LA ESTACIÓN MILITAR DE LOS CASTILLEJOS, ALMUÑÉCAR

Se trata de un emplazamiento situado en la sierra al que se llegaba subiendo empinadas cuestas, sin carriles ni vías de comunicación. Es un emplazamiento destinado a los controles de movimientos de tropas, desde donde se podían ver un espacio que abarcaba desde el Cabo Sacratif hasta la bahía de Málaga.

Reunía condiciones de habitabilidad. Las casas estaban construidas sobre la falda de los montes. El agua se proveía desde aljibes construidas a propósito para su abastecimiento. Un río, arroyo, en momentos de carestía se podía utilizar para el normal uso de la comunidad humana que allí habitaba. Realmente este recinto constituía un fortín parapetado de un especie de acrópolis formadas de piedra caliza, huecos rellenos con mampostería, cuidando que no quedaran resquicios para una invasión fortuita por ningún punto de las crestas de las rocas más elevadas. Pero las viviendas se levantaron tanto en las zonas altas, medias y bajas. Su necrópolis estaba situada en la cresta de Poniente, entre dos grandes rocas que la protegían de los vientos. Hoy día no queda nada de las tumbas por el saqueo y pillaje a que ha sido sometido todo aquel terreno por los buscadores de piezas arqueológicas y saqueo desde 1973-5, fechas en que se tomaron la mayoría de las fotos que se muestran en este investigación.

La parte más elevada de estas rocas, como se ha dicho, constituían un verdadero fortín inexpugnable. Todos los resquicios estuvieron equipados con torreones de mampostería y un sistema de murallas que llegó a rodear en su parte delantera, toda la zona sur, quedando bien protegida en caso de ataques enemigos.

Las viviendas se levantaron desde la parte superior hasta las laderas inferiores; de modo que se ven restos de muros de viviendas en cotas altas, medias y bajas, como ha quedado dicho. Los materiales son autóctonos. La misma estructura del terreno proporcionaba y servía de cantera para levantar sus viviendas. Hoy día no podemos ver nada porque no se ha organizado ninguna excavación adecuada para ver los materiales de aparejo y los probables estucos de revestimiento de los interiores. Pocos resto de tejas de las cubiertas podemos ver. Todo ha sido removido y, si quedaba algún material utilizable, ha sido reutilizados en los cortijos que se encuentran en los valles laterales y sus correspondientes cortijos. El turismo moderno ha hecho estragos en este yacimiento. También ha sido visitado este asentamiento por expertos en medieval. y la impresión que me queda es que han ido de excursión. No se ha hecho ni una cata en zona apropiadas, ni siquiera en los aljibes, elemento más apropiado para poner en práctica el procedimiento de excavación al menos. En resumen: los expertos han ido a echar una vistazo y decir que parece que hay materiales anteriores a los típicamente árabes. Y no comento más.

El abastecimiento de agua procedía fundamentalmente del agua de lluvia. Para ello se construyeron dos aljibes cuyos restos siguen visibles, como se verá más adelante. En caso de sequía podía hacerse acopio de agua de los valles colindantes donde se encuentra el Arroyo de la Miel de los Castillejos y río Jate. Hoy muy cambiado por los cultivos modernos y los nuevos asentamientos de viviendas modernas. Otros de los atropellos sin paliativos.

Los accesos no existían. De esa forma evitaban la posibilidad de que intentaran subir los enemigos hasta el poblado.

Hubo encuentros entre los propios invasores: los de la costa y los del interior de Andalucía en aquellas fechas. Era un paso obligado para poder acceder a los interiores a la vez que un punto de estrategia militar para controlar los movimientos de tropas tanto de tierra como por mar. De hecho en estos valles de dieron combates entre los propios árabes: cordobeses y los de la costa granadina. Con batallas que pusieron en peligro a los árabes del interior.

No hemos podido encontrar ningún tipo de resto de armas en las zonas superiores, porque suponemos que los combates se dieron en las zonas bajas. Era demasiado peligroso acceder a las zonas altas porque los agresores no tenían defensa de ningún tipo y no podían correr ese riesgo. Por desgracia, cuando se exploró toda la zona de viviendas y puntos defensivos, no tuvimos la suerte de encontrar restos de materiales bélicos. Pensamos que los detectores de metales funcionaron tiempos atrás y no nos dieron la oportunidad de encontras ni el más mínimo resto de armas.

El acceso actual, cuando se realiza este trabajo, se hizo subiendo desde el mismo límite entre la provincia de Granada y Málaga. Pero existía otro desde la zona de río seco Alto, y la zona llamada la Bóveda.

Hecha esta introducción, pasamos a la parte documental en la que se van a ir explicando las diversas zonas que se detectaron según íbamos explorando. Comenzamos por la zona inferior y valles periféricos e iremos subiendo analizando las diversas partes que nos encontramos con la exploración superficial. La parte más llamativa lo constituye lo que podríamos llamar acrópolis del emplazamiento militar, y a continuación las diferentes franjas de muros que esconden los restos de la series de viviendas, con sus muros, que se apreciaban a simple vista.

LOS CASTILLEJOS Y SU ENTORNO GEOGRÁFICO

Documentación

Foto 1.- En las proximidades de las faldas de la zona más elevada del espacio conocido como LOS CASTILLEJOS, podemos ver los restos de un torreón reforzado y a los pies del tajo de roca. Por debajo se encuentran los restos de las viviendas derruidas por el tiempo y los pillaje y saqueos que se venía practicando desde tiempos atrás. A los pies, se encuentran las ruinas de las casas derruidas sobre todo por el abandono desde que esta esta zona pasó a ser parte del Reino de Granada.

Foto 2.- Según se sube a las cumbres de los Castillejos, a derecha se pueden ver otros picos de esta zona y que formaban parte del sistema de control de los movimientos militares que tuvieron lugar en el tiempo en que este territorio se encontraba en poder musulmán.

Foto 3.- En esta foto podemos contemplar uno de los pasos más importantes que atraviesan este control. Desde la cumbre se aprecia perfectamente la costa. Para eludir esta vigilancia era preciso aprovechar los días de neblina o taró, que hacía imposible ver los movimientos marítimos tan importantes en todos los tiempos. Las tropas militares tenían que realizar sus marchas aprovechando esas circunstancias para evitar ser vistos y pasar desapercibidos.

La defensa del lugar constituían un baluarte inexpugnable para los que intentaran pasar tanto por la vertiente de Levante como de Poniente. Era un paso frecuentado en el tránsito hacia el interior del territorio buscando pasar a través de la Sierra de la Almijara y derivaciones.

Es evidente que la foresta de eos siglos sería más abundante de lo que aquí se aprecia, y los Castillejos estarían cercados de arboleda para evitar ser vistos cuando se acercaran tropas de paso o de conquista del territorio.

Foto 4.- Desde la parte superior de los Castillejos, al fondo, hacia Levante, se ve este valle, hoy ocupado por los propietarios actuales y con terrenos de cultivo. Este era una de los pasos obligados para quien quisiera pasar al la zona superior de la sierra, o a los territorios interiores en dirección a Córdoba. El paso por Motril era mucho más comprometido y expuesto a choques con gente no afines a su comunidad o reino.

Foto 5.-Desde las faldas de las grandes rocas que conforman este complejo fortín natural, se observa la parte de Poniente que se dirige hacia la playa y mar, terreno prácticamente ya de la provincia de Málaga. Esta parte debió estar ocupada por grupos adelantados de defensores y con medios para establecer un sistema defensivo a base de murallas y torreones. Como se ha dicho al principio, por estos lugares no existían veredas ni caminos: todo se recorría a través del campo.

Foto 6.- Mirando hacia Poniente, vemos cómo los caminos actuales van en esa dirección. Todo se está cultivando y todo tiene sus veredas; cosas totalmente modernas.

Foto 7.- Desde la cumbre peñascal se puede ver la costa de Granada. En esta foto se cumple lo antes dicho: la neblina puede impedir la visión de los movimientos marinos, y, por tanto, averiguar si se acercan tropas por mar, forma más adecuada para poner en movimiento un ejército. Existía la antigua vía romana de la costa, que, sin duda, utilizarían, pero por mar, estos movimientos eran más fáciles y prácticos. Téngase en cuenta que las embarcaciones árabes disponían de unidades dotadas de artillería de cierta calidad y alcance. Un tipo de nave muy usada era la fusta, que iba equipada con uno o dos cañones. Su calado no era poco profundo para darle mayor rapidez.

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Foto 8.- En esta imagen destacamos la defensa natural que tiene esta plaza militar. Es un tajo muy escarpado y sin foresta necesaria para poder acceder a la parte del poblado. No obstante suponemos que toda esta falda de monte que da al Oeste y de inmediato al Norte, estaría destinada a la agricultura para la supervivencia de la población aquí establecida. Por las condiciones naturales sería un terreno cultivable en la modalidad de secano, puesto que hasta este punto tan sólo se podía recoger agua de lluvia que sólo se podría destinar al consumo humano.

Foto 9.- En esta foto se quiere destacar lo escarpado del monte para constituir un valladar defensivo. Casi es imposible acceder a la cima a través de esta estructura rocosas y casi sin vegetación.

Foto 10.- En esta foto se quiere destacar un terreno poco dado a la agricultura y que se encamina hacia el valle que a continuación se observa en el horizonte izquierdo, con montañas también rocosas y escarpadas.

Foto 11.- En esta imagen tan sólo se pretende mostrar la parte opuesta a la foto anterior, con una estructura igual de dificultosa para el acceso a la cumbre. Continúa siendo un punto inexpugnable.

Foto 12.- Esta imagen muestra ya un paisaje algo más apropiado para ser utilizado como terreno aprovechable para el cultivo, pero sigue siendo de secano. Suponemos que la parte arbórea es relativamente reciente

Foto 13.- En esta imagen se muestra un terreno algo más apropiado para el establecimiento humano, pero, como se verá más adelante, aparecen restos de estructuras que pueden pertenecer a algunas formas defensivas del emplazamiento. En la parte superior izquierda se puede ver una abertura en forma de «V», que, al parecer, fue la parte de este solar destinado al emplazamiento de una necrópolis. Pude contemplar las tumbas árabes, pero me ha sido imposible hasta ahora encontrar los negativos. Posteriormente se ha visitado ese lugar y no han aparecido ni una sola laja de las sepulturas. Han removido todo buscando algo de valor y lo han dispersado todo. Pero, insisto, las tumbas estaban en su sitio y bien marcadas. El pillaje ha acabado con ellas. En general, se ignora que el mundo árabe no enterraba objetos de valor en sus enterramientos. y… he visto muchos en otros lugares de la comarca de Almuñécar.

Foto 14.- Pico cortado en vertical de la fortaleza natural de los Castillejos. Detrás de la roca más destacada se encontraba la necrópolis.

Foto 15.- Vista de detalle de una parte del risco donde se encontraba la necrópolis. Se puede observar que la vegetación era propia del tipo mediterráneo. Además se observan rocas caídas probablemente por la erosión.

Foto 16.- Vista desde la parte norte del risco más elevado de esa zona de los Castillejos. La arboleda empieza ya a aparecer de forma destacada, pero moderna.

Foto 17.- Detalle para demostrar la pared inexpugnable del pico más destacado de las cumbres.

Foto 18.-Mostramos aquí algunos de los restos de murallas que circundaban lo que podemos llamar acrópolis de los Castillejos. Llegan incluso a confundirse con las rocas erosionadas.

Foto 19.- En la parte superior y en línea con el pico más alto, podemos empezar a ver una serie de murallas que van acordonando lo que consideramos su acrópolis. Es curioso observar cómo aparecen elementos de vegetación, como el esparto.

Foto 20.-Entre estas dos crestas de piedra se encontraba la necrópolis, parte la más elevada de todo el conjunto defensivo. A partir de aquí, y siguiendo en sentido descendente, empiezan a aparecer los restos de vivienda, como más adelante se va a mostrar.

Foto 21.– Detalle más marcado de la foto anterior.

Foto 22.- Aquí se muestra la segunda altura que indica el emplazamiento del cementerio árabe, justo detrás de esta cumbre.

Tumba 23.- Aquí se muestra la cornisa que recorre la parte más elevada de los Castillejos. Con fotos de detalle se podrá ver que existe toda una cadena de muros sobre la cumbre.

Foto 24.- Vista completa del conjunto de las peñas. A izquierda se puede ver la zona donde se encuentra la necrópolis; a su derecha, la cumbre más alta; a continuación una caída casi en picado de la montaña, y un nuevo punto de altura de los Castillejos. A los pies de ambos se ve un terreno en rampa donde se encuentran los restos de los elementos que componían la estructura de viviendas y muros de defensa.

Las cotas de altitud oscilan entre los 524 m al Oeste, y 584 m al Este.

Foto 25.- En esta foto se muestra uno de los puntos más elevados del conjunto de los Castillejos. Es un verdadero valladar enexpugnable.

Nota. Estas fotos fueron tomadas por el autor de este trabajo entre los años 1973 y 1.975

Foto 26.- Punto de la cima donde empiezan a utilizarse refuerzos con piedras para evitar la erosión. Como se sabe, este lugar fue ocupado por los árabes varios siglos, iniciándose sobre el IX de n. e.

CASAS CAÍDAS

Foto 27.- Sobre la parte oeste se inicia la observación de los elementos claves para la clasificación de los usos que se hicieron de estos parajes montañosos. Se marca, en primer lugar, el sitio donde estuvo emplazado el cementerio árabe; a derecha comienza la zona destinada a casas, y en la zona inferior se indica el uso más frecuente de este terreno para establecer el poblado cuyos restos irán apareciendo a la largo de toda la falda de la montaña.

Foto 28.- Aquí empezamos a encontrar los elementos arquitectónicos de las casas que se montaron en toda esta zona. Se indica donde se encuentran los muros con un aparejo de piedras casi sin argamasa. Se ven perfectamente las piedras caídas o removidas. Es posible que se haya usado este lugar como cantera para construir los cortijos cercanos.

Foto 29.- Otra perspectiva de los laterales de estas paredes de piedra donde se aprecian los muros casi desmontados o bien por los vecinos actuales o por la erosión, o tal vez por las luchas que se mantuvieron en época de revueltas de los árabes entre ellos mismos.

Foto 30.- Aquí se muestra un detalle en el que se aprecia la restauración de un muro o muralla para contener la erosión del terreno.

Foto 31.- En esta vista vemos elementos de casas caídas, y todas con un aparejo de piedra casi tallada y sin argamasa. A izquierda de la imagen se ven restos de una especie de albercón con restos materiales de revestimiento impermeabilizante, pero lo que más destaca son las piedras de mampostería sueltas como si se hubieran removido buscando restos de otros elementos arqueológicos.

Foto 32.- Si en este espacio, como en otros muchos, se hubieran hecho exploraciones de tipo arqueológico, habrían aparecido los cimientos de las casas que en estos lugares se levantaran para la población permanente que existió. Algún medievalista ha pasado por aquí y, al parecer, solo se ha molestado en tomar algunas fotos, pero no estudio alguno del terreno.

Foto 33.- Tal como se indica en la foto, tan sólo podemos hablar de restos de muros, pero no de balates de piedra como en los hasta ahora vistos, sino de mampostería de piedra y argamasa.

Foto 34.- Detalle de la toma anterior para hacer ver cuándo se utiliza argamasa y cuando no. A primera vista parece una construcción ciclópea, las piedras no llevan argamasa; sí están bien encajadas. De entrada parecen muros de circunvalación del recinto, pero podrían ser elementos de tipo doméstico. Sólo una excavación despejaría esta incógnita. Pero quien pudo hacerlo, no se atrevió más que a mirar y escribir cuatro frases descriptivas sin más comentario.

Foto 35.- Detalla del estado en que han quedado muchos de los balates de piedra o muros periféricos que rodean todo el recinto; son piedras caídas o arrancadas por los depredadores buscadores de tesoros. Destructores del Patrimonio arqueológico.

Foto 36.- En la falda de la cadena de alturas de los Castillejos ya se empieza a ver restos de muros muy deteriorados bien por la erosión, bien por usar este legar como cantera para la construcción de los cortijos cercanos. Se observan dos niveles de muros que pensamos pertenecen a las viviendas citadas.

Foto 37.- Tomando una foto de detalle de unos de esos muros, se puede ver que algunos conservan restos de argamasa por zonas. Era una técnica muy habitual en estas alturas. Los romanos tienen una villa rústica cerca de este lugar y usaban el mismo material de construcción aunque con una técnica más refinada tanto en la forma de las piedras como en la argamasa interior. Esas construcciones se llaman «Los Bañuelos».

Foto 38.- En esta imagen apreciamos parte de muro a izquierda y otros caídos por la erosión o por la acción antrópica que todo los destruye.

Foto 39.- Aquí se muestran los restos de muros en la parte superior de la cornisa del primer tramo de la cadena de alturas. El sistema de aparejo es el mismo que se ha mostrado en la foto anterior. No se aprecia argamasa sino elementos de tierra del terreno; lo que explica que entre las piedras crezca la maleza.

Foto 40.- En la falda de la zona oeste de esta primera cadena de picos es donde empiezan a aparecer los sistemas escalonados de las estructuras domésticas. Los muros se notan con cierta claridad, pero bastante disminuidos de altura, debido a lo que antes se ha comentado sobre el uso de materiales árabes para otras construcciones más modernas.

Foto 41.- Detalle de uno de los muros a piedemonte, donde se aprecia su mal estado de conservación. Casi todas las piedras están descolocadas por la misma razón de antes.

SISTEMAS DE ELEMENTOS DEFENSIVOS

Foto 42.- En el terreno en rampa, desde donde se vio el cementerio árabe, empezaron a levantarse muros y elementos domésticos al amparo de las corriente del viento que se generaban en estas alturas (524 m).

Foto 43.- A continuación de la cresta anterior se puede observar con claridad la existencia de muros al parecer levantados con argamasa de cal y arena de río. Comienza lo que se puede considerar la acrópolis del recinto militar.

Foto 44.- Por debajo de la estructura vista en la foto anterior, se puede observar un muro tipo balate, de piedra sin argamasa, para darle consistencia a la muralla que discurre a un nivel superior. Este contrafuerte se encuentra cercano a los 420 m de cota de nivel.

Foto 45.- Mostramos la misma imagen pero a color para hacer ver el tipo de materiales de que usaba en los muros de contención.

Foto 46.- Casi sobre la misma cresta de la considerada acrópolis, vemos los restos de las murallas que ocupaban la fachada delantera de esta cadena de alturas. Discurren, como se ha dicho antes, formando una cadena defensiva hasta el final de este primer tramo de picos-alturas. La estructura de los muros no es homogénea, sino que se adapta a la pendiente o desnivel de la montaña adosándose y adaptándose a ella.

Foto 47.- En esta foto, si se utiliza el zoom, se pueden ver los restos de mura sobresaliendo del suelo aproximadamente un metro. En la parte izquierda de la parte superior es donde se encontraba el cementerio. A la derecha se ven partes destruidas y se ve la roca como único elemento de la cumbre.

Foto 48.- En esta vista, tan sólo podemos ver los muros derruidos o por el hombre o por la erosión. Téngase en cuenta que nos encontramos en la cumbre y muy expuesta a los fenómenos erosivos, aparte del abandono.

Foto 49.- En esta vista, avanzando de izquierda a derecha, se observan cómo van apareciendo los muros de la parte superior, bastante deteriorados, pero están ahí como testigos de su existencia en la parte más elevada de esta cadena de alturas naturales. El zoom nos ayuda a distinguirlos bien.

Foto 50.- En el centro de esta imagen podemos ver bien un muro de contención que servirá para ir dando uniformidad a los pasillos inmediatos y poderse mover en esas alturas. Ocupa una vaguada pequeña y evita la erosión hacia las partes bajas. Téngase en cuenta que estamos describiendo las crestas de esta cadena de fortines y torreones como se verán más adelante.

Foto 51.- En esta imagen ampliamos el área de la colocación de esos muros contrafuertes para dar sentido de unidad al espacio defensivo superior. Decimos esto porque se sabe que en esta zona hubo enfrentamientos bélicos entre los propios árabes por el dominio de toda la zona.

Foto 52.- Aquí observamos gran parte de los muros defensivos arruinados, suponemos por el tiempo, pero podía ser también por el abandono sobre todo en su época final, cuando quedaron abandonados hasta nuestros días.

Foto 53.- Esta imagen nos muestra un fenómeno poco corriente: se trata de un torreón situado a medio camino a lo largo del primer tramo de crestas rocosas. El torreón esta prácticamente derruido. Por los restos que quedan, podemos decir que tenía forma circular, y su acceso tenía lugar desde la misma cima.

Foto 54.- Siguiendo el recorrido de la cresta de la cadena rocosa, encontramos este hueco, elemento que es ocupado por una parte de la muralla superior porque constituía un paso de riesgo en caso de ataque. Y es tapado por una muralla de tipo ciclópeo. Las piedras, si se observan con zoom, no llevan argamasa como elemento de fortalecimiento de su estructura. Desconocemos el motivo, pero podíamos pensar que se podían usar como armas arrojadizas cuando fueran atacados desde abajo. Cosa probable porque se ven en otros sitios las piedras o rocas muy movidas y alejadas de la cima.

Foto 55.- Continuamos con la secuencia de muralla superior, sobre la cima de la roca, y vemos los lienzos de muralla casi al borde y fragmentados por el paso del tiempo o el desgaste de la erosión. Se puede notar la existencia de rocas caídas procedentes de la parte superior; pero la cadena continúa hacia Levante hasta cerrar esta acrópolis defensiva.

Foto 56.- En linea con la anterior imagen, vemos la secuencia de muros a lo largo de la cima. Podíamos haber subido hasta la cresta, pero era realmente peligroso debido al tajo vertical situado detrás y sin el aparejo de seguridad necesario para hacer el trabajo con más precisión y exactitud. No obstante pudimos hacer fotos que aclaran el estado de conservación de estas estructuras.

Foto 57.- Esta es una de las imágenes más relevantes del sistema defensivo de los Castillejos. Aquí nos encontramos con un auténtico torreón o muralla defensiva. Se ve perfectamente su aparejo de mampostería de piedra usando como elemento de unión la cal con arena. Se puede apreciar que los extremos están demolidos, quedando tan sólo la parte central. Debajo de la imagen se puede ver el material caído por el derribo de la mitad del torreón.

Foto 58.- Esta imagen demuestra la gran dificultad para intentar subir a la cima de los Castillejos. Vemos un muro de relleno de un vacío sobre la pendiente, que nos hace ver la técnica de construcción que se usaba en estos casos. Aquí no se ve la argamasa ni material alguno de cohesión entre las piedras del aparejo.

Foto 59.- Llegado al final de este cornisa, podemos ver el sistema amurallado al borde de la cima. El sistema de muralla se ve perfectamente, pero algo demolido. Sin embargo el aparejo sí está usando argamasa de cal y arena, como en los lugres con más riesgo. Y con ello hemos llegado al final de lo que pudo ser una verdadera acrópolis de este sistema defensivo.

ABASTECIMIENTO DE AGUA

Como se ha dicho al principio, el abastecimiento de agua se abordó mediante elementos de almacenamiento. Y para ello tuvieron que construirse unas cuantas aljibes para cubrir las necesidades domésticas del elemento humano que aquí habitaba. Pero en momentos de necesidad extrema no se descarta la posibilidad de abastecerse del agua de arroyos existentes en las zonas bajas, como en este caso del arroyo de la Miel, que está formando límite con la provincia de Granada, o sea, frontera entre provincias. En consecuencia, en momentos de dificultad, se contaba tan sólo de el sistema de almacenamientos mediante albercas y aljibes.

ALJIBE NÚMERO UNO

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Foto 60.- Vista de la fachada de acceso actual cuando descubrimos la existencia de este elemento de aljibe.

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Foto 61.- A simple vista, esta imagen aparenta ser la entrada al aljibe. Pensamos que no lo es. Se trata de una puerta artificial de factura posterior y que se indica que este espacio se utilizó para otros fines. Las piedras caídas prueban que ha sufrido agresiones con el paso del tiempo, y lo que se ve de frente no es la entrada, sino la indicación de la bóveda en su inicio. La técnica de construcción es el uso de la piedra casi sin talla, y la argamasa de cal con arena probablemente de la zona de los valles profundos. Pero esa no podía ser la entrada, porque el agua de su interior requería un cierre total para su conservación. Y parece que este espacio ha sido usado como lugar de refugio en últimas ocasiones.

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Foto 62.- Por lógica elemental, esto que parece su entrada original, no podía serlo por lo razonado en la imagen anterior. Se trata de un aprovechamiento posterior, pero no de época árabe.

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Foto 63.- Esta imagen demuestra que se trata de la forma interna de la estructura de la bóveda. Lo que vemos es una entrada artificial y el aparejo usado en la construcción de este reducto.

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Foto 64.- Esta foto se hizo al principio de mis contactos con este yacimiento. Su estado de conservación deja que desear. No es tan homogéneo como el aspecto de la siguiente foto. Se encontraba más deteriorado. El enlucido de sus paredes se encuentra en peor estado. Aparenta que ha sido retocado posteriormente. Hace más de 40 años que lo examiné. No es de extrañar que lo hayan restaurado.

Foto 65.- Esta foto refleja bien la cubierta interior. Sus paredes están revestidas de una capa protectora similar a un estucado romano, pero no lo es. Se trata de un revestimiento impermeabilizante que evite las filtraciones y pérdida del caudal almacenado. Muy cerca de Salobreña tenemos un aljibe con interior igualmente impermeabilizado.

Foto 66.-(SELAMBINA) Aljibe cercana al Hotel Salobreña, situada en el lecho de un ligera vaguada.

Foto 67.-(SELAMBINA). Interior del aljibe de Salobreña. Su forma es diferente: cubierta triangular y material impermeabilizante de similares características al de los Castillejos; pero su alzado utiliza materiales de inferior calidad. Su proporciones son similares a las del segundo aljibe de los Castillejos de Almuñécar. También se nota que ha sido reutilizado, en este caso, para guardar animales.

Foto 68.- Cubierta exterior del aljibe primero. Es de roca resistente, pero se nota que ha sido retocado posteriormente. En la parte de arriba de la imagen se ve que han abierto un agujero para el acceso, aunque pensamos que, para la extracción del agua, habría que hacerlo por la cubierta, porque por lo que se podría considerar su entrada natural, provocaría gran perdida de agua. Por tanto, el agua había que sacarla o con polea, o con utensilio tipo cubo.

Foto 69.- Vista completa del primer aljibe casi enterrado. Da la impresión de que estaba cerrado y tuvieron que abrir agujero en su parte superior delantera. Pero es lógico pensar que por algún punto tenía que entrar el agua de lluvia. Sin duda, tenía que ser por este medio y por filtraciones.

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Foto 70.- Esta imagen del aljibe muestra con claridad el revestimiento de las paredes impermeabilizadas. En la parte inferior izquierda aparecen agujeros laterales que parecen indicar que eran estructuras pensadas para filtrar el agua de lluvia.

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Foto 71.- Esta imagen desde el interior del aljibe muestra dos agujeros: el frontal es totalmente artificial. Ha sido abierto a golpe de pico. Y el central puede ser el original para extraer agua, pero probablemente agrandado posteriormente.

Foto 72.-Esta imagen muestra en primer plano el tipo de argamasa usado en la construcción del aljibe; la rotura posterior, y el techo roto en su interior. Como no se ha practicado una excavación, no podemos saber con precisión cómo se extraía el agua para el abastecimiento urbano.

Foto 73.- Esta imagen nos muestra la abertura hecha en el techo, pero, como se ha dicho, no sabemos con exactitud si era el punto de extracción de agua para las necesidades.

Foto 74.- Vista completa de la cubierta del aljibe en superficie.

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Foto 75.- Imagen del estado primitivo, según nuestros cálculos, del estuco en el interior del aljibe.

ALJIBE NÚMERO DOS

Foto 76.- Vista superficial del aljibe segundo. Podemos observar el grosor de la la cubierta que está casi toda hundida. Ignoramos si ha sido por acción antrópica y por derrumbe natural. Es de grande proporciones.

Foto 77.- Vista desde al ángulo opuesto de uno de los extremos del aljibe. En ese punto puede ver la curvidad de su cubierta, de similares características al número uno. Su interior se encuentra inundado de materiales propios y de los acumulados con el paso del tiempo.

Foto 78.- Detalle del punto de arranque de su bóvida indicando el grosor de la misma. Su dimensión supera el 1/2 m. Si se examina con detalle, uno de los muros laterales está muy tocado. Indica que ha sido demolido tiempo atrás.

Foto 79.- Muro lateral del aljibe, con desplazamiento de su trazado por movimiento del terreno.

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Foto 80.- Detalle más preciso de la foto anterior. Se ve bien cómo han sido removidas las piedras de su aparejo, y el material de mampostería usado en su alzado. Sin lugar a dudas, esta pieza del conjunto ha sido usada como cantera para otras construcciones modernas.

Foto 81.- Detalle de un lateral del arranque de la cubierta en el que se puede ver parte de la bóveda hundida sobre su propia estructura.

CONCLUSIÓN

Como final de esta exposición, tenemos que decir que ha sido un emplazamiento bien elegido para los propósitos de los invasores árabes. Hasta tal punto que llegó a convertirse en un objetivo a dominar por motivos militares. En esta zona no hemos localizado medios con los que se pudieran comunicar la guarnición militar aquí emplazada con otros puntos cercanos. La distancia con la costa es importante y no se ve ningún elemento que sirviera para la intercomunicación. Pensamos que se haría mediante instrumentos brillantes; podían ser fuego, espejos u otros medios para transmitir noticias. No cabe duda que estuvieran aislados totalmente de su comunidad principal, la costa y los emplazamientos en ella situados. Y es evidente que esa comunicación existía, y no por medio de emisarios, sino por señales las más apropiadas para el largo alcance de su centros de aprovisionamientos. Es evidente que este terreno no dispone de condiciones que sirvan para autoabastecerse. Sin duda establecerían líneas de comunicación más por tierras interiores que por costeras. Los contactos se llevarían a cabo a través de las montañas interiores que conectarían con los río Seco y Verde, a parte de que también podía usarse el conocido como río Jate.

De forma permanente la guarnición que aquí se pudo emplazar no seria muy numerosa, salvo en las ocasiones en que se previó riesgo de invasión de quienes pretendía conseguir el dominio de la franja costera entre Salobreña y el límite con la provincia de Málaga. Como este lugar constituía un enclave muy importante de carácter militar, aquí se llevaba a cabo una vigilancia de largo alcance: se podía ver quien se acercaba por la zona norte y quien se acercara tanto por el Este como Oeste, o sea, desde Cabo Sacratif hasta el extremo de Málaga. Y si alguien intentaba penetrar hacia el interior a través de estos parajes, podía ser perfectamente interceptado por las tropas aquí emplazadas. De hecho, como se ha comentado al principio, el Emirato de Córdoba con las fuerzas de Granada tuvieron un choque en este territorio que puso en peligro el intento conquistador sobre el territorio de Granada. Los árabes cordobeses se batieron en retirada porque recibieron un duro golpe en estos valles. Ignoramos cuanto tiempo perdurarían aquí los árabes, pero, por lógica, cabe pensar que se mantendrían hasta que los reyes cristianos empezaron a recuperar terreno peninsular que acabaría con la unificación de todo el territorio peninsular.

Nota final

Consideramos que este emplazamiento tan importante en época de dominio árabe, debería ser estudiado y explorado para determinar de modo científico estableciendo cómo era verdaderamente este bastión defensivo de las fuerzas musulmanas en esta época de la Historia Peninsular. Pedimos que los eslabones históricos no queden abandonados y se fragmente la continuidad de la historia de estos parajes tan especiales y que tanto intervinieron en los ocho siglos que los árabes permanecieron en España desde el 711 de nuestra era.

Granada, 22-1-2022.

Dr. Antonio Ruiz Fernández

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