URBANISMO ANTIGUO DE ALMUÑÉCAR, TERCERA PARTE

(Continuación)

SECTOR M

Fot. 1M. Calle Antigua. Esta foto nos muestra el primer tramo de la calle Antigua, cuyos datos son los siguientes: 1, anchura del murallón romano medieval, mostrando la perspectiva que se indicaba en la descripción general: 2, tramo grande de la calle montado sobre él, una vez enrasado hasta el nivel adecuado; 2, fachada cuya composición y medidas se corresponden con los esquemas que normalmente se viene admitiendo como romanos, y que comprenden todo el trayecto que se ha recogido en la toma fotográfica. (Foto del autor).
 
Fot. 2M. Calle Antigua. En esta foto se indica: 1, centro de la calle que ha sido trazada utilizando el murallón antes citado, como punto de apoyo; 2, entrada a un corredor de estructura romana que comunica esta calle con la base del subsector IV, y cuyos paramentos, como se verá, son de opvs incertvm, con revestímiento moderno; 3, sobremuro en murallón; su medida es de 6,50 m. (Foto del autor).
 
Fot. 3M. Calle Antigua, condicionada por la dirección que sigue la vieja muralla. A izquierda se encuentran las viviendas que se montan y apoyan sobre la muralla rebajada: 1, paramentos citados; 2, base de la calle sobre el murallón. (Foto del autor).
 
Fot. 4M. Calle Antigua. Pasillo de acceso al citado subsector IV (cfr. fot. 2M,2): 1, paramentos de opvs incertvm con revestimiento moderno. Altura aproximada, 3,70 m, con base troncocónica; 2, muro romano roto para acceder a los compartimentos interiores donde están las secuencias de naves enrasadas.(Foto del autor).
Fot. 5M. Calle Antigua. Paramentos romanos con reforzamiento de época moderna (ladrillos): 1, muro romano en paramento interior y cuyo acceso a él es artificial, ya que se ha debido destruir el muro de calle antiguo; 2, restos de muro romano en base, sobre el que se ha levantado, en parte, un alzado de ladrillo como refuerzo. Se observa que, en la citada base, todos los indicios han sido rotos para poder pasar a las estructuras situadas en el interior de este corredor artificial; 3, paramentos de casas modernas que reutilizan los muros romanos, revistiéndolos con ladrillos y otros materiales. (Foto del autor).
 
 Fot. 6M. Calle Antigua. En esta foto de detalle se puede comprobar cómo, a partir de una determinada altura, se usa la mampostería de ladrillo, superpuesta al antiguo muro romano.(Foto del autor).
 
Fot. 7M. Calle Antigua. Pasillo artificial, como se ha indicado en la foto 5M, que da acceso a los sistemas de naves colindantes con el subsector IV. Se puede observar, a simple vista, la existencia de mortero romano sobre el suelo, como resultado del allanamiento del terreno para facilitar el paso a las casas modernas: 1, entrada a las naves abovedadas con falsos techos; 2, restos de estructuras romanas sobre el suelo y reutilizadas para construir escalones; 3, continuidad de los restos de opvs caementicivm, usado en las bases de este espacio como testigo de lo que dentro de las otras casas es imposible ver, a causa de los enlosados modernos; 4, entrada a casa cuyos paramentos son romanos, y su medida es de 0,80 m de grosor. Se da la coincidencia de que la casi totalidad de estas casas modernas, que superan una altura de 4 m, tiene, a partir de este punto, un alzado muy diferente. (Foto del autor).
 
 Fot. 8M. Calle Antigua. Detalle de la foto anterior, para destacar los restos de aparejo romano que se observa sobre el suelo: 1, entrada a una cadena de naves enrasadas; 2, restos de aparejo romano sobre el suelo. (Foto del autor).
 
Fot. 9M. Calle Antigua. Nave romana abovedada con techo enrasado: 1, línea de muro donde se observa una interrupción del paramento romano; 2, inmediatamente encima, se observa un falso techo de escayola donde se oculta la bóveda, o lo que de ella quede encubierta.(Foto del autor).
 
Fot. 10M. Calle Antigua. Nave romana con las mismas características de la anterior: 1, anchura de la misma; 2, paramentos romanos. (Foto del autor).
 
Fot. 11M. Calle Antigua. Tercera nave alineada con  las mismas características: 1, restos de muro romano roto para facilitar el paso en todos los sentidos de las edificaciones que aquí se dan; 2, paramentos romanos encalados; 3, muro romano de separación de naves abierto para comunicarlas entre sí. El total de naves de esta vivienda es de cuatro. (Foto del autor).
 
Fot. 12M. Calle Antigua. Continuando sobre la calle, se pueden ver: 1, paramento de la secuencia de la calle Antigua en su primer tramo; 2, resto de muro romano a pie de suelo, donde se ha construido una plazuela moderna; 3, aspecto externo del murallón en este espacio, donde afloran indicios de su estructura interna; 4, uso de grandes escalones para superar la altura de la propia naturaleza del murallón romano medieval. (Foto del autor).
Fot. 13M. Calle San Joaquín (I) Placeta. Estado antiguo camuflado de los restos romanos aflorando en superficie después de haber sido rotos para poderlos ocupar. Hoy día ya no son identificables. Sólo las fotografías antiguas revelan su existencia. A lo largo de la calle del subsector I puede verse la secuencia de restos alineados sobre el suelo y que constituyen el punto de arranque de los alzados de muchos muros actuales: 1, tramo de muro romano muy encalado, que se extiende a lo largo de toda la base del muro de la casa, que se ve en la foto. Es un muro de separación de estructuras, y la casa a él adosada también se levanta sobre muro romano reutilizado; 2, punto de arranque longitudinal interrumpido por rotura, en dos sentidos, formando ángulo recto: uno que cierra la calle, y otro que se dirige hacia el punto 13M,3. Restos de ello se ven en los escalones de piedra toba formando una pequeña grada. El resto de la plazuela está formada de hormigón romano. Tiene marcados indicios de muros que no se recogen en la fotografía (hoy irrecuperables); 4,5,6,7, constituyen restos de muros divisorios que cerraban lo que hoy es calle; 3, indicación de secuencia de muro interrumpido en el punto 13M,2. Se eleva sobre el suelo aproximadamente 0,50 m.(Foto del autor).
 
Fot. 14M. Calle Antigua. Siguiendo el punto 13M,2 de la foto anterior se puede comprobar la reutilización de muros en la casa adyacente. Nótese como el muro arranca directamente de la roca madre. El aparejo romano está fuertemente encalado. (Foto del autor).


 
 Fot. 15M. Calle San Joaquín (III). Esta foto señala la continuidad de la 14M, en el subsector IV: 1, referencia explicativa de la foto 14M; 2, muro alineado con una nueva secuencia de naves que discurren paralelas, señaladas en las fotos 9M, 10M, 11M, pero a sus espaldas; 3, indicación del muro romano sobre la roca; 4, muro divisorio, que marca la anchura de la nueva alineación de estructuras romanas. Su altura actual sobre el suelo es de 1,70 m. La longitud de esta nave rota es de 5,30 m., y su anchura, 2 m; 5, acceso artificial realizado neutralizando varios(Foto del autor). compartimentos romanos en este paso artificial. Su anchura se corresponde con la de una nave tipo. (Foto del autor).
Fot. 16M. Calle San Joaquín (III). La descripción de los puntos señalados es como sigue: 1, indicación y delimitación del murete interrumpido y que configura la alineación de esta serie de naves, en sentido paralelo a la calle Antigua; 2, indicación del punto, a partir del que se ha levantado el muro moderno; 3, interrupción de estructura romana a cuyo nivel se encuentra una nave enrasada, con sus alzados romanos en casi perfecto estado; 4, indicación de la anchura de esta probable nave; 5, detalle de una rotura para abrir paso a una vía. (Foto del autor).
 
Fot. 17M. Calle San Joaquín (III). Ampliación de detalles sobre la foto anterior: 1, indicación de una sucesión de paramentos reutilizados, y que son los componentes de toda la infraestructura de la parte izquierda de la vía; 2, acceso a nave; 3, muro frontal que probablemente forma nave con el homólogo de enfrente; 4, anchura de la su-puesta nave y de alguna más, a raíz de los vestigios existentes. (Foto del autor).
 
Fot. 18M. Calle San Joaquín (III). Siguiendo la misma línea antes indicada en 15M2, se tiene otro tramo de muro romano reutilizado: 1, indicación del primer tramo de los restos de opvs incertvm, a través de la cal moderna; 2, paramento romano de frente; 3, restos de un muro de separación que existió, y que demarca exactamente tanto las dimensiones de la nave, que se verá en 23M, como la que no se ha podido tomar en la vivienda, situada justamente enfrente (fot. 18M,1); 4, reutilización de varios peldaños de escalera, a causa del enrase moderno de los suelos de las naves que carecían de él. (Foto del autor).
 
Fot. 19M. Calle San Joaquín (III). En este punto se indica una de las interrupciones antes citadas sobre la separación de naves en esta vía artificial: 1, paramento de muro romano en línea con la calle; 2, escalón justificado por la interrupción de las naves que han existido en esta nueva vía.(Foto del autor).
 
Fot. 20M. Calle San Joaquín (III). En esta foto se puede apreciar: 1, resto de muro romano; 2, uso de cemento moderno sobre la roca madre. Restos de un depósito o pileta, que se detallará más adelante. (Foto del autor).
 
Fot. 21M. Calle San Joaquín (III). Esta foto nos muestra la bifurcación de los subsectores III y IV, a derecha, el sentido seguido hacia el subsector IV y, a izquierda, el III. En las indicaciones gráficas se tiene: 1, entrada a la nave con bóveda enrasada; 2, construcción artificial para acceso a interior de nave; 3, muro romano divisorio (resto) de los dos subsectores; 4, área que nos  indica el espacio de una entrada artificial a ambos subsectores. (Foto del autor).
 
Fot. 22M. Calle San Joaquín (III). Interior de la nave abovedada enrasada, situada a izquierda de la subida a estos subsectores. Se pueden ver dos compartimentos en su interior, divididos por un muro romano en casi perfecto estado de conservación: 1, paramentos romanos encalados, con un grosor de 0,80 m; 2, paramento interior que limita con el subsector II, con aparejo romano y encalado; 3, resto de muro romano que sobresale del paramento superior del mismo tipo. (Foto del autor).
 
Fot. 23M. Calle San Joaquín (III). Esta foto nos muestra la bifurcación de los subsectores antes indicados, y el inicio, por la zona centro, de naves. La anchura de esta nueva estructura es de 3,60 m: 1, indicación de la existencia de un espacio ciego en esta área; 2, espacio que debió ser punto de división de secuencias de naves. (Foto del autor).
 
Fot. 24M. Calle Antigua. En esta foto se nos indica un detalle de la calle Antigua, donde se puede comprobar directamente lo que es remozado moderno actual, y lo que es antiguo. (Foto del autor).
 
Fot. 25M. Calle San Joaquín (III). Subsector IV. Según las indicaciones, a izquierda se pueden ver: 1, restos de muro  romano en bajo; encima, paramento romano, que es el punto de apoyo de todo el subsector III. A izquierda: 2, restos de punto de arranque de muros romanos, al igual que en el punto 3. Pero estos indicios son más antiguos, y los que existen a sus respectivos lados, también son romanos, colindando con las naves de la calle Antigua 9M, 10M, 11M. (Foto del autor).
 
Fot. 26M. Calle San Joaquín (III). En esta foto se puede apreciar la diferencia entre edificaciones romanas de dos épocas: 1, la más reciente, que forma el paramento de casas modernas; 2, testigo de la existencia de una estructura más antigua y que puede incluso ser reutilizada posteriormente por los romanos. El punto 1 constituye la parte superior de las naves romanas, existentes a lo largo de la parte primera de la calle Antigua. (Foto del autor).
 
Fot. 27M. Calle San Joaquín (III). En esta foto se puede apreciar: 1, restos de muros romanos, aflorando en las partes bajas del paramento de esta secuencia de casas; 2, todos los muros se asientan sobre la roca madre; 3, uso de escalera, algo elevada, sobre el nivel del suelo; lo que  indica que aquí ha existido una estructura apoyada sobre roca, y que, al no tener solería, el relleno obligado ha provocado el realce del interior y, en consecuencia, han respetado el paramento romano exterior hasta mayor altura de lo habitual. (Foto del autor).
 
Fot. 28M. Calle San Joaquín (III). Aspecto general de la bifurcación III: 1, acceso al recinto antiguo con restos de nave en su interior; 2, relleno artificial de espacio realzado de época romana; 3, muro romano que, en perspectiva nos indica que se unía al punto 2, formando el espacio que dejaba en su interior, un recinto cerrado, como en otros sectores de esta misma área; 4, acceso artificial realizado por los propios ocupantes. (Foto del autor).
 
Fot. 29M. Calle San Joaquín (III). Espacio interno situado a izquierda de la subida al subsector III: 1, paramentos romanos; 2, interior  que colinda con la calle del subsector II.(Foto del autor).
 
Fot. 30M. Calle San Joaquín (III). Espacio interior de  nave  muy deteriorada: 1, paramento muy roto de nave interior; 2, arco de escalera, con muro romano en su inicio; 3, punto de arranque de una bóveda pequeña. (Foto del autor).
 
Fot. 31M. Calle San Joaquín (III). Entrada artificial al subsector IV: 1, paramento romano muy remozado en casa moderna; 2, muro romano, índice de la continuidad de los paramentos romanos en toda el área; 3, paso artificial cuya medida es de 0,50 m, pero con indicios claros de haber sido abierto de forma artificial para dar acceso a la parte posterior de todo este subsector IV; 4, apoyo en el suelo del paramento romano sobre roca madre; 5, anchura de un probable espacio muerto, o pasillo ciego. Realmente es un detalle muy corriente, sin que le veamos el sentido práctico. Este es el sector que más irregularidades presenta en este sentido. (Foto del autor).
Fot. 32M. Calle San Joaquín (III). En esta foto se aprecia el paso artificial hacia el último tramo del subsector IV, en el que se puede ver el muro de la derecha, punto de sujeción de todo el paramento superior y, a izquierda, los restos de  alzado  romano  muy  deteriorado,  pero  que indican la realidad estructural de toda esta área: 1, muro que cerraba este recinto o espacio ciego; 2, paso artificial abierto para ocupar el interior de esta área; 3, indicación del suelo que, parece una plazuela de escasas proporciones, cuando, en realidad, no es más que el tramo superior de un sistema abovedado que se encuentra justamente debajo, y que pertenece a un área de la calle Antigua. (Foto del autor).
 
Fot. 33M. Calle San Joaquín (III). Detalle de la foto anterior: 1, muro romano que debía cerrar este paso; 2, paso artificialmente abierto; 3, muro perteneciente al paramento de la casa que echa sus cimientos en esta área. El punto 1 nos indica también la secuencia continuada de un muro que nace precisamente en el subsector, que se estudia desde la calle Antigua (fots. 9M; 10M; 11M). (Foto del autor).
 
Fot. 34M. Calle San Joaquín (III). Perspectiva opuesta a la foto anterior: 1, murete de cierre del espacio de abajo; 2, muro prolongación del espacio de abajo; 3, paramento de la estructura superior, punto de apoyo de las edificaciones posteriores. En ella precisamente se va a encontrar con espacios inferiores, que son naves, como se verá; 4, entrada que se verá a continuación. (Foto del autor).
 
Fot. 35M. Calle San Joaquín   (III). Aspecto interior que se ha citado antes, indicando los muros que encuadran esta área. Si se observa con detalle se puede observar el opvs caementicivm, con algunos espacios remozados y revestimiento moderno. (Foto del autor).
 
Fot. 36M. Calle San Joaquín   (III). En esta foto se nos muestra una pequeña área de forma triangular, considerada como un espacio neutro. Las paredes 2 y 3, conservan una altura, que puede alcanzar de 8 a 10 m. El punto 1 tiene dos vanos artificiales, pero sus muretes laterales son de la misma composición que los otros. (Foto del autor).
Fot. 37M. Calle San Joaquín   (III). En este detalle se puede comprobar que el punto 2 señala superposiciones de muros romanos. El punto 1 nos marca lo que resta de paramento entre dos vanos modernos, y que han sido derribados para la edificación de casas modernas. (Foto del autor).
 
Fot. 38M. Calle San Joaquín (III). Lo más revelador de esta foto es la indicación de bifurcación de pasos artificiales. El punto 1 nos marca sobre el suelo la existencia de restos de un mu-ro que, probablemente cerraba, antes de llegar a la casa de en-frente. El punto 2 nos marca la existencia de otro muro que ha sido derribado hasta casi enrasarlo con el suelo, pero que ha dejado sus señales. El muro de la casa que sobre él se ha levantado, es de un grosor excepcional y sus muros internos, que dividen los diferentes compartimentos, son indicadores de la reutilización de toda su estructura romana. El punto 3 marca la dirección de un antiguo muro que cerraría en el punto 1. El punto 4 señala la entrada artificial hacia una estancia cerrada. Todo parece indicar que entre los puntos 1 y 3 se ha abierto un paso artificial, según se aprecia en los vestigios del suelo de la calle. (Foto del autor).
Fot. 39M. Calle San Joaquín   (III). Esta foto indica un primer plano de la anchura de esta calle, que no es otra cosa que el espacio, o vano, de una nave destruida para poder abrir pasillo. Sobre el suelo, en su parte derecha, se indica un realce de terreno, que nos acusa la presencia de opvs caementicivm. Los muros situados a ambos lados tienen el mismo grueso general de todas las naves, y su composición es de opvs incertvm. (Foto del autor).
Fot. 40M. Calle San Joaquín   (III). En esta foto se comprueba, con más precisión, la anchura de este espacio, que antes considerábamos naves rotas para abrir paso. A ambos lados se puede contemplar que sus muros no son más que reutilizaciones de alzados romanos pertenecientes a las naves interiores, que han sido destruidas. Los puntos 1-1 nos indican esos paramentos. El punto 2 es el elemento que nos atestigua la realidad del punto 1; y el punto 3 nos da la anchura, que se aproxima a 2,20 m. (Foto del autor).
 
Fot. 41M. Calle San Joaquín   (III). Los puntos a resaltar en esta foto son: 1, paso artificial abierto, con roturas de estructuras; 2, paso similar al anterior; 3, acceso a nave; 4, muro romano destruido con relleno posterior a base de materiales de derribo; 5, entrada a otro sistema de nave (cfr. fot. 30M). (Foto del autor).
 
Fot. 42M. Calle San Joaquín (III). Resto de muro romano, sobre el suelo, donde se nos indica: 1, punto de llegada de un muro perteneciente a una red de naves; 2, muro de cierre de esas probables naves, de las que tan sólo quedan los muros en pie. (Foto del autor).
 
Fot. 43M. Calle San Joaquín (III). Paso ciego de estructura romana; 1, paramentos romanos usados en casa limítrofe, con revestimiento de mortero moderno. Los muros de su interior son igualmente romanos con revoque moderno, pero su grosor es idéntico al de los de fuera; 2, restos de paramentos que constituyen la fachada de un tramo de alzado con nave conservada; 3, paramento de la casa de enfrente con las mismas características; 4, paramento romano que separa los sectores M y F. Tiene una cornisa de ladrillo a triple hilada escalonada. Su altura oscila entre los 8 y 10 m.(Foto del autor).
 
Fot. 44M. Calle San Joaquín (III). Foto sobre el mismo espacio anterior: 1, parte superior del paramento que está levantada con sillares, y que ha sido un torreón, como se indica en la planimetría sectorial F; 2, cornisa de paramento romano; 3, muro de casa descrito en la foto anterior, pero donde se aprecia un ligero indicio de la piedra romana que hay detrás del encalado. (Foto del autor).
 
Fot. 45M. Calle San Joaquín (III). Entrada a la nave partida: 1, acceso en forma de probable ventana; 2, paramento de muro divisorio de los sectores M y F. (Foto del autor).
 
Fot. 46M. Calle San Joaquín (III). Vista más detallada de la entrada a la nave: 1, dintel formado por tres piedras de toba yuxtapuestas; 2, jamba de la entrada en donde no se aprecia la continuidad hasta el suelo. (Foto del autor).
 
Fot. 47M. Calle San Joaquín (III). Interior de la nave partida: 1, paramento de la parte que conserva la mitad del arco de la bóveda; 2, muro divisorio que ha partido la cubierta y la nave. Este muro es el que se continúa fuera, y constituye el elemento de separación entre los sectores M y F. (Foto del autor).
 
Fot. 48M. Calle San Joaquín (III). Vista más detallada del interior de la nave: 1, paramento divisorio de la nave; 2, paso interior que debe comunicar este sector con elementos del F. Frente a él hay otro paso, pero ignoramos su trayectoria por ser dificultosa su comprobación; 3, punto situado enfrente del primer paso con el 2; 4, indicios claros de rotura de paramento en la entrada a la nave, donde se puede apreciar que tal entrada tenía una abertura que no llegaba hasta el suelo. (Foto del a
Fot. 49M. Calle San Joaquín (III). Vista hacia arriba sobre el aspecto de las dimensiones de este subsector III: 1, altura rematada en sillares de piedra toba pertenecientes al torreón; 2, acceso a la nave. (Foto del autor).
 
Fot. 50M. Calle San Joaquín (III). Continuidad de los muros situados encima de la nave partida: 1, muro, prolongación del existente debajo; 2, paramento de la casa adyacente, de estructura romana y revestimiento moderno. (Foto del autor).
Fot. 51M. Calle San Joaquín (II). Vista de conjunto del subsector II, en la que se aprecian, sobre la calle, los restos de muros romanos, aflorando con evidencia. (Foto del autor).
 
Fot. 52M. Calle San Joaquín (II). Vista general de la foto anterior: 1, paramentos romanos con escalón de acceso motivado por los desniveles ya expuestos; 2, punto de rotura para abrir paso; 3, espacio destinado para nave. Los vestigios que quedaban han desaparecido por causa de la nueva pavimentación de la calle. (Foto del autor).
 
Fot. 53M. Calle San Joaquín (II). Paramentos de áreas destinadas a naves. En sus interiores se encuentran los muros divisorios de tal forma que casi todas las casas modernas coinciden en sus módulos, según el número de naves que se hayan utilizado en su proceso de enrasamiento. En la foto se aprecia el muro divisorio de forma indicada. (Foto del autor).
 
Fot. 54M. Calle San Joaquín (II). En esta foto, además de indicar los muros antes vistos, se puede observar la excesiva elevación de las entradas a las casas modernas, llegándose hasta el 1,50 m de altura sobre el nivel de la calle en pendiente. (Foto del autor).
 
Fot. 55M. Calle San Joaquín (II). Los detalles que nos proporciona esta foto son: 1, muro divisorio de nave; 2, punto de arranque de un muro lateral con restos que señalan su alineación; 3, parte del muro completamente lisa, indicándonos que es el fondo de un muro divisorio, mientras que los extremos ofrecen irregularidades estructurales que suponen ser elementos de conexión con otros sistemas de muros; 5, muro romano medieval roto para abrir paso a esta calle, por la parte de arriba; 6, anchura y paso abierto con rotura de los muros romanos que ascienden, reutilizados en los paramentos de las casas laterales. (Foto del autor).
 
Fot. 56M. Calle San Joaquín (II). En esta en perspectiva de la calle del subsector II, tan sólo queremos indicar que los paramentos de las casas son reutilizaciones, y hacer ver que las puertas de las actuales casas guardan una distancia que se corresponde con las dimensiones que suelen tener las naves. (Foto del autor).
 
Fot. 57M. Calle San Joaquín (II). Hacia la mitad de la calle, tiempo atrás, se pudo ver este detalle de resto de posible pileta o depósito, que sobresalía debajo del muro romano del paramento de una casa. Esta prueba es indicativa de una evolución de las formas en Seks. Es una ampliación de la foto 20M. (Foto del autor).
 
Fot. 58M. Calle San Joaquín (II). En esta foto se ven las superposiciones de estructuras romanas y medievales: 1, muro romano de fachada con restos de otro adosado e él; 2, revestimiento de (Foto del autor) muralla romana con aparejo medieval o moderno; 3, opvs caementicivm en lo más alto del paramento. (Foto del autor).
 
Fot. 59M. Calle San Joaquín (II). En esta foto, muy retrospectiva, se pueden ver, en primer lugar, las casas adosadas a las estructuras romanas de fondo, que sobresale por encima de ellas, todas de una sola planta, habiendo perdido por cualquier motivo su antigua cubierta, y que sus muros son reutilizaciones: 1, casas que usan más o menos espacios de naves; 2, resto de muralla romana a la que se encuentra adosada otra medieval, que no se ve en este plano, porque se encuentra detrás, y las edificaciones relativamente modernas, la ha retocado. (Foto del autor).
 
Fot. 60M. Vista panorámica de la ciudad en imagen retrospectiva. Obsérvese cómo en el triángulo marcado con flechas, el volumen de las casas no sobrepasa una altura. Casi todo el casco urbano superior se encontraba así. Las edificaciones de la parte inferior de la ciudad moderna, se encuentran sobre las estructuras romanas. Lo que se conoce como Callejón de Valdivia, marca el límite entre lo romano y musulmán, y lo que formó parte del lecho de río Verde.
 
Fot. 61M. P Calle San Joaquín (II). Pequeña nave rebajada. Todo parece indicar que se trata de elemento arquitectónico abandonado perteneciente a otras estructuras romanas más antiguas que han sido absorbidas por  formas posteriores en su proceso natural de evolución. (Foto del autor).
 
Fot. 62M. Calle San Joaquín (II). En este espacio, cuyo muro de fondo es la continuidad del alzado principal del subsector IV del área de la Cueva, se piensa que se encontraba el inicio de otra cadena de naves que continuaría a través del subsector de San Joaquín (I), hasta conectar con la calle Antigua, al comienzo de la pendiente. (Foto del autor).
Fot. 63M. En una exploración sobre Eras del Castillo, perteneciente a este sector, junto al murallón romano medieval aparecieron muros de distintas épocas, mezclados de formas casi irreconocibles. En ello se aprecia: 1, muro romano con aparejo muy irregular; resto de otro muro más ligero; 3, resto de un murete algo delgado; 4, aparejo romano con superposición medieval. (Foto del autor).
 
Fot. 64M. Eras del Castillo. Vista general de la exploración: 1, muro romano con superposición medieval; 2, resto de muro de similar estructura a la exterior; 3, muro romano de cierto grosor; 4, muro romano de escaso volumen. (Foto del autor).
  
Fot. 65M. Eras del Castillo. Vista del muro romano con otro transversal: 1, pequeño bloque con agujero que parece indicar que sea el de un gozne de una puerta; resto de alzado de muro romano; 2 aparejo romano. (Foto del autor)
Fot. 66M. Vista del muro romano en la excavación practicada sobre Eras del Castillo, bajo el antiguo depósito de agua de la ciudad moderna. (Foto del autor).
 
Fot. 67M. Vista general del área de Eras del Castillo, punto más elevado de la ciudad: 1, alineación de casas modernas, que antes fueron naves. Este punto linda con el sector F; 2, murallón romano medieval; 3, alineación de casas cuyas dos primeras plantas tienen muro romano; 4, acceso realizado con rotura de estructura romana. Sobre este espacio de la ciudad se montó un depósito de agua moderno para surtir todo cuanto había cabo ni nivel. En la foto se ven las ruinas de su demolición. (Foto del autor).
 
Fot.  68M. Eras del Castillo. Vista detallada del área del murallón romano medieval: 1, lienzo de muralla medieval; 2, lienzo de muro romano que enlaza con el sector L, de la zona aneja a la Cueva; 3, parte del muro romano medieval, roto para abrir acceso a San Joaquín (II). (Foto del autor).
 
Fot. 69M. Eras del Castillo. Construcciones adosadas al murallón, en las que se observa: 1, alzado de construcción con técnica de tierra prensada; 2, parte rota desde antiguo para comunicar espacios de la ciudad; 3, reutilización de materiales romanos en el aparejo de la casa moderna. (Foto del autor).
 
Fot. 70M. Eras del Castillo. Vista de conjunto del murallón: 1, tramo medieval; 2, tramo romano. Las intersecciones de paramentos son muy heterogéneas. (Foto del autor).
 

FIGURA 24

Almuñécar. Sector M. La calle San Joaquín se subdivide en 3 pasos artificiales (uno abierto hacia Eras del Castillo, y dos pasos ciegos). En la parte inferior del plano tenemos la muralla de aterrazamiento, que da sobre la calle Morería Alta. Parte del la muralla se encuentra formando el piso de la calle Antigua. En la esquina superior derecha se encuentra el Torreón romano, que tiene debajo una galería romana partida. Por un paso artificial de la calle Antigua se tiene acceso a una serie de 6 galerías abovedadas semienrasadas.

SECTOR N

Fot. 1N. Calle Morería Alta. Indicación de paramentos modernos levantados sobre esquemas romanos reutilizando muros interiores del sector. (Foto del autor).

Fot. 2N. Calle Morería Alta. Aquí se aprecia un pseudoparamento romano, que ha sido el resultado de romper gran masa de opvs caementicivm. (Foto del autor).

Fot. 3N. Calle Morería Alta. Esta foto señala la existencia de la plataforma de hormigón romano que cerraba el punto 3N,3, habiendo sido alterado para abrir paso a través de él (fot. 3N,2). (Foto del autor).
 

Fot. 4N. Vista de la calle Morería Alta en su primer subsector. Los paramentos 4N,2, a ambos lados de la calle, muestran claros restos de aparejo romano.(Foto del autor).
 

Fot.5N.  Calle Morería Alta. Detalle de muro romano sobre el suelo. En la parte izquierda de la toma se señala un perfecto alineamiento de los espacios domésticos. (Foto del autor).
 

Fot. 6N. Calle Morería Alta. En esta foto se observan dos muros romanos dentro del espacio doméstico: 1, indicación del murallón romano medieval, que mide de altura 2,70 m  aproximadamente sobre la calle de arriba, y unos 12 m sobre la de abajo; 2, indicación de otro muro romano medieval interno sobre el que se ha montado una casa moderna. (Foto del autor).

Fot. 7N. Calle Morería Alta. En este detalle del sector se ve lo siguiente: 1, muro prolongación del antes citado 6N,2, que forma línea maestra para toda la secuencia; 2, muro paralelo al 7N,1, que nos sirve como prueba para establecer una probable hipótesis acerca de que este sector estuvo integrado por redes para-lelas de naves romanas; 3, muro romano usado como soporte de la estructura doméstica superior. (Foto del autor).

Fot. 8N. Calle Morería Alta. Esta toma nos da la siguiente información: 1, paramentos romanos reutilizados, trasluciéndose la estructura interna a través del encalamiento moderno; 2, grosor del muro romano de esta zona, 0,80 m. (Foto del auto)

Fot. 9N. Calle Morería Alta. Interior de un espacio de esta calle: 1, muro romano con revestimiento de mortero moderno; 2, muro romano de fondo paralelo al de la calle; 3, probable nave enrasada; 4, restos de muro testigo que conforma este espacio, respondiendo a las medidas habituales de naves, fundamentalmente en altura y anchura. (Foto del autor).
 

Fot. 10N. Calle Morería Alta. Espacio interno correspondiente a la fachada 8N,2. En él se ve: 1, paramentos romanos revestidos de mortero moderno; 2, muro de fondo, que discurre paralelo a los antes citados en 6N y 7N, formando un gran contrafuerte; 3, muro romano divisorio de subsector, probablemente de una nave rota. (Foto del autor).
 

Fot. 11N. Calle Morería Alta. Aquí se puede observar el afloramiento claro de muros romanos: 1, plataforma de hormigón; 2, construcción de altos escalones de acceso. (Foto del autor).
 

Fot. 12N. Calle Morería Alta. Es una imagen evidente de la reutilización de espacios interiores mediante la apertura artificial: 1, escalones provocados por el relleno interno en casa, con reutilización; 2, muro de fachada romano, ro-to para paso al interior; 3, casa moderna con zonas   ro-manas cambiadas. (Foto del autor).
 

Fot. 13N. Calle Morería Alta. Espacio abierto de forma artificial, para acceder a los compartimentos que lindan y se apoyan con sus muros sobre el murallón de la plataforma superior: 1, muro moderno dividiendo espacios transversales de paramentos romanos; 2, muro transversal que hace de fachada interior de la vivienda indicada, con puerta de madera; 3, restos sobre el suelo de muros romanos, testigos de su situación paralela a la calle; 4, escalón como el anterior.(Foto del autor).
 

Fot. 14N. Calle Morería Alta. Detalle de fachada moderna en la misma calle, y a continuación del pasillo citado en 13N: restos sobre suelo de hormigón romano correspondiente a un relleno para equilibrio del terreno.(Foto del autor).
 

Fot. 15N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma 14: 1, indicación de muro de fachada, de estructura romana; 2, resto de muro adosado pero con finalidad independiente estructuralmente, como parte de una plataforma de equilibrio del terreno, dadas las fuertes pendientes existentes en este sector. (Foto del autor).
 

Fot. 16N. Calle Morería Alta. Detalle para remarcar 16N: 1, fuerte desnivel y probable relleno que se ha debido realizar en esta vivienda o admitir que se encuentra sobre la antes citada plataforma de hormigón romano; 2, escalonamiento dentro del mismo muro romano; 3, resto de muro adosado, o de parte de una plataforma tallada y convertida en rampa. Se supone, por tanto, que toda la calle estaba cerrada por esta estructura de hormigón. (Foto del autor).
 

Fot. 17N. Calle Morería Alta. Vista de conjunto, donde se observa, a derecha, la secuencia de muro romano en toda la fachada; a izquierda, restos de conexiones entre ellos. (Foto del autor).
 

Fot. 18N. Calle Morería Alta. Aquí tan sólo se observan restos romanos usados como rampas de acceso a las casas. (Foto del autor).
 

Fot. 19N. Calle Morería Alta. Detalle de la perspectiva 18N, en donde se ve la reutilización de un muro romano, cuya finalidad se sitúa paralela a 16N,3: 1, paramento romano; 2, escalón de entrada, construido aprovechando los restos de un muro romano adosado.(Foto del autor).
 

Fot. 20N. Calle Morería Alta. En esta toma se nos muestra un paramento correspondiente a varias casas modernas. Su ascendencia romana se manifiesta en los muros divisorios que coinciden con esquinas y muros maestros medianeros de viviendas. El escalonamiento de esta calle artificial es moderno. Los muros de aterrazamiento se encuentran a unos 15 m de distancia. (Foto del autor).
 

Fot. 21N. Calle Morería Alta. En esta perspectiva de paso artificial, pueden verse los siguientes datos arquitectónicos: 1, espacio roto para comunicar las calles, también artificiales; 2, espacio bajo el nivel del suelo, cuyos paramentos son de opvs incertvm, con revestimiento moderno, y cuyas medidas se corresponden con las de una nave abovedada, ahora enrasada, con el fin de poder montar habitáculos encima; 3, uso de escalones para ocupar el nivel marcado por la estructura anterior; 4, uso de escalera para entrar a un espacio con basamento de opvs caementicivm, y que forma parte de la plataforma de este material en toda la calle adjunta a él. Los niveles inferiores a este punto siguen otras medidas marcadas por la calle inferior. (Foto del autor).
 

Fot. 22N. Calle Morería Alta. En este punto de calle se observa: 1, resto de paramento romano aflorando sobre muro moderno; 2, paso artificial para dar acceso; 3, paramento romano con una altura aproximada a los 3,50 m.(Foto del autor).
 

Fot. 23N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma anterior, donde se aprecia la presencia del opvs incertvm con ulteriores alteraciones, debido al deterioro de la forma romana. (Foto del autor).
 

 Fot. 24N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma anterior, donde se aprecia la presencia del opvs incertvm con ulteriores alteraciones, debido al deterioro de la forma romana. (Foto del autor).
 

Fot. 25N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma anterior, remarcando la existencia en el paramento de la nave superior, del opvs incertvm, con revestimiento moderno.(Foto del autor).
 

Fot. 26M. Calle Morería Alta. Esta foto muestra la existencia de una plataforma de opvs caementicivm, usado como elemento nivelador del terreno y como terraplén de contención de las estructuras que se van a construir sobre ellas. Este elemento de cimentación ha sido muy alterado. Por un lado se ha rebajado hasta abrir paso (fot. 26N,1), que comunique el sector en todas direcciones posibles y, a su vez, parte de él se ha mantenido para poder dar acceso a las estructuras romanas que sobre él se han montado (fot. 26N,2). El punto 26N,3, nos marca la diferencia de altura entre la calle que desciende, el nivel de las casas colindantes y el paso abierto delante de ella para construir la calle artificial que une estos puntos.(Foto del autor).
 

Fot. 27N. Calle Morería Alta. En este espacio, más detallado que el anterior, se observan los siguientes elementos: 1, paso artificial realizado mediante la rotura de la plataforma de hormigón; 2, resto de la plataforma usado como elemento de acceso a los compartimentos romanos en toda esta área; 3, uso de escalinatas forzadas por la antigua altura de la citada plataforma; 4, restos de muros que indican la rotura moderna de toda esta estructura de base, usada a lo largo de esta falla del terreno.(Foto del autor).
 

Fot. 28N. Calle Morería Alta. En este detalle de la calle Morería Alta se observan los siguientes fenómenos: 1, paramentos de estructuras romanas montadas sobre la plataforma de hormigón y opvs incertvm; 2, aspecto externo del opvs incertvm; 3, pasillo calle artificial abierto mediante la rotura de plataforma antes citada.(Foto del autor).

Fot. 29N. Detalle de la toma anterior, donde se aprecia, con cierta precisión, la composición estructural de la plataforma de relleno. (Foto del autor).
 

Fot. 30N. Calle Morería Alta. Aquí se puede observar, con detalle, el rebaje y desaparición de parte de la plataforma, con el fin de abrir paso hacia otras calles: 1, vista de la plataforma con casi un metro de grosor; 2, punto más profundo de ese nivel; 3, apertura de la calle mediante la eliminación de la plataforma hasta una profundidad intencionada, y en consonancia con la base de las casas levantadas sobre el suelo; 4, apertura artificial para acceder a los puntos más bajos en ese nivel.(Foto del autor).
 

Fot. 31N. Calle Morería Alta. En esta perspectiva de la calle artificial, se observan los siguientes fenómenos: 1, paramento romano reutilizado, que se alinea a lo largo de todo el alzado del conjunto de fachadas; 2, 3, secuencias de podia para acceder a las dependencias de las casas, formando parte del muro antiguo adosado, para delimitar y separar las estructuras de naves; 4, paso artificial abierto a base de romper el hormigón romano. (Foto del autor).

Fot. 32N. Calle Morería Alta. Detalle sobre uno de los podia anterior a los que se pueden ver: 1, 4, alineación de parte del paramento adosado a las estructuras de los muros romanos; 2, restos de la destrucción del citado muro adosado a la pared de fondo; 3, sistemas de escalones, usados de necesidad, impuesta por la diferencia de nivel entre la calle artificial y los paramentos interiores. (Foto del autor).
 

Fot. 33N. Calle Morería Alta. Detalle sobre la toma anterior, en el que se ve la estrechez de la calle, como nota más destacada, y la apertura, mediante la rotura, del paso de ella: 1, pasillo de calle abierto artificialmente; 2, indicación de la estrechez de paso de la calle. (Foto del autor).
 

Fot. 34N. Calle Morería Alta. Nuevo detalle sobre la misma calle artificial, para observar  la alineación de los elementos que se utilizan como medio de acceso a las dependencias laterales de la parte izquierda de la imagen.(Foto del autor).
 

Fot. 35N. Calle Morería Alta. Vista general de la calle, en su punto extremo superior: 1, paramento reutilizado en toda la línea de fachada, pero sólo en la base; 2, línea de fachada con paramento encima de la estructura mural, debajo de la línea de calle, en la zona más baja, reutilizada, en medio, y con revestimiento moderno; 3, resto de muralla medieval que muestra aparejo romano destacando 0,50 m sobre la superficie actual de la calle.(Foto del autor).
 

Fot. 36N. Calle Morería Alta. Detalle sobre la toma anterior: 1, paramento de casas modernas que han reutilizado el muro  romano; 2, lienzo de muralla medieval, que tiene sus cimientos en estructura romana: 3, muros de casas que han reutilizado la antigua forma del alzado medieval y romano en su base. (Foto del autor).
 

Fot. 37N. Calle Morería Alta. Toma de detalle de la misma calle en la que se aprecia: 1, inicio de los podia de acceso; 2, lienzo de la muralla medieval, que se apoya sobre estructura romana. (Foto del autor).
 

Fot. 38N. Calle Morería Alta. Detalle de precisión para destacar en la toma anterior: 1, situación del muro romano sobre el que se sitúa el medieval; 2, altura que indica hasta donde llega el aparejo medieval. (Foto del autor).

Fot. 39N. Calle Morería Alta. Punto en que la calle Morería Alta enlaza con la Antigua. (Foto del autor).
 

Fot. 40N. Calle Antigua. Indicación de parte de la muralla que ha sido reutilizada, procedente del lienzo donde tiene almenas. (Foto del autor).
 

Fot. 41N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma anterior para observar el aparejo que deja ver la existencia de opvs incertvm algo alterado. (Foto del autor).
 

Fot. 42N. Calle Antigua. Punto inicial de la calle Antigua, en donde se puede observar: 1, estructura mural de fachada, posada sobre la misma muralla, y de la que, probablemente, ha usado su aparejo; 2, espacio de la citada calle asentada sobre el murallón almenado destruido. (Foto del autor).
 

Fot. 43N. Calle Morería Alta con unión a . Foto de detalle, donde se ve: 1, paramento  cuyo aparejo se posa sobre el murallón; 2, espacio relleno artificialmente para poder acceder a las dependencias superiores adosadas al murallón; 3, indicación de la anchura real del mismo, en donde se comprueba que es la misma de la calle Antigua, en sus inicios. (Foto del autor).

Fot. 44N. Calle Morería Alta. Imagen del mismo murallón, en el que se aprecia: 1, paso abierto mediante rotura; 2, paramento del mismo; 3, espacio relleno para facilitar acceso a las estructuras adosadas al murallón. (Foto del autor).
 

Fot. 45N. Calle Morería Alta. Fuerte pendiente causada por la rotura de los elementos constructivos romanos existentes en este espacio: 1, límite donde se ha roto la estructura de cierre romano para abrir la cuesta; 2, alzados reutilizados en todo el lienzo de estructura antigua, según se baja. (Foto del autor).
 

Fot. 46N. Calle Morería Alta. Vista de conjunto, donde se puede comprobar el corte que se ha practicado, desde época medieval, para comunicar todas las dependencias superiores con las inferiores, provocando con ello fuerte desnivel. Aquí se puede ver: 1, podivm artificial para acceder a las dependencias más elevadas del sector; 2, paramento alineado que se prolonga hasta la calle inmediata inferior. (Foto del autor).
 

Fot. 47N. Salida de la calle Morería Alta en su punto de unión con la calle Antigua. En ella se observa: 1, paramento reutilizado que cierra, en la calle Antigua, pero de forma artificial, ya que se unía a la estructura situada enfrente, al lado opuesto de la calle; 2, secuencia de muros que conforman el paramento reutilizado de una secuencia de galerías enrasadas; 3, indicación de fachada que marca el prototipo de lo que es espacio destinado a nave, y que ha sido reutilizado para vivienda moderna; 4, espacio similar al anterior que apoya esta opinión, como en muchos de los sectores que han sido ya estudiados. (Foto del autor).
 

Fot. 48N. Calle Antigua. Continuidad de los paramentos de fachada que se describen: 1, indicación de un espacio que ha conservado, hasta hace poco, los indicios claros del opvs incertvm; 2, secuencia del mismo paramento anterior, pero muy remozado exteriormente.(Foto del autor).
 

Fot. 49N. Calle Antigua. Detalle de una de las formas reutilizadas, en la que ha sido necesario elevar el acceso, por el relleno que se ha precisado en su interior, que no disponía de suelo. (Foto del autor).
 

Fot. 50N. Calle Antigua. Lienzos de fachadas, cuyos paramentos son reutilizaciones de muros romanos. Así: en 1,2, 3, se tiene bien demarcados los espacios correspondientes a las medidas de las naves de tipo común, dentro de los módulos normales usados en estos sectores. (Foto del autor).
 

Fot. 51N. Calle Antigua. Detalle sobre un punto de la toma anterior, en el que se observa: 1, indicación de la curva de una nave que ha sido rota dentro, aunque muestra la curvidad hacia fuera; 2, muro de cierre de la nave, que aquí ha existido. (Foto del autor).
 

Fot. 52N. Calle Antigua. Parte final de la secuencia que se viene describiendo para resaltar: 1, indicación de lo que es el paramento romano reutilizado; 2, 3, módulos de estructuras pertenecientes a naves, con medidas casi idénticas. En su aparejo se observan las señales claras del opvs incertvm.(Foto del autor).
 

Fot. 53N. Calle Antigua. Detalle de la fachada de la foto anterior, para indicar: 1, longitud aproximada del espacio de la nave; 2, altura del paramento externo que se conserva, con clara manifestación del aparejo exterior.(Foto del autor).
 

Fot. 54N. Calle Antigua. Punto terminal del alineamiento anterior y comienzo de un nuevo sistema: 1, murete de cierre aprovechado para desvío de aguas pluviales, pero de una estructura romana; 2, punto de acceso a un nuevo sistema en un nivel de aterrazamiento inferior; 3, límite de fachada de la nueva alineación de estructuras, en donde se aprecia la reutilización de elementos constructivos y los mismos módulos destinados a naves. (Foto del autor).
 

FIGURA 25

Almuñécar. Sector N. Este espacio se encuentra enmarcado entre la calle Antigua y dos tramos, a distinto nivel, en la calle Morería Alta. La muralla superior sujeta las estructuras de la calle Antigua. Morería Alta superior tiene una plataforma de hormigón romano que formaba parte del aterrazamiento de este sector. Todas las galerías de esta zona han sido reutilizadas y transformadas. No se ha encontrado ningún indicio de conservación de galería abovedada. Lo único que se detecta es el módulo o medida de la galería.

SECTOR O

Fot. 1-O. Calle Morería Alta. Muro perteneciente al antiguo Cuartel de la Guardia Civil, al que se considera, con evidencia, que tiene base y paramentos romanos. (Foto del autor).
 
Fot. 2-O. Calle Morería Alta. Detalle tomado sobre la esquina de ese cruce de muros, en donde se puede ver la estructura de muro y composición de su alzado. Es un opvs incertvm con fuerte revoque moderno, al que se le ha desprendido un fragmento, dejando ver el aparejo interno de la técnica edilicia indicada. (Foto del autor).

Fot. 3-O. Calle Morería Alta. Paramento de la parte externa del Cuartel, donde se ve: 1, grueso muro que deja ver la piedra al exterior; 2, paramento que está construido con opvs incertvm; 3, espacio considerado roto para abrir paso. El muro a izquierda se unía  al punto 3-O,1. (Foto del autor).
 

Fot. 4-O. Calle Morería Alta. Secuencia de muros alineados con una ligera indicación de cierre hacia la mitad de su recorrido. Estas paredes responden al tipo más común de lo que se puede ver en todo el Poniente. Los muros miden 0,80 m de grosor. Esta calle es artificial, creada con el tiempo, y no con un plan de urbanismo predeterminado, como se viene demostrando.(Foto del autor).
 

Fot. 5-O. Calle Morería Alta. Detalle, sobre la esquina, en que se aprecia el aparejo de tipo opvs incertvm, en el interior. (Foto del autor).

Fot. 6-O. Calle Morería Alta. Desde un punto opuesto, observación del grosor de los muros, e indicación del probable punto de cierre, por cambio de proporciones a partir de una determinada fachada. (Foto del autor).
 

Fot. 7-O. Calle Morería Alta. Secuencia curvilínea del trazado de la calle Morería Alta, en la que destacamos: 1, línea que procede del muro del Cuartel; 2, punto en que termina tal alineación artificial y comienza una abertura en cuesta, que enlaza con la calle Morería Baja; 3, alineación que ha cambiado su continuidad con la anterior, probablemente debido a que había un cierre de estructuras en esa línea, lo que parece confirmarse por las estructuras que hay enfrente, en el sector de arriba.  (Foto del autor).
 

Fot. 8-O. Calle Morería Alta. Detalle donde se indica la nueva línea de calle: 1, nuevo indicio de probable cierre de estructura; 2, indicación de espacio que ha podido corresponder a naves. Se piensa que este tramo, entre las líneas 8-O,1; 8-O,2, ha sido destruido para facilitar el acceso a las otras dependencias. Detalle a tener muy en cuenta es la reutilización de una base romana, donde el muro no deja indicios de su aparejo externo, cuando lo normal es que se mostrara como en otros parajes, donde se aprecia la piedra perfectamente, mientras que aquí se ve roto y sin orden; lo que junto con la existencia del podivm de acceso, hace pensar que esto ha sido una plataforma de equilibrio de un fallo de terreno, roto para facilitar el paso. (Foto del autor).

Fot. 9-O. Calle Morería Alta. Secuencias de elementos arquitectónicos situados encima de un muro de contención que se encuentra bajo estas estructuras: 1, paramento romano remozado ahora; 2, espacio interior montado sobre un enrasamiento de la estructura inferior, probable nave; 3, espacio bajo el nivel de la calle, con muro principal formado por el contrafuerte de contención; 4, nivel normal en el trazado de la calle. La pendiente que se ve ha estado rellena de opvs incertvm. (Foto del autor).
 

Fot. 10-O. Calle Morería Alta. Detalle sobre la foto anterior, donde se puede precisar: 1, acceso a espacio que se monta sobre otro situado debajo, con paramento antiguo; 2, espacio subterráneo bajo el anterior y que cerraba formando línea diferente a la que se observa en la calle; 3, indicación de espacio subterráneo, con alzado romano en toda su base y parte del alzado superior, como se puede observar en el aparejo. (Foto del autor).
 

Fot. 11-O. Calle Morería Alta. Detalle de la foto anterior para resaltar: 1, existencia del opvs incertvm en el alzado, con retoque moderno; 2, indicación de que el muro aquí cambia de sentido, y cierra ocupando el espacio libre que se ve en la calle; 3, ventana del espacio situado bajo el nivel de la calle, y que tiene su acceso por la calle de abajo. (Foto del autor).
 

Fot. 12-O. Calle Morería Alta. Detalle de las fotos anteriores, para indicar: 1, primer espacio ya señalado; 2, construcción, un poco realzada, para salvar la diferencia existente con la que hay debajo de ella. El cambio de altura se debe probablemente a que no hay continuidad entre 1 y 2, sino que se encuentran yuxtapuestos; 3, reaparición de estructuras bajo el nivel de la calle, cosa que confirma la existencia del muro de contención, que se continúa a pesar de los cierres que han existido a través de toda la calle moderna.  (Foto del autor).
 

Fot. 13-O. Calle Morería Alta. Detalle sobre la toma anterior, en donde se puede observar: 1, indicación de la existencia de espacio bajo el nivel de la calle, lo que supone un muro de contención; 2, paramento romano revestido con argamasa moderna muy débil, que se ahueca a causa de la mayor resistividad del aparejo interior; 3, acceso artificial a una estancia que se ve seguidamente, y que ha cambiado los niveles de su suelo, mediante relleno, para equilibrar su altura. El punto 13-O,1 pertenece a esta misma casa. (Foto del autor).
 

Fot. 14-O. Calle Morería Alta. Vista general del tramo final de esta calle, en la que se destaca: 1, punto final de la misma, pero que se continúa estructuralmente en los elementos del sector K, situado a continuación; 2, espacio de muros en los que se considera que, a su término, se producía otro cierre, por el cambio de sentido y grosor del paramento; 3, entrada al espacio que se ha indicado en 13-O,3. (Foto del autor).
 

Fot. 15-O. Calle Morería Alta. Interior del punto indicado antes, en el que se destaca: 1, muro romano de cierre; 2, abertura sobre ese muro anterior para acceder a una estructura, que se encuentra a su lado y ya indicado en 13-O,1; 3, paramento divisorio que cerraba el paso, que se ve frontalmente, y que se alinea con el muro de fachada, que es el contrafuerte, y limita con la calle ocupando, bajo ella, una parte de la misma; 4, nivel del suelo inferior, que no se corresponde con el real, sino que es el resultado de un relleno artificial para hacer habitable ese espacio desde una calle superior, ya que, la que discurre paralela, en una cota bastante baja, no daría entrada fácil a este lugar. (Foto del autor).
 

Fot. 16-O. Calle Morería Alta. Vista general de este corto espacio alineado. (Foto del autor).
 

Fot. 17-O. Tramo final de este recorrido que ha dispuesto de plataforma de equilibrio, según se observa a izquierda y que, además, se da la existencia de espacios subterráneos en la fachada, donde se encuentra una ventana a ras de suelo, lo que ratifica lo dicho. (Foto del autor).
 

Fot. 18-O. Calle Morería Alta. Confirmación de lo supuesto en el párrafo anterior, y señalización del área, donde existe una nave, cuya bóveda ha sido enrasada con escayola, creando un falso techo. Esta nave se continuaba hasta llegar, formando una especie de cadena estructural, hasta el final de esta larga fachada donde se encuentra, tal vez, formando un eslabón de la antigua secuencia. (Foto del autor).
 

Fot. 19-O. Calle Morería Alta. Cuesta que se ha indicado ya en 7-O,2. Los paramentos laterales tienen restos de elementos romanos, sobre todo la parte izquierda; la derecha, a partir de la mitad, hacia arriba. (Foto del autor).
 

Fot. 20-O. Calle Morería Alta. Vista de la cuesta desde arriba: 1, paramento romano en su base y parte de su alzado, pero a nivel muy bajo; 2, paramento romano algo retocado. (Foto del autor).
 

Fot. 21-O. Calle Morería Alta. Vista de la misma cuesta, donde ya se puede apreciar con más precisión: 1, grosor de los muros domésticos; 2, característica muy similar a la anterior; 3, muro romano desde el nivel que se indica; 4, restos de muros muy deteriorados, pero que dejan ver un paramento antiguo.(Foto del autor).
 

Fot. 22-O. Calle Morería Baja. Detalle donde se indica que esta cuesta es artificial por la existencia de un muro que la cortaba: 1, restos de piedras de muro romano muy resistentes; 2, punto con el que se unía al otro lado de la calle; 3, probable dirección del muro de cierre.(Foto del autor).
 

Fot. 23-O. Calle Morería Baja. Detalle final de la existencia de dicho muro de cierre donde se puede, además, observar: 1, existencia de paramento romano en su parte superior, sobre la calle; 2, piedras que sobresalen de la pared acusando la rotura del muro que cerraba la calle, y que se continuaba por el interior de la manzana de casas siguientes; 3, continuación, como se ha dicho ya, del aparejo romano en las bases de los muros que descienden hasta la calle Morería Baja. (Foto del autor).
 

Fot. 24-O. Calle Morería Baja. Encrucijada al final de la cuesta anterior, en donde se pueden ver: 1, indicación direccional hacia unos espacios cerrados; 2, indicación de la cuesta artificial que se acaba de exponer; 3, paramentos de viviendas modernas levantadas sobre las estructuras preexistentes, y que con-forman toda una secuencia hasta la parte media del sector K, donde se han detectado las naves. (Foto del autor).
 

Fot. 25-O. Vista general de la calle Morería Baja cuya fachada se encuentra alineada con la que constituye el punto medio del sector K, al fondo de la imagen. Obsérvese el estado del pavimento de la calle, porque es el que refleja casi la situación primitiva en su mayor parte. (Foto del autor).
 

Fot. 26-O. Calle Nueva. Entrada indicada antes en el punto 26-O,1. En ella se observan los siguientes componentes: 1, muro de fondo que probablemente haya que considerar como uno de los contrafuertes, ya que este nivel y el superior, que hay detrás de él, son bastante pronunciados, llegando a medir más de los 8 m; 2, paramento romano muy retocado, en donde el material moderno de revoque se ha bufado, debido a la fuerte consistencia del aparejo interno; 3, paramento de cierre que, como se verá, es antiguo y está muy revestido; 4, pasillo considerado artificial; 5, línea moderna de fachada, cuyo muro ha sido roto para poder acceder a los interiores de ese subsector. (Foto del autor).
 

Fot. 28-O. Calle Morería Baja. Detalle de la toma anterior, donde se pretende remarcar la existencia de identidad del muro, que se considera romano, sin que lo aparente: 1, muro contrafuerte; 2, indicación clara del aparejo exterior del muro revestido al que se clasifica como romano; 3, continuidad del mismo, pero con fuerte revoque moderno. (Foto del autor).
 
Fot. 27-O. Calle Nueva. Aspecto interior del pasillo, en el que se aprecia: 1, muro antiguo, con muy mal estado en su aparejo externo; muro al que se considera contrafuerte por su alineación con el proveniente del sector P; 2, dirección del muro de fondo romano que forma la espalda de la casa colindante;  3, muro romano con revoque moderno, en línea con el que viene desde la espalda de fachada de la calle Orobia en ese sentido. (Foto del autor).
 

Fot. 29-O. Calle Morería Baja. Cuesta artificial que se relaciona con el pasillo cerrado que antes se ha descrito, para indicar: 1, muro muy retocado, pero que tiene la misma entidad que el situado al final del paso central de la cuesta; 2, paso artificial en la parte superior de la cuesta; 3, muro romano cuya identidad ha sido demostrada en 23-O,3; 4, punto de cierre del segundo muro, roto para comunicar la calle Morería Alta con la Morería Baja. (Foto del autor).
 

Fot. 30-O. Calle Morería Baja. Indicación del momento final de esta parte del sector, con una alineación de fachadas que se corresponden con el sector K.(Foto del autor).
 

Fot. 31-O. En la calle Orobia, muy cerca del Cuartel antes citado, nos encontramos con: 1, muro romano de cierre, en ángulo recto con la calle y los paramentos interiores; 2, cubierta artificial y ajena a la estructura que estudiamos. Es un añadido que refleja su antigüedad por no haber sido contemplado en la vivienda, si fuera de origen moderno; 3, paramento divisorio de estancias, paralelo al muro de fachada e interior, respectivamente; 4, paramento romano de fondo, que divide todo este ámbito de calle hasta el final de la misma. (Foto del autor).
 

Fot. 32-O. Calle Orobia. Estancia aneja a la anterior, donde se puede ver: 1, muro romano de fondo, que es continuación del antes descrito en 31-O,4; 2, cubierta añadida ajena totalmente a la estructura de estas dependencias, lo que nos sitúa en la misma línea interpretativa de la anterior; 3, paramento en ángulo recto a la calle y al interior, con claros indicios romanos, ya que nos muestra un aparejo de piedra vista tan sólo revocada por una ligera capa de argamasa moderna y cal de blanqueo. (Foto del autor).
 

FIGURA 26

Almuñécar. Sector O. Se encuentra enmarcado entre las calles Morería Alta, Baja, Santa Isabel, y Orobia. Lo único que se puede identificar son los muros romanos que salen al exterior de las casas actuales. La zona ocupada por el viejo cuartel de la Guardia Civil está sin explorar.

SECTOR P

Fot. 1P. Calle Vélez: 1, paramento sobre probable base romana; 2, 3, espacio paralelo a las estructuras romanas detectadas en la parte interior de toda la línea de calle. (Foto del autor).
 

Fot. 2P. Calle Vélez. Fondo del punto 1P,1, donde se encuentran los paramentos: 1, superposición de estructura de base romana; 2, saliente de muro romano revestido de mortero moderno, en línea con el grueso muro de piedras interior; 3, parte externa de muro romano que se adentra, en ángulo recto, sobre los muros romanos; 4, muro cortado que se adentra en la estructura interna de esta casa y que cierra el acceso hacia la izquierda. (Foto del autor).
 

Fot. 3P. Calle Vélez. Aquí se puede distinguir: 1, probable línea de cierre; 2, observación en la base, de indicios de su antiguo revestimiento. (Foto del autor).
 

Fot. 4P. Calle Vélez. En esta toma distinguimos: 1, muro de cierre; 2, espacio hueco similar a los que hay dentro del 4P,4; 3, restos que se observan sobre el suelo, indicadores de la existencia de cierre; 4, acceso artificial al subsector interior. El grosor del muro de entrada es de 0,80 m. (Foto del autor).
 

Fot. 5P. Calle Vélez. En este punto se recogen los siguientes datos: 1, indicios de muro de cierre; 2, acceso artificial con nivel antiguo, inferior al actual; 3, secuencia de paramento romano a lo largo de la fachada. (Foto del autor).
 
Fot. 6P. Calle Vélez. Interior del subsector en su punto terminal: 1, muro límite con vivienda aneja de iguales características; 2, paramento romano con revestimiento moderno; 3, aparición del opvs incertvm en paramento; 4, muro romano de opvs caementicivm y signinvm a lo largo de todo el paramento que sobre él monta. Su altura oscila entre los 0,05 m y los 0,20 m; 5, indicación de que el suelo no da señales de pavimento. Todo es tierra y arena, lo que explica que aparezcan muros aflorando en todo el subsector. (Foto del autor).
 

Fot. 7P. Calle Vélez. Compartimento anejo al anterior, separado del mismo por un muro de ladrillo: 1, muro de opvs latericivm, para usos posteriores; 2, indicación del grosor, 0,60 m; 3, muro de opvs incertvm con reparaciones posteriores; 4, comienzo del paramento de piedras sin tallar finamente, de mayores dimensiones de las hasta ahora vistas en muro alguno. (Foto del autor).
 

Fot. 8P. Calle Vélez. Lienzo del citado muro anterior, donde se ven; 1, muro de opvs incertvm, cuya altura es de 2,80 m (hasta el techo moderno), pero que puede llegar hasta los 9 m; 2, muro de opvs incertvm, de menores proporciones, y de piedra más delgada; su altura es similar al frontal. (Foto del autor).
 

Fot. 9P. Calle Vélez. Cierre del muro de grandes piedras talladas de forma rudimentaria: 1, aparejo de piedras cuyas medidas dan aproximadamente 0,80 m x 0,40 m; 2, muro transversal que divide en sectores todo el paramento de fondo, guiado por el muro contrafuerte de fondo, en la secuencia de esta estructura. (Foto del autor).

Fot. 10P. Calle Vélez. Perspectiva desde donde se aprecia la superposición de formas romanas, de épocas diferentes: 1, aparición de muro de opvs caementicivm, saliendo de la base de otro de opvs incertvm; 2, paramento de grandes piedras, de opvs incertvm. (Foto del autor).
 

Fot. 11P. Calle Vélez. Detalle de la toma anterior, en el que se puede distinguir: 1, muro de opvs incertvm, en el que se ve, sobremontado, otro de opvs caementicivm. La secuencia cronológica que debe seguirse aquí es la siguiente: elemento más antiguo: 2, murete de opvs caementicivm  y signinvm; en segundo lugar, el murallón de piedra pizarrosa; 3, podríamos considerar al muro superpuesto al de opvs caementicivm, y que se encuentra adosado al murallón. (Foto del autor).
 

Fot. 12P. Calle Vélez. Habitacvlvm alineado con el murallón anterior: 1, muro de opvs incertvm; 2, paramento romano de fondo y superpuesto al murallón; 3, murallón de fondo, en línea con los tramos anteriores; 4, muro de opvs testacevm, abierto de forma artificial y retocado después. (Foto del autor).
 

Fot. 13P. Calle Vélez. Habitacvlvm alineado con el anterior, en el que se observa: 1, paramento romano con revestimiento moderno; 2, murallón romano de piedra gruesa sin talla; 3, muro romano de opvs incertvm, sin revestimiento, pero retocado por deterioro; 4, muro divisorio paralelo al 13P,1. Sus alturas oscilan alrededor de los 2,80 m. (Foto del autor).
 

Fot. 14P. Calle Vélez. Habitacvlvm romano, retocado modernamente, en el que se ve: 1, muro romano revestido con argamasa moderna; 2, murallón de piedra gruesa, al fondo, con revestimiento moderno; 3, muro similar al 14P, 1, pero con añadidos modernos. (Foto del autor).
 

Fot. 15P. Calle Vélez. Paramento romano de opvs testacevm con revestimiento moderno: 1, paramento de opvs incertvm recubierto con hormigón moderno; 2, muro de opvs testacevm adosado al anterior. Este paramento se encuentra de frente al murallón de piedra gruesa, sin talla. (Foto del autor)
 

Fot. 16P. Calle Vélez. Paramento de opvs testacevm con revestimiento moderno. En él puede apreciarse la utilización de ladrillo de distinto grosor y según el orden: 3-2-3-2, etc. (Foto del autor).
 

Fot. 17P. Calle Vélez. Paramento de opvs incertvm con revestimiento moderno. Al pie, puede observarse la colocación de las piedras en el aparejo, al desprenderse la argamasa actual. (Foto del autor).
 

Fot. 18P. Calle Vélez. Vistos desde la parte superior de esta casa, puede comprobarse cómo los paramentos, que se han estudiado al nivel del suelo, afloran en la parte superior indicando su altura, que casi llega a alcanzar los 9 m. (Foto del autor).
 

Fot. 19P. Calle Vélez. Al igual que en el paramento anterior, aquí también se puede ver la elevación de dos muros romanos que se cortan en ángulo recto. A izquierda del punto 19P,1,2, en su parte superior, se detecta la utilización de ladrillo y piedra, pertenecientes a otras estructuras romanas, probablemente de este mismo espacio. (Foto del autor).
 

Fot. 20P. Calle Vélez. Dependencias de la casa moderna, con elementos romanos en estudio: 1, muro de fondo que sobresale en el paramento; 2, muro romano que asciende hasta los 9 m, que forma uno de los muros maestros de toda esta área. (Foto del autor).
 

Fot. 21P. Calle Vélez.  Muro de calle, paralelo al gran murallón de piedra pizarrosa sin talla, visto en las imágenes anteriores. (Foto del autor).
 

Fot. 22P. Calle Vélez. Tras la calle anterior, en paso artificial: 1, muro romano divisorio; 2, muro romano paralelo al 22P,3, que, a su vez, es continuación del murallón. (Foto del autor).
 

Fot. 23P. Calle Vélez. Interior del punto indicado en 22P,2 y 23P,1: muro romano de 0,90 m de grosor; escalera para acceder a otro compartimento, a causa del desnivel del terreno. Su altura aproximada, es de 2,90 m. (Foto del autor).
 

Fot. 24P. Calle Vélez. Estancia aneja a la anterior, donde se aprecia: 1, muro de opvs testacevm; 2, enrasamiento de un probable sistema de naves. (Foto del autor).
 

Fot. 25P. Encrucijada de pasos artificiales, calle Nueva y Santa Isabel: 1, entrada a patio interior; 2, probable apertura de calle artificial. (Foto del autor).
 

Fot. 26P. Calle Santa Isabel. Detalle de la foto anterior: 1, paso abierto de forma artificial; 2, restos de muro de cierre; 3, muro romano con revestimiento moderno.(Foto del autor).
 

Fot. 27P. Calle Santa Isabel. Espacios domésticos cerrados modernamente. Sus paramentos interiores continuarían hasta unirse a los muros de enfrente: 1,2,3, anchura de los respectivos espacios intermurales. (Foto del autor).
 

Fot. 28P. Calle Santa Isabel. Vista del interior del segundo espacio indicado en la foto anterior: 1, muro romano maestro de división. Altura aproximada, 6 m; 2, muro romano divisorio, al fondo. (Foto del autor).
 

Fot. 29P. Calle Santa Isabel. Tercer espacio indicado en 27P,2: 1, muro divisorio antes indicado; 2, muro romano divisorio, con una altura aproximada al opuesto. (Foto del autor).
 

Fot. 30P. Calle Santa Isabel. Espacio correspondiente a 27P,3: 1, muro romano divisorio y medianero con el 29P,2 y 30P,2; 2, muro alineado con el 28P,2, algo modificado. (Foto del autor).
 

Fot. 31P. Calle Santa Isabel. Nueva encrucijada de aperturas de calles artificiales: 1, probables espacios destinados a naves enrasadas; 2, secuencias de espacios antes descritos; 3, paso o calle artificial.(Foto del autor).
 

Fot. 32P. Calle Santa Isabel. Aquí se aprecia: 1, paso artificial; 2, probable escalón de relleno, antiguo; 3, probable área de naves enrasadas. (Foto del autor).
 

Fot. 33P. Calle Santa Isabel. Detalle similar al 32P,3. Obsérvese que el terreno ha tenido que ser rebajado para nivelar la diferencia de altura. Aquí radica su origen romano: en el punto extremo superior hay un muro de contención que continuará hasta la calle Nueva. Por ello se mantiene que la calle es un proceso artificial a través del tiempo.(Foto del autor).
 

Fot. 34P. Paso a calle Orobia. Paso artificial de la misma encrucijada: 1, muro paralelo al 30P,1; 2, probable punto de apertura de calle. (Foto del autor).
 

Fot. 35P. Calle Morería Baja. Secuencia de la encrucijada anterior: 1, muros romanos con espacios huecos bajo las casas, y paralelo al muro central, que es de mayores proporciones en grosor; 2, indicación del opvs incertvm; 3, 4, paramentos de similares módulos y características al de enfrente. (Foto del autor).
 

Fot. 36P. Calle Morería Baja. En esta foto  se muestra el paramento, indicándosenos más claramente los rasgos del opvs incertvm en el muro. (Foto del autor).
 

Fot. 37P. Calle Martínez Rodas, artificial, abierta para dar acceso entre dos niveles bien diferentes: 1, paramentos de muros modernos; 2, punto de paso del muro de contención de toda la secuencia de estructuras. (Foto del autor).
 

Fot. 38P. Calle Nueva. Ermita de la  Antigua, adaptada a vivienda moderna: 1, paramento romano; 2, alineamiento partido para dar acceso; 3, muro romano montado sobre otro anterior, de la misma procedencia. (Foto del autor).
 

Fot. 39P. Calle Nueva. Comprobación de lo antes descrito: muro romano bajo el paramento de superficie, sobre el que se apoyan las casas modernas. (Foto del autor).
 

Fot. 40P. Calle Nueva. Aspecto más detallado del opvs incertvm del muro situado debajo del paramento romano superior. (Foto del autor).
 

Fot. 41P. Calle Nueva. Perspectiva de calle y zona inferior. Cimientos de las casas modernas montados sobre muros romanos. (Foto del autor).
 
Fot. 42P. Calle Nueva. Observación de la superposición o continuidad de un muro sobre otro: 1, muro romano superior; 2, muro romano de base. (Foto del autor).
 
Fot. 43P. Calle Nueva. Muro romano, transversal a los dos de la calle. Ello nos indica que, en origen, este paso no existía, y ha sido roto varias veces con motivo de las reposiciones sucesivas de los sistemas de alcantarillados modernos.  (Foto del autor).
 

Fot. 44P. Calle Nueva. Área abierta con sistemas de casas montadas sobre estructuras romanas, situadas bajo los paramentos actuales: 1, zona izquierda con paramento romano reutilizado; 2, zona derecha en la misma línea. (Foto del autor).
 

Fot. 45P. Calle Nueva. Muro romano de patio, que se encuentra enmascarado por el enlucido moderno. Altura aproximada: 6 m. (Foto del autor).
 

Fot. 46P. Calle Nueva. Muro romano vertical al interior y exterior. (Foto del autor).
 

Fot. 47P. Calle Nueva. Al fondo del anterior: 1, muro maestro de separación y contención; 2, muro de enlace con el 46P; 3, muro divisorio de los paramentos que aquí se observan. (Foto del autor).
 

Fot. 48P. Calle Nueva.  Acceso a patio alineado con el anterior: 1, restos de muro divisorio; 2, suelo sin pavimento.(Foto del autor).
 

Fot. 49P. Calle Nueva. Continuación del pasillo anterior: 1, muro romano paralelo al 47P,1; 2, habitáculo de muros romanos. (Foto del autor).
 

Fot. 50P. Calle Nueva. Detalle del muro romano expuesto en 49P,1. Altura aproximada: fuera, 8 m; dentro, 2,30 m. Estos muros se encuentran a unos cien metros de los vistos en 10P. La piedra del mampuesto es igual que las citadas antes. (Foto del autor).
 

Fot. 51P. Calle Nueva: 1, paramentos modernos montados sobre bases romanas de similar composición a los del Majuelo; 2, idéntica situación, por analogía. (Foto del autor).
 

Fot. 52P. Calle Nueva. Patio interior del 51P,2: 1, muro romano; 2, columna romana reutilizada; 3, paramento de opvs testacevm y opvs incertvm. (Foto del autor).
 

Fot. 53P. Calle Nueva. Detalle sobre la columna anterior con capitel sin definir, pero al parecer , sus forma de capitel es bastante similar el tipo usado los los árabes. (Foto del autor).
 

Fot. 54P. Calle Nueva. Paramento citado en 52P,1: 1, alzado de opvs incertvm; 2, 3, sistema de opvs testacevm, con formas arqueadas de ascendencia medieval. (Foto del autor).
 

Fot. 55P. Callejón del Silencio. Paramento de origen romano, sobre base de la misma naturaleza. (Foto del autor).
 

Fot. 56P. Callejón del Silencio. Secuencias de muros romanos levantados sobre las estructuras, que son prolongación de los sistemas existentes en el Majuelo. (Foto del autor).
 

Fot. 57P. Callejón del Silencio. Detalle de la toma anterior, donde se puede llegar a identificar muros, que alcanzan los 6 m de altura. (Foto del autor).
 

Fot. 58P. Callejón de la Najarra. Parte del murallón medieval que ceñía la ciudad, a la zona de Poniente, entrando en contacto con la denominada Puerta de Vélez. (Foto del autor).
 

Fot. 59P. Callejón de la Najarra. Lienzo de muralla, continuación del tramo anterior. (Foto del autor).
 

Fot. 60P. Callejón de la Najarra. Punto terminal de lo que se conserva de este murallón medieval, junto a la conocida Pensión Marina. (Foto del autor).
 

Fot. 61P. Callejón de la Najarra. Detalle de la técnica de alzado de la muralla, con utilización de ladrillo como elemento de construcción. (Foto del autor).
 

Fot. 62P. Callejón de la Najarra. Tramo final de las estructuras romanas, procedentes de la factoría del Majuelo. Se observa el muro de opvs incertvm, similar a los ya conocidos en otros sectores. Se piensa que es el cierre de las formas que llegaban por encima de la salida de la Puerta de Vélez, donde también han aparecido restos importantes de lo que pudo ser la muralla romana que cercaba todo el complejo industrial. (Foto del autor).
 

FIGURA 27

Almuñécar. Sector P. Comprende las calles Vélez, Callejón del Silencio, Nueva, Santa Isabel, Orobia, Morería Baja, y Martínez Rodas. Sobre las calles Orobia y Santa Isabel hay estructuras de naves abovedadas que han sido destruidas. Se conservan sólo los muros romanos muy encalados. A la entrada de la calle Vélez se ha descubierto, en el interior de una casa: una muralla de aterrazamiento de gran espesor, con un aparejo romano de aspecto más rudo, con piedras de un grosor muy superior a lo hasta ahora visto, pueden medir aproximadamente 0,75 m. Apenas se ve argamasa entre estas enormes piedras; varias piletas de salazones que prueban eran similares a las del Majuelo. Se observa también elementos con opus signinum. En la calle Morería Baja hay unas diez galerías abovedadas enrasadas. En todo el trazado de la calle Nueva se han descubiertos numerosos muros romanos con motivo de la reposición de las nuevas tuberías de agua. Toda esta calle es similar a lo descubierto en el Majuelo. El espacio comprendido entre calle Nueva y Callejón del Silencio, ocupado por las viviendas modernas, está montado sobre una de las grandes áreas de piletas de salazón perteneciente a las mismas formas del Majuelo. La muralla medieval está montada sobre espacio de la factoría de salazones.

SECTOR Q

Fot. 1Q. Avenida de Cala, Puerta de Vélez y Callejón de la Najarra. Lugar donde debió estar la llamada Puerta de Vélez: 1, espacio por donde discurre el murallón medieval de circunvalación; 2, tramo donde se ve el murallón, procedente de la zona norte o sector Y; 3, punto donde se encontró la Puerta de Vélez.(Foto del autor).
 

Fot. 2Q. Puerta de Vélez. Detalle de la toma anterior en el que se indica el espacio ocupado por la citada Puerta. Bajo este espacio han aparecido los restos de la muralla romana doble. Se conserva un grabado de cómo fue esta puerta.(Foto del autor).
 

Fot. 3Q. Calle Vélez con avda. de Cala. Excavación por nueva obra, donde han aparecido los muros paralelos de la muralla de la ciudad. Puede verse parte de la muralla a ambos lados, separados por el relleno moderno de tierra. Han sido rotos por la excavadora. (Foto del autor).
 

Fot. 4Q. Calle Vélez. Vista detallada de la misma foto anterior para precisar la separación de los muros y el relleno moderno de tierra. Uno de los laterales, el derecho se ve roto por la máquina. (Foto del autor).
 

Fot. 5Q. Calle Vélez. Muralla romana de la factoría. Tramo de muro destruido, dando sobre el lugar en que se supone estuvo la Puerta de Vélez. El muro de la derecha ha sido completamente destruido. (Foto del autor).
 

Fot. 6Q. Calle Vélez. Muralla romana de la factoría. Vista frontal del corte de los muros de la doble alineación. Ha sido cortado por la excavadora. Pero la muralla lateral ha sido totalmente demolida. (Foto del autor).
 

Fot. 7Q. Vista de la calle Vélez, en donde se puede indicar: 1, casas que se apoyan sobre la base de la muralla, destruida para tal fin; 2, espacios donde han debido existir estructuras romanas que hoy no se ven, por encontrarse todo muy alterado; 3, sentido de la Puerta de Vélez. (Foto del autor).
 

Fot. 8Q. Calle Vélez. Vista desde el punto opuesto: 1, alineación de viviendas situadas sobre los restos del murallón que se encuentra detrás y enrasado; 2, alineaciones de casas relativamente modernas donde se supone la existencia de elementos romanos que justifican algunos de los detalles de sus trazados y divisiones internas; 3, paso hacia el sector O. Salvo algún pequeño detalle, todo parece nuevo, aunque no es así. (Foto del autor).
 

Fot. 9Q. Calle Horno Nuevo. Vista general de la calle indicada en la toma anterior, en la que tan sólo se puede observar la existencia de espacios subterráneos o semisótanos, de los que se ha recibido información de albañiles, sobre la estructura de aparejos, con muros fuertes y de cierto grosor. (Foto del autor).
 

Fot. 10Q. Calle Orobia en su punto de ensanche central: 1, muro romano en el sector situado a su lado y en el que se ven indicios de ese tipo, lo mismo que en sus estructuras interiores; 2, paramentos con algunos indicios, pero no muy claros, sobre su antigüedad; 3, línea de fachada que se prolonga hasta el sector P (fig. 27) al que pertenece y por lo que llegamos a indicar que se trata de una secuencia homogénea, aunque al exterior se nos presente algo modernizada. (Foto del autor).
 

Fot. 11Q. Espacio interior perteneciente a la calle Orobia, en el que podemos observar: 1, áreas subterráneas o semisótanos con estructuras murales antiguas; 2, espacio que se supone fue cerrado. (Foto del autor).
 

Fot. 12Q. Calle Orobia. Interior del espacio indicado en 11Q,1, en el que distinguimos un muro de fondo, presuntamente romano, y otro vertical a la calle, con indicios de opvs incertvm.(Foto del autor).
 

Fot. 13Q. Primer tramo de la calle Antigua, en la que han aparecido numerosos datos de tipo estructural y cerámico romanos: 1, espacio donde existió una ermita en la que aparecieron numerosas estructuras romanas, a la vez que gran cantidad de cerámica, cuando fue destruida para edificar la casa moderna que hoy se puede ver; 2, espacio afrontado a una estructura, que se considera equivalente, en medidas, a una nave que se encuentra justo enfrente; 3, indicación de espacios, en semisótanos, que nos ponen de manifiesto la existencia de probables estructuras similares a las de la nave descubierta y citada antes. (Foto del autor).
 

FIGURA 28

Almuñécar. Sector Q. Este sector se encuentra enmarcado entre las calles Antigua, Orobia, Horno Nuevo, y Vélez. La calle Vélez en este tramo se encuentra sobre la muralla medieval. Toda esta zona está montada sobre estructuras romanas, que van apareciendo cada vez que se derriba una casa. Los muros interiores de todas estas casas modernas tienen continuidad con los de aterrazamiento que han aparecido en el contiguo sector P. Llegarán hasta la Plaza del Ayuntamiento.

SECTOR R

Fot. 1R. Inicio de la calle Antigua. Paramento presumiblemente romano, ya que, a media distancia de este primer tramo, se tiene dicho muro sobre la misma fachada de la calle, formando parte del alzado general. (Foto del autor).
 

Fot. 2R. Calle Antigua. Una vez dentro del espacio indicado en la toma anterior, se tiene el paramento izquierdo, según se entra, con la técnica del opvs incertvm en primer plano. El revoque moderno es tan débil que ha dejado al descubierto el aparejo en todo el lienzo de muro: 1, muro romano cortado; 2, paramento romano de opvs incertvm. (Foto del autor).
 

Fot. 3R. Calle Antigua. Continuidad del mismo paramento, incluyendo el espacio de la entrada que, como el resto de este tipo de estructura, es artificial. Se observa igualmente que continúa el alzado hacia más al fondo, comunicándose con el tramo limítrofe que forma parte de sus medianerías: 1, muro dirigido hacia el interior de la nave; 2, paramento romano de cierre de la nave interior. (Foto del autor).
 

Fot. 4R. Calle Antigua. Detalle de ese trazado final y su relación con los del fondo: 1, paramento romano perteneciente a la nave; 2, paramento colateral que probablemente se relacionara anteriormente con el paramento de la nave, pero que ha sido roto para poder acceder a las dependencias interiores. Este trozo de muro, que se verá con más detalle, está levantado con la técnica del opvs testacevm. (Foto del autor).
 

Fot. 5R. Calle Antigua. Detalle sobre el paramento de bloques de cemento moderno, donde puede verse la composición del aparejo romano. (Foto del autor).
 

Fot. 6R. Nave, con la foto que muestra su muro de cierre sobre la calle. Tiene un fuerte revestimiento de estucos modernos, ya que ha sido utilizado hasta hace pocos años. Su forma de bóveda es algo rebajada. Como no se ha intentado quitar el enlucido moderno, no se sabe si esta nave es exactamente del mismo estilo y composición que las vistas en el sector K. Los muros que se encuentran en su entorno muestran una aparejo de opus latericium el mismo tipo que el Sector K. (Foto del autor).
 

Fot. 7R. Vista de la misma nave, pero desde su punto opuesto. Por sus características de diseño, podría situarse cronológicamente en la misma época de las naves del sector K. Como ocurre en todas ellas, su entrada es artificial. Se supone que el agujero del techo está tapado por el enlucido moderno. (Foto del autor).
 

Fot. 8R. Calle Antigua. Detalle sobre la toma anterior y sobre el mismo fondo. En él se observan los muretes de apoyo al arco de la bóveda (8R,1), y el paramento de cierre algo deteriorado (8R, 2). (Foto del autor).
 

Fot. 9R. Calle Antigua. Muro romano donde se comprueba la técnica que se ha enunciado en la toma 4R, con el opvs testacevm. El módulo del ladrillo utilizado es de 0,06 m x 0,28 m x 0,22 m. (Foto del autor).
 

Fot. 10R. Calle Escamado. Palacete del Corregidor. Dentro había muros romanos que han sido totalmente eliminados con la recomposición de todo el interior. También ha desaparecido lo que quedaba de un torreón medieval, que estaba adosado al murallón de contención. (Foto del autor).
 

Fot. 11R. Calle Escamado. Detalle de las edificaciones existentes delante del Palacete: 1, peldaños levantados para acceder a una dependencia que ha sido construida desde un nivel inferior; 2, muro de cierre que nos muestra un paramento con estructura muy similar a las de los muros romanos deteriorados. Están en conexión con los alzados procedentes de la nave y formando parte de la nave que se encuentra inmediatamente debajo y a lo largo de todo el lienzo de muro de la calle Escamado. (Foto del autor).
 

Fot. 12R. Calle Escamado. Los sistemas de escalinatas que se ven aquí, tienen la misma motivación y función que los explicados en 11R. Además, se observa que los paramentos revelan algunas señales de semejanza con los aparejos romanos con   fuertes deterioros. (Foto del autor).
 

Fot. 13R. Calle Escamado. Secuencias de paramentos cuyas bases tienen un muro contrafuerte que sujeta todo el sistema: 1, parte en la que se ha detectado la canalización de los conductos de agua; 2, zona de aparejo romano bien identificable. Bajo estos muros y en su interior, se encuentra una de las naves más grandes de Seks. (Foto del autor).
 

Fot. 14R. Cuesta del Castillo. Secuencia del paramento reutilizado en todo este rincón: 1,2,3, secuencias de puertas artificiales, de acceso a estancias de módulos casi idénticos. Hay muro superpuesto, como se puede observar sobre la base del paramento más importante. (Foto del autor).
 

Fot. 15R. Cuesta del Castillo. Indicación del sistema de muro adosado, pero transformado según las necesidades de cada vivienda moderna. (Foto del autor).
 

Fot. 16R. Cuesta del Castillo. Detalle sobre el paramento en el que se puede ver el aparejo de técnica romana.(Foto del autor).
 

Fot. 17R. Cuesta del Castillo. Detalle sobre la toma anterior para resaltar el muro romano adosado, con restos bastante evidentes sobre su identificación: 1, espacio que muestra con la existencia de ese muro; 2, aprovechamiento del muro como medio de entrada, formando escalón o podivm; 3, paramento en donde se aprecia el uso del aparejo romano, tipo opvs incertvm. (Foto del autor).
 

Fot. 18R. Cuesta del Castillo. Detalle frontal en el que se aprecia el uso de la piedra en el paramento de muro adosado: 1, línea del alzado; 2, espacio que queda del muro adosado. (Foto del autor).
 

Fot. 19R. Cuesta del Castillo. Esquina del paramento de cierre, en donde se aprecia: 1, contrafuerte sobre el muro descendente; 2, continuidad del paramento en este recinto; 3, indicación de parte del muro adosado, usado como escalón de acceso. (Foto del autor).
 

Fot. 20R. Cuesta del Castillo. Detalle sobre la foto anterior para indicar el muro contrafuerte y la pequeña escalinata de acceso. (Foto del autor).
 

Fot. 21R. Cuesta del Castillo. Paramento alineado con fuerte pendiente y reutilización del muro romano en todo el trazado: 1, zonas bajas de naves transformadas; 2, muro contrafuerte cuyo grosor es de 1,40 m (Foto del autor).
 

Fot. 22R. Cuesta del Castillo. Detalle sobre la misma vista anterior para precisar el paramento, en el que se puede ver, con cierta claridad, la existencia de muros en los restos que sobre el suelo se pueden observar: 1, indicación, sobre el paramento, de la existencia de aparejo romano en todo el trazado; 2, anchura de la calle que llega a coincidir con un espacio natural considerado como probable nave. Cada uno de los podia detecta la existencia de un muro de contención de plataformas de equilibrio de terreno; 3, restos de muro que sobresalen del paramento, lo que acusa la rotura de uno de cierre sobre la propia calle, confirmando su existencia y la artificialidad de la misma. (Foto del autor).
 

Fot. 23R. Cuesta del Castillo. Detalle de la toma anterior, en el que se aprecia: 1, podivm que acusa la presencia de un probable muro de cierre sobre la calle; 2, indicación del aparejo romano. (Foto del autor).
 

Fot. 24R. Cuesta del Castillo. Detalle sobre la fachada, en la que se puede apreciar: 1, espacio donde se ve paramento de estructura romana; 2, indicación de las señales de las piedras del aparejo romano; 3, tramo de muro que indica la existencia de un sistema de cierre.(Foto del autor).
 

Fot. 25R. Cuesta del Castillo. Paso cerrado en el que se han detectado elementos arquitectónicos, que se puede considerar como espacios de naves enrasadas: 1, anchura que se corresponde con los módulos clásicos de las naves romanas aquí registradas, en sentido paralelo a los niveles de la calle, situados en línea horizontal; 2, muro de cierre de paramento que ha sido cortado; 3, entrada a uno de los espacios que se considera nave enrasada; 4, paramento romano de cierre para todo este sistema; 5, muro romano reutilizado; 6, estancia perteneciente a nave enrasada. (Foto del autor).
 

Fot. 26R. Cuesta del Castillo. Interior de uno de los espacios que se considera nave: 1, muro lateral de cierre, modificado; 2, paramento de fondo de la misma; 3, muro lateral homólogo al de enfrente y vertical a la calle. (Foto del autor).
 

Fot. 27R. Cuesta del Castillo. Perspectiva general de la calle para indicar la continuidad en su parte izquierda, y la alineación de los sistemas de muros romanos, aunque muy revocados: 1, entrada artificial al espacio antes descrito; 2, área relacionada con la de enfrente, aunque pertenezca a otro sector. (Foto del autor).
 

Fot. 28R. Calle Carmen Baja. Toma en la que se muestra la continuidad del paramento de la cuesta anterior, a derecha, según se sube: 1, muro romano muy transformado, de otro sector, pero en contacto con el R; 2, corta pendiente con fuerte desnivel, para el que ha utilizado uno de los muros levantados en el sistema de aterrazamientos. (Foto del autor).
 

Fot. 29R. Calle Carmen Baja. Alineación de sistemas de muros cuyos interiores pertenecen a antiguos espacios de naves: 1, paramento romano algo alterado; 2, entrada artificial a una de las naves enrasadas, de esta secuencia. (Foto del autor).
 

Fot. 30R. Calle Carmen Baja. Espacio interior de la entrada indicada en la foto anterior: 1,3, paramentos laterales de la estancia; 2, paramento de fondo, con aparejo bastante deteriorado. (Foto del autor).
 

Fot. 31R. Calle Carmen Baja. Estancia similar a la anterior, situada al mismo lado derecho, según la calle. (Foto del autor).
 

Fot. 32R. Espacio general de dos elementos antes expuestos: 1, muro romano de fondo de gran espesor; 2, muros romanos verticales a la calle. El paramento de la fachada se extiende a lo largo de todo el recorrido que a continuación se va a exponer.(Foto del autor).
 

Fot. 33R. Calle Carmen Baja. Vista parcial de esta calle para resaltar la secuencia de muros que antes se ha enunciado. A ambos lados se observa gran similitud de estructuras. (Foto del autor).
 

Fot. 34R. Calle Carmen Baja. Continuidad de las líneas de fachada a ambos lados de la calle, en donde se quiere resaltar que se trata no de roturas sino de alineaciones de estructuras que han debido responder a los esquemas de emplazamientos de sistemas de aterrazamiento, dada la fuer-te pendiente existente dentro de estas mismas casas. (Foto del autor).
Fot. 35R. Calle Carmen Baja. Detalle sobre la parte izquierda de esta calle, en el que se puede ver el interior de una vivienda que muestra los fuertes muros (35R,2,3), y el de cierre, situado formando casi ángulo recto. (Foto del autor).

 
Fot. 36R. Calle Carmen Baja. Ensanche de la calle, en cuya parte izquierda se tienen datos testificales de la existencia de paramentos romanos a lo largo de toda ella: 1, acceso artificial a una de las dependencias;2,3, paramentos romanos. (Foto del autor).
 

Fot. 37R. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior, donde se puede comprobar el giro que experimentan las alineaciones de estructuras a causa de la configuración del terreno donde se asientan: 1, paramentos romanos en fachadas; 2, entrada a dependencias de difícil acceso; 3, paramento de enfrente con características similares al visto en 37R,1. (Foto del autor).
 

Fot. 38R. Calle Carmen Baja. Vista general del paso ciego, abierto mediante la rotura de dos secuencias de muros situados en fachada y en su punto medio: 1, muro romano de fondo, comprobado desde la calle posterior, que es otro paso artificial cegado o abierto por la misma situación urbanística que la que tratamos; 2,3,4, secuencias indicadas sobre el suelo, en las que se puede comprobar la rotura de los muros para abrir paso hacia las dependencias interiores; 5, paramento romano a ambos lados del pasillo. (Foto del autor).
 

Fot. 39R. Calle Carmen Baja. Detalle sobre el paso anterior para que se aprecie sobre la fachada izquierda la existencia de un corte provocado por la diferente situación en el trazado general: 1, paramento romano en todo el alzado de muro; 2, punto de cierre marcado por un muro que ha sido interrumpido en su línea con tal de facilitar el acceso; 3, escalinata para poder acceder al interior de esta vivienda, ya que el mismo estaba desequilibrado por carecer su suelo natural de pavimento y estar en pendiente. (Foto del autor).
 

Fot. 40R. Calle Carmen Baja. Detalle sobre el paramento de este paso, en el que se aprecia claramente el uso del opvs incertvm en su aparejo. Obsérvense las piedras salientes en la base. (Foto del autor).
 

Fot. 41R. Calle Carmen Baja. En la misma plazuela que se ha visto en 36R, según se avanza en el sentido en que se describe, en su secuencia, a izquierda de la imagen, se puede ver: 1, paramento que se destaca ligeramente del resto que hay en su entorno; 2, paramento de fondo perteneciente a este conjunto, pero que presenta fuertes irregularidades, confirmando aún más su reutilización, que no responde a ningún programa urbanístico, en ninguna época; 3, anchura de ese paso que puede interpretarse como una de las medidas antes vista para uso normal de una nave. (Foto del autor).
 

Fot. 42R. Calle Carmen Baja. En esta imagen se presenta el mismo detalle visto desde otro ángulo, y en el que se puede observar: 1, posible punto de cierre; 2, segundo punto de cierre; 3, paramento romano. (Foto del autor).
 

Fot. 43R. Calle Carmen Baja. Aquí se muestra una perspectiva del inicio de la calle en cuyo lado derecho se puede detectar el aparejo romano en su alzado. (Foto del autor).
 
Fot. 44R. Calle Carmen Baja. En esta otra imagen, con más precisión sobre el punto de contacto en la calle Antigua, hacia su mitad, se puede comprobar: 1, existencia de un paramento con la técnica del opvs incertvm en su parte derecha;2, punto por donde debieron estar unidos los muros de arriba y abajo. (Foto del autor).
 

Fot. 45R. Calle Carmen Baja. Estamos en la parte superior de toda la secuencia antes expuesta, es decir, un sistema paralelo con líneas y puntos comunes en su recorrido. Por este espacio pasa la muralla procedente de la base de la Cueva de Siete Palacios para unirse con otro trazado de muralla que se ve en la calle Morería Alta: 1, paramento romano que se prolonga hasta el fondo del pasillo cerrado; 2, paramento romano en punto opuesto; 3, paramento romano que se mantiene rectilíneo; 4, probable realce del suelo por encontrase debajo parte de la citada muralla destruida en este pasillo. (Foto del autor).
 

Fot. 46R. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma precedente en donde podemos apreciar: 1, primer tramo de paramento romano; 2, segundo muro romano bastante retocado; 3, muro romano de un paramento que gira por la configuración del terreno. (Foto del autor).
 

Fot. 47R. Calle Carmen Baja. Paramento romano muy retocado posteriormente y que ha sido puesto al descubierto tras el derribo de una casa: 1, paramento romano, punto terminal paralelo a otros vistos en el pasillo situado inmediatamente detrás (fot. 38R); 2, restos de paramento romano que ha sufrido fuertes alteraciones. (Foto del autor).
 

Fot. 48R. Calle Carmen Baja. Detalle sobre la foto anterior en el que se puede ver el opvs incertvm y el caementicivm. (Foto del autor).
 

Fot. 49R. Calle Carmen Baja. Detalle sobre los mismos paramentos anteriores, pero en los que se pretende resaltar la separación entre dos estancias diferentes: 1, paramento que se alinea de distinta manera, siguiendo una línea recta; 2,3, estancias diferentes; 4, indicación sobre el suelo del grosor eliminado al paramento indicado en 49R,2,3. (Foto del autor).
 

Fot. 50R. Calle Carmen Baja. Detalle en el que se quiere hacer resaltar las dimensiones del espacio central de la imagen, que ofrecemos como tipo de construcciones en línea: 1, muro romano que se deslinda perfectamente del que le sigue; 2, paramento perteneciente a un espacio probablemente destinado a nave; 3, alineación de la fachada en todo el terreno. (Foto del autor).
 

Fot. 51R. Calle Carmen Baja. En este pasillo, indicación sobre el suelo, de los restos de muro retocado, probablemente para disminuir su volumen exterior. (Foto del autor).
 

Fot. 52R. Calle Carmen Baja. Cuesta del Castillo. Tramo final de este pasillo ciego, en el que se aprecian los muros romanos, con una simple observación sobre todo a los lados y con el de cierre, al que se le ven los indicios del opvs incertvm. (Foto del autor).
 

Fot. 53R. Cuesta del Castillo. De nuevo en el tramo final de la calle San Joaquín, de frente a las estructuras de la Cueva. En él destacamos los puntos: 1, 2, aperturas artificiales de paso. (Foto del autor).
 

Fot. 54R. Cuesta del Castillo. Detalle sobre la toma anterior, en el que precisamos: 1, muro de fondo, perteneciente al sector L; 2, punto de cierre de una estructura de muro existente en esta línea de calle artificial, y el paramento que en su alzado da señales de ser romano. (Foto del autor).
 

Fot. 55R. Cuesta del Castillo. Detalle de la toma anterior sobre el paramento de esta casa, en el que se puede apreciar la existencia de caída del revestimiento moderno, que deja ver el antiguo aparejo romano. (Foto del autor).
 

Fot. 56R. Una vez situados en la calle San Joaquín (I), al final del ascenso antes visto (fot. 53R), nos encontramos con toda una estructura situada frente a las del sector M, que es la prolongación hacia Poniente de las dependencias del sector L, adjunto a la Cueva, y más concretamente, de los elementos arquitectónicos de la Cueva: 1, espacio con estructuras situadas bajo el nivel del suelo y que nos pone de manifiesto una posible alineación de naves transformadas, a este nivel; 2, situación inmediata de otras estructuras del sector M, estrechamente ligado a éste. (Foto del autor).
 

Fot. 57R. Calle San Joaquín con Calle Antigua. Vista de conjunto del mismo espacio, tomada desde otro ángulo, para hacer resaltar: 1, muro romano situado enfrente de nuestro espacio en cuestión; 2, esquina artificial de cierre de unas estructuras preexistentes y, a su vez, transformación de un posible espacio antes destinado a nave; 3, espacio situado bajo el nivel del suelo realizado de forma artificial. (Foto del autor).
 

Fot. 58R. Calle Antigua. En la misma línea de fachada, según se desciende, se han encontrado formaciones cuyos paramentos no dejan lugar a dudas sobre su identidad: 1, paramento muy revocado; 2, aparejo en buen estado de conservación, con retoques modernos. (Foto del autor).
 

Fot. 59R. Calle Antigua. En la anterior puerta metálica que se ha visto sobre la calle, estando en cierta ocasión abierta, se pudo tomar la información que se da: 1, muro romano revocado ligeramente y que, en su trayectoria hacia el interior, ha sido roto para abrir paso a las dependencias que hay dentro; 2, al fondo de tales dependencias se puede ver un muro romano que cierra probablemente la parte baja, y sin duda, la de arriba, dando a la calle (fot. 57R). (Foto del autor).
 

Fot. 60R. Calle Antigua. Sobre el paramento exterior de estas mismas dependencias se ha podido comprobar la existencia, como se venía indicando, de paramento romano a lo largo de todo el trazado de la calle. (Foto del autor).
 

Fot. 61R. Calle Antigua. En un recodo que se puede detectar de inmediato, al llegar a la esquina de la fachada indicada en la toma anterior, encontramos una vivienda remozada, antiguo horno, similar al visto en Morería Baja. Dentro de una ordenación de estructuras internas, se puede comprobar la existencia de muros romanos algo transformados, pero no dejan de mostrar su sello de piedra vista, reutilizando todos los muros que son fundamentales para el mantenimiento del armazón general de la casa. (Foto del autor).
 

Fot. 62R. Calle Antigua. Foto de detalle para ver claramente el aparejo de esta casa. En las viviendas donde se han realizado  transformaciones, nunca se encuentra un muro con las características que aquí se ven (62R,1,2). (Foto del autor).
 

Fot. 63R. Calle Antigua. Foto de detalle sobre otros muros interiores de la misma casa para hacer resaltar los paramentos y su gran volumen (63R, 1,2). (Foto del autor).
 

Fot. 64R. Situados sobre la Plaza del Ayuntamiento, señalamos esta fachada con el único fin de indicar dónde se tiene el punto básico para iniciar lo que de elementos hídricos se puede considerar en Seks, en los sistemas romanos de conducción de aguas. Dentro, en su patio, se inicia toda una vía de distribución, y cuyos elementos de transporte han prácticamente desaparecido. (Foto del autor).
  

Fot. 65R. Interior de la casa 54R. Una vez situados a la entrada del sistema de distribución de aguas, se observa: 1, paramento que nos presenta indicios de revestimiento impermeabilizante, ya que se asimila al revoque usado en depósitos y piletas; 2, punto de fondo donde no se detecta, como el resto del trazado, existencia de opvs testacevm, sino elementos de impermeabilizar, tipo opvs caementicivm; 3, paramento con las mismas características del muro de fondo (65R,2); 4, escalinata de ladrillo medieval.(Foto del autor).
 

Fot. 66R. Interior de la casa 64R. Entrada al sistema, o parte conservada, de este trayecto. Después del análisis del tramo pequeño de entrada, donde hay hormigón romano como elemento usual de impermeabilización, se piensa que ha sido eliminada probablemente una estructura que, o bien ha sido depósito, o bien una arqueta de distribución hermética, con alimentación procedente de la torre de descarga existente entonces en el actual espacio de la Iglesia Parroquial. Así, se indica: 1, paramento con elemento impermeabilizante y ladrillo, como materiales básicos de construcción; 2, actual entrada al sistema de conducción por medio de nave abovedada. (Foto del autor).
 

Fot. 67R. Interior de la casa 64R. Primer tramo de nave con cubierta de ladrillo (opvs testacevm) y muretes laterales de ladrillo alternando con la piedra. (Foto del autor).
 

Fot. 68R. Interior de la casa 64R. Punto en el que el sistema de conducción gira, encontrándose, a izquierda, la derivación de un sistema que arranca de éste, o bien desemboca en él, aunque lo más racional es admitir una derivación (68R,2). En algunos espacios se puede observar cierto indicio de pavimento usado en los sistemas de impermeabilización. La piedra y el ladrillo se alternan. (Foto del autor).
 

Fot. 69R. Interior de la casa 64R. Detalle de la derivación. Obsérvese el sistema de conducción por medio de tuberías de cerámica, protegidas y el adintelamiento de la galería secundaria. (Foto del autor).
 

Fot. 70R. Interior de la casa 64R. Tramo final del sistema en lo que se ha podido localizar del mismo hasta ahora. Se encuentra interrumpido a unos 20 m del punto en que tomamos referencia, por el nuevo sistema de alcantarillado. Obsérvese la técnica de construcción con la alternancia del opvs testacevm y opvs incertvm.(Foto del autor).

FIGURA 29

Almuñécar. Sector R. Este sector se encuentra situado entre las calles San Joaquín, Cuesta del Castillo, Antigua, Carmen Baja, Escamado, y Plaza del Ayuntamiento.
Un gran muro de aterrazamiento se encuentra sobre la calle Escamado, dando respaldo a todas las casas de la plaza que encuentran sobre él. Frente al Ayuntamiento se encuentra una casa que contiene en su interior dos elementos importantes: una gran galería abovedada remozada modernamente (quizá la mayor del conjunto de la ciudad), y el sistema canalizado de conducción de agua, que llega desde el depósito terminal (hoy Iglesia Parroquial) hasta esta casa, y después continúa hasta la zona de la Cueva de Siete Palacios. Una importante galería abovedada se encuentra al comienzo de la calle Antigua (bien conservada). En la misma calle Escamado, el Palacete del Corregidor ha puesto al descubierto numerosos restos romanos y árabes. Hay indicios de otras galerías a lo largo de la calle Antigua.

SECTOR S

Fot. 1S. Cuesta del Castillo: paso artificial construido mediante la rotura de todos los sistemas de aterraz

Fot. 2S. Calle Horno Cuatro Esquinas. A mitad de la cuesta anterior: 1, muro romano medieval, probablemente destinado a los sistemas de aterrazamiento; 2, restos de muros romanos en la base. (Foto del autor).

Fot. 3S. Calle Horno Cuatro Esquinas. Toma desde la calle anterior: 1, 2, interior de una casa con un patio cuyo muro de fondo da claras muestras de ser romano, por su aparejo y grosor, 1,90 m. (Foto del autor).
 

Fot. 4S. Cuesta del Castillo. Secuencias de paramentos que se consideras romanos por sus especiales características, y por tener restos en sus bases. (Foto del autor).
 

Fot. 5S. Cuesta del Castillo. Detalle de la toma anterior, donde se puede apreciar: 1, entrada a unas estancias que nos han sido descritas, pero no se han podido ver directamente, y que tienen indicios de haber constituido naves romanas. Se indica el grosor del muro de calle, que alcanza los 0,80 m; 2, acceso propiamente dicho; 3, podivm que ha podido ser un muro romano de contención o aterrazamiento, y ha sido roto para poder abrir el paso en la propia cuesta. Se puede comprobar que su composición es romana, menos la parte superior que es un añadido. El grosor llega casi a los 1,20 m.  (Foto del autor).
 

Fot. 6S. Cuesta del Castillo. Detalle de la foto anterior para que se vea bien tanto la entrada y el grosor de su muro, como la composición del paramento del podivm. (Foto del autor).
  

Fot. 7S. Vista general de la misma Cuesta, tomada desde la parte elevada, para mostrar la serie de podia (1, 2,) que se han tenido que montar para acceder a las dependencias superiores. Es interesante observar que el inicio o punto de acceso por el podivm está alineado con un espacio que da entrada a un pequeño patio cerrado, como si su muro formara parte del aparejo del que se encuentra enfrente. (Foto del autor).
 

Fot. 8S. Calle Carmen Baja. Paramentos (1, 2) que se considera romanos y que, además, cerraban este acceso que se ve en otras de las cuestas, paralelo al anterior. (Foto del autor).
 

Fot. 9S. Calle Carmen Baja. Línea de fachada casi recta y que guarda cierta característica común con las de otros sectores de la ciudad. Sus muros miden de grosor 0,80 m. En sus interiores sabemos que hay  elementos romanos sin estudiar. Estas estructuras se encuentran justo enfrente de otras que han registrado abundante material. (Foto del autor).
 

Fot. 10S. Calle Carmen Baja. Tan sólo se ha podido fotografiar uno de los interiores de la fachada que se ha visto en 9S. La secuencia de los muros de fondo parecen tener relación con los paramentos que se han descubierto en la zona de este sector, donde se han practicado los rebajes. (Foto del autor).
 

Fot. 11S. Calle Alta del Mar. Indicación de la existencia de un muro romano de gran espesor y que parece haber desempeñado una función de sujeción o aterrazamiento. (Foto del autor).
 

Fot. 12S. Calle Alta del Mar. Detalle de la muralla anterior, en donde precisamos: 1, espacio en que se ha realizado un rebaje de terreno, en el que se han detectado tanto materiales estructurales como cerámicos; 2, espacio que nos indica el centro del murallón romano; 3, murete moderno de ladrillo superpuesto al romano. (Foto del autor).
 

Fot. 13S. Calle Alta del Mar. Plano parcial del terreno rebajado, en donde se pueden ver: 1, restos de un subsector, donde se puede ver la técnica del opvs incertvm; 2, muro romano adosado a un corte sobre roca y relleno de escombros a su alrededor; 3, restos de construcciones romanas en muy mal estado. (Foto del autor).
 

Fot. 14S. Calle Alta del Mar. Detalle sobre la toma anterior, donde se puede apreciar: 1, restos de muro romano; 2, muro romano antes indicado, sobre roca cortada a pico. (Foto del autor).
 

Fot. 15S. Calle Alta del Mar. Detalle sobre el fondo de la zona rebajada, en la que se puede contemplar: 1, indicación del muro romano sobre roca; 2, paramento romano situado sobre roca y cuya parte superior, ahora, se nivela con la calle que discurre por arriba; 3, restos de construcciones romanas muy derruidas. (Foto del autor).
 

Fot. 16S. Calle Alta del Mar. Perspectiva sobre los paramentos romanos de este rebaje: las tres flechas nos indican hasta dónde llega el muro sobre la profundidad de la roca. (Foto del autor).
 

Fot. 17S. Calle Alta del Mar. Toma de detalle en donde se marca con una línea el perfil del basamento del muro. (Foto del autor).
 

Fot. 18S. Calle Alta del Mar. Detalle para indicar el grosor y la composición del muro romano antes expuesto. (Foto del autor).
 

Fot. 19S. Calle Alta del Mar. Aspecto parcial de la esquina de este subsector, en que se puede apreciar: 1, paramento romano ya detallado; 2, elementos romanos en estado ruinoso; 3, restos de un muro romano roto por la pala moderna; 4, contrafuerte de estructura romana, que se ha mantenido como punto de apoyo para la estructura moderna colindante. (Foto del autor).
 

Fot. 20S. Calle Alta del Mar. Detalle de la toma anterior, en donde se marca el carácter estructural romano (1, 2) de su aparejo. (Foto del autor).
 

Fot. 21S. Calle Alta del Mar. Vista de conjunto de la zona rebajada, en donde se pueden ver: 1, muro romano sobre talud cortado a pico; 2, restos de estructura mural romana en ruinas; 3, restos de estructura romana, donde se conservan parte de muros ligeros y otros, gruesos; 4, muro romano de base, en el que no se aprecia el aparejo externo por haber sido modificado su alzado exterior. (Foto del autor).
 

Fot. 22S. Calle Alta del Mar. Detalle sobre la toma anterior sobre el punto 21S,4, y en el que se puede apreciar la composición de su aparejo. (Foto del autor).
 

Fot. 23S. Cuesta denominada del Cobertizo. Sus alzados están levantados con materiales reutilizados, y con basamentos romanos. (Foto del autor).
 

Fot. 24S. Calle Cobertizo. Detalle de un paramento moderno destruido, en el que se aprecia la reutilización de materiales romanos en los muros.(Foto del autor).
 

Fot. 25S. Calle Cobertizo. Espacio abierto, a propósito de otro derribo, en el que se pueden identificar los siguientes componentes: 1, restos de muro construido con materiales romanos, que arranca de otro supuestamente romano; 2, muro medieval con restos de estructura romana en su base. (Foto del autor).
 

Fot. 26S. Calle Cobertizo. Detalle de la toma anterior donde se puede apreciar: 1, restos en la base; 2, punto hasta el que nos es posible detectar la continuidad o aprovechamiento del alzado romano. (Foto del autor).
 

Fot. 27S. Calle Cobertizo. Punto en el que se ha detectado la presencia de componente romano a base de opvs caementicivm. (Foto del autor).
 

Fot. 28S. Calle Cobertizo. Detalle sobre el antiguo muro considerado romano, donde podemos detectar la presencia de piedra vista, propia del opvs incertvm. (Foto del autor).
 

Fot. 29S. Calle Cobertizo. Detalle sobre una esquina de muro, en el que se aprecia el opvs caementicivm. (Foto del autor).
 

Fot. 30S. Calle Cobertizo. Detalle del paramento de la toma 25S,1, en el que se aprecia la presencia de muro romano con otro adosado, y que parte de él: 1, paramento romano con revoque moderno; 2, muro moderno que parte de él, pero con un mampuesto formado por materiales romanos y argamasa moderna o medieval. (Foto del autor).

Fot. 31S. Calle Cobertizo. En el centro del derribo, se ha podido detectar la presencia de un paramento, en el que sus extremos están formados por muro romano reutilizado (fot. 31S,1), y opvs caementicivm en el centro (fot. 31S,2). (Foto del autor).
 

Fot. 32S. Calle Cobertizo. Detalle adjunto al mostrado en la toma anterior, donde se pueden ver, en la base, los restos de un muro romano usado como punto de partida del alzado superior. (Foto del autor).
 

Fot. 33S. Calle Cobertizo. Vista general de los paramentos medievales, que reutilizan estructuras romanas en todo su recorrido, de tal forma que se pueden perfectamente confundir con los romanos: 1, muro probablemente romano en origen; 2, muro con una técnica similar a la del opvs incertvm; 3, muro romano de opvs incertvm superpuesto a una base de opvs caementicivm. (Foto del autor).
 

Fot. 34S. Calle Cobertizo.  Practicado con un corte de 2 x 2 m, se ha detectado la presencia de estructuras que se asemejan a los antiguos muros romanos, descubiertos recientemente en Eras del Castillo: 1, canalización rudimentaria y pobre de aparejo; 2, paramento de piedra en mal estado de conservación. (Foto del autor).
 

Fot. 35S. Calle Cobertizo. Detalle sobre el mismo motivo: 1, canales de piedra; 2, de tipo opvs incertvm, en muy mal estado; 3, detalle de un muro mucho más resistente y con revestimiento moderno. (Foto del autor).
 

FIGURA 30

Almuñécar. Sector S.  Este sector está delimitado por las calles Carmen Baja, Cuesta del Castillo, Horno Cuatro Esquinas, Cobertizo, y Real. Es una de las zonas que más deterioro de materiales romanos ha registrado. Sobre la calle Real ha aparecido recientemente una canalización de agua que conducía hacia la Cueva de Siete Palacios. Otra conducción de similares características ha aparecido sobre la misma zona, pero hoy está visible y se puede ver el canal de conducción de agua romano. Gran cantidad de materiales han aparecido con motivo del derribo de unas casas modernas al final de la calle Carmen Baja. Los materiales se llevaron al Ayuntamiento y se ignora su destino. Otras zonas excavadas en calle Real se verán en la figura 33-i.

SECTOR T

Fot. 1T. Calle Alta del Mar. Indicación de toda una línea que estuvo ocupada por estructuras romanas, y que en sus cimientos fue descubierta una apretada malla de muros romanos: 1, los pilares de este edificio moderno se están montados sobre los muros romanos que hay debajo; 2, alineación en la que existen las mismas formas de base, con sus pilotes apoyados sobre los muros subterráneos. (Foto del autor).
 

Fot. 2T. Calle Alta del Mar. Vista general de esta plazuela, cuya cota se encuentra a 7,50 m, y que marca todo el espacio que fue observado cuando se realizaron los cimientos de las casas que la rodean: 1, zona donde se encuentran las estructuras en los cimientos; 2, parte del murallón de cierre de la calle que asciende. (Foto del autor).

Fot. 3T. Calle Alta del Mar. Detalle del murallón, del que sólo queda un pequeño lienzo, usado como escalera de comunicación entre dos calles artificiales. (Foto del autor).
 

Fot. 4T. Calle Carmen Baja. Realce provocado por la continuidad del murallón antes citado. La calle que asciende es un hueco entre el murallón que cierra lo que es el paramento de toda la urbanización que se ha levantado sobre el fondo de todo el testero, que partía de la esquina de cierre del murallón medieval ascendente. Por otro lado, se observa el desnivel natural de la parte superior, en la calle Carmen Baja, que ha sido muy alterada, construyéndose sobre pequeñas áreas. (Foto del autor).
 

Fot. 5T. Calle Carmen Baja. Realce motivado por la altura del muro de fondo de toda la calle. (Foto del autor).
 

Fot. 6T. Calle Carmen Baja. Detalle en línea con lo antes descrito: necesidad de levantar podivm de entrada a los compartimentos de estas áreas de calle. (Foto del autor).
 

Fot. 7T. Cuesta del Castillo. La fachada, que precede a este tramo, se encuentra tan modificada que no vale la pena referirla. Ésta se continúa por los puntos: 1, paso artificial con rotura del muro en línea de la calle; 2, paramento con fuerte revoque moderno, y cuya línea penetra hasta unirse a las secuencias de estructuras que se encuentran en la parte posterior de la fachada que se ve de frente. (Foto del autor).
 

Fot. 8T. Panorámica donde se pueden indicar los paramentos más destacados de este sector: 1, murallón de cierre bajo el sector U (fig. 32); 2, murallón romano medieval que cierra en ángulo recto con el anterior y, además, gira a izquierda para formar un nuevo muro de contención paralelo al 1; 3, situación y emplazamiento del murallón de aterrazamiento bajo la Cueva de Siete Palacios y a lo largo de toda la cara de fondo del sector T, dejando ver incluso el estado de abandono del tramo final del citado sector, antes de que se construyera modernamente sobre él. (Foto del autor).
 

Fot. 9T. Cuesta del Carmen. Situación en que ha quedado el murallón romano medieval de la Fabriquilla. (foto del autor).
 

Fot. 10T. Cuesta del Carmen. Situación antigua de este mismo espacio antes de que se construyeran casas modernas sobre él. (Foto del autor).
 

Fot. 11T. Cuesta del Carmen. Momento en que se está construyendo ya sobre este terreno, donde se encuentra el murallón romano al que se une el romano medieval. (Foto del autor).
 

Fot. 12T. Cuesta del Carmen. Esquina de cierre y continuidad hacia la derecha del antes citado murallón: 1, muro romano en la base; 2, superposición medieval; 3, añadido probablemente moderno, con motivo de la construcción del ingenio azucarero. En esta esquina se localizó el horno romano de cerámica. (Foto del autor).
 

Fot. 13T. Cuesta del Carmen. Ampliación de la perspectiva anterior, donde se aprecia con cierta claridad: 1, añadido moderno, a la muralla; 2, aparejo romano retocado modernamente; 3, base de estructura romana. (Foto del autor).
 

Fot. 14T. Cuesta del Carmen. Perspectiva del murallón que desciende, para continuar por el área que hoy ocupa el Paseo del Altillo (en donde volverá a aparecer en los interiores de las casas modernas). Véanse: 1, resto de la parte medieval; 2, aparejo con apariencia de forma romana; 3, restos de muros romanos en base; 4, forma apelmazada con apariencia de hormigón romano. (Foto del autor).
 

Fot. 15T. Bajo calle San Joaquín (I). Tramo del murallón romano en el fondo del subsector: 1, aparejo romano algo retocado en fase medieval; 2, zona de base donde se aprecia revoque de estructura romana impermeabilizante. (Foto del autor).
 

Fot. 16T. Entre calle Carmen Baja y San Joaquín (I). Vista más amplia del murallón, donde se puede ver, con más detalle, el aparejo romano algo retocado: 1, matorrales provocados por la estructura medieval añadida, que lleva tierra como componente; 2, muro romano bien conservado, que se empotra sobre el murallón. (Foto del autor).
 

Fot. 17T. Parte baja del murallón anterior, donde se aprecia: 1, zona superior del muro sobre el que se han levantado casas modernas; 2, muro romano vertical al murallón, y en el que se aprecia bien la técnica del opvs incertvm. Este muro se prolonga hasta la calle, constituyendo un elemento divisorio dentro de estas estructuras. (Foto del autor).
 

Fot. 18T. Perspectiva en la que se observan otros muros romanos que se empotran en el murallón anterior: 1, muro de opvs incertvm; 2, restos de un muro romano derruido, que discurría paralelo al murallón; 3, paramento de muro similar al 1, pero que se encuentra muy ocultado por el revoque moderno. Los espacios vacíos son apropiados para realizar exploraciones de sondeo que darían luz a muchas cuestiones sobre este subsector tan confuso, en parte. (Foto del autor).

Fot. 19T. Torreón junto a la calle San Joaquín (I). Vista, desde abajo, del torreón medieval: 1, estructura de tierra prensada con triple hilera de ladrillo a diferentes alturas; 2, añadido moderno sobre el murallón para evitar su desplome, debido a su mal estado de conservación en este subsector. (Foto del autor).
 

Fot. 20T. Vista, desde arriba, del mismo torreón antes de que se realizaran los añadidos sobre la muralla: 1, paramento del torreón; 2, parte superior del murallón. (Foto del autor).
 

Fot. 21T. Calle Cuesta del Castillo en su tramo final: 1, punto de partida del murallón en sentido a Poniente. A partir de aquí, o bien se derrumbó, o fue destruido para ganar espacios para las viviendas que ocupan su solar; 2, punto exacto donde fue roto el murallón para abrir paso a las partes superiores; 3, rotura del muro romano superior que se continuaba por la calle San Joaquín (I). (Foto del autor).
 

Fot. 22T. Cuesta del Castillo. Vista, hacia abajo, de la misma calle, en su primer tramo alto: 1, alturas de las edificaciones que coinciden con los tipos tradicionalmente admitidos en todo el conjunto de la ciudad actual. Se piensa que es un paramento que, por su grosor, se identifica con el complejo en general; 2, plataforma que indica la existencia de muro, y que se utiliza como elemento de acceso a todas las dependencias de esta fachada, de forma escalonada, según la necesidad que la diferencia de niveles exija. (Foto del autor).
 

Fot. 23T. Cuesta del Castillo. Detalle de la parte superior de la calle en la que igualmente puede observarse la reutilización de paramentos, y que han necesitado el equilibrio interno mediante relleno para igualar el desnivel existente: 1, indicación del desnivel en fuerte pendiente; 2, uso de escalones para acceso, a consecuencia del relleno interior. (Foto del autor).
 
Fot. 24T. Cuesta del Castillo. Vista, desde la parte baja, de este espacio: 1, línea de fachada supuestamente con paramento romano; 2, base de acceso perteneciente a una estructura romana destruida; 3, punto de arranque del murallón que aquí ha sido roto para abrir calle, necesaria para subir a la parte alta de la ciudad moderna. (Foto del autor).
 

Fot. 25T. Cuesta del Castillo. Detalle de la toma anterior para resaltar: 1, podia construidos reutilizando bases de muro romano; 2, paramentos de casas modernas, donde se aprecian detalles de probables estructuras romanas, paralelas a los muros antes ya descritos (fots. 16T; 17T; 18T). (Foto del autor).
 

Fot. 26T. Paramento moderno de este tramo de la calle Carmen Baja, cabe la cual se encuentran elementos como el gran murallón, el torreón medieval, algunos muros romanos aún visibles, y las destruidas piletas de salazón: 1, probable paramento romano remozado; 2, paramento romano alineado. (Foto del autor).
 

Fot. 27T. Calle Carmen Baja. Continuación de la secuencia anterior, en donde se observa: 1, indicación de la continuidad del muro sobre el suelo; 2, en el que se ha descubierto un paso artificial; 3, continuación del paramento en toda la calle. Muy cerca del muro de fachada apareció una de las piletas que antes citamos a propósito del tesorillo de denarios de plata.(Foto del autor).
 

Fot. 28T. Calle Carmen Baja. Continuación de la secuencia del espacio anterior, pero con incremento del posterior, que da sobre el murallón: 1, indicación de la altura que se considera lógica, debido a las reutilizaciones que ha sufrido; 2, fachadas que muestran al exterior la composición de su estructura interna, traslúcida a través del revoque moderno. (Foto del autor).
 

Fot. 29T. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior, donde se pueden ver: 1, espacio alineado de la fachada; 2, indicación patente del verdadero grosor de los muros de la misma. (Foto del autor).
 

Fot. 30T. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior, en donde se ha tenido que remontar el desnivel para facilitar el acceso, superando más del metro de altura. (Foto del autor).
 

Fot. 31T. Calle Carmen Baja. Indicación de una nueva rotura en la línea de fachada, lo que nos informa de cambios en la estructura de plano de este subsector. Por ello, se aprecia: 1, cambio en la línea de suelo y fachada; 2, rotura del muro que unía estos paramentos, con el fin de abrir un paso y ocupar los compartimentos que a continuación se verán. (Foto del autor).
 

Fot. 32T. Calle Carmen Baja. Vista general de la calle artificial donde se pueden comprobar todas las roturas de muros, con el fin de poder abrir calle en un subsector que era tan cerrado como toda la secuencia que precede. Por ello, indicamos: 1, accesos a dependencias modernas que guardan las mismas medidas que los espacios ocupados por las naves tradicionales. Aquí se dan dos de estos espacios en línea, que no se nos permitió fotografiar; 2, secuencia de muros sobre el suelo, situados a distinto nivel, en pendiente, según nos acercamos al murallón de fondo; 3, paso hacia el citado murallón; 4, inicio de paramento romano con clara manifestación exterior, ya que se deja ver el aparejo y el grosor en los vanos que existen en todo este trazado. (Foto del autor).
 

Fot. 33T. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior para ver lo siguiente: 1, secuencia escalonada de muros rotos, en sentido paralelo a las estructuras de fondo; 2, línea de fachada descrita como romana; 3, indicios externos del aparejo romano. (Foto del autor).
 

Fot. 34T. Calle Carmen Baja. Detalle sobre el mismo espacio anterior, donde anotamos lo siguiente: 1, paramento de estructura romana en toda la fachada, que se verá en otra perspectiva más precisa; 2, podivm construido sobre un muro destruido, y que se prolonga a lo largo de todo el alzado, variando su altura según la necesidad y la pendiente; 3, fachada antigua remozada. (Foto del autor).
 

Fot. 35T. Calle Carmen Baja. Detalle del espacio anterior para remarcar: 1, fachada con paramento romano en base; 2, paramento romano; 3, espacio relleno entre dos muros: el roto y el de la fachada. (Foto del autor).
 

Fot. 36T. Calle Carmen Baja. Vista del mismo rincón, pero para presentar: 1, existencia del murallón, como fondo base de todas las estructuras que se apoyan sobre él como último soporte; 2, nueva indicación de fachada con restos de muro romano; 3, muro divisorio o elemento de una estructura rota, paralela al alzado de fondo; 4, parte de un muro romano donde se observa la estructura interna.(Foto del autor).
 

Fot. 37T. Calle Carmen Baja. Toma de detalle para mostrar: 1, murallón de fondo con su gran elevación sobre la base actual; 2, paramentos reutilizados que se montan sobre él. (Foto del autor).
 

Fot. 38T. Calle Carmen Baja. Dentro de la serie de muros rotos que se observan sobre el suelo, se puede anotar las siguientes distancias que los separan: hasta el punto 2 (fot. 32T, 2) hay 6 m; el punto siguiente dista del anterior 2,40 m (fot. 38T,6); desde éste al siguiente, 5,20 m incluyendo la anchura del podivm (fot. 38T,5). La anchura de entrada de esta calle artificial es de 4,30 m, y los restos que se observan sobre el suelo nos dan unas extensiones de 2,80 m; 7,70m  y el  fondo, que coincide con la fachada formada por el muro del podivm. Aparte de estas anotaciones, es necesario observar lo siguiente: 1, acceso a un sistema de dependencias que se verán a continuación; 2, muro romano con restos de otras estructuras en su pie; 3, restos de muro roto; 4, restos de elementos que muestran algunos indicios de hormigón romano; 5, resto de muro romano; 6, continuidad del muro iniciado en 3. (Foto del autor).
 

Fot. 39T. Calle Carmen Baja. Espacio interno, sito tras la entrada indicada en la toma anterior: 1, muro antiguo muy alterado; 2, paramento que da a la calle donde se aprecian más detalles de identidad en los restos conservados. (Foto del autor).
 

Fot. 40T. Calle Carmen Baja. Detalle del espacio anterior, donde se puede ver una mezcla de obra moderna y antigua. (Foto del autor).
 

Fot. 41T. Calle Carmen Baja. Muro romano a derecha de la entrada indicada en 38T,1: aparición de la técnica opvs incertvm; 2, respiradero de una estancia situada en nivel inferior; 3, restos de piedras sobre el suelo, que han sido reutilizadas de los derribos que aquí se han producido. (Foto del autor).
 

Fot. 42T. Calle Carmen Baja. Secuencias de estructuras alineadas en el interior del patio antes descrito, en el que se puede apreciar, además de casi todos los elementos básicos de muros, su composición: 1, opvs incertvm tras el revoque; 2, línea que nos marca la altura de lo que es muro romano y de lo que es añadido moderno. (Foto del autor).
 

Fot. 43T. Calle Carmen Baja. Continuación del espacio anterior con su misma línea y tipo de construcción. Se aprecian en su pared los salientes de las piedras que conforman el aparejo interno.  Las medidas de estos espacios vienen siendo idénticas a otras manifestaciones de este tipo registradas en otros sectores, como los del área superior de la antigua ciudad. De todo lo que aquí se ha visto, tan sólo estos dos compartimentos pueden encuadrarse en los módulos que se vienen considerando naves enrasadas. (Foto del autor).
 

Fot. 44T. Calle Carmen Baja. En esta toma se aprecia bien el alineamiento de los elementos de este espacio, en donde distinguimos: 1, pared de estructura romana; 2, muro romano alineado con lo que le sigue; 3, resto de muro de cierre; 4, probable resto de aterrazamiento de este espacio; 5, resto de muro utilizado como podivm para acceder a las casas de atrás. (Foto del autor).
 

Fot. 45T. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior, donde se puede identificar mejor los datos de interés: 1, muro romano con indicios claros al exterior; 2, escalonamiento motivado para aligerar la pendiente, y que forma parte del muro romano de cierre en este tramo del subsector; 3, muro romano del que sólo se conserva la base, y que ha sido utilizado para construir un acceso a la casa de donde parte. Sus medidas sobre el suelo son de 3,20 m de anchura, y de altura 0,75 m y 0,10 m. El muro 45T,1 mide 4,25 m. (Foto del autor).
 

Fot. 46T. Calle Carmen Baja. Vista desde el lado opuesto, de este mismo muro divisorio: 1, paramento romano que se perfilará mejor en otras tomas de detalle; 2, escalonamiento producido sobre el muro divisorio para acceder a la casa de cuyo paramento parte; 3, anchura de la calle artificial; 4, paramento con claras señales de estructura romana: pueden verse directamente las piedras del opvs incertvm. (Foto del autor).

Fot. 47T. Calle Carmen Baja.  En la fachada opuesta al paramento anterior se observan igualmente dos muros romanos: 1, 2, aunque en distinta línea, casas que nos hacen suponer que corresponden a diferentes espacios. (Foto del autor).
 

Fot. 48T. Calle Carmen Baja. En esta toma, realizada sobre la parte anterior y en momentos diferentes, se ve cómo se pueden apreciar los elementos que se vienen admitiendo como genuinamente romanos: 1, murete testigo de otro que ha sido eliminado; 2, continuación en este mismo sentido, aunque tan sólo sea en su arranque.(Foto del autor).
 

Fot. 49T. Calle Carmen Baja. Detalle sobre el muro de cierre, en donde se puede apreciar, además, la existencia de plataforma de enrase por desnivel del suelo: 1, indicación del mortero junto al muro; 2, punto de partida de un nuevo paramento romano que se sale de la línea general de la calle moderna: 3, continuidad del muro que se presenta en 4, romano, como se puede comprobar. (Foto del autor).
 

Fot. 50T. Calle Carmen Baja. Vista frontal del muro de cierre donde se aprecia: 1, muro que corta o se prolonga en ángulo recto hacia la izquierda; 2, piedras con restos de la base del muro de cierre. (Foto del autor).
 

Fot. 51T. Calle Carmen Baja. Vista general del alzado de un subsector de esta área, donde se ve: 1, muro que parte en ángulo recto hacia la izquierda y que forma parte de una estructura situada tras él, y otro en la parte de arriba; 2, muro de cierre dividido en dos partes; 3, paramento romano en toda esta fachada, prolongación de las estancias que se encuentran debajo y que, en parte, ya se han indicado antes (fots. 39T; 40T; 41T; 42T; 43T); 4, indicación del detalle en el que sobresalen las piedras del opvs incertvm de su estructura; 5, esquina realizada con opvs testacevm. (Foto del autor).
 

Fot. 52T. Calle Carmen Baja. Detalle sobre la calle artificial, destacando los restos de muros sobre ella: 1, murete superior; 2, medio; 3, inferior, que pueden pertenecer no precisamente a estructuras mayores sino también a pequeñas, como podrían ser piletas o depósitos. (Foto del autor).
 

Fot. 53T. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior (51T,4) en la que se puede apreciar de cerca los indicios de piedras, 1 y 2, aparejo de opvs incertvm. (Foto del autor).
 

Fot. 54T. Calle Carmen Baja. En esta foto, realizada desde un lugar elevado, se puede señalar, de forma tangible, el punto de separación entre los sectores T y U: 1, muro romano que sale del murallón que deslinda el sector U y se adentra en el sector T; 2, paramento romano identificado ya en las tomas 51T y 53T; 3, muro de cierre, en ladrillo visto, del paramento antes citado, y que se puede considerar como moderno o, a lo sumo, medieval. (Foto del autor).
 

Fot. 55T. Calle Carmen Baja. Desde la parte interior de este subsector se ha tomado esta vista general del mismo, indicando tan sólo la parte de un murallón que ha sido revestida y calzada con un refuerzo, hasta unirse al tramo sito bajo el sector U en su dirección SE: 1, indicación del murallón con el refuerzo; 2, muro de ladrillo del paramento expuesto en 54T,3. (Foto del autor).
 

Fot. 56T. Calle Carmen Baja. Detalle de entrada a este espacio final junto al murallón y limitando con las antiguas escuelas, en donde se puede ver: 1, muro romano de cierre realizado con la técnica común: opvs incertvm; 2, muro que continúa el paramento de ladrillo hasta llegar a la parte inferior de la calle Carmen Baja; 3, línea maestra de un muro romano, cuyo inicio se puede ver realizado con la técnica del opvs testacevm, aunque se cree que es medieval; 4, continuación del anterior, pero con técnica diferente.(Foto del autor).

Fot. 57T. Pendiente de la calle Alta del Mar, bajo cuyo suelo se encuentra toda una secuencia de naves, que se expondrán en el sector O (fig. 33). Aquí nos limitamos a señalar que esta alineación fue, tiempos atrás, un murallón que se puede comprobar en la parte superior de la citada cuesta, justo donde indica la flecha y que se ha descrito en el sector S (fig. 30). Toda esta calle se encuentra sobre sistemas de naves abovedadas. (Foto del autor).

FIGURA 31

Almuñécar. Sector T. Este sector está delimitado por las calles San Joaquín, Baja del Mar, Cuesta del Carmen, Plaza del Teatro, y Alta del Mar (Crucero Canarias). La parte central de Carmen Baja puso al descubierto cinco piletas de salazones. En una de ellas apareció un tesorillo de denarios de plata. Su datación llega hasta finales del s. II a. de C. En consecuencia las piletas, que estaban abandonadas en esa fecha, son anteriores a las del Majuelo.
En la parte izquierda del plano se observa la muralla de aterrazamiento romana, que llega hasta calle Real. Sobre la calle San Joaquín está la primera muralla de aterrazamiento del conjunto.

SECTOR U

 Fot. 1U. Cuesta del Carmen. Aspecto parcial del murallón romano de Levante, situado debajo del primer subsector de U. Obsérvese la base vertical, de piedra gruesa, con sistema de opvs incertvm que se poya directamente sobre roca madre. (Foto del autor).
 

Fot. 2U. Cuesta del Carmen. Análisis de la toma anterior: 1, zona rocosa; 2, muro de opvs incertvm; 3, superposición de muro romano, y revoque moderno en su parte superior. Su altura llega casi a los 12 m sobre este punto.  La muralla está retranqueada en rampa. (Foto del autor).
 

Fot. 3U. Cuesta del Carmen. Vista casi total de la parte superior del murallón en este sector, donde se ve: 1, sentido longitudinal; 2, según-do alzado en posición inclinada con respecto a la base, con estructuras romanas y añadidos medievales y modernos; 3, basamento romano.(Foto del autor).
 

 Fot. 4U. Calle Cueva de Siete Palacios. Perspectiva más completa sobre la extensión que comprende el subsector sureste de este espacio. (Foto del autor).
 

Fot. 5U. En la calle Cueva de Siete Palacios se indica la posición que sigue el murallón en su parte interna, y se comprueba cómo sirve de sujeción para todo cuanto haya existido en este espacio, ya que aquí también se han producido derribos, pues a partir de los puntos que se indican en 5U, 2, toda la estructura superior (o parte de ella) son añadidos modernos. (Foto del autor).
  

Fot. 6U. Cuesta del Carmen. Vista, desde arriba, del punto superior del murallón, en que se aprecia cierto revoque moderno para evitar la erosión, ya que la parte alta se ha levantado con la técnica medieval de tierra prensada. (Foto del autor).
 

Fot. 7U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista superior del murallón, con intención de relacionarlo con su función arquitectónica, tanto hacia las estructuras de abajo, como a la calle Cueva de Siete Palacios. (Foto del autor).
 

Fot. 8U. Entre las calles Cuesta del Carmen y Cueva de Siete Palacios. Detalle del murallón en su parte superior, donde se puede apreciar su grosor, que llega a alcanzar 1,20 m. En este punto el revoque nos impide ver el aparejo externo. (Foto del autor).
 

Fot. 9U. Aquí se inicia, en su parte superior, el sector U. Por ello se indican las siguientes descripciones: 1, sentido de la prolongación de la nave central de la Cueva, hasta el enlace con la calle Angustias Moderna; 2, muro del alzado de las secuencias de naves romanas que parten, por la parte izquierda de la Cueva, como prolongación de la misma; 3, paramento romano, prolongación de la estructura de la Cueva; 4, restos sobre el suelo, de las estructuras rotas para abrir paso, pero en época moderna; 5, anchura correspondiente a la estructura romana que ha sido rota para abrir el citado paso entre la calle San Joaquín y Cueva de Siete Palacios; 6, espacio que se corresponde con la anchura de la nave que sale como prolongación de la Cueva hacia Levante, y cuya medida es de 2,10 m; 7, nivel de altura real de los espacios de naves enrasadas que aquí se inician, con una medida de 2,60 m; 8, nivel marcado por la secuencia de prolongación de la Cueva, y cuyas alturas, de abajo hacia arriba, son 3,40 m, más 2,30 m, comprendiendo tanto el espacio de abajo como el de arriba, enrasado con la superficie superior; 9, resto de muro cortado modernamente que divide a dos naves interiores. (Foto del autor).
 

Fot. 10U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la fachada norte del inicio de este sector: 1, paramento romano con dos subdivisiones interiores, como se observa en plano (fig. 32); 2, restos, sobre el suelo, de estructuras rotas que unían esta parte con la Cueva; 3, paso abierto para acceso a Eras del Castillo. (Foto del autor).
 

Fot. 11U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la toma anterior, precisando: 1, espacio que indica la rotura de estructura, y cuya medida es de 2,50 m; 2, espacio que señala la división real de las dos series de naves que aquí se inician. (Foto del autor).
 

Fot. 12U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista, desde el SE, de la entrada de la Cueva en este sector: 1, acceso artificial hacia Eras del Castillo: 2, nave central de la Cueva que se prolonga en sentido sureste; 3, anchura tanto de la nave central de la Cueva, como del paso hacia la calle Cueva de Siete Palacios; 4, espacio que se considera prolongación de la nave de la Cueva y que llega hasta el cruce con la calle Angustias Moderna; 5, paramento romano del comienzo del sector en su parte noreste. (Foto del autor). 
 

Fot. 13U. Calle Cueva de Siete Palacios. En esta foto, en perspectiva, del inicio noreste del sector se observa: 1, paramento alineado hasta el cruce de la calle Angustias Moderna; 2, indicación de la altura que se registra por igual en todos los parámetros que nos presenta la secuencia; 3, paso abierto para dar acceso a otros sectores.(Foto del autor).
 

Fot. 14U. Perspectiva de la calle Cueva de Siete Palacios que, como se puede observar en su parte derecha, está producida por una serie de cortes provocados en las secuencias que, en línea recta, se sitúan de forma casi rectangular sobre ella y conforman los sectores D y E. El momento ligeramente curvo es un fenómeno producido a lo largo de la apertura artificial de la propia calle y en razón de los intereses de aquellas personas que vieron la necesidad de hacerlo. A partir de este punto peraltado, el sector deja de identificarse, como parte probablemente integrante del sector L, o ámbito de la Cueva de Siete Palacios. (Foto del autor).
 

Fot. 15U. Calle Cueva de Siete Palacios. Aquí se nos muestra la calle tomada desde la parte sureste, es decir, desde el subsector que fue destruido para la edificación de las antedichas escuelas. Los puntos que se destacan se identifican como sigue: 1, acceso artificial al tercer pasillo interno del subsector; 2, similar acceso, pero más simétrico que el anterior; 3, curva en perspectiva de la calle, pero vista desde el muro de las escuelas. (Foto del autor).
 

Fot. 16U. Calle Cueva de Siete Palacios. Segundo pasillo ciego, con naves enrasadas a ambos lados. Se piensa que la parte central fue tanto elemento abovedado cubierto, como lo que se identifica, según estas características. Así, se ve: 1, paramento de secuencia de espacios que estuvieron destinados a naves, hoy enrasadas. Sus módulos de anchura y altura respectivamente son: 2,70 m x 2,30 m. Su largura es variable (según los casos); 2, indicación del punto que se considera altura reglamentaria de este sector: 3, paramento de la derecha, en el que se aprecian los mismos módulos característicos del lado opuesto. (Foto del autor).
 

Fot. 17U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista, en detalle, de la parte media de este mismo subsector: 1, paramento rectilíneo con los espacios internos ya citados; 2, muro de fondo remontado con edificación posterior; 3, indicación del nivel de altura, similar al de enfrente; 4, indicación de la anchura del pasillo. (Foto del autor).
 

Fot. 18U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de fondo de la toma anterior. En ella se aprecia: 1, indicación de la anchura del pasillo; 2, indicación del muro de cierre superpuesto a otro de mayor potencia (18U, 4); 3, acceso a una de las naves, observándose sobre el suelo los restos de materiales romanos y el grosor normal de los paramentos de estas estancias. (Foto del autor).
 

Fot. 19U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle final del fondo del pasillo ciego: 1, entrada a nave; 2, indicación gráfica del grosor de los muros exteriores; 3, muro romano de base, y soporte de todos los puntos internos de las naves de ese subsector; 4, muro superpuesto que ocupa todo el lienzo de fondo del subsector. (Foto del autor).
 

Fot. 20U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista de conjunto de los pasillos segundo y tercero. En ellos se aprecia: 1, longitud y sentido de orientación de las naves, mayor aquí que en el de enfrente, ya que se monta sobre el murallón de contención; 2, sentido paralelo e indicación de la profundidad o anchura del pasillo coincidente con la anchura del subsector segundo; 3, anchura indicada del pasillo interior. (Foto del autor).
 

Fot. 21U. Calle Cueva de Siete Palacios. Descripción de los interiores desde el fondo del segundo pasillo: 1, muro romano que da a la calle artificial; 2, muro romano de fondo, paralelo al de la calle; 3, muro de fondo y separación de las estructuras romanas. (Foto del autor).
 

Fot. 22U. Calle Cueva de Siete Palacios. Interior del siguiente espacio: 1, 2, paramentos que dejan entrever el opvs incertvm; 3, suelo con una ligera capa de cemento moderno sobre roca. (Foto del autor).

Fot. 23U. Calle Cueva de Siete Palacios. Mismo compartimento, señalando: 1, muro romano que da a la calle; 2, suelo de cemento moderno.(Foto del autor).
 

Fot. 24U. Calle Cueva de Siete Palacios. Estancia contigua a la anterior, mostrando las mismas características: 1, muro romano vertical a la calle, destacando la base que sobresale 0,08 m, aproximadamente, de la pared; 2, muro de fondo con revoque moderno; 3, suelo con capa de cemento moderno y encalado en los extremos. (Foto del autor).
 

Fot. 25U. Calle Cueva de Siete Palacios. Ángulo opuesto al anterior, en el que se puede diferenciar bien: 1, muro romano de fondo; 2, muro romano opuesto, pero en el que se ven con claridad las piedras que sobresalen de la pared y que acusan, a la vez que el deterioro de la misma, el uso del opvs incertvm. (Foto del autor).
 

Fot. 26U. Calle Cueva de Siete Palacios. Compartimento contiguo al anterior, en el que se puede apreciar 1, cubierta artificial: se trata de un enrasamiento evidente, ya que lo que existe encima es otra nave enrasada, y a un nivel superior con respecto al suelo. Otro indicio nos lo ofrece un bajante (26U, 4); 2, paramento romano con revoque moderno en el que se ven las piedras que hay tras él. Detrás de esta pared hay roca o materiales de relleno, al igual que en los muros contrafuertes que sujetan o descargan el peso de la estructura de la Cueva de Siete Palacios sobre la roca que tiene detrás; 3, muro romano lateral. (Foto del autor).
 

Fot. 27U. Calle Cueva de Siete Palacios. Espacio de nave enrasada situada a derecha del pasillo ciego según se entra. Sus módulos y proporciones son los mismos que se ha comprobado en la serie de enfrente: 1, pared de fondo con revoque de argamasa moderna; 2, cubierta enrasada. (Foto del autor).
 
Fot. 28U. Calle Cueva de Siete Palacios. Paramento de idénticas características al anterior y que se encuentra contiguo al mismo: 1, techo enrasado; 2, muro romano de fondo: 3, paredes modernas verticales a la calle. (Foto del autor).
 

 Fot. 29U. Calle Cueva de Siete Palacios. Ultimo espacio conservado de esta secuencia de naves enrasadas: 1, muro romano, inicio de toda la secuencia que conforma la parte superior de las naves de los subsectores pertenecientes a las escuelas y al mismo pasillo ciego; 2, utilización, para el muro divisorio, vertical al anterior, de la técnica del opvs testacevm, o uso del ladrillo de un grosor idéntico al visto en las naves del sector K (fig. 17; fots. 34K; 35K; 36K; 37K). Los módulos y medidas son los mismos que se ha venido comprobando a lo largo de toda la seriación de galerías abovedadas de este espacio. (Foto del autor).
 

Fot. 30U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista casi total de la calle artificial, indicando: 1, acceso al primer tramo de naves estudiadas; 2, acceso al segundo; 3, inicio del sector en su parte noreste, junto al tramo final de la Cueva. (Foto del autor).
 

Fot. 31U. Calle Cueva de Siete Palacios. Acceso artificial al tercer pasillo ciego. Hay dos pasos interiores más pequeños totalmente necesarios para poder ocupar las dependencias de la parte colindante con la Cueva. De esta forma se puede distinguir: 1, paramento rectilíneo de opvs incertvm con revoque moderno; 2, indicación de la altura de estos espacios, común a ambos lados de las estructuras del pasillo.(Foto del autor).
 

Fot. 32U. Calle Cueva de Siete Palacios. Nueva vista del subsector indicando: 1, detalles observables en los muros donde  se puede identificar el opvs incertvm; 2, anchura del pasillo coincidente con las interiores, lo que nos lleva a concluir lo mismo que en el pasillo anterior, situado en el nivel segundo. (Foto del autor).
 

Fot. 33U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle del paramento de la parte derecha, según se entra:  1, indicación de su anchura; 2, paramentos muy ocultos; 3, indicación del grosor de los muros de estos espacios: 0,60 m. (Foto del autor).
 

Fot. 34U. Calle Cueva de Siete Palacios. Paramento anterior, visto hacia fuera, para observar cómo se trata de las estructuras existentes a entrambos lados de las calles Angustias Moderna, por un lado, y Nueva del Carmen, por otro. Así: 1, acceso a naves enrasadas; 2, indicación de la altura; 3, indicación de la anchura del pasillo, a su entrada; 4, indicación de la probable continuación con los paramentos de las otras calles, antes citados. (Foto del autor).
 

Fot. 35U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la foto anterior para observar: 1, anchura con indicación de la existencia de rebaje de terreno en el acceso a este espacio; 2, comprobación del  grosor del muro exterior de la serie, en toda la secuencia. (Foto del autor).
 

Fot. 36U. Calle Cueva de Siete Palacios. Identificación del primer pasillo interior en este espacio, cuya realización ha sido debida a la necesidad de romper estructuras para poder acceder a las dependencias más internas de las secuencias próximas a la Cueva: 1, existencia de plataforma de relleno; 2, paramento probablemente moderno; 3, paramento romano en línea con otro existente en el 2 y que es el fondo de la serie de naves que se ven desde la entrada a este subsector. Las alturas son las mismas, aunque se encuentran semiocultas por los añadidos posteriores modernos; 4, aparejo del inicio de muro colateral. (Foto del autor).
 

Fot. 37U.Calle Cueva de Siete Palacios Segundo acceso interior dentro de este mismo subsector: 1, paramento  probablemente moderno, con rotura del antiguo, para abrir más espacio; 2, indicación del fondo con paramento romano; 3, indicación de la existencia de relleno antiguo en el suelo. (Foto del autor). 
 
Fot. 38U.Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la toma anterior para indicar: 1, apertura de un nuevo paso mediante la rotura de paramento romano; 2, indicación de los desniveles en el suelo para demostrar la existencia de relleno y el desnivel marcado por la pendiente natural de terreno. (Foto del autor).
 

Fot. 39U. Calle Cueva de Siete Palacios. Tramo final del pasillo, en línea recta con el punto de salida, donde se ven los muros que marcan el cierre del mismo, a la vez que el uso de un espacio posterior a todas las puertas que se observan. Tras la puerta con rejas, se encuentra un murallón romano de aterrazamiento, que se continúa por los espacios antes estudiados hasta cerrar el pie de las antiguas escuelas. (Foto del autor).
 
Fot. 38U. Detalle de la toma anterior para indicar: 1, apertura de un nuevo paso mediante la rotura de paramento romano; 2, indicación de los desniveles en el suelo para demostrar la existencia de relleno y el desnivel marcado por la pendiente natural de terreno. (Foto del autor).

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SECTOR V

Fot. 1V. Calle Real. Edificio con su estructura interna destruida, y donde se ha llevado a cabo una excavación de urgencia bastante completa en cuanto a terreno a analizar. (Foto del autor).
 

Fot. 2V. Calle Derrumbadero. Zona posterior del mismo edificio, en donde se incluye otro subsector que también registró muros y gran cantidad de cerámica. (Foto del autor).
 

Fot. 3V. Calle San José. Secuencia de casas antiguas, a izquierda, cuyos paramentos acusan aparejos antiguos. En su parte derecha se ha detectado, cuando se rebajaba el terreno, material cerámico y estructuras de mampostería que no fueron analizadas. (Foto del autor).
 

Fot. 4V. Plaza del Ayuntamiento. Vista general de los cortes dados en el interior de la casa indicada en 1V: 1, cata cuarta, donde se han descubierto dos formas de hogares; 2, cata con otro de los citados hogares; 3, cata con un hogar y resto de muro; 4, muro que enlaza con otro probablemente existente bajo el paramento general del alzado moderno de esta casa; 5, cata donde tan sólo se ha encontrado cerámica. (Foto del autor).
 

Fot. 5V. Plaza del Ayuntamiento.  Detalle del punto 4V, 5. Cuadrículas de 2 x 2 m.(Foto del autor).
 

Fot. 6V. Plaza del Ayuntamiento. Detalle de la misma toma, para apreciar la forma en que aparecieron los materiales. Foto del autor).
 

Fot. 7V. Plaza del Ayuntamiento. Corte tercero, en donde se puede ver: 1, resto de un hogar, pero muy deteriorado; 2, elemento que se considera hogar para fines industriales; 3, muro romano que se ensambla con el supuesto del alzado general. (Foto del autor).
 

Fot. 8V. Plaza del Ayuntamiento. Segundo corte en el que se puede observar: 1, muro de tierra, testigo de separación entre catas; 2, piedras de relleno de muro de tierra; 3, hogar en el primer corte; 4, hogar un poco más definido, revocado en pared interior. (Foto del autor).
 

Fot. 9V. Plaza del Ayuntamiento. Vista parcial de tres cortes: 1, indicación de uno de los hogares en muy mal estado de conservación; 2, hogar formado por piedras colocadas de forma concéntrica sin apenas argamasa de revestimiento; 3, hogar situado en el tercer corte, con una de sus partes revocadas; 4, hogar en el que se observan tan sólo las piedras de la base,  con mal estado de conservación.(Foto del autor).
 

Fot. 10V. Plaza del Ayuntamiento. Vista de perfil de los dos primeros hogares descubiertos. (Foto del autor).
 

Fot. 11V. Plaza del Ayuntamiento. Vista de detalle de los dos primeros hogares: uno, en la esquina superior izquierda, otro, en la esquina opuesta, pero con una mayor definición.(Foto del autor).
 

Fot. 12V. Punto de la calle Real, en donde sufre una bifurcación para abrirse en un subsector, donde se halla un complejo de elementos romanos de cierta consideración. (Foto del autor).
 

Fot. 13V. En el punto central de la calle Real, y más precisamente entre esta calle y la de San José: área de excavación de emergencia, donde se ha descubierto cierto número de estructuras romanas. Se ven dos grandes cortes con un muro testigo, de separación entre ellos, de un metro de grosor. En el primero han aparecido dos elementos: un arranque de muro en diagonal y, en el extremo del mismo, indicios de un hogar de similares proporciones y características a los vistos en 4V. En el segundo corte se puede contemplar cuatro cuadrículas, casi del todo diferentes entre sí: cada una tiene su propia peculiaridad. (Foto del autor).
 

Fot. 14V. Vista parcial del área de excavación, donde se pueden ver las cuatro cuadrículas, a las que se va a describir de forma individualizada y, a la vez, en conjunto. De izquierda a derecha se puede ver: muro romano superpuesto a otro más antiguo; probable pileta. (Foto del autor).
 

Fot. 15V. Calle Real. Detalle de la primera cuadrícula: 1, muro de separación entre ésta y la del fondo; 2, primer resto de muro en situación estratigráfica; 3, segundo muro en posición estratigráfica; 4, muro de superficie y perteneciente a la estructura mural superior destruida o reutilizada en tiempos modernos; 5, muro testigo utilizado como elemento de separación entre los dos cortes. La técnica de  estos muros es romana: opvs incertvm. (Foto del autor).
 

Fot. 16V. Calle Real. Segunda cuadrícula separada de la anterior por muro de fondo, en el que se puede observar: 1, muro romano, divisorio de las cuadrículas, dos a dos; 2, muro romano que separa esta cuadrícula de la anterior; 3, muro romano en posición estratigráfica; 4, muro de tierra, como elemento de separación entre los dos cortes. (Foto del autor).
 

Fot. 17V. Calle Real. Tercera cuadrícula situada junto a la primera: 1, muro romano de escaso grosor (0,50 m), formando parte de una dependencia que, por ciertos indicios, ha sido una pileta de salazón; 2, segundo murete componente de la misma pieza y con la misma función arquitectónica; 3, suelo de probable pileta de salazón, con capa de pavimento, algo desgastada; 4, elementos añadidos, con posterioridad, a los bordes de esta cuadrícula; 5, revoque original que se extiende ampliando el espacio que debe tener tal elemento. El pavimento que se observa es del mismo material que se puede ver sobre el suelo interior de la cuadrícula, lo mismo que el indicado, y que se puede ver en la esquina superior izquierda de la misma pieza, sobre el murete. Las baldosas de cerámica, visibles aquí, en la toma 14V, son, sin duda, posteriores y probablemente de época musulmana. (Foto del autor).
 

Fot. 18V. Calle Real. Cuarta cuadrícula, en la que sólo se pueden analizar los muros que la encuadran; a su izquierda, muro romano con restos de otro bajo él. Al fondo, muro de piedra vista, pero con ligeros indicios de que son romanos. A derecha de la imagen, el corte no da señales de estructura alguna. Es de tierra, lo que nos indica que hay continuidad en la estructura de fondo. (Foto del autor).
 

Fot. 19V. Calle Real. Detalle sobre la profundidad a que se ha llegado en la cuadrícula primera: 4,70 m. En ella se observa el inicio de las estructuras de muros más antiguos y, de forma progresiva, la situación estratigráfica de todos los elementos. (Foto del autor).
 

Fot. 20V. Calle Real. Detalle sobre la profundidad a que se ha llegado en la cuadrícula segunda: 4,70 m. Como se puede observar, el inicio de los muros romanos se encuentra a escasa profundidad. Este corte muestra, a todas luces, que el material sedimentado es homogéneo. Obsérvese el corte vertical de frente y se comprobará este dato.  (Foto del autor).
 

Fot. 21V. Calle Real. Detalle de la profundidad de la cuadrícula cuarta: 3,20 m. Obsérvese la situación estratigráfica de los muros romanos cuyo inicio se da a 1,60 m de profundidad. (Foto del autor).
 

Fot. 22V. Calle Real. Detalle del primer corte. En él se aprecia el murete muy deteriorado, que atraviesa casi en diagonal, la cuadrícula. Puede observarse una superposición de estructuras de muros. Los otros elementos que se muestran, son irrelevantes. Pero lo que sí nos llama la atención es observar sobre el extremo inferior del muro en diagonal, la presencia de unas piedras colocadas de tal forma que conforman una especie de hogar, de las mismas características y proporciones que los vistos en los cortes de 4V, como ya se ha indicado. (Foto del autor).
 

Fot. 23V. Punto de bifurcación en calle Real. Inicio de las estructuras romanas más importantes, en cuanto a su conservación en este sector: 1, indicación del espacio donde aparecieron formas de muros, cerámicas, cadáveres y un dolivm; 2, indicación del punto donde se piensa empieza la secuencia de las naves de este sector.(Foto del autor).

Fot. 24V. Calle Alta del Mar: tramo donde se piensa que se encuentran, bajo tierra, los sistemas de naves que se van a exponer a continuación. (Foto del autor).
 

Fot. 25V. Calle Baja del Mar. Indicación de estructuras modernas, donde han aparecido indicios de componentes romanos: 1, estructura aneja al conjunto de naves y en la que se piensa existen formas reutilizadas; 2, área indicada en la toma anterior (23V,1).(Foto del autor).
 

Fot. 26V. Calle Baja del Mar. Área donde se tiene elementos estructurales que acusan la existencia de reutilizaciones de construcciones romanas: 1, muros alineados con la serie de naves que se verán más adelante; 2, muros antiguos con aparejos que no han sido alterados desde que estas casas existen como viviendas; 3, espacio ya descrito en 23V,1. (Foto del autor).
 

Fot. 27V. Calle Baja del Mar. Aspecto del interior de una casa en la calle Baja del Mar. En ella se ven los muros romanos al fondo de la imagen pero muy encalados modernamente. (Foto del autor).
 

Fot. 28V. Calle Baja del Mar. Detalle de la misma foto anterior donde se aprecia la técnica romana con su aparejo de opvs incertvm. (Foto del autor).
 

Fot. 29V. Calle Baja del Mar. Aspecto actual de la parte externa del lugar donde se encuentran las naves romanas. La estructura de la fachada ha sido fuertemente retocada, aunque en algunos de sus puntos se observa el grosor de los paramentos que se verán en las siguientes fotos. (Foto del autor).
 

Fot. 30V. Calle Cerrajeros. Ampliación del espacio señalado en la toma anterior, para indicar el recorrido que va a experimentar la alineación de naves que hay dentro de tales estructuras. Los muros de la calle Cerrajeros tienen un aparejo muy similar a los que se van a ver con revoque en el interior de las naves. Pensamos que esta calle es artificial y que fue creada mediante una selección de formas romanas por parte del elemento musulmán que ocupó estas dependencias, probablemente destinadas en esas fechas, a mezquita, o baños. Se han examinado, tiempos atrás, las estructuras murales y distribución interna de las casas, al otro lado de la calle, y sus muros tenían los mismos componentes que aquí se ven. Todo este espacio ha sido totalmente modificado. (Foto del autor).
 

Fot. 31V. Calle Baja del Mar. Una vez situados en el interior de la casa, aproximadamente a tres metros de la línea de calle, justo en el espacio que hoy tiene el patio interior, según se entra, a izquierda, se puede ver la primera nave romana: 1, sistema de bóveda construida con la técnica del opvs latericivm y cuyos componentes son idénticos a los usados en el sector K; 2, indicación de una agujero (lucernaria) en el centro de la bóveda, componente usual en este tipo de estructuras; 3, muro de cierre, retocado fuertemente en época árabe. (Foto del autor).
 

Fot. 32V. Calle Baja del Mar. Detalle sobre la toma anterior para remarcar la secuencia de la técnica constructiva de la bóveda: 1, su elemento básico de ladrillo; 2, y su agujero central, como elemento de acceso, que no ha sido transformado en luminaria. (Foto del autor).
 

Fot. 33V. Calle Baja del Mar. Paramento romano modificado abriendo en él una puerta de estilo musulmán, arco de herradura, con revestimiento externo de ladrillo, de técnica diferente al visto antes. (Foto del autor).
 

Fot. 34V. Calle Baja del Mar. Detalle sobre la toma anterior, en el que se aprecia la existencia del arco de herradura en la entrada, llevado a cabo mediante la alteración del muro maestro de la nave romana, y el aparejo usado en la construcción de los muros interiores (34V,2), así como la existencia de un tragaluz, antigua abertura romana en el centro de la bóveda (34V,3): 1, anchura del arco de herradura musulmán; 2, indicación del aparejo romano que forma la estructura general de todo este conjunto de naves encadenadas; abertura de la parte superior de la bóveda romana, convertida en lucernaria, pero que, en origen, era el acceso a estas naves. (Foto del autor).
 

Fot. 35V. Calle Baja del Mar. Detalle sobre la toma anterior, para indicar la existencia de la nave tras la puerta con arco de herradura. En ella se observa el tragaluz en el centro del techo: 1, lucernaria; bóveda romana rebajada; 3, paso hacia la siguiente nave. (Foto del autor).
 

Fot. 36V. Calle Baja del Mar. Detalle sobre la toma anterior, para indicar: 1, técnica con que se ha levantado el sistema de naves, usando la piedra como elemento fundamental; 2, existencia del hormigón como elemento de revoque o enlucido; 3, abertura romana para abrir paso entre los distinto compartimentos de este conjunto de naves abovedadas. Este agujero en la bóveda de la nave, ha sido transformado en lucernaria. (Foto del autor).
 

Fot. 37V. Calle Baja del Mar. Cuarto espacio ocupado por una de las naves que informan este conjunto. Aquí, al igual que en la nave anterior, se puede observar la modificación llevada a cabo en la bóveda: se han empotrado sobre las esquinas de las bóvedas unos elementos arquitectónicos similares a pechinas, rellenándolos posteriormente de tal forma que la nave, que originariamente es de medio cañón, se ha convertido en casi hemisférica. (Foto del autor).
 

Fot. 38V. Calle Baja del Mar. A partir del punto anterior (37V), hay una secuencia casi sin explorar, y que no ha sido reutilizada por el elemento musulmán, como las anteriores sí lo fueron. Obsérvese cómo los muros, rotos para abrir paso, ya no muestran el uso del ladrillo, ni el perfil del corte dado sobre el paramento es homogéneo, sino roto indiscriminadamente, con el único motivo de comprobar, por simple curiosidad, hasta donde llega el sistema: 1, muro romano roto, con revestimiento de época medieval; 2, paramento de cierre de la pequeña nave existente entre 38V 1,2; 3, indicación de la anchura del paso hacia otras naves. Pero, obsérvese cómo las naves se suceden a través de los espacios rotos recientemente, en el que se pueden ver alineados dos tramos más de naves romanas. (Foto del autor).
 

Fot. 39V. Calle Baja del Mar. Rotura intencionada para poder acceder a las dependencias interiores del final supuesto de este conjunto de naves encadenadas: 1, indicación de la dirección que siguen las estructuras; 2, corte dado por los ocupantes medievales, creando lo que parece un muro de época, siendo un paso totalmente artificial. (Foto del autor).
 

Fot. 40V. Calle Baja del Mar. Es un paso claramente creado con pico moderno para poder averiguar hasta donde se prolongaban estas dependencias abovedadas: 1, paramento romano roto; 2, corte donde se observan las piedras del opvs incertvm; 3, indicación del sentido de la prolongación de estas estructuras en dirección a la calle Alta del Mar. (Foto del autor).
 

FIGURA 33-I

Almuñécar. Sector V. Esta zona se encuentra enmarcada entre las calles Plaza del Ayuntamiento, Real, y San José.
La excavación llevada a cabo sobre la Plaza del Ayuntamiento, dio como resultado la aparición de tres pequeños hogares, cuya verdadera finalidad se ignora, aunque hay opiniones sobre ello.
La parte inferior del plano refleja una zona arqueológica muy diferente a la anterior. Aquí sí se observan restos de una pileta de salazones, muros romanos y partes sin definir. La perforación de dos partes de la cata fue excesiva, llegando hasta más de los 8 m.

SECTOR X

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 Fot. 1X. Situación de la zona costera de Almuñécar a principios de siglo XX: 1, camino actual del Paseo Prieto Moreno; 2, terraplén artificial de barrera ante la playa.
 

Fot. 2X. Paseo del Altillo en sus inicios. Detalle para precisar mejor esta barrera de escombros y arena.
 

 Fot. 3X. Plaza de la Rosa: 1, punto donde se encontraba el arco central de la Puerta del Mar; 2, lugar donde se encuentra actualmente parte del lienzo principal de la muralla romano-medieval; 3, espacio con restos romanos bajo el suelo. (Foto del autor).
 

 Fot. 4X. Plaza de la Rosa. Parte interior de la muralla a la que se le ha eliminado el adarve: 1, punto hasta donde se supone llegaba el adarve y en que se puede observar la existencia de un aparejo de piedra; 2, situación de las almenas; 3, situación del paramento a lo largo de todas las viviendas que se sitúan en esta línea, hasta el inicio de la calle Cuesta del Carmen. (Foto del autor).
 

Fot. 5X. Plaza de la Rosa. La muralla almenada vista desde un alto: 1, contramuro adosado como elemento contrafuerte; 2, almenas tipo moderno. (Foto del autor).
 

Fot. 6X. Perspectiva de la zona Plaza de la Rosa y Baja del Mar, punto a más baja cota de toda la ciudad: 1, lugar donde se han detectado elementos romanos en las cimentaciones abiertas para las nuevas casas; 2, espacio donde existen restos romanos bajo tierra, a escasa profundidad; 3, indicación de la zona donde han aparecido estructuras murales romanas, con materiales cerámicos y numismáticos.(Foto del autor).
 

Fot. 7X. Plaza de la Rosa. Espacio completo donde se han detectado restos señalados en la toma anterior: 1, indicación de la zona donde se han abierto los agujeros de las zapatas, en los que se han hecho patentes los muros de estructuras romanas; 2, lugar donde se encontraba la tercera parte, con arco de apoyo, de la Puerta del Mar. (Foto del autor).
 

Fot. 8X. Plaza de la Rosa. Detalle de uno de los agujeros abiertos para la colocación de zapatas, y en cuyos laterales se han dejado ver los muros romanos. (Foto del autor).
 

Fot. 9X. Plaza de la Rosa. Recinto donde aparecieron restos romanos y árabes. Restos de un horno de cerámica romano, tinajas tipo dolium, de fabricación árabe (3 piezas) y numerosos restos de material cerámico romano y árabe.. (Foto del autor).
 

Fot. 10X. Avda. de Andalucía. Calle que delimita la parte de la estructura romana con el mar. En el levantamiento de estas viviendas se ha detectado gran cantidad de material romano, probablemente perteneciente a la factoria de salazones de esta parte del núcleo industrial. Foto del autor).
 

Fot.11X. Calle Bilbao. Espigón de puerto indicado en la foto anterior. No se pudo destruir y quedó bajo los cimientos de los bloques de casas. (Foto del autor).
 

Fot. 12X. Calle Bilbao. Perspectiva del mismo espigón, y observación de cómo se introduce bajo las estructuras de los bloques modernos, indicándose, con ello, que es mayor de lo que en este plano nos presenta. (Foto del autor).
 

FIGURA 34
Almuñécar. Sector X. Este plano indica los restos hallados en el antiguo cine Pasapoga, la llamada Puerta del Mar (con arcos), restos de la muralla de la zona sur de la factoría, con una altura superior al Paseo del Altillo. Se indica la muralla romana, que se dirige hacia el espigón de puerto, situado a unos 50 m. En las nuevas viviendas recientes, se han localizado numerosas formas romanas, que han quedado sepultadas por la nueva estructura, en tales viviendas, al igual que el espigón romano.
 

SECTOR Y

Fot. 1Y. Avenida de Andalucía. Huerta de los Müller. Resto conservado de la antigua muralla medieval de circunvalación de la ciudad, probablemente montada en estructuras previas pertenecientes a la supuesta factoría de Levante. (Foto del autor).

Fot. 2Y. Avenida de Andalucía. Detalle de la perspectiva anterior, para precisar mejor los datos sobre medida y aparejo. Hacia la derecha de este muro, se han conservado hasta no hace mucho años, restos de muralla sobre roca madre, cuando aún no se había construido obra moderna sobre esta zona. También se conservaba un torreón, que ha quedado dentro de una vivienda.  (Foto del autor).
 

Fot. 3Y. Avenida de Andalucía. Detalle sobre las fotos anteriores para poder apreciar mejor la composición de su aparejo de piedra vista, reminiscencia de la tipología romana sobre la que se ha montado o retocado. (Foto del autor).
 

Fot. 4Y. Avenida de Andalucía. Huerta de los Müller. Aparejo romano, prolongación del visto en la foto anterior. En él se ve una abertura que pertenece a un canal de conducción de agua para la probable zona de piletas de salazones situada en este lugar. (Foto del autor).
 

Fot. 5Y. Avenida de Andalucía. Huerta de los Müller. Vista del canal de conducción de agua que, procedente de la zona y del antiguo Ayuntamiento e Iglesia parroquial actual, desemboca un ramal de la misma sobre esta huerta. Este canal pasaba por la antigua letrina del viejo ayuntamiento. (Foto del autor).
 

Fot. 6Y. Avenida de Andalucía. Detalle sobre la foto anterior para hacer notar el aparejo de opvs signinvm de sus muretes laterales. Al fondo se observa el paso del canal que continúa a través del subsuelo de la calle Derrumbadero. El suelo del canal está completamente desgastado por la erosión. El techo está formado por lajas de piedra pizarrosa. (Foto del autor) (Foto del autor).
 

Fot. 7Y. Avenida de Andalucía. Resto de una tubería doble, de cerámica romana, que formaría parte de la red de distribución de agua en esta zona. (Foto del autor).
 

 Fot. 8Y. Tramo de la calle Cuesta del Derrumbadero, junto a la Huerta de los Müller, donde se indica una secuencia de casas relativamente modernas, que se apoyan en la estructura posterior, formada por los restos de la muralla de circunvalación. (Foto del autor).
 

Fot. 9Y. Indicación en esta calle Derrumbadero de la secuencia de casas apoyadas a ambos lados sobre los restos romanos preexistentes. (Foto del autor).
 

Fot. 10Y. Calle María de Molina. Restos de muros de ladrillo pertenecientes a una estructura antigua, probablemente una fábrica alpargatera, pero que se encuentra alineada con otras formas superiores, que son de origen romano. Por debajo de ella pasa el canal destruido procedente del Ayuntamiento. (Foto del autor).