ESCARABEOS Y ESCARABOIDES DE LAS NECRÓPOLIS FENICIAS DE SEKS

 

 

Antes de proceder al estudio y descripción de cada uno de estos elementos, es preciso determinar sus circunstancias en particular y su conjunto en general.

A propósito de esto, indicamos que las piezas proceden de tres emplazamientos arqueológicos: Necrópolis fenicia «Laurita», necró­polis fenicia de Puente del Noi, necrópo­lis de Monte de Velilla (sin excavar en su mayor parte).

Del yacimiento «Laurita» proceden, en principio, tres piezas publica­das por Pellicer[1] en 1963. Recientemente ha sido localizada una pieza que perteneció a la tumba n. 1 de la citada necrópolis[2]. Otros dos escarabeos proceden de los hallazgos fortuitos que han tenido lugar en las laderas del Monte Velilla, donde existe, aún sin excavar, parte de una necrópolis que ha dado materiales tanto del Bronce Pleno como de época fenicia[3].

La necrópolis que nos ha aportado mayor número de piezas ha sido la de Puente del Noi.

A parte del estudio comparado realizado sobre estas piezas, así como el descripti­vo, se va a incluir también el gemológico practicado por el Dr. Fernando Gervilla Linares, Profesor de la Facultad de Ciencias de la Universisad de Granada[4].

De todas estas piezas tan sólo están clasificadas y estudiadas las existentes en el Museo Arqueológico de Granada, procedentes de las necrópo­lis de Puente del Noi y de la «Laurita».

 

 DESCRIPCIÓN DE LOS ESCARABEOS Y ESCARABOIDES

 

1.- Escarabeo.

 

 

Material: Cornalina[1].

Medidas: 1,70 cm. de largura, 1,35 cm. de anchu­ra, 0,95 cm. de altura.

Lugar de hallazgo: Necrópolis de Puente del Noi, tumba n. 5, sector A[2], fig.1.

Contexto arqueológico: El conjunto del ajuar estaba formado por una jarrita de bor­de exvasado y cuerpo bitroncocónico, dos platos de borde vuelto hacia abajo y pocillo central, dos copitas y una lucer­na de in­fluencia grie­ga. Estos elementos han sido datados en la primera mitad del siglo IV a. de C.

Su estado de conservación es muy bueno, así como su talla.

Cronología: Primera mitad del siglo IV a. de C.

Escarabeo muy bien conservado. Su ejecu­ción es buena. En su trazado muestra simili­tud con el tipo indicado por Padró (cfr. pág. sig. nota 1).

 Anverso: El escarabajo presenta el protórax y los élitros bien marcados, y un triángulo en cada élitro[3].

Las patas están in­di­cadas de forma esque­mática.

El ori­fi­cio que lo atraviesa longi­tudinal­mente para su suspensión, conserva restos del eje que lo sustenta­ba.

 Reverso: Presenta una escena de lucha entre dos guerreros, desnudos ambos, con casco, donde el ven­cedor sujeta un puñal en su mano derecha y trata de suje­tar, con la izquier­da, la mano armada de su con­trin­cante, que está de rodillas[4].

 

   

 

 

2.- Escarabeo

 

Material: Cornalina roja clara[1].

Medidas: 1,30 cm. de largura, 0,9 cm. de anchura, 0,60 cm. de altura.

Lugar de hallazgo: Necrópolis de Puente del Noi, tumba n. 5, sector B[2], fig. 2.

Contexto arqueológico: Apareció forman­do parte de un collar de cuentas y varias vasijas de cerámica.

Su talla es correcta.

Anverso: Protórax, élitros y patas están muy bien marcados. Tiene orificio longitu­dinal de suspensión. Por ello se piensa que formara parte de un collar, o bien se utili­zara como simple amuleto.

 Reverso: León sentado sobre sus cuartos traseros, cola erguida y cabeza vuelta a izquier­da, todo encua­drado en orla[3].

Cronología aproximada: Primera mitad del siglo V a. de C., fig. 2.  .MAG. n. 10.400.

 

 

 

3.- Escarabeo

Material: Cornalina roja clara[1].

Medidas: 1,20 cm. de largura, 0,90 cm. de anchu­ra, 0,65 cm. de altura.

Lugar de hallazgo: Necrópolis de Puente del Noi, tumba n. 18a del sector C.

Contexto arqueológico: Practicado en esta tumba el doble enterramiento, esta pieza fue localizada junto al cadáver más antiguo o más profundo. A su lado apa­re­cie­ron una cuchari­lla de plata, un collarín de oro, un escaraboide engarzado en anillo basculante, y un anillo de plata con chatón liso[2].

En esta tumba no hubo reutilización[3]. Su estado de conservación es mediano. El perí­me­tro aparece una pequeña rotura de su clí­peo.

La ejecución, buena.

 Anverso: Protórax y élitros bien marcados. Las patas no se distinguen bien. Tiene ori­ficio longitudinal de suspensión, lo que indica que se utilizaría como col­gante o amuleto, o bien formando parte de un collar.

Reverso: Divinidad mirando a derecha, toca­do con la corona de Atef. Sostiene con la mano derecha un látigo, llevándose su iz­quierda a la boca. Una flor de loto brota del suelo, terminando en cabeza de cobra en los dos lados en que se divide. Está senta­do sobre una flor de loto, de la que salen las dos rami­fi­cacio­nes terminadas en serpien­te. A su iz­quier­da puede verse una de ellas, me­nor, mirando a iz­quierda, a su dere­cha, la otra, y todo en­vuelto en orla[4].

Cronología aproximada: Segunda mitad del siglo IV a. de C. Fig. 3. MAG. N. 10.786.

 

   

 

 

4.- Escaraboide en montura basculante

 

Material: Pasta rojiza[1]. Está engarza­do en oro y mon­tado en anillo de plata.

Medidas: 1,50 cm de largura, 0,90 cm de anchu­ra, 0,50 cm de altura.

Lugar de hallazgo: Necrópolis de Puente del Noi, tumba 18b del sector C, segundo enterramiento o más profundo.

Contexto arqueológico: Apareció con otro anillo de plata con chatón liso[2], además de elementos cerá­mi­cos.

Su estado de conservación es notable, así como su ejecución.

 Anverso: Es ligeramente abombado y liso.

 Reverso: Representación animalística en forma de perro que mira hacia atrás y cola alzada bífida, apo­yán­dose sobre sus cuartos trase­ros, con la pata iz­quierda levantada, y cola sobrealzada y punta bífida. Cuerpo estilizado, boca puntiaguda y orejas erguidas. Podría tratarse de una representa­ción de la divini­dad Set. En su perife­ria hay una decoración soguea­da algo desgas­tada.

Cronología aproximada: Segunda mitad del siglo IV a. de C.  MAG. n. 10.396.

 

 

5Escarabeo 5 copia

5.- Escarabeo en sortija basculante

Está engarzado y montado en anillo de plata[1].

Material: A pesar de su cremación, se ha identifi­cado como esteatita[2].

Medidas: 1,5 cm de largura, 1,20 cm de anchura, 0,60 cm de altura. Diámetro del anillo: 3,70 cm.

Contexto arqueológico: Apareció en la tumba nº. 3 de la necrópolis «Laurita», dentro de una vasija de ala­bastro junto con los elemen­tos que habían sido inci­nerados. Otra vasija de similares características forma­ba parte del ajuar, junto con una cuenta de collar de serpentina[3].

Cronología fijada por el conjunto de la necrópolis, es decir, finales del siglo VIII.

Este escarabeo ha sufrido las consecuen­cias direc­tas de la cremación, por lo que tanto su anverso como reverso aparecen muy desdi­bujados debido a que la substancia orgánica de la que estaba fabricado se ha deteriorado[4].Fig. 5. MAG. n. 8.310.

 

 

 

 

6.- Escarabeo en montura basculante

Está enmarcado en oro. Se ha perdido el anillo al que iría unido[1].

Procedencia: Necrópolis Laurita.

Material: A causa de la incineración[2] no se puede precisar entre hueso o colmillo, pero no es materia inorgánica[3].

Medidas: 1,7 cm de largura, 125 cm de anchura, 0,60 cm de altura.

Contexto arqueológico: Vaso de alabastro[4] con carte­la del faraón Sheshonq III y un plato de barniz rojo, todo perteneciente a la tumba n. 16 de la necró­polis «Laurita».

Los escarabeos montados en oro son de tradición egipcia, al igual que los que llevan como elementos decorativos un motivo como la roseta. El período en que se conocen estos tipos en Egipto comprende el Imperio Medio y el Saíta[5]. Por ello se considera de origen egip­cio, aunque hay algunos ejemplares detec­ta­dos en Cartago[6]. Cronología aproximada: Siglo VIII[7]. Fig. 6. MAG. n. 8.311.

 

7.- Escaraboide

Material: Pasta vítrea verdosa, de sección semi­circu­lar[1]. Medi­das: 1,40 cm de largura, 0,85 cm de anchu­ra, 0,45 cm de altura.

Lugar de hallazgo: Necrópolis «Laurita», tumba n. 20.

Contexto arqueológico: Apareció en vaso de ala­bastro junto con restos humanos incinera­dos, pertene­ciente al faraón Osorkón II, oinokoe pirifor­me, oino­koe con boca en forma de seta, y anillo de cobre y restos. Posiblemente se utilizó como amuleto.

 Anverso: Presenta superficie lisa. Tiene agujero lon­gi­tu­dinal de suspensión.

 Reverso: Leyenda jeroglífica perfectamente legible. La lectura interpretación nos la ofrece Padró[2]. Las equi­­valencias fonéticas son: (leyendo de izquierda a dere­cha y de arriba abajo) el h, el n y el sw; debajo, pri­mero dos t, y el nb en la  parte inferior. Se puede indicar una interpretación como «Jonsu, Señor del Doble País». Este tipo de escara­boide se encuentra tes­tado en Cartago[3]

Esta pieza se considera como la forma más próxi­ma en su evolución tipológica a la de los escarabeos[4]. Fig.7.

Cronología aproximada: Finales del siglo VIII y co­mienzos del VII. MAG. n. de registro 8.318.

 

 

8.- Escaraboide en anillo basculante

 

Material: Se desconoce. Está enmarcado en oro y montado en anillo de oro.

Medidas: 1,80 cm de largura, 0,85 cm de anchu­ra, 0,50 cm de altura.

Con­servación: Muy buena.

Contexto: Un conjunto de dos pendientes[1] y ani­llo basculante se halló en el interior de un vaso de ala­bastro con inscripción jeroglí­fica y cartela de Take­lot II en la tumba n. 1.

Lugar de conservación: En poder de un particu­lar[2].

Cronología: Finales del siglo VIII a. de C.

 

9.- Escaraboide

Material: Por los indicios puede identificarse como hueso, ya que la esteatita no suele es­triarse[1].

Medidas: 1,50 cm de largura, 0,85 cm de anchu­ra, 0,50 cm de altura.

Lugar de hallazgo: Necrópolis de Monte Velilla, en las cercanías de y a levante de la ciudad.

Contexto arqueológico: Probablemente pertenez­ca a un conjunto de materiales halla­dos en la ladera del citado Monte de Velilla, donde se han localizado otros materiales de singular importancia, como el estudiado por Blech[2], catalogable como fenicio.

Al mismo tiem­po, los materiales secundarios han apare­ci­do con cierta frecuencia en el desmonte para las nuevas construcciones practicadas en dichos Mon­te[3].

 

10.- Escarabeo

Material: Jaspe (o sílex)[1].

Medidas: 1,35 cm de largura, 0,99 cm de anchu­ra, 0,50 cm de altura.

Lugar de hallazgo: Necrópolis fenicia de Monte Velilla.

Contexto arqueológico: Se desconoce, pero tene­mos noticias de materiales cerámicos cuando se remo­vie­ron las tierras donde apa­reció[2].

 Anverso: Protórax y élitros marcados con simples y suaves incisiones. Tiene su agujero   longitudinal de suspensión obturado.

 Reverso: Es amorfo a consecuencia de su utilización moderna. Presenta señales de   fractu­ras. Cronología: Se puede dar una aproxima­ción: Los materiales hasta ahora  descubiertos en esta necrópo­lis son anteriores al siglo V a. de C.

Lugar de conservación: Se encuentra en poder de una familia de Almuñécar. Fig. 10.

Aparte de la aparición de todas estas piezas, es nece­sario indicar aquí que se tienen noticias de la existen­cia de otros ejemplares de los que tan sólo se han podido recabar algunas indicaciones sobre sus características formales[3].

La primera pieza es un escaraboide enmarcado en oro. Sus medidas nos son desconocidas. La indicación de su desaparición fue hecha por los obreros[4]. La peculiaridad de ser oro el enmarque, nos puede servir de guía para establecer alguna relación con las otras piezas de la misma necrópo­lis. Ello nos daría pie a poder establecer una cronología similar a la de las piezas de estas características, fijándola en la segunda mitad del siglo VIII. En cuanto a su procedencia, hay que decir que, por la misma razón antes expuesta, debe considerarse procedente de Egipto, aunque se hayan dado algunas también en Cartago.

Una segunda pieza, de diferente composición, fue probablemente hallada en la tumba excavada por el Profesor Pita Andrade. Se trata de una pieza que por los indicios, pasta yesosa[5], da indicios de asemejarse, en color, a la n. 9 de nuestra catálogo. Por ello se puede indicar que su material fuera más bien hueso.

En cuanto a su cronología, se piensa que si, por razones obvias, la tumba es del siglo VIII, se induce que la pieza lo sea igualmente también.

Según Pellicer[6], este escaraboide tiene forma semiesférica, y como dibujo en el campo, una roseta.

En cuanto a paralelos, nos indica que en Rabs y Douïmes se da este tipo con cierta frecuencia, y que se encuentran estudiados y catalogados por Delattre y Gauckler.

 

Conclusiones

Es conveniente hacer una clara distinción entre los escarabeos de la necrópolis Laurita, la de Puente del Noi y la del Monte de Velilla.

Las diferencias no se marcan sólo por las diferentes cronologías, sino también por los materiales tanto del escara­beo como por el engarce y montaje. En las piezas de la necrópolis Laurita se utiliza, como material del escarabeo, la esteatita, hueso (piezas nn. 5 y 6) y pasta verdosa (pieza n. 7 (?)).

En Puente del Noi se utiliza la calcedonia (piezas nn. 1, 2, 3) y la esteatita (pieza n. 4). En la necrópolis de Monte de Velilla se utiliza el hueso y el jaspe (piezas nn. 9 y 10).

En cuanto  al material de engarce y montaje, en la Laurita se utiliza en los ejemplares nn. 6 y 8; mientras que en Puente del Noi tan sólo se da en la n., 4, y en la n. 5 tenemos plata. No hay noticias sobre el uso de este material noble en Monte de Velilla, pero se tienen testimonios de su uso en otras piezas, como colgantes[1].

Hay noticias de existencia de otros escarabeos en los que se utilizó este metal.

En Puente del Noi es menor la cuantía de las piezas de oro. Por el contrario Laurita muestra más frecuencia en su uso. De aquí se puede deducir que la crono­logía más antigua está más vinculada a la importación por parte de los fenicios, de los materiales originarios de Egipto.

Esta es la tesis que se mantiene como más probable dentro de la variedad de los tipos de escara­beos que se han dejado ver en Occidente. No se olvide que el tipo de fenicio que comercia con los aborígenes ibéricos comercia con los produc­tos que compra en Oriente.

No es, en general, manufacturero, sino comer­ciante; por lo que se estima que los escarabeos, al igual que muchas otras piezas, son compradas en Egipto y vendidas o intercambiadas en Iberia.

En cuanto al sentido totémicoreligioso de los escarabeos hay que decir que, según los indicios que tenemos, todo indica que formaban parte de collarines, y como tales iban, portadores de todos aquellos elementos que servían para preservar de las fuerzas o manifestaciones negativas. Por ello, al igual que en el mundo egipcio, el escarabeo funciona como amule­to, fenómeno que se da hoy en algunas manifestacio­nes religiosas.

 

NOTAS

[1] M. Pellicer Catalán, Excavaciones en la necrópolis púnica del Cerro de San Cristóbal (Almuñé­car, Grana­da), Exca­vacio­nes Arqueológicas en España, 17, Madrid, 1963.

[2] F. Molina Fajardo, J. Padró i Parcerisa, Nuevos materiales procedentes de la necrópolis del Cerro de San Cristóbal (Almuñécar, Granada), Almuñécar Arqueología e Historia, pp. 53-54.

[3] A. Ruiz Fernández, Elementos egiptizantes de la historia antigua de la ciudad de la Sex fenicio-púnica de la ciudad de Almuñécar, Motril, 1982, Art. 224-230.

[4] Fernando Gervilla Linares, Gemólogo Diplomado por la «Gemmological Association of Great Britain». Ayudante L.R.U. del Depar­tamento de Mineralogía y Petrología de la Universidad de Granada.

[5] Escarabeo elaborado con calcedonia (variedad microcrista­lina del cuarzo: SiO2). Presente un color rojo ladrillo oscuro, con una estructura interna irregular. Dentro del grupo de la calcedo­nia, se clasifica como la variedad denominada Sardo. A las variedades rojizas de calcedonia se las suele denomi­nar también cornalina.

[6] F. Molina Fajardo, A. Ruiz Fernández, C. Huertas Jimé­nez, La necrópolis fenicio-púnica de Puente de Noy, Almuñécar en la antigüedad, Granada, 1982, p. 35-36 fig. 11, láms. 12-13.

Nota.- Este escarabeo fue recuperado gracias a la colaboración de la profesora del I.B. de Almuñé­car, Catedrática de Latín, Dª Concepción Jurado, quien intervino de forma decisiva cuando unos desaprensivos trataban de saquear la citada tumba del sector A, en ausencia nuestra.

[7] J. Padró y Parcerisa, Egiptian-type Documents from the Mediterranean Littoral of the Iberian Peninsula before the Roman Conquest, «Études Préli­minaires aux Religions Orientales dans l’Empire Romain», 56, vol. I, p. 55 lám. XXV, 1.

[8] G. M. A. Richter, Engraved Gems of the Greeks and Etrus­cans, A History of Greek Art in Miniature, Londres, 1968, passim; P. Zazoff, Etruskis­che Scarabäen, Maguncia, 1968, passim; Id. Scarabäen, n. 241, p. 125, lám. 46, es un escarabeo muy similar al que aquí se estudia.

[9] Escarabeo elaborado con calcedonia. Presenta un color rojizo claro de aspecto traslúci­do, y está atravesado por varias bandas de un color rojo más intenso en posición diagonal. Dentro del grupo de la calcedonia se clasifica como la variedad denominada carneola (o carneolina).

[10] F. Molina Fajardo, A. Ruiz Fernández, C. Huertas Jimé­nez, op. cit., pp. 44 y 50; F. Molina Fajardo, J. Padró i Parcerisa, Una sepultura con amuletos de tipo egipcio de la necrópolis de Puente de Noy (Almuñécar, Granada), Almuñécar Arqueología e Historia, 1983, p. 120, fig. 2, n. 26.

[11]  J. H. Hernández, J. Padró i Parcerisa, Escarabeos del Museo Arqueoló­gico de Ibiza, «Trabajos del Museo Arqueológico de Ibiza», 7, Madrid, 1982, pp. 86-90.

[12] Escarabeo elaborado con calcedonia.  Presenta un color rojizo claro de aspecto traslúci­do con una estructura interna caracterizada por un moteado rojizo disperso por todo el escara­beo. Dentro del grupo de la calcedonia se clasifica como la variedad denominada carneola (o carneoli­na).

[13] F. Molina Fajardo et alii, Almuñécar…,op. cit., pp. 141142, fig. 80, lám 16., y pp. 140-147.

[14] En esta tumba no hubo reutilización, sino doble enterramiento. Hay que hacer constar que el responsable de esta excavación no supo comprender que la forma presentada por el primer enterramiento no era como él suponía. Por esta razón fue rota una estructura de cal que moldeaba su forma. En nueva versión sobre esta excavación se prepara el dibujo con el tipo de lecho del primer cadáver.

[15] P. E. Newerry, Catalogue Géneral des Antiquités Egyptiennes du Musée Du Caire, Scarab-shaped Seals, Londres, 1907, lám. IX, n. 36.457; W. M. F. Petrie, Naukratis, Part I, 1884-85, «Memoirs of the Egypt Exploration Fund», 3, Londres, 1886, lám. XXXVII, n. 122; J. Vercout­ter, Les Objets Egyptiens et Egyptisants du Mobilier Funéraire Carthaginois, «Bibliothèque Archéologique et Historique», XL, Paris, 1945, pp. 109-110, lám. II, nn. 61-63, y p. 248, lám. XIX, n. 690; J.H. Fernández, J. Padró i Parcerisa, Escarabeos del Museo Arqueológico de Ibiza, «Trabajos del Museo Arqueológico de Ibiza», Madrid, 1982, n. 11, pp. 56,57 y 73; H. B. Walters, Cathalogue oh the Engraved Gems and Ca­meos,Greek, Etruscan and Roman, in the British Museum, Londres, 1926, p. 44, lám. VI, nn. 359; J.H. Fernández, J. Padró i Parcerisa, Escarabeos del Museo…, op. cit., nn. 12 y 13, pp. 57-62, 73 y 75, 28-56, 177-185; L. Siret, Villaricos y Herrerías, Antigüedades púnicas, romanas, visigóticas, Memoria descriptiva e histórica, «Memorias de la Real Academia de la Historia», XIV, Madrid, 1907, p. 83, n. 459, p. 86, n. 462, láms. XVI, 37, n. 4, XIX, n. 7; W. Culican, Phoenician romains from Gibraltar, The Australian Journal of Biblical Archaeology, 1, 5, Sidney, 1972, p. 115, lám. XXIV, fig. 3, y p. 135; J. Padró i Parcerisa, Los escarabeos de Emporion, Miscelánea Arqueológi­ca, XXV Aniversario de los Cursos Internacionales de Prehistoria y Arqueología en Ampurias (1947-1971), II, Barcelona, 1974, pp. 116-119, n. 3, fig. 2, n. 2.

[16] Escaraboide. En diapositiva muestra un color rojo con brillo mate. Su aspecto parece indicar con está elaborado con esteatita.

[17] F. Molina Fajardo et alii, op. cit., pp. 141-142, n. 3, fig. 80, láms. 14-15.

[18] M. Pellicer Catalán, op. cit., pp. 16 y 18, fig. 9, n. 5; J. Padró y Parcerisa, Materiales egipcios del Cerro de San Cristóbal, Almuñécar (Granada), Hallazgos de la Campaña de 1963.

[19] Escaraboide incinerado, aunque no está calcinado. Ha sido elaborado con esteatita. Con este nombre se denomina a una variedad de talco (Si4O10Mg3(OH)2) de grano fino compacta. Este material raramente es puro y con frecuencia presenta contenidos relativamente importantes de otros silicatos como clorita ( Si4-xAlxO10(mg, Fe­,Al)3(OH)2Mg3(OH)6), moscovita (Si8O20Al4(OH)4K2) y/o tremolita (Si8O22Mg5(OH)2Ca2).

[20] M. Pellicer catalán, op. cit., pp. 18, 52, 62, figs. 9, 5, lám. XIX, 1; Id. Madrider Mitteilungen, 4, pp. 12, 33, 35, fig. 8,4, lám. 8b; Fernandez Chicarro, VIII CNA., P. 106, lám. 17; Díaz Este­ban, Sefarad, XXV, 2, p. 284; M. Blázquez Martínez, Tartessos, p. 195, lám. 44A.

[21] Contexto de su hallazgo. Con motivo de la construcción del nuevo Barrio de los Marinos, fue localizada esta tumba por parte de los obreros. El número indicado para ella fue el 3. La fecha en que este hallazgo se realizó fue marzo del ’63. Los materiales fueron recogidos por la familia Prieto Moreno. Posteriormente intervino el profesor Pellicer, quien organizó dentro de lo que la situación le permitió, el desaguisado organizado por la inexperiencia de la gente que primero intervino. Entre las piezas recuperadas de este primer enterramiento fueron hallados dos vasos de alabastro. En el interior de uno de ellos fue hallado, junto con restos humanos de incineración, un anillo de plata con escarabeo basculante y una cuenta de serpentina.

La fecha indicada para esta pieza se ha marcado a partir de la datación propuesta por Pellicer para la fase más reciente del yacimiento: finales del siglo VIII, comienzos del VII. El factor determinante de esta cronología lo constituyen los dos kotyloi protocorintios de la tumba 19 (cfr. Pellicer, Cerro de San Cristóbal, p. 65). J. Leclant, E. Cuadrado y P. Cintas se han pronunciado posteriormente en el sentido de subir la cronología, sobre todo de algunos materiales que no se pueden encajar en fechas tan recientes. Por su parte J. Ferron, a raíz del estudio realizado sobre la inscripción que tiene el alabastrón hallado en la tumba n. 3, piensa que se debe fechar, subiendo como máximo, a finales del siglo VIII.

En cuanto a una fecha absoluta, debido a su estado de conservación, no se puede precisar, aunque incluso así, todo dato absoluto es una tanto arriesgado aventurar. El escarabeo está completamente alterado por la incineración del conjunto de la urna. Hoy escarabeo y anillo están separados.

En cuanto a los tipos paralelos, Pellicer mantiene que esta modalidad de escarabeo montado en anillo es de origen púnico. Sin embargo se da con mucha frecuencia en Egipto. Por ello se piensa que su origen de egipcio.

[22] M. Pellicer Catalán, op. cit., p. 24, fig. 24, n. 3, lám. XIX, n. 2; Id. Madrider Mitteilungen, 4, pp. 12, 23, 35, fig. 15, lám. 8, a.; Díaz Esteban, Sefarad, XXV, 2, p. 286; Blázquez Martínez, Tartessos, pp. 194 ss., lám. 86A.

[23] Como se ha visto en el análisis, este escarabeo presenta una montura de oro rota en el extremo que se corresponde con el clípeo. Puede considerarse dentro del tipo II, con el protórax indicado. Su perforación longitudinal de suspensión queda al descubierto a consecuencia de la rotura en el  extremo que coincide con el clípeo. En su base muestra otra ligera alteración. En su reverso, dentro de lo alterado que se encuentra, hay indicios de una forma que se asemeja a una roseta, y que ocupaba todo el campo.

[24] Escarabeo o escaraboide calcinado. El anverso se encuentra perforado y parte del material se ha perdido. El reverso se conserva algo mejor y en él se observa una estructura porosa que recuerda un material orgánico (hueso o colmillo). El hecho de que parte del anverso se haya quemado también apoya esta idea, ya que el material pétreo no se habría calcinado.

[25] Dentro del vaso de alabastro perteneciente a este faraón apareció el escarabeo, junto con los restos humanos incinerados. Esta circunstancia nos induce a pensar que los escarabeos que aparecen en urnas cinerarias formaban parte del atuendo personal del individuo con que se halla. Por ello inducimos que podría servir como amuletos.

[26] C.G.C. Newberry, op. cit., lám. XIII, líneas 4 y 5; Petrie, Bouttons, pp. 15 ss.; Gadner, Naukratis II, lám. XVIII, 3.

[27] Vercoutter, op. cit., n. 320, p. 173.

[28] Por las características cronológicas del conjunto de materiales que se hallaron en el interior de esta tumba, la fecha más acertada, dada la casi cronología absoluta de las restantes piezas, es segunda mitad del siglo VIII.

[29] M. Pellicer Catalán, op. cit., pp. 38 y 40, lám. XVIII, n. 1, fig. 34, n. 4; J. Padró i Parcerisa, Materiales egipcios del Cerro de San Cristóbal, Almuñécar (Granada). Hallazgos de la Campaña de 1963, Almuñécar arqueología e Historia, Granada, 1983, pp. 28-30; Cfr. Petrie, op. cit., lám. LVII, 30, 2; Erman und Grapow, Wp. II, p. 330.

Nota.-Este escarabeo no ha podido ser observado directamente, por lo que la descripción material es sólo aproximativa. Se dispone de la información proporcionada por M. Pellicer Catalán, que fue quien practicó la excavación. En el Museo Arqueológico de Granada no está expuesta esta pieza en vitrina y se ignora si está en depósito.

[30] J. Padró y Parcerisa, Materiales egipcios del cerro de San Cristóbal, Almuñécar (Granada), Hallazgos de la campaña de 1963, Almuñécar Arqueología e Historia II, Granada, 1983, pp. 29-30.

[31] J. Vercoutter, Objets egyptiens, op. cit., pp. 92 y 176; CGC, Nweberry,  op. cit., lám. X, nn. 36.609, 36.623, 36.626,36.879 y 36.914, pp. 153, 157, 221 y 229; J. Vercoutter, op. cit., p. 145, n. 211, p. 146, n. 212, pp. 180, nn. 385-387, p. 299, n. 854; id. pp. 92 y 176.

[32] Vercoutter, op. cit., pp. 92 y 176.

[33] F. Molina Fajardo, J. Padró y Parcerisa, NUEVOS MATERIALES PROCEDENTES DE LA NECRÓPOLIS DEL CERRO DE SAN CRISTÓBAL, Almuñécar Arqueología e Historia, Granada, 1983, pp. 45-55.

[34] Se sabe que la primera fase de descubrimiento de la necrópolis Laurita tuvo desgraciada fortuna. De las 20 tumbas tan solo de la n. 11 en adelante pudieron ser estudiadas con detalle y precisión. De las primeras tan sólo restan los materiales que se menospreciaron por ser de cerámica fragmentada. En manos de desaprensivos se encuentran ejemplares que van desde ánforas de alabastro hasta pendientes de oro, amuletos, anillos y un largo etcétera. Para la recomposición y estudio se ha tenido que indagar entre las personas que directamente estuvieron relacionadas con el inicio del proceso de obras en el área, así como entre los obreros y amigos de los obreros. Es de agradecer a Molina Fajardo el esfuerzo que en esta dirección de recuperación de datos importantes ha llevado a cabo.

[35] Presenta numerosas estriaciones longitudinales, características de materiales tipo hueso.

[36] Michel Blech, El colgante de Almuñécar, Almuñécar Arqueología e Historia III, Granada, 1986, pp. 43-46.

[37] F. Molina Fajardo, C. Huertas Jiménez, Vasos cerámicos de la necrópolis fenicio-púnica del Cerro de Velilla, Almuñécar Arqueología e Historia III, Granada, 1986, pp. 33-44. F. Molina Fajardo, El Bronce Final y la Colonización Fenicia, Almuñécar Arqueología e Historia, Granada, 1983, p. 33.

[38] Escarabeo elaborado en jaspe (o sílex). Se denomina así a una variedad microcristalina de cuarzo (SiO2) que suele contener abundantes impurezas. En ocasiones este material se incluye dentro del grupo de la calcedonia. El escarabeo es de color pardo uniforme sin ningún tipo de estructura interna significativa. Muestra en un lateral una clara fractura concoidea.

[39] Información proporcionada por D. José López, obrero de la finca donde apareció, quien nos facilitó los datos contextuales que nos faltaban.

[40] Se tiene constancia de que varios ejemplares han ido a aparar a manos extrañas; unas se nos han perdido a todo control, otras han sido localizadas y, con cierta dificultad, estudiadas. Así, el profesor Pellicer nos habla en su obra primera sobre esta excavación, en p. 6, consiguiendo la información de los operarios que trabajaban en la empresa constructora.

Nos indica el citado profesor que el primero de los escarabeos indicado por los obreros estaba enmarcado en oro, por lo que se considera dentro de los tipos clásicos existente en esa época en Egipto. En cuanto a su cronología, no se puede precisar, pero lógicamente se puede encuadrar dentro de la necrópolis en general, y de la segunda mitad del siglo VIII a. de C., si se considera que todas las enmarcadas en oro se encuentran dentro de esa cronología.

Otra pieza de escaraboide se cita a propósito de la visita del profesor Pita Andrade, quien intervino primeramente en el hallazgo de la necrópolis antes de que fuera encargado de la excava­ción el profesor Pellicer (cfr. Excavaciones en el Cerro…, op. cit., p. 63, nota 156. La tumba donde apareció esta segunda pieza fue la n. 2, excavada por el profesor Pita.

[41] M. Pellicer Catalán, op. cit., p. 6.

[42] Padró, Materiales egipcios…, op. cit., p. 27.

[43] Pellicer, op. cit., p. 63, nota 156.

[44] M. Blech, El colgante de Almuñécar, Almuñécar Arqueología e Historia III, pp. 43-59.

 

 

 

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Antonio Ruiz Fernández, Licenciado en Filología Clásica. Catedrático de Latín de IES Cartuja de Granada, Dr. en Historia Antigua por la Universidad de Granada.

Fernando Gervilla Linares, Gemólogo Diplomado por la «Gemmological Association of Great Britain». Ayudante L.R.U. del Depar­tamento de Mineralogía y Petrología de la Universidad de Granada.

 

Granada, 18 de Mayo de 2.019.

COLUMBARIOS Y VILLAS RÚSTICAS ROMANAS DE SEKS

Columbarios y Villas rústicas romanas de Seks

Dedicado a mis nietos Alicia, 

Adán, Marta, Miriam, Miguel, Marcos y Alba.

Dentro de la terminología urbanística, se entiende como columbario a toda construcción destinada a panteón, bien familiar, bien particular.

Este tipo de construcción consta generalmente de unos compartimentos definidos, como son la propia edificación destinada a cementerio particular, y su sistema de acceso. Unos son construcciones subterráneas, como ocurre en Carmona, y otros son construidos al aire libre, pero con un acceso un tanto especial, como podremos ver en Seks. Estas construcciones se encuentran en las cercanías de las villas o junto a ellas, como es algún caso en este territorio.

En líneas generales, la distancia que separa uno de otro es aproximadamente de unos 200 m., norma que se viene cumpliendo como una constante urbanística. Tal caso se da en los dos (de los conservados) columbarios de Seks. El conocido como Torre del Monje está a una distancia de la villa correspondiente, de unos 200 m. Sin embargo, el conocido como el de La Albina, se encuentra al lado de la misma villa romana. Desgraciadamente tan sólo se han conservado restos de muros sobre su emplazamiento, que fue reutilizado para vivienda particular.

Después del rastreo y análisis a que ha sido sometida toda la comarca de Almuñécar, se han localizado seis villas rústicas romanas, ubicadas en los siguientes parajes:

1.- Los Bañuelos, con viviendas y estanque bastantes bien conservados, al menos en el momento en que fueron localizados y estudiados.

2.- Torrecuevas (cercanías): Restos de muros y habitaciones, con salida de conducto subterráneo, que llega hasta el mismo columbario desde la villa, a la distancia antes indicada.

3.- Las Peñuelas: Se conservan restos de muros y, hasta hace poco, un paño completo de una galería abovedada similar a las normales de la zona industrial. Su medida era de unos 6 m. Avanzando hacia la  Torre del Monje, podemos ver un resto de depósito sobre la ladera.

4.- Barrio de San Sebastián: De construcción no queda nada en pie. Sólo podemos ver los materiales que han salido en las excavaciones practicadas por los propietarios: columnas, capiteles, torsos de esculturas, etc. Se conserva parte de la conducción de agua procedente de la arqueta de distribución, situada junto al depósito de decantación de la Santa Cruz.

5.- Zona de La Albina. En la demolición y rebaje realizados en las cercanías de la colina donde se encuentra el columbario, apareció cerámica sigillata común. En la base de esta colina existieron puntos de amarres portuarios, que fueron demolidos con motivo del desmonte y abancalamiento con máquinas retroexcavadoras.

6.- Finca de La Cerca. Hasta hace poco tiempo se dispuso en esta paraje, de un columbario de las mismas características de la Torre del Monje. Fue totalmente demolido a propósito de las construcciones modernas llevadas a cabo en la edificación de la residencia moderna de la citada finca.

Lo que sí significa una constantes dentro del hábitat urbano de Seks, es el emplazamiento de casi todos los columbarios en la vertiente de Río Verde. Para ello, una razón suficiente como la realidad marítima que constituía la ensenada-refugio mejor acondicionada, justifica el asentamiento a lo largo y ancho de tal paraje natural.

Téngase en cuenta que el término Albina es una palabra latina que significa “ lugar pantanoso”, porque en esas fechas el agua del mar podía penetrar por el espacio de la vega, hasta las cercanías de la citada villa-columbario.

Tan sólo una inscripción existe, según Ceán Bermúdez, Hübner y Vives, hasta el momento sin localizar, en la que se habla de los columbarios de Seks. Se ha querido definir el número de ellos basándose en el documento, pero resulta arbitrario ese supuesto.

La inscripción dice como sigue. “ P. IVLIVS PRIMVS HIC SITVS EST/ CVM  SVIS S.T.T.L./ COLVMBARIA POS (S) IDEO NVMERO VI / DEXTRA ET SINISTRA”. La traducción del texto es como sigue: “ Publio Julio Primo aquí está enterrado con los suyos. Que la tierra te sea ligera. Levantó seis columbarios a derecha e izquierda”.

En las exploraciones que se han llevado cabo por la zona donde han hecho aparición restos urbanos romanos, no se ha detectado, hasta ahora, nada que confirme la existencia de un cementerio público romano, aunque sabemos que, por tradición, tales enterramientos, en gran parte, se hacían a las entradas y salidas de las ciudades. Hay, no obstante, enterramientos colectivos, como se puede comprobar, por ejemplo, en la Herradura, donde, con motivo de un corte por roturación de terreno sobre la colina colindante con la carretera nacional 340, ha aparecido un enterramiento, tipo cementerio, con una estructura formal de las tumbas en “V” invertida. Las tumbas están formadas por tegulas grandes: una ancha de base, dos formando la V y una final pequeña, de caballete.

Se considera, pues, que el columbario se utiliza como panteón familiar, donde se colocan los restos humanos incinerados de los familiares pertenecientes a una gens o familia.

Es fácil admitir la existencia de bastantes testimonios de este tipo de cementerio, dadas las circunstancias especiales de las condiciones naturales de Seks en aquellas fechas. Se piensa que la gente encargada del movimiento industrial de la factoría, habitaba fuera de lo que ahora se considera casco urbano. Prueba ello es la existencia de las villas rústicas ya citadas.

Las condiciones de habitabilidad sólo son apropiadas para un mundo obrero de esclavos e inmigrantes temporeros norteafricanos, nunca para militares y gentes de negocios, que debió ser la población dirigente integrante de esta comunidad humana.

Elementos paralelos

Los testimonios existentes en España son bastante escasos. Podemos citar localidades como Torrox (Málaga), donde debió existir algún elementos de este tipo por la existencia de unas termas pertenecientes a los restos de una villa romana que allí se puede ver.

En Carmona (Sevilla) existe un tipo de elemento funerario que, aunque difiere por las proporciones y formas, las urnas cinerarias se encuentran colocadas en nichos excavados en las paredes de los recintos destinados a tal función funeraria. Podemos ver que las estructuras no son idénticas, pero que responden a una tendencia tipológica encuadrada dentro de un ritual donde las urnas, con los restos incinerados, se colocan en unos nichos excavados a tal fin, sobre las paredes de unos recintos cercados como cementerio, aunque el caso de Carmona, que aquí se cita, es una reutilización de un espacio perteneciente al acervo cultural ibero.

Estas especies de torres funerarias tienen su máxima representación en España en la llamada Torre de los Escipiones (en las cercanías de Tarragona), aunque es algo totalmente distinto en cuanto a fórmula de enterrar. La tumba de los Escipiones es una obra monumental, y los columbarios, al menos en Roma, estaban destinados a sepulturas para libertos y esclavos manumitidos.

Se piensa que los columbarios de Seks pueden ser utilizados indistintamente. Es necesario, por ello, dejar bien sentado que los columbarios de Almuñécar no tienen nada que ver con elementos arquitectónicos monumentales. Declinamos toda tendencia a establecer paralelos con los citados monumentos, ya que tan sólo consideramos paralelos, en España, a los que debieron existir en Torrox, con su villa y termas, que se encuadrarían en esta misma tendencia arquitectónica y tipológica, los de urnas colocadas sobre nichos abiertos en las paredes de recintos funerarios, de Carmona.

En el extranjero podemos hablar de los columbarios construidos a los lados de la Vía Apia, como los más representativos de este tipo de panteón funerario.

Podemos decir, no obstante, que el hecho de la práctica de la incineración presupone un “statvs socialis” privativo de una clase social pudiente, pero que evoluciona en el tiempo. No se generaliza esta práctica más que dentro de las familias con una posición económica elevada, aunque en algunas situaciones también se destinaban para la gente venida a más, como libertos y manumitidos. En Seks se dan nombres de familias, como ocurre y se puede leer en las inscripciones conservadas de tales clases sociales.

Todo este fenómeno social constituye un elemento de juicio a la hora de establecer una cronología para tales edificaciones, ya que el uso de este tipo de monumentos por gente probablemente plebeya, es un elemento, punto de partida del que deriva la explicación de una situación social en que la clase adinerada pierde su pureza de “status socialis” al mezclarse con estamentos adinerados, pero cuyo origen escapa a los esquemas tradicionales de la “ gens romana”.

A pesar de todo ello, la hipótesis acerca de la identidad social de los dueños de estos monumentos funerarios, queda bastante difusa, si partimos de la idea establecida desde la conquista de Hispania por los Escipiones en el año  -206.

Estamos claramente persuadidos de que los incentivos otorgados a los soldados licenciados después de la derrota final del poderío cartaginés en Zama (año – 202), fueron un factor decisivo para el establecimiento de colonos procedentes del estamento militar. Por ello nos inclinamos a pensar que la etapa de esplendor de la industria salazonera de Seks tuvo lugar inmediatamente después de la desaparición del poderío cartaginés.

Tales premisas nos permitirán establecer conclusiones aproximadas al no contar con un elemento de gran valor cronológico, como es la inscripción directa y original que se encontraba en la cara sur del columbario Torre del Monje.

Quedan, pues, fuera de lugar las consideraciones hechas por Molina Fajardo, sobre los columbarios de Almuñécar, en lo referente tanto a paralelos, absolutamente incoherentes con los que establece, como al atrevimiento de establecer una cronología arbitraria, teniendo tan solo en cuenta la época de expansión económica del período Julio-Claudio, sin contar con el contexto geopolítico posterior a la conquista de Hispania por los Escipiones, tras lo que tiene lugar el gran asentamiento de colonos en estos parajes.

En los columbarios hay una evolución o variedad tipológica algo notable, ya que se dan distintas soluciones a determinados problemas que plantean en sus estructuras.

Por todo ello concluiremos más adelante con datos extraídos de su estudio particular.

DESCRIPCIÓN DE LA VILLA RÚSTICA ROMANA PRÓXIMA A LA TORRE DEL MONJE

Aproximadamente a unos 3 km y medio de Almuñécar, se encuentra una construcción de primer orden arqueológico romano, digno de ser estudiado con todo detalle. Se trata de los restos de una villa rústica romana con abundantes datos arquitectónicos aún no estudiados de forma perfilada y concienzuda. Se pueden ver desde la misma carretera  de Almuñécar a Jete, y es bien visible en lo más significativo para su identificación. Se conservan, como se irá viendo, restos de cierta importancia, para considerar que merecen un estudio detallado.

Al fondo se observa río Verde. Se cree, por prospecciones hechas en fincas cercanas a este paraje, que el nivel del mar podría haber estado muy cerca de este lugar. Se perforaron terrenos en busca de aguas subterráneas y se encontraron con los surcos de cultivos primitivos, muy cerca en profundidad, con la arena del mar. Lo que, en cierto modo, contradice la opinión de los arqueólogos alemanes que estuvieron localizando la línea antigua de costa en esta zona. Podemos pensar que esta prospección con la construcción de pozos, y el hallazgo citado, se adelanta algo cronológicamente a la línea moderna, relativamente hablando, buscada por los citados alemanes.

No deja de ser una casualidad que varias de las villas que aquí tratamos de estudiar, se encuentran ubicadas en las cercanías del lecho de río Verde. Realmente esta villa (y columbario) está bordeada por la carretera que, a su vez, rompe la estructura doméstica de la villa de Torrecuevas y las Peñuelas. Este fenómeno se puede ver desde la misma carretera, que rompió la unidad de estas construcciones romanas.

Es muy probable que la vía romana de la costa llegara al Portichuelo, y desde allí, se dirigiera hacia Caicillos, y cruzara hacia la otra ladera de la  vertiente de río Verde, con el fin de salvar el problema que planteaba el agua del mar y el propio caudal del río. Esa vía pasaría por las citadas villas, tanto la de la Albina como las dos de Torrecuevas.

En la foto primera mostramos la construcción moderna practicada sobre las ruinas de la villa de Torrecuevas.

Conjunto de la villa romana de TORRECUEVAS

1.- Indicamos, con numeración, los puntos dignos de comentar. Aquí podemos señalar que esta parte del nuevo cortijo está levantada sobre las ruinas más importantes de la antigua villa romana. En el número 2 tenemos la parte más cercana al acceso, que se indicará más adelante. Con el número 3 indicamos el lecho de río Verde; muy cercano y que advierte que el mar se encontraba cerca de la villa en tiempos no muy lejanos. Desde la villa, al nivel del río, hay un desnivel de 15 m aproximadamente. Y no se olvide que este terreno sufrió un plegamiento de la plataforma continental sobre el siglo XVIII, elevando el nivel de la vega, como en otros sitios de la costa granadina, que en tiempos anteriores existía. Lo cual facilitaba que en estos puntos existieran puntos de amarre para embarcaciones. Pero la roturación de los terrenos de toda esta zona ha motivado su destrucción. Los materiales han sido reutilizados en muchos de estos lugares, como se puede observar en las fotos que se mostrarán a continuación.

El punto nº 4 señala la zona donde se han experimentado perforaciones para la construcción de pozos para el regadío moderno, y donde se han detectado los antes citados elementos de cultivos a una profundidad de unos 17 m, apareciendo también arena de playa más profundamente.

Véanse las numeraciones de los lugares indicados para poder entender mejor la ambientación en que se levantaron las construcciones modernas.

En la segunda foto mostramos el acceso moderno al cortijo que se ha construido sobre las ruinas de la villa romana.

En esta foto indicamos el punto de acceso desde la carretera, y señalamos los lugares donde los restos arqueológicos aparecen en superficie. Los puntos de arranque de la villa se encuentran casi a nivel con el de la actual carretera. Pero, como se verá más adelante, se ha rebajado el terreno hasta llegar a los cimientos de los muros de la villa. Esto nos hace pensar que gran parte de la edificación ha sido destruida con el fin de dar más ensanche al antiguo camino hacia Jete. La máquina ha cortado muros enteros como se puede apreciar en las fotos.

En esta foto se marcan los puntos-clave para ver el aparejo de los muros romanos que se dirigen hacia el interior de la villa. El punto 1º indica el alzado superior del muro que llega hasta la parte interna de la villa, con un aparejo de opvs incertvum. El material usado pertenece a la misma zona donde se encuentra, roca pizarrosa, de uso generalizado en prácticamente todas las formas romanas halladas en Almuñécar.

El punto nº 2 señala un muro-base sobre el que se apoya el anterior. El punto nº 3 sigue una alineación casi paralela en la misma dirección que el primero. Y el punto nº 4 muestra una especie de canal que discurre por el interior de los dos primeros muros.

Desde la misma carretera hemos tomado esta foto, para hacer ver el corte dado por las máquinas que han roto gran parte de la estructura del conjunto. El punto 1º indica la situación de la principal vivienda construida sobre las ruinas de la villa. El punto nº 2 nos señala el aparejo casi completo. El punto 3º señala un muro divisorio que muestra su proyección de estructuras hacia la vega, como se ha visto ya antes. El punto nº 4 señala la secuencia del muro de sostén que da sobre la carretera, y que ha sido recortado para el ensanche de la misma.

En esta foto se muestra el muro romano de opvs incertvm que da también sobre la carretera. El nº 1 muestra con nitidez la técnica constructiva del aparejo de los muros exteriores.

Esta es una de las fotos que muestra con más claridad el recorte realizado por las máquinas que destruyeron esta parte de la villa,

En el punto nº 1 indicamos el lugar donde apareció, en un “corralito”, el primer mosaico que hemos registrado en toda Almuñécar. Conviene recordar que, gracias a una persona muy culta que conocí, siendo muy joven, cuando me dediqué a estas tareas, quien identificó el hallazgo de aquel mosaico. Se llamaba D. Antonio Romero, y vivía en el actual  paseo Prieto Moreno. Pudimos comprobar in situ las teselas que cubrían casi la totalidad del suelo de aquella habitación. Fue una pena no llevar cámara fotográfica. Era lo único de solería que lógicamente podía pertenecer a una de las dependencias de la villa romana. La nº 2 señala el muro más destacado de acceso al centro de la villa. La nº 3 señala un muro que cerraba sobre el de la entrada principal y que aún conserva muy bien su aparejo de opvs signinvm. En nº 4 vemos cómo ha sido recortada la estructura de la villa en la parte que da sobre la actual carretera. En nº 5 observamos la construcción moderna, sobre la base de las ruinas romanas, que dan sobre la carretera. Y  nº 6 indica el acceso moderno construido para llegar hasta la parte donde se emplaza el núcleo de la villa romana en ruinas.

En la descripción de este tramo de lienzo mural conservado, podemos ver las siguientes partes: nº1 muro de separación que se extendía hasta la carretera y cortado por la máquina; nº 2 lienzo de muro de opvs incertvm, con el aparejo que indica que ha sido parte de un compartimento de la estructura posterior. Esto lo confirma el nº 1 que marca la separación de estos lienzos de muros romanos. El nº 3 indica la base de apoyo de los muros que debieron existir sobre él. El nº 4 muestra otro lienzo mural, similar al anterior. El nº 5, calzada construida tras romper casi dos metros de la base de los sistemas de muros de la villa sobre el espacio que hoy ocupa la carretera.

Detalle de la foto anterior donde se puede ver: 1º, muro divisorio de los compartimentos destruidos. Nº 2, aparejo donde se ve el caementvm romano destruido, observándose su composición de cal grasa con inclusiones de piedra menuda, y las piedras  para el  opvs incertvn que formaban la pared exterior de estos muros.

En esta foto mostramos otro de los elementos básicos de una villa romana. Un depósito de agua. Está revestido con opvs signinvm, o elemento impermeabilizante. Hasta este momento se ha usado como lugar para dar de comer a los animales. Se encuentra muy cerca del lugar donde fue encontrado el mosaico romano. El punto nº 1 señala un murete de obra de mampostería romana. El nº 2 aparece con una capa fina aislante.

Probablemente el agua proviniera del punto del  canal del acueducto, que se encuentra relativamente cerca, en donde cambia de vertiente, pasando de río Verde a la vertiente de río Seco.

En esta foto se muestra un muro que se dirige hacia el columbario situado hacia el sur. Los antiguos dueños comentaban que era un conducción y vía de acceso que llegaba hasta el columbario, y que ellos lo habían comprobado. Actualmente podemos observar, en el citado columbario, un hueco que indica que no es una abertura de ventilación, porque se encuentra bajo el nivel del podivm, sobre el que se eleva la estructura  del citado columbario.

Este elemento, probablemente destinado a almacenamiento de agua, se encuentra a mitad de camino entre la villa anterior y el columbario que se va a describir a continuación.

En él se puede observar la pared de fondo del depósito y un fragmento lateral a izquierda de la imagen. A su vez se comprueba la existencia de elemento impermeabilizante formado por el opvs signinvm.

Como se ha dicho antes, la roturación de los terrenos para el cultivo y árboles propios de la zona, dio al traste con muchos más elementos de este tipo o similares. Se encuentra a nivel de la villa y el columbario Torre del Monje.

Hoy aún se ven sus restos, pero el abandono y las nuevas tecnologías de cultivo acabarán muy pronto por hacerlo desaparecer. Tan sólo nos van a quedar las imágenes que de ello conservamos.

COLUMBARIO TORRE DEL MONJE

Se trata de una de las piezas arquitectónicas mejor conservadas de las que nos quedan aún.

DESCRIPCIÓN

Es una construcción de estructura  cúbica, en forma de torre. De ahí su denominación popular.

Se encuentra situado al borde de la carretera de Jete, a unos dos km y medio de Almuñécar, en la ladera izquierda de río Verde, según se va a Jete. Muy cerca de él se encuentra la citada villa rústica romana y los restos de un depósito de agua.

Su alzado se adapta al terreno, bastante inclinado, por lo que su basamento es un podivm escalonado, adaptándose adecuadamente a la morfología de la roca madre del terreno: una variante de material de pizarra.

Su alzado, de piedra pobremente labrada, y extraída  de la propia cantera de su ubicación, como ha quedado ya dicho, se encuentra formado por cuatro lienzos murales que, en su parte superior, remata con un alero también de pizarra, y finalmente una bóveda que recubre la falsa estructura de la misma.

No tiene ninguna abertura al exterior, por lo que está totalmente cerrado. Sus ventanas actuales son enteramente artificiales, y se abrieron con motivo de la restauración llevada a cabo hace pocos años. Los únicos elementos abiertos al exterior son las cinco agujeros que se encuentran en la parte superior interna, debajo del alero. filete o cornisa de piedra.

En el alzado se muestra una abertura exterior y una especie de ventana. Tanto una como otra son artificiales y no pertenecen a la estructura arquitectónica del alzado. La primera fue abierta por los campesinos, con el fin de utilizar este edificio para almacén-apero o corral (tiempos atrás se pudo ver que había sido utilizado como pocilga). El segundo se abrió y se revistió con ladrillo moderno con el fin de ventilar.

ESTRUCTURA INTERNA

Su interior se compone de cuatro paños en los que se pueden observar los nichos separados por una laja de piedra pizarrosa tallada, usada como base de apoyo de las urnas.

En la figura donde se aprecia el dibujo del alzado y su correspondiente foto, mostramos la distribución interna de los nichos en número de ocho por paño. Éstos se encuentran separados por una especie de pilar adosado a la pared. De esta forma se contabilizan treinta y dos nichos.

En la actualidad  la entrada artificial ha roto algunos de ellos, por la que ha llegado a falsas conclusiones a quienes lo han restaurado y finalmente han estudiado.

La parte superior se cierra en forma de bóveda por yuxtaposición de piedras con un agujero en el centro. Es necesario aclarar que intenta ser una bóveda de medio cañón, no circular, como se ha venido diciendo en algunos momentos posteriores a propósito de su publicación. En una de las fotos se muestra precisamente este detalle: es lo que se llama falsa bóveda de medio punto.

Todas las aberturas exteriores actuales son inventadas después de la restauración  reciente. Se han abierto sin criterio estructural.

El edificio era hermético, y la única ventilación se realizaba por los cinco agujeros de ventilación bien conservados que se hallan en la parte superior del alzado. Las caras noreste, sureste y suroeste no muestran ninguna abertura en los lienzos exteriores. La única que puede verse, no es precisamente una ventana, sino la abertura de entrada del canal que conducía hasta su interior  bajo tierra. Las otras ventanas que podemos ver en las fotos son falsas, inventadas por los antiguos moradores y los restauradores modernos.

Es del todo evidente que las aberturas superiores de ventilación, no tienen razón de ser si no es debido al carácter hermético del columbario: tenía que ventilar por algún punto. Ni siquiera los ocupantes modernos conocían la existencia de esos cinco respiraderos. Por ello tuvieron que  hacer una pequeña ventana encima de la puerta actual, artificial, hecha de ladrillo rojo moderno, porque desconocían que había puntos superiores que funcionaban como respiraderos.

La mayor parte de las fotos y los dibujos han sido realizados antes de que se llevara a cabo la moderna restauración.

Relación de fotos, desde las más antiguas conservadas, hasta las modernas. A continuación explicaremos los planos y dibujos del monumento.

En esta foto mostramos la imagen más antigua de las que se conservan del columbario Torre del Monje.

En ella se muestra la entrada artificial hecha por los antiguos propietarios a golpe de pico. En estas fechas, años 69, se usó como corralito. Aquí se pudo ver un cerdo. La puerta de entrada estaba  con unas maderas que impedían al animal escaparse. La cara suroeste está encalada  para evitar que se deteriorara el edificio o pudiera entrar agua de lluvia.

El punto nº 1 indica la entrada artificial abierta a golpe de pico. El punto nº  2 señala la cubierta en forma de bóveda rebajada.  El punto nº 3 nos indica el reforzamiento del lienzo sureste para darle mayor resistencia a los elementos de lluvia y viento. El nº 4 señala la ventana que hicieron los dueños para que respirara bien el interior del corralito. El punto nº 5 indica el espacio donde estuvo la inscripción funeraria que estudiaron Ceán Bermúdez, Vives y Hübner. El punto nº 6 señala el alero superior como elemento decorador, y también para proteger al edificio de la lluvia y que no discurriera por los paramentos del columbario. Como se puede ver bien claro, esta parte estaba bastante deteriorada y fue restaurada posteriormente por el Museo Arqueológico de Granada.

Esta foto muestra el estado en que quedó el columbario después de su restauración. El punto nº 1º muestra la puerta antigua, pero ya retocada en la restauración. Se le puso una puerta metálica que hoy podemos ver. La pequeña rendija de ventilación fue eliminada y cubierta con piedra de la misma calidad. Se indica con puntos blancos, el espacio donde estuvo la inscripción latina antes citada. El punto nº 2 indica dónde se encuentra el canal antiguo por el que se entraba al columbario, de forma subterránea.

En esta foto mostramos en el nº 1 la cubierta restaurada, pero con alteraciones que quizá no se correspondan con lo que, al principio, debió existir. La bóveda apenas se nota. El nº 2 indica la falsa entrada. El nº 3 señala el lugar donde se encontraba la inscripción latina.

Esta foto refleja bien el aparejo de los muros y la restauración del alero del columbario. La bóveda se deja ver muy ligeramente.

Esta es la cara noreste del columbario. El aparejo se aprecia con gran claridad. El punto nº 1 señala el lugar donde estuvo la inscripción funeraria latina. El punto nº 2 señala el lugar donde está la verdadera entrada al columbario. En la foto aparece cubierta por el matorral. Hoy día se ve una ventana perfectamente acorde con el aparejo de ese lienzo del muro. Pero, como se ha indicado, es la verdadera entrada al columbario. Recordamos que esta parte del podio sobre el que se levanta el columbario estaba prácticamente enterrado; y la que hoy vemos, no tiene nada que ver con lo que fue en su origen. El punto 3º señala cómo quedó el alero después de su restauración.

En esta foto podemos observar el podivm escalonado sobre el que se levanta el columbario, debido a la pendiente pronunciada del terreno. El nº 1 indica el punto de acceso, bajo tierra, al columbario. el nº 2 señala el punto de arranque del podivm del columbario.

Si se observa con detenimiento esta abertura, tan sólo es una especie de agujero que fue taponado cuando fue convertido el columbario en un corralito para animales o almacén de enseres del campo. Pero el antiguo muro de acceso no se ha estudiado en profundidad para ver cómo salía de la villa y se dirigía hacia el sur, camino del columbario. Eso está por hacer y aún no se ha intentado averiguar. Sólo tenemos el testimonio oral de los propietarios tanto de la villa como del columbario.

Esta es la cara noreste del columbario. Se aprecia muy bien el aparejo de su construcción. El punto nº 1 señala el lugar donde se encuentra una ventana que era la antigua y verdadera entrada. El punto nº 2 muestra la profundidad a que se encontraba el podivm, pero que, en realidad está enterrado.

Esta abertura no es una ventana, como se viene publicando, sino el antiguo acceso al columbario, que entonces era subterráneo por la acumulación intencionada de materiales que impedían ver el canal que provenía de la zona de la villa situada más al norte.

En esta foto de detalle, marcamos el espacio  de la cara lateral izquierda, donde se encontraba la leyenda latina. Es una toma antigua en la se ve que el alero se encuentra en estado de deterioro.

En esta foto vemos los nichos donde estuvieron colocadas las urnas cinerarias. El nº 1 señala su espacio. El nº 2 indica la ranura que funciona como respiradero, y que se verá mejor en el dibujo realizado a propósito. El nº 3 señala la bóveda de medio punto, pero formada por el acoplamiento de las lajas de pizarra para formarla. Sin embargo, en la parte externa superior se puede ver redondeada, como si fuera una bóveda originaria.

Esta foto refleja el interior del columbario, con la indicación de los respectivos nichos y la forma rectangular de los mismos. Es el estado en que han quedado después de la restauración moderna.

En este dibujo se refleja  la planta del columbario, con las respectivas aberturas ya indicadas en fotos anteriores.

Este dibujo marca las características interiores del columbario. Por medio de él se ha llegado a la conclusión de que los nichos de su interior son 32. Podemos ver la indicación de su entrada bajo el podium, y el respiradero que discurre por la parte superior donde terminan los nichos.

Este dibujo refleja la falsa entrada moderna, el respiradero y el lugar donde se encontraba la inscripción funeraria.

Este dibujo indica el estado en que se encontraba la cubierta circular del columbario. Aún no se había restaurado.

         Este dibujo refleja el corte seccional practicado para poder mostrar el respiradero que existe en la parte superior del columbario. Como se puede observar, los agujeros que daban al exterior del mismo, se encontraban taponados con piedras ligeramente separadas para no impedir completamente el paso del aire. Las salidas, como se puede observar eran cinco.

Es justo reconocer que el mayor trabajo del diseño de todos estos dibujos fue hecho por D.  J. A. Montalvo, delineante  muy conocido en la ciudad.

Como queda dicho, las diferencias estructurales y el análisis de las mismas nos llevan a establecer épocas de construcción diferentes para los columbarios.

El denominado Torre del Monje es más sobrio tanto en su forma interior como exterior.

VILLA ROMANA DE LAS PEÑUELAS

Es uno de los lugares más deteriorados de los estudiados hasta hora en el espacio de la vertiente izquierda de río Verde.

Sus restos aparecen junto al corte de la carretera de Jete, y bajando por el camino que une la citada carretera con el lecho del río.

El material es bastante escaso. Pero hay que decir que, con el ensanche de la carretera, se destruyeron elementos muy significativos de esta parte de la villa. Suponemos que, si se llevara a cabo una excavación sobre los restos de este ya cimiento, es bien seguro que aparecerían elementos que permanecen enterrados por el roturado moderno de la finca donde se encuentran los actuales restos.

Que sepamos, y se publicará en su momento, fue destruido un edificio con bóveda de medio punto, cuyos restos veremos a continuación, pero en otro momento, en la exposición de los materiales.

Estamos convencidos de que estas estructuras se prolongaban hasta la finca conocida como la antigua Peñuelas, hoy muy urbanizada. Era quizá la de mayores proporciones. Restos aparecen por doquier formando parte de los sistemas de balates de separaciones de las fincas rústicas donde se encuentran.

Una vez hecha esta pequeña introducción, pasamos a exponer y explicar los materiales que aún hoy día se pueden ver desde la carretera y en el camino que baja hasta el río.

Materiales

          En el lateral izquierdo, según se avanza hacia el columbario Torre del Monje, podemos aún ver estas ruinas romanas pertenecientes a la villa que venimos comentando.

El punto nº 1 muestra un lienzo de muro perteneciente a la villa, con su aparejo de opvs incertvm muy definido, y que debe prolongarse hacia su izquierda por los indicios que muestra de ampliación. Según se avanza hacia su derecha, vemos restos de un muro divisorio, destruido por el ensanche de la carretera.

En el nº 2 observamos un murete de fondo, con aparejo regular, o sea, con un opvs incertvvm perfecto. Justo delante aparecen restos de muros demolidos, pertenecientes a la construcción abovedada destruida no hace muchos años. Se publicará en otro momento. Todo parece indicar que el sistema abovedado podía haber sido un granero o almacén de víveres, como se verá en otra ocasión. Pero de lo que no cabe duda es que detrás de lo que se ve en la imagen, si se hiciera excavación, estamos seguros de que aparecerían más dependencias del conjunto.

       En esta foto podemos ver un momento posterior del mismo yacimiento, en donde aparecen los restos antes vistos, más deteriorados aún.

Descendiendo algo más hacia el lecho del río, podemos ver estos restos de muros de estilo romano dando hacia el camino. Es la piedra que generalmente se utiliza en las construcciones de este tipo. Está claro que los campesinos han utilizado este muro como balate, para separación de las distintas propiedades que se encuentran en este trayecto.

Está claro que es necesario practicar una exploración más profunda y seria para determinar hasta qué punto y con cuanta extensión contaba este espacio que se encuadra dentro de las estructuras de lo que viene apareciendo en todo este territorio y que, generalmente, se llega a la conclusión de que son parte de los llamados zona de estacionamiento de los romanos en estos años de la historia de este lugar.

         Detalle del estado en que se encuentra el aparejo de algunas de las dependencias pertenecientes a esta parte de la villa.

Detalle de los restos de la edificación al borde de la carretera en el que se puede apreciar un lienzo de muro en perfecto estado de conservación de su aparejo.

Según se desciende desde esta zona hacia el río, sobre la ladera izquierda, según se baja, encontramos este largo lienzo de mampostería romana, construida según la técnica tradicional del aparejo tipo opvs incertvm. No se ha explorado lo suficiente para poder determinar su extensión. Pero todo parece indicar que está relacionado con las estructuras que se encuentra junto a la carretera.

COLUMBARIO Y RESTOS DE VILLA ROMANA DE LA ZONA DE LA ALBINA

El columbario de La Albina es un panteón particular perteneciente a una villa rústica que existió muy cerca, con las mismas características del anterior, aunque difiere en la forma.

La estructura es algo diferente, como se verá más adelante. Su planta es de mayores dimensiones. Su estado de conservación es muy precario y precisa una urgente intervención de consolidación, y que no se ha realizado a pesar las excavación y estudio realizados por expertos.

En la planta levantada sobre sus elementos de base, se observa la existencia de dos paños con cuatro hileras de nichos, aunque una apenas si se dibuja por el mal estado de conservación. No se sabe si dispuso de un tercer paño con nichos, por encontrarse totalmente destruido en esa porción de la planta. No se ha podido registrar la existencia de respiraderos al estilo de la Torre del Monje. Por ello pensamos que podía haber tenido puerta exterior, a la vez que tampoco se conserva hueco en la base que nos haga pensar en la existencia de acceso subterráneo, como ocurre en el antes citado columbario.

Según se observa, en su orientación hacia el mar, nos encontramos de frente con un arcosolio algo rebajado.

Se ha pensado que la cubierta fuera de bóveda circular, pero los restos existentes nos hacen pensar que fuera de medio punto, en línea con el arcosolio. Bajo éste, podemos ver una especie de murete con cuatro huecos de forma tronco-cónica, cuya finalidad se ignora, pero en manera alguna estuvieron destinados para depósitos de urnas cinerarias, pero que puede tener una explicación, como la de pensar que se destinara a ritos  religiosos, ya que tiene forma de altar bajo el arcosolio; y por ello podríamos concluir que se utilizaran como depósitos votivos.

También podemos pensar que sólo existieran dos paños de nichos, con lo que tendríamos un total de 24. La forma de los mismos difiere de los ya estudiados en Torre del Monje, ya que presentan arco de medio punto en su parte superior, cosa que los hace diferentes a los anteriores. Podemos decir que éste es técnicamente más complejo y estéticamente superior por la complicación de sus formas internas, cosa que lo hace bastante diferente.

Así, pues, establecemos una marcada diferencia entre ambos monumentos funerarios. Las únicas coincidencias se encuentran en las plantas cuadradas y rectangulares, en la cubierta y en el material utilizado: pizarra y cal grasa con arena de río.

La diferencia estructural interna nos lleva a situarlos cronológicamente en épocas diferentes.

         Dibujo del alzado del columbario de La Albina. De frente vemos las filas de nichos terminado en arco de medio punto. A derecha tenemos el arcosolio con lo que de él queda. El material utilizado es el de la cantera del propio  terreno, es decir: material pizarroso.

Los nichos se suceden de tres en tres, por lo que pensamos que formaban series de nueve nichos, en las caras afrontadas. Ignoramos si a su izquierda, que pudo ser donde estuviera la entrada, pudiera haber existido otro lienzo de nichos. Ello supuesto, el columbario podría haber tenido 27 nichos. Pero nunca lo sabremos.

La técnica de construcción es la tradicional en Seks: el opus incertvm.

Suponemos que esta es la parte frontal del columbario. En él se aprecia casi la mitad del arcosolio, su murete de fondo, y debajo, los supuestos depósitos votivos.

Aquí podemos observar la planta  del columbario, levantada sobre los restos que entonces perduraban cuando se realizó el estudio de este elemento arquitectónico. Según las conclusiones a las que podemos llegar después de ver lo que encontramos en la cimentación, es pensar que el columbario era mayor de lo que se viene publicando.

En la parte frontal tenemos los cuatro depósitos supuestamente destinados a motivos religiosos. Por ello se le vienen llamando votivos.

En las partes laterales podemos ver la indicación de los nichos que arrancaban a pie de suelo. Y a la vista de lo cual, podemos concluir que los nichos, por lienzos indicados, podría haber sido 12. Sumando el frontal a este último, sumarían 24; y si consideramos el frontal al arcosolio, podrían haber sido 36. Pero no podemos más que suponerlo. No tenemos pruebas que lo confirmen, aunque sea lógico pensarlo.

Dibujo de uno de los laterales que se ha podido conseguir por los restos existentes. A la izquierda de la imagen tenemos la silueta de un depósito votivo; a continuación, ligeramente marcados, los supuestos arcos de nichos que pensamos debieron existir. No deja de ser una suposición.

A continuación, mostramos las fotos de los restos que hemos podido localizar, lo más preciso posible. En esta imagen mostramos, al fondo, lo que nos queda del arcosolio; a su izquierda, el inicio de lienzo de los nichos conservados; y bajo el arcosolio, el lugar donde se encuentran los supuestos depósitos votivos.

Vista general de lo que nos queda del columbario: a izquierda, lienzo de los nichos; en el centro, arcosolio; debajo del mismo: lugar donde se encuentran los depósitos votivos. A derecha, restos que nos permitieron ver por donde pudo estar colocado el otro lienzo de nichos, pero muy arruinado.

         Imagen frontal del lienzo que conservan los nichos. A derecha se ve parte del arcosolio.

         Detalle de la foto anterior para precisar con más claridad la silueta de los nichos del columbario. En esta imagen se aprecian seis de los nichos. Aquí conviene aclarar la composición de los materiales que anteriormente se han citado como elementos constructivos del columbario: piedra local, cal grasa y arena de río. Los arquitos se encuentran bastante deteriorados porque este monumento ha sido muy utilizado como cantera de material para otras obras modernas.

En esta imagen mostramos los huecos circulares de los depósitos votivos, y el suelo del columbario ya limpiado de las malezas. Gracias a esa aclaración de terreno-base, se ha podido levantar la planimetría, donde se refleja la probable existencia de otro gran lienzo de nichos del columbario.

         Foto de conjunto de lo que había del columbario antes de que se iniciara su excavación y estudio. A izquierda se ve el lienzo de los nichos, en el centro, el arcosolio, y a derecha, los restos del otro posible lienzo de nichos.

         Perspectiva de la foto anterior para observar mejor los elementos que se han estudiado de este columbario.

Todo con la misma perspectiva, aunque más detallada. Etapa previa a la futura excavación.

Vista frontal de nichos, arcosolio y muretes restantes. Esta imagen es muy anterior al estudio últimamente realizado.

Imagen del columbario con el contexto geográfico de los elementos donde se encuadra.

Esta foto se ha realizado para hacer notar el estado y conservación del elementos llamado arcosolio. Estado primitivo de conservación.

CONCLUSIÓN

         Como queda dicho, las diferencias estructurales y el análisis de las mismas nos llevan a establecer épocas diferentes para los dos columbarios hasta ahora estudiados.

El denominado Torre del Monje es más sobrio tanto en su forma interior como exterior. El hecho de que éste tenga un acceso subterráneo nos hace pensar que se construye en una época de inseguridad y se teme el saqueo de los enterramientos por la piratería, fenómeno corriente en el siglo III d. de C.

Basándonos en la pobreza arquitectónica y en el sistema de acceso, podemos establecer una cronología cercana a tal fecha.

Por su parte, el columbario de La Albina, tanto por sus características internas, como la adición de altar interior para rituales religiosos, nos hacen pensar en una cronología cercana al siglo I d. de C.

Como se dijo al principio, la conservación de la inscripción que hubo sobre la cara suroeste del columbario Torre del monje, nos habría salvado este escollo cronológico. Lo que no se puede admitir en absoluto es una cronología sin fundamentación histórica de ningún tipo, como escribe Molina Fajardo en su precipitado estudio de 1983. No se puede fundamentar una afirmación de tal tipo con el sólo argumento de un período de expansión colonial importante, como el del siglo I al II d. de C. Pienso, en conclusión, que son las normas arquitectónicas, los ritos y las inscripciones los determinantes de un factor tan importante como el establecimiento de una cronología lo más precisa posible.

VILLA ROMANA DE LA ALBINA

(Restos)

En esta foto podemos ver los restos del alzado de unos de los muros restantes de la villa rústica. Estuvo mucho tiempo sirviendo de corral. En la construcción de vivienda moderna se utilizo su material como cantera.

Detalle de la foto anterior, hecho sobre una de las esquinas del recinto.

COLUMBARIO DE LA ALBINA Y RESTOS DE VILLA RÚSTICA

Estado en que se encontraba El columbario de La Albina. Muy abandonado. A su derecha se puede observar el portón de entrada donde se encuentran las ruinas de la villa rústica romana. Ese portón ha desaparecido en la actualidad. El aspecto de hoy es muy diferente.

A la vista de haber explorado toda la zona que circunda el Columbario de este paraje, se pudo ver una pequeña granja de vacas, por entonces, en la cercanía. Nuestra sorpresa fue poder observar que los muros de la misma se encontraban montados sobre estructuras murales romanas, como se indica en esta imagen. Eran muros resistentes, muy encalados y que no formaban parte de una vivienda particular que se encontraba justo a su lados.

Como es natural, nos vino a la mente qué podría ser aquello. Y la conclusión no pudo ser otras que podría tratarse de una edificación que justificara la presencia de un columbario situado bastante cerca, aproximadamente a cien m del columbario.

La vivienda antes citada fue muy modificada posteriormente hasta convertirla en una casa habitable. Tal vivienda estaba situada al lado de la citada granja. Lo que nos lleva a concluir que ambas construcciones formaban parte de un mismo elemento: una villa rústica. Por desgracia, en aquellas fechas no pudimos averiguar qué y cómo era en su interior aquella vivienda. Pero sí recuerdo que había que bajar varios escalones para poder acceder a su interior. Vivía en ella un antiguo conocido guarda jurado de la vega. Pero fue imposible poder verla por dentro. Hubiera sido un dato concluyente. Pero tan sólo se pudo tomar una par de fotos que reflejamos en este trabajo.

Esta es la segunda foto que pude tomar. Tal vez entre los miles de negativos de que dispongo, aparezca con el tiempo alguna más. Lo cierto es que no se trata de una construcción de la época, sino de algo mucho anterior.

Aquí vemos piedras del tipo usado en las construcciones romanas, pero nada más. Esperamos aclarar con el tiempo algún detalle más de esta misteriosa construcción.

VILLA ROMANA DE LOS BAÑUELOS

(Río Seco Alto, Almuñécar)

 

         Esta villa rústica romana se encuentra situada en el término municipal de Almuñécar, a unos cinco km hacia su interior. Desde la carretera de Jete, a la altura de Torrecuevas, hay un desvío que parte en dirección hacia ese lugar.

La visita de inspección arqueológica fue realizada en los años 70, con la gran ayuda que me prestó el Alcalde del Ayuntamiento D. José Antonio Bustos, poniendo a mi servicio a un policía municipal (Francis), que lo hizo muy bien, por cierto. Se vio todo el perímetro de de la zona, se fotografiaron  todos los espacios y habitáculos, e incluso se tomaron de los interiores. Pero, hasta que no aparezcan esos negativos y diapositivas, no las podré mostrar. Todo a su tiempo.

En esas fechas, todos estos aparentes cortijos estaban deshabitados. No pudimos pedir información porque no encontramos a nadie que nos pudiera atender. Tampoco disponíamos de materiales que nos sirvieran para tomar medidas. Todo fue una inspección ocular y tomas de fotografías que nos pudieran ayudar para poder realizar un trabajo de investigación, levantamiento de planos, medidas y estudio de materiales que ciertamente tenían que existir.

Posteriormente hemos sabido que esta finca, al parecer, fue vendida a unos señores extranjeros para reformar y vivir allí. Después de esto no hemos podido averiguar nada más al respecto. Pero sí disponemos de bastantes negativos de fotos que podrán aclarar el estado de cosas que pudimos encontrar en este paraje de la sierra interior.

Y repetimos, ignoramos qué haya podido ocurrir con todo este material.

Por ello, tan sólo vamos a mostrar y describir lo que se ha podido ver con la visita superficial de ojeo que hemos realizado en poco tiempo.

Se publicó la noticia de este yacimiento en los años 80 por un periódico de Granada. Nadie, en absoluto, se hizo eco de tal descubrimiento y ahí quedó olvidado. Pero, al menos, aquí vamos a intentar describir, con ciertos detalles, lo que fuimos viendo durante ese paseo arqueológico por los llamados “Bañuelos”, cuyo nombre, probablemente hace alusión a que en este lugar existieron unas termas romanas que, se sospecha, estaban en un gran albercón que entonces se encontraba relleno de tierra y cubierto de árboles frutales. Pero sus elementos constructivos reflejan la técnica arquitectónica usada por los romanos en todo el tiempo que permanecieron en este lugar.

Otra cuestión que se plantea es el porqué los romanos ascendieron a estas alturas para habitar. Realmente pensamos que la población de un estatus social acomodado no viviría en terrenos de una zona industrial de salazones, como era el emplazamiento de Seks, que todo industria. El ambiente de Seks no era habitable ni respirable. Y por esa razón, la clase pudiente vivía sobre el estero marino que formaba la línea de costa de aquellas fechas, situándose para vivir en lugares apartados de la zona industrial, como se ha dicho.

Las villas rústicas fueron ocupadas probablemente por la clase pudiente, como la de los caballeros romanos, que no vivirían en las cercanías donde se encontraba la clase servil y advenediza. Los obreros temporeros vivían siempre en la cercanías de la zona industrial; los esclavos y similares, lo hacían en cualquier lugar. Por eso no es extraño que sobre la misma factoría del Majuelo aparecieran enterramientos en algunos de sus espacios. Hay testimonio de ello en el Majuelo y en la necrópolis de Puente del Noi.

En esta imagen del valle, podemos ver el conjunto más relevante y destacado de todo  lo que forma esta villa rústica romana.

         En nº 1 vemos una de las fachadas más típicas de la villa. Pues, como se sabe, la clásica casa romana era una edificación con poca comunicación con el exterior. A lo sumo se podían abrir pequeñas ventanas para contactar con el ambiente. Y eso es lo que refleja esta imagen. Pero no se descarta que la que aquí se ve, haya sido modificada por los ocupantes posteriores y agrandada en sus proporciones.

         En esta misma fachada, el nº 2 nos deja ver con bastante claridad, el aparejo típico de la casa romana: el opvs incertvm. Pero ya bastante encalado por los ocupantes posteriores. Probablemente los visigodos ocuparan también este lugar, y, sobre todo los musulmanes. Pues éstos se situaron en lugares bastante próximos a este emplazamiento: los Castillejos, donde se conservan los restos de un emplazamiento de tipo militar de esta cultura. Hoy bien visible y visitable. Pero pensamos que fueron los ocupantes actuales los que encalaran los muros de todas estas fachadas romanas.

El nº 3 muestra la parte tal vez más blanqueada y modificada de este lienzo de muro de fachada.

El nº 4 tiene una de las características de la parte 1º: la ventana hacia el exterior y muy cercana al alero del la cubierta del edificio.

El nº 5 inicia una parte que, al parecer, ha sido muy modificada por los ocupantes modernos actuales, pues da la impresión de que es una construcción totalmente nueva, aunque lo más probable es que sea una remodelación hecha sobre los muros antiguos romanos.

En nº 6 se indica la situación de una de las típicas ventanas al exterior, pero igualmente levantada casi al borde superior del alero de la fachada principal de este muro de la casa.

El nº 7 realmente es una novedad. Se trata de la abertura al exterior de una puerta ya de época moderna, tanto por su tamaño como por la novedad. Las entradas a las villas se hacían mediante porches adintelados y con pilares o columnas. Cosa que aquí no se utiliza.

Normalmente la casa romana estaba bien orientada. La vertiente norte era la destinada a los almacenes para conservar mejor el grano y los productos agrarios en general. Solían tener un patio porticado interior con las vertientes de las cubiertas dando a esa zona de patio con columnas (implvvivm-compluvivm). Las habitaciones solían dar sobre ese patio. Por ello se sabe que se protegía el interior del exterior, consiguiendo una vida interna apartada de los ruidos de su entorno.

Con esta orientación de las cubiertas, conseguían dirigir las aguas de lluvia hacia el centro y, de esa forma, era recogida en un depósito central (aljibe) para las necesidades domésticas. Aunque pensamos que por la configuración del terreno, las vaguadas de esta zona podrían surtir de agua tanto las necesidades domésticas como las agrarias.

En este lienzo de fachada se puede identificar con todo detalle el aparejo de la estructura romana. En su parte superior vemos casi un ventanuco; señal de que los romanos solían hacer pocas aberturas hacia el exterior, como se viene diciendo. Era una forma de preservar la intimidad de la casa y protegerlas tanto en invierno como en verano.

         En esta imagen de detalle conviene destacar el aparejo de sillarejo con que se levantaban los muros de los distintos elementos de la vivienda. A la izquierda de la imagen puede verse la pequeña ventana exterior de una de las dependencias de la villa.

En esta imagen mostramos una parte de las distintas fachadas, muy encalada y con algunas modificaciones estructurales. Vemos la ventana pequeña situada al borden del alero, una ventana a media altura que ha sido construida no precisamente en época romana, taponada, y una puerta moderna, a la derecha de la imagen, que es totalmente artificial. No es romana. El alero ha sido bien conservado y mantiene las características tradicionales de las casas romanas con respectivas tejas.

Esta imagen muestra el estado semirruinoso de una de las esquinas del conjunto. Se mezclan  los elementos romanos y los modernos, dejando ver los materiales que se han usado en diferentes momentos de la evolución de esta obra antigua.

En las cercanías de la zona principal de la villa, aparecen construcciones que se asemejan a las técnicas usadas por los romanos, pero podría ser una modificación estructural de época musulmana. Cosa que se debería estudiar con detenimiento porque es algo diferente a lo que venimos viendo en todo el conjunto.

Foto poco definitoria. Se trata de los muros de separación entre dos zonas de la misma villa.

         Y aquí nos encontramos con el elementos que suele dar nombre al lugar: el espacio donde, por tradición, se dice que están enterradas las estructuras que forman el conjunto de unas termas romanas, pero que se encuentran  los elementos de cultivos de este paraje: las termas (de ahí el nombre moderno de “Bañuelos”).

La parte superior de este gran lienzo de muro romano, está cubierta por parrales de uvas, cuyas ramas caen cubriendo gran parte del aparejo de este gran muro ligeramente escalonado.

Su extensión puede medir entre 20 o 30 m. de ancho. Su largura se duda porque se encuentra muy afectada por los cultivos modernos que lo encubren mucho. Se haya  apartado de lo que es el conjunto de la villa rústica romana. Su altura puede alcanzar entre los 8 y 10 m.

Foto de la parte izquierda de la zona ocupada por el terreno donde se encuentran las termas romanas. Prácticamente cubierto todo por los parrales plantados sobre el albercón.

Foto en la que se aprecia  la casi totalidad de la cara sur del albercón donde probablemente se encuentran las termas romanas.

Los nº 1 señalan los puntos donde se puede ver con gran nitidez el aparejo del muro formado por el clásico opvs incertvm, con lajas de pizarra perfectamente talladas.

La foto nº 2 nos señala un aparejo artificial formado por piedras arrancadas de las estructura romanas, para formar balates escalonados.

La foto nº 3 señala la vereda que conduce desde la parte inferior, donde se supone están las termas, hasta la villa rústica propiamente dicha, a unos cien metros de este lugar.

En conclusión nos vemos obligados de decir que la noticia de este hallazgo, debidamente publicado por la Prensa y la Radio, fue silenciada en su momento, y no se ha vuelto a hablar más de este importante yacimiento arqueológico. Nosotros lo volvemos a denunciar desde aquí. Más adelante tal vez podamos ampliar información más concreta sobre este interesante lugar y que se practique una investigación por personal cualificado, y se puedan decir muchas más cosas sobre este valioso elemento arqueológico, situado, como se ha dicho claramente, en el término de los Bañuelos de la localidad de Almuñécar.

Antonio Ruiz Fernández, Licenciado en Lenguas Clásica, Catedrático de Latín y Dr. en Historia Antigua por la Universidad de Granada.

Granada, 16 de diciembre de 2018.

 

BIBLIOGRAFÍA

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Cuadernos Monográficos de Temas Motrileños, nº 23. Antonio Ruiz Fernández.  Columbarios romanos de Sexi, Antigua Almuñécar. Delegación de Educación y cultura del Ayuntamiento de Motril, 1985