TESIS DOCTORAL
SECTOR M

Por necesidad de aclaración, la complicación de la calle San Joaquín obliga a establecer una división por sectores, ya que la unidad principal presenta homogeneidad de trazado. Se han considerado dos calles transversales como San Joaquín I y II, para poder explicar mejor los materiales que se van a mostrar.
La mayor novedad que presenta una de estas transversales es la aparición de una pileta de salazones en estas cotas. También cabe destacar el hecho de que una de las galerías romanas aparezca partida por un muro romano debido a que levantaron un torreón en lo que se consideraba como baluarte defensivo del complejo industrial. Consecuencia de ello es que dos galerías se encuentran afectadas por ese hecho: una de Espaldas de San Miguel y otra de San Joaquín I.
La conclusión más definitoria que se saca de este sector es el hecho que aparezcan piletas de salazones en niveles tan elevados, cosas que lleva a admitir sin lugar a dudas que todo el recinto de Sexs estaba dedicado a la fabricación de tales productos del mar. En esta zona se trabajó sin lugar a dudas todo cuanto producía esta región de la costa sur, ya que también se tienen pruebas de la existencia de tinajas grandes (dolium) en varias zonas de centro industrial. Cosa que no se practicó fue un análisis de los posibles posos que existieran en los distintos dolium que se han encontrado desde las cotas más altas hasta las que están casi a nivel del mar. Y lo productos que se han detectado por los tipos de envases han sido el aceite, vino y tal vez el grano, aparte de los frutos de época de la zona.

Fot. 1M. Calle Antigua. Esta foto nos muestra el primer tramo de la calle Antigua, cuyos datos son los siguientes: 1, anchura del murallón romano medieval, mostrando la perspectiva que se indicaba en la descripción general: 2, tramo grande de la calle montado sobre él, una vez enrasado hasta el nivel adecuado; 2, fachada cuya composición y medidas se corresponden con los esquemas que normalmente se viene admitiendo como romanos, y que comprenden todo el trayecto que se ha recogido en la toma fotográfica.

Foto 2M. Calle Antigua: 1.- Punto por donde discurre la muralla sobre la que se ha montado la calle. 2.-Muros laterales pertenecientes a estructuras romanas reutilizadas para viviendas modernas. 3.-Indicación de moro moderno montado sobre la muralla romano-medieval que para por esta zona. Foto Autor.

Foto 3M. Interior de casa casa moderna que reutiliza la estructura romana para crear hábitat moderno: 1-2 Muros romanos con enlucido moderno y abertura en muros romano para pasar al interior de un compartimento interno de las estrutura romanas. El enlucido y encalamiento no permiten ver el aparejo antiguo de estas casas modernas.

Fot. 4M. Calle San Joaquín II. En este espacio, cuyo muro de fondo es la continuidad del alzado principal del subsector IV del área de la Cueva, se piensa que se encontraba el inicio de otra cadena de naves que continuaría a través del subsector de San Joaquín I, hasta conectar con la calle Antigua, al comienzo de la pendiente.

Fot. 4M (bis). Calle Antigua. Si se observa el paramento de la vivienda de la derecha, se observa que hay una mezcla de materiales entre las casas consecutivas: una con aparejo fino actual, y otra con materiales que dejan traslucir a través del encalado, los componentes antiguos de origen romano.

Fot. 5M. 1. Calle Antigua. Muros de casas modernas apoyados sobre la muralla romano-medieval. 2.- Centro de la calle montada de pleno sobre la citada muralla.

Fot. 6M. Calle Antigua. Paramentos romanos con reforzamiento de época moderna (ladrillos): 1, muro romano en paramento interior y cuyo acceso a él es artificial, ya que se ha debido destruir el muro de calle antiguo; 2, restos de muro romano en base, sobre el que se ha levantado, en parte, un alzado de ladrillo como refuerzo. Se observa que, en la citada base, todos los indicios han sido rotos para poder pasar a las estructuras situadas en el interior de este corredor artificial; 3, paramentos de casas modernas que reutilizan los muros romanos, revistiéndolos con ladrillos y otros materiales.

Fot. 7M. Calle Antigua. Pasillo artificial, como se ha indicado en la foto 5M, que da acceso a los sistemas de naves colindantes con el subsector IV. Se puede observar, a simple vista, la existencia de mortero romano sobre el suelo, como resultado del allanamiento del terreno para facilitar el paso a las casas modernas: 1, entrada a las naves abovedadas con falsos techos; 2, restos de estructuras romanas sobre el suelo y reutilizadas para construir escalones; 3, continuidad de los restos de opvs caementicivm, usado en las bases de este espacio como testigo de lo que dentro de las otras casas es imposible ver, a causa de los enlosados modernos; 4, entrada a casa cuyos paramentos son romanos, y su medida es de 0,80 m de grosor. Se da la coincidencia de que la casi totalidad de estas casas modernas, que superan una altura de 4 m, tiene, a partir de este punto, un alzado muy diferente.

Fot. 8M. Calle Antigua. Nave romana abovedada con techo enrasado: 1, línea de muro donde se observa una interrupción del paramento romano; 2, inmediatamente encima, se observa un falso techo de escayola donde se oculta la bóveda, o lo que de ella quede encubierta.

Fot. 9M. Calle Antigua. Tercera nave alineada con las mismas características. En esta imagen se ve otra de las tres unidades de galerías abovedadas que se van separando usando el mismo muro romano que las separa como se ve en la imagen; escalón sobrealzado de separación. El total de naves de esta vivienda es de cuatro. El módulo de medidas se mantiene en toda la secuencia que se encuentra en este tramo de la calle Antigua: 2,60 x 2,90 x 3,20 m.

Fot. 10M. Calle Antigua. Nave romana con las mismas características de la anterior: 1, anchura de la misma; 2, paramentos romanos. En este espacio se ha producido una modificación por lor los propietarios que la habitan.

Fot. 11M. Calle Antigua. Continuando sobre la calle, se pueden ver: 1, paramento de la secuencia de la calle Antigua en su primer plano a derecha; 2, resto de muro romano a pie de suelo, donde se ha construido una plazuela moderna en cuya superficie se veían los materiales romanos rotos.; 3, aspecto externo del murallón en este espacio, donde afloran indicios de su estructura interna y que colindan con el calle Morería Alta a izquierda; 4, uso de grandes escalones para superar la altura de la propia naturaleza del murallón romano-medieval; el desnivel supera el metro. La adaptación a lo antiguo es una constante en todo el conjunto de la ciudad moderna.

Fot. 12M. Calle San Joaquín I Placeta. Estado antiguo camuflado de los restos romanos aflorando en superficie después de haber sido rotos para poderlos ocupar. Hoy día ya no son identificables. Sólo las fotografías antiguas revelan su existencia. A lo largo de la calle del subsector I puede verse la secuencia de restos alineados sobre el suelo y que constituyen el punto de arranque de los alzados de muchos muros actuales: 1, tramo de muro romano muy encalado, que se extiende a lo largo de toda la base del muro de la casa, que se ve en la foto. Es un muro de separación de estructuras, y la casa a él adosada también se levanta sobre muro romano reutilizado; 2, punto de arranque longitudinal interrumpido por rotura, en dos sentidos, formando ángulo recto: uno que cierra la calle, y otro que se dirige hacia el punto de encuentro con la calle Antigua. Restos de ello se ven en los escalones de piedra toba formando una pequeña grada. El resto de la plazuela está formada de hormigón romano. Tiene marcados indicios de muros que no se recogen en la fotografía (hoy irrecuperables); 4,5,6,7, que constituyen restos de muros divisorios que cerraban lo que hoy es calle; 3, indicación de secuencia de muro interrumpido en el punto 12M,3. Se eleva sobre el suelo aproximadamente 0,50 m.

Fot. 13. M. Sobre la calle Antigua, se puede observar cómo aparecen en el alzado de algunas casas modernas los restos de muros antiguos que han sido derribados para poder dar acceso a toda la calle. Se dejan ver ladrillos fuertemente encalados que no permiten aclarar el aparejo genuino del alzado. La calle se cortaba en este punto: no había calle.

Fot. 14M. Eras del Castillo. Eras del Castillo. Vista general de la exploración con excavación: 1, muro medieval. No se llegó a la roca madre; 2, resto de muro de similar estructura a la exterior; muro árabe de cierto grosor; muro árabe de escaso volumen a derecha de la imagen. Se desconoce los elementos de ajuar o materiales que se hayan localizado aquí.

Fot. 15M. Eras del Castillo. Vista del muro árabe (reutilización de materiales romanos) en la excavación practicada sobre esta zona, bajo el antiguo depósito de agua de la ciudad moderna. Recuérdese que en este lugar los romanos construyeron un fortín defensivo y que, probablemente, los ingleses bombardearan en 1812.

Fot. 16M. En una exploración sobre Eras del Castillo, perteneciente a este sector, junto al murallón romano medieval aparecieron muros de distintas épocas, mezclados de formas casi irreconocibles. En ello se aprecia: 1, muro medieval con aparejo muy irregular; resto de otro muro más ligero; resto de un murete algo delgado; aparejo medieval.

Fot. 17M. Eras del Castillo. Vista del muro medieval que se cruza con otro transversal: 1, pequeño bloque con agujero que parece indicar que sea el de un gozne de una puerta; resto de alzado de muro árabe; 2 resto de aparejo.

Fot. 18M. Vista general del área de Eras del Castillo, momento previo a la excavación: punto más elevado de la ciudad (cota 46): 1, alineación de casas modernas, que antes tuvieron naves. Este punto linda con el sector F, donde se encuentra parte del torreón que pervive como reliquia del fortín romano; de frente, el resto de muralla árabe montada sobre ruinas romanas. Alineación de casas cuyas dos primeras plantas usan de base el muro romano.
Sobre este espacio de la ciudad se montó un depósito de agua moderno para surtir a la ciudad moderna en tiempos relativamente recientes. En la foto se ven las ruinas de su demolición donde después se excavará.

Fot. 19M. Eras del Castillo. Vista detallada del área del murallón medieval: de frente: lienzo de muralla medieval (1) y lienzo de muro romano (2) que enlaza con el sector L, de la zona aneja a la Cueva; 3, parte del muro medieval, roto para abrir acceso a San Joaquín II.

Fot. 20M. Eras del Castillo. Construcciones adosadas al murallón, en las que se observa: 1, alzado de construcción con técnica de tierra prensada; 2, parte rota desde antiguo para comunicar espacios de la ciudad; 3, reutilización de materiales romanos en el aparejo de la casa moderna.

Fot. 21M. Eras del Castillo. Vista de conjunto del murallón: 1, tramo medieval; 2, tramo romano que llega hasta la muralla romana en el área de la Cueva. Las intersecciones de paramentos son muy heterogéneas. A partir de este punto, en sentido Norte, la muralla romano-árabe pasa por los espacios mostrando su estado de resistencia. Hasta hace poco tiempo había un lienzo de unos 20 m de longitud, de estructura romana. que ha sido destruido con los nuevos permisos del ayuntamiento.

Fot. 22M. Calle San Joaquín II. En esta foto, muy retrospectiva, se pueden ver, en primer lugar, las casas adosadas a las estructuras romanas de fondo, que sobresale por encima de ellas, todas de una sola planta, habiendo perdido por cualquier motivo su antigua cubierta, y que sus muros son reutilizaciones: 1, casas que usan más o menos espacios de naves; 2, resto de muralla romana a la que se encuentra adosada otra medieval, que no se ve en este plano, porque se encuentra detrás, y las edificaciones relativamente modernas, la ha retocado.

Fot. 23M. Calle San Joaquín II. Paramentos de áreas destinadas a naves. En sus interiores se encuentran los muros divisorios de tal forma que casi todas las casas modernas coinciden en sus módulos, según el número de naves que se hayan utilizado en su proceso de enrasamiento. En la foto se aprecia el muro divisorio de forma indicada.

Fot. 24M. Calle San Joaquín II. Vista general de la foto anterior: 1, paramentos romanos con escalón de acceso motivado por los desniveles ya expuestos; 2, punto de rotura para abrir paso; 3, espacio donde se encuentra una nave. Los vestigios que quedaban han desaparecido por causa de la nueva pavimentación de la calle.

Fot. 25M. Calle San Joaquín II. Los detalles que nos proporciona esta foto son: 1, muro divisorio de nave; 2, punto de arranque de un muro lateral con restos que señalan su alineación; 3, parte del muro completamente lisa, indicándonos que es el fondo de un muro divisorio, mientras que los extremos ofrecen irregularidades estructurales que suponen ser elementos de conexión con otros sistemas de muros; 5, muro romano medieval roto para abrir paso a esta calle, por la parte de arriba; 6, anchura y paso abierto con rotura de los muros romanos que ascienden, reutilizados en los paramentos de las casas laterales.

Fot. 26M. Calle San Joaquín II. En esta foto se ven las superposiciones de estructuras romanas y medievales: 1, muro romano de fachada con restos de otro adosado e él, lo que significa que en el espacio de la calle se encontrarían más naves que por lógica tenían que ser eliminadas, como ocurre en otros espacios; 2, revestimiento de muralla romana con aparejo medieval o moderno y opvs caementicivm en lo más alto del paramento.

Fot. 27M. Calle San Joaquín II. Pequeña nave rebajada. Todo parece indicar que se trata de elemento arquitectónico abandonado perteneciente a otras estructuras romanas más antiguas que han sido absorbidas por formas posteriores en su proceso natural de evolución. Espacio interior de nave muy deteriorada: 1, paramento muy roto de nave interior; 2, arco de escalera, con muro romano en su inicio; 3, punto de arranque de una bóveda pequeña.

Fot. 28M. Calle San Joaquín II. En esta foto, además de indicar los muros antes vistos, se puede observar la excesiva elevación de las entradas a las casas modernas, llegándose hasta el 1,50 m de altura sobre el nivel de la calle en pendiente.

Fot. 29M. Calle San Joaquín III. Ampliación de detalles sobre la foto anterior: 1, indicación de una sucesión de paramentos reutilizados, y que son los componentes de toda la infraestructura de la parte izquierda de la vía moderna; 2, acceso a nave reutilizada; 3, muro frontal que probablemente forma nave con el homólogo de enfrente; 4, anchura de la supuesta nave y de alguna más, a raíz de los vestigios existentes.

Fot. 30M. Calle San Joaquín III. Interior de una vivienda en la que se ve el aparejo de opus incertum en sus paredes. Ha sido retocado por los propios ocupantes. Su cubierta, de antigua bóveda, ha sido enrasada modernamente.

Fot. 31M. Calle San Joaquín III. Este detalle sobre la calle de esta zona indica lo poco profunda que está la roca, apenas uno centímetros. El muro que se ve de frente señala que la estructura romana echa sus cimientos siempre en roca madre. Se trasluce el aparejo.

Fot. 32M. Calle San Joaquín III. Esta foto señala la continuidad en el ascenso hacia las bifurcaciones de la calle hacia otras estructura en lugares superiores entre el 1 y el 3 se indica el espacio que ha tenido una galería que desapareció; el 2 y el 4 marca el espacio de otra galería que ha sido destruida por motivos de espacio para el paso.

Fot. 33M. Calle San Joaquín III. La descripción de los puntos señalados es como sigue: 1, indicación y delimitación del murete interrumpido y que configura la alineación de esta serie de naves, en sentido paralelo a la calle Antigua; 2, indicación del punto, a partir del que se ha levantado el muro moderno; 3, interrupción de estructura romana a cuyo nivel se encuentra una nave enrasada, con sus alzados romanos en casi perfecto estado; 4, indicación de la anchura de esta probable nave; 5, detalle de una rotura para abrir paso a una vía. Como se puede apreciar, la roca madre está como siempre a flor del suelo.

Fot. 34M. Calle San Joaquín III. En esta foto se puede apreciar: 1, resto de muro romano lateral; 2, uso de cemento moderno sobre la roca madre. Restos de un depósito o pileta, que se detallará más adelante, a izquierda, según se sube.

Fot. 35M. Calle San Joaquín III. Siguiendo el punto puede comprobar la reutilización de muros en la casa adyacente. Nótese como el muro arranca directamente de la roca madre. El aparejo romano está fuertemente encalado. pero se trasluce el opus incertum de su aparejo.

Fot. 36M. Calle Antigua. Detalle para destacar los restos de aparejo romano que se observa sobre el suelo: 1, entrada a una cadena de naves enrasadas; la jambas de la puerta son gruesas porque son muros romanos reutilizados; 2, restos de aparejo romano sobre el suelo.

Fot. 37M. Calle San Joaquín III. Hacia la mitad de la calle, tiempo atrás, se pudo ver este detalle de resto de posible pileta o depósito, que sobresalía debajo del muro romano del paramento de una casa. Esta prueba es indicativa de una evolución de las formas en Sexs. Se ha excavado recientemente confirmando lo que se ha dicho sobre su identificación, pero no se atreven a afirmar que es una prueba de que las salazones están en todas las cotas.

Fot. 38M. Calle San Joaquín III. Siguiendo la misma línea antes indicada antes, se tiene otro tramo de muro romano reutilizado: 1, indicación del primer tramo de los restos de opvs incertvm, a través de la cal moderna; 2, paramento romano de frente sobre el suelo; 3, restos de un muro de separación que existió, y que demarca exactamente tanto las dimensiones de la nave, que se verá más adelante, como la que no se ha podido tomar en la vivienda, situada justamente enfrente; 4, reutilización de varios peldaños de escalera, a causa del enrase moderno de los suelos de las naves que carecían de él. Y bifurcación de las estructuras, ambas hacia la calle San Miguel.

Fot. 39M. Calle San Joaquín III. Esta foto nos muestra la bifurcación de los subsectores antes indicados, y el inicio, por la zona centro, de naves. La anchura de esta nueva estructura es de 3,60 m: 1, indicación de la existencia de un espacio ciego en esta área; 2, espacio que debió ser punto de división de secuencias de naves.

Fot. 40M. Calle San Joaquín III. Espacio sin explorar en esa vivienda de enfrente. A su entrada se observan restos de muros romanos que se han modificado por necesidad de espacio. Por las formas que rodean esta vivienda se afirma que tiene estructuras interiores romanas que no se han fotografiado, pero que hay indicios de que las tiene.

Fot. 40M (bis). Calle San Joaquín III. Subsector IV. Según las indicaciones, a izquierda se pueden ver: 1, restos de muro romano en bajo; encima, paramento romano, que es el punto de apoyo de todo el subsector III. A izquierda, restos de punto de arranque de muros romanos, al igual que en el punto 2. Pero estos indicios son más antiguos, y los que existen a sus respectivos lados, también son romanos, colindando con las naves de la calle Antigua 9M, 10M, 11M.

Fot. 45M. Calle San Joaquín III. Perspectiva a izquierda de la foto anterior: 1, murete de cierre del espacio de abajo sobre roca madre; 2, vivienda con galería en su interior; En ella precisamente se va a encontrar con espacios inferiores, que son naves, como se verá. y una entrada que se verá a continuación.

Fot. 41M. Calle San Joaquín III. Entrada artificial al subsector IV: 1, paramento romano muy remozado en casa moderna; 2, muro romano, índice de la continuidad de los paramentos romanos en toda el área; 3, paso artificial cuya medida es de 0,50 m, pero con indicios claros de haber sido abierto de forma artificial para dar acceso a la parte posterior de todo este subsector IV; 4, apoyo en el suelo, quebrado del paramento, romano sobre roca madre; 5, anchura de un probable espacio muerto, o pasillo ciego. Realmente es un detalle muy corriente, sin que se le vea el sentido práctico. salvo el separar estructuras y poder accedera ellas por los . Este es el sector que más irregularidades presenta en este sentido.

Fot. 42M. Calle San Joaquín III. Secuencia de la foto anterior: 1, muro romano que debía cerrar este paso; 2, paso artificialmente abierto; 3, muro perteneciente al paramento de la casa que echa sus cimientos en esta área. El punto 1 indica también la secuencia continuada de un muro que nace precisamente en el subsector, que se estudia desde la calle Antigua (9M; 10M; 11M).

Fot. 43M. Calle San Joaquín III. Perspectiva opuesta a la foto anterior: 1, murete de cierre del espacio de abajo; 2, muro prolongación del espacio de abajo; 3, paramento de la estructura superior, punto de apoyo de las edificaciones posteriores. En ella precisamente se va a encontrar con espacios inferiores, que son naves, como se verá; 4, entrada que se verá a continuación.

Fot. 44M. Calle San Joaquín III. En esta foto se aprecia el paso artificial hacia el último tramo del subsector IV, en el que se puede ver el muro de la derecha, punto de sujeción de todo el paramento superior y, a izquierda, los restos de alzado romano muy deteriorado, pero que indican la realidad estructural de toda esta área: 1, muro que cerraba este recinto o espacio ciego; 2, paso artificial abierto para ocupar el interior de esta área; 3, indicación del suelo que, parece una plazuela de escasas proporciones, cuando, en realidad, no es más que el tramo superior de un sistema abovedado que se encuentra justamente debajo, y que pertenece a un área de la calle Antigua.

Fot. 46M. Calle San Joaquín III. En esta foto se nos muestra una pequeña área de forma triangular, considerada como un espacio neutro. Las paredes 2 y 3, conservan una altura, que puede alcanzar de 8 a 10 m. El punto 1 tiene dos vanos artificiales, pero sus muretes laterales son de la misma composición que los otros. (Foto del autor).

Fot. 47M. Calle San Joaquín III. Aspecto general de la bifurcación III: 1, acceso al recinto antiguo con restos de nave en su interior; 2, relleno artificial de espacio realzado de época romana; 3, muro romano que, en perspectiva nos indica que se unía al punto 2, formando el espacio que dejaba en su interior, un recinto cerrado, como en otros sectores de esta misma área; 4, acceso artificial realizado por los propios ocupantes.

Fot. 48M. Calle San Joaquín III. Espacio interno de galería transformada situado a izquierda de la subida al subsector III: 1, muros de opus incertum; 2, interior que colinda con la calle del subsector II.

Fot. 49M. Calle San Joaquín III. En esta foto se comprueba, con más precisión, la anchura de este espacio, que antes considerábamos naves rotas para abrir paso. A ambos lados se puede contemplar que sus muros no son más que reutilizaciones de alzados romanos pertenecientes a las naves interiores, que han sido destruidas. Los puntos 1 indican esos paramentos. El punto 2 indica el elemento que atestigua la realidad del punto 1; y el punto 3 da la anchura, que se aproxima a 2,20 m.

Fot. 50M. Calle San Joaquín III. Esta imagen indica un primer plano de la anchura de esta calle, que no es otra cosa que el espacio, o vano, de una nave destruida para poder abrir paso. Sobre el suelo, en su parte derecha, se indica un realce de terreno, que acusa la presencia de opvs caementicivm. Los muros situados a ambos lados tienen el mismo grueso general de todas las naves, y su composición es de opvs incertvm.

Fot. 51M. Calle San Joaquín III. Los puntos a resaltar en esta foto son: 1, paso artificial abierto, con roturas de estructuras; 2, paso similar al anterior; 3, acceso a nave; 4, muro romano destruido con relleno posterior a base de materiales de derribo; 5, entrada a otro sistema de nave.

Fot. 52M. Calle San Joaquín III. Esta foto muestra la bifurcación de los subsectores III y IV, a derecha, el sentido seguido hacia el subsector IV y, a izquierda, el III. En las indicaciones gráficas se tiene: 1, entrada a la nave con bóveda enrasada; 2, construcción artificial para acceso a interior de nave; 3, acceso a la estructura ciega que se aproxima a calle San Miguel. Este conjunto final es una completa estructura complicada por las formas que adquieren todos los restos romanos que se conservan aquí. Es de las zona que muestra una maraña de estructuras difícil de identificar por lo manipulada que está.

Fot. 53M. Calle San Joaquín III. Interior de la nave abovedada enrasada, situada a izquierda de la subida a estos subsectores. Se pueden ver dos compartimentos en su interior, divididos por un muro en casi en perfecto estado de conservación: 1, paramentos romanos encalados, con un grosor de 0,80 m; 2, paramento interior que limita con el subsector II, con aparejo romano y encalado; 3, resto de muro romano que sobresale del paramento superior es del mismo tipo.

Fot. 54M. Calle San Joaquín III. Llegando a las cercanías de la galería partida que se encuentra al final, la calle se trastoca tanto que resulta casi imposible distinguir lo que es originario y lo aunténtico. en 1 y 2.

Fot. 55M. Calle San Joaquín III. Pasillo ciego a la estructura romana galería partida; 1, muro que forma parte del torreón romano usado como espalda de la casa limítrofe, que está revestida con mortero moderno. Los muros de su interior son igualmente romanos con revoque también moderno, pero su grosor es idéntico al de los de fuera.

Fot. 56M. Calle San Joaquín III. Vista hacia arriba sobre el aspecto de las dimensiones de este subsector III: 1, altura rematada en sillares de piedra toba pertenecientes al torreón; 2, acceso a la nave. Se puede decir que está coronado con el sistema de opus quadratum. Su altura alcanza casi los 10 m.

Fot. 57M. Calle San Joaquín III. Vista más detallada de la entrada a la nave: 1, dintel formado por tres piedras toba yuxtapuestas; 2, jambas de la entrada en donde no se aprecia la continuidad hasta el suelo.

Fot. 58M. Calle San Joaquín III. Entrada a la nave partida: 1, acceso en forma puerta con jambas y dintel; 2, paramento de muro divisorio de los sectores M y F. Es evidente que no se trata de una puerta clásica, sino de un paso entre naves, cosa que se da aquí como norma de construcción. El espacio de calle es artificial y, como en otros espacios, una zona muerta entre galerías.

Fot. 59M. Calle San Joaquín III. Vista más detallada del interior de la nave: 1, paramento divisorio de la nave; 2, paso interior que debe comunicar este sector con elementos del F. Frente a él hay otro paso, pero se ignora su trayectoria por ser dificultosa su comprobación; 3, punto situado enfrente del primer paso con el 2; 4, indicios claros de rotura de paramento en la entrada a la nave, donde se puede apreciar que tal entrada tenía una abertura que no llegaba hasta el suelo.
SECTOR N

Sexs. Sector N. Este espacio se encuentra enmarcado entre la calle Antigua y dos tramos, a distinto nivel, en la calle Morería Alta. La muralla superior sujeta las estructuras de la calle Antigua. Morería Alta superior tiene una plataforma de hormigón romano que formaba parte del aterrazamiento de este sector. Todas las galerías de esta zona han sido reutilizadas y transformadas. No se ha encontrado ningún indicio de conservación de galería abovedada. Lo único que se detecta es el módulo o medida de la galería.

Fot. 1N. Calle Morería Alta. Indicación de paramentos modernos levantados sobre esquemas romanos reutilizando muros interiores y exteriores del sector. A izquierda de la imagen hay series de elementos internos que están relacionados con las galerías y galerías que no se han podido fotografiar. A derecha hay estructuras pero en estado ruinoso tal que no se hapodo afirmar nada. Sólo una excavación lo podría esclarecer.

Fot. 2N. Calle Morería Alta (zona inferior). Aquí se aprecia un pseudo-paramento romano, que ha sido el resultado de romper gran masa de opvs caementicivm. La elevación que se observa a izquierda se debe a que hay estructuras romanas en sus interiores, que no se han podido fotografías. Es una zona compleja y complicada. A derecha hay una red de estructuras relacionadas con las galerías, que tampoco se han podido fotografiar.

Fot. 3N. Calle Morería Alta. Esta foto señala la existencia de la plataforma de hormigón romano que cerraba el punto 3N,3, habiendo sido alterado para abrir paso a través de él (fot. 3N,2).

Fot. 4N. Vista de la calle Morería Alta en su primer subsector. Los paramentos 4N,2, a ambos lados de la calle, muestran claros restos de aparejo romano. la calle es como las demás: no responde a un trazado previo de urbanismo. La calle está constituida por elementos romanos que han sido esencialmente modificados por los ocupantes posteriores de u forma progresiva. A ambos lados los muros son romanos y utilizados pata adaptarlos a las necesidades de un nuevo hábitat. La parte izquierda de la imagen se encuentra en la planimetría de este gran sector. La derecha es del contiguo. Si los muros fueran picados, de inmediato aparecería el aparejo romano. Por esa razón las viviendas tienen gran estabilidad.

Fot. 5N. Calle Morería Alta. Detalle de muro romano sobre el suelo. En la parte izquierda de la toma se señala un perfecto alineamiento de los espacios domésticos.

Fot. 6N. Calle Morería Alta. Esta toma da la siguiente información: paramentos romanos reutilizados, trasluciéndose la estructura interna a través del encalamiento moderno; y grosor del muro romano de esta zona, 0,80 m.

Fot. 9N. Calle Morería Alta. Interior de vivienda de un área de esta calle: muro romano con revestimiento de mortero moderno de frente; a izquierda, muro romano de fondo paralelo al de la calle; techo: probable nave enrasada para poder construir encima; restos de muro testigo que conforma este espacio, respondiendo a las medidas habituales de naves, fundamentalmente en altura y anchura. Al fondo derecha se puede ver la muralla romana sobre la que se apoyan los elementos de esta casa. Dicho muralla sujeta también la calle Antiguo, que se encuentra junto encima.

Fot. 10N. Calle Morería Alta. Espacio interno correspondiente a la fachada 8N,2. En él se ve, a ambos lados: paramentos romanos revestidos de mortero moderno encalado; muro de fondo, que discurre paralelo a los antes citados en 6N y 7N, formando un gran contrafuerte; 3, muro romano divisorio de subsector, probablemente de una nave rota. Y al fondo, la muralla sobre la que se apoyan estas estructuras, al igual que la anterior.

Fot. 13N. Calle Morería Alta. Espacio abierto de forma artificial, para acceder a los compartimentos que lindan y se apoyan con sus muros sobre el murallón de la plataforma superior: muro dividiendo espacios transversales de paramentos romanos que forman este pasillo artificial; muro transversal que hace de fachada interior de la vivienda indicada, con puerta de madera; restos, sobre el suelo, de muros romanos, testigos de su situación paralela a la calle; escalón como el anterior. El suelo es la roca madre, cosa que explica el diseño obligado de las estructuras romanas. Detrás de la puerta de fondo se encuentra la muralla romana anteriormente citada.

Fot. 11N. Calle Morería Alta. Aquí se puede observar el afloramiento claro de muros romanos: plataforma de hormigón; construcción de altos escalones porque la roca madre lo impone con su desnivel.

Fot. 12N. Calle Morería Alta. Es una imagen evidente de la reutilización de espacios interiores mediante la apertura artificial: escalones provocados por el relleno interno en casa, con reutilización; muro de fachada romano, roto para pasar al interior; casa moderna con zonas romanas cambiadas. Estado intermedio de la evolución de estas viviendas interiores.

Fot. 17N. Calle Morería Alta. En esta imagen se puede ver cómo la estructura de la roca madre obliga a construir con ciertos desniveles. Vista de conjunto, donde se observa, a derecha, la secuencia de muro romano en toda la fachada; a izquierda, restos de conexiones entre ellos. Ese desnivel obliga a construir altos escalones.

Fot. 14N. Calle Morería Alta. Detalle de fachada moderna en la misma calle, y a continuación del pasillo citado en 13N: restos sobre suelo de hormigón romano correspondiente a un relleno para equilibrio del terreno. El muro romano queda bien patente sobre la fachada, con ligero retranqueo.

Fot. 15N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma 13 con indicación de muro de fachada, de estructura romana; 2, resto de muro adosado pero con finalidad independiente estructuralmente, como parte de una plataforma de equilibrio del terreno, dadas las fuertes pendientes existentes en este sector. Dicho desnivel es de más de metro y medio.

Fot. 18N. Calle Morería Alta. Aquí tan sólo se observan restos romanos usados como rampas de acceso a las casas. Es esta imagen se estudia la parte izquierda. La derecha es del Sector O.

Fot. 16N. Calle Morería Alta. Detalle de la perspectiva 15N, en donde se ve la reutilización de un muro romano, cuya finalidad se sitúa paralela a 16N: 1, paramento romano; 2, escalón de entrada, construido aprovechando los restos de un muro romano adosado. El escalón en rampa tiene una habitación romana taponada.

Fot. 21N. Calle Morería Alta. En esta perspectiva de paso artificial, pueden verse los siguientes datos arquitectónicos: 1, espacio roto para comunicar las calles, también artificiales; 2, espacio bajo el nivel del suelo, cuyos paramentos son de opvs incertvm, con revestimiento moderno, y cuyas medidas se corresponden con las de una nave abovedada, ahora enrasada, con el fin de poder montar habitáculos encima; 3, uso de escalones para ocupar el nivel marcado por la estructura anterior; 4, uso de escalera para entrar a un espacio con basamento de opvs caementicivm, y que forma parte de la plataforma de este material en toda la calle adjunta a él. Los niveles inferiores a este punto siguen otras medidas marcadas por la calle inferior.

Fot. 22N. Calle Morería Alta. En este punto de calle se observa: 1, resto de paramento romano aflorando sobre muro moderno; 2, paso artificial para dar acceso; 3, paramento romano con una altura aproximada a los 3,50 m.

Fot. 19N. Calle Morería Alta. Imagen del mismo murallón, en el que se aprecia: 1, paso abierto mediante rotura; 2, paramento del mismo; 3, espacio relleno para facilitar acceso a las estructuras adosadas al murallón.

Fot. 21N. Calle Antigua. Punto inicial de la calle Antigua, en donde se puede observar: 1, estructura mural de fachada, posada sobre la misma muralla, y de la que, probablemente, ha usado su aparejo; 2, espacio de la citada calle asentada sobre el murallón almenado destruido.

Fot. 21N. Calle Antigua. Indicación de parte de la muralla que ha sido reutilizada, procedente del lienzo donde tiene almenas. Todas estas viviendas se apoyan sobre la muralla romana que se encuentra en todo el recorrido tanto de la calle Antigua con en la primera fase de la calle Morería Alta.

Fot. 22N. Calle Antigua. Continuidad de los paramentos de fachada que se describen: 1, indicación de un espacio que ha conservado, hasta hace poco, los indicios claros del opvs incertvm; 2, secuencia del mismo paramento anterior, pero muy remozado exteriormente.

Fot. 23N. Calle Morería Alta. Punto en que la calle Morería Alta enlaza con la Antigua. A partir de la esquina superior de esta imagen, la muralla romana desaparece porque se desvía en dirección Este hacia cueva de Siete Palacios, pasando por la parte inferior de ella, hacia la calle Carmen Baja y desembocando en Cuesta del Carmen para dirigirse, por último hacia la muralla de Levante.

Fot. 24N. Calle Antigua. Parte final de la secuencia que se viene describiendo para resaltar: indicación de lo que es el paramento romano reutilizado; 2, 3, módulos de estructuras pertenecientes a naves, con medidas casi idénticas. En su aparejo se observan las señales claras del opvs incertvm.

Fot. 25N. Calle Antigua. Lienzos de fachadas, cuyos paramentos son reutilizaciones de estructuras romanas. Así, se tiene bien demarcados los espacios correspondientes a las medidas de las naves de tipo común, dentro de los módulos normales usados en estos sectore. Los interiores de esta fachada registra dentro elementos romanos no fotografiados.

Fot. 26N. Calle Antigua. Desde el exterior se pudo ver que contenía elementos de estructura antigua, como galería abovedada y muros de separación.

Fot. 27N. Calle Antigua. Detalle de una de las formas reutilizadas, en la que ha sido necesario elevar el acceso, por el relleno que se ha precisado en su interior, que no disponía de suelo.

Fot. 28N. Calle Antigua. Detalle de la fachada de la foto anterior, para indicar: 1, longitud aproximada del espacio de la nave; 2, altura del paramento externo que se conserva, con clara manifestación del aparejo exterior.

Fot. 29N. Calle Morería Alta. El desnivel de la roca madre provocó que las estructuras romanas se elevaran en su alzado. Y cuando posteriormente se ocupa todo ese espacio como vivienda, se ven obligados a levantar casi dos metros la plataforma de equilibrio en casi toda la calle, con lo que se pueden observar los siguientes elementos: 1, paso artificial realizado mediante la rotura de la plataforma de hormigón romano; 2, resto de la plataforma usado como elemento de acceso a los compartimentos interiores en toda esta área; 3, uso de escalinatas forzadas por la antigua altura de la citada plataforma; 4, restos de muros que indican la rotura moderna de toda esta estructura de base, usada a lo largo de esta falla del terreno. Y un detalle sobre el terreno: el paso se abre rompiendo la plataforma de hormigón romano para poder pasar, cosa que debió ser dificultosa.

Fot. 30N. Calle Morería Alta. En este detalle de la calle se observan los siguientes fenómenos: 1, paramentos de estructuras romanas montadas sobre la plataforma de hormigón y opvs incertvm; 2, aspecto externo del opvs incertvm; 3, pasillo calle artificial abierto mediante la rotura de plataforma antes hasta llegar a la roca madre.

Fot. 31N. Calle Morería Alta. Aquí se puede observar, con detalle, el rebaje y desaparición de parte de la plataforma, con el fin de abrir paso hacia otras calles: 1, vista de la plataforma con casi un metro de grosor; 2, punto más profundo de ese nivel; 3, apertura de la calle mediante la eliminación de la plataforma hasta una profundidad intencionada, y en consonancia con la base de las casas levantadas sobre el suelo; 4, apertura artificial para acceder a los puntos más bajos en ese nivel.

Fot. 32N. Salida de la calle Morería Alta en su punto de unión con la calle Antigua. En ella se observa: 1, paramento reutilizado que cierra, en la calle Antigua, pero de forma artificial, ya que se unía a la estructura situada enfrente, al lado opuesto de la calle; 2, secuencia de muros que conforman el paramento reutilizado de una secuencia de galerías enrasadas; 3, indicación de fachada que marca el prototipo de lo que es espacio destinado a nave, y que ha sido reutilizado para vivienda moderna; 4, espacio similar al anterior que apoya esta opinión, como en muchos de los sectores que han sido ya estudiados.

Fot. 33N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma anterior, donde se aprecia la presencia del opvs incertvm con ulteriores alteraciones, debido al deterioro de la forma romana. Sobre el suelo de la calle puede verse una ventana que indica que en su interior se encuentra una estructura por debajo del nivel de la calle. Se habla de lo mismo, puesto que se está sobre el mismo tipo de terreno irregular por los desniveles.

Fot. 34N. Calle Morería Alta con unión calle Antigua. Foto de detalle, donde se ve: 1, paramento cuyo aparejo se posa sobre el murallón, lo que indica que parte de la calle está montada sobre la muralla que ha sido rebajada por necesidad de acceso a San Miguel; 2, espacio relleno artificialmente para poder acceder a las dependencias superiores adosadas al murallón; 3, indicación de la anchura real del mismo, en donde se comprueba que es la misma de la calle Antigua, en sus inicios.

Fot. 35N. Calle Morería Alta. Vista general de la calle, en su punto extremo superior: 1, paramento reutilizado en toda la línea de fachada, pero sólo en la base; 2, línea de fachada con paramento encima de la estructura mural, debajo de la línea de calle, en la zona más baja, reutilizada, en medio, y con revestimiento moderno; 3, resto de muralla medieval que muestra aparejo romano destacando 0,50 m sobre la superficie actual de la calle.

Fot. 36N. Calle Morería Alta. Foto de detalle de la misma calle en la que se aprecia: 1, inicio de los podia de acceso; 2, lienzo de la muralla medieval, que se apoya sobre estructura romana. Hace poco se produjo derrumba de parte de este lienzo y se aprovechó para practicar una excavación en la que llegaron a ver partes de la la muralla, aunque la apreciación de la arqueólogo se limitó a considerar que sólo eran muros romanos, y no la muralla de un aterrazamiento y defensa de las estructuras industriales de Sexs.

Fot. 37N. Calle Morería Alta. En esta foto se observan dos muros romanos dentro del espacio doméstico: 1, indicación del murallón romano-medieval, que mide de altura 2,70 m aproximadamente sobre la calle de arriba Morería Alta (superior), y unos 12 m sobre la de abajo (inferior); 2, indicación de otro muro romano medieval interno sobre el que se ha montado una casa moderna.

Fot. 38N. Calle Morería Alta. En este detalle del sector se ve lo siguiente: 1, muro prolongación del antes citado 38N, que forma línea maestra para toda la secuencia; 2, muro paralelo al de calle Antiguo, que nos sirve como prueba para establecer una probable hipótesis acerca de que este sector estuvo integrado por redes paralelas de naves romanas.

Fot. 39N. Calle Morería Alta. Detalle sobre la toma anterior, en el que se ve la estrechez de la calle, como nota más destacada, y la apertura, mediante la rotura, del paso de ella: 1, pasillo de calle abierto artificialmente; 2, indicación de la estrechez de paso de la calle.

Fot. 40N. Calle Morería Alta. Nuevo detalle sobre la misma calle artificial, para observar la alineación de los elementos que se utilizan como medio de acceso a las dependencias laterales de la parte izquierda de la imagen.

Fot. 41N. Calle Morería Alta. En esta perspectiva de la calle artificial, se observan los siguientes fenómenos: 1, paramento romano reutilizado, que se alinea a lo largo de todo el alzado del conjunto de fachadas; 2, 3, secuencias de podia para acceder a las dependencias de las casas, formando parte del muro antiguo adosado, para delimitar y separar las estructuras de naves; 4, paso artificial abierto a base de romper el hormigón romano.

Fot. 42N. Calle Morería Alta. Detalle sobre uno de los podia anterior a los que se pueden ver: 1, 4, alineación de parte del paramento adosado a las estructuras de los muros romanos; 2, restos de la destrucción del citado muro adosado a la pared de fondo; 3, sistemas de escalones, usados de necesidad, impuesta por la diferencia de nivel entre la calle artificial y los paramentos interiores.

Fot. 43N. Detalle de la foto anterior donde se aprecia, con cierta precisión, la composición estructural de la plataforma de relleno sobre la que se montan los grandes escalones de acceso.

Fot. 44N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma anterior, donde se aprecia la presencia del opvs incertvm con ulteriores alteraciones, debido al deterioro de la forma romana.

Fot. 25N. Calle Morería Alta. Detalle de la toma anterior, remarcando la existencia en el paramento de la nave superior, del opvs incertvm, con revestimiento y alzado modernos.
SECTOR O

Sexs,(Almuñécar). Sector O. Se encuentra enmarcado entre las calles Morería Alta, Baja, Santa Isabel, y Orobia. Lo único que se puede identificar son los muros romanos que salen al exterior de las casas actuales. La zona ocupada por el viejo cuartel de la Guardia Civil está sin explorar.

Fot. 1-O. Calle Morería Baja. Muro perteneciente al antiguo Cuartel de la Guardia Civil, al que se considera, con evidencia, que tiene base y paramentos romanos. Se han hecho exploraciones superficiales y, en realidad, no se ha concluido nada en concreto. Una excavación es lo más apropiado, pero hay dificultades para conseguirlo y no se está por ello. Lo peor que sucede es el ser arqueólogo municipal.
La parte que se explica en este sector es la derecha. La izquierda es del sector N.

Fot. 2-O. Calle Morería Baja. Detalle tomado sobre la esquina de ese cruce de muros, en donde se puede ver la estructura de muro y composición de su alzado. Es un opvs incertvm con fuerte revoque moderno, al que se le ha desprendido fragmentos, dejando ver el aparejo interno de la técnica edilicia indicada.

Fot. 3-O. Calle Morería Baja. Paramento de la parte externa del Cuartel, donde se ve: a izquierda, grueso muro que permite ver la piedra al exterior; paramento que está construido con opvs incertvm; y la calle. espacio roto para abrir paso. A izquierda, el acceso elevado está motivado por la roca madre.

Fot. 4-O. Calle Morería Baja. A izquierda, secuencia de muros alineados con una ligera indicación de cierre hacia la mitad de su recorrido. Estas paredes responden al tipo más común de lo que se puede ver en todo el Poniente. Los muros miden 0,80 m de grosor, según se comprueba en las jambas de las puertas. Esta calle es artificial, creada con el tiempo, y no con un plan de urbanismo predeterminado, como se viene demostrando.

Fot. 5-O. Calle Morería Baja. Detalle, sobre la esquina de la derecha, en que se aprecia el aparejo de tipo opvs incertvm, en el interior.

Fot. 5-O. Calle Morería Baja. Desde un punto opuesto, observación del grosor de los muros, e indicación del probable punto de cierre, por cambio de proporciones a partir de una determinada fachada. La derecha es de Morería Alta, y la izquierda, morería Baja, por necesidad de planos.

Fot. 6-O. Calle Morería Baja. Secuencia curvilínea del trazado de la calle Morería Baja, en la que destacamos, a izquierda, línea de fachadas de viviendas que se prolonga desde el muro del Cuartel; punto en que termina tal alineación artificial y comienza una abertura en cuesta-rampa, que enlaza con la calle Morería Baja; 3, alineación que ha cambiado su continuidad con la anterior, probablemente debido a que había un cierre de estructuras en esa línea, lo que parece confirmarse por las fachadas que hay enfrente, en el sector de arriba.

Fot. 7-O. Calle Morería Baja. Fachada derecha de la imagen: Detalle donde se indica la nueva línea de calle: nuevo indicio de probable cierre de estructura, a izquierda; Se piensa que este tramo, entre las líneas, ha sido destruido para facilitar el acceso a las otras dependencias. Detalle a tener muy en cuenta es la reutilización de una base romana, donde el muro no deja indicios de su aparejo externo, cuando lo normal es que se mostrara como en otros parajes, donde se aprecia la piedra, mientras que aquí se ve roto y sin orden; lo que junto con la existencia del podivm de acceso a izquierda, hace pensar que esto ha sido una plataforma de equilibrio de un fallo de terreno, roto para facilitar el paso.

Fot. 8-O. Calle Morería Baja. Secuencias de elementos arquitectónicos situados encima de un muro de contención que se encuentra bajo estas estructuras: a derecha: paramento romano remozado ahora; espacio interior montado sobre un enrasamiento de la estructura inferior, probable nave reformada; por desequilibrio del terreno hay espacio bajo el nivel de la calle, con muro principal formado por el contrafuerte de contención, situado debajo de la casa.

Fot. 9-O. Calle Morería Baja. Detalle de la foto anterior en rampa para resaltar: 1, existencia del opvs incertvm en el alzado, con revoque moderno; 2, indicación de que el muro aquí cambia de sentido, y cierra ocupando el espacio libre que se ve en la calle y habitáculo casi a nivel de la calle, que indica la existencia de habitación interior; 2, ventana del espacio situado bajo el nivel de la calle, y que tiene su acceso al girar en esquina.

Fot. 10-O. Calle Morería Baja. Detalle de las fotos anteriores, para indicar: 1, anchura de la calle, resultado de derribos para abrir paso; 2, es una estructura montada encima de las probables galerías de los espacios de abajo como se ve en la imagen: dos ventanas; una de acceso y otra de ventilación a ras de suelo. El cambio de altura se debe a la forma de la roca madre que es irregular; 3, reaparición de estructuras bajo el nivel de la calle, cosa que confirma la existencia del muro de contención, que se continúa a pesar de los cierres que han existido a través de toda la calle moderna.

Fot. 11-O. Calle Morería Baja. Detalle sobre la toma anterior, en donde se puede observar: 1, indicación de la existencia de espacio bajo el nivel de la calle, lo que supone un muro de contención; 2, paramento romano revestido con argamasa moderna muy débil, que se ahueca a causa de la mayor resistividad del aparejo interior; 4. puerta moderna de entrada a los bajos interiores, que son varios, como se verá.

Fot. 12-O. Calle Morería Baja. Interior del punto indicado antes, y al que se accede con escalera moderna, como se ve. Estos interiores son naves transformadas, y en el que se destaca: 1, cubierta de madera después de romper una bóveda; 2, abertura sobre ese muro anterior para acceder a una estructura bajo el nivel de la calle; 3, muro divisorio que divide el espacio que ocupa una galería; 4, muro de separación de estructuras romanas en el interior de una nave que sirve de apoyo a la escalera artificial de acceso.

Fot. 13-O. Calle Morería Baja. Vista general del tramo final de esta calle, en la que se destaca: punto final de la misma, pero que se continúa estructuralmente en los elementos del sector K, situado a continuación; 2, espacio de muros en los que se considera que, a su término, se producía otro cierre, por el cambio de sentido y grosor del paramento. A derecha e la imagen: 1, bajada a espacios inferiores donde están las dependencias romanas convertidas en casa.

Fot. 14-O. Calle Morería Baja. Vista general de este corto espacio alineado donde se aprecia los accesos a la estructuras interiores que se encuentra bajo el nivel de la calle. Conviene notar, aunque es del sector N, a derecha de la imagen, hay una rotura de las estructuras constructiva que explica la el aparejo del muro base de la línea de calle (2). 2-3-4 es la línea de elementos ocupados por nuevas adaptaciones de estructuras antiguas. La calle se ha hecho mediante el procedimiento de roturas apropiadas para poder moverse en una ciudad no originaria, que era factoría, no ciudad romana.

Fot. 15-O. Calle Morería Baja.Tramo final de este recorrido donde se da la existencia de espacios subterráneos en la fachada, pero aquí ya se han remozado, y tan sólo muestran las medidas de los muros exteriores. A la vuelta de fachada sí se puede ver la estructura antigua.

Fot. 16-O. Calle Morería Baja. Vista de la cuesta desde arriba: 1, paramento romano en su base y parte de su alzado, pero a nivel muy bajo; 2, paramento romano que deja ver el opus incertum que se trasluce por la debilidad del encofrado. algo retocado. Grosor de los muros idéntico a los anteriores porque son muros romanos reutilizados. No han tenido que levantar nuevos, ya existían otros más resistentes y los utilizaron. Esta calle es de las más destacadas en su diseño: se abrió en sentido vertical a las estructuras antiguas.

Fot. 17-O. Calle Morería Baja. Vista de la misma cuesta, donde ya se puede apreciar con más precisión: 1.2, grosor de los muros domésticos; 3, anchura de la calle que ha sido abierta por el método de romper las estructuras romanas en sentido vertical de bajada; 4, restos de muros muy deteriorados, pero que dejan ver aparejo antiguo. Las casas de la izquierda están en sentido horizontal; las de la derecha, vertical.

Fot. 18-O. Calle Morería Baja. Encrucijada al final de la cuesta anterior, en donde se pueden ver: 1, indicación direccional hacia unos espacios cerrados; 2, indicación de la cuesta artificial que se acaba de exponer; 3, paramentos de viviendas modernas levantadas sobre las estructuras preexistentes, y que conforman toda una secuencia hasta la parte media del sector K, donde se han encontrado las naves y depósito de agua.

Fot. 19-O. Calle Morería Baja. Detalle final de la existencia de dicho muro de cierre donde se puede, además, observar: 1, existencia de paramento romano en su parte superior, sobre la calle; 2, piedras que sobresalen de la pared acusando la rotura del muro que cerraba la calle, y que se continuaba por el interior de la manzana de casas siguientes; 3, continuación, como se ha dicho ya, del aparejo romano en las bases de los muros que descienden hasta la calle Morería Baja.

Fot. 20-O. Calle Morería Baja. Detalle donde se indica que esta cuesta es artificial por la existencia de un muro que la cortaba, lo que significa que antes no existía sino que, al partirlas de forma sucesiva, hicieron una cuesta bastante pendiente; 1, restos de piedras de muro romano muy resistentes; 2, punto con el que se unía al otro lado de la calle; 3, probable dirección del muro de cierre. Hoy ya es irreconocible por la modernización.

Fot. 21-O. Vista general de la calle Morería Baja cuya fachada se encuentra alineada con la que constituye el punto medio del sector K, al fondo de la imagen. Obsérvese el estado del pavimento de la calle, porque es el que refleja casi la situación primitiva en su mayor parte: roca madre. Hoy está cambiado.

Fot. 22-O. En la calle Orobia, muy cerca del Cuartel antes citado, aparece: 1, muro romano de cierre, en ángulo recto con la calle y los paramentos interiores; 2, cubierta artificial y ajena a la estructura que se estudia. Es un añadido que refleja su antigüedad por no haber sido contemplado en la vivienda, si fuera de origen moderno; 3, paramento divisorio de estancias, paralelo al muro de fachada e interior, respectivamente; 4, paramento romano de fondo, que divide todo este ámbito de calle hasta el final de la misma: Es la muralla que sirve de apoyo a todas las estructuras romanas de Poniente en este nivel.

Fot. 23-O. Calle Nueva. Entrada indicada antes. En ella se observan los siguientes componentes: 1, muro de fondo que probablemente haya que considerar como uno de los contrafuertes, ya que este nivel y el superior, que hay detrás de él, son bastante pronunciados. Se trata de la muralla proveniente de calle Vélez, y que llega a medir más de los 8 m; y paramento romano muy retocado, en donde el material moderno de revoque se ha bufado, debido a la fuerte consistencia del aparejo interno; 3, paramento de cierre que, como se verá, es antiguo y está muy revestido; 4, pasillo considerado artificial; 5, línea moderna de fachada, cuyo muro ha sido roto para poder acceder a los interiores de ese subsector.

Fot. 24-O. Calle Nueva. Aspecto interior del pasillo, en el que se aprecia: 1, muro antiguo, con muy mal estado en su aparejo externo; muro al que se considera contrafuerte por su alineación con el proveniente del sector P; 2, dirección del muro de fondo romano que forma la espalda de la casa colindante; 3, muro romano con revoque moderno, en línea con el que viene desde la espalda de fachada de la calle Orobia en ese sentido.

Fot. 25-O. Calle Morería Baja. Cuesta artificial que se relaciona con el pasillo cerrado que antes se ha descrito, para indicar: 1, muro muy retocado, pero que tiene la misma entidad que el situado al final del paso central de la cuesta; 2, paso artificial en la parte superior de la cuesta; 3, muro romano cuya identidad ha sido demostrada..

Fot. 26-O. Calle Morería Baja. Indicación del momento final de esta parte del sector, con una alineación de fachadas que se corresponden con el sector K.

Fot. 27-O. Calle Orobia. Estancia dedicada a apero de labranza:: 1, muro romano de fondo, cubierta añadida ajena totalmente a la estructura de estas dependencias, lo que se sitúa en la misma línea; a derecha: paramento en ángulo recto a la calle y al interior, con claros indicios de aparejo romano, ya que muestra aparejo de piedra vista tan sólo revocada por una ligera capa de argamasa moderna y cal de blanqueo.
RESUMEN y contenido general de este Sector O
Como se ha indicado al inicio de este apartado de estudio formal de estas estructuras transformadas y modificadas, ya el arquitecto romano se tuvo que enfrentar a las formas del terreno tan alterados en la vertiente de Poniente. Se se observa con detalle, se puede ver que las actuales viviendas no tienen cimientos, sino que se adaptan a la herencia que los romanos les han dejado. Ello explica que, al adaptarse, aparezcan casas modernas, que reutilizan esas estructuras, habitáculos con ventanas a ras del suelo, como se verá. Los interiores no han conservado ninguna estructura de nave original, sino que las han enrasado poniéndoles techos de madera o escayola. La densidad de viviendas en toda la zona de Poniente es superior a Eras del Castillo y toda la perspectiva de Levante. Pero hay que admitir que los fenómenos atmosféricos han han tenido que ver en ello. Piletas de salazones y naves abovedadas han aparecido en Morería Alta y Morería Baja, amén de los sistemas de contención para el establecimientos de esas estructuras. La técnica dominante es la reutilización de todas las estructuras como se ha podido comprobar.
SECTOR P

Almuñécar. Pplano del Sector P. Comprende las calles Vélez, Callejón del Silencio, Nueva, Santa Isabel, Orobia, Morería Baja, y Martínez Rodas. Sobre las calles Orobia y Santa Isabel hay estructuras de naves abovedadas que han sido destruidas. Se conservan sólo los muros romanos muy encalados. A la entrada de la calle Vélez se ha descubierto, en el interior de una casa: una muralla de perimetral de fuerte espesor, con un aparejo romano de aspecto más rudo, con piedras de un volumen muy superior a lo hasta ahora visto, pudiendo medir aproximadamente 0,75 m. Apenas se ve argamasa entre estas piedras; varias piletas de salazones que prueban eran similares a las del Majuelo. Se observan también elementos con opus signinum. En la calle Morería Baja hay unas diez galerías abovedadas enrasadas. En todo el trazado de la calle Nueva se han descubiertos numerosos muros romanos con motivo de la reposición de las tuberías de abastecimiento de agua. Toda esta calle es similar a lo descubierto en el Majuelo. El espacio comprendido entre calle Nueva y Callejón del Silencio, ocupado por las viviendas modernas, está montado sobre una de las grandes áreas de piletas de salazón perteneciente a las mismas formas del Majuelo. La muralla medieval está montada sobre espacio de la factoría de salazones.

Fot. 1P. Calle Vélez: La parte izquierda de la calle se encuentra montada sobre estructuras romanas y la propia calle es el resultado de la demolición de otras estructuras precedentes. Y sobre esta línea indicada se van a ver las estructuras romanas sobre casi el nivel de la calle. A derecha de la calle, las casas ocurre algo similar, y la muralla perimetral de época árabe se encuentra debajo de estas estructuras actuales. Toda la calle es zona arqueológica de todo el conjunto industrial. Según se avanza por la calle, z izquierda se abre una callejón sin salida por donde se va entrar en la primera serie de elementos descubiertos relativamente recientes.

Fot. 2P. Calle Vélez. Entrando en el citado callejón, casi al fondo, se observan los siguientes datos: 1, muro saliente hacia la calle procedente de la muralla interior; 2 y 3 muestra una aparejo de opus incertum enmascarado; el punto 4 es el acceso artificial a las estructuras que se encuentran dentro. El encalado moderno ha creado una imagen de color actual, evitando identificar lo que realmente es todo esta maraña de casas construidas encima.

Fot. 3P. Calle Vélez. En este punto se recogen los siguientes datos: indicios de muro de cierre roto (entrada) con un grosor de 60 cm. La puerta es artificial abierta por los propietarios. El muro que se va a lo largo de la calle es enteramente romano enmascarado con revestimiento actual.

Fot. 4P. Calle Vélez. Interior del subsector en su punto terminal. Realmente este espacio ya interior muestra muros con retoques modernos que aparecen mezclados (1-2) con las estructuras antiguas. Y lo que más llama la atención es el suelo que aparece con tierra (3). Y no se ha practicado excavación alguna, cosa que habría aclarado bastante el verdadero sentido de toda la zona, porque esto se considera parte de la zona de la industria de salazones del Majuelo.

Fot. 5P. Calle Vélez. Compartimento anejo al anterior, separado del mismo por un muro de ladrillo: opvs latericivm, para usos posteriores; el grosor des muro es de 60 cm; la estructura del muro es de opus incertum con reparaciones posteriores; 4, comienzo del paramento de piedras sin tallar finamente, de mayores dimensiones de las hasta ahora vistas en muro alguno.

Fot. 6P. Calle Vélez. Lienzo de la citada muralla anterior donde se ve de opvs incertvm, con un aparejo de piedras de gran tamaño y en un regular estado de conservación probablemente por el uso recibido a través del tiempo. Su altura es de 2,80 m (hasta el techo moderno), pero que puede llegar hasta los 9 m; 2, y, a continuación, muro de opvs incertvm, de menores proporciones, y de piedra más delgada; su altura es similar al frontal.

Fot. 7P. Calle Vélez. Cierre del muro de grandes piedras talladas de forma irregular y su aparejo con piedras cuyas medidas dan aproximadamente 0,80 m x 0,40 m; justo al lado, un muro transversal que divide en sectores todo el paramento de fondo, guiado por el muro contrafuerte, en la secuencia de esta estructura.

Fot. 8P. Calle Vélez. Perspectiva desde donde se aprecia la superposición de formas romanas, de épocas diferentes: con aparición de muro de opvs caementicivm, saliendo de la base de otro de opvs incertvm, y paramento de grandes piedras, de opvs incertvm. Llama la atención el color de los bloques de piedras con ese tono ennegrecido, consecuencia probable de haber hecho fuegos en este sótano-almacén.

Fot. 9P. Calle Vélez. Habitacvlvm alineado con el murallón anterior donde se puede ver un mro muro de opvs incertvm. pramento romano de fondo y superpuesto al murallón en línea con la muralla anterior,emte descrita y finalmente un muro de opvs testacevm, abierto de forma artificial y retocado después.

Fot. 10P. Calle Vélez. Habitacvlvm alineado con el anterior, en el que se observa: paramento romano con revestimiento moderno; murallón romano de piedra gruesa sin talla; muro romano de opvs incertvm, sin revestimiento, pero retocado por deterioro; y muro divisorio paralelo al anterior. Sus alturas oscilan alrededor de los 2,80 m.

Fot. 11P. Calle Vélez. Habitacvlvm romano, retocado modernamente que se encuentra a continuación del anterior y en el que se ve: muro romano revestido con argamasa moderna, muralla de piedra gruesa, al fondo, con revestimiento moderno,

Fot. 12P. Calle Vélez. Interior del espacio donde se encuentra la muralla romana. Paramento romano de opvs latericium con revestimiento moderno; a su lado se puede ver el opus incertun deteriorado recubierto con revestimiento moderno; este paramento se encuentra de frente a la muralla de piedra gruesa, sin talla.

Fot. 13P. Calle Vélez. Interior del recinto de la muralla. Detalla para señalar el uso de la técnica de opus latericium, con uso de ladrillo de mayor tamaño que el árabe. En él puede apreciarse la utilización de ladrillo de distinto grosor y según el orden: 3-2-3-2, etc.

Fot. 14P. Calle Vélez. Interior de la zona de la muralla. Detalle de la foto orecedente en el que se puede distinguir: muro de opvs incertvm, en el que se ve, sobremontado, otro de opvs caementicivm. La secuencia cronológica que debe seguirse aquí es la siguiente: elemento más antiguo: murete de opvs caementicivm y signinvm; en segundo lugar, la muralla de piedra pizarrosa; podríamos considerar al muro superpuesto al de opvs caementicivm, y que se encuentra adosado a la muralla. Cabe destaca el uso de la piedra de proporciones mayores al habitual con una tonalidad verde-oscura.

Fot. 15P. Calle Vélez. Interior de la zona donde se encuentra la muralla. Paramento de opvs incertvm con revestimiento moderno. Al pie, puede observarse la colocación de las piedras en el aparejo, al desprenderse la argamasa actual.

Fot. 16P. Calle Vélez. Parte superior de la zona de la muralla donde se ve cómo sobresale y constituye un muro contrafuerte para las estructuras que se encuentran detrás, y al igual que en el paramento anterior, aquí también se puede ver la elevación de dos muros romanos que se cortan en ángulo recto. A izquierda del punto, en su parte superior, se detecta la utilización de ladrillo y piedra, pertenecientes a otras estructuras romanas, probablemente de este mismo espacio.

Fot. 17P. Calle Vélez. Se avanza hacia adelante en calle Nueva y se comienza a producir las típicas roturas de elementos romanos para entrar en los interiores de las galerías abovedadas. Este pequeño patio es un reflejo de ello. Las puertas de las viviendas indican las medidas de los interiores y el groso de las jambas de las puertas, la porporción de los elementos romanos de su interior usado para vivienda. La muralla discurre por detrás de estas viciendas en dirección al centro de calle Nueva. Y en esta foto se destaca lo que se ha tenido que hacer para poder acceder a las estructuras romanas de mayor altura con la construcción de esas escaleras adicionales porque se ha usado la muralla para servir de apoyo a nuevas estructuras modernas

Fot. 23P. Calle Vélez. Zona baja de la foto anterior en ump de lo compartimentos romanos reutilizados aquí: al fondo derecha muro romano de 0,90 m de grosor; escalera para acceder a otro compartimento a causa del desnivel creado por la altura de la muralla y del terreno. Su altura aproximada, es de 2,90 m. Los muros dejan ver que sus muros ocultan su formato arquitectónico con el encalado moderno de sus alzados.

Fot. 19P. Calle Vélez. Estancia aneja a la anterior, donde se aprecia: muro de opvs incertum. y enrasamiento de un probable sistema de naves. A media altura se observa un agujero artificial en el que se ha explorado l muralla dejando ver su composición a la vista: opus incertum.

Fot. 20P. Calle Nueva. Desde la parte izquierda de la imagen, la fila de viviendas se encuentra situada encima de los restos de la muralla perimetral medieval. Al final de este tramo de calle. a izquierda, sobre la Pensión Marina, se dejarán ver los restos que queda de la muralla.

Fot. 21P. Calle Vélez. Muro de calle, paralelo al gran murallón de piedra pizarrosa sin talla, visto en las imágenes anteriores. En calle Santa Isabel con desvío hacia calle Nueva, dr observa detalle como éste, en que se ve que es una entrada provocada por derribo de elementos romanos y la penetración con pasillo hacia el interior donde se aprecian la reutilización de estructuras antiguas de origen romano.

Fot. 22P. Calle Santa Isabel, que desemboca en calle Nueva En los espacios indicados 1,2,3 se observan las jambas de las puertas de entrada de las viviendas y se ve que sus módulos son casi iguales porque son una reutilización de formas romanas previas. El aparejo exterior deja ver que el enlucido, al no ser muy resistente, deja ver señales de que al antiguo elemento tiene un aparejo diferente.

Fot. 23P. Calle Santa Isabel. Nueva encrucijada de aperturas de calles artificiales: 1, probables espacios destinados a naves enrasadas; 2, secuencias de espacios antes descritos; 3, entrada a un patio donde se aprecia la estructura antigua, como se verá paso. No se dan más detalles porque estas características son una constante que se viene repitiendo en todo el casco antiguo: las reutilizaciones porque no se presenta otra alternativa urbanística.

Fot. 24P. Calle Santa Isabel. Vista del interior del segundo espacio indicado en la foto anterior: 1, muro romano maestro de división que discurre a lo largo del patio formando parte de una galería que se extiende en una profundidad de unos 20 m. Los accesos se han realizado abriendo espacio sobre el lateral de los muros paralelos de las galerías, que está transformada en habitaciones modernas. Si se observa el muro izquierdo se puede apreciar que el encalado de la pared deja ver en superficie las señales de un aparejo interior no moderno, sino antiguo romano.

Fot. 44P. Calle Nueva. Área abierta con sistemas de casas montadas sobre estructuras romanas, situadas bajo los paramentos actuales: la zona izquierda con paramento romano reutilizado da sobre la calle, pero en su parte interior todas estas casas se encuentran apoyadas por la muralla que viene des el Majuelo, y todos sus muros están adosados a dicha muralla. la parte derecha de la misma calle, a su vez, se encuentra adosada a la muralla perimetral árabe-cristiana.

Fot. 49P. Calle Nueva. Continuación del pasillo anterior al inicio de la calle Nueva con muralla dentro. Los muros laterales, a ambos lados del callejón es abierto para poder tener acceso a los espacios que se encuentran en los interiores de la viviendas a través de toda la calle. Lo que se observa al fondo de este corredor es la misma muralla que se ha visto al inicio de la calle. 1 es la indicación de la situación de la muralla; 2, es la entrada a los espacios de zonas de galerías que han sido modificadas para usa doméstico, poder observar el espacio por donde discurre la muralla.

Fot. 27P. Calle Nueva. En esta imagen se muestra la trayectoria de la muralla en dirección al Majuelo a la vez que la composición de su alzado que es muy similar anteriormente Altura aproximada de la misma: 8 m vista desde el callejón; dentro, 2,30 m. La piedra del mampuesto es igual que las citadas antes, o sea, una variante de caliza.

Fot. 28P. Calle Nueva. En obras de reposición del servicio de aguas se ve cómo aparecen los muros romanos que forman parte de las mismas estructuras que se tienen en el Majuelo. Sólo podemos mostrarlo porque no se llegó a medir ni la profundidad sobre el suelo ni la verdadera función que podían haber desempeñado. En este concreto punto se observa la superposición o continuidad de un muro sobre otro y cómo los muros de la casas modernas echan su base sobre lo robustos muros romanos.

Fot, 29P. Calle Nueva. Aspecto más detallado del opvs incertvm del muro situado debajo del paramento moderno construido con materiales procedentes de derribos y reutilizaciones de estructuras, fenómeno que se ha practicado en toda la zona oeste de la ciudad moderna.

Fot. 30P. Callejón de la Najarra. Este es el huerto de la Pensión Marina cuyo subsuelo contiene estructuras similares a las de la factoría del Majuelo. En los años 70, a continuación de este huerto, se practicó un rebaje de terreno para nuevas construcciones modernas La máquina retro arrasó destruyendo gran cantidad de estructuras. Se denunció el caso a las autoridades de Granada (Museo Arqueológico para que se presentara, y cuando aparecieron, ya quedaba poco que salvar. En consecuencia el denunciante tuvo que cargar con las consecuencias. Hipocresía oficial como siempre. Y se volvió a enterrar todo.
Se continúa con el comentario arqueológico y añadimos que en este huerto se puede ver lo que quedaba de la muralla perimetral procedente de la zona del Majuelo. Al fondo se puede comprobar la línea de muralla sobre el suelo. Las viviendas situadas sobre el terreno han utilizado la muralla para fijar su cimentación.

Fot. 31P. Callejón de la Najarra. Detalle de la técnica de alzado de la muralla, con utilización de ladrillo como elemento de construcción. Puede ser una etapa de construcción ya de época cristiana, pero se desconoce por falta completa exploración, y de época visigótica poco, o nada, se puede decir aquí.

Fot. 32P. Callejón de la Najarra. Punto terminal de lo que se conserva de esta muralla medieval perimetral, junto a la conocida Pensión Marina.

Fot. 33P. Avenida de Cala. Tramo final de las estructuras romanas procedentes de la factoría del Majuelo. Se observa el muro de opvs incertvm, similar a los ya conocidos en otros sectores. Se piensa que es el cierre de las formas que llegaban por encima de la salida de la ca calle Puerta de Vélez, donde también han aparecido restos importantes de lo que pudo ser la muralla romana que cercaba todo el complejo industrial. Y al margen de esto, muy cerca de estos resto de muros, en la parte derecha de las construcciones modernas, han aparecido numerosas estructuras que han sido silenciadas, pero que se conserva ese conocimiento. Realmente esta excavación es un «parche» cuando no se atrevieron los arqueólogos hacer una prospección en lugares aledaños.
Comentario final de este Sector
Como conclusión de este recorrido sobre las estructuras del Sector, se concluye que lo más destacado de lo visto y descrito son: la muralla romana que se inicia a la entrada de calle Vélez y termina cerca del parque del Majuelo, Lo que más ha sorprendido es el uso de materiales poco frecuentes en esa estructura defensiva como el tamaño de las piedras empleadas en su alzado.
En el aspecto negativo, la casi total ausencia de exploración arqueológica y la destrucción de zona pobladas de elementos industriales pertenecientes a la producción de salazones.
SECTOR Q

Sector Q.
Este sector se encuentra enmarcado entre las calles Antigua, Orobia, Horno Nuevo, y Vélez. La calle Vélez en este tramo se encuentra sobre la muralla medieval. Toda esta zona está montada sobre estructuras romanas, que van apareciendo cada vez que se derriba una casa. Los muros interiores de todas estas casas modernas tienen continuidad con los de aterrazamiento que han aparecido en el contiguo sector P, y que llegarán hasta la Plaza del Ayuntamiento.

Fot. 1Q. Entrada a la calle Vélez desde la periferia de Poniente. Camino hacia Vélez Málaga. En este espacio se observa, por los restos hallados, que la factoría o zona de salazones del Poniente termina en este punto. Esta parte se conoce como Puerta de Vélez. De aquí partía la vía romana de la costa en dirección a Malaca.
Fot. 1Q. Avenida de Cala, Puerta de Vélez y Callejón de la Najarra (Avda de Europa). Lugar donde debió estar la llamada Puerta de Vélez: espacio por donde discurre el murallón medieval perimetral; tramo donde se ve el murallón, procedente de la zona norte o sector Y; además del punto donde se estuvo en pie la Puerta de Vélez.

Fot. 2Q. Puerta de Vélez. Detalle de la foto anterior en el que se indica el espacio ocupado por la citada Puerta. Bajo este espacio han aparecido los restos de la muralla romana doble. No se tiene información gráfica documental del punto y la forma de esta puerta medieval o vía romana de la costa que partía desde este punto en dirección a Málaga

Fot. 3Q. Vista de la calle Vélez en dirección al centro de la ciudad, en donde se puede indicar: casas que se apoyan sobre la base de la muralla, destruida para tal fin, a izquierda; espacios donde han debido existir estructuras romanas que hoy no se ven, por encontrarse todo muy alterado.

Fot. 4Q. Calle Vélez. Vista desde el punto opuesto de calle Vélez: alineación de viviendas situadas sobre los restos del murallón que se encuentra detrás y enrasado a derecha de la imagen; alineaciones de casas relativamente modernas donde se supone la existencia de elementos romanos que justifican algunos de los detalles de sus trazados y divisiones internas de las viviendas; paso hacia el sector O. Salvo algún pequeño detalle, todo parece nuevo, aunque no es así.

Fot. 5Q. Calle Horno Nuevo. En calle transversal a calle Vélez: calle Horno Nueva indicada en la foto anterior, en la que tan sólo se puede observar la existencia de espacios subterráneos o semisótanos, de los que se ha recibido información de albañiles: sobre la estructura de aparejos, con muros fuertes y de cierto grosor.

Fot. 6Q. Calle Vélez con avda. de Cala. Excavación para construir por nueva obra, donde han aparecido los muros paralelos de la muralla periférica romana y árabe de la ciudad. Puede verse parte de la muralla a ambos lados, separados por el relleno moderno de tierra. Han sido rotos por la excavadora y no se ha podido determinar su verdadero alcance y funcionalidad.

Fot. 7Q. Calle Vélez. Muralla romana desde el punto opuesto. Vista frontal del corte de los muros de la doble alineación. Ha sido cortado por la excavadora. Pero la muralla lateral ha sido totalmente demolida. No ha habido excavación científica; tan sólo una supervisión y recogida de materiales hallados (de superficie).

Fot. 8Q. Calle Vélez. Vista detallada de la misma foto anterior para precisar la separación de los muros y el relleno moderno de tierra. Uno de los laterales, el derecho según se sube, se ve roto por la máquina, pero más que el izquierdo.

Fot. 9Q. Calle Escamado. Palacete del Corregidor, donde se ha practicado excavación en sus interiores, que ha dado como resultado el hallazgo de diversos tipos de materiales de las culturas romanas y árabes fundamentalmente. Pero no es muy fiable en sus conclusiones.

Fot. 10Q. Primer tramo de la calle Antigua (que sube), en la que han aparecido numerosos datos de tipo estructural y cerámico romanos: espacio donde existió una ermita (fondo izquierda) en la que aparecieron numerosas estructuras romanas, a la vez que gran cantidad de cerámica, cuando fue destruida para edificar la casa moderna que hoy se puede ver; en esta calle ascendente hay un espacio frontal a una estructura, que se considera equivalente, en medidas, a una nave que se encuentra justo enfrente según se sube por la calle Antigua. La indicación de espacios, en semisótanos, que pone de manifiesto la existencia de probables estructuras similares a las de la nave descubierta y citada anteriormente.

Fot. 11Q. Calle Orobia. El espacio interior que da a la calle, en el que podemos observar: áreas subterráneas o semisótanos con estructuras murales antiguas; espacio que se supone fue cerrado.

Fot. 12Q. Calle Orobia en su punto de ensanche central: muro romano en el sector situado a su lado y en el que se ven indicios de ese tipo, lo mismo que en sus estructuras interiores; paramentos con algunos indicios, pero no muy claros, sobre su antigüedad; línea de fachada que se prolonga hasta el sector P al que pertenece, y por lo que se llega a indicar que se trata de una secuencia homogénea, aunque al exterior se nos presente algo modernizada en su aparejo.

Fot. 13Q. Calle Orobia. Interior del espacio indicado anteriormente, en el que se distingue un muro de fondo, presuntamente romano, y otro vertical a la calle, con indicios de opvs incertvm.

Fot. 16Q. Calle Vélez. Solar al inicio de la calle. Estructuras romanas que afloran después del derribo de una casa antigua. Comienzan a aparecer estructuras con cierta abundancia. Se encuentran en mal estado pero dejan ver la técnica del opus incertum. Todas las formas acusan un claro fin industrial por su tamaño y materiales usados: piedra común de este tipo de elemento: argamasa clásica como materia preferente.
Estas fotos se hicieron mucho después y no dejan ver por la maleza que cubre el terreno, los materiales aflorados en el derribo de la casa.

Fot. 17Q. Calle Velez. Foto del fondo de la zona arqueológica.

Fot. 18Q. Calle Vélez. Vista general de la zona arqueológica totalmente abandonada y desprotegida.

Fot. 19Q. Calle Vélez. Vista general de fondo de la zona arqueológica dando a calle Horno Nuevo.

Fot. 20Q. Calle Vélez. Solar arqueológico donde se puede apreciar la existencia de un área cuadrangular construida con piedras talladas y mortero con baja calidad probablemente por deterioro debido a la humedad. Esta zona se caracteriza porque no se ha montado sobre roca madre, al menos en lo que aquí se puede ver, porque no se ha excavado con profundidad.

Fot. 21Q. Calle Vélez. Vista de detalle del espacio comentado en la foto anterior.

Fot. 22Q. Calle Vélez. Lo más destacado de esta parte es el hallazgo de una conducción de agua probablemente destinada a las necesidades de la industria de salazón. Su material es piedra caliza moldeada con acanaladura interior.

Fot. 23Q. Calle Vélez. Imagen para destacar la estructura del aparejo de muretes que conforman el espacio cerrado, y la composición del aparejo que se encuentran en mal estado. Téngase en cuenta que los cimientos del edificio estaban montados sobre todo lo que se ve en el solar. De ahí su estado de conservación.

Fot. 24Q. Calle Vélez. Imagen de detalle que muestra el aparejo de los muros y la forma de la construcción.

Fot. 25Q. Calle Vélez. Imagen del interior de este pequeño recinto lleno de maleza. El aparejo del muro está deteriorado por las razones expuestas anteriormente.

Fot. 26Q. Calle Vélez. Imagen de detalle que muestra el estado de conservación del aparejo del recinto.

Fot. 27Q. Calle Vélez. Foto del interior del recinto mejor conservado,

Fot. 28Q. Calle Vélez. Foto de detalle de las piedras talladas que se encuentran en esta construcción. Las más relevantes se encuentran superpuestas y sin argamasa.

Fot. 29Q. Calle Vélez. Detalle de una de las esquinas del espacio rectangular conservado. Se puede ver que su interior estaba enlucido y con estuco impermeabilizante y, justo a su lado, piedras rectangulares talladas y con ranuras de buen trazo. Ello lleva a la conclusión de que este espacio estaba destinado a la industria de salazón o similar, ya que disponía de conducciones de agua como se ha visto anteriormente.

Fot. 30Q. Calle Vélez. Se muestra en esta imagen uno de los muros conservados que contiene restos de muro con enlucido en uno de sus laterales.

Fot. 31Q. Calle Vélez. Aspecto en que ha quedado esa zona arqueológica sin practicar una verdadera y científica excavación. Prácticamente la máquina ha arrasado todo lo aparecido en la campaña previa. Se ha localizado un dolium empotrado en zona de rocosa, cosa que, a su vez, muestra que los romanos echaron los cimientos de sus estructuras sobre roca madre, y no sobre tierra.

Fot. 32Q. Calle Vélez. Al inicio, a mano izquierda, Se ven restos de un dolium romano bien situado en zona fija. También se han localizado restos de otros. Pueden verse los fragmentos del hallado justo encima del excavado sobre el terreno.
Como se ha podido ver antes, toda esta zona arqueológica fue excavada con anterioridad hace varios años. Y la excavación reciente ha destrozado totalmente este yacimiento. No se ha practicado una exploración e identificación de lo que este espacio contenía. Prácticamente ha sido destruido.
SECTOR R

Sector R
Este sector abarca las calles San Joaquín, Cuesta del Castillo, Antigua, Carmen Baja, Escamado, y Plaza del Ayuntamiento. Gran muro de aterrazamiento/contención se encuentra sobre la calle Escamado, dando respaldo a toda la masa de casas de la plaza que encuentran sobre él. Frente al Ayuntamiento se hay una casa que contiene en su interior dos elementos importantes: una gran galería abovedada remozada modernamente (quizá la mayor del conjunto de la ciudad), y el sistema canalizado de conducción de agua, que llega desde el depósito terminal (hoy Iglesia Parroquial) hasta esta casa, y después continúa hasta la zona de la Cueva de Siete Palacios o barrio del Castillo. Una importante galería abovedada se encuentra al comienzo de la calle Antigua (bien conservada). En la misma calle Escamado, el Palacete del Corregidor ha puesto al descubierto numerosos restos romanos y árabes. Hay indicios de otras galerías a lo largo de la calle Antigua.

Fot. 1R. Calle Antigua, Inicio. Paramento ciertamente romano, ya que, a media distancia de este primer punto, aparecen las estructuras romanas sobre la misma fachada de la calle, formando parte del alzado general. Dichos muros se encuentran a ambos lados de la calle, ya que la parte izquierda de la misma [antigua ermita] fue destruida para levantar lo que hoy se ve. Toda la calle se encuentra así, al igual que todo el casco antiguo de la ciudad.

Fot. 2R. Calle Antigua. Una vez dentro del espacio indicado en la foto anterior, aparece el paramento izquierdo, según se entra, con la técnica del opvs incertvm casi en estado primitivo, en primer plano. El revoque moderno es tan débil que ha dejado al descubierto el aparejo en todo el lienzo de muro. Este muro se prolonga a lo largo de toda la calle. Ésta fue abierta por necesidad, por lo que fueron destruida galerías en toda la ella, procedimiento habitual.

Fot. 3R. Calle Antigua. Continuidad del mismo paramento, incluyendo el espacio de la entrada que, como el resto de este tipo de estructura, es artificial. Se observa igualmente que continúa el alzado hacia el fondo, comunicándose con el tramo limítrofe que forma parte de sus medianerías. La abertura. que se ve, es el acceso a la galería abovedada que se va a mostrar. El grosor de los muros es de 60 cm.

Fot. 4R. Calle Antigua. Detalle de ese trazado final y su relación con los del fondo: paramento romano perteneciente a la nave; paramento colateral que se relaciona anteriormente con el paramento de la nave, pero que ha sido roto para poder acceder a las dependencias interiores. Este trozo de muro, que se verá con más detalle, está levantado con la técnica del opvs latericium.

Fot. 5R. Calle Antigua. Detalle sobre el paramento de bloques de cemento moderno, donde puede verse la composición del aparejo romano en el interior.

Fot. 6R. Calle Antigua. Nave construida vertical a la calle. La foto muestra su muro de cierre sobre la calle. Tiene un fuerte revestimiento de estucos modernos, ya que ha sido utilizada hasta hace pocos años como vivienda. Su forma de bóveda es algo rebajada y la cimbra sobre la que se construyó, estaba a poca distancia del suelo actual. [No se ha practicado excavación]. Como no se ha intentado quitar el enlucido moderno, no se sabe si esta nave es exactamente del mismo estilo y composición que las vistas en el sector K, aunque se asemeja. Los muros que se encuentran en su entorno muestran una aparejo de opus latericium, el mismo tipo que el Sector K.

Fot. 7R. Vista de la misma nave desde su punto opuesto. Por sus características de diseño, podría situarse cronológicamente en la misma época de las naves del sector K, que puede situarse en época tardía (s. III-IV). como no se ha excavado, no hay material de contexto para fijar una fecha de construcción adecuada y certera. Como ocurre en todas ellas, su entrada es artificial. Se supone que el agujero del techo está tapado por el enlucido moderno.

Fot. 8R. Calle Antigua. Detalle sobre la foto anterior y sobre el mismo fondo. En él se observan los muretes de apoyo al arco de la bóveda y el paramento de cierre algo deteriorado en el alzado. Altura aproximada de 3.90 m, anchura: 3 m; largo: 10 m.

Fot. 9R. Calle Antigua. Muro romano donde se comprueba la técnica que se ha enunciado en la foto 4R, con el opvs latericivm. El módulo del ladrillo utilizado es de 6 cm x 28 cm x 22 cm.

Fot. 10R. Situados sobre la Plaza del Ayuntamiento, destaca esta fachada con el único fin de indicar dónde se tiene el punto básico para iniciar lo que de elementos hídricos se puede considerar en Seks, en los sistemas romanos de conducción de aguas. Dentro, en su patio, se inicia toda una vía de distribución, y cuyos elementos de transporte han prácticamente desaparecido. Casa de los Müller-Mateos.

Fot. 11R. Plaza del Ayuntamiento. Interior de la casa 10R. Entrada al canal subterráneo sito bajo la estructura moderna. Se abre trampilla sobre el suelo, bajo la escalera general y, través de una escaleras originales romanas se accede a la galería abovedada a través de la cual debió existir una canalización entubada para establecer un sistema de abastecimiento tanto de las zonas bajas del complejo como una derivación que subiera el agua hasta la parte más elevada de toda la parte alta. En cercanías con este canal, dentro del primitivo ayuntamiento, en el habitáculo destinado a cárcel, hubo hasta que se retocó ese edificio, una canal que se dirigía hacia la vertiente de Levante para llevar agua a la probable factoría de esta parte. Su salida se ha detectado en la Huerta de los Müller-Mateos, cuyas imágenes se mostrarán más adelante para verificarlo. En canal de la casa de los Müller se produce una derivación en sentido Barrio del Castillo, cuyos tubos de cerámica se pueden ver en parte. Y el canal general en cuestión tiene una trazado que se dirige bajo tierra hacia la iglesia, y que terminaría cerca de la Casa de la Cultura. Uno de los propietarios de la casa logró llegar hasta el final, acabando su trayectoria en el espacio donde existió una escuela para niños, lugar donde hoy está la Casa de la Cultura.
En cuanto a los elementos usados en la construcción de esta escalera de acceso al canal desde la superficie, se observa el uso de la técnica del opvs incertvm y el uso de estuco impermeabilizante. Pero los muretes laterales están construidos con opvs latericivm y argamasa blanquecina.

Fot. 12R. Plaza del Ayuntamiento. Casa de los Müller-Mateos. Interior de la casa 10R. Entrada al sistema, o parte conservada, de este trayecto. Después del análisis del tramo pequeño de entrada, donde hay hormigón romano como elemento habitual de impermeabilización, se piensa que ha sido eliminada probablemente una estructura que, o bien ha sido depósito, o bien una arqueta de distribución hermética, con alimentación procedente de la torre de descarga existente entonces en el actual espacio que ocupa la Iglesia Parroquial. Así se indica en la planimetría adjunta al inicio de este Sector.

Fot. 13R. Plaza del Ayuntamiento. Interior de la casa 10R, propiedad de los Müller-Mateos. Primer tramo de nave con cubierta de ladrillo (opvs latericivm) y muretes laterales de ladrillo alternando con la piedra. Se marca bien la alternancia del ladrillo romano con el opvs incertvm de sus muretes laterales. Se observa el giro del canal que se dirige hacia la calle, pero en realidad es la dirección hacia la Iglesia Parroquial, de donde se supone partían las tuberías canalizadas para su distribución por toda la factoría. La cubierta del canal está formada por una bóveda de medio cañón, y sus derivación hacia el Castillo, el canal está cubierto con grandes lajas de piedra en sentido horizontal. No se tienen más conocimientos porque no se ha explorado con una excavación que lo permitiera. La medidas del canal es 75 x 55 cm. El largo se estima en algo más de los 30 m en el espacio que se ha podido estudiar.

Fot. 14R. Plaza del Ayuntamiento. Interior de la casa de las familias Müller-Mateos, 10R. A izquierda está el punto en el que el sistema de conducción gira, iniciándose la derivación de un sistema que arranca de éste, (o bien desemboca en él); aunque lo más racional es admitir una derivación. En algunos espacios se puede observar cierto indicio de pavimento usado en los sistemas de impermeabilización. La piedra y el ladrillo se alternan.

Fot. 15R. Plaza del Ayuntamiento. Interior de la casa 10R. Detalle de la derivación. Obsérvese el sistema de conducción por medio de tuberías de cerámica machihembrada, protegidas con ladrillos romanos y el adintelamiento de la galería secundaria con losas grandes de cubierta.

Fot. 16R. Plaza del Ayuntamiento. Interior de la casa 10R. Tramo final del sistema en lo que se ha podido localizar del mismo hasta ahora. Se encuentra interrumpido a unos 20 m del punto en que se tomó referencia, por el nuevo sistema de alcantarillado que lo ha roto. Obsérvese la técnica de construcción con la alternancia del opvs latericivm y opvs incertvm. La dirección del canal cegado va camino de la Iglesia. Se cree que tomaba el agua del depósito terminal que se encontraba justo en el espacio ocupado ahora por tal edificio religioso. Pero también se ha citado la probabilidad que tal canal llegaba hasta la Casa de la cultura.

Fot. 17R. Plaza del Ayuntamiento. Edificio 10R de la familia Müller-Materos. Según se entra desde la calle, se llega a un patio central porticado. Y de frente se encuentra una construcción cerrada que alberga una estructura como la que se ve en esta imagen. Con dificultad se pudieron tomar estas fotos porque en ese momento se estaba trabajando en su modernización y no se podía acceder porque no permitían entrar. Se pudo comprobar que se trataba de una galería abovedada de medio cañón romana, que se encontraba enmascarada por el mortero moderno, pero que su interior contenía el sistema de opvs incertvm. Sus medidas se calculaban en unos 20 m de largura, 6 m de altura y 4.50 m de anchura. Como no se ha podido analizar en profundidad, se deduce por el contexto que los muros laterales eran de opvs incertvm, como se puede ver en imágenes posteriores. La cimbra utilizada era algo rebajada y los muros sobre los que se apoya bastante altos.

Fot. 18R. Plaza del Ayuntamiento. Casa de las familias Müller-Mateos,10R. Imagen de detalle de la foto anterior para poder destacar que los muros de la galería se prolongan en el sentido de la toma de foto, y que llegaba hasta empalmar con la casa vecina (casa de la familia Miranda), que también contenía parte de este tipo de galería abovedada, y ha sido destruida hace varios años al hacerla nueva desde los cimientos.

Fot. 19R. Plaza del Ayuntamiento. Casa de las familias Müller-Mateos,10R. Según se observa, la cimbra utilizada en la construcción de esta galería era rebajada, y sus puntos de apoyo más altos de los normal entre los tamaños usados a través de la historia de la localidad. Se encontraba tan revestido de material moderno que no ha permitido poder analizar con claridad su contenido estructural en los laterales. El corte dado para acceder a la nave muestra levemente la estructura interior.

Fot. 20R. Plaza del Ayuntamiento. Casa de las familias Müller-Mateos,10R. en el extremo opuesto de la galería se pudo comprobar que el material usado es claramente opvs incertvm. Foto difícil de conseguir por la dificultad a la se hubo de exponer el personal. El efecto óptico hace ver la bóveda con más altura de la que realmente tiene. No parece rebajada.

Fot. 21R. Calle Escamado. Se encuentra justo detrás de la casa de las familias Müller-Mateos en un nivel superior. Y el muro de la derecha, que se ve en la calle, es precisamente uno de los laterales de la galería romana de la casa 10R. Los ventanales, a ras de suelo, en la calle indican que dan al interior donde se encuentra el elemento citado. La extensión real de la galería, en principio, tiene la medida aproximada que se ve a lo largo de la calle Escamado, es decir, hasta el final de la misma.

Fot. 22R. Calle Escamado. Los sistemas de escaleras de acceso que se ven aquí, tienen la misma motivación y función que los explicados antes. Lo que significa que todas estas viviendas se apoyan sobre el fuerte muro de la gran galería de la casa de las familias Müller-Mateos. que se encuentra detrás y a nivel algo inferior. Además, se observa que los paramentos revelan algunas señales de semejanza con los aparejos romanos con fuertes deterioros.

Fot. 23R. Calle Escamado. Detalle de las edificaciones existentes delante del Palacete: Los peldaños para el acceso se justifican por el nivel de suelo de estas viviendas. Debajo se encuentra la casa de las familias Müller-Mateos con sus estructuras romanas antes citadas. El muro de fondo aparece con su enlucido descarnado dejando ver un aparejo antiguo de procedencia romana muy deteriorado.

Fot. 24R. Calle Escamado. Palacete del Corregidor. Dentro había muros romanos que han sido totalmente eliminados con la recomposición de todo el interior. También ha desaparecido lo que quedaba de un torreón medieval, que estaba adosado al murallón de contención. Se ha practicado excavación en el patio interior donde han aparecido materiales romanos y árabes de forma aleatoria y difícil de catalogar cronológicamente.

Fot. 25R. Calle Carmen Baja. Inicio de estructuras que se van a ir modificando por los nuevos ocupantes de esos espacios. El opvs incertvm va a aparecer en los muros exteriores e interiores de las casas respectivamente.

Fot. 26R. Calle Carmen Baja. Continuidad de las líneas de fachada a ambos lados de la calle, en donde se quiere resaltar que se trata no de roturas sino de alineaciones de estructuras que han debido responder a los esquemas de emplazamientos de sistemas de aterrazamiento, dada la fuerte pendiente existente dentro de estas mismas casas.

Fot. 27R. Calle Carmen Baja. Continúa la calle en sentido Sur con las irregularidades de terreno que fuerzan a los ocupantes a modificar la estructura para poder hacer habitables sus viviendas. El suelo de la calle apenas tiene pavimento porque la roca original está casi a flor de superficie. Las medidas de las fachadas que se ven tienen casi la misma forma. Son muros reutilizados se debe a que no se utiliza arena de la playa para su construcción, sino que se aprovecha la herencia antigua que es mucho más resistente. El salitre de la arena puede poner en peligro el alzado de la estructura.

Fot. 28R. Calle Carmen Baja. Ensanche de la calle, en cuya parte izquierda se tienen datos testificales de la existencia de paramentos romanos a lo largo de toda ella. A derecha de la imagen se ha abierto un pasaje rompiendo las estructuras antiguas por necesidad de ocupar espacio para viviendas. Se han modificado hasta tal punto que la antigüedad de las mismas está en entredicho.

Fot. 29R. Calle Carmen Baja. Las formas antiguas existentes hasta hace poco tiempo han obligado a zigzaguear el trazado de esta calle y, a su vez, modificar las fachadas de las nuevas casas adaptadas a sus necesidades. Si se observan los aparejos de las paredes de la calle, puede decirse que no son de nueva construcción, sino la modificación para formar una calle a tono con las modernidad actual. Y cada vez más la verdadera identificación es más difícil de explicar debido a este fenómeno de modernización.

Fot. 30R. Calle Carmen Baja. Esta imagen muestra un proceso de transformación de estructura romana en casa moderna. Se pueden ver los restos de muros romanos mezclados con el cemento moderno. Y finalmente una casa, en su casi totalidad, moderna.

Fot. 31R. Detalle de la foto anterior donde se aprecia el aparejo romano formado por piedras y argamasa romana junto al hormigón moderno.

Fot. 32R. Calle Carmen Baja. Detalle de la foto precedente en donde se puede apreciar un primer tramo de paramento romano y segundo muro romano bastante retocado y muro romano de un paramento que gira por la configuración del terreno debido a la afloración de la roca madre.

Fot. 33R. Calle Carmen Baja. En esta imagen se presenta el mismo detalle visto desde otro ángulo, y en el que se puede observar: muro roto para abrir puerta de casa moderna a derecha.

Fot. 34R. Calle Carmen Baja. Vista general del paso ciego, abierto mediante la rotura de dos secuencias de muros situados en fachada y en su punto medio. El suelo es roca madre con una ligera capa de cemento moderno. Al fondo de la imagen: muro romano de fondo, comprobado desde la calle posterior, que es otro paso artificial cegado o abierto por la misma situación urbanística que la que se trata se explicar.

Fot. 35R. Calle Carmen Baja. Vista parcial de esta calle para resaltar la secuencia de muros que antes se has citado. A ambos lados se observa gran similitud de estructuras pero todos están remozados con mortero moderno.

Fot.36R. Calle Carmen Baja. Detalle sobre la parte izquierda de esta calle, en el que se puede ver el interior de una vivienda que muestra los fuertes muros, y el de cierre, situado formando casi ángulo recto. La altura de un muro maestro ha permitido ocupar y crear habitáculos en el nivel superior. De ahí la escalera interior.

Fot. 37R. Calle Carmen Baja. Estamos en la parte superior de toda la secuencia antes expuesta, es decir, un sistema paralelo con líneas y puntos comunes en su recorrido. Es una elevación de terreno motivado por la estructura de la roca madre. Por este espacio pasa la muralla procedente de la base de la Cueva de Siete Palacios para unirse con otro trazado de muralla que se ve en la calle Morería Alta: paramento romano que se prolonga hasta el fondo del pasillo cerrado; paramento romano en punto opuesto; paramento romano que se mantiene rectilíneo.

Fot. 38R. Calle Carmen Baja. En este pasillo, indicación sobre el suelo, de los restos de muro romano de base para construir sobre él. Es decir, ha sido derribado el muro antiguo y con los materiales de derribo han levantado el moderno.

Fot. 39R. Calle Carmen Baja. Sobre la misma calle aparece un espacio de estructura antigua y que, en su interior alberga estructuras antiguas con mampostería romana algo deteriorada. La entrada muestra restos del aparejo romano. La base de la puerta está hecha con lajas gruesas de piedra romana procedente de derribos.

Fot. 40R. Calle Carmen Baja. Detalle sobre el paramento en el que se puede ver el aparejo de técnica opvs incertvm romana encalado modernamente. La caída del enlucido moderno aquí, se debe a que se ha utilizado arena de playa y el salitre lo ha perjudicado. Su suelo es roca madre en superficie.

Fot. 41R. Calle Carmen Baja. El interior de este espacio tuvo cubierta en forma de galería. Se derrumbó y le pusieron techo de uralita. El muro de fondo que sobresale detrás, conserva su antigua forma a pesar de las alteraciones que ha sufrido.

Fot. 42R. Calle Carmen Baja. Espacio interior de la entrada indicada en la foto anterior: paramentos laterales de la estancia y paramento de fondo, con aparejo bastante deteriorado pero de opvs incertvm.

Fot. 43R. Calle Carmen Baja. Imagen en la que se muestra la continuidad del paramento de la cuesta anterior (Cuesta del Castillo), a derecha, según se sube: muro romano muy transformado, de otro sector, pero en contacto con el Sector R; corta pendiente con fuerte desnivel, para el que ha utilizado uno de los muros levantados en el sistema de aterrazamientos y que discurre a unos 15 m a izquierda en nivel superior.
Conviene recordar que en esta calle aparecieron un mínimo de 5 piletas de salazones y más precisamente en una de ellas fue encontrado un peculio con unos 50 denarios de época republicana romana. Fueron estudiada y publicadas haces pocos años por la Universidad de Granada.

Fot. 44R. Calle San Joaquín. Una vez situados en la calle San Joaquín [ I ], al final del ascenso antes visto (fot. 43R), se encuentra toda una estructura situada frente a las del sector M, que es la prolongación hacia Poniente de las dependencias del sector L, adjunto a la Cueva de Siete Palacios, y más concretamente, de los elementos arquitectónicos de la Cueva en su parte exterior: espacio con estructuras situadas bajo el nivel del suelo y que pone de manifiesto una posible alineación de naves transformadas, a este nivel, y la situada de forma inmediata con otras estructuras del sector M, estrechamente ligado a éste.

Fot. 45R. Calle Antigua. Se cruza verticalmente con San Joaquín. En la misma línea de fachada, según se desciende, se han encontrado formaciones cuyos paramentos no dejan lugar a dudas sobre su identidad: el muro de la derecha fue roto para poder ocupar las construcciones romanas que se encuentran dentro.

Fot. 46R. Calle Antigua. En la anterior puerta metálica que se ha visto sobre la calle, estando en cierta ocasión abierta, se pudo tomar la información que se da: a izquierda, muro romano revocado ligeramente y que, en su trayectoria hacia el interior, ha sido roto para abrir paso a las dependencias que hay dentro; al fondo de tales dependencias se puede ver un muro romano que cierra probablemente la parte baja, y sin duda, la de arriba, dando a la calle (Fot. 44R).

Fot. 47R. Calle Antigua. El muro derecho de la imagen muestra aberturas sobre la calle y que se encuentran casi a nivel del suelo. Los interiores son estructuras antiguas similares a las que hay en el Sector K. y Sector I, en el que se pudo ver un horno moderno de pan cuyas estructuras se encontraban apoyadas sobre los muros romanos.

Fot. 48R. Calle Antigua. En un recodo que se puede ver de inmediato, al llegar a la esquina de la fachada indicada en la foto anterior, hay una vivienda con fachada remozada, antiguo horno de pan, similar al visto en Sector I (Morería Baja). Dentro de una ordenación de estructuras internas, se puede comprobar la existencia de muros romanos algo transformados, pero no dejan de mostrar su sello de piedra vista, reutilizando todos los muros que son fundamentales para el mantenimiento del armazón general de la casa.

Fot. 49R. Calle Antigua. Foto de detalle para ver claramente el aparejo de esta casa. En las viviendas donde se han realizado transformaciones, nunca se encuentra un muro con las características que aquí se ven. Todo el aparejo está enmascarado con el uso de la cal de blanqueo. Hay algún lienzo con aparejo romano retocado posteriormente.

Fot. 50R. Calle Antigua. Foto de detalle sobre otros muros interiores de la misma casa para hacer resaltar los paramentos y su gran volumen. Estas estructuras se encuentra cerca del elemento Cueva de Siete Palacios en Sector L.

Fot. 51R. Cuesta del Castillo. Los elementos de esta empinada calle muestran claramente, por la fuerte pendiente de su recorrido, la construcción de podios de acceso para poder acceder a las viviendas.

Fot. 52R. Cuesta del Castillo. Secuencia del paramento reutilizado en todo este rincón: secuencias de puertas artificiales, de acceso a estancias de módulos casi idénticos. Hay muro superpuesto, como se puede observar sobre la base del paramento más importante.

Fot. 53R. Cuesta del Castillo. Indicación del sistema de muro adosado, pero transformado según las necesidades de cada vivienda moderna. Este rincón se hizo por necesidad de paso, lo que conllevó la destrucción de elementos romanos.

Fot. 54R. Cuesta del Castillo. Detalle frontal en el que se aprecia el uso de la piedra en el paramento de muro adosado y con escalón de acceso. El muro encalado deja ver las señales de su interior de opvs incertvm. Hoy todo el antiguo aspecto de fachada ha desaparecido.

Fot. 55R. Cuesta del Castillo. Perspectiva general de la calle para indicar la continuidad en su parte izquierda, y la alineación de los sistemas de muros romanos, aunque muy revocados.

Fot. 56R. Cuesta del Castillo. Detalle sobre la misma vista anterior para precisar el paramento, en el que se puede ver, con cierta claridad, la existencia de muros en los restos que sobre el suelo se pueden observar: indicación, sobre el paramento, de la existencia de aparejo romano en todo el trazado; anchura de la calle que llega a coincidir con un espacio natural considerado como probable nave de tamaño medio. Cada uno de los podia detecta la existencia de un muro de contención de plataformas de equilibrio de terreno.

Fot. 57R. Cuesta del Castillo. Detalle sobre la fachada, en la que se puede apreciar: a derecha, espacio donde se ve paramento de estructura romana por caída de enlucido; indicación de las señales de las piedras del aparejo romano a derecha.

Fot. 58R. Cuesta del Castillo. Paso cerrado en el que se han detectado elementos arquitectónicos, que se puede considerar como espacios de naves enrasadas. Si se hubiera tenido acceso a tomar fotos de los interiores, se confirmaría todo lo que se está afirmando. Y por esa razón, cuando se practica alguna reforma del interior de estos lugares, el material de desecho siempre ha mostrado que es de origen romano.

Fot. 59R. Calle Cuesta del Castillo. Pendiente realmente pronunciada en el acceso a calle San Joaquín. Esta foto fue tomada en época bastante posterior al resto de las demás. En ella se puede ver que el suelo ha cambiado de aparejo, cuando antes era casi relleno de tierra o ligera capa de cemento moderno.
SECTOR S

SEXS, Almuñécar. Sector S. Este sector está comprendido por las calles Carmen Baja, Cuesta del Castillo, Horno Cuatro Esquinas, Cobertizo, y Real. Es una de las zonas que más deterioro de materiales romanos ha registrado. Sobre la calle Real ha aparecido recientemente una canalización de agua que conducía hacia la Cueva de Siete Palacios. Otra conducción de similares características ha aparecido sobre la misma zona, pero hoy está visible y se puede ver el canal de conducción de agua romano. Gran cantidad de materiales han aparecido con motivo del derribo de unas casas modernas al final de la calle Carmen Baja. Los materiales se llevaron al Ayuntamiento y se ignora su destino. Otras zonas excavadas en calle Real se verán en la figura en plano del Sector I.
SECTOR S

Fot. 1-S. Cuesta del Castillo: paso artificial construido mediante la rotura de todos los sistemas de aterraz. Desde el inicio de calle Real desde el el ayuntamiento, parte la citada calle. El aspecto empinado de esta calle, que es artificial, da a entender que todas las estructuras que la integran son antiguas formas de construcciones antiguas. El procedimiento habitual son los trazados aproximados en ángulo recto. Si realmente se tratara de una estructura hipodámica, la construcción de una ciudad se habría ejecutado de forma muy diferente. No como se aprecia en estas imágenes y en todas las que conforman lo que se viene llamando «ciudad de Sexi». Y ya ha quedado demostrado que no se trata de una ciudad, sino de una estructura industrial a gran escala. Cosa que no quita valor arqueológico a lo que se viene estudiando.
Si se examinaran los interiores de las casas a ambos lados de la calle, se podría comprobar que contienen estructuras que no son habituales de las viviendas de hoy, sino que ofrecen material para remontarse a miles de años atrás. En algunas de ellas se ha podido comprobar sobre la marcha elementos muy antiguos y que se ven en la propia fachada de las viviendas. Si se descarnara el aparejo de enlucido de toda la calle, se podría ver el elementos romano como base que sostiene todas o casi todas las casas de la localidad. Y realmente en enlucido reciente ha enmascarado casi el cien por cien de toda la ciudad. Y consecuentemente hay que pensar que se tiene toda una estructura romana revestida, a través del tiempo, con enlucido moderno que ha impedido poder ver cómo era este pueblo al ser abandonado por los romanos a partir del año 476.

Fot. 2-S. Cuesta del Castillo. Secuencias de paramentos que se consideran romanos por sus especiales características, y por tener restos en sus bases. Tanto los interiores como los muros externos tiene señales de un uso de muros antiguos. El hecho de construir esos grandes podios de acceso demuestra que es más fácil añadir que romper las estructuras externas. Los interiores de estas viviendas han tenido que sobremontar rellenado suelo a consecuencia el fuerte desnivel de la cuesta. Pero la vivienda inferior, sin embargo, puede aprovechar esa diferencia para abrir sin neidad de podio, como puede verse. Las ventanas de la parte derecha da fé de ello.

Fot. 3-S. Calle Horno Cuatro Esquinas. A mitad de la cuesta anterior: a derecha, haciendo esquina, cuando se hizo cambio de forma, se pudo comprobar que el muro principal era de estructura muy diferente, pues era un muro romano medieval, probablemente destinado a los sistemas de aterrazamiento; restos de muros romanos en la base a izquierda..

Fot. 4-S. Calle Horno Cuatro Esquinas. Toma desde la calle anterior: interior de una casa con un patio cuyo muro de fondo da claras muestras de ser romano, por su aparejo y grosor, 1,90 m. Esta foto se consiguió con dificultad.

Fot. 5-S. Cuesta del Castillo. Detalle de la toma anterior, donde se puede apreciar: A izquierda. entrada a unas estancias que nos han sido descritas, pero no se han podido ver directamente, y que tienen indicios de haber constituido naves romanas. Se indica el grosor del muro de calle, que alcanza los 0,80 m; debajo, entrada a las estructuras o acceso propiamente dicho; podivm de acceso. Se puede comprobar que su composición es romana, menos la parte superior que es un añadido. El grosor llega casi a los 1,20 m.

Fot. 6-S. Cuesta del Castillo. Detalle de la foto anterior para que se vea bien tanto la entrada y el grosor de su muro, como la composición del paramento del podivm.

Fot. 7-S. Vista general de la misma Cuesta, tomada desde la parte elevada, para mostrar la serie de podios (1, 2,) que se han tenido que montar para acceder a las dependencias interiores. Es interesante observar que el inicio o punto de acceso por el podivm está alineado con un espacio que da entrada a un pequeño patio cerrado, como si su muro formara parte del aparejo del que se encuentra enfrente.

Fot. 8-S. Calle Alta del Mar. Indicación de la existencia de un muro romano de gran espesor y que parece haber desempeñado una función de sujeción o aterrazamiento. Continúan los fuertes desniveles.

Fot. 9-S. Calle Alta del Mar. Detalle de la muralla anterior, en donde se precisa: espacio en que se ha realizado un rebaje de terreno, en el que se han detectado tanto materiales estructurales como cerámicos; y espacio que indica el centro del murallón romano.

Fot. 10-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Vista de conjunto de la zona rebajada, en donde se pueden ver: muro romano sobre talud cortado a pico y donde se comprueba cómo se ha tenido que perforar para llegar hasta la roca madre, a la vez que los restos de estructura mural romana en ruinas. los restos de estructura romana, donde se conservan parte de muros ligeros y otros gruesos.

Fot. 11-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Aspecto parcial de la esquina de este subsector, en que se puede apreciar: paramento romano ya detallado; elementos romanos en estado ruinoso; restos de un muro romano roto por la pala mecánica; y al final haciendo esquina: contrafuerte de estructura romana, que se ha mantenido como punto de apoyo para la estructura moderna colindante.

Fot. 12-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Detalle sobre la toma anterior sobre el punto y donde se puede ver una estructura semicircular con un aparejo que se sale de la normalidad. Puede ser un punto final de muralla construido con opvs incertvm ya retocado con posterioridad.

Fot. 13-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Detalle sobre el fondo de la zona rebajada, en la que se puede contemplar: 1, indicación del muro romano sobre roca de frente; 2, paramento romano situado sobre roca y cuya parte superior, ahora, se nivela con la calle que discurre por arriba; 3, restos de construcciones romanas muy derruidas, a derecha de la imagen.

Fot. 14-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Plano parcial del terreno rebajado, en donde se pueden ver: 1, restos de un subsector, donde se puede ver la técnica del opvs incertvm en el centro de la imagen; 2, muro romano adosado a un corte sobre roca y relleno de escombros a su alrededor; 3, restos de construcciones romanas en muy mal estado, a izquierda de la imagen..

Fot. 15-S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Detalle sobre la toma del corte vertical de la máquina, donde se puede apreciarm a derecha: restos de muro romano; y a izquierda, restos de construcción sobre corte practicado encima de tierra. El resto auténtico es el que busca la roca madre en su levantamiento, tal como se observa en el de la derecha.

Fot. 18S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Detalle para indicar el grosor y la composición del muro posiblemente romano antes expuesto, mostrando los mechinales donde se empotran las vigas de construcción moderna, y ello debido a que ofrecía fuerte resistencia ya que la calle que discurre por arriba podía crear serios problemas de seguridad por el efecto desnivel. Este mismo fenómeno se ha podido ver en el Sector B, muralla de poniente, con mechinales de posible similitud estructural.

Fot. 17S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Fota de detalle en donde se marca con una línea el perfil del basamento del muro que linda con la calle Carmen Baja. El aparejo antiguo se trasluce en los espacios que se encuentran desconchados.

Fot. 20S. Calle Alta del Mar-Carmen Baja. Detalle de la Foto anterior, en donde se marca el carácter estructural romano (parte inferior) y el moderno (parte superior) de su aparejo. Llama la atención el hecho de buscar, como base de apoyo, la construcción romana en el fondo bajo con aparejo de opvs incertvm.

Fot. 19-S. Calle Carmen Baja. Paramentos laterales que se consideran romanos y que, además, cerraban este acceso que se ve en otras de las cuestas, paralelo al anterior. La fachada que se observa aún de ladrillo provisional de obra, indica exactamente el lugar donde se encontraron cinco piletas de salazones, de las que una proporcionó los citados denarios romanos.

Fot. 20-S. Calle Carmen Baja. A izquierda de la imagen se observa la característica entrada a vivienda con una separación entre ella igualitaria. O sea, los módulos típicos de las fachadas van indicando el especio interior de las casas porque la propia estructura obliga a admitir que dentro se encuentran las construcciones romanas tantas veces vistas.

Fot. 21-S. Calle Carmen Baja. Tan sólo se ha podido fotografiar uno de los interiores de la fachada que se ha visto en 9S. La secuencia de los muros de fondo parecen tener relación con los paramentos que se han descubierto en la zona de este sector, donde se han practicado los rebajes.

Fot. 22-S. Cuesta denominada del Cobertizo. Sus alzados están levantados con materiales reutilizados antiguos, y con basamentos romanos. La aparición de materiales ha sido muy frecuente.

Fot. 23-S. Calle Cobertizo. Los elementos de estas edificaciones a base de ladrillo rojos vistos, responden a una época moderna, pero se han levantado sobre estructuras antiguas y no árabes. Modelo árabe de casa antigua no se ha encontrado nada hasta el momento, aunque se hable por tradición de barrios árabes sin tener un testimonio seguro de su existencia. Hasta el momento, tan sólo se puede hablar de murallas árabes en el Castillo y periferia de la ciudad. y Sí, hay una edificación remana que ha sido ocupada por los árabes en calle Baja del mar. Son galerías romanas utilizadas casi seguro como estancia para baño, con entrada con arco califal. Se piensa que algunos agujeros del techo fueron adaptados como lucernarios, cosa que crea dua por la poca calidad y cantidad.

Fot. 26S. Calle Cobertizo. Detalle de la toma anterior donde se puede apreciar: restos en la base de estructuras romanas muy deterioradas; y, a la izqierda de la imagen, el alzado de ladrillo visto que se apoya sobre estructuras más antiguas dada su altura importante. marcando el punto hasta el que es posible detectar la continuidad o aprovechamiento del alzado romano.
SECTOR T
Sector T. Este sector está delimitado por las calles San Joaquín, Baja del Mar, Cuesta del Carmen, Plaza del Teatro, y Alta del Mar (Crucero Canarias). La parte central de Carmen Baja puso al descubierto cinco piletas de salazones. En una de ellas apareció un tesorillo de denarios de plata. Su datación llega hasta finales del s. II a. de C. En consecuencia las piletas, que estaban abandonadas en esa fecha, son anteriores a las del Majuelo.
En la parte izquierda del plano se observa la muralla de aterrazamiento romana, que llega hasta calle Real. Sobre la calle San Joaquín está la primera muralla de aterrazamiento del conjunto.

Fot. 1T. Cuesta del Carmen. Situación antigua de este mismo espacio antes de que se construyeran casas modernas sobre él. A izquierda de la imagen existió una fábrica azucarera. A derecha, detrás de las viviendas que se ven, a nivel más elevado, ha existido muralla moderna que recientemente ha sido destruida.

Fot. 2T. Cuesta del Carmen. Situación en que ha quedado parte de muralla que se utilizó para contener el empuje de la fuerte pendiente y la presión de las edificaciones superiores.

Fot. 3T. Espacio que ocupó la antigua plaza de las cañas. De frente se ve parte del muro de contención que se prolonga hasta la calle Carmen Baja. El tipo de aparejo varía, pero son variantes de época moderna. Cuando se levantó la fábrica, según contaron operarios y algunos de los dueños, aparecieron materiales de época romana; cerámicas y elementos de un probable horno de cerámicas, según los restos que dijeron haber encontrado.

Fot. 4T. Cuesta del Carmen. Ampliación de la perspectiva anterior, donde se aprecia con cierta claridad: añadido moderno a la muralla; en la base se detecta estructura más antigua que debió levantarse para poder sujetar el posible movimiento de tierras por la presión. A derecha de la imagen se ve un aparejo muy similar el sistema usado habitualmente por el mundo romano, y era lógico porque justo detrás se han hallado estructuras de origen romano. El punto marcado con (3) muestra restos más profundos que avalan lo afirmado anteriormente.

Fot. 5T. Imagen de detalle donde se ve el alzado de la muralla moderna, pero no la más antigua por encontrarse cubierta por los derribos de la fábrica.

Fot. 6T. Se continúa en los niveles superiores del pueblo para ver una muralla importante que ha sido dañada en su recorrido, cosa que no ha permitido contemplar que era una muralla perimetral de lo que se consideraba en época árabe «Alcazaba». Entre calle Carmen Baja y San Joaquín (I).
Vista más amplia de la muralla donde se puede observar con más detalle el aparejo romano algo retocado posteriormente: matorrales provocados por la estructura medieval añadida, que lleva tierra como componente, y muro romano bien conservado que se empotra sobre la muralla.

Fot. 7T. Bajo calle San Joaquín (I). Tramo del murallón romano en el fondo del subsector: aparejo romano algo retocado en fase medieval; zona de base donde se aprecia revoque de estructura romana impermeabilizante.

Fot. 8T. Torreón junto a la muralla de la calle San Joaquín (I). Vista, desde abajo, del torreón medieval: estructura de tierra prensada con triple hilera de ladrillo a diferentes alturas; añadido moderno sobre el murallón para evitar su desplome, debido a su mal estado de conservación en este subsector. La tierra prensada es inestable. Se observa, no obstante, que la parte oeste del alzado tiene aún a la vista mechinales a dos niveles, cosa que indica que ahí se ha podido establecer una techumbre en elgún momento de sus historia.

Fot. 9T. Vista, desde arriba, del mismo torreón antes de que se realizaran los añadidos sobre la muralla: paramento del torreón, y parte superior del murallón. La base de este torreón fue excavada hace unos años. Los materiales eran variados y mezclados, árabes y romanos.

Fot. 11T. Construcciones a los pìes de la muralla de la calle San Joaquín (1). Perspectiva en la que se observan otros muros medievales que se empotran en el murallón anterior. Este espacio junto a la muralla ha sido destruido para edificación moderna en donde se profundizó de tal manera que dio como resultado la aparición de piletas de salazones romanas. Se encontraron cinco, pero se cree que había más porque la último casi se encontraba sobre los cimientos de la casa vecina. El resultado ha sido algo esperanzador para aclarar la realidad de toda la estructura de lo que se considera ciudad romana, ue no lo es, porque es la segunda vez (constatado que se sepa) que aparecen en niveles superiores tal cantidad de elementos industriales. Pero ha sido una novedad el hecho de que en una de las piletas apareció un peculio con monedas romanas: son denarios de los usados para pagar habitualmente a los soldados. Aparecieron dentro de un envoltorio de piel ya algo deteriorado. Contenía aproximadamente una cuarentena de denarios de plata, de los que tan sólo se han podido estudiar 28. La más moderna es el año 46 a. C. Todas las piletas fueron «excavadas» por los operarios, en vista del hallazgo, pensando que podría haber más elementos en cualquiera de las otras.
Tal hallazgo se comentará más adelante por lo que significa un estudio en profundidad de la historia de tales monedas y sus circunstancias.

Fot. 11T. Calle San Joaquín (en nivel inferior de la muralla). Parte baja del murallón anterior, donde se aprecia: zona superior del muro sobre el que se han levantado casas modernas; muro romano vertical al murallón al fondo de la imagen, y en el que se aprecia bien la técnica del opvs incertvm. Este muro se prolonga hasta la calle, constituyendo un elemento divisorio dentro de estas estructuras. Aquí es donde han aparecido las piletas de salazones y las monedas romanas.

Fot. 12T. Calle Cuesta del Castillo en su tramo final: punto de partida del murallón en sentido a Poniente. A partir de aquí, o bien se derrumbó, o fue destruido para ganar espacios para las viviendas que ocupan su solar. Al fondo de la imagen: punto exacto donde fue roto el murallón para abrir paso a las partes superiores; rotura del muro romano (al fondo) superior que se continuaba por la calle San Joaquín (I); justo detrás, las viviendas modernas han hecho desaparecer los elementos estructurales que se extendían desde la Cueva de Siete Palacios hacia el Oeste, o sea, el segundo cuerpo de Cueva que fue destruido para poder pasar. En el plano general L se reflejan todos estos cambios y las primitivas estructuras.

Fot. 13T. Calle San Joaquín: Al fondo de la imagen se observa como el enlucido moderna ha enmascarado el aparejo general de la estructura romana. Detrás se encuentran los muros del Sector dos de Cueva de Siete Palacios.

Fot. 14T. Cuesta del Castillo. Vista, desde la parte baja de este espacio: línea de fachada supuestamente con paramento romano; sistema de acceso moderno perteneciente a una estructura romana destruida; y al final de este trozo de calle (esquina izquierda superior): punto de arranque del murallón que aquí ha sido roto para abrir calle, necesaria para subir a la parte alta de la ciudad moderna. Todas las viviendas en esta cuesta han tenido que ser sobrealzadas para poder contrarrestar la fuerte pendiente.

Fot. 15T. Cuesta del Castillo. Detalle de la parte superior de la calle en la que igualmente puede observarse la reutilización de paramentos, y que han necesitado el equilibrio interno mediante relleno para igualar el desnivel existente: indicación del desnivel en fuerte pendiente; uso de escalones para acceso, a consecuencia del relleno interior.

Fot. 16T. Cuesta del Castillo. Detalle de la toma anterior para resaltar: podios construidos reutilizando bases de muro romano; paramentos de casas modernas, donde se aprecian detalles de probables estructuras romanas, paralelas a los muros antes ya descritos.

Fot. 17T. Cuesta del Castillo. Vista, hacia abajo, de la misma calle, en su primer tramo alto: a izquierda: alturas de las edificaciones que coinciden con los tipos tradicionalmente admitidos en todo el conjunto de la ciudad actual. Se piensa que es un paramento que, por su grosor, se identifica con el complejo en general; plataforma que indica la existencia de muro, y que se utiliza como elemento de acceso a todas las dependencias de esta fachada, de forma escalonada, según la necesidad que la diferencia de niveles exija.

Fot. 18T. Calle Carmen Baja. Paramento moderno de este tramo de esta calle, bajo la cual se encuentran elementos como el gran murallón, el torreón medieval, algunos muros romanos aún visibles, y las destruidas piletas de salazón: 1-2, probable paramento romano remozado; 3, indica justo el lugar donde se encontraron las piletas de salazones antes citadas.

Fot. 19T. Calle Carmen Baja (en sentido Este). Continuación de la secuencia anterior, en donde se observa: indicación de la continuidad del muro sobre el suelo con paso artificial; continuidad de la zona de las piletas de salazón del paramento en toda la calle (parte derecha de la calle).

Fot. 20T. Calle Carmen Baja. Continuación de la secuencia del espacio anterior, pero con incremento del posterior que da sobre el murallón: a derecha: indicación de la altura que se considera lógica, debido a las reutilizaciones que ha sufrido; fachadas que muestran al exterior la composición de su estructura interna, traslúcida a través del revoque moderno.

Fot. 21T. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior, en donde se ha tenido que remontar el desnivel para facilitar el acceso, superando más del metro de altura.

Fot. 22T. Calle Carmen Baja. Indicación de una nueva rotura en la línea de fachada, lo que informa de cambios en la estructura de plano de este subsector. Por ello, se aprecia: cambio en la línea de suelo y fachada; rotura del muro que unía estos paramentos, con el fin de abrir un paso y ocupar los compartimentos que a continuación se verán. Es evidente que los muros de las casas muestran claros indicios tras los encalados moderno que ocultan en su interior el aparejo romano.

Fot. 23T. Calle Carmen Baja. Dentro de la serie de muros rotos que se observan sobre el suelo, se puede anotar las siguientes distancias que los separan. Los encalados del suelo con ligeros escalones marcan la señal de los muros que se han destruido para poder ocupar las dependencias que se verán a continuación. Es una de las zonas que más eliminaciones de estructuras ha sufrido. Hoy estos restos que se ven han desaparecido totalmente gracias a la actuación de arreglos de calles. Todos los vestigios han desaparecido. es imposible distinguir donde empieza lo nuevo y donde queda lo antiguo. Los restos deja a descubierto los inicios de las estructuras que se han roto por los ocupantes actuales. Pero lo que es calle, ha perdido todo lo que podía informar. Afortunadamente estas fotos muestran que han existido estructuras romanas con marcado estilo romano. Justo en niveles superiores se encuentran las estructuras del complejo de Cueva de Siete Palacios.

Fot. 24T. Calle Carmen Baja. El mismo terreno donde se aprecia el escalonamiento producido por la rotura de las estructuras romanas que aquí han existido y que es lo que queda como testigo de su existencia. Vista general de la calle artificial donde se pueden comprobar todas las roturas de muros, con el fin de poder abrir calle en un subsector que era tan cerrado como toda la secuencia que precede. Por ello, se indican: accesos a dependencias modernas que guardan las mismas medidas que los espacios ocupados por las naves tradicionales. Aquí se dan dos de estos espacios en línea, que no se nos permitió fotografiar; secuencia de muros sobre el suelo, situados a distinto nivel, en pendiente, según se ve en aproximación al murallón de fondo visto ya antes; a derecha se observa el paso hacia el murallón.

Fot. 33T. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior para ver lo siguiente: 1, secuencia escalonada de muros rotos, en sentido paralelo a las estructuras de fondo; 2, línea de fachada descrita como romana con estructuras interiores y módulos de galerías similares a las vistas en otros espacios; 3, indicios externos del aparejo romano, pero muy encalados.

Fot. 26T. Calle Carmen Baja. Vista del mismo rincón, pero para presentar: 1, existencia del murallón, como fondo base de todas las estructuras que se apoyan sobre él como último soporte; 2, nueva indicación de fachada con restos de muro romano; 3, muro divisorio o elemento de una estructura rota, paralela al alzado de fondo que es el murallón de calle San Joaquín.

Fot. 27T. Calle Carmen Baja. Detalle sobre el mismo espacio anterior, donde se ve lo siguiente: paramento de estructura romana en toda la fachada, que se verá en otra perspectiva más precisa; podivm artificial para poder acceder a vivienda construido sobre un muro destruido, y que se prolonga a lo largo de todo el alzado, variando su altura según la necesidad y la pendiente; 3, fachada antigua remozada a derecha.

Fot. 37T. Calle Carmen Baja. Toma de detalle para mostrar: murallón de fondo con su gran elevación sobre la base actual; paramentos reutilizando la muralla para poder apoyarse sobre ella.

Fot. 29T. Calle Carmen Baja. Detalle del espacio anterior para remarcar: fachada con paramento romano en su parte frontal; su encalado deja ver que detrás hay opus incertum; por la altura de la puerta de esta vivienda se calcula la existencia de una galería que debió ser destruida. Tan sólo se aprovechan los muros laterales de la misma.

Fot. 30T. Calle Carmen Baja. Vista general del alzado de un subsector de esta área, donde se ve: 1, Restos de estructura romana visible, encalada, sobe la que se ha levantado una escalera de accesoa ambos lados. Ello denota que esta parte de las estructuras romanas eran bastante densas a la vista de los restos y que también cerraban la zona totalmente. El paso es claramente artificial, como viene siendo lo habitual aquí, muro que parte en ángulo recto hacia la izquierda y que forma parte de una estructura situada tras él, y otro en la parte de arriba.

Fot. 31T. Calle Carmen Baja. En esta imagen, realizada sobre la parte anterior y en momentos diferentes, se ve cómo se pueden apreciar los elementos que se vienen admitiendo como genuinamente romanos: y es el murete testigo de otro que ha sido eliminado en su alzado y que se puede ver como punto de arranque sobre el que se ha construido modernamente.

Fot. 32T. Calle Carmen Baja. Vista desde el punto opuesto de este mismo muro divisorio: 1, paramento romano que se perfilará mejor en otras imágenes de detalle; 2, escalonamiento producido sobre el muro divisorio, que formaba muro de cierre para acceder a la casa de cuyo paramento parte; alzado de vivienda moderna que echa sus cimientos sobre las estructuras antiguas; 4, paramento con claras señales de estructura romana: pueden verse directamente las piedras del opvs incertvm.

Fot. 33T. Calle Carmen Baja. En la fachada opuesta al paramento anterior se observan igualmente dos muros romanos: aunque en distinta línea, casas que nos hacen suponer que corresponden a diferentes espacios.

Fot. 34T. Calle Carmen Baja. Detalle de la foto anterior (33T) en la que se puede apreciar de cerca los indicios de piedras, aparejo de opvs incertvm. Como puede observarse, las piedras del aparejo de opus incertum dejan verse en este muro que se prolonga a través de la puerta con espacio cerrado.

Fot. 35T. Calle Carmen Baja. Secuencias de estructuras alineadas en el interior del patio antes descrito (34T), en el que se puede apreciar, además de casi todos los elementos básicos de muros, su composición, pero enmascarada por el enlucido moderno: opvs incertvm tras el revoque; línea punteada que nos marca la altura de lo que es muro romano y de lo que es añadido moderno.

Fot. 36. Calle Carmen Baja. Continuación del espacio anterior (35T) con su misma línea y tipo de construcción. Se aprecian en la pared los salientes de las piedras que conforman el aparejo interno. Las medidas de estos espacios vienen siendo idénticas a otras manifestaciones de este tipo registradas en otros sectores, como los del área superior de la antigua ciudad. De todo lo que aquí se ha visto, tan sólo estos dos compartimentos pueden encuadrarse en los módulos que se vienen considerando naves enrasadas o transformadas.

Fot. 37T. Calle Carmen Baja. En esta imagen se aprecia el alineamiento de los elementos de este espacio, en donde distinguimos: pared de estructura romana; muro romano alineado con lo que le sigue, a derecha; resto de muro de cierre al fondo; y resto de muro utilizado como podivm para acceder a las casas de atrás, a derecha.

Fot. 38T. Calle Carmen Baja. Detalle de la toma anterior (37T), donde se pueden identificar mejor los datos de interés: muro romano con indicios claros al exterior a derecha; escalonamiento motivado para aligerar la pendiente (centro), y que forma parte del muro romano de cierre en este tramo del subsector; muro romano del que sólo se conserva la base, y que ha sido utilizado para construir un acceso a la casa de donde parte, escalera. Sus medidas sobre el suelo son de 3,20 m de anchura, y de altura 0,75 m, y 0,10 m. El muro 38T, mide 4,25 m.

Fot. 39T. Calle Carmen Baja. Esta imagen se ha elegido para indicar cómo se aprovechó en terreno para establecer una sistema fácil de acceso, pero aprovechando los restos antiguos de estructuras romanas. La roca madre en estos momentos estaba a la vista. Tan sólo se cubría con una ligera capa de cemento.

Fot. 40T. Calle Carmen Baja. En esta imagen se destaca el aparejo romano sobre el que se ha construido un ligero acceso en forma de escalera. Pero lo más destacado es que se aprovecha la existencia de un muro romano cuyas elementos componentes están s flor de tierra, muy encalado. Toda esta imagen está enmascarada, pero es evidente su realidad antigua.

Fot. 41T. Calle Carmen Baja. Detalle sobre el muro de cierre anterior (40T), en donde se puede apreciar, además, la existencia de plataforma de enrase por desnivel del suelo: se ve mortero junto al muro de frente; punto de partida de un nuevo paramento romano que se sale de la línea general de la calle moderna.

Fot.42T. Calle Alta del Mar, bajo cuyo suelo se encuentra toda una secuencia de naves, que se expondrán en el Sector O. Aquí sólo se señala que esta alineación fue, tiempos atrás, un murallón (que se puede comprobar en la parte superior de la citada cuesta), justo donde se inicia la cuesta en la parte alta. Toda esta calle se encuentra sobre sistemas de naves abovedadas. Pero es necesario aclarar que las naves que se verán en otro Sector, se dirigen casi en línea recta des Baja del Mar hasta Alta del Mar casi en vertical. Y, a partir de aquí, subiendo la cuesta de la calle se encuentran verdaderas redes de galerías que han idos apareciendo conforme se han ido practicando reformas en esta casas. Una de las casas de la cuesta empezó a hundirse porque se encontraba construida en zona donde estaban las galerías enterradas. Le metieron inyecciones de cemento para estabilizar terreno, pero se supone que varias galerías quedarían destruidas por la presión.

Fot. 43T. Calle Alta del Mar. Detalle del murallón, del que sólo queda un pequeño lienzo, usado como escalera de comunicación entre dos calles artificiales. Punto de unión entre las calles Alta del Mar y Carmen Baja. A lo largo de toda Alta del Mar, a sus espalda, existe una muralla que, como en este caso, sujetan la estructura antigua de la zona alta.

Fot. 44T. Calle Alta del Mar. Vista general de esta plazuela, cuya cota se encuentra a 7,50 m, y que marca todo el espacio que fue observado cuando se realizaron los cimientos de las casas que la rodean: a izquierda de la imagen existía una casa antigua en cuyo cimientos había estructuras antiguas que han sido destruidas., y justo al lado, otra casa antigua que conservaba los llamados «blanqueos», en donde se secaba el tabaco y probablemente se tratara también el azúcar.

Fot. 45T. Calle Alta del Mar. Indicación de toda una línea que estuvo ocupada por estructuras romanas, y que en sus cimientos fue descubierta una apretada malla de muros romanos: 1, los pilares de este edificio moderno están montados sobre los muros romanos que hay debajo. Fueron vistos en obras posteriores, y estaban relacionados con la factoría de salazones. No se pudo hacer fotos. Personalmente los vi y no disponía de cámara.

Fot. 46T. Calle Carmen Baja. Realce provocado por la continuidad del murallón antes citado. La calle que asciende es un hueco entre el murallón que cierra lo que es el paramento de toda la urbanización que se ha levantado sobre el fondo de todo el testero, que partía de la esquina de cierre del murallón medieval ascendente. Por otro lado, se observa el desnivel natural de la parte superior, en la calle Carmen Baja, que ha sido muy alterada, construyéndose sobre pequeñas áreas.

Fot. 47T. Calle Carmen Baja. Justo encima del murallón que se encuentra a izquierda de lo que se ve en esta foto, la altura del mismo ha provocado que se tuvieran que hacer altos escalones para acceder a los habitáculos de esta parte de la calle. Hoy no existe.

Fot. 48T. Calle Carmen Baja. Esta misma imagen es similar a la anterior, donde se ha tenido que un acceso artificial por las mismas razones con el murallón que se encuentra debajo.
SECTOR U


Fot. 1U. Cuesta del Carmen. Aspecto parcial del murallón romano de Levante, situado debajo del primer subsector de U. Obsérvese la base vertical, de piedra gruesa, con sistema de opvs incertvm que se poya directamente sobre roca madre. Se encuentra sobre una base rocosa como en todas las estructuras. Es una de las murallas periféricas del complejo. Su trayectoria procede aquí de la zona de Cueva de siete Palacios y, desde este punto, se dirige hacia la muralla de Levante, en cuyo alzado Se ha descubierto hace poco la canalización del agua en dirección a las últimas dependencias romanas del complejo. En este tramo de muralla no se ha podido distinguir bien, debido al encalamiento, si los árabes reutilizaron la estructura romana en la parte superior de la misma, aunque el estado comprobado sobre el terreno no lo atestigua.

Fot. 2U. Cuesta del Carmen. Vista casi total de la parte superior del murallón en este sector, donde se ve: sentido longitudinal longitudinal de la muralla en un espacio de casi cien metros; en segundo lugar se observa el alzado en posición inclinada con respecto a la base, con estructuras romanas y añadidos medievales y modernos; pero el basamento es romano, como ya se ha visto. Las viviendas modernas se apoyan sobre la muralla como punto de soporte que les da seguridad y estabilidad. Es una constante que se viene repitiendo en todos los niveles de la ciudad moderna: reutilización de los elementos más consistentes y resistentes que los romanos levantaron en este lugar.

Fot. 3U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista superior del murallón, con intención de relacionarlo con su función arquitectónica, tanto hacia las estructuras de abajo, como a la calle Cueva de Siete Palacios. Aquí se observa lo que queda de la muralla en su parte más elevada. Su consistencia es resistente. No se ha desmoronado como ocurre con las murallas árabes que quedan en algunos espacios de la ciudad. La tierra prensada no resiste al tiempo y se degrada por los fuertes cambios estacionales o fenómenos atmosféricos y sísmicos. En la imagen ofrecida se ve la muralla en su parte superior justo en el centro de la foto en sentido vertical.

Fot. 4U. Calle Cueva de Siete Palacios. Perspectiva más completa sobre la extensión que comprende el subsector sureste de este espacio. Se presenta esta imagen porque abarca tanto los restos de la muralla como los elementos modernos que se han añadido con el tiempo, de los que se sabe que han utilizado para levantar nuevas construcciones en toda la ciudad apoyándose en las estructuras previas de origen romano.

Fot. 5U. En la calle Cueva de Siete Palacios se indica la posición que sigue el murallón en su parte interna y más elevada, y se comprueba cómo sirve de sujeción para todo cuanto haya existido en este espacio, ya que aquí también se han producido derribos, pues a partir de los puntos que se indican, toda la estructura superior (o parte de ella) son añadidos modernos. El elemento indicado se encuentra en el centro izquierda de la imagen ofrecida.

Fot. 6U. Entre las calles Cuesta del Carmen y Cueva de Siete Palacios. Detalle del murallón en su parte superior, donde se puede apreciar su grosor, que llega a alcanzar 1,20 m. En este punto el revoque nos impide ver el aparejo externo.

Fot. 7U. Perspectiva de la calle Cueva de Siete Palacios que, como se puede observar en su parte derecha, está producida por una serie de cortes provocados en las secuencias que, en línea recta, se sitúan de forma casi rectangular sobre ella y conforman los sectores D y E. El momento ligeramente curvo es un fenómeno producido a lo largo de la apertura artificial de la propia calle y en razón de los intereses de aquellas personas que vieron la necesidad de hacerlo. A partir de este punto peraltado, el sector deja de identificarse, como parte probablemente integrante del sector L, o ámbito de la Cueva de Siete Palacios. A izquierda, según se baja, se encuentran dos calles transversales que van a reutilizar estancias en origen romanas, formadas por galería que han sido enrasadas o destruidas, como se verá.

Fot. 8U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista tomada muy cerca del murallón. Se puede comprobar cómo esta calle ha sido creada dando cortes sin más cuidado que el de crear accesos a las nuevas viviendas. Esa es la razón para explicar la existencia de muros modernos que han sido levantados reutilizando los materiales de los respectivos derribos practicados con el paso de los años. En una de estas nuevas «calles» se verá alguna nave abovedada y muchos restos de ellas que han quedado como testigos de la existencia de una verdadera cadena en los diferentes niveles del casquete superior de la ciudad moderna.

Fot. 9U. Calle Cueva de Siete Palacios. Aquí se nos muestra la calle tomada desde la parte sureste, es decir, desde el subsector que fue destruido para la edificación de las antedichas escuelas. Los puntos que se destacan se identifican como sigue: primer plano de acceso artificial al tercer pasillo interno del subsector; similar acceso, pero más simétrico que el anterior a izquierda; curva en perspectiva de la calle, pero vista desde el muro de las escuelas.

Fot. 10U. Calle Cueva de Siete Palacios. Acceso artificial al tercer pasillo ciego. Hay dos pasos interiores más pequeños totalmente necesarios para poder ocupar las dependencias de la parte colindante con la Cueva. De esta forma se puede distinguir: paramento rectilíneo de opvs incertvm con revoque moderno; la altura de estos espacios es de una sola planta, porque tan sólo han usado las medidas de una galería tradicional, común a ambos lados de las estructuras del pasillo. En los muros laterales que dan al pasillo se observa con claridad que el aparejo en romano ya que se traslucen los elementos usados en la construcción.

Fot.11U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle del paramento de la parte derecha, según se entra: en la parte central se puede considerar la anchura de lo que pudo ser una nave destruida para poder ocupar las estancias que aquí se encontraban; se ha construido modernamente más de lo permitido a costa de acabar con las formas más antiguas, cosa que se verá a continuación. Puede observarse a derecha, en las jambas de una de las puerta modernas, el grosor de las mismas que se encuentra dentro del tradicional uso de las estructuras clásicas romanas: 60 cm.

Fot. 12U. Calle Cueva de Siete Palacios. Nueva vista del subsector indicando: 1, detalles observables en los muros donde se puede identificar el opvs incertvm, la anchura del pasillo coincidente con las interiores, lo que lleva a concluir lo mismo que en el pasillo anterior, situado en el nivel segundo. Es una evolución dentro del tiempo en que se ha venido estudiando estos espacios en la arquitectura romana. Conviene decir que en estos lugares de la ciudad moderna no se ha registrado absolutamente ningún elemento árabe.

Fot. 13U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la foto anterior para observar la anchura interior con indicación de la existencia de rebaje de terreno en el acceso a este espacio y comprobación del grosor del muro exterior de la serie, en toda la secuencia.

Fot. 14U.Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la foto anterior para indicar la apertura de un nuevo paso mediante la rotura de paramento romano e indicación de los desniveles en el suelo para demostrar la existencia de relleno y el desnivel marcado por la pendiente natural de terreno.

Fot. 15U. Calle Cueva de Siete Palacios Segundo acceso interior dentro de este mismo subsector con paramento moderno y rotura del antiguo, para abrir más espacio e indicación del fondo con paramento romano.

Fot. 16U. Calle Cueva de Siete Palacios. Tramo final del pasillo, en línea recta con el punto de salida, donde se ven los muros que marcan el cierre del mismo, a la vez que el uso de un espacio posterior a todas las puertas que se observan. Tras la puerta con rejas, se encuentra un murallón romano de aterrazamiento, que se continúa por los espacios antes estudiados hasta cerrar el pie de las antiguas escuelas.

Fot. 17U. Calle Cueva de Siete Palacios. Identificación del primer pasillo interior en este espacio, cuya realización ha sido debida a la necesidad de romper estructuras para poder acceder a las dependencias más internas de las secuencias próximas a la Cueva: se ve existencia de plataforma de relleno moderno y paramento probablemente moderno; paramento romano en línea con otro existente anterior y que es el fondo de la serie de naves (transformadas) que se ven desde la entrada a este subsector. Las alturas son las mismas, aunque se encuentran semiocultas por los añadidos posteriores modernos, es la misma, lo que quiere aclarar que las alturas que sobrepasan una planta, son todas añadidos modernos..

Fot. 18U. Calle Cueva de Siete Palacios. Segundo pasillo ciego, con naves enrasadas a ambos lados. Se piensa que la parte central fue tanto elemento abovedado cubierto, como lo que se identifica, según estas características. Así, que todaslas puerta se encuentran a la misma distancia unas de otras, porque realmente se trata de un sistema de galerías que ha sido enrasado. Esas medidas son 2,70 m x 2,30 m. Su largura es variable (según los casos).

Fot. 19U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista, en detalle, de la parte media de este mismo subsector. Paramento rectilíneo con los espacios internos ya citados. Muro de fondo remontado con edificación posterior encima. El nivel de altura es similar al de enfrente. Pasillo con las mismas dimensiones en cuanto a anchura.

Fot. 20U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de fondo de la toma anterior. En ella se aprecia la anchura del pasillo y el muro de cierre superpuesto a otro de mayor potencia. Acceso a una de las naves (enrasadas), observándose sobre el suelo los restos de materiales romanos y el grosor normal de los paramentos de estas estancias.

Fot. 21U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle final del fondo del pasillo ciego con entrada a nave cegada e indicación gráfica del grosor de los muros exteriores como se ve a izquierda de la imagen.

Fot. 22U. Calle Cueva de Siete Palacios. Último espacio conservado de esta secuencia de naves enrasadas con muro romano inicio de toda la secuencia que conforma la parte superior de las naves de los subsectores pertenecientes a las escuelas y al mismo pasillo ciego de la técnica del opvs latericium, o uso del ladrillo de un grosor idéntico al visto en las naves del sector K. Los módulos y medidas son los mismos que se ha venido comprobando a lo largo de toda la seriación de galerías abovedadas de este espacio. A izquierda y detrás de los animales se ven los ladrillo romanos. Realmente desconocemos la forma que tendría cuando se usan ladrillos de ese tamaño, pero ciertamente se han podido ver en los Sectores K, I, Q y T. K, Q y T han sido los que ha registrado el uso de galerías con muros donde se observa la mampostería de opvs latericivm. Más aún, en el K el ladrillo ha sido usado en la construcción de las bóvedas y arcos. En los demás no se ha comprobado ese uso tan poco frecuente.

Fot. 23U. Calle Cueva de Siete Palacios. Se inicia la descripción de los espacios que han sido originariamente usados como galerías, pero que las bóvedas han desaparecido en la adaptación moderna. Descripción de los interiores desde el fondo del segundo pasillo se observa muro romano que da a la calle artificial, muro romano de fondo, paralelo al de la calle y muro de fondo y separación de las estructuras romanas.

Fot. 24U. Calle Cueva de Siete Palacios. Interior del siguiente espacio: paramentos que dejan entrever el opvs incertvm a derecha y al fondo. El suelo se encuentra con una ligera capa de cemento moderno sobre roca.

Fot. 25U. Calle Cueva de Siete Palacios. Estancia contigua a la anterior, mostrando las mismas características de muro romano vertical a el pasillo-calle, destacando la base que sobresale 0,80 m, aproximadamente y que forma la pared más resistente de la habitación, muro de fondo con revoque moderno y suelo con capa de cemento moderno y encalado en los extremos en el fondo.

Fot. 26U. Calle Cueva de Siete Palacios. Ángulo opuesto al anterior, en el que se puede diferenciar bien el muro romano de fondo y el muro, a derecha, con aparejo de opvs incertvm enmascarado por el uso de la cal, pero en el que se ven con claridad las piedras que sobresalen de la pared y que acusan, a la vez, el deterioro de la misma.

Fot. 27U. Calle Cueva de Siete Palacios. Compartimento contiguo al anterior, en el que se puede apreciar cubierta artificial. Se trata de un enrasamiento evidente, ya que lo que existe encima es otra nave enrasada, y a un nivel superior con respecto al suelo, cosa un tanto rara porque ese fenómeno se ha visto solo en el complejo de Cueva de Siete Palacios y en otros como calle San Joaquín. Otro indicio ofrece un bajante de aguas. El muro derecha de la imagen muestra paramento romano con revoque moderno en el que se ven las piedras que hay tras él. Detrás de esta pared hay roca o materiales de relleno, al igual que en los muros contrafuertes que sujetan o descargan el peso de la estructura de la Cueva de Siete Palacios sobre la roca que tiene detrás.

Fot. 28U. Calle Cueva de Siete Palacios. Espacio de nave enrasada situada a derecha del pasillo ciego según se entra. Sus módulos y proporciones son los mismos que se ha comprobado en la serie de enfrente. Pared de fondo con revoque de argamasa moderna y cubierta enrasada.

Fot. 29U. Calle Cueva de Siete Palacios. Paramento de idénticas características al anterior y que se encuentra contiguo al mismo. Puede verse tanto los muros que lo conforman como la solería son modernas. Es la más retocada de todo este espacio.

Fot. 30U. Calle Cueva de Siete Palacios. La primera vivienda a izquierda es una continuación de las estructuras de Cueva de Siete Palacios y que se prolonga hasta las que se acaban de describir con anterioridad. Es una prolongación de la misma estructura romana. Los muros que dan a la calle son los mismos que se encuentran en la prolongación de la Cueva. Fueron rotos al abrirse paso por necesidad de ocupación y acceso a las nuevas viviendas. No hubo ocasión de explorar el interior.

Fot. 31U Calle Cueva de Siete Palacios. Vista desde un plano superior para corroborar que lo afirmado en la foto anterior se comprueba aquí: en primer plano está la salida Este de Cueva de Siete palacios, donde se sabe que el muro izquierdo es auténtico romano y que fue roto para abrir paso creando calle. A derecha del primer plano se ve un puerta que indica el acceso a galerías que se continúan hacia la calle Angustias Moderna. Absolutamente todo romano de primer orden. Y el inicio de muro situado enfrente de esta imagen marca la continuidad de las galerías hacia abajo en la calle Cuevas de Siete Palacios que se han descrito poco antes.

Fot. 32U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la fachada norte del inicio de este sector con paramento romano con dos subdivisiones interiores, como se observa en plano. Se ven los restos de muro en el suelo y en el alzado sobre el suelo, con estructuras rotas que unían esta parte con la Cueva. A derecha hay un pasillo artificial que se dirige a Eras del Castillo.

Fot. 33U. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle de la foto anterior precisando el espacio que indica la rotura de estructura, y cuya medida es de 2,50 m, distancia del espacio que señala la división real de las dos series de naves que aquí se inician.

Fot. 34U. Calle Cueva de Siete Palacios. Vista, desde el SE, de la entrada de la Cueva en este sector: a izquierda, acceso artificial hacia Eras del Castillo; al fondo de la imagen: nave central de la Cueva que se prolonga en sentido sureste; en mismo lugar: anchura tanto de la nave central de la Cueva, como del paso hacia la calle Cueva de Siete Palacios; espacio que se considera prolongación de la nave de la Cueva y que llega hasta el cruce con la calle Angustias Moderna. Y paramento romano del comienzo del sector en su parte noreste.
SECTOR V

PLANO DE LA PRIMERA PARTE DEL SECTOR V
Excavación practicada en un espacio suficiente para poder determinar, al menos, si las estructuras que se van a mostrar se encuentran dentro de los modelos antiguos más abundantes del complejo. La verdad es que no. Son actuaciones y elementos que no muestran unidad. No existen verdaderos muros. Los cortes que se han dado y su posterior análisis dan a entender que lo más relevante no se mueve dentro de las tipologías generalizadas que se vienen registrando en toda la ciudad. El nivel de la zona tiene una cota baja (13 m aproximadamente). La cuatro catas practicadas han dado como resultado la existencia de unas estructuras que se pueden encuadrar más en época cristiano-árabe que romana. Y los materiales aparecidos es un totum revolutum que no invita a establecer una cronología fiable por mucho que se hayan esforzado quienes excavaron. A nos quince metros se encuentran las estructuras romanas de canalizaciones, Aquí también se da algo similar, pero más dentro de un uso doméstico que otra cosas.

Fot. 1V. Plaza del Ayuntamiento. Vista general de los cortes dados en el interior de la casa indicada: cata cuarta, donde se han descubierto dos formas de hogares/desagües; cata con otro de los citados elementos; cata con un elementos circular y resto de muro; en primer plano, muro que enlaza con otro probablemente existente bajo el paramento general del alzado moderno de esta casa; cata donde tan sólo se ha encontrado cerámica descolocada, no estratigráfica.

Fot. 2V. Plaza del Ayuntamiento. Vista parcial de tres cortes: indicación de uno de los hogares en muy mal estado de conservación, a derecha; probable elemento circular de desagüe fecal formado por piedras colocadas de forma circular sin apenas argamasa de revestimiento; desagüe situado en el tercer corte, con una de sus partes revocadas; y hogar en el que se observan tan sólo las piedras de la base, con mal estado de conservación y de mayor tamaño.

Fot. 3V. Plaza del Ayuntamiento. Corte tercero, en donde se puede ver: 1, resto de un desagüe pero muy deteriorado; y elemento considerado desagüe; a derecha aparece un muro de probable origen romano por su fuerte consistencia. Podría decirse que estas estructuras cilíndricas forman parte de los pozos negros que han aparecido en otros lugares de la ciudad moderna como el encontrado recientemente en la calle Morería alta, y en calle Nueva, de idénticas facturas.

Fot. 4V. Plaza del Ayuntamiento. Segundo corte en el que se puede observar: muro de tierra, testigo de separación entre catas; piedras de relleno de muro de tierra; hogar en el primer corte; pozo negro poco más definido, revocado en pared interior.

Fot. 5V. Plaza del Ayuntamiento. Detalle del punto. Cuadrículas de 2 x 2 m con restos de construcción que llega a poca profundidad. Aquí no se ha llegado en ningún punto a la roca madre.

Fot. 6V. Plaza del Ayuntamiento. Detalle de la misma foto, para apreciar la forma en que aparecieron los materiales: todo revuelto.

Fot. 7V. Plaza del Ayuntamiento. Vista de perfil de los dos primeros pozos negros descubiertos.

Fot. 8V. Plaza del Ayuntamiento. Vista de detalle de los dos primeros pozos negros: uno, en la esquina superior izquierda, otro, en la esquina opuesta, pero con una mayor definición. En general, la diferentes formas que se han encontrado podría definir que estos elementos pertenecen a distintas época en esta casas, cosa que explicaría los ligeros cambios de forma y conservación en el tiempo.
Como conclusión de esta parte de excavación de puede afirmar los restos aparecidos en este trabajo son elementos domésticos que se pueden remontar a época medieval y moderna. El fenómeno de pozos negros era lo habitual, y ha aparecido, como se ha dicho, en varias cota de la ciudad. No existía alcantarillado y se usaba este procedimiento. Tampoco existía agua corriente y entonces se recurrió a la construcción de pozos de agua, aunque no potable, pero era muy útil para usos domésticos. Había pozos en Cuesta de la Iglesia, calle Cobertizo, calle San José… Y algunos espacios más.
En tiempos de Roma, en Sexs no existía alcantarillado de aguas residuales de forma generalizada. Tan solo se construyeron en superficie por la dureza de la roca madre. En calle nueva y Majuelo se han detectado canalizaciones que proceden de la parte superior del complejo industrial. Las conducciones de agua potable se hacían con intubaciones dentro de canales como los vistos de Plaza del Ayuntamiento, casa de los Müller-Mateos, en calle Real, en murallas de Levante y cercanías de cueva de Siete Palacios.

Fot. 9V. Calle Real. Edificio con su estructura interna destruida, y donde se ha llevado a cabo una excavación de urgencia bastante completa en cuanto a terreno a analizar.

Fot. 10V. Calle Derrumbadero. Zona posterior del mismo edificio, en donde se incluye otro subsector que también registró muros y gran cantidad de cerámica. Mas adelante se verán conducciones de cerámica romana que se reutilizarán en una moderna panadería. Muros medievales y modernos se han descubierto en el derribo de la estructura antigua de esta calle, que realmente se encuentra más en calle San José que en Derrumbadero.

Fot. 11V. Calle San José. Secuencia de casas viejas de sobre cimentaciones antiguas, a ambos lados, pero la parte izquierda es la que ha dado novedades arqueológicas, como conducciones de agua entubada de procedencia romana, y cuyos paramentos acusan aparejos antiguos. En su parte derecha se ha detectado, cuando se rebajaba el terreno, material cerámico y estructuras de mampostería que no fueron analizadas.

Fot. 12V. Calle San José. En el interior de esta construcción, horno de pan, con motivo de innovación de vivienda han aparecido estructuras muradas que han aprovechado antiguas construcciones para abastecerse de agua necesaria para la industria de pan. Los agujeros que se observan en el muro de la derecha, son los entrantes de las tuberías romanas que desembocaban en una pequeña alberca o depósito de agua. Los elementos de cerámica se ven en parte del alzado de los muros maestros del horno de pan. Y por sus medidas se deduce que son del tipo que usaban los romanos en el alzado de las estructuras romanas.

Fot. 13V. Calle San José. Detalle de la imagen anterior donde se muestran los agujeros en pared donde se encuentran las tuberías romanas a ras del enlucido.

Fot. 14V. Calle San José. Detalle de otro de los huecos por donde circulaba el agua mediante tuberías de cerámica.

Fot. 15V. Calle San José. Vistan frontal donde se encuentra una de las tuberías de cerámica romana. Es probable que esta conducción de agua tenga relación con el canal descubierto den la Huerta de Los Müller-Mateos, que procedía del interior de una de las dependencias del antiguo ayuntamiento de la ciudad. Había en la trayectoria hacia la huerta una deriva que se dirigía hacia la calle San José. Y esto puede ser su explicación.

Fot. 16V. Calle San José. Vista del interior de la tubería de cerámica romana que se encuentra empotrada en el muro del horno de pan. Es un sistema de tubería machihembrada de unos 30 cm de diámetros. Cuando se hizo la foto, aún había agua estancada del tiempo en que funcionaba la panadería moderna. Realmente el canal que se encontraba en el Ayuntamiento formaba parte de la red de distribución hacia la parte de Levante del complejo industrial de Sexs. Y éste, a su vez, recogía en agua, también entubada, del depósito terminal que se encontraba sobre el espacio que hoy ocupa la Iglesia Parroquial, y de esta forma van encajando todos los trozos de conducciones que van apareciendo bajo el suelo de la ciudad moderna superpuesta a la antigua Sexs.

Fot. 17V. Calle Real. A unos 50 m de la imágenes anteriores en Plaza del Ayuntamiento. En el punto central de la calle Real, y más precisamente entre esta calle y la de San José: área de excavación de emergencia, donde se ha descubierto cierto número de estructuras, mezclas entre romano y medieval. Se ven dos grandes cortes con un muro testigo, de separación entre ellos, de un metro de grosor. En el primero han aparecido dos elementos: un arranque de muro en diagonal y, en el extremo del mismo, indicios de un posible pozo negro similar a los de la Plaza. En el segundo corte se puede contemplar cuatro cuadrículas, casi del todo diferentes entre sí: cada una tiene su propia peculiaridad. Pero los muros más relevantes tienen una composición resistente, siguiendo la tradición romana.

Fot. 18V. Vista parcial del área de excavación, donde se pueden ver las cuatro cuadrículas, a las que se va a describir de forma individualizada y, a la vez, en conjunto. De izquierda a derecha se puede ver: muro romano superpuesto a otro más antiguo; probable pileta. Ciertamente no guardan relación los muros romanos con las formas superpuestas. Son el resultado del tiempo en que se produce esta mezcla de estructuras.

Fot. 19V. Calle Real. Detalle de la primera cuadrícula: muro de separación entre ésta y la del fondo, lo que significa una superposición de estructuras, siendo la superior menos resistente. La inferior se ve claramente con aparejo clásico romano, tal como ocurre en Cueva de Siete Palacios con la superposición de muros romanos de distinta época; primer resto de muro en situación estratigráfica; segundo muro en posición estratigráfica con una composición poco resistente; el muro de superficie y perteneciente a la estructura mural superior destruida o reutilizada en tiempos modernos; y por último: muro testigo utilizado como elemento de separación entre los dos cortes. La técnica de estos muros es romana: opvs incertvm. REalmente aquí se tiene una estratigrafía de muros superpuestos.

Fot. 22V. Calle Real. Detalle del primer corte. En él se aprecia el murete muy deteriorado, que atraviesa casi en diagonal, la cuadrícula. Puede observarse una superposición de estructuras de muros. Los otros elementos que se muestran, son irrelevantes. Pero lo que sí llama la atención es observar sobre el extremo inferior del muro en diagonal, la presencia de unas piedras colocadas de tal forma que conforman una especie de hogar, de las mismas características y proporciones que los vistos en los cortes, como ya se ha indicado. La parte superior derecha tiene restos de estructura de pozo negro, como se ha vista en la Plaza del Ayuntamiento.

Fot. 21V. Calle Real. Detalle sobre la profundidad a que se ha llegado en la cuadrícula primera: 4,70 m. Se ha ido buscando la roca madre y no se ha encontrado probablemente debido a que se encuentra demasiado profunda y genera peligro en la excavación. En ella se observa el inicio de las estructuras de muros más antiguos y, de forma progresiva, la situación estratigráfica de todos los elementos.

Fot. 22V. Calle Real. Detalle sobre la profundidad a que se ha llegado en la cuadrícula segunda: 4,70 m. Como se puede observar, el inicio de los muros romanos se encuentra a escasa profundidad. Este corte muestra, a todas luces, que el material sedimentado es homogéneo. Obsérvese el corte vertical de frente y se comprobará este dato. Hay que concluir que en esta parte del corte no hay elemento romano debido al peligro que conllevaba. Se está en una cota sobre el nivel del mar bastante baja.

Fot. 23V. Calle Real. Segunda cuadrícula separada de la anterior por muro de fondo, en el que se puede observar: muro medieval, divisorio de las cuadrículas, dos a dos; muro romano que separa esta cuadrícula de la anterior; muro romano en posición estratigráfica; muro de tierra, como elemento de separación entre los dos cortes. Realmente puede tratarse de una estructura muy degradada de época de un romano tardío. Si se hubiera perforado con en las cuadrículas anteriores, tal vez se hubiera derrumbado esta parte de la excavación.

Fot. 24V. Calle Real. Cuarta cuadrícula, en la que sólo se pueden analizar los muros que la encuadran; a su izquierda, muro romano con restos de otro bajo él. Al fondo, muro de piedra vista, pero con ligeros indicios de que son romanos. A derecha de la imagen, el corte no da señales de estructura alguna. Es de tierra, lo que indica que hay continuidad en la estructura de fondo.

Fot. 25V. Calle Real. En esta imagen se observa la superposición de muros como los citados anteriormente. Los muros que se ven interceptados no son romanos.

Fot. 26V. Calle Real. Tercera cuadrícula situada junto a la primera: muro de escaso grosor (0,50 m), formando parte de una dependencia que, por ciertos indicios, ha sido una pileta de salazón o similar. Se puede observar la existencia de estuco como revestimiento; segundo murete componente de la misma pieza y con la misma función arquitectónica; suelo de probable pileta de salazón, con capa de pavimento, algo desgastada; elementos añadidos, con posterioridad, a los bordes de esta cuadrícula; revoque original que se extiende ampliando el espacio que debe tener tal elemento. El pavimento que se observa es del mismo material que se puede ver sobre el suelo interior de la cuadrícula, lo mismo que el indicado, y que se puede ver en la esquina superior izquierda de la misma pieza, sobre el murete. Las baldosas de cerámica, visibles aquí, son, sin duda, posteriores y de época árabe.
PLANO DE LA SEGUNDA PARTE DEL SECTOR V


Fot. 27V. Punto de la calle Real, en donde sufre una bifurcación para abrirse en un subsector, donde se halla un complejo de elementos romanos de cierta consideración. A derecha de la imagen existían grifos de agua pública. Esta parte del muro separador de calle, va a registrar una conducción de agua por medio de canalización y que se ha comprobado que es romana. El agua no va entubada, pero no lleva agua ahora, aunque podía haberse reutilizado para las introducir las tuberías modernas.

Fot. 28V. Punto de bifurcación en calle Real. Inicio de las estructuras romanas más importantes, en cuanto a su conservación en este sector: indicación del espacio donde aparecieron formas de muros, cerámicas, cadáveres y un dolivm a izquierda de la imagen; indicación del punto donde se piensa empieza la secuencia de las naves de este sector, al fondo de la imagen a derecha. El fragmento de columna que divide la calle tiene aspecto de haberse usado como miliario. Hay otro en cuesta de la Iglesia. y restos de otros en diferentes esquinas de la ciudad utilizados como guardaesquinas.

Fot 29V. Calle Real. En la imagen se ve, a izquierda, los grifos antes citados (s. XVI-II). Es uno de los puntos que registran el abastecimiento de agua para la población. Pero lo que aquí es de comentar es la aparición del canal romano para distribución de agua que se dirige hacia la zona baja de lo que fue parte de la factoría de salazones. Su estructura consta de los clásicos muretes laterales y cubierta con lajas de piedra. Y, en cuanto a su procedencia, es probable que proceda, como una derivación, de la canalización general procedente del punto distribuidor situado en el interior del antiguo ayuntamiento, punto del que se dirigía a la Huerta de los Müller-Mateos y desde donde, a su vez, se producía una deriva en dirección a calle Real, punto donde se ve la imagen presentada. Pero hay otra posibilidad, ya que en en la misma calle Real, con motivo de remodelación de un establecimiento, justo detrás, aparecieron indicios de canal pero procedente de las cercanías de la estructura de la calle San Joaquín, donde la tradición cuenta que había una canalización que se dirigía hacia calle Real, y que era peligroso por su fuerte pendiente interior.

Fot. 30V. Detalle de la foto anterior donde se observa la estructura del canal y su cubierta. Faltó una exploración más completa sobre su trayectoria en ambos sentidos, tanto de origen como de destino.

Fot. 31V. Calle Baja del Mar. Indicación de estructuras modernas, donde han aparecido indicios de componentes romanos: A derecha de la calle, cuando se practicaron las rebajas para una nueva construcción, en primer plano aparecieron numerosos cadáveres probablemente de época de la guerra napoleónica. Y en cuanto a elementos romanos, se vieron estructuras pertenecientes al sistema de almacenaje, restos de galerías rotas que estaría contiguas a las que se hundieron en una casa vecina al principio de la calle Alta del Mar. También apareció una vasija, tipo dolium, que posteriormente fue reutilizada como depósito de aguas residuales. Y desde este punto hasta la imagen 37V, se van a ver estructuras reutilizadas de forma continuada. A izquierda de la imagen, las casas que se ven muestran en su aparejo indicios de los materiales que fueron usados en su construcción. El aparejo está enmascarado con revestimientos modernos.

Fot. 32V. Calle Baja del Mar. Área donde se tiene elementos estructurales que acusan la existencia de reutilizaciones de construcciones romanas: al fondo derecha, lo que se conserva en su interior son estructuras romanas tipo galería abovedada que se van a ver en mayor cantidad.

Fot. 33V. Calle Baja del Mar. En la casa que precede, en su interior se pudo ver el aparejo de su estructura y se comprobó el uso mezclado de opvs incertvm junto con ladrillos clásicos romanos, pero como casi siempre enmascarado con enlucido modernos, tal como se ve en la imagen presentada.

Fot. 34V. Calle Baja del Mar. Detalle de la misma foto anterior donde se aprecia la técnica romana con su aparejo de opvs incertvm. A izquierda de la imagen se ve el grosor que presenta el muro de fondo.

Fot. 35V. Calle Baja del Mar. Aspecto actual de la parte externa del lugar donde se encuentran las naves romanas. La estructura de la fachada ha sido fuertemente retocada, aunque en algunos de sus puntos se observa el grosor de los paramentos que se verán en las siguientes fotos.

Fot. 36V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Ampliación del espacio señalado en la toma anterior, para indicar el recorrido que va a experimentar la alineación de naves que hay dentro de tales estructuras. Los muros de la calle Cerrajeros tienen un aparejo muy similar a los que se van a ver con revoque en el interior de las naves. Pensamos que esta calle es artificial y que fue creada mediante una selección de formas romanas por parte del elemento árabe. Realmente se ignora el uso que le dieron los árabes. Se han examinado, tiempos atrás, las estructuras murales y distribución interna de las casas, al otro lado de la calle, y sus muros tenían los mismos componentes que aquí se ven. Todo este espacio ha sido totalmente modificado.

Fot. 37V. Calle Baja del Mar. Desde el interior de la vivienda a que pertenecen o se encuentran la secuencia de naves romanas, se encuentra esta forma abovedada. En sus estructura se ve el uso del ladrillo clásico romano, la forma arqueada del inicio de la entrada y el agujero central en la cubierta, tal como las demás bóvedas de la galerías romanas. Su altura es de 3x 3 x 4 m aproximadamente. La técnica constructiva es el opvs latericivm.

Fot.38V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Una vez situados en el interior de la casa, aproximadamente a tres metros de la línea de calle, justo en el espacio que hoy tiene el patio interior, según se entra, a izquierda, se puede ver la primera nave romana: sistema de bóveda construida con la técnica del opvs latericivm y cuyos componentes son idénticos a los usados en el sector K; indicación de una agujero respiradero-entrada en el centro de la bóveda, componente usual en este tipo de estructuras; y muro de cierre, retocado fuertemente en época árabe.

Fot. 39V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Paramento romano modificado abriendo en él una puerta de estilo árabe, arco califal. El arco no es una nueva construcción superpuesta a la pared del muro romano. Sus medidas son similares a las de la puerta de acceso moderno. El ladrillo usado no es el modelo romano sino el árabe, más delgado.

Fot. 40V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Detalle sobre la foto anterior, en el que se aprecia la existencia del arco de herradura en la entrada, llevado a cabo mediante la alteración del muro maestro de la nave romana y se observa que el ladrillo usado desde otro punto de vista es el romano y no el árabe. También la existencia de un tragaluz-respiradero.entrada romana, antigua abertura romana, en el centro de la bóveda: anchura del arco de herradura árabe; indicación del aparejo romano que forma la estructura general de todo este conjunto de naves encadenadas; abertura de la parte superior de la bóveda romana, convertida en lucernario, pero que, en origen, era el acceso a estas naves.

Fot. 41V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Detalle sobre la foto anterior para indicar la existencia de la nave tras la puerta con arco de herradura. En ella se observa el tragaluz en el centro del techo con forma de lucernaria, bóveda romana rebajada, y paso hacia la siguiente nave.
Cuarto espacio ocupado por una de las naves que conforman este conjunto. Aquí, al igual que en la nave anterior, se puede observar la modificación llevada a cabo en la bóveda: se han empotrado sobre las esquinas de las bóvedas unos elementos arquitectónicos similares a pechinas, rellenándolos posteriormente de tal forma que la nave, que originariamente es de medio cañón, se ha convertido en casi hemisférica.

Fot. 42V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Se observan las bóvedas reformadas convertidas en casi rebajadas romanas. Y el paso de una nave a otro se hace rompiendo la estructura antigua romana.

Fot. 43V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Detalle sobre la foto anterior, para indicar: técnica con que se ha levantado el sistema de naves, usando la piedra como elemento fundamental; existencia del hormigón como elemento de revoque o enlucido; abertura romana para abrir paso entre los distinto compartimentos de este conjunto de naves abovedadas. Este agujero en la bóveda de la nave, ha sido transformado en lucernaria central.

Fot. 44V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. A partir del punto anterior (43V), hay una secuencia casi sin explorar, y que no ha sido reutilizada por el elemento árabe, como las anteriores sí lo fueron. Obsérvese cómo los muros, rotos para abrir paso, ya no muestran el uso del ladrillo, ni el perfil del corte dado sobre el paramento es homogéneo, sino roto indiscriminadamente, con el único motivo de comprobar, por curiosidad, hasta donde llega el sistema: muro romano roto, con revestimiento de época medieval; paramento de cierre de la pequeña nave existente entre 42V-43V con indicación de la anchura del paso hacia otras naves. Pero, obsérvese cómo las naves se suceden a través de los espacios rotos recientemente, en el que se pueden ver alineados dos tramos más de naves romanas.

Fot. 46V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Rotura intencionada para poder acceder a las dependencias interiores del final supuesto de este conjunto de naves encadenadas: indicación de la dirección que siguen las estructuras; corte dado por los ocupantes medievales, creando lo que parece un muro de época, siendo un paso totalmente artificial.

Fot. 46V. Calle Baja del Mar-Cerrajeros. Parte final del sistema de galerías romanas que muestra lo explorado hasta el momento. Aquí termina lo que se ha descubierto hasta ahora, pero que se continúa en dirección a calle Alta del Mar. El hecho es que en las viviendas colindantes, cuando fueron modificadas por necesidad, aparecieron los restos de estructuras a nivel inferior por la variabilidad del terreno. Aquí sí se encuentra la roca madre.

Fot. 47V. Calle Alta del Mar. La parte derecha de la imagen, a lo largo de la cuesta se encuentra una gran serie de galerías similares a las que se han descrito antes y que se encuentran en conexión con todo lo visto. Se ha podido comprobar, sobre todo en la parte superior de la cuesta, donde la última de las casas sufrió, años atrás, hundimiento de toda su base. Ello fue debido a las galerías que se encuentran debajo. Todas estas viviendas, tanto a un lado como a otro, se encuentran situadas sobre las estructuras primitivas romanas. Así que tuvieron que calzar toda la base con hormigón moderno.
Esto demuestra que la las estructuras romanas se encuentran casi todas en superficie o bajo tierra u que se han utilizado bien para formas nuevas casas o han sido destruidas. Lo más importante ha sido todo lo que los romanos dejaron al marcharse cuando el Imperio se desmoronó.
SECTOR X


Fot. X. Situación de la zona costera de Almuñécar a finales del siglo XIX: camino actual del Paseo Prieto Moreno; terraplén artificial de barrera ante la playa. Edificios más antiguos.
(Foto muy antigua del Paseo Marítimo y Playa de Puerta del Mar).

Fot. 2X. Paseo del Altillo en sus inicios. Detalle para precisar mejor esta barrera de escombros y arena. El mar en época de temporales penetraba en casi toda la zona baja de la ciudad. Las edificaciones de la parte central de la imagen guardan en sus cimientos los restos de la antigua muralla romana, elementos que se mostrarán en el último capítulo de esta exposición. Al fondo derecha de la imagen se puede ver el espacio por donde se producía los desagües más recientes, cuando ya había algo de alcantarillado. Se encuentra en la zona llamada Puerta del Mar, ya de fecha relativamente reciente.

Fot. 2X. Grabado de la Puerta del Mar. Se refleja en él la puerta de acceso (arco) y a su lado una hornacina donde se encontraba una imagen de la Virgen del Rosario que se distinguí porque llevaba en su mano una rosa. De ahí nace en el nombre de la Plaza de la Rosa, por la flor que la Virgen llevaba en su mano.

Fot. 3X. Plaza de la Rosa. En el centro de la imagen se encuentra el punto por donde se entraba desde la playa y por eso se llamaba Puerta del Mar. Hubo un tiempo en que ese paso no hace muchos años se podía ver parte de la construcción antigua de esa paso marino. Fue reutilizado como garaje hasta que se construyó el edificio que ahora se ve. Esa cancela tapa realmente el espacio por donde se extendía el trazado de la Puerta del Mar. Y justo a su lado se encontraba la muralla que protegía de los golpes de los temporales marinos.

Fot. 4X. Plaza de la Rosa. El elemento que apareció a consecuencia de los rebajes para las nuevas construcciones, dio como resultado la aparición del conducto que formaba la Puerta del Mar. y que se puede observar con claridad. Es una construcción en forma de canal con cubierta rectangular que encaja con la imagen presentada en el grabado sobre la Puerta del Mar. La estructura no es romana y menos aún los materiales utilizados. Se consideran árabes. Pero que los sillares que se encuentran debajo del antiguo Cine Coliseo, sí son romanos. Lo que quiere decir que en época romana se protegían también de las tempestades del mar.

Fot. 5X. Plaza de la Rosa. Imagen tomada del interior de una vivienda en la plaza. En ella se puede ver la muralla y con poca claridad los elementos que la componen. Este lienzo se extiende en sentido oeste pasando por el citado cine Coliseo, donde se ha detectado los sillares calizos de los cimientos de la muralla, imagen que se verá en el Sector Z. Pero aquí se observa una muralla que termina con la hilada de almenas y aspilleras como se va a ver, pero su adarve probablemente ha sido eliminado para ganar espacio modernamente. Se puede considerar que es una estructura árabe-moderna, pero con cimientos romanos, como se ha afirmado antes.

Fot. 6X. Plaza de la Rosa. La muralla almenada vista desde un alto: contramuro adosado como elemento contrafuerte; almenas tipo medieval-moderno.

Fot. tX. Plaza de la Rsa. Imagen de la parte interior del sistema almenado de la muralla donde se aprecian almenas y aspilleras algo inclinadas y bastante cerradas en el ángulo de tiro defensivo.

Fpt. 8X. Plaza de la Rosa. Vista de la dimensión vertical de las almenas de la muralla. Las aspilleras se encuentran algo separadas.

Fot. 9X Avenida de Andalucía. Calle que delimita la parte de la estructura romana con el mar. En el levantamiento de estas viviendas se ha detectado gran cantidad de material romano, probablemente perteneciente a la factoría de salazones de esta parte del núcleo industrial. Al fondo izquierda de esta imagen se encuentra un espacio, ya construido, donde apareció un elemento de probable zona portuaria dada su forma y consistencia. Ciertamente no pudo ser destruida y quedó enterrada formando parte de los cimientos de la construcción.

Fot. 10X. Calle Bilbao. Perspectiva del espigón, y observación de cómo se introduce bajo las estructuras de los bloques modernos, indicándose, con ello, que es mayor de lo que en este plano nos presenta.

Fot.11X. Calle Bilbao. Espigón de puerto indicado en la foto anterior. No se pudo destruir y quedó bajo los cimientos de los bloques de casas.

Fot.12X. Encuentro de la zona Plaza de la Rosa con Baja del Mar, punto la más baja cota de toda la ciudad: lugar donde se han detectado elementos romanos en las cimentaciones abiertas para las nuevas casas y espacio donde existen restos romanos bajo tierra, a escasa profundidad; y dando a la calle Alta de Mar aparecieron gran cantidad de muros pertenecientes a una estructura industrial. Se hallaron algunas monedas, y materiales cerámicos.

Fot. 13X. Plaza de la Rosa-Aduana Vieja. Espacio completo donde se han detectado restos señalados en la foto anterior destacando la indicación de la zona donde se han abierto los agujeros de las zapatas, en los que se han hecho patentes los muros de estructuras romanas; y lugar donde se encontraba la tercera parte, con arco de apoyo, de la Puerta del Mar.

Fot. 14X. Plaza de la Roza-Aduana Vieja. En esta zona existió un cine de espacio abierto. Aquí se vio, cuando hicieron las zapatas de la nueva construcción, un alfar romano, gran cantidad de cerámica romana y árabe y una verdadera cadena de tinajas de gran tamaño similares a los tipos conocidos como dolivm, de los que se conservan en casas particulares.

Fot. 15X. Plaza de la Roza-Aduana Vieja. Operario excavando para extraer una de las vasijas grandes que aparecieron en casi todas la zapatas abiertas para montar los pilares de la nueva construcción.Fot. 8X. Plaza de la Rosa. Detalle de uno de los agujeros abiertos para la colocación de zapatas, y en cuyos laterales se han dejado ver los muros romanos.

Fot. 16X. Plaza de la Rosa. Recinto donde aparecieron restos romanos y árabes. Extracción de una tinaja. Restos de un horno de cerámica romano, tinajas tipo dolium, de fabricación árabe (3 piezas) y numerosos restos de material cerámico romano y árabe. La fecha aproximada de estos hallazgos tuvo lugar en los años 60s.
SECTOR Y
RELACIÓN PLANIMÉTRICA


ALZADO DEL DEPÓSITO TERMINAL DEL ACUEDUCTO ROMANO

PLANTA DEL DEPÓSITO TERMINAL DEL ACUEDUCTO ROMANO (ÁREA DE LA ACTUAL IGLESIA PARROQUIAL)
RELACIÓN FOTOGRÁFICA

Fot. 1Y. Calle del Aire. Detalle para destacar que los restos de base de la construcción romana que aquí existió debieron prolongarse hasta cerrar probablemente toda la calle del Aire que queda a espaldas de la Iglesia.
En este espacio, como se ha dicho antes, se encontraba el depósito terminal del acueducto romano de Sexs. Fue ya en el siglo XV cuando debió construirse la nueva iglesia parroquial. Fue derribado el depósito y en su lugar se construyó la actual iglesia. Los materiales de la demolición fueron reutilizados en el levantamiento de la misma. Hoy puede verse en el aparejo externo con toda claridad. Los árabes describieron bien la estructura de su alzado. Según sus cálculos, el depósito debió tener aproximadamente unos 25 m de altura. Como la cota base es de 25 m, la parte del depósito más elevada, podía alcanzar los 50 m. Y de esta forma se producía un equilibrio de presión hidrostática entre el depósito de la Santa Cruz, que se encontraba en la cota 50, y la cota 50 de la iglesia, a una distancia de un km aproximadamente, con lo que la presión del agua, que no pasaba de un 5%, no rompiera el equilibrio y no sufriera a consecuencia de la diferencia de niveles o presión hidrostática. La cota del depósito permitió distribuir el agua a todos los niveles desde esta altura. Para ello fue necesario la entubación de los canales que van a ir apareciendo en toda la periferia de la factoría emplazada en el área de la industria de salazones del complejo romano.

Fot. 2Y. Calle del Aire. Primer plano de la parte superior de esta secuencia de estructura romana: primer tramo de muro romano retocado y que ocupa la parte norte del alzado del depósito romano; y desde el punto más elevado: altura que ha debido ser eliminada en el rebaje producido para el levantamiento del alzado de la Iglesia. Se considera que esta altura ha debido alcanzar, por lo menos, a la vista del fuerte desnivel entre los puntos de arriba y el de abajo, aproximadamente los 7 m. E decir: aquí se ve que la iglesia utiliza como base la parte baja del aparejo del depósito y se observa que los materiales romanos están a la vista con el alzado de la iglesia justo encima. Los sillares que formaban parte de las esquinas del depósito, han sido reutilizados en toda la periferia, y al mismo nivel de altura sobre el actual suelo en el que se asienta.

Fot. 3Y. Calle del Aire. Detalle sobre la parte superior de los cimientos romanos de la Iglesia, para remarcar la rotura que sobre el aparejo se ha practicado. Los sillares que la primera parte del alzado pertenecen a la antigua Torre de Descarga del acueducto romano, situada en este lugar de la ciudad. Los cimientos, de opvs incertvm, hoy están tapados y camuflados. El opvs quadratvm se ha utilizado en todo el alzado del depósito.

Fot. 4Y. Calle del Aire. Detalle de la toma anterior, con el fin de exponer que la diferencia entre los puntos aquí indicados, dan señales más que suficientes para mostrar que se trata probablemente de toda una base de opvs caementicivm, para equilibrar el desnivel entre las alturas opuestas por el desnivel del terreno. La diferencia de proyección sobre la calle, explica, en cierto modo, que haya sido roto el aparejo romano, con el fin de dar homogeneidad y que no desentone, ni dé muestras de que la Iglesia carece de cimentación propia, recortando para ello todo el espacio de esta base cuanto sea necesario a fin de conseguir ofrecer un aspecto de estructura única.

Fot. 5Y. Calle del Aire. Perspectiva de la parte posterior de la Iglesia. Obsérvense los restos de aparejo romano sobre la base de la misma. Se piensa que la Iglesia ocupa lo que realmente fue el espacio del depósito y la torre de descarga. A partir de este punto se deja ver que el depósito llegaba en su base hasta este punto, y que se comprobará a continuación con otras imágenes de estos límites a poniente de la iglesia.

Fot. 6Y. Calle Parra. Cimientos del Oeste de la Iglesia. Situados en la vertiente de Poniente de la Iglesia. En este espacio se puede observar estructura de opvs incertvm y caementicivm en toda la base del subsector. Se piensa que el pasillo que se ve es totalmente artificial. Ello lo prueba la no existencia de línea de fachada; punto donde se aprecia la total inexistencia de paramento romano externo; uso del antes citado podivm de piedra toba, base moderna con con materiales procedentes del derribo de la torre de descarga del depósito terminal; consideración del espacio que se piensa no existió hasta que fue roto el sistema romano.
Nota adicional: cuando se repusieron recientemente las solería del interior de la iglesia, se pudo ver cómo los muros de la misma se montaban sobre los muros romanos, sobresaliendo del suelo actual aproximadamente 20 cm. Al día siguiente volví para tomar medidas y fotografiar y me encontré con la desagradable sorpresa de que los albañiles habían tapado aquellos salientes muros romanos y no pude tomar fotos ni medidas. Les habían ordenado que taparan aquello después de notar mi presencia. Pero los muros siguen ahí enterrados.

Fot. 7Y. Calle Parra. Cimientos del oeste de la Iglesia. Detalle de las fotos anteriores para hacer ver el uso de la piedra toba en el perímetro del edificio y la base sobre la que se apoya. Obsérvese el segundo nivel de estos cimientos para comprobar que son sillares de piedra toba romanos reutilizados.

Fot. 8Y. Calle Parra. Cimientos del oeste de la Iglesia. Perspectiva donde se amplía la visión de conjunto de la vertiente de Poniente: indicación de hasta dónde llegan el opvs incertvm y el caementicivm; línea mínima de la base, de opvs caementicivm; observación de que en el alzado de la Iglesia el uso de la piedra toba alcanza los dos metros de altura en todo su perímetro. El muro-base ha sido retocado en parte y se ve cómo se monta el aparejo de la iglesia sobre el muro romano en la base.

Fot. 9Y. Calle Fuentenueva. Atrio de la iglesia. Parte oeste. Cimientos romanos del atrio de la Iglesia. Detalle sobre la toma en el punto de cierre, donde apreciamos: altura, al exterior, que conserva la base romana; espacio abierto considerado artificial. Evidentemente el espacio del atrio era mayor de lo que se ve.

Fot. 10Y. Calle Fuentenueva. Atrio de la iglesia. Cimientos romanos del atrio de la Iglesia. Se ve la zona baja del alzado del actual atrio de la Iglesia, en la parte suroeste. Se puede igualmente contemplar lo que queda como testigo de la base de opvs caementicivm e incertvm. Todo parece llevarnos a admitir que lo que se puede analizar no es un sistema de muros en esta concreta zona, sino más bien la rotura de una plataforma de soporte del gran depósito terminal que ha debido existir sobre todo este material. No se detecta ningún dato sobre una línea precisa de muro externo, para poder delimitar lo que realmente ocupó tanto el depósito como la torre de descarga del mismo.

Fot. 11Y. Calle Fuentenueva. Cimientos romanos del atrio de la Iglesia. Detalle sobre la toma precedente, para indicar cómo se ha roto la estructura romana con el fin de hacer comunicables todos los accesos planificados a propósito de la construcción de la nueva Iglesia Parroquial.

Fot. 12Y. Calle Fuentenueva. Cimientos romanos del atrio de la Iglesia. Ampliación de detalle sobre la foto precedente para anotar la inexistencia de línea de aparejo externo, lo que lleva a corroborar que, cuanto se viene afirmando de que todo este espacio, constituía una plataforma de grandes proporciones destinada a montar sobre ella todo el sistema de abastecimiento hídrico, fuente de alimentación de todo el complejo industrial de Sexs.

Fot. 13Y. Línea de calle moderna, en la Avenida de Cala, donde se pueden diferenciar bien dos espacios o lienzos de muralla: a derecha, tramo en buen estado de conservación, pero en los interiores de las viviendas; tramo reutilizado y estrechado con las construcciones modernas que se le han adosado. Estas fachadas modernas no hacen más que seguir el trazado de la muralla antigua apoyándose sobre ella para construir.

Fot, 14Y. Avenida de Cala-Carrera de a concepción. Lo más destacado de esta imagen es la existencia de la muralla formando parte de lo propia estancia-bar. A la derecha los ventanales están construidos aprovechando la muralla, que alcanza el metro y veinte centímetros. Este lienzo mide unos 8 m aproximadamente. Esto ya no existe con las remodelaciones modernas.

Fot. 15Y. Avenida de Cala. Lienzo de la muralla a izquierda con una longitud aproximada de 200 m. Es continuación del tramo visto en el lienzo de muralla dentro de un bar.El portón a izquierda muestra parte del grosor de la muralla que fue reducida por necesidad e espacio.

Fot. 16Y. Avenida de Cala. Tercer tramo del espacio ocupado por la muralla árabe. Sobre la esquina derecha existía un típico bar en el que se podía comprobar la anchura de la muralla porque se encontraba a la vista. A izquierda se practicó un rebaje de terreno para nueva edificación. Se pudo comprobar la existencia de limo con una profundidad de más de cinco metros de potencia. No se pudo averiguar más por falta de exploración profunda. Posiblemente se habría encontrado arna de playa, como ocurre en la zona de carretera de Málaga.

Fot. 17Y. Avenida de Cala. A izquierda de la imagen se encontraba la muralla perimetral que llegaba hasta la Puerta de Vélez. El aparejo de estas construcciones se encuentra montado sobre la ruina de la muralla. Debido a ello y por su altura, se hizo necesario hacer un acceso elevado, ya que hay desnivel entre Avenida de Cala y Calle Vélez. Al final de este tramo, con motivo de derribo de casas, han aparecido también muros romanos más propios de estructuras industriales que defensivos.

Fot. 18Y. Avenida de Cala. Imagen de detalle de uno de los accesos elevados de las casas de este tramo de calle. El desnivel llega a los dos metros del suelo y calle Vélez.

Fot. 19Y. Cruce entre Avenida de Cala y Carril hacia río Seco (aún sin nombre). Punto donde finaliza la expansión de la factoría del Majuelo: de frente: edificio del que se ha comprobado que sus cimientos tienen estructuras romanas debajo; y en primer plano: restos de muros romanos como punto final de la factoría del Majuelo, en su expansión hacia el Norte.

Fot. 20Y. Cruce entre Avenida de Cala y Carril hacia río Seco. Solar del antiguo cine Galiardo. Detalle de la foto anterior para observar su técnica de opvs incertvm y la dimensión del muro romano descubierto.

Fot. 21Y. Cruce entre Avenida de Cala y Carril hacia río Seco. Solar del antiguo cine Galiardo. Detalle de la misma foto anterior para observar su profundidad que alcanza más de los dos metros. No se llegó a la roca madre. Esta circunstancia sólo se da en la periferia por el desnivel de los terreno que fueron invadidos por el aluvión con el paso del tiempo.

Fot. 22Y. Callejón de la Najarra. (Avda. de Europa). Situados en un área muy cercana a la llamada Puerta de Vélez, denominada Callejón de la Najarra, inicio y a la vez fin de la factoría de salazones del Majuelo: espacio donde se han podido detectar numerosas estructuras industriales pertenecientes a dicha factoría en sentido norte; a derecha ocurre otro tanto. Ahí se han encontrado muchos materiales que han hecho desaparecer por miedo a la prohibición por hallarse en terreno arqueológico.

Fot. 23Y. Avenida de Cala. Podivm de acceso a vivienda asentada sobre la doble muralla romana, cuyos restos aparecen más abajo.

Fot. 24Y. Avenida de Cala. Perspectiva de la muralla en dirección a la llamada Puerta de Vélez. Las casas que se ven están asentadas sobre la base de la misma. Por el lado opuesto ha sido necesario el levantamiento de podios y escaleras para poder superar ese resto de muralla que soporta las casas en toda esa alineación.

Fot. 25Y. Avenida de Cala. En esta perspectiva continuamos indicando la secuencia rota de la línea de muralla medieval árabe. En el primer plano del espacio que se indica en la foto existía, hasta hace muy poco, un lienzo de muralla sin más revestimiento que la cal sobre el aparejo antiguo. Su grosor alcanzaba 1.2 m.
Ignoramos la profundidad sobre todo a derecha. A izquierda se encuentra el terreno con un nivel de limo que supera los 10-20 m. Difícil lo tienen los árabes para mijar en suelo firma la gran muralla perimetral defensiva que se necesitaba para seguridad de la plaza.
Se sabe que lo que es entorno antiguo gozo con el tiempo de varios anillo de murallas perimetrales concéntricos. Unos, en niveles superiores, otros, en niveles medios, y finalmente sobre la cota 13, que es la altura que se da sobre la entrada del acueducto romano de la zona de Carrera de la concepción.

Fot. 26Y. Avenida de Cala. Perspectiva de línea de calle donde el murallón medieval ha desaparecido, aunque hasta hace poco se conservaba un tramo pequeño del mismo.

Fot. 27Y. Avenida de Cala. La Parte derecha de la imagen muestra una secuencia de muros elevado que se han montado sobre la muralla perimetral del casco antiguo de la ciudad.. El grosor llega a alcanzar un 1,2 m, aunque ha sido disminuido por los propietarios de las casas para ganar espacio. Es parte de la muralla árabe.

Fot. 28Y. Avenida de Cala y cruce con Carrera de la Concepción. Espacios internos del punto 27Y,1, donde se puede comprobar la anchura de murallón, conservado en su totalidad y que alcanzaba 1,20 m de grosor. Hoy día está totalmente destruido.

Fot. 29Y. Carrera de la Concepción. Zona donde se quiere hacer resaltar que la estructura de construcciones romanas se encuentra a escasa profundidad, casi al mismo nivel del actual piso. En la salida hacia Málaga se pudo comprobar la existencia de muros romanos profundos cercanos a lo que hoy es río Seco. En nuevas edificaciones se pudo comprobar la categoría de los muros hallados. En el movimiento de tierras se produjo un accidente que causó un siniestro en lo obra a causa del desprendimiento de un muro de cierto tamaño.

Fot. 30Y. Carrera de la Concepción. Aspecto deteriorado del paramento romano en donde se observan las concreciones provocadas por el enterramiento a que ha estado sometido.

Fot. 31Y. Puerta de Granada. Estado de la muralla tras la realización del rebaje practicado. Todo esto se encuentra bajo los cimientos de la Casa de la Cultura. Como la excavación se practicó se detenerse a ver con cuidado lo que estaba apareciendo, fue imposible determinar la procedencia y recorrido de estos muros, ni siquiera la forma de su aparejo. Su conexión con los elementos romanos y árabes es imposible de determinar. Se pude ver muro y algo de torreón.

Fot. 32Y. Puerta de Granada. Muralla medieval y estructura de hormigón romano. El sentido que se observa en su trazado le hace conectar con las estructuras conservadas en el tramo final de la Avenida de Cala. En esta imagen se ve una especie de opvs caementicivm, probablemente relacionado con el sistema de canalización del sifón del acueducto; línea de muralla; espacio donde la muralla experimenta un giro a izquierda, ligero, para continuar en dirección hacia el punto antes indicado.

Fot. 33Y. Cuesta del Derrumbadero. Esta imagen muestra, a izquierda, una fuerte pendiente provocada por la propia estructura rocosa del subsuelo, por donde ha debido pasar la muralla perimetral que se dirigía hacia el Callejón de Valdivia (Avenida de Madrid), separando lo que se conocía como Huerta de los Frailes, hasta empalmar con la muralla perimetral romana en la zona de Plaza de la Rosa. Se considera romana porque en las construcciones que se llevaron a cabo muy cerca de la Huerta de los Müller-Mateos, no se pudieron hacer zapatas en su cimentación, dada la dureza que presentaban. Hoy se encuentran esos muros soterrados sin tocarlos por la misma razón que el material de puerto aparecido en la calle Bilbao.

Fot. 34Y. Cuesta del Derrumbadero. Indicación del muro de contención perteneciente al depósito adicional que se encontraba junto a la Torre de descarga o Depósito Terminal situado en la zona donde se encuentra hoy la iglesia parroquial. Se extiende a lo largo de unos 50 m, aproximadamente. Su altura es imprevisible, dado el revestimiento moderno que ha sufrido. En la pared donde se ha localizado ese muro, se ha puesto al descubierto, de forma espontánea, el aparejo romano interior, que, a su vez, es la forma externa del muro romano, como se verá a continuación.

Fot. 35Y. Cuesta del Derrumbadero. Detalle de la imagen anterior para hacer resaltar el uso de la piedra y del cemento romano usados en la mampostería. Todo se encuentra enmascarado por el revestimiento moderno que se ha desprendido porque la argamasa moderna estaba formada por arena de playa con salitre, causa de su deterioro.

Fot. 36Y. Cuesta del Derrumbadero. Aspecto que presenta la gruesa capa de revoque moderno adosada a la estructura de muro romano: capa de argamasa moderna; aparejo romano de opvs incertvm. Al fondo se observa una estructura más resistente que no se pudo explorar.

Fot. 37Y. Calle Angustias Vieja. Aspecto de la misma sección de muralla, donde ya se ha levantado la Casa de la Cultura, con la eliminación de los restos de muralla que aquí se pueden apreciar. Debajo de este espacio aparecieron enterramientos romanos y medievales modernos.

Fot. 38Y. Calle Angustias Vieja. Espacio noroeste de cierre de la muralla de circunvalación de la ciudad medieval. Aquí, donde se indica, la muralla ha sido destruida hasta los mismos cimientos.

Fot. 39Y. Calle del Derrumbadero, artificial, ya que en este punto debía cerrarse, debido a la existencia de un murallón de circunvalación, que se verá a continuación: espacio de calle artificialmente abierto; indicación del punto (segunda puerta a derecha) por donde se entra en casa moderna que tiene en su interior un torreón de tierra prensada, similar al visto en el sector T. Dicho torreón da sobre el talud, de no mucha altura, sobre la actual carretera de circunvalación que forma hoy la Avenida de Madrid.

Fot. 40Y. Esta zona se denomina Cuesta del Derrumbadero. A izquierda se encuentra la finca donde se han hallado varios elementos de la arquitectura romana. Sujetando todo el sistema, debajo se encuentra el murallón de contención que forma parte de la muralla de circunvalación. A derecha de la imagen hay estructuras domésticas modernas que han reutilizado materiales romanos en sus alzados y, justo en el punto que se indica, se inicia el muro de contención de un probable depósito de agua, complementario al de la Iglesia, que se encuentra al lado del templo.

Fot. 41Y. Tramo de la calle Cuesta del Derrumbadero, junto a la Huerta de los Müller, donde se indica una secuencia de casas relativamente modernas, que se apoyan en la estructura posterior, formada por los restos de la muralla de circunvalación.

Fot. 42Y. Indicación en esta calle Derrumbadero de la secuencia de casas apoyadas a ambos lados sobre los restos romanos preexistentes. Todos se encuentran a nivel bajo, por donde pasa una derrama del canal de distribución situado en una zona destruida del antiguo ayuntamiento de la ciudad.

Fot. 43Y. Espacio del antiguo recinto de la Puerta de Granada, de la sólo se podían apreciar vestigios en algunas viviendas sobre la empinada cuesta. Esta entrada podía tener cierta relación estratégica con la configuración del acceso, según se entra viniendo desde el barrio de San Sebastián, con su característica forma en zig-zag. Aquí se observa: pendiente con fuerte desnivel que debe ser superado por el sistema de arribada del canal del sifón procedente y a través del último tramo de puente del acueducto romano; espacio libre forzado por la necesidad de abrir paso hacia la ciudad medieval.
Nota. Los antiguos habitantes de la ciudad cuentan y se sabe por tradición oral, que este acceso se encontraba precedido por una vaguada de cierta profundidad. Se cree también que las aguas de río Seco llegaron a pasar por aquí, aunque se considera muy difícil por encontrarse con la estructura del acueducto romano. Y que río Seco pasaba por aquí no se duda, pero cuando se producían desbordamientos del mismo, lo cual ha provocado daños cada vez que se producía. Incluso recientemente se siguen repitiendo.

Fot. 44Y. Callejón de Valdivia (Avenida de Andalucía). Huerta de los Müller-Mateos. Resto conservado de la antigua muralla medieval de circunvalación de la ciudad, probablemente montada en estructuras previas pertenecientes a la supuesta factoría de salazones de Levante. Se trata de una mezcla de estructuras.

Fot. 45Y. Avenida de Andalucía. Detalle de la perspectiva anterior para precisar mejor los datos sobre medida y aparejo. Hacia la derecha de este muro, se han conservado hasta no hace muchos años, restos de muralla sobre roca madre, cuando aún no se había construido obra moderna sobre esta zona. También se conservaba un torreón, que ha quedado dentro de una vivienda en calle Derrumbadero.

Fot. 46Y. Avenida de Andalucía. Huerta de los Müller-Mateos. Aparejo romano, prolongación del visto en la foto anterior. En él se ve una abertura que pertenece a un canal de conducción de agua para la probable zona de piletas de salazones situada en este lugar. Lo extraño es el hecho de que su bocana aparezca cegada desde tiempos antiguos.
Nota. Se tiene información de su existencia por un señor que experimentó su existencia haciendo el recorrido de su trayectoria y que, partiendo desde una habitación del ayuntamiento, llegó a salir él y otros, por ese canal.

Fot. 47Y. Avenida de Andalucía. Huerta de los Müller-Mateos. Vista del canal de conducción de agua que, procedente de la zona y del antiguo Ayuntamiento, e Iglesia parroquial actual, desemboca en un ramal de la misma sobre esta huerta. Este canal pasaba por la antigua letrina del viejo ayuntamiento. Detalle sobre la foto anterior para hacer notar el aparejo de opvs signinvm de sus muretes laterales. Al fondo se observa el paso del canal que continúa a través del subsuelo de la calle Derrumbadero. El suelo del canal está completamente desgastado por la erosión. La cubierta está formada por lajas de piedra pizarrosa. Se puede observar que el fondo del canal tiene una derivación que discurre en sentido calle Real.

Fot. 48Y. Avenida de Andalucía. Huerta de los Müller-Mateos. Resto de una tubería doble, de cerámica romana, que formaría parte de la red de distribución de agua en esta zona. Apareció en a removida de terreno cuando se estaba rebajando para crear los cimientos. Su forma deja ver que era muy resistente para poder soportar fuerte presión.

Fot. 49Y. Avenida de Andalucía. Huerta de los Müller-Mateos. Capitel romano de estilo corintio. Sus medidas aproximadas son 75 x 40 cm. Se localizó en un garaje dentro de la nueva construcción, hecho que hace ver que formaba parte de una estructura arquitectónica de relevancia, como la existencia de un foro o templo romano. Sin duda que se ha perdido mucho material que formaba parte de esta supuesta estructura.
APARTADO AÑADIDO DE TRABAJO COMPLEMENTARIO
Fotos 62Y a 94Y. Tramo del acueducto romano desde el canal de la Santa Cruz a los Grifos de la Carrera de la Concepción. Y junto a él, termas romanas.

Fot. 62Y. Carretera de Jete. Tramo final del acueducto romano de la ciudad, formado por dieciocho arcos, de los que faltan cuatro. La parte superior, por donde discurría el canal, ha sido destruida a través del tiempo, sobre todo en época de los musulmanes, en que el acueducto fue totalmente abandonado.

Fot. 63Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Fase de excavación. En esta foto se muestra la parte superior del acueducto dejando bien claro que el canal por donde circulaba el agua entubada ha quedado totalmente arrasado.

Fot. 64Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. La totalidad del canal de los arcos se encuentra derruido, y sólo los arcos, menos cuatro de la parte central, se ven completos. El canal superior del acueducto estaba cubierto con estructura de medio cañón y el agua discurría entubada por su interior.

Fot. 65Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Esta foto muestra la parte terminal de entrada del acueducto en la ciudad moderna, donde se observan siete arcos. Se sabe que el acueducto continuaba en sentido hacia la Iglesia, creando un vaguada de ciertas proporciones cuando esa parte fue destruida para la nueva carretera. Es evidente que continuaba probablemente con unas conducciones de aguas entubadas, que llegarían hasta la Torre de descarga, situada en el emplazamiento de la actual Iglesia.

Fot. 66Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Emplazamiento de las termas romanas, a derecha, y acueducto partido por el derrumbe de cuatro arcadas a causa de una pésima excavación llevada cabo con precipitación y usando máquinas excavadoras en la ejecución de puesta a descubierto del mismo.

Fot. 67Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Acueducto romano. Vista de la parte terminal del mismo a la entrada de la ciudad y vista general de las termas romanas. (Foto de Francid L. Ruiz).

Fot. 68Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Vista casi completa del conjunto de las termas, donde se ven los siguientes elementos: en el centro, apodyterivm; delante, el hypocavstvm; a derecha, emplazamiento de las piscinas; al fondo, parte del acueducto que se dirige hacia San Sebastián, y está interrumpido roto por la Carretera Nacional 340.

Fot. 69Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Vista de conjunto del hypocavstvm de las termas, aún sin perfilar debidamente en su excavación. Tan sólo se observa un arquito central de la zona central del mismo.

Fot. 70Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Conjunto del hypocavstvm de las termas, donde se ven cuatro compartimentos, donde se restaurarán varios más. Tan sólo podemos observar dos arcos completos.

Fot. 72Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Vista frontal del hypocavstvm de las termas. La entrada se compone de doble arcada de ladrillo visto. Ampliación donde se puede ver, a izquierda, el arranque de los muretes de ladrillo del hypocaustum. Se comprueba la baja calidad del material del horno de calor. Es la parte que más ha sufrido en su conservación sin duda por la baja calidad de los materiales.


Fot. 73Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista de conjunto de la parte este de las termas, donde se aprecia la entrada artificial del apodyterivm de las mismas. A su izquierda se ve el acueducto.

Fot. 74Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Interior abovedado del apodyterivm. En su interior a ambos lados se ven bancos de piedra, y, al fondo, mechinales sobre los que se apoyarían una serie de vigas. Se ignora la función de la puerta arqueada, aunque se piensa que daría acceso a otras dependencias de este recinto.

Fot. 75Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Vista posterior del apodyterivm de las termas. En primer plano se ve la superficie de lo que fue una de las pilas. A su izquierda hay un agujero que hace pensar en un elemento de conducción de agua.

Fot. 76Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Pila de baño grande, de forma semicircular con revestimiento de estuco, y encuadrada por muros romanos de opvs incertvm. Todas estas pilas estarían cubiertas según se deduce de los muros alineados a su alrededor, que servirían para sujetar una techumbre.


Fot. 79Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. En esta piscina se ven muy bien los dos escalones de entrada a la piscina, así como su revestimiento. El pocico del fondo del suelo pudo contener algún elemento de desagüe.

Fot. 80Y. Carretera de Jete. Vista de toda la cubierta del apodyterivm. Toda esta zona ha sido restaurada al estilo moderno, sin conservar las técnicas de la restauración clásica. Los materiales usados nada tienen que ver con los romanos.


Fot. 82Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Canal de entrada o desagüe de todo el complejo de baños. Su desnivel se inclina hacia el Oeste, y se encuentra ya fuera de las estructuras de baño propiamente dichas.

Fot. 83Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Se trata de una plataforma escalonada, cuadrangular. Indica que las estructuras de las termas romanas continuaban hacia levante. Pero las obras nuevas han prevalecido sobre las romanas. Es un tanto curioso observar que esta estructura rebajada registra el uso del opvs qvadratvm en su parte interior.

Fot. 85Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Sección de las termas donde se aprecia el tramo de acueducto que se dirige hacia el barrio de San Sebastián, junto a la carretera de Jete (Foto de Francid L. Ruiz).

Fot. 84Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Carretera de Jete. Zona noreste del complejo de las termas romanas. Aquí se ven los diversos compartimentos que integraban la casi totalidad de los habitáculos de estos baños.

Fot. 86Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista de parte del conjunto de las termas, donde se aprecian piscina, apodyterium y acueducto (Foto de Francid L. Ruiz).

Fot. 87Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista frontal del apodyterivm de las termas y parte del hypocavstvm. Detrás, el acueducto. (Foto de Francid L. Ruiz). Llama algo la atención en los elementos constructivos el grosor del ladrillo utilizado, pues se nota que es menor que el que viene usando en las estructuras del interior del complejo industrial.

Fot. 88Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista frontal del apodyterium de las termas (Foto de Francid L. Ruiz). Curiosamente se puede ver que, mientras ha estado este conjunto bajo tierra, se ha conservado mejor que cuando se ha destapado el hallazgo. Las técnicas de construcción son las clásicas en este conjunto de estructuras romanas en Sexs. El opvs incertvm, el latericivm y caementicivm son la base de toda la estructura del conjunto de los baños.

Fot. 89Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista de conjunto de las termas con sus diversos compartimentos, junto al acueducto. (Foto de Francid L. Ruiz). Compartimentos adicionales a lo propiamente considerado como complejo de las termas. Formas rectangulares que forman parte del conjunto como auxiliares.

Fot. 90Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista de una de las piscinas semicirculares, donde se aprecia con claridad el revestimiento interior de las paredes de la piscina con le técnica del opus signinum y el escalón para acceder a ella. (foto de Francid L. Ruiz)

Fot. 91Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista general del conjunto de las termas de la Carrera (foto de Francid L. Ruiz).

Fot. 92Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Vista parcial de una de las piscinas de las termas de la Carrera (foto de Francid L. Ruiz).

Foto 93Y. Termas romanas de Carrera de la Concepción. Interior de una piscina romana donde se aprecia el estuco impermeabilizante con opus signinum. (Foto de Francid L. Ruiz).

Foto 94Y. Grabado del siglo XIX hecho por George Vivian. Muestra, al fondo, la imagen del Ingenio del Agua del barrio de San Sebastián en Almuñécar.
SECTOR Z

Almuñécar. Sector Z. Se encuentra enmarcado entre las calles Clavelicos y Nueva. Se encuentra muy cerca de las estructuras del Majuelo. Los restos romanos son visibles desde la misma calle. Tiene formas romanas reutilizadas, pero que se encuentran casi destruidas por las obras modernas. Hay un canal, que atraviesa viviendas modernas, con claros indicios de haber sido desagüe de época romana, precedente de las zonas altas con piletas de salazón.

Fot. 1Z. Calle Clavelicos. Las zona de canalización de agua residuales industriales normalmente tienen su origen en los lugares donde se ha practicado la salazón. Y es en esta calle donde se comienza de ver el lugar de origen, pero que se encuentran taponados por las construcciones modernas y nueva urbanización. Éste es una de los puntos de recogida que se encuentra taponado, pero en su interior se encuentra el canal de desagüe. Los muros que se ven de frente son romanos enlucidos y encalados. La calle es artificial. Este canal se dirige hacia calle Nueva casi en línea recta y dirección oeste.

Fot. 2Z. Calle Clavelicos. A continuación, en la misma calle, aparece un espacio con muros de estructura romana encalado. Detrás de esa puerta se encuentra una zona abierta con ruinas donde aparece la canalización casi paralela a la anterior.

Fot. 3Z. Calle Nueva. Se encuentra esta canalización al fondo izquierda de la citada calle. La anchura del canal es aproximadamente de 90 cm (3). Se encontraba debajo de la edificación romana con galerías y en las proximidades de la zona Majuelo, donde se dan sistemas de galerías como las que se han visto en el Sector J. Se puede observar el resto de muro antiguo junto al muro mayor en el suelo (2). El aparejo de las estructuras colindantes se trasluce a través del encalado moderno (1). A izquierda de la imagen y casi al punto de partida, se ve una canalización procedente de una vivienda en línea con la principal.

Fot. 4Z. Calle Nueva. Imagen de detalle donde, en el mismo sistema de desagüe se puede ver: (1) punto de salida del canal de evacuación que desemboca en el central; (2) muro romano de fondo donde se ha practicado una abertura para uso moderno de desagüe superficial; (3) paso artificial no encauzado; (4), paramento de probables naves en todo el tramo del pasillo con alzado a base de sillares de piedra caliza, cosa que revel que se encuentra muy cerca de la estructuras del Majuelo; (5), disminución del volumen del pasillo; (6) entrada artificial a una de las dependencias que se considera antigua nave romana.

Fot. 5Z, Calle Nueva. A poca distancia del canal anterior se puede ver éste, donde su estructura queda bien trazada, con sus muros laterales donde se aprecia la base sobre roca madre, los alzados de opus incertum y el fondo de comunicación con la llegada desde atrás. Su anchura tiene una medida similar al anterior canal.

Fot. 6Z. Calle Clavelicos-Calle Alfareros. A costa distancia de los dos canales de desagüe se encuentra una zona de alfares. Se cree que a través de la historia se han sucedido las técnicas de fabricación de pìezas de cerámica, tanto la doméstica con la de construcción. Y, como es coherente, se cree que aquí en otros tiempos se ha debido fabricar cerámica romana y posteriormente, árabe. Pero no tenemos constancia fiable porque en la demolición reciente de estas estructuras no se ha llevado a cabo inspección de los materiales antiguos que debieron aparecer. Otro alfar se encuentra sobre la muralla de Poniente, del que tampoco se tiene materiales que digan otra cosa. Lo más reciente es árabe, como es normal. Pero sí se mantuvo una tradición de cerámicas populares principalmente de carácter decorativo.
CONCLUSIONES FINALES
Tras haber realizado una detallada descripción de todos los sectores que componen el complejo estructural de las formas de Seks, es obligado hacer una ordenación del elenco de datos de cada uno de los ámbitos estudiados, para poder establecer unos criterios lógicos, basados en la estadística porcentual, que se ha podido efectuar tras el recorrido arqueológico emprendido a lo largo de todo el trabajo.
Resulta no fácil querer dar una nueva imagen sobre un yacimiento que ha permanecido durante tanto tiempo bajo el tópico de una determinada denominación, y romper los esquemas mantenidos, hasta el momento presente, como científicamente inamovibles.
Esta tarea, llevada en silencio durante más de veinte años (y aún no se considera zanjada por razones obvias), ha dado como fruto una información lo suficientemente extensa como para plantearse de nuevo la cuestión. No se trata de un problema de topónimo (Sexi), ni si ha existido un cargo sacerdotal (flamen), bien probado por la inscripción, o de una estructura comercial, en distintas épocas, formada por una determinada clase social dedicada a operaciones de este tipo, como era la ecuestre, en algunas fases de la historia de Roma; no es ésa nuestra cuestión.
Admitimos como elemento humano, un organigrama elemental en el que figuran: sectores sociales dedicados a la actividad mercantil, por una parte, y una población servil, probablemente integrada por colonos romanos, aborígenes y elementos de la antigua comunidad fenicio-púnica
Éste sería el esquema mercantil. Pero formando también parte,no de manera directa, con el citado estamento, existía, además, un cargo sacerdotal y, por último, una guarnición militar, indispensable para la seguridad del emporio y de los propios intereses de Roma, como punto marítimo de control y vigilancia sobre movimientos costeros principalmente.
Esto es lo que, en breve síntesis, constituye la plataforma básica del factor humano en Seks.
Pero el problema, o mejor, la cuestión sobre el hábitat, en general, y las estructuras elementales que se montan, como imperativos ineludibles en una organización urbana, ése es el problema a dilucidar, de manera que dejemos, de forma lo más precisa posible, bien clarificada tal cuestión, a partir de las premisas que se van a exponer esquemáticamente, en cuanto a hábitat; y, de forma amplia y documentada, en cuanto a cuadros de estructuras, analizadas a través de todo el núcleo de Sexs.
El tema del hábitat es uno de los problemas que más dificultades nos ha planteado a la hora de demostrar su realidad, con pruebas irrefutables. Por lo que al conjunto estructural del núcleo arquitectónico de Sexs se refiere, el único testimonio hasta ahora aportado, como emplazamiento de hábitat, se ha descubierto de forma accidental sobre el interior del Castillo de San Miguel, en el que se ha puesto de manifiesto un número amplio de formas que demuestran la existencia de una villa romana o similar. Pero hay que decir que resulta difícil determinarlo por la retocado que ha sido este punto tan estratégico a través de todos los tiempos.
En cuanto al resto del núcleo principal, aún no se ha podido confirmar ni un sólo testimonio de casa romana, entendida como vivienda. Pero en época romana no cabe duda de su uso como área de vigilancia y punto defensivo.
En las estructuras industriales de la factoría del Majuelo, las dependencias que se venían considerando como posibles cubicula, pertenecen a las fábricas, constituyendo componentes auxiliares y cuyos paramentos responden, en gran número de casos, a los alzados destinados para cubierta de protección de los diversos compartimentos que formaban la factoría. En resumen, no se ha podido demostrar que, entre los componentes arquitectónicos del Majuelo, haya áreas «ex profeso» destinadas a vivienda.
En lo relativo a la población servil, no se olvide que ha existido un núcleo habitado en el norte del Barrio de San Sebastián, bajo el nivel de la actual carretera de Jete, con sus correspondientes estructuras murales. A esta zona se le viene conociendo como Cuartón de la Ciudad antigua. Éste ha podido ser uno de los sectores destinados a la población, tanto servil, autóctona, como de ascendencia fenicio-púnica. No se descartan, por ello, que hayan existido otros emplazamientos, tal como reflejan las informaciones obtenidas a través del Libro de Asentamientos. Pero aún queda sin justificar o identificar la residencia de los altos cargos que debieron existir en Sexs. Todos los indicios apuntan hacia los lugares mejor dotados por la naturaleza, y con un emplazamiento realmente estratégico.
La localización de tales hábitats ha sido detectada en los siguientes puntos: villa rústica del Guardahamas (término municipal de Lentegí, Granada), a una hora de camino, a pie, de dicha localidad y a una distancia aproximada de 22 km de Almuñécar, sobre la vía que unía Sexs con Ilbira; villa romana situada en el valle de río Seco Alto, llamada «Los Bañuelos», a diez km. de Almuñécar; villa romana a 200 m del columbario romano conocido con el nombre de Torre del Monje; villa romana junto al lugar llamado «Las Peñuelas», unos 300 m más abajo del anteriormente citado; villa romana junto al columbario romano llamado 2La Albina»; villa romana situada en las cercanías del depósito de decantación y arqueta de distribución del acueducto romano de Sexs; en las proximidades del lugar conocido como La Santa Cruz; villa romana en el centro del Barrio de San Sebastián junto al tramo de puente final del acueducto romano, a su entrada a la ciudad de Almuñécar; villa romana en la finca conocida como «La Cerca», junto a la necrópolis fenicio-púnica de Puente del Noi, donde, poco ha, fue destruido un columbario romano de planta rectangular.
Como bien puede colegirse de estos datos, es patente que la clase dirigente tenía su residencia habitual en el interior de los territorios que Sexs en estos momentos. Se puede entender que, en etapas de alto rendimiento industrial, las situaciones ambientales serían los condicionantes que obligarían a la clase social alta, a establecerse en lugares libres de los fuertes olores, inducidos de la fabricación de todo lo que aquí se manipulaba. No cabe duda de que la insalubridad era un factor decisivo para que aparecieran los hábitats detectados en lugares tan alejados del núcleo industrial.
No es posible eliminar la carencia total de hábitat en las zonas portuarias. Es justificable admitir la presencia de una infraestructura mínima, que atendiera la necesidades más elementales de los movimientos humanos inducidos de la propia actividad mercantil. Pero aún no se ha confirmado ningún dato que dé luz a esta lógica y elemental supuesta infraestructura de, por lo menos, hospedaje.
Por todo ello y, sobre todo, atendiendo más a los materiales inventariados en la investigación, que a los argumentos de tipo literario, que no dejan de tener su valor, queremos extraer una conclusión acorde con lo que vemos, aunque, lo que se dice en los textos, no deje de ser importante.
Con un extracto de los materiales tomados de cada sector, obtendremos una versión aproximada al fin que pretendemos demostrar. Por ello, no queremos que se pierda de vista la situación, organización y composición del factor, tal vez, más relevante que aquí vamos a tratar.
Ya ha quedado dicho que las cripto-galerías abovedadas constituyen un sistema isotérmico ideal para las condiciones requeridas en el mundo antiguo, como medio de almacenaje. Tales sistemas, generalmente, se encuentran alineados, siguiendo la pendiente que marca el terreno. Cuando éste falla, el arquitecto romano recurre a la técnica del aterrazamiento mediante la aplicación, sobre todo en los puntos más irregulares y con mayor cota de nivel, entre distancias cortas, de gruesos muros de contención, sobre los que, incluso, llegan a levantarse, en algunas ocasiones, los propios paramentos de las galerías y sistemas de piletas o depósitos. Esto se podrá comprobar mediante un seguimiento de los distintos sectores que componen toda la infraestructura.
En términos generales podemos decir que los nuevos ocupantes de las formas dejadas por los romanos, normalmente han seguido, en la apertura de nuevas calles, el sistema de muros que dieron lugar a los aterrazamientos. De ahí la gran consistencia tanto de calles como de viviendas actuales.
Hemos detectado, en varios casos, calles modernas, cuya base es un murallón romano-medieval rebajado, con unos desniveles que llegan a alcanzar los 8 y 10 m que, a su vez, ha sido utilizado para apoyar sobre el citado murallón todas las estructuras domésticas que se han podido colocar al abrigo de su potente resistencia. Este fenómeno es muy común en el gran sector de Poniente, donde tenemos pruebas concluyentes sobre el aprovechamiento, por parte del elemento romano, de las pendientes más pronunciadas.
Con todos estos argumentos, y pretendiendo establecer una conclusión basada en una estadística matemática, tenemos la intención de presentar la versión que creemos, según nuestra información, más aproximada a la verdadera identidad de la antigua ciudad de Sexs, así considerada por los textos.
Para que no resulte confuso, hemos preferido la versión Seks, basándonos en la transcripción del antiguo componente fenicio S K S (samech, caph, samech), dándole solamente una vocal de apoyo (e) en la articulación de las tres consonantes. Creemos que es la versión al castellano más acertada, desde el punto de vista de la transcripción de los caracteres fenicios, considerándola más aproximada, ya que refleja prácticamente su antigua morfología y fonética.
Estructuras morfológicas (Véanse todos los sectores con su descripción detallada y sus conclisiones parciales). Pero veamos el resumen de lo más destacado de sus formas:
Sector A
a) Piletas de salazones de pescado (desaparecidas pero confirmadas históricamente).
a) Serie de sistemas de galerías abovedadas.
b) Depósito de gua romano.
c) Puente romano, elementos de unión entre el sector del Castillo de San Miguel y el Peñón del Santo, con una galería abovedada, a lo largo de todo el trazado.
Secor B
a) Graneros en superficie.
b) Almacenes subterráneos.
c) Pozo-aljibe.
d) Formas domésticas, propias de una villa romana.
e) Muros de contención de plataformas, escalonados.
f) Depósito de agua sobre la vertiente de Poniente.
g) Pileta de salazón sobre la misma vertiente.
Sector C
a) Alineaciones de muros sin función específica bien conocida.
b) Muros romanos reutilizados, en casas modernas.
Secor D
a) Muros romanos construidos para la sujeción de plataformas de aterrazamiento.
Sistemas alineados de casas modernas, cuyo alzado es el resultado de una alineación de galería romanas enrasadas.
Sector E
a) Galerías abovedadas, conservadas en buen estado.
b) Galerías enrasadas.
c) Galería semienrasadas.
d) Muros intermedios, que dividen las alineaciones situadas a distinto nivel, sirviendo para el montaje de galerías en paralelo.
Sector F
a) Galerías encadenadas de forma sistemática.
b) Gruesos muros de aterrazamiento.
c) Gradas de probables templos.
Sector G
a) Muros romanos de contención de terrazas.
b) Restos de sistemas de galerías.
c) Indicios de piletas de salazones.
Sector H
a) Restos de muros romano reutilizados en estructuras modernas.
b) Información oral sobre la reutilización de piletas para la fabricación moderna de la cerámica.
Sector I
a) Muros-contrafuertes de aterrazamiento, con lienzos de gran elevación
b) Indicios de galerías enrasadas.
c) Espacios cerrados, con señales de haber sido antiguas galerías romanas.
d) Piletas de salazón localizadas, pero sin excavar.
Sector J
a) Sistemas de galerías romanas, bien conservadas.
b) Sistemas de galerías romanas enrasadas.
c) Sistemas de conducciones de aguas.
Sector K
a) Gruesos muros romanos de aterrazamiento.
b) Galerías abovedadas, en posición paralela.
c) Depósitos de agua romanos.
d) Restos de piletas de salazones.
e) Sistemas de almacenamiento, en dolium, sobre superficie descubierta.
Sector L
a) Primera fase de estructuras muradas que comprendía la cueva de siete Palacios.
b) Sistema de base homogéneo, de galerías levantadas de forma frontal, dos a dos, y colaterales entre sí.
c) Sistema de base que comprende un ámbito similar, en superficie, a los dos anteriores.
d) Sistema de base con gal erías abovedadas, a la salida de la cueva, a izquierda, en el Sector NW.
e) En el espacio superior, emplazamiento de galerías abovedadas, con diferentes módulos y abarcando casi todo el casquete de Eras del Castillo.
f) Indicios claros de la existencia de materiales impermeabilizantes, pertenecientes a depósitos de agua, y a sus redes de distribución.
g) Restos de sistemas de conducciones de agua, tanto en el área superior como en el inferior.
h) Indicación clara del comienzo de un tercer cuerpo de estructuras de galerías, sobre un largo sistema abovedado.
Sector M
a) Sistema de muros romanos, destinado a los aterrazamientos.
b) Sistemas de galerías abovedadas, encubiertas con falto techo.
c) Galerias enrasadas para construir sobre ellas añadidos modernos.
d) Restos de piletas de salazón o de depósito de agua.
Sector N
a) Sistemas de muros romanos, de contención, para los aterrazamientos.
b) Sistemas de muros romanos que, probablemente, han pertenecido a los paramentos normales de galerías abovedadas.
Sector O
a) Muros romanos, de sistemas de aterrazamientos.
b) Probable existencia de elementos industriales.
Sector P
a) Sistemas de muros romanos de aterrazamiento.
b) Restos de piletas de salazón de pescado.
c) Restos de galerías, de las que tan sólo quedan los muros maestros, reutilizados.
Sector Q
a) Trazados de esquemas de galerías reutilizadas.
b) Muros romanos, de contención, de aterrazamiento.
Sector R:
a) Galerías romanas abovedadas, bien conservadas.
b) Galerías romanas reutilizadas.
c) Galerías romanas, enrazadas, para leantar sobre ellas.
d) Muros romanos de aterrazamiento.
e) Elementos de conducción de agua.
Sector S
a) Muros romanos,que forman parte de sistemas de aterrazamiento.
b) Restos de muros romanos, reutilizados en casas modernas.
Sector T
a) Componentes destinados a la industria de cerámica.
b) Fuertes muros romanos de contención en la zona industrial destinada a la producción de cerámica, ya indicada, y situada a nivel inmediatamente inferior al de la cueva de siete Palacios.
c) Existencia de piletas de salazones en situación de abandono, por las características ya descritas en época romana.
d) Restos de estructuras romanas, tanto reutilizadas en viviendas modernas, como sobre el pavimento de una calle artificial.
Sector U
a) Fuerte y elevado muro romano de contención, sito bajo las estructuras modernas y medievales, utilizado para el sistema de los aterrazamientos.
b) Sistemas de galerías abovedadas, enrasadas en todo el sector, existiendo dos secuencias similares seguidas, que han experimentado este cambio.
Sector V
a) Conjunto de componentes circulares, de escasas proporciones, que muestran señales de pertenecer al proceso de alaboración del garum. Por ello lo consideramos como hogares de cocción.
b) Un segundo conjunto, donde podemos ver igualmente restos de un hogar, y elementos murales, con aspecto y señales de haber sido piletas de salazón.
c) Un tercer conjunto, integrado por toda una secuencia de muros romanos, con claras manifestaciones de haber sido área de fabricación de salazones.
d) Secuencia de galerías abovedadas reutilizadas, pero conservando, casi íntegramente, su forma antigua.
Sector X
a) Sistema de muralla, probablemente ya iniciada desde época romana.
b) Zona de elaboración de pescado, con muros que aparentan pertenecer a medio de almacenaje.
c) Restos de u probable puntal de muelle de un puerto, o embarcadero romano.
Sector Y
a) Restos de estructuras de salazones.
b) Restos de depósito terminal del acueducto romano, y de la torre de descarga, sobre la base de la actual Iglesia Parroquial.
c) Resto de depósito adicional, en las proximidades de la citada iglesia.
d) Sistema de muralla periférica defensiva.
e) Elementos aislados, con indicios de haber servido a una estructura de almacenaje.
Sector Z
a) Secuencias de estructuras de muros romanos destinados a galerías, hoy enrasadas.
b) Restos de canales de evacuación de aguas, probablemente residuales.
Estructuras destinadas a:
a) Almacenamiento: Sectores: D, E, F, R, L, U, que dan un porcentaje total del 24% de la mismas. Este dato se refiere tan sólo a los citados sectores.
b) Almacenamiento y salazón. Sectores: G, I, J, K, L, M, N, O, P, Q, S, V, X, Z.; Porcentaje sectorial: 52%
c) Salazón, Sector: A, que da un porcentaje del 4%.
d) Vivienda: Sector B: que da un porcentaje del 4%.
e) Almacenaje e industria de cerámica. Sector C, que da un porcentaje del 4%.
f) Salazón y cerámica: Sectores H, T, que dan un porcentaje del 8%.
g) Abastecimiento de agua: Sector Y, que da un porcentaje del 4%.
A la vista de estos resultados, establecemos un orden preferencial en las distintas funciones que desempeñan los Sectores integrantes del complejo.
El sistema de almacenes o galerías que tienen, además, elementos de producciones de salazones, alcanza un 52 % del total de las estructuras.
El sistema, que sólo contiene formas de almacenaje, obtiene el 24 % del total del mismo.
Los centros, destinados fundamentalmente a la industria de salazón y a la cerámica, alcanza el 8 % de las estructuras.
Las áreas destinadas exclusivamente a la salazón, vivienda, almacenaje, que incluyen elementos de industria cerámica, salazón y abastecimiento de agua, todos registran un 4 % aproximadamente.
Analizando estos resultados, con mayor amplitud de funciones, vemos las siguientes conclusiones:
a) Con salazón: 84 %.
b) Con almacenes: 80 %.
Esto se ha hecho considerando la totalidad de los diversos Sectores que componen el complejo industrial.
A la vista de tales evidencias, y considerando que son representativos de todo cuanto, hasta ahora, ha sido analizado y descrito con la mayor precisión que se ha podido, no descartando la probabilidad de que, con el tiempo, aparezcan más datos por ahora, y considerando que se ha examinado más del 80 % del espacio, que aún consideramos arqueológico, los resultados nos inducen a expresar la siguiente puntualización: los elementos arquitectónicos predominantes son los destinados a la industria y almacenaje de los productos que aquí se elaboraban.
Sumando la profusa enumeración de datos que aquí mostramos, tenemos que concluir afirmando, con las pertinentes reservas que el caso requiere, la verdadera identidad de la colonia de Seks.
Estimamos que nos encontramos ante una factoría de salazones, dotada de un adecuado y amplio sistema de almacenaje para sus productos.
El elemento industrial queda bien reflejado a través del numeroso espectro de formas, que se nos han manifestado, desde la cota 4 hasta la 44, aproximadamente.
El factor subsidiario y auxiliar, manifestado como un instrumento de ayuda para la fabricación de las salazones, aparece indiscriminadamente en las mismas cotas que hemos adjudicado para la salazón.
Un problema que aún queda sin aclarar es el relativo al hábitat humano.
Con relación a tal cuestión, es conveniente recordar lo que antes de ha indicado al citar las villas localizadas en los diversos lugares antes mencionados.
Otro de los grandes problemas es la ausencia, casi total, de enterramientos sistemáticos en esta colonia. Hasta el momento presente, tan sólo han aparecido algunas tumbas, de forma aislada y dispersa. Varias han aparecido en la necrópolis de Puente del Noi; otras, en sectores abandonados de la factoría del Majuelo.
Por ahora, dentro de lo que podemos analizar como componente funerario, sólo nos encontramos con los antes citados columbarios, que consideramos no como un sistema de enterramiento público, sino como manifestación familiar y privada.
Resumiendo este tema, podemos afirmar que, por el momento, los documentos epigráficos relativos a enterramientos son muy escasos.
De esto podemos inducir que el elemento humano que aquí operaba, era eminentemente servil, y podía ser inhumado en cualquier lugar. El sustrato de ascendencia fenicio-púnica continuaría practicando sus ritos funerarios en los mismos lugares donde lo había realizado antes: Puente del Noi, como se ha podido demostrar, a la hora de datar gran número de tumbas. La población aborigen practicaría sus ritos con un sentido independiente del resto de la comunidad; y la clase dirigente utilizaría los citados columbarios.
Pensamos que esta clase, formada por comerciantes, cargos religiosos y militares, estarían en lugares como los descritos cuando hemos hablado de las villas. todos éstos tienen muy claro cuál es su situación y, por ello, fijan su residencia, salvo tal vez la clase militar, en las riberas de los esteros marinos y en lugares estratégicos de la zona interior. Es conveniente añadir que todos estos elementos, que hasta aquí se han enumerado, son necesarios a la hora de adoptar una postura, cuando se trata de presentar una nueva versión sobre la colonia de Seks.
Téngase en cuenta que esta colonia, Sexs, como factoría de salazones de tales proporciones, que comprendía todo lo que se designa en la planimetría antigua, y la parte aún no descubierta, no era un lugar muy propicio para las condiciones humanas, exigidas en una ciudad normal. Los fuertes olores de una industria de tales características harían imposible la vida normal. Por tales razones, las clases llamadas privilegiadas, fijan su residencia lejos de las factorías.
Para el elemento servil, cualquier medio es adecuado. Podrían vivir perfectamente dentro de una estructura del emporio.
Resumiendo todo lo anteriormente dicho e interpretando las diversas opiniones y afirmaciones, propuestas al respecto, después de los diversos análisis practicados, no cabe más solución que admitir que estamos ante una forma única de factoría, por el momento, en la que todo cuanto pensábamos que era parte de un conjunto urbano, como cualquier otro, ha resultado ser algo diferente, con unas estructura que en nada coinciden con el concepto de planimetría normal, en el ámbito de la técnica urbanística romana.
En este esquema, que aquí y ahora acabamos de describir, no hay ni cardo maximus ni decumanus, y lo que es bastante revelador, ni restos de edificios públicos destinados al ocio o a la diversión. Tan sólo hemos localizado restos de edificios religiosos, como elementos de carácter público, pero nada de teatro, ni anfiteatro, ni termas (dentro de lo que hoy es ciudad, en casco urbano actual, salvo el Castillo) ni nada de tal talante recreativo o lúdico. Pero no se descarta que aparezca con nuevas excavaciones.
Por poner un ejemplo de lo que ha sido, y lo sigue siendo, una ciudad completa, citamos a Baelo Claudia, donde apenas ninguno de los elementos publicos, antes citados, falta.
Seks es una factoría total.
Los conjuntos de piletas, como bien ha quedado testimoniado, aparecen en cualquier punto del emporio; mientras que los elementos fundamentales de una comunidad homogénea romana tiene un hábitat, acorde con la forma tradicional de una organización regulada por la tradición impuesta desde Roma.
En resumen, y sin más argumentaciones que la que nos ha revelado este núcleo industrial, no podemos ir más allá de la que nos ha dado como herencia la cultura y civilización romanas, y admitir y juzgar, por lo que hemos visto y no por lo que ha dicho y escrito reiteradamente:
«Seks es una colonia romana que ha heredado y desarrollado unas técnicas industriales tomadas del sustrato púnico residente en esa época. Tales técnicas han sido llevadas al máximo posible de desarrollo, convirtiendo a esta avanzadilla rocosa sobre el mar, en una gran factoría, donde lo que prima es el factor industrial y las estructuras auxiliares de la misma».
En Almuñécar destaca lo industrial, sin dejar de llamarse, como acostumbraron hacer los púnicos: Seks.
Todo lo que ocurre después, son añadidos; pero ese sentido de «reducto», «recinto» no se ha perdido; y tanto Roma como después, a su manera cada uno, islámicos y cristianos, han continuado usándola, apenas sin alterar el esquema heredado de antes, con la única salvedad de su reutilización, aunque para ello hayan tenido que romper bastantes estructuras.
El esquema urbanístico actual, sobre la forma antigua de la ciudad, es la transforación que el elemento islámico realizó sobre la estructura industrial de Seks.
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Antonio Ruiz Fernández