URBANISMO ANTIGUO DE ALMUÑÉCAR. (SEGUNDA PARTE)

TESIS DOCTORAL

Este plano es muy ilustrativo para poder explicar la situación y emplazamiento de las estructuras que se van a exponer a lo largo del estudio realizado, y poder tener un criterio adecuado para cada momento de la historia local de Sexs.

Tanto en la parte oriental como en la occidental del plano se muestra la situación física del terreno, observándose, por las cotas de nivel, la diferencia de altura entre ambas vertientes. Se ha comprobado que el desnivel entre ambas de de aproximadamente veinte metros. Por esa razón el estero merino de Poniente se encuentra más reducido que el de Levante. Y esa razón puede explicar que el estero de río Verde se aproximara a la zona de Torrecuevas, mientras que el otro apenas llegaba a la antigua carretera de Málaga. A esto ha ayudado a esclarecer la antigua línea de costa el estudio llevado a cabo por el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, en el que se define de forma fiable la observación expresada anteriormente. Esa Antigua Línea de costa se muestra en este trabajo para esclarecer datos fiables que sirven para establecer una valoración arqueológica del complejo industrial romano de Seks/Sexs.

Este plano y dibujo muestran tres partes bien definidas. El primer lugar el Castillo con lo que de él queda: Castillo con las partes que los militares consideraron relevantes, Tenaza del Castillo, reconstrucción -a partir de los restos existentes- del Puente Romano entre el Castillo y el Peñón del Santo,

SECTOR A

Hemos preferido mostrar una información gráfica en tamaño grande para que se puedan mostrar los detalles de las estructuras romanas de la pieza denominada Tenaza del Castillo, puente romano y restos de las estructuras industriales que existieron en el Peñón del Santo.

Hay que hacer constar que el citado Peñón, en principio, no tenía explanada en su cima, sino que terminaba en pico, como el resto de los peñones que muestra el paisaje. Ya se ha indicado que en esta cima se excavó por parte de D. J. M. Fontana en 1945.

Fot. 1A. Tenaza y Peñón del Santo. Vista general donde se ven las ruinas del puente romano: 1; 2, paso de la Tenaza (hoy enrasado) que, por medio del puente, comunicaba Castillo y Peñón. Como se ha dicho. La Tenaza ha envuelto parte de la galería romana que discurría entre los dos puntos indicados, y cuyos restos se ven al pie de los muros laterales a Levante y a Poniente. 

Fot. 2A. Antigua foto del Peñón del Santo1 Vista del los restos del Puente Romano que unía el Castillo y el citado Peñón. Fue destruído en 1812.

Fot. 3A. Resto de muro romano reutilizado al pie de la Tenaza en su tramo final, y punto de arranque de lo que queda de esta parte del puente. 

Fot. 4A. Perspectiva de la base de la Tenaza, donde se aprecia un largo lienzo de hormigón romano (opvs caementicivm); al parecer podría haber formado parte de una conducción de agua, ya que en él se observa material impermeabilizante de opvs signinvm, usado para tal fin.

Foto 5A. Detalle de la Tenaza, donde se ve mejor la estructura de un espacio arquitectónico romano, con material impermeabilizante, en línea con lo mostrado en la foto anterior. 

Fot. 6A. Tenaza del Castillo. Base de los muros de esta parte defensiva. Indicación de los muros romanos en la base de esta edificación. Se ha podido observar el hormigón romano usado en el aparejo. Fenómeno lógico porque los elementos romanos del Castillo estaban ligados al paso hacia el Peñón del Santo.

Fot. 7A. Detalle de la Tenaza. Espacio con restos de hormigón romano a continuación del mostrado en la foto anterior. 

Fot. 8A. Descripción: Con el Castillo de fondo: 1, paramento moderno de la Tenaza; 2, 3 y 4, restos de la galería romana en la base de un muro de la misma. 

Fot. 9A. Tenaza del Castillo. Detalle sobre el material mostrado en la foto anterior. Se observa con claridad la estructura del opvs incertvm

Fot. 10A. Tenaza del Castillo. En esta imagen se muestra: 1, restos de muro romano en los cimientos de la Tenaza; 2, restos de opvs incertvm en la base del material anterior. Es evidente que estos muros han sido afectados por el bombardeo del Castillo.

Fot. 11A. Descripción de la imagen: 1, espacio con restos de muro de la galería romana que discurría por la parte superior del puente; 2, paramento de la Tenaza construido con material romano reutilizado.

Fot. 12A. Vista del Peñón del Santo desde la Tenaza: 1, espacio ocupado por el depósito de agua romano, situado en la parte derecha del Peñón, según se sube; 2, hueco final de la galería romana cubierta del puente romano sobre el Peñón; 3, espacio del puente donde se ven los restos de la base, o luz, de algunos de los arcos del mismo puente. 

Fot. 13A. Panorámica del Castillo de San Miguel y del Peñón del Santo: 1, espacio ocupado por el puente romano, señalando la galería cubierta y los cuerpos de arcadas; 3, Peñón del Santo. En estas fechas, principio del siglo XX, la parte superior del Peñón ya había sido allanada. Se sabe que, al igual que los otros peñones sobre el mar, terminaba en forma de cresta rocosa.

Fot. 14A. Descripción de la imagen: 1, Peñón del Santo; 2, indicación del espacio que fue ocupado por el puente romano; 3, restos de muros romanos de la galería cubierta del citado puente; 4, restos de muros antiguos de la Tenaza en la zona de Levante; 5, murallas reconstruidas del Castillo de San Miguel.

Fot. 15A. Prolongación de la Tenaza del Castillo en dirección al Peñón del Santo. Espacio del puente romano derruido: Indicación de los puntos donde se pueden ver claramente la existencia de muro clásico romano, cimiento-base del puente romano.

Fot. 16A. Situación del puente romano después del bombardeo y reutilización como cantera para obras nuevas: 1, restos de los cimientos; 2, Punto de enlace entre la Tenaza y el puto romano. 3, los cimientos de la Tenaza presentan una base de material y estructura origen romano.

Fot. 17A. Cubierta del tramo final de la galería que se encontraba encima del puente romano. Hay opus signinum ya muy desgastado.

Fot. 18A. Espacio hueco perteneciente al tramo final de la galería cubierta que discurría por encima del puente romano: 1, muro romano lateral; 2, paramento de fondo del final de la galería; 3, inicio de la cubierta de la misma. 

Fot. 19A. Detalle sobre la foto anterior (17A), para señalar el fondo final de la galería romana del puente, con aparejo de opvs incertvm

Fot. 20A. Detalle de la foto anterior, donde se indica la existencia de aparejo de opvs signinvm para impermeabilizar el tramo final de le galería cubierta del puente romano.

Fot. 21A. Entrada moderna al tramo final de la galería romana en el Peñón del Santo.Entrada artificial de este resto final de galería. Este pequeño espacio fue ocupado modernamente como redil de ganado. Los muros laterales que conformaban el alzado de la galería sobre el puente, daban las siguiente medidas: muretes de 0,60 m, y distancia entre sí, de 6 m aproximadamente.

Fot. 22A. Desde lo que se cree es el inicio del puente romano a partir del Peñón del Santo: 1, Indicación de la luz de la hilera de arcos más bajos; 2, 3, luces de los arcos del segundo cuerpo; 4, luz del tercer cuerpo de arcos. Los materiales usados son el hormigón romano (opvs incertvm) y el impermeabilizante (opvs signinvm). 

Fot. 23A. En esta perspectiva de Levante se deja ver la altura aproximada del puente a través de los restos conservados. En la indicación, que se muestra en la foto, se pretende mostrar que, en algunos niveles, la base del puente casi llega al nivel del mar, aunque en este detalle tan sólo se puede analizar un paramento lateral, porque la parte central de este mismo nivel presenta roca madre sobre el suelo de la carretera moderna actual. Ello nos induce a pensar que sólo se trata del revestimiento de un vacío provocado por la configuración de la roca, y la anchura que se dio al puente. En definitiva, es un relleno por fallo de la roca. 

Fot. 24A. Parte superior del puente romano: 1, restos del punto de arranque de los muros del primer arco del tercer cuerpo de arcadas del puente; 2, detalle del espacio que ocupa la base de la luz del citado primer arco, con la técnica del opvs caementicivm. La altura del muero conservado sólo alcanza los 0, 60 m. La luz alcanza los 5,40 m, y su anchura es de 6 m, como la base inferior del puente a la altura de la carretera moderna. 

Fot. 25A. Parte del puente romano sobre el Peñón del Santo. Detalle sobre la luz del primer arco: uso del opvs signinvm; 2, opvs caementicivm

Fot. 26A. Parte del puente romano sobre el Peñón del Santo. Detalle sobre la foto anterior: restos del alzado del puente, partiendo de la roca madre y elevándose aproximadamente 1, 20 m sobre el suelo, y manteniéndose en línea recta en sentido noreste, y una extensión de unos 8 m. La técnica edilicia es el opvs incertvm. La consolidación de esta parte de puente ha perjudicado el trabajo de recuperación.

Fot. 27A. Parte del puente romano sobre el Peñón del Santo. Lienzo de paramento del puente en la vertiente oeste, levantado sobre roca y con una altura aproximada de 3 m, llegando en algunos tramos a los 9 y 10 m. 

Fot. 28A. Paramento romano del puente, sobre roca. Longitud aproximada 15 m, y una altura media de unos  4 m. 

Fot. 29A. Desde el límite del depósito de agua romano existente en las cercanías del final de la galería romana cubierta: 1, muro romano con arranque de bóveda a su lado; vista parcial de la línea del puente romano; 3, aquí se puede ver, por un lado, el grosor del muro del puente y, por otro, resto de pavimento impermeabilizante, en la parte superior. 

Fot. 30A. Muro del puente romano. Descripción: Aquí se pretende resaltar la línea del paramento de Poniente del puente, indicando dónde se observa su situación rectilínea, como es su base. Por lo demás, la parte arruinada que deja ver, por un lado, las dimensiones del grosor del alzado y, por otro, la utilización del opvs caementicivm y uso de la piedra pizarrosa. 
 

Fot. 31A. Estado del paramento del puente romano en su vertiente de Levante. Se deja ver la roca madre por desprendimiento de la masa estructural superpuesta. En general, la zona de Levante ha sufrido más la erosión que la de Poniente. 

Fot. 32A. En esta foto se aprecia la profundidad de los cimientos del puente. En nivel superior se puede observar igualmente cómo se monta el aparejo del cimiento sobre la roca madre. Hace más de un siglo, el paso de una playa a otra era muy difícil, por la cantidad de material que quedaba de las ruinas del puente. Téngase en cuenta que este puente fue atacado, en la retirada de las fuerzas napoleónicas, por una flotilla inglesa que bombardeó la ciudad durante tres días, según documento de que se dispone sobre el caso [1].

Fot. 33A. Detalle de la foto anterior en la que se aprecia cómo los cimientos profundizan hasta dar con la roca madre. Aquí falta una excavación para comprobar hasta qué profundidad llegaba el opvs caementicivm y el incertum

Fot. 34A. Aspecto general de los restos actuales del puente. Se indica, con una flecha, la anchura de la base, con una medida de 6 m. En ambos lados se puede ver el aparejo del alzado externo de la construcción, hecho que no ha proporcionado las medidas exactas de este elemento arquitectónico.

Hay que decir que esta estructura ha sido muy usada como cantera
  

Fot. 35A. Detalle del alzado anterior del puente romano, donde aparece la composición de su estructura interna: opvs caementicivm e incertum. Se observa la fuerte composición y concentración de roca pizarrosa en esta técnica edilicia. 

Fot. 36A. Vista general del puente romano en la parte correspondiente al Peñón del Santo. El paso existente hoy día fue abierto rompiendo las ruinas, a principios del siglo XX. Descripción: 1, indicación del primer nivel de arcadas del puente; 2 y 3, luces respectivas de dos arcos consecutivos pertenecientes al segundo cuerpo de arcadas; 4, luz de un arco del tercer y último nivel de arcadas; 5, este punto señala la cavidad existente hoy aún, que pertenece a la galería cubierta que discurría por encima del tercer cuerpo de arcos del puente. 

Fot. 37A. Detalle de la luz de los tres niveles de arcos del alzado.

Fot. 38A. Puente romano. Detalle sobre la foto anterior donde se muestran la base y luz del inicio del tercer cuerpo de arcadas del puente romano.

Estas ruinas han sido usadas como cantera para casas modernas.

Fot. 39A. Puente romano. Indicación más precisa de las luces de los arcos de los dos primeros cuerpos del puente: 1, primer cuerpo con la luz indicada en su base; 2 y 3, base y luz del segundo cuerpo; 4, base y luz del tercer cuerpo. Obsérvese cómo la piedra ha quedado al descubierto en algunos tramos del paramento.

Debajo de esta situación descarnada se encuentra el muro del paramento de la fachada. Esto quiere decir que se ha utilizado la roca como elemento constructivo, aprovechando su volumen en el interior del muro romano del puente. La roca, de donde parte el alzado, no ha sido allanada para levantar el puente, sino todo lo contrario, forma una espina sobre la que se levantan los paramentos exteriores del alzado del puente. La resistencia, de este modo, es mucho mayor. Los arcos, en consecuencia, se han hecho a partir de que la roca desaparece para aligerar peso según la pendiente natural marcada por la composición pétrea del terreno. 

Fot. 40A. Esta imagen de detalle es la que más revela la medida del arco de luz de las dos primeras arcadas.

Fot. 41A. Puente romano. Detalle de la base y puntos de arranque del arco del primer cuerpo de arcadas del puente. 

Fot. 42A. Galería abovedada junto al puente romano en el Peñón del Santo. Aspecto general, de izquierda a derecha, de los muros del alzado correspondiente a las galerías, en ruinas, del área superior del Peñón del Santo. En la base se puede ver el punto de arranque desde la roca madre, pero en fotos antiguas.

Fot. 43A. Galerías romanas abovedadas (rotas) del Peñón del Santo. Espacio correspondiente a las tres galerías que se indican en esta zona. El árbol y la maleza impiden ver con claridad el aparejo y alzado. 

Fot. 44A. Vista de perfil de los muros de fondo de las galerías romanas de esta parte del sector: 1, arranque de la cubierta en bóveda; 2, 3 y 4, espacios que indican la situación de los muros terminales de fondo correspondientes a las tres galerías antes indicadas. 

Fot. 45A. Vista de conjunto de lo que se considera área de las tres galerías con inicio indicado de bóvedas: 1, muro de fondo (restos de cimientos o base); 2, espacio de fondo de las tres galerías situadas en paralelo. 

Fot. 46A. Área de las galerías romanas del Peñón: 1, muro citado en la foto anterior (ha desaparecido con la modernización del acceso al Peñón). De él se conservan 5,50 m de largo en este espacio, y más adelante y en línea, 1, 50 en su extremo, en dirección al precipicio acantilado actual; 2, aquí se indican las dimensiones de las espaldas de las naves, con una extensión aproximada de 11, 20 m, y una altura de 2,30 m, aunque la construcción exterior se eleva por encima de los 5 m sobre el nivel-base de las galerías. Considerando que el muro conservado, que aflora desde la roca, se prolonga hasta el tramo existente sobre el acantilado del Peñón (fotos 52A y 53A), se puede inducir que la extensión de este conjunto, incluyendo los restos de las galerías conservadas, podría llegar a medir 45,80 m aproximadamente; lo que nos puede llevar a concluir que la seriación de galerías pudo abarcar todo el espacio indicado por el citado muro. Esto estaría en consonancia con las dimensiones del depósito romano de agua, que tiene una capacidad mayor a todos los hasta ahora conocidos, exceptuando el supuesto depósito existente sobre el terreno de la actual Iglesia parroquial.

Fot. 47A. En esta imagen se aprecia bien: 1, parte de la cubierta de las bóvedas de las galerías, situadas sobre el fondo del muro maestro; 2, y aquí se precisa bien la alineación de paramento lateral del puente. Por otro lado, esta continuidad rectilínea, habiendo ya superado el hueco de la galería, nos induce a pensar y a corroborar lo expuesto en la foto anterior, donde se indica la probabilidad de admitir unas dimensiones mayores a las que hoy, a simple vista, se observan. Este muro rectilíneo discurre paralelo al depósito y ha sido arrasado por las obras de remodelación de acceso. 

Fot. 48A. Detalle adicional de la foto anterior, donde se ve, en la parte superior, un muro de arranque hacia arriba, confirmando que las construcciones de este espacio superaban la altura del puente romano, como se observa en la primera indicación: 1; en el tramo medio: 2, se ven los restos salientes que quedan de las bóvedas de las naves; y en la parte inferior, el muro de fondo: 3, restos salientes de la tercera galería, según se indica en el dibujo planimétrico. 

Fot. 49A. Interior del depósito de agua romano situado en la cima del Peñón del Santo. Obsérvese la forma redondeada de las esquinas y el revestimiento con material impermeabilizante que termina con una capa de estuco. Su techo, enrasado modernamente, está a nivel con la cima del Peñón. 

Fot. 50A. Uso moderno que se ha dado a este depósito. Hoy es un apero municipal de jardinería.

Fot. 51A. Peñón del Santo. Indicación de la puerta moderna de acceso al depósito de agua romano, convertido, hoy día, en un apero de herramientas por parte del Ayuntamiento. 

Fot. 51Fot. 52A. Peñón del Santo. Muro romano sobre el talud, proveniente del que se ha destruido por la remodelación. Sus medidas son: largo: 1,50 m; anchura: 1,10 m; altura (en lo que se conserva): 2,0 m, en su punto más profundo.

Todas estas últimas imágenes del puente romano muestran que los muros de las estructuras romanas construidas en el Peñón han sufrido daños a través de su historia. Probablemente por los fenómenos naturales (terremotos del año 365 d. de C.) y por acción antrópica (guerra napoleónica, y por uso como cantera).

Como este punto disponía de una batería, a la vista de lo que se ve, fue bombardeado en la citada operación militar contra Napoleón.

Fot. 53A. Peñón del Santo. Muestra, de perfil, del muro anterior sobre el talud. Su estado nos revela que parte de este muro se ha derrumbado sobre el acantilado, y que aquí han podido existir otras estructuras hoy desaparecidas, al igual que las rocas que se ven hoy sobre la playa, pueden ser derrumbes por los fenómenos antes citados. 

Fot. 54A. Muro moderno levantado sobre las ruinas de la prolongación de la Tenaza, que se extendía hacia Levante a partir del puente romano. Se cree que esta muralla es enteramente moderna. Está montada sobre restos medievales.

Fot. 55A. Detalle del muro anterior sobre los restos del muro de la antigua Tenaza. (Foto del autor).

Fot. 56A. Detalle de muro moderno construido sobre los restos de la Tenaza, con materiales procedentes del derribo de edificaciones romanas. 

Fot. 57A. Muro de la Tenaza en su vertiente levantina, donde se ve el muro sobre piedra probablemente perteneciente a muros romanos. 

Fot. 58A. Muro de la Tenaza a Levante: 1, torreón de Levante dentro del área de la Tenaza, montado sobre muro que usa como base estructuras romanas, probablemente pertenecientes a la preexistente galería cubierta romana del puente: 2, roca madre sobre la se levanta el muro romano reutilizado para la muralla moderna. 

Fot. 59A. Detalle de la foto anterior para mostrar el tipo de aparejo usado en su construcción. Se aprecia tanto la construcción moderna como la antigua formando la cimentación.

Fot. 60A. Encuentro entre las estructuras antigua medieval-romana y la moderna. Excavación incompleta por su corto recorrido. Se buscaban restos fenicios y solo aparecieron romanos mezclados con elementos griegos e ibéricos. Parte de este terreno fue excavado por Pellicer en los años ’60.

Fot. 61A. Se muestra otro pequeño tramo de los restos de muros algo mezclados con estructuras superpuestas.

Todo esto se encuentra a los pies de la muralla de la zona sureste del Castillo. Muro medieval alineado con el anterior y que formó parte del conjunto de la Tenaza. La muralla que separa las casas modernas del Castillo, está levantada sobre los restos de la Tenaza en toda la vertiente de Levante.

Fot. 62A. Muro medieval alineado con el anterior y que formó parte del conjunto de la Tenaza. La muralla que separa las casas modernas del Castillo, están levantadas sobre los restos de la Tenaza en toda la vertiente de Levante. Torreón almenado perteneciente a época ya moderna, junto a la parte derecha de la Tenaza del Castillo.

Fot. 63A. Planos del Servicio Histórico Militar. (http://portalcultura.mde.es/cultural/archivos/) Esplicación: 1 Ubicación del Castillo; 2, Tenaza del Castillo; 3, puente romano; 4, restos romanos en el Peñón del Santo. Obsérvese que no hay explanada sobre la cima; sólo indicación de formas que pueden ser las que se han encontrado por parte e D. J. M. Fontana en sus excavaciones.

Fot. 64A.  Planos del Servicio Histórico Militar.  Plano militar: 1, torreón y muro de la vertiente de Levante; 2, continuación del muro de la Tenaza y torreones anejos; 3, probable esquema dado a las formas rectangulares de las piletas de salazones romanas del Majuelo; 4, espigón de la Tenaza en dirección a la galería abovedada (arruinada) romana del puente; 5, puente romano con galería superior; 6, Peñón del Santo, con edificaciones sin identificar; Peñón del Santo. . [1] Documento militar inglés donde se relatan los hechos bélicos navales, firmado por el oficial que mandaba la flota. (http://portalcultura.mde.es/cultural/archivos/)

Fot. 65A. Peñón del Santo y sus estructuras romanas: 1. situación del depósito de agua romano sobre la planicie de la cima; 2, situación del punto final de la galería cubierta romana sobre la cima del Peñón; 3, estructuras muradas que han desaparecido y que bordeaban la periferia del Peñón; 4, talud sobre el que se proyecta el muro procedente de las galerías del Peñón; 5, ruinas del puente romano que no permitía el paso de una vertiente a otra.

FIGURA 7. Planos de los sectores A-B.

Almuñécar. Planimetría del sector A. Castillo de San Miguel, reconstrucción del Puente Romano y Peñón del Santo. Este elemento estuvo intacto hasta la época de la invasión francesa. Su destrucción fue causada por los bombardeos de navíos ingleses, y a la retirada del elemento francés de este castillo. El Castillo y sus aledaños fueron destruidos en el bombardeo de la flotilla inglesa en la guerra contra Napoleón. El levantamiento del plano del Puente ha sido posible gracias a los restos de su alzado, aún visibles sobre el Peñón, las fotos antiguas de la ciudad, y los planos del Servicio Histórico Militar, con la valiosa aportación del Coronel de Infantería, D. Victoriano del Moral.

SECTOR B

El estudio de esta zona abarca todo el complejo defensivo principal destacado por su situación orográfica, que le daba un carácter muy apropiado para convertirse en elemento castrense que velara por la seguridad de los colonizadores que se fueron sucediendo con el tiempo en esta localidad costera. Se observa fundamentalmente bajo el dominio romano y árabe. Y esto sirvió para que los visitantes posteriores siguieran usando este paraje como plataforma de defensa a través de los años posteriores. Se puede hablar entonces de fenicios, romanos, visigodos, árabes y cristianos.

Aquí se centra la investigación en el estudio de los vestigios romanos, época que abarca un período que se desarrolla entre los años -206 (derrota cartaginesa en Ilipa) y la desaparición del control romano a partir del año 476 d. C. (682 años de dominio romano).

Plano general del Sector B

Es necesario aclarar que la entrada a esta fortaleza se hacía por medio de puente levadizo, como queda indicado en la leyenda de unos de los planos militares que de van a mostrar. Había cuatro puertas en todo el recinto: dos en la entrada: puente levadizo, y puerta de entrada; y una puerta casi al Sur de la fortaleza, que comunicaba éste con la Tenaza periférica; y la cuarta, que se encontraba a mitad de la vertiente de Levante de la muralla defensiva.

1.- Plano militar del Castillo-alcazaba.

Trazado del sistema amurallado de la ciudad por los militares de época. La zona más destacada se centra en la parte denominada Alcazaba, que abarcaba todo lo que se considera ciudad antigua. Fenómeno aparte es el que refleja en el nº 1, donde queda indicada la factoría de salazones romana, destacada con cuadrículas poligonales. y cuyas piletas debieron quedar a descubierto en estas mismas fechas. 2, parte de la muralla de Levante que discurre paralela a la Tenaza en la misma orientación. Y espacio de la Tenaza en la vertiente de Levante.

Casi todos los planos de época señalan este detalle de la antigüedad.

Tercer plano militar. Plano del Servicio Geográfico del Ejército sobre el Castillo de San Miguel, Tenaza y Puente romano de Almuñécar: A, entrada principal al Castillo; B, puesto de guardia del acceso; C, torreón de Poniente frontal; D, mazmorra; E, Plaza de Armas; F, puente del acceso principal; G, capilla de la Plaza de Armas; H, aljibe de la Plaza de Armas; J, muralla de Poniente con barbacana; K, zona sin definir del interior del Castillo; L, gran torreón de avanzadilla con vistas a la Tenaza; N, gran torreón avanzadilla; P, rampa de acceso al gran torreón del Sur.

http://portalcultura.mde.es/cultural/archivos/) (Exigen este enlace desde el administrador de esta información).

Cuarto Plano Militar donde se reflejan Castillo, puente romano, Peñón del Santo, peñones secundarios y esquemática representación de la factoría del Majuelo en forma de cuadrículas.

Fot. 1B. Estado actual de la Tenaza del Castillo, que se dirige hacia el puente romano para conectar con el Peñón del Santo, Esta parte ha sido remodelada para mostrar lo que fue en sus inicios. Casas adosadas ilegalmente a una construcción que debe ser respetada. Esta construcción se ha montado sobre las estructuras romanas que pueden verse en los cimientos de la vertiente oeste. Lo que prueba que no sólo fue destruido el puente romano con el bombardeo inglés, sino que en época posterior, tuvo que reconstruirse esta parte de la imagen porque también lo fue. Y era muy necesario mantener la conexión entre el Castillo y el Peñón del santo, ya que allí se instalaron baterías contra posible ataques por mar. Es evidente que el Peñón del Santo estaba conectado con la zona del Castillo por razones militares romanas y por razones comerciales, ya que en ese espacio hay también sistemas de producción de salazones (excavación de 1945) y sistemas de almacenaje (galerías abovedadas de almacenaje).

Fot. 2B. Esta imagen (se finales del s. XVIII) refleja claramente la situación en que quedó el puente romano que unía el Peñón del Santo con el Castillo, después del bombardeo de la flotilla inglesa en 1812. Los puntos indicados marcan el estado en que quedó desde el 1 al 3. Se puede observar que el camino que discurre por la falda del cerro donde se encuentra el Castillo es reciente en su momento. No hubo paso entre las playas de San Cristóbal y la de Puerta del Mar. Los puntos 1 al 2 indican los restos que quedan de los arcos del puente. El 3 señala el Castillo que probablemente construyeran los árabes, pero usando materiales de derribo de época romana. El camino indicado, en época posterior pudo comunicar ambas playas, pero con bastante dificultad.

Fot. 3B. Panorámica de Almuñécar en las fechas anteriormente referida. En primer plano se observa una vega en estado pantanoso y con una foresta muy arcaica. Lo que es el casco urbano de Levante tiene escasa construcción y todo muy rudimentario. La línea de costa estaba muy retraída con respecto a al actual. Y la zona de cultivo se encuentra en estado pantanoso y probablemente con remanos destacados. El punto 1 señala la cima del Peñón del Santo, que se puede ver aplanado y no acabado en pico como fue su estado original (excavaciones de Fontana en 1945). Hubo piletas de salazones en ese espacio. El punto 2 indica la situación de las ruinas del puente romano. El punt 3 señala la zona central del puente, pero con restos que impedían el paso de playa a playa. El punto 4 señala el Castillo. El punto 5, la parte superior de la Cuesta del Carmen. El punto 6, el inicio de la calle Cueva de Siete Palacios. El punto 7 muestra la parte superior del barrio del Castillo con resto de lo que en tiempos de los árabes se denomino Alcazaba (hoy hay algún resto). El punto 8 señala la capilla del Patio de Armas del Castillo. El punto 9, marca la línea de playa en Puerta del Mar. El punto 10, presencia de probable de zona pantanosa que, por cierto, fue un foco de infección en esos momentos en en tiempos anteriores.

Fot. 4B. Fase posterior en que se inicia la invasión de las construcciones y sistematización de derribo de las faldas del cerro del Castillo. Nunca existió ese pasillo de la imagen. Y fue a partir de la destrucción del puente romano cuando esa invasiva urbanización se inició. Sobre la parte superior de la roca se dibuja la existencia de una canal que se explicará a continuación. E igualmente las murallas de Levante son reforzadas previendo que se viene construyendo desde el Paseo del Altillo. Al camino abierto se ha hecho con el material de derribo de la roca-base del Castillo. Y empieza a aparecer una playa artificial.

Fot. 5B. Vista panorámica del Castillo de San Miguel. Ha sido durante muchos años cementerio municipal. En la parte superior derecha se ha localizado la la existencia del canal romano que abastecía de agua las necesidades de la pequeña factoría que se encontraba en el Peñón del Santo. Casi ton toda seguridad, con las construcciones modernas superpuestas a la muralla menor del Castillo, formada por parte del anillo de la Tenza, ese canal ha sido destruido , gran parte de él. Cuando M. Pellicer excavó esa zona no figuró en sus conclusiones ninguna referencia a su existencia, y es lógico dado que discurría a menor altura en su marcha hacia el punto final.

Fot. 6B. Reciente canal romano descubierto en superficie y que procede de la zona del sector L, y se dirige hacia Peñón del Santo a través de la galería cubierta del puente romano. 1. canal a descubierto con falsa bóveda moderna. 2-3-4. casas modernas que se encuentran encima del canal. 5, zona por donde continuaba el canal y que no se ha excavado aún.

Fot. 7B. Ésta es la extensión del tramo de canal romano: 7 m aproximadamente. Su cubierta es una bóveda moderna porque el canal se ha utilizado como depósito-aljibe en este trayecto con el fin de abastecer a viviendas cercanas.

Fot. 8B. Detalle de la cubierta del aljibe donde se aprecia el aparejo moderno.

Fot. 9B. Detalle para ver uno de los muretes de estructura romana sobre la que se asienta la bóveda moderna. Mide 0.35 m.

Fot. 10B. Entrada moderna el aljibe.

Fot. 11B. Murete lateral del canal sobre el que se levanta la bóveda moderna. Su material es el mortero romano y piedra nativa. El enlucido superior del murete es una especie de impermeabilizante de protección. En general la estructura del canal usa la técnica del opus incertum en su alzado.

Fot. 12B. Interior del canal en el que se puede ver su revestimiento interno a base de opus signinum interno y revestimiento externo con estuco blanquecino. Su anchura es de 1.30 m , y su altura 1.50 m. El suelo ha sido tocado al destinar este trozo de canal a depósito de abastecimiento de las casas colindantes. El canal tiene sus lados ligeramente inclinados.

Fot. 13B. Explanada de San Miguel, con la fachada principal del Castillo (usado como cementerio moderno, en el que destacamos la mazmorra en su parte frontal norte (↓) y los cuatro torreones de fachada, uno caído (por derribo francés o inglés), como consecuencia de la partida de los franceses en la guerra napoleónica. La parte central de la imagen, algo oscurecida, es el lugar donde se encontraban las alfarerías tradicionales del pueblo actual, ya desaparecidas.

Fot. 14B. Muralla oeste del Castillo. Indicación del muro romano, en su sentido sur-norte, aprovechado para formar la línea de muralla medieval, que ceñía la ciudad en esa época: 1, muralla romana de gran grosor que discurría en sentido norte; 2, muralla moderna que suple la deficiencia de la caída de la parte romana y reutiliza su cimentación; 3, espacio de muralla rota que deja el foso al descubierto; 4, lienzo de muralla romana que forma parte del cinturón que circundaba la ciudad medieval.

Fot. 15B. Detalle de la muralla romana anterior. Se observan los añadidos posteriores de época cristiana: 1, parte superior de la muralla romana; 2, restos de un añadido posterior adosado; 3, cimentación de ese lienzo de muralla y su técnica de construcción con el clásico hormigón romano.

Fot. 16B. Muralla romana vista por la parte interior del muro romano. Obsérvese su grosor (1.30. m). Pudo ser un amurallamiento de todo el perímetro de la factoría de Seks. Ha sufrido muchos percances a través de su existencia.

Fot. 17B. Es la parte de muralla anterior a la expuespuesta en la foto anterior. Era una muralla infranqueable. El añadido moderno es un auténtico elemento que lo enmascara. Su cimentación muestra el tipo de hormigón clásico romano sobre roca madre.

Fot. 18B. Sistema de muralla moderna, en la zona de Poniente, perspectiva general con restos aislados del sistema de muros romanos, de contención, escalonados. En la actualidad han sido retocados y modificados de modo irregular: 1, restos de muro romano destruido sobre el que se asientan las construcciones árabes y cristianas. 2, Restos de la muralla romana escalonada que descendía hasta la factoría de salazones. 3, resto de muro escalonado al que se le ha usado como cantera, 4, Restos aislados de la muralla escalonada destruida por la superposición de estructuras posteriores. 5, Restos de muralla restaurada de forma inadecuada. Se sabe que estas murallas sufrieron las consecuencias de un fuerte terremoto en el año 365.

Fot. 19BDetalle de la foto anterior para destacar los diferentes tipos de muros que se pueden analizar por sus técnicas: 1, restos de estructuras romanas de cimentación con materiales de diferentes época antigua. 2, lienzo de muralla de época similar al usado en la construcción de la iglesia en el siglo XVI-XVII.

Fot. 20B. Muralla escalonada del Castillo en su vertiente oeste. Se puede ver que ha sufrido un desgaste evidente. Precisamente la parte más baja es la más desgastada probablemente por ser también usada como cantera: 1, Resto de muralla que ha resistido el desgaste o fenómeno telúrico, o acción antrópica (bombardeo, terremoto, cantera). 2-3-4, restos de muralla muy derruidos. 4; 5, muro romano que se derrumba en parte y deja a descubierto un depósito o pileta de salazones. 6, resto de muralla romana aislado.

Fot. 21B. Muralla de Poniente del Castillo. Detalles más precisos sobre la foto anterior: 1, muro romano escalonado; 2, espacio vacío por derribo o caída de las estructuras; 3, depósito de agua romano. 

Fot. 22B. Depósito de agua romano situado sobre el sistema de muralla escalonada. Es de proporciones medias y es el segundo de los colgados en esta fuerte pendiente: 1, depósito romano que muestra gran cantidad de material de erosionado procedente de la parte superior. 2, sistema de muralla escalonada romana que se extendía a lo largo de todo su trazado. Se observan los lienzos que se han desprendido justo a su lado.

Fot. 24B. Interior del depósito romano en el que se ve en enlucido de varias capas de material impermeabilizante. Es el opus signinum interno y una fina capa de estuco deteriorado. Sus medidas aproximadas son: 1.90 x 2.30 x 3 m. Detalle sobre la cantidad de material que se ha depositado en el interior de estructura procedente de la parte superior. 2, sobre la misma altura a que se encuentra el depósito se observa un grueso muro de hormigón romano (opus caementicium) en que el depósito parece haber sido construido para su seguridad. 3, a espaldas del depósito puede apreciarse la aparición de una muralla que pudo ser anterior cronológicamente. Su aparejo tiene estructura clásica y pertenecer a una época más antigua de la zona de la muralla escalonada.

Fot. 25B. En esta imagen se distinguen las estructuras romanas y modernas de la muralla de Poniente del Castillo: 1, punto en el que se cruzan los tipos de muralla; 2, aparejo de la muralla romana más antigua; 3, punto en que la restauración moderna tapa una característica importante para la explicación de este inicio de muralla; 4, aparece el sistema escalonado en esta parte de la muralla.

Fot 26B. Esta imagen muestra las alteraciones de la foto anterior más: 5, capa de hormigón romano que cubre una superficie que debió ser mayor de lo que se aprecia.

Fot. 26B (bis). La aportación de esta foto pone en evidencia que la restauración de partes de la muralla de Poniente no ha sido la adecuada. En la esquina izquierda de la imagen se puede observar una ranura elocuente para indicar que era una solución arquitectónica con el fin de crear una especie de alero o cubierta de partes de esta zona que también fueron usadas para la manufactura de salazones. Ahí se empotraban vigas para crear una techumbre. Los restauradores la han tapado.

Fot. 28B. Vista general de lo que fue un sistema de muralla escalonada que comunicaba con la factoría de salazones situada debajo. Pero en niveles altos han aparecido también piletas, como se ha visto antes. Sobre esta muralla se han acumulado acontecimientos antrópicos y geológicos que la han hecho casi desaparecer. En los número 1 al 4 se indican los puntos más afectados por los cambios experimentados en su paso por la historia del elemento romano en estas tierras.

Fot. 29B. La imagen muestra la secuencia de la parte superior de la muralla de Poniente del Castillo. Desde izquierda a derecha se distinguen: 1, parte de la muralla donde se ve su forma escalonada; 2, parte de la muralla donde el escalonamiento ha desaparecido probablemente por una modificación evolutiva de su conservación; 3, plancha de hormigón que se extendía a lo largo del sistema de amurallamiento, pero que sufre cambios por la evolución del sistema militar; 4, resto de inicio de muro en pendiente; 5, torreón árabe montado sobre muros romanos.

Fot. 30B. Imagen de detalle del inicio de la muralla escalonada a través del nivel más elevado: se ve a la izquierda (4) la posterior muralla medieval-cristiana; el muro continúa en sentido sur y, con el tiempo, ha dado a conocer la existencia de una pequeña pila de salazón. Se sospecha que habrías otras en ese sentido, pero no han dado claras señales.

Fot. 31B. Esta imagen, ya algo posterior en el tiempo de investigación, muestra el emplazamiento de la pileta citada antes: 1, acceso a la pileta situada debajo de muro; muro romano que se extiende a casi todos los elementos que se encuentran a su mismo nivel; 3, muralla medieval montada sobre muros romanos; 4, pasillo moderno hecho sobre materiales romanos destruidos, como el hormigón que antes se ha nombrado.

Fot. 32B. Situación de la pileta de salazones: 1, puerta de acceso; 2, muros que forman la entrada; 3, interior de su emplazamiento. Hay que comentar que la piedra de su construcción se encuentra en buen estado.

Fot. 33B. Imagen de la pileta. Sus proporciones son 1,20 x 0,80 x 1 m. El material de aislamiento y impermeabilización se encuentra muy desgastado. Se usa el opus signinum interiormente y el estuco como enlucido. Lo extraño es que se encuentra debajo de un sistema de muros romanos más modernos. Ello es un dato a tener en cuenta para fijar una cronología relativa.

Fot. 34B. Imagen de color para destacar el contraste de los materiales que componen la pileta

Fot. 35B. Imagen de detalle de la parte superior de la muralla escalonada del Castillo. Se encuentra con aspecto de cuarteada, como consecuencia de los avatares tanto por bombardeo, terremotos, y acción antrópica: 1, fragmento de muralla con aspecto de desplazamiento sobre el terreno, pero puede entenderse con restauración posterior por daños; 2, este fragmento presenta estructura con diseño más antiguo, y deja ver en sus cimientos el aparejo primitivo o simplemente más antiguo, con clara situación de aparejo descarnado o que he servido de cantera; 3, y tanto ha servido de cantera que en su parte más baja deja ver la roca madre donde se asienta; 4, muralla moderna emplazada sobre la estructura romana.

Fot. 36B. Esta imagen de un lienzo de la muralla deja ver el aparejo externo y debajo el opus incertum con su técnica de mezcolanza de materiales tejidos con el caementum de cohesión. A su lado aparece la restauración moderna que envilece el conjunto.

Fot. 37B. Imagen de detalle donde se mezcla tanto los originales como la reconstrucción moderna.

Fot. 38B. Esta imagen muestra la estructura interna del hormigón romano apreciándose la complejidad de la mezcla de elementos constructivos.

Fot. 39B. En esta imagen repetida se quiere mostrar lo dicho en la anterior, señalando por medio de los diferentes colores los diferentes materiales usados en esta técnica. Pero queda en evidencia que las piedras del opus incertum exteriores se han desprendido o, lo más posible, han sido arrancadas para construcciones modernas.

Fot. 40B. La intención de mostrar esta imagen es para demostrar que la muralla es escalonada, aunque aquí destaca sobre todo cómo se ajusta la construcción a la forma de la roca madre, pero es muralla escalonada evidentemente.

Fot. 41B. En el interior del Castillo estas estructuras en forma de piscinas han sido clasificadas como elementos de baños árabes. No son árabes. Son romanas. que las usaran los árabes podría admitirse, pero no entra dentro de su ética el uso de estructuras que proviene de aspecto religiosos contrapuestos. El árabe no usa lo pagano: o lo transforma o lo destruye. Pero, en cuanto a la estructura, esto no tiene ningún aspecto de baño árabe. Los baños árabes son cerrados, no al aire libre como éstos. Los materiales de construcción no son los usados por árabes. Se usa el opus incertum. La forma de los pilas son romanas, y siguen los modelos clásicos. se ignora el porqué de la consideración de que son árabes cuando no lo son. Los materiales romanos que aparecen en niveles inferiores han desaparecido, pero se van a mostrar para demostrar su verdadera entidad. Se hablará de estructura como el hipocausto. Los puntos señalados aquí son: 1, muro externo de la pila de baño romana; 2. interior de una de las pilas; 3. muralla árabe en la vertiente de Levante con adarve y sin almenas. Es probable que fueran destruidas con el bombardeo del Castillo, aunque esta parte no estaba en el punto de mira al alcance de los barcos ingleses.

Fot. 42B. Esta imagen presenta la distribución que usaban los romanos en sus termas: pilas de diferentes tamaños para señalar que unas de eran para agua fría, tibia y caliente. Los puntos a comentar son: 1 y 4, compartimentos laterales para la distribución del agua en sus diferentes temperaturas; 2 y 3, los diferentes tamaños de pilas según sus destino funcional. Conviene recordar que el uso del Castillo como cementerio conllevó una modificación de las estruturas para esos fines. Se construyó encima mayoritariamente, y eso supuso roturas.

Fot. 43B. Estructuras de pilas de los baños. Detalle sobre el motivo anterior: 1, espacio principal de la piscina; 2 y 3, piscinas pequeñas dentro de una mayor, con finalidad similar.

Fot. 44B. Pila pequeña construida según la técnica romana: opus incertum con revestimiento de estuco externo y opus signinum interno.

Fot. 45B. Las pilas exteriores son las que más han sufrido las consecuencias del desmonte del cementerio. Es grande la cantidad de opus caementicium que se verá más adelante. Esta pila ha sido rehecha de modo anárquico.

Fot. 46B. En esta imagen se ve solo barrida de escombros y, justo a su lado ha sido arrasada por la máquina otra de ellas, como se verá.

Fot. 47B. Imagen general de la excavación con máquinas. Los destrozos son irreparables y los martillos de aire. La zona más afectada es la que contiene las pilas de las termas. Los datos son los siguientes: 1, aparición del punto donde se localizan las primeras pilas;, 2, espacio donde se ha destruido todo; 3, zona de las pilas grandes;. 4, muros de origen romano; 5, muros de contención para el montaje de las pilas; 6, grandes bloques de opus caementicium removidos por la máquina, de peso aproximado a las dos toneladas; 7, muros de origen árabe de zonas de almacenes; 8, muralla periférica árabe con adarve; 9, piedra de molino aparecida con el desmonte, que puede ser árabe o romana.

Fot. 48B. Vista panorámica del conjunto interior del Castillo con color original para esclarecer en lo posible los elementos que son romanos de los que no lo son. Por aquí ha pasado elemento romano, visigodo, árabe y cristiano.

Fot. 49B. Zona ocupada por las termas, donde el material que prima son sus componentes. En su periferia prevalece la muralla árabe y plaza de armas de época cristiana en la parte sur del Castillo.

Fot. 50B. Vista parcial de las dependencias de la parte superior de las termas: 1, muro romano de una de las pilas que destaca según su excavación; 2, espacio de una de las pilas; 3, espacio de la pila central de las termas.

Fot. 51B. Detalle de la alineación de los muros, para resaltar: plataforma circundada por muro romano alrededor de todo el espacio de las termas, que se prolonga hasta la gran torre-Plaza de Armas-Sur del Castillo, y donde las estructuras modernas se han montado superponiéndose, formando parte de sus cimientos, y que discurre paralelo a otros muros en un nivel superior; a izquierda de la imagen se muestra uno de los grandes bloques de hormigón romano arrancado por la máquina.

Fot. 52B. Imagen de detalle que muestra un bloque de hormigón romano arrancado de la zona de las pilas de las termas. Y es romano. Se ha silenciado su composición porque no es árabe.

Fot. 53B. Se muestra la foto 51B en color para diferenciar los materiales removidos en el desmonte: 1, muro romano de cimentación básica de las termas situadas encima; 2, corte de la máquina donde se ve el material cortado y cuyos cimientos nacen de la roca madre; 3, material arrancado por la máquina de la zona de las termas.

Fot. 54B. Zona oeste del Castillo donde se encuentra los restos restaurados del hipocausto de las termas.

Fot. 55B. Vista del estado semirruinoso de la planta de las termas. Con el desmonte de los nichos del cementerio se han roto materiales partes de las termas.

Fot. 56B. Parte central del hipocausto donde se que más de la mitad de los pilarillos del alzado central se han caído por el desmonte antes citado.

Fot. 57B. Marco principal de las termas que árabes remodelaron. Son relativamente pequeños.

Fot. 58B. Zona de alimentación de combustibles del hipocausto.

Fot. 59B. Detalles sobre el sistema de distribución del hypocaustum: corredores del aire; paramento de ladrillos que cierran uno de los lados; espacio probable de aliviadero del hypocaustum; pilares interiores semidestruidos. El tipo de ladrillo usado es común a todo el subsector de las termas; muro de hormigón romano, de tipo clásico, usado en otras áreas de la zona industrial.

Fot. 60B. Muro de contención y aislamiento del hipocausto, formado por hormigón clásico. En su parte central se ve un agujero que debió contener tubería de plomo, ya que se encontró in situ ese material. El revestimiento del muro está cuarteado debido al paso del tiempo.

Fot. 61BFot. 68B. Elementos del Castillo. Detalle del segundo pilarillo interno. Se indica la falsa bóveda; 2, muro de hormigón romano de fondo paralelo al que completa el cierre del hipocausto; sistema de bóveda de ladrillo interior, de escasa fuerza arquitectónica. Es el sistema conocido como falsa bóveda.

Fot. 62B. Detalle de una de las esquinas del hipocausto. Aquí se muestra la pobreza arquitectónica usada por los árabes, con una ladrillo de débil fabricación y una argamasa pobre.

Fot. 63B. Al fondo se observa el muro de hormigón romano igual al anteriormente expuesto. También se puede observar que el pilarillo de fondo conserva su estructura casi intacta, pero con falsa bóveda.; yuxtaposición y superposición de ladrillos del aparejo.

Fot. 64B. Toma de detalle para indicar los mismos fenómenos de su construcción: fondo de hormigón romano. A izquierda: corredor lateral. A derecha: indicación del segundo corredor. El material del alzado de los arquitos es árabe, utilizando el típico ladrillo. 

Fot. 65B. Estructura de arquito de falsa bóveda donde se aprecia la posición de los ladrillos en una estructura árabe de hipocausto. El material se encontraba en buen estado al ser descubierto en el levantamiento del antiguo cementerio.

Fot. 66B. Imagen que señala fundamentalmente la estructura del muro de hormigón romano de fondo. Se trata de una reutilización por los árabes.

Fot. 67B. Estado en que queda el hipocausto después del pillaje de los materiales. Aquí se pueden comprobar con aproximación las dimensiones reales del horno para el agua árabe.

Fot. 68B. Depósito de agua o pila de baño romana situada junto al hipocausto. Tiene revestimiento de opvs signinvm y estuco blanquecino, cubierto con formas romanas posteriores, y no reutilizado por árabes. Este dato ha sido ocultado en la publicación reciente de la considerada «casa nazarí».

Fot. 69B. Restos de estructura romana dentro de la pila de baño (o depósito de agua romano) de la foto anterior. Véase el opvs incertvm de su composición. En el estudio general de este yacimiento, su importancia ha sido silenciada. Arriba: color real del opus signinum de su aparejo. Muestra signos claros de derribo tal vez por los árabes que reutilizan estos elementos, ya que placas de opus signinum aparecen caídas.  

Fot. 70B. En el desmonte del sistema de nichos del cementerio, en su parte oriental aparecen muros don estructura de opus incertum y, además, revestidos de una especie de estuco blanquecino que no es original romano. Forman resistentes bloques de hormigón, similares a los aparecidos en otra parte de la factoría, en calle Morería Alta y que, además, son romanos.

Fot. 71B. Corte con máquina del perfil del emplazamiento de las piletas de las termas: 1,, espacio donde se encuentran parte de las pilas de las termas; 2, perfil del corte de la máquina.

Fot. 72B. Imagen conectada al corte anterior: saliente de la base de una pila donde se ve el opus signinum y piedras de sujeción de la estructura. Además, una fina capa de estuco casi caída por desgaste.

Fot. 73B. Enterramientos en el Castillo. En esta imagen se ven dos tumbas de las que una aparece cubierta con lajas de piedra, otra con solo el lecho del cadáver. Es de pensar que ambas estaban cubiertas. Se ignora si tenían ajuar funerario.

Fot. 74B. Imagen que muestra el tipo y tamaño de piedra de una de ellas usada como cubierta. La otra apareció descubierta. Es muy probable que fuera desmontada cuando se instaló aquí el cementerio ya en época cristiana.

Fot. 75B. Detalle de la tumba sin cubierta. Se observa, a izquierda, la silueta de lo que pudo ser una tercera tumba, pero no está claro.

Fot. 76B. Aspecto del terreno de la zona donde se encuentra parte de las termas del Castillo. Se ha limpiado tanto que los restos romanos casi han desaparecido. A continuación de esta roca madre se encuentran las supuestas tumbas romanas. Por el diseño de las mismas, se prestan más a árabes que a romanas. No se tienen suficientes datos para definirlas, pero hay que tener presente que los árabes no usaban ajuar funerario para sus enterramientos. Los romanos suelen inhumar en cualquier sitio: los árabes, no. En la excavación general no aparece ninguna publicación que pueda avalar si son árabes o romanas por el contexto funerario o ajuar.  

Fot. 86B. Elementos del Castillo. Restos de muros romanos donde se puede ver opvs incertvm sobre roca madre y muros de caementvm.


SECTOR C

Almuñécar. Planimetría del sector C. Junto al Castillo de San Miguel: Restos de muros romanos dentro de las casas modernas en calles San Miguel Bajo y Explanadas de San Miguel.

Fot. 1C. Calle Explanada de San Miguel. Entrada al Castillo de San Miguel. Puente de acceso. Tal elemento no es original. Se construyó a partir de que los franceses se retiraron. La entrada original era un puente levadizo que, al parecer, los ingleses se llevaron y se encuentra el el museo de Londres como trofeo, según Peter, arquitecto municipal en los años 70. Se ha respetado el aparejo general del castillo.

Fot. 2C. Es de señalar las dimensiones de las viviendas que existían en este espacio. En realidad se puede observar que las alturas de la casas son de planta baja, nota común para casi todo el casco antiguo, y sus medidas se acercaban en dimensiones al espacio que ocupa una galería abovedada romana.

Fot. 3C. Lo más destacado de esta parte de la calle es el uso del acceso escalonado por necesidad constructiva. La razón se debe a que la estructura interna de esta calle está vinculada a otras que pertenecen a la calle San Miguel. Y se sabe que dicha calle disponía de un gran criptopórtico mayor que la Cueva de Siete Palacios. Esa galería, por su altura, obliga a tener que usar escalones en las calles que se encuentran relacionadas con ella.

Fot. 4C. Explanadas de San Miguel. Detalle para resaltar el podivm y algún otro elemento constructivo. Se observa el fenómeno de elevar el acceso a la casa. Ello indica que la altura interior se debía a la existencia de una base sobreelevada, lo que obliga a usar escalones desde el exterior. Restos de piedra saliente, al pie de un muro que da al exterior de la casa, identificable como elemento estructural de los alzados romanos de las galerías abovedadas.

Fot. 5C. Alineaciones de la calle San Miguel Bajo, en la que se pueden ver muros antiguos con aparejo identificable dentro de los tipos romanos en todo el casco superior, y que muestran más detalle en su composición interna que en el alzado exterior. La distancia que separa cada vivienda moderna, es tan regular como las proporciones que presentan los sistemas romanos de galerías encadenadas. Indicación del espacio donde, con motivo de un nuevo alzado moderno hecho con pilares, se comprobó la existencia, tanto dentro como en línea de fachada, de los clásicos muros romanos que, además, dividían el espacio interior en dos partes casi simétricas. Es de destacar que las casas se construyen o las posibles galerías romanas se encuentran a ras de suelo sobre la roca madre.

Fot. 6C. La calle anterior vista desde la playa se encuentra detrás de las casas que han sido interrumpidas por la construcción del foso del Castillo.

Fot. 7C. En la misma calle San Miguel Bajo, esta casa en construcción estaba montada sobre muros romanos de lo que no se pudo tomar fotos. Pero existían.

SECTOR D

Almuñécar. Planimetría del sector D. Calle Cuesta del Carmen. A continuación, y sobre el el talud, se encuentra la muralla romana de Levante sobre la que se monta un canal de conducción de agua en dirección al Castillo (hay fotos). En la calle Nueva del Carmen, se han encontrado, y se conservan, dos galerías abovedadas romanas. Tanto esta calle como Angustias Moderna tienen todas sus estructuras domésticas hechas sobre los elementos de galerías romanas heredadas. La mayoría de las casas que aquí se encuentran están hechas a base de ocupaciones de formas antiguas romanas: criptogalerías.

Fot. 1D. Cuesta del Carmen, bien reflejada en toto de finales del s. XIX, casi con la misma pendiente. Las casas son muy similares a fecha de hoy. Si se observa la indumentaria de las señoras, se puede averiguar de forma aproximada, en qué momento de la historia local se está. Pero las casas también indican el momento, sobre todo las del final que se ven en foto. Las cotas de nivel son pronunciadas. Los árabes describen en sus crónicas lo difícil de sus accesos.

Fot. 2D. Cuesta del Carmen. Inicio del recorrido de muralla, por la parte interior, antes descrita. En 1 se ve una construcción moderna apoyada sobre los lienzos de muralla que aquí quedan; en 2, se indica el lugar donde hay otra muralla, también romana, que tiene una finalidad similar a la anterior; y el punto 3 se pueden ver los indicios de roca madre sobre la que se encuentra una de las mas fuertes y elevadas murallas romanas.

Fot. 3D. Esta imagen presenta una situación nueva en Cuesta del Carmen que se ha agudizado con una nueva construcción. Y la consecuencia directa ha sido la desaparición de un torreón medieval que se encontraba a izquierda en el empalme de las dos partes de la calle.

Fot. 4D. Cuesta del Carmen. al inicio del segundo tramo de calle. Muralla romana utilizada como defensa de un sistema de aterrazamiento para contrarrestar la presión de las edificaciones que se encuentran arriba. Los números sucesivos según se asciende, indican los diferentes niveles escalonados del gran murallón contrafuerte de aterrazamiento. La muralla se encuentra sobre roca madre en esta imagen. 

Fot. 5D. Cuesta del Carmen. Imagen tomada en distinta fecha. En ella se remarca el estado de conservación. La base que presenta la muralla en su parte baja muestra un zócalo vertical de 1.30 m. La inclinación del muro hacia arriba ha hecho necesario que se apoyara con la roca madre para mantener consistencia. La técnica constructiva usada es opus incertum y el caementum interior. El tamaño de las piedras exteriores se repite en varios de los lienzos que se han descubiertos de esta muralla perimetral. Ha sido detectada en calle Vélez, calle Nueva, calle Escamado, y calle Carmen Baja, que empalma con Cuesta del Carmen.

Fot. 6D. Calle Cueva de Siete Palacios. Paso artificial de acceso a la parte central del sector D, donde se encuentran los elementos arquitectónicos de almacenaje. El muro que se indica, pertenece a la estructura de contención y cierre. 

Fot. 7D. Esta imagen muestra la parte superior de la muralla vista anteriormente: da a calle Cueva de Siete Palacios, por arriba y, a Cuesta del Carmen, por abajo. Así se aprecia la altura real de esta muralla.

Fot. 8D. Calle Cueva de Siete Palacios. Perspectiva tomada desde un alto, con el fin de observar la dirección que sigue el murallón romano, en su cierre, a la entrada del paso indicado. Su dirección parece señalar que conectaba con la muralla de Levante. 

Fot. 9D. Imagen de detalle en su continuidad hacia la izquierda que, como se ha dicho, todo indica que continuaba hasta conectar con la muralla romana de Levante. Y es muy probable que, a través de esta muralla, por su cima, discurriera el canal que se verá más adelante. El acceso superior de la calle Cuesta del Carmen muestra los indicios de que el canal, procedente de Eras del Castillo, atravesaba tal calle y, con su construcción moderna, pudo haber cortado su paso que, de inmediato, aparece sobre la muralla de Levante.

Fot. 10D. Cuesta del Carmen. Parte superior, donde se puede apreciar: en 1 se observa que la construcción está cimentada sobre roca. En 2, se ve la continuidad de muro procedente de la calle Cueva de Siete Palacios. Restos de muro romano reutilizado como soporte de las estructuras del paso interior que hay sobre él; en 3, construcción moderna paralela al muro medieval que se encuentra debajo y cuyo torreón ha sido destruido recientemente.

Fot. 11D. Cuesta del Carmen en sentido descendente.

Fot. 12D. Parte final de Cuesta del Carmen. En su mitad izquierda hay un pasillo que conduce hacia donde se encuentra la muralla de Levante.

Fot. 13D. Cuesta del Carmen. Roca tallada para crear calle y habitáculo interno. Sobre el paramento de la parte contraria a la mostrada en la foto anterior, se puede ver: entrada artificial a un espacio ocupado por estructuras romanas; restos de puntos de arranque de muros, en forma arqueada; restos de muros romanos, que forman parte del paramento que se verá en el interior y que indica que el muro cerraba la calle, prolongándose hasta la fachada de enfrente, por un lado, y hasta la muralla romana, por otro. Por ahí pasaba el canal romano. 

Fot. 14D. Cruce con la calle Nueva del Carmen al fondo. A izquierda hay casas pequeñas cuyo módulo interior coincide con las medidas de los criptopórticos. El aparejo esterno muestra indicios de muros romanos en planta baja.

Fot. 15D. Ya en el interior de un pequeño patio vecinal, se observa: a izquierda: escalera extraña para acceso a vivienda. Ello se debe a que el suelo interior está sobrealzado por encontrarse dentro restos de plataformas muy resistentes para destruirlos rebajando. Se piensa que por esa vivienda pasana el canal de agua que se dirigía hacia la muralla romana de Levante, por donde discurría en dirección al puente romano. Al fondo de la imagen tenemos el canal romano taponado por las vecinos.

Fot. 16D. Foto de detalle para ver sus dimensiones y su material. La técnica constructiva es el opus incertum, opus signinum y estuco blanquecino. Hoy una casa moderno está empotrada sobre el canal y muralla romanos.

Fot. 17D. Detalle ampliado sobre el mismo canal descrito antes para hacer visible su composición, viéndose el opvs signinvm dentro de un aparejo de opvs incertvm y algo de estuco. En la foto aparece taponado, pero hoy ha quedado totalmente oculto o destruido. El pequeño patio ha sido construido e su totalidad y no es posible ver el canal taponado.

Fot. 18D. En esta imagen del canal se ve cómo se empotran las casas moderna sobre el canal. Y se ve la profundidad de la muralla romana sobre la roca en la que se asienta.

Fot. 19D. Imagen bastante antigua, en los años ’50. Detalle sobre la foto anterior, en la que se puede diferenciar: el mayor lienzo de muralla romana; muralla romana de piedra vista (opvs incertvm), algo deteriorada. Por este tramo de muralla, en la parte superior,  se encuentra un canal de conducción de agua. Entonces se conservaba bien, pero las casas modernas lo han dejado oculto o roto al construir sobre él.

Fot. 20D. Vertiente este de de la muralla. Tramo subsiguiente al mostrado en la foto anterior, en el que se puede ver: 1, paramento de origen romano, reutilizado en época medieval; 2, muralla medieval moderna; 3, muro base, remozado, de origen romano, construido como contrafuerte, 4, parte occidental de la muralla con aparejo en buen estado; 5. muro de contención sobre roca madre para dar consistencia el peso que soporta de la muralla.

Fot. 21D. Vista parcial de la muralla de Levante: Se ven las casas modernas montadas sobre ella. Punto en que la muralla gira en dirección hacia el interior debido a que el canal procedente de Eras del Castillo, cambia de sentido para dirigirse hacia el Peñón del Santo. En lo que será patio interior de esta zona, puede verse que se encontraba techada de tejas en una vivienda que después desaparecerá y se convertirá en patio.

Fot. 22D. Muralla de Levante. Continuación del paramento de la muralla, donde se aprecia la diferencia de aparejo en los dos sectores que se pueden ver. Es normal que con el paso del tiempo, se deterioren los materiales. Eso explica las alteraciones de su aparejo. El opus incertum es patente.

Fot. 23D. En el punto donde la muralla para dirigirse hacia suroeste, en la misma esquina observada, hay una puerta artificial que muestra un dato importante: la anchura de la muralla: 1.20 m. Y por encima de esa puerta artificial discurre el canal romano.

Fot. 24D. Continuación del alzado de la muralla de Levante, donde se puede detallar, a derecha: continuidad del sistema retocado; en el centro, estructura vieja, similar a otras de las antes y aquí analizadas; a izquierda, probable resto de torreón.

Fot. 25D. Talud de la Cuesta del Carmen. Punto de partida, en este sector, del sistema defensivo de la ciudad medieval moderna, donde se puede constatar: 1, muro moderno montado sobre las ruinas del murallón medieval que circunda la ciudad, como factor defensivo; 2, restos de un torreón vinculado a la muralla, de época moderna, pero de probable ascendencia cristina. Hoy recientemente todo cuanto se ve en la foto ha desaparecido.

Fot. 26D. Panorámica de la muralla de Levante. De izquierda a derecha: muralla por la que discurre el canal antes citado en dirección al Peñón del Santo; en la parte central: construcciones modernas montadas sobre estructuras árabe-cristianas; y a derecha: casas montadas sobre muralla muy deteriorada en casi precipicio. Esa muralla llegas hasta Cuesta del Carmen, donde recientemente ha sido destruido un torreón de época cristiana.

Fot. 27D. Panorámica que comprende el espacio entre Castillo y muralla de Levante. Principalmente se indica la situación del nuevo canal romano descubierto recientemente.

Fot. 28D. En esta imagen retrospectiva, se puede ver: 1, lienzo de muralla romana sin grandes retoques en su alzado; 2, restos de muro romano bajo la anterior, y con asteriscos se indica la trayectoria del canal camino del Peñón del Santo, pasando por la falda del Castillo.

Fot. 29D. El canal recientemente descubierto por M. Cervilla Matias. Es la continuidad de la conducción de agua desde Eras del Castillo hacia el Peñón del Santo, donde se encuentra su depósito terminal. Se encuentra cubierto por una falsa bóveda al ser utilizado por los vecinos como aljibe. Entrada y salida taponadas. Sus medidas aproximadas son: 7 x 1,10 x 1.30 m. Sus muretes laterales están ligeramente inclinados para aliviar la presión. La técnica constructiva es el opus incertum, revestido con opus signinum y estucado ligeramente blanco. Su suelo ha sido revestido para aguantar la presión del agua acumulada que está estaba estancada.

Fot. 30D. Vista del Castillo en su vertiente Este. En el centro de la imagen, a la altura de los cimientos, hay un espacio importante desde el punto de vista arqueológico. fue excavado por M. Pellicer en los años ’60. La mayor parte de los materiales pertenecían a una fase ibérica; pero también se detectaron restos de griegos. Y es probable que este último fuera importado por los fenicios en su primera etapa.

Fot. 31D. En la calle Nueva del Carmen , hay unas fachadas cuyos aparejos internos han quedado tan revocados modernamente que no dan señal alguna de estructura antigua, pero que lo es, como se podrá demostrar ante la secuencia general de la calle, tanto a izquierda como a derecha. 

Fot. 32D. Calle Cuesta del Carmen. Lienzo de muro situado a izquierda de la imagen vista en la toma anterior. En él se aprecian perfectamente los restos de muro romano que afloran tras el delgado revestimiento de argamasa moderna.

Fot. 33D. El muro anterior se continúa hasta el inicio de la calle San Miguel. Y aquí se marca con más evidencia el uso del opus incertum romano. Está relacionado con la muralla de Levante que se encuentra detrás.

Fot. 34D. Calle Cueva de Siete Palacios. Paso artificial de acceso a la parte central del sector D, donde se encuentran los elementos arquitectónicos de almacenaje. El muro que se indica, pertenece a la estructura de contención y cierre. 

Fot. 35D. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle sobre la parte superior de la foto anterior, donde se señala un espacio de contención, con un muro romano reutilizado, y cuyo aparejo se deja ver a lo largo de su alzado. 

Fot. 36D. En esta imagen puede verse el inicio de la alineación de la secuencia de galerías criptopórticos. En el corredor central cerrado se observan los compartimentos que fueron galerías abovedadas y que hoy no existen por las remodelaciones modernas. Los módulos son similares a los de otros sectores.

Fot. 37D. Es la calle Cueva de Siete Palacios. En el ensanche, a izquierda, hay un muro moderno que impide ver la muralla procedente del inicio de la de la segunda parte de cuesta del Carmen. Pero hay que decir que esta pequeña plaza es artificial porque ha sido el resultado de derribos de sistemas romanos.

Fot. 38D. Calle Cueva de Siete Palacios. Detalle donde se aprecia el mismo motivo anterior, pero indicando, de forma más evidente, su existencia y dimensiones. No es una línea externa de paramento o aparejo, sino el resto de un muro que ha sido roto y reducido de volumen, siendo aprovechado para el alzado moderno. Con asteriscos se señalan los puntos donde han existido galerías abovedadas. A derecha se puede comprobar que sistemas paralelos integraban el conjunto de los criptopórticos-galerías.

Fot. 39D. Calle Cueva de Siete Palacios. En el interior del citado pasillo cerrado, indicación de la anchura del mismo, para demostrar que su medida, se corresponde con la de una nave abovedada destruida como otras muchas: 2,30 m. Sobre los cimientos se ven los restos de muros originales romanos.

Fot. 40D. Nueva del Carmen. Aspecto de la estancia situada dentro de los paramentos que hay en el interior. Obsérvese el muro de fondo donde se puede comprobar la técnica del opvs incertvm camuflado por revestimiento moderno. Los muros laterales tienen idéntica composición.

Fot. 41D. Nueva del Carmen. Espacio interior anejo al detallado anteriormente, coincidiendo con él en sus medidas, aunque el aparejo ha sido recubierto con chapas de madera y papel pintado, como en otras naves del sector superior de L y K. 

Fot. 42D. Vista panorámica de la Calle Nueva del Carmen, para observar la alineación y las alturas en todos los paramentos bajos. Seguimos manteniendo que estas calles son artificiales: han sido rotas gran número de naves abovedadas para abrir calle donde no hubo. 

Fot. 43D. Perspectiva, a nivel de suelo, de la calle Nueva del Carmen, donde se puede  resaltar la anchura, porque llega a identificarse con el espacio de fondo de un sistema de galerías abovedadas; y es lo que hace pensar que se trata de una calle artificial como la anterior y como otras de las ya vistas.

Fot. 44D. Vista parcial de la misma calle, en la que se aprecian, sobre las paredes, que hoy se pueden analizar, los indicios de la existencia del aparejo romano en ellas. Las viviendas originales sólo tenían una altura. Hoy ya se ha trastornado el aparejo exterior y es muy difícil identificar una técnica o un elemento arquitectónico.

Fot. 45D. Foto de detalle de una de las fachadas de la misma calle, donde se puede ver el aparejo oculto tras el ligero revoque de los paramentos. Igualmente se puede comprobar la similitud de todas las alturas que, en origen, eran de una sola planta, ya que era el elemento que dominada en el sistema de almacenaje. Es una constante de toda la zona superior del casco urbano antiguo. Cuando se ve más de una altura, ello indica que lo que hay debajo es una galería reutilizada.

Fot. 46D. Nueva del Carmen. Detalle sobre la foto anterior, en la que se comprueba la existencia de una nave, por su paramento externo, donde queda la señal en la pared, sobre el muro de la casa que da a la calle. Se trasluce la piedra a través de la cal del blanqueo.

Fot. 57D. Vista parcial del inicio de la calle anterior, donde se pueden identificar: 1 y 3, muro romano que sobresale, partiendo del paramento externo de la nave abovedada romana que se halla dentro, llegando a alcanzar el nivel de la calle superior; 2, puerta de entrada hacia la nave que, en realidad, es una nave transformada en pasillo, como se ha demostrado antes. 

Fot.48D. Calle Nueva del Carmen. Espacio ocupado por la galería abovedada conservada: 1, muro moderno que cierra el espacio de entrada, a uno y otro lado; 2, paramento romano de opvs incertvm, plenamente visible por derribo del muro de fachada. 

Fot. 49D. Nueva del Carmen. Espacio interior de la nave abovedada conservada. Su aparejo y diseño es similar a la mayoría de las naves conservadas. Hacia el centro de la bóveda hay un agujero taponado, que no recoge la fotografía. Puede verse que su bóveda está muy revocada con capas de cal y cemento moderno. Su módulo de proporciones se aproxima a 2.30 de base en anchura, 3.20 de altura y 4,50 de largura. Por su forma, la bóveda se presenta algo rebajada. Aún persisten las señales de la cimbra usada para su construcción, con lo que se deduce que es algo tardía con respecto a otras mejor perfiladas.

Fot. 50D. Desde el punto final de la calle San Miguel, se puede ver el paramento alineado de toda la secuencia de este sector, que se encuentra en la calle Angustias Moderna. Como detalle se señala el punto de arranque de los muros desde la propia roca. Esta calle moderna se hizo con la demolición de una cadena de galerías abovedadas, como ha ocurrido con otras de sectores alineados y adyacentes a lo que se observa, Y por esa razón aparecen tantos vestigios de esa formas destruidas en diversos niveles de todo el sistema de almacenaje.

Fot. 51D. Vista del la calla Angustias Moderna, línea izquierda. Aquí se cumple lo afirmado sobre la destrucción de series enteras de galerías romanas abovedadas: a derecha de la imagen se ve un resto de muro perteneciente a una de las naves que discurría por el centro de la imagen. Es un testigo irrefutable de lo que ha ocurrido en diversas partes del casco antiguo.

Fot. 52D. Angustias Moderna. Detalle del muro inicial de este paramento alineado, en el que se puede ver con más precisión su grosor o potencia de muro romano, que se extiende a lo largo de toda la calle, trasformado por las obras modernas. Las indicaciones 1, 2, señalan respectivamente el grueso del muro romano izquierdo, y la anchura de la calle, que es artificial, ya que se ha hecho rompiendo toda una galería de naves abovedadas en todo su trazado que ocupa hoy la calle.

SECTOR E

El Sector E es uno de los que más complicación presenta. Ha dado lugar a falsas interpretaciones por el dibujo que se ha hecho de él por la situación y forma de sus estructuras. Se ha llegado a publicar que en este sector hubo un teatro romano. El atrevimiento, por desconocimiento de su realidad, ha hecho alucinar a algunos, consiguiendo incluso atraer a algún que otro profesor de la universidad. Todo ha sido una quimera. No obstante, se ha examinado con toda precisión los elementos que integran este sector. Y la conclusión es que ha sido todo una fantasía localista con pura imaginación. Es totalmente falso: no había ningún teatro en Almuñécar.

Seks es un factoría con elementos de fabricación y almacenamiento. Y lo que se ha considerado teatro romano, no es más que el mismo sistema de almacenaje formado por cadenas de galerías o cripto-pórticos. Y siempre surgen las preguntas encaminadas a averiguar dónde vivía la población romana. Pregunta obvia. Pero hay que distinguir entre operarios de la factoría y clase dirigente o sacerdotal. Estas dos últimas están bien constatadas: la clase dirigente residía en villas rústicas. La clase operaria no disponía más que de tiendas de campaña o cualquier espacio adecuado a sus necesidades. Este fenómeno era usual en todo el sur peninsular. Están los ejemplos de Baelo Claudia (Gades) y el resto de las colonias que se van montando en todo el Sur. Era una población flotante procedente del Norte de África. No se olvide que en época anterior, a partir o antes del siglo IV a. C., la piratería procedente de África era un hecho habitual. Las necrópolis de Seks fueron saqueadas en esas fechas. la necrópolis Puente del Noi, y en concreto su zona B, fue saqueada entera. No se ha detectado una sola tumba que no haya sido removida. En realidad fueron saqueadas todas las zonas, incluida la gran tumba de pozo con hipogeo y la de corredor. A partir del s. II a. C. tiene lugar la gran explotación de la industria de salazón. Y la población flotante estaba formada por norteafricanos, al igual que los de la zona costera de Gades.

En resumen: clase dirigente adinerada, clase servil procedente del Norte de África, y clase sacerdotal.

Secuencia fotográfica del Sector E

Fot. 1E. Vista general de la calle Angustias Moderna. Alineación de las estructuras modernas formadas por naves que han sido reutilizadas en en los interiores de las casas actuales. Muro doble de galería sobre el lado derecho de la calle.

Fot. 2E. Angustias moderna. Espacio hueco donde se sitúa una nave usada como paso de alcantarillado: muro de la nave, distante de la calle 3 m; línea del muro de fachada. Este espacio estuvo abierto hasta que se introdujo en él un sistema de alcantarillado moderno. Esta nave, por la parte de atrás, da a una placeta situada a un nivel superior, en Eras del Castillo. 

Fot. 3E. Angustias Moderna. Yuxtaposición de muros en la secuencia de la calle: 1, muro adosado y roto para dar paso a otra dependencia con estructura romana. Las medidas del muro de la calle son: largura, 7,75 m; altura, 0,77 m; grosor, 0,80 m; 2, paramento que conforma la estructura de nave que debió existir dentro; 3, espacio roto para abrir paso hacia las estructuras que se encuentran en su interior; 4, continuación de la alineación de muros y naves. Esta calle es artificial. Era necesario abrir calle para poder acceder a estas galerías. Y el resto de muro romano lateral en la calle es testigo de ello.

Fot. 4E. Angustias Moderna. Detalle de la foto anterior, donde se aprecian: 1, paramento romano adosado; 2, segundo muro adosado; 3, rotura en este muro para dar paso a la casa moderna.

Fot. 5E. Angustias Moderna. Vista panorámica de la calle, donde se aprecia la casi totalidad de la estructura encadenada de elementos romanos: 1, delimitación del espacio que se considera como seriación de naves; 2, casa donde se ha detectado una de las bóvedas de galería rotas. La anchura de la calle es el espacio liberado para poder acceder a esta zona.

Fot. 6E. Angustias Moderna. Detalle indicado en la toma anterior, donde se puede comprobar uno de los fenómenos más corrientes: el enrasamiento de la cubierta abovedada, con la señal clara de lo que se afirma en la mayoría de los casos que aquí se dan. Es un trozo de la bóveda de una nave en esta misma calle. 

Fot. 7E. Angustias Moderna. Vista, desde otro ángulo, de la alineación de estas mismas estructuras anteriores. Todas las casas tienen su interior con las mismas medidas, que se corresponden con los módulos, tanto en anchura como la altura, generalizados en cuanto a medidas de las naves localizadas

Fot. 8E. Angustias Moderna. Detalle de una fachada, a la vuelta de la secuencia antes descrita, donde se puede apreciar el aparejo romano tras el revoque moderno.

 

Fot. 9E. Esta foto se ha añadido para hacer ver la transformación que ha recibido el casco viejo de Almuñécar a través del tiempo, sobre todo remodelaciones recientes. Afortunadamente se dispone de fotos antiguas para reponer la barrida de elementos o restos romanos que se pudieron ver años atrás. Lo único que se conserva es el módulo de época anterior en medidas y la forma de las fachadas, que siguen teniendo las mismas medidas.

Fot. 10E. Entrada a calle San Miguel. Detalle sobre la misma pared anterior, con indicación de restos de muros que, probablemente, han servido de cierre a este patio interior: 1, paramento romano que discurre paralelo al de la calle anterior, pero en sentido contrario, formando su espalda; 2, restos de muros romanos sobre el suelo, que indican la existencia de un muro de cierre en esta plazuela.

Fot. 11E. Entrada a calle San Miguel. Detalle del paramento indicado en la toma anterior, donde indicamos: 1, paramento romano corrido; 2, abertura artificial de acceso a esos espacios interiores; 3, indicación de la altura de estas estancias, cuyas medidas son las que se vienen descubriendo en todas estas áreas: 2,30 m. El aparejo romano se trasluce a través del encalado moderno.

Fot. 12E. Entrada a calle San Miguel. Fondo del espacio cerrado que se viene describiendo: 1, indica la altura real de galería interior; 2, paramento situado enfrente y que tiene los mismos rasgos que los que se acaban de citar; 3, entrada a unos espacios cerrados cuyos fondos no se han podido fotografiar. Las edificaciones que se sitúan encima de estas bases no tienen nada en común con los puntos de arranque, salvo el servirles de punto de apoyo. Se encuentra todo sobre roca madre; de ahí el escalón.

Fot. 13E. Situados en un espacio alineado de la calle San Miguel, zona artificial de acceso, en el que se ve: 1, alineación de los elementos que conforman la calle San Miguel; 2, paramento roma-no de la casa que ocupa ese espacio, paralelo a la calle; 3, plataforma de equilibrio del terreno que facilita el acceso a la casa que se encuentra enfrente; 4, continuación de la línea general de los elementos arquitectónicos de la calle San Miguel; 5, anchura del paso artificial hacia la calle Espaldas de San Miguel y Eras del Castillo.

 Fot. 14E. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre el terreno de las estructuras que componen este subsector: 1, línea de fachada de paramentos romanos que contienen en su interior naves abovedadas; 2, podivm artificial de acceso hecho modernamente para facilitar la entrada: 3, paso artificial provocado, tanto por la rotura del paramento de las estructuras que preceden, como por el relleno o plataforma de equilibrio de todo este subsector. 

 Fot. 15E. Espaldas de San Miguel. Vista general de la entrada a una de las naves que se halla dentro de este recinto, y de la estructura que forma el lavadero público; 2, paramento romano que da a la calle, y  se encuentra alineado con la fachada del espacio que ocupa el citado lavadero que, a su vez, es una nave transformada; 3, entrada artificial a la nave y pequeño patio interior, hueco por desmonte de galería romana; 4, situación de la estructura que se ha dejado atrás, cuya base tiene plataforma de equilibrio o relleno artificial de hormigón romano.

Fot. 16E. Espaldas de San Miguel. Detalle de la foto anterior, donde se observa: 1, paramento romano existente entre el muro de fachada y el de la nave interior; 2, indicación del muro romano que ha sido roto para abrir paso hacia el interior, y que pertenece a la secuencia de la nave que cerraba esta estructura interior. 

Fot. 17E. Espaldas de San Miguel. Vista de conjunto, detallada, de la foto anterior, donde se puede ver: 1, indicación del muro o estructuras superiores, situadas encima de la nave, y espacio ocupado por el lavadero moderno, mostrando claros indicios de que ha existido una estructura encima sin precisar, probablemente también nave; 2, punto de entrada realizado mediante la rotura del muro romano que recorre todo el paramento de la calle; 3, muro romano de la calle; 4, indicación del muro roto en esta secuencia de paramentos; 5, punto en la fachada de donde se precisa que el paramento de la calle también ha sido roto para abrir esta entrada.

Fot. 18E. Espaldas de San Miguel. Entrada artificial vista desde dentro: 1, indicación de la puerta artificial de la nave interior; 2, muro romano que forma parte del paramento interior de la nave, y que cerraba igualmente este paso, que se continúa a través de las otras estancias consecutivas; 3, indicación del muro de fachada, roto el primero para hacer el acceso.

Fot. 19E. Espaldas de San Miguel. Detalle de la entrada, donde se puede ver: 1, muro de continuidad del paramento de la nave que existió en el pequeño espacio interior, hoy vacío; 2, muro de enfrente, moderno; 3, restos de hormigón, elemento de equilibrio del suelo; 4, piedras sobre el suelo, que identifican la existencia de un muro de cierre en la entrada de este pequeño espacio. 

(Foto del autor)

Fot. 19E. Espaldas de San Miguel. Puerta artificial de entrada a la nave: 1, paramento de opvs incertvm que cierra esta nave de forma natural o con técnica originaria; 2, puerta artificial; 3, estructura romana de cierre, encima de la nave; 4, indicación de los muros que se sitúan encima de la nave, lo que hace pensar en una superposición de formas. (Foto del autor).

Fot. 20E. Espaldas de San Miguel. Detalle de la toma anterior para precisar: 1, resto de muro romano roto para abrir paso hacia el interior de estas galerías; 2, puerta artificial para acceder desde el patio interior artificial, hacia el interior de esta pequeña galería. Está claro que esta galería era mayor y ha sido partida por necesidad de reparto de vivienda; 3, indicación de la cubierta de la galería pero alterada; 4, muro roto que discurría paralelo a la calle actual.

Fot. 21E. Espaldas de San Miguel. Desde la fachada se observa que había dos bóvedas paralelas ,pero la calidad de su diseño es rudimentaria, por lo que se deduce que pertenece a una época de decadencia o restauraciones posteriores.

Fot. 21E. Espaldas de San Miguel. Interior de esta galería partida, Su aparejo está muy deteriorado por desgaste. Esta nave tiene indicios de continuidad porque ha sido cortado con parejo moderno.

Fot. 22E. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre la toma anterior para precisar el muro divisorio del fondo de la nave, a la vez que los puntos sobre los que se apoya la cubierta de la misma. Hay señales del uso de la cimbra en su construcción. Baja calidad de mampostería.

Fot. 23E. Espaldas de San Miguel. Detalle de la toma anterior, mostrando el estado de conservación de la cubierta o bóveda: 1, pared de fondo moderna; 2, bóveda de piedra, descarnadas de hormigón romano.

Fot. 24E. Espaldas de San Miguel.  Detalle del fondo y aparejo desgastado por el uso, abandono y aparejo de escas calidad.

Fot. 25E. Espaldas de San Miguel.  Vista lateral de la galería en perspectiva del interior de la nave, donde se aprecia la piedra vista de opvs incertvm bastante descarnada.

Fot. 26E. Espaldas de San Miguel. Paramento derecho: 1, muro sobre el que se apoya la bóveda; 2, muro de cierre de la entrada, moderno, en parte.

Fot. 27E. Lateral de la galería con fuerte encalado.

Fot. 28E. Espaldas de San Miguel. Desde el pequeño patio se muestra una entrada a zona ocupada por galería enrasada con transformación de su cubierta para soportar mayor peso. Estancia interior, paralela a la nave con muro adicional sobre ella, no medianero. muestra un acceso a dependencias contiguas que tienen las mismas características; el paramento de fondo que limita con muro adosado, y discurre paralelo al huerto de atrás.

Fot. 29E. Calle Espaldas de San Miguel, frente a la nave. En ella se puede observar: 1, muro romano que es continuación de lo visto en anteriores fotos de galería. Muro romano sobre el suelo, adosado al anterior, que formaría parte del paramento de edificación paralela a la nave; alineación de fachadas cuyos paramentos son romanos en su base y que cerraban en el punto 17E.

).

Fot. 30E. Espaldas de San Miguel. A continuación de la galería anterior se observa un corte en la línea de estructuras romanas. Se quiebra en terreno y en su cruce se ve la necesidad de construir peraltes en la calle artificial para poder acceder a las viviendas modernas. Todo se encuentra levantado sobre roca madre, y el terreno-base esta desequilibrado por su propia estructura rocosa, lo que obliga a los constructores a adaptar sus construcciones a los desniveles que se encontrarán a través de todo el conjunto industrial.

Fot. 31E. Espaldas de San Miguel. Perspectiva de la estructura anterior: 1, trozo de paramento romano perteneciente a la misma casa antes descrita, en el que se ve el encalado; 2, paramento romano con la base marcada con restos de piedras que sobresalen; 3, indicación del podivm

Fot. 32E. Espaldas de San Miguel. Perspectiva similar a la anterior, pero abarcando elementos de otras edificaciones: 1, muro que se adosa al anterior, pero cambiando la línea de calle; 2, indicación del lienzo de muro romano que antes se ha señalado en 30E,1, en donde se aprecia el aparejo interior con la técnica del opvs incertvm. Esto se ha comprobado al caer el revoque moderno que lo revestía; 3, uso del escalón elevando el terreno, por las mismas razones expuestas en otras manifestaciones de este tipo de acceso; 4, calle o paso artificial mediante la rotura de estructuras romanas.

Fot. 33E. Espaldas de San Miguel. Perspectiva de estos supuestos pasos, en los que se puede indicar de forma precisa: 1, paramento de edificio moderno que reutiliza los romanos para vivienda; 2, paramento romano con cimentación anterior, superpuesta a otra también romana, en superficie; 3, paramento que, en principio se considera moderno, ya que parece un añadido a estructuras que dan la sensación de que han sido antes edificios religiosos con posible cambio de lugar, ya que el paramento que se observa arrancando desde el suelo es romano; 4, espacio de plataforma de equilibrio de nivel que se extendería a toda esta zona de accesos; 5, espacio que puede haber sido ocupado por estructuras similares a la que acabamos de citar; 6, paso artificial en cuyo extremo izquierdo se puede ver resto de muro sobre el suelo; 7, alineación probable rota. 

Fot. 34E. Espaldas de San Miguel. Vista de conjunto de la alineación que se viene describiendo desde el podivm de abajo: 1, paramento romano con dos espacios pertenecientes a dos naves enrasadas consecutivas; 2, paramento romano con testigo de la composición de su aparejo, ahora encalado; 3, paso artificial; 4, probable espacio perteneciente a estructuras adosadas a l que se encuentra detrás. Las fachadas coinciden en proporciones con las módulos de los criptopórticos.

Fot. 35E. Espaldas de San Miguel. Aspecto de los paramentos romanos de fachadas que se alinean en dirección a Eras del Castillo: 1, trozo de plataforma de hormigón romano y piedra, u opvs caementicivm; 2, paso artificial hacia Eras del Castillo; 3, paramentos romanos pertenecientes a una serie encadenada, hacia Eras del Castillo y Angustias Moderna, en sentido contrario; 4, paramento romano, con restos en su base de apoyo; 5, espacio que se considera perteneciente a dependencias destruidas para dar paso a otros lugares.

Fot. 36E. Espaldas de San Miguel. Vista de conjunto del paramento anterior en sentido de profundidad, según se va hacia la calle Angustias Moderna: 1, espacio al que consideramos como módulo tipo de una nave; 2, anchura atribuible a un espacio de nave cuyo muro adosado ha sido destruido recientemente; 3, destrucción similar a la anterior.

Fot. 37E. Espaldas de San Miguel. Detalle de la toma anterior para insistir en la desaparición de muro romano que se indica con la flecha.

Fot. 38E. Eras del Castillo. Perspectiva de los elementos alineados hacia Eras del Castillo, que se encuentran al fondo: 1, paramento romano de las naves enrasadas en Eras del Castillo; 2, muro adosado al paramento que se eleva hasta Eras del Castillo; 3, paramento romano adosado al 37E,2; 4, resto de muro romano interrumpido, alineado con las estructuras que se dirigen hacia Eras del Castillo, hoy desaparecido por la urbanización moderna de las calles. La anchura de este paso es el módulo que siguen casi todas las galerías de este nivel, y es el hueco que han dejado al tener que romper para ello.

Fot. 39E. Eras del Castillo. Paramentos romanos superpuestos que se ven en la toma anterior: 1, muro adosado al alzado que contiene espacio de nave en su interior. La anchura que se ve es la correspondiente a las galerías que fueron destruidas. Todo esto era una malla impenetrable formada por una secuencia de cripto-galerías. Este muro de la imagen ha sido destruido por una nueva construcción. Abuso permitido por la autoridad municipal correspondiente.

Fot. 40E. Eras del Castillo. Vista de conjunto de estos espacios, que son continuación de los fotos anteriores: 1, paramento de nave; 2, muro perteneciente a otra estructura adosada; 3, paramento romano de cierre de nave; 4, espacio que se corresponde con naves destruidas; 5, paramentos romanos correspondientes a edificaciones cercanas y que probablemente formaron parte de todo este conjunto. Los números 2-3 delimitan el espacio de de una galería que fue destruida de antaño para crear acceso a las viviendas que se ven en imagen.

Fot. 41E. Eras del Castillo. Detalle de muro romano de cierre de nave, visto en 40E, 1-2. La continuidad de este muro atravesaba lo que hoy es calle, cerrándola. 

Fot. 42E. Eras del Castillo. Espacio frontal perteneciente a tres naves situadas en paralelo: 1, indicación de la superficie ocupada; 2, paramento íntegramente romano.

Fot. 43E. Eras del Castillo. Perspectivas de las naves indicadas en 42E: 1, área que comprende; 2, podivm de escasa altura, que facilita el acceso a las mismas. Hoy ya no existe; 3, indicación gráfica de la altura de estos paramentos.

Fot. 44E. Eras del Castillo. Vista panorámica que abarca parte de las naves antes indicadas y otros subsectores de esta área: 1, espacio que ha debido pertenecer a naves; 2, paso artificial; 3, anchura normal de nave; 4, paramento muy deteriorado de naves; 5, plazuela que se verá a continuación; 6, podivm situado frente a las tres naves. El centro de esta imagen estuvo ocupado por un fortín romano y, después, por el alcazaba árabe.

Fot. 45E. Eras del Castillo. Punto de salida hacia en sentido sureste hacia calle Angustias Moderna: 1, zona allanada para abrir paso hacia la cubierta de Cueva de Siete Palacios; 2, paso hacia Angustias Moderna; 3, indicación del espacio, en anchura, que ocupa una cadena de galerías que se encuentran en el interior de las casas alineadas; 4, rotura moderna dirigida hacia la cubierta de Cueva de Siete Palacios donde se encuentran otras redes de galerías; 5, placeta artificial que da a Angustias Moderna:, 6, restos de cimentación de galería que forma parte de la cadena de galerías situadas en línea, pero en interiores, hacia Levante. Obsérvese que todas la galerías interiores tienen módulo similar por la situación de las entradas: sin casi equidistantes.

Fot. 46E. Eras del Castillo. Restos de material que han podido formar parte del podivm anterior: 1, paramento romano que se alza sobre los restos de materiales romanos que conformaban un relleno para equilibrio del terreno; 2, restos más reutilizados del material de relleno romano.

Fot. 47E. Es interesante observa que la cimentación de los muros romanos que dan a la calle, muestran en su base restos del muro romano rebajado de espesor para ganar espacio. Normalmente suelen medir entre 40 cm y 90 cm. La roca no deja lugar a dudas: la potencia de tierra es casi nula por estar el alzado montado sobre roca madre.

Fot. 48E. Eras del Castillo. Perspectiva desde la plazuela citada en 49E, en la que se puede ver: 1, alineación de elementos arquitectónicos que conforman una seriación de naves romanas enrasadas en los interiores; 2, situación de otra alineación casi paralela a la de enfrente; 3, indicación de las alturas (3.20 m) cuyas medidas son casi idénticas en ambos lados, lo que nos reafirma en la reutilización de redes completas de naves en todo este espacio.

 

Fot. 49E. Eras del Castillo. Plazuela antes citada en la que se observa, en su esquina frontal, un desagüe que baja por la bóveda de una galería que se encuentra debajo, lugar por donde penetra la canalización del alcantarillado moderno situado debajo. y pertenece en la planimetría general a la calle Angustias Moderna.

Fot. 50E. Eras del Castillo. Detalle sobre la toma anterior para indicar la yuxtaposición de los paramentos; muro romano de cierre de este sistema de naves; paramento externo frontal de la seriación de naves; muro romano adosado, con superposición de otro con revoque moderno.

Fot. 51E. Eras del Castillo. Vía superficial que canaliza las aguas de lluvia hacia el desagüe antes citado.

Fot. 52E. Eras del Castillo. Detalle de muro romano (1) sobre la base de una de las seriaciones de naves de la plazuela e indicación del muro que cerraba a derecha todo este espacio; sobre el suelo moderno: indicio del paramento de las naves; y probable espacio perteneciente a estructuras romanas; y alineación modificada (4) por falta de espacio moderno.

Fot. 53E. Eras del Castillo. Subsector de la plazuela: 1, espacio bajo el que se encuentran muros romanos; 2, paramento moderno montado sobre muros romanos situados debajo; 3, paramento romano muy revocado modernamente; 4, resto de muro romano que probablemente cerraba la plazuela.

Fot. 54E. Eras del Castillo. Detalle de la foto anterior para precisar la situación de: 1, murete moderno que se monta sobre una gran base romana; 2, murete romano que da claras señales de orientarse en tres direcciones, según la línea de los paramentos supuestamente destruidos y hechos desaparecer para la construcción de la plazuela.

Fot. 55E. Eras del Castillo. Plazuela. REsto de muro romano que cerraba este paso y a su ves formaba parte del alzado de la vivienda que se asienta sobre él.

Fot. 56E. Eras del Castillo. Esta plazuela se ha creado con el derribo de sistema abovedado.

Fot. 57E. Eras del Castillo. Muro romano situado bajo murete moderno, que se ha indicado antes: 1, espacio ocupado por uno de los muros romanos situados bajo el nivel que se ha señalado; 2, paramento romano perteneciente a la seriación de naves de la calle Angustias Moderna; 3, indicación gráfica de la anchura de las supuestas naves alineadas. .


Fot. 58E. Eras del Castillo. Casa situada en Angustias Moderna. Detalle sobre la foto anterior para precisar los siguientes datos: 1, muro de cierre que parte de la seriación de naves anteriormente indicadas; 2, paramento romano perteneciente a una de las naves; 3, muro romano de cierre paralelo a la calle Angustias moderna.. 

Fot. 59E. Eras del Castillo. Casa situada en Angustias Moderna Toma en vertical para destacar la existencia de muro romano sobre otro moderno: 1, indicación del muro romano y su división por estructuras modernas; 2, cubierta moderna levantada sobre el espacio que perteneció a la bóveda de la misma. Se mezclan lo moderno y lo romano. Todo está reutilizado. El huerto es el resultado de aportación de elementos de fuera.

Fot. 60E. Eras del Castillo. Casa situada en Angustias Moderna Vista de conjunto del espacio inferior que se viene analizando, para ver la secuencia y organización interna de los muros romanos que aquí se encuentran: 1, espacio ocupado por uno de los muros romanos cuyo final no se registra aquí; 2, muro romano que se cierra con el anterior, formando ángulo recto.

Fot. 61E. Casa situada en Angustias Moderna Espacio interior situado a derecha de los que se han indicado en las tomas anteriores; 1, espacio destinado a una nave enrasada; 2, paramento romano de cierre; 3, paramento romano roto para penetrar en los espacios interiores; 4, indicación de la existencia de paramento romano en este alzado, con la afloración de piedras de su estructura interna.  

Fot. 62E. Eras del Castillo. Casa situada en Angustias Moderna. Toma de detalle para resaltar: 1, muro romano que cerraba este espacio, en sentido vertical; 2, espacio moderno tras el que se halla un muro romano; 3, alzado romano que forma parte de la estructura de una nave enrasada; 4, parte del mismo muro anterior en el que se trasluce el aparejo antiguo al exterior.

 

Fot. 63E. Eras del Castillo. Casa situada en Angustias Moderna. Panorámica de la parte posterior, que se observa desde la plazuela, en la que se detalla: 1, 5, muro romano de cierre; 2, muro romano de cierre, paralelo al anterior; 3, espacio ocupado por una nave enrasada; 4, indicación de la anchura de una de las naves alineadas en la calle Angustias Moderna; 6, espacio ocupado por naves enrasadas.

Fot. 64E. Eras del Castillo duplicada por información. Casa situada entre Angustias Moderna y Eras del Castillo. Panorámica de la parte posterior, que se observa desde la plazuela, en la que se detalla: muro romano de cierre; 2, muro romano de cierre, paralelo al anterior; 3, espacio ocupado por una nave enrasada; 4, indicación de la anchura de una de las naves alineadas en la calle Angustias Moderna; 6, espacio ocupado por naves enrasadas.

Fot. 65E. Calle Cueva de Siete Palacios. Indicación de la existencia de una estructura de opvs caementicivm con el fin de equilibrar el suelo de las formas arquitectónicas que se han montado sobre la calle Angustias Moderna; 1, nivel en que se encuentra la calle Nueva del Carmen con relación a Angustias Moderna; 2, desnivel entre las secuencias de naves de los sectores D y E; 3, nivel con que se inicia la calle Angustias Moderna.

Fot. 66E. Paso artificial que comunica los sectores anejos debajo en el sector L, superior de L, E y U: 1, paramento de muro romano con parte del alzado moderno; 2, línea de cierre entre los sectores anejo inferior L y E; 3, paramento de una nave romana enrasada; 4, paso artificial entre los sectores inferior anejo L y U; 5, rotura para abrir paso entre los mismos sectores antes indicados.

 
Fot. 67E. Acceso a Eras del Castillo. Otra perspectiva del paso anterior: 1, paramento de fondo de una secuencia de naves: 2, paramento de una de las naves enrasadas que cerraba este paso; 3, indicación del espacio intencionadamente roto para abrir paso para la parte superior

Fot. 68E. Acceso a Eras del Castillo. Indicación de la alineación de estructuras pertenecientes a naves alineadas y situadas en distintos niveles, por la pendiente. Al fondo, un conjunto de naves con la entrada principal taponada modernamente. Una nave central y dos laterales más pequeñas que se verán más adelante en el sector L.

Fot. 69E. Acceso a Eras del Castillo. Vista de la alineación anterior desde un punto elevado: 1, paramentos romanos situados enfrente; 2, podivm de acceso al espacio superior de la nave romana; 3, secuencia de naves reutilizadas.

Fot. 70E. Aspecto del paso artificial creado hacia la mitad de la calle Angustias Moderna, que divide el sector en dos: 1, paramento romano con la parte superior de estructura moderna; 2, paramentos romanos con las mismas características; 3, podivm izquierdo, antigua plataforma de equilibrio del terreno; 4, podivm con las mismas características; 5, paso artificial abierto mediante la rotura de la plataforma de equilibrio romana. Tiene de particular el derribo de una casa aneja en cuyos escombros aparece material romano reutilizado como piedras talladas (toba) y piedras de relleno.

Fot. 71E. Angustias Moderna. Detalle de la foto anterior. Indicación de la reutilización de los elementos constructivos romanos, en los alzados modernos.

Fot. 73E. Angustias Moderna. Vista general de este paso indicado antes, precisando: 1, pasos artificiales en la parte superior; 2, podivm y paso artificial a través de él; 3, paramento romano que ha sido recientemente reconstruido. Su base continúa siendo romana; 4, paramento romano igual al anterior, indicando el punto de su altura máxima; 5, paramento romano de las mismas características que el 74E,4; 6, paramento romano o muro de cierre procedente de la zona donde se encuentra la plazuela; 7, paramento romano en zona inferior. Pertenece a una zona enrasada.

Fot. 73E. Angustias Moderna. Detalle del punto 74E,7. En él precisamos: 1, paramentos romanos que cerraban este paso, prolongándose en sentido vertical a la calle; 2, muro romano que formaba parte de la nave que aquí ha existido. 

Fot. 74E. Angustias Moderna. Secuencias de espacios que pertenecen a naves reutilizadas: 1, restos de aterrazamientos; 2, indicación de la altura modular de estas edificaciones; 3, indicación del desnivel de la calle.

Fot. 75E. Angustias Moderna. Detalle de la toma 72E. Parte superior de la misma, donde se puede ver: 1, espacio roto para abrir paso; resto de una plataforma de equilibrio del suelo y paso para una zona cerrada al fondo; 3, restos de una plataforma de relleno, o equilibrio de superficie; 4, paramento romano con restos de plataforma en su base; 5, escalones artificiales hechos sobre los residuos de la plataforma. 


 Fot. 76E. Angustias Moderna. Detalle sobre la foto anterior, donde se aprecia: 1, paramento romano que forma parte de esta nave enrasada; 2, restos de la plataforma de relleno del suelo, sobre el que se levanta esta casa. Estos pasos son artificiale.

Fot. 77E. Angustias Moderna. Detalle sobre la foto anterior. Se trata de una plataforma de relleno que ha sido rota para poder acceder a las dependencias de la galerías que se encuentran en este nivel. Las galerías estaban montadas sobre roca. Pero la evolución podría explicar la superposición de estructuras romanas en distintas etapas de su historia; la evolución. Aquí se abre paso rompiendo, y se construye encima de lo roto, pero ha podido ser en la misma etapa romana.

Fot. 78E. Angustias Moderna. Vista de conjunto de este paso: 1, espacio que debió estar ocupado por una nave; 2, secuencias de paramentos con naves en sus interiores; 3, segunda plataforma de equilibrio del suelo; 4, acceso artificial a un espacio cerrado con naves interiores; 5, restos de plataforma de equilibrio. Es un caso claro de apertura de calle a golpe de pico. 

Fot. 78E. Angustias Moderna. El paso de una zona a otra: 1-5. Rotura de la plataforma y apertura de accesos a ambos lados de la calle artificial.

Fot. 79E. Angustias Moderna. Paso ciego indicado en las tomas anteriores: 1, paramento romano con naves enrasadas en su interior; 2, paramento romano con nave rota en su interior; 3, secuencia de muro romano adosado y del que sólo queda la base; 4, zona de la plataforma, rota para abrir paso; 5, restos de de la plataforma. Y como se puede observar, este paso ha sido abierto rompiendo la plataforma de estructura romana que era cerrada y, de hecho, hay galerías a derecha de la imagen, que se usan ahora como viviendas. Este paso y galerías han desaparecido con nuevas construcciones.

Fot. 80E. Angustias Moderna. Imagen tomada desde el interior del pasillo. Vemos a izquierda la entrada a una galería del grupo. Esto hace ver que un muro romano discurría por la fachada donde se encuentran, al menos, dos galerías del grupo local-

Fot. 81E. Angustias Moderna. Visto el pasillo anterior, se produce un desnivel de terreno de casi dos metros, lo que signific que hay una alteración del terreno motivado por la estructura de la roca. El muro romano de la derecha, es prolongación del anterior, y va en ese sentido: de forma paralela a calle Angustias Moderna. La ventana está abierta desde otra nave del sitio. Y, al girar a izquierda, se verá una nave que, en su forma, ha sido recortada porque el espacio hueco que se ve, es artificial, hecho con rotura para poder pasar.

Fot. 82E.  Angustias Moderna. Vista de este paso abierto desde el interior: 1, paramento romano de división de dos naves alineadas; 2, muro romano de una secuencia de naves a ambos lados; 3, muro romano adosado al anterior; 4, espacio abierto sobre la plataforma de relleno. Este paso ha sido muy alterado con vivienda nueva, que ha destruido la mayor parte de esta estructura. Permisividad municipal. 

Fot. 83E. Angustias Moderna. Nave bien conservada y cuidada por sus propietarios Sus medidas son las indicadas en el módulo más habitual: ancho: 1.50; m. alto: 2.30 m; Largo: 3.30 m. Está blanqueado hasta hacer desaparecer el opvs incertvm. En cierto modo los dueños han preservado su conservación, gracias a sus cuidados constante. Es la mejor cuidada, aunque no se pueda ver su aparejo.

Fot. 84E. Angustias Moderna. Nave romana, a la que se accede por la escalera artificial que se ha practicado sobre la plataforma de relleno o equilibrio, de toda esta zona. Se encuentra muy encalada. Sus medidas son las consideradas como prototipo más usual en el conjunto arqueológico. Justo al lado de ella, y como prolongación de la misma, se encuentra otra habitación, cuyos muros son los paramentos de una nave consecutiva destruida. 

Fot. 85E. Angustias Moderna. Espacio contiguo a la nave anterior. Es una nave enrasada: 1, anchura idéntica a la de la nave que le precede; 2, altura de módulo similar. Fue enrasada para poder construir encima.

Fot. 86E. Angustias Moderna. SE ha enrasado esta galería adosado a la anterior. Al parecer, este espacio fue reutilizado no para vivienda, sino como habitación de desahogo o apero. La cubierta hizo permanecer los muros laterales debido a que la bóveda se hundió por baja calidad. El muro de fondo demuestra que era más alto de lo normal. Se trasluce el aparejo romano con el blanqueo.

Fot. 87E. Angustias Moderna. Espacios situados en el interior de las naves o lugares que lo fueron, y que actualmente forman un pequeño huerto, donde se pueden ver los restos de los muros sobre el suelo. El muro que se observa como divisorio, realmente es un elemento común a dos galerías contiguas: una, ocupando espacio del pequeño huerto; otra, que colinda, pero con su desarrollo en Espaldas de San Miguel, hecho que se ha visto antes.

Fot. 88E. Angustias Moderna. Al fondo del huerto, sobre el paramento romano limítrofe pueden verse: 1, paramento adosado que pertenece a una estructura que se ha visto a través de la calle Espaldas de San Miguel; 2, resto de muro adosado perteneciente a una dependencia que ha existido en el huerto.

Fot. 89E. Angustias Moderna. Continuación de la secuencia de muros romanos anteriores, en su punto de cierre, en una de las esquinas del huerto: 1, paramento romano que separa estas estructuras, de las ya estudiadas en 27E; muro romano adosado a él; 3, muro romano de cierre en ángulo recto; 4, resto de muro en el huerto, paralelo al 90E,2

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Fot. 90E. Angustias Moderna. Muro romano dentro del huerto, situado paralelo a los limítrofes: 1, muro romano perteneciente a las naves alineadas de la calle Angustias Moderna; 2, indicación del muro en el huerto; 3, muro romano al fondo, paralelo al 92E,2. 

Fot. 91E. Angustias Moderna. Continuación de los sistemas de muros romanos en este pequeño huerto. En él se puede apreciar: 1, muro romano que forma el paramento actual de una casa moderna medianera con la casa vecina; 2, utilización de los materiales de derribo de estructuras romanas para formar balates en el huerto. 

SECTOR F

Almuñécar. Planimetría del sector F. Calles San Miguel, Espaldas de San Miguel y Eras del Castillo.  Este sector es uno de los que registran mayor número de galerías bien conservadas. Son once. Las galerías enrasadas son todas las indicadas con líneas discontinuas. En la parte central izquierda de la imagen se conservan unas gradas de piedra toba. Si se observa bien el dibujo, en su parte derecha hay una nave partida y un torreón romanos. Se indica también la zona excavada en Eras del Castillo.

Fot. 1F. Vista general de la calle San Miguel. Este espacio tiene su paralelo en la zona de Cuevas de Siete Palacios. Cuando se realizaron los alcantarillados se pudo comprobar que el subsuelo tenía gran cantidad de muros romanos y por ello formarías la base de una gran galería que recorría todo este espacio de Este a Oeste. Es probable que esta gran estructura fuera derribada ya desde época árabe, porque era la forma de crear un espacio de muerto para evitar que el castillo que se construyó fuera atacado por enemigos, que no eran pocos en aquellos tiempos. Deducimos que por esa razón todas las edificaciones que pudieran servir de parapeto a posibles atacantes, fueran eliminados como, al parecer, debió ser. Desde este punto hasta el foso del castillo, han aparecido sucesivamente numerosos restos de esos muros pertenecientes a estructuras romanas. Y también se tienen datos de la existencia de otro sistema de galerías de mayor tamaño en un espacio mu cercano a éste. Se ha visto dónde se encuentra la entrada taponada, pero solo en foto, debido al problema urbanístico que se podría ocasionar. El futuro decidirá.

Fot. 2F. Espaldas de San Miguel. Escalera artificial. Conforme se entra el San Miguel, a su izquierda hay un paso escalonado moderno que conduce al inicio de una serie encadenada de criptopórticos. Continuidad del acceso visto en la foto anterior. En este punto de paso he sido rota la serie de galerías de la parte izquierda de la calle San Miguel. La parte derecha de la imagen fue construida rompiendo las galerías romanas mayores del Castillo. Y esta construcción actual, ya ha sido cambiada. Llegará el momento que todo lo romano desaparezca con las remodelaciones. El cálculo de las galerías que en este espacio han existido llega a los 3,50 m. Ejemplo de ello se va a ver a continuación en las series de la calle Espaldas de San Miguel.

Fot. 3F. Espaldas de San Miguel. Perspectiva en donde se puede ver: muro romano frontal casi paralelo al paramento de la nave primera (Cueva del «Obispo»); y constituye el gran muro romano paralelo al final de la calle Antigua. Y es su espalda, en la que se apoya toda la serie de galerías que se encuentran en los interiores de las casas de la citada calle Antigua. El encalamiento de los muros impide ver la autenticidad de esas estructuras romanas.

Fot. 4F. Espaldas de San Miguel. Historia de la pieza. Esta imagen presenta elementos muy retocados, como es la vivienda moderna de la izquierda (5), que ha reutilizado el alzado romano para incluirlo en como muro exterior de la vivienda. Las rampas son medios de accesos que han quedado como restos de elementos que debieron ser ocupados con anterioridad. Lo que es fondo de una galería de grandes proporciones (1) tiene su alzado deteriorado por el paso del tiempo y posible uso de cantera. Elementos constructivos. El opus incertum es la técnica usada. La piedra tallada es de proporciones algo mayores que el restos de formas, pero el blanqueo moderno no es otra cosa que algo que se hizo cuando esta galería aún estaba en pie. Esta galería o ha sido derribada para dar acceso a la casa de la izquierda, o se ha caído. Casi seguro ha sido derribada, aunque estaría ya algo tocada, y el paso de la calle artificial hacia las otras dependencias no habría sido posible sin su derribo. La calle Espaldas de san Miguel es toda entera artificial, o sea, que ha sido hecha mediante la destrucción intencionada de toda una serie de galerías que ocupaban ese espacio. El alzado artificial (4) está hecho con materiales reutilizados. El espacio de paso (2 y 6) es el acceso a la Cueva del Obispo. Uno de los elementos más llamativos es el inicio del Torreón romano (3), que se apoya sobre estructuras criptoporticadas en su base, de manera que la primera galería de esta serie encadenada se encuentra partida por e muro de sujeción de la base del torreón. Igualmente, en la calle San se Joaquín se puede ver otra galería partida por otro muro que forma parte de la base del citado torreón.

Fot. 5F. Espaldas de San Miguel. indicación de la existencia de opvs caementicivm para equilibrio del terreno. Escalera de acceso a la galería, apoyada sobre la propia estructura de separación, que deja un espacio libre de 1.5 m de seguridad entre las galerías de arriba y las inferiores. Realmente su único fin estructural es servir de escalonamiento en sitios de un diferencial de altura que puede crear riesgo por el fuerte desnivel creado por la configuración de la estructura de la roca madre. Es una solución arquitectónica que se fija como solución. Esta observación es aplicable a todos los niveles de las escarpadas estructuras de todo el conjunto industrial de Sexs.

Fot. 6F. Espaldas de San Miguel. Desde ese paso escalonado se llega hasta lo que parece una muralla y que no lo es. Es sólo la continuidad de una serie de galerías que se han ido construyendo a través del tiempo en toda el conjunto industrial romano. Lo que se ve frontalmente es una de las caras de la galería que aquí existía, de proporciones mayores a la vistas por esta zona. Mide aproximadamente 9 m de altura; su anchura, 3.5 m, y su largura no se puede calcular, pero por los indicios podría alcanza unos 15 m, hasta casi llegar a la calle San Miguel. Y esta es la razón por la que se piensa en las dimensiones que tenía la gran galería de la calle San Miguel. Para poder abrir paso por aquí se vieron obligados a destruirla, como se puede observar.

Fot. 7F. Espaldas de San Miguel. De nuevo en el pasillo artificial usado como calle: muro de cierre roto para abrir paso (1); paramentos de opvs incertvm (1, 2, 3), con fuerte revestimiento moderno; la anchura del pasillo es la misma que se ha constatado en la galería anterior; indicación del muro que ha sido disminuido (5) de grosor para ganar espacio; en (6) se puede apreciar el volumen de disminución del alzado del muro citado antes. Calle que demuestra cómo ha sido eliminado el elemento antiguo para el interés doméstico, pero podía también haber sido una técnica como la vista en la galería anterior, con sus espacio de separación (6). 

Fot. 8F. Espaldas de San Miguel. Vista de la falsa entrada a la galería del Obispo. A derecha de la imagen, pasillo cerrado que se ha usado como casa. En general, el muro frontal presenta la calidad del entramado del opvs incertvm en estado casi original. Es una de las zonas que mejor lo conserva.

Fot. 9F. Espaldas de San Miguel. Detalle del aparejo roto para poder acceder a la galería-vivienda antes descrita (1,2,3).

Fot. 10F. Calle Espaldas de San Miguel. Puerta de entrada a la galería abierta a golpe de pico. El grosor del muro es de 60 cm. A izquierda se observa el muro de cambio de orientación de las estructuras, indicando que llegan a seguir una línea constructiva que cambia en 90º de orientación, porque el terreno impide seguir en sentido oeste debido a la pendiente fuerte que a la que se acercan los constructores romanos. El nivel cae casi vertical, con pendientes pronunciadas.

Fot. 11F. Calle Espaldas de San Miguel. Interior de la galería del Obispo. Orientación: oeste. Se encuentra discretamente encalada, de tal forma que puede verse la impronta de la cimbra sobre la que se construyó la bóveda. El estado de conservación es muy diferente al de las últimas galerías situadas en el extremo este de la red de galerías. Las medidas aproximadas son: 2,10 x 4,10 x 9.75 m. El grosor de sus muros es de 0,85 m. Su estado de conservación es bueno. Pero el hecho de que aparezca modificada es fruta de una evolución por necesidades posteriores al construirse sobre ella el Torreón romano.

Fot. 12F. Calle Espaldas de San Miguel. Foto para mostrar que la cubierta de la bóveda ha sufrido las consecuencia de filtraciones de agua con el paso del tiempo. Los tonos rojizos muestran el óxido provocado por tales filtraciones.

Fot. 13F. Espaldas de San Miguel. Detalle de otro punto de la nave, en donde se puede ver cómo ha sido partida por un muro al que le atribuimos una función de sujeción de la estructura superior, el conocido como torreón. La otra parte se encuentra detrás de lo que muestra esta imagen, en el sector M. 

Fot. 14F. Cubierta abovedada de la nave anterior. Tapón de obra sobre el techo. Es de forma rectangular y de época. Es una de las aberturas de acceso que mejor se ha mantenido a través del tiempo. Sus medidas son: 0.80 x 0.40 m.

Fot. 15F. Espaldas de San Miguel. Es esta imagen se aprecia parte del fondo de la galería grande que se encontraba en este punto. Puede verse restos de un muro lateral de la nace como testigo de su existencia. En el derribo a pico se ve la composición de opus incertum. Su altura, como parte de la nave, alcanza los 9 m.

Fot. 16F. Espaldas de San Miguel. Espacio considerado pasillo ciego. Su finalidad parece estar relacionada con el aislamiento y, a su vez, el camuflaje de estas estructuras, dándoles  mayor seguridad, ante un posible acto de saqueo de la piratería. Este pequeño rincón ha sido habitáculo en época actual. La anchura de este pasillo mide aproximadamente 2,00 m.

Fot. 17F. Espaldas de San Miguel. Desde la nave destruida parte otro muro en dirección a calle San Miguel. Es cortado por necesidad de abrir un pasillo que, por lógica, no es más un pasillo de época romana y que es interrumpido por la propia técnica romana. Es el espacio que se usa para separar estructuras en la misma arquitectura romana. No es calle moderna, pero sí ha sido aprovechada como tal para hacerla modernamente transitable.

Fot. 18F. Esta imagen muestra detalle para ver la estructura interna de los muros romanos: opus caementicium, internamente, y opus incertum, externamente. A derecha de la imagen se observa el suelo del pasillo, de forma escalonada, porque el desnivel de la roca obliga a los modernos a escalonarlo, cosa que para los romanos no era obstáculo alguno: era una espacio estratégico de separación entre estructuras.

Fot. 18F (bis). Espaldas de San Miguel. Esta imagen muestra el espacio interior de separación entre series de galerías paralelas. Se ve que estaba cerrado en la parte superior. Realmente estaba cerrado por ambos extremos. El primero fue roto cuando derribaron la nave grande de la izquierda; el segundo, cuando hubo necesidad de intercomunicar estos espacios, necesarios para ocupar la zona de galerías convertidas en casas. Su anchura es la misma del espacio visto ante la galería partida vista anteriormente.

Fot. 19F. Espaldas de San Miguel. Desde otro ángulo, aspecto del pasillo ciego; 1, indicación del paramento romano en su parte superior, donde el aparejo se ve libre de revoque; 2, acceso artificial al sistema de naves; 3, paramento romano de enfrente, en donde el muro ha sido disminuido de volumen; 4, anchura real del espacio libre entre sistemas de muros de galerías. Como se puede ver, ha sido roto para abrir paso modernamente.

Fot. 20F. Espaldas de San Miguel. Esta imagen muestra que el suelo antiguo ha tenido que ser rebajado porque hacía casi imposible transitar con facilidad. Es roca madre. Hoy día ya ha sido demasiado sobrealzado y no se detecta la parte antigua.

Fot. 21F. Espaldas de San Miguel. Punto de acceso a los espacios interiores. Es un muro maestro roto para abrir acceso a naves abovedadas interiores. Se nota el desnivel en la parte interior y el pasillo antes citado. de 80 cm aproximadamente. Y una vez pasado hacia este nuevo pasillo de separación interna, a izquierda hay dos entradas: una como muro de separación, y otra como galería abovedada, paralela a las que se encuentran de frente a la entrada principal. A derecha no se pudo entrar por estar cerrado, pero lógicamente hay estructuras relacionadas con las que se encuentran en frente.

Fot. 22F. Espaldas de San Miguel. Perspectiva del mismo pasillo: 1, Espacio donde se encuentra un pasillo interno similar a los anteriore citados, pero de menores dimensiones; 2, acceso artificial a la nave de fondo; 3, anchura del pasillo de separación de estructuras. (Este paso hoy está cerrado con puerta. No se puede ver el interior del patio). 

Fot. 23F. Espaldas de San Miguel. Pasillo de separación de menores dimensiones que se encuentra cerrado. No ha habido necesidad de abrir paso porque solo se entra a ese espacio para usarlo de apero como se puede ver. Todo este espacio son estructuras romanas reutilizadas en casi todos sus puntos, lo que da una solidez grande a todas estas viviendas. 

Fot. 24F. Galería con acceso desde el pasillo ciego interior, de dimensiones algo más reducidas. Aquí y ahora es un apero. Hoy se ignora incluso si se conserva intacta.

Fot. 25F. Espaldas de San Miguel. Nave abovedada situada al fondo indicado en 22F. Como se puede ver,  la estructura es la misma anterior, al igual que sus medidas. Aquí, no obstante, se observa un encalamiento mayor debido a su uso doméstico. Sus medidas son similares a las contiguas a ella.

Fot. 26F. Espaldas de San Miguel. Segunda parte de la misma nave con una ligera curva en el trazado de su planta. Ello se debe a que las naves se van levantando siguiendo la guía del terreno, adaptándose a él, como se verá en otros casos similares. Téngase en cuenta que este tipo de nave es el más común del recinto industrial.  

Fot. 27F. Espaldas de San Miguel. Muro de frente que indica que es un elemento de cierre de estructuras del sistema general de galerías. Aquí se ve cómo cierra el espacio que modernamente ha sido roto para poder pasar a otras dependencias de galerías usadas como viviendas. Se observa que el aparejo es homogéneo, continuación del visto en la fachada de la primera galería.

Fot. 42F. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre la foto precedente en donde se ve: 1-2 muro romano utilizado como exterior de una casa y que es la parte externa de la galería que se encuentra en su interior. El 3 señala otro aparejo similar que se extiende en toda esta fachada. El punto 4 es de los más importantes, ya que es el muro romano de fondo de una serie de galerías que se encuentran en un nivel superior y, justo debajo, hay otra secuencia de galerías que se van a mostrar seguidamente.

Fot. 29F. Espaldas de San Miguel. Primer espacio de la nave conservada en el fondo del sistema que se ha visto en la toma anterior. Como se puede observar, se trata del mismo tipo de nave abovedada que se ha visto antes. El revestimiento de los muros es más ligero. Estas naves tienen detrás un sistema de galerías encadenadas que y situadas a un nivel superior.

Fot. 30F. Espaldas de San Miguel. Secuencia del pasillo, junto a las naves: 1, indicación del espacio que, en parte, ha podido ser de una nave y pasillo ciego colateral a la misma; 2, muro moderno montado sobre el original romano, disminuido de volumen; 3, indicación del volumen perdido; 4, probable punto de cierre de parte de este sistema.

Fot. 31F. Espaldas de San Miguel. Calle artificial abierta a golpe de pico A derecha, serie de galerías abovedas encadenadas en los interiores de las viviendas.

Fot. 32F. Espaldas de San Miguel. Foto posterior de este paso-calle para hacer ver la pendiente que se genera por el desnivel de la roc-base.

Fot. 33F. Espaldas de San Miguel. Nueva perspectiva del espacio ya indicado en antes en este espacio: 1, muro moderno levantado tras derribar estructura romana; ello se deduce del punto 3, que indica que el muro antes citado ha sido destruido y que debió ser de gran resistencia por su forma, ya que el grosor real no se puede calcular.El punto 4está indicando que este espacio era zona muerta, de separación entre estructuras y, el 5, hace ver que se tuvo que romper para dar paso hacia otras naves de la misma red de galerías. Y el punto 6 está aclarando que todo ese espacio que parece calle antigua, es tan sólo una zona muerta de separación de las redes de galerías.

Fot.  34F. Espaldas de San Miguel. Vista parcial de muro con retranqueo en su alzado. Téngase en cuenta que esta calle es artificial. Ese muro superpuesto indica que la altura de las estructuras que había detrás eran de cierta robustez, y que formaban parte de las galerías que se encontraban ya en calle San Miguel.

Fot. 35F. Espaldas de San Miguel. Detalle más preciso que el anterior: 1, alzado general de todo este paramento; 2, muro de cierre aumentado de grosor; 3, punto del alzado donde se inicia el retranqueo; 4, estado del suelo con enlucido de cemento moderno.


Fot. 36F. Espaldas de San Miguel. Situación del fondo de paso de una zona a otra, donde se puede apreciar la rotura intencionada para abrir paso: 1, indicación de un muro externo con una nave enrasada y alineada con las que preceden; 2, paramento romano externo de las naves que se encuentran en su interior; 3, muro de cierre; 4, 5, paramento con dos líneas de muro; 6, espacio muerto de separación entre sistemas.

Fot. 37F. Espaldas de San Miguel. Nave abovedada, con falso techo moderno, a la que se accede desde ese espacio de separación de estructuras. Se aprecia bien el arco de la bóveda de medio punto, y la parte de su enrasado moderno.  Las dimensiones se repiten como en las anteriores.

Fot. 38F. Espaldas de San Miguel. Espacio de una nave cuya bóveda ha sido enrasada y partida para aislar un baño moderno. Es un espacio perteneciente a una galería compartida con la siguiente, fenómeno que se repite en toda esta serie encadenada, pero partida por las necesidades de hacer calles, aunque tengan que romper. Y por eso se considera extensible a todo el casco viejo de la ciudad moderna esta decisión de ocupación de estructuras romanas. No se construye una ciudad moderna: se aprovecha la antigua, en este caso romana, para hacer una ciudad moderna con raíces romanas.  

Fot. 39F. Espaldas de San Miguel. Secuencia tomada desde el punto opuesto al anterior: 1, paramento romano utilizado en casa moderna, que parte del muro de cierre en sentido vertical, con disminución de volumen a lo largo de su trazado; 2 y 3. muro que cerraba este espacio muerto; 4, entrada artificial a zona con naves; 5, paso artificial; 6, anchura de otro espacio muerto por la diferencia de nivel con respecto a San Miguel y Eras del Castillo respectivamente. 

Fot. 40F. Espaldas de San Miguel. Espacio interior (1), consecutivo al que se ha visto; 4, galería enrasada con falso techo de madera: 2. muro de galería de 0,80 m. Hay un espacio utilizado con cuadra de animales y el interior, que se usa como apero de elementos del campo. Sus proporciones entran dentro de los módulos que se han venido viendo a través de esta cadena de galerías-criptopórticos. En estos momentos estas galerías se usan como apero y como cuadra de animales

Fot. 41F. Espaldas de San Miguel. Primera secuencia de la nave. Esta nave tiene sus paredes recubiertas con una capa de mortero moderno que, en algunos sitios, se ha desprendido. Según nuestras medidas, los módulos son muy similares a todos los anteriores de esta cota de nivel. 

Fot. 42F. Espaldas de San Miguel. Segunda secuencia de la nave con ligera curvatura. Esta foto muestra las mismas proporciones que tienen estas naves. Entre esta parte y la anterior, se observa una curva provocada por la configuración del terreno.

Fot. 43F. Espaldas de San Miguel. Entrada artificial a la nave antes citada. Se puede ver cómo ha sido rota la nave abovedada para poder acceder a su interior. Ello demuestra el hermetismo que tenían estas estructuras romanas que funcionaban como almacenes. Tan sólo por la cubierta se podía entrar. 

Fot. 44F. Espaldas de San Miguel. Segunda parte de la galería que muestra una ligera curvatura en su trazado. El encalamiento es bastante antiguo y se encuentra muy oxidado debido a las filtraciones de agua de lluvia que ha podido sufrir. Modernamente se puede decir que su finalidad es servir de apero.

 Fot. 45F. Espaldas de San Miguel. En línea con el espacio muerto anterior, aparece otro de casi las misma proporciones. No es una estructura rota; es sólo una repetición de estructura muy usada en esta parte de la zona de almacenes romanos. Su anchura se aproxima a los dos metros de ancho. El suelo está enlucido con cemento moderno y casi aflora la roca en superficie.

Fot. 46F. Espaldas de San  Miguel. Aspecto que presenta la encrucijada del pasillo, a su encuentro con la cuesta de fuerte pendiente: 1.2,3 muros romanos que se han usado para conseguir una vivienda. En su parte izquierda (3) se ve el muro que sale al exterior, que formaba parte es un espacio muerto entre estructuras de almacenes; a la derecha se ve el muro externo de la nave que se extiende hacia adentro formando dos yuxtapuestas adosadas al muro que la separa de Eras del Castillo. Como puede verse, la irregularidad del terreno es evidente; y por ello las estructuras de almacenes tienen que adaptarse al terreno rocoso.

Fot. 47F. Espaldas de San Miguel. Se desciende a niveles inferiores desde el punto anterior y aparecen las roturas obligadas por el suelo variante. A derecha, casa que usa muro que sobresale a la calle por estrechamiento obligado para ganar espacio interior de las casas (1-2). La estructura urbana moderna se quiebra por la irregularidad del terreno formado por roca. Aquí no hay tierra, y la que se puede ver en algunos espacios, no es nativa, sino traída de las cotas bajas.

Fot. 48F. Fot.Espaldas de San Miguel. Lo más destacado, en este espacio, es la pendiente creada por el terreno. Vista de esta cuesta de fuerte pendiente: 1, paramento frontal al punto opuesto, con restos de muro sobre su base, y a lo largo de todo su recorrido bien modificado por derribos obligados, y algunos salientes situados a distancias casi equidistantes; 2, muro de casas modernizadas, pero con aprovechamiento de la estructura romana; 3, restos de muros que forman parte de galerías interiores ya vistas; 4, gran muro que sujetaba las estructura romanas que formaban el gran torreón de Eras del Castillo; 5, estructura que es continuidad de lo que se ve a izquierda de la imagen, donde también continúan las galerías en sentido Este, y que no se han podido fotografiar; 6, espacio totalmente destruido para poder hacer esto habitable como elemento de paso a ambos lados de la cuesta.

Fot. 49F. Espaldas de San Miguel. Espacio que es continuación de toda la cadena de galerías en este nivel; 1, muro de fondo, cuyas medidas son: altura, 3,50 m; largura, 5,50 m, pero que se continúa en las estructuras siguientes, hasta cerrar en 85F, aproximadamente en su mitad; 2, muro romano de contención del gran espacio de Eras del Castillo, situado justo detrás; 3, continuidad de las galerías a ese mismo nivel en las casas que se sitúan a continuación; 4, uso de podivm artificial para poder acceder a los espacios que contienen naves transformadas en habitáculos, y que son continuidad de las que preceden.

Si se observa el alzado frontal (1), puede observarse a izquierda del mismo la apertura de una ventana moderna que deja ver el destacado grosor del citado muro romano.

Fot. Fot. 49F (bis). Espaldas de San Miguel. Es una imagen de detalle para observar lo comentado en la foto anterior. El primer punto (1) muestra el paramento romano que está oculto por encalamiento. El siguiente punto (2) sorprende algo al observarse que las matas sobresalen de la pared. Esto se explica porque en la parte superior puede verse que una uralitas forman un techo en una especie de huerto interior en la parte de Eras del Castillo. Ha rebajado el terreno que cubría ese espacio superior y lo han rellenado con tierra y, al parecer, también han rebajado el grosor del muro y permitido que las semillas afloren por la parte inferior. En el punto siguiente (4) se ve la uralita que forma un techo en la parte superior. También se ve el grosor destacado del muro romano.

Fot. 50F. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre la foto precedente: posible existencia de un paso arqueado, según la estructura del propio muro que se deja ver por transparencia a través del encalado un arqueo similar al de una galería. A la izquierda, en la casa, se encuentran dos galerías romanas que se han visto antes. Puede tener relación con ellas.

Fot. 51F. Por los datos y el contexto que se ven a lo largo de esta calle artificial se deduce que las gradas que después se van a ver, se inicien en esta esquina. Su aparejo muestra materiales que probablemente provengan de una demolición.

Fot. 52F. Espaldas de San Miguel. Esta imagen tan sólo indica que se usa materiales que no provienen de aquí. Se trata de una escalinata relativamente reciente para poder acceder a una casa que en la actualidad ya no existe. Y todo esto ha desaparecido.

Fot. 53F. Espaldas de san Miguel. Estos restos de muro romano tienen una explicación igual a la anterior y se encuentran en línea con ellos.

Fot. 54F. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre la continuidad de estos espacios destinados a graderío, en el que se observa: bloque de cemento moderno marcado como elemento de separación. Pero ya, en la parte superior, empiezan a verse restos de piedra caliza toba en sentido Este.

Fot. 55F. Toma de detalle en la que se evidencia el ensamblaje de elementos ajenos a las gradas y su inicio como tal.

Fot. 56F. Espaldas de San Miguel. Perspectiva general del sistema de gradas: área que se considera punto intermedio en el sistema de gradas; la última hilada de peldaños hace pensar que se encuentran cortados con la construcción moderna ya encima de ellos. Es probable que el sistema de bloques de piedra toba haya sido utilizado como cantera. Punto en el que el sistema de gradas ha sido roto y sus componentes sustituidos por piedras de otro tipo, es probable que pertenecieran a un edificio público, como un templo o similar.

Fot. 57F. Espaldas de San Miguel. Vista completa de lo que queda del graderío. Cabe destacar que los sillares son clásicos, como los que se encuentran en el aparejo de la actual iglesia de Almuñécar.

Fot. 58F. Espaldas de San Miguel. Lo más destacado de esta imagen es el muro que se encuentra sobre el suelo formando parte de los cimientos de las viviendas que se encuentran enfrente de las gradas romanas. El aparejo del alzado muestra su irregularidad debido a que son muros romanos reutilizados desde muchos años atrás. El enlucido muestra esa irregularidad porque se trasluce a través de la cal. Otra irregularidad: si lo que existía era un templo romano en esta zona, cómo se iban a construir edificios delante. Pero era normal que así fuera porque se encontraba en una zona industrial productiva. También se admite que con el paso del tiempo la evolución podría haber alterado la situación general. Es demasiado tiempo el que los romanos pasaron en estas costas de la Península Ibérica. 

Fot. 59F. Espaldas de San Miguel. Punto señalado en la toma anterior para precisar el paramento que ha sufrido un estrechamiento en su alzado: 1, indicación de un paso demasiado forzado, abierto a base de romper las estructuras de ambos lados; 2, muro disminuido en su alzado, dejando la huella de su estrechamiento sobre el pavimento actual. 

Fot. 60F. Espaldas de San Miguel. Detalle de la existencia de muros pertenecientes a galerías o espacios separadores de estructuras que se ven sobre la calle. En su interior se encuentran galerías usadas como viviendas.

Fot. 61F. Espaldas de San Miguel. Vista frontal de las entradas artificiales a las tres secuencias de naves enrasadas que discurren en paralelo, según la estructura de esta casa moderna. Fuera de ella se detectan los restos de muros romanos sobre los cimientos que se notan en la calle actual. Los módulos se repiten. Y por la parte izquierda de la imagen se encuentran las estructuras que han sido reutilizadas en toda la calle San Miguel.

Fot. 62F. Espaldas de San Miguel. Detalle sobre el paramento izquierdo de la toma anterior, en el que se acusa la existencia de resto de muro que conformaba el paramento situado detrás, en paralelo, de la línea de la calle San Miguel: 1, Casas que se encuentran con accesos a calle San Miguel; 2, fallada moderna que contiene en su interior dos filas de galerías; 3, placeta artificial conseguida mediante el derribo de sistemas romanos situados en este espacio. A derecha hay galerías abovedadas (4) visibles ahora. Espacio donde se encuentran las gradas de un posible edificio público (5). Paso abierto a golpe de pico para comunicar los distintos tramos de calle artificial (6).

Fot. 63F. Sobre la misma calle San Miguel, en un derribo que limita con la secuencia de naves alineadas que se ha visto anteriormente, se pueden contemplar las estructuras romanas pertenecientes a un espacio que ha podido ser una nave, pero es una suposición basada en los restos que han ido apareciendo cada vez que se han repuesto alcantarillado. En él se distinguen: 1, paramento romano de cierre en ambos extremos y que es. Su largura es de 7,20 m; 2, es el gran muro de contención de la última fase de la calle Espaldas de San Miguel. Su fondo es de 5,80 m; su altura media, 4,60 m y el grosor de muro, 1,20 m; 3, paramento paralelo al anterior, pero peor conservado. Lo más interesante de este espacio es representar un modelo tipo que se reitera en toda la calle San Miguel. La anchura del fondo indica que la nave que aquí se encontraba era de proporciones visiblemente mayores a todas las demás, incluida Cueva de Siete Palacios.

Fot. 64F. Calle San Miguel. Muro lateral de la nave de 5.80 m de largo. Se distinguen las partes en que se dividió esta casa cuando se reutilizó este espacio de estructura romana. Se podría decir que el aparejo de opus incertum se encuentra casi en estado original sobre todo en el centro de la imagen. 


 Fot. 65F. Calle San Miguel. Esta imagen de detalle muestra la profundidad que alcanza el muro lateral (1) de lo que pudo ser una serie encadenada a lo largo del espacio de la calle. Se ignora la profundidad de cimientos, pero cerca aparece la roca en superficie en la calle Angustias Moderna. El resto de muro a izquierda se prolonga hacia el centro de la calle (2). La potencia del nivel de la calle alcanza más de un metro.

Fot. 66F. Calle San Miguel. Detalle de un pilar de toba (2) que podía ser el punto de arranque de una probable puerta o inicio de una arcada. Se observa que la roca madre no se ha alcanzado (4). El nivel de la calle actual está por encima de este rebaje de terreno (1).


Fot. 67F. Eras del Castillo. Este espacio se encuentra justamente encima de la calle Espaldas de San Miguel. A izquierda de la imagen se puede ver el muro que se eleva hasta alcanzar la mismo altura, sobrepasándola más de un metro. Se ha remodelado este lugar y han desaparecido los restos que se encontraban en superficie. No obstante se puede comprobar la existencia de elementos similares a los que se encuentran en la calle de abajo. En (1) se ve un paramento exterior con rasgos que permiten ver el aparejo con que se ha construido. En (2) se ven dos accesos a casas de similares dimensiones. En (3) se muestra el muro que se eleva desde abajo en calle Espaldas de San Miguel. El espacio de Eras del Castillo ha sido uno de los lugares que más cambios ha sufrido. Inicialmente, pudo haber elementos ibéricos, ya que en Espaldas de San Miguel se han dado algunos, aunque revueltos y no sistemáticos (excavación oficial reciente). En segundo lugar, los romanos montaron un fortín con torreón vigía y de protección. Los siguientes fueron los árabes quienes levantaron un fortaleza de la que aún quedan restos de muralla que se conservan desde este punto hasta Cueva de Siete Palacios. Con su expulsión se instalaron los medievales de los que se han testado restos ya modernos. Y finalmente, casi todo fue arrasado con la construcción de un depósito de agua de abastecimiento del pueblo. Se derriba posteriormente ese depósito y poco más se puede decir. No queda casi nada. Tan solo junto a los restos de muralla han aparecido materiales mezclados de todo tipo en excavación.

Fot. 68F. Eras del Castillo. Si se observa el alzado de esta edificación, se puede apreciar cómo se trasluce el material interior de su aparejo. La apertura de acceso a casa es relativamente moderna, pero su interior contiene estructuras que no se han podido fotografiar al igual que en otros lugares.

Fot. 69F. Eras del Castillo. Vista de conjunto del área situada encima de uno de los sistemas de naves de la calle Espaldas de San Miguel: (1), realce y elementos de consistencia de estos espacios. (4) refuerzo del suelo por la inseguridad de que se puede hundir ya que debajo se encuentran estructuras abovedadas que peligra por hundimiento. (2-3) señalan la muralla que se eleva desde la calle de abajo ya citada. El grosor de dicha muralla puede superar el metro.

Fot. 70F. Eras del Castillo. En este mismo espacio se ve cómo dos estructuras romanas quedan separadas porque con el paso del tiempo los ocupantes las dividen por razones económicas. Se puede comprobar observando el aparejo de este pequeño paso intermedio. El aparejo es romano y está recubierto con materiales modernos.

Fot. 71F. Espaldas de San Miguel. Vista de conjunto del área situada encima de uno de los sistemas de naves de la calle Espaldas de San Miguel. Se trata de un paso artificial que muestra irregularidades. A izquierda se ve un muro resistente muy encalado que forma parte de las estructuras que dan a calle San Miguel. Este pasillo contiene a ambos lados estructuras romanas muy modificadas por sus ocupantes. Las alturas están dentro de los parámetros de los clásicos muro romanos de las galerías abovedadas. Se va a comprobar la existencia de galerías casi enterradas por la evolución urbana.

Fot. 72F. Espaldas de San Miguel. Detalle del mismo paramento romano que, en la toma anterior, se ha visto como elemento de sujeción, pero desde otro ángulo. Los aparejos que denotan su origen están evidentes.

Fot. 73F. Espaldas de San Miguel. Espacio que se sigue en el pasillo ciego, con un recorrido de casi 5 m: 1, paramento de la izquierda, continuación del muro romano de sujeción paralelo a la calle San Miguel; 2, espacio  de relleno, de hormigón romano; 3, terreno con altura normal, pero con un desnivel medio de casi un metro sobre la calle, en donde hay un paramento romano paralelo al 1; 4, podivm para facilitar el acceso a un espacio perteneciente a una nave romana enrasada, cuyo nivel se  encuentra más elevado de lo normal aquí; 5, paramento romano que discurre a lo largo de toda la fachada, y en ambos sentidos.

Fot. 74F. Espaldas de San Miguel. Detalle de la toma anterior en el que se puede confirmar lo que se ha dicho antes, aunque con cierta reserva: muro romano de cierre de las naves; punto de arranque de un arco con restos evidentes y que muestra la parte superior de una bóveda enterrada; muro romano donde se apoya el arranque del arco que se puede ver; continuación del paramento en sentido de la entrada artificial que se ha visto antes. 

Fot. 75F. Espaldas de San Miguel. Detalle de la toma anterior, en la que se puede confirmar lo antedicho, aunque con ciertas reservas: 1, muro romano de cierre de la nave; 2, punto de arranque de un arco con restos casi evidentes; 3, muro romano donde se apoya el arranque del arco que se puede ver; 4, continuación del paramento en sentido de la entrada artificial vista antes.

Fot. 76F. Espaldas de San Miguel. Foto de detalle de uno de los laterales de la bóveda que sobre sale del actual suelo de la calle artificial, culpable del enterramiento moderno.

Fot. 77F. Espaldas de San Miguel. Parte final del pasillo artificial con un muro de aparejo romano de separación de estructuras y que se sitúa en el límite de la calle Antigua.

SECTOR G

Almuñécar. Sector G. Calles San Miguel, Explanadas de San Miguel, Higueras de Clavelicos y Alfareros. En este pequeño sector se localizan principalmente las zonas ocupadas por los alfares. Sobre San Miguel se indica el muro (resto) romano de esta enorme área de galerías destruidas para hacer calle y viviendas modernas.

A

Fot. 1G. Calle Clavelicos. Aspecto de muros que se enlazan con las estructuras existentes  bajo las  casas de un subsector de la calle San Miguel. Los muros se cruzan formando ángulo recto. Pero se encuentra a un nivel inferior al de la calle San Miguel. Los muros que se aprecian aquí no son modernos. Por sus aspecto, el aparejo deja ver indicios de estar construidos con opvs incertvm.

Una excavación habría dado como resultado que están estrechamente vinculados con las estructuras de San Miguel. Han desaparecido por obras nuevas.

Fot. 2G. Calle Clavelicos. Es continuación de la foto anterior. Las casas modernas se asientan sobre los muros que se ven en imagen. Desaparecido.

Fot 3G. Calle Clavelicos (Higueras de). Las estructuras domésticas de esta calle echan su cimientos y alzados reutilizando elementos arquitectónicos anteriores, que se modifican. La anchura de la calle es el resultado de derribos antiguos para hecer paso. Todo este espacio con sus restos antiguos ha sido muy modificado. Aquí se encontraban las antiguas alfarerías que fabricaban los materiales-base para las necesidades del pueblo moderno que se construye superpuesto a lo romano. Y en esta zona se sospecha la existencia de un gran espacio subterráneo de estructura similar a Cueva de Siete Palacios. Se espera que el tiempo lo facilite y llegue a descubrirse. Hay un punto de acceso, pero enmascarado.

Fot. 4G. Fachada de casas en calle San Miguel, con estructuras romanas situadas bajo ellas, según observación ocular cuando se realizaron reposiciones de alcantarillados: los muros enterrados que aparecieron cruzaban la calle de lado a lado, según los vestigios. No se tuvieron en cuenta entonces. Este espacio de calle moderna fue el centro de una gran nave, de mayores proporciones que Cueva de Siete Palacios, según se ha visto en los restos aparecidos y citados antes. La parte izquierda de la imagen, guarda, en su parte posterior, estructuras que dejan espacios huecos por desnivel del terreno que la citada zona, y esa es la razón que explica que, para acceder a las viviendas de atrás, haya que hacer varios escalones de acceso.  


 

SECTOR H

Este Sector es uno de los que guardan secretos de las antiguas estructuras romanas que con el tiempo acabarán dando descubrimientos de gran calado histórico. A pesar de su estado actual, hay que decir que hace años se podía ver cómo las casas viviendas de la calle Torremolinos se encontraban en tal estado que no daba lugar a dudas de dónde provenían: eran realmente galerías romanos que empezaban a enmascararse y quedar en los interiores de lo que hoy se ve. Se tuvo la suerte de verlo en la niñez. No se dispone de fotos.

Fot. 1H. Vista general de la calle Clavelicos: alineación de los elementos domésticos que la integran. Como en todos los demás sectores, esta calle tiene el mismo origen: rotura de naves para crear paso. Las numeraciones 1-2-3 muestra las hileras de casas que han tenido el mismo origen que las de otros sectores. Todas tienen los clásicos módulos de las galerías romanas abovedadas en sus interiores. Esta imagen antigua en la actualidad es otra cosa: las fachadas están muy retocadas y sólo se conservan las medidas antiguas de las casas. Se pudo ver una galería romana en el interior de una de ellas. No fue posible fotografiar. La muralla procedente del Castillo pasaba por la espalda de esta calle y dicha galería quedó atrapada por la superposición de estructuras, aparte de que sobre la muralla romana se montó posteriormente las árabe y cristiana: todo un estrato de murallas superpuestas. La árabe no resistió con el tiempo, y la cristiana es la que hoy se puede observar en varios tramos. El número 4 indica que se ha perforado la calle para crear alcantarillado. Y con esta canalización se ha podido descubrir, aunque sea algo chocante, la existencia de una gran galería romana de mayores proporciones a las hasta al momento vistas. Pero auçún se guarda secreto porque hay viviendas en riesgo si se descubre.

Fot. 2H. Calle Torremolinos. Detalle a la entrada de una casa: muro romano sobre el que se apoya el alzado posterior que se ha realizado con disminución de los volúmenes de sus paredes.

Fot. 3H. Calle Alfareros. Muros romanos dentro de un huerto, tras las casas de la calle Alfareros: 1, muro romano de fondo, que conforma un paramento situado paralelo a los de la calle San Miguel, que está detrás; 2, muro moderno con base romana. Obsérvese la reutilización de la piedra pizarrosa y de la toba. 

Fot. 4H. Calle Clavelicos (Higueras de). En este descampado o parte de un huerto abandonado, se detecta un muro de aparejo romano que relaciona con los antes vistos. La edificaciones impiden ver su orientación en ambos sentidos. Era una zona magnífica para una excavación.. Se ha destruido.

Fot. 5H. Calle Higueras de Clavelicos. Muro romano dentro del huerto, que se sitúa sobre una posición de fondo y constituye el elemento divisor de las casas que dan a la calle Torremolinos y el huerto. Sobre él se apoyan varias casas modernas. Esto ha desaparecido.

Fot. 6H. Calle Higueras de Clavelicos. Detalle de la foto anterior para hacer notar cómo es reutilizado el muro romano en todo el trazado, indicando la superposición de la estructura moderna sobre la romana. Este muro se prolonga hasta la estructura de la calle San Miguel.

Fot. 7H. Calle Higueras de Clavelicos. Muro romano, que se sitúa paralelo al anterior, y que forma parte de paramentos de casas modernas, y se dirige en su trazado igualmente hacia la estructura romana de la calle San Miguel. Su grosor es de 0,80 m. 

Fot. 8H. Calle Higueras de Clavelicos. Muro romano, que se sitúa vertical al 7H y forma parte de paramentos de casas vecinas, siendo reutilizado. 

Fot. 9H. Calle Torremolinos. A derecha de esta imagen existieron cuevas donde vivía gente humilde. Muro de fachada, a izquierda, que tiene estructuras romanas en su interior: 1, probable paramento romano revocado; 2, ahí existió una fragua. Puerta artificial de acceso a las dependencias romanas que antes se han indicado; 3, alineación de fachadas pertenecientes a casas que se han construido apoyándose sobre el murallón romano-medieval, que se encuentra en todo el recorrido de la calle, tras la estructura de todas las casas. 

Fot. 10H. Calle Torremolinos. Interior indicado antes El muro y la puerta que se ven forman parte de la estructura inferior de la calle San Miguel.

Fot. 11H. Calle Torremolinos. Interior indicado en el punto antes, donde se puede apreciar un espacio probablemente perteneciente a una nave romana. Se encuentra en una cota inferior a San Miguel. La roca madre ha tenido que ser picada para poder construir. Sus medidas coinciden, de forma aproximada con la de una nave normal, aunque su altura es difícil de determinar. Ese espacio fue utilizado para criar y cuidar animales durante mucho tiempo. La vivienda de encima, que da a San Miguel debe tener estructuras romanas dentro.

Fot. 12H. Calle Torremolinos. Indicación de una fachada corrida, donde se pueden apreciar unas divisiones formadas por muros de separación. Para equilibrio del terreno ha sido necesario construir escalones, que nos indican un relleno artificial de los espacios interiores de las tres viviendas.  Se puede observar que esta calle, de un extremo a otro, registra cierto desnivel, lo que ha motivado concluir que en la parte más baja es donde puede encontrarse una probable galería de mayor complejidad.

SECTOR I

El Sector I ocupa una de las zonas que demuestran el carácter generalizado de la industria de salazones en todo el recinto del casco antigua de la ciudad moderna. Se han detectado piletas de dos tipos en lo que se ha visto. El número es lo suficientemente claro como para determinar que las salazones aparecen en cualquier cota de la ciudad actual. En la cota 4-5 aparecen en el Majuelo. Y en la cota 15, en calle Morería Alta, y con una cantidad acorde al terreno que ocupan. En otras zonas como el Peñón del Santo, han existido en la cota 30. Y todo ello no hace más que establecer que, si en todos los niveles se dan piletas de salazones, lo evidente es que estas estructuras demuestran que la totalidad del asentamiento romano no era más que una industria, como conclusión final en esta investigación.

Almuñécar. Sector I. Calles Oberlan, Clavelicos y Morería Alta. Los pasos artificiales son evidentes. Destaca el murallón romano-medieval. Pero lo más importante es la localización de unas quince piletas de salazones (doce recientes); lo que indica claramente que es una zona eminentemente industrial. La parte izquierda inferior del plano señala la ubicación de las piletas de salazón descubiertas. Puede haber una diferencia cronológica entre las tres piletas descubiertas sobre el talud de un muro de contención romano, y las doce restantes citadas.

Fot. 1-I. Calle Antigua. Fachada de una estructura doméstica moderna cuyos paramentos son romanos reutilizados. Esta construcción tiene  muy estrecha relación con los elementos arquitectónicos que se encuentran frente a él, sector F en calle Espaldas de San Miguel. Hace año se pudo ver cómo albañiles sacaban cascajos de muros romanos destruidos para crear nuevas estructuras dentro de la casa. Este fenómeno ha sido una constante a través del tiempo en que se llegaron a ocupar todo este espacio. Hubo testigo de este acto.

Fot. 2-I. Línea de la muralla de Poniente. Vista panorámica de la zona de Poniente, donde se indica la secuencia del murallón almenado medieval moderno, pero sus raíces, sin duda, son romanas. Esta muralla avanzaba desde el Castillo de San Miguel, por la calle Torremolinos, hacia el Norte, hasta la altura de la Cueva de Siete Palacios, donde giraba al Este y continuar en dirección a la muralla de Levante, formando una anillo perimetral. Esta muralla perimetral de la zona superior de la actual ciudad se puede ver en el centro de la imagen, que parte desde el Castillo y continúa por la calle Antigua hasta la citada Cueva.

Fot. 3-I. Muralla de Poniente. Indicación del mismo tramo de murallón almenado en el que se aprecia su escalonamiento, según el punto donde se apoya. Esta muralla disponía de adarve. ya que era una zona a defender. Dicho adarve ha sido retocado para ganar espacio por parte de los propietarios de las casa adosadas a la muralla. Y conviene aclarar que esta estructura defensiva abarcaba, cercándola, lo que se llamaba Alcazaba de la ciudad, pero que antes, los romanos usaron esa zona como baluarte de control de toda la gran factoría y torre vigía para controlar las movimientos de la piratería en las costas, hecho que era frecuente.

Fot. 4-I. Muralla de Poniente. Detalle de la foto anterior en el que se aprecia la secuencia de las almenas y su escalonamiento por el nivel irregular del suelo. Se presume que el adarve que discurría a través de toda la muralla, ha sido destruido para dar mayor amplitud a las viviendas modernas adosadas en todo su trazado. Este tramo de muralla muestra en su aparejo que es de época ya cristiana. La parte árabe se encuentra modificada porque su alzado no tenía un alzado lo suficiente resistente, ya que la tierra prensada tenía ese gran defecto. Ejemplo de ello hay en el interior del actual Castillo, donde la muralla árabe está levantada con la cotada técnica y ha tenido que reforzarse con técnicas modernas para darle estabilidad y más resistencia.

.Fot. 5-I. Muralla de Poniente. Vista, en perspectiva, del paramento completo de este lienzo de muralla en su vertiente de Poniente. Se puede apreciar con claridad que es de época cristiana. Su aparejo es evidente. Su base se asienta sobre estructuras precedentes como la romana. La árabe no se aprecia en este gran lienzo. Modernamente ha tenido que ser reparada por emergencia de posible derribo por el paso del tiempo y los los temporales.

Fot. 6-I. Muralla de Poniente. Detalle de otro de los lienzos conservados de la muralla en este recorrido. Se calcula que en este tramo alcanza casi los 12 m de altura. 

Fot. 7-I. Muralla de Poniente. Lienzo de muralla, continuación del anterior, en sentido Norte. En las casas siguientes ha sido reutilizada hasta desaparecer en superficie. Este procedimiento ocurre a partir de la foto 1-I. A lo largo de la calle Antigua la muralla ha sido rebajada en altura hasta el punto de utilizarse como elemento base de la misma calle; o sea, la muralla forma parte de la calle en casi más de la mitad de su anchura, a la vez que se usa como soporte de las casas que se levantan en Morería alta.

Fot. 8-I. Muralla de Poniente. Línea de continuidad de la muralla en la que se aprecia: 1, restos del aparejo con tierra prensada, como elemento constructivo; 2, resto de paramento, con piedra y revoque de cal. Pero el muro, precisamente la parte más profunda de esta imagen no pertenece a la muralla de circunvalación de muralla, sino que es un muro de contención de aterrazamiento de sujeción de toda esta calle. ESte fenómeno arquitectónico es muy frecuente debido al fuerte desnivel que tiene la vertiente oeste de la ciudad, razón por la que se sigue repitiendo el sistema de terrazas con muros de contención.

Fot. 9-I. Vista general de la calle Clavelicos, desde el punto que consideramos final de la muralla al acercarse al Castillo. Todo el lienzo de casas de la derecha se encuentra adosado a la muralla, cosa que la da bastante resistencia. Y las dimensiones de las casas con sus entradas indica que son módulos similares a todos los detectados en el pueblo. Bastantes años atrás, estas viviendas sólo tenían una altura. Las que hoy se ven se deben a que el único crecimiento posible era montar encima de las estructuras antigua romanas y crear capacidad en las casas.

Fot. 10-I. Calle Clavelicos. Estructura adosada a la parte romana del murallón: 1, paramento romano de cierre, de opvs incertvm; 2, muro de fondo romano reutilizado, y de un grosor acorde con lo que pudo ser el gran murallón procedente de la zona del Castillo. 

Fot. 11-I. Calle Clavelicos. Una estructura con fondo de muralla romana romana reutilizada para habitáculo tipo apero y corral de animales de labor. El muro de fondo está enlucido con material moderno, pero que deja ver la estructura antigua a través del enlucido. El suelo queda casi a flor de tierra porque la muralla primitiva romana siempre se encontraba en superficie.

Fot. 12-I. Calle Clavelicos. En la misma calle se encuentra otro de los espacios usados como apero y corral de animales de campo. Construcción similar a la anterior, donde se observa: 1, muro de fondo, base de la muralla almenada; 2, muro de entrada moderno y de escaso grosor. En definitiva se pretende destacar que no son datos aislados e inconexos, sino que forman parte de una unidad y finalidad clara: crear una zona de protección (muralla), y una zona industrial a proteger de la piratería: la destacada zona industrial situada en todo el complejo desde la cota cero a la cota 48.

Fot. 13-I. Calle Clavelicos. Detalle de la foto anterior, donde se ve mejor el aparejo de la parte externa del muro romano. Esta imagen y la anterior tiene acceso desde la misma calle, y guarda las medidas de fondo de todas las casas que se encuentran a lo largo de toda la calle. Es una cadena de estructuras romanas que han sido transformadas para vivienda, cobijo de animales y aperos.

Fot. 14-I. Vista de la sección de Poniente. En ella destaca el punto 3, en el que se aprecia la existencia de un muro romano que en esos momentos no había sido aún reutilizado. Pertenece a un patio corral y conservaba su autenticidad original. 

Fot. 15-I. Calle Clavelicos. Calle artificial, abierta mediante la rotura del muro de cierre procedente de la muralla del sector J. Se indica el espacio de conexión entre la calle Morería alta y Baja. Y es el resultado de los frecuentes derribos para poder ocupar las zonas poblada de estructuras de la zona industrial. La medidas se repiten porque se sigue la pauta de establecimientos romanos que serían ocupados con paso del tiempo y a partir de siglo V.

Fot. 16-I. Calle Clavelicos. Paso de Morería alta a Clavelicos. Ante de tener esta información gráfica, estas casas mantenían estructuras antigua de época romana. Y por esa razón incluso ahora se pueden detectar muros romanos en sus interiores. Todo es lo mismo, aunque las apariencias ofrezcan otra visión.

Fot. 17-I. Calle Clavelicos.  Los más llamativo de esta imagen el aspecto que presentan las casa modernas, cuyas dimensiones se han estandarizado debido a la ocupación de las construcciones antiguas. Pero toda esta calle se encuentra con sus casas apoyadas sobre la muralla, que es el elemento que más la sustenta aparte de que se encuentran sobre roca madre.

Fot. 18-I. Calle Clavelicos. Detalle sobre la toma anterior para observar el muro romano, y lo que sobre él se apoya. Hay una superposición de estructuras romanas y árabe. Debió existir otro posterior árabe, pero ha debido sufrir intervenciones modernas por su inestable y débil aparejo. NO obstante con la posible demolición de parte de la muralla por necesidad de crear espacio, llama la atención el hecho de que aparezcan matas sobre el borde de muralla. Cosa que hace pensar que lo que se encuentra debajo es tierra y no mortero u opus incertum romano. Es una suposición, pero razonable. No se ha podido experimentar por el peligro que conlleva.


 Fot. 19-I. Calle Clavelicos. Detalle más preciso de la foto anterior para resaltar sólo el muro romano. Y un rasgo importante: el hecho de que aparezcan hierbas sobre la estructura está indicando que eso ocurre aquí cuando algún resto de tierra se deja ver en la muralla, que, lógicamente debe ser árabe, que va de de tierra prensada.

Fot. 20-I. Morería Alta a Morería Baja. Descenso intermedio en el trayecto de la calle Clavelicos. Es artificial y comunica el aterrazamiento superior con el inmediato, que se encuentra debajo. Véase cómo los paramentos de la izquierda, según se baja, presentan, al exterior, indicios de muro romano en su interior a ambos lados de la cuesta.

Fot. 21-I. Interior de la última bajada de la calle Clavelicos, en cuyo fondo se puede ver el aparejo externo de muro romano con revoque moderno. Además: indicación del muro antiguo de fondo; y puerta cegada que comunicaba espacios similares. 

Fot. 22-I. Clavelicos y Morería Alta. Último descenso desde la calle Clavelicos hasta Morería Alta. A derecha, según se baja, se encuentra el corral descrito en la toma anterior; a izquierda, al fondo, restos de muros romanos que forman parte del alzado de esta serie de casas.

Fot. 23-I. Vista general de la última calle artificial de descenso desde la calle Clavelicos. Tanto a derecha como a izquierda se observan restos de paramentos cuya identidad es fácilmente comprobable. Se trata de viejos sistemas de muros romanos, algunos de los cuales se encuentran en esta toma, aún sin construirse sobre él. Hoy ya ha desaparecido.

Fot. 24-I. Calle Antigua a Morería Alta y Morería Baja. En la pronunciada cuesta, que baja desde la encrucijada entre la calle San Miguel, Torremolinos y Antigua, se ha producido una rotura de la muralla almenada con el fin de poder establecer comunicación con las partes inferiores de la zona de Poniente. Esta calle o cuesta pendiente, llega hasta la zona baja de la ciudad y calle Nueva. En este punto, se ha producido la primera rotura de todo el sistema de terrazas y muros de contención de las mismas. En esa secuencia de terrazas, la primera nos da los siguientes datos: relleno para equilibrio del terreno, al pie del inicio de la calle Antigua;  podivm de acceso a las dependencias reutilizadas que aquí se encuentran; peralte del terreno motivado por la existencia del murallón contrafuerte, situado debajo de ese paso artificial. 

Fot. 25-I. Cuesta desde el final de la calle Morería Alta. Punto en que se llega al límite marcado para el sector, y que coincide con el área donde, a derecha de la imagen, con motivo del rebaje, han aparecido piletas de salazones de dos tipos estructurales.

Fot. 26-I. Toma realizada para indicar cómo la cuesta desciende hasta el punto más bajo de la calle en esta vertiente oeste: paso artificial abierto mediante la rotura del alineamiento del muro de fachada; paso abierto mediante la rotura del muro intermedio entre el murallón de aterrazamiento y el de fachada. Nótese cómo han sido rotas todas las estructuras para poder abrir paso. 

Fot. 27-I. Espacio destruido a consecuencia de un incendio, a su vez, conllevó la rotura de los lugares interiores de muros romanos. A raíz del allanamiento del interior de este horno de pan, han debido desaparecer restos importantes de piletas de salazones y del muro contrafuerte al que antes se ha aludido. Las piletas se encuentran en la parte frontal de talud del terreno y que se muestran en las fotografías y planimetría. 

Fot. 28-I. Esquina donde se ubican las piletas sobre la parte frontal: línea de las piletas que se sitúan debajo del piso de la calle que desciende, y que muestran sobre el corte la silueta de dos piletas en sentido vertical del muro; espacio de la tercera pileta que está casi desaparecida por efecto del corte de la máquina retro.; roca madre donde se apoyan tanto las piletas de esta serie como el muro romano de bloques de hormigón de opus caementicium que está encima; y pie de arranque del murallón romano sobre roca madre.

Fot. 29-I. Perspectiva del mismo espacio, donde se puede ver el murallón de bloques de hormigón romano con fuerte revestimiento moderno en sus paredes laterales; a izquierda se indica el lugar donde se encuentran las piletas frontales; muro de hormigón romano al descubierto; continuación del sistema de murallón romano de contención, con revoque probablemente medieval.

Fot. 30-I. Detalle de la foto anterior para situar las piletas en su entorno: se indica la cuarta pileta y punto de arranque del murallón romano a la vez que el paramento del mismo murallón con revoque moderno. 

Fot. 31-I. Detalle sobre la foto precedente para identificar las dos piletas situadas bajo el murallón: se muestra el punto de arranque del murallón; se indica la anchura de la cuarta pileta y la roca donde se asienta la estructura interna de las piletas. 

Fot. 32-I. Detalle más preciso para ver los muretes laterales de la cuarta pileta que se adentra en el talud creado por el corte, observándose que el que da a la roca es muy delgado; mientras que el otro tiene las medidas reglamentarias registradas en las grandes áreas de las salazones.

Fot. 33-I. Horno de Hilario. Perspectiva donde se quiere resaltar el paramento de hormigón romano con muro de mampostería; murallón de hormigón romano, similar al visto en las termas del Castillo y zona donde aparecen los restos de piletas de salazón recientemente descubiertas.

Fot. 34-I. Perspectiva general donde identificamos: bajo izquierda: espacio de las piletas situadas bajo el murallón romano. En zona central: murallón romano donde se ha reutilizado parte de él para el montaje de la estructura del horno de pan. Muros salientes de cierto grosor, reutilizados como paramentos del horno moderno antes de ser derribado. Forma prismática de los bloques de hormigón romano que conforman el murallón.

 


 Fot. 35-I. Perspectiva del murallón de contención, donde destacamos: el muro de hormigón romano, el espacio ocupado por el horno de pan moderno, el muro romano que parte desde el murallón, paramento romano con probable revoque medieval, y muro romano que, partiendo del muro de hormigón, penetra en las edificaciones modernas, para formar parte de su contorno mural. 

SECTOR J

La zona del Majuelo es considerada como las más relevante desde el punto de vista romano debido a la cantidad de elementos que convergen en ella. Es la industria de salazones lo que más llama la atención. Pero hay cosas que sólo atañe a la investigación científica, como es la propia evolución de las estructuras a través del tiempo, las variedades de los productos que se elaboraba, y cómo ello se refleja en la variada tipología. También entra los rincones ocultos que hasta ahora han permanecido ocultos a la investigación moderna, como es el entorno de la propia factoría, el uso de zonas donde se realizan inhumaciones aisladas, los tipos y tamaños de los pescados que se usaban para la salazón, y más detalles.

Hasta ahora se ha fijado como extensión de la factoría la zona de exposición de piletas para conformar la opinión popular, pero hay que decir que es sólo casi o menos de la tercera parte de la zona plagada de piletas de salazones, porque se sabe que la extensión hacia el Oeste se acercaba al lecho de río Seco. Y con respecto a esta cuestión, se tiene datos de que citado lecho en esa época no existía, sino que tal río no se dirigía, en fechas algo remotas, hacia san Cristóbal, sino que su cauce lo marcaba el desnivel entre las dos vertientes, que llega a experimentar un diferencia de unos veinte metros. cosa que hacía cuando se producía un desbordamiento a la altura de la línea de San Sebastián. En estas circunstancias, debido a la orientación que sigue el cauce existiendo una curva pronunciada, la corriente rompe en el Empedraillo y discurre en sentido Este para encontrarse con el cauce de río Verde, hecho que ha causado que inundara en numerosas veces la zona donde se encuentra el acueducto y las termas romanos, que llegan a explicar el estado en que se encuentra su estructuras en la actualidad.

Por otro lado la expansión hacia el Norte es bien evidente: toda la zona de calle Nueva también forma parte del mismo conjunto. Las urbanizaciones que se han levantado en torno al callejón de la Najarra (avda. de Europa) realizando multitud de levantamientos de terreno donde han sido destruidas estructuras industriales en cantidad incalculable (recientemente el puente romano que comunicaba las zonas industriales romanas con el Cerrillo, camino de la Herradura a través de la vía de la costa en dirección a Málaga, han hecho desaparecer un sinfín de materiales arqueológicos. Y por la zona levantina, los elementos industriales se extendían desde La Huerta de los Müller, por toda la zona del recorrido de avda. de Madrid hasta la zona portuaria localizada al final de tal avenida.

Almuñécar. Sector J. Se encuentra encima del Majuelo, dando a las calles Callejón del Silencio, Nueva y Clavelicos.
Todas las estructuras romanas dan sobre la factoría de salazones del Majuelo. En la parte izquierda de la imagen se encuentra dibujado un torreón romano (derruido), restos de muralla romana, la Puerta del Alcazaba y un torreón medieval en estado ruinoso. Es una zona de estructuras de almacenaje, con varias galerías abovedadas enrasadas. Se conserva una nave casi en estado original.
Nota aclaratoria: el arqueólogo que excavó la factoría, no levantó ninguna planimetría adecuada de este yacimiento. Solo excavó (a su manera) y fotografió.

Fot. 1-J. Entrada a la antigua finca del Majuelo. La muralla de separación del Majuelo con calle nueva y anexos se puede ver en el antiguo acceso a la finca. el muro elevado que se ve marca la separación es romano y nada de árabe, porque éstos nunca usaron unas dependencias que se consideraron paganas por el mundo musulmán.

Foto. 1J. A la entrada del Callejón del Silencio, se tiene, al fondo, un torreón romano bastante retocado, y adosado a la estructura general de los elementos del foro. Se nota con claridad que esta estructura ha sido rota para abrir el paso de la calle, ya que los elementos romanos afloran mostrando que han sido rotos para tal fin. 

Fot. 2-J. Parque arqueológico del Majuelo. Excavación realizada por M. Sotomayor Muro en los años 60s. Se realiza cuatro cortes y evidentemente los correspondientes materiales. Son llevados al Museo Arqueológico Provincial. Algunas de las piletas halladas no se llegaron a excavar hasta el fondo, cosa que se hará posteriormente en los años 80s. No se levantaron planimetrías debidamente de los cinco cortes. Pienso que Sotomayor lo intentaría a pesar que tuviera poco personal para realizarlo.

Fot. 3-J. Parque Arqueológico del Majuelo. Excavación de Sotomayor. Lo más destacado de este corte realizado al borde de la calle Avda de Europa fue el hallazgo de una anilla de piedra como se ve en la imagen, que pudo ser un punto de amarre de embarcaciones. Se duda mucho que lo fuera, porque uno solo estaría aislado. Se cree que en el extremo se encontraba otro, aunque está muy desgastado. Y, además, el ojo del agujero no tiene desgaste, cosa que hace pensar que el punto de amarre debía ser un madero cilíndrico que uniera esos puntos , y que sería donde de podrían amarrar las embarcaciones. Pero hay una dificultad mucho mayor: No se puede admitir, como ya se ha dicho en alguna publicación al respecto, que esto fuera puerto o punto de llegada simple de embarcaciones. El mar no llegaría hasta esta zona porque un temporal podía perfectamente arrasar estas instalaciones. No hay ni restos de malecón, ni profundidad, ni material de fondo para proteger unas estructuras marinas. Esto no es admisible.

Fot. 4J. Callejón del Silencio. Detalle de la foto anterior, donde se ven: 1, restos de aparejo romano; 2, estructura medieval superpuesta, compuesta de tierra prensada y ladrillo; 3, paramento moderno con reutilización de muro romano muy deteriorado; 4, resto de muro romano indicando el sentido de su dirección. Grosor, 1.

Fot. 5J. Callejón del Silencio. Detalle de la foto anterior, donde se ven: 1, restos de aparejo romano; 2, estructura medieval superpuesta, compuesta de tierra prensada y ladrillo; 3, paramento moderno con reutilización de muro romano muy deteriorado; 4, resto de muro romano indicando el sentido de su dirección. Grosor: 1 m.

A partir de este punto se inicia la muralla medieval árabe sobre la que situarán las viviendas que se hallan en esta calle. Al pasar por la calle Vélez, se enfila por la calle Avda. de Cala, pasando por el antiguo Bar Harapo dirigiéndose finalmente hacia la Callera de la concepción.

Fot. 6-J. Callejón del Silencio. Detalles más precisos de la foto anterior para indicar que el muro ha sido roto dejando como testigos: 1, aspecto externo del muro romano sin aparejo uniforme, lo que indica que se ha efectuado una rotura del mismo; 2, elemento de piedra que ha quedado como testigo de su continuidad.

Hoy ya se ha deteriorado este punto por el afán desmesurado de ensanchar calles antiguas, cosa que le hace perder originalidad al pueblo.

Fot. 7J. Majuelo. Indicación de la secuencia de muro trasero de las estructuras que se han estudiado en el límite entre la factoría del Majuelo y los elementos modernos situados al borde de la calle Nueva, en su fondo. Puede apreciarse en esta imagen la rampa, (con un canalito lateral para agua útil con tubería de cerámica machihembrada) que ha quedado de la escalinata con algunos escalones muy desgastados, y a la derecha la forma escalonada del muro de sujeción de las estructuras superiores.

Fot. 8-J. Majuelo. Detalle de la foto anterior para identificar los diversos aparejos de cada una de las estructuras que están detrás. Obsérvese cómo se diferencian los puntos de separación entre el total del trazado del muro, según los diversos tramos que lo componen (1-7). Lo que demuestra las diversas modificaciones que ha sufrido en su propia evolución histórica. En primer plano de la imagen se ve el canalito desmontado, pero que discurría entubado bajando de la zona superior del conjunto de la zona superior, o parte de él.

Fot. 9-J. Majuelo. Vista del muro romano principal del foro, con su base de tipo opvs quadratvm, un punto de acceso inferior taponado adintelado de piedra de cantera, la escalinata paralela al muro (3-5), y el canal de salida de aguas residuales (4) procedente de la zona alta de la factoría. 

Es evidente que la edificación romana de la que sólo quedan restos ha sufrido su propia evolución histórica, como se puede concluir a la vista de los cambios experimentados y que están a la vista.

La respuesta para la explicación del canal de desagüe es que se construyera para eliminar las aguas residuales procedentes de las unidades repartidas por toda la zona superior de la factoría como se viene demostrando a través de los elementos que se van excavando, y que forman parte de todo el conjunto industrial de la factoría.

Fot. 10-J. Majuelo. Detalle de la toma anterior para resaltar el sistema de opvs incertvm (1-3) y la utilización del ladrillo en partes que han pertenecido a un probable mercado portuario. La superposición de las estructuras crea un verdadero conflicto arquitectónico evolutivo debido a la superposiciones de unas estructuras sobre otras, mostrando con ello que, a través del tiempo, se van abandonado elementos y construyendo otros.

Sobre la escalinata de piedra toba es lógico pensar que los romanos la utilizara para acceder a las piletas que se encuentra elevadas sobre el propio talud, pero también pudo ser usada por los árabes para subir y entrar por la conocida Puerta del Alcazaba, a la que casi nadie presta atención, a pesar de que Calero Palacios la cita con clara evidencia.
 

Fot. 11-J. Majuelo. Aspecto del punto de partida del sistema encadenado de muros que deslindan el Majuelo del sector que se estudia, en donde se pueden ver: 1, casas modernas que se han construido sobre elementos romanos casi desaparecidos por las intervenciones posteriores y cuyas consecuencias han sido perjudiciales desde el punto de vista arqueológico, puesto que han supuesto la desaparición de casi todo el foro cuyas dimensiones debieron ser considerables. Las posibles esculturas que lo decoraban aparecieron enterradas a la entrada del Callejón del Silencio y hoy se encuentran en el Museo Arqueológico Provincial de Granada. 2, resto del alzado de las estructuras del foro que fueron desapareciendo al tiempo que se construían casas modernas en ese espacio. El aparejo es bien claro. No es muralla árabe como se viene pensando. En el punto 3 pueden verse estructuras que se encuentran en el fondo de un almacén subterráneo muro romano lateral del espacio que se viene considerando como elemento de mercado portuario. En el 4, se deja ver la solería de mármol que ha sido destrozada por la gente. El punto 5 marca el límite de lo que fue una estructura con piletas y la superposición del foro. Esto se interpreta como un proceso de renovación y cambios en el tiempo.

Fot. 12-J. Detalle de la toma anterior en la que se puede comprobar la elevación que alcanzan los paramentos de este compartimento o parte del foro y que, además, delimita el Majuelo y el sector que ahora se estudia: 1, muro perteneciente a uno de los espacios que se encuentran detrás, como elemento de conjunto del sector J; 2, restos del alzado de una de las partes que consideramos foro portuario; 3, restos de muros que se relacionan con el Majuelo y el sector que se estudia.

Fot. 13-J. Majuelo. Vista parcial del foro, donde se ven los siguientes aspectos: 1, estructuras cuadrangulares con simples muros de arranque en la zona oeste del foro y que son la entrada a habitáculos subterráneos que pueden haberse usado como almacén; 2, solería descarnada. Sus mármoles han sido usados como cantera; 3, entradas, desde la parte superior, a los depósitos situados bajo el suelo del foro.

Fot. 14-J. Vista de uno de los depósitos que se encuentran bajo el suelo del supuesto foro. Parte de su techo está cubierto por una forma abovedada, y otra inferior, parece que tenía más profundidad. Su aparejo es el opvs incertvm. Su profundidad aproximada de 2,5 m, y su anchura, 1 m.  

Fot. 15-J. Majuelo. Vista casi general de la plaza del foro en donde se ven algunos pequeños alzados, probablemente construidos posteriormente. En ella se observa: 1, suelo levantado con las marcas de las improntas que dejaron las baldosas de mármol; 2 pequeños muros levantados sobre el suelo antiguo, por lo que se consideran más modernos; 3 indicación de los alzados con depósitos bajo este suelo; 4, sobrealzado con entrada superior a los depósitos inferiores del foro; 5-6, muros escalonados que rodeaban todo el foro.

Fot. 16-J. Muro lateral del foro, en donde se puede apreciar su forma escalonada en 1, Las improntas de las losas se ven en en toda la solería levantada; 2-3, muros escalonados que rodeaban supuestamente toda la plaza del foro.

 Fot. 17-J. La descripción de esta imagen, muestra así: 1, restos de la solería de mármol blanco; 2, solaría levantada y de la que sólo quedan las improntas. muros romanos posteriores al elemento principal o foro; 2, entrada al depósito situado bajo el foro; 3, construcción rectangular que da entrada a los depósitos subterráneos; 4, muro de separación entre foro y nuevas plantas de piletas más profundas.

Fot. 18-J. Majuelo. Esta foto muestra los siguientes datos: 1, detalle de restos de la solería de mármol blanco conservada; 2, murete de forma rectangular rodeando con un zócalo la entrada a los depósitos subterráneos. 3, muros de tierra prensada que podían ser árabes superpuestos a la estructura romana.  

Fot. 19-J. Majuelo. Parte del foro. Aquí se pueden ver: hueco sin identificar bajo el suelo del foro, con apariencia de hundimiento; losas de mármol blanco del foro.

Fot. 20-J. Majuelo. El aspecto general de esta imagen revela que la masa de muros escalonados está formada por: 1, muro de contención que actualmente separa lo que es el Majuelo, de la calle aneja que se encuentra detrás: calle Nueva; 5, el apareo de la base muestra claras señales de una situación de cambios de aparejo o deformación con el paso del tiempo. El sistema escalonado se ha utilizado para establecer sistema de contención, puesto que en su parte superior se han levantado piletas de salazones, cumpliéndose el objetivo de aprovechar todos los espacios posibles en la fabricación de salazón.


 Fot. 21J. Majuelo. Vista general de la misma secuencia de muros, según se asciende en dirección al Castillo de San Miguel, donde se puede apreciar la continuidad del mismo. En esta secuencia se observa la línea de separación de los distintos compartimentos en que se dividen las estructuras que se encuentran detrás. En la toma se pueden apreciar: 1, espacio en donde se ven los diferentes compartimentos en que queda dividido el muro, apreciándose un total de seis subdivisiones, y los restos de la puerta del Alcazaba árabe; 3, muestra alzados de diferentes tipos de aparejo, yuxtaponiéndose unos a otros; en 4, sistema escalonado de muros para contrarrestar el empuje de las estructuras de arriba, a la vez que las diferentes piletas que se hallan en estos niveles. 

Fot. 22-J. Majuelo. Vista de conjunto de la secuencia de muros romanos que dan a la factoría, en donde se ve el escalonamiento en distintos niveles sucesivos, debido a lo quebrado del terreno. Todo parece indicar que el gran murallón que tuvo su origen dentro de lo que es el Castillo, en su vertiente oeste, se prolongó hasta la zona baja del Majuelo, formando una gran muralla de protección. 1-4 muestran los diferentes tipos de aparejos que se han ido usando debido a los desgastes y roturas naturales a causa de terremotos (365 d. C.). Tal fenómeno causó tan grandes daños que los perjuicios se comentaron en Roma.

Fot. 23-J. Majuelo. Puerta del Alcazaba. Detalle de la entrada de Poniente y del murallón medieval: 1, pilón de entrada; 2, restos de muro romano en la base como cimientos; 3, extremo donde hay restos de torreón medieval de tierra prensada árabe. La muralla árabe sustituyó a la romana, a consecuencia del terremoto que se produjo en el siglo IV d. C. De lo contrario, el elemento árabe la hubiera utilizado en sus propios sistemas de amurallamiento y defensa de la ciudad.

Fot. 24-J. Majuelo. Detalle de la toma anterior para remarcar: 1, forma arqueada del alzado del pilón del arco árabe, en donde se aprecia la técnica de su construcción: tierra prensada con fuerte inclusión de piedra menuda y algunas voluminosas; 2, continuación del sistema defensivo mediante la muralla de tierra prensada; 3, paramento de piedra vista, similar al opvs incertvm, construido con materiales procedentes de derribos de formas romanas; 4, muro moderno en cuyo espacio debió levantarse el segundo pilón de la Puerta del Alcazaba.

Fot. 25-J. Puerta del Alcazaba. Detalle del paramento de cierre del pasillo de entrada de la citada puerta, donde se pueden distinguir: 1, espacio del pilón de entrada, que indica una curva en su trazado, lo que hace suponer su arqueo, similar a las formas medievales árabes; 2, paramento medieval construido con materiales reutilizados de época romana.

Fot. 26-J. Vista interior de parte del murallón de tierra prensada en donde se puede corroborar lo que se afirma sobre su composición: 1, paramento medieval en su parte interna, con su composición de tierra prensada; 2, elementos de piedra y hormigón romano, en la base de toda la secuencia. 

Fot. 27-J. Corredor de la Puerta del Alcazaba. Secuencia hacia el sector del pasillo antes citado. Llama la atención la similitud entre la técnica de este aparejo y la del opvs incertvm.

Fot. 28-J. Punto en el que se puede ver la continuidad del paramento anterior desde la calle Morería Alta: 1, alzado al que se alude en la descripción del pasillo de la Puerta del Alcazaba, y que cierra en el sector I; 2, muros sobre la calle, reutilizaciones muy revocadas, en sentido horizontal y paralelo al que discurre por el interior; 3, muro romano en sentido vertical al del fondo y se continúa hasta el límite, a derecha de la imagen, dando sobre el Majuelo que se encuentra debajo debajo, y puerta moderna de acceso a la muralla. Aquí se halla una alfarería.

Fot. 29-J. Detalle de la toma anterior en el que se aprecia la continuidad del murallón de cierre que termina en el sector I. Este tramo que se encuentra en línea recta con el que precede, tiene un ligero revoque, probablemente realizado en fechas recientes. Los elementos, que se ven adosados, son de origen romano, como se ha visto anteriormente. 

Fot. 30-J. Vista de cruces de calles, transversal de Morería Alta a Clavelicos. Al fondo se aprecia el muro del pasillo de la Puerta del Alcazaba. Por la esquina izquierda pasaba la muralla romano-medieval que se dirige hacia el norte de la ciudad y que llega a identificarse con el suelo de la calle Antigua, ya que la calle se monta sobre la muralla rebajada de altura. Era necesario para poder acceder a la parte alta del Barrio del Castillo.

Fot. 31-J. Aspecto general de la fachada del subsector del murallón de tierra prensada que da a la calle interior. Véase el elemento sillar romano reutilizado.

Fot. 32-J. Detalle de la toma anterior, al final del lienzo de muro, en donde se puede identificar la estructura de muro romano en alzado y, sobre todo, en la base: 1, rotura para crear acceso a formas que se verán a continuación; 2, paramento romano deteriorado en su parte superior, y con piedras testigos en la base.

Fot. 33-J. Espacio abierto de forma artificial y situado a continuación de la calle anterior, en donde se pueden apreciar: 1, paramento romano reutilizado en casa moderna, y que forma parte de la secuencia de muros medievales que han usado todo lo romano en su trazado como muralla defensiva; 2, muros salientes rotos, probablemente pertenecientes a una nave romana enrasada, por sus medidas y aspecto externo; 3, paramento romano con fuerte revoque moderno.

Fot. 34-J. Fachada de estructura romana aprovechando los muros romanos tanto fuera como dentro de la vivienda. El grosor del muro se observa en la puerta de entrada. Estas estructuras están ligadas a las del Majuelo.

Fot. 35-J. Majuelo. Detalle de la toma anterior en donde se puede ver claramente la interrupción de los muros laterales de la nave: 1, puntos de los muros laterales en donde la bóveda ha sido destruida. Tienen una ligera señal de curvidad hacia la zona interior; 2, paramento moderno de cierre de la estructura antigua, pero sólo en la parte superior del alzado.

Fot. 36-J. Majuelo. En el punto 44J,3, se puede ver en su interior, el espacio correspondiente a una de las naves reutilizadas que estamos comprobando: 1, muro romano de fondo, que se continúa hacia las otras estructuras que se verán a continuación; 2, paramento romano de cierre con el 44J,1. Véase cómo se deja traslucir el aparejo romano a través del ligero revoque y encalado modernos. Sus medidas aproximadas: 5,60 m de largura; 2,70 m de anchura, y 2,30 m de altura.

Fot. 37-J. Majuelo. Situados ahora a mediana altura, sobre la secuencia de muros que dan al Majuelo, pero en la parte posterior que antes se ha citado. En esta foto se presenta toda una línea de estructuras romanas que han sido reutilizadas para vivienda. Si se observa el grosor de sus muros, se corresponde con el módulo generalizado de todo este sector: 0,80 m. Detallando estas observaciones, se distinguen: 1, paramento de fondo con elevado podivm de acceso y muro externo reutilizado de origen romano; 2-3, espacios que se corresponden con las proporciones de naves, como las que se verán de seguido. Obsérvese el alineamiento de todo este subsector donde se puede comprobar la uniformidad de paramento y la altura interior de toda la secuencia, menos en el fondo, cuyo bajo debe estar formado por un espacio hueco, razón por la que se ha debido realzar el acceso exterior mediante la construcción de un elevado podivm

Fot. 38-J. Majuelo. Detalle de la toma 42J,2, en donde se pueden apreciar: 1, muro moderno con composición interna romana; 2, podivm moderno de acceso; 3, puerta moderna de entrada a otro sistema de naves construidas en batería.

Fot. 39-J. Majuelo. Aspecto interior de la nave a la que se alude en la toma 48J,3, señalando los siguientes datos sobre ella: 1, abertura circular sobre el centro de la bóveda, como se indicó en el estudio previo; 2, acceso artificial. 

Fot. 40-J. Majuelo. Punto opuesto de la misma nave, donde, además de la indicación de la entrada o abertura del techo, se puede observar el paramento divisorio de la nave, cuya técnica de opvs incertvm, se conserva muy bien.

Fot. 41J. Detalle de la bóveda de la galería, donde se pueden apreciar: 1, abertura que se considera entrada de la misma; 2, abertura de probable respiradero.

Fot. 42-J. Majuelo. Detalle sobre la foto 41J en el que se ven: 1, paramento de la bóveda con la piedra algo descarnada del hormigón de revoque romano; 2, agujero circular de respiración del local.

Fot. 43-J. Calle Nueva-Majuelo. Pozo de calle Nueva. Realmente se trata de uno de los elementos que se encuentran a lo largo de toda la zona arqueológica de la factoría de salazones de Sexs. El más cercano, dentro del parque actual, fue descubierto de los años 60 por el Profesor Sotomayor. Tiene las mismas medidas y topología arquitectónica y material.

Fot. 44-J. Calle Nueva-Majuelo. A través de este pasillo artificial aparecen elementos que han sido galerías y hoy se encuentran usados como aperos. Las casas modernas que se encuentran en este entorno son reutilizaciones de las las estructuras romanas que son prolongación de las de la factoría de salazones del Majuelo.

Fot. 45-J. Calle Nueva-Majuelo. Espacio de nave que ha sido enrasada para construir sobre sus muros laterales: 1, muro del alzado, de opvs incertvm, cerrado por otro transversal de separación de recintos de naves; 2, al fondo, se aprecia la continuidad de la estructura mural hasta los límites de las casas situadas en la placeta de la foto 44J.

Fot. 47J. Calle Nueva-Majuelo. Espacio reutilizado que se corresponde linealmente con el antes descrito, pero situado en sentido paralelo: 1, muro romano reutilizado, vertical al pasillo; 2, muro romano de cierre, donde se aprecia el elemento constructivo. Foto consecutiva a un espacio colateral al anterior.

Fot. 47-J. Calle Nueva-Majuelo. Espacio de una nave enrasada sobre la que se ha levantado vivienda moderna: 1, fuerte muro romano de la parte izquierda del mismo, según se entra; 2, al fondo, muro romano de cierre que linda con las estructuras de la factoría del Majuelo, y forma parte del alzado que da sobre el mismo; 3. muro paralelo de opus incertum como los demás.

Fot. 48-J. Calle Nueva-Majuelo. Detalle de la foto anterior, del que se muestra la pared opuesta con la misma composición y un ligero reborde sobre el muro a mediana altura. 

Fot. 49-J. Calle Nueva-Majuelo. En esta foro se muestra uno de los muros de la nave con señales de mostrar el punto de arranque de la bóveda que ha sido eliminada. Este espacio ha sido usado como corral de cabras muchos años. Hoy ha desaparecido.

Fot. 50-J. Calle Nueva-Majuelo. Lugar que antes se encontraba destinado a toda la red de naves que se viene enumerando, en el que precisamos: 1, espacios interiores con muros de piedra, tipo opvs incertvm, ocupando la parte que colinda con la nave descrita en 39 J, y 40J; 2, paramento perteneciente al alzado de una nave situada en paralelo a la antes aludida.

Fot. 51-J. Factoría de salazones del Majuelo. De frente al fondo de la imagen: muro romano de opus incertum que es el punto de sujeción de uno de los extremos del foro. En el mismo muro se puede ver una entrada semitaponada que pudo ser un punto de acceso a los sótanos o depósitos subterráneos del foro. No se ha explorado desde este punto. En segundo lugar se muestra el canal cubierto abovedado usado para el desagüe de aguas residuales procedentes de las piletas que se encontraban en niveles como calla San Joaquín y Morería Baja. En tercer lugar se ve la escalinata de piedra toba y, sobre el borde izquierdo del canal una canaladura que muestra claros indicios de haber tenido una tubería de cerámica que, con toda seguridad, era el elemento usado para abastecer de agua la factoría. Hay indicios que denotan la evolución de las técnicas arquitectónicas que se han seguido en el transcurso de los años. No se olvide que son siglos los que permanecieron los romanos en este lugar y ello genera cambios por deterioro de uso y fenómenos ambientales.

Fot. 52-J. Factoría de salazones del Majuelo. Imagen de detalle de la escalinata usada para acceder a las partes de elevadas de las piletas de salazón. El canal abovedado se encuentra, en parte, debajo de la escalinata. En época medieval, esta escalinata de acceso ha sido usada para acceder al alcazaba árabe a través de la conocida Puerta del Alcazaba (Carmen Calero Palacios).

Fot. 53-J. Factoría de salazones de Sexs. Vista de detalle del canal de abastecimiento de agua de la factoría: puede verse la impronta de la tubería que se dirige a ella.

Fot. 54-J. Factoría de Sexs. Llegada del canal cubierto de recogida de aguas residuales. En el momento en que llega a nivel de la factoría, queda descubierto sin bóveda. En ese momento dicho canal se cubre con grandes lajas de piedra a través de su recorrido junto a las piletas. el canal descubierto y tapado con lajas facilita que se pudieran arrojar los residuos del proceso de limpieza de las piletas y preparación de la materia prima de la salazón. Bastaba con levantar las lajas.

Fot. 55-J. Factoría de salazones de Sexs. Imagen de detalle de la luz del canal de elimimación de residuos de los lugares superiores.

Fot. 56.J. Majuelo. Factoría de salazones.

El conjunto de las piletas de salazones, como se dijo al principio de este trabajo, comprende los niveles bajos de toda la periferia de Sexs. Teniendo en cuenta que ha transcurrido un período que va desde finales del siglo II a. de C., hasta el año 476, es coherente pensar que las estructuras han ido cambiando, rectificando, reparando a través del tiempo. Por ello lo que en realidad ha ido apareciendo con el paso de los años, son las estructuras que dejaron los romanos en la fase final del Imperio, cosa que conlleva las transformación y abandono de la factoría. Prueba de ello es la aparición de enterramientos indiscriminados en algunos espacios de la factoría, señal clara de una decadencia. Y eso empieza a ocurrir a partir del siglo III. Es digno de observar que las estructura de los muretes que forman los pasillos de la factoría han puesto en evidencia los cambios que se venían generando a partir sobretodo del siglo III, cuando se produce la gran crisis económica y política romana. El hecho es que no sólo aparecen inhumaciones con tegulae sino que inscripciones como la de un sacerdote colegial aparece utilizada de relleno de uno de los muretes colaterales de la factoría.

Fot. 57-J.J. Majuelo. Centro de la factoría de salazones, en donde se ven, aparte de las calles empedradas a ambos lados, piletas de salazones, y en canal de recogida de aguas residuales, que discurre por el centro, descubierto en todo este tramo. Después vuelve a ser cubierto con lajas de piedra y probablemente con un sistema de bóveda más adelante.

 

Fot. 58-J. Majuelo. Factoría de salazones. En esta imagen se ve la estratigrafía que incluso se da en el canal de limpieza de los residuos de la elaboración de la salazón y de la limpieza habitual de las piletas que se lleva a cabo al retirar los productos elaborados.

Fot. 59-J. Majuelo. Factoría de salazones dde Sexs. En sentido oeste el canal de eliminación de residuos se enfila hacia el agua del mar. Su sentido hace pensar que la orilla no se situaba muy lejos de la factoría. La rotura de parte de su cubierta ha sido producida probablemente por el desmonte y posterior excavación de la zona. Puede ser antigua. Ahí se ha excavado furtivamente y podría también haber sido la causa. No se exploró la extensión del canal por temor a la existencia de gases.

Fot. 60-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Interior del canal de desagüe de la factoría de salazones. Sus parece internas estuvieron estucadas, como se observa en su parte izquierda.Su altura interna puede llegar a los dos metros; y su anchura, a casi un metro. Su cubierta es de medio cañón. Se ignora la extensión e su recorrido hacia el mar o río.

Fot. 61-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. En el espacio 1,2,3, aparece un pozo en la primera fase de excavación realizada por Sotomayor, que tiene su paralelo en el fondo de calle Nueva.

Fot. 62-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Vista general del terreno que se ha perimetrado para practicar la excavación de la factoría. Se distinguen aún los cuatro cortes que practicó Sotomayor.

Fot. 63-J. Majuelo. Estado primitivo en que estaba sembrado de chirimoyos. Se pueden distinguir los cortes excavados por Sotomayor.

Fot. 64-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Uno de los cortes de Sotomayor, sin terminar.

Fot. 65-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Gracias a la coloración y bastante a la tipología se puede distinguir las variantes de las piletas. Se agrupan por tipos y se observa que todos ellos han tenido cubierta de protección para evitar sobre todo las consecuencias de la lluvia. Podían ser a dos aguas o encadenarse para cubrir la totalidad.

Fot. 66-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Los tamaños van en función del material que se elaborara en cada grupo de pileta.

Fot. 67-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Esta imagen revela el detalle del muro usado para levantar la cubierta (6,7,8,9 y 11) , el estuco interior 1,2,3,4,5) de las piletas y el aparejo usado en su levantamiento.

Fot. 68-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Aquí se trata de observar la profundidad y capacidad de cabida de productos para salar usando la salmuera.

Fot. 69-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Detalle de otros espacio de elaboración.

Fot. 70-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. En esta imagen se observa la diferencia por desgaste o abandono en el tiempo.

Fot. 71-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Esta imagen muestra los espacios donde se situaban los productos a elaborar y los espacios de En primer plano, a izquierda; en segundo plano, a derecha.

Fot. 72-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. El espacio con pilar en el centro de la estructura revela que podía tener cubierta a cuatro aguas. Se trataría de una sala donde se guardaran lis enseres de trabajo. Y también podría ser almacén de las material primas para su elaboración. Según la imagen sólo tenía dos acceso.

Fot. 73-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Sobre el talud de roca que da al Parque del Majuelo, aparecían rendijas sobre la roca que podían ocasionar problemas de resquebrajamiento. Para evitarlo, revistieron las rendijas con el clásico revestimiento de opus incertum y probable caementum.

Fot. 74-J. Majuelo. Factoría de salazones de Sexs. Detalle ampliado del aparejo sobre la rendija en la roca vertical.



SECTOR K

El Sector K se encuentra ubicado entre calle Nueva y Morería Baja que, a su vez tiene puntos comunes con Morería Alta

La novedad más destacada se manifiesta en los materiales usados en el levantamiento de sus estructuras y los materiales que se usan en ellos.

Hasta el momento se ha comprobado que los criptopórticos hallados en el desmonte de alguna casas modernas, tienen una forma algo diferente. Las bóvedas son rebajadas y el material usado es el ladrillo alternado con el opus incertum. El suelo es el mismo que en todos los sitios donde aparecen: roca madre. La red de piletas. que llegaron a verse, fueron destruidas por la máquina excavadora. Todo ha desaparecido, y a pesar que el arqueólogo estaba presente. Ni una sola cata lamentablemente.

Los elementos que se han podido salvar son galerías romanas, y almacén de productos, al parecer, de grano o líquidos. Son doliums y están mal protegidos. Un depósito de agua para la factoría lo han destruido los mismos que han excavado. La localización de estos elementos tuvo lugar en el año 72 al hacer un recorrido observando las estructuras internas que presentaban las viviendas, y observando en momentos sin luz los interiores de las casas.

Fot. 1K. Calle Nueva. Abertura de zanjas para reposición de tuberías de agua: localización de una pozo ciego de de aguas residuales junto a los muros romanos que se encuentra bajo los cimientos de la casas, cuyos cimientos están montados sobre ellos como se puede observa en las fotos.
 

Fot. 2K. Calle Nueva. Localización de muro romano situado debajo de toda la secuencia de alzado moderno de las casas que se ven en imagen: 1, indicación del muro y su composición: opvs incertvm; 2, grosor aproximado, 1,10 m. 

Fot. 3K. Calle Nueva. Situación paralela del muro romano bajo la estructura moderna: 1, espacio identificado ya antes; 2, dirección hacia el interior de uno de los patios, el ya visto en el sector K.

Fot. 4K. Calle Nueva. Paso hacia el interior de un patio con accesos artificiales: 1, derribos donde se aprecia el uso del opvs incertvm en el rebaje de terreno para nueva edificación; 2, piedras extraídas del derribo de estructuras romanas del tipo antedicho.

Fot. 5K. Calle Nueva. Encrucijada de pasos: 1, muro que muestra en su lado inferior parte del alzado antiguo de que está construido y que ha sido roto por necesidad de abrir paso en esa pendiente; 2, resto del paramento antes descrito, pero en base; 3, espacio de una calle artificial.

Fot. 6K. Calle Nueva. Detalle de la toma anterior indicando: 1, presencia del muro romano en la base que cruzaba este paso y fue roto para poder hacer calle probablemente en época musulmana; pero se estima que fue más tarde por las diferentes modificaciones hechas en fase moderna; 2, paso abierto de forma artificial. 

Fot. 7K. Morería Baja. Calle artificial antes descrita: 1, podivm de acceso a la parte superior de una vivienda, con el fin de aprovechar la escasa medida que da una nave: 2, podivm semiartificial, compuesto en parte por muro romano que cerraba el espacio de la calle; 3, espacio de una calle artificial.

Fot. 8K. Morería Baja. Vista desde el punto contrario de la misma calle: 1, restos de muros romanos que sobresalen de la pared, cabe la cual se encuentra una serie de naves enrasadas; 2, podivm semiartificial que señala hasta qué altura hay que ascender para ocupar las dependencias superiores de estas casas, indicándonos, a su vez, la altura real de las naves que se encuentran alineadas debajo; 3, indicación, sobre el mismo muro, de la existencia de paramento romano, en el punto opuesto de la calle. El espacio de calle (4) es el correspondiente a galerías que han sido destruidas por necesidad de paso.



Fot. 9K. Morería Baja. 1, Detalles marcados sobre las perspectivas anteriores para resaltar las dependencias romanas del interior y parte del exterior; 2, indicación de los restos tangibles, que nos demuestran la existencia de los paramentos con estructura interna romana. 3, espacio de galerías destruida. 
 

Fot. 10K. Morería Baja. Aspecto parcial de la fachada, para identificar con más precisión los componentes romanos: podivm semiartificial formado a partir de un saliente de cierre de la calle y añadido moderno; acceso artificial a una de las naves enrasadas o con falso techo; acceso artificial a otra nave; aparición, por deterioro del revoque moderno, del aparejo romano tipo opvs incertvm

Fot. 11K. Vista general de la calle Morería Baja, en la que se indican; 1, podivm semiartificial antes descrito; 2, podivm de acceso a la parte superior de naves enrasadas; 3, muro romano del que casi sólo se conservan sus cimientos y que, a través de toda la calle, forma uno de las paredes que conforman un aterrazamiento.

Fot. 12K. Morería Baja. Espacios que estuvieron ocupados por estructuras romanas hasta hace poco: 1, muro romano en toda la fachada; 2, resto de muro romano sobre el suelo, como  testigo de su existencia; 3, muro romano que cierra en ángulo recto con el anterior. 

Fot. 13K. Morería Baja. Vista, desde un alto, de parte de este subsector, donde se pueden apreciar: 1, indicación, y sentido, del murallón de contención en todo este alineamiento; 2 y 6 marcan la línea que sigue la muralla de contención; 5, esquinas del depósito de agua para las piletas que aquí han existido. sus medidas son: 1,80 m, y la mínima, 0,80 m; 3, arco con base enlosada en época árabe y que después se mostrará limpia y cuyas medidas dan: 1 m; 0,80 m, y 0,60 m; 5, arco romano adyacente, del que se piensa es el resultado de un taponamiento de época romana; 6, gran murallón de contención, bajo el que se encuentran los dos arcos antes citados Su grosor es de algo más de tres metros y se prolonga hasta la calle posterior. 

Fot. 14K. Morería baja. Aspecto general del espacio destinado a la segunda serie de naves de este subsector: 1, muro romano, en parte divisorio de las dos naves y espacios exteriores que aquí se registran. Su grosor es de 0,60 m; 2, acceso artificial a la segunda serie de naves en el que se aprecian componentes estructurales como el ladrillo romano; 3, indicación de la posición de tales ladrillos; 4, muro que sobresale del actual suelo 0,40 m de altura media, seguido de un arco de 1,30 m de luz, que cierra todo el supuesto paramento. 

Fot. 15K. Morería baja. Nave conservada de esta segunda serie. Sobre su techo o cubierta se puede ver la abertura que constituía su antigua entrada, de forma rectangular, flanqueada por piedra toba. El uso del ladrillo se inicia en el momento en que arranca el arco de bóveda. El muro de cierre, en el fondo, está construido con la técnica del opvs incertvm, y la bóveda con opvs testacevm

Fot. 16K. Calle Morería Baja. Detalle de la toma anterior, para resaltar la colocación de los ladrillos en el aparejo, las piedras originarias que cierran la entrada por el techo, y el hormigón usado en la sujeción del opvs testacevm: 1, piedras de cierre de la entrada; 2, mortero romano. La colocación de los ladrillos y su seriación no es constante. Se siguen alternando grosor pero no secuenciados.

Fot. 17K. Calle Morería Baja. Primer arco interior de intercomunicación de las naves entre sí: base de opvs incertvm y alzado de opvs testacevm. El taponamiento se ha hecho por los ocupantes.

Fot. 18K. Calle Morería Baja. Segundo arco de comunicación, cegado modernamente: 1, aparejo romano; 2 taponamiento moderno de ladrillo fino. Hoy se puede ver ya restaurado y remozado. 

Fot. 19K. Morería baja.Vista en detalle de la bóveda y su entrada. Obsérvese la secuencia de la posición del ladrillo según el orden 2-3-2 en esta foto. El fondo es de piedras de talla irregular. Se puede decir que es un opus incertum degradado. 

Fot. 20K. Calle Morería Baja. Estancias interiores, de las que nos quedan tan sólo los cimientos de la mayor parte, y algo del alzado en algunos puntos: 1, muro romano, que se une a la estructura de las naves. Su grosor es de 0,60 m; su técnica es el opvs incertvm; 2, muro romano de características similares al anterior, y que sirve de cierre en ángulo recto; 3, arco de opvs latericivm, destacando del suelo 0,40 m, con una luz de 1,30 m . Su profundidad llega a los dos metros.

Fot. 21K. Calle Morería Baja. Aspecto exterior de la puerta indicada en la toma anterior. En ella se observa: 1, arco de opvs latericivm; 2, pilar de sujeción construido en época posterior, según se desprende de la técnica del opvs caementicivm romano. 

Fot. 22K. Calle Morería Baja. Vista de conjunto de la parte central, hoy destruida. Estado de pre-excavación de la placeta en cuestión: 1, muro romano de opvs testacevm; 2, paramento de opvs incertvm, con los arcos de diferente altura y fondo; 3, arco de opvs latericivm casi totalmente enterrado; 4, punto de arranque de un muro de cierre en ángulo recto con el horizontal. 

Fot. 23K. Calle Morería Baja. Vista frontal del emplazamiento de la tercera serie de naves, en donde se aprecian: 1, muro romano construido según la técnica del opvs testacevm; 2, muro romano superpuesto al de la segunda nave conservada, y que forma parte del depósito de agua montado sobre la nave; 3, puerta moderna de acceso artificial a la segunda nave.

Fot. 24K. Calle Morería Baja. Detalle del mismo arco anterior para resaltar la técnica de edificación del opvs testacevm. El fondo es de opvs incertvm. La base ha dejado al descubierto dos dolium. Debido a esto, se piensa que este arco, al menos, debió tener mayor altura de la que ahora nos muestra. Todo ello, a su vez, nos indica el proceso de evolución, en el tiempo y en las técnicas, de todo este complejo que aquí se nos presenta. La solería que se ve es moderna. 

Fot. 25K. Calle Morería Baja. Fase de excavación. Nueva perspectiva de la zona ocupada por el almacén de dolia. Su número asciende a nueve. En este espacio se ven: 1, arco elevado; 2, arco rebajado; 3, almacén de dolia; 4, muro de fondo romano que cerraba una nave situada delante de la segunda conservada. Excavación realizada por los albañiles.

Fot. 26K. Calle Morería Baja. Detalle del arco más elevado en el que, además, se puede ver la posterior utilización del espacio que hay delante: tinajas tipo dolivm. El fondo de este arco nos muestra un cierre con técnica de opvs incertvm. Se cree que que tal arco desempeñaba una función más práctica que la que nos muestra. Por ello inducimos que está cerrado de época, y que, en un principio, debió ser un pasillo hacia otras dependencias que desconocemos. En resumen se pueden ver: 1, fondo del arco: 2, emplazamiento de dolivm sobre un espacio abierto; 3, arranque de un muro de cierre a lo largo de toda la fachada de la casa moderna, cuyo paramento externo es parte divisoria de otra nave. 

Fot. 27K. Calle Morería Baja. Sobre el suelo se ha indicado antes la existencia de un arco aflorando 0,35 m. Como se puede observar, aquí se inicia el cumplimiento de la opinión, ya adelantada, de que el arco rebajado debe continuar hacia abajo, formando parte de una estructura romana más antigua. Hay que decir que cuando se excavó el fondo de esta pieza se encontró cierta cantidad de carbones que, al parecer, no se analizaron. Así, por tanto, se pueden observar: 1, conjunto de dolivm; 2, arco de paso o transformación de una estructura que ha sido igualmente modificada con el tiempo; 3, estructura interior aún desconocida. Probable antiguo horno por la cantidad de carbón  extraído de su limpieza. Pero aún se desconoce su verdadera finalidad. 

Fot. 28K. Calle Morería Baja. Vista general de las estructuras situadas encima de las naves: 1, murallón de fondo de todo el subsector; 2, emplazamiento del depósito de agua romano con su revestimiento de opus signinum y exteriormente estucado; 3, espacio superior de la primera nave. Este depósito ha sido ignorado por quien lo excavó. Ha desaparecido.

Fot. 29K. Calle Morería Baja. Detalle de la toma anterior: muros del depósito de agua: 1, murallón de la parte posterior; 2, detalle del estuco impermeabilizante de la pared interna del depósito de agua. El hecho de que aparezca el estuco picado se interpreta como que ha sido para poder crear habitáculo en la parte superior de las galerías abovedadas.

Fot. 30K. Calle Morería Baja. Detalle del estuco del depósito de agua, picado para su adaptación moderna. 

Fot. 31K. Calle Morería Baja. Vista parcial del murallón sobre el que se apoya toda la estructura de este subsector: 1, sentido del murallón. Detrás de él se encuentra la calle posterior moderna montada sobre esta misma estructura romana. La calle esta hecha montada sobre del muro romano; 2, ubicación del depósito de agua romano; 3, muro perteneciente al depósito de agua en la parte que limita con el techo de la primera nave; 4, muros romanos divisorios de los múltiples compartimentos que se hallan en este subsector. Esto no se excavó.

Fot. 32K. Calle Morería Baja. Vista general del área que ocupaban las series de naves, cuyos restos nos han quedado como testigos, tanto junto al gran murallón, como en diversos puntos del solar. En la parte izquierda de la imagen se ha podido ver que la estructura continuaba hacia la izquierda, abarcando mucho más espacio del contemplado. Pueden verse numerosos restos arquitectónicos dispersos por todo el suelo: 1, murallón de fondo; 2, espacio de naves destruidas con sillares de toba y abundante piedra pizarrosa. Como esta zona no ha sido excavada, lo más probable es que se encuentre ocupada por piletas de salazón. 

Fot. 33K. Calle Morería Baja. En este panorama destacamos la existencia de cinco compartimentos: uno conservado (nave segunda) y los restantes siguientes, indicados por muros de separación que parten del murallón de fondo: 1, murallón aludido, con indicación de los puntos de arranque de los muros divisorios; 2, indicación del depósito y la nave situada bajo él; 3, probable línea de división de los espacios indicados en 1. 

Fot. 34 K. Morería Alta. Según se aprecia en la imagen, se puede ver cómo la calle está montada sobre el gran murallón de contención que se prolonga a través de toda la calle artificial.

Fot. 35K. Calle Morería alta. En el punto opuesto al anterior, se puede ver cómo, en este espacio, el muro romano, se ha estrechado de tal manera que forma parte del paramento de la casa que aquí se ve. El revoque moderno deja ver algo del aparejo externo romano. 

Fot. 36K. Calle Morería Baja. Estado de reutilización de la nave segunda. Revestimiento de este tipo, se ha podido ver en el sector superior de L. Todas las galerías abovedadas fueron revestidas para hacerlas habitables.

Fot. 37K. Calle Morería Baja. Estado actual de la nave segunda, sin revestimientos modernos. Al igual que la primera, presenta ladrillo en su bóveda, opvs incertvm en el muro de cierre al fondo, dos arcos de paso a su izquierda, y una abertura, a ras de suelo, a su derecha. 

Fot. 38K. Calle Morería Baja. Detalle lateral de la foto anterior, en el que se puede apreciar uno de los arcos, cuya técnica de construcción dispone de un pilar central, con revestimiento posterior, hasta completar el arco de medio punto: 1, arco de opvs incertvm; 2, pilar de soporte de los arcos y bóveda.

Fot. 39K. Calle Morería Baja. Segundo arco, en el que se puede apreciar el mismo proceso arquitectónico.

Fot. 40K. Calle Morería Baja. Abertura sobre un lateral de esta misma nave: 1, paramento con aparejo de opvs incertvm; 2, espacio sin explorar, dando sobre la roca madre.

Fot. 41K. Morería Baja. El arco visto en 24K fue excavado rompiendo la estructura superior que estaba enlosada de época probablemente árabe (sin confirmar). Los dolium que se encontraban en su fondo fueron extraídos. Por el tamaño de los ladrillos esta oquedad es romana.

Fot. 42K. Morería Baja. Restauración de la entrada de una de las galerías un tanto sorprendente.

Fot. 43K. Morería Baja. En esta imagen la restauración disimula el aparejo moderno de la restauración. Los depósitos de los dolium aparecen ya cubiertos.

Fot. 44K. Morería Baja. Vista de los dolium. El fenómeno sobre los hallazgos de dolium es un hecho corriente. Se ha llegado a decir que son árabes. En todos los sitios excavados en las partes bajas de la ciudad moderna, han aparecido: calle Vélez, Aduana Vieja (cine Pasapoga), calle Real, Baja del Mar y Morería Baja.

Fot. 45K. Morería Baja. Estado en que ha quedado el habitáculo dentro la estancia de los dolium.

Fot. 46K. Moraría Baja. Arco ciego donde se encuentran enterrados los dolium.

Fot. 47K. Morería Baja. Emplazamiento de los dolium. vista de conjunto.

Fot. 48K. Morería Baja. Dolium.

Nota final.

Lo más relevante de este sector es el sistema de galerías, donde, como se ha dicho, los materiales cambias, al igual que los tipos de alzados, manteniéndose los materiales, aunque el ladrillo aquí es una novedad.

Desde el punto de vista de la conservación y excavación deja mucho que desear, porque se han eliminado elementos muy importantes que alteran el equilibrio observado a través de todo el conjunto. Casi se podría pensar que se han eliminado por mantener una opinión arqueológica sobre el complejo en general.

SECTOR L

El sector L es el más denso de todos por su número de galerías. Éstas se encuentran distribuidas en dos zonas: la baja, integrada por la conocida como Cueva de Siete Palacios, compuesta por una nave central a la que se añaden siete colaterales enfrentadas entre sí. A la salida de Levante se inicia otra cadena de galerías de las que se muestra aquí sólo la inicial, aunque en realidad toda la cadena que se inicia con esa primera que, en realidad, pertenece a la misma estructura de la Cueva, y ha sufrido cambios realizados por los nuevos ocupantes a través del tiempo, desligándolas del conjunto de la Cueva cuando realmente es la misma estructura. Por la vertiente de Poniente se encuentran las las ruinas de otra serie de galerías que, bien por el tiempo, por el deterioro y por fenómenos naturales, como terremotos, han sufrido percances tales que sólo quedan restos. La calle San Joaquín es el resto de otra estructura paralela a la anterior. En esa zona se han detectado elementos en las casas que se encuentran justamente debajo de la citada calle. Y por la parte de Levante de esta misma calle tuvieron que romper no hace muchos años los restos de otra nave paralela por la imposibilidad de que personas y animales de campo pudieran pasar hacia sus habitáculos. Y esto, a la vez que la roca madre, era el asiento de esas mismas galerías. Por ello, a derecha de esa calle, aún se encuentran galerías en los interiores de las viviendas y que no se han podido fotografiar.

La zona superior del complejo de galerías abovedadas muestra mayor diversidad de tipos y tamaños. A su vez ha experimentado cambios de estructuras y destrucciones por parte tanto de los ocupantes como por los intentos de restaurar debidamente algunas de las galerías. Sorprende que aparezca una galería de dimensiones reducidas. y sin acceso de ningún tipo.como se verá. Y los accesos a las mismas se vienen realizando por medio de apreturas en las bóvedas. No se sabe si están construidas con materiales de piedra o ladrillo debido al fuerte encalamiento a que se ha sometido por uso de años. Hasta pocos años la cubierta, que se encontraba con restos de mampostería, sufría goteras sobre todo por ese mal uso que se le dio a la zona que se ve allanada. Eso perjudico a las galerías inferiores produciendo goteras que amenazaban con sufrir derrumbes. Afortunadamente se pudo remediar.

La excavación

El plano levantado sobre la excavación que muestra la profundidad en los distintos desniveles de las galerías. Los resultados en los cortes que se hicieron son insatisfactorios ya que no se trata de un terreno de sedimentación diacrónica, sino de la sedimentación que se ha ido produciendo por las personas que han ocupado esos espacios a partir de época port árabe. Y con probabilidad esos asentamientos humanos se produjeron a raíz de los asentamientos por la castellanización después de la expulsión de los árabes, con personal procedente de varios sitios de España. Es posible que todo se produjera en esas fechas, pero hay que decir que hubo gente llegada en otros tiempos y que precisamente no eran castellanos. La población nueva es bastante variada. Y la gente última, que se ha visto ocupando esos espacios, no son castellanos. Los cortes dados se han practicado sobre la sedimentación de la tierra que han depositado para cubrir los desniveles que se encontraban en la Cueva. Trajeron trajeron tierras de varios lugares que fueron depositando según se iba ocupando los distintos rincones de la cueva. En consecuencia no se trata de una estratigrafía ordenada, sino esporádica y en distintos momentos. La Cueva fue incluso usada como lugar de enterramiento de animales que, curiosamente, no han sido publicados porque no iban bien con las conclusiones previas que se habían supuesto. Lo que es todo un fraude científico. Y los restos de pescado que aparecieron en la parte inicial de la excavación son los residuos de los mismos que se hacen para tirar basuras domésticas.

En resumen hay que decir que la excavación total de Cueva de Siete Palacios es un fraude con apariencia científica, como se verá.

Fot. 1L. Entrada en la Cueva desde el paso de Levante. Se ve la secuencia central de la que parten los siete compartimentos laterales afrontados. Se han las pertinentes catas hasta llegar a roca madre sobre la que se vienen asentando las estructuras romanas en todas las cotas.

Fot. 2L. Corte en donde se ve los vertidos de tiempos atrás de forma apelmazada.

Fot. 3L. Corte en el que se ve un muro de poca potencia sobre el fondo. Sin estratigrafía clara.

Fot. 4L. Este corte deja a descubierto muros anteriores al alzado de la Cueva. A su lado se ve el muro romano más moderno.

Fot. 5L. Material apelmazado sin estratigrafía. Aparecen restos de yeso probablemente traído desde el Majuelo.

Fot. 6L. Corte con estratigrafía sobre las estructuras romanas que se encuentran debajo.

Fot. 7L. Imagen que muestra una inhumación de un équido dentro de una capa profunda de terreno con material importado.

Fot. 8L. Cueva de Siete Palacios. Detalle de la excavación, en donde apareció una mandíbula de un équido, en la tercera nave lateral derecha de la Cueva, según se entra por la puerta de poniente. Es de época moderna. El espacio de la Cueva fue ocupado y rellenado con materiales traídos de la zona inferior u otros lugares. La excavación dio como resultado la inexistencia de estratigrafía de materiales romanos. Su suelo era roca madre. Sobre los rellenos modernos puede explicarse la aparición de enterramientos de animales somo el mostrado en la imagen. Este dato fue ocultado en la publicación de la excavación porque rompía la teoría del director de la excavación. También se quiso explicar que aparecieron materiales del Bronce Final, lo que es absolutamente falso. Tan solo apareció un fragmento de cerámica fenicia que pudo llegar son el relleno practicado en época moderna 

Fot. 9L. Corte donde aparece el suelo con material blanquecino filtrado por el agua. Y conviene aclara que las paredes internas de la Cueva era de piedra vista (opus incertum). Este material es traído de fuera de la cueva para tapar los grandes huecos que muestra para hacerse habitable.

Fot. 10L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Nave donde se aprecia el aglutinamiento de materiales que han sufrido filtraciones de aguas. Es material de relleno traído de fuera.

Fot. 11L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. nave lateral donde se muestra los restos de un romano antigua de una estructura que sería renovada en época anterior. La técnica es la misma que viene usándose en todo los lugares estudiados.

Fot. 12L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Corte visto desde el interior de una de las naves laterales de la cueva. Material apelmazado por filtraciones.

Fot. 13L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Nave sin apenas restos de muros anteriores a la existencia de la Cueva. La anchura de la galería lateral alcanza más de los dos metros.

Fot. 14L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Materiales de la excavación con restos de pintura roja. Es la prueba más evidente de que el interior de la Cueva de Siete Palacios no estuvo enlucida en ningún momento. Y lógicamente esos estucos han sido traídos de fuera para rellenar a la vez que el resto de materiales que se vienen encontrando.

Fot. 15L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Otra de las naves laterales con restos de estucos de la misma procedencia.

Fot. 16L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Interior de una de las naves de fondo de la segunda parte donde se ve roca madre, como suelo; Los muros laterales de una de las naves colaterales; en el centro se aprecia los restos de muros anteriores a los de la Cueva. el fondo de esta nave, como las demás afrontadas, mide aproximadamente dos metros y medio


Fot. 17L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. La parte derecha de la imagen muestra un muro de fondo de base sobre roca madre cuyo diseño de alzado está formado por piedras de irregular tamaño.

Fot. 18L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. En esta nave colateral aparece un fondo con material muy disperso e irregular formado por piedras sueltas.

Fot. 19L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Suelo con el estuco que se ha visto en otras de las naves. El tipo de estuco se asimila a otros de yeso que se han visto.

Fot. 20L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. El fondo de esta nave aparece con un perfil de dudosa realidad. Aparece ondeado como si los materiales estuvieran perfectamente colocados.

Fot. 21L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Esta imagen muestra con veracidad el estado de la sedimentación de materiales importados de fuera de la Cueva. Son los que se han usado para rellenar la Cueva: piedras irregulares y tierra.

Fot. 22L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Igualmente materiales importados e irregulares.

Fot. 23L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Restos de piedras sueltas y fragmentos de yesos.

Fot. 24L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Fondo con piedras sueltas y fragmentos de yeso.

Fot. 25L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Estrado formado por materiales de fuera.

Fot. 26L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Fondo con restos de piedras y yeso

Fot. 27L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. En una de las naves laterales aparece esta estructura hecha con cal y arena de forma rectangular. Forma parte de una de los anteriores construcciones que existieron antes de la Cueva.

Fot. 28L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Fondo con restos de materiales modernos sueltos.

Fot. 29L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Fondo con restos de materiales modernos.

Fot. 30L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Restos de yesos sueltos sobre tierra importada,

Fot. 31L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. En el centro de la Cueva se practica este corte Al fondo se observa que el muros romano frontal tiene dos etapas de construcción: uno es romano y el otro es un taponamiento moderno hecho con el miso tipo de piedra.

Fot. 32L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Nave lateral con restos de materiales de relleno modernos.

Fot. 33L Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Esta imagen muestra un lateral con los muros del alzado correcto y piedras sueltas en el fondo.

Fot. 34L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Imagen del fondo del final de la nave central de la cueva para apreciar cómo se apoya el muro romano de la Cueva que se levante cobre otro anterior.

Fot. 35L. Excavación de la Cueva de Siete Palacios. Corte central de la nave principal que muestra el material irregular apelmazado y sin estratigrafía.

Fot. 37L Cueva de Siete Palacios. Canal adintelado que, en este tramo del recorrido, gira a derecha, según se asciende, hasta terminar en un área circular y abocinado. Tiene unos trazados adintelados, y otros con cubierta de bóveda: 1, muro de opvs incertvm; 2, cubierta con lajas de piedra. Es muy probable que por aquí discurrieran tuberías de plomo, ya que no se ha descubierto ningún elemento de cerámica, ni opvs signinvm. El adintelamiento de este canal es igual al del sector situado en la casa de los Müller en la Plaza del Ayuntamiento

Fot. 37L. El mismo canal anterior donde se aprecia su altura. Se llega hasta la parte superior de Eras del Castillo, ya que se puede ver que en la parte que da al norte de esta plazuela moderna, se puede ver estuco, y opus signinum. cosa que supone la existencia de depósitos de agua que han desaparecido. También es evidente que el canal superior que discurre por la muralla de Levante hacia el Peñón del Santo, partía de aquí.

SECTOR L, CUEVA DE SIETE PALACIOS


Fot. 38L. Fachada de la Cueva, con especial atención a su parte superior; 1, muro testigo que formaría parte del segundo subsector de esta zona baja; 2, paramento de la nave adosada; 3, muro divisorio en la parte superior, al que se considera se prolongaba a lo largo de todo el subsector, en su parte alta; 4, superficie de una de las estancias situadas encima del segundo subsector de la zona baja.  

Fot. 39L. Vista general de la puerta de Poniente de la Cueva y compartimentos a ella adosados: 1, detrás de ese muro encalado se encuentra una nave abovedada de factura diferente a las que se encuentran en el interior; 2, entrada natural, originaria, a la Cueva; 3, comienza la secuencia de galerías alineadas en sentido oeste: toda una secuencia de la que se verá parle del inicio de las galerías; 4, continuación de las galerías; 5, espacio que fue abierto para establecer un paso normal en calle San Joaquín; 6, muros sobre este paso artificial, que denota la existencia del tercer comple del área de la Cueva.

Fot. 40L. Primer semiplano de la entrada de la Cueva; 1, paramento de la nave adosada a la misma y perteneciente al tercer subsector; 2, restos de arranque de muro que compondrá el paramento principal del segundo subsector de esta base; 3, pequeña bóveda en el umbral de la Cueva que establece un espacio destinado a la comunicación dentro de los dos subsectores.

Fot. 41L. Vista general de la entrada y antesala de la Cueva y serie de naves adosadas a la misma, según se sale, a izquierda y donde se puede ver; entrada a la Cueva; bóveda de medio cañón en la antesala de la entrada de la Cueva; paramento de la pequeña nave de la antesala; 4, muro testigo del inicio de la serie de naves de la segunda parte del conjunto de la zona baja, que formaba el punto de arranque de la nueva serie y, a su vez, el cierre que se observa en antes, que se compone, como se ve, de una nave principal, cuya anchura es de 2,50 m, y sus muros de cierre, de 0,60 m. Las medidas de los puntos iniciales que conformarían este subsector, dan todos el mismo módulo: 0,60 m, menos el paralelo, situado a la salida de la Cueva, a derecha, según se sale y que mide 0,80 m. La altura aproximada de este espacio oscila entre los 3,30 m y los 3,75 m. 

Fot. 42L. Complejo de Cueva de Siete Palacios. Al salir de la Cueva, a izquierda, se ve una nave abovedada y curiosamente con bóveda de crucería. Es un sistema que se usa también en el interior de la Cueva. Toda esta estructura está sobre roca madre. La tierra que se puede observar es traída de fuera porque todo rincón de esta zona fue utilizado para cobijarse.

Fot. 43L. Aspecto de la entrada de la Cueva donde se aprecia lo siguiente: 1, muro lateral de acceso a la misma; 2, indicación de rotura de muro que cerraba este estrecho paso. ello hacer pensar que se han producido modificaciones con el paso del tiempo; 3, muro de cierre de la primera nave abierta en esta parte de subsector, pero que anteriormente ha cerrado este paso; 4, muro testigo, punto de arranque del subsector segundo, consecutivo a la Cueva.

Fot. 44L. Cueva de Siete Palacios. Interior de una de las naves antes citadas, donde se aprecia: 1, paramento de sujeción de la nave, restaurada; 2, roca como suelo, sin pavimento; 3, paramento de fondo con un ligero sobremuro que destaca 0.10 m.

Fot. 45L. Cueva de Siete Palacios. Interior de la Cueva de Siete Palacios: una de las siete naces afrontadas: el suelo ha sido rellenado por los ocupantes de la misma durante muchos años.

Fot. 46L. Cueva de Siete Palacios. Panorámica de fondo de todo este subsector arruinado: 1, Entrada moderna hecha para ver si existía alguna nave en el interior. Tuvieron que romper para ver si existía una cueva en su interior. Fue un total despropósito que puso en peligro la estructura de gran parte de este conjunto porque todos los espacios hueco ya fueron inspeccionados desde tiempos atrás; 2,3,y 4 muestran la clara existencia de sus correspondientes naves abovedadas según los restos que se pueden observar. Es lamentable que no se haya excavado todo el solar porque es seguro que levantando todo el espacio que se ve, habrían aparecido, sin lugar a dudas, los inicios de todos los muros que, con el tiempo, han sido derribados.

Fot. 47L. Cueva de Siete Palacios. En el segundo sector delante de la entrada oeste de la cueva, ha algo que sorprende. Es una salida de canal que, al parecer, es de origen romano por su estructura. A ambos lados aparece material impermeabilizante formado por opus signinum. El canal está situado justo encima de una de las galerías. Es posible que fuera una entrada a un depósito de agua que fuera situado encima de la misma galería. Pero no deja de ser una suposición, salvo que se tenga en cuenta que encima de la entrada de la puerta de la Cueva, hay claros indicios de la existencia de algún tipo de almacenamiento de agua por el material de impermeabilizar que se indica en fotos. Se ignora que existiera encima del área de la Cueva algún tipo de depósito, pero por lógica se supone, ya que por la misma Cueva pasa un canal de cierta relevancia que indica la existencia de algún depósito en niveles superiores. Y desde la misma Cueva otro canal sale por la calle San Joaquín con dirección a la parte baja de la ciudad moderna que, de hecho, se dejó ver saliendo por casas de calle Real.

Fot. 47L-1. Área Cueva de Siete Palacios. Ampliación contextual del canal anterior para definir los materiales impermeabilizantes del probable depósito de agua encima de la estructura general de la Cueva. El aparejo que se ve encina es u opus incertum degradado. Justo encima empiezan a aparecer las estructuras romanas modificadas por los actuales propietarios.

Fot. 48L. Área Cueva de Siete Palacios. Fotografía retroactiva [1930] del estado de conservación de todo el contexto de la Cueva de Siete Palacios. El estado que se muestra indica que el material de alzado de los arcos de las galerías están siendo destruidos porque se usan como como cantera para nuevas construcciones. Y estado actual tiene un aspecto de haber sido tocado en años posteriores. Puede comprobarse, no obstante, que la tipología de bóveda se asemeja a las que se ven completas en la Cueva.

Fot. 49L. Área Cueva de Siete Palacios. Detalle de la pàrte superior de la siguiente nave en la que se ve la estructura interna del arco de la bóveda, y donde se pueden ver los siguientes datos: 1, aparejo de opvs incertvm con revestimiento. Como en las naves de la Cueva, aquí se siguen observando el uso de mechinales sobre el muro de fondo de las naves.

Fot. 50L. Área Cueva de Siete Palacios. En esta foto se muestra uno de los errores que se han cometido en esta área. La puerta moderna que se ve ha sido hecho por el arqueólogo que dirigía la recuperación del conjunto. Quería ver qué había detrás y se encontró con lo que era norma; los muros e la estructura que se apoyaban con la roca madre para sujetar todo cuanto había delante (naves) y detrás: la estructura superior romana que echaba sus bases sobre la roca madre también. La parte superior se resintió y empezó a resquebrajarse hasta tal punto que tuvieron que usar andamiaje de sujeción porque el piso de arriba se podía derrumbar. Y así sigue la osadía cometida. Como consuelo se puede decir que el aparejo de los muros contrafuertes del interior de este espacio interno, conserva el aparejo tal como los constructores romano lo hicieron: original.

Fot. 51L. Cueva de Siete Palacios. Aspecto interior de los muros tras la perforación artificial practicada en el muro de cierre de la primera bóveda del subsector segundo: 1, paramento lateral de opvs incertvm; 2, cubierta artificial hecha sobre la base o suelo de la placeta superior. Obsérvese el resquebrajamiento del muro moderno de apoyo a la parte superior del interior de esta manipulación de los muros de contención internos.
 

Fot. 52L. Cueva de Siete Palacios. Vista parcial de toda la secuencia de las espaldas de las naves, y muro de fondo de esa parte del subsector:.

Fot. 53L. Cueva de Siete Palacios. Detalle del mechinal localizado sobre el paramento de la cuarta nave de este subsector adosado. Obsérvese su forma adintelada y el aparejo de piedra y técnica  romana.

Fot. 54L. Área Cueva de Siete Palacios. Perspectiva parcial del subsector segundo; 1, muralla romana que cambiará de dirección subiendo hacia Eras del Castillo; 2, nave última de la vertiente oeste que linda con el arranque de la muralla romana; se observa una rotura intencionada para ver si hay alguna estructura detrás del muro; 3, espacio de la cuarta nave, con resto de bóveda en su parte superior, media y baja; 4, punto de la galería donde se encuentran los arcos de las bóvedas contiguas; 5, obsérvese el material romano destruido para comprobar que se una como cantera.[foto de 1930].

Fot. 55L. Cueva de Siete Palacios. Detalle del punto inicial del murallón, donde se ve: paramento perteneciente al muro de sujeción de la cuarta nave del segundo subsector,a izquierda; paramento del murallón donde se puede observar cómo se inicia su aspecto exterior hasta llegar a la posición  que se da a la piedra exterior de revestimiento; estructura del hormigón romano en el relleno interno. Mo es tierra prensada, pero sí se usa mucho el ripio.
 

Fot. 56L. Calle San Joaquín [I]. Amplia perspectiva del recorrido base de este subsector: espacio que podría comprender tanto las naves de la izquierda como la nave central supuesta sobre el centro de la calle san Joaquín; línea realzada probablemente debido a los muros que salían de los paramentos de las naves yuxtapuestas a la Cueva, con la anchura que se puede observar en el podivm antes indicado; calle San Joaquín [I]. El espacio de esta calle fue ocupado por la cuarta área de naves abovedadas. Fue destruido porque no existía posibilidad de paso a lo que fue modernamente ocupado. Y no muchos años atrás fueron rotos los restos de los muros de las naves existentes aún porque hacía muy dificultoso el paso de los animales de trabajo agrícola.

Fot. 57L. Área Cueva de Siete Palacios. Nave romana situada junto a la primera del interior de la Cueva en su parte oeste, según se entra por la puerta de Poniente, a izquierda. Sus medidas se corresponden con los módulos de su yuxtapuesta en la Cueva: anchura: 2,75 m; 3,30 de altura. Su verdadera longitud se ignora, pero se puede calcular en función de la existencia de un cuerpo de características similares al de la Cueva.

Fot. 58L. Calle San Joaquín [I]. Perspectiva, desde al punto opuesto a la anterior imagen, de todo este subsector: 1, esquina formada por un muro de nave terminal de este espacio: hay estructuras romanas dentro de la vivienda; 2, línea que nos marca el aprovechamiento de los muros que salen desde el paramento yuxtapuesto de la Cueva; La fachada corrida marca el espacio que contiene en sus interiores las galerías yuxtapuestas a las del interior de la Cueva

Fot. 59L.. Calle San Joaquín [I]. Una vez se gira a derecha del espacio antes expuesto, según se viene, se ve: 1, anchura perteneciente a un espacio de naves que se encuentra dentro transformada; 2, entrada Este de la Cueva; 3, muros romanos que lindan por arriba con las estructuras romanas de Eras del Castillo; 4, anchura de la calle San Joaquín dando vista a Levante. Los muros de alzado de este vivienda se construyeron con materiales procedentes del derribo de muros romanos.

Fot. 65L. Área Cueva de Siete Palacios. Salida sureste de la Cueva, según se entra: 1, paramento perteneciente a estructuras romanas interiores; 2, muro testigo de la altura que alcanzan los elementos romanos de este espacio donde en su interior hay una galería abovedad que ha sido enrasada; 3, indicaciones externas de hasta dónde llegan las estructuras romanas de esta zona de naves. Hay que añadir que esto no es una puerta de entrara sino la continuación de la nave central de la Cueva en dirección a las zonas bajas de la calle Cueva de Siete Palacios.

Fot. 61L. Área Cueva de Siete Palacios. Puerta de Levante de la Cueva. A ambos lados se pueden observar paramentos romanos. La anchura, aquí vista, coincide con el pasillo, que marca el espacio abovedado que viene desde dentro de la Cueva. En el punto [1] hay una entrada a una galería abovedada con falso techo de madera que ya se alinea con la secuencia de galerías a lo largo de la calle Nueva del Carmen (Angustias Nueva). En el punto [2] se puede ver el material superior de la bóveda que sale de la Cueva, llegando hasta la parte superior de Eras del Castillo.

Fot. 62L. Interior de un espacio formado por naves, a a derecha de la Cueva según se sale hacia Levante izquierda de la Cueva: 1, indicación de un espacio interior con señales de que se continúa en sentido sur-suroeste, siguiendo otras estructura similares de naves abovedadas; 2, nave terminal en ese espacio, con una puerta abierta artificialmente hacia otra nave; 3, techo de madera que oculta la bóveda de medio cañón. 
 

Fot. 63L. Detalle de la parte de Poniente de la Cueva, donde se puede apreciar un hueco que se corresponde con uno de los respiraderos (con que contaba esta edificación, para la ventilación y oxigenación de su interior cerrado.

Fot. Cueva de Siete Palacios. En el punto opuesto al anterior descrito, nos encontramos con otro elemento arquitectónico, destinado a servir de paso de aire y oxigenación mostrando su aspecto exterior con forma romana. Se sabe que los espacios cerrados como este debían tener temperatura constante, ausencia de humedad de humedad y adecuada limpieza de aire, con el fin de proteger los productos que aquí se almacenaban.

Fot. 65L.. Cueva de Siete Palacios. Vista de otra de las naves interiores de la Cueva, donde se puede diferenciar el paramento de fondo con opvs incertvm en su alzado, y el revoque, que se deja ver sobre la bóveda, y que no es más que la consecuencia del sistema que se ha seguido en el montaje. Se observa también que las piedras se encuentran ennegrecidas y ello es debido al uso que se le ha dado posteriormente a estas dependencias donde la gente que aquí ha vivido hacía fuego para sus necesidades en el interior. 

Fot. 66L. Cueva de Siete Palacios. Abertura en la bóveda, situada en la parte más oriental de la Cueva. Se piensa que se trata de un paso para la intercomunicación entre el espacio superior y la Cueva, pero podía también haber sido un punto de acceso, aunque es demasiado pequeño. La entrada en la Cueva por esta zona debió esta en las otras partes que integran la totalidad de naves.

Fot. 67L. Cueva de Siete Palacios. Abertura, en centro de la bóveda, de una nave lateral, con el mismo contexto que la anterior.

Fot. 68L. Área Cueva de Siete Palacios. Interior de cueva de Siete Palacios, ya restaurada, en los inicios como Museo Arqueológico de la ciudad.

Fot. 69L. Área Cueva de Siete Palacios. Perspectiva de la Cueva desde la puerta de Poniente, observándose la secuencia de todas las naves laterales situadas a ambos lados de la nave central, y cómo se cortan sus bóvedas con la central para formar crucería o aristas. A su vez, se puede comprobar el revoque de las mismas producido a consecuencia de la aplicación del encofrado romano, viéndose el hormigón romano a través de las piedras que forman el arco de las bóvedas.

Fot. 70L. Área Cueva de Siete Palacios. Fachada de entrada a la galería múltiple. Normalmente las galerías abovedadas encadenadas no suelen tener acceso. Pero aquí el acceso es un paso de una complejo de galerías de uno a otro. No hay puertas. A partir de esta aparente puerta existía otro complejo de galerías que se extendía hacia Poniente, pero casi llegaba a formar un cuadrilátero irregular que abarcaba todo este complejo y la calle San Miguel por lo pronto. El punto [1] indica el paso de unas naves a otras, pero no es estrictamente puerta como tal. El punto [2] es una pseudo ventana que, en realidad es un respiradero, aunque la reja que tiene es un añadido que le pusieron los que han vivido muchos años en esas galerías abovedadas.

Fot. 71L. Cueva de Siete Palacios. Detalle de la foto del canal de la segunda serie de galerías revestido con opvs signinvm, justo al lado del canal. 

Fot. 72L. Área Cueva de Siete Palacios. Galería de prolongación de la Cueva que se dirigen a la calle Nueva del Carmen. El empedrado [2] de la calle ha eliminado los restos de muro que se encuentran en la calle. El espacio ocupado por la galería lo indica el propio suelo con sus dimensiones [3]. Tiene las mismas medidas que las galería interiores de la Cueva. Y la calle es testigo de la anchura real de una galería adlátere destruida. No era calle: todo era galerías.

SECTOR L. ZONA SUPERIOR. ERAS DEL CASTILLO

La parte superior de este conjunto de murallas y galerías es la más compleja del conjunto, mostrando formas variables de estructuras. Tan sólo se han registrado sistemas de galerías abovedadas y zonas neutras para crear en cierto modo un paso de acceso a esos sistemas de almacenes. Se ha observado que algunas de las series de galerías no muestran acceso por la parte superior, como ocurre con la gran mayoría. Se piensa que el acceso era abierto pero no se ven claros ni hay realmente pruebas de ello. Sin embargo, las galerías grandes sí tienen el acceso por la bóveda, dos de ellas con claridad; otras, con ligera transparencia por el fuerte encalado que se les ha aplicado con el tiempo, porque son viviendas privadas. Otras galerías se encuentran en los interiores de la casas actuales y se ha enchapado su interior de forma que es difícil de identificar. Y conviene aclarar, de entrada, que todo el espacio que se ve sin estructuras se ha conseguido por haber eliminado partes que, como se ven hoy, son placetas y pasillo necesario para la intercomunicación. Y decir que la zona de esa placeta que se ve totalmente abierta, al ser desprovista de sus galerías correspondientes, ha sufrido filtraciones de agua que empezaron a perjudicar la estabilidad y seguridad de la Cueva de Siete Palacios que se encuentra justamente debajo.

SEXS (Almuñécar). SECTOR L PROYECCIÓN ORTOGONAL DEL COMPLEJO DE LA CUEVA DE SIETE PALACIOS
SEXS (Almuñécar). SECTOR L. PLANIMETRÍA DEL CONJUNTO DE LA PARTE SUPERIOR DE LA CUEVA DE SIETE PALACIOS.

Se conservan 11 galerías abovedadas, La línea discontinua indica las naves destruidas. La parte central del plano muestra la mayor densidad de naves abovedadas.

Almuñécar. Sector L. Cortes sectoriales entre las galerías abovedadas superiores e inferiores. Cortes de la parte superior de la Cueva. Torreón medieval apoyado sobre un muro de aterrazamiento romano.

Como se puede observar en la planimetría, la base de la Cueva muestra con claridad cómo es el perfil de la zona que en la primera parte de este trabajo se ha expuesto. Los cuatro primeros compartimentos, situados a la entrada actual de la Cueva, tenían una potencia de tierra realmente escasa. Los tres últimos, sin embargo, tienen 3.5 m de media, que es donde prácticamente se han realizado las pseudo-excavaciones.

Fot. 73L Perspectiva de esta apertura de calle, que ha enlazado con otro espacio-nivel, con el fin de poder acceder con facilidad a las partes superiores de estas estructuras: 1, espacio de naves en la zona alta; 2, paramento revestido con revoque moderno en donde existen naves en su interior; 3, paramentos romanos revocados que enlazan con los espacios superiores, y que en este punto se encuentra una galería con una nave central y dos menores colaterales; 4, fachada moderna formada por muros revocados con materiales modernos. Dentro hay galerías que no se han fotografiado. Los podiums que se encuentran junto al [2] llaman la atención por la gran altura de acceso necesarios para poder acceder a las estructuras ocupadas por viviendas modernas, que no son más que reutilizaciones de alzados romanos con naves en sus interiores. pero no cabe duda de que debajo existen estructuras que lo justifican. El espacio ocupado por la calle responde a las medidas justas de áreas que probablemente fueron ocupadas por estructuras similares a las que posteriormente se van a describir en las áreas vecinas a la misma. Anchura de calle y naves son idénticas en la mayoría de los espacios abiertos. 

Fot. 74L. Área de Eras del Castillo Estos pasos artificiales que se ven conducen al puto más elevado de esta zona. El punto [1] muestra un fuerte muro romano deteriorado en su diseño y que contiene en su interior se encuentra tres naves abovedadas que se verán a continuación. El punto [2] contiene en su interior àrte del espacio de las dos naves pequeñas colaterales. El punto [3] forma una cadena de estructuras con galerías que se dirigen hacia Levante acercándose a la calle Angustias Moderna. El punto [4] forma una serie de elementos romanos que se encuentran muy deteriorados y han desaparecido con la nueva remodelación. Y el punto [5] es el paso artificial a toda esta zona superior.

Fot. 75L. Eras del Castillo. Este muro romano frontal, con aparejo de opus incertum, contiene en su interior tres naves. El muro no tenía abertura al exterior, lo que se interpreta como que forma parte su interior de estructuras del mismo tipo. No se proyectaba hacia afuera, sino que se integraba con otro grupo situado encima de la estructura de la Cueva de Siete Palacios

Fot. 76L. Eras del Castillo. Vista general de las naves antes de que fuera taponadas, en la que se puede observar lo siguiente: a derecha según se entra: dos naves paralelas entre sí, derivadas hacia los subsectores de la derecha; abertura en el techo que indica una funcionalidad similar a todas cuantas se han podido detectar a través de los diferentes sectores hasta ahora analizados. Y la nave principal en el centro. La puerta es artificial. Todo era hermético.

Fot. 77L. Eras del Castillo. Perspectiva de la misma calle artificial desde el punto opuesto o plazuela: 1, paramento de casas con estructuras reutilizadas en su interior. Su parte superior es moderna, pero la de abajo está remozada como una de las anteriores; 2, fachada descrita antes, con revoque moderno; 3, fachada descrita, pero apreciándose mejor el detalle de la estructura romana revocada. Lo que se ve de la esquina derecha es un muro de separación entre galerías, puesto que todo el espacio superior estaba ocupado en todo su espacio. Fue derribado por la necesidad de hábitat. Y lo más grave es que el alcantarillado ha roto lo que restaba de este espacio, porque la Cueva se encuentra justamente debajo de esta plaza artificial.

Fot. 78L. Eras del Castillo. Segunda nave de las mismas características que la anterior, situada a continuación, con el mismo punto de acceso. Las medidas de ambas son iguales: anchura, 2, 20 m; altura, 2,60 m; largura, 4,30 m, la primera, y 2, 50 m, la segunda. Eras del Castillo. Interior de una de las naves abovedadas, recubierta de chapa de madera, tanto en muros como en bóvedas, que se conserva, pero encubierta.

Fot. 79L. Panorámica de la plazuela situada encima de la Cueva. En ella se ve: 1, paramento, continuación de la galería, cuya medida, sumando sus dos partes, es de 6,80 m de largura, y 3,60 m de altura. Su anchura, sumando muros exteriores, es de 4,70 m; 2, nave abovedada de fondo, paramento externo; 3, punto de arranque del muro que divide los subsectores de la Cueva y el indicado como tercero, adosado a ella; 4, anchura, sobre el suelo, del muro divisorio antes citado.

Fot. 80L. Eras del Castillo. Vista de todo este encuadre arquitectónico donde, de forma continuada, se ve: 1, cubierta de la bóveda de la Cueva, con cemento moderno; 2, paramento romano, continuidad de los puntos indicados en 3, 4, 5 y 6, de la misma foto, que forman toda una cadena de estructuras que fueron abovedadas, pero que hoy han sido destruidas, o se han caído. El punto (6) recoge todo lo que se considera techo de la Cueva de Siete Palacios. Tiempos atrás, por falta de cuidados, este suelo se convirtió en un espacio de filtraciones porque fueron desmontadas todas las galería que se encontraban en esta zona. Y ello motivó el daño que se pudo observar en el interior, bóvedas, de la Cueva, debajo de este suelo. Se pudo conocer la existencia de restos de muros sobre este suelo, y con ello, se pudo contener algo las filtraciones; pero cuando fueron eliminados, pudo haber causado un desastre arquitectónico. Las personas que vivían en la cueva comenzaron a quejarse y avisaron a las autoridades lo que ocurría en el interior. Intervino la autoridad local y se reparó. Si la Cueva no hubiera estado habitada, casi con toda seguridad se había derrumbado. Y es muy probable que las zonas a poniente de la cueva sufrieran con anterioridad desperfectos que causaran su caída. Las fotos del año 1931 revelan algo similar a lo comentado. las galerías se derrumbaron mucho antes de que habitaran la Cueva. 

Fot. 81. Eras del Castillo. Interior del punto antes indicado, donde se pueden ver: 1, paramento de fondo perteneciente a la red de naves alineadas ya descritas, y que abarcan casi todo el subsector de arriba, salvo en las partes en que ha sido intencionadamente roto para ocupar estancias de muy difícil acceso; 2, muro divisorio de naves, del que sólo queda lo que se pueden apreciar. 

Fot. 82. Eras del Castillo. Vista interna de la toma anterior, donde se puede detallar: 1, muro divisorio intencionadamente roto para acceso; 2, entrada a nave de forma artificial; 3, muro  divisorio de este espacio, que se corresponde con el de una nave y, a su vez, punto de arranque de la siguiente, situada detrás.

Fot. 83L. Eras del Castillo. Nave abovedada que ya ha sido indicada antes. Sus proporciones coinciden con los espacios que preceden y que han sido también naves, pero que se encuentran ocultas tras el revestimiento moderno, y con los espacios que siguen, como es la nave de bóveda caída y punto de arranque de la misma. 

Fot. 84L.Eras del Castillo. Entrada a la nave: 1, se ve la parte más elevada de la misma que se deslinda del piso de arriba; 2, 3,pasi artificial; 4, muro que cierra la línea de fondo formando ángulo recto con el paramento de la nave de enfrente.

Fot. 85L. Eras del Castillo. Nave con bóveda rebajada. Se indica la abertura en el techo de su cubierta. Véase el fuerte encalamiento de la bóveda.

Fot. 85-L (bis). Eras el Castillo. Galería abovedada habitada en aquellos momentos. Es una de las grandes situada encima de Cueva de Siete Palacios. Su bóveda es rebajada y, al parecer, de opus incertum. Casi al fondo de la misma bóveda se conserva la señal de un agujero de entrada, tal como se ve en resto de las galerías.

Fot. 86L. Eras el Castillo. Esta galería con puerta de madera moderna vista antes, ha sido mal tratada en la limpieza de materiales antiguos para hacerla visitable. ha sido descrita en fofo B/N. Su suelo esta formado por el la bóveda de Cueva de siete Palacios que se encuentra justo debajo.

Fot. 87L. Eras del Castillo. La imagen ofrece los siguientes datos locales; 1,punto de acceso moderno (por rotura) a la pequeño galería romana; 2, grosor del muro externo de la galería que se encuentra a izquierda; 3, muro que es continuación del (2 anterior), es cabecera de la galería que se encuentra en el interior de la puerta que se ve a derecha; 4, entrada moderna a la citada galería (rotura para entrar); 5, muro de la galería pequeña anteriormente descrita.

Fot. 88L. Eras del Castillo. Entrada a la nave pequeña, en la que se indica: 1, paramento que se continúa hasta el interior de tal nave; 2, interior de la misma. La entrada se ha hecho a golpe de pico. Esta pequeña nave extrañamente no se encuentra comunicada con elementos vecinos a la misma. Es totalmente ciega. El groso del muro de entrada es de 0,90 m.

Fot. 89L. Eras del Castillo. Interior de la nave. No se observa ningún punto de posible acceso, salvo el  que se tiene sobre el suelo, donde no se ha podido practicar ningún tipo de exploración por el estado en que se encuentra. La bóveda de cañón conserva la impronta de la cimbra.

Fot. 90L. Eras del Castillo. Vista del paso entre dos espacios de naves: acceso artificial a una nave caída; muro roto para abrir paso; entrada artificial a una nave conservada: 1, restos de nave situada frente a este paso artificial; 2, continuación  del muro roto para abrir este paso; 3, entrada artificial a una de las naves de bóveda rebajada.

Fot. 91L. Estructura aparentemente moderna, que corresponde a una de las partes que integran la serie de naves alineadas desde un extremo a otro de este subsector: 1, muro externo romano que se conservaba cuando se hizo esta foto. Hoy ha desaparecido. Al otro lado se conserva bien el paralelo que sólo tiene el punto de arranque de la bóveda. indicación de espacio de muro de una nave paralela a este sistema; 2, entra a la galería grande; 3, cubierta adicional sobre una bóveda de nave que da a la plaza que está encima de la Cueva; 4, en la entrada a las tres naves pequeñas de este lugar, destaca el muro romano que sobresale más de un metro para indicar que la construcción romana tenía otros espacios superiores en toda esta zona, lo que seria otra serie montada sobre lo existente, tal como ocurre con Cueva de Siete Palacios. 5, marca un espacio abierto para poder acceder a todas estas viviendas.

.Fot. 92L. Eras del Castillo. Según se sale de la galería de grandes proporciones, a su derecha hay una habitación construida aprovechando una galería, de la que hoy queda sólo el muro interno desde donde apunta el arranque de la cubierta. Hoy sólo queda ese arranque de bóveda.

Fot. 93L. Eras del Castillo. Entrada a la galería anterior donde se aprecia el grosor de sus muros. El espacio exterior y acceso se ha conseguido mediante el derribo de otras estructuras situadas delante. En la parte exterior superior, se ve la cubierta y el fondo de la galería que se apoyan sobre un muro romano de fuerte construcción y que sirve de delimitación de todas las estructuras que dan al centro de Eras del Castillo.

Fot. 94L. Nave con bóveda rebajada de medidas 10 x 4 x 3.5 m y con el característico agujero de acceso al fondo izquierda del techo. El fondo de esta bóveda da sobre las edificaciones modernas de Eras del Castillo. Debido al fuerte encalamiento de la vivienda es imposible ver si el material usado en piedra o ladrillo como ocurre en el sector K. El grosor de la puerta sobrepasa los 0.90 m.

Fot. 95L. Eras del Castillo. Entrada natural a una de las series de naves más extrañas de las conocidas hasta ahora: secuencia de naves que casi se llegan a alinear formando un cuadrilátero: encima de la puerta natural se halla el punto de arranque de otra estructura superpuesta a este sistema de naves, y que da señales de que se trata de otro cuerpo superior destruido y del que quedan puntos de inicio; de frente: entrada natural a la secuencia de naves encadenadas; el muro romano que destaca ligeramente sobre el principal, da a entender que hay dos épocas diferentes en este levantamiento de formas arquitectónicas; en la base derecha hay un hueco en donde se puede ver una abertura, que indica la existencia de una especie de pasillo subterráneo, que probablemente dé a una nave similar a la que se ha detectado y explorado.

Fot. 96L. Eras del Castillo. Aspecto de la primera nave vista desde dentro, con indicación de la falsa entrada, abierta a golpe de pico. Al fondo de la imagen la estructura gira a izquierda, donde se encuentra el final: 1, fondo; 2, giro de dirección. Sus medidas son 3 x 1.5 x 2,00 m

Fot. 97L. Eras del Castillo. Tramo final de esta secuencia de naves. Esta bóveda es de medio cañón.

Fot. 98L. Nueva perspectiva de la misma nave desde el punto opuesto e indicando igualmente el lugar de conexión. 

Fot. 99L. Perspectiva, desde un alto, de parte del espacio superior de la Cueva: 1, muro situado entre la nave 86L y el falso pasillo que empala con series de naves iguales u otro pasillo colateral de acceso a naves pequeñas; muro romano elevado que está situado encima de las estructuras arruinadas de abajo, frente a la puerta de la Cueva; 3, lugar donde se encuentra una galería casi totalmente arruinada de la que resta sólo el punto de arranque de la bóveda; 4, muro moderno levantado sobre el sistema de galerías que se encuentra debajo al lado de la Cueva; 5, placeta que se encuentra encima de las galerías de abajo, junto a la Cueva.; 6, y 7, situación donde se encuentra una nave completa en interior de la construcción moderna y elementos de otra en línea de la que quedan los puros y ha sido derribada la cubierta; 8, pasillo artificial que da acceso a una serie de naves menores y otro de tamaño mayor. 

Fot. 100L. Eras del Castillo. Sector L superior. Perspectiva del espacio situado encima de la entrada de la Cueva y parte de las naves que se encuentran a su izquierda, según se entra: 1, muro divisorio de naves emplazadas sobre la superficie superior de la Cueva; 2, muro del paramento lateral de una de las naves situadas en paralelo a la antes citada; 3, pavimento de suelo perteneciente a un depósito de agua destruido o pileta de salazón; 4, punto de arranque del muro de fondo que conforma el segundo subsector. 

Fin de la Segunda Parte de la Tesis Doctoral. 28-11-20.

Dr. Antonio Ruiz Fernández.

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