando lo que espresa en caso de llegar a efecto se evitarian pleitos y quimeras que de lo contrario seria imposible.
 

Castillo de Salobreña.-

» Es de forma regular y de fabrica mui antigua, como lo demuestra el plano adjunto, con la defensa de distintas obras anteriores, torres quadradas y lienzos de cortinas capace para poner artilleria principalmente la parte que mira hacia el mar, esta su situación a la cumbre del cerro referido entre grandes peñascos (acuia falda solana y atiro de piedra esta la villa) señoreando todas las partes circunvecinas quese hallan debaxo, y al alcance de su artilleria, el que comprende el Puerto y Peñon que distan quatrocientas tuesas. Su forma es un exagono y Regular de bastante capacidad haciendo como esta echo por una parte al mar con una bateria de seis cañones de bronce, la que no sirve por ser arruinada su artilleria enel suelo y faltarles sus cureñas, la defensa de dos (y por la de la villa con) falsas bragas delante sin terraplen de cinquenta tuesas de largo, terminado por ambos extremos por dos precipicios, la una de estas (que es la inmediata al lado de otro castillo) esta sin defensa, y es muy importante darsela para que puede descubrir todas las avenidas de aquella parte, que es por donde puede ser acometido y atacado, aun que con grandisima dificultad por la asperez de su terreno siendo todo el de peña viva, este castillo carece de quartel y otras oficinas que acostumbran hacer en semejantes fortalezas por cuio motivo (y el de ser vacino de la villa los soldados de su dotacion en numero de quarenta y seis al mando de un teniente de alcalde puesto por S. M.) duermen en sus casas y el castillo queda sin guardia de dia y de noche, por lo que es muy importante hacerles otros quarteles, casa para Comandante, Almacen de polvora y otras oficinas, en los parexes mas oportunos, y adequados, como señala el plano y perfil adxuntos. Necesita tambien de recomposicion de sus murallas, hacerlas aptas para poder servir y disparar la artilleria por ellas y para el avasto de las aguas, hallandose una sisterna en el es menester disponer el terreno de su plaza de armas y de otros paraxes para que desaguen en ellos las aguas del cielo y pueda llenarse, tiene asi mismo una torre circular llamada el omenaxe que sirve oy de almacen de polvora.Una mazmorra o calacvozo de tierra y un pozo sin agua como el todo se reconoce por oro plano y perfil».
 

Puerto de Salobreña.-

Siguese devaxo de su…(como queda espresado y demuestra el mapa adxunto) el Puerto de Salobreña grande abrigo de levante para navios y galeras. Componese de un peñon y una plaia muy limpia y arenosa cuio sunsidexo es de las mejores que hay en estos contornos y tan especial que los navios de alto bordo, puede arrimarse a diez brazas cerca de tierra. Su longitud es de quinientas tuesas dirixida este oeste parte de ella la cubre de levante el espdo. Peñon, y los embarcaderos suelen dar fondo devaxo de su abrigo, en tiempo antiguo tenia mas ambito y capacidad, hera abrigo del poniente y levante la causa de haverse minorado, a sido por las arenas del Rio ya Referido, por lo que se a hecho plaia no mas de lo que hera Puerto, el Peñon que se ve estaba hislado de forma que havia lugar para pasar una embarcacion de las maiores entre el y su plaia y oy se halla por un lado la mitad en tierra firme.
 

Peñon.-

Este es un cerro de peña viva quasi llana escarpado de quarenta a quarenta y cinco tuesas por sus mas anchos este oeste y ciento ochenta de largo en su maior estencion nortesur, haciendo punta abanzada al sur y elevado de sus aguas con tal proporcion que por maiores que sehan sus tormentas nunca llegan sus olas a lo alto de el. esta es una situacion como queda dicho y en paraxe mui bentaxosa (como se ve en dicho mapa) para favorecer las embarcaciones que navegan en aquella costa y se vieren apretados de los moros, y otros enemigos, y quisieren acoxerse en su Puerto, continuandola una torre o Reducto con una bateria de cinco cañones encima y que los quarteles devaxo de sus bovedas (como lo demuestra el proiecto adxunto) para su guardia y custodia y lo demas necesario al servicio de la defensa, como tambien alguna cavalleriza, para dos o quatro cavallos para hacer la ronda de la plaia con lo que parece sera mas que suficiente para el fin que se requiere, y no necesita de otra maior fortaleza porque el sitio no la admitiera tampoco (esta misma la propongo en distintos paraxes de la misma costa) si fuera de Real Servicio de S. M., se siguiese en otra torre para su guardia, lo que en los de la costa del pricipio de cataluña y en las del Reino de Valencia que semexantes reductos son guarnecidas de las tropas y Comandantes Veteranos de S. M. no,…..hay duda que el servicio se haria con mas prontitud y asierto, que hallarse totalemente estas constituidas y dedicadas al Real Servicio, lo que no subcede con la milicia del pais que por sus interes propios y fines particulares y para exsimirse de pagar los dexos. de S. M. Los mas acomodados de ellos solicitan la Plaza de soldado infante o bien la de a cavallo y con esto no tener quien los mande con todo aquel Rigor que merece la disciplina Militar que es una circunstancia mui importante que sin ella no se hace el Servicio libertandose como digo de todos los pesos y pensiones que a S. M. se le deven; gozan ademas de esto de los fueros y ecenciones Militares, no son suxetos a la Justicia Ordinaria ni son hixos…y de esto Resulta tambien que viven licenciandose, acuden a su trabajo y contrato, los unos de libradores, cosecheros, arrieros y otros pescadores (dexo aparte de lo que esto se puede perxudicar la Real hacienda)y quando hay rebato a la plaia pocos se encuentran por estar ausentes y los demas llegan tarde y el enemigo a executado su intento; esta noticia que se adquirido no tan sola de diferentes del Pais sino de otras partes de la misma costa, sobre el modo de servir de estas gentes y que despues he visto por esperiencias nuestra parecido digna de tener lugar en esta relacion para que llegado a noticia de S. M. mande lo que mas combenga en su Real servicio; para la guardia y custodia de la espresada torre, en todos tiempos, sehan tropas veteranas o del Pais, se necesitan solo de un Comandante, dos Sarxentos, veinte y cinco soldados infantes, comprendido cinco artilleros,  dos veteranos y dos soldados de a cavallo, y todo al mando del castellano del Castillo de Salobreña por ser devaxo de su artilleria; y parecerme se le deve este Comando y preheminencia como gran fortaleza, y a la otra ser una torre; El coste de la expresada torre como de los quarteles y demas reparos que se mencionan Senexa en una Relacion aparte,asi que el estado de la Artilleria que hay y deve haver para su maior defensa.
Salobreña, 20 de Febrero 1772
 
Plano del Castillo de la Villa de Salobreña situado sobre la cumbre de un serro a distancia de 400 tuesas del mar con el proiecto de los reparos que necesita para ponerlo en defensa.
Explicacion
A. Frente que mira a la villa.
B. Frente que mira al mar.
C.  Frente que mira al norte.
D.  Puerta de la Villa.
E.  Puertas del Castillo.
F. Cisterna.
G. Boveda que puede servir de Almacen.
H. Mazmorras.
I. Torre del Omenaje.
L. La coraza.
Proyectos
M. Torreon que se debe componer para que sirva de repuesto para polvorin.
N. Quarteles para soldados.
O. Aloxamiento para el comandante.
P. Plataformas que se deven componer para las baterias a la parte de la mar.
Q. Porcion de murallas que se deven executar para flanquear la falsabraga.
Mapa de un pedazo de la Costa del Reyno de Granada que comprehende la Bahia de la ciudad de Motril y Puerto de la Villa de Salobreña con una legua de terreno a la parte norte, donde se demarca la situacion de las referidas Ciudad y Villa, como tambien la de algunos lugares circunvecinos.
 
Relacion individual de cada plaza, castillo o puesto fortificado que se halla en el distrito de Granada.
«Es antiguo y muchas partes de el esta abandonado, situado sobre un alto peñon escarpado por la parte del mar y distante mas de 150 v/v de el defiende con quatro cañones mucha parte de su grande Plaia. Contiguo a sus espaldas esta el lugar. El mar se va retirando mucho a causa del Rio de Motril cercano una 182 varas
SERVICIO HISTÓRICO MILITAR DE ESPAÑA.   Documento con fecha 23 de Marzo de 1803.
Sig.4-4-5-5.
«Discurso sobre el estado de la defensa de las costas de Granada y varias ideas sobre su mejoría».
Nota introductoria.- En este discurso se hace referencia a la importancia que tenía » desde que se consiguió libertar este Reyno de la dominacion Sarracena» la defensa de la costa ya que los «moros arrojados de ella perdieron las esperanzas de poseerla, pero conservaron por mucho tiempo el designio de inquietarlas engreidos en sus continuas correrías con los frutos del pillaje y del cautiverio». Después menciona como la «total carencia carencia de recursos en que se hallaba la Monarquia al siguiente siglo de la conquista de Granada» permitía que la «codicia berberisca» quedase impune.
Defectos de la fortificación de la Costa.-
Se señala como se ocuparon las fortalezas mejor construídas de los árabes, » los acomodamos algun tanta a nuestro sistema de defensa» pero como las artes de la guerra iban cambiando «se dejaron arruinar algunas torres y castillos. Después de la noticia del estado de la defensa a principio del siglo XIX y se mencionan los castillos de S. Miguel de Almuñécar y el de Salobreña como «defectuosos» ya que por ser castillos que se hallan «establecidos a las alturas de 70 a 150 varas sobre el nivel del mar, no ofrecen en ella sus fuegos fijantes mas que una protección devil y escasa».
 
Ydea general sobre la defensa de la Costa y de la clase de insultos que experimenta.-
Trata de los fines que debe cumplir un sistema de fortificación de la costa y los medios que hay que poner para que esto se puede llevar a cabo.
 
ARCHIVO HISTÓRICO MILITAR DE ESPAÑA.
2 de Noviembre  de 1807. Sig. 4-5-2-7.
 
Estado general que manifiestan los puertos fortificados de la costa de Granada.-
Castillo de Salobreña.-
«Es de planta antigua y puede contenr 4 piezas de a 24 y una guarcición de 16 Ynfantes y 8 Artille…»
SERVICIO HISTÓRICO MILITAR DE ESPAÑA,
Documento fechado el 31 de enero de 1821. Sig, 4-5-2-10.
 
Descripción de las fortificaciones de la costa de Granada.-
Fuerte de Salobreña.-
«Salobreña es una antigua población situada en un cerro abamado acia el mar, que cierra la Vega de Motril por el Oeste. Estubo murada, de que solo restan vestigios y hacia su extremo Sur esta el Castillo en lo mas alto, casi casi arruinado, que segun las antiguas fortificaciones, era la ultima retirada. En uno de sus torreones tiene una bateria que por su mucha elevacion y distancia del mar es de muy poco efecto. Su objeto es defender la Costa que es baja de arenal y de poco fondo y batirla cruzando sus fuegos con los de Baradero; pero las nulidades de sus situaciones manifiestan que no cumplen devidamente con su instituto. Por estas razones la importancia de Motril y su vega se proyecto en mil ochocientos veinte y dos, una torre Reducto de las aprobadas por S. M. para esta costa a la orilla del mar cerca del Peñon de Salobreña, cuyo proyecto es tanto mas necesario, cuanto que desde el Baradero hasta la torre Reducto de la Galera, que son casi seis leguas no hay defensa alguna,
El Castillo de Salobreña estaba guarnecido por veinte Ynfantes, cinco caballos y cinco artilleros y un guarda almacen. La torre propuesta, no necesita esta guarnicion, pero en Salobreña debe haber un Destacamento de Infanteria y otro de Caballeria para patrullar desde el Rio Guadalfeo hasta la Galera».
«De la detallada descripcion que antecede resulta el estado de los fuertes, Baterias, Torres artilladas y Vigias, y que los abusos que se han introducido en la politica y conservacion (no contando entre ellos los trastornos de la guerra de la Independencia causados por manos aliadas y enemigos) han sido en general la falta de guarnicion y por abandono en que se han tenido desde aquella época a la presente sin atender a reparos leves en su origen y que omitidos en tiempo, causan la ruina total, ni a…arbitrarias licencias, con que no solo se han apoderado de los terrenos de sus inmediaciones, edificando a su antojo, contra lo dispuesto en las Reales Ordenes, sino tambien ocupando algunos fuertes, segun todo resulta de lo que queda relacionado en cada punto.
Por el Rey…formado para la defensa de esta costa en 1764, se puso esta en estado reparable: los castillos, baterias y torres reductos y artilladas que se añadieron a las antiguas defensas y lo bien entendido de su traza y construccion, apenas dejaron un punto accesible a los desembarcos; las dotaciones de artilleria y de tropa de esta arma, el Regimiento fijo de Caballeria de la costa, las compañia repartidas convenientemente y los terreros, matenian suficiente guarniciones en los puntos, patrullaban los intermedios, quedado reserbas en cada cabeza de Partido a disposicion del jefe de el,  capaces de socorrer el punto atacado: todo estaba previsto en ese Reglamento, dispuesto el orden de servicios y señales, cual conviene en una costa de las circunstancias de esta y no se puede menos de manifestar cuan sensible es que los trastornos que ha sufrido la España desde mil ochoc. ocho no subsista en un su vigor lo establecido en este Reglamento.
Mas hallandose toda ella en el estado que acabamos de manifestar, se puede decir en general que esta a disposicion del primero que quiera atacarla, sus fortificaciones acabandose de destruir y sin artilleria ni guarniciones competentes y con poquisima fuerza de caballeria (cuando grandes porciones de la misma costa deven ser patrulladas por esta arma) el contrabando sirviendo de exercicio a sus habitantes y el comercio sin proteccion, todo presenta un cuadro de desolacion que puesto a los ojos del Gobierno, no puede menos de llamar su superior atencion y disponer se remedien estos males cuando sea posible; creeriamos faltar a nuestro dever si estando encargado de la direccion subinspeciosa de sus fortificaciones, dejasemos de presentarlo en su verdadero punto de vista.
Considerando su estado actual, lo que en nuestras opiniones conviene, al mejor servicio del Rey S. M., es establecer las fortificaciones artilladas y guarnecerla con tropas de exercito, que deve ser relevada frecuentemente para que no se contagie del maligno espiritu de la costa, siendo que reina en los habitantes de la costa que tanto perjuicios ocasiona al Real Erario y a las costumbres. El servicio de que acabamos de hablar deveria hacerse con Batallones, Escuadrones y Compañias, nunca con Destacamentos sueltos, a fin de que los jefes recorran continuamente el distrito de su demarcacion y la tropa conserve la misma organizacion que en la guarnicion de una plaza.
Las guarniciones propuestas que a primera vista parecen numerosas, no lo son en efecto si se considera: primero que esta costa tiene al frente una nacion semibarbara, enemiga de Religion de la nuestra y que no guardan pactos; segundo, su proximidad a la plaza de Gibraltar. Deposito general y punto de partida de los contrabandos, abrigo de insurgentes y espatriados que como hemos visto, han hecho, aunque sin fruto, repetidas tentatibas; y tercero, ocupandose de habito una gran parte de los habitantes de nuestra costa en el contrabando, se vienen por sus desertores muchas veces partidas de doscientos o trescientos hombres con armas y caballos, y siendo ansi las guarniciones, tienen que ser, si no complices, espectadores de estos desordenes.
A los torreros se les deve obligar a que cumplan exactamente cuanto se les manda por el Reglamento de mil setecientos sesenta y cuatro, vejo de serenidad de las leyes militares, por sus descuidos pueden ser de fatales consecuencias.
En todas las torres artilladas, deve haver cuanto menos un artillero de dotacion para dirigir las punterias e instruir a los torreros en el ejercicio del cañon.
El sistema de señales con alumbradas de dia y achos encendidos de noche, deve sustituirse como medio de telegrafos sencillos; lo que tambien devian establecerse en pro de fuerza desde las poblaciones principales de la costa a esta Capital.  Las comunicaciones de los puntos entre sí y los caminos que de la Capital conducen a los mas importantes de la costa deven estar expeditos y transitables, asi para el comercio como para las operaciones militares.  El mas interesante de ambos conceptos es el de Granada y Motril y a su continuacion al puerto de Calahonda, pero los de Almeria y Malaga son tambien utiles.
En tiempos de guerra si los caminos carreteros estuviesen practicables, devian auxiliar a la defensa de esta costa artilleria volante acantonadas en Almeria y Malaga. Cuanto llevamos propuesto para la defensa de la costa, sin embargo de la importancia que de por si tiene, lo creemos secundario al establecimiento de un apostadero en Malaga y otro en Almeria desde cuyos puntos deverian partir los guardacostas, manteniendo cruceros sobre toda ella, pues estamos convencidos de que las costas se defienden principalmente desde el mar. Esto en cuanto a las defensas.
En lo que respecta a obras, hasta el establecimiento de nuevo Plan de Real Hacienda militar que rige solo se han compuesto desde el año 1827 el Castillo de S. Pedro, la muralla del E y varias de las del Sur de Almeria y algunas torres en diferentes Partidos, pero no habiendo dotacion, nada se podia hacer.
Ahora se aria sacar en los Presupuestos cantidades para obras desde Ser del año en que principiaron a librarse cantidades, se esta reedificando…»
 

«Relacion de las plazas, castillos, plazas fuertes, torres artilladas y de vigia que existen en el distrito de Granada».-

Documento con fecha 10 de diciembre de 1849. Dig.4-5-2-14.
Castillo de Salobreña.-
Estado: muy deteriorado. Observaciones: » Estos edificios se encuentran en igual mal estado que los anteriores: consisten en habitaciones para Infanteria, Caballeria, Artilleria, guardas, almacen y repuesto pero mientras no se habilite nada puede decirse de su capacidad ni servicio».
Mas adelante: Estado: inútil.
Observaciones: «Esta dado de baja por su estado ruinoso y en su lugar hay proyectado un reducto sobre el Peñon denominado de Salobreña. Se ha propuesto el construirlo en otro punto y para lo cual se pidieron en 1845, 174700…»
 

SERVICIO HISTÓRICO MILITAR DE ESPAÑA.

«Crónica de la provincia de Granada». Año 1869.
Salobreña.- Villa colocada sobre una escarpada roca no lejos del Mediterráneo y próxima al río Guadalfeo con clima benigno y apacible. Aún conserva algunos restos de su antiquísima muralla, y la citó Ptolomeo con el nombre de Salambina o Selambina; Xerif -al-Edrix, con el de Salobania y en las actas del concilio iliberitano, con el de Segolvina. Durante la dominación sarracena fue fortaleza de grande importancia, habiendo servido de prisión por los años 1408 a Yusuf antes de que ciñera sus sienes la corona del reino de Granada.
Fue conquistada por los Reyes Católicos en 1489, quienes la repararon de los muchos desperfectos que en ella habían ocasionado las guerras; y setenta años más tarde se defendió heróicamente de lo impetuoso de lo que fue objeto por parte de los rebelados moriscos de las Alpujarras. El número de vecinos que pueblan su término asciende a 399 (1787 habitantes), con inclusión de sus arrabales y cortijos.
Juan de Dios RADA Y DELGADO.
«Descipción del reino de Granada». Año 1872.
HISN XALUBANIA O XALUBINIA, en lo antiguo Salambina, hoy Salobreña era un publo y plaza fuerte en la misma costa y al E de Almuñécar. Tenía un castillo inmediato al mar, en donde los sultanes de Granada habían edificado un alcázar de buena fábrica, con jardines y otras comodidades. De esta población fue natural Mohamed abu Ali el Xalubini, llamado por Abulfeda el imán o príncipe de los gramáticos occidentales. Ibn Aljatib la llama hermana menor de Almuñécar, solaz y entretenimiento del viajero, que admiraba la fortaleza de su castillo, atalaya eminente, extremada en mantenimientos, esfuerzo del varón constante y recreo del que la visitaba. Atravesaban sus tierras  canales de impetuosas corrientes y regaban sus contornos arroyos, ya solitarios, ya aparecidos. En toda estación sus campos se veían amenos y fértiles sobremanera. Los pescados de sus costas eran más numerosos que las arenas y madrugaban turbas de gentes para llevarlos a los pueblos vecinos. Frecuentábala mucha gente rica y principal con lujosos trajes; y en fin, pudieran bastar para inspirar afición a esta tierra su célebre campamento, sus mujeres bien dotadas, es decir, ricas, y su situación en una llanura deliciosa. Pero tenía el inconveniente de que su tierra era propiedad particular de los sultanes; sus moradores faltos de gente noble principal, así como débiles y temerosos; y aunque Salobreña era celebrada por la excelencia de sus edificios, era más bien una selva impenetrable, poco segura contra las violencias; y por último era escasa de hermosura en sus mancebos y doncellas.
Francisco Javier SIMONET

«Crónica del Halconero de Juan II»

Después que el Rey partió de la su Çibdad de Toledo, e llegó a su Çibdad Real, continuando su camino para Córdoba, a la guerra de los moros de Granada, sopo em cómo el rrey Esquierdo de Granada mandó matar al rrey Chiquillo, el qual estaba preso en vn castillo que llamaban Salobreña.
E aquel rrey Chiquillo era derechamente rrey de Granada, e viendo esto el rrey Esquierdo, por acabar su conpitetor e por asegurar su rreynado, madólo matar; por las quales divisiones que avía en el rreino de Granada, el Rey don Jhoan yva contra el rrey Esquiero, con gran poderío de gente, pensando poder conquistar mejor el dicho rreyno por causa de la dicha discordia.
P. CARRILLO DE HUETE
» Refundición de la crónica del Halconero».
Acabado este avto, el condestable, que avía venido con el Rey, se partió para Córdoua, a socorrer allí la gente en tanto que el Rey yva. El Rey, dos días después de que el condestable partió, acordó de partir él con la gente que en Toledo le quedaua, E partió dende, e llegó a Villa Real; e allí ouo nueva como el rrey Ysquierdo, que era rrey de Granada, que tenía preso a otro rrey, que llamauan el rrey Chequito, al qual tenía preso en el castillo de Salobreña, lo auia mandado matar. Este rrey Chequito, era verdadero rrey de Granada, e con rreçelo quel rrey Ysquierdo tenía que pues el Rey yua tan poderoso contra él que se  alçarían contra él algunos caualleros moros en favor deste rrey Chequito, e que le podrían quitar el rreyno, por esta cabsa lo mandó matar.
LOPE BARRIENTOS
«Castillos de España»; notas, juicios y datos referentes a 1000 castillos y fortalezas.
Salobreña.- (Granada) Bien se ganó la alcaldía de esta fortaleza el secretario de la reina F. Ramírez, pues después de servir a los Reyes Católicos durante toda la guerra de la Beltraneja asistió a la de Granada hasta su terminación y se portó heróicamente en la defensa de Salobreña cercada por el rey moro a quien hostilizaba desde un peñón cercano a la villa y el mar, hasta recibir ayuda de tropas reales; y murió mas tarde en combate de Sierra Bermeja. Fue este castillo de los más importantes de la costa granadina hacia poniente,  y de gran fortaleza por su obra grande y de cantería fuerte y de segura cimentación sobre peña tajada recayente al mar, dominando el puerto. En caso de ataque de la morisma era buen refugio de la población.
Carlos SARTHOU CARRERES

«DICCIONARIO GEOGRÁFICO».

Salobreña.-

«…Es puerto de mar aunque no habilitado, y se halla a 1/2 legua del Mediterráneo al O. del Río Guadalfeo,  que divide la vega de la de Motril, sobre una roca bastante alta y escarpada y un plano algo inclinado hacia el E. Alrededor de esta roca quedan aún restos de antiquísima muralla; el clima es benigno y apacible, mientras no corre el viento O., que con el E, son los que más reinan; padeciéndose más comunmente calenturas. Comprende sobre cuatrocientas casas…y por último, en la parte O  de la referida roca, un castillo formando cuna, de una extensión y solidez que admiran, a pesar de su estado ruinoso, con dos plazas de armas, un espacioso aljibe y todo lo que puede necesitar una plaza militar, hallándose la población a cubierto de sus tiros…                                                                                                                                                Es población de grande antigüedad. Ptolomeo hizo mención de ella bajo el nombre de Salambina o Selambina. En la geografía de Xerif el edrix se lee Salobania. En las actas del concilio Eliberitano, al que asistió su párroca Silvano, se ha escrito Segalvina. En la historia de la dominación de los árabes, aparece Xalubania. Era fortaleza de importancia bajo el poder de los sarracenos. En 1406 estaba preso en ella Juseph o Jusuf hermano del rey de Granada, por cuya muerte fue puesto en libertad y elevado al solio. Los Reyes Católicos la conquistaron en 1489. El rey de Granada la sitió en 1490: la defendió Francisco Ramírez con grande esfuerzo y el rey D. Fernando le obligó a levantar el sitio. Menoscabada por las guerras fue restaurada por dichos reyes sus conquistadores. Fue notable la defensa que hizo siendo embestida por los moriscos sublevados a quienes obligó a retirarse. Hace por armas el castillo sobre su peña, y por orla el nombre de Salobreña.
PASCUAL MADOZ

RESEÑA HISTÓRICA ENCICLOPÉDICA.

«…conserva restos de un antiguo recinto y de un gran castillo que se levantaba en una empinada roca inmediata, al O. de la población. Esta fue en la Edad Media una fortaleza importante, en que estuvieron presos Yusuf en 1.408, después rey de Granada por muerte de su hermano. Los Reyes Católicos la conquistaron en 1489 y al año siguiente Francisco Ramírez la defendió contra los moros…Salobreña corresponde a la antigua Selambina.»

ENCICLOPEDIA ESPASA. Tom. 53, pág. 290-1.

«Castillos y fortalezas del antiguo reino de Granada».-

Salobreña.-

» Madoz dice que Salobreña se halla sobre una roca bastante alta y escarpada y en plano algún tanto inclinado hacia el S. Alrededor de esta roca quedan aún restos de la antiquísima muralla. A la parte O. de esta roca hay un castillo formando cuna de una solidez y espesor que admira a pesar de su estado ruinoso, con dos plazas de armas, un espacioso aljibe y todo lo que puede necesitar una plaza militar, hallándose la población a cubierto de sus tiros.
En esta fortaleza estuvo preso en 1408 el que a la muerte de su hermano fue rey de Granada, Iusuf. Fue conquistada por los Reyes Católicos en 1489.
Del informe de D. Ramiro Núñez de Guzmán resulta que Salobreña es una villa y fortaleza cercada y como las haciendas y caballerizas que allí había, la mayor parte se dio a personas particulares, por esta causa no hay quince vecinos. La fortaleza es casa principal. Ahora está toda caída por el suelo de manera que queriendo yo meter dentro tres escuderos de los que allí residen para guardarlo, porque no la guarda nadie, sino para cerrarla, no hallé en toda ella donde se pusiese un caballo. Esto acontece por no estar los alcaydes en ella y de la larga paga. Entrambas cosas convienen se remedien y que el alcayde propio resida en ella una parte del año porque estará mejor guardada, y si algo se cayese o fuese  necesario, tendría cuidado y de suplicarle a su Alteza y de importarle por ello.
Esto mismo debe su Magestad mandar que hagan los alcaydes todos que están en las fortalezas del reino de Granada.
El mismo D. Ramiro Núñez de Granada, al describir las fortalezas de Granada como resultado de la visita que giró a ellas por orden de su Magestad nos dice que la fortaleza de Salobreña es una de las más importantes fuerzas de su Magestad en la costa del reino en la parte de poniente. De su naturaleza es de los más fuertes sitios que puede haber, porque está fundada sobre una peña tajada muy alta que cae a la mar. Es de toda clase de obra; de cantería y tapiería. Los reparos de ella siempre han sido y son de cuenta de su Magestad y no hay renta diputada sin propios ni otras situaciones de donde se pueda sacar. Es la tierra pobre y miserable. De presente por orden de D. Fernando Hurtado de Mendoza se está reparando de lo que más necesidad tiene, y rematada la obra por maestro en 1725 ducados y se cree que serán menester otros quinientos ducados mas para aderezar una torre del agua y recalzar algunos otros pedazos de muralla y otros reparos fuera de los que están subastados. Es alcayde de esta fortaleza al presente el capitán Juan de Velasco por merced que su Magestad fue servido hacerle de esta tenencia que estaba vacante por muerte de D. Diego Ramírez de Haro que la poseyó mucho tiempo.
Antes de éste fue alcayde de esta fortaleza Francisco Ramírez de Madrid, Secretario de la reina con 250.000 mrs. de salario al año, nombrado en 20 de diciembre de 1490. Sirvió a los Reyes Católicos desde que sucedieron en el Reino, tanto en las guerras de Portugal como en la batalla de Zamora, hasta la terminación de la campaña. Asistió después a todos los reales y cercos que se tuvieron en las ciudades, villas, lugares y fortalezas del reino de Granada, hasta que todo fue tomado y conquistado, sirviendo el cargo de capitán de Artillería con riesgo y peligro de su persona, especialmente en la defensa de esta fortaleza cercada por el Rey moro que tomó la villa y estando combatiendo muchos días en la fortaleza personas, fue por mar y se colocó en un peñón en la villa, desde donde cada vez que los moros atacaban la fortaleza, él con su gente y la que tenía en los navíos, salía a combatirlos, haciéndole cesar, y defendiéndose así con gran gasto de su hacienda y pérdidas de ganados, hasta que el Rey católicos entró poderosamente por la vega de Granada y los moros huyeron el alzaron aquel cerco.
En la sublevación de los moros de la serranía de Ronda, fue con cierta gente con los caballeros y capitanes enviados contra ellos, donde murió en el combate de Sierra Bermeja.
Estaba casado con Doña Beatriz Galindo y fue su hijo en Comendador Fernán Ramírez de Madrid que en atención a los servicios de su padre le sucedió en la Tenencia de esta fortaleza por cédula de su Magestad. Fecha 8 de Abril  1501 asignándole un salario anual de 166.666 mrs.
Por muerte de éste, se hizo merced de la tenencia en 1519 a su hijo Don diego Ramírez de Madrid para él y para su hijo si falleciese o en su defecto para Nuño Ramírez su hermano.
En 1526 como decimos era Alcayde el capitán don Juan de Velasco. Dicen que tiene de salario por esta Tenencia 250.000 mrs., y que los mandaba pagar su Magestad el tiempo que don diego Ramírez fue alcayde de ella. La sirvió por su persona, y a su muerte los generales que han sido de la costa de Granada, ponían un teniente con ella con 50.000 mrs. de salario al año que se le pagaban de los consignado a la gente de guerra de la costa: y el último cobra los dichos 50.000 mrs. Es persona en quien concurren las cualidades que se requieren para servir dicho oficio y además hay en la fortaleza de ordinario 20 soldados a su sueldo de su Magestad.  Es de necesidad, siendo su Magestad servido que por la gran importancia de esta fortaleza debe conservarse y repararse de todo lo que al presente tiene necesidad y que siempre se tanga cuidado de ésto, porque esta fortaleza es el amparo de todos los lugares comarcanos hay peligro de enemigos y allí se van a recoger las mujeres y niños de los vecinos.
Don Pedro de Padilla que visitó esta fortaleza por orden expresa de su Magestad dice: La fortaleza de Salobreña a la costa del mar, es tennecia del Comendador Hernán Ramírez Galindo. Tiene la artillería quebrada toda y solo tiene dos Ribadoquines en juban y una mala lombardilla. Hace menester fundir esta artillería quebrada que tiene para hacer tiros gruesos, para defender la playa y el puerto que tiene, porque es donde la fustas y navíos de moros siempre toman aguaje y desde dicho puerto hacen daño y se llevan alcarjas de la tierra.
Hay en la dicha fortaleza otras armas; están muy desbaratadas y muy perdidas que no hay cosa que el presente pueda servir para defender la dicha fortaleza, porque está todo acolbado y sin gafas las ballestas y todas las armas y pertrechos echados en un rincón, al pudridero, porque no hay otro sitio hábil en toda la fortaleza, los aposentos de ella caidos y los adarves y torres a medio caer. Es necesario remediar ésto con brevedad, porque si se demora algunos días, las armas y pertrechos se acabarán de podrir y perder, y la fortaleza y adarves de ella, no se levantará después de mucho dinero. Costaría el reparo de esta fortaleza mil ducados o algo más. Está a muy mal recaudo porque en ella no hay para la guarda más que un Alcayde y un portero. La dicha fortaleza es grande y tiene mucho que guardar. Es necesario proveerla de más gente. No hay en esta fortaleza ningún bastimento ni tiene propios por juramento del Alcayde. Del alarde tomado por D. Ramiro Núñez de Guzmán a la gente de guerra de esta fortaleza resulta que en 29 de Noviembre de 1529 se encontraba en esta fortaleza el Jefe de la Capitanía, el Comendador Lope Sánchez de Valenzuela y los siguientes: Cristóbal de Hortigoso.  Toribio de la Cava.
Pedro de la Calancha, madósele compar guarniciones de brazo.
Alonso del Castillo,
Juan de Tineo.
Bartolomé Lozano.
Pedro Cabrera, sin guarnición ni brazos y dijo que no los puede traer. Que los compre so pena de meses de sueldo.
Diego de Barrionuevo, ausente.
Pedro Soriano, que compre guarniciones de brazos y babera.
Cristóbal flores.
Pedro de Mariana, ausente.
Antonio de Morales, despedido.
En contramos en el archivo de Simancas una pequeña memoria de la munición de Salobreña que dice así: Hay media culebrina quebrada.
Nueve ribadoquines, los tres quebrados y los seis maltratados y todos sin cureñas.
Un tiro de hierro.
Un morterete de metal.
Tiene 20 quintales de pólvora poco más o menos. Tiene veinticinco ballestas de acero sin aparejo ninguno. Mas de 250 ballestas de palo del tiempo viejo. 200 docenas de almacen viejo sin hierro. 30 celadas viejas. tiene 11 espingardas del tiempo viejo
(documento sin fecha ni firma)
En un documento de Simancas encontramos que el Requisador Carrillo cumplía bien su oficio de requisador y requería los guardas de Salobreña con puntualidad tanto de noche como de día y que recorría de Salobreña a la Herradura; en cambio el Visitador Fabián Espinosa, visitaba muy flojamente.
Encontramos también en la relación de pleito homenajes rendidos, un asiento que dice: » en Valladolid a 22 de Marzo de 1518 por ante mí el Secretario Francisco de los Cobos. El comendador Frenán Ramírez Galindo hizo pleito homenaje en forma por la tenencia de la fortaleza de Salobreña que le fue confirmada de sus Altezas en manos del Comendaor Aguilera Mariscal de León.

 

Mariano ALCOCER MARTÍNEZ

MUHAMMAD VIII Y IX y sus relaciones con Salobreña
«Rectificaciones a la Historia de los Nasries»
Ya avedes oído en cómo, después quel rey Yusuf murió, segund diximos antes desto, quedó ende su fijo pequeño por reu, que llamavan…e con él, por su ayo, el alcaide Alamin, alfuacil mayor del dicho rey de Granada. E acaeció que un hermano de este rey Yuçáf, padre Yuçaf, padre deste dicho rey de Granada, quel dicho rey lo tenía preso en un castillo que dizen Salobreña, e paresce ser que la cabeçera de Yllora e la cabeçera de Guadix avian grande embidia del alcaide Alamin, (que) por tener al rey estava por mayor del reino después del rey. E aún dezían que, segund su Ley, por tener rey niño que eran descomulgados, queste rey no avía sino fasta ocho años. Por ende ovieron su fabla en vno cómo sacarían al dicho ynfante que estava en Salobreña, que dezían Mohamad el Esquierdo. E acordaron de lo yr a ver a Salobreña, e desque entraron dentro mataron al alcaide que lo tenía preso; e sacáronlo los dichos alcaides e dixéronle que fuese rey, que no tenían rey. E el rey plogo dello; e salieron de allí con él, con fasta seiscientos de cavallo, e fueronse derecho en Granada.
E los de la ciudad cerraron las puertas, e fuéronse los mejores dellos a la mezquita, (a) ver su consejo sobrello con sus savios. E faltaron que por tener rey chico que estavan descomulgados. E  por ende acordaron de le abrir la puerta, e de lo recibir por rey. E abriéronle las puertas, e fueron al Alhambra, e fizieron llamar al alcaide Alamin. E él respondió de arriba e demandó seguro al dicho Mohamat el Ysquierdo que venía por rey; e él le aseguró que no lo matarían.
E por ende abrióle las puertas del Alhambra, e entró dentro, e luego tomó voz del rey. E prendió al dicho rey Pequeño, e al dicho alcaide Alamin. E su nuger deste rey Mohamad el Izquierdo, por guardar la palabra de su marido, del seguro que fizo al alcaide Amin, mandolo luego matar. E así quedó por rey de Granada el rey Mahomat el Esquierdo, e en su poder el rey Pequeño preso.

 

LUIS SECO DE LUCENA

«Historia de Granada»

Una casualidad hizo á Boabdil variar accidentalmente de proyecto, y atacar á Salobreña en vez de Almuñécar. Al llegar  con su ejército é Restábal tropezó con una partida de moros, encargada de la custodia de varios cautivos cristianos, los cuales sorprendidos junto a Salobreña informaron que la guarnición se hallaba en una situación apurada, sin víveres, sin agua y sin municiones. Con esta noticia corrió Boabdil hacia la villa, se apoderó prontamente de los arrabales por la perfidia de los mudéjares, que en ellos moraban, y estrecho en el castillo a los pocos cristianos que componían la guarnición. La noticia del peligro en que se hallaban estos valientes cundió por la frontera, é hizo volar á las armas á los campeones que la defendían. D. Francisco Enríquez, gobernador de Vélez, y D. Íñigo, hjo de Garcí Manrique, que lo era de Málaga, acudieron con todos los alcaides de sus jurisdicciones, y se situaron en Almuñécar; el conde de Tendilla, después de rechazar junto á Campotéjar la división enemiga destacada hacia Jaén, se corrió a la vega de Granada, y el mismo rey Fernando convocó en Córdoba á sus caballeros para hacer conocer a Boabdil la impotencia de sus esfuerzos.
El socorro urgía; la morisca poblaba todo el campo de Salobreña, dando asaltos a los sitiados y poniendo un valladar insuperable á los de fuera; un espía, despachado por los del castillo á D. Íñigo Manrique para describir sus apuros y la necesidad de un socorro perentorio fue sorprendido por una ronda y confesó atormentado la triste situación de sus compañeros: se confirnó ésta al ver que cada día arrojaban por los adarves caballos muertos de sed y de hambre. Los cristianos únicamente pudieron apoderarse de la isla cercana al castillo  y distraer con amagos y hostilidades cuando los enemigos se aprestaban para asaltar.
Mientras D. Enrique Enríquez y D. Íñigo permanecían en Almuñécar y en la isla repremidos por las fuerzas numéricas contrarias, alguno de los caballeros que habían acudido bajó la enseña del de Tendilla, supieron por un espía granadino la empresa de Boabdil contra Salobreña. Hernán Pérez del Pulgar, el más impetuoso de estos guerreros presentose al conde, obtuvo licencia para separarse, y seguido de  70 escuderos de confianza partió à Vélez, fletó un barco y dio vista al campamento agareno desembarcando en la isla. En vano rondaban estos hidalgos, acechando ocasión de combatir y de abrirse paso para el castillo.  Fuerzas superiores de los moros obstruían los caminos, y las avanzadas y las escuchas, diseminadas en todo el ámbito, hacían muy temeraria, si no imposible, la empresa de los 70 escuderos. Sin embargo, ejercitado Pulgar en hazañas no menos difíciles, y decidido á poner ésta por obra, reconoció el terreno, la posición de las estancias enemigas, y la localidad del castillo: con estos conocimientos apercibió en una madrugada á su gente y la hizo empuñar sus ballestas y espingardas. Rayaba á la sazón el alba, y los batallones de Boabdil sacudían ya el sueño, y se removían para mudar las guardias, y distribuirse el servicio de la mañana. Aprovechando Pulgar estos momentos se acercó con mucho silencio a la línea enemiga , a paso acelerado se precipitó con sus hidalgos y corriendo gravísimo riesgo se metió por un postigo, que los cercados franquearon oportunamente. Al cabo de algunas horas cerciorados del caso, los caudillos de Boabdil bramaban de despecho, y Bejir alférez del Pendón real de Granada, dominado por su ira, se aproximó al muro, desahogó su cólera con amenazas fieras, y reveló en furor que le aquejaba contra Pulgar. Este para calmar su acaloramiento y demostrarle que no era tan aflictiva como se suponía por falta de agua, la situación de sus soldados, le arrojó un cántaro y una copa de plata por el adarve, y le respondió que los soldados de Boabdil causaban más ruido que fuerza, y que las amenazas del señor alférez infundían ardimiento y no temor. Informado Boabdil de tal arrogancia, y los capitanes moros vivamente heridos en su orgullo, formaron sus batallas, y las condujeron al asalto, con prevención de que no tuviera piedad con viviente alguno del castillo, ni soltasen sus cimitarras mientras hubiese sangre que verter. Afortunadamente para los de la guarnición, sus compañeros parapetados en la isleta les protegían con vivos y certeros fuegos asestados contra los asaltantes. Con esta feliz combinación los cercados, que habían pasado ya algunos días sin comer, beber ni dormir hicieron una resistencia heróica, peleando a fuego y hierro en la brecha, en los adarves, en las puertas. A un batallón los moros rechazados o aniquilados, sucedían otros y otros, y a pesar del esfuerzo de los cristianos, Boabdil no perdía la esperanza de satisfacer sus agravios; pero la muerte que recibió en una escala el intrépido general Mohamad Lentin, alcaide que fue de Cambil, hizo desmayar a los más valientes. Las noticias de que los condes de Tendilla y Cifuentes y Rodrigo de Ulloa, contador mayor de Castilla, se aproximaban hacia Almuñécar con fuerzas considerables, y de que el rey Fernando tomaba posiciones con su ejército en el valle de Lecrín para cortar la retirada, hicieron a Boabdil levantar precipitadamente sus reales y replegarse á la montaña.
D. Íñigo Manrique saltó entonces a tierra con su gente, picó la retaguardia enemiga y mató y cautivó algunos moros. El rey Chico receloso eludió el encuentro con Fernando y contramarchando por las vertientes de la Sierra Nevada regresó a su palacio de la Alhambra.
LAFUENTE ALCÁNTARA, M.
«HISTORIA DE GRANADA»
Yusuf III y sus relaciones con Salobreña.-
Mientras el infante Jusef daba señales de dolor profundo por la pérdida de su buen padre, Mohamad agitaba a la gente turbulenta de la corte y se sentaba sin rival en el trono. Recelando que la presencia de su bondadoso hermano desarmase  a los revolucionarios, le sorprendió en su habitación privada, y aún cuando le vio afligido y ajeno a cortesanas intrigas, no vaciló en enviarle preso con gran escolta a la fortaleza de Salobreña. Este alçazar servía de antiguo para retiro de los reyes de Granada, para depósito de sus tesoros y para prisión de altos personajes: por esto allí fue enviado Jusef con su esposa y servidumbre. No fue tan duro Mohamed que condenase à su inofensivo hermano à una prisión estrecha y sombría. Le permitió pasear por todo aquel valle, el más hermoso y fértil de toda la costa. En el castillo, construido sobre una colina al borde mismo del mar, descollaba un palacio con ajimeces à todos vientos. Desde los salones del sur se descubría al Mediterráneo en toda su anchura la vela de los navíos deslizados sobre las olas; las brisas suaves transmitían à veces el canto de los pescadores y la voz de mando de los marinos, y à veces escuchábase entre el rugido de la tempestad la triste voz de los náufragos. Eran tan deleitoso estos pensiles, que los poetas árabes lo comparaban con el Edén. Mohamad quiso adormecer à su hermano en este paraíso y hacerle gustar todos los halagos de la vida, menos la libertad. El antojo del cautivo se satisfacía sin restricción; su mesa era un prolongado banquete; turba de juglares residían en aquellas inmediaciones para disipar su melancolía; resonaban músicas á todas horas, y coros de odaliscas giraban sus graciosas danzas a medida de su deseo. La docilidad de Jusef  mitigó las asperezas de su hermano insensible á la dulzura de los sentimientos domésticos y capaz de dar órdenes de muerte al más leve amago de resistencia. El heredero del trono, resignado a su condición adversa, desarmó al usurpador y consiguió hacer menos acerba la desgracia viviendo e aquella encantada mansión al lado de su esposa y de algunos esclavos fieles…
Los daños de estas correrías y el cansancio de los combatientes hicieron à los granadinos y castellanos otorgar à principios de abril tregua por ocho meses. Apenas comenzó Mohamed á participar de sus beneficios y cayó postrado con peligrosa dolencia: una turba de físicos rodeaba incesantemente su lecho, propinando en balde drogas y medicamentos para combatir los síntomas de su enfermedad cada día más pertinaz y maligna. Aunque los ministros y cortesanos rehusaban advertir al rey de su peligroso estado, tuvieron al fin que revelarle la proximidad de su muerte. Mohamed oyó pusilánime este tristísimo pronóstico, y cuando parecía más acongojado y falto de aliento vital, despertó de su letargo, reanimó su semblante cadavérico y con voz trémula llamó al arráez Ahmad Aben-Farag, y le comunicó la orden de partir à Salobreña para asesinar el príncipe Jusef. Era tal el hábito de sumisión al rey y tan rígido aquel linaje de absolutismo, que la dilación en cumplir su mandato, por bárbaro que fuese y dictado al borde del sepulcro, constituía un delito odioso.
Ahmad montó á caballo, apeose en el recinto de aquella fortaleza, y halló al alcaide sentado bajo el templete de un jardín jugando al ajedrez mano á mano con el infante proscripto. Ambos se levantaron ofreciendo sus almohadones de seda y oro al emisario granadino, el cual rehusó con ademán sombrío y dio a leer la sentencia de muerte al alcaide desprevenido. Este se sorprendió y no disimuló su repugnancia en descender al vil oficio de verdugo, y mayormente para sacrificar a un príncipe inofensivo, digno heredero del trono y que se había grajeado el cariño y el respeto por su bondad inefable.                                                                      Mientras el arráez instaba con impaciencia para le ejecución del bárbaro decreto, el alcaide vacilaba, estimulado por el temor y reprimido por sus nobles afecciones. Jusef advirtió la acalorada conversación, presumió que versaba sobre el decreto de su  muerte transmitido por su insensible hermano y se dirigió a ambos preguntando:» De qué tratáis?¿Es caso de asesinarme? ¿Pide el rey mi cabeza? El alcaide puso entonces en sus manos el fatal escrito; y ya sea por el exquisito temple con que el infortunio suele preparar los caracteres dulces y sensibles ò ya por el hábito del sufrimiento que embota y extingue a veces la sensibilidad, Jusef leyó su sentencia de muerte con entero ánimo y sin visible conmoción. Imploró entonces como único favor algunos instante para dar el último adiós a su tierra y salícita esposa, ángel consolador en su largo cautiverio y repartir sus alhajas, escasos restos de su grandeza,  entre las esclavas y criados leales. El inexorable Ahmad Aben-Farag recordando las prevenciones rigurosas para hundir cuanto antes el puñal en el pecho del prisionero, no accedió a que se verificase la entrevista patética. Jusef doblegó entonces la inflexibilidad del arráez con la dulzura, con la calma y con agudeza. «Permítame, le dijo, avanzar las últimas piezas de este ajedrez; que aunque gane, he de acabar perdiendo». Condescendió el emisario: sentáronse el príncipe y el alcaide, y este turbado proseguía el juego equivocando la marcha de los castillos y peones, y dejando indefenso a su rey. Su magnánimo compañero le avisaba las inadvertencias, y al dar la voz de jaque, hacía metafóricas alusiones sobre el peligro à que se expone un monarca defendido por mala caballería. Jusef asestaba ya sus alfires y su reina para matar al rey enemigo y se disponía a rendir el postrer suspiro con la jugada final, cuando vio entrar en e jardín a dos cortesanos que habían corrido en veloces caballos desde Granada. Postrados à los pies del príncipe, dijeron: «Mahamad acaba de expirar entre las maldiciones y el rumor del pueblo amotinado, que os proclama rey». Jusef, careciendo de agentes en la corte, resignado ya a morir, olvidado por sus amigos, dudaba de un suceso que le hacía aceptar un trono por una tumba, No tardó en disipar su incertidumbre con la llegada de otros y otros caballeros, quienes no solo conformaron la noticia de los primeros, sino que le saludaron como aclamado rey.

 

M. LAFUENTE ALCÁNTARA

(Relatos tomados de Al-Kattib, Casiri, conde y Pedraza)

» Cuentos de la Alhambra: Leyenda de las tres hermosas princesas».
Reinaba en otro tiempo un rey moro en Granada, llamado Mohamed, a quien sus súbditos añadieron el apelativo de El Hayziri, o el Zurdo. Dicen unos que llamábase así por ser, en realidad, más hábil con su mano siniestra;…Cabalgaba el tal Mohamed un cierto día con un séquito de cortesanos, al pie de Sierra Elvira, cuando se tropezó con una cuadrilla de jinetes que llegaban de una correría por tierras de cristianos. Conducía una larga recua de mulas cargadas con el botín y muchos cautivos de ambos sexos entre los que llamó la atención de monarca una hermosa joven, ricamente ataviada, que venía llorando sobre un pequeño palafrén sin hacer caso de las freses de consuelo de una dueña que cabalgaba junto a ella.
Sorprendióle al rey la belleza y, después de preguntar al capitán de la tropa, supo que era la hija del alcaide de una fortaleza fronteriza, atacada por sorpresa y saqueada en el curso de una incursión. Reclamóle Mohamed como su regia parte del botín e hizo que la condujesen a su harén de la Alhambra. Allí todo estaba dispuesto para mitigar su melancolía, y el monarca, cada vez más enamorado, trató de hacerla su reina…
Con el correr del tiempo, el rey moro fue padre orgulloso y feliz de tres hermosas hijas, nacidas todas de un solo alumbramiento:…
Como es costumbre entre los monarcas musulmanes convocó a sus astrólogos en tan feliz acontecimiento. Hicieron el horóscopo de las tres princesas y movieron la cabeza.
-Las hijas, ¡oh rey! -le dijeron- son siempre precaria propiedad, más éstas necesitarán más aún tu vigilancia cuando lleguen a la edad de casarse. Entonces ponlas bajo tu cuidado y no las confíes a ninguna otra custodia…
Muchos años había de transcurrir para que las princesas llegasen a aquella época de peligro, que es la edad del matrimonio. » conviene, sin embargo, prevenirse a tiempo»-se dijo al astuto monarca.- Decidióse, pues, a que se criaran en el castillo real de Salobreña. Era este un suntuoso palacio, incrustado, por decirlo así, en una potente fortaleza mora situada sobre la cumbre de una colina que dominaba el Mediterráneo. Era un regio retiro en donde los monarcas musulmanes encerraban a aquellos parientes que pudieran poner en peligro su seguridad, permitiéndoles toda clase de lujos y diversiones, en medio de los cuales pasaba la vida en una voluptuosa indolencia. Aquí permanecían las princesas, separadas del mundo, pero rodeadas de goces y servidas por esclavas que se anticipaban a sus deseos. Tenían deliciosos jardines para su recreo, repletos de las más raras frutas y flores, con aromadas arboledas y perfumados baños. Tres lados del castillo miraban a un fértil valle, esmaltados por cautivos de todas clases y cerrados por las altas montañas de la Alpujarra; por el lado restante se dominaba el amplio y soleado mar.
En esta deliciosa morada, con un clima propicio y bajo un cielo sin nubes, crecieron las tres princesas maravillosamente hermosas; más, aunque todas recibían la misma educación, pronto dieron muestras de la diversidad de sus caracteres. Llamábanse Zaida, Zoraida y Zorahaida, y tal era el orden de su mayoría, pues hubo precisamente tres minutos de diferencia entre sus nacimientos.
…Como ya se ha dicho, el castillo de Salobreña está construido sobre una colina a orillas del mar. Una de las murallas exteriores bajaba dibujando el perfil de la montaña hasta llegar a una roca salediza que dominada el mar, con una estrecha y arenosa playa, bañada por las rozadas olas…

 

WASHINGTON IRVING

Excursión a Granada, Órgiva, Lanjarón, Almuñécar, Salobreña, Guadix y La Calahorra.
A la orilla del Mediterráneo de la costa granadina, sobre escarpado peñasco, se destaca el castillo de Salobreña. Desde él se divisa un extenso panorama de mar, de fecunda vega, y de abruptas montañas. La vega está regada por las aguas de gran número de arroyos y por las del río Guadalfeo, que viniendo de norte a sur, desemboca en el Mediterráneo al este de la villa, a la que defiende la recia mole del castillo roquero que tanta importancia tuvo en el reino moro de Granada, edificado por los árabes sobre las restos de una edificación de origen fenicio. Al fondo se descubre la Alpujarra, tras la que asoman las altas cumbre de Sierra Nevada.
Por la parte que recae al mar, la peña que sirve de asiento al castillo es inaccesible; hacia el lado de la población estaba defendido por dos altos muros con barbacanas; para llegar a él hay que subir por un angosto sendero; tenía dos plazas de armas y otras tantas aljibes, a los que proveía de agua un manantial existente en el interior del recinto. La torre del aljibe, la del Agua, la de la Coracha, la Nueva, la Vieja, y la del Homenaje, esta última sobre la misma puerta de entrada a la fortaleza, muestran en sus cuerpos las huellas del tiempo. Los reyes granadinos la utilizaron para guardar sus tesoros y para encerrar a sus enemigos.
En el año 1395 murió Yusef II, rey de Granada, envenenado arteramente por un emisario enviado por el rey de Fez, su encubierto enemigo. Su degundo hijo, Mohamed, se hizo proclamar rey y encerró en el castillo de Salobreña a su hermano primogénito Yusef, legítimo sucesor. En 1408, a punto de morir Mohamed VII y para que su hijo ocupara el trono y no su hermano Yusef, decidió asesinar a éste, para lo cual despachó a Salobreña a un hombre de su confianza con la orden de dar muerte el prisionero.                                                Una partida de ajedrez, que el desgraciado príncipe jugaba con el alcayde de la fortaleza cuando llegó el emisario, evitó que la sentencia se cumpliese, pues Yusef pidió que le permitieran acabar el juego. Mientras éste finalizaba, arribaron dos walíes con la noticia del fallecimiento de Mohamed y la que Yusuf había sido proclamado rey. Tras éstos fueron apareciendo más grupos de caballeros y escoltado por todos ellos, Yusef se encaminó a la capital, donde fue aclamado con el nombre de Yusef III. En la campaña final para la conquista del reino moro granadino, la fortaleza y la villa de Salobreña junto con otras de la comarca, fueron sometidas por los Reyes Católicos en el año 1489, entregándosela a Francisco Ramírez de Madrid, quien puso en ella un alcaide. Pero un año después, Boabdil, que al perder esta plaza se quedaba sin puerto de mar donde poder desembarcar auxilios de Marruecos, se dirigió contra ella cayendo en su poder la villa gracias a la traición de los moros que en ella habían quedado al rendirse, pero no así el castillo, al que puso cerco.
Aprestose a la defensa su guarnición, y llegada la noticia a Vélez-Málaga, salieron de esta población fuerzas para rescatarla, las que desembarcaron en un pequeño islote que hay no lejos del castillo, desde donde Hernán Pérez del Pulgar, que mandaba el grupo de soldados compuesto de 70 ballesteros, logró llegar a tierra firme y entrar en la fortaleza por un portillo. Desde las almenas descolgó un cántaro lleno de agua para convencer a los sitiadores que dentro del recinto no había escasez de ella. La defensa continuó hasta que llegaron más refuerzos en auxilio de los sitiados y Boabdil se vio obligado a levantar el cerco.
Sometido el reino de Granada el castillo de Salobreña mantuvo su importancia por su posición estratégica en la defensa de aquellas costas contra las incursiones de los piratas berberiscos y turcos.
 

ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE LOS AMIGOS DE LOS CASTILLOS. Sección de divulgación cultural.

Memoria de las actividades desarrolladas.
«…En lo que respecta a los castillos en la provincia hemos de reseñar que han continuado sin interrupción, al ritmo que nos imponen las realidades económicas, las obras iniciadas en el castillo de Salobreña. Se ha conseguido terminar el recalzo  y consolidación de la gran torre antigua, en donde lo conservado, se ha descombrado su mazmorra, y se ha abierto la puerta del recinto superior o plaza de armas. Se han iniciado los trabajos de reforzamiento y reconstrucción del muro del lado oriental, los que llegarán hasta el adarve y techos correspondientes a sus tres cámaras, limpieza desescombro de todo el recinto, incluso el de los aditamentos modernos que aún quedan en él. Estos progresos han sido posibles gracias a las ayudas económicas de la dirección General de Bellas Artes, a través de la comisaría de la Séptima Zona del Patrimonio Artístico, y a la consignación de la Excelentísima Diputación Provincial, que, al igual que en el año anterior, ha consignado y satisfecho 15.000 pesetas en su presupuesto. La dirección personal de las obras la llevaba el Excmo Sr. D. Francisco Prieto Moreno con la colaboración arqueológico-artística de D. Jesús Bermúdez Pareja.
ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE AMIGOS DE LOS CASTILLOS Granada, 1959.
DATOS CRONOLÓGICOS SOBRE EL CASTILLO DE SALOBREÑA
Los inicios del castillo árabe de Salobreña pueden datarse en el momento en que, invadida la Península por el elemento musulmán y analizando la situación estratégica de los diferentes puntos claves de la costa granadina, se dan cuenta del riesgo que les supone el descuido de unos enclaves con posiciones militares de primer orden en el control marítimo del Mediterráneo.
En tiempo del Abd-el-Rhaman II y sobre todo con Omar Ben Afsum, épocas de rebeliones, se acomete una gran empresa de construcciones  de castillos entre los que figuran, sin duda, los de Almuñécar y Salobreña, si tenemos en cuente que a la llegada del futuro Abd-el-Rhaman III, éste fue recibido en el castillo de Almuñécar (año 913), lo que ya supone su existencia.
Por ello se puede afirmar que las construcciones de estos castillos-fortalezas aparecen en el mundo hispano-musulmán a finales del siglo IX.
 

Hechos cronológicos más relevantes.

Año 756; Tiene lugar un enfrentamiento armado entre Abd-el-Rhaman I y Yusuf, que es derrotado. Salobreña aparece con motivo de este enfrentamiento.
Año 772: En estas fechas se destina una escuadra para proteger la costa desde Algeciras a Almería con el fin de evitar la ayuda norteafricana.
Año 918: Omar ben Afsum, tras la derrota de Elvira y las Alpujarras se dirige desde éstas a Salobreña conquistando la ciudad, con algunos castillos que encontró a su paso (Simonet: «Historia de los Mazárabes») regresando luego camino de Elvira y guarneciéndolos (castillos) con sus soldados como lo iba haciendo en todas las plazas y castillos de importancia.
Año 1126; (Según los Anales toledanos, T.I) Ibn Aljatib se expresa en los siguientes términos:  «Ben Radimiro (Don alfonso I el Batallador) marchó hacia la costa, atravesó la provincia de Moclín y de las Alpujarras, donde los habitantes no esperaban nada parecido. Un jeque de esta parte del país asegura que cuando el rey pasó por el valle de Salobreña, que está estrechamente encerrado entre rocas muy escarpadas, dijo en su lengua a uno de los principales caballeros;»¡Qué tumba si desde arriba alguno echara arena sobre nosotros!». «Después tomó a la derecha y llegó a Vélez…».                                                                                                            Año 1154: Xalaubinia, dice Abulcasim al-Mallahi (1154-1221) forma parte de uno de los distritos del reino de Granada. El Edrisi, en su Geografía Universal, enumera los distritos de Al-Andalus y hace referencia de la costa de Elvira donde se encuentra el castillo y Alquería de Salobreña. E. J. Drill, reinterpretando a Dozy, dice que Salobreña se encuentra entre Paterna (antigua población al oeste de Motril).
Yaqut (s. XII-XIII) cita en la cora de Elvira un castillo llamado Salobreña con características de sus tierras y paisajes.
Año 1166: En este año nace uno de los más preclaros hijos de Salobreña: Abu´Ali Umar ibn Muhamad al Salawbini, quien marchó a Sevilla y se hizo famoso como profesor de lengua árabe. Murió en Sevilla en 1247.
A partir de estas fechas comienzan a aparecer  citas directas sobre Salobreña.
Des esta forma antes que Ibn Alhamar funde el reino nazarí de Granada y que con su influencia comiencen a engrandecerse los castillos y fortalezas de Al-Ándalus, Salobreña tenía ya una organización administrativa, con lo que iba a ser su gran castillo en el aspecto político-militar.
Año 1279: en las disputas entre nazaríes y benimerines se narra, en la Crónica de Alfonso X, que Ibn Aljatib, ‘ Umar benimerí recibió como feudo de Muhamad II el castillo de Salobreña y cincuenta mil dinares.
Año 1283: ‘Umar detenta el poder en el castillo de Salobreña. Su hermano Talha, en el de Almuñécar. El nazarí Muhamad se siente receloso del poder de control que ambos tienen en la costa de Granada y consigue recuperar el castillo de Almuñécar. Intenta otro tanto con ‘Umar en Salobreña, pero éste pide ayuda a Ibn Yusuf quien no puede evitar el cerco de la ciudad y finalmente cae en manos del nazarí.
Año 1392: Al morir prematuramente Yusuf II, Muhammed VIII, mediante influencias, consigue eliminar al legítimo heredero Yusuf III y lo destierra al castillo de Salobreña (Al-Kattib).
Año 1408: Tras un curioso episodio en el que estuvo a punto de morir asesinado por orden de Muhammad VII, Yusuf III, tras la repentina muerte de aquel, regresa a Granada desde Salobreña ocupando el trono que por ley le correspondía.
Año 1410-28: Esta fase se identifica con el inicio de la decadencia nazarí.
Yusuf III tuvo prisionero en el castillo de Salobreña a su hermano Muhammed el Zurdo quien fue liberado por los abencerrajes (Seco de Lucena).
Año 1431: Muere asesinado en el castillo de Salobreña el Pequeño, tras la traición de los abencerrajes a la  descendencia del Zurdo.
Año 1464: (Cita de Hernando de Baeza): «Abu-I- Hassan prendió a su padre y lo envió caballero en una acémila con cincuenta de a caballo a la fortaleza de Salobreña, que es un castillo que está en la misma roca, y es lugar muy enfermo de siçciones mataderas, a donde los reyes moros solían poner a los personajes que no querían degollar, sino matarles en un breve tiempo. Y allí estuvo el rey muy poco tiempo porque luego falleció.
Año 1485: Tras las pérdidas de los reyes nazaríes frente al avance de las tropas cristianas Muley Hacen se ve desprestigiado y es destronado por su hermano Muhammad ben Sad al -Zagal, teniendo que desterrarse a Salobreña, donde, al poco tiempo, murió, tal como él había hecho con su padre.
Año 1488: Fecha de las últimas noticias de la Salobreña musulmana. Se produce un enfrentamiento entre Boabdil y El Zagal quien contaba con la ayuda del arráez de Salobreña quien no marcaba diferencias entre luchar contra moros como contra cristianos. El arráez de Salobreña luchará contra los moros del Valle de Lacrín.
Año 1490: Tiene lugar el cerco de Salobreña por Boabdil quien se ve obligado a retirarse ante la resistencia del castillo y los ataques que desde fuera le acosan, amén del avance de las tropas cristianas en la vega de Granada.
Según la tesis de J, L, Barea Ferrer  «el tema de la defensa de la costa es desde hace años foco de atención de una serie de investigadores que han sabido ver en los numerosos restos materiales que de ella aún quedan a lo largo de nuestros litorales todo un reflejo de vida y de historia. Estas moles de piedra que, en forma de castillos y fuertes, baluartes y torres, baterías, reductos y hornabeques, se suceden con escasas distancias entre sí, y con especial intensidad en las costas de Andalucía, desde Ayamonte, en la provincia de Huelva, hasta el puesto de guardia de Cala Reona, en la provincia de Almería, lugar donde acaba la jurisdicción del antiguo Reino de Granada, formaron parte de un cordón defensivo que se continuaba hasta el cabo de Creus a todo lo largo del Mediterráneo, y que correspondía a toda una concepción político-militar-arquitectónica.» (Cfer. A. Gámir y Sandoval; J.L. Barea Ferrer; Arch. de Simancas, Sevilla y Granada).
Con los Reyes Católicos se inicia un sistema preventivo contra cualquier peligro que pueda surgir por mar.
     Año 1.491: En Granada en 1.491 se da la primera provisión por los Reyes Católicos. Su objetivo era una preocupación ante las posibles arribadas de «fustas de moros» con el fin de saquear y proteger el último reducto árabe en España.
Año 1.452: Para la protección de Almería, Almuñécar, Salobreña y otras plazas costeras, se piden que se recluten y formen guardas especiales; que se recaude un impuesto llamado «farda».
La carta dice textualmente: » Conforme al asiento concertado con ellos…y como Almería, Salobreña y Almuñécar no estaban pobladas (de cristianos), hasta que se pueblen, que se nombren escuderos de los pagados por los Reyes para que hagan la visita». Esta organización debió estar terminada al año siguiente. Por su defecto el rey Fernando, según consta en el lagajo 52-2 del Archivo de la Alhambra de Granada, da una instrucción en la que dice: «…desde la punta últimamente citada (La Mona) corre la costa ondulante hasta el Peñón de Salobreña y la playa de Motril, en cuyo espacio intermedio se ve la fortaleza del nombre de aquel, la desembocadura del Guadalfeo». Mas adelante prosigue: » en el término de Salobreña aparece únicamente la estancia de de los Henares, con dos guardas, situada en la amplia costa baja que por poniente precede a la población. Es deber de los caballeros de ésta atajar hasta las pesquerías de Motril…dichos guardas que ganen el dicho preçio de veynte e çinco maravedis cada un día».
Datos sin fecha precisa pero pertenecientes al siglo XV y XVI
Personal del castillo de Salobreña:- Fue alcaide de esta fortaleza Francisco Ramírez de Madrid, secretario de la reina,con un sueldo de 250.000 mrs.; nombrado en 20 de dicienbre de 1.490. Sirvió a los Reyes Católicos desde que ocuparon en sucesión el reino. Intervino tanto en la guerra de Portugal como en la de Zamora, hasta el final de la campaña. Asistió después a todos los reales y cercos que se tuvieron en las ciudades, villas, lugares y fortalezas del reino de Granada, hasta que todo fue tomado y conquistado, tomando el cargo de capitán de artillería, con riesgo y peligro de su persona, especialmente en la defensa de esta fortaleza, cercada por el rey moro que tomó esta villa, desde donde, cada vez que los moros atacaban la fortaleza, él, con su gente, y con la que tenía en los navíos, salía a combatirlos, haciéndoles cesar y defendiéndose así con gran gasto de su hacienda y pérdida de ganados, hasta que el Rey Católico entró poderosamente por la vega de Granada y los moros huyeron y levantaron aquel cerco.
Intervino también en la Sierra de Ronda pereciendo combatiendo en Sierra Bermeja. Se le concedió la Tenencia del del castillo de Salobreña, herencia que pasó a sus descendientes.
Armameno del castillo y obras:
En 1.494 se libraron 225.000 mrs para reparar un adarve de la fortaleza que se cayó con motivo de un terremoto.
Año 1.501: Hay una Previsión sobre la protección del Reino de Granada.
Año 1.508: Se tiene una carta del Conde de Tendilla que, dirigida al capitán Juan Hurtado, dice: » haga pesquisas contra las guardas de Motril y Salobreña y contra una que prendió al alguacil Pedro de Plata porque la tomó jugando».
Año 1.509: El Marqués de Mondéjar envía una carta al alcaide de Salobreña comunicándole, de parte del rey, las precauciones que se deben tomar ante la amenaza de un ataque por parte de los corsarios a Salobreña. Se tienen documentos de respuestas y contrarrespuestas sobre este tema.
Año 1.511: Hay una real Provisión reglamentando de nuevo la guarda de la costa. Este documento viene firmado por el Rey Fernando y el Secretario López Conchillos, hecho en nombre de Doña Juana.
Año 1.513: Se pide que los barcos pedidos para protección de la costa en 1.509 tengan lugares seguros y puntos de atraque en Mingreles, Almuñécar y Salobreña.
Año 1.514: En este año se ordena el «Repartimiento del servicio para la paga de las guardas, atalayas, requeridores y otros oficiales de la costa que se llamaba farda de mar».
Año 1.526: En estas fechas el armamento del castillo de Salobreña era el siguientes:
Media culebrina quebrada.
Nueve Ribadoquines: tres quebrados, séis maltratados y todos sin cureñas.
Un tiro de hierro.
Un morterete de metal.
Veinte quintales de pólvora.
Veinticinco ballestas de acero sin aparejo.
Ciento cincuenta ballestas de palo, antiguas.
Treinta celadas viejas.
Once espingardas viejas.
Doscientas docenas de almacén viejo, sin hierros.
 
Estado del Castillo.-
Esta fortaleza era de las más importantes que había en la costa de Granada a la parte de poniente.
Por su naturaleza era de los más fuertes sitios que podía haber, por estar fundada sobre una peña tajada, muy alta, que caía al mar.
Tenía su estructura toda clase de obra de cantería y tapiería, grande y necesaria para defender la playa y el puerto, que era donde las fustas y navíos de moros hacían aguada, llevándose al mismo tiempo lo que podían.
En ella se recogían las mujeres y los niños cuando había peligro de ataques de enemigos y era amparo y refugio de los lugares comarcanos en estos casos.
A finales del siglo XVI se hacían en ella obras de restauración por  valor de 1725 ducados.
Año 1.526: Castillo de salobreña.-
En estas fechas figuran en una relación de castillos y fortalezas de la costa sur de España donde se citan: Estepona, Marbella, Fuenjirola, Mijas, Banalmádena, Málaga, Gigralfaro, Bizmiliana, Torre del Mar, Bentome, Nerja, Almuñécar, Salobreña, Castell de Ferro, Albuñol, Adra y Alamedino.
Año 1.547: Se da una Provisión Real en la que se pide una supervisión en el cumplimiento con la guarda de la costa; lo que da a entender su abandono por parte de los guardas. La principal motivación está en un supuesto entendimiento entre piratas berberiscos y mudéjares. A partir de la rebelión de los moriscos, Felipe II se decide a reorganizar, dando pragmáticas, la defensa de la costa.
Año 1.567: Situación del Castillo.-
Se hace una descripción de Salobreña destacando la importancia estratégica del mismo. La figura con un sistema de muros protectores y junto al castillo se describen las casas de los vecinos que alcanzan la cifra de 40.
Esta fortaleza se encontraba entre las que el Marqués de Mondéjar mandó reparar, motivo por el que se realizaban obras de restauración.
Material bélico: Tiene este castillo siete  piezas de artillería entre los que se encuentra un cañón y una media culebrina y los demás son «sacris» pequeños. Todo se encuentra en el suelo sin que se puedan utilizar ya que carecen de cureñas y ruedas salvo el cañón que estaba encabalgado.
Se quejan de que, dada la importancia estratégica del castillo, tanto por su situación geográfica como por el lugar donde se ha emplazado, no haya vigilancia ninguna. El alcaide había recibido la orden de despedir a los hombres que allí tenía, de Don diego Ramírez que detentaba la tenencia de la fortaleza, alegando a su vez que el rey no le pagaba a él la tenencia. De esta forma el castillo quedó sólo con su portero, sin residencia en él.
La guarnición estaba formada por diez soldados arcabuceros y ballesteros pertenecientes a la compañía de D. Luis de Baldivia, y un escudero que servía a caballo. Estos soldados prestaban sus servicios de guardia, unos dentro de las murallas de la ciudad, y otros en la parte de la playa, día y noche por sus respectivos turnos.
Año 1.575: Por cédula dirigida al corregidor de Granada de 25 de mayo de 1575 se le pidió informe sobre si se reparaban las murallas de Salobreña y si aplicaban a ello las rentas de ciertas dehesas que los Reyes Católicos dejaron a la villa con este objeto: qué dehesas eran éstas y donde se hallaban; qué rentas producían y si se empleaban en ellas y la aplicación que el corregidor le había dado.
Documento sin fecha perteneciente al siglo XVI.
Descripción del castillo y su personal:
Personal asignado: 47: diez de a caballo, séis escuderos; cuatro espingarderos, doce ballesteros y quince lanceros.
Armamento: 8 ribadoquines; 200 pelotas; 40 espingardas; diez barriles de pólvora; 500 ballestas de palo; 50 ballestas de acero; 30 aljabas; 500 terciados; 40 pares de coraza podridas; 10 docenas de almacén; 24 paveses y 8 adargas.
Además había picos, hazadones, palas de hierro y palancas y un quintal de plomo.
Había también 200 fanegas de trigo. Formaba parte de sus provisiones: cebada y carne y gran cantidad de vino avinagrado; 50 arrobas de azufre y 80 quintales de bizcocho.
Estado del castillo; Tenía en esos momentos cincuenta tapias de 7 pies de ancho y se estaban construyendo tres torreones circulares dando una lectura muy considerable. Los materiales eran de buena calidad.
Se dan cifras sobre lo que costaba cada tapia con su importe de 650 maravedís. Igualmente una de las torres que dan a tierra tenía gran necesidad de reparación. Se describen los dos aljibes, uno dentro, con escasez de agua, y otro fuera, más abastecido.
Siglo XVII: Cuando tiene lugar el llamado Impuesto de Millones, se descubre que la franja costera ha sufrido un notable descenso de población. Los motivos elementales era la expulsión de los moriscos y el temor de la población ante las reiteradas incursiones piratas en la costa. Por ello, los únicos reductos que registran cierto número de habitantes son los castillos y fortalezas, como de hecho ocurrió en Salobreña y Almuñécar.
Año 1772: Salobreña:
Puerto y ciudad;
En primer lugar, la villa de Salobreña, puerto de mar en la costa del reino de Granada, cabeza de partido, llamada Salambina, por los fenicios cartagineses que la fundaron, está situada sobre la falda solana de un cerro eminente muy escarpado y ceñido de murallas antiguas a la morisca. En ella tres puertas de comunicación con la defensa de un antiguo castillo ocupando su cumbre. Hállase a diecisiete leguas a levante de Málaga, a doce de Vélez y a tres de Almuñécar por aquella misma parte; y a poniente una legua y media de la ciudad de Motril; once al medio día de la de Granada, de cuyo Arzobispado es aneja y jurisdicción. Consta de una iglesia parroquial con noventa y séis vecinos de todos estados, un alcalde mayor, juez de letras (Providencia del Correo de Granada), un alguacil mayor y cuatro regidores. El trato y comercio de los vecinos es de los azúcares, mieles y frutos que se labran en un ingenio extramuros, del que la real hacienda percibe por sus dueños cerca de noventa mil reales. La copropiedad de los campos es de diferentes forasteros, mayorazgos, capellanías, patronatos y, alguno, de los vecinos. Las aguas de que usan son de un pozo intramuros que es muy caudaloso, y de séis fuentes muy abundantes, cuyas aguas son muy buenas y saludables, que están fuera y a levante de otra villa, a poco trecho del peñón que llaman de Salobreña, situado a levante de su puerto (del que se hará mención aparte). La villa, por especial privilegio, goza del indulto de alcabala, y el producto de las demás rentas reales y provinciales,junto con las del azúcar, importan cerca de 100t reales. Los lugares de su jurisdicción son Molvízar, con 120 vecinos, situada a la falda de unos montes poblados de viñas, distante de éste una legua al noroeste. Sigue una legua más arriba, en tierras quebradas y montuosas, los dos lugares de los Guájares, de 100 vecinos, y el de Lobres, de 120, situada en medio de su llanura, levantada de cañas dulces, adornada de varios árboles de limón y naranjas, distante tres cuartos de legua a la vista de la villa de Salobreña, según como lo demuestra el mapa adjunto, sobre dos leguas de largo este oeste, lindando con el mar por una grande y hermosa bahía que llaman la playa de Motril, y media (legua) de ancho. Rodeada de montes por la parte de tierra, las vegas y campos de Motril, Lobres, Pataura y Salobreña, plantados de cañas dulces que se labran en sus molinos o ingenios, que se hallan repartidos en otras poblaciones, de cuyo producto percibe S.M., por sus derechos, cerca de un millón de reales.
Riegan otros campos el río llamado Guadalfeo o de Motril, como se ve en…mapa, que se compone de diferentes manantiales que bajan de sierra Nevada. el principal de ellos sale de una laguna que llaman del Paul distante ocho leguas al norte de la villa de Salobreña y tres de la ciudad de Granada, de donde es jurisdicción, la cual recoge el río Veleta y otros, agregándosele a éstos los de Jate (de una de las vertientes del Torrente), de Nigüelas, de Tablete, de Cáñar, de Pocaire o de Trevélez, de los Bérchules, de Restábal y el de las Albuñuelas. Estos ríos corren por las tierras del Valle de Lecrín, taa de Órgiva y parte de las Alpujarras, juntándose en el sitio llamado Junta de los Ríos, entre otro valle y la taa de arjona, incorporándose también los de Vélez Benaudalla(término de la jurisdicción de Motril) con el de los Guájares (término de Salobreña) pasando presurosas sus aguas entre los altos y fragosos peñascos que llaman Boca del Dragón, distante legua y media del mar. Entra después en la expresada vega de Motril y desemboca sobre la playa en el cano llamado Quilates, formándose entre pajares, en tiempo de las crecidas y avenidas, unos bancos de arena que los levantes arrojan en la playa y puerto de Salobreña, que dista media legua hacia el poniente. Una parte de sus aguas, para el riego de las vegas referidas y, de camino, para hacer moler distintos molinos de pan y de papel de estraza, que sirve para empapelar los azúcares. Sus repetidas avenidas son tan perjudiciales como lo manifiestan los campos en el notable daño que padecen, llenándose cuando crece (que es a menudo) pedazos de las vegas de Motril y de Pataura. en la parte derecha de Lobres y Salobreña, dejando los baldíos inútiles de tal suerte que ningún particular de estos términos se atreve a labrarlas por no exponerse a pleitos y quimeras con legítimos dueños; por lo que sólo se cría en ellos ancares y carrizos que sirven para quemar en los hornos de los ingenios. Al parecer y según informes, dicen los vecinos que S. M. (sobre las presentaciones que le hicieron los interesados), haciéndole presente la imposibilidad en quererla llamar a contribuir en las cargas y pensiones que debían, con el motivo de verse sumergidas sus posesiones, mandó S.M. expedir una orden a la Sala de Granada el año 1716, para nombrase persona que entendiese en estos reparos, sobre el daño y perjuicio que causara el río. en consecuencia nombraron los Señores de la Junta sujeto para que con todo acierto diese cumplimiento a su encargo, lo que no tuvo tan buen acierto como se prometía, sino exponer que el río entraba con mayor velocidad en los campos por no haber tomado las precauciones y disposiciones necesarios y el parecer de los peritos; no valiéndose tampoco para ésto de los materiales oportunos y proporcionados a la importancia de una tan digna obra que debía de dar el ser a los interesados y el aumento a la real hacienda. Esta obra se empezó por donde se debía de concluir, y en el interim que se efectuase sobrevino otra avenida de las que suelen, que se llevó todo lo hecho a la mar. Se dice que los vecinos contribuyeron con cuarenta mil reales para el bien fin de esta obra, causando daños a seis mil marjales, además de diez mil que tenían ya perdidos, que hacen juntos cerca de mil seiscientas fanegadas de tierra, y cada día en aumento, donde pierden los labradores sus posesiones y S.M. sus derechos, y como los dueños  de la las propias tierras están ausentes, por ser también estas propiedades de diferentes mayorazgos forasteros, que viven en Madrid, en Granada y en otras partes, no ven su daño y por eso no lo remedian, pudiéndolo hacer con facilidad en el verano y otoño, que, entonces, las crecidas y avenidas no son frecuentes, plantando sotos y alamedas en los parajes convenientes para que las tierras que acarrean otras avenidas y brozas se detuviesen, y levantasen orillas y cubriese al río por su alveo antiguo, como lo está ejecutando (en sus campos que tenía sumergidos) el dueño de un cortijo, llamado Panatta, quien tiene ya ganado sobre el río más de cuatrocientos marjales. Así volvería el río a ser por donde iba, y cada una de sus posesiones, y a S.M. se le pagarían sus derechos.
Se puede presumir que la ausencia de los expresados dueños y un descuido manifiesto de repararse ha dado motivo a que diferentes personas solos o coaligados, ofrezcan aplicar el remedio a su costa y ganar al río las tierras perdidas, como S.M. se las conceda, y se sabría hacerles ciertos modos que piden: Hay sujetos en el lugar de Pataura que ofrecen reparar los daños de los campos de su lugar a su costa.
Como S.M. conceda su señorío y la propiedad de las tierras perdidas y sus dueños no quisiesen entrar en los gastos a prorrata, de las posesiones que tenían, y así mismo les conceda la facultad y privilegio que a otros ha concedido los señores ricos, para tomar de los bosques vecinos los árboles y demás maderamen que se necesitare para otros reparos, parece que de este modo estipulando lo que expresa, en caso de llegar a efecto, se evitarían pleitos y quimeras, que de lo contrario sería imposible.
 

Castillo de Salobreña.-

Es de forma regular y de fábrica muy antigua, como lo demuestra el plano adjunto, con la defensa de distintas obras exteriores, torres cuadradas y lienzos de cortinas capaces para poner artillería principalmente en la parte que mira hacia el mar. su situación está en la parte de la cumbre del cerro referido, entre grandes peñascos (a cuya falda solana y a tiro de piedra está la villa) señoreando todas las partes circunvecinas que se hallan debajo, y al alcance de su artillería, que comprende el puerto y peñón que distan cuatrocientas tuesas.
Su forma es un exágono irregular con bastante capacidad, haciendo, como está hecho,frente, por una parte, al mar, con una batería de séis cañones de bronce que no sirve para estar arrumbada en el suelo y faltarles sus cureñas. La defensa (por parte de la villa) tiene dos falsas bragas delante, sin terraplén, de cincuenta tuesas de largo, terminado en ambos extremos con dos precipicios. Una de las torres (que es la inmediata al lado de otro castillo) está sin defensa, y es muy importante dársela para que pueda descubrir todas las avenidas de aquella parte, que es por donde puede ser acometido y atacado, aunque con grandísima dificultad por la aspereza de su terreno, siendo todo él de peña viva.
Este castillo carece de cuarteles y otras oficinas que acostumbra hacer en semejantes fortalezas, por cuyo motivo (y el de ser vecino de la villa los soldados de su dotación), en número de cuarenta y séis, al mando de un teniente de alcaide puesto por S.M.) duermen en sus casas y el castillo queda sin guardia día y noche; por lo que es muy importante hacerles otros cuarteles, casa para comandante, almacén de pólvora y otras oficinas, en los parajes más oportunos y adecuados, como señala el plano y perfil adjuntos. Necesita también de recomposición de sus murallas, hacerlas aptas para poder servir y disparar la artillería por ellas, y para el abasto de las aguas. Hallándose una cisterna en él, es menester disponer el terreno de su plaza de armas y otros parajes para que desagüen en ellos las aguas del cielo y pueda llenarse. Tiene así como una torre circular llamada del Homenaje, que sirve hoy de almacén de pólvora, una mazmorra o calabozo de tierra y un pozo sin agua, como todo se reconoce por otro plano y perfil.

Puerto de Salobreña.-

Síguese debajo de su…(como queda expresado y demuestra el plano adjunto) el puerto de Salobreña, gran abrigo de levante para navíos y galeras. Compónese de su peñón y de una playa muy limpia  y arenosa, cuyo fondeadero es de los mejores que hay en estos contornos y tan especial que los navíos de alto bordo pueden arrimarse a diez brazas cerca de tierra. Su longitud es de unas quinientas tuesas dirigidas este oeste. Parte de ella la cubre de levante el escarpado peñón y los embarcaderos suelen dar fondo debajo de su abrigo.
En tiempo antiguo tenía más ámbito y capacidad. Era abrigo de poniente y levante. La causa de haberse aminorado ha sido la arena del río ya referido; por lo que se ha hecho playa lo más de lo que era puerto. El peñón que se ve, estaba aislado, de forma que había lugar para pasar una embarcación de las mayores entre él y su playa, y hoy se halla por un lado en tierra firme.

Peñón de salobreña.-

Este es un cerro de peña viva, casi llana, escarpado, de cuarenta a cuarenta y cinco tuesas por sus lados más anchos este oeste, y ciento ochenta de largo, en su mayor extensión norte sur,  haciendo punta avanzada hacia el mar y elevado de sus aguas con tal proporción que, por mayores que sean sus tormentas, nunca llegan sus olas a lo alto de él. Esta es su situación como queda dicho, y en paraje muy ventajoso (como se ve en dicho mapa) para favorecer a las embarcaciones que navegan en aquella costa y se vieren aprestadas por los moros y otros enemigos, y quisieran acogerse en su puerto; continuándola una torre o reducto con una batería de cinco cañones encima y los cuarteles debajo de sus bóvedas (como lo demuestra el proyecto adjunto) para su guardia y custodia y lo demás accesorio al servicio de la defensa, como también alguna caballeriza, para dos o cuatro caballos, para hacer la ronda por la playa, con lo que parece será más que suficiente para el fin que se requiere, y no necesita de otra mayor fortaleza, porque el sitio no la admitiera tampoco (esto mismo lo propongo en distintos parajes de la misma costa) si fuera del Real Servicio de S.M., se siguiese en otra parte para su guarda, lo que en la costa del principio de Cataluña y en las del Reino de Valencia, donde semejantes reductos están guarnecidas de tropas y comandante veteranos de S. M. No hay duda de que el servicio se haría con más prontitud y acierto, ya que éstas se hallan totalmente constituidas y dedicadas al real servicio; lo que no sucede con la milicia del país que por sus intereses propios y fines particulares y para eximirse de pagar los derechos de S. M., los más acomodados de ellos solicitan la plaza de soldado infante y bien la de a caballo, y con esto no tener quien los mande con todo aquel rigor que merece la disciplina militar, que es una circunstancia muy importante que sin ella no se hace el servicio, librándose, como digo,  de todos los pesos y pensiones que a S. M. se le deben; gozan además de los fueros y exenciones militares, no están sujetos a la justicia ordinaria ni son hijos…Y de ésto resulta también que viven licenciándose, acuden a su trato y contrato los unos de labradores, cosecheros, arrieros y otros pescadores (dejo aparte lo que de ésto se puede perjudicar a la Real Hacienda) y cuando rebato en la playa, pocos se encuentran por estar ausentes y los demás llegan tarde y el enemigo ha ejecutado su intento. Esta noticia que se ha conseguido de diferentes del país, sino de otras partes de la misma costa, sobre el modo de servir de estas gentes y que después he visto por experiencias nuestras que son dignas de tener lugar en esta relación, para que llegado a noticia de S. M. mande lo que más convenga en su real servicio. Para la guardia y custodia de la expresada torre, en todo tiempo, sean tropas veteranas o del país. Se necesitan sólo de un comandante, dos sargentos, veinticinco soldados infantes, comprendidos cinco artilleros, dos veteranos y dos soldados de a caballo, y todo el mando del castellano del castillo de Salobreña por estar debajo de su artillería, y parecerme que se le debe este comando y preeminencia como gran fortaleza, y la otra, ser una torre. La costa de la expresada torre como de los cuarteles y demás reparos que se mencionan se dejan en una relación aparte, así como el estado de la artillería que hay y debe haber para su mayor defensa.
Salobreña, 20 de febrero de 1772
 
Siglo XVIII: (documento sin fecha precisa). Se dispone de un interesante documento en el Archivo General de Indias, legajo 3121, con el nombre de «Expediente acerca del resguardo de la costa de Granada y Murcia». Su redactor es el Mariscal de Campo Don Antonio María Bucarelli y Ursúa. Fue mandado redactor por el Ministro de Guerra de Carlos III, Don Ricardo Wall.
En este documento Bucarelli describe las fuerzas militares del castillo de Salobreña con el siguiente texto: «Partido de Motril, Castillo de Salobreña: dista el expresado Castillo de la torre antecedente una legua. Tiene a poniente un cuarto de legua de playa rasa con buen fondo. Está situado sobre una eminencia de peña, distante del mar una doscientas treinta tuesas. Tiene tres recintos maltratados; ningún alojamiento para la tropa y sólo un pequeño almacén de pólvora maltratado. Tiene dos plataformas, una más elevada que otra, en mal estado, de modo que para poner este puesto en algún estado de defensa, atendiendo al todo, sería necesario gastar mucho, lo que no merece su gran elevación y bastante distancia del mar. Contiguo al castillo se halla la ciudad del mismo nombre en la que hay una cuadrilla o compañía de veinte y nueve hombres con un cabo. Tiene dicho castillo su alcaide, guarda de almacén y artilleros de dotación, Algunas municiones, un cañón desmontado de veinticuatro de mediano servicio y dos de tres inútiles.
Al poniente de dicho castillo e inmediato a su falda, hay un cuerpo de guardia con tres caballos de la costa, y delante de dicho castillo, en una parte que se aproxima al mar, hay un cuerpo de guardia de infantería que llaman la Garita, y más a poniente hay otro cuerpo de guardia con cuatro caballos de la costa que llaman la Caleta.
Año 1.803: Castillo.- Es antiguo y muchas partes de él están abandonadas. Esta situado sobre un alto peñón escarpado por la parte del mar y distante unas 150 varas. Desde él se defienden con cuatro cañones gran parte de su gran playa. Contiguo a sus espaldas está el lugar. El mar se va retirando a causa de las avalanchas de arrastre del río de Motril, cercano unas 182 varas.
Año 1807: En el documento que se adjunta al final de este trabajo, se relata la importancia que tenía el castillo desde que se consiguió libertar este reino de la dominación sarracena. Los moros arrojados de esta tierra perdieron la esperanza de recuperarla, pero conservaron por mucho tiempo el plan de inquietarla con sus continuas correrías para el pillaje de frutos y cautiverio.
En él se habla de la total carencia de recursos en que se hallaba la monarquía en el siglo siguiente a la conquista de Granada. Por ello la codicia berberisca quedaba impune.
Se va indicando paulatinamente cómo se van ocupando algunas fortalezas y cómo se dejan abandonadas otras, hasta el punto de arruinarse algunas torres y castillos. A principios del siglo XIX los castillos de Salobreña y Almuñécar figuran como defectuosos en la descripción que se hace de las fortificaciones costeras.
La razón aducida para su abandono es el exceso de su altura sobre el nivel del mar. ya que el de Almuñécar se encuentra (según la descripción) a 70 de altura, y el de Salobreña a 150, con lo que no ofrecen eficacia en cuanto a la utilización de su artillería en defensa de la costa.
Año 1810: Las fuerzas napoleónicas se reagrupan y deciden recuperar Andalucía tras la capitulación de Bailén. La Junta de Granada se disuelve y Sebastiani, al mando de las tropas francesas, penetra en Granada, venciendo los brotes de oposición surgidos en la provincia, con deseo de expulsar al invasor nace la partida en Ronda.
En nuestras tierras tenemos los heroicos episodios del famoso alcalde de Otívar, llamado popularmente Caridad, Juan Fernández y Cañas, que va a ser una eterna pesadilla para las tropas francesas. Tomó tres veces el castillo de Almuñécar, en poder de los franceses, lo que demuestra las cortas fuerzas de que disponía así como el valor y valentía de sus seguidores.
En Almuñécar se reúnen los alcaldes de Ítrabo, Molvízar, Jete, Otivar y Salobreña y firman lo que llaman «Juramento de Fidelidad» al Rey José Bonaparte. Pero no se aceptó tal humillación. Se produjo una inmediata reacción. Desde este momento el alcalde de Otívar se erige en cabecilla de la rebelión patriótica con motivo de un desgraciado incidente. Le siguen hombres de la comarca y causan verdaderos estragos en las tropas francesas.
Acerca de la actuación del citado alcalde Caridad en la ciudad de Salobreña tenemos el siguiente relato:» Penetró en Almuñécar y atacó su castillo, donde se había refugiado el destacamento francés que guarnecía la ciudad, el cual negose a rendirse, poniendo entonces el alcalde fuego a la fortaleza, obligando a entregarse a sus defensores. Luego, corriéndose por Salobreña la liberó, y se apoderó de Motril, de donde tuvo que salir el general Belair con sus tropas, dirigiéndose a Granada, y el alcalde lo persiguió y abrió hostilidades en la propia vega granadina (Gallego Burín),
El citado alcalde, a pesar de las dificultades y problemas presentados continuaría luchando hasta el año 1812, en que abandonan los franceses la Provincia.
Año 1821: Castillo de Salobreña.- Otra descripción de pasada que se nos da en este documento, indica su estructura primitiva en su tipología no teniendo relación con los que comienzan a construirse en la época. Su armamento era 4 piezas de a 24, con una guarnición de 16 infantes y 8 artilleros.
Año 1830: Fuerte de Salobreña.- Salobreña…ciudad: es una antigua población situada sobre un cerro en dirección al mar.
La ciudad tuvo murallas de las que quedan restos. En el extremo sur está su castillo sobre lo más alto de la colina. Su estado es casi ruinoso.
En las antiguas fortificaciones servía como última retirada si era atacada la ciudad. Tiene en uno de sus torreones una batería poco eficaz debido a la altura sobre el nivel del mar y a la distancia.
Tiene como finalidad defender la costa que es baja de arenal y de poco fondo y, a la vez, batirla cruzando sus fuegos con los del Varadero. Pero la mala situación estratégica hace que no cumpla debidamente su finalidad. Por esta razón y debido a la importancia de Motril y su vega se proyectó en mil ochocientos veintidos una torre de especiales características, aprobada por S.M. para esta costa, a la orilla del mar, cerca del Peñón de Salobreña, cuyo proyecto es tanto más necesario, cuanto que desde el Varadero hasta la torre de la Galera, a una distancia de casi séis leguas, no hay defensa alguna.
Personal del castillo.- Estaba guarnecido por veinte infantes, cinco caballos, cinco artilleros y un guarda de almacén.
La torre propuesta no necesita esta guarnición, pero en Salobreña debe haber un destacamento de infantería y otro de caballería para patrullar desde el río Guadalfeo  hasta la Galera.
Estado general.- De la detallada descripción que antecede, se deduce el estado general de los fuertes, baterías, torres artilladas y vigías,y, que los abusos que se han cometido en la política y conservación de los mismos (sin contar entre ellos los trastornos de la Guerra de la Independencia causados por los propios enemigos y aliados) han sido en general la falta de guarnición y el abandono en que se han visto sumidos desde fechas anteriores hasta ahora sin prestar atención a reparaciones leves en su origen, pero que, dejando pasar el tiempo, provocan la ruina total, ni a las arbitrarias licencias con las que no solo se han apoderados particulares de las propiedades medianeras, edificando a su antojo contra lo dispuesto en las Reales Ordenanzas, sino ocupando también algunos fuertes.
En 1764 el castillo se puso en estado reparable, según se desprende de una orden del Rey. Los castillos, baterías, torres reductos y artilladas que se añadieron a las antiguas defensas y lo bien planificado de sus líneas y construcción, apenas dejaron un punto accesible si se producía algún desembarco.
Las dotaciones de artillería y tropa de esta arma, el regimiento fijo de caballería de la costa, las compañías adecuadamente repartidas y los torreros, mantenían suficientes guarniciones en los puntos estratégicos, patrullaban los intermedios, pero se dejaba reserva en cada cabeza de Partido a disposición de su mando, capaces de socorrer cualquier punto que fuera atacado en cada uno de los ámbitos comarcales. Un Reglamento puesto por el rey puso en funcionamiento todo este aparato militar. en él se contenía el sistema de servicios y señales adecuados a las características y circunstancias de esta costa. Todo fue planificado y organizado teniendo a la vista los trastornos que había causado la Guerra de la Independencia desde mil ochocientos ocho.
Pero dada la situación que ha sido descrita con detalle antes, la fortaleza, en general, está a disposición del primero que quiera atacarla. Sus sistemas defensivos están acabándose de destruir. No tienen artillería ni guarnición adecuada y con muy poca fuerza de caballería (siendo indispensable para el control contra todo tipo de manifestación enemiga o contrabando la vigilancia de la misma). Por ello el comercio de la ciudad se encuentra sin protección.
Por este aspecto de desolación y abandono se pide al Gobierno que preste atención y remedie en lo posible estos males. Creeríamos faltar a nuestro deber si estando encargado de la dirección de subispección de sus fortificaciones dejásemos de presentarlo en su verdadero punto de vista.
Estado general.- Considerando su estado actual, cosa que en nuestra opinión conviene hacer, por el mejor servicio a S. M. el Rey, es necesario establecer las fortificaciones artilladas y guarnecerlas con tropa de ejército que debe ser relevada con cierta frecuencia para que no se contagie del espíritu y ambiente relajante de la costa, dado que es muy común este comportamiento humano en los habitantes de las costas templadas y que ello conlleve muchos perjuicios al Real Erario y a las costumbres.
El servicio que acabamos de nombrar debería hacerse con batallones, escuadrones y compañías; nunca con destacamentos sueltos, a fin de que los jefes recorran continuamente el distrito de su demarcación y la tropa conserva la misma organización y disciplina que en la guarnición de una plaza.
Las guarniciones propuestas, a simple vista parecen numerosas, pero no lo son si se tiene en cuenta las siguientes consideraciones: en primer lugar, esta costa tiene frente  a sí una nación semibárbara, enemiga de religión de la nuestra, y con la que no se tienen pactos; en segundo lugar, su proximidad a la plaza de Gibraltar, depósito general y punto de partida del contrabando, abrigo de insurgentes y expatriados que, como hemos visto, han hecho, aunque sin fruto, repetidas tentativas. En tercer lugar,viviendo gran cantidad de nuestra población del contrabando, vienen muchas veces partidas de doscientos o trescientos hombres con armas y caballos y, siendo así las guarniciones tienen que ser, si no cómplices, espectadores en estos desórdenes.
Se debe obligar a los torreros a que cumplan exactamente cuanto se les manda en el Reglamento de mil setecientos setenta y cuatro, bajo la serenidad de las leyes militares que, por sus descuidos pueden ser de fatales consecuencias.
En todas las torres artilladas, debe haber, cuanto menos, un artillero de dotación para dirigir las punterías e instruir a los torreros en el funcionamiento del cañón.
El sistema de señales, con alumbradas de día y hachos encendidos de noche, debe sustituirse como medio de telégrafos sencillos, cosa que también debía establecerse desde las poblaciones principales desde la costa a la capital.
Las comunicaciones de los puntos entre sí y los caminos que de la capital conducen a los más importantes de la costa deben estar expeditos y transitables tanto para el comercio como para las operaciones militares. El más interesante de estos caminos es el de Granada a Motril, continuando al puerto de Calahonda, siendo también de gran interés los de Almería y Málaga.
En tiempos de guerra, si los caminos carreteros estuviesen practicables, debería auxiliar a la defensa de esta costa de artillería volante, acantonadas en Almería y Málaga.
En tiempos de guerra, si los caminos carreteros estuviesen practicables, debería auxiliar a la defensa de esta costa la artillería volante, acantonadas en Almería y Málaga.
Todo cuanto se lleva propuesto para la defensa de la costa, a pesar de la importancia que en sí tiene, lo creamos secundario ante la necesidad de un establecimiento apostadero en Málaga y Almería, desde estos dos puntos deberían partir los guardacostas, manteniendo cruceros sobre toda ella ya que estamos convencidos de que las costas se defienden principalmente desde el mar. Esto en cuanto a defensas.
Obras.- En lo que respecta a obras, hasta la puesta en funcionamiento del nuevo plan de Real Hacienda militar en vigor, sólo se han compuesto desde el año 1827, el castillo de S. Pedro, la muralla E. y varias de las del sur de Almería, y algunos torres en diferentes partidos. Pero, no habiendo dotación, nada se podía hacer. Ahora bien, se harían sacar en los presupuestos, cantidades para obras desde el inicio del año en que se comenzó a librar dinero, como se viene realizando en las obras que se hacen de reedificación.
Año 1869: Se dan unos datos descriptivos-geográficos de la villa y de sus proximidades. Se habla de la existencia de restos de murallas en torno a la villa.
Aparece el nombre con que  Xerif-el-Edrisi llama a la ciudad: Salobania. También se recogen datos relativos al concilio iliberitano o de Elvira, donde se lee el nombre de Segalvina.
Castillo.- Las referencias a él se hacen a propósito de que el año 1408 Yusuf fue encerrado aquí como prisionero antes de ser rey de Granada. Se hace ver su importancia y categoría como fortaleza.
En 1489 fue conquistada por los Reyes Católicos quienes la repararon de los muchos desperfectos que en ella habían ocasionado las guerras. Setenta años más tarde se defendió heróicamente de los embates provocados por la rebelión de los moriscos de las Alpujarras.
El número de vecinos que pueblan su término con arrabales y cortijos asciende a 399 (1787 habitantes).
Año 1959: Castillo e historia humana árabe.-
Es un castillo roquero situado sobre escarpada peña muy importante bajo la dominación musulmana. Por la parte que recae al mar, la peña que sirve de asiento al castillo es inaccesible; hacia el lado de la población estaba defendido por dos altos muros con barbacanas; para llegar a él hay que subir por un angosto sendero; tenía dos plazas de armas y otros tantos aljibes a los que proveía de aguas  un manantial existente en el interior del recinto.
La torre del Aljibe, la del Agua, la de la Coracha, la Nueva, la vieja y la del Homenaje, esta última sobre la misma puerta de entrada a la fortaleza, muestran en su cuerpos las huellas del tiempo.
Los reyes granadinos las utilizaron para guardar sus tesoros y para encerrar a sus enemigos.
En el año 1395 murió Yusuf II, rey de Granada, envenenado arteramente por un emisario del rey de Fez, su encubierto enemigo. Su segundo hijo Mohamed, se hizo proclamar rey y encerró en el castillo de Salobreña a su hermano primogénito Yusuf, legítimo sucesor.
En 1408, a punto de morir Mohamed VII y para que su hijo ocupara el trono y no su hermano Yusuf, decidió asesinar a éste, para lo cual despachó a Salobreña a un hombre de su confianza con la orden de dar muerte el prisionero. Una partida de ajedrez que el desgraciado príncipe jugaba con el alcaide de la fortaleza cuando llegó el emisario, evitó que la sentencia se cumpliese, pues Yusuf pidió que le permitiese acabar el juego: mientras éste finalizaba arribaron dos walíes con la noticia del fallecimiento de Mohamed y la de que Yusuf había sido proclamado rey.
Tras éstos fueron apareciendo más grupos de caballeros y escoltado por todos ellos, Yusuf se encaminó a la capital donde fue aclamado con el nombre de Yusuf III.
En la campaña final para la conquista del reino moro, la fortaleza y villa de Salobreña, junto con otras de la comarca, fueron sometidos por los Reyes Católicos en el año 1489, entregándosela a Francisco Ramírez de Madrid, quien puso en ella un alcaide.
Pero un año después, Boabdil que, al perder esta plaza, se quedaba sin puerto de mar, donde poder desembarcar auxilios de Marruecos, se dirigió contra ella cayendo en su poder la villa gracias a la traición de los moros que en ella habían quedado al rendirse, pero no así el castillo al que puso cerco.
Apresurose a la defensa su guarnición, y llegada la noticia a Vélez-Málaga, salieron de esta población fuerzas para rescatarla, las que desembarcaron en un pequeño islote que hay no lejos del castillo desde donde Hernán Pérez del Pulgar, que mandaba el grupo de soldados compuesto de setenta ballesteros, logró llegar a tierra firme y entrar en la fortaleza por un portillo. Desde las almenas descolgó un cántaro lleno de agua para convencer a los sitiadores que dentro del recinto no había escasez de ella.
La defensa continuó hasta que llegaron mas refuerzos en auxilio de los sitiados y Boabdil se vio obligado a levantar el cerco.
Sometido el reino de Granada, el castillo de salobreña mantuvo su importancia por su posición estratégica en la defensa de aquellas costas contra las incursiones de los piratas berberiscos y turcos.
 

 

PLANIMETRÍA DEL CASTILLO DE SALOBREÑA

10A 20200107130832_00003 copia

Vista general de Salobreña: pueblo y castillo desde la parte de levante

12 20200107130832_00008 copia - copia

Vista parcial del castillo sin restaurar.

13A Binder1_Página_18 - copia

Vista parcial del castillo sin restaurar

14A LATERAL 5EL CASTILLO DE SALOBREÑA jpg. copia - copia

Vista parcial del castillo en estado ruinoso

15A Salobraña 16 Binder1_Página_06 copia - copia

Vista parcial del castillo restaurado

16A CASTILLO DE SALOBREÑA FACHADA NOROESTE copia - copia (1)

Vista nororiental del castillo restaurado

18A BinderPágina_17 - copia - copia (2)

Vista parcial del castillo restaurado

19A CASTILLO DE SALOBREÑA FACHADA NOROESTE copia - copia (2)

Vista lateral del castillo restaurado

20A Binder1_Página_09 copia - copia (2)

Vista parcial de la fachada oeste del castillo restaurado

11A VISTA DE SALOBREÑA Y SU PEÑÓN copia - copia (2)

Castillo y mecanismo de abastecimiento de agua mediante un sistema de noria.

21A BinderPágina_17 - copia - copia (1)

PLANTA GENERAL DEL CASTILLO DE SALOBREÑA

22A VISTA DE SALOBREÑA Y SU PEÑÓN copia - copia (1)

Los dibujos de los planos del castillo de Salobreña han sido rehechos sobre planimetría antigua, por el autor de este trabajo.

Encuadre de Salobreña y Peñón por su situación junto al mar y vega de Motril

DESCRIPCIÓN FOTOGRÁFICA DE SALOBREÑA Y PEÑÓN

img639

Vista de conjunto de la colina de Salobreña en su vertiente oeste donde se aprecian los tajos casi verticales. Su parte sur muestra la zona donde se han descubierto la mayor parte de los enterramientos ibéricos situados sobre una fosas naturales o artificiales, donde han aparecido muchos restos humanos pertenecientes a la cultura del Argar, época del Bronce Pleno (-1600-1400 a. de n.e.) y Tardío, Bronce Final.

img661

Vista lateral del Peñón donde se ha excavado recientemente y donde ha aparecido bastante material perteneciente al mundo romano.

img771

Vista panorámica de conjunto de Salobreña y su peñón. En tiempos pasados el agua del mar separaba ambos elementos dando lugar a lo que se ha considerado como puerto en época fenicia y romana, abarcando incluso la fase de la historia árabe de la ciudad. Bien por las avalanchas del río Guadalfeo, bien por el plegamiento del terreno experimentado en fechas relativamente recientes, el aspecto que observamos ahora no tiene nada que ver con los tiempos pasados.

img770

En tiempos protohistóricos pensamos que la colina sobre la que se asienta la ciudad y su castillo, era una pequeña isla, lugar muy apetecido en las antiguas culturas que nos inundaron cuando tuvieron lugar las primera incursiones de los comerciantes fenicios en estas tierras. Tenia lo que más se necesitaba: agua dulce y seguridad para sus asentamientos provisionales.

img775

Peñón de Salobreña donde recientemente se ha excavado por parte de la Universidad de Granada y cuyos materiales deben estar o bien en el museo municipal, o museo provincial.

img793

Vista general del Monte Hacho y su entorno. Este lugar debe estudiarse con mucha cautela porque he sido bastante removido por gente inexperta. Se supone que es uno de los lugares más interesantes para estudiar la Cultura del Argar.

img794

Vista de primer plano del Monte Hacho

img753

Vista general de la zona correspondiente a La Caleta.

img728

Foto aérea del casco urbano de la ciudad y castillo de Salobreña. Sobre la costa se observa el Peñón.

img727

Vista aérea de la zona correspondiente al casco urbano, emplazamiento del castillo y laderas sur con gran desnivel.

img731

Pasadizo abovedado de comunicación entre los barrios del pueblo llamado la Bóveda.

 

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img298.jpg

Interior de Salobreña. Pasadizo abovedado de estilo árabe.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img300.jpg

Interior de la ciudad. Pasadizo árabe abovedado.

SALOBREÑA 3Scan

Salida del pasadizo anterior o Bóveda

img741

En esta foto se puede apreciar el aparejo usado en los muros de la forma abovedada de la foto anterior.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img500.jpg

Interior una una vivienda de estilo árabe con bóveda rebajada.

 

img729

Dentro del casco urbano se encuentra esta forma circular abovedada rebajada. Técnica muy usada en la construcción árabe

img737

Técnica similar en el interior de otra vivienda actual donde se aprecia el uso de ladrillo rojo, pero con un procedimiento que se asemeja más al romano. Nótese la secuencia de los ladrillos: 2-2-1,2-2-1. Es una bóveda rebajada y con un lucernario en uno de sus extremos, de forma estrellada. Recuerda algo el método romano que se detecta en varios lugares de Almuñécar.

img742

Pasadizo en otra zona de la ciudad. Parece que ha sido interrumpido para aprovecharlo como vivienda o almacenes. El ladrillo sigue la misma técnica del largo pasadizo anterior.

img781

Vista norte de la ciudad y castillo de salobreña. Destaca en el centro la torre del Homenaje y la Torre Circular.

 

img645

Torreón orientado hacia el Este.

img646

Detalle del anterior torreón visto de frente, de muros en sentido troncocónicos.

img647

Vista de la torre del Homenaje Vieja orientada al Este. Torre circular a continuación a su derecha.

 

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img648-2.jpg

Torre del Homenaje Vieja y torre circular mirando al Norte.

 

 

img649

Torreón circular y murallas con vistas al Oeste sobre el tajo.

img724

Los tajos sobre la zona oeste del núcleo urbano.

img734

Torreón interior con muralla delante, y barbacana almenada interna.

img755

Torreón reconstruido modernamente.img758
Torre del Homenaje Vieja con decoración sobre la parte baja de la misma. Es almenada y conserva las aspilleras.

img760

Detalle de la torre anterior para destacar los arquitos decorativos y todo su sistema de mechinales usados en su construcción o restauración.img779
Al fondo, el castillo, y en primer plano, a la izquierda, la continuación de la vía romana de la costa a través del espacio ocupado por las nuevas urbanizaciones.La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img781-2.jpg
Vista del castillo en su orientación hacia el Norte

img783

Vista panorámica noroeste del Castillo de Salobreña.

img785

Castillo al fondo; debajo el Camino del Moro y, en primer plano, la situación del ingenio de azúcar (La Fabriquilla) en La Caleta.

img735

Muralla del castillo con barbacana o sin restaurar aún.

img738

Aspillera situada sobre la barbacana de una muralla.

img740

Torreón interior con acceso sobreelevado para conectar con la barbacana mediante una escalera sobre muralla.

img743

Doble muralla interior con troneras, barbacana y almenas. Al fondo, la torre vista antes.

img746

Torreón con doble acceso: por abajo, entrada a través de un arco; hacia arriba, con escalera que asciende desde la barbacana que da al exterior. Delante: silo.

img747

Zona interior con jardines modernos, torreones al fondo y a la izquierda. Barbacana con escalera de acceso al torreón.

img748

Depósito o silo.

img754

Silo

img749

Torreón circular o polvorín: arriba con acceso mediante escaleras; abajo, con acceso al lo que fue polvorín.

img752

Decoración moderna de los alrededores de la zona norte.

img755

Parte norte del torreón restaurado.